El cuidador familiar del anciano. Sobrecarga y cuidados.

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El cuidador familiar del anciano. Sobrecarga
y cuidados.
Extraído de www.portalesmedicos.com
Velasco, Asdrúbal. Licenciado en Enfermería. Magíster en Educación Abierta y a Distancia.
Doctorado en Ciencias Humanas de la Universidad de Los Andes. Profesor Asociado de la
Escuela de Enfermería de la Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela.
Resumen
Se realizó una investigación de carácter descriptiva, con diseño de campo y de corte
transversal, con el objeto de determinar los cuidados y la sobrecarga del cuidador familiar
del anciano residenciado en el Sector La Plata del Municipio Simón Bolívar del estado
Zulia. Se determinó además, el perfil de salud del cuidador y del anciano con una muestra
de 16 personas. Como resultado se encontró a un cuidador familiar cuyo promedio de
edad estuvo entre 35 a 44 años y de género femenino. La mitad de los cuidadores
familiares están casados y la gran mayoría de los entrevistados son alfabetos y tienen 10 o
más años brindando cuidado.
Con respecto al riesgo de sobrecarga del cuidador familiar, se concluye que casi dos
terceras partes manifestaron signos y síntomas de sobrecarga leve, así como de
sobrecarga intensa y poco más de un tercio no presentó sobrecarga. Por último, la
mayoría de los cuidadores familiares “Frecuentemente” brinda cuidados al anciano en el
hogar. Se recomienda entre otras, establecer un sistema de visitas domiciliarias por parte
del
personal
de
salud,
sobre
todo
del
personal
de
enfermería.
Palabras clave: Cuidados, Cuidador Familiar, Sobrecarga y Anciano.
INTRODUCCIÓN
La Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento del año 2002, celebrada en Madrid
convocó a 142 países miembros de las Naciones Unidas, a objeto de evaluar el estado de
avance de las recomendaciones del Plan de Acción de Envejecimiento de la Primera
Asamblea celebrada en Viena en 1982 (Naciones Unidas, 1982) y aprobar una declaración
política de los gobiernos y un plan de acción internacional que mejoraría las condiciones
de vida de la población adulta mayor. (Organización Panamericana de la Salud. OPS,
2002)
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2007), el envejecimiento no es
simplemente un proceso físico, sino más bien un estado mental, y en ese estado mental se
está ante la presencia del comienzo de un cambio importante. En este sentido, la
Ancianidad o vejez es descrita muchas veces como un estado del espíritu. Es un proceso
progresivo desfavorable de cambio a nivel fisiológico y anatómico, producto del paso del
tiempo y que concluye invariablemente con la muerte.
Aún cuando el anciano evita establecer relaciones afectivas estrechas, intensifica sus
vínculos con la familia cercana. Esta representa la fuente principal de ajuste sociopsicológico en el proceso de envejecimiento, debido a que es el medio que ofrece
mayores posibilidades de apoyo y seguridad.
Con base a lo anterior, la familia como red social primaria es esencial en cualquier etapa
de la vida, como grupo de intermediación entre el individuo y la sociedad, constituye un
determinante importante para el cuidado del anciano en el hogar.
Demográficamente, al igual que el resto de los países de Latinoamérica, Venezuela
presenta un cambio progresivo y acelerado de su pirámide poblacional. De acuerdo al
Censo de Población del 2001 en Venezuela había 149.398 personas de 80 años y más; en
el 2009 existen 243.419 y en el 2015 habrá 323.575 personas, y la esperanza de vida al
nacer será de 73,21 años. (Instituto Nacional de Estadística INE, 2009).
En Venezuela, el proceso de envejecimiento se está dando sin un desarrollo económico
capaz de asegurar los recursos necesarios para proporcionar a los grupos de mayor edad
una calidad de vida aceptable. Es por ello, que la red de apoyo más importante para el
anciano está constituida de hecho por la familia, y en su rol de cuidadora de ancianos, ha
sido señalada por tener como objetivo, mayor seguridad emocional y mayor intimidad,
evitando al mismo tiempo los problemas psicopatológicos de la institucionalización:
despersonalización, abandono, negligencia, confusión mental, medicalización exagerada y
falta de afecto, entre otros.
El cuidado de los familiares a los ancianos enfermos provoca en los ellos problemas de
diversa índole: influye en el desarrollo normal de sus actividades laborales, conlleva a
privaciones en el cónyuge e hijos y restringe su vida social, generando agotamiento físico,
estrés y angustia. En este sentido, cobran vida los cuidadores familiares, es decir, “la
persona no profesional que ayuda a título principal, parcial o totalmente, a una persona
de su entorno que presenta una situación de dependencia en lo que respecta a las
actividades de la vida diaria” (Confederación de Organizaciones de la Unión Europea.
COFACE, 2006). Esta ayuda regular puede ser proporcionada de modo permanente o no, y
puede adoptar varias formas, particularmente: cuidados básicos, ayuda en la educación y
vida social, gestiones administrativas, coordinación, vigilancia permanente, apoyo
psicológico, comunicación, actividades domésticas, entre otros.
El primer cuidador familiar suele ser el cónyuge y frente al desborde, los hijos, suelen ser
quienes toman a cargo la tarea. En la práctica cotidiana son las mujeres las que cuidan de
sus maridos afectados por distintas dolencias y habitualmente una de las hijas del
matrimonio es la que debe continuar con la tarea (si es soltera o viuda suele ser la
convocada), los hijos varones en muy pocas ocasiones se hacen cargo del cuidado de sus
padres.
Con base a lo anterior, se plantea una investigación con el propósito de medir el grado de
sobrecarga y los cuidados del cuidador familiar del anciano que habita en el sector La Plata
del Municipio Simón Bolívar del Estado Zulia, durante el período marzo a julio de 2009.
Metodología
El estudio es de naturaleza descriptiva, con diseño de campo y de corte transversal. La
población muestral estuvo conformada por dieciséis (16) cuidadores familiares,
estableciéndose como criterio de inclusión, ser cuidador familiar de un anciano
dependiente. Para recolectar la información se utilizó un instrumento tipo cuestionario. La
primera parte relacionada con los datos demográficos sociales, educativos y económicos
del cuidador familiar; la segunda con los datos demográficos, sociales, educativos, de
salud y económicos del anciano; la tercera parte con las actividades instrumentales de la
vida diaria del anciano, para lo cual se usó escala de Lawton y Brody; la cuarta parte
permite medir el riesgo de sobrecarga del cuidador familiar a través de la escala de Zarit
con opciones de respuesta tipo Likert y la quinta mide los cuidados que brinda el cuidador
familiar al anciano y se mide a través de la escala de Likert.
Los datos fueron procesados siguiendo los parámetros de la estadística descriptiva, y
representados a través de gráficos de barras para su respectivo análisis e interpretación.
Resultados
Cuadro Nº 1
Edad y Género de los cuidadores familiares.
Sector La Plata, Simón Bolívar. Estado Zulia, 2009
Fuente:
Cálculos
basados
en
las
respuestas
de
los
cuidadores
familiares.
Con relación a la edad y género de los cuidadores familiares se encontró que la edad
promedio fue de 35 a 44 años, siendo la edad mínima 21 años y la edad máxima de 55
años. En cuanto al género prevaleció el femenino (81%), para una razón de mujeres
cuidadoras con respecto a los hombres de 4/1. De manera que por cada 4 mujeres que se
encargan del cuidado de los ancianos un hombre realiza esta función.
Cuadro Nº 2
Distribución del Estado Civil de los Cuidadores y Filiación con el Adulto Mayor. Sector La
Plata, Simón Bolívar. Estado Zulia, 2009
Fuente: Cálculos basados en las respuestas de los cuidadores familiares.
En el Cuadro Nº 2, el 50% de los cuidadores familiares están casados y no necesariamente
son parejas, ya que de acuerdo al estado civil, un 43,75% son hijos de los ancianos. Esto
significa que los cuidadores familiares son entre otras personas, familiares directo del
anciano.
Gráfico N º1
Fuente: Cálculos basados en las respuestas de los cuidadores familiares.
Actividades Instrumentales de la Vida Diaria del anciano. Sector La Plata, Simón Bolívar.
Estado Zulia, 2009.
De acuerdo a la información del Gráfico Nº 1, el 44% de los ancianos son dependientes, el
33% son dependientes intermedios y el 23% son independientes. En este sentido, los
ancianos son capaces de utilizar el teléfono por iniciativa propia, buscar y marcar los
números, marcar bien algunos números conocidos y contestar el teléfono, pero no de
marcar; pero un tercio de los entrevistados no son capaces de utilizar el teléfono, en
absoluto.
Gráfico Nº 2
Fuente:
Cálculos
basados
en
las
respuestas
de
los
cuidadores
familiares.
Riesgo de Sobrecarga del Cuidador Familiar. Sector La Plata, Simón Bolívar. Estado Zulia,
2009.
Con relación al Gráfico Nº 2, el 37,5% de los cuidadores familiares de los ancianos no
presentaron sobrecarga, mientras que el 31,25% de ellos manifestó signos y síntomas de
sobrecarga leve así como de sobrecarga intensa. Entre los cuidadores con sobrecarga leve
y sobrecarga intensa suman 63% lo que da a entender que si no se toman las medidas
correctas para su cuidado los padecimientos producto del desempeño van a ser cada vez
mayores. Estos resultados muestran la tendencia al cansancio del cuidador familiar del
anciano, como muestra el Gráfico Nº 1, más del 77% son dependientes del cuidado.
Gráfico Nº 3
Fuente: Cálculos basados en las respuestas de los cuidadores familiares.
Gráfico N º 3: Tareas del Cuidador Familiar.
Con relación a los cuidados que el cuidador familiar le brinda al anciano en el hogar, el
Gráfico Nº 3 muestra que el 56,25% de los cuidadores ayuda “Frecuentemente” en las
actividades de la casa; el 18,75% “A Veces” brindan los cuidados al anciano en el hogar; un
12,5% “Casi Nunca” lo hacen y el 6,25% de ellos “Casi Siempre” y/o “Nunca” participan en
los cuidados del anciano en el hogar.
Discusión
Con relación al perfil del cuidador familiar del anciano, por cada 4 mujeres que se
encargan del cuidado un hombre realiza esta tarea. Estos resultados concuerdan con el
perfil de la mayoría de los casos de una investigación realizada por Velasco, Ortiz,
González y Rojas (2009), en el sector Don Tobías de Trujillo, la cual el 73% eran mujeres.
Así como el realizado por Barrera y Duarte (2006), donde el 90% de los Gerontocuidadores no Profesionales pertenece al género femenino, lo cual confirma la teoría
sobre el hecho de que el papel de cuidador familiar generalmente es asumido por las
mujeres, sean estas esposas, hijas o hermanas, debido a que la mujer es considerada
como cuidadora “natural”.
Asimismo, los cuidadores familiares son entre otras personas, familiares directo del
anciano. La esposa o el esposo por lo general son cuidados por sus hijos, sobrinos o
hermanos. Resultados que se asemejan a los encontrados por Velasco y col. (2009),
cuando señalan que el 54% o más de los cuidadores son hermanas (os) o hijas (os). De
igual manera, en cuanto al tiempo de cuidado, 10 de los entrevistados tienen 10 o más
años cuidando al anciano, es decir, el 60% de los cuidadores, lo que explica el desgaste
que pueda tener el cuidador familiar para su salud.
Cuando se considera el desgaste del cuidador como una variable de estudio, es
importante tomar en cuenta las patologías asociadas de los ancianos y en este sentido el
43,75% tienen alguna. Entre estas, Diabetes (42,86%), dificultades productos de accidente
cerebrovascular (ACV) Isquémico (14,29%) y ceguera por Glaucoma el 14, 29%. Todas
estas enfermedades son crónico degenerativas lo que hace tender a la dependencia de
otras personas para sus cuidados. En este sentido, las actividades instrumentales de la
vida diaria estarían muy limitadas sobre todo, las que requiere de mayor esfuerzo físico,
por lo que la ayuda del cuidador familiar en este momento, cobra mayor importancia.
En lo que respecta a las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) del anciano, el
23% son dependientes, lo que significa un mayor trabajo para los cuidadores, por lo que
las oportunidades de satisfacción personal se ven limitadas, así como las del disfrute de la
intimidad de las parejas. En este sentido, la programación de actividades debe contemplar
el tiempo para los cuidados personales. Igualmente, dos tercios de los cuidadores
familiares presentaron signos y síntomas de sobrecarga leve, así como de sobrecarga
intensa, lo que da a entender que si no se toman las medidas correctas para su cuidado
los padecimientos producto del desempeño van a ser cada vez mayores. Estos resultados
muestran la tendencia al cansancio del cuidador familiar del anciano, como muestra el
Gráfico Nº 1, el 77% son dependientes del cuidado.
Entre los aspectos que resaltan más y que muestran la tendencia hacia la sobrecarga del
familiar se encuentran: la solicitud de más ayuda de la que realmente necesita, estrés al
tener que cuidar a su familiar/paciente y tener además que atender otras
responsabilidades, vergüenza por el comportamiento de su familiar/paciente, por creer
que la situación actual afecta a su relación con amigos u otros miembros de su familia de
una forma negativa, por sentir que su familiar/paciente depende de él o ella, por sentirse
agotada(o) cuando tiene que estar junto a su familiar/paciente, porque cree que su salud
se ha visto afectada por tener que cuidar a su familiar/paciente, por sentir que no tiene la
vida privada que desearía a causa de su familiar/paciente, por creer que su
familiar/paciente espera que le cuide, como si fuera la única persona con la que pudiera
contar, y por creer que no dispone de dinero suficiente para cuidar de su
familiar/paciente, además de sus otros gastos.
gualmente la sobrecarga del cuidador puede agravarse por querer encargar el cuidado de
su familiar/paciente a otra persona, por sentirse insegura(o) acerca de lo que debe hacer
con su familiar/paciente, porque siente que debería hacer más de lo que hace por su
familiar/paciente, por creer que podría cuidar a su familiar/paciente mejor de lo que lo
hace y en general, se siente muy sobrecargada(o) al tener que cuidar de su
familiar/paciente.
Por último, la gran mayoría de los cuidadores, ayuda para la administración del dinero y
bienes, así como para la toma del medicamento, en la facilitación en el uso del teléfono,
en la solución a situaciones conflictivas y en ayudarlo a comunicarse con los demás
cuando existe dificultad para hacerlo, por lo que más de la mitad participan de manera
activa en el cuidado del anciano.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES :
A partir de las dimensiones en estudio se concluye que la mayoría de los cuidadores
familiares son de género femenino y tienen más de diez años brindando cuidados en el
hogar. Se encuentra un anciano que en su mayoría, son dependientes del cuidado y que
ameritan la colaboración o ayuda de otra persona, en este caso el familiar. Esto trae como
consecuencia, una persona que presenta signos y síntomas de cansancio y que a la larga
significa dificultades para la marcha y relaciones de pareja. A pesar de que la mayoría de
los cuidadores familiares brindan los cuidados necesarios al anciano, estos requieren de la
orientación y preparación por parte de los miembros del equipo de salud, por lo que se
recomienda establecer un sistema de visitas domiciliarias, sobre todo del personal de
enfermería, con el objeto de fomentar, prevenir y promocionar la salud, así como
establecer un sistema de vigilancia continuo para evitar complicaciones en los ancianos y
sus cuidadores.
REFERENCIAS DOCUMENTALES :
1. BARRERA L. Y DUARTE. (2006) Significado que el gerontocuidador no profesional da al
cuidado del adulto mayor en el hogar. Biblioteca Lascasas, 2007; 3(1). Disponible en
http://www. index-f.com /lascasas/ documentos /lc0204.php. [Consultado el 10 de Mayo
de 2009].
2. CONFEDERACIÓN DE ORGANIZACIONES FAMILIARES DE LA UNIIÓN EUROPEA (COFACE,
2006) Carta Europea del Cuidador Familia. Documento Disponible en: http://cofaceeu.org/en/upload/WG%20HANDICAP/WG2-2007-CHARTE-ES.pdf [Consultado el día 15 de
junio de 2009].
3. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (INE). Censo de Población y Vivienda 2001.
Documento en línea. Disponible en: http://www.ine.gov. ve/demografica/ censo
población vivienda.asp. [Consultado el 14 de Mayo de 2009].
4. ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (1982). Plan de Acción Internacional de
Viena sobre el Envejecimiento, Asamblea sobre el Envejecimiento, Viena-Austria, julioagosto.
5. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS, 2007) Ciudades Globales Amigables con
los Mayores: Una guía. Ginebra Disponible en: http://www.who.int/ ageing/AFCS
panishfina. [Consultado el 14 de Mayo de 2009].
6. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD (OPS, 2002). Boletín Segunda
Conferencia Internacional sobre el Envejecimiento. Madrid, España.
7. VELASCO A, ORTIZ L, GONZÁLEZ E. Y ROJAS D. (2009) Cuidados suministrados por el
cuidador familiar al adulto mayor residenciado en el sector Don Tobías, Trujillo, estado.
Trujillo. Marzo a Junio 2009. Trabajo No Publicado. Escuela de Enfermería. Universidad de
Los Andes. Mérida, Venezuela.
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