La cuarta revolución industrial

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La cuarta revolución industrial
Dos advertencias previas: 1) Solemos usar la palabra industria como sinónimo de fábrica o,
también, para significar todo un subsector de actividad (por ejemplo, cuando hablamos de la
industria textil o industria del automóvil). Pero, en buena ley lingüística, la palabra industria
viene de más lejos, significa "Destreza ingeniosa para ejecutar algo" y se hablaba ya hace siglos
de la admirable industria de las abejas o de la magnífica industria de un herrero o de un
artesano. 2) En este contexto, entenderemos por "revolución" un cambio drástico en la
organización de los medios de producción.
Hasta finales del siglo XVIII las fuentes de energía que movían las producciones humanas se
limitaban al fuego, a la fuerza animal (de hombres, caballos, mulas, bueyes y similares) y al
viento. Recordemos la importancia de la navegación a vela y los molinos de viento. El invento
del escocés James Watt consistente en lograr el auténtico aprovechamiento de la energía del
vapor marcó el origen de la primera revolución industrial. Los talleres se transformaron en
grandes fábricas y nacieron los conceptos de obreros industriales e ingeniería industrial. Las
fábricas dependían de suministros continuos de agua y combustible y por eso eran construidas
preferentemente en los valles de los ríos.
La aparición del gas y del petróleo como nuevos combustibles y del motor eléctrico como
nueva fuerza motriz fue la base de una segunda revolución industrial a principios del siglo XX.
Ya no era necesario construir las fábricas junto a los ríos y la productividad y la diversidad
industrial se incrementaron de manera notable.
A finales del siglo XX la revolución producida en las Tecnologías de la Información y
Comunicaciones (TICs), dando lugar a la Sociedad de la Información, fue el desencadenante de
la llamada tercera revolución industrial. Etapa en la que todavía estamos ubicadas la mayoría
de naciones civilizadas.
La cuarta revolución comenzó con cierta sordina hace poco más de una década y fue
oficialmente presentada en Sociedad por parte de consultoras alemanas en CeBit de Hannover
de 2013 con el nombre de Industria 4.0.
Ha sido mencionada con muchas otras denominaciones según en cuál de sus factores
constituyentes --principales o secundarios-- se ponga el énfasis. Si nos fijamos en las fuentes
de energía, hablaremos de sostenibilidad y energías limpias. Si nos centramos en las materias
primas, hablaremos de nuevos materiales técnicos reciclables y con nuevas propiedades
sorprendentes. Si nos enfocamos en el diseño de los productos, nos aparecerán conceptos
tales como ecodiseño (diseño ecológico), codiseño (diseño colaboratorio). Los clientes finales
ya no son considerados consumidores, sino prosumers, y se les tiene en cuenta a la hora de
diseñar los nuevos productos y para personalizar tanto como se pueda el producto o servicio
que se les sirve. El eslogan "Hágalo usted mismo", gracias a la Internet de los objetos y las
impresoras 3D pasará a ser una nueva manera de vender en muchos diferentes subsectores.
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Las redes sociales proporcionan de manera interactiva las tendencias del mercado de los
prosumers y una vía ideal para el marketing directo. La enorme cantidad de información
obtenida de Internet, conocida con la denominación de Big Data, proporciona la posibilidad de
profundizar con rigor en los estudios de mercado y en las mejoras de comercialización. El
perfeccionamiento de las TICs ha hecho posible la eficacia y el rigor en la Planificación de los
Recursos de la Empresa (ERP) y en la Gestión de Clientes y Ofertas (CRM). La mejora, la
tecnificación y abaratamiento de los almacenamientos y medios de transporte han aportado
cambios importantes en la logística. Los drones empiezan a ser una realidad en los medios
productivos y logísticos. Pero el cambio principal está en los sistemas de producción. La
Inteligencia artificial y su hija primogénita, la robótica, han empezado la revolución que ya no
tendrá freno. Se les han añadido otras hijas: las comunicaciones inalámbricas y los productos
inteligentes (smart products). Las diferentes partes del proceso productivo no solo están
cogiendo funciones inteligentes que hasta ahora eran privativas de los obreros especializados,
sino que están comunicándose automáticamente y autónomamente entre ellas mediante la
conexión de los objetos (IoT).
A día de hoy las TIC y la gestión del conocimiento ya están en el corazón de los sistemas de
producción. En la Industria 4.0 todos los sistemas de producción estarán conectando
completamente todos los subsistemas constituyentes, todos los procesos, todos los objetos
(tanto internos como externos) que intervengan, los proveedores, las redes de clientes y los
canales de distribución. La complejidad será mucho más alta y exigirá sofisticadas ofertas de
marketing directo. Los sistemas informáticos se construirán alrededor y en el interior de las
máquinas, los sistemas de almacenamiento y los proveedores que sepan adherirse a los
nuevos estándares y conectar directamente con los dispositivos robóticos. Todo será
controlado en tiempo real. Las plantas de las fábricas del futuro tendrán claramente definidos
estos estándares y compartirán las interfaces establecidas. La conectividad colaborativa será la
clave del éxito. El uso de estas tecnologías hará posible reemplazar de manera flexible las
máquinas que se reparen o se mejoren de prestaciones a lo largo de la cadena de valor. La
adaptación a los cambios del mercado y la productividad serán los grandes beneficiarios.
La Industria 4.0 representa la integración de extremo a extremo de la cadena de valor que va
desde los cambios de demandas del gran público al logro de su satisfacción por parte de las
fábricas inteligentes.
Ya no tendrá sentido hablar de simples fábricas. Las fábricas serán inteligentes (smart
factories) o no serán. De la misma manera que hoy en día no tiene vigencia un teléfono móvil
de la primera generación, llegará el día en que no tendrá sostenibilidad una fábrica que no se
haya adaptado a la cuarta generación.
Las implicaciones en la formación de los técnicos y los empresarios que la Industria 4.0
necesitará son suficientemente claras y racionalmente deducibles. Los gobiernos y las
universidades no pueden quedarse pasivas y deben planificar sin pausas malogradas los
cambios necesarios en los planes de estudios. Comenzarán afectando a informáticos,
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ingenieros, diseñadores y administradores de empresas, pero acabarán afectando a todas las
carreras universitarias y --por supuesto-- a toda la formación profesional.
Que la industria necesita cambiar lo tenemos todos asumido ya hace años. Tenemos muy claro
que la competitividad de las empresas pasa por la globalización, la productividad y la
innovación. Las nuevas herramientas, las nuevas tecnologías, los nuevos materiales, las nuevas
metodologías, las nuevas fuentes de energía y todos los factores que englobamos bajo el
nombre de Industria 4.0 son las palancas imprescindibles para lograrlo.
La Industria 4.0 no es un simple cambio tecnológico, es un cambio de filosofía y de estructura
económica que se hace difícil prever hasta qué punto cambiará las vidas de nuestros hijos y
nuestros nietos. La creciente digitalización y coordinación colaborativa entre todas las
unidades productivas de la economía es la meta final a alcanzar. El eterno reto de aunar la
oferta con la demanda y ser proactivo con las tendencias del mercado es ahora bastante más
asumible.
Los retos sociológicos y laborales que la Industria 4.0 plantea es un tema demasiado delicado y
lejos de nuestra capacidad para hacer algo más que limitarnos a mencionarlo en el ámbito de
este texto.
Pero es el momento de destacar las variables que no se podrán automatizar (aunque se las
podrá ayudar como nunca antes se había conseguido): son la creatividad y la innovación. Y
aquí es donde el rol de las Universidades y Escuelas de Formación Profesional mejor
preparadas para el cambio marcaremos la diferencia.
Llorenç Guilera
Profesor de Creatividad y
Director del Master Universitario de Innovación de las Industrias Textiles
Escuela Superior de Diseño ESDi
Universidad Ramon Llull
Referencias:
Consultora Roland Berger:
https://www.rolandberger.com/media/pdf/Roland_Berger_TAB_Industry_4_0_20140403.pdf
Ministerio de Industria:
http://www.industriaconectada40.gob.es/Paginas/Index.aspx
Colegio de Ingenieros de Barcelona:
https://www.enginyersbcn.cat/colegi/any-industria-40/
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