Subido por Antonella Coral

Inteligencia y FIL

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INTRODUCCION
El término de inteligencia, es un concepto utilizado en el campo psicológico y que ha
conllevado a diferentes posturas con respecto a su concepción, medición y naturaleza. Por
tal motivo, se desarrollaron diversas teorías y enfoques psicológicos, a fin de definir y
explicar los procesos implicados en dicho constructo, sin embargo, en la actualidad aún
no existe un concenso al hablar de inteligencia, ya que es posible hallar profesionales que
aseguran que la inteligencia es el resultado de la experiencia y no de la dimensión
biológica, pese a ello, existe cierto acuerdo entre algunos profesionales al considerar
inteligencia como: la habilidad para adquirir conocimientos, pensar y razonar con eficacia
y manejarse en el entorno de modo adaptativo (Coon, 2005 Passer y Smith, 2007 citado
por Artigas,2011).
Por lo tanto, en la siguiente presentación, se busca realizar un breve recorrido histórico
sobre las principales definiciones de inteligencia, teorías explicativas, formas de
medición y explicar el funcionamiento intelectual límite. Por todo lo expuesto se pretende
responder a las siguientes preguntas de interés: ¿qué es la inteligencia?, ¿cuáles son las
teorías explicativas sobre inteligencia?, ¿cómo medir la inteligencia?, ¿qué es el
funcionamiento intelectual límite?.
1. Primeras teorías explicativas sobre inteligencia
El concepto de inteligencia en el contexto científico fue utilizado por primera vez por
Francis Galton en 1869 en su libro “El genio hereditario” en la que considera la
inteligencia como una capacidad física y de factores hereditarios, con poca influencia
ambiental (Domenech, 1995). Galton creó el primer laboratorio psicométrico, donde
realizaba evaluaciones a nivel fisionómico, agudeza visual, tiempos de reacción, entre
otros (Hochel y Gómez, 2007 en Mureira, 2017). Galton fue quién estableció las bases
para el estudio de la inteligencia a nivel cuantitativo, estadístico y correlacional.
Pero en 1905, Alfred Binet fue quién desarrolló la primera escala de inteligencia a fin de
explorar los procesos mentales más complejos, tales como: memoria, comprensión y las
imágenes mentales a la cual llamó Escala de medida de la inteligencia de Binet y Simon
(Mora y Martín, 2007).
Por otro lado, el interés por el estudio de la inteligencia conllevó a diferentes posturas,
uno de ellos fue Charles Spearman, quién sostenía que la inteligencia era bastante general,
al cual llamó factor g, el cual es un factor común en el que se comparten todas las
habilidades. (Morris y Maisto, 2009).
L. Thurstone, estaba en desacuerdo con la postura de Spearman y propuso que la
inteligencia estaba formada por siete habilidades mentales: habilidad espacial, rapidez
perceptual, habilidad numérica, memoria, fluidez verbal, razonamiento y significado
verbal.
En contraste con Thurstone, el psicólogo R. B. Catell, encontró la existencia de dos
grupos de habilidades mentales, a las que denominó: inteligencia cristalizada, la cual
incluye habilidades como el razonamiento, habilidades verbales y numéricas. Para Catell
este tipo de inteligencia recibía influencia de la experiencia, mientras que la inteligencia
fluida, estaba conformada por habilidades espaciales, visuales, identificación de detalles
visuales y la memorización.
2. Teorías contemporáneas sobre inteligencia
a. Teoría triárquica de Sternberg
Robert Sternberg propuso dicha teoría, en la que señalaba a la inteligencia poseía
una variedad de habilidades, las cuales influían en nuestra efectividad, siendo
igual de importantes que las habilidades evaluadas en las pruebas de inteligencia.
La inteligencia analítica: se refiere a los procesos mentales utilizados por las
teorías de la inteligencia, como la habilidad para aprender, adquirir nuevo
conocimiento, resolver problemas.
La inteligencia creativa: la habilidad para adaptarse a nuevas tareas, nuevos
conceptos, responder con eficacia a tareas nuevas y adaptarse creativamente.
La inteligencia práctica: permiten encontrar soluciones a problemas prácticos y
personales, hacen uso de su talento, utilizan sus habilidades, destrezas.
b. Teoría de las inteligencias múltiples de Gardner
Howard Gardner al igual que Thurstone, cree que la inteligencia está compuesta
por varias habilidades y cada una es independiente. Para este autor, existen ocho
inteligencias separadas, entre ellas: lógico-matemático, espacial, musical,
lingüística, cinestésica-corporal, interpersonal, intrapersonal y naturalista.
c. Teoría de la inteligencia emocional de Goleman
Daniel Goleman, propuso una teoría de la inteligencia emocional, la cual se refiere
a la efectividad que poseen las personas para comprender sus emociones y la de
los demás, asimismo, la capacidad para manejar su conducta emocional.
El Funcionamiento Intelectual Límite
La capacidad intelectual limítrofe o inteligencia límite cuenta con criterios poco
claros respecto a su definición; debido a que no se considera una entidad
nosológica, sino una forma de funcionamiento intelectual con diversas causas y
perfiles cognitivos (Frontera & Gómez, 2013), caracterizado por dificultades en
el aprendizaje, fallas en el procesamiento cognitivo, bajo desempeño académico
y fracaso escolar (Salvador-Carulla et al., 2013). Si bien es difícil identificar una
causa universal relacionada con la incidencia de la inteligencia limítrofe; existen
factores asociados como son las lesiones cerebrales peri, pre y posnatales,
epilepsia, trastornos genéticos y aspectos socioculturales-familiares que inciden
en la aparición y/o mantenimiento de esta problemática (Artigas-Pallarés, 2003;
Bermúdez, 2010; Papalia & Olds, 1995; Papalia, Olds, Duskin Feldman, Olivares
Bari, & Padilla Sierra, 2009). Ante ello, la capacidad intelectual limítrofe se
considera una condición asociada al neurodesarrollo, afectando la población
infantil y desencadenando otras posibles alteraciones del desarrollo (ArtigasPallarés, Rigau-Ratera, & GarcíaNonell, 2007). En efecto que en la mayoría de
los casos se presenten comorbilidades con diferentes trastornos de la infancia y la
adolescencia como es el trastorno del aprendizaje, trastornos del lenguaje y el
Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) (ArtigasPallarés,
2003). La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la inteligencia límite
según el Coeficiente Intelectual (CI), obtenido en la aplicación de una escala de
inteligencia mediante un proceso de evaluación neuropsicológica, situado por
debajo de la media o normalidad, es decir, un CI entre 70 y 85 (Frontera & Gómez,
2013); conviene, sin embargo, descartar un diagnóstico de discapacidad
intelectual, en el cual existen alteraciones en las capacidades cognitivas sumado a
bajas habilidades personales necesarias para resolver las demandas de su entorno
(American Association on Mental Retardation, 2004). Al respecto, la Asociación
Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD) (Verdugo
Alonso & American Association on Intellectual and Developmental Disabilities,
2011), define a las personas con inteligencia límite como aquellas que
técnicamente no presentan una discapacidad intelectual pero que obtienen bajas
puntuaciones de CI aproximadamente entre 70 y 75; teniendo mucho en común
con las personas con discapacidad intelectual leve. Además, en la Guía de
Consulta de los Criterios Diagnósticos del DSM-5 de la Asociación Americana
de
Psiquiatría
(APA)
(American
Psychiatric
Association,
2014),
el
funcionamiento intelectual límite se clasifica dentro del grupo de problemas
relacionados con el acceso a la asistencia médica y otra asistencia sanitaria;
enfatizando la necesidad de una evaluación cuidadosa que permita hacer
distinción entre la capacidad intelectual limítrofe y la discapacidad intelectual
leve. Por otro lado, algunas asociaciones consideran que quienes presentan
capacidad intelectual limítrofe son “personas que, con un grado leve de
discapacidad intelectual, pueden alcanzar una calidad de vida y un nivel de
autonomía y autogobierno estándares, mediante apoyos puntuales y respecto a
algunas esferas vitales” (Asociación Catalana de Integración y Desarrollo
Humano [ACIDH], 2002).
¿Por qué muchos pacientes con trastornos del neurodesarrollo muestran
funcionamiento intelectual límite?
La primera cuestión a dilucidar sería establecer si los trastornos del aprendizaje y
atención son una consecuencia derivada de la propia inteligencia límite o la
influencia ocurre en sentido inverso. Es decir, los trastornos de neurodesarrollo
contribuyen sensiblemente a disminuir el potencial cognitivo. Es plausible pensar
que un individuo con un bajo nivel de inteligencia tiende a ser más inatento por la
dificultad para seguir los aprendizajes cuya comprensión no alcanza debido a su
baja capacidad de inteligencia. La misma suposición se podría hacer con respecto
a los trastornos del aprendizaje (la baja capacidad de inteligencia influye
negativamente en las habilidades lectoras). Incluso el TDC podría explicarse por
el propio FIL exclusivamente, admitiendo una disfuncionalidad del cerebro que
lógicamente puede comprometer diversas estructuras. Sin embargo, esta
explicación no sería asumible para el TANV. El TANV se ha considerado una
disfunción del hemisferio derecho vinculada a una mala conectividad
interhemisférica o a una alteración de la sustancia blanca (Rourke, 2002). Ello
concuerda con el complejo sintomático que lo define: dificultades para la
competencia social, bajo rendimiento académico en matemáticas, dificultades
visoespaciales, mala coordinación motora y problemas de funcionamiento
emocional (Rigasu et al., 2004). Sería difícil explicar un perfil tan peculiar
únicamente por una baja capacidad de inteligencia. Por otro lado, si tenemos en
cuenta que percepción, memoria, atención y lenguaje son aspectos básicos
relacionados con la inteligencia (Fuster, 2005), se deduce que los trastornos
asociados tienen una repercusión sobre la inteligencia, por estar en ellos afectados
dichos procesos básicos. Por lo tanto, es plausible admitir una causalidad
recíproca, es decir, los TND influyen negativamente en la inteligencia; y
adicionalmente, la baja capacidad de inteligencia potencia los problemas del
neurodesarrollo. Más aventurado sería establecer dicha reciprocidad para los
problemas psicopatológicos que suelen asociarse; pero una vez más cabe apelar a
la comorbilidad entre TDAH y trastorno de oposición desafiante, trastorno de
conducta, trastorno de ansiedad y depresión, para entender que dichos problemas
no están determinados, por lo menos de forma exclusiva, por el FIL (Kadesjo et
al., 2001).
Funcionamiento Intelectual Limite, Inteligencia y TND
A partir de la definición de CI por Alfred Binet, se han suscitado múltiples debates
teóricos orientados a describir una estructura cognitiva que permita entender el
concepto de inteligencia. El principal debate se ha centrado entre los que sostienen
que la inteligencia es multifactorial (Thurstone, 1938) y los que defienden un
elemento común a cualquier tipo de razonamiento inteligente al cual se ha
denominado factor g (Spearman, 1927). Una aproximación muy cercana al factor
g, es la conceptualización de la inteligencia en base a dos dimensiones:
inteligencia cristalizada e inteligencia fluida; donde la primera estaría compuesta
por los conocimientos adquiridos, en tanto que la segunda se aproximaría factor
g (Cattell, 1963). Si bien la inteligencia tiene un cierto carácter invariable a lo
largo del tiempo, en modo alguno, se puede considerar dicha invariabilidad de
modo rígido. La inteligencia tiende a mantenerse a lo largo de los años, pero al
mismo tiempo existe una clara variabilidad en cada individuo, determinado tanto
por la interacción con el entorno como por la propia estructura cognitiva (Artigas,
2003). En los trastornos que hemos hallado asociados a FIL se identifican como
alterados ciertos mecanismos cognitivos muy vinculados a la inteligencia fluida y
al factor g. Nos referimos a la MT, a la capacidad de inhibición de respuesta y al
lenguaje. Dichas habilidades, en mayor o menor grado, y de forma distinta, están
alteradas en el TDAH, en el trastorno específico del lenguaje, en la dislexia, en el
TANV y en los trastornos del espectro autista. La MT tiene una relación muy
directa con el factor g (Gray et al., 2003). Por otro lado; la MT, de acuerdo con la
conceptualización de Baddeley y His (Baddeley et al., 1974), tal como se ha
indicado anteriormente, está compuesta por el bucle fonológico, el cuaderno
visual y el centro ejecutivo. El bucle fonológico tiene que ver con las
representaciones verbales que llevamos a la mente, cuando usamos códigos
lingüísticos para pensar, o dicho de otro modo, cuando nuestro pensamiento se
nutre de información codificada en palabras. Puesto que el lenguaje es usado no
sólo para expresarse y comprender, sino también para pensar, se deduce que en
los trastornos del lenguaje, en la dislexia y en los TEA, el bucle fonológico se ve
mermado en su capacidad para usar palabras como vehículo y soporte del
razonamiento. El cuaderno visual, tiene una función similar pero a partir de
representaciones en imágenes. Los pacientes con TANV, son candidatos a tener
un bajo funcionamiento visoperceptivo. En el TDAH se acepta que los
mecanismos cognitivos básicos disfuncionales son la MT, posiblemente
vinculado al centro ejecutivo y al déficit de inhibición de respuesta (Barkley,
2006). La capacidad para inhibir información irrelevante es capital para agilizar
los procesos mentales del razonamiento. Por tanto, también tiene un papel
importante en la estructura de la inteligencia. Otra aproximación que contribuye
a explicar la íntima relación entre la capacidad intelectual, la MT y el TDAH se
halla en las bases genéticas de la inteligencia, puesto que, entre otros, se han
identificado los siguientes genes vinculados a la inteligencia; el BDNF (brainderived neurotrophic factor) (Egan et al., 2003) y el COMT (catechol-O-methyl
transferase) (Blasi et al., 2005) ambos relacionados con la MT; y el DRD4
(dopamine receptor), y el MAOA (monoamine oxidase A), genes involucrados en
el TDAH (Fan et al., 2003). A partir de estos datos, se plantea la hipótesis de que
se podría evitar un deterioro del CI, si se identificaran precozmente y se trataran
adecuadamente, los trastornos del desarrollo comórbidos con FIL. Puesto que se
ha observado en individuos de edad avanzada que existe una correspondencia
entre la disminución de funciones ejecutivas y deterioro intelectual (Salthouse et
al., 2003); sería razonable esperar que, en la medida que se mejore la MT, la
capacidad de inhibición de respuesta y el lenguaje, se evitaría durante el periodo
de desarrollo cognitivo, al menos en parte, una disminución del CI, tanto a
expensas de la inteligencia fluida como a expensas de la inteligencia cristalizada.
Referencias
American Psychiatric Association (2014). Guía de Consulta de los Criterios
Diagnósticos del DSM-5 / Desk Reference to the Diagnostic Criteria From DSM-5.
Arlington, VA.: Editorial Médica Panamericana S. A.
Domenech, B. (1995). Introducción al estudio de la inteligencia: teorías cognitivas.
Revista interuniversitaria de formación del profesorado, 23, 149- 162.
Consultado en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=117872
Alvarán, L, (2016), Neuropsicología de la inteligencia Limitrofe, Cuadernos de
Psicología. ISSN-e 0718-4123, Vol. 10, Nº. 2, 2016, págs. 129-141.
Mora, J. y Martín, M. (2007). La escala de inteligencia de Binet y Simon (1905) su
recepción por la psicología posterior. Revista de Historia de la Psicología,
28(2/3), 307-313.
Morris, C., y Maisto, A. (2009). Psicología. México: Pearson educación.
Salvador-Carulla, L., et al. (2013). Funcionamiento intelectual límite: guía de consenso
y buenas prácticas. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 6(3), 109–120.
http://doi.org/10.1016/j.rpsm.2012.12.001
http://icid.com.ar/archivos/articulos/apd11-discapacidad-intelectual.pdf
http://infad.eu/RevistaINFAD/OJS/index.php/IJODAEP/article/view/33/76
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