Universidad-Sociedad, la experiencia de la Escuela de Trabajo

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Universidad-Sociedad, la experiencia de la Escuela de Trabajo Social de la
UNC
Silvina Cuella 1
Modalidad de trabajo:
Eje temático:
Presentación de Experiencias profesional y metodologías de
intervención
Desafíos para la formación profesional en América Latina y
Caribe
Introducción:
La
presente ponencia parte de algunas preocupaciones y discusiones que venimos
manteniendo en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Córdoba,
respecto del proyecto institucional. En particular me referiré a la vinculación universidadsociedad, más específicamente la inserción de la Escuela de Trabajo Social en la realidad
local y las relaciones que construimos con las organizaciones sociales y las instituciones
de políticas públicas, que expresan preocupaciones, intereses y apuestas, y ponen en
tensión cuestiones vinculadas a las representaciones sobre las funciones de la
universidad y de los universitarios, las posibilidades de su articulación (enseñanza,
extensión e investigación), las concepciones sobre los procesos pedagógicos, y sobre el
modo en que entendemos y construimos esa relación con los otros a través de distintas
iniciativas que conectan formas de conocimiento y prácticas diversas.
La Escuela de Trabajo Social
ha cumplido recientemente 50 años, depende, como
producto del control político ideológico desarrollado salvajemente por la última dictadura
militar, de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales2 . La Escuela de Trabajo social
cuenta con una planta docente de mas 120 profesores, su matrícula entre grado y
postgrado alcanza los 3000 estudiantes, además de la carrera de grado, se dictan 2
maestrías, y nos encontramos elaborando un programa de doctorado en Cs. Sociales.
Contamos con una revista en la que no solo docentes publican sino también referentes
del campo de las Ciencias Sociales. Desde hace unos años formamos parte de CLACSO,
como centro miembro.
En la Escuela de Trabajo Social de la UNC, como en otras tantas unidades de formación
de nuestra carrera, los estudiantes se vinculan con organizaciones e instituciones de
1
Docente, Investigadora, y Secretaria de Extensión de la Escuela de Trabajo Social, Universidad Nacional de Córdoba,
Republica Argentina. Ponencia presentada en el XIX Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social. El Trabajo
Social en la coyuntura latinoamericana: desafíos para su formación, articulación y acción profesional. Universidad
Católica Santiago de Guayaquil. Guayaquil, Ecuador. 4-8 de octubre 2009.
2
Actualmente hemos ingresado en la agenda pública de la UNC el proyecto de creación de nuestra facultad.
1
políticas públicas de nuestro medio local, que van desde la Municipalidad de Córdoba, al
movimiento campesino, el ministerio de la solidaridad de la provincia y organizaciones no
gubernamentales, como parte de sus prácticas pre profesionales. Incipientemente algunos
estudiantes y graduados participan en los equipos de investigación de la escuela, y dan
cuenta de su producción en distintos eventos académicos.
Los equipos de investigadores indagan y producen conocimiento en temáticas tales como
violencia domestica, políticas publicas, acción colectiva, ciudadanía, juventud, familia y
genero, articulados en los núcleos: 1)Teoría Social E
Intervención Profesional; 2)
Policitas Sociales, 3) Problemáticas Urbana Y Acción Colectiva
Nuestra política extensionista pretende articularse sobre actividades sistemáticas de
fortalecimiento de la relación universidad-sociedad de la mano del desarrollo cultural y
científico. El modo organizacional que venimos desarrollando desde el año 2007 es el de
programa
que cobijan en su seno más de una iniciativa sostenidas por docentes,
estudiantes, graduados y representantes de organizaciones sociales, tal es el caso de
HIJOS(Organismos de Derechos Humanos) , Organizaciones del Movimiento Campesino
de Córdoba, y miembros del plenario de centros y comisiones vecinales de la ciudad.
Cabe destacar que en el reconocimiento de la importancia de la extensión y a los fines de
ofrecer mayores niveles de institucionalidad a las acciones que desarrollamos, la Escuela
de Trabajo Social cuenta con la figura de ayudante alumno y adscriptos a la extensión,
aprobado por nuestro máximo órgano de gobierno: HCACETS.
Con la presente ponencia nos proponemos:
-
Participar en el debate del proyecto pedagógico del trabajo social y su articulación
con las luchas sociales de la región
-
Presentar algunos núcleos de discusión vinculados a la relación universidadsociedad
-
Compartir algunas iniciativas de la gestión que nos permiten a partir de la
articulación enseñanza, investigación y extensión construir un dialogo con actores
y experiencias de nuestro medio local.
2
Discusiones en torno al Papel de la Universidad en los procesos sociales más
amplios.
Universidad Sociedad:
Abunda la literatura que pone en cuestión la legitimidad de las instituciones de educación
superior por el papel que históricamente han jugado en la construcción de la hegemonía a
través fundamentalmente de la formación de una intelectualidad a servicio de las clases
dominantes, y de la producción de conocimiento científico. Incluso muchas de ellas
afirman que
la construcción del pensamiento crítico no encuentra expresiones
significativas en el mundo académico universitario, teniendo consecuencias directas tanto
en la formación de la masa intelectual, los problemas de investigación que construimos y
el involucramiento en los procesos emancipatorios de la región. Al respecto Boaventura
de Sousa Santos identifica esta situación como uno de los elementos que explican la
crisis de legitimidad de las instituciones de educación superior.
Coincidiendo de alguna manera con estas posturas, y sin dejar de reconocer el esfuerzo
que se realizan desde algunos sectores en sentido contrario, quiero destacar que, en
tanto las mismas (las universidades) siguen formando, investigando, opinando, y en tanto
entendemos que las instituciones la construimos los sujetos, como trabajadora
universitaria y como parte de un colectivo político que tiene la responsabilidad política de
conducción de la institución, es éste el ámbito en el que nos posicionamos y disputamos
en la construcción de un proyecto político académico. En este sentido, y destacando que
nos referimos a la universidad pública compartimos también con dicha literatura, que las
instituciones de educación superior deben comprometerse con una participación activa en
la profundización de la democracia, en la lucha contra la exclusión social, y en la defensa
y la promoción de la diversidad socio-cultural. Estamos convencidos y actuamos en
consecuencia, que frente a los problemas de pobreza, discriminación, y explotación, no
podemos intervenir, investigar ni enseñar desde la neutralidad. Pues en el campo
académico científico también están presentes “las disputas de verdad” que se expresan
no solo en las maneras de nominar, describir, analizar nuestros objetos de conocimiento,
sino también en nuestras agendas instituciones y en los modos de construir y desarrollar
a las mismas. No es producto del azar, ni de la generación espontánea las definiciones
que asumimos respecto de qué tipo de problemas de conocimiento definimos como
relevantes, cual es el perfil profesional que se juega en la formación, cuales son las
acciones de extensión que impulsamos. Éstas son construcciones colectivas que
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desnudan caminos, trayectorias, disputas, alianzas, de los proyectos profesionales en
disputa, y allí involucro tanto el campo de la academia como del ejercicio que se expresan
en nuestras instituciones colegiadas, como así también en distintos espacios públicos
donde participamos y nos articulamos con otros: redes, foro, colectivos
vínculados a la
lucha por el reconocimiento de los derechos de los sujetos con los que trabajamos:
niño/as, jóvenes, mujeres, trabajadores, la/os campesinos.
Observamos como en los últimos años, con más fuerza se instalan en los espacios que
congregan a estudiantes, docentes y organizaciones académicas y colegiadas, la
necesidad de expresar en la formación la doble condición de universitarios y de
ciudadanos. Entendida la ciudadanía como categoría teórica y como práctica social que
se ejerce al interior del ámbito académico como en los procesos societales más amplios.
También advertimos, en cada evento que se organizan tanto a nivel local como nacional,
la contundente presencia estudiantil y de las nuevas generaciones de graduados.
Pareciera
que las instancias curriculares de la formación no son suficientes en la
búsqueda para comprender la dinámica de la realidad, identificar y caracterizar actores
sociales, y prácticas profesionales. O será quizás que las búsquedas estudiantiles no
encuentran cabida en los contenidos de nuestros planes, en los espacios de nuestras
aulas?
Estas búsquedas son alentadoras desde el momento en que el interés moviliza los
procesos de conocimiento, ubica al sujeto en una posición activa y protagónica, y desafía
a los docentes a no quedarnos con la comodidad de lo ya construido. Por otra parte, la
necesidad de re-construir nuestras explicaciones de la realidad, de identificar rupturas y
continuidades, es para el Trabajo Social de relevancia, en tanto es un núcleo sustantivo
para los procesos de intervención profesional. Al respecto Marilda Iamamotto advierte
sobre la importancia de entender que las particularidades de las expresiones de la
cuestión social, significa explicar y comprender los procesos sociales que las producen y
reproducen y como éstas inciden en la vida de los sujetos: en la construcción de la
materialidad y de la subjetividad de las clases que viven del trabajo.
Las potencialidades de desarrollar programa de trabajo que articulen la enseñanza,
la investigación y la extensión en una relación dialógica y legitima con otros” no
universitarios
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Maristella Svampa 3,
reflexionando sobre el papel de las universidades y de los
universitarios respecto de las nuevas modalidades que asumen algunas de las
resistencias del campo popular expresa: “la hora actual exige la elaboración de
paradigmas comprensivos que vuelvan a considerar el carácter poroso de las fronteras
entre el saber académico, las prácticas sociales y las políticas, que tenga capacidad de
mayor reflexividad sobre las distintas realidades y sobre sí mismo, que genere vínculos
múltiples y solidarios, que contribuya a la construcción de nuevas alternativas políticas, en
una relación dialógica entre la acción y el pensamiento, la teoría y la praxis”. La
contundencia de estas expresiones nos pone, como instituciones sociales, en el centro de
la mirada, no para hacer análisis endógenos, sino para mirarnos, pensarnos y
proyectarnos articulados con los procesos sociales más amplio.
Pensando desde la preocupación por la construcción de la viabilidad política de un
proyecto institucional que tome esta direccionalidad, nos preguntamos cómo generar una
experiencia que conecte al mundo académico con las realidades locales,
con los
problemas de la época, y con determinados actores sociales. Es decir una experiencia
educativa que explique, al decir de Freire, el mundo desde la tensión, la contradicción y la
incertidumbre. Una experiencia que nos involucre y nos comprometa en los procesos
sociales en los que se expresa la tensión entre la producción de la desigualdad y la
producción de la rebeldía. En donde el “otro no universitario” sea un otro legítimo, en
tanto mi existencia no puede disociarse de la existencia del otro. Como ingresa ese otro
legitimado en el espacio académico, y/o como ingresa la universidad en el mundo de ese
otro, como se construye esta relación, cuáles son los escenarios sociales en los que nos
involucramos, con que organizaciones sociales e instituciones de políticas públicas,
cuales son los diálogos posibles y necesarios entre los universitarios y los actores
sociales-políticos, son para nosotros preguntas centrales.
Pensar en términos de con quienes trabajamos, dialogamos, articulamos, que tipo de
problemas definimos como relevantes para su conocimiento, es dar cuenta de nuestros
horizontes teóricos, políticos y epistemológicos, y en estos horizontes se juega la
investigación, la enseñanza y la extensión como totalidad, aunque lamentablemente
muchas veces éstas se presentan fuertemente disociadas o desarticuladas. En este
3
Dra. En Sociología, autora del libro Cambio de época: movimientos sociales y poder político. Editado en el 2008 por
CLACSO y Siglo XXI
5
sentido estamos iniciando algunas experiencias que pretenden albergar las tres funciones
de la universidad.
Hemos definido en estos últimos años dar una fuerte institucionalidad a las acciones que
venimos desarrollando vinculadas a temas tales como Derechos Humanos, Democracia,
Ciudadanía y Políticas Públicas, a partir de la creación de programas, que discutidos y
aprobados por nuestro máximo órgano colectivo de conducción, pretenden articular
experiencias de extensión con las prácticas académicas, en la que participan docentes,
estudiantes, graduados y miembros de las organizaciones sociales locales. Con estos
procesos pretendemos involucrar a la Escuela de Trabajo Social con procesos sociales
locales, de cuyo diálogo también se constituyen procesos de aprendizajes. Estos
programas de trabajo se basan en ciertos supuestos sobre el vínculo entre universidad y
sociedad, que incluyen la valoración de las distintas formas de conocimiento social y la
relevancia de acompañar y comprender prácticas sociales que reclaman un diálogo crítico
y horizontal entre diversos agentes sociales.
En los últimos dos años hemos creado un área nueva y tres programas de trabajo:
Ø
Área de Cultura y expresiones populares
Ø
Programa problemática campesino indígena y Trabajo Social
Ø
Programa Derechos Humanos, la sociedad y sus Memorias
Ø
Programa Democracia participativa, ciudadanía activa e igualdad social.
En el presente trabajo solo expondré uno de ellos cumplimentando con lo dispuesto por el
comité organizador del Seminario, respecto de las características y la extensión de la
ponencia.
Programa Democracia participativa, ciudadanía activa e igualdad social.
Con el presente programa nos proponemos:
1.- Aportar a la revitalización de un diálogo sistemático entre las organizaciones sociales,
comunitarias, sindicales y movimientos sociales y la universidad.
2.- Promover procesos de investigación-acción en corresponsabilidad entre la universidad
y las organizaciones sociales.
3.- Validar y transferir propuestas teóricas y metodológicas para el desarrollo de una
democracia participativa.
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Respecto del Plan de trabajo para el período 2009-2010:
Durante el año 2008 y dando continuidad al trabajo iniciado durante el año anterior4, nos
propusimos trabajar sobre el reconocimiento y problematización de los mecanismos
institucionales que, trascendiendo el voto como único mecanismo de manifestación de la
voluntad popular, crean nuevos canales de relación con la sociedad desde la esfera
estatal. En particular a partir de la incipiente experiencia sobre el presupuesto
participativo, nos propusimos la escucha atenta de quienes participan activamente en la
definición de necesidades a nivel territorial urbano, que en la nueva institucionalidad de la
política urbana son los centros vecinales. Con esta experiencia nos propusimos identificar
si el tipo de institucionalidad vigente puede ser utilizado para incidir en la política por parte
de distintos movimientos sociales y en particular, de los sectores más vulnerados por la
crisis económica y las transformaciones estructurales de la sociedad. Entendiendo que la
participación ciudadana incluye el establecimiento de espacios públicos de deliberación
sobre asuntos comunes, donde predomina la interacción discursiva y la argumentación
sobre los problemas que dan origen a la preocupación común. Por lo que los problemas
vinculados a la paridad participativa es de relevancia si consideramos que la igualdad
social es una condición necesaria para la democracia política y social, por lo que evaluar
canales de participación sólo desde una perspectiva formal no es suficiente.
Otro aspecto que consideramos clave es la relativa a las materias que podrían formar
parte de la deliberación pública y de las demandas sociales. En este sentido vemos con
preocupación las dificultades manifiesta durante el 2008 respecto de la incorporación en
el espacio público de la discusión de ciertas temáticas sociales vinculadas con las
condiciones de pobreza de una parte importante de la ciudadanía. Desde nuestra
perspectiva, no hay ninguna frontera dada naturalmente para determinar qué asuntos son
de carácter exclusivamente privados, y cuáles son los de carácter público.
A partir del diagnóstico elaborado por un equipo de estudiantes que siguieron el proceso
iniciado con la conformación de las juntas de participación vecinal y el presupuesto
participativo, de las discusiones mantenidas con la Vice Intendencia de la ciudad y los
1)
2)
4
- Curso de formación para dirigentes sociales de los Centros y Comisiones Vecinales de la ciudad. Se propuso
fortalecer a las organizaciones sociales en el proceso de incorporación de las mismas a la iniciativa de las Juntas
de Participación Vecinal (JPV) que, organizadas en cada Centro de Participación Comunal (CPC), llevan adelante
el Presupuesto Participativo (PP). El curso se desarrolló durante los meses de mayo, junio y julio del año 2008,
participando alrededor de 80 dirigentes, 18 estudiantes de los últimos años de la carrera y 8 docentes del grado y
posgrado de la carrera.
Práctica pre profesional de alumnos del 4to año de la carrera que acompañaron la primer a experiencia de
implementación de constitución de las Juntas de Participación y del presupuesto participativo.
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dirigentes del Plenario de Centros y Comisiones Vecinales, es que surge como núcleo
problemático los déficits en materia de paridad participativa específicamente en relación
con las asimetrías socioeconómicas, de género y edad en el marco del presupuesto
participativo.
La subrepresentación en los procesos deliberativos de los barrios y asentamientos que
cuentan con las peores condiciones de vida guarda relación tanto con las dificultades
organizativas de los sectores más desfavorecidos, como así también con los propios
esquemas de representación y los procedimientos que se están instaurando para la
identificación de problemas y la priorización de los mismos. Algo similar ocurre en relación
con el género y la generación, no se evidencian prioridades ni proyectos que favorezcan
el reconocimiento de las mujeres y los jóvenes, sus problemáticas y sus perspectivas en
relación con la vida social urbana. Se trata, por tanto, de aportar a una triple
sensibilización social y al diseño de mejores mecanismos de participación, reconocimiento
y redistribución de recursos, que aporten a la modificación de injusticias económicas,
culturales y relativas a la paridad participativa. Nos proponemos generar los espacios y
construir conjuntamente con los actores participantes en el proceso de presupuesto
participativo, los instrumentos para que la deliberación contemple estos obstáculos y se
utilicen mecanismos de ponderación explícitos de las necesidades y proyectos a partir del
reconocimiento de las desigualdades mencionadas. Asimismo, consideramos relevante
aportar al desarrollo de capacidades de diagnóstico y formulación de problemas sociales y
alternativas de intervención a partir de las necesidades de la población en situación de
desventaja social5.
Objetivos para el plan de trabajo 2009-2010:
-
Promover la paridad participativa en espacios públicos de deliberación y decisión
ciudadana sobre las prioridades presupuestarias en la ciudad de Córdoba,
aportando a la modificación de injusticias de representación, reconocimiento y
redistribución.
-
Contribuir en el proceso de institucionalización de prácticas universitarias que
contengan la extensión, la enseñanza y la investigación en la Escuela de Trabajo
Social de la UNC.
5
Rayuela Social: paridad participativa en la deliberación del Presupuesto Participativo en Córdoba". Nora Britos, Silvina
Cuella, Ceila Farfán, Ana Paula Gaviglio y otras.
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En esta experiencia participan dieciséis estudiantes, doce de ellos en carácter de práctica
académica6, los restantes como estudiantes extensionistas. Dos graduados en calidad de
adscriptas al programa de extensión, y tres docentes, dos en tareas de coordinación y la
tercera aportando en la formación de los estudiantes respecto de la temática de género, a
los fines de visibilizar las injusticias naturalizadas socialmente.
El trabajo se desarrolla en los barrios más pobres de dos de los once centros de
participación comunal de la ciudad.
Conclusiones:
Consideramos
necesario superar el concepto que identifica “extensión” con los de
“transferencia”, “voluntariado”, o “venta de servicio”, fuertemente instalados en nuestro
país en la década pasada.
La idea de “diálogo” nos ubica en un posicionamiento
multidimensional, en el reconocimiento y valorización tanto de la igualdad como de la
diferencia de saberes y prácticas, necesarios para refundar la relación Universidad Sociedad. Desde la profunda convicción de que la relación Universidad-Sociedad no
puede ser pensada en términos dicotómicos, de espacios excluyentes, sino como una
relación constitutivamente dialógica fundada en el reconocimiento de las prácticas y los
saberes específicos de los diferentes ámbitos de la nuestra vida social y política,
apostamos a reconfigurar el sentido de la práctica extensionista y sus objetivos, desde
nuestra doble condición de ciudadanos y universitarios. Y al mismo tiempo nos permita
descentrar a la propia Universidad de sí misma, y incorporando necesidades y disputas
que tienen lugar en nuestra vida social. En este sentido, es uno de nuestros principales
objetivos el fomentar e instituir, desde la Universidad, un proceso de intercambio donde la
función y el contenido social del conocimiento no sólo sean construidos colectivamente,
sino que al mismo tiempo aporte a procesos organizativos orientados a la reconstrucción
de tejidos sociales y a la incorporación activa de los sujetos en el ejercicio de los derechos
humanos, específicamente de los derechos sociales.
Se trata, en suma, de violentar a la propia Universidad, desconocerla como el espacio del
“saber” (unilateral, superior, exterior e incontaminado) que se coloca a sí mismo (por su
propia condición privilegiada) “al servicio de”, para reconocernos en nuestras
competencias específicas y el conjunto de responsabilidades sociales que de allí se
6
Son alumnos del último año de la carrera que realizan sus prácticas pre profesionales obligatorias en el marco del
proyecto de extensión, analizando las características que adquieren este proceso instituyente, para el caso de los
ciudadanos de los barrios más pobres de la ciudad, las mujeres y los jóvenes.
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derivan, en un proceso de intercambio de saberes en el horizonte de la justicia y la
igualdad.
Desafío que para nuestro colectivo requieren del trabajo permanente en la
construcción de nuestras instituciones y de la profundización del conocimiento crítico de la
realidad y en este sentido la Escuela de Trabajo Social de la UNC cuenta con intereses
específicos7.
7
A los fines de la presente ponencia se tomaron como insumo los siguientes documentos:
-Fortaleciendo actores para la democracia directa. Curso de formación de dirigentes sociales sobre democracia
participativa, el territorio y las organizaciones sociales como experiencias cercanas de ejercicio de la democracia.Britos
Nora y Cuella Silvina
- Universidad, Cultura y Expresiones Populares: Acevedo Patricia, Cuella Silvina, Morán Franco y Ruiz María Emilia
- “Los Derechos Humanos, La sociedad, y sus Memorias”: desde los márgenes a la institucionalización del programa
Acevedo Patricia, Cuella Silvina, Lopez Eliana y Otros
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