Anagnórisis (anagnorismos)
En Poética de Aristóteles la caracterizan de anagnórisis se da en el capítulo 3,
inciso 16. Aristóteles define qué es agnición (anagnórisis) hé diá tón semeíon la
primera forma, y menos artificiosa o artística y la más usada por incompetencia,
es la que se produce por señas o señales. Unas son naturales, congénitas, como
<<la lanza que llevan los terrígenas>>, o estrellas como las de Cárcino en su
Tiestes, otras son adquiridas, impuestas, sobrepuestas, impresas en el cuerpo,
como las cicatrices, y otras fuera de él, como la de los collares.
Cicatriz como la que ve Euriclea en el muslo de Odiseo Od XIX, vv 393-395
“Euriclea se acercó a su señor, comenzó a lavarlo y pronto reconoció la cicatriz
(…)”. O el reconocimiento con Eumeo Od XXI vv 217- 226 “Y, si queréis, ea, voy
a mostraros una manifiesta señal para que me reconozcáis y se convenza
vuestro ánimo: la cicatriz de la herida que me infirió un jabalí (…)”.
La primera y la menos artificiosa se da por semas.
En segundo lugar, hai pepoeménai hupó toú poietoú, la inventada o fabricada
por el poeta, inartística, no carece de artificio. Orestes en la Ifigenia, dio a
conocer que era Orestes por una carta escrita, en la que dice lo que quiere el
poeta y no la fábula. Pero puede incurrir en error, o falta de artificio.
La segunda es la creada por el poeta.
La tercera, hé diá mnémes, es por la memoria de lo pasado, se produce por un
recuerdo, cuando se da por un reconocimiento por la memoria. Como la de los
Ciprios de Diceógenes al ver un retrato llora, o cuando Odiseo en Alcínoo, al oír
al citarista, aeda y recordar, comienza a llorar. Od VIII vv 62-94 “Compareció el
heraldo (…) Tal era lo que cantaba el ínclito aedo. Odiseo tomó en sus robustas
manos el gran manto de color de púrpura y se lo hechó por encima de la cabeza,
cubriendo su faz hermosa, porque le daba vergüenza que brotaran lágrimas de
sus ojos, delante de los feacios. (…) Empero cuando el aedo comenzó a cantar
nuevamente (…), Odiseo se cubrió nuevamente la cabeza y tornó a llorar.
La cuarta, hé ek syllogismoú, es la que viene de un silogismo, ilación de
pensamiento como pensamiento lógico o argumento. La anagnórisis por
argumento da cuenta del pensamiento del personaje haciendo un razonamiento
lógico, nunca es completo el razonamiento lógico, por eso no se habla de
silogismos lógicos, sino que se habla de entimema (silogismo incompleto).
Hay también una agnición basada en un paralogismo (falso razonamiento) de los
espectadores, como cuando Odiseo tiende su arco y nadie más logra hacerlo.
Od XXI vv 404-414 “De tal suerte se expresaban los Pretendientes. (…) de este
modo y sin esfuerzo alguno, armó Odiseo el gran arco (…)”