Subido por amondino

2 de cada 3 trabajadores atribuyen su estrés a que se llevan mal con sus jefes

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09-08-06
2 de cada 3 trabajadores atribuyen su estrés a que se llevan mal con sus jefes
Que el 65% de los empleados ubique el origen de su malestar en la relación con
sus superiores sorprende hasta los expertos en recursos humanos: según una
encuesta privada, dos tercios de los empleados de importantes compañías del
país aseguran que tienen estrés porque se llevan mal con su jefe. Fuente: Clarín
Que la mitad de los trabajadores sufran estrés no es un dato que destaque por lo novedoso. Es
más, el sentido común -y hasta la experiencia diaria- podrían arriesgar que el porcentaje, en
Argentina, es mucho mayor. Pero que el 65% de los empleados ubique el origen de su malestar en
la relación con sus superiores sorprende hasta los expertos en recursos humanos: según una
encuesta privada, dos tercios de los empleados de importantes compañías del país aseguran que
tienen estrés porque se llevan mal con su jefe.
Así lo revela una encuesta realizada por la consultora Dale Carnegie a 200 gerentes de Recursos
Humanos de medianas y grandes empresas, que arrojó que la mitad de los trabajadores sufren
estrés, y que el 65% le echa la culpa de esa situación a la relación con su superior. Amparados en
el anonimato, fueron los mismos directivos los que confesaron la dimensión del problema, algo que
asombra todavía más.
"Muchos reconocen que la gente en la empresa está mal porque la relación entre superiores y
subordinados es conflictiva, porque el clima laboral es malo. Dicen que la mayoría de los jefes se
excusa en que tampoco a ellos les bajan con claridad los objetivos corporativos y aseguran que los
presionan sin darles demasiada información, algo que terminan replicando hacia abajo", explica
Daniela De León, directora de la consultora.
Según surge de la encuesta, los directivos reconocen que sus empresas sufren de varios males:
"El problema más frecuente está en la comunicación. Los empleados cuestionan cómo se dicen las
cosas y también la falta de información sobre el proyecto a seguir. Dicen que los jefes no plantean
claramente cuál es el plan de desarrollo personal y corporativo ni bajan claramente los objetivos.
Sienten que no tienen reconocimiento, que les marcan los errores pero jamás los logros, que no
compensan su esfuerzo. Hay muchos problemas en el vínculo jefe/subordinado que predisponen
mal a los empleados y que potencian el mal clima", cuenta De León.
"La relación jefe/subordinado es un punto de tensión clásico, y por eso la mayoría de las empresas
trabajan en mejorar esa relación", dice la especialista en RRHH Martha Alles. "Es importante
optimizar las habilidades de los jefes para que ese vínculo fluya mejor, y también trabajar con los
empleados, para que abandonen cierta cosa infantil y dejen de esperar que el superior les indique
todo lo que deben hacer. Como en toda relación, las responsabilidades suelen estar en las dos
partes".
La encuesta arroja también otras fuentes importantes de estrés. "A la gente (25%) le molesta la
presión sin sentido: el malestar crece cuando se exigen esfuerzos que nadie reconoce", sigue De
León. Y sólo el 10% adjudica su estrés a la cantidad de horas de trabajo.
Además, la "mala onda que hay en la oficina" es motivo de estrés para el 37% de los consultados.
Es que, según los expertos, entre quienes cobran un salario que resuelve los gastos del mes, ni el
sueldo ni el horario suelen liderar el ranking de responsables del malestar y la frustración en el
trabajo. "Lo que más le pesa a la gente es el maltrato, la falta de objetivos claros, el no poder
planificar una carrera y crecer, el no tener desarrollar un sentido de pertenencia y la falta de
reconocimiento y motivación", dice Alles.
El relevamiento alumbra a su vez que la mitad de los directivos cree que la gente se sentiría mejor
y rendiría más si "mejoraran las relaciones interpersonales con los jefes". Y el 20% considera que
los empleados sufrirían menos estrés si "se sintieran más mimados por la empresa".
Otra de las cuestiones que aparecen en las encuestas de clima es una creciente demanda de
calidad de vida. Los profesionales jóvenes, dicen, no están dispuestos a postergar todo en pos de
un futuro que se les presenta incierto y con demasiados costos personales y familiares. "Las
encuestas de clima dan mal. Los directivos piden diagnósticos de necesidades, promueven la
capacitación, tratan de ganar la adhesión de los empleados al proyecto corporativo -dice De León-.
No es fácil, son cambios que llevan tiempo, pero los resultados son excelentes, y no los recauda
sólo el trabajador: la que más gana es la empresa".
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