T 16- F 37 - R 156 - Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe

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En la ciudad de Santa Fe, en fecha 12 de abril de 2016 , se reúnen en Acuerdo
los Señores Jueces de la Cámara de Apelación en lo Laboral, SALA PRIMERA,
debidamente integrada con los doctores: Jorge A. Garraza, Sebastián C. Coppoletta y
José D. Machado, para resolver los recursos de nulidad y apelación parcial interpuestos
por la actora (f. 436); el recurso de apelación parcial puesto por la parte demandada
Prevención ART (f. 438) y el recurso de apelación interpuesto por la demandada
Empresa Provincial de la Energía (fs. 440), contra la sentencia del 30/12/2014 dictada
por la Sra. Jueza de Distrito en lo Laboral de la Cuarta Nominación de esta ciudad,
obrante a fs. 428/434 de estos actuados: “SANCHEZ, Fermín Antonio c/ LUZ A. R.
T. S. A. y otro s/ ACC. DE TRAB." - Expte. N° 123/2015. Después de procederse al
sorteo de ley, se estableció el siguiente orden de votación, Jueces: COPPOLETTA,
MACHADO y GARRAZA y se plantean para resolver las siguientes cuestiones:
PRIMERA: ¿Procede el recurso de nulidad?
SEGUNDA: En caso contrario ¿se ajusta a derecho la sentencia impugnada?
TERCERA ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?
A la primera cuestión, el Vocal Coppoletta dice:
Contra la sentencia que hace lugar en forma parcial a la demanda se alzan: la
parte actora mediante los recurso de nulidad y apelación parcial que interpone
indicando los rubros recurridos, y son concedidos por la A Quo; la parte demandada
Prevención ART (en su carácter de gerenciadora del Fondo de Reserva) mediante el
recurso de apelación parcial que interpone indicando los rubros recurridos, y es
concedido por la A Quo; y la demandada Empresa Provincial de la Energía mediante el
recurso de apelación que interpone y es concedido por la A Quo.- Elevados los autos
ante esta instancia, la parte actora recurrente expresa sus agravios mediante memorial
que se agrega al expediente, los que son contestados por las partes demandadas. La
gerenciadora del Fondo de Reserva expresa sus agravios por escrito agregado a los
autos, los que son contestados por la parte actora. Y la empresa empleadora expresa sus
agravios, los que son también contestados por el actor. Habiéndose decretado el pase de
los autos a resolución, quedan las presentes en estado de dictar sentencia.
La parte actora interpone recurso de nulidad, pero, en su escrito en esta
Instancia, ninguna queja expresa sobre el tema. Por otra parte, no se advierten vicios
que impusieran de oficio la anulación de la sentencia. A mi juicio pues, de acuerdo con
las breves consideraciones expuestas, el planteo de nulidad ha de rechazarse.
En consecuencia, voto por la negativa.
A la misma cuestión, el Vocal Machado dice:
Que por iguales fundamentos se adhiere al voto del Dr. Coppoletta.
A la segunda cuestión, el Vocal Coppoletta dice:
En lo que respecta a los recursos de apelación por los cuales llegan éstos autos a
la Alzada, y en tanto varios de los agravios expresados por las partes refieren a la
misma situación, trataré los mismos en un modo lógico que haga a la solución del caso.
Para ello, comenzaré tratando los agravios expresados por la gerenciadora Prevención fs. 477vta-.
Se queja el recurrente sobre el carácter laboral del accidente. Sin embargo,
inmediatamente, a renglón seguido, el argumento se dirije sobre las secuelas del hecho
acontecido, y al respecto, esa parte al interponer su recurso de apelación parcial no ha
indicado a éste como uno de los rubros recurridos -fs. 438-. En consecuencia, el
argumento recursivo debe rechazarse dado que, en primer lugar, no se expresan
agravios respecto al carácter laboral del accidente, y en segundo lugar, el agravio
expresado respecto a las consecuencias del accidente no refiere a un rubro recurrido.
Luego, debo referirme a la responsabilidad sistémica de Luz ART, entidad
liquidada y por la cual interviene el Fondo de Reserva de la ley 24.557 y Prevención
ART en su caracter de gerenciadora designada.
La Sra. Juez A Quo condenó al pago de las indemnizaciones sistémicas según
art. 14 inc. 2.a. de la ley 24.557; más un 20% en concepto de gastos de asistencia
médica; la suma de $ 2.940 por tratamientos psicológicos no abonados, e intereses
conforme Resol SRT 414/99.
Al respecto llega firme a esta instancia la condena según el art. 14 inc. 2.a. LRT.
El actor se queja respecto de la aplicación al caso de la ley 26.773 -lo que hace al monto
de la condena según art. 14 inc. 2.a LRT-, y Prevención ART expresa agravios referidos
a los rubros por gastos de asistencia médica, tratamiento psicológico e intereses.
La ART gerenciadora afirma que los rubros referidos implican una condena por
prestaciones que son ajenas al sistema. El Art. 43 de la ley 24.557, por el cual se crea el
Fondo de Reserva, dispone que este “abonarán o contratarán las prestaciones a cargo
de la ART que éstas dejarán de abonar como consecuencia de su liquidación.” A su
vez, el art. 20 de la misma norma dispone que “Las ART otorgaran a los trabajadores
que sufran algunas de las contingencias previstas en esta ley las siguientes
prestaciones en especie: a) Asistencia médica y farmacéutica; b) Prótesis y ortopedia;
c) Rehabilitación; d) Recalificación profesional; y e) Servicio funerario.” Como
corolario, los rubros de la condena corresponden a prestaciones en especie que Luz
ART debió haber brindado y no lo hizo, con lo cual corresponde indemnizar sus gastos.
Seguidamente se queja la gerenciadora por la inclusión de intereses moratorios
en la condena cuyo pago debe afrontar el Fondo. Este tema ha sido reiteradamente
tratado por la jurisprudencia. A los efectos, voy a tomar como fundamento de mi
decisión lo expresado por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en pleno, en
un fallo en que justamente era demandada la misma ART implicada en ésta litis. Asi, en
Borgia, Alejandro J. c. Luz A.R.T. s/ accidente - ley especial de fecha 04/12/15 (La Ley
2016-A, 528) la Cámara dispuso fijar la siguiente doctrina: "La responsabilidad de la
Superintendencia de Seguros de la Nación como Administradora del Fondo de Reserva
previsto en el artículo 34 de la Ley de Riesgos del Trabajo se extiende a los intereses y
a las costas".
Como corolario, el recurso de apelación de Prevención ART como gerenciadora
del Fondo de Reserva debe rechazarse.
Resta ahora tratar el agravio del actor respecto a la liquidación de la
indemnización sistémica, esto es, si se aplica al caso la ley 26.773 y sus normas
reglamentarias.
Este tema también ha sido tratado reiteradamente por la jurisprudencia. Más allá
de la aplicación reiterada de las sentencias de ésta Cámara, en ambas Salas, lo cierto es
que ya la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe se ha expedido también
en forma reiterada confirmando las decisiones que postulan la aplicación inmediata de
la ley 26.773 en aquellas litis en las que aún no se ha pagado la indemnización debida,
en los fallos “Suárez” A. y S. t. 258, pág. 372/6, “Gatti”, A. y S. t. 260, pág. 133/8,
“Olivares” A. y S. t. 260, pág. 141/5, “Capri”, A. y S. t. 260, pág. 155/8, “Castro” A. y
S. t. 264, pág. 134/8, “Campodonico”, A. y S. t. 263, pág. 480/3, “Rodríguez”, A. y S. t.
265, pág. 36/41, y la Corte Suprema de Justicia de la Nación también se ha pronunciado
en igual sentido in re “Figueroa, Héctor c/ Mapfre Argentina” de fecha 18/11/15, todo
lo que implica un criterio uniforme y reiterado sobre la aplicación en el tiempo de la ley
26.773 y el Dec. 472/14.
Respecto del art. 17.5 de la ley 26.773, conforme razones oportunamente dadas
en los precedentes señalados a partir de “Gatti c/Provincia de Santa Fe”, y realizando el
control de constitucionalidad y convencionalidad de oficio que debe efectuar cada Juez
conforme la estructura difusa del mismo en el sistema argentino, corresponde su
declaración de inconstitucionalidad en la medida en que, por una parte, la norma crea
una discriminación arbitraria entre las víctimas según la fecha de su siniestro, lo cual,
tratándose de un subsistema de la seguridad social, no constituye un motivo razonable
para distinguir y, por otra parte, ya que no está dentro de las competencias del legislador
ordinario establecer una fecha a partir de la cual habrá de regir la Constitución Nacional
-negando por contrario imperio su vigencia anterior- toda vez que el nuevo régimen de
reparación con inclusión del 20% en concepto de “otros daños” (art.3) se propuso con
ello que el sistema resarcitorio alcanzara los estándares de sustentabilidad
constitucional de los que el anterior carecía, según doctrina de la CSJN en “Aquino”,
“Luca de Hoz”, “Arostegui”, “Ascua”, entre muchos otros. En este punto, cabe una vez
más recordar que de acuerdo al criterio de la Ministro Elena Highton, del hecho que la
LRT se limite a considerar al trabajador siniestrado desde la exclusiva óptica de la
capacidad de ingresos futuros (o lucro cesante), desconsiderando los demás rubros que
componen habitualmente la cuenta de daños y especialmente aquéllos de contenido
extrapatrimonial, se sigue su desajuste necesario a las exigencias constitucionales
conforme a los que la reparación integral ha de ser el resultado a alcanzar, más allá de
las vías genéricas o especiales que al efecto se habiliten. De allí que -en tanto el art.3 de
la ley 26.773 se propuso cumplir con dicho propósito y remover por ende el obstáculo
constitucional que mellaba al sistema de riesgos en su versión anterior- promover
interpretaciones que frustren ese propósito de progresiva adecuación del régimen a la
Carta Magna en favor de otras que minimizan o restringen la respuesta indemnizatoria
significa tanto como promover la supervivencia del régimen que ahora es tenido por
inconstitucional e injusto.
Asimismo, debe destacarse especialmente el fallo de la Corte Suprema de
Justicia de la Provincia de Santa Fe in re "Roda, Delfino c/ Consolidar A.R.T. S.A. y
otro
-Accidente
y
Enf.
de
Trabajo-
(Expte.
162/10)
sobre
Recurso
de
Inconstitucionalidad” (Expte. C.S.J. nro. 102, año 2012), de fecha 27/08/13 (A y S t 252
p 110/121), en el cual, el voto de la mayoría expresado por el Dr. Falistocco sostuvo:
"En efecto, de la condena a Consolidar A.R.T. S.A. a pagar al actor la indemnización
por incapacidad derivada del accidente de trabajo sufrido por el actor, pero en los
términos del texto originario del artículo 14 de la ley 24557, vigente al momento del
accidente (1999), surge manifiesto el envilecimiento de los topes indemnizatorios
regulados por la ley especial de accidentes de trabajo, lo que demuestra la
incoveniencia de adoptar este sistema para el caso de autos, ya que favorece la
licuación de la indemnización por daños laborales en perjuicio de Delfino Roda."
Por otra parte, esta Sala entiende que conforme al art. 17.6 de la ley 26.773 se ha
dispuesto expressis verbis que las prestaciones por incapacidad permanente previstas en
el sistema de riesgos del trabajo se ajustan por el índice RIPTE, categorías que
comprenden no solamente al resultado de las fórmulas previstas en la propia ley sino a
las compensaciones adicionales de pago único del DNU 1278/00 reajustadas por el DR
1694/09 y a los “pisos” que respecto de las primeras implementó esta última norma.
Asimismo, la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe se ha
expedido sobre este tema, primero haciendo referencia a la insuficiencia del sistema
resarcitorio tarifado antes del dictado del Dec. 1694/09 y la ley 26.773, en el precedente
ya citado "Roda” y en el fallo “Suárez, Victor Hugo c/ Mapfre Argentina A.R.T.S.A. Accidente de trabajo - (EXPTE. 147/13) s/ Queja por denegación del Recurso de
Inconstitucionalidad” de fecha 22/09/14, confirmando la sentencia de esta Sala, en el
cual sostiene: “En efecto, la Alzada aplicó el índice en cuestión a las indemnizaciones
devengadas pero aún no canceladas en la presente litis, con fundamento en lo dispuesto
por el artículo 17, inciso 6) de la ley 26773, en el entendimiento de que ello no
implicaba ninguna aplicación retroactiva de la ley sino su aplicación inmediata a las
consecuencias pendientes (art. 3 del Código Civil); mejorando así el monto de la
indemnización debida.
De ese modo, apoyándose en una exégesis de la normativa de reparación de los
infortunios del trabajo que la compareciente no acredita que haya implicado atribuirle
un alcance impropio, que equivalga a prescindir de la solución prevista en ella sin
razón plausible, se adoptó una solución tendiente a favorecer la plena e integral
reparación del perjuicio, siguiendo los lineamientos que en la materia ha trazado la
Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En efecto, argumentó el A quo que si el cimero Tribunal de la Nación -in re
“Ascúa c. Somisa” del 10.08.2010 (Fallos:333:1361) y “Lucca de Hoz c. Taddei” del
17.08.2010 (Fallos:333:1433)- estableció que el resarcimiento tarifado -propio del
sistema de riesgos- sólo puede juzgarse constitucionalmente compatible cuando tiende
a la integralidad en el resarcimiento del daño, correspondía entonces favorecer la
aplicación de las previsiones del régimen que más se aproximaran a una reparación
plena del perjuicio y descartar, en cambio, aquellas que lo restrinjan o minimicen.
En este sentido, la Sala principió su razonamiento considerando que llegaba
firme a esa instancia que el actor sufrió un accidente laboral “in itinere” en fecha
10.06.2006, a consecuencia del cual se le dictaminó por comisión médica en fecha
13.10.2010 una incapacidad laboral, permanente, total y definitiva del 87,79%, por lo
cual se condenó a Mapfre A.R.T. S.A. al pago de las prestaciones dinerarias previstas
en los artículos 11, inc. 4.b. y 15, inc. 2 de la ley 24557.
Luego refirió haberse ya pronunciado respecto de la aplicación temporal del
decreto 1694/09 en casos en los que el accidente era de fecha anterior al dictado de la
norma pero el deudor era moroso, trayendo a esta litis los argumentos ya brindados en
sus propios precedentes. Allí, sostuvo que no podía juzgarse compatible la aplicación
del decreto sólo a eventos futuros con los considerandos de la propia norma, en los
cuales, el Poder Ejecutivo había reconocido que el régimen de riesgos del trabajo -que
tal norma vino a reformar- era no sólo intrínsecamente inequitativo, sino que estaba
reñido con la Constitución, obstáculos que se proponía superar con su dictado.
Y así dispuso que, en tanto en el “sub judice” al celebrarse la junta médica en
fecha 13.10.2010, el decreto 1694/09 ya era norma vigente, las indemnizaciones
previstas en el artículo 11, inc. 4. b) y art. 15, inc. 2 a) de la ley 24557 debían
liquidarse conforme la previsión del decreto 1694/09.
Seguidamente, el Tribunal explicitó que, siendo moroso el deudor, resultaba
asimismo aplicable al caso de autos el artículo 17, inciso 6 de la ley 26773, en tanto es
la estructura de la propia norma que las indemnizaciones devengadas pero aún no
canceladas sean ajustadas por el índice R.I.P.T.E. a partir de la vigencia de la ley, no
implicando esa interpretación aplicación retroactiva de la norma sino aplicación
inmediata a las consecuencias pendientes (arg. Art. 3, C.C.).
Y agregó finalmente que el criterio adoptado de aplicación de la norma a las
consecuencias pendientes de siniestros acaecidos con anterioridad a su entrada en
vigencia, podía considerarse doctrina recibida, en tanto era el criterio aplicado por
todas las Salas de las Cámaras de Apelación en lo Laboral de las ciudades de Santa Fe
y Rosario, así como también por la mayoría de las Salas de la Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y de los Tribunales
del Trabajo de Córdoba y Mendoza.
Frente a estos argumentos expuestos por la Cámara, intenta oponer su propia
postura la impugnante, con fundamento -básicamente- en que la vigencia temporal de
la ley está prevista en el artículo 17, inciso 5), pero sin lograr demostrar que el alcance
asignado por la Cámara a dicho precepto, transgreda los márgenes de razonabilidad y
logicidad tolerados en la hermenéutica que cabe asignarle a los preceptos en juego;
máxime cuando en el caso, el planteo traído a estos estrados se enrola en aquellos
opinables, conforme el variopinto de interpretaciones que los Tribunales Laborales del
país han otorgado a esta temática, circunstancia que aleja aún más la posible
configuración de una cuestión constitucional en los términos del artículo 1 de la ley
7055.
Con lo cual, los argumentos del A quo permanecen incólumes en la sentencia
recurrida, habida cuenta que la quejosa itera conceptos que ya han sido examinados y
resueltos por los jueces de la causa, sin lograr desvirtuarlos; por ende, no logra la
impugnante delinear idóneamente un vicio propio del pronunciamiento que configure
un supuesto hábil para franquear la instancia intentada.
No se advierte, entonces, arbitrariedad normativa por prescindencia del texto
legal o apartamiento de las constancias de autos; en rigor, el planteo no es más que
una mera discrepancia hermenéutica con el alcance asignado sobre normas de derecho
común, ámbito reservado, por principio, a las instancias locales y, por ende, ajeno a
este remedio excepcional.
En virtud de lo expuesto, resultando innecesario formular mayores
consideraciones, cabe concluir que la cuestión, tal como ha sido planteada, no resulta
idónea para operar la apertura de esta vía de excepción.”
Por último, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha aplicado el art. 280 del
CPCC de la Nación y declarado en consecuencia inadmisible el recurso federal ante
planteos de las aseguradoras condenadas con base a los mismos criterios de esta Cámara
por diversas salas de la CNAT, en autos “Cruceño, Santos c/Mapfre ART SA” (CS del
25.02.14, venido de la Sala IX, Pompa-Balestrini) y ratificado en las causas “Orué”
(venido de la Sala I, Pasten de Ishiara-Vázquez), “Lorenz” (venido de la Sala VI,
Rodríguez Brunengo-Fontana) y en la causa “Stal” del 05.08.14 (venido de la Sala VI,
Rodriguez
Brunengo-Ferreirós).
En
esta
última,
resolvió
“Que
el
recurso
extraordinario cuya denegación dio origen a esta queja, es inadmisible (art. 280 del
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación)”, y de esta manera dejó firme la
sentencia de la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que hizo
lugar a la aplicación del RIPTE y del adicional del 20% a la liquidación de una
indemnización aún no abonada por un accidente ocurrido antes de la vigencia de la ley
26.773.
Como corolario, la materia traida a debate por el recurrente ya reviste un
tratamiento jurisprudencial claro, tanto por ésta Sala, la Corte Suprema de Justicia de la
Provincia de Santa Fe y la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Sin embargo, el Decreto 472/2014 vino a reglamentar el art. 17 de la Ley 26.773
disponiendo que: “...sólo las compensaciones adicionales de pago único, incorporadas
al artículo 11 de la Ley Nº 24.557, sus modificatorias, y los pisos mínimos establecidos
en el Decreto Nº 1.694/09, se deben incrementar conforme la variación del índice
RIPTE...”
Esta Sala ha interpretado los arts. 8 y 17.6 ley 26.773 entendiendo que la
formula indemnizatoria también se ajustaba por RIPTE. Ahora, el Decreto
reglamentario dispone lo contrario. Aquella interpretación jurisprudencial se realizó en
un escenario de oscuridad legislativa y, en ese sentido se postuló la interpretación del
texto legal más beneficiosa para el trabajador accidentado, en tanto sujeto de especial
tutela constitucional. La nueva norma obliga entonces a analizar nuevamente la
interpretación en este nuevo escenario legislativo.
El Decreto 472/14 ha sido dictado en uso de la atribuciones que el art. 99. inc. 2
de la Constitución Nacional le otorga al Poder Ejecutivo Nacional. Y en este marco,
observo que existe un exceso reglamentario pues de la lectura de los textos legales
surge una evidente modificación legislativa del art. 17 de la ley 26.773 por el Decreto
472/14: la pretensión de la norma reglamentaria de que “solo” las compensaciones
adicionales de pago único, incorporadas al artículo 11 de la Ley Nº 24.557, sus
modificatorias, y los pisos mínimos establecidos en el Decreto Nº 1.694/09, se deben
incrementar conforme la variación del índice RIPTE implica directamente la
modificación de la norma que se pretende reglamentar. Del texto de la ley que dispone
“Las prestaciones en dinero por incapacidad permanente, previstas en la ley 24.557 y
sus modificatorias, y su actualización mediante el decreto 1694/09, se ajustarán a la
fecha de entrada en vigencia de la presente ley conforme al índice RIPTE...” se
reglamenta que “solo” se ajustará por RIPTE el piso mínimo y el adicional. Entiendo
que el uso de la palabra “solo” es determinante en entender la intención del PEN de
reducir o restringir el ajuste por RIPTE de la formula indemnizatoria. Ello, en perjuicio
del accidentado.
Y en este marco, tengo especialmente en cuenta que el sujeto accidentado tiene
una doble protección constitucional: como trabajador (art. 14 Bis CN) y como
discapacitado (art. 75 inc. 23 CN); lo cual debe tenerse muy especialmente en cuenta al
momento de la interpretación de los textos legales.
Y asi, realizando el control de constitucionalidad y convencionalidad de oficio
que corresponde efectuar a cada Juez conforme la estructura difusa del mismo en el
sistema argentino, observo que el Decreto 472/14 en cuanto reglamenta el art. 17 de la
ley 26.773 es inconstitucional por incurrir en un exceso reglamentario, modificando en
perjuicio del trabajador accidentado el texto de la ley, en violación al limite del art. 99
inc. 2 de la Constitución de la Nación.
Y es importante aquí destacar que la Corte Suprema de Justicia de la Nación
declaró inadmisible (art. 280 CPCCN) el Recurso Extraordinario intentado mediante
"Queja" contra la Sentencia de la CNAT Sala VII que declaró la Inconstitucionalidad
del Dec. 472/2014 en los autos "Pellico, Rogelio Jorge c/ Liberty Art S.A. s/ Accidente
Ley Especial" expte. 6970/10.
Esta
declaración
de
inconstitucionalidad
del
texto
reglamentario,
en
consecuencia, mantiene entonces la interpretacion legal de este tribunal respecto a la
aplicación del indice RIPTE a la formula indemnizatoria.
Asi, corresponde hacer lugar al recurso de apelación de la parte actora, en lo que
refiere a la aplicación de la ley 26.773, y disponer que la indemnización prevista en el
art. 14 inc. 2.a. Ley 24.557 debe liquidarse aplicándose el indice Ripte sobre esta
fórmula. La Sala II de esta Cámara, desde el precedente “Castro, Oscar Alfredo
c/Asociart S.A. A.R.T.” de fecha 19/12/14 -que es dable reproducir aqui- ha reiterado
que el indice RIPTE aplicable sobre la formula indemnizatoria del art. 14 de la ley
24.557 será aquel resultante de la variación habida entre el momento en que la
demandada debió abonar la prestación dineraria conforme Resol. SRT 414/99 y el
vigente al momento del pago. A los efectos, debe considerarse el piso indemnizatorio
vigente al momento del efectivo pago, y que a la fecha de este voto está dado por la
Resol. SSS n° 1/16.
Asimismo, conforme la normativa aplicable, el actor es acreedor de la
indemnización establecida en el art. 3 de la ley 26.773.
El procedimiento liquidatorio, entonces es el siguiente: 1) se debe efectuar la
liquidación sistémica del art. 14 LRT; 2) debe establecerse la fecha de mora conforme
el Dec. 414/99; 3) debe calcularse el índice de variación del RIPTE entre el vigente a la
fecha de la mora y el vigente al momento del pago; 4) debe ajustarse el capital
indemnizatorio conforme el índice de variación; 5) debe comprobarse que ese capital
ajustado no sea inferior al piso dispuesto por la legislación vigente al momento del
pago; 6) sobre ese capital ajustado por RIPTE, o el piso mínimo si correspondiese, se
calculará un interés moratorio del 12% anual, desde la fecha de mora hasta el efectivo
pago.
En lo que respecta a la responsabilidad de la empleadora Empresa Provincial de
la Energia, su condena dispuesta por la A Quo se fundamenta en su responsabilidad
objetiva, siendo el monto indemnizatorio la suma de $ 50.000 mas intereses moratorios.
Se reconoce a la empresa la cobertura del seguro de la ART, por lo cual deberá abonar
al actor lo que exceda de la condena sistémica hasta el monto dispuesto por la A Quo en
base al sistema civil de responsabilidad.
Contra esa decisión se alza la parte actora, cuestionando lo exiguo del monto
indemnizatorio, y la parte empleadora se queja sosteniendo que no existe un factor de
atribución de responsabilidad aplicable que habilite su condena.
Comenzaré tratando los agravios de la empleadora E.P.E.
Sostiene la recurrente, reiteradas veces (agravios III.a hasta III.g), que la
sentencia de la A Quo es arbitraria pues aplica erróneamente los requisitos de la
responsabilidad civil. Si bien la recurrente hace una primera referencia a todos ellos -fs.
489 bis-, centra su queja en el factor de atribución de responsabilidad.
La Sra. Juez A Quo fundamenta la condena a la E.P.E. en la atribución de
responsabilidad conforme un criterio objetivo dado por la “actividad riesgosa” -fs. 433-.
Cita al respecto el art. 1113 párrafo 2 del Código Civil.
La empresa en su queja alega causales de eximisión invocando: no ser la dueña o
guardiana de la cosa que provoca el accidente (la rama del árbol) y la culpa de la
víctima.
Con respecto al primer argumento, la recurrente confunde la atribución de
responsabilidad objetiva, pues mientras la A Quo invocó la “actividad riesgosa”, ella
alega ante esta Alzada no ser la dueña o guardiana de la rama del árbol, con lo cual se
está refiriendo a un supuesto de responsabilidad por “el riesgo o vicio de la cosa”,
también comprendido en el art. 1113 Cod. Civ., pero distinto al utilizado por la A Quo.
La “actividad riesgosa” ya se reconocía comprendida dentro de los factores objetivos de
atribución de responsabilidad en el marco del art. 1113 del Código Civil, y ahora es
receptado claramente en el art. 1757 del Código Civil y Comercial. Al respecto, y como
fundamento de mi voto, refiero al trabajo en doctrina de Ramón Pizzaro (Accidentes
con cosas riesgosas. (La mutación interpretativa del artículo 1113 del Código Civil).
Revista de Derecho Privado y Comunitario n° 15. Accidentes. Ed. Rubinzal Culzoni.
Santa Fe -1997-), en la cual afirma que: “...el artículo 1113 del Código Civil,
correctamente interpretado, da pie para sostener que caen bajo su órbita todos los
supuestos de daños causados por el riesgo de la actividad desarrollada, intervenga o
no una cosa.” -pag. 109-.
En segundo lugar, invoca la recurrente la culpa de la víctima, y al respecto
expresa que: “...el actor no cae al suelo por estar podando, no recibe una descarga
eléctrica, no se lastima con la sierra que operaba, se golpea con la misma rama que
cortó, lo que demuestra nítidamente que la culpa de la propia víctima se introduce
como causa del accidente, lo que excluye definitivamente cualquier responsabilidad
civil que se pueda o quiera atribuir a nuestra representada.” -fs. 491-. Sin embargo, en
el argumento del recurrente no existe ninguna referencia a la acción u omisión del
trabajador que constituya su culpa en el hecho dañoso. El actor se encontraba podando
un árbol como actividad normal de la empresa; y no se alega que en esa tarea haya
desarrollado una acción temeraria o manifiestamente inapropiada en la actividad como
tampoco que haya omitido elementales circunstancias de precaución. Asi, no se
evidencia en el relato del recurrente cuales serían la omisión de diligencia que
constituya negligencia, imprudencia o impericia en el accionar del agente. Al respecto,
resulta esclarecedor lo expuesto por mi distinguido colega José Daniel Machado en un
trabajo de doctrina (La actividad riesgosa y la responsabilidad civil. Revista de
Derecho Laboral 2015-2. El Código Civil y Comercial de la Nación y el Derecho del
Trabajo y de la Seguridad Social I. Ed. Rubinzal Culzoni. Santa Fe -2015-), quien ya
con referencia a la nueva legislación dada por el Código Civil y Comercial, manifiesta:
“¿Cuáles serán entonces las eximentes que podrán oponerse al progreso de una
demanda basada en la actividad riesgosa o culposa? Las tradicionales del sistema, que
ahora aparecen referidas en los artículos 1729, 1730 y 1731, y que en conjunto son
mencionadas por el artículo 1722 como “causa ajena”.
Como vimos, la clave del sistema de responsabilidad propio de la era
contemporánea radica en la relación de causalidad mas que en la indagación de las
conductas imputables al dañador y a la víctima. De allí que la expresión culpa, que
estaba prevista tanto en los viejos artículos 1111 y 1113 para referirse a la
intervención de la víctima o del tercer por el cual no se debe responder, ahora deje
lugar a la expresión “hecho de la víctima” o “hecho de tercero”.
En suma, la posibilidad de defensa exitosa radica en demostrar que la mecánica
de produción del daño ha obedecido a un curso causal determinado por un suceso que
no ha podido preverse o evitarse, o que resulta de acciones u omisiones del propio
dañado o imputables a un tercero por el cual no hay deber de responder.” -págs.
437/8-.
Y en el caso de autos, la empresa no invoca ni prueba cuales serían las acciones
u omisiones culposas del propio trabajador accidentado que constituyan eximentes de
responsabilidad, según invoca a fs. 492.
Asimismo, para decidir sobre este tema, tengo especialmente en cuenta las
sentencias dictadas por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en las causas
“Insaurralde, Hilario c/ Aceros Bragado SA” de 10/12/13, en la cual sostuvo que:
“...cuando la víctima es un trabajador dependiente y el hecho que produjo el daño cuya
indemnización se demanda ocurrió en ocasión y lugar del servicio laboral que aquél
prestaba a su empleadora, basta que el damnificado pruebe el daño y el contacto con la
cosa dañosa para que quede a cargo de la demandada, como dueña o guardiana del
objeto riesgoso, démostrar la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba
responder.”; y en la causa “Trejo, Jorge Elias c/ Stema SA” de 24/11/09 en la que
especificó – en el dictamen de la Procuración que la Corte hace suyo en el voto de
mayoría- que: “...los daños causados por el riesgo de la cosa se rigen por las
disposiciones del art. 1113, párr. 2°, parte final, Cód. Civil; y que la culpa de la
víctima con aptitud para cortar —totalmente— el nexo de causalidad entre el hecho y
el detrimento, a que alude dicha norma, debe aparecer como la única causa del
perjuicio, aparte de revestir las características de imprevisibilidad e inevitabilidad
propias del caso fortuito o fuerza mayor (Fallos 308:1597; 310:2103; 311:1018;
312:2412; 316:912 y 2774 consid. 7, 319:2511; y 320:536; 321:703, 1462; 323:2930;
327:5224; entre otros antecedentes)”. Según la doctrina de la Corte Nacional, entonces,
sólo la culpa grave y exclusiva de la víctima operaría como eximente de la
responsabilidad objetiva empresaria. Y en el caso de autos, la consideración de culpa
grave del actor es improponible dado las propias manifestaciones de la parte
demandada, quien al contestar la demanda a fs. 107 sostiene que el actor “...se
encontraba plenamente capacitado para realizar las tareas que se encontraba
practicando al momento en que ocurrió el accidente.” y que el Sr. Sanchez tenía
muchos años de antigüedad en la empresa. De lo cual, se sigue, que si el actor tenía un
alto grado de experiencia y de capacitación, entonces es dable suponer que realizó la
tarea con la máxima prudencia y técnica que su conocimiento le brindaba, y ello aleja la
posibilidad del obrar culposo -imprudente o imperito- que denuncia el demandado. La
conducta del actor, entonces, se debe encuadrar en el “mero hecho de la víctima” que ya
la doctrina civil descalifica como quiebre suficiente del nexo de causalidad. Al respecto,
sostienen Alterini, Ameal y López Cabana que si: “...el sistema legal otorga virtualidad
para romper la relación causal al hecho de la víctima, o al de un tercero, no habría
responsabilidad cuando el daño proviniera de un hecho voluntario no culposo, o de un
hecho involuntario, como el de un menor de corta edad o un demente.” (...) “De alguna
manera, la determinación de si el mero hecho de la víctima, o de un tercero, es
suficiente, o no lo es, para liberar a quien la ley adjudica responsabilidad con una
presunción de causalidad a nivel de autoria, incursiona en el área de la política
jurídica. Al respecto (...) aceptar la eficiencia de ese mero hecho va directamente
contra la evolución del derecho de la responsabilidad civil que está orientado,
evidentemente, hacia la protección de las personas dañadas.” (Derecho de
Obligaciones civiles y comerciales. Ed. Abeledo Perrot. Pág. 191/2).
Finalmente (agravio IV) la empresa se queja sobre el porcentaje de incapacidad
reconocida por la A Quo, pero lo expresado no tiene entidad técnica de agravio. Pero,
aún más, la condena a la demandada es en clave de responsabilidad civil y el porcentaje
de incapacidad acordado conforme a los Baremos de la legislación especial, según
pacífica jurisprudencia de la CSJN, solo posee en lo civil un valor meramente indicativo
o como “pauta genérica de referencia” (Cfr. FOGLIA, Ricardo (h) y FOGLIA, Ricardo
Arturo. La cuantificación del daño en el sistema de riesgos del trabajo. La
indemnización especial y civil. Colección Derecho Laboral, Errepar, Andrea García
Vior -coordinadora-; año 2013, pág.269) ya que mientras aquél apunta a establecer
únicamente la incidencia laboral, la reparación integral impone considerar a la persona
“en un marco de valoración más amplio” (CS, 15.09.87; “Velasco Angulo, Isaac c/Pcia.
De Buenos Aires”; CS, 1997, “Reyes, Pascual c/ Estado Nacional” Fallos 320:1361
(considerando 7); CS, 06.03.2007, “Mosca, Hugo c/Pcia. De Buenos Aires y otros”
(considerando 11), entre muchos otros).
Como corolario, el recurso de apelación de la empresa empleadora debe
rechazarse.
Paso ahora a tratar los agravios referidos a la cuantía de la indemnización a
cargo de la empresa, expresados por el actor.
Los rubros de condena son dos: el lucro cesante por $ 44.000; y el daño
emergente mas daño moral, considerado por la A Quo en conjunto- por $ 6.000. Ello
mas intereses moratorios desde el 15/12/06 a la tasa del 22% anual hasta el 31/12/13 y
luego al 30% anual.
El actor inicia su demanda contra E.P.E. peticionando una indemnización en
base a normas civiles con declaración de inconstitucionalidad de las normas específicas
del riesgo del trabajo. Esa es claramente su pretensión. Y en base a ello ha decidido la
Sra. Juez A Quo haciendo lugar a una indemnización que cuantifica en su sentencia.
Sin embargo, en su agravio el actor objeta el monto de la condena, denunciando
el mismo como exiguo, y peticionando se eleve el monto tomando como referencia las
fórmulas Vuotto y Méndez. La utilización de fórmulas matemáticas y/o baremos del
sistema de riesgos del trabajo para la determinación del monto del daño resarcible en
materia de responsabilidad civil del empleador ha sido descalificado por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación in re “Arostegui, Pablo Martín c/ Omega Aseguradora
de Riesgos del Trabajo S.A.” y “Pametal Peluso y Compañía S.R.L.” de fecha 08/04/08.
La A Quo ha condenado a la demandada al pago de la suma de $ 50.000 con más
intereses ya referido. Esto representa a la fecha de este voto un interés total aproximado
de 220%, esto es que se ha devengado en concepto de interés la suma de $ 110.000, que
sumado al capital de condena da un monto total de $ 160.000. Y asi, el punto de
incapacidad se cuantificaría en $ 6.805,61.- (160.000/23,51). Si se considera como mera
pauta de referencia los montos mínimos dispuestos por la Resolución n° 1/16 de la
Secretaría de Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social,
aquella suma no se corresponde al valor del punto de incapacidad establecido como piso
para la prestaciones del art. 14 de la ley 24.557.
En consecuencia, la indemnización determinada por la A Quo es insuficiente
como una respuesta adecuada frente al daño sufrido, por lo cual corresponde hacer lugar
al agravio del actor e incrementar el monto de la misma. Y ello, por lo antedicho, no
implica recurrir necesariamente a una fórmula matemática sino que corresponde
justipreciar el monto indemnizatorio (conf. Sala II “Velazquez, Alejandro c/Malvicino
S.A. y otros s/Accidente de trabajo” de fecha 18/03/15) en la suma de pesos trescientos
mil ($ 300.000) al momento del accidente.
Este capital devengarán los intereses moratorios dispuestos por la A Quo a las
tasas del 22% y 30% para los períodos de tiempo indicados. Sin embargo, y en tanto los
intereses moratorios reconocen naturaleza indemnizatoria, corresponde incrementar la
tasa aplicada por la A Quo y conforme lo expresado en el fallo “Ibarra” de la Sala II de
ésta Cámara de Apelación en lo Laboral, se aplicará a partir del mes de Agosto de 2014
sobre el capital indemnizatorio la “tasa de interés máxima nominal anual” que informe
el Banco Central de la República Argentina para “financiaciones vinculadas a tarjetas
de crédito” de “Empresas no financieras emisoras de tarjetas de crédito”, con un
incremento del 15%. La capitalización de intereses conforme el art. 770 del Código
Civil y Comercial se producirá cada 4 meses (ley 27.077).
Cada parte demandada responderá hasta el monto de la liquidación que
corresponda a su condena (sistémica o civil), descontándose todo lo previamente
abonado por la otra demandada.
Voto por la negativa.
A la misma cuestión, el Vocal Machado dijo:
Que concuerda en lo sustancial con los fundamentos del Dr. Coppoletta, para el
tratamiento y decisión del presente caso, en el marco de sus propias peculiaridades, por
lo que se pronuncia en igual sentido. Así vota.
El Vocal Garraza dijo:
Que habiendo tomado conocimiento de estos actuados, y dados los votos
concordantes de los colegas que me precedieran, en lo relativo a las cuestiones
recursorias, me abstengo de pronunciarme en la presente causa (conf. doctr. art.26, Ley
Nro. 10.160).
Respecto de la tercera cuestión, los Jueces: COPPOLETTA y MACHADO
dicen que, de acuerdo al resultado de la votación, corresponde: 1) rechazar el recurso de
nulidad del actor; 2) rechazar los recursos de apelación de las partes demandadas
Empresa Provincial de la Energía y Prevención ART como gerenciadora del Fondo de
Reserva; 3) hacer lugar al recurso de apelación del actor en lo que respecta a la
indemnización a cargo de la ART y ahora del Fondo de Reserva, y declarar la
inconstitucionalidad del art. 17.5 de la ley 26.773 y del art. 17 del DR 472/1,
modificando la sentencia de grado y disponiendo que la indemnización sistémica
prevista en el art. 14 inc. 2.a. de la ley 24.557 deberá liquidarse con aplicación del
indice Ripte, y que el actor es acreedor de la indemnización del art. 3 de la ley 26.773;
4) hacer lugar al recurso de apelación del actor y modificando la sentencia de grado
disponer que el monto de la indemnización a cargo de la demandada Empresa Provincia
de la Energía se fija en la suma de $ 300.000 al momento del accidente, devengándose
los intereses moratorios conforme lo expuesto, con aplicación del fallo “Ibarra” a partir
de la fecha 01/08/14; 5) Cada parte demandada responderá hasta el monto de la
liquidación que corresponda a su condena (sistémica o civil), descontándose todo lo
previamente abonado por la otra demandada; 6) las costas en la Alzada se imponen a las
demandadas en forma solidaria; 7) los honorarios de los letrados por el trámite del
recurso de apelación se regularán en el 50% de lo que en definitiva se regulen en
primera instancia. La base regulatoria será la de la liquidación sistémica o civil que sea
de mayor monto.
Por los fundamentos y conclusiones del acuerdo que antecede, la Sala Primera
de la CÁMARA DE APELACIÓN EN LO LABORAL,
R E S U E L V E:
1) rechazar el recurso de nulidad del actor;
3) hacer lugar al recurso de apelación del actor en lo
que respecta a la indemnización a cargo de la ART y ahora del Fondo de Reserva,
y declarar la inconstitucionalidad del art. 17.5 de la ley 26.773 y del art. 17 del DR
472/1, modificando la sentencia de grado y disponiendo que la indemnización
sistémica prevista en el art. 14 inc. 2.a. de la ley 24.557 deberá liquidarse con
aplicación del indice Ripte, y que el actor es acreedor de la indemnización del art.
3 de la ley 26.773;
4) hacer lugar al recurso de apelación del actor y modificando
la sentencia de grado disponer que el monto de la indemnización a cargo de la
demandada Empresa Provincia de la Energía se fija en la suma de $ 300.000 al
momento del accidente, devengándose los intereses moratorios conforme lo
expuesto, con aplicación del fallo “Ibarra” a partir de la fecha 01/08/14;
5) Cada parte demandada responderá hasta el monto de la
liquidación que corresponda a su condena (sistémica o civil), descontándose todo lo
previamente abonado por la otra demandada;
6) las costas en la Alzada se imponen a las demandadas en
forma solidaria;
7) los honorarios de los letrados por el trámite del recurso de
apelación se regularán en el 50% de lo que en definitiva se regulen en primera
instancia. La base regulatoria será la de la liquidación sistémica o civil que sea de
mayor monto.
Regístrese, hágase saber y bajen.
COPPOLETTA
MACHADO
GARRAZA
(en abstención)
Marta Pilomeno de Qüesta
JD
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