Subido por Lizzi Velázquez

sindrome cuidador quemado

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SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO
Jornadas La familia ante la Enfermedad
22 y 23 de octubre 2009
Ponente: CONCHA MARRODAN
UNINPSI. Unidad de Intervención Psicosocial. Universidad Pontifica Comillas. Madrid.
El término “estar quemado” es un concepto surgido en la década de los años setenta en
Estados Unidos. Fue mencionado por primera vez por Freudenberger (1974) para describir
cómo se sentían un grupo de voluntarios que colaboraban en una clínica con personas en
proceso de abandonar las drogas. Tras un año de actividad, muchos de ellos estaban agotados,
se irritaban fácilmente y habían desarrollado una actitud despectiva hacia los pacientes y una
tendencia a evitarlos. Sin embargo, fue Chistina Maslach quién dio a conocer públicamente el
término en 1977, en el Congreso anual de la Asociación Americana de Psicólogos (APA), este
fenómeno explica el proceso de deterioro en los cuidados y atención profesional a los
usuarios, por el que acababan quemándose tras meses o años de actividad laboral1.
Si bien este síndrome afecta directamente a las personas que trabajan en el ámbito sanitario,
como enfermeras y médicos en cuidados paliativos, servicios de urgencias, trabajadores
sociales con usuarios de ámbitos desfavorecidos, Psicólogos, Terapeutas en el trabajo con
drogodependientes, etc.
El foco central de este trabajo va a estar puesto en los cuidadores no profesionales que
atienden a un familiar en situación de dependencia ya que, bien a causa de enfermedades
graves o bien al deterioro cognitivo propio de la edad, estas personas están incapacitadas o
muy limitadas para hacer por sí mismas todas las tareas necesarias para su propio cuidado y
para su vida diaria. Las personas cuidadas pueden ser niños, jóvenes, adultos, o personas
mayores.
Cuidar es una conducta tan natural como aprender a vestirse o caminar. De algún modo todos
somos cuidadores y personas a las que cuidar. En el transcurso de nuestras vidas
inevitablemente ejerceremos ambos roles.
Si bien, en muchas ocasiones cuidar a un familiar dependiente nos conecta con emociones
agradables como el afecto, la ternura, dedicación, constancia, generosidad, altruismo,
podemos ver cómo estas emociones pueden cambiar al extremo opuesto: enfado, irritación,
rechazo, cuando los cuidados se alargan mucho en el tiempo.
El síndrome del cuidador quemado aparece cuando este cuidador llega al agotamiento y
desgaste físico y emocional ante las exigencias demasiado intensas de la persona necesitada de
cuidados. Consiste en el deterioro tanto físico como emocional que experimenta la persona
que convive y cuida a un familiar con una enfermedad crónica.
Se considera producido por el estrés continuado de tipo crónico, en un batallar diario contra
la enfermedad con tareas monótonas y repetitivas, con sensación de falta de control sobre el
resultado final de esta labor, y que puede agotar las reservas psicofísicas del cuidador2.
1
2
Alvarez y Fernández. 1991
Goode y Cols. 1998
Incluye desarrollar actitudes y sentimientos negativos hacia el familiar al que se cuida, con
desmotivación, depresión, angustia, trastornos psicosomáticos, fatiga y agotamiento no ligado
al esfuerzo, irritabilidad, despersonalización y deshumanización, agobio continuado con
sentimientos de ser desbordado 3 , sin olvidar los senteimientos de culpa.
Según las últimas estimaciones en España4 existen más de tres millones de personas con
alguna discapacidad o limitación lo que supone el 9% de la población total. De ellos
1.125.000 personas presentan una dependencia grave o severa, es decir, necesitan la ayuda de
una persona para desarrollar las actividades básicas para la vida: caminar, comer, asearse, etc.
Sin embargo, sólo el 6% de las familias que tienen a su cuidado personas dependientes reciben
ayuda de los servicios sociales.
CUIDADOR PRINCIPAL
Cuando el cuidado de una persona que no puede valerse por sí misma, es asumido por los
familiares más cercanos, es habitual que sea una persona concreta la que se hace cargo en
mayor medida de la persona dependiente.
Llamamos “cuidador principal” a la persona que “asume” -o sobre la que recaeatención y el cuidado de la persona dependiente.
la
En muchas ocasiones el cuidado y atención a personas dependientes no produce sobrecarga ni
física, ni psicológica, debido a las características personales tanto del enfermo como del
cuidador principal, su situación social y económica de la familia.
El hecho de tener una persona con una discapacidad crónica altera la rutina y la estabilidad
familiar. El estrés que tiene que soportar el cuidador principal puede afectar incluso a su
capacidad para cuidar al paciente. Esta situación debe constituir una preocupación importante
en la medida en que muchas enfermedades crónicas como (el cáncer, la esclerosis múltiple, la
demencia, trastornos mentales, el Parkinson) se realizan en forma extra hospitalaria.5
Aunque entre los cuidadores principales se encuentran personas con diferentes edades
-jóvenes, adultos y mayores- y el tipo de relación con la persona cuidada abarca todas las
posibilidades de mayor a menor cercanía de parentesco -esposos, hijos, hermanos, nueras,
yernos, cuñados, sobrinos, etc.El perfil de la cuidadora principal que presta cuidados personales es una mujer, de entre 54 y
64 años, que reside en el mismo hogar que la persona a la que presta cuidados. El 76,3 % de
las personas identificadas como cuidadoras principales son mujeres.
Por edad, por cada hombre superior a 64 años que realiza estas tareas hay cuatro mujeres
cuidadoras. A su vez, en el tramo de 80 años y más años las tareas de cuidadores se reparten
equitativamente entre ambos sexos.
3
Rodríguez del Álamo. 2002
Libro Blanco de la Dependencia.
5
Scott-Baer 1993.
4
2
Por lugar de residencia del cuidador principal, el 79,3% residen en el mismo hogar de la
persona a la que prestan cuidados. Cabe destacar que para el 20,7% restante, 9 de cada diez
cuidadores son mujeres6.
__Ver cuadro. Encuesta
de Discapacidad, Autonomía
Dependencia y EDAD 2008. pag. 4
personal y situaciones de
Por lo tanto, podemos afirmar que el cuidador principal en las familias españolas, suele ser
una mujer, con una edad intermedia de 53 años, ama de casa (44%), en la mayoría de las
ocasiones son hijas (50%) o cónyuges (16%)7, suelen cuidar en solitario, son escasas las
familias que cuidan por igual a un familiar enfermo.
Este cuidador principal va asumiendo paulatinamente la mayor parte las tareas del cuidar hasta
llegar a dedicarse las 24 horas del día a esta labor, gran parte de estas mujeres no pueden
conciliar la vida laboral con la faceta de cuidadoras viéndose obligadas a abandonar su carrera
profesional tras el primer año de cuidados; en ocasiones se ven obligadas a trasladarse de su
propio hogar al del enfermo para poder atenderle mejor. Ofrecen cuidados silenciosos,
muchas veces durante una gran cantidad de años, día tras día, noche tras noche...
Gran parte de los cuidadores sufren una significativa sobrecarga, física, psicológica y
emocional, especialmente cuando no se encuentran con los apoyos –familiares, económicos o
institucionales- que les permitan desarrollar la labor de cuidado en unas condiciones
favorables. Esta situación de sobrecarga se produce en mayor medida en las familias y
personas de los estratos socioeconómicos menos favorecidos.
Se estima que alrededor de un 40% de los cuidadores no reciben ayuda de ninguna otra
persona, ni siquiera de familiares cercanos. El uso de recursos institucionales es muy bajo ya
que sólo en el 15% de las familias tienen apoyo municipal o autonómico de servicios
sociales8. También hay que señalar que en muchas ocasiones el cuidador principal suele
rechazar el apoyo exterior, unas veces por sentimientos de culpa, otras por obligación moral.
El número medio de horas de cuidado diarias es de 10,6 horas. A medida que aumenta el
número de horas de cuidado disminuye la calidad de vida del cuidador. Hay que tener en
cuanta que el 39, 42 % de los cuidadores dedican más de 8 horas al cuidado del dependiente, y
un 27,39 % dedica las tres cuartas partes del día a estar pendiente de su familiar.9
El tiempo medio de años de cuidados son 6,5 años. Al igual que en el caso anterior, en la
medida que aumenta el número de años de cuidado desciende la calidad de vida del cuidador.
IDEAS ERRÓNEAS SOBRE QUÉ ES CUIDAR BIEN
•
•
•
•
“Debo ayudarle en todo"
“Sólo yo sé cómo hay que cuidarle"
"Para ayudar bien debo satisfacer todas sus demandas"
"¿Cómo voy a decirle que no a algo? para eso estoy, para ayudarle"
6
Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia y EDAD 2008.
Crespo y cols. 2003
8
Flórez. 1997
9
Encuesta Apoyo Informal Imserso 2004 pag. 270.
7
3
•
•
•
"Sólo quiere que le cuide yo"
"Mis familiares deberían saber que necesito ayuda",
“Ellos son los que se deberían ofrecerse a echar una mano”
Pensar así es loable, pero no beneficia ni al cuidador ni a la persona cuidada. Cuando se piensa
que hay que ayudarle en todo, el cuidador se está imponiendo a sí mismo una regla que resulta
difícil de cumplir. Atender todas las necesidades y, además, atenderlas bien es difícil, por no
decir imposible. Cuando los cuidadores piensan así y encuentran obstáculos para cumplir su
propia regla, suelen sentirse culpables, por no estar dando todo lo que 'deberían'.
SEÑALES DE ALERTA
¿Qué síntomas nos pueden indicar que un cuidador puede estar padeciendo el síndrome del
cuidador quemado?
Síntomas físicos
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•
•
Trastorno del sueño: por exceso o por defecto.
Pérdida de energía, fatiga crónica, sensación de cansancio continuo, etc.
Aumento o disminución del apetito.
Problemas de memoria y dificultad para concentrarse.
Molestias digestivas, palpitaciones, temblor de manos. Consumo excesivo de bebidas
con cafeína, alcohol o tabaco.
Consumo excesivo de pastillas para dormir u otros medicamentos.
Propensión a sufrir pequeños accidentes.
Síntomas Emocionales
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Cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo.
Agresividad constante contra los demás, porque siguen su vida, porque son capaces de
ser felices a pesar del problema que hay en casa.
Gran tensión contra los cuidadores auxiliares porque "todo lo hacen mal", no saben
mover al enfermo, no le han dado a la hora correcta la medicación, etc.
Tiene comportamientos rutinarios repetitivos como: limpiar la casa continuamente.
Tienden al aislamiento familiar y social. Van abandonando las amistades, “no tengo
nada nuevo que contar” “voy aburrir” “a la gente ya no le intereso”, etc.
Se desatienden a sí mismas: no toman el tiempo libre necesario para su ocio,
abandona sus aficiones, no sale con sus amistades, etc. y acaba paralizando, durante
largos años, su proyecto vital.
El conocimiento de la calidad de vida del cuidador principal es de vital importancia, no sólo
para intentar reducir en la medida de lo posible el estrés físico y psicológico, sino porque en
última instancia una calidad de vida baja mantenida durante un período largo de tiempo podría
inhabilitar al cuidador informal para prestar cuidados de la persona dependiente.
Los datos revelan que los cuidadores demandan en primer lugar mayor asistencia de servicios
de atención en el domicilio y la construcción de más centros de día. En cambio, la
construcción de más residencias para estancias permanentes es, de momento una preocupación
secundaria. Parece pues, que los cuidadores quieren mantener en el hogar al familiar
4
dependiente, pero también se dan cuenta de que hay cosas que no saben hacer o sus fuerzas
son limitadas. Por esta razón, demandan más atención especializada en el hogar, y la
posibilidad de disponer de un número de horas para su profesión o atención a su familia, pero
con la seguridad de la persona dependiente se encuentra bien atendido en el centro de día.
CONSEJOS AL CUIDADOR
Siempre va a ser muy útil adquirir INFORMACION sobre los cuidados que necesita el
familiar dependiente: alimentación, medicación, hábitos, para ello siempre puede consultar
con su médico y/o su enfermera.
La familia debe PLANIFICAR el futuro del enfermo y el de la propia familia.
PREOCUPARSE DE UNO MISMO.
PROGRAMAS INSTITUCIONALES PARA CUIDAR A LOS CUIDADORES
Actualmente existen programas dirigidos a los cuidadores de familiares dependientes, las
Asociaciones de Familiares (AFAS) son las primeras que han desarrollado programas, a través
de grupos de ayuda, grupos de apoyo, programas informativos.
En cada Comunidad Autónoma existen diversos programas, en concreto la Comunidad de
Madrid actualmente cuenta con el Programa “cuidar al cuidador”, psicoterapia de grupo para
cuidadores con familiares mayores dependientes.
El IMSERSO junto con Cruz Roja Española cuenta con el programa a través de Internet: Web
“SER CUIDADOR”: http://www.sercuidador.es
La obra social “La Caixa” en el ámbito de la dependencia desarrolla el Programa UN
CUIDADOR. DOS VIDAS, con el doble objetivo de ofrecer información y apoyo al cuidador
familiar y reconocer su labor, contribuye a conseguir un tiempo de calidad para el cuidador, lo
que repercutirá en un óptimo beneficio para la persona cuidada y su familia, y un servicio de
atención telefónica de ayuda emocional: reducción de ansiedad y contención emocional: 900
220 000.
Este programa se lleva a cabo en colaboración con las distintas administraciones públicas de
las Comunidades Autónomas y diversas asociaciones de enfermedades neurodegenerativas.
PROPUESTAS FUTUROS ROGRAMAS
Se pueden hacer una serie de propuestas útiles a la hora de desarrollar programas
institucionales para “cuidar al cuidador” (Dippel y Hutton, 2002; Schulz, 2000; Pascual, 1999;
Mittelman y cols, 1995; Williamson y Schulz, 1993) con el objetivo que su calidad de vida no
se deteriore en demasía según el modelo integral bio-psico-social (Engel, 1977).
1. El primer paso de todo programa de ayuda consiste en que el cuidador reconozca que
necesita ayuda, y que ello no le distraerá de su labor de cuidar sino que le hará más eficaz.
”Cuidarse para cuidar”.
5
2. Solicitar información y formación adecuada sobre aspectos médicos: evolución de la
enfermedad, complicaciones, medicación y conocimientos prácticos para enfrentar los
problemas: nutrición, higiene, adaptación del hogar, movilizaciones del paciente,
necesidades educativas (ej.paralisis cerebral) etc. Todo ello incrementa la sensación de
control y de eficacia personal.
3. Aceptar que estas reacciones de agotamiento son frecuentes e incluso y previsibles en un
cuidador. Son reacciones normales que necesitan apoyo.
4. Pedir ayuda personal al detectar estos signos, no ocultarlos por miedo a asumir que "se
está al límite de sus fuerzas" ni tampoco por culpa de no ser un super-cuidador.
5. Promocionar la independencia del paciente. No debe realizar el cuidador lo que el
enfermo pueda hacer por sí mismo, aunque lo haga lento o mal.
6. Saber poner límite a las demandas excesivas del paciente; saber decir NO, sin sentirse
culpable.
7. No sentirse imprescindible. Es necesario delegar tareas en otros familiares o personal
contratado sanitario o del hogar.
8. No temer acudir a un profesional (psiquiatra o psicólogo) y a grupos de auto-ayuda que
resultan ser muy eficaces.
9. Marcarse objetivos reales, a corto plazo y factibles en las tareas del cuidar. Cuidado con
expectativas irreales ("El enfermo no va a empeorar más de lo que está"), ni tampoco ideas
omnipotentes sobre uno ("Yo sólo puedo”).
10. Cuidar la alimenetación con una dieta adecuada y horas de sueño.
11. No olvidarse de sí mismo, poniéndose siempre en segundo lugar. El "autosacrificio total"
no tiene sentido.
12. Mantener el contacto con amigos y familiares, el aislamiento no es un buen aliado para
el cuidador.
13. Mantenerse automotivado a largo plazo, auto reforzarse en los éxitos, felicitándose a sí
mismo por todo lo bueno que va haciendo.
14. No fijarse sólo en las deficiencias y fallos que se tengan.
15. Tomarse también cada día una hora para realizar los asuntos propios. Asimismo
permitirse un merecido descanso diario o semanal, fuera del contacto directo con el
enfermo.
16. Si se puede, realizar ejercicio físico todos los días, ya que elimina toxinas corporales y
despeja la mente.
17. Expresar abiertamente las frustraciones, temores o resentimientos, es un escape
emocional siempre beneficioso.
6
18. Planificar las actividades de la semana y del día. Establecer prioridades de tareas,
diferenciando lo urgente de lo importante. Decidir qué cosas no va a poder realizarlas con
bastante probabilidad. La falta de tiempo es una de las primeras causas de agobio.
19. Practiar técnicas de relajación psicofísica (Jacobson, Schultz), visualizaciones, Yoga, etc.
20. Apoyarse en los Centros de día, Residencias de respiro temporal, o Personal
contratado de asistencia domiciliaria.
CONCLUSIONES
1. Todos los estudios consultados muestran la necesidad de proporcionar ayuda a los
cuidadores para mejorar su estado físico y emocional. Elaborando programas de
información y formación, con aspectos como el desarrollo personal del cuidador,
formar en habilidades y competencias en el cuidado.
2. El entorno familiar debe poder compartir las tareas del cuidado y asistencia a la
persona dependiente y aligerar así la carga psicológica, física y emocional que la
situación provoca en el cuidador principal.
3. Es una realidad que la sociedad envejece paulatinamente, en poco tiempo puede ser un
problema social ante el cual la sociedad y las instituciones públicas están obligadas a
ayudar y apoyar a las familias afectadas.
4. Impulsar el reconocimiento social de las personas cuidadoras, impulsando en su caso,
una orientación para la integración en el mercado laboral.
5. Los servicios sociales tienen un importante papel a la hora de brindar diferentes tipos
de apoyos a las personas, las familias, y las comunidades. Interviniendo de tal manera
que, a la vez, contribuyan a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral de las
personas y a la igualdad entre hombres y mujeres
6. Por ello, hacemos un llamamiento a las Administraciones públicas para que no
escatime en los recursos, sobre todo en los previstos en La Ley de Dependencia, y
facilite el acceso a las familias afectadas a los diferentes recursos para que el cuidado
resulte lo menos traumático posible.
7. Animar a la reflexión sobre este problema de amplio alcance social, sensibilizar al
cuidador, su familia, amigos y a toda la sociedad de lo importante que es cuidarse para
poder cuidar mejor.
8. Sin olvidarnos de la prevención de la dependencia gracias a la promoción de hábitos
saludables de vida.
9. EN DEFINITIVA: CUIDARSE PARA CUIDAR.
7
APÉNDICE
A continuación adjunto una herramienta breve INDICE ROBINSON DE SOBRECARGA
DEL CUIDADOR, que sencilla de pasar y de corregir, que puede ayudar a familiares de
cuidadores principales
1. ¿Padece Ud insomnio u otros trastornos del sueño?
2. ¿Nota que va siendo menos efectivo en sus cuidados al enfermo?
3. ¿Está usted fatigado con mucha frecuencia, y esta situación le representa un notable
esfuerzo físico?
4. ¿Cada vez tiene menos tiempo libre para Ud mismo y nota una importante restricción en
tras actividades suyas?
5. ¿Los hábitos básicos de su familia se han visto trastocados?
6. ¿Ha tenido que cambiar sus propios planes personales tales como vacaciones, salidas,
compra de casas, etc?
7. ¿Nota Ud que no le llega el tiempo y siempre va deprisa?
8. ¿Ha notado en Ud mismo cambios emocionales (está deprimido, angustiado u
obsesionado)?
9. ¿Algunos de los comportamientos del enfermo le resultan francamente molestos o
desagradables?
10. ¿Le duele darse cuenta de lo mucho que ha cambiado el enfermo o Ud comparado con
cómo era antes?
11. ¿Ha tenido que modificar importantes aspectos de su trabajo laboral?
12. ¿La enfermedad le representa una gravosa carga económica?
13. ¿Se siente desbordado por la situación?
CORRECCION:
- 7 ó mas afirmaciones señala un elevado nivel de tensión personal para el cuidador que debe
ser controlado.
- 11 ó mas afirmaciones señala riesgo de sindrome del cuidador quemado.
8
Bibliografía.
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Formación Alcalá, Alcalá la Real. 2004.
•
Crespo López, M.; Martínez López, Javier: “El apoyo a los cuidadores de familiares
mayores dependientes en el hogar: desarrollo del programa “Cómo mantener su
bienestar”. Premio IMSERSO “Infanta Cristina” 2006. Ed. Ministerio de Trabajo y –
Asuntos Sociales. Colección Estudios y Serie Dependencias nº 12006.
•
GIL G.; RODRÍGUEZ M. y CID L.: Cuidar al cuidador: La ayuda Psicoterapéutica
a cuidadores de mayores dependientes mediante dinámica de grupos. Revista
Miscelánea Comillas, nº 128. 2008.
•
IZAL FERNÁNDEZ DE TROCÓNIZ, M.; MONTORIO CERRATO, I. ; Y DÍAZ
VEIGA, P. Cuando las personas mayores necesitan ayuda. Guía para cuidadores y
familiares, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid. 2002.
•
NOMEN MARTIN, LEILA. Tratando el proceso del duelo y de morir. Ediciones
Pirámide. 2008
•
ROJAS GONZALEZ, MARGARITA: “Cuidar al que cuida: claves para el bienestar
del que cuida a un ser querido”. Editorial Aguilar. 2006
•
SERRANO, P.; TENA-DVILA, M.C.; ROMERO, R., MARTIN TEJEDOR, F.
Impacto del programa “Cuidar al Cuidador” en la calidad de vida de los cuidadores,
en el XLVII Congreso de la sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Málaga. 8
al 11 de junio de 2005.
•
Libro Blanco de la Dependencia.
9
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