Dios en tu vida cotidiana Elementos de discernimiento

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Libros
Dios en tu vida cotidiana
Elementos de discernimiento
Oscar Tokumura T.
Vida y Espiritualidad, Lima 2014, 177 pp.
Al recibir en nuestras manos el pequeño libro Dios
en tu vida cotidiana. Elementos de discernimiento experimentamos una sana curiosidad sobre la carátula
del mismo: una pequeña embarcación de vela sobre
un mar azul profundo, un cielo celeste con tenues
nubes blanquecinas y un horizonte sin fin. ¿Por qué se habrá elegido esa
imagen tan sugerente? Ansiábamos encontrar en el libro, al navegar en sus
profundas, prácticas y sencillas páginas, alguna clave, ejemplo o reflexión
concreta que nos aclarase esta duda evidentemente accesoria. Para nuestra sorpresa, sin embargo, al llegar al final no hallamos una declaración
explícita, pero sí contamos con la certeza de que dicha imagen ha sido
elegida correctamente.
Una rápida explicación sobre el funcionamiento de estas embarcaciones parece confirmar nuestra intuición interior. Los aparejos con vela
triangular unida al mástil por un solo borde, a diferencia de las velas cuadradas, permiten una mayor maniobrabilidad al aprovechar otras fuerzas.
Mientras más abundante es el viento que llega a la vela, más potente será
el efecto que causa en la embarcación, y en el juego del aire entre el barlovento y el sotavento, que le permite o impide pasar, aumenta o disminuye
la presión y, de manera inversamente proporcional, la velocidad.
Nos hemos tomado el atrevimiento de hacer esta imperfecta explicación porque creemos que esta sencilla imagen ayuda a comprender
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simbólicamente lo que Oscar Tokumura nos ha querido dejar con su libro:
«La gracia infinita de Dios invita a la respuesta libre de cada persona para
fructificar según su designio amoroso» (p. 12). El viento abundantísimo
de la gracia requiere de nosotros una respuesta pronta y confiada que se
valga de todas las herramientas posibles para poder maniobrar el propio
ser en la mar de la vida terrena —espacio temporal—, luchando contra
los enemigos de las profundidades (hombre viejo, demonio y mundo) de
la mejor manera posible, para ponerse decididamente en la dirección
correcta hacia la felicidad, que no es otra que la del seguimiento del Plan
de Dios. Sin duda este libro nos ayuda a triangular nuestras velas con los
abundantes elementos para el discernimiento que nos ofrece, haciéndonos más ágiles en las maniobras que desde nuestra libertad se requieren
para acoger la invitación del Señor.
«Nos vemos así ante el diálogo entre la gracia de Dios y la libertad
humana invitada a cooperar con ella» (p. 20) que acontece en un camino
concreto y cotidiano «dado por Dios para nuestra felicidad y la de los que
nos rodean» (p. 20); diálogo en el que debemos ejercitarnos, sumergiéndonos en su lenguaje, distinguiendo su voz «entre todas las voces que se
alzan a nuestro alrededor» (p. 25).
Con multiplicidad de ejemplos concretos se va introduciendo pedagógicamente al lector en este «acto que le es propio al hombre» (p. 11),
que se da en el «corazón de una relación» (p. 13), que se logra sólo en el
«ejercicio del realismo» (p. 67), con actitud humilde y amor obediencial a
semejanza de Jesús. Se nos impulsa así al océano del misterio, dejándonos
inmersos en éste con la esperanza de poder permanecer en la «luz interior
que sólo puede dar el Espíritu Santo y que nos hace reconocer la huella
de Dios en nuestra vida y en la historia» (p. 27) para llegar a la anhelada
sabiduría que nace de la intimidad con Él.
Sin duda encontramos en estas páginas el «sabor de Dios» (p. 28) y el
eco de su voz que se nos hace inconfundible (ver p. 108), llenándonos de
alegría y paz. Siendo amigos del Amigo, se nos abre el infinito horizonte de
ir connaturalizando nuestro corazón con el de Jesús, porque esa amistad
«es el marco que hace más sencillo el camino del discernimiento de los
planes de Dios para nuestra vida» (p. 41). Y es que «sólo la luz de Jesucristo
tiene la capacidad de revelar el misterio de nuestra humanidad en toda su
hondura» (p. 69).
José Antonio Dávila G.
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