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Senado de la Nación
Secretaría Parlamentaria
Dirección General de Publicaciones
(S-1554/08)
PROYECTO DE LEY
El Senado y Cámara de Diputados,...
ARTÍCULO 1.- Modifícase el artículo 280 del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación, el cual quedará redactado de la siguiente
manera:
“Artículo 280.- LLamamiento de autos. Rechazo del recurso
extraordinario. Memoriales en el recurso ordinario. Cuando la Corte
Suprema conociere por recurso extraordinario, la recepción de la
causa implicará el llamamiento de autos. La Corte sólo mediante
resolución fundada podrá rechazar el recurso extraordinario.
Si se tratare del recurso ordinario del artículo 254, recibido el
expediente será puesto en secretaría, notificándose la providencia que
así lo ordene personalmente o por cédula.
El apelante deberá presentar memorial dentro del término de DIEZ
(10) días, del que se dará traslado a la otra parte por el mismo plazo.
La falta de presentación del memorial o su insuficiencia traerá
aparejada la deserción del recurso.
Contestado el traslado o transcurrido el plazo para hacerlo se llamará
autos.
En ningún caso se admitirá la apertura a prueba ni la alegación de
hechos nuevos.”
ARTÍCULO 2.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Liliana T. Negre de Alonso.FUNDAMENTOS
Sr. Presidente:
El artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación
trata, dentro de la sección referente al procedimiento ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, el llamamiento de autos, el rechazo
del recurso extraordinario y los memoriales en el recurso ordinario.
Esta norma fue modificada en el año 1990 por la ley Nº 23.774, la cual
le incorpora al artículo la facultad del Tribunal para que éste, según su
sana discreción y con la sola invocación del artículo que con este
proyecto de ley se pretende modificar, rechace el recurso
extraordinario planteado.
Adviértase que, con la simple y sola invocación de la norma, el
máximo Tribunal de la Nación puede rechazar el recurso interpuesto.
No se requiere fundamento alguno, siendo solamente necesaria la
invocación del mencionado artículo.
Tal actitud, si bien es legal, resulta evidentemente arbitraria. No hay
que ser un gran jurista para llegar a la conclusión de que toda decisión
judicial, debe ajustarse a derecho y contener un mínimo fundamento
que avale la decisión adoptada.
No debemos olvidar que quien rechaza el recurso extraordinario
planteado es la Corte Suprema de Justicia de la Nación, es decir, el
máximo Tribunal Nacional quien finalmente decide si las normas se
ajustan a lo preceptuado por nuestra Carta Magna.
Tan importante tarea debe como mínimo respaldarse en algún
fundamento que haga lugar al recurso o que lo rechace. Se trata de la
última oportunidad para que un tema que se debate en los Tribunales
sea revisado. Luego de éste análisis no existe, a nivel nacional, otra
oportunidad para ser estudiado.
En el mismo cuerpo legal, en el inciso 4 del artículo 34 del capítulo IV
al tratar los deberes y facultades de los jueces, se establece la
obligatoriedad de fundar toda sentencia, tanto definitiva como
interlocutoria. Esta obligatoriedad de fundarlas lo es bajo pena de
nulidad. Asimismo, exige el principio de congruencia.
Si seguimos este principio de congruencia que el Código Procesal Civil
y Comercial de la Nación exige a los jueces cuando dictan sus
sentencias, debemos afirmar que la obligación de fundar las mismas
debe ser para todos los jueces o tribunales colegiados incluyendo a la
Suprema Corte de Justicia de la Nación. Si se le exige a los tribunales
inferiores, con más razón debería exigírseles a los superiores.
Debemos tener en cuenta que las decisiones de los tribunales de
primera instancia son recurribles ante las cámaras de apelaciones y
las de éstas pueden, eventualmente, ser revisadas por la Corte
Suprema de Justicia.
Cuanto menor es la instancia, más posibilidades de ser revisada tiene
una sentencia. Lógico es que, cuanto menos posibilidades de revisión
tenga una sentencia, sea mayor exigibilidad de su fundamentación.
Nos debemos preguntar, seguidamente, qué significa sana discreción
y cuál es el parámetro objetivo para rechazar o aceptar un recurso por
parte de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El rechazo del
recurso basado únicamente en la sana discreción no le da la
transparencia y credibilidad que una Institución tan importante como la
Corte Suprema de Justicia debe tener.
Consideramos importante señalar que la misma Corte Suprema de
Justicia desde larga data viene sosteniendo que las sentencias
carentes de fundamentos son calificables de arbitrarias.
La doctrina de la arbitrariedad es de creación de la misma Corte, quien
a partir de sus pronunciamientos fue creando esta causal para la
apertura de los recursos extraordinarios.
Inicialmente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación encontró en la
garantía de la inviolabilidad de la propiedad el fundamento para
sustentar la no arbitrariedad de la sentencia. Así, sostuvo en el primer
precedente “Rey, Celestino M. c/Rocha, Alfredo y otro” del año 1909,
“que el requisito constitucional de que nadie puede ser privado de su
propiedad, sino en virtud de sentencia fundada en ley, da lugar a
recursos ante esta Corte en los casos extraordinarios de sentencias
arbitrarias, desprovistas de todo apoyo legal, fundadas tan solo en la
voluntad de los jueces”. Este criterio fue reiterado más tarde en los
autos “Storani de Boidanich, Victoria y otros c/ Ansaldi, Imperial y
Bovio” de 1939.
Luego la Corte encontró el fundamento normativo del recurso
sustentado en la arbitrariedad de la sentencia en el derecho de
defensa en juicio y en la garantía del debido proceso adjetivo. Ello
trajo aparejada la exigencia de que los pronunciamientos judiciales
contengan fundamentos serios; que la decisión sea emitida conforme
a la ley y a los principios propios de la doctrina. Un pronunciamiento
arbitrario y carente de todo fundamento jurídico no es una sentencia
judicial.
Entendemos que la propia doctrina de la Corte debe también ser
aplicable a ella.
En estos tiempos en que las Instituciones de la República son
permanentemente cuestionadas y han perdido credibilidad, juzgamos
oportuno y necesario señalar que resultaría provechoso que quién
juzga y exige determinadas actitudes respecto de sus inferiores
también cumpla con lo que exige.
La Corte ha sostenido que la doctrina de la arbitrariedad procura
asegurar la garantía de la defensa en juicio y el debido proceso,
exigiendo que las sentencias sean fundadas y constituyan derivación
razonada del derecho vigente (Fallos: 308:640; 311:948; 312:1831;
316:937, 324:309, 325:798).
El Dr. Alberto A. Spota (h), en su obra “Recurso Extraordinario y
Arbitrariedad de Sentencia” al realizar una sistematización de las
causales de arbitrariedad enuncia como primera causal a la falta de
fundamentación suficiente.
Para concluir, consideramos que no resulta razonable y que viola el
principio de congruencia el hecho de que el máximo Tribunal de la
Nación, que exige a los magistrados que funden sus sentencias, no
deba fundar el rechazo del recurso interpuesto, bastando la sola
invocación del artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación.
Por todos los motivos expuestos, es que solicitamos a nuestros pares
la aprobación del presente Proyecto de Ley.
Liliana T. Negre de Alonso.-
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