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Liderazgo-desde-la-sala-de-clases

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Liderazgo desde
la Sala de Clases
Acompañamiento
al Aula:
Observación y
retroalimentación
“En Chile, las prácticas de los directores de escuelas presentan su
principal fortaleza en la fijación de una dirección general de futuro
para el establecimiento, mientras que su mayor debilidad y la que
recibe el menor tiempo y dedicación es la gestión de la enseñanza y el
aprendizaje”. (Mineduc, 2015. P.13)
El principal objetivo de todo líder educativo es lograr que sus
estudiantes aprendan y se desarrollen de manera integral.
El MBDLE señala que liderazgo escolar se constituye en un
conocimiento profesional relevante en el ejercicio de la dirección
y liderazgo, y respecto de ello menciona que “El conocer las
concepciones contemporáneas de liderazgo escolar, permite tener una
comprensión no sólo de las prácticas, tipos y características de los
líderes escolares sino también de los valores y estrategias necesarios
para implementar procesos de mejora escolar diferenciando contexto,
nivel de desarrollo de la escuela y contingencia.” (Mineduc, 2015, p. 34).
“El liderazgo educativo tiene una importante influencia en la mejora
y el cambio escolar, puesto que permite concretar la capacidad
potencial de los establecimientos escolares, incidiendo en ámbitos
como la motivación, habilidades, prácticas, condiciones de trabajo
e impactando indirectamente en los aprendizajes del estudiantado.
Aunque el liderazgo educativo es ejercido formalmente por los equipos
directivos, también puede ser distribuido a otros miembros de la
comunidad educativa.” (División educación general, sf, p. 29).
Existe evidencia en investigación, tanto internacional como nacional,
que nos muestra el liderazgo escolar como un factor clave en el
mejoramiento de las escuelas. En ella se sostiene que el liderazgo
educativo es el segundo factor, después del trabajo docente que más
contribuye al aprendizaje de los estudiantes (Hallinger y Heck, 1996;
Leithwood et al., 2006; Leithwood et al. 2008; Robinson et al., 2009; Day
et al. 2009; Weinstein y Muñoz, 2012; Bellei et al., 2014, Anderson, 2010;
Bolívar, 2010; Horn & Marfán, 2010; Leithwood, Day, Sammons, Harris, &
Hopkins, 2006).
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El liderazgo pedagógico o instruccional se enmarca dentro del
liderazgo educativo y está orientado a la gestión de la enseñanza.
Este tipo de liderazgo tiene por objetivo acompañar, apoyar y guiar
al docente en la sala de clases con el fin de potenciar aprendizajes
de los estudiantes a través de la organización y gestión de buenas
prácticas educativas y conducir el desarrollo profesional docente. A
través de este acompañamiento queda demostrado que el apoyo que
el director entrega a sus docentes puede e ir más allá de las labores
administrativas que se asocian a su rol.
La gestión pedagógica constituye el eje del quehacer de cada
establecimiento, ya que este tiene por objetivo central lograr el
aprendizaje y el desarrollo de sus estudiantes. Para ello, es necesario
que los profesores, el equipo técnico-pedagógico y el director
trabajen de manera coordinada y colaborativa. La principal labor
de estos últimos es asegurar la implementación curricular mediante
la realización de tareas de programación, apoyo y seguimiento del
proceso educativo (Mineduc, 2014 p. 69).
Es así como lo líderes escolares deben asegurar el apoyo a sus
docentes a través diferentes estrategias de acompañamiento, para
lograr el esperado incremento en el aprendizaje de los estudiantes y
el desarrollo profesional docente. La evidencia señala que una de las
estrategias más efectivas para acelerar el desarrollo profesional es el
acompañamiento en el aula a través de las instancias de observación
y retroalimentación, las que, si se realiza de forma sistemática y
sostenida, en interacción con otras, tienen un impacto directo en la
mejora de las prácticas docentes y, en consecuencia, en el aprendizaje
de los estudiantes.
Es de suma relevancia asegurar consistencia entre las instancias de
acompañamiento y formación docente y los propósitos o metas fijadas
en la escuela. Apoyar a los docentes en el uso de las habilidades
adquiridas, generar condiciones para que los docentes compartan
ideas y prácticas bajo una cultura de colaboración, apoyar y mostrar
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confianza respecto al trabajo y logros de cada docente, son algunos
ejemplos de prácticas de liderazgo que serán clave para lograr metas
institucionales o personales.
“Dado que la base de conocimientos para el mejoramiento escolar
se encuentra en la práctica pedagógica, y que la mejora de estos
conocimientos requiere de reflexiones críticas y socializadas entre
profesionales, resulta claro que docentes y directivos deben estar
involucrados de manera conjunta y continua en el análisis, monitoreo y
comprensión de lo que sucede dentro de las aulas” (CPEIP,2019 p.2).
El acompañamiento al aula es el proceso de apoyo a los docentes
que conecta al profesorado con sus equipos directivos desde la sala
de clases. Observar y retroalimentar son instancias formativas que
permiten a los docentes y líderes pedagógicos reflexionar acerca
de las prácticas de aula implementadas, con foco en el aprendizaje
de los estudiantes. A través de estos procesos se podrán ajustar las
prácticas docentes a las necesidades educativas que se presentan
por medio de la reflexión pedagógica y la propuesta de un ciclo
de mejora que incluye acciones abordables para los docentes
que generan alto impacto en el aprendizaje de los estudiantes. El
proceso de acompañamiento requiere que los directivos y docentes
-acompañantes y acompañados- construyan vínculos de confianza y
apoyo para hacer de la observación y retroalimentación, una instancia
formativa de desarrollo profesional, sin convertirse en un espacio
evaluativo o punitivo.
Hoy, las instancias de observación y retroalimentación constituyen
una de las palancas de liderazgo escolar descritas por Paul BambrickSantoyo imprescindibles para el desarrollo profesional docente y para
los equipos directivos. El rol de los líderes educativos es crucial, dado
que su orientación permite a profesores fortalecer sus capacidades
de comprender y analizar tanto sus acciones pedagógicas como los
procesos de aprendizaje de sus estudiantes (Mineduc, s.f).
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El objetivo de acompañar en el aula no es evaluar, sino formar a
docentes, para que el aprendizaje de los estudiantes sea eficaz
y significativo. Para que esta estrategia sea efectiva, es clave
que el docente sienta esta instancia como una oportunidad para
su desarrollo profesional. El líder, por su parte, no debe tomar la
observación como una instancia para la evaluar, sino como una
oportunidad para acompañar y formar docentes alineados a su
proyecto educativo.
El contexto de crisis sanitaria y su consecuente confinamiento, ha
hecho que nos enfrentemos a nuevos desafíos relacionados con la
educación a distancia y en modalidad híbrida, y es ahora cuando los
profesores más necesitan de los equipos directivos como líderes y
compañeros, para poder identificar en conjunto acciones de mejora
en esta nueva manera de aprender y enseñar. Los equipos directivos
son responsables del desarrollo profesional de sus docentes y hoy,
más que nunca, deben acompañarlos y apoyarlos en la construcción y
ejecución de experiencias de aprendizaje.
La observación de clases, permite identificar prácticas pedagógicas
y el impacto que tienen en el aprendizaje de los estudiantes, de
manera de proporcionar insumos que orienten la reflexión pedagógica.
El objetivo es levantar información que le permita al observador
retroalimentar al docente y guiar su reflexión con foco en la mejora.
La retroalimentación es una herramienta para guiar a los
profesores en la implementación de diferentes estrategias de
enseñanza-aprendizaje que impacten en el aprendizaje de los
estudiantes y logren un desarrollo profesional. Hoy en el contexto
de pandemia que vivimos, también es una estrategia de contención
y acompañamiento emocional a los docentes, donde se refuerzan
las altas expectativas que se tiene de su labor y se promueve una
cultura de aprendizaje continuo.
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En síntesis, el proceso de acompañamiento al aula incluye 2 etapas:
observación y retroalimentación. Ambas son complementarias y deben
efectuarse en conjunto para que el proceso sea efectivo.
Tanto el Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar, como
los Estándares Indicativos de Desempeño para los Establecimientos
Educacionales y sus Sostenedores, de la Agencia de la Calidad, dan
cuenta de los roles que los equipos directivos tienen respecto de la
retroalimentación, y los niveles esperados en su gestión.
El Marco para la Buena Enseñanza, en su dominio B, Compromiso
con el desarrollo profesional, espera que los docentes reflexionen de
manera sistemática sobre su práctica, que la analicen críticamente
en función de los resultados de aprendizaje de sus estudiantes,
reconozcan sus fortalezas y debilidades y permanezcan en constante
desarrollo profesional. Por su parte el Marco para Buena Dirección
y el Liderazgo, en la dimensión Desarrollando las capacidades
profesionales, plantea, entre otras, que las principales prácticas que se
espera desarrollen los directivos son (MINEDUC, 2015: 23):
•
Identifican y priorizan las necesidades de fortalecimiento de las
competencias de sus docentes y asistentes de la educación y
generan diversas modalidades de desarrollo profesional continuo.
•
Apoyan y demuestran consideración por las necesidades
personales y el bienestar de cada una de las personas de la
institución.
•
Demuestran confianza en las capacidades de sus equipos y
promueven el surgimiento de liderazgos al interior de comunidad
educativa.
•
Generan condiciones y espacios de reflexión y trabajo técnico,
de manera sistemática y continua, para la construcción de una
comunidad de aprendizaje profesional.
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Asimismo, en la dimensión Liderando los procesos de enseñanza y
aprendizaje, se espera que los directivos desarrollen prácticas tales
como (MINEDUC, 2015:25):
•
El desafío de observar y retroalimentar los procesos de aula.
•
Acompañar, evaluar y retroalimentar sistemáticamente las
prácticas de enseñanza y evaluación de los docentes.
•
Identificar las fortalezas y debilidades de cada docente de manera
de asignarlo al nivel, asignatura y curso en que pueda alcanzar su
mejor desempeño.
Los Estándares Indicativos de Desempeño de la Agencia de Calidad, en
lo que se refiere a Estándares de gestión curricular plantea: “El director
y el equipo técnico-pedagógico apoyan a los docentes mediante la
observación de clases y la revisión de cuadernos y otros materiales
educativos con el fin de mejorar las oportunidades de aprendizaje de
los estudiantes” (MINEDUC, 2014, p.71). Respecto de los Estándares de
gestión de personal, plantea: “El establecimiento gestiona el desarrollo
profesional y técnico del personal según las necesidades pedagógicas
y administrativas” (MINEDUC, 2014:123). Ulloa, J., Gajardo, J. (2016).
La retroalimentación cobra sentido al momento de entregarle
al docente una oportunidad que le permita reflexionar sobre sus
prácticas, y tomar decisiones sobre acciones futuras que potencien
los resultados de aprendizaje de sus estudiantes, estableciendo
compromisos de mejora. (CPEIP, 2019).
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Cambio de paradigma
en el Acompañamiento
Las instancias de observación de clases y retroalimentación serán
parte del acompañamiento que el líder ofrece al docente, tomando un
rol formativo, dejando atrás el carácter evaluativo que solían tener.
Observación y
retroalimentación como
parte de gestión de
desempeño
Observación y
retroalimentación como
acompañamiento docente
• Observa un mentor o líder (puede ser
un miembro del equipo directivo, parte
de la unidad técnico- pedagógico, un
profesor, un par, un psicólogo, etc.).
• Observa un director o miembro del
equipo directivo.
• Se observa la clase completa.
• Observación y retroalimentación
esporádica (1 o 2 veces en el año).
• Observación acotada de la clase (15 a
20 minutos).
• Registro de observación: Pauta de
observación con estándares de
desempeño docente. Múltiples focos
de registro.
• Observación y retroalimentación
periódica (cada 1 o 2 semanas).
• Registro abierto de observación con
foco en área de mejora acordada,
registro de datos, énfasis en el
aprendizaje de los niños.
• Observación y retroalimentación con
foco en las competencias del docente.
• Observación y retroalimentación son
parte de un sistema establecido de
gestión del desempeño.
• Retroalimentación con énfasis en
el desarrollo profesional, foco en el
aprendizaje de los estudiantes.
• Retroalimentación extensa, resultados
de la observación categorizados con
puntajes y niveles de desempeño.
• Retroalimentación como instancia
de reflexión. Reuniones periódicas y
acotadas de tiempo (20 minutos aprox.).
• La observación no es una evaluación.
Bambrick, 2019.
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Claves para la observación y
retroalimentación
(Bambrik, 2019, p. 165)
•
Observe con frecuencia y regularidad. Dele prioridad en el
calendario.
•
Identifique la acción a seguir fundamental. Mientras más detallada
y precisa se la acción a seguir, más rápido será el progreso.
Características: de alto apalancamiento, medible, y del tamaño de
un bocado.
•
Entregue a los profesores una retroalimentación efectiva. Analicen
las oportunidades de mejora. La reflexión y metacognición de los
docentes hará internalizar las acciones fijadas.
•
Monitoree y haga seguimiento.
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Referencia
bibliográfica
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Chile: Corporación de la Educación APTUS Chile.
Bambrick-Santoyo, P. (2019). Las palancas del liderazgo escolar 2.0.
Santiago, Chile: Corporación de la Educación APTUS Chile.
Anderson, 2010; Bolívar, 2010; Horn & Marfán, 2010; Leithwood, Day,
Sammons, Harris, & Hopkins, 2006.
Mineduc, 2014. Estándares Indicativos de Desempeño para los
Establecimientos Educacionales y sus Sostenedores.
Mineduc, 2015. Marco para la Buena Dirección y Liderazgo Escolar.
CPEIP, 2019. Retroalimentación de las practicas pedagógicas
Anderson, S. (2010). Liderazgo directivo: claves para una mejor
escuela. Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, 9(2), 34–52.
Bolívar, A. (2010). El liderazgo educativo y su papel en la
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Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, 9(2), 9–33.
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11
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Management, 28(1), 27–42.
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y Retroalimentación a Profesores. Aceptado para su publicación en
Revista Relieve.
Marfán, J., Muñoz, G., y Weinstein, J. (2012). Liderazgo directivo
y prácticas docentes: Evidencias a partir del caso chileno.
Organización y Gestión Educativa: Revista Del Fórum Europeo de
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Ulloa, J., Gajardo, J. (2016). Observación y Retroalimentación
Docente como Estrategias de Desarrollo Profesional Docente. Nota
Técnica N°7, LIDERES EDUCATIVOS, Centro de Liderazgo para la
Mejora Escolar: Universidad de Concepción, Chile.
Leithwood, K. (2009) ¿Cómo liderar nuestras escuelas? Aportes
desde la Investigación. Santiago de Chile: Fundación Chile.
División educación general(sf). MInisterio de educacion. Guía de
herramientas para el desarrollo de recursos personales en equipos
directivos . Liderazgo escolar. Reconociendo los tipos de liderazgo.
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Referencia online
www.cpeip.cl/wp-content/uploads/2019/03/retroalimentación_
marzo2019.pdf
liderazgoescolar.mineduc.cl/
www.lidereseducativos.cl/wp-content/uploads/2017/01/NT-7.pdf
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