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Alvernia Manual Pastoreo

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Manual de Pastoreo y Discernimiento
Introducción:
Este manual de pastoreo tiene como objetivo, el auxiliar a las personas que han sido designadas
para prestar el servicio de “Pastores” antes, durante y después de la realización de la Experiencia
Alvernia.
Es necesario hacer notar, que siendo el pastoreo un elemento necesario e imprescindible del proceso
evangelizador, al desarrollarlo, tenemos que mencionar otros aspectos de la evangelización, con los
cuales el pastoreo está íntimamente relacionado.
De acuerdo a la evolución y madurez que ha mostrado la realización de la Experiencia Alvernia,
resulta importante señalar el hecho de que la evangelización grupal, nunca y bajo ninguna
excepción, podrá realizarse tal experiencia sin que vaya acompañada de un pastoreo grupal y
personal, de todas y cada una de las personas que participen en dicha experiencia; en consecuencia,
si no llegara a pastorearse a los miembros que asisten al proceso evangelizador, no consideraremos
a los asistentes, como personas que han hecho la Experiencia Alvernia.
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LA FIGURA Y MISIÓN DEL BUEN PASTOR
Es importante reflexionar sobre la figura o perfil del buen pastor y su proyección apostólica. Pues
bien, “El buen pastor” es un servidor, un auténtico testigo de Cristo: alguien que ha hecho de
Jesucristo y su Evangelio “El ideal y programa de su vida”. Porque Jesús es el Buen Pastor y
Servidor por excelencia, sólo él justifica todo lo que estamos haciendo. Su persona y su obra es lo
que inspira a realizar un cambio continuo en nuestra manera de ser y de comportarnos. Su
testimonio de vida nos anima a “Presentar a los Jóvenes y Matrimonios el Cristo Vivo, como único
Salvador” (D.P. 1166). Nuestro ministerio es un don gratuito y por la gracia del Señor que se ha
fijado en la humildad de cada uno de nosotros, esto nos debe llenar de alegría y gozo de servir al
Señor. Por tanto, el servicio del pastor es un servicio de amor, de alegría y de libertad.
a. Un servicio de Amor:
Porque creemos en el grande Amor de Dios por los hombres a tal grado que no solamente envió a
su Hijo Jesús, sino que el mismo Jesús nos eligió para darnos su Palabra y nos ha enviado a
compartirla a todos aquellos a quienes ha llamado a participar en esta Experiencia Alvernia.
b. Un servicio de Alegría:
Porque sabemos que hemos sido elegidos y llamados no sólo a compartir su Mensaje, sino a dar
testimonio con nuestra propia vida de que: sí es posible vivir las enseñanzas de su Evangelio.
Porque sabemos que este ministerio es un “Privilegio Sagrado” al cual muchos han sido llamados y
pocos han sido escogidos. Debe ser, por tanto, motivo de gozo pues se trata de sentirnos:
“Verdaderos instrumentos de su Palabra y de su Verdad”; nuestro servicio debe ser un servicio
gozoso y alegre, sereno y confiado, pues ha sido el señor quien así lo ha querido y así lo ha
planeado.
c. Un servicio de Libertad:
Porque libremente hemos respondido al llamado del Señor. Es un servicio libre y responsable; es un
servicio gratuito sin esperar más pago que la satisfacción de estar cumpliendo con la voluntad del
Señor. La recompensa que esperamos consiste en poder contemplar la gracia del Señor actuando en
los corazones y en la vida de los jóvenes y matrimonios nuestros Hermanos a quienes el Señor
pondrá en nuestras manos bajo nuestra custodia.
d. La misión del buen pastor:
Es el seguimiento y acompañamiento cercano de las personas que Dios ha llamado a participar en la
Experiencia Alvernia. Este seguimiento tiene como objetivo el que las personas asimilen no sólo
intelectual, sino también y sobre todo espiritualmente los temas presentados y dialogar con ellos,
ayudándoles a tener la disponibilidad abierta a la conversión y para la adhesión al Señor, constatar
su apertura y disponibilidad y orar por ellos y con ellos, para que el poder de Dios prepare sus
corazones y rompa toda atadura o bloqueo a la conversión.
Sin pastores y sin evangelizadores no puede haber Experiencia Alvernia. Podrá faltar el
resto del equipo pero esto dos ministerios son fundamentales.
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EL PASTOR Y EL PASTOREO
Sobre el perfil del buen pastor, hemos de citar aquellas características que lo definen capaz de
ejercer el ministerio para el cual ha sido llamado.
CUALIDADES DEL BUEN PASTOR
1. Que sea capaz de decir “que no sabe” y canalizar algunos casos a los pastores más
competentes o al Director Espiritual de la Experiencia Alvernia.
2. No es necesario que sea un anciano en la fe, puede ser un recién convertido en quien se
nota que el Señor está en el.
3. Que sea una persona sensata, prudente y equilibrada. Que haya aceptado al Señor en su
vida y sepa comunicarlo con amor a los demás.
4. Que sea capaz de trabajar en equipo y se someta a las decisiones del equipo coordinador.
5. Que estime la oración personal y comunitaria. Que sea una persona sencilla, noble y
sensible a las necesidades de los demás.
6. Que sea amigable y abierto al diálogo. Que tenga aceptación ante los demás. Que tenga la
fortaleza y confianza en sí mismo a fin de que inspire seguridad y confianza en los demás.
7. Que esté presente durante toda la Experiencia Alvernia. Debe estar presente durante todo
el tiempo de cada reunión y , por lo tanto, escuchar los temas de cada día, aunque ya sepa el
contenido, ya que debe además de conocer la forma y el enfoque que el evangelizador ha
dado a cada tema.
LOS DEBERES DEL BUEN PASTOR
1. El pastor debe pedir con bastante tiempo de anticipación, la lista del grupo que se le ha
asignado. Debe comunicarse con los demás pastores y con los coordinadores de la
Experiencia Alvernia a fin de unificar los criterios.
2. Antes del inicio de la Experiencia Alvernia debe tener preparado el lugar o capilla donde
se tendrán las reuniones con su pequeña fraternidad, así como el material necesario para la
oración matutina (Laudes). Tendrá bajo su especial y personal cuidado el relicario del
Santísimo.
3. Debe orar durante todo el tiempo que dura la Experiencia Alvernia, y en especial, durante
las exposiciones de los temas y las celebraciones litúrgicas.
4. Dar siempre una acogida fraterna y alegre a las personas que van a realizar o están
realizado su Experiencia, especialmente a los integrantes de su pequeña fraternidad. Esto es,
atenderlos en todo lo que se les ofrezca.
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5. Ayudar en lo posible en el orden con amabilidad y cortesía, invitando a las personas a
pasar a la sala de evangelización o a la capilla comunitaria y no dejar que nadie se quede
fuera o se sienta solo.
6. Ayudar y asistir en y durante las celebraciones litúrgicas de acuerdo con el celebrante.
7. Debe saber conservar un espíritu de equipo en el Señor “sometiéndose” al evangelizador
de cada tema. Tomando en cuenta la forma y el enfoque que se den a los temas para luego
poder enfatizar las ideas principales de a cuerdo al objetivo de cada expuesto.
8. Retomar los temas expuestos cuando sea necesario y reexplicar los puntos clave a fin de
asegurar la buena y clara comprensión de los temas y las celebraciones por parte de los
asistentes.
9. Llevar convenientemente los registros de cada persona a él encomendada. Para ello es
importante hacer y tener las anotaciones más significativas del proceso de cada alvernista en
el cuaderno de pastoreo antes, durante y después de la Experiencia Alvernia.
Recordar siempre y en todo momento y ante cualquier persona, que somos servidores y testigos del
Señor por lo que deberemos ser discretos guardando sigilo sobre todo lo que se oiga y se vea
durante nuestro servicio.
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FUNCIONES DEL BUEN PASTOR
Antes que nada hemos de decir que entendemos por pastoreo la función esencial y fundamental de
los pastores y consiste en lo siguiente: El seguimiento y acompañamiento cercano de las personas
que Dios ha llamado a participar en la Experiencia Alvernia. Este seguimiento tiene como objetivo
el que las personas asimilen no sólo intelectual, sino también y sobre todo espiritualmente, los
temas presentados y las celebraciones litúrgicas y dialogar con ellos, ayudándoles a tener la
disponibilidad abierta a la conversión y para la adhesión al Señor, constatar su apertura y
disponibilidad al Señor y orar por y con ellos, para que la gracia de Dios prepare sus corazones y
rompa toda atadura o bloque a la conversión.
FUNCIONES ESENCIAL DE LOS PASTORES ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE
LA EXPERIENCIA ALVERNIA.
1.
EL PASTOREO EN GRUPO
Consiste en encontrarse con el grupo y dialogar sobre el tema o temas y celebraciones litúrgicas a
fin de ayudar a su asimilación no solamente a nivel intelectual sino también a nivel espiritual y
descender al terreno de la vida práctica.
La reunión debe realizarse en un clima de amistad y confianza, motivando la oración y el
recogimiento, evitando entrar en discusiones teóricas.
2.
LA ENTREVISTA Y DIÁLOGO PERSONAL
Este tipo de pastoreo tiene como objetivo: el ayudar a las personas a tener la disponibilidad
necesaria para la conversión a Cristo a fin de llegar la Consagración al Espíritu de Cristo.

Para esto, el pastor se debe poner de acuerdo con las personas que están haciendo su
Experiencia, para buscar el momento adecuado para la realización de la entrevista y diálogo
personal.

bien, el pastor irá llamando una por una a las personas que tiene en su lista del grupo que se
le ha asignado. Luego, poniéndose con ellos en la presencia de Dios, (constatando su
apertura y disponibilidad) orará al Señor pidiendo a la persona que prepare su corazón y que
rompa con la ayuda del Señor toda atadura y bloqueo a su respuesta al Señor que está
esperando.

En la realización de la Experiencia Alvernia, debe haber por lo menos dos entrevistas
personales (breves) antes de la Liturgia penitencial (renovación del Bautismo) y otra antes
de la Liturgia de Consagración. O bien, si se prefiere una breve entrevista personal al final
del sábado, después de la fiesta sorpresa en sus cuartos o en un lugar apartado.
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MECANICA DE LA ENTREVISTA PERSONAL
3.


La entrevista comienza con unos momentos de oración personal para ponerse en la
presencia del Señor, luego sigue el diálogo. No es una entrevista “a base de preguntas y
respuestas”, sino ha de buscarse un diálogo espontáneo.

Se trata de que el que esta realizando su Experiencia sea el que hable y no tanto que el
pastor desarrolle algún tema. El objetivo de la entrevista es conseguir que la respuesta que
pretende dar la persona, sea la que pide la evangelización fundamental que se está dando y
que sea una respuesta vivencial. Es decir, que su respuesta sea a partir de su propia
situación.

Ahora bien, no se trata que los pastores conozcan los problemas y obstáculos que se tienen
para la apertura al Señor, sino más bien que ellos, los que están siendo evangelizados, los
reconozcan bien y tomen conciencia de los mismos para superarlos.

El contenido del diálogo debe ser referente a las cosas de las cuales los jóvenes y
matrimonios tienen que apartarse para que se produzca la conversión hacia Dios, es decir, el
pecado, los resentimientos, odios y rencores y las obras de satanás.

El relación a los pecados, el pastor no va a preguntar los pecados que tienen el alvernista
(puede que se dé el caso que el joven o los esposos le confiesen algún pecado. Esto supone
una escucha respetuosa por parte del pastor que guardará absoluto sigilo al respecto aunque
no se trata de una confesión sacramental). El pastor debe dejar bien claro que si hay algún
pecado o una situación de pecado, Dios tiene el poder para ayudarles a abandonarlo. Lo que
se busca es transmitirles fe de que Dios actúa en situaciones muy concretas y que queden
claros en los jóvenes y en los esposos los criterios de moralidad en las situaciones que
comúnmente enfrentan.
EL PASTOREO DURANTE LOS TEMAS Y LAS LITURGIAS
Durante el desarrollo de las exposiciones de los temas, el pastor deberá estar presente entre los
asistentes y acompañar el proceso de la Experiencia anotando hechos que se observen en los
asistentes para luego tratar con ellos o ponerlos a consideración del Director Espiritual. O bien, para
entablar un diálogo a fin de reafirmar las ideas centrales de los temas o celebraciones.

Durante las celebraciones litúrgicas: además de ser un apoyo en la oración del
celebrante, el pastor deberá prestar su servicio según las intenciones e instrucciones del
celebrante teniendo en cuenta el objetivo de cada celebración.
La función propiamente del pastor se realiza:
Se realiza en un encuentro dialogal con las personas en particular o en grupo durante la realización
de la Pre-Alvernia o en las entrevistas.

El pastoreo en los grupos de diálogo:
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Se dialoga sobre los temas o dinámicas a fin de constatar la comprensión y asimilación
espiritual enfocando al grupo hacia la respuesta que se espera de cada uno.

El pastoreo en las entrevistas personales:
Debe ser un diálogo que contribuya a constatar o clarificar la disponibilidad que requiere la
conversión y la adhesión a Cristo. Por tanto, el pastor irá dialogando con todos y cada uno de los
integrantes de la pequeña fraternidad. El pastor es ante todo, un servidor y un testigo de Cristo
en beneficio de los demás.
 La mecánica del grupo de pastoreo:
El pastor deberá estar presente en las exposiciones de cada tema, a fin de conocer no solo el
objetivo de cada tema sino el enfoque de como se dan los temas.
Los evangelizadores, por su parte, pueden dar a los pastores algunas orientaciones o preguntas
relativas a los temas, para ayudarse en el diálogo con su pequeña fraternidad.
Esto permite al pastor limitarse a conseguir el cumplimiento vivencial de las metas u objetivos
de cada tema y evitar disgresiones de los mismos.

Indicaciones Prácticas:
Hemos estado hablando de las funciones de los pastores: antes, durante y después de la
Experiencia Alvernia. Esto requiere una indicación al respecto.
Los tres tipos de pastoreo durante el tiempo que precede a la realización de la Experiencia, se
entiende que es realizada durante las semanas en las que se está realizando el Pre-Alvernia. Por
lo que los pastores deberán ser designados con bastante tiempo y deben tener también sus
grupos asignados a fin de que puedan realizar las diversas funciones tales y como se han
descrito. De cada candidato, los pastores deberán tener un Cuaderno de Pastoreo con los datos
personales y la fotografía reciente. En él el pastor podrá llevar sus anotaciones y observaciones
sobre el proceso de cada persona a él asignada su pequeña fraternidad. Podrá también, llevar un
informe sobre cada persona y así poder notificar al Director Espiritual sobre algunos casos en
los cuales haya que dar alguna atención especial.
EL CUADERNO DE PASTOREO: deberá estar dividido en los tres tipos de pastoreo:
1. PASTOREO DE GRUPO
2. ENTREVISTA Y DIALOGO PERSONAL
3. PASTOREO DURANTE TEMAS Y CELEBRACIONES
1.
PASTOREO DE GRUPO: durante el tiempo de Pre-Alvernia:
1.-Anotaciones:
2.-Observaciones sobre su proceso de conversión:
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3.-Hechos y actitudes significativas:
2.
ENTREVISTA Y DIALOGO PERSONAL: durante el tiempo de Pre-Alvernia
1.-Anotaciones:
2.-Observaciones sobre su proceso de conversión:
3.-Hechos y actitudes significativas:
4.-Algo en especial para comentar en grupo de pastores:
3.
PASTOREO DE GRUPO: durante la Experiencia Alvernia
1.-Anotaciones sobre su comprensión y asimilación de temas:
2.-Anotaciones sobre el proceso de respuesta y conversión en general:
3.-Observaciones sobre su conducta en grupo: su forma de ser.
4.- ¿Participa? ¿Se ve interesado o indiferente?
5.-Hechos y actitudes significativas:
6.-Algo en especial para tomar en cuenta:
4.
ENTREVISTA Y DIALOGO PERSONAL: durante la Experiencia Alvernia
1.-Anotaciones sobre la comprensión y asimilación de temas:
2.-Anotaciones sobre su proceso de respuesta y conversión personal:
3.-Observaciones sobre su conducta: su forma de ser.
4.- ¿Dialoga? ¿Se ve interesado o indiferente?
5.-Hechos y actitudes significativas:
6.- Algo en especial para tomar en cuenta:
5.
PASTOREO DURANTE TEMAS Y CELEBRACIONES
1.-Anotaciones sobre la comprensión y asimilación de temas:
2.- ¿Cuál ha sido el tema que más lo ha tocado?
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3.- ¿Cuál o cómo ha participado en las celebraciones?
4.- ¿Hace oración? ¿Dialoga? ¿Se aísla? ¿Conviene? ¿Canta?
5.-Observaciones sobre su apertura y disponibilidad:
6.-Hechos y actitudes más significativas:
7.- ¿Hay algo en especial para tomar en cuenta?
APÉNDICE I
LINEAMIENTOS GENERALES SOBRE LA ACTUACIÓN DE LOS
PASTORES
1)
Función propiamente de pastorear:
a) Se realiza en los grupos de diálogo (pueden ser las pequeñas fraternidades o grupos
diferentes) que se forman después de los temas y en las entrevistas personales.
b) En los grupos de diálogo, este versa sobre los temas expuestos, a fin de constatar la
comprensión y asimilación espiritual y enfocada a la respuesta que se espera de los
alvernistas.
c) Las entrevistas o diálogos personales contribuyen a clarificar la disponibilidad que requieren
la conversión y la adhesión a Cristo.
d) De este modo el pastor irá dialogando con cada uno de los jóvenes y matrimonios
integrantes de su pequeña fraternidad para conocer a cada uno y darse una idea del tipo de
proceso por el cual están pasando cada uno de ellos.
2)
La mecánica del pastoreo:
a) El pastoreo comienza propiamente desde el momento en el que a cada pastor se le designa
su grupo o pequeña fraternidad.
b) El grupo de pastores coordinados generalmente por dos pastores de mayor experiencia,
deberán reunirse las veces que sea necesario para estudiar el manual de la Experiencia
Alvernia; distribuirse a los candidatos a fin de que cada pastor tenga lo más pronto posible la
lista con los nombres de los jóvenes y matrimonios y así poder irlos identificando y de ser
posible tratar con cada uno de ellos sin que ellos sepan que ellos serán sus pastores en la
Experiencia.
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c) Previamente al inicio de la Pre-Alvernia, los pastores podrán reunirse con los candidatos a
fin de concretizar e iniciar lo que después será el pastoreo grupal y personal. Los pastores
deberán esforzarse en conocer a todos los integrantes de sus fraternidades mucho antes del
inicio de la Experiencia Alvernia.
d) Es importante la forma de hacer las preguntas, pues, la forma de la pregunta puede no servir
para suscitar un verdadero diálogo.
o Si la respuesta a la pregunta es un simple “SI” o un “NO” a modo de encuesta, es difícil
esperar que se suscite un diálogo interesante.
o También algunas preguntas pueden prestarse, por la manera en que están hechas a polémica
o una simple respuesta intelectual.
e) Es al terminar algún tema o celebración litúrgica cuando los expositores o celebrante invita a
las personas a reunirse en fraternidad o en pequeños grupos que cada quien ya conoce y que
generalmente tratan de sentarse juntos para facilitar la integración en el momento en que se
pide.
f) El diálogo generalmente se inicia a partir de algunas preguntas que los evangelizadores
hayan propuesto o el director dirija después de alguna celebración. Es importante lograr que
sean los alvernistas los que se comuniquen y no los pastores.
o Ahora bien, siempre no faltan personas que hablan mucho y no dejan a los demás hablar y
compartir: ¿Qué hacer? Con mucha prudencia hay que pedir brevedad en el hablar y dejar a
los demás que hablen.
g) Es muy importante que hay un pastoreo grupal previo a la celebración de cada liturgia: el
objetivo es preparar los ánimos y los espíritus a las celebraciones.
o En esta preparación previa al Vía crucis, Renovación del Bautismo y la Consagración, los
pastores deben invitar primero a todos a hacer oración, motivando a que se realice
libremente en voz alta o no. Luego revisará junto con ellos el guión de las 14 estaciones del
Vía crucis, la lista de pecados para la renovación y la revisión de vida para la celebración de
la Consagración.
o Se pueden agrupar diversas situaciones del pecado y sus consecuencias. El pastor deberá
explicar brevemente sobre el sentido esencial de la Experiencia.
3) Pautas pastorales respecto al examen de conciencia y la revisión de vida para el Vía
crucis, Renovación y Consagración.

Según las instrucciones del Director Espiritual, es aconsejable además, de los pastoreos
previos de las fases claves de la Experiencia, el realizar un pastoreo breve en grupos después
de cada bloque.
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
La realización del pastoreo después del tema: El Señorío de Jesús, tiene como finalidad: que
los jóvenes y matrimonios puedan concretizar su respuesta personal y comprender con
claridad lo que significa hacer de Jesús el Señor de sus vidas, de todas y cada una de las
situaciones particulares.

Esta reunión se principia con oración y luego se comparte la experiencia que se ha tenido en
la Liturgia Penitencial, después de dialogar sobre el tema del Señorío de Jesús en las
distintas áreas de la vida. Para eso el pastor pueda preguntar libremente cosas como por
ejemplo:


¿Cómo harías a Jesús, Señor de tu trabajo?
¿Qué tendría que cambiar en tu trabajo para que Jesús fuese realmente el Señor de tu
trabajo?
¿Y tú como harías para que Jesús fuese el Señor de tus actividades en la escuela?
¿Y en tu Familia?
¿Y en tus amistades?



Con esto se busca ejemplificar situaciones diversas y de lo que significa en cada caso hacer a Jesús
Señor. Se termina con unos momentos de oración: Acción de gracias por lo que Dios ha hecho y va
a hacer durante toda la Experiencia Alvernia en sus vidas.
4) Pautas pastorales para el pastoreo en general:
 Es muy importante para el pastoreo grupal y si es posible personal previo a la Liturgia
Penitencial y otro antes de la Liturgia de Consagración. Para esto, los pastores deben
ponerse de acuerdo con los coordinadores y el Director Espiritual sobre la conveniencia de
hacerlo y durante qué tiempo.
 El pastoreo en general deben ser grupal y en el lugar mismo donde se está llevando a cabo la
exposición de los temas.
 El pastoreo debe comenzar con momentos de recogimiento y oración para ponerse en la
presencia del señor y crear un ambiente diverso al de las exposiciones.
Sigue luego el diálogo:
No debe ser una especie de entrevista pública de preguntas y respuestas, sino un diálogo libre y
espontáneo.
Se trata de que los “Alvernistas” sean quienes hablen y no tanto que los pastores desarrollen un
tema.
El objetivo de este pastoreo general: conseguir que la respuesta que pretende dar cada joven o
matrimonio, sea la que nos está pidiendo la evangelización que se está dando; tratar de que las
respuestas sean existenciales: vivénciales. Es decir, a partir de sus propias situaciones
personales.
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
Ahora bien, no se trata de que los pastores conozcan los problemas y los obstáculos que los
jóvenes y matrimonios tienen para su apertura y respuesta al Señor, sino el lograr que ellos,
los alvernistas, los descubran, los identifiquen, los reconozcan y tomen conciencia de los
mismos, para superarlos.

El contenido del diálogo abierto debe hacer referencia a las cosas de las cuales el auténtico
alvernista debe apartarse a fin de que se produzca la verdadera conversión hacia Dios. Es
decir: apartarse del pecado y de sus consecuencias que ellos mismos están identificando y
que reconocen lo que les ha hecho daño. Por ejemplo: ciertos pecados, los resentimientos,
odios y rencores y otras obras del mal.

En lo que se refiere al pecado, el pastor no va preguntar los pecados que tiene los jóvenes y
matrimonios, sino solamente dejarles bien claro que si hay algún pecado o situación de
pecado, Dios tiene y les ofrece el poder para romper con esos pecados. Lo que se busca es
transmitirles Fe de que Dios actúa en situaciones muy concretas y que queden claros en los
jóvenes y matrimonios los criterios de moralidad en situaciones que comúnmente enfrentan
en sus vidas.

Ahora bien, los deben tener muy en cuenta lo siguiente: cualquier cosa que ellos digan (en
público o en privado) por “sigilo” no pueden comentarlo con nadie, ni siquiera con los otros
miembros del equipo interno de la experiencia, salvo que todos lo permitan y pueda servir
de ayuda personal o comunitaria.

Cualquier problema de inmoralidad no debe causar susto ni asombro en los pastores. En los
casos de homosexualidad, drogadicción, relaciones sexuales pre-matrimoniales, etc. Se debe
dar el criterio claro de que Dios no quiere eso, y al mismo tiempo, transmitir la confianza de
que Dios actúa, sana, libera y da fortaleza para cambiar y romper con el pecado y cualquier
manifestación de sus consecuencias.

El pastor debe tener bien claro: que hay que ser inflexible con el pecado y compasivo y
misericordioso con el pecador.

En esto hay personas demasiado rígidas por experiencias vividas o demasiado flexibles, que
no pueden pastorear. El pastor debe tener muy claro sus criterios de moralidad.

Si el pastor observa que una persona ya tiene claro su problema y que ya tiene decidida la
respuesta que va dar para acercarse al Señor, no debe permitir al joven o matrimonio que
continúe dando detalles en público de todo. El pastor debe conducir el diálogo a lo que
sigue. Sin embargo, debemos tener siempre presente que hay personas que necesitan ser
escuchadas, sobre todo en estos momentos, en los que el mensaje ha tocado profundamente
su corazón.

En lo que se refiere a los resentimientos, odios y rencores, el pastor preguntará si algo de lo
que se dijo en relación a los resentimientos se les hace difícil poderse superar.
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
Hay que tomar en cuenta que muchas veces las personas no aceptan la palabra
“resentimiento” para denominar lo que están sintiendo. Lo que se busca en el diálogo, es que
la persona misma tome conciencia de que aquello que le impide comulgar plenamente con
los demás y que por lo mismo “aquello” representa un obstáculo para acercarse a Dios.
Si una persona tiene clara su propia situación al respecto, hay que motivar y razonar de que no sólo
se debe se debe pensar o entender de que debe perdonar sino que hay que tomar la decisión de
perdonar y querer hacerlo, una vez logrado esto, se puede pasar al siguiente punto.
El pastor debe saber y entender que hay personas que fueron gravemente dañadas y lesionadas en su
alma y en su espíritu y que lo que Dios les pide es que tengan la firme voluntad de perdonar, dado
que el olvido puede llevar más que a sanar dichas heridas a reprimir y por tanto, a profundizar la
gravedad de los traumas y heridas emocionales. Es muy importante saber que el perdón va en la
línea de la voluntad, más que de los sentimientos.
En cuanto a las obras de satanás debe quedar claro y entendido que hay que renunciar a todo aquello
que ha sido causa del mal en nuestras vidas. A veces hay dudas e impresiones que es necesario dejar
aclaradas en el pastoreo de grupo o personal.
Por ejemplo se pregunta:
 ¿Has consultado a adivinos?
 ¿Has participado en sesiones espiritistas?
 ¿Has acudido a curanderos?
Hay que preguntar si esta claro que hay que renunciar voluntariamente a todo eso. Para terminar
hay que decirles con fe convencida:
“Pídele al Señor que venga a tu vida y te transforme”.
Ahora bien, en el desarrollo del pastoreo, nos podemos encontrar con obstáculos de índole espiritual
que son algo más que objeciones intelectuales o modos de vivir apartados de Dios y de su
Evangelio. Cuando esto suceda, con discreción hay que detener el pastoreo y orar cuantas veces sea
necesario.
Para terminar, se toman algunos minutos de recogimiento y oración en los cuales el pastor pide al
Espíritu Santo que conduzca a los jóvenes y matrimonios hacia una sincera y plena conversión.
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GUÍA PARA EL PASTOREO GRUPAL O PERSONAL
Bloque 1:
Orar con ellos en grupo, motivando a la participación.
Dialogar sobre los temas, con ayuda de las preguntas que se presentan.
A.
B.
1)
EL AMOR DEL PADRE:



¿En qué cosas has experimentado el amor de Dios en tu vida?
¿Cuál es la idea que has tenido de Dios y en qué ha cambiado ahora a partir de este tema?
¿Crees que en alguna forma, la relación que has tenido con tus papás e hijos puede haber
influido en la imagen que has tenido de Dios?
LA SALVACIÓN EN JESÚS:
2)



¿Qué consecuencias del pecado son más palpables en la vida de los jóvenes y matrimonios
actualmente?
¿De qué cosas crees que vino a salvarte Jesús?
¿De qué forma necesitas tú que se manifieste esa salvación de Jesús en tu propia vida?
CONVIÉRTETE Y VUÉLVETE AL SEÑOR:
3)



¿Se te hace fácil o difícil lo que Dios nos pide para convertirnos a Él y porqué?
¿De qué cosas crees que una persona como nosotros debe convertirse?
¿Eres una persona a quien se le hace difícil o fácil perdonar a otros y por qué?
Los pastores debemos recordar que convertirse y volver al Señor supone una toma de conciencia de
la realidad en la que ha estado viviendo el joven que viene a la Experiencia y la decisión consciente,
libre y voluntaria de optar por Nuestro Señor Jesucristo.
Guía de preparación de la Liturgia Penitencial: Renovación
A.- Orar con el grupo, motivando a la participación abierta.
B.- Revisar la lista de confesión general de pecados y contestar: Perdóname Señor.










Por no amarte por sobre todas las cosas.
Por tener ídolos como substitución de Tí.
Por no tenerte como centro y Señor de mi vida.
Por no conocerte a través de tu Palabra.
Por no alimentarme frecuentemente con la comunión de tu Cuerpo.
Por no tener una íntima comunicación y comunión contigo.
Por utilizar tu Nombre y las cosas sagradas, en lo que va contra tu voluntad.
Por buscar el conocimiento y el poder fuera de Ti.
Por no dar buen testimonio de Ti a los demás.
Por no proclamar tu Palabra a los demás.
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
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
Por mi falta de amor, entrega y servicio a mi prójimo.
Por alimentar resentimientos, odios, rencores y no perdonar.
Por toda injusticia, rechazo y desprecio a mi prójimo.
Por todo engaño, difamación y calumnia.
Por mis envidias, celos y discordias.
Por mi avaricia, codicia y robos.
Por no restituir o restaurar los daños que he causado.
Por mi lujuria: adulterio, fornicación e impureza.
Por mi sensualidad y las veces en que me he embriagado.
Por no obedecer a mis padres y no mantener mi relación familiar según tu voluntad.
Por ser perezoso e irresponsable.
Por no ser un factor activo y comprometido en la renovación y transformación de mi familia
y de mis amigos.
Por no cumplir debidamente mis deberes como estudiante y como trabajador.
Por ser tan egoísta y poco generoso.
Por ser tan tibio o frío, por no comprometerme con tu Iglesia.
Por no respetar a tus sacerdotes y no reconocer tu presencia y tu voz a través de ellos.
Por no cumplir con mi profesión o trabajo según tu Voluntad.
Por todo afán desordenado de lucro, de poder y de placer.
Reconozcámonos pecadores y arrepintámonos no sólo de actos de pecado, sino también de
situaciones permanentes de pecado habitual.
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GUÍA PARA EL PASTOREO GRUPAL O PERSONAL
Bloque II
A.- Orar con ellos, motivando a la participación.
B.- Dialogar con la ayuda de las preguntas que se presentan
Para este pastoreo generalmente se reúnen dos grupos: uno de hombres y otro de mujeres a fin de
que haya más riqueza en el compartir abierto.
1) EL SEÑORIO DE JESÚS:
¿Realmente es posible hacer de Jesús el Señor de nuestra vida en la práctica?
¿Sí? ¿Por qué? ¿No? ¿Por qué? ¿Qué dificultades hay?
¿Y tú cómo harías a Jesús Señor de tu trabajo o estudio?
¿Qué tendría que cambiar para que Jesús fuese realmente el Señor de tu trabajo o de tus
estudios?
¿Y de tu familia?
¿Y de tu escuela?
¿Y de tu padre y madre?
¿Y de tus amistades?
¿Y de tu novio(a)?
¿Y de tu manera de divertirte?
¿Cuál ha sido tu experiencia ahora en la Liturgía Penitencial?
¿Qué y cómo lo has comprendido?
2) ACEPTA A JESUS COMO TU SALVADOR:
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¿Quién dice la gente que es Jesús?
¿Y para ti?
¿Cuál es el Jesús en quien tu dices creer?
¿Con qué palabras llamarías a Jesús para que El viniese a tu vida y transformarla?
¿Qué esperas de la venida de Jesús a tu vida?
3) LA PROMESA DEL PADRE:
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¿Qué frutos produce en los hombres la promesa del Padre?
¿Qué esperas tú, en lo personal, de la promesa del Espíritu Santo?
¿En qué áreas de tu vida te gustaría tener poder para ser testigo de Dios y por qué?
¿En que consiste la promesa del Padre?
Tarea: Meditar en todo lo que encierra la promesa el Espíritu Santo:
Leer Hch1,4-8; Jn 7,31; 15,26-27.
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4) QUEDARON TODOS LLENOS DEL ESPIRITU SANTO
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¿Por qué no es así ahora actualmente?
¿Por qué no estamos llenos del Espíritu Santo actualmente?
¿Es otro el plan de Dios o hay algo que falla en nosotros?
¿La promesa del Espíritu Santo fue sólo aquellos primeros cristianos o también hoy nosotros
podemos aspirar a esta promesa?
¿Qué es lo que impide?
Tarea: Meditar y dialogar cuánto necesitamos en la Iglesia estar llenos del Espíritu Santo.
Leer Hch 4, 32-34;10, 44-46; ICor 12, 8-11.
5) LA PROMESA ES PARA TODOS: UN NUEVO PENTECOSTES.
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¿Percibes este nuevo modo de presencia de Espíritu en la Iglesia?
¿En qué?
¿Por qué?
¿En qué situaciones de transformación de la Iglesia puedes decir que has sido testigo?
¿A quiénes incluye el “todos” de la promesa de un nuevo Pentecostés?
Tarea: Meditar sobre lo que el Espíritu está haciendo en la Iglesia hoy.
Leer Hch 2,38-39; 11,17.
6) LA PROMESA ES PARA TI, AHORA:
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¿En qué se manifiesta que tú tienes sed del Espíritu Santo?
¿Qué esperas tú en tu vida del Espíritu Santo?
¿Cómo te imaginas la vida de una persona que está llena del Espíritu de Dios?
Tarea: Motivar a pedir con fe la promesa del Espíritu, desde ahora.
Leer: Jn 7,37-38; Ez 39, 29; Lc 11, 9-13.
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GUÍA PARA EL PASTOREO GRUPAL O PERSONAL
Bloque III
A.- Orar con ellos, motivando a la participación abierta.
B.- Dialogar con la ayuda de las preguntas que se presentan.
1. PERMANECER Y PERSEVERAR:
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¿Por qué piensas tú que hay que permanecer en la vida cristiana?
¿Qué harías tú para permanecer como hijo del Padre?
¿Qué harías tú para permanecer unido a Cristo como hermano?
¿Qué harías tú para permanecer lleno del Espíritu Santo?
En tu opinión: cuáles son los principales obstáculos para permanecer y perseverar en el seguimiento
de Cristo?
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¿Cuáles piensas que son los principales medios de crecimiento para perseverar?
2. IGLESIA Y COMUNIDAD: tema y taller.

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
¿Cómo o qué podrías hacer para redescubrir y conocer mejor la Iglesia a la que el Señor te
está llamando a participar?
Llegados a estos momentos: ¿Te dan ganas de entrar a formar parte de un pequeño grupo
juvenil?
¿Por qué?
¿Cuáles crees que serían las ventajas espirituales y materiales de llegar a pertenecer a un
grupo juvenil?
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(Taller): Nuestra experiencia en el confesionario.
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¿Qué tipo de experiencia has tenido al irte a confesar?
En tu opinión, ¿Qué es lo que provoca que los jóvenes y matrimonios se retiren de la
confesión?
¿Cuál es la imagen que el joven o esposo(a) se forma o se tiene de los sacerdotes?
¿Qué es lo que afea la imagen y ministerio de los sacerdotes?
¿Cuál es el sacerdote ideal según los jóvenes y matrimonios de nuestro tiempo?
¿Es posible encontrar uno así?
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3. ESTUDIO Y PROYECCIÓN APOSTÓLICA:
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¿Cuál ha sido hasta ahora tu experiencia con la Palabra de Dios?
¿Sabes manejar la Biblia?
¿Qué pasos tendríamos que dar para tener un mayor acceso a la Palabra de Dios?
¿Piensas que vale la pena permanecer dentro de la iglesia y de sus enseñanzas?
¿Por qué?
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4. ORANDO SIEMPRE EN ESPÍRITU Y EN VERDAD: Tema y taller.
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¿Francamente como suelen hacer oración los jóvenes y matrimonios?
¿Qué pasos podríamos dar para orar como Dios manda?
¿Qué nos puede ofrecer de bueno la oración?
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Taller de oración:
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¿Es posible que Dios escuche nuestra oración?
¿Tiene sentido orar o es pérdida de tiempo?
¿Qué es lo que nos enseña la oración de Jesús?
¿Qué es lo que has aprendido sobre la oración en estos días?
5. CARGANDO CON LA CRUZ DE CADA DÍA: El cuarto día a la vista.
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Mantener la antorcha encendida: ¿Qué vas a hacer de tu vida?
¿Qué estarías dispuesto a hacer para ser un discípulo de Cristo?
En qué consistiría para tí, en tu vida concreta, cargar con la cruz?
¿Has descubierto cuál es tu cruz con la que vas a seguir a Cristo?
¿Sabes cuánto durará tu cuarto día?
¿Con qué o con quién cuentas para ser fiel en tu cuarto día?
6. SIENDO TESTIGOS DEL SEÑOR RESUCITADO:
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¿Por qué sientes tú en lo personal que es importante dar testimonio de lo que has vivido y
experimentado?
¿Qué han notado o que podrían notar de tu vida cambiada los demás, sobre todo, los que
conviven contigo?
¿Crees que te atreverás a hablar de Cristo con los demás?
7. MARIA EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN: Tema y taller:
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¿Cómo has sentido a María en tu vida?
¿Qué importancia crees tú que ha tenido María en la Salvación que Jesús nos ha ofrecido
con su vida?
A tu manera de ver: ¿Cuál podría ser el mensaje que María ofrece a los jóvenes de hoy?
¿Es posible que una relación conflictiva con tu madre afecte tu relación con María?
¿Qué significado ha tenido María en tu propia vida?
8. LA FUERZA IDEAL:
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¿Has conocido a un hombre lleno de ilusiones?
¿Qué tipo de ideales son los que más han conmovido al mundo?
¿Cómo te has sentido cuando has logrado realizar un ideal?
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¿En tu opinión: ¿Cuál fue el ideal más grande que motivo a Jesús ha hacer lo que hizo?
¿Crees tú que Jesús puede dar sentido a tus ideales?
¿Cómo te sientes ante Jesús?
¿Qué ideal te despierta?
9. LA EXPERIENCIA ALVERNIA A LA VISTA:
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¿Por qué te ha interesado venir a participar en esta Experiencia Alvernia?
¿Qué significa para tí estar aquí?
¿Cómo te has preparado para participar en esta Experiencia?
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¿Qué esperas encontrar o recibir y qué tienes para dar o compartir en esta Experiencia
Alvernia?
¿Tienes una idea clara a qué has venido?
¿Cuáles han sido las principales dificultades por las que has pasado para poder venir a esta
Alvernia?
¿Qué ha significado para tí hacer este Alto en tu Camino?
¿Qué enseñanza te llevas?
¿Qué decisiones has tomado y cuánto te ha costado?
¿Has concretizado un nuevo plan de vida?
¿Puedes compartirlo o te cuesta trabajo?
¿Piensas seguir en el movimiento Alvernia o te irás sin regresar más?
¿En el movimiento Alvernia podemos contar con tu presencia y tu ayuda?
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APENDICE II
A) LOS JÓVENES SERVIDORES:
“Yo, hermanos, cuando fui a ustedes, no fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a
anunciarles el misterio de Dios, pues no quise saber entre ustedes sino a Jesucristo, y éste
crucificado. Y me presenté ante ustedes débil, tímido y tembloroso. Y mi palabra y mi predicación
no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del
Espíritu y del poder para que la fe de ustedes se fundase, no en la sabiduría de los hombres, sino en
el poder de Dios”. (ICor 2,1-5).
“Nos preocupamos por no dar a nadie oración de tropiezo, para que no se haga mofa de nuestro
ministerio, antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios: con mucha constancia
en tribulaciones, necesidades, angustias; en azotes, cárceles, sediciones; en fatigas, desvelos y
ayunos; en pureza, ciencia, paciencia y bondad; en el Espíritu Santo, en caridad sincera, en la
palabra de verdad, en el poder de Dios; mediante las armas de la justicia: las de derecha y las de la
izquierda; en gloria e ignominia, en calumnia y en buena fama; tenidos por impostores, siendo
veraces; como desconocidos, aunque bien conocidos; como quienes están a la muerte, pero vivos;
como castigados, aunque no condenados a muerte; como tristes, pero siempre alegres; como pobres,
aunque enriquecemos a muchos; como quienes nada tienen, aunque todo lo poseemos”. (IICor 6,310).
“El Espíritu Santo ha venido a habitar en ustedes; no dejen que se aleje; nunca lo extingan en su
corazón. Es un huésped bueno: los ha encontrado vacíos y los ha llenado; los ha encontrado
hambrientos y los ha saciado; los ha encontrado sedientos y los ha embriagado: llénense del Espíritu
Santo, exprésense entre ustedes con himnos, salmos, cánticos inspirados, cantando y salmodiando al
Señor con todo el corazón” (Efe 5, 18ss)
“Fortalézcanse en el señor, y en la fuerza de su poder. Revístanse con las armas de Dios para poder
resistir a las acechanzas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino
contra los principados, contra los protestantes, contra los dominadores de este mundo tenebroso,
contra los espíritus del mal que están en las alturas. Por eso, tomen las armas de Dios, para que
puedan resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manténganse firmes. Calzados los
pies con el Celo por el Evangelio de la Paz, con el escudo de la Fe, para que puedan apagar con él
todos los dardos encendidos del maligno. Tomando también la Salvación y la espada del Espíritu,
que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu,
velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos”. (Efe 6,10-18).
PREPARACIÓN
1)
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Se discreto, no divulgues tanto tu nombramiento de servidor.
Se sincero, ten caridad con los demás servidores.
Sigue las instrucciones de los coordinadores.
Recuerda: Cristo te ha elegido como “Instrumento para el bien “.
El es el que va a hacer el encuentro.
Intensifica tu vida de piedad: haz oración personal.
Vive lo que luego vas a decir con tu palabra.
La Experiencia depende en parte, de tu entrega generosa.
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2)
Se responsable y pon atención a todo lo que se diga y se planee.
Toma con seriedad las reuniones de preparación.
Interésate por los demás servidores.
Coopera con los coordinadores y el ecónomo. Haz liviana su carga.
Visita frecuentemente al Santísimo: no seas superficial.
Ten confianza. Todo por Cristo, Cristo lo hace todo.
Ábrete al Señor, prepárate, estudia…
Participa en todos los cantas.
Prepara tu plática. Acepta cualquier indicación que se te haga, revísala con el coordinador;
consulta a los demás.
Conserva lo mejor posible todo el material que te fue prestado.
Prepárate en la técnica de la coordinación de la mesa.
DURANTE LA EXPERIENCIA ALVERNIA
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Cumple donde los coordinadores te designen.
Ayuda a que todos te conozcan, pero no sobresalgas.
No quieras dar indicaciones. Deja eso a los coordinadores.
Toma las indicaciones de los coordinadores como si fueran nuevas para tí.
No adelantes ideas.
Distribúyete en la capilla y en el comedor: convive con todos.
Ayuda en el silencio y la discreción.
Observa todo.
No quieras ser director espiritual, para eso está el sacerdote.
No hagas tanto alboroto ni apremies la reunión de la noche.
Se puntual en el levanto y durante todo en la Experiencia.
Canta junto con todos: participa, se abierto.
Sé alegre siempre, amable y caritativo, servicial.
Durante la Experiencia, pon atención a cada participante, memoriza sus nombres. Que tu
presentación sea centrada.
No hagas grupo aparte con los demás servidores.
Olvídate de ti mismo durante estos tres días.
Ten mucha fe en los asistentes.
Realiza bien tu oficio, no lo descuides.
Busca al que falte de tu grupo.
Lleva contigo tu libro de oraciones o tu Biblia.
Visita al Santísimo en equipo y personalmente.
Juega, haz buen ambiente.
Soluciona problemas, usa tu criterio.
Haz visita al Santísimo antes y después de tu plática.
En todas las pláticas toma nota, pon el ejemplo.
Se buena influencia: amigo de todos.
Haz oración constante.
Durante el día toma nota de lo que observaste y compártelas en las reuniones de la noche
con el equipo.
Explica y promueve la realización de “comunidades de amistad”.
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
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

Busca la unión entre todos los participantes.
En la clausura, si hablas, se sencillo.
Comprométete a cuidar y atender a los nuevos alvernistas.
Fíjate en las actividades que desarrollan los coordinadores y ecónomo por si algún día te
toca desempeñar esos oficios.
Prepara una oración para tu plática, ya establecida o de iniciativa propia.
DESPUÉS DE LA EXPERIENCIA ALVERNIA:
3)

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
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Procura hacer o fomentar reunión de grupos con los nuevos: los más que puedas.
No olvides comunicarte con los nuevos o visitarlos.
En caso de que exista algún problema en alguno, comunícalo al coordinador de pastores o
bien, al Director Espiritual.
Asiste a las reuniones de estudio y a los talleres de profundización en todo lo concerniente al
ministerio de servidores.
EN JESUCRISTO ENCONTRAMOS EL SENTIDO DE NUESTRAS VIDAS
“Pero ustedes, jóvenes y matrimonios de México, saben muy bien que muchos coterráneos de
ustedes viven en este mundo como heridos por la desesperanza. El aguijón de la desilusión se ha
clavado en ellos. Creen que ya nada ni nadie podrá cambiar el rostro dolorido y sufriente del mundo
en que como un barco cuyo único timón está en manos del poder del dinero y en los intereses
políticos de unos pocos. Sus vidas se sumergen y se dejan arrastrar por lo que hoy se denomina la
crisis de las utopías. La sombra del tedio, del vacío y del desencanto han dejado sus huellas en
jóvenes vidas que deberían ser ilusión y promesa del futuro”. Y ustedes se preguntan: ¿cómo es
posible que muchos jóvenes y matrimonios compañeros y amigos nuestros estén cansados y
aburridos de la vida antes de empezar a vivirla? ¿Cómo entender que estén ya de vuelta sin haber
llegado todavía a ninguna parte?
El mundo de hoy necesita no sólo de la juventud como realidad sociológica, sino de la juventud del
Espíritu de Cristo que habita en ustedes. Se necesita escuchar la voz límpida de los jóvenes y
matrimonios que han expresado cómo el fuego del amor de Cristo ardía en sus corazones.
¡Jóvenes y matrimonios, ayuden a sus amigos a salir de la cárcel de la indiferencia y la
desesperanza!
¡Cristo los llama a resucitar en otros jóvenes y matrimonios la ilusión por la vida!
“Nosotros esperábamos…” (Lc 24,21) que se lograría un mundo más justo; que la democracia de
hecho se convertiría en bastión de derechos humanos; que el desarrollo económico no se haría a
costa de los más pequeños y débiles; que el progreso técnico y científico nos haría más felices.
Esperábamos tantas cosas, pero todo sigue igual. Por esto es preferible encerrarse en el propio
mundo, desentenderse de los demás y que cada uno se las arregle como pueda.
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Pero Jesucristo Resucitado se hace el encontradizo con los jóvenes y matrimonios para pronunciar
en el interior de ellos Palabras que vuelvan a despertar la ilusión y el entusiasmo que paraliza el
miedo. Según hablaba el Maestro la mente de los discípulos de Meaux se iba encendiendo de
esperanza y un fuego irresistible revolucionaba sus corazones.
Jóvenes y matrimonios, no pierdan la esperanza, ustedes son peregrinos de la esperanza, como reza
el lema de este encuentro. Pues esta esperanza se fundamenta en la victoria de Jesucristo sobre el
pecado y la muerte. Dejen que sus corazones se embriaguen de la vida que les ofrece Jesús; en El
está vuestra auténtica juventud. El nos enseña a renacer a una vida nueva: “El que no nazca de agua
y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”. (Jn 3,5), le dice a Nicodemo. Cristo es el Señor
de la vida y ha venido para que tengamos vida en abundancia”. (cfr Jn 10,10).
JESÚS ES LA SOLUCIÓN
Los jóvenes y matrimonios necesitados de salvación, podrán descubrir que en Jesús encontramos la
auténtica, radical y definitiva solución a los problemas más profundos del hombre de nuestro
tiempo.
Preguntas para la dinámica: Entrevista de persona a persona.
1)
Ante tus problemas personales y sociales:




2)
¿Qué solución buscas?
Tú que has optado por Jesús:
¿Cuál es tu experiencia personal?
¿Cómo manifiestas tu felicidad a los demás?
Cuando tu felicidad no es constante.




¿A qué o a quienes recurres?
¿Lo que más te satisface de todo es?
¿Cuándo te sientes alegre y con vida es porque…?
¿Qué fue lo más interesante para ti en esta entrevista?
Reflexión sobre este tema:
JESUS ES LA SOLUCION: El da sentido a la vida.
Dios no abandonó al hombre, aunque el hombre se aleje de El.
Si Dios es Amor y nos ama a todos y a cada uno de los hombres, ¿Por qué existe tanto mal en el
mundo? ¿Por qué nuestro mundo no es un paraíso? ¿Por qué no experimentamos nosotros el Amor
de Dios?
En verdad que Dios es Amor y que nos ama a todos y a cada uno de los hombres. También es
verdad que existen muchos males en nuestro mundo.
Pág. 24
¿Por qué existen estos males si Dios nos ama tanto?
Existen estos males no porque Dios los haya creado, El creó para nosotros un mundo bueno; los
hombres hemos ido creando esos males, hemos sido los hombres quienes nos alejamos de Dios,
empezando por los primeros hombres: Gen 3,8.
Dios, que nos ama infinitamente, nos creó seres dotados de libertad y El respeta siempre nuestra
libertad, aún cuando vayamos en contra de sus planes y nos alejemos de El. Dios nos ha creado por
amor y su Amor es siempre fiel, es decir, nos sigue amando aunque rechacemos su Amor y nos
alejemos de El. Pero jamás nos obliga a aceptar su Amor, precisamente porque nos ama y respeta
nuestra libertad. El nos quiere libres y espera nuestra libre respuesta de Amor.
Dios creó al hombre por Amor, después de haber creado para el hombre un mundo maravilloso,
para que el hombre fuera Señor de este mundo y disfrutará de él, viviendo en amistad con dios, con
sus semejantes, consigo mismo y con la creación entera. Pero el hombre, tentado por el diablo, no
aceptó el Plan de Dios y prefirió construir un mundo al margen de Dios:
Dios había creado al hombre a imagen y semejanza suya. El hombre, al alejarse de Dios, fue
desfigurando en sí mismo y en sus semejantes, la imagen de Dios.
Dios había creado al hombre un ser viviente, el hombre empezó a matar al hombre de muchas
formas: empezando por el primer asesinato, y siguió con otros asesinatos y guerras fratricidas, con
injusticias, esclavitudes, malos tratos y explotaciones.
Dios había creado para el hombre un mundo donde todo era bueno: los animales, las plantas y los
fenómenos naturales. Pero el hombre empezó a no respetar la naturaleza y ésta se volvió contra el
hombre.
Los hombres al no aceptar el Plan de Amor de Dios, se encerraron en su egoísmo, En su pequeño y
mezquino mundo, y quedaron privados del Amor de Dios, porque ellos mismos se lo privaron al
encerrarse en su mundo, viviendo al margen de Dios. Por su pecado el primer hombre quedó
privado del Amor de Dios y, puesto que todos los demás hombres también pecaron todos quedaron
privados del Amor de Dios (cfr. Rom 3,23). Entonces, los hombres quedaron atrapados en su
pequeño y miserable mundo, quedando atrapados en el mal que ellos mismos crearon.
Dios envió a su Hijo al mundo, para liberar al hombre del mal, del pecado y de la muerte:
“Pronto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Unico, para que tenga vida eterna y no perezca
ninguno de los que creen en El. Por que Dios no mandó para juzgar al mundo, sino para que el
mundo se salve por El”. (Jn 3,16-17).
Dios realiza y lleva adelante su Plan de Amor por Cristo y en Cristo:
“El cual, con su Sangre, nos ha obtenido la liberación, el perdón de los pecados; muestra de su
inagotable generosidad. Y la derrochó con nosotros, revelándonos su designio secreto, conforme al
querer y proyecto que El tenía para llevar la historia a su plenitud: hacer la unidad del universo por
medio de Cristo, de lo terrestre y de lo celeste”. (Efe 1,3-10).
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Nosotros no sólo podemos ver los males que nos rodean, sino que sufrimos también el mal en carne
propia, el mal que nosotros hacemos y que otros hacen. Como San Pablo, también nosotros
experimentamos el mal dentro de nosotros mismos y también como El buscamos la auténtica
liberación de ese mal:
“Veo claro que en mí, es decir, en mis bajos instintos, no habita nada bueno, porque el querer lo
excelente lo tengo a la mano, pero el realizarlo no; de modo que no hago el bien que quiero, en
cambio hago el mal que no quiero.
Así, cuando quiero hacer lo bueno, me encuentro fatalmente con lo malo en las manos. En lo
íntimo, cierto, me gusta la ley de Dios, pero en mi cuerpo percibo unos criterios diferentes que
luchan contra los criterios de mi razón y me hacen prisionero de esa ley del pecado que está en mi
cuerpo. En resumen: Yo de por mí, por un lado, con mi razón, estoy sujeto a la ley de Dios; por
otro, con mis bajos instintos, a la ley del pecado”. (Rom 7,18-19; 21-25).
La búsqueda de salvación es el punto de partida que nos encamina a Jesucristo. Pero, al
encontrarnos de verdad con Jesús, aceptándolo como “Nuestro Señor y Salvador”. El cambia
nuestra persona y nuestra vida: nuestro modo de pensar, de ser y de actuar.
Esto es, si yo acepto a Jesús como mi Salvador, significa que renunciaré a mi propio proyecto de
realización humana, y acepto el proyecto de Jesús para mí. Es decir, que acepto realizarme según el
proyecto de Jesús que se identifica con El mismo; sólo así recibo la salvación que me ofrece Jesús:
“La salvación que nos ofrece Cristo da sentido a todas las aspiraciones y realizaciones humanas,
pero las cuestiona y las desborda infinitamente. Esta misma salvación, centro de la Buena Nueva, es
liberación de todo lo que oprime al hombre, pero sobre todo, liberación del pecado y del maligno,
dentro de la alegría de conocer a Dios y de ser conocido por El”.
Cuando la Palabra de Cristo por medio de su Evangelio llega a nuestro corazón, y nosotros lo
acogemos en serio y con fe, todo nuestro ser se transforma, y esta transformación será el inicio de la
transformación de las estructuras de nuestro mundo, para que éste se vaya ajustando al Plan de
Dios, en la medida en que el Plan de Dios se vaya realizando en nosotros:
“A partir de la persona, llamada a la comunión con Dios y con los hombres, el Evangelio debe
penetrar en su corazón, en sus experiencias y modelos de la vida, en su cultura y ambientes, para
hacer una nueva humanidad con hombres nuevos y encaminar a todos hacia una nueva manera de
ser, de juzgar, de vivir y de convivir”.
B) EL PADRE TE DA LA SALVACION EN JESUS: Acéptalo como tu Salvador..
La fe en Jesucristo no es una adhesión meramente intelectual a una doctrina, no es la aceptación de
una serie de normas morales, sino que es, ante todo, la aceptación del mismo Cristo, a partir de un
encuentro vivo con El. Creer en Cristo significa aceptar a Cristo:
“La Palabra, es decir la fe que profesamos es ésta: si confiesas con tus labios que Jesús es el Señor y
crees en tu corazón que Dios lo resucitó de la muerte, te salvarás”. (Rom 10,8-9).
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Sólo la experiencia viva del encuentro con Cristo, el Señor, puedes suscitar en nosotros una
auténtica fe y esperanza, que transforme nuestra persona y nuestra existencia.
Y, para vivir nuestra fe y nuestra esperanza en Jesucristo, es necesario, por tanto, que vivamos un
renovado encuentro con El, esto es, que percibamos una nueva efusión de su Espíritu y nos dejemos
conducir por su luz y su verdad.
Así, aquél que ha vivido la Experiencia del encuentro personal con Cristo, podrá decir cmo San
Pablo:
“Todo lo que para mí era ganancia, ahora lo tengo por pérdida comparado con Jesús, mi Salvador;
más aún, cualquier cosa la tengo como pérdida al lado de lo grande que es el haber conocido
personalmente a Jesucristo, mi Salvador y mi Señor. Por El perdí todo aquello y lo tengo por basura
con tal de ganar a Cristo e incorporarme a El. Por la fe en El”.

Creer en Cristo significa comulgar con El, con su mensaje de Amor, con sus sentimientos,
con sus deseos, con su voluntad de salvación para todos, de tal modo que podamos decir:

“Con Jesús, mi Salvador, quedé crucificado y ya no vivo Yo sino que es Cristo quien vive
en mí; y mi vivir humano de ahora es un vivir en la fe en el Hijo de Dios, que me demostró
su Amor entregándose por mí”. (Gál 2,19-20).

Si queremos en verdad vivir nuestra Fe en Cristo, no podemos decir: “Yo creo en Cristo por
tradición, porque mis padres también creyeron”. Es necesario que nosotros personalmente,
conscientemente y con lucidez, con responsabilidad y libertad, adhieramos todo nuestro ser
a Jesús y a su mensaje de Amor; ¡Señor, Yo creo en Ti. Te acepto como mi salvador, como
mi único Dios y Señor. Sálvame, Señor Jesús!
Reflexión sobre el Padre Nuestro:
PADRE NUESTRO.
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Sólo Tú eres nuestro Padre.
No hay ningún dios como Tú.
Tú eres el que sacia nuestras necesidades.
QUE ESTAS EN EL CIELO.
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Tú eres el Altísimo, el omnipotente y buen Señor.
Tú eres el Señor de mi vida.
Tú, Señor, eres mi Dios y mi Todo.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.
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Eres el Santo de los Santos.
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
Tu nombre es maravilloso.
No hay nombre sobre la tierra que sea santificado como el tuyo. Tú eres el Santo,
admirable y buen Señor.
VENGA A NOSOTROS TU REINO.

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
Sí, Señor, que venga a nosotros tu reino de justicia y de paz,
tu reino de Amor y de esperanza,
tu reino del bien misericordioso,
tu reino de alegría y gozo.
Que venga tu reino donde haya luz y caridad plena, el reino de tu presencia en medio de
nosotros.
HAGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.

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Tu voluntad es nuestra vida y nuestra alegría.
Tu voluntad es la certeza de caminar en tu presencia.
Tu voluntad consiste en que te reconozcamos como el único Señor y a tu enviado Jesucristo,
gloria de tu bondad.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DIA..



Danos, Señor, el Pan Eucarístico que nutra y fortifique nuestras almas. El pan de tu Palabra
sondea nuestras entrañas y pone a descubierto lo que hay en nuestros corazones.
Cada día, tu Pan sea nuestra razón y vida.
El Pan Santísimo de tu Cuerpo y de tu sangre sea para nosotros el sostén para el camino de
nuestra vida.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS.
o Perdona todos nuestros pecados con los cuales nos hemos alejado de Ti, que eres Justo y
Misericordioso.
o Señor, ¿A dónde podré ir? Tú escudriñas los secretos de los corazones; Tú conoces nuestras
intenciones: Tú lo sabes todo.
o Perdona no sólo nuestros pecados sino aquellos pecados que nosotros mismos no hemos
podido perdonar. Perdona Tú en nosotros a aquellos a quienes hemos guardado tanto rencor
y odio.
o Solo Tú eres Inocente, ten piedad y misericordia de mí porque soy pecador.
COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN.
o Señor, nuestro corazón es duro para perdonar a los que nos ofenden. Sé Tú, Señor, el Perdón
que libere nuestras almas de la esclavitud de resentimientos y malos entendidos.
o Enséñanos a perdonar como Tú nos perdonas.
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o Dichoso el que perdona porque está perdonado; en el mundo hay tantas injusticias y
estructuras de pecados: “Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”.
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACION.
o
o
o
o
No me abandones, Señor, en las tinieblas de la tentación.
Me rodean miles de tentaciones, ten piedad, Señor.
Si llevas cuenta de mis caídas, Señor, ¿Quién podrá resistir?
Protégeme Dios mío que me refugio en Ti.
Y LIBRANOS DEL MAL.
o Líbranos, Señor, de todos los males: del pasado, del presente y del futuro.
o Líbranos, Señor, de las amenazas del demonio y de todos sus ángeles del mal. No me dejes
abandonado en las consecuencias del pecado. Tú, eres, Señor, mi escudo protector: ¿A quién
podré temer?
o Si Tú estas de mi parte, ¿Quién podrá hacerme algún daño?
AMEN.
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APENDICE III
ABANDONO Y LIBERACION
Objetivo de esta reflexión:
Tomar conciencia de la cruxificación de Jesús, como modelo de radical abandono y de liberación de
cualquier atadura.
La figura de Cristo: ¿Quién es el Cristo en quien yo creo?
o La Sagrada Escritura nos presenta a Cristo como el Hijo de Dios hecho hombre y lo
encontramos habitando entre los hombres y mujeres de su tiempo. Jesucristo entró en la vida
del hombre y de la mujer como una experiencia de fe. Hace 2000 años que Jesús piso la tierra y
realizó una tarea exclusiva, nadie podía suplir: la tarea de la redención del hombre y de la mujer
que vivían en las tinieblas del pecado y de la muerte.
o Cristo se presentó como una Persona sensible a las necesidades de los demás, sensible a los
dolores del ser humano: comprensivo de las fragilidades de todos los hombres y mujeres. Ante
esta realidad Cristo no se presento como un super-hombre, sino como alguien que realiza las
obras con el poder de Dios que adquiere por medio de su relación con el Padre en la oración
íntima y personal.
o Cristo se dio a conocer primero a los pobres de su tiempo, y desde los pobres llama a todos
los hombres de buena voluntad a creer en su Palabra, en su Persona como Hijo Unico de Dios
en quien está la Salvación.
En su Evangelio nos ofrece un programa de vida, un camino de abandono y de liberación. De
abandono que significa: “Salir de sí mismo y aceptar la voluntad de Dios” y de liberación que
significa: “Aceptar la forma en que El nos quiere salvar de nuestros pecados por medio de sus
sacramentos, por medio de la experiencia de comunidad en la Iglesia, por medio de la
realización de la vocación específica a la que hemos sido llamados”.
LA EXPERIENCIA DEL CALVARIO
Es una experiencia de fe. Una experiencia de abandono y liberación. Es un tiempo de gracia que no
todos lo captamos con igual intensidad. El abandono y liberación de Jesús en la Cruz es un misterio
que nos conduce a la experiencia de redención y regeneración.
Así como la obra de la creación fue llevada a cabo en siete días, la obra de la redención se llevó a
cabo en la perspectiva de “recrear lo que el pecado había destruído”.
La experiencia del Calvario celebra un solo acontecimiento:
La pascua del Señor.
La experiencia del Cenáculo – La Crucifixión – La Resurrección, son momentos que pertenecen a
una sola experiencia:
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El paso del Señor entre nosotros.
1)
La Experiencia del Cenáculo:
o Es una experiencia de fraternidad.
o Una experiencia de la humildad y servicio de Jesús.
o Una experiencia sacerdotal de encuentro profundo con Señor que nos dejó el
mandamiento del amor fraterno y del regalo eucarístico que perpetua su presencia en el
Pan de la Eucaristía.
Es una experiencia desconcertante en la que Jesús nos da una lección de liberación y
abandono. Una liberación de las estructuras tradicionales del servilismo de la ley. Y un
abandono radical de Jesús a los planes salvíficos del Señor a favor de la redención del
género humano.
2)
La Experiencia del Calvario:
o Es la experiencia donde Jesús libera en sí mismo a toda la humanidad. Jesús desnudo
sobre la cruz nos enseña a dar el paso supremo del despojo de todo ropaje que nos impide
ser hombres nuevos y libres. Su abandono total en las manos del Padre libre de toda
atadura, nos invita a entender que su victoria sobre toda estructura de pecado, de
injusticia y de muerte. Es la síntesis del pago que Jesús realizó a favor de nuestra
liberación.
o En el Calvario, contemplamos la miseria y la grandeza del hombre: el contenido
significativo de las figuras de Pedro y de Jesús.
o El Víacrucis, la crucifixión y la muerte redentora = la donación más plena y perfecta de la
libertad que Jesús nos ofrece para levantarnos de nuestras caídas.
o La comunión de la comunidad y la contemplación del crucificado nos conducen a valorar
el gesto supremo del Amor de Dios que tanto nos ha amado que no nos regateó la vida
divina de su precioso Hijo Jesucristo.
o El dolor de María es un dolor corredentor que nos habla de la consumación del plan
salvífico de Dios.
o En Jesús nos identificamos como nuevos instrumentos de liberación al abandonarnos al
seguimiento confiado de Jesús que nos conduce a la libertad de los hijos de Dios.
3)
La experiencia del Cristo Resucitado:
o Nos conduce al desierto en silencio y oración para interiorizar la obra de Jesús.
o Después del desierto continua la vigilia de la esperanza en la que aguardamos el
cumplimiento no sólo de la resurrección de un Cristo triunfante, sino nuestra resurrección
a una vida nueva en la cual experimentamos la alegría de la liberación y de la sanación de
nuestras heridas.
4)
El Cirio Pascual:
o Significa: la Gloria de Cristo que se levanta triunfante y adornado con los estigmas del
Calvario como trofeos de su victoria sobre el mundo, el demonio, la carne y la muerte.
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o El Cirio ilumina a todos los hombres y mujeres que lo buscan con fe y que lo aceptan como
Salvador y Redentor del mundo.
o El Cirio nos congrega en la unidad, primero en la Asamblea reunida en la Iglesia y segundo,
nos congrega en familia para formar con todo derecho: la pequeña iglesia doméstica.
o Cristo, Luz del Mundo, ilumina toda relación humana: de los esposos entre sí; la de los
hermanos, la de los amigos…
o Cristo, Luz del Mundo, ilumina y fortalece la oración hecha en familia, la cual debe ser
promovida y presidida por el esposo que es imagen de Cristo cabeza de la Iglesia. La
oración bajo la Luz de Cristo nos coloca en el camino del Espíritu de Cristo que nos ha
llamado a vivir en el abandono por amor y en la liberación de todo lo que nos aparte del
amor que hemos recibido para dar y recibir.
o Cristo, Luz del Mundo, nos hace un perpetuo llamado a vivir la vocación y el envío. Por
tanto, vivir la Pascua de Cristo, significa: hacer de la Luz de Cristo el pilar y el sostén que
ilumina nuestro diario vivir y convivir.
Finalmente, la Luz Pascual de Cristo nos recuerda nuestro Bautismo, nos recuerda que no
nos pertenecemos pues somos pertenencia de Dios por dos cosas:
1. Por que El nos ha creado.
2. Por que El nos ha redimido.
Cristo, el Señor, nos ofrece su Luz y su Verdad como signo de libertad que es el nuevo nombre de
nuestra salvación.
Cristo nos guía con su Luz y su Verdad por el camino de la realización de nuestra propia pascua. Es
decir, para la realización plena y profunda de nuestra vocación a la santidad.
Ahora bien:
o ¿Cómo ha sido realizada nuestra liberación en nuestra vida concreta? ¿De qué cosas nos ha
liberado el Señor?
o ¿Cómo nos hemos abandonado a su voluntad? ¿Cuáles han sido los momentos en los cuales
hemos experimentado la liberación?
o ¿Francamente, en qué plan hemos estado viviendo nuestra vida?
o ¿Cuáles son los sentimientos que más nos han esclavizado?
o ¿Qué palabras tenemos hoy para decírselas a Cristo?
Ahora: abandónate y libérate delante de Cristo.
o
o
o
o
o
o
De todo sentimiento de amargura, de resentimientos.
de todo sentimiento de desamor y desánimo.
de todo sentimiento viejo alimentado por los recuerdos.
del sentimiento de marginación.
de todo complejo de superioridad y de inferioridad.
de todas las heridas de la vida.
o Cristo nos enseña cómo se realiza el abandono: crucificando los egoísmos, prepotencias,
hipocresías, odios y rencores, despechos, resentimientos, desconfianzas, celos, obsesiones,
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inquietudes, lujurias, desórdenes morales y espirituales, miedos, fobias, escrúpulos y
contradicciones…
o Cristo nos enseña cómo se realiza la liberación: Libérate de todo lo que divide, de todo lo
que te confunde, libérate de todas aquellas ataduras que tanto te han estado esclavizando:
pornografía, alcoholismo, drogadicción, avaricia, codicias, abusos de autoridad e
irresponsabilidad, etc.
Haz luz en tu interior, deja que la Luz de Cristo te ilumine, ponte en la presencia de Jesús y deja que
te envuelva su mirada de Amor que tanto anhela y necesita su alma.
Relájate, concéntrate, deja que tu respiro sea más sereno y más tranquilo. Deja que el Espíritu de
Dios penetre en tu cuerpo y en tu alma y sane las heridas liberándote de todas las tensiones y
presiones que aprisionan tu corazón.
Busca a un amigo, a uno de tus hermanos, a tus padres y dile una palabra amable. Dile con todo tu
corazón que lo amas, que lo necesitas para ser feliz y sentirte bien.
El Pastor debe ser un compañero de camino que favorezca la apertura y el encuentro de los jóvenes
y matrimonios con los demás. Hay sentimientos que necesitan proyectarse en alguna persona para
poder clarificarse y poder superarse cuando son negativos o afianzarse cuando son positivos. En
tales casos los pastores deberán prestar su apoyo y su compañía.
COMUNIDAD, ¡QUE RENAZCA TU ILUSION!
En nuestros días se ha propagado en no pocos grupos o comunidades juveniles y matrimoniales una
cierta “alegría” preocupante por las reuniones comunitarias, a los días de retiro comunitario, a la
reflexión en común, a compartir la propia fe. No es infrecuente escuchar a los jóvenes y
matrimonios y aún sacerdotes y religiosos reivindicar ratos de silencio, de paz, de soledad. No
desean los días de retiro estructurados, programados. De la inflación de las palabras, de reuniones,
se quiere pasar a la inflación de silencios, quizás de estériles silencios comunitarios.
En momentos de sinceridad, cuando nos encaramos con nuestra verdad, reconocemos que, no pocas
veces, nuestro afán de “silencio”, de soledad, es una huída, una evasión del trabajoso encuentro
comprometedor de la palabra, de la comunicación, de la aceptación del otro.
El encuentro “a solas con Dios”, sin la mediación del prójimo, de la comunidad: ¿no puede llevar,
cuando se acentúa demasiado, hacia un Dios que no es el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, y ennosotros?
¿Cómo podemos decir que nos comunicamos con Dios a quien no podemos ver, si no nos
comunicamos con aquellos a quienes sí vemos?
Es muy fácil “adorar a Cristo en el Sagrario”; en cambio, es mucho más complicado adorar su
imagen presente en los demás.
Y no deja de ser menos cierto, que nuestros diálogos carecen de bastante profundidad y contenido
evangélico, de compromiso personal, de hondura humana, cuando no están precedidos de muchos
momentos de oración y de meditación personal, de un encuentro previo con nuestro Dios y con
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nuestro propio Yo. No se compromete seriamente en el diálogo comunitario, quien previamente no
se compromete consigo mismo ante Dios.
o
Nuestra autosuficiencia nos lleva a rechazar, por otra parte, cualquier estímulo de animación
que venga de fuera. Y cuando esto llega la sometemos a una crítica tal, que todo lo que escuchamos
cae como en un campo sembrado de sal: no hay respuesta. Decía Bonhoffer: “La Palabra de Dios en
la boca del hermano es más poderosa y eficaz, que cuando nos la decimos a nosotros mismos”.
Ahora bien, es un don de Dios tener la oportunidad de escuchar lo que otros jóvenes y matrimonios
nos dicen para suscitar en nosotros una respuesta generosa a nuestra vocación, para ofrecernos una
chispa de fuego que pueda hacer arder de nuevo nuestro corazón.
Los días de encuentro (Experiencia Alvernia, Retorno, Retiro Espiritual, Hora Santa, Eucaristía,
etc.), pueden convertirse para nosotros en esos momentos de gracia especial, en momentos
cualificados de encuentro con uno mismo, con los demás y con Dios; cuya proyección se manifiesta
en una mejor comunión fraterna e inquietud misionera.
Estos momentos, pueden llegar a ser ocasiones únicas en las que se aviva una mística de comunidad
juvenil y matrimonial, que no nace de nuestros esfuerzos sino del cumplimiento de la promesa del
Señor que dijo: “Ahí donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estaré Yo en medio de
ustedes”. (Mt 18,20). Y la presencia del Señor es siempre sorprendentemente eficaz.
o
Toda comunidad juvenil o matrimonial de experiencia contemplativa y apostólica no tiene
otra razón de ser que ésta: “Ser presencia profética en medio de una Iglesia profética”. Profecía
entendida en toda su extensión, hondura, altura y anchura.
Podemos reflexionar sobre las ilusiones con las cuales hemos venido a este lugar donde hay jóvenes
y matrimonios. ¿Con qué intenciones hemos venido?
La consecuencia natural de la Experiencia Alvernia es precisamente iniciar una experiencia
posterior de comunidad de jóvenes y matrimonios reunidos por el Espíritu del Encuentro con Dios.
Las charlas, los ministerios y los deportes son sólo parte de aquello que es más esencial:
El saber que estamos reunidos por que el Señor nos ha congregado para realizar una misión entre
nosotros.
o
Jesús tenía un ideal al reunir en torno a El a sus discípulos: “Que todos sean uno como lo
somos Tú Padre y Yo”. (cfr. Jn 17).
Este ideal sólo se cumplirá cuando todos y cada uno de los que estamos aquí comprendamos y
aceptemos en nuestras vidas sus palabras y enseñanzas.
o
o
o
o
o
¿Cómo está el espíritu que anima esta comunidad juvenil y matrimonial?
¿Qué estas dispuesto a hacer para reavivar el espíritu de unidad y de amor fraterno?
Es fácil exigir y criticar, pero, ¿Qué estamos dispuestos a dar?
¿Cuál es el compromiso y qué exigencias sientes que surgen de esta situación en la que se
encuentra tu comunidad?
¿Se puede contar contigo para renovar nuestra espiritualidad?
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CONOCETE A TI MISMO
Objetivo:
con esta meditación se intenta que el joven y el matrimonio entre dentro de sí
mismo y se examine sinceramente.
DIRIGENTE: Este es el primer momento que tengo con todos ustedes que han acudido a este
encuentro, quisiera invitarlos a todos a que juntos respondamos a las siguientes preguntas:




1.
¿Por qué has venido a esta Experiencia Alvernia?
¿A qué has venido?
¿Qué esperas de esta experiencia?
¿Y tú, qué estas dispuesto a ofrecer?
¿Por qué has venido a esta Experiencia Alvernia?
La hoja del árbol no se cae sin la voluntad del Padre.
Para el que piensa en cristiano, no hay proyectos ni realizaciones por pura casualidad. Aquí se
revisan los intereses que a Dios le interesan de verás. Tú y tus cosas interesan al Señor más que la
hoja del árbol o las flores del campo o las aves del cielo. Piensa: el Señor te ha traído a esta
Experiencia Alvernia. No ha sido éste o aquél, ni el amigo, ni tu curiosidad o tu voluntad…
¡Amigo, Dios es quien te ha escogido!
Dios te ha traído, te ha elegido de entre muchos, te ha preferido a los demás. Dios se las ha
arreglado para tener contigo un encuentro personal.
Sólo tú sabes que vida llevas:
¿Qué quiere el Señor de ti?
2.
¿A que has venido?
Yo creo que algunos de ustedes han escuchado muchos comentarios a este respecto. Es decir, nos
han llenado de muchas ideas y comentarios sobre lo que es la Experiencia Alvernia. Algunos hasta
miedo han metido en que se acercaba la fecha del inicio de la Experiencia Alvernia. Lo cierto es
que cada Experiencia Alvernia es diferente. No se puede generalizar. Cada experiencia es nueva y
sorprendente.
Tú has venido a esta experiencia para llenarte de nuevas ideas, la cabeza y el corazón de fuego.
Has venido a reflexionar. Un alto en tu camino, te has detenido por uno días de esa vida acelerada y
ajetreada. Mira tu vida y ve lo ocupado y preocupado que sueles estar como hijos de un siglo
tecnificado, organizado y con tanta prisa. Esto es, pues, un alto en tu camino y unos momentos de
silencio y reflexión.
Sólo tú sabes la vida que has llevado:
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¿Para qué te habrá traído el Señor?
¿Qué quiere o qué espera el Señor de ti?
3.
El mal de nuestros días.
En nuestros días, podemos constatar que los hombres y las mujeres casi no tienen tiempo para
reflexionar. Existe una falta de tiempo para pensar y revisar el camino en que andamos. Se actúa a
veces sin pensar y se toman decisiones sin reflexionar.
Es posible que algunos de ustedes sientan en estos momentos ciertos temores y esperanzas.
Temores, porque no sabemos lo que va a pasar. Quizás, temor al cambio, al compromiso. Temores a
tener que enfrentarnos a nosotros mismos. Miedo a encontrarnos con Jesucristo.
Esperanza, de encontrar por fin lo que necesitamos y lo que tanto buscábamos. En el fondo
sospechamos que esto es lo que necesitamos. En fin, algunos tenemos la esperanza de encontrar las
fuerzas necesarias para darle un nuevo sentido a nuestra vida, una nueva ruta, una nueva dirección.
Sólo tú sabes por qué caminos has andado:
¿Qué quiere el Señor de ti?
¿Cuáles son tus principales temores?
¿Cuáles son tus esperanzas?
4.

Conócete a ti mismo.
Para organizar la vida hace falta reflexión.
Para organizar la vida es necesario que te organices a ti mismo. Piensa, ante todo, en ti mismo.
¿Te conoces realmente o crees conocerte?
Una convertida al cristianismo católico decía: “El éxito de mi vida se lo atribuyo a que un día
aprendí a mirarme a mí misma de frente”.
En estos días, yo te invito a que te mires de frente sin los faltos optimismos dictados por el orgullo y
el amor propio. Sin certificados de “buena conducta” expedidos por recomendación.

Quizás pronto entiendas que la responsabilidad de los graves problemas que aquejan a la
humanidad recaen sobre las “personas buenas”; sobre esas personas que brillan pero que no
piensan.
1) ¿Qué tal eres?  ¿Quieres convencerte de que no eres tan bueno como piensan los
demás de ti? Piensa un poco…
2) ¿Te gustaría que se filmara la verdadera historia de tu vida?
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3) ¿Contemplarías sin “aguitarte” en la pantalla todas tus acciones, tus ambiciones, intenciones y
conversaciones?
4) ¿aún “aquello”… que sólo tú sabes?
5) Te gustaría que tus padres, tu novio(a), tus amigos, presenciaran tal película? ¿Qué cortes
harías en esa película?
6) ¿Cómo eres realmente? ¿Te puedes quitar la máscara?
7) ¿Cuáles son, en tu opinión, las cualidades que más aprecias?
8) ¿Cuáles son los defectos que más te han creado problemas?
9) ¿Cuál es el complejo que más te ha hecho infeliz?
10) ¿Te gustaría saber lo que los demás piensan de ti?
Las preguntas serán respondidas durante el viernes por la noche.
TU ACTITUD EN ESTE ENCUENTRO
Quizás te hayan dicho que la Experiencia Alvernia comienza siendo aburrida. Luego es menos,
termina apasionado. No prejuzgues. No te dejes influenciar por lo que dicen los demás. Los demás
hablan segúsn sus propias experiencias y sus propias actitudes.

Deja tu casa, olvida por estos días trabajo, estudios, cosas. Entrégate. Ya estas aquí. Por unos
días deja la familia, tantas cosas.

También te habrán dicho: vienes a llenarte la cabeza de ideas y el corazón de fuego. ¡Ten
cuidado! No vives sólo de ideas. Hay una íntima relación entre los que amas y lo que piensas.
Los prejuicios son como el vaho turbio que sube del corazón a la cabeza.


¿Quieres moverte con agilidad y libertad?
Fíjate lo que amas y cómo amas.

Examina las zonas más secretas y profundas de tu propio ser. Y arroja cuanto antes todo lastre
negativo y nocivo, y seguirás mejor, entenderás mejor y vivirás mejor. Te sentirás más libre y
más sereno. Mira todo lo que te ha provocado inquietudes y dudas. Identifica bien cada cosa y
define las cosas realmente como son. No te engañes. No dejes nada pendiente o evadido.

Esta experiencia será “tu experiencia”, no debe ser igual a la que los demás han vivido, no
puede ser igual porque tú eres diferente a los demás y Dios tiene un plan especial para tí.
LA EXPERIENCIA DEL HIJO PRODIGO
Objetivo de esta meditación:
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Sacudir y despertar la conciencia del alvernista. Hay que hacer sentir al joven (casi sin que él se
percate) la tortura de su conciencia y la necesidad del perdón, del arrepentimiento, para
desembocar, como solución total, en la misericordia del Señor, esto debe constituir en el núcleo de
ésta meditación. Por esto, la base de la meditación es la parábola del “Hijo Pródigo”. Pero téngase
en cuenta que:
1. La fuerza de la parábola está sobre todo, no en la primera parte, sino en la segunda parte:
donde Cristo, en la persona del padre del hijo pródigo, retrata su mismo corazón. Aquí hay que
destacar los delicados rasgos de la personalidad de Cristo Jesús. Aquí no se trata de poner de relieve
la miseria del hijo, sino la misericordia del padre. Pues ahí se está manifestando el corazón mismo
de Dios.
2. Sin embargo, a pesar de lo dicho anteriormente, es necesaria la exposición de la primera parte,
en la que se describe la ruina del pródigo y su reacción a la vista de la misma; pero esto debe
hacerse en forma tal que al joven que escucha le parezca que el expositor lo hace sólo con el fin de
ser fiel a la narración, cuando, en realidad, lo que intenta es que el joven que escucha sienta y
contemple profundamente su propio estado moral ruinoso y que reaccione beneficiosamente a la
vista de su propia situación.
3. Con suavidad y delicadeza deberá insinuarse el tema de la confesión, de manera que no
parezca que todo va enfocado a ella, sino presentándola discretamente, como la solución más lógica
y al alcance de todos y que responde a las exigencias internas de la conciencia ansiosa de paz
interior.
Esquema de la meditación:
 El conocimiento de Cristo.
Mucho habrás oído hablar de Cristo, pero quizás no lo conozcas bien. El conocimiento
meramente externo de Cristo como un hombre que nació, vivió y murió quizás no sea interesante.
Pero, ¿Cómo era Jesús realmente? Esto es lo que nos interesa: ¿Cómo pensaba, cómo sentía, cómo
vibraba, cómo reaccionaba a la vista de la miseria moral del hombre, tu miseria, la mía y la de
todos?
Y es que las parábolas son como trozos palpitantes del corazón de Cristo, en las que quiso dejarnos
retratada su personalidad. Sigamos ordenadamente la narración de la parábola.
a) Una historia que podría ser la mía, la tuya o la de todos.
 Un hombre tenía dos hijos…
 Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde…
 Recogió todos los bienes y se alejó de la casa de su padre…
 Malgastó toda su herencia, viviendo licenciosamente…
 Se acabaron los amigos y se quedo solo…
 Comenzó a sentir necesidades… se sentía esclavizado (remordimiento)
 Vivía entre los animales (cerdos)
(Experiencia de bajeza y desgracia de su estado).
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b) Una reacción que se impone.

La sincera y cruda visión de nuestra realidad, aunque torturante, nos invita siempre a una
reacción. Si el hijo pródigo no hubiera llevado una vida desastrosa y no hubiera descendido tan
bajo, quizás no hubiese sentido nunca la urgente necesidad de volver y echarse en los brazos de
su padre.
El sentimiento consciente de su ruina fue el principio de su salvación.


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
3.






4.
Le cuesta dar el paso… Es pobre pero al fin libre.
¿Qué dirán los amigos, los vecinos, los hermanos?
¿Y él, cómo le recibirá su padre?
“Me levantaré e iré a mi Padre” = la reacción generosa y confiada de quien conoce los
sentimientos de su Padre.
¿Cómo se retrata Cristo en esta parábola?
Estando aún lejos, lo vio su Padre… lo esperaba siempre.
Se le enterneció el corazón: ¡Se conmovió entrañablemente!
Se echó a correr hacia el hijo: no podía esperar más.
¡El arrepentimiento camina, la misericordia corre!
Lo abrazó y le calló la boca cubriéndolo de besos…
Lo limpio y le dio un vestido nuevo: ¡Se hace fiesta!
El retrato de Jesús: su figura y sus sentimientos.
Para resaltar más la grandeza de su corazón, Jesús nos describe en la persona del hermano mayor,
cuál sería la reacción natural de los hombres: ¡nuestra reacción! De este modo nos enseña que, aún
en el caso de que “nosotros” pensáramos que no hay ninguna solución para nuestra situación, El
está dispuesto siempre a perdonar:







El hermano mayor estaba enojado y no quería entrar…
(La envidia de la suerte del arrepentido).
Hace tantos años que te sirvo… amaba por interés egoísta.
Nunca me has dado ni siquiera un cabrito…
(Olvida los beneficios recibidos y tiene envidia de su hermano que regresa vencido y
arrepentido).
“Ese hijo tuyo ha consumido tus bienes con malas mujeres”.
(No lo reconoce como hermano).

¡Que distinto es el Corazón de Cristo comparado con la mezquindad del corazón humano!

Hijo mío, todo lo mío es tuyo…
o Pero era necesario hacer fiesta,
o porque Tu hermano estaba muerto y ha resucitado.
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Con estas palabras se expresa una delicada corrección paternal recordándole que se trata de “su
hermano”; y, a la vez, se expresa el sentimiento jubiloso del corazón del Señor.
Conclusión:
Cristo te espera durante esta Experiencia Alvernia con los brazos abiertos para estrecharte con ellos.
El propuso ésta parábola para Ti, para mí, para todos los que estamos aquí presentes. El mismo te
ha traído a esta Experiencia para hacértelo comprender mejor. A Cristo le basta que le pidas
sinceramente perdón para hacerlo estremecer de alegría. El Cristo del Evangelio es el mismo con el
que hoy te vas a encontrar frente a frente. ¡Animo! ¡Se valiente! ¡Ten confianza! ¡Levántate!
Tú eres ese hijo pródigo de nuestros tiempos. Quizás tu padre no se parezca al Padre del hijo
pródigo del Evangelio, pero aquí está tu padre que supera en amor y misericordia a cualquier padre
humano. El te estaba esperando y te contemplaba desde lejos. Y, hoy vendrá corriendo a tu
encuentro para abrazarte y besarte y hacerte sentir su amor y su misericordia.
“Me levantaré e iré a donde está mi Padre y le diré”…
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TEMA: “DISCERNIMIENTO”
Objetivo: Enseñar, instruir y orientar para descubrir y actuar sobre las fuentes que inspiran las
actitudes y las conductas que han afectado nuestras vidas positiva y negativamente en lo espiritual,
personal, familiar y social.
Nota: El expositor debe ser de preferencia el asesor espiritual o, en su ausencia puede ser algún
alvernista con experiencia.
…………………………………………………………………………………………….
¿Qué es el Discernimiento?
1-. Naturaleza.
La palabra proviene del latín: “discernere” que significa: distinguir, identificar, reconocer.
En el orden natural: una de las señales del proceso de madurez en los niños es su capacidad para
distinguir entre los estímulos positivos y negativos a los que se encuentran sometidos interior y
exteriormente. Desde la capacidad de distinguir entre quién es el papá y quién es la mamá, el
desarrollo de la capacidad de explorar las circunstancias, cosas y personas que lo rodean.
En el campo psicológico: Es la capacidad,, arte o ciencia por la cual se puede identificar y
reconocer los síntomas de las afectaciones psicológicas y de las patologías psiquiátricas que
manifiestan las personas. Esto puede conducir a los médicos y psicólogos a localizar las causas y
raíces del comportamiento humano.
El discernimiento espiritual puede definirse como el arte o ciencia por la que se reconoce el origen
divino o no, la orientación divina o no, de lo que sucede en las actitudes y conductas de las
personas.
Si el espíritu de Dios está actuando en la vida de una persona, esta obrará de acuerdo a lo que Dios
es. La presencia del Espíritu de amor se dejará ver y reconocer en un comportamiento propio del
amor.
En cambio, si el espíritu del maligno es el que está actuando en la vida de una persona, se dejará ver
y reconocer en un comportamiento con lo que él es.
Sin embargo, el discernimiento nos puede llevar a conocer y descubrir también cuándo el origen de
las actitudes y conductas (internas o externas) no provienen ni del Espíritu de Dios ni del maligno,
sino del hombre mismo.
Jesús nos da el enfoque fundamental:
“Guárdense de los falsos profetas. Por su frutos ustedes podrían reconocerlos…” (Mt 7, 15-18).
Ahora bien: ¿Cuáles son las señales o frutos que nos permitirán descubrir, identificar la acción del
Espíritu Santo, la acción del mal y la acción del hombre mismo?
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Las señales o frutos son de dos clases: externos e internos.
a)
Las señales externas
La conformidad con la revelación de la Sagrada Escritura. La persona que se cree inspirada o
guiada por el Espíritu de Dios, pero al mismo tiempo vive y actúa contrariamente o bien, niega
directa o indirectamente la divinidad o la humanidad de Jesucristo, o no acepta la resurrección
optando por otros argumentos y no acepta las correcciones ni se corrige. En este caso, la persona
está evidentemente en contradicción con la Escritura que es inspirada por el Espíritu de Dios que da
testimonio a favor de Cristo. El Espíritu Santo no puede contradecirse.
La conformidad con la enseñanza de la Iglesia. En materia de fe y de moral. La Iglesia recibió del
mismo Cristo la misión de enseñar y evangelizar prometiéndole la asistencia de la luz del Espíritu
Santo. Entonces, una enseñanza contraria a esta enseñanza de la Iglesia no podría venir del Espíritu
Santo, pues el Espíritu Santo es el alma de la Iglesia.
El cumplimiento y la fidelidad al deber de estado. La fidelidad matrimonial, la fidelidad a la
consagración religiosa o sacerdotal. La honestidad profesional, escolar, magisterial, política, etc.
Estas tres señales que no son las únicas pero que son las más importantes, son de gran ayuda en una
primera etapa del discernimiento que se deba realizar sobre una persona o un grupo; pero no bastan.
Puede suceder que hasta este punto todo sea perfectamente normal y que sea necesario profundizar
más. Intervienen entonces las señales interiores.
b)
Las señales interiores
Textos clásicos de referencia: Gal 5,19-21 y 5,22-24


Los frutos de la carne: Gal 5,19-21.
Los frutos del Espíritu Santo: 5,22-24.
Conclusión:
El Espíritu de Dios se manifiesta por la paz, la alegría, la humildad, la caridad, el amor, respeto,
sencillez, apertura…
El espíritu malo se identifica por la división, la tristeza, el orgullo, la soberbia, la perversión y la
corrupción de sentimientos, actitudes y comportamientos.
El espíritu humano se manifiesta por el egoísmo y la resistencia a la gracia libre y voluntariamente.
Cuando el hombre sabedor de lo bueno y de lo malo toma una actitud y comportamiento optando
por lo uno o lo otro.
Pág. 42
2-. Su aplicación.
La prueba del tiempo es tanto más importante cuánto que el malo, padre de la mentira, sabe
engañar mejor. Descubrir como una de sus estrategias es lograr la negación de su presencia o
existencia para avanzar en sus intenciones.
Evidentemente que la acción de Dios y la del maligno, n son iguales. Como la diferencia entre el
artesano y la artesanía. Sin embargo, el hombre no puede subestimar la obra del malo y la capacidad
de vencerlo.
Con un pecador empedernido el demonio no tiene para qué preocuparse, ya es suyo, y lo
adormecerá para mantenerlo en el mismo estado, más aún, lo convierte en su instrumento.
Dios, por el contrario, trabaja en la conciencia del pecador para que sienta el llamado a la
conversión, a un cambio de vida, de actitudes y comportamiento.
Por otra parte, el malo no puede atacar abiertamente a las personas que están entregadas
completamente a Dios. Entonces, el malo trata de “imitar la acción de Dios” y así desviar
engañosamente a la persona y atraerla hacia él. Se disfraza de ángel de luz, pero siempre será
posible descubrirlo por su cola de serpiente. Si al comienzo aparecen algunos frutos que parecen
provenir de Dios, sin embargo siempre saltará a la vista alguna duda. Después de un tiempo las
cosas no se ven tan claras por lo que hay que saber esperar. Al final, los frutos manifestarán
claramente el origen de lo que sucede en la persona o grupo porque se constata que los frutos no son
del Espíritu de Dios.
En el ejercicio del discernimiento hay que estar atentos a todos los signos (externos e internos): no
hay que depender y basarnos en un solo signo. Hay que tomar las señales en conjunto y analizarlas
en particular y en conjunto para observar la convergencia.
¿Quiénes deben o pueden discernir?
“Caminando es como se hace el camino”. Es ejercitando el discernimiento como se aprende a
discernir tomando en cuenta claro está, una preparación adecuada en el conocimiento de los
principios y las experiencias al respecto.
Manteniéndonos perseverantes ante los fracasos y humildes ante los éxitos.
El apoyo y asesoría de un guía espiritual competente puede ser una ayuda importante para
progresar.
Finalmente, tenemos que hay dos clases de discernimiento, el adquirido que es el que acabamos de
estudiar y el infuso que proviene de la gracia de Dios y en él no hay error.
Este segundo tipo de discernimiento debe ser discernido hasta comprobar que efectivamente se trata
de este don. Hay que ejercerlo con suma prudencia y humildad; con discreción y caridad.
No hay que descuidar el espíritu de oración y devoción, meditar la Palabra de Dios, participar de la
Eucaristía, lectura espiritual, vida de santos etc…
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Tener bien presente las tentaciones en que, por lo general, se puede caer:




Estar a la caza de lo demoniaco
Tomar actitudes analíticas sobre las personas
Emitir conclusiones en base a malas informaciones
La pereza espiritual, aridez, vacío o infantilismo espiritual
Nota: El siguiente material son apuntes de la clase del P. Fr. Rodolfo Hernández Medrano,
que pueden enriquecer el curso de discernimiento (queda a criterio del fraile el impartir este
material, de Fr. Rodolfo, a los laicos).
EL DISCERNIMIENTO EN LA VIDA ETICA DE LOS CRISTIANOS
Y SU IMPORTANCIA EN LA MORAL SOCIAL
OBJETIVOS: Al finalizar este capítulo, el alumno será capaz de:
-Describir el significado y la importancia del discernimiento en la vida del cristiano
-Comprender la estructura del discernimiento ético-social
-Enunciar los obstáculos y las condiciones del discernimiento.
-Señalar algunas pistas de verificación en el discernimiento
auténtico
-Presentar los criterios en el proceso de discernimiento de Jesús
-Explicar en qué consiste el lugar ético y la opción ética
INTRODUCCION
El tema del discernimiento tiene profundas raíces en los escritos del Nuevo Testamento 1 y
pertenece a la tradición de la Iglesia. La teología moral corrió el peligro de invadir el terreno del
derecho canónico y en estos últimos años se está reconociendo la necesidad de que la teología moral
vuelva a su raíz: la espiritualidad entendida como un estilo de vida del cristiano2. Uno de los
grandes temas de la espiritualidad es sin duda el discernimiento espiritual (es decir, la búsqueda de
la voluntad de Dios) y este mismo tema constituye la preocupación práctica de la ética cristiana (es
decir, cómo actuar según el plan y el proyecto de Dios). La reflexión ética constituye, de hecho, un
proceso de discernimiento, de búsqueda constante del proyecto ético de Dios sobre la historia
humana.
1 Cfr. E. LOPEZ ASPITARTE, Discernimiento Moral. en F. COMPAGNONI; G. PIANA; S. PRIVITERA; M.
VIDAL (Eds.), Nuevo Diccionario de Teología Moral. Madrid 1990, 375-390.
2 Cfr. B. HARING, Libertad y Fidelidad en Cristo III. Barcelona 1981, 266-269; R. ORDUÑA; G. MORA
BARTRES; E. LOPEZ ASPITARTE, Praxis Cristiana I. Madrid 1980, 389-405; M. VIDAL, El discernimiento ético.
Madrid 1980, 13-27.
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Al respecto, Mifsud opina que en un tiempo de cambio y de crisis la necesidad del discernimiento
se hace más patente que nunca. Además la realidad social es una realidad cambiante, sujeta a la
provisionalidad histórica en las expresiones estructurales de las relaciones entre los seres
humanos. El orden social de antaño se cuestiona profundamente, porque la autocomprensión del
ser humano y del grupo humano ha evolucionado rápidamente en estas últimas décadas. En este
contexto también la ética social necesita, de manera imperante, una formulación discerniente 3. La
variedad de situaciones, la complejidad de los problemas y la rapidez de las transformaciones hacen
del discernimiento una preocupación clave para la ética social cristiana, es decir, de la lectura ética
de lo social.
1. EL DISCERNIMIENTO CRISTIANO
El discernimiento es la búsqueda activa de la voluntad de Dios en lo concreto de las situaciones
históricas4. Entendemos por discernimiento cristiano la búsqueda concreta de la voluntad de Dios,
no sólo para ser captada, sino para ser realizada. Entendemos el discernimiento, por tanto, no sólo
puntualmente, sino como un proceso en el cual la voluntad de Dios realizada verifica la voluntad
de Dios pensada. Por lo tanto, el problema del discernimiento no termina desabsolutizando lo
histórico concreto, sino encontrando aquello que hay que hacer, según la exigencia paulina de un
amor que nos urge5.
El discernimiento es un proceso de búsqueda y de realización de la voluntad de Dios en la historia
humana. Este proceso implica un lugar de verificación de la voluntad de Dios. Por consiguiente, no
se trata tan sólo de preguntar cuál es la voluntad de Dios, sino que también significa el interrogante:
dónde se puede encontrar, para poder actuar de una manera consecuente. En otras palabras, el
discurso del discernimiento cristiano no se reduce a la búsqueda de "que" (el objeto de la voluntad
de Dios) sino también incluye un "dónde" (la ubicación correcta para poder abrirse al "objeto" de la
voluntad de Dios). Es decir, el interrogante del discernimiento cristiano es: ¿dónde me sitúo para
poder percibir la voluntad de Dios donde El quiere que la encuentre?
El tema del discernimiento, con una larga tradición en la espiritualidad de la Iglesia, se ha limitado
muchas veces al campo de lo personal, es decir, en la relación del individuo con Dios. Sin embargo,
es completamente compatible con los deberes sociales del individuo y de la comunidad. El
discernimiento espiritual es un proceso ascético tendiente a encontrar la Voluntad de Dios, es
decir, la manera de poder vivir el amor, la caridad concreta, en nuestra vida. Ahora podemos
decir, sin miedo a equivocarnos, que la justicia social es una de las mediaciones más privilegiadas
de la caridad.6
El discernimiento cristiano también puede entenderse como un discernimiento ético-social. El
cumplimiento del amor se torna en exigencia de la justicia; el amor se hace solidaridad histórica.
2. LA ESTRUCTURA DEL DISCERNIMIENTO
3 Id., Una construcción ética de la utopía cristiana. Moral del discernimiento IV. Chile 1988, 285.
4 M. VIDAL, op. cit., 20.
5 J. SOBRINO, Jesús en América Latina. Santander 1982, 209-210.
6 J. M. LIBANIO, Discernimiento y política. Santander 1978, 10.
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El tema del discernimiento está muy presente en los escritos del Nuevo Testamento. A partir de
algunos textos, se han llegado a las siguientes conclusiones7 sobre la importancia del
discernimiento para el cristiano, según la mentalidad del Nuevo Testamento, especialmente según la
teología paulina:
1a. El discernimiento cristiano no es una cuestión parcial, ni un tema marginal o fronterizo, en el
conjunto de la existencia cristiana. En efecto, la vida de fe del creyente se concretiza y se expresa en
el discernimiento (Rom 12, 2); el caminar como hijos de la luz lleva consigo la puesta en práctica
del discernimiento, para ver lo que agrada al Señor (Ef 5, 8-10); la madurez y la perfección de la
vida cristiana se logran a través del discernimiento entre lo bueno y lo malo (Heb 5, 14).
2a. La idea constante de San Pablo es que el creyente ha de encontrar lo que agrada al Señor,
siempre y en cada circunstancia, mediante el discernimiento. El hombre de fe encuentra lo que
agrada a Dios en el descubrimiento personal, que el propio sujeto hace, de lo que agrada al Señor,
es decir, en el discernimiento.
3a. Por consiguiente, se puede decir que la medida de una vida auténticamente cristiana está en
relación a la capacidad que tiene la persona para discernir por sí misma, en cada caso y en cada
situación, lo que Dios quiere. Y no sólo la capacidad, sino sobre todo la puesta en práctica de dicha
capacidad.
4a. La medida de la vida cristiana no está en la docilidad pasiva en el mero sometimiento. El
hombre de fe ha de tener en cuenta, al formarse su propia conciencia, las exigencias del amor al
prójimo tal como se especifican en los preceptos negativos del decálogo que prohíben hacer daño al
hermano en sus bienes esenciales. Además, ha de tener en cuenta también las normas y leyes, que
en toda sociedad regulan y organizan la convivencia, así como las decisiones de la autoridad
legítimamente constituida. Pero la cuestión está en saber quien tiene la última palabra cuando se
trata de formar la propia conciencia. Desde el punto de vista cristiano, la última palabra depende
siempre del Espíritu de Dios. De ahí, la necesidad del discernimiento cristiano en la formación de
la propia conciencia. Sin embargo, todo discernimiento está limitado por las exigencias del amor al
prójimo y por las normas y leyes existentes, en la medida que tales leyes y normas expresan el amor
y el respeto por los demás8.
5a. El espíritu de Dios no es un auxiliar, una especie de ayuda o de ayudante, que viene a nosotros
para que no fallemos en el sometimiento a las leyes, normas y decretos que provienen de la
institución. El Espíritu está siempre por encima de toda ley y de toda institución humana. En el
Nuevo Testamento la animación y la dirección del Espíritu se traducen, en la práctica de la vida
diaria, en eso que el mismo Nuevo Testamento llama el discernimiento de la voluntad de Dios. Por
lo tanto, el discernimiento ocupa el centro mismo de la vida cristiana.
La realidad cristiana del discernimiento resalta el papel protagónico del Espíritu de Jesús en la vida
del creyente. Es el espíritu de Jesús que constituye en sujeto ético, que ilumina el discernimiento
ético y que favorece la praxis ética del creyente. El Espíritu Santo es la "nueva ley" de la ética
7 Cfr. Un estudio más desarrollado de éstas, en: J.M. CASTILLO, El discernimiento cristiano. Salamanca 1984,
41-57; Id. La imitación de Cristo y camino del discernimiento privatizado a la anulación del discernimiento. en
Concilium 139(1978)539-551. Estas conclusiones las deduce a partir de los siguientes textos: Ef 5, 8-10; Rom 12, 1-2;
Flp 1, 8-11; I Cor 11, 28-29; II Cor 13, 5-6; Gal 6, 4-5; I Tes 5, 19-22; Heb 5, 14; I Jn 4,1.
8 T. MIFSUD, op. cit., 287.
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cristiana9. El dejarse dirigir por el Espíritu de Dios es lo que configura al cristiano en creyente
responsable de una historia marcada por la historia de la salvación.
El discernimiento cristiano no es un privilegio de los santos sino la tarea de todo creyente, porque
exige un cambio radical que encuentra su expresión en una nueva mentalidad de comprender las
situaciones y su traducción en una nueva manera de actuar en la historia. El discernimiento no es el
resultado de una emotividad superficial orientada en tal o cual sentido ni tampoco se deduce del
raciocinio y del discurso lógico sin más. El discernimiento brota de los más profundo de nosotros
mismos, es decir, de esa misteriosa profundidad del hombre de la que surgen nuestras opciones
fundamentales y que implica, al mismo tiempo y en un mismo acto, idea y decisión, inclinación y
connaturalidad, atracción y prontitud ... Por consiguiente, el discernimiento cristiano sólo se puede
realizar a partir de una renovación y de una transformación. Pero teniendo muy en cuenta que no
se trata simplemente de renovar actos de la persona, sino de renovar a la persona misma, sus
facultades profundas, su interioridad, su capacidad de valorar, de sentir, y de enjuiciar y de
amar10.
El discernimiento es fruto y consecuencia de la conversión a Dios y a su proyecto ético; el
discernimiento es la preocupación auténtica y práxica de hacer del otro un hermano, porque se le
reconoce como hijo de Dios.
El discernimiento es un tema clave para la ética cristiana, porque ella se plantea como una reflexión
discerniente sobre el comportamiento humano. El campo de lo social, donde la caridad se
transforma en exigencia de justicia, no es nada ajeno al discernimiento. Por lo tanto, la estructura
del discernimiento ético-social se puede sintetizar de la siguiente manera.
1o. El sujeto
El sujeto del discernimiento es la persona comunitaria o la comunidad formada por personas
individuales. El discernimiento no es un ejercicio privado, sino una búsqueda de la persona que se
encuentra en comunión con otras. Discernir "fuera" o "al margen" de la comunidad es negar la
dimensión comunitaria de la fe. La ausencia del discernimiento en la comunidad -la uniformidad
acrítica que no cuestiona y no se autocuestiona- también niega la fe comunitaria porque confunde la
"acomodación" con el discernimiento. No os acomodeis al mundo presente, antes bien transformaos
mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podais distinguir cuál es la voluntad de
Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto (Rom 12, 2).
2o. El objeto
El objeto del discernimiento es la búsqueda de la voluntad de Dios en lo concreto de las situaciones
determinadas. Es decir, la construcción de su reinado mediante el descubrimiento de su llamada en
la historia de los acontecimientos y en el encuentro con los demás. No es un salirse de la historia,
sino una lectura de la historia con la mirada de Dios. La historia humana conlleva una carga de
significado divino, que exige una actitud discerniente para poder comprenderla y para poder
realizarla de una manera correspondiente.
9 Cfr. Suma Teológica I-II, q. 106 art. 1.
10 J. M. CASTILLO, El discernimiento cristiano. Salamanca 1984, 66-67.
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3o. El proceso
El proceso del discernimiento es un discurso desde la realidad y no tan sólo sobre ella. Es en medio
de la complejidad de una situación concreta que el sujeto entra en un proceso de discernimiento. Por
lo tanto, es en medio de los condicionamientos que el sujeto tiene que entrar en un proceso de
compromiso (inmerso en la realidad) y de distanciamiento (reflexionar sobre la situación desde la
perspectiva de Dios). Ambos polos son necesarios: no se puede discernir sin comprometerse,
porque el objeto del discernimiento es el compromiso, y, a la vez, el compromiso sin discernimiento
puede perderse en una búsqueda sin rumbo porque se pierde el horizonte de significado11. El
discernimiento es búsqueda y realización de la voluntad de Dios.
4o. El lugar
El "lugar" del discernimiento es clave para poder encontrar a Dios donde El quiere que se le
encuentre. El discernimiento implica una "ubicación" en la perspectiva de Dios. Los discípulos de
Emaús reconocieron a Jesús en el compartir el pan (Lc 24, 13-35). En la parábola del Juicio final
(Mt 25, 31-46), los "condenados" no supieron reconocer a Jesús en el hambriento, en el sediento, en
el forastero, en el desnudo, en el encarcelado. Por lo tanto, no se trata tan sólo de la búsqueda, sino
de vital importancia el lugar desde el cual se emprende la búsqueda de la voluntad de Dios. La
cuestión no está en si alguien busca a Dios o no, sino en si lo busca donde él mismo dijo que estaba.
5o. La finalidad
La finalidad del discernimiento ético social es la transformación de la realidad. Lo fundamental no
es el discernimiento, ni la nueva percepción de la realidad, sino su transformación, de modo que la
nueva conciencia se verifique, se haga verdad en la realidad concreta, y ésta se exprese en la nueva
conciencia. El interés fundamental consiste en la transformación de una situación que, leída a la
luz de la revelación se muestra anti-evangélica. El proceso de discernimiento constituye una
pequeña contribución a la lectura de esa realidad a la luz de la revelación, empleando una clave de
fe. De nada valdría la lectura, a nada contribuiría una clave de interpretación, si la transformación
no afectase a la misma realidad. De nada serviría discernir la Voluntad de Dios en las mediaciones
que tratan de superar las contradicciones de la sociedad, si tales mediaciones no se hiciesen
historia mediante su realización12. La necesidad del discernimiento surge justamente porque se
percibe que la realidad contradice la voluntad de Dios; por lo tanto, discernir es la
autotransformación que se expresa en una transformación de la realidad.
3. LAS CONDICIONES DEL DISCERNIMIENTO
El discernimiento ético es exigente, pero liberador, porque supone un sujeto adulto en la fe y
comprometido en su práctica del amor fraterno. Ciertamente es una ética muy lejana del relativismo
adolescente y de la comodidad infantil. Al destacar los obstáculos, los requisitos previos y la
confirmación posterior, esta afirmación se hará patente por sí sola.
Evidentemente, el proceso del discernimiento puede degenerar en un simple auto-engaño. Por lo
tanto, es preciso despejar el terreno y señalar algunos obstáculos que pueden impedir el proceso:
11 T. MIFSUD, op. cit., 289.
12 J. B. LIBANIO, op. cit., 12.
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1o. El temor a la libertad responsable
La libertad humana implica a la vez uno de los grandes anhelos del ser humano como también uno
de los grandes temores de cada ser viviente, porque la libertad nos enfrenta con nosotros mismos y
en la soledad de ese encuentro uno tiene que optar y hacerse cargo de sus opciones. Un
sometimiento pasivo -sea a lo mandado, lo impuesto, el simple acato a la legalidad vigente, o la
despreocupación- libera al individuo de la responsabilidad madura de una búsqueda constante de la
voluntad de Dios entre las diversas alternativas que se van presentando. La libertad responsable
significa la carga pesada de la búsqueda y de la opción.
2o. El peligro del auto-engaño
Es evidente el peligro de reducir el discernimiento a un simple proceso de auto-afirmación frente a
Dios haciendo coincidir su voluntad con la de uno. Es decir, el peligro de la propia
autodivinización de la propia voluntad. El egoísmo, los intereses velados, las ideologías, etc. pueden
ser una fuente de autoengaño inconsciente o consciente. Por lo tanto, es preciso una actitud previa
de auténtica búsqueda, colocándose en el "lugar" correspondiente y dispuesto a asumir los planes de
Dios por encima de los propios. Entrar en un proceso de discernimiento con una conclusión previa o
irrevocablemente tomada, es una pérdida de tiempo. El proceso del discernimiento significa la
disponibilidad a cuestionarse, a dejarse cuestionar por las situaciones y por las personas; en una
palabra, abrirse a lo novedoso de una nueva mentalidad, es decir, permitirse renovar en forma
crítica y reflexiva nuestra manera de personal y habitual de pensar
3o. La seguridad del legalismo
Por legalismo se entiende no tan sólo un legalismo ético, sino también un legalismo social. Es decir,
el refugio de buscar seguridad en lo establecido. El legalismo busca la autojustificación personal y
es una expresión de egocentrismo frente a las necesidades del otro. El referente es el cumplimiento
de lo establecido y desde este referente se juzga a las personas y sus aspiraciones. En el fondo, el
legalismo es deshumanizante, porque el verdadero referente es el ser humano y desde él se ha de
juzgar lo establecido.
Estas breves observaciones -opina Mifsud- ponen en evidencia que el discernimiento ético precisa
de algunos requisitos previos. En este discernimiento, se hace necesaria la adquisición de las
siguientes actitudes: 13
1a. Situarse en un proceso de conversión personal
-El reconocimiento de la presencia de Dios en la historia nos interpela y nos llama a la acción
histórica. La originalidad cristiana no está tanto en la necesidad de los cambios estructurales, sino
más bien en que este cambio debe ser el resultado de la conversión del ser humano. La nueva
mentalidad se hace un nuevo estilo de vida14.
13 Cfr. T. MIFSUD, op. cit. 291-294.
14 íbidem, 292.
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-El paso de una visión individualista a una conciencia social de solidaridad. La profunda y rápida
transformación de la vida exige con suma urgencia que no haya nadie que, por despreocupación
frente a la realidad o por pura inercia, se conforme con una ética puramente individualista. El
deber de justicia y caridad se cumple cada vez más contribuyendo cada uno al bien común según la
propia capacidad y la necesidad ajena, promoviendo y ayudando a las instituciones, así públicas
como privadas, que sirven para mejorar las condiciones de vida del hombre. (GS, 30).
-El replanteamiento del "lugar social" desde el cual cada uno avalúa la realidad social y sus
procesos. Nuestros juicios están inevitablemente condicionados por el propio grupo social; aún más
el propio grupo social proporciona una auto-seguridad por el sentimiento de pertenencia a él. Es
preciso estar dispuesto a comprender y a juzgar la realidad social desde el "lugar" de los predilectos
de Dios. Además es evidente que desde el lugar del poder uno es tentado a defender los intereses
propios, mientras que desde el lugar de los marginadoss y excluidos uno se siente urgido a defender
los derechos de los pobres por encima de sus propios intereses. Y la auténtica universalidad se
construye a partir de la inclusión de los excluidos.
-La revisión de nuestras fidelidades sociales, teniendo en cuenta que sin libertad profunda de toda
ambigüedad y de todo sentido de oportunismo, el discernimiento es vano. También implica un
sentido crítico frente a todos los absolutismos y totalitarismos que carecen de un mínimo sentido de
auto-crítica.
2a. Entrar en una dinámica de generosidad
-La capacidad de sentir como propias las necesidades de los demás, de indignarse frente a las
situaciones injustas, de apoyar todo proyecto de solidaridad con el necesitado.
-La necesidad de entender el progreso en términos humanizantes, de estructuras más justas, de
acceso a todos los beneficios de la sociedad, de mayor participación en la construcción de la
sociedad.
-La importancia de comprender que toda profesión es un servicio al otro y no tan sólo una fuente de
ingreso.
3a. Adquirir o fortalecer un sentido eclesial
-El sentido eclesial no se reduce a un examen de adecuación o no adecuación con la Doctrina social
de la Iglesia. En primer lugar, implica una comunidad orante, que asume los desafíos sociales a la
luz de la Palabra de Dios. Una oración en medio de la acción que explicita la fe, despierta la
esperanza y purifica la caridad.
-En el discernimiento comunitario se crea la comunidad, se fortalecen los lazos, en torno a Aquel
que envía a la comunidad y que es fuente de las opciones fundamentales de todo creyente.
-La comunidad orante es una comunidad obrante, porque es una comunidad enviada, en comunión
con sus pastores, a ser testigo de la común dignidad de todo ser humano.
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-La importancia de la comunidad eclesial de base se hace patente, porque en comunidad con los
demás creyentes se deja cuestionar por la realidad social a la luz de la palabra de Dios.
Pero ¿existe alguna confirmación posterior a un proceso de discernimiento? Es decir, ¿se pueden
señalar algunos indicios de que el proceso ha sido auténtico y que la conclusión es una mediación
correcta de la voluntad de Dios? El interrogante es clave, pero la respuesta es difícil -quizá
pretenciosa- por la variedad de situaciones y por el mismo hecho de querer buscar la seguridad
dentro de la complejidad. Sin embargo, se pueden señalar algunas pistas al respecto: 15
1a. La experiencia del discernimiento es la experiencia del amor fraterno. La voluntad de Dios se
resume en el único precepto de amor a Dios y amor al prójimo. Por lo tanto, es un amor que busca
comprender la situación del otro a partir de su necesidad concreta. Lo que pido en mi corazón es
que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y todo discernimiento, con
que podais aquilatar lo mejor para ser puros y sin tacha el Día de Cristo, llenos de los frutos de la
justicia que vienen por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios. (Filip 1, 9-11). El
discernimiento es fruto de la caridad y conduce a la caridad: una caridad que se hace creativa,
sensible y despierta para encontrar mediaciones de justicia social, de liberación del oprimido, de
conversión del opresor. Todo indicio de amargura, de venganza, de odio tiene que pasar por el
colador de la caridad fraterna.
2a. La experiencia del discernimiento se verifica en la conducta concreta "El árbol se conoce por
el fruto" (Mt 12, 33; 7, 15-20; Lc 6, 43-45). No es la abundancia de las palabras, sino en la
coherencia de vida que se denota la autenticidad de todo discernimiento.
3a. La experiencia del discernimiento se abre a los frutos del Espíritu. "Sólo la presencia del
"fruto" del Espíritu puede garantizar la rectitud de nuestras acciones. Ahora bien, el fruto del
Espíritu se reduce a una sola cosa: el amor fraterno en sus diversas manifestaciones. Estas
manifestaciones son: amor, alegría, paz, tolerancia, agrado, generosidad, sinceridad (Ef 5, 9),
rectitud (Filip 1, 11; Hb 12, 11; St 3, 18) y libertad cristiana (II Cor 3, 17). Sólo los frutos que se
producen en nuestra convivencia social pueden garantizar la rectitud de nuestras decisiones. Por
consiguiente, donde se produce división, resentimiento, agresividad, intolerancia, tacañería,
desconfianza, autosuficiencia, insinceridad, distanciamiento de los demás -sobre todo si son los más
pobres- y, especialmente, donde hay opresión, es enteramente imposible que en esas cosas, por más
que se produzcan por motivos altísimos, se encuentre lo que Dios quiere16.
4a. La experiencia del discernimiento opta por el oprimido contra su opresión. La carencia de
esta opción niega la igual dignidad de todo ser humano, la común fraternidad de Dios Padre, y es
portador de intereses velados. La autenticidad del amor fraterno se verifica en la opción de todos los
empobrecidos y marginados de la sociedad. La parcialidad de la opción y la universalidad del
proyecto nacen de la comprensión del amor al prójimo como un amor auténtico, que comienza a
partir de la necesidad del otro.
5a. La experiencia del discernimiento es fiel a la Iglesia. Una fidelidad creativa que, en comunión
con los pastores y en un espíritu de diálogo y respeto busca siempre ser la prolongación de la labor
15 íbidem 293s.
16 J. M. CASTILLO, citado por A. MIFSUD, op. cit., 294.
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del buen samaritano. El sano y legítimo pluralismo de los proyectos políticos encuentra su centro de
unión en la preocupación por el rostro sufriente del Cristo pobre.
4. EL DISCERNIMIENTO DE JESUS
Jesús el Cristo es el referente del cristiano. Por lo tanto, el discernimiento de Jesús es de suma
importancia para los seguidores de Jesús. La búsqueda constante de la voluntad del Padre orientó la
vida de Jesús (Mc 3, 35; Mt 6, 10; 7, 21; 12, 50; 26, 42; Lc 22, 42), hasta tal punto que Jesús llegó a
afirmar que su alimento era hacer la voluntad de su Padre (Jn 4, 34).
La decisión incondicional de Jesús por Dios por el bien del hombre no significa que no compartió
nuestra condición humana de búsqueda. Jesús fue tentado (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13): Pues no tenemos
un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual
que nosotros excepto en el pecado (Hb 4, 15). En medio de la búsqueda, la opción fundamental de
Jesús por Dios y por la salvación del hombre quedó intacta.
Es importante tomar consciencia que la búsqueda de Jesús giró en torno a los medios para llevar a
cabo su misión y no en torno al fin de su vida. En el relato de las tentaciones, "el tentador no
propone a Jesús que se aparte de su fin, es decir, de su proyecto mesiánico de salvación ("Si eres el
Hijo de Dios.."), sino que, en realidad, lo que hace es ofrecerle unos medios determinados para
realizar esa salvación. Ahora bien, los medios que presenta Satanás son los medios, humanamente
hablando, más eficaces que nadie se podría imaginar: posibilidad de convertir hasta las piedras en
pan, el prestigio indiscutible de quien viene como llovido del cielo entre palmas de ángeles y, por si
fuera poco, todo el mundo a sus pies ¿Quién se resistiría ante semejante figura de hombre y con
tales medios a su alcance?. He ahí la intuición y el genio de Satanás: salvar y liberar a los hombres,
pero mediante el poder del prestigio, del poder y la dominación. El diablo no pretende que Jesús se
aparte de su fin, sino que intente lograr ese fin con unos medios, que son exactamente el polo
opuesto de la solidaridad. Pero Jesús rechazó la tentación del poder. Porque, para Jesús; no hay más
que un medio de salvación y liberación: La solidaridad hasta el extremo. 17 Y esto sigue siendo
nuestro problema. El discernimiento de los medios para conseguir el fin de una convivencia social
más humana y más justa es una cuestión clave en la ética social cristiana. La estructura del
discernimiento de Jesús, o los criterios que Jesús empleó para poder discernir la voluntad de su
Padre en la salvación y liberación del hombre, son de vital importancia para la reflexión de la ética
social.
Ciertamente, evitar el conflicto no fue un criterio en el discernimiento de Jesús. Esto no significa
que Jesús fue un "busca pleitos", sino que frente a la verdad y la defensa del hombre Jesús no
titubeaba. La muerte de Jesús fue el resultado de un conflicto porque fue condenado como blasfemo
(Lc 22, 70-71) y ejecutado como rebelde (Lc 23, 2); es decir, Jesús -mediante sus opciones- entró en
conflicto con la religión imperante en su tiempo y con el orden establecido. Jesús denunció
públicamente a los fariseos (Mt 12, 34-37; 23, 1-39), a los que ejercían el poder como dominación
sobre el otro (Mt 20, 25-28; Mc 10, 41-45; Lc 22, 24-27), a Herodes (Lc 13, 32) al peligro de la
riqueza (Lc 6, 24-25; 18, 24-27). La misma compañía de Jesús fue conflictiva y por ello fue acusado
de recibir a los publicanos y a los pecadores (Mc 2, 16; Lc 7, 39; 15, 1-2; 19, 7), como también fue
llamado "comilón" y "borracho" (Mt 11, 19). La conducta de Jesús fue considerada como peligrosa
para el orden social establecido y por eso se decretó que "es mejor que muera uno solo por el pueblo
17 íbidem, 295.
Pág. 52
y que no pereza toda la nación" (Jn 11, 45-54). La misma presencia de Jesús en la historia es
conflictiva, porque obliga tomar postura frente a su persona y sus opciones (Lc 12, 51-53; Jn 7, 4044).
José M. Castillo propone los siguientes criterios en el proceso de discernimiento de Jesús: 18
1o. No basta optar por un fin bueno, porque más importante que eso es la elección de los medios.
2o. Jesús no escogió los medios más eficaces, ya que el medio fundamental que utilizó en el
cumplimiento de su misión fue la solidaridad. Jesús se hizo solidario con personas reales y dentro
de unas posibilidades limitadas y concretas. Pero no pretendió asirse del poder, para implantar,
desde el poder el mando, el reinado de Dios.
3o. Jesús no escogió cualquier forma de solidaridad, ya que optó decididamente por lo que bien
podemos llamar la solidaridad parcial. Encarnarse para Jesús no significó ubicarse en la totalidad
de la historia para corresponder desde ahí a la totalidad de Dios: significó más bien elegir aquel
lugar determinado de la historia que fuese capaz de encaminarle a la totalidad de Dios. Y ese lugar
no es otra cosa que el pobre y el oprimido. 19 Por supuesto, desde nuestra fe de hoy, podemos decir
con toda razón que Jesús amó a todos los hombres. Pero a eso hay que añadir que a unos los amó
desde su propia posición de pobres y oprimidos, mientras que a los otros los amó desde el sitio y la
suerte de los pobres.
4o. La solidaridad que vivió y practicó Jesús fue una solidaridad sin límites. Porque el Dios que
se revela en Jesús es el Dios que quiere recrear a todo hombre y a todo el hombre. La solidaridad de
Jesús no se limitó a lo religioso o a lo espiritual, como tampoco se limitó a lo terreno o a lo
sociopolítico. La solidaridad de Jesús se hizo justicia y abarcó, por eso, todos los ámbitos que la
justicia implica entre nosotros: lo religioso y lo espiritual, lo humano y lo familiar, lo público y lo
sociopolítico. Ningún límite puso Jesús a su solidaridad. Para que nosotros tampoco lo pongamos.
5o. La solidaridad que vivió y practicó Jesús fue también una solidaridad conflictiva. Porque el
amor y la solidaridad que optan por el oprimido, y que optan por él hasta realizarse en lo social y en
lo político, son un amor y una solidaridad que no pueden sino desencadenar la tensión, el
enfrentamiento y el conflicto. Una solidaridad que no genera conflictos y tensiones con quienes
siguen siendo los opresores en este mundo nuestro, es a todas luces una solidaridad que nada tiene
que ver con lo que fue la solidaridad de Jesús 20.
Jon Sobrino también estudia el discernimiento de Jesús como prototipo de la estructura de todo
discernimiento cristiano, 21 porque si ser cristiano es llegar a ser hijos en el Hijo, entonces el
discernimiento cristiano ha de tener una estructura semejante a la de Jesús.
Jesús ve la voluntad de Dios situada entre un "sí" y un "no" incondicionales. El "no"
incondicional se dirige hacia el pecado contra el reino de Dios; es decir, contra todo aquello que
deshumaniza al hombre, que le da muerte como hombre, que amenaza, impide o anula la fraternidad
humana expresada en el Padre "nuestro". El "sí" incondicional se dirige a un mundo que tiene que
18 Presentados por T. MIFSUD, op. cit., 295.
19 Cfr. J. SOBRINO, El seguimiento de Jesús como Discernimiento en Concilium 139(1978)523.
20 T. MIFSUD, op. cit., 296.
21 Cfr. J. SOBRINO, Jesús en América Latina Santander 1982, 211-218.
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ser reconciliado, manteniendo la utopía de ese "sí" como tarea que no se puede abandonar, aun
cuando la historia con gran frecuencia la cuestione radicalmente.
Jon Sobrino establece los siguientes criterios en el proceso del discernimiento de Jesús:
1o. La encarnación parcial en la historia. Esa parcialidad (elegir aquel lugar determinado de la
historia que fuese capaz de encaminar a la totalidad de Dios), que se presenta como alternativa a
otras parcialidades desde el poder, hace comprender a Jesús su misión como destinada a los pobres,
y en solidaridad con ellos declara -en la parábola del juicio final- al pobre y al oprimido como el
lugar desde el cual se discierne la praxis del amor.
2o. Una praxis eficaz del amor. Jesús busca no sólo anunciar una buena nueva, sino realizarla: que
la buena noticia se convierta en la buena realidad.
3o. Una praxis del amor sociopolítico, es decir, de un amor que se torna justicia. Aunque el amor
se extiende, en principio, a cualquier tipo de relaciones que surjan entre las personas, la historia de
Jesús da claro testimonio de que no puede faltar la eficacia del amor para configurar toda la
sociedad.
4o. La disponibilidad a un amor conflictivo precisamente porque quiere ser parcial, eficaz y
sociopolítico. La conflictividad es intrínseca al amor de Jesús desde el momento en que concibe su
universalidad desde el lugar concreto del oprimido. Si el amor de Jesús fue para todos, su
realización concreta le supuso estar en un primer momento con los oprimidos, precisamente por
querer humanizar a todos, hacer de todos hermanos ya en la historia.
Finalmente Sobrino afirma que de Jesús aprendemos no tanto las respuestas a nuestros
discernimientos, sino más fundamentalmente aprendemos cómo hay que aprender a discernir22.
Mifsud concluye diciendo que por lo que se ha expuesto, queda claro que el discernimiento no es
ajeno al discurso ético sobre la realidad social. Por el contrario, el discernimiento es un punto de
partida para una lectura ética de lo social que pretende ser cristiana. Esto no significa un discurso
excluyente o sectario, sino un discurso que tiene algo que aportar dentro de un esfuerzo de diálogo
y colaboración, con todos aquellos que buscan la construcción de una sociedad más humana y más
justa23.
CONCLUSION
El discernimiento cristiano de la ética social se enfrenta hoy con una conciencia lúcida y clara de su
responsabilidad ante un interrogante sobre la moralización de la sociedad o la humanización y la
promoción de todo el hombre y de todos los hombres.
El servicio al hermano se traduce, entonces, en cumplir antes que nada las exigencias de la justicia
para no dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por razón de justicia: suprimir las causas y
no sólo los efectos de los males y organizar los auxilios de tal forma que quienes los reciben se
vayan liberando progresivamente de la dependencia externa y se vayan bastando por sí mismos
(Puebla, 1146; Apostolicam Actuositatem, 8).
22 íbidem, 214.
23 Una construcción ética de la utopía cristiana. Moral del discernimiento IV., 297.
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Es la preocupación por el hombre concreto, situado dentro de unas determinadas coordenadas
históricas, sociales, económicas y políticas, que hace surgir la ética social, económica y política; y a
la Iglesia le corresponde orientar una pastoral de lo social, de lo económico y una pastoral de lo
político.
Dentro de los grandes retos de la moral social es sin duda la pobreza existente que en ocasiones no
es una calamidad, sino un escándalo, porque estamos conscientes que la existencia de la pobreza
tiene una causa y una responsabilidad humana. La presencia de los pobres es el resultado de
empobrecimiento por razones de opciones, de intereses, de estructuras, de políticas, etc.
La necesidad del prójimo se torna exigencia de conversión ética a la compasión humana y divina en
favor de una transformación de las estructuras injustas que empobrecen a tantos seres humanos.
La pobreza es un problema ético prioritario, ya que es posible mejorar la calidad de vida de tantas y
tantas personas. Y si es posible, entonces es un deber humano y una exigencia divina de amor
fraterno (Puebla, 21; 31-40).
Al constatar los diversos rostros de la pobreza en niños, jóvenes, indígenas, campesinos, obreros,
subempleados y desempleados, de marginados y hacinados urbanos, de ancianos y moribundos,
estos rostros desfigurados por la insensibilidad del hombre con el hombre, nos hacen recordar el
rostro hiriente de Cristo y reivindicar la dignidad del hombre como persona e imagen del creador.
Frente a esta situación, es evidente que el pobre y la lucha contra la pobreza y sus causas lleguen a
ser la referencia principal de la moral social, es decir, asumir las necesidades humanas como un
lugar ético; como lugar privilegiado en el que se manifiesta la sensibilidad ética y en el que surja
una praxis y un compromiso moral.
Si el lugar ético es el empobrecido, la opción ética busca su liberación. Y este tema no es
coyuntural, propagandístico o simplemente una moda latinoamericana. Es y ha sido una opción del
Dios de Israel, del Dios de Jesús y el Dios de la Iglesia peregrina y presente a través de su moral
formulada y su moral vivida. Por ello, el documento de Puebla afirma la necesidad de conversión
de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a su liberación
integral(nn. 1134-1135).
Los pobres en Puebla son aquellos que no sólo carecen de bienes materiales, sino también, en el
plano de la dignidad humana, carecen de una plena participación social y política. En esta categoría
se encuentran principalmente nuestros indígenas, campesinos, obreros, marginados de los campos
de asfalto y la mujer de estos sectores sociales. (Cfr. nota al n. 1135 de Puebla).
Juan Pablo II, en su carta a los obispos Brasileños (9 de Abril de 1986), anima a sus hermanos en el
episcopado a que en le medida en que se empeña por encontrar aquellas respuestas justas imbuidas de compresión para con la rica experiencia de la Iglesia en este país, tan eficaces y
constructivas como es posible y al mismo tiempo consonantes y coherentes con las enseñanzas del
Evangelio, de la Tradición viva y del permanente Magisterio de la Iglesia- estamos convencidos,
Nosotros y Ustedes de que la Teología de la liberación es no sólo oportuna sino útil y necesaria.
Ella debe constituir una nueva etapa -en estrecha conexión con las anteriores- de aquella reflexión
teológica iniciada con la tradición apostólica y continuada por los grandes Padres y Doctores, con
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el Magisterio ordinario y extraordinario y, en la época más reciente, con el rico patrimonio de la
Doctrina Social de la Iglesia en los documentos que van de la "Rerum Novarum" a la "Laborem
Exercens"24.
En el Documento de Santo Domingo
De igual manera, en el Documento de Aparecida
Por lo tanto, el lugar ético del empobrecido se torna a su vez, una opción ética por su situación.
Evidentemente, un discurso ético en tales términos choca con intereses, con
ideologías, con resistencias, con miedos, con dudas. Es el discernimiento personal y
comunitario el que irá dando respuesta a estas y otras tantas situaciones conflictivas en
todo proceso humano y cristiano por evangelizar y moralizar las personas y las
estructuras.
24 Cfr. Mensaje del Papa a los Obispos Brasileños. en Mensaje 394(1986)219. El señalamiento de la letra en
negrita es personal.
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