Subido por ROSMIRA BEATRIZ BRACHO LEON

PROPUESTA DE INVETIGACION SEGUNDO SEMESTRE (1)

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AFRONTAMIENTO Y FUNCIONAMIENTO DE LAS FAMILIAS CON HIJOS
ADOLESCENTES EN SITUACIÓN DE POBREZA DE LA COMUNIDAD LAS
MARIA, ZONA URBANA DEL DISTRITO TURÍSTICO Y CULTURAL DE
RIOHACHA
Introducción
La pobreza es un factor determinante socioeconómico que influye en el desarrollo
cognitivo y en el lenguaje de la comunicación en el sistema familiar, especialmente en el
crecimiento físico y mental de los niños y niñas debido a las causas que genera este
fenómeno en las sociedades en todo el mundo, y como efecto provocando unas barreras de
comunicación entre los miembros de las familias así mismo, limitando el crecimiento y
desarrollo del menor a causa de la falta de alimentación y nutrición, salud, educación,
estimulación de la familia entre otros imposibilitando al menor en sus capacidades y
habilidades.
Algunos autores como (Spiker 2007) consideran múltiples formas de denominar la
palabra pobreza, entre las que incluyen: necesidad, estándar de vida, insuficiencia de
recursos, carencia de seguridad básica, falta de titularidades, privación múltiple, exclusión,
desigualdad, clase, dependencia y padecimiento inaceptable.
Podríamos decir, que la pobreza es un factor que afecta de cierta forma a los
individuos, familias cohibiéndolos de necesidades básicas insatisfechas dentro de ellas
encontramos las carencias físicas, mentales y en las relaciones del sistema limitándolos al
buen desarrollo psicosocial de las personas en una determinada sociedad. En este trabajo se
busca las estrategias de afrontamiento de una crisis causada por el desempleo en familias
con hijos adolescentes en la ciudad, igualmente, se analiza el tipo de estrategias que
desarrollan dichas familias cuando se ven expuestas a una situación que altera su
cotidianidad y conlleva cambios drásticos en su estilo de vida, tal como la pérdida de su
principal fuente de ingresos a causa del desempleo; este factor, desde el punto de vista
psicológico y social, puede entenderse como un estresor externo que causa disminución en
la percepción sobre calidad de vida, e impacta negativamente en la percepción de éxito o
eficacia de las personas, convirtiéndose en una fuente de estrés importante.
1. Planteamiento del problema
El estudio de la familia y el comportamiento de sus miembros es un tema
transversal cuya importancia no se circunscribe solamente a la Sociología. Los individuos
hacen parte de todo un sistema que ha generado nuevos marcos interpretativos y analíticos.
Desde una perspectiva social, la interpretación de las respuestas generadas en los
individuos hacia su entorno, ha traído una serie de estudios tanto cualitativos como
cuantitativos. La realidad de las familias se encuentra cimentada en aspectos psicológicos,
emotivos, antropológicos, psico-afectivos y relacionales, entre otros; esto atribuye
igualmente la necesidad del estudio de su contexto con el objeto de dar una interpretación
real de las actuaciones de cada uno de sus miembros.
Igualmente, el fenómeno de la pobreza en gran medida afecta o impacta en el
funcionamiento y afrontamiento especialmente en el del desarrollo cognitivo de los niños y
niñas y como tal en todo el sistema familiar dejando como efecto una menor capacidad en
los individuos de satisfacer sus necesidades básicas y por ende un bajo desarrollo cognitivo
y social en la sociedad donde son muchos los infantes que sufren a causa de este fenómeno
por la falta de ingresos económicos.
A nivel mundial, se evidencia que la pobreza en las familias con niños afecta de tal
manera que se imposibilita a vivir de manera digna a causa de marginación económica y
socialmente en los países más pobres del mundo. En concordancia con esta realidad, en los
últimos años ha habido una proliferación de estudios acerca de la situación de pobreza y de
los efectos potencialmente negativos que ésta tiene sobre las familias y los individuos en
particular. Por tratarse de un fenómeno psicosocial complejo y de gran impacto, la pobreza
ha sido estudiada y abordada desde distintos modelos teóricos y metodológicos, dando
lugar a una multiplicidad de enfoques y análisis (Palomar Lever & Cienfuegos Martínez,
2006).
Estas distintas perspectivas posibilitan entender que la pobreza no alude únicamente
a las desigualdades monetarias. Aunque este aspecto constituye una dimensión importante,
brinda apenas una pálida imagen de las muchas formas en que puede ser afectada una
persona en situación de precariedad social (Madariaga Orozco & Sierra, 2000). Es
imperante el estudio de otras dimensiones psicosociales que permitan entender plenamente
el fenómeno de la pobreza, entre ellas, la calidad de las relaciones al interior de la familia,
las limitaciones y potencialidades de desarrollo de las personas en pobreza, el entorno
social e institucional que activa o deprime la reproducción de la pobreza misma, etc.
(Rozas, 1999).
A partir de una investigación realizada por Aldaz- Carrol y Morán (2001), sobre la
transmisión intergeneracional de la pobreza en 16 países latinoamericanos, se encontró que
los factores familiares, especialmente los ligados a las características intrafamiliares (como
baja o ausencia de escolaridad, estructura familiar disfuncional o presencia de violencia
doméstica, estrés parental, entre otras) son clave en la comprensión e intervención de las
familias que viven en contextos socialmente vulnerables. Los resultados del estudio
sugieren que se le otorgue un papel mucho más relevante a las dimensiones familiares
como estrategia en la comprensión e intervención de las familias que viven en pobreza,
Para muchos millones de familias de las aldeas y tugurios urbanos más pobres del
mundo en desarrollo, la consecuencia cotidiana de esta acción de estas fuerzas económicas,
sobre las cuales no puede ejercer ningún control, es la imposibilidad de llevar suficiente
comida a la mesa, de mantener un hogar en condiciones adecuadas para vivir, de vestirse y
presentarse decentemente, de proteger su salud y sus energías de seguir enviando a sus
hijos e hijas a la escuela (Windows, Corporation, Hori, & Sakajiri, 1995). Gran parte de
estos hogares son monoparentales, las madres, en medio de situaciones adversas deben
cumplir la totalidad de las funciones parentales e incluso la de sostén de la familia. Dicha
realidad, impide muchas veces que los niños reciban una afectividad saludable y la
estimulación psicomotriz necesaria, favoreciendo el riesgo de presentar problemas de
aprendizaje, emocionales y conductuales, tanto a nivel familiar como escolar (Rozas,
1999).
Cabe resaltar que si se focaliza particularmente en la crianza de los hijos, Barudy y
Dantagnan (2005, 2010) apuntan que las tres funciones más importantes se encuentran
debilitadas o disminuidas en la mayoría de los progenitores que viven en contextos
socioeconómicamente desfavorecidos. Para estos autores, la parentalidad social tiene tres
funciones fundamentales: la nutriente o afectiva, la socializadora y la educativa.
A nivel nacional, Colombia también ha sido un país en gran medida afectado por
estos fenómenos por el cual las familias han tenido que afrontar situaciones adversas para
poder lograr de cierta forma la existencia de vida de sus niños y niñas y en general toda la
familia.
La Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) permite desagregar la información
de pobreza monetaria para 23 ciudades capitales. En 2018, las ciudades que experimentaron
el mayor aumento en su incidencia de la pobreza monetaria fueron Pasto, donde pasó de
20,2% a 25,4% y Cúcuta, donde la pobreza monetaria aumentó de 33,5% a 36,2%. Las
ciudades que sobresalieron por la reducción de la pobreza monetaria fueron Manizales,
donde decreció de 13,8% a 11,9%, y Villavicencio, donde cayó de 19,5% a 18,1%
(Departamento Administrativo Nacional de Estadística, 2019).
En 2018, la brecha de la pobreza monetaria alcanzó un valor de 9,8%, mientras que
en 2017 la brecha de la pobreza fue 9,7%. Para el dominio de cabeceras, registró un valor
de 8,7% y en centros poblados y rural disperso de 13,8%. Durante 2017 estas tasas fueron
8,6% y 13,4%, respectivamente (Departamento Administrativo Nacional de Estadística,
2019).
En la guajira, no es una problemática nueva el tema de la pobreza es un fenómeno
que ha incidido en las familias, en los niños y niñas desde los inicios de la historia del
departamento en lo cual, se observa la falta de oportunidad de algunos niños y niñas que no
tienen la necesidades básicas que les permita desarrollar habilidades y fortalezas en el áreas
de la educación y a su vez limitándolos a futuro a una vida digna y poder lograr una
satisfacción profesional a nivel personal y social.
En La Guajira la pobreza monetaria global alcanzó en el año 2017 una incidencia de
52,6%, mientras que a nivel nacional, la pobreza llegó a 26,9%, la pobreza extrema
se calculó al 26,5% frente al nivel nacional donde llego a 7,4% (Ramírez Álvarez,
2018).
Los datos estadísticos realizados por el Dane demuestran como la pobreza en el
departamento ha afectado a miles de familias en condiciones de vulnerabilidad a causas del
bajo ingreso socioeconómico afectando de cierta forma a los niños a que puedan lograr un
mejor desarrollo cognitivo en el sector educativo.
Específicamente en Riohacha, en la comunidad “las Marías” se observa en el
entorno carencias de acondicionamientos físicos de las viviendas, imposibilidad en el
desarrollo cognitivo de los niños y niñas por la falta de ingresos económicos, las barrera de
lenguajes comunicación e interacciones que se presentan al interior del sistema familiar.
Podríamos decir entonces, que la pobreza es un problemática relevante que afecta a
la comunidad “las Marias” lo cual, las familias y primordialmente en los niños y niñas
presentan en su mayoría un
bajo desarrollo cognitivo y como efecto retrasando el
crecimiento, las capacidades mentales y físicas de los menores.
Para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD 1997, p.18, la
pobreza “es la imposibilidad de las personas para vivir una vida tolerable”(Cuenca
& Chavarro, 2008).
Por lo anteriormente expuesto se hace necesario plantear un estudio que nos permita
asociar el tipo de familia y la ansiedad en ambientes de situación de riesgo como la
pobreza, permitiéndonos así obtener indicadores de resiliencia en los adolescentes de
sectores urbanos marginales surgiendo en consecuencia las interrogantes a investiga ¿De
qué manera se desarrolla el afrontamiento y funcionamiento de las familias con hijos
adolescentes en situación de pobreza de la comunidad las María, zona urbana del
Distrito Turístico y Cultural De Riohacha?
2. Objetivos
Objetivo general.
Analizar el afrontamiento y funcionamiento de las familias con hijos adolescentes
en situación de pobreza de la comunidad las María, zona urbana del Distrito Turístico y
Cultural De Riohacha.
Objetivos específicos.
Identificar él afrontamiento y funcionamiento de las familias con hijos adolescentes
en situación de pobreza de la comunidad las María, zona urbana del Distrito Turístico y
Cultural De Riohacha
Describir
los aspectos socioeconómicos que influyen en el afrontamiento y
funcionamiento de las familias con hijos adolescentes en situación de pobreza de la
comunidad las María, zona urbana del Distrito Turístico y Cultural De Riohacha.
Implementar estrategias pedagógicas de intervención para el afrontamiento y
funcionamiento de las familias con hijos adolescentes en situación de pobreza de la
comunidad las María, zona urbana del Distrito Turístico y Cultural De Riohacha
3. Variables de investigación:
Afrontamiento familiar:
“Al igual que lo encontrado por Molina, Agudelo, De los Ríos, Builes, Arroyave,
López, y cols. (2003), ver la situación como algo manejable, llevar a cabo diferentes
acciones para lograr la liberación y comprender que en un SEE la familia negocia por la
vida de su familiar, le da a la familia cierto control y manejo” ( (Latinoamericana,
2008)P.70.
Lazarus y Launier 1978 “definieron el afrontamiento como los esfuerzos
intrapsíquicos orientados a la acción con el fin de dar manejo a las demandas internas y
ambientales que ponen a prueba o exceden los recursos personales”(Macías, MadariagaOrozco, Valle-Amarís, & Zambrano, 2013).
Frydenberg y Lewis (1997) afirman que el psicólogo necesita conocer los modos de
afrontamiento del adolescente, ya que tal información es útil para poder interpretar sus
sentimientos, ideas y conductas. Definen al afrontamiento como “las estrategias
conductuales y cognitivas para lograr una transición y una adaptación efectivas” (p.13).
Casullo y Fernández Liporace (2001) entienden a la capacidad de afrontamiento como el
conjunto de respuestas (pensamientos, sentimientos, acciones) que un sujeto utiliza para
resolver situaciones problemáticas y reducir las tensiones que ellas generan.
Desde el modelo de Lazarus y Folkman (1986) no son las situaciones en sí mismas
las que provocan una reacción emocional, sino la interpretación que el sujeto realiza de
tales situaciones. Frydenberg y Lewis (1997) afirman que es posible hacer una distinción
entre afrontamiento general y específico, es decir el modo con el que el adolescente encara
cualquier situación (general) y una problemática particular (específico). En este trabajo se
hará referencia al afrontamiento general. En sus investigaciones identificó 18 estrategias:
buscar apoyo social, concentrarse en resolver el problema, esforzarse y tener éxito,
preocuparse, invertir en amigos íntimos, buscar pertenencia, hacerse ilusiones, falta de
afrontamiento, reducción de la tensión, acción social, ignorar el problema, autoinculparse,
reservarlo para sí, buscar apoyo espiritual, fijarse en lo positivo, buscar ayuda profesional,
buscar diversiones relajantes y distracción física.
Siguiendo a Olson y Mc Cubbin (1989) se destacan dos aspectos básicos en la
literatura sobre el tema: por un lado, el afrontamiento como un proceso y por el otro, la
eficacia del mismo. El afrontamiento sería entonces, un proceso que el sujeto pone en
marcha para hacer frente a situaciones estresantes; no siempre la puesta en marcha de este
proceso garantiza su éxito. Si al hacerlo el individuo tiene éxito para solucionar la situación
problemática presente, repetirá el mismo ante situaciones similares; en caso contrario
buscará otro recurso. Así, y según Fernández-Abascal (1997), estaríamos ante una situación
de aprendizaje por ensayo y error.
Funcionamiento de la familia:
Las funciones tienen que condicionarse entre sí; la familia no es viable sin cierta
armonía entre ellas; una disfunción altera el sistema. La función económica es determinante
para caracterizar el modo de vida de una familia, pero al cambiar de carácter como
consecuencia de las transformaciones sociales, si se desempeña de manera proporcionada y
satisfactoria, puede dejar de ser el centro de las preocupaciones y de los propósitos
conscientes de los integrantes de la familia; cobrando mayor importancia los aspectos del
cuidado y de la educación de los hijos. ..” (Castro, 2002, p. 23).
Se entiende como sistema funcional sociocultural formativo familiar el desarrollo
de una dinámica grupal familiar, en la cual esta institución social, portadora de la rica
cultura milenaria creada por la humanidad, realiza sus funciones de forma integral y
desarrolladora de la personalidad de sus integrantes y del propio grupo familiar, con una
repercusión positiva en la comunidad…” (Martín, 2011(a), p.21). Es decir, un factor
fundamental e indispensable de los seres humanos son las formas de cómo afrontan las
distintas problemáticas como la pobreza afecta de manera directa a las familias y en
especial a los niños en su desarrollo cognitivo.
La pobreza en el sistema familiar
Vickery 1997, plantea que los hogares, para mantener un estándar básico de calidad
de vida, precisan de unos ingresos mínimos, pero también de tiempo que, destinado a la
producción doméstica, permita garantizar el bienestar de los miembros del hogar (Sainz,
2017). Es decir, las familias que se encuentran en condiciones de pobreza a causa del
menor ingreso económico y el bajo nivel educativo presentan una desmotivación debido
a las carencias físicas y emocional y de salud en especial en los niños en cuanto, al
desarrollo cognitivo y de forma totalizadora sistema familiar.
Así mismo las familias que se encuentra en situación de pobreza el tiempo y la falta
de recursos los limita para educarse y así poder adquirir un mejor nivel de vida, se observa
que estos tipos de familias que no tienen empleo y otros que si los tienen se ven obligados
a trabajar en cualquier oficio para suplir algunas necesidades básicas y afrontando las
desigualdades por parte del estado y la sociedad.
4. Justificación
La Constitución Política de 1991en su Artículo 5 contiene la declaración del
derecho internacional de las personas a gozar de derechos y libertades concedidas desde su
condición de seres humanos; en este artículo se expresa literalmente que “el Estado
reconoce, sin discriminación alguna, la primacía de los derechos inalienables de la persona
y ampara a la familia como institución básica de la sociedad” y en su Artículo 13 proclama
“El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica,
física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta”. Particularmente,
en su Artículo 42 este mismo documento se refiere a la familia como “…el núcleo
fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión
libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de
conformarla.
La pobreza es un factor que afecta en la sociedad en cuanto, a la falta de ingresos
económicos que poseen este tipo de familias y acerca del impacto que tiene la pobreza
como privación de activos y oportunidades de los seres humanos, dando lugar a que en el
adolescente pueden desarrollarse diferentes conductas problema, que se suman como
estresores a la problemática económica; en este caso, dichas conductas indican que los
procesos emocionales alcanzan una mayor correlación con el comportamiento agresivo,
destacando la inestabilidad emocional y la disposición a respuestas de ira como los
principales factores predictores del comportamiento antisocial en los adolescentes del
departamento de la guajira específicamente en barrio “Las María” corregimiento de
Riohacha, este trabajo de investigación o propuesta se motivo de cómo esta problemática
se observa latente en la mayoría de las familias de esta población y especialmente como se
observan los niños y niñas afectados en sus desarrollo cognitivo a causa de la pobreza.
Wadsworth y DeCarlo (2008) examinaron qué tipos de afrontamiento resultan más
efectivos para hacer frente a los estresores creados o sostenidos por las dificultades
económicas. Los resultados de su investigación confirman que el estrés relacionado a la
pobreza (poverty-related stress) se asocia a la presencia de numerosos síntomas
psicológicos tanto en los niños como en los adultos; las adolescentes y las mujeres adultas
reportan más estresores y una relación más fuerte entre estrés y síntomas psicológicos. Los
tipos afrontamiento de control primario (resolución de problemas, expresión emocional,
regulación emocional) y secundario (aceptación, reestructuración, distracción y
pensamiento positivo), parecen ser efectivos tanto para los niños como para los adultos en
relación a los estresores; ambos predicen menos síntomas psicológicos. Las estrategias de
desconexión, evitación y negación, por el contrario, pueden resultar perjudiciales para lidiar
con estresores económicos crónicos.
Es por ende, que esta propuesta de investigación
tiene un papel fundamental
porque tiene como fin, poder contribuir al derecho de la integridad, derecho una vida digna
del menor ya sea física y emocionalmente, logrando mitigar esta problemática que incide
en el buen desarrollo del menor y a su vez reestructurar sus derechos que han sido
vulnerados debido a la falta de oportunidades de empleo en los padres de familia que
impiden poder satisfacer sus necesidades básicas y a los recursos necesarios para poder
desarrollar sus potencialidades en los niños y niñas de la comunidad del barrio las María.
Desde lo social, apoyarnos en las políticas públicas que están encaminadas al buen
desarrollo diferentes dimensiones: apoyo emocional, alguien con quien compartir
sentimientos y emociones; apoyo informativo, alguien que ofrezca ayuda para buscar y
encontrar un puesto de trabajo; y apoyo económico, alguien que pueda prestar su ayuda
para resolver los problemas financieros. Estas formas de apoyo pueden actuar sobre la
persona desempleada de dos maneras diferentes pero, al mismo tiempo, complementarias
específicamente en el departamento de la guajira distrito turístico y cultural de Riohacha
generando un plan de impacto estratégico de intervención a los padres que permitan
mejorar el desarrollo del adolescente en su etapa social.
En cuanto a las implicaciones prácticas de la investigación dará respuestas al
fenómeno de la pobreza que viene incidiendo en las familias de la comunidad Las Marías
especialmente afectando a los adolescentes debido a las falta de recursos, motivación,
comunicación entre otros. Estos factores generan en los menores una baja autoestima,
desmotivación escolar
imposibilitándolos a desarrollar potencialidades, habilidades y
destrezas necesarias para el desarrollo emocional, espiritual, social y cognitivo cabe
resaltar, que el ingreso económico de los padres juega un papel fundamental en el
desarrollo cognitivo y a su vez social de los menores.
Así mismo, tiene un valor teórico para los profesionales de las ciencias sociales y
humanas y especialmente para el Magister en familia e intervención familiar puesto que la
intención radica en la construcción de conocimientos acerca del afrontamiento familiar, en
situación de pobreza que afecta el desarrollo de los adolescentes,e n cuanto a la percepción
que la familia tiene de sus fortalezas en la crisis, estudios sobre la vida familiar, en especial
aquellos que adoptan una perspectiva cognitiva y sistémica, enfatizan en la importancia de
la percepción que cada miembro de la familia tiene del sistema familiar y los significados
atribuidos a la situación como herramientas útiles para valorar de forma precisa las
relaciones familiares (Meléndez, Córdoba, Gimeno y Cerviño, 2004). Por lo tanto, la
capacidad de afrontamiento puede estar relacionada con la percepción que se tiene de la
situación y de las posibilidades del sistema familiar para salir adelante.
Por otro lado, tendrá una metodología, esta investigación tiene un enfoque
descriptivo cualitativo de las formas de afrontamiento de las familias, en situaciones de
pobreza y cómo afecta específicamente a adolescentes y cualitativa porque tiene como fin
conocer a partir de las experiencia vividas de estas familias las incidencias que afectan a los
menores en su desarrollo cognitivo. Igualmente se trabaja desde la retroalimentación, un
encuentro con dos de las familias que se consideraron más significativas teniendo en cuenta
el contenido de sus narrativas respecto al tema, con quienes se compartió la experiencia
recolectada con las otras familias, generando nuevas discusiones a partir de estas nuevas
experiencias en torno al tema, con el fin de triangular la información obtenida.
5. Delimitación
Esta investigación se realiza en familias con hijos adolescentes en situación de
pobreza de la comunidad las María, zona urbana del Distrito Turístico y Cultural De
Riohacha. Durante el I periodo del año 2019. Más concluyentes entre los meses de enero
hasta la fecha.
Delimitación temática o teórica
Este estudio, se limitará a
familia a en situación de pobreza. Según estudios
consultados (Berenstein, 2003, Delgado y cols., 2001, Lievano y Velasco, 2006, Martínez,
2003, Merlinsky, 2002, Valls y Martínez, 2004), en el Distrito Especial, Turístico y
Cultural de Riohacha, departamento de La Guajira durante el periodo 2019.
Delimitación espacial o geográfica
Este proyecto se realiza en Colombia, en el departamento de La Guajira, más
específicamente en familias con hijos adolescentes en situación de pobreza de la comunidad
las María, zona urbana del Distrito Turístico y Cultural De Riohacha.
6. MARCO TEÓRICO
Este capítulo contiene trabajos previos considerados como antecedentes para el
presente estudio, a su vez las bases teóricas que sustenta el tema a estudiar y el sistema de
variables. Se desarrollan fundamentos teóricos de los diversos aspectos referidos a la
variable de estudio gestión presupuestaria, los cuales se convierten en soporte conceptual
que guía y explica las dimensiones e indicadores que descomponen el objetivo general.
El marco teórico de acuerdo a lo planteado por Hernández, Fernández y Baptista
(2014), es una síntesis escrita de artículos, libros y otros documentos científicos que
detallan el estado pasado y actual del conocimiento sobre el problema de estudio.
Ayudando a documentar cómo la investigación agrega valor a la literatura existente. En este
capítulo se describieron estudios previos realizadas por algunos autores, relacionados al
tema mencionado. Así mismo, la descripción de teorías sobre la variable de estudio y el
sistema de variable, el cual proporciona operatividad a este estudio.
6.1. Antecedentes De La Investigación
Según estudios consultados (Berenstein, 2003, Delgado y cols., 2001, Lievano y
Velasco, 2006, Martínez, 2003, Merlinsky, 2002, Valls y Martínez, 2004), la pobreza es
una experiencia negativa, independientemente de la edad. En primer lugar se referencia el
trabajo de Padilla, Fajardo, Gutiérrez y Palma (2007), titulada Estrategias de afrontamiento
de crisis causadas por desempleo en familias con hijos adolescentes en Bogotá. El objetivo
de este artículo es describir y comprender las estrategias de afrontamiento de una crisis
causada por el desempleo en familias con hijos adolescentes en la ciudad de Bogotá.
La base conceptual paradigmática toma como referencia el enfoque sistémico
integrado al construccionismo social, que facilita una lectura relacional y compleja de los
fenómenos abordados. Se utilizó el enfoque social interpretativo, teniendo en cuenta los
principios del construccionismo social y su relación con la cibernética de segundo orden; la
estrategia cualitativa implementada consistió en la realización de entrevistas en profundidad
a seis familias, y en su triangulación con la Escala de Evaluación Personal del
Funcionamiento Familiar en Situaciones de Crisis (F-COPES), de Mc Cubbin, Larsen y
Olson. Esta escala tiene como objetivo primordial el registrar las actitudes y conductas
efectivas ante la resolución de problemas.
Se concluyó que la forma como el sistema familiar interprete o signifique su
realidad, incide directamente en la aparición o no de una situación de crisis. Las estrategias
de afrontamiento más utilizadas por las familias fueron la reestructuración del problema, la
búsqueda de apoyo espiritual y la Evaluación Pasiva, mientras las utilizadas en menor
medida fueron la Obtención de Apoyo Social y la Movilización Familiar para Obtener y
Aceptar Ayuda.
Un segundo referente de Figueroa, Contini, lancuza y Levin (2015) titulado Las
estrategias de afrontamiento y su relación con el nivel de bienestar psicológico. Un estudio
con adolescentes de nivel socioeconómico bajo de Tucumán (Argentina). Se fundamenta la
importancia atribuida al tema por considerar las estrategias de afrontamiento como posibles
factores protectores de la salud. Objetivos: 1) Identificar y analizar las estrategias de
afrontamiento que utilizan los adolescentes. 2) Indagar el nivel de Bienestar Psicológico del
grupo estudiado. 3) Determinar las estrategias que emplean los adolescentes con alto nivel
de bienestar y si son diferentes a las utilizadas por los que presentan bajo nivel de bienestar.
Metodología: a) Diseño: estudio cuantitativo de tipo descriptivo; b) Muestra: Incidental; c)
Participantes: 150 adolescentes escolarizados de 13 a 18 años de edad, de San Miguel de
Tucumán (Argentina), nivel socioeconómico bajo; d) Instrumentos: Escala de
afrontamiento para adolescentes (ACS), versión castellana editada por TEA y Escala de
Bienestar Psicológico para adolescentes adaptación Casullo (BIEPS-J). Resultados: Se
hallaron diferencias significativas en el empleo de estrategias de afrontamiento en
adolescentes con alto y bajo nivel de bienestar psicológico, así como también entre
estrategias de afrontamiento y sexo.
Un tercer referente es del autor Aguirre (2004) en su investigación sobre capacidad
y factores asociados a la resiliencia, trabajó con 214 adolescentes entre 12 y 16 años de
edad, del centro educativo Mariscal Andrés Avelino Cáceres del Sector IV de Pamplona
Alta en San Juan de Miraflores, y según los resultados encontrados, el 98% a pesar de
convivir con violencia en su medio social sea de mayor o menor intensidad, muestran
interés para su desarrollo y superación, lo cual está asociado a que poseen alguna red de
soporte (familia, escuela o comunidad) que les permite seguir teniendo expectativas de ser
ciudadanos de bien con conductas socialmente aceptables. Respecto al género, son las
mujeres 44(20.5%) quienes poseen mayor capacidad de resiliencia a diferencia de los
varones 30(14.5%). Por otro lado, el 24.3% consideran a la familia como factor protector y
el 17.7% considera a la comunidad como factor de riesgo.
De tal manera que los adolescentes que presentan en su entorno mayores factores de
riesgo representan en total 44.3% y de estos 43.4% presentan una capacidad de resiliencia
ente alta y mediana, evidenciando que el ser humano a través de mecanismos propios puede
desarrollarse y tener un proyecto de vida, existiendo aún condiciones adversas, sin embargo
se encuentran también vulnerables a poder seguir conductas socialmente no aceptables.
Castañeda, Guevara y Rodríguez (2005) realizaron un estudio de casos sobre
factores resilientes en menores ubicados en hogares sustitutos contratados por el Centro
San Jerónimo en la ciudad de Bogota , con el objetivo de hacer una descripción
interpretativa de los factores tanto de riesgo como de protección, que caracterizan el nivel
de desarrollo de resiliencia en seis niños y siete niñas en situación de abandono, cuyas
edades oscilan entre los 10 y 17 años, que han estado a cargo de cada hogar, durante más de
tres meses. Para lo cual utilizaron, la observación participante, el test de factores resilientes
de Grotberg y la entrevista semiestructurada.
Los resultados obtenidos indicaron que la mayoría de la población se encuentra
entre el nivel de resiliencia regenerativa y adaptativa, indicando así que el hogar y el
colegio no obstaculizan el desarrollo de la resiliencia. Se encontró que los sujetos ubicados
en una etapa de desarrollo resilientes media o alta, se destacan por la existencia de unas
metas definidas y que tienen como característica proporcionar la independencia económica
necesaria y la no repetición de patrones de maltrato ejercida sobre ellos.
Igualmente, Cardozo y Alderete (2009) investigaron sobre Adolescentes en riesgo
psicosocial y resiliencia con el objetivo de detectar las variables individuales y sociales que
contribuyen al fortalecimiento del proceso de resiliencia en 210 adolescentes escolarizados
de ambos sexos de un nivel socioeconómico bajo, residentes en la ciudad de Córdoba
(Argentina). La investigación permitió detectar dos grupos (resilientes - no resilientes), los
cuales fueron comparados en relación a las características sociodemográficas y con las
variables en estudio. Dichos resultados permitieron confirmar que los jóvenes expuestos a
circunstancias adversas del entorno producto de condiciones socioeconómicas precarias,
presentan una mala adaptación social así como presencia de síntomas de salud mental. A
pesar de ello, un 19% de los jóvenes, que se encuentran igualmente expuestos a condiciones
adversas en sus vidas, presentan competencias sociales y una adaptación positiva que los
caracteriza como sujetos resilientes. Así también, se observaron diferencias significativas
en relación con auto-concepto, soporte social, inteligencia y sucesos estresantes de vida por
problemas personales. Según El análisis realizado se indica que el auto concepto es la
variable mejor predictor de la resiliencia, seguida de soporte social y autorregulación de
habilidades (cognitivas emociónales).
Majul, Casari y Lambiase (2012) en su estudio denominado Resiliencia: Una
Experiencia con Adolescentes de Distinto Contexto Socioeconómico de Argentina, busco
comparar el nivel de resiliencia de dos grupos de adolescentes de distinto contexto
socioeconómico, incluyendo además el análisis según variables sociodemográficas como
sexo y edad. Cuya muestra estuvo conformada por 83 adolescentes de entre 17 a 20 años
que cursan el último año de la educación media de dos escuelas: pública urbano-marginal y
privada. Para la recolección de los datos se administró la Versión Argentina de la Escala de
Resiliencia de Wagnild y Young (1993). En sus resultados encontraron diferencias
estadísticamente significativas en el nivel de resiliencia de los adolescentes de la escuela
pública urbano-marginal, en los mismos se halló una tendencia de alcanzar mayores
puntuaciones en cuanto a las variables sexo y edad, pero sólo se alcanzaron significación
estadísticamente al comparar las mujeres de ambas escuelas.
Polo (2009) en su estudio resiliencia: factores protectores en adolescentes de 14 a 16
años, cuya muestra estuvo conformada por el género masculino, pertenecientes al programa
de la esquina a la escuela del departamento de Junín de la provincia de Mendoza. Siendo
los factores protectores elegidos para la presente investigación: el adulto significativo, el
apoyo social, autoestima y familia como elemento central. y según lo investigado, en lo que
se refiere al 19 adulto significativo, pudimos comprobar que poseen un medio adulto
cercano que mantiene la empatía hacia la experiencia emocional adolescente, facilitando el
desarrollo de la resiliencia (padres o abuelos). con respecto al apoyo social que son los
estímulos adecuados, reconocimiento de su valor y personalidad en todos los ámbitos,
escolar, instituciones sociales, comunidad, etc., los adolescentes refieren que en situaciones
difíciles por ellos vividas, han recibido mayormente ayuda del sector público. Y por último,
la influencia de la familia, fortalece la resiliencia como factor protector, en los adolescentes
incluidos en el programa.
Finalmente, el trabajo realizado por Cordova, M. y Shiroma, R. (2015). En su
estudio Cuestionario de Ansiedad Infantil: Características psicométricas y Análisis
descriptivo comparativo aplicado a una muestra de de 1087 niños entre 6 y 8 años de Lima
de cinco sectores socioeconómicos: alto, medio alto, medio, medio bajo y bajo del primer al
tercer grado de primaria. Los resultados revelan que el CAS presenta coeficientes
adecuados de confiabilidad y validez. Se demostró que existen diferencias significativas en
las variables edad y nivel socioeconómico en el total del cuestionario.
En cuanto al análisis descriptivo - comparativo, encontramos que en la variable
Género, los resultados demostrarían que las niñas tienden a mostrarse más tímidas y
retraídas, dependen de las personas más significativas de su entorno y albergan
sentimientos de culpa en un nivel más elevado que los niños. En lo referente al nivel
socioeconómico los que obtuvieron mayor puntuación en cuanto a la prueba total fueron los
niños pertenecientes al nivel socioeconómico alto, lo que podría señalar que ciertos factores
podrían estar influyendo en estos resultados, es posible que los niños de estratos
socioeconómicos altos tiendan a sentir más ansiedad con respecto a su conducta que los
niños de estratos más bajos, ya que los padres de estratos altos están involucrados de
manera más directa con las pautas de crianza de sus hijos y son los que regulan de manera
más consistente los castigos correspondientes a una conducta negativa o inadecuada.
A diferencia de los padres de estratos socioeconómicos bajos los que suelen
encontrarse ausentes la mayoría del tiempo por cuestiones laborales y económicas, por lo
que los niños se ven en la necesidad de resolver algunas dificultades que se presentan
diariamente de manera autónoma e inclusive, en algunos casos, tienen que asumir roles
paternos.
6.2. Fundamentación Teórica
Como soporte teórico, se ha escogido el enfoque o paradigma sistémico integrado al
construccionismo social; el paradigma sistémico proporciona el sustento para comprender
la influencia del contexto relacional en las personas, ya que parte de la concepción del
sistema como un todo resultante de partes interdependientes, donde dichas partes co-existen
en un conjunto de relaciones mutuamente condicionales (Hernández, 1991). Esta visión se
complementa desde lo ontológico con el constructivismo, en tanto se reconoce al individuo
como parte de un sistema interaccional y como sujeto cognoscente, y se integra al supuesto
epistemológico del construccionismo social en el cual se asume la construcción de la
realidad en el lenguaje y los usos culturales.
El construccionismo social define unas premisas de orden epistemológico que
buscan la compresión de los procesos sociales, dando cuenta de la realidad social antes que
traducirla o explicarla. Gergen (1996), sostiene que “las descripciones y explicaciones ni se
derivan del mundo tal como es, ni son el resultado inexorable y final de las propensiones
genéticas o externas del individuo. Más bien, son el resultado de la coordinación humana de
la acción” (P. 73). En esta premisa se puede ver que las experiencias cobran sentido y se
convierten en lo real cuando son relatadas y sus significados acordados por un grupo social.
Desde esta perspectiva, una experiencia humana como es el desempleo toma un
sentido para el contexto social participante de la misma cuando se le asigna un lenguaje,
una historia construida sobre los eventos donde confluyen las creencias y significados
personales, familiares, sociales y culturales; esta historia a su vez va a conferir sentido a las
emociones positivas o negativas y a las acciones posteriores de las personas y los grupos.
De esta forma, los términos para explicar la realidad desde el construccionismo, están
mediados por relatos comunales que van siendo co-construidos por las personas en
relación, y así mismo, con respecto a la relación mundo–conocimiento; el construccionista
afirma que las ideas son acuerdos sociales situados culturalmente en los diferentes
momentos históricos de todos los contextos (Gergen, 1996).
Estos relatos o historias son constitutivos de la experiencia inmediata en sí, tal
como aparece organizada temporalmente en el lenguaje. La historia se relaciona
directamente con las creencias de las personas que participan en ella. Una creencia es una
abstracción, una descripción sumaria de aquellos aspectos de una historia, o conjunto de
historias, que son importantes para guiar la acción futura. Mientras que una historia
aproxima lo acontecido como algo vivenciado en forma inmediata; una creencia es una
interpretación y una narración de esa vivencia historiada (Griffi th & Griffi th, 1996).
Linares (1996) especifica que “el desarrollo de una narración o una historia es algo que se
hace en conjunto con otros; es el proceso de definir quiénes somos en interacción con las
diversas maneras en que otras personas nos perciben, y este proceso es recursivo. Damos
forma al mundo en que vivimos, y creamos así nuestra propia “realidad” dentro de un
contexto de una comunidad de otros” (p.26).
Acerca del afrontamiento Frydenberg y Lewis (1997) afirman que el psicólogo
necesita conocer los modos de afrontamiento del adolescente, ya que tal información es útil
para poder interpretar sus sentimientos, ideas y conductas. Definen al afrontamiento como
“las estrategias conductuales y cognitivas para lograr una transición y una adaptación
efectivas” (p.13). Casullo y Fernández Liporace (2001) entienden a la capacidad de
afrontamiento como el conjunto de respuestas (pensamientos, sentimientos, acciones) que
un sujeto utiliza para resolver situaciones problemáticas y reducir las tensiones que ellas
generan.
Desde el modelo de Lazarus y Folkman (1986) no son las situaciones en sí mismas
las que provocan una reacción emocional, sino la interpretación que el sujeto realiza de
tales situaciones. Frydenberg y Lewis (1997) afirman que es posible hacer una distinción
entre afrontamiento general y específico, es decir el modo con el que el adolescente encara
cualquier situación (general) y una problemática particular (específico). En este trabajo se
hará referencia al afrontamiento general. En sus investigaciones identificó 18 estrategias:
buscar apoyo social, concentrarse en resolver el problema, esforzarse y tener éxito,
preocuparse, invertir en amigos íntimos, buscar pertenencia, hacerse ilusiones, falta de
afrontamiento, reducción de la tensión, acción social, ignorar el problema, autoinculparse,
reservarlo para sí, buscar apoyo espiritual, fijarse en lo positivo, buscar ayuda profesional,
buscar diversiones relajantes y distracción física.
Siguiendo a Olson y Mc Cubbin (1989) se destacan dos aspectos básicos en la
literatura sobre el tema: por un lado, el afrontamiento como un proceso y por el otro, la
eficacia del mismo. El afrontamiento sería entonces, un proceso que el sujeto pone en
marcha para hacer frente a situaciones estresantes; no siempre la puesta en marcha de este
proceso garantiza su éxito. Si al hacerlo el individuo tiene éxito para solucionar la situación
problemática presente, repetirá el mismo ante situaciones similares; en caso contrario
buscará otro recurso. Así, y según Fernández-Abascal (1997), estaríamos ante una situación
de aprendizaje por ensayo y error.
El afrontamiento del estrés desde el modelo salugénico Es posible estudiar los
modos de afrontamiento desde un modelo salugénico. Dicho modelo, desarrollado
ampliamente por Antonovsky (1979, 1988) se contrapone al clásico paradigma
psicopatológico y a partir de aquel se analiza al adolescente – no al paciente- en un
continuum salud / enfermedad, tratando de responder a la pregunta de cuáles factores
protectores promueven que el joven se sitúe en el extremo positivo de ese continuum.
Antonovsky (1988) afirma para hacer frente a un estímulo perturbador se genera un estado
de tensión con el cual el sujeto debe luchar. El grado de adecuación en el manejo o control
de la tensión determinará que el resultado sea psicopatológico, neutral o salugénico.
Bienestar psicológico y estrés.
Algunas consideraciones Para la Psicología, desde un enfoque salugénico, es de
particular interés dilucidar por qué algunos sujetos se sienten satisfechos con la vida,
mientras que otros, no; así también le preocupa determinar qué factores inciden en el logro
de tal estado de bienestar. Según el estudio de Castro Solano y Casullo (2000) con
adolescentes argentinos “Las variables género, edad y contexto sociocultural no parecen
afectar la percepción subjetiva del bienestar en la adolescencia” (p.62). Siguiendo la línea
de pensamiento arriba planteada, el adolescente es más vulnerable -por la dinámica
evolutiva y por las exigencias del entorno- a presentar desajustes entre él y su medio; tales
desajustes producen estrés y ponen en marcha recursos para enfrentarlos; si esto no se logra
pueden ocasionar conflictos en cada sujeto, los cuales no deben ser generalizados a todos
los coetáneos (Ávila Espada y otros, 1996).
Durante mucho tiempo se creyó que el bienestar psicológico estaba relacionado sólo
con variables objetivas como la apariencia física y la inteligencia, pero hoy se sabe que está
más vinculado con otras de nivel individual y subjetivo (Diener, Suh y Oishi, 1997). Así,
diferentes estudios han resaltado que aquellos individuos más felices y satisfechos sufren
menor malestar, tienen mejores apreciaciones personales, un mejor dominio del entorno y
un manejo de los vínculos interpersonales más saludable (Veenhoven, 1991, 1995; Ryff,
1989; Ryff y Keyes, 1995; Argyle y Martín, 1987). El bienestar psicológico es un concepto
complejo que ha sido empleado de un modo impreciso en relación con otros como
satisfacción vital y calidad de vida. Horley y Little (1985) diferencian el bienestar
psicológico, definiéndolo como percepción subjetiva, estado o sentimiento positivo; la
satisfacción es entendida como la gratificación proporcionada por los proyectos personales;
mientras que la calidad de vida es el grado en que ésta es percibida favorablemente.
Consideran que se puede evaluar el bienestar psicológico a través de algunos de sus
componentes, afectos y cognición, los cuales tienen que ser examinados en diferentes
contextos tales como familia y trabajo.
Para Diener (1994) la definición del bienestar va a estar relacionada con su
medición. Reconoce tres características: subjetividad, presencia de indicadores positivos - y
no solo la ausencia de factores negativos - , y una valoración global de la vida Un alto
bienestar depende de una apreciación positiva de aquélla que perdura a lo largo del tiempo,
y el bajo bienestar depende del desajuste entre expectativas y logros.
El bienestar psicológico se presenta como un concepto multidimensional (Ryff y
Kayes, 1995). Riff logró identificar en sus investigaciones seis dimensiones del bienestar
psicológico: a) una apreciación positiva de sí mismo (auto aceptación); b) capacidad para
controlar en forma efectiva el medio y la propia vida (dominio); c) capacidad para manejar
con eficiencia los vínculos personales (afectos positivos); d) la creencia de que la vida tiene
propósito y significado (desarrollo personal); e) sentimientos positivos hacia el crecimiento
y la madurez (autonomía); e) sentido de autodeterminación. Con respecto al estrés, parece
tratarse de un componente normal de la vida (Lazarus, 2000; Lazarus y Launier, 1978,
Antonovsky, 1988), y es definido como “la ambivalencia entre la percepción que el sujeto
tiene de las demandas que se le plantean y su disposición para afrontar dichas demandas
(Frydenberg y Lewis, 1997, p.13). Leibovich de Figueroa (2000) señala que es más
apropiado concebir al bienestar psicológico como productor tanto de efectos positivos
como negativos.
En el imaginario colectivo se suele asociar el estrés con éstos últimos; sin embargo
es posible observar que puede ser motor para el afrontamiento de una situación, con lo que
su efecto sería positivo. Desde esta línea de pensamiento Ávila Espada y otros (1996)
plantean la importancia de considerar los estresores dentro de la psicología del desarrollo,
en tanto existen numerosos hechos que desequilibran la interacción del adolescente y su
entorno. Lo que cuenta como importante es la valoración que realiza el sujeto de las
demandas y los recursos disponibles. Tanto las demandas del medio como la dinámica
evolutiva del adolescente son estresores que aquél debe enfrentar desarrollando recursos
personales, que se han denominado estrategias de afrontamiento. Factores protectores y de
riesgo en adolescentes Con el advenimiento relativamente reciente de la atención de la
salud del adolescente en forma diferenciada, se comenzó a emplear el enfoque de riesgo
(Donas Burak, 1998).
Igualmente se comenzó a hacer mención a los factores protectores, definidos como
aquellas características detectables en un individuo, familia grupo o comunidad que
favorecen el desarrollo humano, el mantenimiento de la salud o la recuperación de la
misma y que pueden contrarrestar los posibles efectos de los factores de riesgo. (Donas
Burak, 1998, p.1). Los expertos coinciden en que el proceso de identificación de los
factores de riesgo tienen que complementarse, necesariamente, con el conocimiento de los
factores de protección (Castro Solano, 2000; Castro Solano y Casullo, 2000); actualmente
el énfasis está focalizado en éstos últimos. Los factores protectores operan como barreras
evitando que las situaciones estresantes afecten al joven; por medio de la identificación de
las estrategias de afrontamiento que se corresponden con un elevado nivel de bienestar
psicológico se podrían hacer inferencias sobre los factores protectores.
Funcionalidad de la Familia
La familia es considerada como unidad básica de desarrollo y de experiencia. Es
decir es considerada como una unidad de intercambio, que generalmente tiende a estar en
equilibrio, gracias a un proceso de acciones y reacciones llamado dinámica familiar y que
según Jackson (citado en Roiz, 1989) es la colección de fuerzas positivas y negativas que
afectan el comportamiento de cada miembro de la familia haciendo que ésta como unidad
funcione bien o mal.
Para el normal desarrollo de sus miembros, la familia debe proveer de recursos
económicos para cubrir las necesidades básicas y para satisfacer las necesidades derivadas
de la sociedad del bienestar social. Aunque las sociedades occidentales colaboran en
funciones de provisión de recursos para temas relacionados con la educación, la salud y el
bienestar de las personas dependientes, la familia es la principal fuente de recursos para el
consumo, con lo que esto supone en el posicionamiento social, o para hacer frente a sucesos
vitales como el desempleo o el mantenimiento y cuidados de personas dependientes.
Así, la manera de pensar, sentir, actuar y presentarse ante os otros, que cada
miembro de la familia tiene, producirá acercamiento o alejamiento, desarrollo o
estancamiento y un clima de seguridad o de ansiedad y depresión. La forma característica
en que los padres muestran su amor entre ellos y hacia los hijos, es de la mayor
significación para determinar el clima emocional de la familia. La individualidad del niño
se va moldeando etapa por etapa a partir de la unidad primaria madre-hijo, después madrepadre-hijo.
Desde esta unidad primaria emerge la diferencia, y la tarea de la familia es fomentar
el desarrollo de la identidad del niño. Desde la identidad de pareja, cada cónyuge se
desarrolla progresivamente. Si la identidad de esta diada se encuentra perturbada, también
se trastornara el proceso de diferenciación post de cada miembro. La identidad de la pareja
parental conforma la diferenciación del niño, pero este también moldea a los padres, es
decir es un proceso de comunicación retroalimentador de satisfacciones y de
insatisfacciones, es decir un proceso de interacción. Ackerman (1981) afirma, que la
estabilidad de la familia y sus miembros depende de un patrón sutil de equilibrio e
intercambio emocional.
En todo caso, el logro de una homeostasis funcional, es posible mediante una
adecuada readaptación y revisión de las reglas de interacción, en función tanto de los
cambios internos (crisis de crecimiento), como del contexto. En ese movimiento, el
subsistema de mayor nivel jerárquico (padres) debe centralizar la organización funcional
dentro de la familia y de las interrelaciones con el medio. Es así que, la funcionalidad de
una familia será vista desde la perspectiva emocional de lo saludable o tendente a lo
saludable. Ackerman, (1977, citado por Martínez, 1989), afirma además que la familia es la
unidad básica de desarrollo y experiencia, de realización y de fracaso.
Otra función tiene que ver con el afecto y el apoyo. La familia “mantiene la unidad
familiar como grupo específico dentro del mundo social, genera en sus integrantes un
sentido de pertenencia y proporciona un sentimiento de seguridad, contribuye a desarrollar
en sus miembros una personalidad eficaz y una adecuada adaptación social promoviendo la
autoestima y la autoconfianza, permite la expresión libre de sentimientos y establece
mecanismos de los hijos a través de las prácticas educativas utilizadas por los padres”
(Musitu, et al, 2010, p. 22). La socialización es otra de las funciones importantes de la
familia. Por medio de ella los miembros de la misma aprenden las normas de la sociedad a
la que pertenecen, adaptan sus conductas y conformar los valores claves de dicha sociedad.
La familia es un instrumento muy eficaz para la transmisión de los elementos sociales y
culturales claves para el grupo social dominante.
Modelos de funcionamiento familiar Modelo Circumplejo (Olson, 2000)
El modelo Circumplejo, su origen, los conceptos básicos y sus dimensiones se
basan en la teoría de sistemas. Se trata de una representación gráfica de lo que Olson (1982)
denomina Mapa de Pareja y Familia. Este modelo ilustra los cambios por los que las
familias pasan a lo largo de su historia evolutiva y en reacción a la exposición cotidiana a
las distintas fuentes de estrés.
El Modelo de Sistemas Circumplejo matrimonial y familiar se desarrolló
inicialmente con objeto de cerrar la brecha que existía entre la investigación, la teoría y la
práctica (Olson, Russell& Sprenkle, 1989). Este modelo es particularmente útil como
herramienta de "diagnóstico relacional", porque se centra en el sistema de relaciones e
integra tres dimensiones que repetidamente han sido considerados muy relevantes en una
variedad de modelos de la teoría de la familia y los enfoques de terapia familiar en los años
90 (Beavers& Hampson, 1990; Epstein & Bishop, 1993; Walsh, 1998).
El modelo circumplejo de Olson se compone de tres conceptos clave para la
comprensión del funcionamiento de la familia: la cohesión, la flexibilidad y la
comunicación. La cohesión se define como el vínculo emocional que los miembros de la
familia tienen unos hacia otros. Dentro del modelo circumplejo, algunos de los conceptos o
variables específicas que se utilizan para diagnosticar y medir la dimensión de la cohesión
familiar son vinculación emocional, límites, coaliciones, tiempo, espacio, amigos, toma de
decisiones, intereses y recreación. La cohesión proporciona información sobre el equilibrio
familiar entre la unión y la separación.
La flexibilidad se define como la calidad, expresión de liderazgo, organización,
relación de rol, reglas de las relaciones y negociaciones. La flexibilidad hace referencia a
cómo las familias son capaces de mantenerse en equilibrio, adaptándose a los cambios
propios de su desarrollo evolutivo. Los cinco niveles de rango van desde la inflexibilidad
(rígido) hasta el caótico/excesivamente flexible. Al igual que con la cohesión, la hipótesis
principal es que los niveles centrales de flexibilidad equilibrada son mejores para un buen
funcionamiento familiar, mientras que sus extremos (rígidos y caóticos) son más
disfuncionales para el normal desarrollo de las familias. Básicamente, la flexibilidad se
centra en el cambio de liderazgo, roles y reglas de la familia. La aplicación temprana de la
teoría de sistemas a las familias hizo hincapié en la rigidez de la familia y su tendencia a
mantener el statu quo. Esto fue cambiando posteriormente, pasando a ganar peso la
importancia del potencial para el cambio y la flexibilidad de los sistemas que realizó Olson
(2000).
La comunicación es la tercera dimensión en el modelo circumplejo. Se considera
una dimensión de facilitación: un elemento crítico para facilitar a las familias el cambio en
sus niveles de cohesión y flexibilidad. El uso de las habilidades de comunicación positiva
permite a las familias alterar sus niveles de cohesión y flexibilidad para satisfacer las
demandas evolutivas de cambio. Debido a que es una dimensión de facilitación, la
comunicación no se incluyó gráficamente en el modelo junto con la cohesión y la
flexibilidad. La comunicación familiar se mide al considerar a la familia como un grupo
con las habilidades de resolución de problemas, en parejas y familias, han encontrado que
los sistemas en equilibrio en cohesión y flexibilidad tienden a tener muy buena
comunicación, mientras que los sistemas desequilibrados en estas dimensiones tienden a
tener una mala comunicación.
Modelo general de adaptación familiar al estrés (Musitu, 2001)
La familia es un sistema dinámico que está expuesto a múltiples situaciones propias
del normal desarrollo de la vida. Esta circunstancia obliga a la familia a tener que adaptarse
continuamente a las nuevas exigencias o situaciones. “Las tensiones que afronta la familia
son, por tanto, numerosas, complejas y variadas y van desde las tensiones derivadas del
exceso de trabajo que acompaña la paternidad hasta la ruptura del matrimonio o el
incremento de los problemas de salud de los matrimonios de edad avanzada” (Musitu,
2006, p. 210).
Numerosos estudios sobre estrés familiar distinguen entre las situaciones estresantes
y la percepción de estrés. Es decir, se distingue entre la situación misma (como puede ser la
aparición de una enfermedad grave que afecte a algún miembro) y el hecho de que la
familia perciba esa situación como un momento difícil pero del que se saldrá adelante, o
bien como una situación que desborda sus capacidades y que probablemente no superarán.
Pero, además, no sólo es importante la aparición de un estresor más o menos fuerte (ya sea
interno o externo) sino que también es importante el afrontamiento que los miembros de la
familia ponen en marcha ante el mismo: desde negar el problema y dejarlo evolucionar sin
intentar resolverlo hasta poner en marcha una estrategia concreta de resolución.
Este modelo pretende ser un instrumento que ayude a comprender por qué existen
familias que son capaces de afrontar determinados estresores con éxito sufriendo
alteraciones mínimas en la dinámica familiar y cómo, por el contrario, existen otras en las
que cualquier elemento estresante puede convertirse en un grave problema que
probablemente lleve a sus miembros a padecer problemas emocionales o de adaptación
social.
7. Metodología
7.1. Epistemología
Dentro de las ciencias sociales la metodología es considerada como la forma de
actuar que guía nuestra investigación. El concepto de metodología hace referencia a la
manera en que atendemos a la realidad, la manera en que enfoca cognitivamente las
contingencias y busca respuestas a las cuestiones que plantea nuestra particular percepción
del mundo circundante. Se puede decir por tanto que, se entiende por metodología, el
proceso para tratar de alcanzar unos objetivos, y por técnicas de investigación, las formas
de proceder en la consecución de dichos objetivos.
Teniendo en consideración que los objetivos fundamentales de la investigación son,
por una parte, realizar un acercamiento al afrontamiento y funcionamiento familiar desde
el y por ende, desarrollar una intervención que trabaje la complejidad del mismo tema en
relación con la aceptación personal es necesario señalar, que dicho cometido, implica la
observación e interpretación de aspectos cuantificables desde el punto de vista formal, pero
también, y sobre todo, requiere un delicado análisis de las opiniones, conductas y
situaciones que se dan en el quehacer.
Este tema refleja de forma precisa el tipo de datos que se requiere indagar para el
logro de los objetivos de la investigación, así como la descripción de los distintos métodos
y las técnicas que posibilitaran obtener la información necesaria, ya que es una serie de
pasos que permiten responder a lo que se quiere estudiar, los alcances y el porqué de la
investigación. Se utilizará este método Cualitativo en el desarrollo de esta investigación,
ya que es una investigación interpretativa que genera teoría, hipótesis y que se refiere a un
sujeto en particular en los que los resultados deben ser sometidos a la triangulación para
evitar la subjetividad del investigador, es holístico, cuyas variables no son definidas
operativamente.
La opción metodológica depende, en gran parte, de los propósitos de la
investigación que se va a realizar. Para efectos de la presente investigación, se ha optado
por una metodología de corte cualitativo, ello se fundamenta en la naturaleza del estudio.
En este sentido, el discurso de los sujetos investigados constituye uno de los componentes
característicos de la investigación cualitativa. Lo que se busca rescatar a través del discurso
de los Trabajadores Sociales, es su Saber Práctico, “elemento implícito en la intervención
de los Trabajadores Sociales”. A través de una metodología cualitativa se intentará analizar
e interpretar para acceder al conocimiento práctico generado por los profesionales del área
que se investiga.
7.2. Tipo y Diseño de Investigación.
El tipo de estudio es sustantivo, pues trata de responder a un problemas de índole
teórico o sustantivo y se orienta a describir la realidad (Sánchez y Reyes, 2009). En cuanto
al método la investigación en un sentido amplio es no experimental y en un sentido
específico es de tipo descriptivo en su modalidad correlacional. Es descriptiva porque
refiere e interpreta las condiciones o conexiones existentes. Es correlacional porque busca
identificar probables relaciones entre variables medidas con la finalidad de observar la
dirección o grado en que varían (Alarcón, 1991). El diseño a seguir es transversal,
correlacional, ex post facto porque se recolectan los datos en un solo momento y es
correlacional porque busca establecer correlaciones entre las variables a estudiar
(Hernández, Fernández y Baptista, 2010).
Se basa en el análisis parte de los juicios, ideas y opiniones del investigador, aunque
en este sentido es un enfoque menos riguroso no por eso deja de ser serio. Subjetivo no
quiere decir que el investigador pueda afirmar lo que quiera sin fundamentos, la
formulación del discurso debe partir de la lógica y la coherencia. La investigación
cualitativa tiende más hacia la expansión y la generalización del conocimiento y la
recolección de los datos al ser documental es mucho más abierta, pues el investigador
puede utilizar escritos, entrevistas, material gráfico o audiovisual, siempre que se establezca
la pertinencia.
El método investigativo es más dinámico al no existir una estandarización en la
forma de recolección e interpretación de los datos, pero también puede tornarse en un
proceso más complejo, porque en este tipo de enfoques el resultado es lo más
importante. Al tratarse de exploraciones interpretativas el investigador debe partir de una
intuición que necesita ser comprobada, es decir, no es factible iniciar todo un sistema de
análisis subjetivo y valorativo para luego indicar que la propuesta de estudio no ha sido
lograda.
7.3. Informantes
Desde el punto de vista investigativo, la población o universo puede estar referido a
cualquier conjunto de elementos de los cuales pretendemos indagar y conocer sus
características, o una de ellas, y para el cual serán válidas las conclusiones obtenidas en la
investigación. Es el conjunto finito o infinito de personas, casos o elementos que presentan
características comunes. “Los colaboradores o informantes–ayudantes. Se trata de
individuos con algunos conocimientos y habilidades de investigación, que también conocen
la realidad educativa que tratamos de investigar. Están dispuestas a colaborar de forma
voluntaria y hacen gala de cierta capacidad de contratación que les permite discernir los
distintos matices en las respuestas que ofrece el grupo ante los problemas y, desde luego,
lograr separar sus propias opiniones de las mantenidas por los restantes miembros” (García
Jiménez, 2014 Pág., 45).
“El cualquier estudio cualitativo, los informantes, participantes o sujetos de
investigación resultan elementos imprescindibles. Ellos aportan la mayor parte de
información primaria sobre el problema de investigación. Son las personas a quienes con
más frecuencia se observa, pregunta, solicita información por escrito o se le pide
documentos. Con ellas se obtiene el grueso de la información que permite al investigador
comprender el problema y realizar oportunas interpretaciones” “Los informantes clave o
personas que tienen acceso a la información más importante sobre las actividades de una
comunidad, grupo o institución educativas; con suficiente experiencia y conocimientos
sobre el tema abordado en la investigación; con capacidad para comunicar esos
conocimientos y, lo que es más importante, con voluntad de cooperación” (Según
(Hernández-Sampieri, 2014).
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