Los directores de colegios se encuentran entre las personas

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Acerca de la comunicación
por Graciela Epstein
Los directores de colegios se encuentran entre las personas que más desafiadas se ven a nivel
de comunicación a diario. Sus responsabilidades al igual que las personas con las que deben
interactuar son múltiples: docentes, alumnos, padres, personal administrativo,
de limpieza, etc. Del resultado de esa interacción depende el funcionamiento adecuado del
colegio.
Resulta primordial entonces tener una visión compartida de lo que todos quieren para la
organización, incluyendo a todos los estratos jerárquicos, conociendo fortalezas y debilidades
institucionales e individuales. Es igualmente importante saber tanto qué lugar ocupa cada uno
y qué se espera de él, como las oportunidades de crecimiento que cada uno desea.
El paso siguiente es habilitar los canales más eficientes para que esa visión pueda ser cumplida.
Cuando ya todos saben qué institución tienen y cuál quieren tener, es importante disponer de
canales y mensajes claros alineados con la visión.
Aquí es donde se hace necesario saber cuántas cosas se ponen en juego en una comunicación,
que hacen a la claridad de los mensajes y a las relaciones armoniosas entre las distintas partes.
O sea: más allá de lo que comunicamos, cómo lo hacemos.
La Programación Neurolingüística (PNL) aporta herramientas muy valiosas para hacerlo bien.
Partimos de la base de que no es posible no comunicar. Utilizando la PNL podemos
establecer un objetivo para cada comunicación, entrar en acción, desarrollar nuestra agudeza
sensorial para saber si estamos en el camino correcto y, si es necesario, modificar el rumbo
para obtener el resultado que nos proponemos.
¿Cómo hacerlo? Cuando hablamos de agudeza sensorial o perceptiva, se trata de empezar a
notar y a tener en cuenta todos los pequeños cambios que se van sucediendo segundo a
segundo en la fisiología de nuestro interlocutor a medida que la comunicación se va
desarrollando y si esos cambios nos dan pistas acerca de si lo estamos haciendo de la manera
adecuada para esa persona en particular. Si así fuera podríamos continuar en esa misma
dirección. Pero si sintiéramos que de ese modo no nos estamos acercando al resultado
deseado, -que es hacer que nuestro interlocutor comprenda de la manera en que queremos la
idea o propuesta-, cambiar entonces nuestra comunicación de modo que se adecue a su
manera de ver, escuchar, sentir o hacer sentido a lo que estamos diciendo.
La PNL nos permite también aprender a detectar la manera de ver el mundo de las personas,
los procesos que estas hacen, comprendiendo cómo entienden, para hacernos entender,
escuchar en forma activa, desentrañar significados ocultos, identificar estrategias de decisión,
presentar ideas en forma prácticamente irresistible, manejar resistencias y objeciones y trabajar
con todo tipo de personalidades, reencuadrando y desactivando enojo y hostilidad verbal.
Todo esto nos habilita a sintonizar en la misma frecuencia de onda de nuestro interlocutor,
estableciendo una corriente de empatía. Esa corriente crea un clima de credibilidad y confianza
que hace al éxito de la comunicación y que sólo puede beneficiar a la relación. Y promueve,
por lo tanto, la puesta en práctica de nuestra visión compartida de una manera armónica y
disfrutable en el proceso.
Permite ganar en flexibilidad disponiendo de diferentes opciones ante los distintos desafíos de
la vida, conectándonos con lo mejor de nosotros mismos y de las demás personas.
Graciela Epstein
Profesora de Inglés, Psicóloga Social, Master Practitioner y Certified Trainer en Programación
Neurolingüística (USA), Docente y Directora de la Escuela de Programación Neurolingüística.
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