EL MONO DE LA MUERTE
La luna se encontraba en su punto mas alto, la neblina acurrucaba el pueblo de Sayán y el frio
abrazaba a los tres hermanos; Arnulfo, Estenio y el menor de los tres Máximo, habían
terminado de trabajar parte de la tierra de sus chacras y era momento de descansar; ellos
solían dormir junto a sus cosechas pues en buenos tiempos los animales entraban a robar los
frutos y escarbar los sembríos, tiraban al suelo algunos costales de tela y bebían macerado de
algarrobina para calentar sus cuerpos.
Esa noche fue distinta a las demás, el viento helado penetraba sus huesos, el silencio murmuraba
irse de ahí , pero creían que era el cansancio jugándoles un mal momento; pasaron un par de
horas y los dos mayores cayeron dormidos, dejando a Máximo solo, estaba agotado, el cuerpo
le comenzaba a bailar y los parpados a cerrar, fue ahí que a los lejos observo la imagen de algo
acercándose, se froto la vista pensando que estaba mirando mal y no; la figura de un mono con
traje, sombrero, lleno de joyas, se acercaba a él saltando, con su mirada fija en el joven; estaba
lleno de picardía y astucia; Máximo quedo estupefacto, en sus 27 años nunca había visto algo
tan insólito, el animal se postro frente a él mostrándole que no había visto todo aun, soltó:
-Querido Max, que te sorprende, acaso no habías visto a un mono bailarín y lleno de riquezas.
Máximo no lo podría creer, le hablaba como si lo conociera desde siempre, parecía haberse
infiltrado en su cuerpo para hallar sus miedos y secretos más ocultos.
- ¿Como sabes mi nombre? - Exclamo el joven, angustiado y con la voz temblorosa
-Yo sé todo, que no te sorprenda, pero tranquilo, no e venido a atormentarte, si no mas bien a
invitarte a una gran fiesta en uno de los pueblos vecinos, habrá trago por montones, un banquete
inimaginable, las mejores orquestas, será un festín que quedará impregnado en cada uno de los
visitante -Dijo el animal, mientras que el rubí de su mirada analizaba parte por parte del hombre.
- ¿Una fiesta?, no puedo dejar a mis hermanos, tengo que cuidar nuestra chacra de los animales.
El susto recorría cada rincón de él, su piel trigueña se iba tornando pálida con cada palabra del
mono, sus cabellos ensortijados parecían ponerse de puntas y sus ojos grises comenzaban perder
el rumbo.
-Vamos no te arrepentirás, regresas antes de que los rayos de la gran estrella alumbren- con una
sonrisa maliciosa que acompañaba su pequeño rostro-.
Máximo solo negó con la cabeza haciendo uso de la poca fuerza que le quedaba.
-Tu de lo pierdes- Exclamo la criatura, mientras se iba alejando, cantando y saltando.
El joven comenzó a convulsionar y votar espuma por la boca; sus hermanos se levantaron
asustados debido al ruido, comenzaron a darle el poco macerado que quedaba para que volviera
a recuperar la cordura. Cuando ya se encontraba más calmado les conto lo que había pasado, el
del medio, Estenio pensó que era parte del cansancio, pero Arnulfo con sus 43 años viviendo ahí
sabía perfectamente lo que era, un demonio, transformado en animal que solía llevarse a sus
víctimas jóvenes para consumir sus almas y llevárselos con él, quedo más asustado de lo que ya
estaba, sus hermanos le dijeron que descanse, ellos vigilarían lo que quedaba de la noche.
Sonó el primer canto del gallo, indicando las 5:45 de la mañana, hora que comenzaron a alistar
sus herramientas para ir a desayunar a un pequeño puesto cerca del mercado, al llegar todas las
personas se encontraban espantadas leyendo el periódico, Estenio agarro uno del mostrador y
en la portada salía, “FESTIN TERMINA EN MASACRE, ACABANDO CON LA VIDA DE MAS DE 80
PERSONAS”, los tres se miraron y el mayor dijo:
-La muerte te busco, te quería llevar a un calvario del donde no ibas a salir, dichoso fuiste de
enfrentarte a ella y salir victorioso, pero ten por seguro que buscara venganza, debes estar
preparado por que siempre no estaremos para cuidarte, Máximo. – Mientras levantaba su taza
de café.
No paso mucho tiempo para que abandonaran su pueblo, dejaron sus casas, chacras y animales
a un amigo de sus difuntos padres, los pobladores de la zona dicen que se dirigieron a la capital,
para proteger a Máximo e intentar que el mono y la muerte perdiera el rumbo, al día de hoy
cuentan que ya tiene más de 80 años y logro vencerla más de una vez como su fuera una vieja
amiga .
RETROALIMENTACIÓN SOBRE “EL MONO DE LA MUERTE”
Tu historia tiene mucho suspenso y misterio. Desde el inicio logras crear un
ambiente oscuro y frío que engancha al lector, y la aparición del mono elegante
y siniestro es una idea muy original que da miedo y curiosidad al mismo tiempo.
También está bien cómo conectas la leyenda con la vida de los hermanos,
porque hace que la historia se sienta más real.
Ahora, algunas recomendaciones para mejorar:
1. Ortografía y acentos
o Recuerda que palabras como más, cómo, pasó, exclamó, tú
llevan tilde.
o También cuida detalles como “e venido” que debe ser “he
venido”, o “tu de lo pierdes” que sería “tú te lo pierdes”.
2. Puntuación y claridad
o Algunas oraciones son muy largas y cuesta seguirlas. Puedes
poner más puntos y comas para que el texto respire y se entienda
mejor.
o Ejemplo: “Esa noche fue distinta a las demás, el viento helado
penetraba sus huesos, el silencio murmuraba irse de ahí…”
podría quedar más claro así:
Esa noche fue distinta a las demás. El viento helado penetraba
sus huesos y el silencio parecía susurrar que debían irse de allí.
3. Diálogos
o Sería mejor ordenarlos con guiones largos (—) y en párrafos
separados para identificar quién habla.
o Ejemplo:
o —¿Cómo sabes mi nombre? —exclamó el joven angustiado.
o —Yo sé todo. No te sorprendas. Tranquilo, no he venido a
atormentarte… —respondió el mono.
4. Construcción de atmósfera
o Lo haces bien, pero podrías reforzar con más descripciones de
los sonidos, olores o sombras del lugar. Eso haría que el lector se
sienta más dentro de la escena.
5. El final
o Es muy bueno porque sorprende con la noticia del periódico y
deja abierta la idea de que el peligro continúa. Sin embargo,
puedes hacerlo más impactante cerrando con una frase corta y
fuerte.
o Ejemplo: “El mono no lo había olvidado. Y tarde o temprano
volvería por él.”