1 240-2009 Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de

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240-2009
Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia: San Salvador, a las doce
horas con cincuenta y cinco minutos del día quince de abril de dos mil diez.
El presente proceso de hábeas corpus fue iniciado por los licenciados José Federico
Ernesto Portillo Flores y Gabriel Fernando Ortega Benítez, a favor del señor Oscar Orlando
Amaya Alvarado, procesado por el delito de extorsión, contra providencias del Juzgado
Especializado de Instrucción de la ciudad de San Miguel.
Analizada la pretensión y considerando:
I.- Los solicitantes alegaron que el día veinticinco de septiembre de dos mil nueve, el
favorecido fue detenido por la comisión del delito de extorsión, por lo que se señaló para la
audiencia de imposición de medidas el día uno de octubre del mismo año. En dicha
diligencia la defensa interpuso tres incidentes por violación al debido proceso, por lo que el
juez decretó la nulidad absoluta del proceso. Decisión que fue recurrida en apelación por la
representación fiscal, habiendo resuelto la Cámara Especializada de lo Penal revocar la
resolución impugnada y decretar la medida cautelar de detención provisional en contra del
señor Amaya Alvarado. Con base en dicha decisión, la autoridad demandada giró orden de
captura contra el imputado, sin realizar audiencia para tal efecto.
Por ello, consideraron que “el señor Juez Especializado de Instrucción de San
Miguel NO FUNDAMENTO (sic.) LEGALMENTE los motivos por los cuales ordenaba
decretar su detención provisional (…) dado que no se especifica para dicho Juzgador (sic) si
se reúnen los elementos doctrinarios como lo son el FOMUS (sic.) BONI IURIS Y EL
PERRICULUM (sic) IN MORA (…) al momento de convocarse a la AUDIENCIA DE
IMPOSICIÓN DE MEDIDA CAUTELAR, se iba a discutir sobre la procedencia o no de la
imposición de la detención provisional, ésta en su desarrollo inicial se quedó en la ETAPA
INCIDENTAL (…) es por ello que en atención al efectivo goce del derecho de defensa en el
proceso penal ante la posibilidad de una restricción al derecho de libertad física, resultaría
que el Juez de Instrucción si considera necesario establecer medidas cautelares debe
OTORGARLE AL PROCESADO LA OPORTUNIDAD DE DEFENDERSE, EN
CUANTO A EXPRESARSE SOBRE EL CAMBIO DE SITUACIÓN JURÍDICA (…)
siendo viable que se declare la violación constitucional, ordenándole al señor Juez
Especializado de Instrucción de ]San (sic) Miguel, deje sin efecto las órdenes de captura
giradas contra el que pretendemos sea favorecido”.
II.- Se procedió a nombrar al favorecido juez ejecutor, función realizada por la
licenciada Lisandra Kelly Sánchez Cruz, quien en su informe expresó: "… que el Juzgado
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Especializado de Instrucción de San Miguel no ha actuado conforme a derecho, ya que se
han vulnerado dentro del proceso penal en contra del procesado derechos y garantías
alegadas por la Defensa (sic) del Señor (sic) Amaya Alvarado (…) se violento (sic) el
debido proceso específicamente los principios de Igualdad de armas, el principio de
Contradicción, al no ser oído en audiencia aunque mas tarde con fecha dieciocho de
diciembre de dos mil nueve se realizo (sic) la Audiencia Preliminar en contra del imputado
ausente declarándosele rebelde y por consiguiente en la misma se suspendió el
procedimiento de este proceso y se archivaron las actuaciones, se libraron nuevas ordenes
(sic) de captura en contra del imputado…”.
III.- En razón de la pretensión planteada por los solicitantes a favor del señor Amaya
Alvarado, se realizará una relación de la jurisprudencia emitida por esta Sala sobre el
derecho de audiencia y defensa en los actos procesales (1), así como del deber de
motivación de las autoridades judiciales al imponer la medida cautelar de detención
provisional (2).
1) El inciso 1º del artículo 11 de la Constitución establece el derecho de audiencia en
los siguientes términos: “Ninguna persona puede ser privada del derecho a la vida, a la
libertad, a la propiedad y posesión, ni de cualquier otro de sus derechos sin ser previamente
oída y vencida en juicio con arreglo a las leyes; ni puede ser enjuiciada dos veces por la
misma causa”. Esta Sala sobre el mismo ha considerado que “La finalidad de la existencia
de un procedimiento con todas las garantías como condición a la imposición de una pena, es
doble. De una parte, el proceso previo supone dar al acusado o infractor, según sea el rubro
jurídico sobre el que se está conociendo, en general a los participantes de un proceso, [en
este caso un proceso penal] la plena posibilidad de exponer sus razonamientos y de defender
posiciones jurídicas”. Resolución de Amparo 97-97 de fecha 5/01/1999.
Por lo dicho, este derecho ostenta una íntima relación con el
derecho de
defensa,―artículo 12 de la Constitución―, así lo ha determinado esta Sala: “... el derecho
de defensa está íntimamente vinculado al conocido como derecho de audiencia, pues cuando
este establece que todo juzgador, antes de solucionar la controversia, tiene que haber
posibilitado –de acuerdo a la ley o en aplicación directa de la Constitución– al menos una
oportunidad procedimental para oír la posición del demandado –principio del
contradictorio–, y sólo puede privarlo de algún derecho después de haberlo vencido, no cabe
duda que todas las oportunidades de defensa a lo largo del proceso [penal] también son
manifestaciones o aplicaciones in extremis de este último derecho, convirtiéndose el
derecho de defensa en un derecho de contenido procesal que no puede disponerse a voluntad
de los sujetos procesales, pues sus elementos y manifestaciones deben respetarse
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forzosamente por su naturaleza constitucional ...". Sentencia de Inconstitucionalidad 4-99 de
fecha 28/05/2001.
Aunado a ello, la naturaleza del hábeas corpus como proceso constitucional ha sido
delimitada por la jurisprudencia de este Tribunal al señalar que: “El Hábeas Corpus como
proceso constitucional, constituye un mecanismo de satisfacción de pretensiones que una
persona aduce frente a una autoridad judicial o administrativa e incluso particular cuando su
libertad o la de la persona a cuyo favor se solicita se encuentra ilegal o arbitrariamente
restringida, así también cuando la restricción no exista pero sea inminente su producción
…” Resolución de HC 168-2002 de fecha 20/01/2003.
2) En cuanto al deber de motivación, este Tribunal ha señalado no sólo la obligación
de toda autoridad de expresar los motivos en que funda su resolución cuando esta implique
afectación de derechos, para el caso el de libertad física, sino además el deber de justificar y
razonar sus decisiones como medio necesario para dotar de eficacia el proceso
correspondiente y no vulnerar derechos protegidos por la Constitución.
Este deber de motivación se deriva del derecho de seguridad jurídica y defensa,
contenidos respectivamente en los artículos 2 y 12 de la Constitución; así, conforme a estas
disposiciones, toda autoridad en garantía a la seguridad jurídica y derecho de defensa, se
encuentra obligada a motivar sus resoluciones, a fin de que la persona conozca los motivos
considerados para proveer la decisión, y pueda defenderse utilizando los medios
impugnativos previstos por la ley, si se encuentra inconforme con la resolución. Lo indicado
se debe a que, en aquellos casos en los cuales la autoridad no manifiesta los motivos que
justifican su pronunciamiento, el involucrado ignora las razones de la resolución proveída,
lo cual provoca dificultad para utilizar los recursos, incidiéndose directamente en el derecho
de defensa y seguridad jurídica de la persona. Resolución de HC 111-2008 de fecha
28/10/2008.
En ese sentido, la detención provisional puede entenderse como aquella medida
cautelar de coerción personal, en virtud de la cual se priva al imputado de su derecho
fundamental a la libertad física, mediante su ingreso a un centro penitenciario –entre otros–
durante la sustanciación de un proceso penal.
Dicha privación debe ser decretada en forma motivada, específicamente en lo
relativo al "fumus boni iuris" o apariencia de buen derecho y al "periculum in mora" o
peligro en la demora, a efecto de garantizar su aplicación excepcional.
La apariencia de buen derecho consiste en un juicio de imputación o sospecha
fundada de participación del procesado en el hecho punible atribuido, de manera que, en
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este presupuesto, el juez analiza si la circunstancia por la que se instruye la controversia
penal constituye un delito, y, además, si existen razones de juicio para sostener y concluir de
manera provisional que el imputado es con probabilidad autor o participe del ilícito.
El peligro en la demora está referido, en materia penal, a la sospecha también
fundada de peligro de fuga del acusado, y la consiguiente obstaculización de la
investigación, amenaza a la seguridad de la colectividad y evasión a la acción de la justicia.
El temor apuntado puede determinarse a partir del examen de criterios objetivos y
subjetivos. Los primeros aluden estrictamente al presunto delito cometido, como –entre
otros– la gravedad y penalidad del ilícito; los segundos están relacionados a las
circunstancias personales del imputado, por ejemplo sus antecedentes, arraigo,
imposibilidad de huir al extranjero, su carácter y moralidad.
En consecuencia de lo expuesto, puede afirmarse que la resolución jurisdiccional en
la que se decreta detención provisional obligatoriamente debe estar motivada en los dos
presupuestos procesales mencionados, con el objetivo de dar a conocer el análisis de los
elementos que justificaron la restricción a la categoría fundamental de libertad física.
Resolución de HC 20-2005 de fecha 19/09/2005.
IV.- Expuestos los fundamentos jurídicos y jurisprudenciales base de esta resolución
previo a pasar al estudio del caso concreto, corresponde ahora citar los pasajes del proceso
penal remitidos a este Tribunal, de los que se tiene:
a) Del folio 40 al 41, acta de audiencia especial de imposición de medidas celebrada
el día uno de octubre de dos mil nueve en el Juzgado Especializado de Instrucción de San
Miguel, en la que se declaró la nulidad de la detención del favorecido, sin lugar la solicitud
de imposición de medida cautelar en su contra, y se ordenó ponerlo en libertad.
b) Del folio 42 al 44, recurso de apelación interpuesto por la representación fiscal de
fecha siete de octubre de dos mil nueve, en el que se solicita al tribunal de segunda instancia
correspondiente revocar la decisión adoptada por el juez instructor, y en consecuencia
decretar la medida cautelar de detención provisional en contra del señor Amaya Alvarado,
ello debido a que “De conformidad con los artículos del Código Procesal Penal en el Art.
225 y 304 (…) el recurso de apelación resulta procedente contra la decisión judicial que
declaro (sic) en primer lugar, Ha lugar la nulidad de la Detención Efectuada al imputado
OSCAR ORLANDO AMAYA ALVARADO y en segundo lugar declara No ha lugar a la
Solicitud de Imposición de la Medida Cautelar…”
c) En el folio 45, resolución del Juzgado Especializado de Instrucción de San Miguel
del siete de octubre de dos mil nueve, en la que de conformidad con los artículos 304 y 418
del Código Procesal Penal y 19 de la Ley Contra el Crimen Organizado y Delitos de
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Realización Complejo tuvo por interpuesto el recurso de apelación y ordenó remitir
certificación del proceso penal a la Cámara Especializada de lo Penal para su resolución.
d) Del folio 47 al 52, resolución emitida por la Cámara relacionada de fecha quince
de octubre de dos mil nueve en la que revoca la decisión recurrida y hace un análisis sobre
la procedencia de la medida cautelar, en cuanto a la comprobación de la adecuación de los
hechos al tipo penal de extorsión y la existencia de elementos directos de la participación
del imputado en el delito: “POR TANTO: con base a los argumentos vertidos, disposiciones
legales citadas y artículo 2, 11 y 12, 193 No.3 de la Constitución de la República, Arts. (sic)
18 y 241 del Código Penal, Arts. (sic) 3 inciso 3, 51 número 1, 130, 153, 223, 224, 225, 292,
304, 406, 407, 417 y siguientes todos del Código Procesal Penal, Arts (sic) 1, 19 y 20 de la
Ley Contra el Crimen Organizado y Delitos de Realización Compleja (…) C) DECRETASE
LA MEDIDA CAUTELAR DE LA DETENCIÓN PROVISIONAL en contra del imputado
OSCAR ORLANDO AMAYA ALVARADO, por el delito de EXTORSION, (…) D)
ORDENASE al referido Juez instructor que gire las respectivas órdenes de captura en contra
de dicho imputado …”
e) En el folio 53, resolución del Juzgado Especializado de Instrucción de San Miguel
del veintidós de octubre de dos mil nueve, en la que “… en cumplimiento de la resolución
dictada por la Honorable Cámara Especializada de lo Penal, gírense las respectivas ordenes
(sic) de captura en contra del imputado OSCAR ORLANDO AMAYA ALVARADO”.
V.- Mediante resolución de las doce horas con cincuenta y un minutos del día
veintitrés de marzo del presente año, esta Sala advirtió que la imposición de la medida
cautelar de detención provisional en contra del señor Amaya Alvarado fue ordenada por la
Cámara Especializada de lo Penal en razón del recurso de apelación interpuesto por la
Fiscalía General de la República y no por el Juzgado Especializado de Instrucción de San
Miguel, que solo ejecutó lo decretado por aquel. Por ello, el análisis sobre las condiciones
constitucional y legalmente válidas para su imposición se circunscribirá a la actuación de la Cámara
mencionada, al ser esta la que emitió la orden de detención provisional sobre la que descansa la
afectación planteada por los pretensores.
En virtud de dicha circunstancias y a efecto de garantizar el derecho de audiencia y
defensa de la Cámara relacionada, se le requirió que en el plazo de tres días se pronunciara
sobre la violación constitucional alegada en el presente hábeas corpus.
La referida autoridad judicial, mediante oficio de fecha ocho del presente mes y año
hizo una relación de su actuación en el trámite del recurso interpuesto contra la nulidad
absoluta decretada por el Juzgado Especializado de Instrucción de San Miguel en el proceso
penal seguido contra el favorecido, y concluyó que “… nuestra actuación en la
sustanciación del recurso presentado estuvo apegada a derecho (…) Es necesario aclarar en
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el presente informe honorable Sala, que este Tribunal hasta esta fecha y a raíz de la
tramitación del hábeas corpus se ha percatado, que el recurso de apelación presentado en
primera instancia no fue debidamente sustanciado por el señor Juez de Instrucción
Especializado con sede en la ciudad de San Miguel que le dio trámite conforme al Art. 304
CPrPn cuando lo correcto era aplicar el Art. 419 (…) [Sin embargo, de la resolución del
juez instructor] se desprende que se ordenó la notificación a las partes entre ellas la defensa,
no obstante, dicho defensor no se pronunció respecto del recurso ni mostró oposición al mal
procedimiento efectuado por el Instructor; de igual manera este Tribunal cuando resolvió el
recurso de apelación le notificó en debida forma (…) y tampoco la defensa se presentó a
este Tribunal a impugnar lo resuelto, pedir una nulidad o aclaración de lo actuado por no
haberle el señor Juez corrido traslado…”
VI.- En vista de que tanto en la pretensión de hábeas corpus como en los pasajes del
proceso relacionado se señala que el favorecido no está detenido es preciso determinar la
clase de hábeas corpus que se configura en el caso concreto.
Con ese objeto, debe señalarse que en reiterada jurisprudencia emitida por este
Tribunal se ha expuesto que el hábeas corpus, en principio, constituye un mecanismo
destinado a proteger el derecho fundamental de libertad física de los justiciables ante
restricciones, amenazas o perturbaciones ejercidas en tal categoría de forma contraria a la
Constitución, concretadas ya sea por particulares o autoridades judiciales o administrativas
–v. gr. resolución del HC 154-2005, de fecha 8/5/2006–.
Ahora bien –como se ha dispuesto en la citada jurisprudencia–, el aludido proceso
puede adoptar diferentes modalidades, siendo una de éstas el hábeas corpus preventivo, el
cual no se encuentra expresamente regulado en la Constitución; sin embargo, este Tribunal
ha determinado que con fundamento en el artículo 11 de la Constitución, es posible conocer
del tipo de proceso en comento, con el objeto de proteger de manera integral y efectiva el
derecho fundamental de libertad física, cuando se presenta una amenaza inminente e
ilegítima contra el citado derecho, de forma que la privación de libertad no se ha concretado,
pero existe amenaza cierta de que ello ocurra.
Desde esa perspectiva, el hábeas corpus preventivo amplía el marco de protección al
derecho de libertad física, pues para incoarlo no se exige que la persona se encuentre
efectivamente sufriendo una detención; sino, basta que sea objeto de amenazas inminentes y
contrarias a la Constitución, de las cuales se prevea indudablemente su privación de libertad.
De tal manera, para configurar una exhibición personal preventiva se requiere
necesariamente que la amenaza al derecho de libertad física sea real y no conjetural; es
decir, que la previsibilidad de la restricción no puede devenir de sospechas o presunciones,
sino de la existencia de una actuación concreta generadora del agravio inminente,
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evidenciada, por ejemplo, a partir de una orden de restricción decretada por cualquier
autoridad y que la misma no se haya ejecutado aún pero sea próxima su realización.
En el presente caso, conforme a los pasajes relacionados se ha podido constatar que
existe una orden de captura en contra del favorecido, de la que no se tiene información en
esta fecha de haberse hecho efectiva. A partir de lo constatado y considerando los
planteamientos esbozados en los procesos constitucionales, puede aseverarse que el caso
que nos ocupa se configura como un hábeas corpus de tipo preventivo, pues contra el
favorecido se ha decretado detención provisional, habiéndose girado orden de captura que
no ha sido ejecutada, medida cautelar respecto a la cual se arguye en la pretensión
vulneraciones constitucionales; de manera que, aún cuando el favorecido no se encuentra
actualmente de forma concreta privado de libertad personal, existe posibilidad cierta de que
ello ocurra, según se alega, de forma contraria a la Constitución.
En consecuencia, al configurarse un hábeas corpus preventivo, resulta que esta Sala
deberá determinar si la actual detención provisional decretada y no ejecutada que incide
directamente en el derecho de libertad personal del señor Amaya Alvarado, adolece o no de
inconstitucionalidad; todo ello, tomando en consideración las pretensiones formuladas, lo
ocurrido en el proceso penal y el contenido de las categorías fundamentales protegibles para
el caso en concreto.
VII.- Una vez relacionadas las distintas circunstancias acontecidas en el trámite del
presente proceso, lo señalado por la autoridad demandada en su informe justificativo y el
tipo de hábeas corpus sujeto a análisis; de acuerdo a la pretensión planteada por los
solicitantes y en el orden establecido en el apartado III de la presente decisión, esta Sala
considera:
1) Sobre las violaciones a los derechos de audiencia y defensa. El favorecido fue
inicialmente puesto en libertad producto de la nulidad absoluta decretada por el juez
instructor y como consecuencia se ordenó su libertad; resolución que fue apelada por la
agencia fiscal con el objeto que la Cámara Especializada de lo Penal revocara en primer
lugar la nulidad absoluta decretada y como efecto impusiera la medida cautelar de detención
provisional contra el favorecido. Es decir, la representación fiscal, de acuerdo a su petición
―folio 42 del presente expediente―, requirió un pronunciamiento de la cámara de segunda
instancia competente sobre el vicio ―nulidad absoluta― identificado por el juez instructor
en la captura del procesado para que al revocarse, se impusiera la detención provisional.
Ante dicha solicitud, el juez instructor en su trámite tuvo por interpuesto el recurso y
sin emplazar a las otras partes, no obstante lo regulado en el artículo 419 del Código
Procesal Penal para los recursos de apelación de decisiones como la nulidad absoluta, lo
remitió al tribunal competente para su resolución ―folio 45 del presente proceso―.
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Conocida la apelación se revocó la nulidad absoluta impugnada y se decretó la detención
provisional del procesado, para lo cual se ordenó al juez encargado del trámite del proceso
girar orden de captura. Disposición que este cumplió ―folio 53 del mismo expediente―.
El derecho de audiencia de acuerdo a lo expresado por esta Sala en su jurisprudencia,
implica la exigencia de oportunidades procesales a las partes que pueden verse afectados en
sus derechos de pronunciarse y presentar las pruebas que sostengan su pretensión, lo que
determina la necesaria conexidad que tiene con el derecho de defensa. En ese sentido,
dentro del procedimiento establecido en la legislación procesal penal para el trámite del
recurso de apelación sobre decisiones como la nulidad absoluta, se ha dispuesto la
oportunidad de pronunciamiento no solo de quien interpone este medio de impugnación,
sino de las otras partes a quienes el pronunciamiento requerido al tribunal de segunda
instancia puede causar una afectación en su esfera jurídica de derechos. Así, en su artículo
419 ordena al juez emplazar a las partes para que en “el término de cinco días contesten el
recurso y, en su caso, ofrezcan prueba”. Es decir, se ha diseñado una oportunidad procesal
tendiente a garantizar el derecho de defensa reconocido en el artículo 12 de la Constitución.
En el caso de estudio, no consta que el juez instructor al recibir el recurso de
apelación haya emplazado al imputado y sus defensores para que se pronunciaran sobre la
solicitud fiscal de revocar la nulidad decretada y la imposición de la detención provisional
del primero. El artículo 418 y siguientes señala dicho trámite para la apelación, entre otras,
de la declaratoria de nulidad absoluta, cuya revocatoria habilita la continuación del proceso
penal y es a partir de ello que se posibilita el análisis de la imposición de la medida de
detención provisional en su carácter instrumental para garantizar los fines de ese proceso.
De igual manera, sobre lo argumentado por la Cámara en comento acerca de la
notificación a la defensa de la remisión del recurso de apelación a esa sede, como
justificación de la posibilidad otorgada a esta parte para pronunciarse en dicha instancia y
hacer valer sus derechos; no se tiene certeza que efectivamente se haya comunicado a la
defensa la remisión del incidente de apelación al tribunal encargado de su resolución. Y es
que, aunque efectivamente esta notificación se haya realizado, no implica el cumplimiento
de las exigencias legales de traslado a las otras partes frente a la interposición de este medio
impugnativo, ya que el emplazamiento requerido en el artículo 419 de la legislación
relacionada otorga la oportunidad a las partes para que, en un plazo determinado, se
pronuncien sobre la pretensión contenida en el recurso, a efecto que sea considerado por la
autoridad judicial en su decisión. Por tanto, la justificación relacionada no es suficiente para
suplir las exigencias establecidas en la ley en cuanto al derecho de audiencia y defensa en la
tramitación de este incidente.
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Por lo dicho, la decisión del tribunal de segunda instancia, no estuvo precedida de
una valoración sobre la postura del procesado o su defensa técnica respecto al recurso
interpuesto, de acuerdo a las condiciones del presente caso y a lo establecido en la
disposición legal relacionada en el párrafo precedente. Esto ha sido confirmado por el
mismo tribunal que ha aceptado, tal como se relacionó en el considerando previo, su
inobservancia oportuna sobre la falta de traslado en los términos legales a una de las partes,
al manifestar que “hasta esta fecha y a raíz de la tramitación del hábeas corpus se ha
percatado, que el recurso de apelación presentado en primera instancia no fue debidamente
sustanciado”.
Circunstancias que permiten identificar la ocurrencia de la violación al derecho de
audiencia y defensa del favorecido, en tanto que es dicha resolución la que decidió vía
recurso de apelación la revocatoria de la nulidad absoluta y consecuentemente se impuso la
medida restrictiva a su libertad; por tanto, debió estar precedida de un análisis no sólo de los
argumentos del recurrente sino de la parte a quien afectaba tal decisión. No hacerlo, supuso
una afectación al derecho de defensa del favorecido pues no se posibilitó su ejercicio, de
acuerdo a los parámetros establecidos en la ley. Más allá de la justificación sobre cuál es la
autoridad judicial encargada de emplazar a las partes para pronunciarse sobre el recurso
interpuesto, el tribunal de segunda instancia debe verificar que las condiciones del trámite
del recurso sean las legalmente exigidas, a efecto de posibilitar el contradictorio previo a la
adopción de la decisión que corresponda. La omisión de la observancia de tales condiciones
impide considerar que la decisión adoptada en este caso sea constitucionalmente válida
respecto a los derechos de audiencia y defensa relacionados.
2) En cuanto a la motivación de la medida cautelar de detención provisional. De la
revisión de la decisión judicial emitida por la Cámara Especializada de lo Penal, en el folio
50 vuelto se consignó el apartado relativo a la procedencia de la detención provisional, en el
cual se desarrolla uno de los presupuestos necesarios para la imposición de la detención
provisional –la apariencia de buen derecho―; sin embargo, respecto del presupuesto
procesal dispuesto en el artículo 292 número 2 del Código Procesal Penal no se hace
ninguna consideración que permita identificar las razones por las que la autoridad judicial
llegó al convencimiento que en el caso del favorecido la detención provisional garantizaría
su presencia en el trámite del proceso que es justamente la razón que lo justifica.
Como se ha sostenido en la jurisprudencia emitida por este Tribunal y relacionada en
esta sentencia, no basta la concurrencia de uno de los presupuestos procesales establecidos
en la legislación procesal penal para la imposición de restricciones a la libertad física de los
imputados, sino que es necesaria la concurrencia de los dos referidos supra para que se
tenga justificada esta decisión.
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La deficiencia en la decisión judicial relacionada implica una afectación al derecho
de libertad del favorecido por la inobservancia del deber de motivación que está impuesto a
las autoridades judiciales, sobre todo al restringirse derechos fundamentales como el de
libertad física, tal como lo establece el artículo 13 inciso 1º de la Constitución.
VIII.- Ahora bien, reconocida la violación constitucional que afecta la medida
cautelar decretada en perjuicio del favorecido es menester aclarar, para el caso en concreto,
los efectos del presente pronunciamiento, pues si bien los pretensores solicitan el cese de la
orden de captura girada en contra del favorecido como consecuencia de la detención
provisional decretada; según se ha podido constatar en el informe emitido por la jueza
ejecutora nombrada en el presente hábeas corpus –folio 13― el día dieciocho de diciembre
de dos mil nueve se señaló Audiencia Preliminar, la que no se celebró pues fue suspendida
por la incomparecencia del favorecido, por lo que se declaró su rebeldía y en consecuencia
se giró nueva orden de captura en su contra, restricción vigente al momento de la emisión de
la presente decisión. Dicha orden tiene por finalidad presentarlo ante la autoridad judicial,
por lo que al hacerse efectiva deberá el juez instructor, en forma motivada, pronunciarse
sobre la medida cautelar que en este caso sea procedente, de conformidad con la
Constitución y la ley.
Por consiguiente, los efectos de esta resolución no implican, como lo requieren los
solicitantes, el cese de la orden de captura girada contra el favorecido como consecuencia de
la detención provisional que le fue impuesta, ya que la restricción vigente es producto de su
declaratoria de rebeldía, la cual no ha sido sometida a control en esta sede y constituyéndose
en un acto posterior e independiente al reconocido como inconstitucional, no adolece de este
vicio; razón por la que el fallo a dictarse debe ser de tipo declarativo, quedando expedito –
ante la imposibilidad de restituir el derecho violado― el acceso a la vía idónea con el fin de
que si el beneficiado estima pertinente pueda obtener una eventual indemnización por daños
y perjuicios ocasionados durante el tiempo que estuvo en vigor esa restricción girada como
consecuencia de la detención provisional que le fue impuesta indebidamente –v. gr.
sentencia de HC 127-2005 de fecha 31/10/2006―.
Por las razones expresadas y de conformidad con los artículos 2, 11, 12 inciso 1º y
13 inciso 1º de la Constitución y 71 de la Ley de Procedimientos Constitucionales, esta Sala
RESUELVE: a) ha lugar el hábeas corpus solicitado por los licenciados José Federico
Ernesto Portillo Flores y Gabriel Fernando Ortega Benítez, a favor del señor Oscar Orlando
Amaya Alvarado; b) declárase haber existido violación a los artículos 11, inciso 1º, 12
inciso 1º y 13 inciso 1º de la Constitución con afectación a su derecho de libertad, y en
consecuencia, queda expedita la vía correspondiente a efecto de que el interesado pueda
obtener una indemnización por daños y perjuicios posiblemente ocasionados, de acuerdo
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con lo dispuesto en el artículo 245 de la Constitución; c) continúe el señor Oscar Orlando
Amaya Alvarado en la situación jurídica en que se encuentre, debiendo el juez instructor
cumplir con lo señalado en el apartado VIII de esta resolución, una vez se presente en esa
sede el favorecido; d) certifíquese la presente resolución al Juzgado Especializado de
Instrucción de San Miguel y a la Cámara Especializada de lo Penal; e) notifíquese a los
solicitantes de este hábeas corpus en el lugar o número de fax indicados para recibir los
actos procesales de comunicación; y f) archívese.
---J. B. JAIME---F. MELÉNDEZ---J. N. CASTANEDA S.---E. S. BLANCO R.---R. E.
GONZÁLEZ B.---PRONUNCIADO POR LOS SEÑORES MAGISTRADOS QUE LO
SUSCRIBEN---E. SOCORRO C.---RUBRICADAS.
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