Pam382 Rev Abdomen agudo

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ABDOMEN AGUDO
Gómez González del Tánago P, Navarro Vidal B, Panadero del Olmo LE, Uehara Benites MA,
Panadero Carlavilla FJ.
RESUMEN
El dolor abdominal es una de las causas más frecuentes de consulta médica urgente y su
manejo resulta complicado por su enorme variedad clínica y por la urgencia vital que puede
constituir. Se entiende por abdomen agudo a todo proceso patológico intraabdominal, de
reciente inicio, que cursa con dolor, repercusión sistémica y requiere de un rápido diagnóstico y
tratamiento. La patogenia del abdomen agudo se relaciona con la del dolor abdominal en el
que se distinguen tres tipos de dolor: visceral, parietal y referido. La etiología del abdomen
agudo es muy amplia por lo que se suele clasificar según la localización del dolor. El enfoque
diagnóstico depende de la historia clínica y la exploración física que se realice al paciente,
siendo muy importante la semiología del dolor, ya que nos indica con mucha precisión la
gravedad del proceso. Además de una anamnesis adecuada, el clínico se debe ayudar de las
pruebas complementarias necesarias para hacer un diagnóstico diferencial correcto. El
tratamiento del dolor abdominal agudo depende de la etiología del proceso, siempre y cuando
no haya que estabilizar al paciente en primera instancia y realizar un tratamiento de urgencia,
muchas veces quirúrgico.
INTRODUCCIÓN
El dolor abdominal es una de las causas más frecuentes de consulta médica urgente. Además,
su adecuado manejo clínico implica un amplio conocimiento y una gran responsabilidad por su
enorme variedad clínica y por la urgencia vital que constituye en muchas ocasiones. El
diagnóstico etiológico a través de un síntoma como el dolor abdominal es uno de los desafíos
más frecuentes a los que se tiene que enfrentar la comunidad médica. La dificultad estriba
tanto en el elevado número de causas que lo desencadenan como en la variedad y sutileza de
los signos que lo acompañan. Tanto es así que los síntomas más anodinos pueden ser reflejo
de una situación grave, mientras que los cuadros más abigarrados pueden auto limitarse y
convertirse en enfermedades banales. Así, todos los trastornos abdominales agudos requieren
un rápido y exacto diagnóstico, ya que el tratamiento varía según la causa y la mayoría de los
cuadros abdominales agudos requiere resolución inmediata.
El síndrome abdominal agudo ocurre en todas las edades de la vida, durante el embarazo y
asociado a múltiples patologías sistémicas. Es difícil precisar la frecuencia con la que se
presenta un cuadro desencadenado por múltiples factores etiológicos y con variaciones que
dependen del sexo, edad, etc.
La importancia del diagnóstico de estos síndromes radica en la gran mortalidad que implican si
no son tratados adecuademante y en tiempo. Se pueden presentar con frecuencia cuadros
sépticos intraabdominales secundarios en su gran mayoría a perforación de vísceras huecas.
DEFINICIÓN
Se entiende por abdomen agudo a todo proceso patológico intraabdominal, de comienzo
reciente, que cursa con dolor, repercusión sistémica y requiere de un rápido diagnóstico y
tratamiento. Se entiende también por abdomen agudo al originado por un proceso
intraabdominal que requiere resolución urgente (Moore). Abdomen agudo quirúrgico es aquel
cuyo tratamiento está vinculado a cirugía.
ETIOLOGIA
La patogenia del abdomen agudo se relaciona con la del dolor abdominal, ya que el
diagnóstico de éste depende en gran parte de identificar la causa del dolor.
Existen tres tipos de dolor en relación con el abdomen agudo
- Dolor visceral. Transmitido principalmente por fibras ubicadas en las paredes de los
órganos huecos y en la cápsula de los órganos sólido. Se produce por distensión, espasmo,
isquemia e irritación química. Es un dolor profundo, difuso, mal localizado (puede
percibirse en la línea media por la inervación bilateral) . Se asocia frecuentemente a
síntomas vegetativos como inquietud, sudoración, palidez, nauseas y vómitos. En procesos
severos se acompaña de hiperestesia, hiperalgesia y rigidez muscular involuntaria; estos
signos sugieren irritación peritoneal.
- Dolor parietal. Este tipo de dolor es más agudo y se localiza exactamente en la zona
estimulada, debido a la distribución unilateral de la inervación somática. Es un dolor
somático o secundario que se origina en estímulos de la musculatura, ligamentos, huesos,
nervios y vasos sanguíneos por el proceso patológico. Se puede agravar por maniobras de
Valsalva (tos), de ambulación o palpación de la zona afectada.
- Dolor referido. Está en relación con el sitio del proceso original y se percibe en una
localización distante al estímulo máximo. Suele aparecer cuando el estímulo visceral es
más intenso o el umbral del dolor está disminuido.
PATOLOGÍAS CON DOLOR EN REGIÓN ABDOMINAL SUPERIOR
Enfermedades biliares.
Aquellos trastornos que afectan al hígado, órganos biliares, páncreas, riñones estómago,
intestinos, diafragma y pulmones pueden causar dolor en el cuadrante superior derecho. Los
síndromes del tracto biliar se clasifican de acuerdo a la fuente del dolor y la patogénesis de la
enfermedad.
- Colelitiasis. Presencia de cálculos biliares dentro de la vesícula abdominal.
- Cólico biliar. Debido a la contracción de la vesícula biliar en respuesta a una comida con
alto contenido graso. Se produce la movilización de la litaisis, que puede impactar o
alojarse en el orificio de salida de la vesícula, generándose entonces un aumento de
presión con el consiguiente dolor en la zona. Este tipo de dolor es visceral en origen, sin
una verdadera inflamación de la pared de la vesicular. Los pacientes se quejan de dolor
profundo que en ocasiones puede ser agudo e incapacitante. Este cuadro se puede
confundir con el síndrome de intestino irritable, infarto de miocardio agudo, y ulcera
péptica activa.
- Colecistitis. La obstrucción del conducto cístico puede progresar a la obstrucción total
originando este cuadro. Los pacientes se quejan de dolor abdominal, con mayor frecuencia
en el cuadrante superior derecho o epigastrio. El dolor es constante, grave y suele llevar
asociado síntomas vegetativos como nauseas, vómitos y anorexia.
- Colangitis aguda. Cuando la piedra se convierte en un obstáculo en las vías biliares y existe
una sobreinfección bacteriana se desarrolla este cuadro. Es un proceso grave que asocia
fiebre, ictericia y dolor abdominal.
- Discinesia biliar. Debido fundamentalmente a una disfunción del esfínter de Oddi, que
puede causar dolor abdominal en el cuadrante superior derecho.
Pancreatitis.
Habitualmente se produce cuando una litiasis biliar se impacta en la salida del conducto
pancreático. Casi todos los pacientes presentan dolor abdominal agudo al inicio, suele ser
constante y difuso. Característicamente se describe como un dolor en cinturón. Este dolor
puede durar desde horas hasta días y se suele acompañar de nauseas, vómitos, inquietud,
agitación y alivio con la flexión hacia adelante del tronco superior.
Dispepsia
Este síntoma hace referencia a la presencia de dolor abdominal persistente o recurrente, o
malestar abdominal centrado en la parte superior del abdomen. El diagnóstico diferencial de la
dispepsia incluye la enfermedad de reflujo gastroesofágico, enfermedad de úlcera péptica,
enfermedad biliar, síndrome de intestino irritable, pancreatitis crónica, cáncer gástrico,
dispepsia inducida por fármacos, enfermedad psiquiátrica, gastroparesia diabética,
enfermedades metabólicas, tumores malignos gastrointestinales y pancreáticos, enfermedad
isquémica del corazón, y dolor de la pared abdominal.
Hernia hiatal
Las hernias paraesofágicas y las hiatales pueden llegar a producir una cuadro de dolor
abdominal en la región superior del abdomen que puede requerir cirugía de urgencia.
Otros
Neumonías sobre todo de los lóbulos inferiores pueden produciré un cuadro de dolor
abdominal superior inespecífico, así como también el infarto de miocardio inferior puede
presentarse como dolor abdominal en el inicio. El absceso o infarto esplénico pueden también
manifestarse como dolor en hemiabdomen superior.
PATOLOGÍAS CON DOLOR EN REGION ABDOMINAL INFERIOR
Apendicitis aguda.
Ante cualquier dolor abdominal se debe sospechar esta patología. Generalmente la apendicitis
aguda se presenta con dolor periumbilical inicialmente que irradia a cuadrante inferior
derecho, acompañado de cierre abdominal, fiebre y vómitos. Sin embargo, los pacientes
pueden presentar cualquier tipo de manifestación abdominal.
Enfermedad diverticular
Generalmente estos pacientes no presentan síntomas y su diagnóstico se realiza de forma
incidental. Algunos pacientes se quejan de síntomas inespecíficos como distensión abdominal,
flatulencia y alteración del ritmo intestinal. La presentación clínica de la diverticulitis depende
de la gravedad del proceso inflamatorio subyacente y de si existen ya complicaciones en el
momento del diagnóstico. Si los pacientes presentan dolor abdominal, se suelen quejar de un
dolor sordo continuo, sobre todo en cuadrante inferior izquierdo, que pude durar varios días.
Cálculos renales
Estos pacientes presentan una clínica desde un dolor leve y casi imperceptible hasta un dolor
abdominal tipo cólico insoportable sobre todo irradiado a zonas lumbares, intenso, fluctuante
que puede requerir hospitalización. Esta patología es debida a la obstrucción del uréter por
una litiasis y el dolor se localiza en distintas regiones dependiendo de la zona de impactación
del cálculo renal.
Distensión vesical
Pacientes con obstrucción del tracto urinario inferior que conducen a distensión de la vejiga
aguda, pueden presentar dolor abdominal en hipogastrio piso inferior abdominal. Este tipo de
sintomatología se puede observar en aquellos pacientes con hipertrofia benigna de próstata.
Dolor pélvico
Trastornos de los órganos reproductivos femeninos a menudo producen dolores abdominales
bajos. Las principales causas de dolor agudo son: la enfermedad inflamatoria pélvica; quistes
anexiales o masas con sangrado, torsión o ruptura; embarazo ectópico; y dolor debido a la
infección uterina (endomiometritis) o debido a la degeneración, de miocardio, o la torsión de
los leiomiomas.
PATOLOGÍAS CON DOLOR ABDOMINAL DIFUSO
Isquemia y/o infarto mesentérica
En todo paciente de edad avanzada con dolor abdominal agudo se debe considerar esta
patología. El infarto mesentérico ocurre con más frecuencia en pacientes con antecedentes de
enfermedad cardiovascular. La isquemia mesentérica puede ser una manifestación de una
vasculitis sistémica que afecta el tracto intestinal. Habitualmente el dolor se localiza en un
hemiabdomen.
Aneurisma abdominal
La rotura de una aneurisma abdominal puede presentarse simulando cólicos renales,
diverticulitis, pancreatitis, isquemia coronarias, isquemias mesentéricas o enfermedad del
tracto biliar. Estos pacientes clásicamente se quejan de dolor abdominal o en región dorsal o
lumbar lancinante , con sensación de gravedad, acompañado de hipotensión. Ocasionalmente
es posible palpar una masa abdominal pulsatil.
Peritonitis
Aquellos pacientes que presentan peritonitis suelen reducir al mínimo los movimientos
abdominales ya que así minimizan mucho el dolor abdominal. A menudo encuentran relajación
en posición de supino con las rodillas flexionadas. El uso de analgésicos en estos pacientes es
de escasa eficacia.
Obstrucción intestinal
El dolor severo, agudo abdominal difuso puede ser causado por una obstrucción parcial o
completa de los intestinos. Las causas más comunes en los adultos son una hernia encarcelada,
adherencias, invaginación intestinal, o vólvulos intestinales.
De vez en cuando el
estreñimiento severo que conduce a la retención fecal puede causar obstrucción del intestino
grueso y puede originar un dolor abdominal bajo intenso.
DOLOR ABDDOMINAL EN POBLACIÓN FEMENINA
Enfermedad inflamatoria pélvica
El dolor abdominal es el síntoma cardinal en mujeres con esta patología. El dolor puede ser
desde muy sutil hasta llegar a ser absolutamente incapacitante para realizar una vida normal.
Un dolor durante o poco después de la menstruación que se mantiene en el tiempo puede ser
sugerente de esta patología. Además se suele acompañar de fiebre y sangrado uterino en un
porcentaje elevado de pacientes.
Patología anexial
Los quistes y/o tumores de ovario, alteraciones en las trompas de Falopio, o en áreas
paraováricas o paratubáricas pueden causar dolor debido a la ruptura, sangrado o torsión.
Endometriosis
Los síntomas comunes de la endometriosis incluyen dolor pélvico crónico (que suele ser más
intenso durante la menstruación), dismenorrea, dispareunia, sangrado menstrual anormal, y la
infertilidad.
Endometritis
Se caracteriza por dolor uterino, sangrado vaginal, y fiebre. Esto es debido infecciones de
transmisión sexual y procedimientos ginecológicos invasivos que producen inflamación de la
capa interna del endometrio.
Embarazo ectópico
Dolor abdominal, alteraciones del ciclo menstrual (perdido o retrasado la menstruación), y
sangrado vaginal son los síntomas clásicos de un embarazo ectópico.
Leiomiomas
Son tumores que se localizan en el útero y pueden originar dolor abdominal cuando hay una
torsión del tumor o existe una degeneración del mismo.
ENFOQUE DIAGNÓSTICO
La aproximación diagnóstica al paciente con dolor abdominal agudo se apoya en una
anamnesis detallada, una exploración física meticulosa y un uso racional y eficaz de pruebas
complementarias de las que disponemos. Algunos pacientes pueden requerir la evaluación de
las vías respiratorias, la respiración y la circulación, seguido de reanimación adecuada. Además
los pacientes con sospecha de padecer un abdomen quirúrgico deben ser transferidos a una
unidad de cuidados intensivos, donde la consulta y el tratamiento quirúrgico de urgencia están
disponibles.
Historia clínica
La historia y el examen físico son fundamentales para estrechar el diagnóstico diferencial del
dolor abdominal y orientar tanto la evaluación como el tratamiento a seguir. Se debe
interrogar primero a los pacientes acerca de la evolución en el tiempo del dolor. Tanto para
descartar un abdomen quirúrgico, y porque una vez que un abdomen quirúrgico excluido éste,
el resto de la evaluación se guiará por la cronicidad de los síntomas.
La historia debe incluir: localización del dolor, irradiación del mismo, factores que exacerban o
disminuyen los síntomas (alimentos, antiácidos, maniobras de Valsalva, defecación), síntomas
asociados (fiebre, escalofríos, pérdida o aumento de peso, nauseas o vómitos, cambios en el
ritmo intestinal, hematoquecia, melenas, ictericia, cambio en el color de la orina y/o heces).
Además se debe evaluar los antecedentes médicos (hiperparatiroidismo, hipotiroidismo,
diabetes mellitus, etc...) y quirúgicos del paciente incluyendo factores de riesgo cardiovascular
o cirugías previas. También se debe preguntar por consumo de alcohol, tabaco y
medicamentos (antiinflamatorios no esteroídicos, AINE), así como antecedentes familiares con
trastornos intestinales.
Semiología del dolor
- Súbito: Perforación de víscera hueca, isquemia cardiaca o mesentérica, torsión de quiste
ovárico o torsión testicular o litiasis ureteral.
- Rápido/progresivo (minutos/horas): Cólico nefrítico, pancreatitis aguda, hernia
estrangulada o vólvulos
- Gradual: síndrome de inflamación visceral (apendicitis, colecistitis, diverticulitis,
pancreatitis, cólico biliar), úlcera péptica, infección y/o retención urinaria u obstrucción de
intestino delgado.
- Localización del dolor: Podemos orientar mejor el cuadro si clasificamos las posibilidades
diagnósticas en torno a las localizaciones anatómicas (Cuadro 1).
CUADRO 1. LOCALIZACIÓN DEL DOLOR ABDOMINAL
CUADRANTE SUPERIOR DERECHO
CUADRANTE SUPERIOR IZQUIERDO
Hepatitis
Absceso esplénico
Colecistitis
Infarto esplénico
Colangitis
Gastritis
Cólico biliar
Úlcera gástrica
Pancreatitis
Pancreatitis
Síndrome de Budd-Chiari
Neumonia/empiema
Absceso subdiafragmático
CUADRANTE INFERIOR DERECHO
Apendicitis
Salpingitis
Embarazo ectópico
Hernia inguinal
Nefrolitiasis
Enfermedad inflamatoria intestinal
Adenitis mesentérica
EPIGASTRICO
Úlcera péptica
Reflujo gastroesofágico
Gastritis
Pancretatitis
Infarto de miocardio
Pericarditis
Rotura de aneurisma aórtico
CUADRANTE INFERIOR IZQUIERDO
Diverticulitis
Salpingitis
Embarazo ectópico
Hernia inguinal
Nefrolitiasis
Enfermedad inflamatoria intestinal
Síndrome de colon irritable
DIFUSO
Gastroenteritis
Isquemia mesentérica
Enfermedades metabólicas
Malaria
Fiebre Mediterránea Familiar
Obstrucción intestinal
Peritonitis
Síndrome de intestino irritable
PERIUMBILICAL
Apendicitis
Gastroenteritis
Obstrucción intestinal
Rotura de aneurisma aórtico
Síntomas asociados
El dolor abdominal no suele presentarse como único síntoma en un paciente, sino que se
acompaña de otra sintomatología la cual nos ayuda a delimitar su origen. Si el dolor abdominal
se asocia a fiebre se puede enfocar el diagnostico a infecciones de origen pulmonar, renal,
biliar o enterocolitis. Cuando la fiebre aparece de forma tardía se puede sospechar apendicitis,
diverticulitis o colecistitis.
Otro síntomas asociados son las nauseas y vómitos que pueden enfocar al clínico hacia una
etiología de obstrucción intestinal. Si además se asocia estreñimiento también se puede
sospechar inflamación visceral, isquémica mesentérica o parálisis del tracto intestinal por otros
motivos. Si en las heces se observan productos patológicos es obligado en descartar colitis
infecciosa, enfermedad inflamatoria intestinal, colitis isquémica, enfermedad diverticular,
angiodisplasia o fístula aorto-mesentérica. Ante la aparición de ictericia pueden existir
problemas en las vías hepato-biliopancreáticas; además pueden asociarse síntomas
cardiovasculares como síncopes, síntomas respiratorios como disnea o tos, síntomas
urológicos (disuria, polaquiuria, tenesmo), síntomas ginecológicos.
Exploración física
En el examen físico de un paciente con dolor abdominal se debe hacer hincapié en la
alteración o no de las constantes vitales y en una exploración minuciosa de la pared abdominal
junto con exploración del recto, pelvis y regiones genitourinarias.
El examen físico varía dependiendo de la ubicación y la cronicidad de los síntomas del
paciente. Sin embargo, un examen típico incluirá: medición de la presión arterial, el pulso y la
temperatura, examen de los ojos y la piel para la ictericia, auscultación del tórax, auscultación
del abdomen buscando la presencia o ausencia de ruidos intestinales, palpación del abdomen
descartando la existencia de masas, la demostración de sensibilidad y signos de irritación
peritoneal, el tacto rectal incluyendo las pruebas de sangre oculta en heces,y el examen
pélvico en mujeres con dolor abdominal bajo.
En la palpación, a nivel superficial podemos encontrar signos de irritación peritoneal con
rigidez de la pared abdominal que impide la depresión de la misma bien sea localizada o
generalizada. También se han descrito distintos signos que pueden orientarnos a la existencia
de distintas patologías:
Signo de Murphy: Valora la existencia de una colecistitis aguda. Se colocan las puntas de
los dedos en el hipocondrio derecho y se manda al paciente que realice una inspiración
profunda, produciéndose un dolor agudo a ese nivel debido al descenso del diafragma que
desplaza al hígado y a la vesícula inflamada.
- Signo de Blumberg: dolor por rebote de la víscera inflamada sobre la pared abdominal al
retirar la mano bruscamente después de la palpación profunda sobre la zona dolorosa. En
caso de dolor en fosa iliaca derecha puede ser sugestivo de apendicitis aguda.
- Signo de Rovsing: dolor referido a la fosa ilíaca derecha al presionar sobre la fosa ilíaca
izquierda. También es indicativo de apendicitis aguda.
Signo de Cope o del dolor contralateral: consiste en presionar sobre la zona contralateral a
la zona dolorosa y descomprimir bruscamente. Si la lesión es intraabdominal, se exacerba
el dolor en la zona afecta; en cambio si es un dolor referido no se modificará.
Signo del Psoas: se coloca la mano del explorador en la fosa ilíaca y se ordena al paciente
que flexione el muslo oponiéndose a dicha flexión con la otra mano. Se considera positivo
si se produce dolor intenso en dicha zona. Puede ser positivo en la apendicitis retrocecal,
abscesos del psoas, algunas pancreatitis, etc.
- Signo del obturador: se flexiona el muslo del enfermo y se realiza rotación interna y
externa, produciéndose dolor intenso. Puede ser indicativo de la apendicitis pélvica,
abscesos intrapélvicos, etc.
Pruebas complementarias
Las pruebas complementarias han de ser solicitadas con un diagnóstico de sospecha ya que
pueden aparecer hallazgos que provoquen confusión (falsos positivos y falsos negativos).
- Pruebas de laboratorio: hemograma: Una leucocitosis con desviación izquierda suele
deberse a proceso séptico, pruebas de coagulación: debemos solicitarla en enfermos
anticoagulados, sospecha de sepsis o coagulación intravascular diseminada y en los
preoperatorios, bioquímica: se debe solicitar una bioquímica básica con glucosa, urea,
creatinina, iones, amilasa, lipasa, AST, ALT, GGT, fosfatasa alcalina. En otras ocasiones se
puede añadir proteína C reactiva, equilibrio ácido base o Lactato en caso de sospecha de
sepsis, gasometría: se debe consultar en caso de sospecha sepsis, shock, ingestión de
tóxicos, cetoacidosis, insuficiencia renal o isquemia mesentérica, básico de
orina: fundamentalmente en sospechas de infección urinaria, cólico nefrítico y
cetoacidosis, test de embarazo: en mujeres en edad fértil.
- Electrocardiograma: Se debe solicitar en pacientes con dolor abdominal superior para
descartar patología coronaria.
- Pruebas de imagen: radiografía simple de abdomen: es la primera prueba de imagen por
simplicidad y coste. Sus principales indicaciones son la obstrucción intestinal, perforación,
ingesta de cuerpo extraño y localización de catéteres, radiografía tórax ánteroposterior: para descartar procesos torácicos que provoquen dolor abdominal (neumonía,
derrame pleural, etc.), ecografía abdominal: posibilita una evaluación rápida en el
paciente inestable. Permite ver líquido libre, aneurisma abdominal, ruptura de embarazo
ectópico, entre otras. Es la prueba de imagen de primera elección para la evaluación de
vesícula y vías biliares. No produce radiaciones ionizantes, por lo cual se utiliza en
sospecha de apendicitis en niños y embarazadas, Ecografía transvaginal: es más específica
que la abdominal en caso de sospecha de patología ginecológica, Tac abdominal: es la
prueba más sensible y específica. Ofrece imágenes de alta resolución y cuando se barajan
varias hipótesis diagnósticas es de gran rendimiento. Nos permite localizar con exactitud la
causa de la oclusión intestinal, es de primera elección en sospecha de apendicitis en
población no susceptible a radiación y se utiliza en caso de sospecha de pancreatitis
complicada, resonancia magnética nuclear (RMN): es de escaso uso en dolor abdominal
quedando reservada para patología hepática o biliar en la que la ecografía y el TAC no son
concluyentes como pueden ser la coledocolitiasis, colangitis recurrentes o lesiones
ocupantes de espacio hepático, estudios con contraste (enema opaco, eco-doppler
contraste, gammagrafía, urografía): son pruebas que se suelen utilizar de forma diferida
para confirmación diagnóstica, laparoscopia: es un elemento usa do en el diagnóstico y
tratamiento del dolor abdominal agudo, angiografía abdominal: se trata de una prueba
que se utiliza ante la sospecha de isquemia mesentérica, Endoscopia digestiva: la
colonoscopia se solicitará ante una hemorragia digestiva baja con repercusión
hemodinámica; no está indicada en el caso de diverticulitis aguda. La gastroscopia sería de
utilidad ante un episodio de hemorragia digestiva alta.
ALGORITMO DIAGNÓSTICO DE DOLOR ABDOMINAL AGUDO
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Las características del dolor, los síntomas acompañantes y la exploración nos deben permitir
establecer la gravedad del cuadro y establecer un diagnóstico de presunción al menos en una
serie de cuadros clínicos que requieren actuación médico-quirúrgica inmediata. Sin embargo,
el elevado número de causas que pueden ser responsables del mismo y el carácter muchas
veces inespecífico, pueden dificultar enormemente el diagnóstico.
ACTITUD ANTE UN DOLOR ABDOMINAL AGUDO
El primer paso consiste en valorar la estabilidad hemodinámica del paciente, que permite
distinguir dos situaciones muy diferentes
Paciente en shock. La urgencia del cuadro obliga a realizar una evaluación que permita
descartar o diagnosticar procesos cuyo manejo específico ha de realizarse con premura. Al
mismo, tiempo se debe intentar conseguir estabilidad hemodinámica con medidas básicas.
o Shock hipovolémico: Rotura de aneurisma aórtico abdominal, hemorragia digestiva
alta o baja, rotura de víscera sólida, embarazo ectópico roto, pancreatitis aguda.
o Shock séptico: Perforación de víscera hueca, abscesos y otros procesos infecciosos
abdominales y extraabdominales.
- Paciente estable hemodinámicamente. Interesa realizar un diagnóstico etiológico a fin de
valorar si el cuadro va a precisar intervención quirúrgica urgente. Esta vendrá indicada por
la progresiva inestabilidad hemodinámica, la rigidez abdominal y la sospecha de
perforación de víscera hueca (neumoperitoneo).
A pesar de todo ello, frecuentemente no se llega a un diagnóstico etiológico. En este caso lo
más razonable es la observación del paciente, repitiendo la exploración física y las pruebas
complementarias que se consideren necesarias cada cierto tiempo, ya que la evolución del
proceso puede dar el diagnóstico. Mientras se realiza el estudio etiológico del dolor abdominal
hay que valorar la administración de analgesia para procurar el alivio del paciente pero
evitando enmascarar la evolución del proceso subyacente. De acuerdo con las revisiones en la
bibliografía el uso de analgésicos opioides puede alterar la exploración física pero no la
actuación correcta de los profesionales según la patología que presenten los pacientes.
-
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