Dispositivo Terapéutico psico socio laboral de salud mental “Café

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Dispositivo Terapéutico psico socio laboral de salud mental
“Café Quereme así piantao” como política pública de salud mental en el marco de
procesos de reforma
Lic. Luciano Grasso
Quereme así piantao es un dispositivo terapéutico psico socio laboral para
personas usuarias del Centro de Salud Mental y Centro de Día de la Dirección de
Salud Mental del Hospital Municipal Ramón Santamarina de Tandil.
Se implementa a través de la Asociación Civil “Quereme así piantao”, en
articulación con la Dirección de Salud Mental del Hospital Municipal Ramón
Santamarina del Municipio de Tandil.
El dispositivo consiste en un café denominado “Quereme así piantao”, organizado y
atendido por el grupo de usuarios a cargo del mismo, con diferentes tareas y roles.
Sus destinatarios son sujetos con padecimientos psíquicos, que estén en
tratamiento en el servicio de Salud mental, los cuales, por dichos padecimientos
tengan dificultades para su inserción en el entramado vincular y social, y por su
vulnerabilidad socio – económica tengan dificultades para su inserción laboral.
Su misión fundamental es la inclusión de personas con padecimiento psíquico en la
comunidad.
“Dispositivo Terapéutico psico socio laboral de salud mental”, podría observarse a
priori como sumergido en un juego de palabras, que se anudan y desanudan.
Efecto de su propia esencia. Proyecto que, como el rizoma de Deleuze y Guattari,
cual tallo subterráneo que se extiende bajo la tierra adquiriendo formas
imprevisibles y regalando plantas por aquí y por allí, también, en el devenir del
acontecimiento, es imprevisible, y en esa imprevisibilidad se fue concibiendo. Entre
grietas, porque es hijo de un contexto: surge en la grieta que se abre entre modelos
en contextos de reforma en salud mental.
El café surge como mediación entre dos polos. En los “entre” como dice Deleuze:
Entre el hospital y la comunidad, entre lo público y lo privado, entre el Estado y una
organización no gubernamental, entre lo social y lo singular, entre la teoría y la
practica.
Por eso, a los efectos de intentar conceptualizarlo, abordarlo teóricamente pero de
manera reflexiva, también es posible y deseable hacerlo desde diferentes ángulos
o niveles.
Entre tantos otros, el presente trabajo intenta desarrollar un análisis del proyecto
como política publica de salud mental en el marco de procesos de reforma.
El proyecto como política publica de salud mental en el marco de procesos
de reforma
En este apartado, se intentará conceptualizar al café a la luz de dos marcos
teóricos diferentes pero con fuertes confluencias:
- El movimiento de salud colectiva: a partir de conceptualizaciones de algunos de
sus exponentes: Mario Testa, Gastón de Souza Campos y Emerson Merhy.
- El modelo de salud mental comunitaria: a partir de algunas de sus características:
autonomía, interdiciplina, intersectorialidad e inclusión social.
En otras palabras, el proyecto se encuentra enmarcado en una política publica de
salud mental, que a su vez enmarca y contiene:
a) un modelo de atención -el modelo de salud mental comunitaria- y
b) un modelo de gestión -desde la teoría del movimiento de salud colectiva-.
a)El modelo de salud mental comunitaria entiende a la salud mental como un
campo complejo. Es desde este posicionamiento, que el proyecto del café se
vincula con ciertas características propias del modelo.
Una de ellas, parte de la afirmación de que la salud mental no requiere de la
intervención de una sola disciplina, sino de intervenciones interdiciplinarias.
Concebir al sujeto de manera integral e integrando los aspectos biológicos,
psicológicos, sociales y culturales, permite la inclusión de distintas disciplinas con
sus respectivos campos de incumbencia. El café está pensado desde la
articulación y confluencia de las diferentes disciplinas del campo de la salud
mental: psicología, psiquiatría, trabajo social, enfermería, terapia ocupacional,
acompañamiento terapéutico, entre otras.
A su vez, la salud mental no es propia solo de profesionales de la salud. El
proyecto del café adhiere desde este enunciado, al criterio de intersectorialidad del
modelo de salud mental comunitaria. Se han incorporado actores del campo del
teatro, del arte, del campo de lo jurídico, del campo de la producción, el
empresariado y el comercio, contadores, del área de la gastronomía, del campo de
la comunicación, entre otros.
Consubstanciado con la característica del modelo de salud mental comunitaria en
relación al vinculo profesional – usuario, el café se propone una relación dialógica
horizontal, distinta a la tradicional verticalidad profesional – paciente, en la que éste
ultimo queda ubicado en una posición pasiva.
Desde una perspectiva opuesta a la del rol pasivo del paciente, el café intenta
ubicar al usuario como protagonista, teniendo entre sus objetivos, otras dos
características del modelo: autonomía e inclusión social. En cuanto a la primera, el
proyecto no sigue las coordenadas tradicionales en lo que respecta al trabajo en
salud mental: no es laborterapia. Tampoco el rol será el de la lógica privada
capitalista: no son empleados trabajando para un otro. Son protagonistas del
emprendimiento, gestores de un proyecto colectivo. En lo que respecta al
componente inclusión social, el proyecto no es pensado como taller cerrado, de
carácter protegido, endogámico. Como todo café, es abierto el devenir de los flujos,
en el entramado, en los vínculos.
Otra característica del café que lo entrelaza con el modelo de salud mental
comunitaria, es la de no ubicar la patología en el centro (poner la patología entre
paréntesis, al decir de Gastón De souza Campos). En el café, no son pacientes,
son trabajadores que sostienen un emprendimiento. No es el espacio para hablar
de patologías, tratamientos, psicofármacos, psicoterapia. Es otro lugar.
Pensar el café desde las características de este marco teórico, no es posible sin
otros marcos:
Un marco normativo conformado por la Ley Nacional de Salud Mental, su posterior
reglamentación y el Plan Nacional de Salud Mental. Las tres herramientas legales
proponen la creación de este tipo de dispositivos para implementar un modelo de
salud mental comunitaria, y en lo que respecta a salud publica, la necesidad de
adecuación de los servicios de salud mental de hospitales generales no solo en la
apertura de camas para internación, sino también la ampliación de sus
incumbencias, mas allá de los dispositivos asistenciales tradicionales.
Un marco político: la gestión. Enmarcar una política publica de salud mental bajo
este modelo teórico, requiere acciones. (la política pública es acción con sentido.
Es decir, debe ser planificada, pero no es teorización abstracta, es acción)
La gestión debe orientar acciones hacia la constitución de prácticas bajo este
modelo (de salud mental comunitaria):
b) Un modelo de gestión. En este punto cabe preguntarse: Desde la gestión:
¿Cómo se van planificando y gestando microprocesos que generen viabilidad a
proyectos acordes al modelo?
En esta linea, podemos establecer al menos cuatro microprocesos:
- Microprocesos políticos: (viabilidad política)
En primer lugar, hacia el interior del sistema de salud. (equipos de salud mental y
funcionarios de salud). En este punto se trata de instalar el análisis e intentar que
se comprenda la necesidad de modificar las practicas instituidas, en relación al
supuesto de que en un hospital solo se atiende (practicas asistenciales) la
patología (terapéutica centrada en la enfermedad). Específicamente, comprender
que un café atendido y gestionado por usuarios del servicio de salud mental le
concierne a un servicio de salud mental publico, a un hospital, y también al Estado
Municipal. Y esta comprensión es una construcción permanente, un proceso no
exento de tensiones.
Por otro lado, es necesario trabajar en la gestación de condiciones de
gobernabilidad del proyecto. Para ello, la creación de una asociación civil. El
proyecto del café es impensable sin la co gestión. Algo así como sostener que “no
hay café sin la asociación civil, pero tampoco sin la presencia del Estado. Co
gestión que tampoco está exenta de tensiones y conflictos. Si el trabajo en el
interior de cada organización ya posee de por si complejidad, mas aun la
articulación posible entre ellas. Y en particular, cuando se va mas allá de las
articulaciones tradicionales entre Estado y sociedad civil, en las que los roles de
cada una están claramente delimitados, e interviene una donde se especifica el
limite de la otra. En este proyecto, en cambio, no hay ruptura, sino continuidades:
co gestión.
- Microproceso presupuestario:
Se trabaja en torno a la idea de asociatividad. En este sentido se completa la
participación de los tres sectores de la sociedad organizada institucionalmente:
Participa el sector publico (Estado municipal y Nacional), el sector privado y el
denominado tercer sector (la asociación civil).
En lo que respecta a lo presupuestario, el Estado Municipal realiza aportes
económicos y de recursos humanos. En cuanto al sector empresarial, se
establecen estrategias de tipo recaudatorio en el entramado de lo privado: a nivel
individual y empresarial.
- Microprocesos de política comunicacional
- Microprocesos de gestación del equipo:
¿Cómo se construye un equipo acorde a este modelo?.
Desde la gestión, es necesario tener en cuenta que sin equipo no hay café. Pero
esta afirmación abre la pregunta: ¿Qué equipo? ¿Qué aspectos se deben
considerar en su conformación?
Desde la gestión, se parte desde una base teórica proveniente del movimiento de
salud colectiva:
El trabajo en salud produce “actos de salud”. Estos a su vez generan una:
1* Producción de valores de uso
2* Co producción de subjetividad y de colectivos organizados.
La gestión por lo tanto, tiene también como tarea trabajar en la co producción de
colectivos organizados, aspecto que generalmente no es tenido en cuenta.
1* En cuanto a la producción de valores de uso, estos se pueden inscribir como
respuesta a necesidades sociales. Se trata de los dispositivos o tecnologías de
atención. En nuestro caso, el dispositivo café.
Por lo tanto cabe la pregunta: ¿Cómo piensa el equipo al dispositivo café?
Volviendo a la idea de acto en salud, éste posee dos dimensiones:
Una dimensión cuidadora y otra centrada en los saberes disciplinarios. En cuanto a
la primera (dimensión cuidadora) está presente en cualquier acto de salud y no
pertenece a un recorte profesional. Se trata de los procesos del habla y de la
escucha. Remite a acoger, al vinculo que se establece en el acto. La segunda
dimensión (centrada en los saberes disciplinarios), son los procedimientos
especializados, el recorte de la intervención propia de cada profesión.
Estas dos dimensiones producen determinados proyectos terapéuticos que
expresan modalidades de cuidados de salud. En este sentido, el modelo en el que
se sustenta el café privilegia la dimensión cuidadora, sin obviar la necesidad y
pertinencia de las intervenciones disciplinares.
A su vez, el trabajo en salud, como cualquier acto productivo posee, según la teoría
de Emerson Merhy:
- “Trabajo Muerto”, herramientas, que son producto de otros trabajos vivos
realizados en el pasado.
- “Trabajo muerto/trabajo vivo”, lo que respecta a la organización en la que se
trabaja y al campo de saberes de cada profesional: son también producto de
trabajo vivo en el pasado, pero con los que uno puede operar en el presente,
aportándoles una cuota de subjetividad en el acto.
- “Trabajo vivo” en acto: Es el principal trabajo en salud y se refiere al momento de
trabajo en si. Es el de mayor libertad. Momento relacional dado en el encuentro
entre el profesional y el usuario, denominado proceso intercesor.
En ese encuentro, el del denominado trabajo vivo en acto, el profesional utiliza
“maletines”, pensados como cajas de herramientas tecnológicas. Podemos, al decir
de Merhy, diferenciar tres maletines: Uno material (tecnología dura), otro mental,
dado por los conocimientos y saberes (tecnología blanda/dura) y otro propio del
espacio relacional (tecnología blanda). El equipo del café posee su propia caja de
herramientas, pero el maletín privilegiado es el de las tecnologías blandas, porque
se produce en ese encuentro, en cada acontencimento, en “cada café”.
2* En el acto de salud, ademas de producir el bien de uso (el dispositivo café)
también, y paralelamente, estamos Co produciendo subjetividad y colectivos
organizados.
- Co producimos subjetividad, de los usuarios, de los trabajadores, y de la
comunidad.
Cuando se define el rol activo y protagonista del usuario en el café, estamos co
produciendo subjetividad. Partimos de la hipótesis de que los usuarios se
benefician clínica y terapéuticamente con el ejercicio del poder, como sostenían
Pichón Riviere y Basaglia. Sostenemos el carácter terapéutico de involucrarse en el
café.
En simultaneo, se co producen las subjetividades de los trabajadores involucrados
en el proyecto.
Y por ultimo es necesario no perder de vista que también se opera en torno a las
subjetividades a nivel comunidad: el proyecto café tiene también una función
política: la de incidir a nivel social, intentando generar una sociedad mas inclusiva y
tolerante.
En términos generales, en el café se co producen subjetividades desde su propia
finalidad, al buscar alcanzar grados relativos de incremento de la salud. Al ponderar
el autocuidado, el ejercicio del poder y la autonomía. Autonomía vinculada a la
capacidad de los sujetos de lidiar con sus dependencias, porque siempre se trata
de grados relativos de autonomía. Capacidad de comprender y actuar sobre si
mismos y sobre el contexto.
- Pero también en el mismo acto de salud, se puede, y así sucede en cada uno de
ellos, co producir colectivos organizados: El equipo del café.
¿Cuales serian entonces, desde este modelo, las acciones a desarrollar desde la
gestión para favorecer la co producción del equipo del café entendido como
colectivo organizado?
En primer lugar, apostar a la construcción de un espacio colectivo. Esto requiere
de un acuerdo organizacional que de alguna manera estimule la producción del
colectivo. Esto se viabiliza en el proyecto del café, en la generación y sostenimiento
por parte de la gestión, de espacios concretos de tiempo y espacio protegidos para
la comunicación, elaboración y toma de decisiones. Ese espacio colectivo es el que
se denomina “el equipo”, en el que confluyen actores del servicio de salud mental y
de la asociación civil.
Dicho espacio se trasforma en un colegiado con miembros con poderes idénticos,
con características similares a las de una asamblea: en ese encuentro, se trabaja
desde la horizontalidad, y una vez transcurrido el mismo, se reinstalan las
diferencias.
En segundo lugar, es necesario apostar a la construcción de una obra colectiva.
El café es una obra construida y deseada por todos. Todos son autores,
planificadores y constructores del café, en torno al que se anudan los deseos de
los trabajadores involucrados.
La complejidad del proyecto tiene múltiples coordenadas. Este trabajo intenta
plasmar algunas de ellas. El modelo de salud mental comunitaria, tantas veces
anunciado y enunciado, y tan pocas veces implementado, puede ser una guía
teórica desde la cual pensar el dispositivo café, como una forma posible de puesta
en acto de un proyecto de inclusión social en salud mental.
Pero desde la planificación hasta la implementación, existen una serie de procesos,
que de no ser tenidos en cuenta, un proyecto de tal complejidad corre peligro de
quedar solo en eso, un proyecto, una idea. Uno de los aspectos fundamentales a
tener en cuenta, es el de la gestión, como herramienta para lograr mayores y
mejores condiciones de viabilidad del mismo.
Aun así, no está garantizado ahuyentar a los fantasmas de lo instituido, de la
repetición de modelos, de la resistencia al cambio.
Sabemos que en este tipo de proyectos no hay recetas, y debemos aceptar la
incertidumbre.
Y en ese camino estamos “los del café”.
Dijo Neruda que muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo.
Y nosotros parece que hemos elegido no morir lentamente, sino vivir intensamente.
Bibliografía:
- Galende, Emiliano. Psicofarmacos y salud mental. La ilusión de no ser, Editorial
Lugar, 1998.
- Merhy, Emerson. Salud: Cartografía de trabajo vivo en acto. Editorial Lugar 2006
- De Souza Campos Gastón. Método paideia. Analisis y cogestión de colectivos.
Editorial Lugar, 2009.
- Testa Mario. Pensamiento Estratégico y lógica de programación. Editorial Lugar.
1995
El Proyecto del café como “marca”
Lic. Florencia Berruti
Entendiendo que el dispositivo terapéutico “Quereme así piantao” intenta romper con la
estigmatización sobre las enfermedades mentales y el imaginario colectivo que instala a
las personas con padecimientos psíquicos dentro de “lo no posible”, desde la “carencia” o
la “discapacidad”; es que pretendemos instalar la marca “Quéreme así piantao” como una
posibilidad de revalorizar positivamente lo singular y lo diferente.
En este sentido, la aceptación colectiva del nombre nos permite objetivarlo y potenciar su
carácter artístico y lúdico sobre aquello que se estigmatiza socialmente.
Comercialmente la marca “Quereme así piantao” instala el café ligado a su contenido
artístico, pretendemos potenciar esta asociación. Entonces, ya no hablamos sólo de un
café, hablamos de un café cultural, cuyo atributo de identidad fundamental; para trabajar
su imagen, será: “lo diferente”. Este atributo nos permite corrernos de la idea de lo
terapéutico para verlo como proyecto comercial, donde lo diferente es justamente lo que
le da sentido. Será un café diferente, por sus propuestas culturales, su horario, su manera
de posicionarse respecto del resto de los cafés existentes.
“QUEREME ASÍ PIANTAO…”
Entendiendo que el dispositivo terapéutico “Quereme así piantao…”es un proyecto
innovador que pretende instalar en nuestra ciudad una nueva mirada sobre la salud
mental. Y, que intenta romper con el estigma que enfrentan las personas con
padecimientos psíquicos se nos presentan varios desafíos desde el punto de vista
comunicacional.
El objetivo fundamental será diseñar el mensaje que queremos que llegue a la comunidad
sin perder de vista sus tres grandes objetivos:
- Inclusión social y laboral
- Modificar la estigmatización social
- Referir a la nueva ley de Salud Mental.
Es necesario explicar su carácter terapéutico pero, también rápidamente salirse de este
mensaje para instalar el café como proyecto comercial.
Así, se armó de forma sencilla la siguiente frase:
“Quereme así piantao…” es un café pensado como dispositivo terapéutico de inclusión laboral y social. Donde integrantes del Centro de Salud Mental “Tita Brivio” emprenden una experiencia que les permita capacitarse en el trabajo y ejercer sus dere chos.
Este párrafo será entonces la manera de comunicar rápidamente de que trata el café.
1) La identidad del café: Por la particularidad del proyecto en términos de su identidad
planteamos los siguientes atributos de valor:
DIFERENTE / DIVERSO
CALIDAD
INNOVADOR
CULTURAL
SALUD
DIVERSION
FLEXIBILIDAD / IMAGEN DESCONTRACTURADA
Pretendemos direccionar la imagen lo más posible hacia la identidad que nosotros
queremos transmitir. Entonces, “Quereme así piantao…” es un café diferente a la
lógica comercial de los cafés existentes en nuestra ciudad. Por ser un café que funciona sólo de mañana donde poder encontrar actividades artísticas acotadas al
tiempo matutino. Nuestro propósito es instalar el siguiente mensaje: “inicia una mañana diferente en nuestro café”.
2) El posicionamiento de la marca:
La marca “quereme así piantao…”.
Diseño de logo ágil y moderno que remita al tango que contiene el nombre.
“Estar presentes en la sociedad como otra opción creativa para iniciar las
mañanas”
Estrategias:
Creación de página en red social Facebook. Lo fundamental fue instalar una comu nicación lúdica y relajada. Mensajes cortos y divertidos que permitan dar cuenta del
avance del proyecto. Generar expectativa y suspenso respecto de su apertura al
público. Hacer del café un objeto deseable de conocer. Mostrar avances. Dar a conocer la estética que se intenta impartir con estándares de calidad y calidez a la
vez.
- Presentación de video explicativo en principales nucleamientos del sector empresario de la ciudad.
- Sostener entrevistas (mínimo dos por semana) en radios a lo largo de un mes previo a la apertura. Las entrevistas nos brindan la posibilidad de explicar objetivos,
abrir el debate e informar el funcionamiento del café. Sobretodo reforzar el horario,
su ubicación y las propuestas.
- Realizar notas explicativas en diarios locales.
- Vinculación con el entorno y con potenciales clientes: colocación de banner promocional en diversos espacios vinculados a la exhibición de bienes culturales y de esparcimiento de la comunidad de Tandil. Circuito de circulación con informantes confiables y clave en cada puesto: Teatro de la Confraternidad Ferroviaria. Club de
Teatro. Facultad de Arte. Espacio INCAA. Teatro Municipal del Fuerte. IPAT. Escuela de música Popular. Conservatorio Provincial de Música. Entre otros. El circuito
del banner intenta asociar la marca dentro de espacios generadores de bienes culturales. Consideramos que sostener la presencia del logo en dichos lugares legitima también al café como un café ligado a lo cultural permitiéndonos posicionarlo
separadamente de su carácter terapéutico.
- Artículos que refuercen la marca: Promocionar nuestra propia vajilla como articulo
para la venta. De esta forma poder ser parte de las casas de nuestros seguidores y
que nuestro logo sea instalado en la cotidianeidad del público tandilense. A futuro:
instalar nuevos productos que funcionen de ingreso extra para la asociación.
- Presencia del banner promocional en uno de los diarios locales. (dos salidas por
semana en días centrales. Miércoles y domingo)
- Luego de su apertura sostener salidas semanales en los medios locales comunicando nuestras propuestas, (mínimo seis meses hasta instalar el lugar): música a
la carta. Presentaciones de libros. Presentación de artistas en general.
En este sentido el café intenta seguir estando presente en los medios de comunicación promocionando su oferta de servicios.
3) Selección del público/ cliente.: creemos necesario segmentar nuestro público.
Como público objetivo se intentará captar a personas de entre 18 a 50 años que
dispongan de tiempo libre durante las mañanas para desayunar y con interés para
-
disfrutar de nuestras propuestas culturales. La estrategia primera que pensamos es
la colocación del banner en lugares donde estas personas asisten. Teatros, cines,
muestras de arte, otros cafés, etc.
4) Oferta de servicios: pretendemos que sea la particularidad del servicio lo que proporcione y sostenga la marca en el largo plazo.
- El cortado de los miércoles ó llegó el viernes: “corta la semana con una pizca de
arte” cortado + cultura. Vinculación con la Facultad de Arte de UNICEN.
- Carta con “opcionales”: Ej.: “las donas de Luis con mate”.
- Música a la carta.
- Presentación de libros.
- Lecturas de cuentos.
- Muestras fotográficas.
Pretendemos por medio de las estrategias desarrolladas poder generar presencia
de la marca “Quereme así piantao…” . Asociar perfiles de consumidores, generar
lazos con la comunidad y poder posicionar, asociar y fidelizar la marca en la
ciudad. Y, seguidamente poder instalarla como una opción más dentro de las
ofertas de nuestra ciudad. Una opción nueva que incluya y potencie sus
diferencias desde una mirada positiva y lúdica a la vez.
¿Y si lo singular y lo social se toman un café? Quereme asi piantao invita.
Lic. Manuela Ponce - Lic. José Rodríguez
Introducción.
Lo que vamos a decirles tiene tres propósitos que intentaremos articular. Tres
intenciones que necesariamente se diferencian, pero que tendrán algún tipo de relación. Y
que en la exposición tal vez se superpongan.
Por un lado, dar a conocer, presentar en sociedad en estas jornadas de Salud
Mental el Café Quereme asi Piantao; fundamentalmente para aquellos que no saben de
su existencia o han escuchado hablar de él pero no tienen mucha idea de qué se trata.
En segundo lugar, dicha presentación es solidaria e inseparable de mencionar
algunas de las razones y causas que sostienen este proyecto. Es decir, no se trata de
hacer una mera descripción sino de despejar la trama, la matriz en la que se inscribe.
Y por último, queremos compartir algunas ideas en torno a la cuestión clínica.
Clínica que tiene su ética y su política que no son necesariamente las de la Cosa Pública.
Esto se podría resumir en un primer interrogante conceptual: ¿Podrá el café devenir en un
acontecimiento clínico? Acontecimiento en el sentido de una novedad respecto de las
posibilidades de un sujeto para arreglárselas con eso que suele devenir en insoportable, o
al menos introducir un impasse en aquello que desencadena un padecer.
Lo Preliminar al café.
Una primera cuestión es ubicar los orígenes de nuestro café. Y una cosa que
podemos afirmar es que no es lineal. No se trata de un mero encadenamiento de hechos.
Si bien las primeras reuniones del equipo comenzaron en el invierno de 2014 y de allí
fueron decantando las formas precisas y concretas del café, hay unas formas previas que
son importantes señalar.
Entonces, podemos afirmar que no hay un inicio absoluto, fundacional, al modo de
un invento desde cero sino que hay tramas, enjambres, biografías que se encuentran,
deseos que se anudan y trascurren en un campo bourdiano. Campo que es habitado por
tensiones, hechos históricos, vectores políticos, regulaciones jurídicas y lógicas
disciplinares/conceptuales que crean ciertas condiciones de posibilidad para que algo
pueda ser visibilizado e imaginable. Campo que permite algo de esa imaginación de la
que nos hablaba Castoriadis, imaginación que da lugar a la invención y no solo al
imaginario individual.
La Ley que sancionara el 25 de noviembre de 2010 el Congreso Nacional,
introduce en el campo de la Salud Mental un acontecimiento. Se trata de un hecho jurídico
que es determinante y marcará un quiebre no solo para el ámbito de la Salud Mental.
Podríamos decir que se conmueve un estado de cosas. Dicho acontecimiento es la nueva
Ley de Salud Mental.
Como todos saben el texto de la Ley plantea muchas cosas y que no vamos a
recorrer en este trabajo. Pero sí señalar dos indicaciones de la misma que nos interpela.
Por un lado, en su articulo 7, inciso d, precisa uno de los derechos que declara esta Ley
para las personas con padecimiento mental: “Derecho a recibir tratamiento y a ser tratado
con la alternativa terapéutica más conveniente, que menos restrinja sus derechos y
libertades, promoviendo la integración familiar, laboral y comunitaria”. Y por otro, en el
articulo 9 afirmará: “El proceso de atención debe realizarse preferentemente fuera del
ámbito de internación hospitalario”.
De lo dicho previamente, no surge como un desarrollo necesario e inevitable la
creación del café, pero nuestro café es una respuesta posible a ese texto.
Para entender por qué es una respuesta a ese texto tendremos que empezar a
recorrer y dar una explicación de cómo entendemos la definición de nuestro proyecto.
Definición que pueden encontrar en nuestro Facebook. Por ahí dirá: “Quereme asi piantao
es un café pensado como un dispositivo terapéutico de inclusión laboral y social”. What!?
¿Qué quiere decir esto?
Tal vez para muchos “dispositivo” es un concepto “familiar”, pero en este último
tiempo su uso lo ha llevado a un cierto desgaste y equivocidad mayor. Por eso nos parece
necesario aclarar qué sentido tiene para nosotros y evitar ese barniz foucaultiano.
Y por el momento significa algo un tanto sencillo, que hace un poco eco de su
literalidad. Se trata para nosotros de dos sentidos condensados. Disponer, crear ciertas
condiciones en las que un sujeto pueda servirse, hacer uso, disponer de algo. Y esto ya
nos dice de que no es Un dispositivo, único y general “para todos”, sino que frente a la
singularidad de cada quien se apunta a pluralizar el dispositivo.
En este caso se trata de disponer -de parte nuestra- una escena laboral que pueda
ser habitada por sujetos que suelen transitar por otras lógicas que no son las
establecidas. Pero que dichos sujetos no puedan ser portadores de la subjetividad laboral
de nuestra época, no quiere decir que no puedan habitar y servirse de algo que pueda
transcurrir en el café. O dichos en otros términos, tal vez son posibles otras lógicas
laborales y no la misma para todos.
Si decimos esto y si es necesario disponer, es porque no de cualquier forma un
sujeto puede aparecer. Cuando hablamos de sujeto no hablamos necesariamente de
subjetividad. La subjetividad es un hecho social, comunitario, histórico.
No siempre en esa subjetividad está el sujeto, ni siempre ella es respetuosa de esa
singularidad. Muchos no quedan capturados en ciertas subjetividades. Como por ejemplo
en aquella que permite circular por la escena laboral capitalista. Hay algo del sujeto que
dice “no” a funcionar ahí. No hablamos de aquella decisión de un rastafari que dice “no” a
la escena capitalista, pero si podemos hablar de aquella referencia de la Cuestión
preliminar en torno a la “insondable decisión del ser”....
Ahora, no se trata de “remar en la arena”, ni de desconocer aquello que trasmitió
por los 50' un tal Lacan, pero si tal vez la referencia clínica para nosotros sea más Joyce
que Schreber. No porque apostemos al sinthome, ¡por ahora no pedimos tanto! Pero si
podemos decir que en lo que va de la experiencia se pudo advertir sobre uno de los
pacientes, que cuando se está en esto del café, asoma un intervalo, un impase en algo de
su padecimiento.
Y en este sentido, más allá de los tipos de padecimiento psíquico, de las clases, los
diagnósticos, aquello que fue nombrado desde la psiquiatría clásica y desde diversas
disciplinas como las psicosis y sus formas; consideramos que son referencias a tener en
cuenta, pero que no dicen de lo singular del padecimiento.
Y si decimos que la orientación es más Joyce, es porque queremos decir que el
sujeto no está en las clasificaciones. Y que las clasificaciones son referencias para la
clínica, pero no la única. Porque si es la única, perdemos al sujeto. Y de nuestra parte la
apuesta es a una respuesta singular a dicho padecimiento.
Sabemos que la estructura hace límite a ciertas respuestas, de ahí el no “remar en
la arena”, pero eso no quiere decir que no haya posibilidad de respuestas. Pensamos que
el café puede ser un otro lugar, donde acontezca algo de esa respuesta. Un lugar
propicio, si es que sabemos disponer, para que podamos decir en algún momento:
“habemus sujeto”. Esto dicho en el sentido de que la emergencia de un sujeto implique
contribuir en algo a ese poder arreglárselas frente a su insoportable, o al menos, a
establecer una pausa.
Decíamos que la subjetividad ya está ahí de alguna manera, preexiste al sujeto,
pero no todo sujeto podrá servirse de ella. Lacan hablará de aquellos que no pueden
servirse de los discursos establecidos, de la significación fálica. Decimos subjetividad o
discursos, material simbólico/imaginario que prevee una función y una significación, por
ejemplo, para el cuerpo y sus usos. Un cuerpo atado al falo se aviene muy bien a la lógica
del discurso capitalista, pero ¿qué hacer con aquellos que dicen “no”? Y el “no” dicho en
tanto imposibilidad de avenirse a esa lógica.
Pero que algunos no puedan servirse de lo establecido no quiere decir que no
puedan servirse de algo. A eso apostamos. A crear las condiciones para que alguien, logre
desde su mayor singularidad anudarse con algo que no solo lo incluye en lo laboral sino
que se constituye en un tratamiento para aquello que padece.
Ese algo para nosotros hoy es solo una apuesta clínica, es por el momento un
significante vacío. Es una x, ¿qué puede ser? No lo sabemos, pero sí podemos afirmar
que si algo de eso sucede, será para cada sujeto algo diferente.
Y esto se encadena con el sentido de “terapéutico”. No se trata de una terapéutica
que borra o suprime el padecimiento, ni que intenta incluir a alguien donde él ya decidió
no incluirse. No se trata de que lo comunitario o lo laboral devengan per se en terapéutico,
pero consideramos que puede ser un lugar en donde tal vez pueda acontecer algo de eso.
Entonces, la escena tiene guión de lazo, pero sin caer en el error de que todo lazo
cura. No se trata de un empuje a que se haga lazo, como la nueva terapéutica para todos.
La orientación implica pensar que no se trata de Un dispositivo o de Una terapéutica sino
más bien de introducir un plural. Tal vez el Uno quede del lado del sujeto y no del lado del
dispositivo.
Bibliografía:
- Bourdiue, P. Campo de poder, Campo intelectual. Editorial Montressor. Buenos Aires.
2002.
- Castoriadis, C. La institución imaginaria de la sociedad. Tusquests Editores. Buenos
Aires. 2007.
- Lacan, J. De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis en Escritos
II. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2005.
- Lacan, J. El atolondradicho en Otros Escritos. Editorial Paidos. Buenos Aires. 2012.
- Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657. Buenos Aires. 2010.
- Lewkowicz, I. Suceso, situación, acontecimiento. Conferencia dictada en FADU. Buenos
Aires. 2003.
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