Jurisprudencia

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256
—
Jurisprudencia
SUMARIO
—
La
existencia,
en un campo, de un camino vecinal no
mencionado en la
de la escritura pública por la que se lo
trasmitió, por el
modo tradición, no constituye un
gravamen real ni menos personal que comprometa
la responsabilidad de los enajenantes de su
dominio, y aún cuando en la escritura
titulación
ni^^en
el cuerpo
hayan afirmado que la venta la hacían en el concepto -de hallarse el predio libre de
cualquier "gravamen real o personal" La hipotética responsabilidad de los enaje
nantes sería, en la especie, de índole
contractual, ya que deriva de una coincidencia
convencional de voluntades
.
El traslado de los principios de la culpa aquiliana a las convenciones, comporta
confundir dos órdenes de ideas que difieren total-mente en su esencia y ontologfa.
Treinta y
Tres, agosto
5 de 1960.
VISTOS.
Para sentencia definitiva de primera instancia estos autos
"Compañía del Yaguarí c/ P. M. de L. y D. I. de de L. In
demnización por daños y perjuicios".
RESULTANDO: I)
Que en escrito de fs. 6 a 8 vta., de fecha 24
de mayo de 1955, don A. D., presidente de la "Compañía del Yaguarí .S.
A." (ver recaudos de fs. 1 a 3), expone: que por escritura de compraventa
y tradición, autorizada en abril de 1953 por el Escribano don Mario Gílbert,
cuya primera copia debidamente inscrita obra en poder del Banco Hipotecatío del Uruguay, la Sociedad "Compañía del Yaguarí S. A." -adquirió de
don P- M. de L. y de D. D. I. de de L,, el inmueble empadronado con el
N*? 1579, sito en el departamento de Tacuarembó, con una superficie de
1.729 Hs. 3.861 mts. 40 dm cuadrados, estableciéndose en la cláusula pri
caratulados
—
de la escritura, que la venta
bre" de cualquier "gravamen real
mera
se
hacía "en el concepto de hallarse li
Agrega que al ocupar la
principalmente a explotación
los perjuicios y molestias consiguientes al
sufrido
han
agrícola-ganadera,
continuo paso de personas y de ganados procedentes de campos, no sólo lin
ave
deros, sino también de campos más alejados al de la Compañía y hechas
o
personal"
Sociedad el mencionado inmueble, que destina
riguaciones,
mueble, que
de los vendedores, ha resultado que el in
está
concepto de estar Ubre-de .todo gravamen real y personal,
que
en
no
provinieron
—
257
—
una servidumbre de paso cuya existencia conocían los vendedo
data
de muchísimos años, servidumbre que de acuerdo con las dis
y que
posiciones legales vigentes se pueden suprimir. Dice, además, que el vendedor
L., había iniciado en febrero 4 de 1952, con anterioridad a la campra-venta,
afectado por
res
de Tacuarembó para proceder al encallamíento de esa senda de paso, hecho que les fue ocultado por los vende
dores La afirmación de éstos, en la cláusula primera, de que el inmueble,
además de estar libre de embargo, interdicción, etc., estaba libre de "cual
real o personal" constituye un hecho ilícito (arts 1319
otro
ante la
gestiones
Intendencia
Municipal
.
gravamen
quier
necesarios para una
parte de éste,
que la
explotarla
para
en
disposiciones legales concordantes
y aplicables) ; que
los cálculos de inversiones y gastos
adecuada y económica explotación del inmueble, por
afectada por esa servidumbre, es económicamente apta
del C. Civil y demás
este hecho los indujo a
error en
agricultura
cuanto
y,
en
a
consecuencia,
para evitar las
pérdidas,
inconvenientes que apareja tal situación, se hace imprescindible
riesgos
el encallamiento de la senda de paso, lo que así había; estimado el mismo
señor de L. al realizar gestiones administrativas para ello, que les ocultó y
de las que se han enterado con posterioridad. Dicen también que los daños
e
y perjuicios por este hecho ilícito son, no sólo los causados hasta ahora por
el continuo movimiento de las haciendas y el perjuicio a los sembrados, si
no, además y principalmente, la pérdida del terreno y los gastos que deman
dará el encallamiento de la senda de paso y que son, además del trámite pa
ra obtener la autorización, el alambramiento de la senda, unos 1.800 mts.
longitud (3.600 mts. de alambrado), su pavimentación como camino y
exigencias de las disposiciones vigentes o a dictarse, quedando la pro
piedad partida en dos, cosa que importa gastos en porteras y su desvalorización. Ofrecen prueba y al fundar el derecho expresa el compareciente que
no inician una acción de rescisión, porque no solicitan ni la rescisión de la
venta ni tampoco la disminución del precio, que es lo único que se puede pe
de
demás
dir
en
esa
acción,
para cuyo fundamento
es
indiferente la buena
o
mala
fe,
culpa en el vendedor, sino que inician, aquí, la acción
de daños y perjuicios provenientes del hecho ilícito (art. 1319 del C. Civil)
de haberlos llevado a engaño los vendedores, afirmándoles que el inmueble
estaba libre de cualquier gravamen, a sabiendas de que existía esa servidum
bre de paso y haberles causado así, los daños y perjuicios que han descripto.
Ese hecho es civilmente doloso, pero en la mejor de las hipótesis para los de
mandados, será civilmente culposo y, de acuerdo con lo dispuesto en los
arts. 1319 y concs. del C. Civil, los demandados están obligados a indemni
zarles esos daños y perjuicios, cuya liquidación se hará en el procedimiento
de hquidación de las sentencias. Su responsabilidad solidaría (art. 1331 del
C. Civil) sí se lo considera delito civil y proporcional, sí lo considera cuasi
la
culpa
delito
li
«
.
o
ausencia de
Estiman- el
monto
del asunto,
a
los efectos del sellado
en
veinticinco
—
258
—
mil pesos, sin perjuicio de ulterioridades
y
a los demandados a
indemnizar a la
danos y perjuicios, declarando
que
con
las
costas y
los
costos
a su
su
pide, que en definhiva, se condene
"Compañía del Yaguarí S. A." los
obhgación de indemnizar es solidaria.
cargo.
Conferido traslado de la demanda en esta sede
II)
(fs. 29 vta.),
fue evacuado de fs. 32 a 36
por los señores C. H. A., B. B. S. y R. O.
G., por los demandados (ver primera copia del poder a fs.
31), quienes ex
presan que la demanda incoada carece en absoluto de razón, rechazando ex
—
presamente todos sus extremos, elementos constitutivos de un accionamiento
mverosímíl y temerario, por lo que el libelo deberá ser desechado con
especial
condena a las máximas sanciones procesales. Al
respecto dicen, que es indu
dable que la servidumbre de
paso contribuye un gravamen a la propiedad,
la especie, para que se considere
configurada tal carga predial es
existencia de determinados presupuestos sin los cuales no puede
hablarse de servidumbre de paso,
ésta exista es necesario la
mas.
en
menester la
pues, para que
existencia de
predios enclavados y la reclamación del paso por los propieta
rios de éstos y ello es así,
por cuanto, si bien el origen de este gravamen es
legal, su constitución no se opera de pleno derecho sino a instancia del par
ticular afectado (Guillot "Comentarios al C. Civil" T. IV
par. 47 pág. 49).
Su previsión es legal pero su constitución definitiva
requiere un acto expre
so de pedibílidad
por parte del o de los interesados (a. 581 C. Civil). La
constancia de tal acto debe ser íc-hacíentemente justificada por el actor. La
existencia de tal gravamen requiere necesariamente la existencia de título,
no siendo la
prescripción habilitante para constituirlo. Ello responde a que
la servidumbre de paso, dentro de la clasificación de la ley positiva, es una
serv'dumbre discontinua (a. 551 inc. 2 C. Civil) : Feo. del Campo "De
recho Civil" T. II., Bienes, págs. 122-124 y Guillot, Ibídem par. 27, pág.
31). Según lo establece el art. 633 "las servidumbres discontinuas de todas
clases, sólo pueden constituirse en virtud de título". De consiguiente, la cons
titución de la "servidumbre de paso'' aludida en la demanda debe constar en
título hábil (art. 1664 C. Civil). Desde luego que este extremo, así como
los restantes que se necesitan para la configurac'ón de tal gravamen, debe
ser objeto de prueba en su oportunidad por la parte actora, por lo que "los
predios todos se presumen libres, hasta que se pruebe la existencia de la
servidumbre" (a. 631 C. Civil) y habiendo la contraparte alegado la exis
tencia de tal gravamen corresponde a ella la prueba de su afirmación (art.
329 C. P. C), pues los comparecientes niegan la existencia de tal servi
cuestión
dumbre man-'festando que sus representados vendieron el predio en
haber los ven
"libre de toda obligación y gravamen". Dicen que el hecho de
de Tacuarembó, pa
dedores realizado gestiones en la Intendencia Municipal
de
servidumbre
esa
de
paso", no le da derecho
ra proceder al "encallamiento
de ahí, la existencia de tal servidumbre.
para deducir
No existiendo tal
ser-
—
259
—
vidumbre que grave el predio vendido, el paso por el mismo de animales y
personas puede deberse a la existencia de estas dos circunstancias que no
habilitan la acción de autos: a) la mera tolerancia por parte de los propieta
rios de tal clase de tránsito y b) la existencia de un camino público. En el
primer
caso, tal tránsito debe considerarse hecho
en forma precaria, exclu
obsequiosidad y tolerancia de sus dueños, que
no implican creación de
gravamen predial, no dando, en consecuencia, asi
dero válido para reclamar daños y perjuicios en caso de venta del predio
mediando tal hecho (ver L. J. U. caso N"? 937) y, en la segunda posición
tampoco puede prosperar la acción, por la razón de que la senda no sería
propiedad particular, sino pública (art. 478 C. C. ; 49 C. Rural y art. 1*?
decreto-ley N? 10.382 de 13 de febrero de 1943), en cuyo caso caso no pue
de hablarse de gravamen al predio en cuanto el área ocupada por la senda,
siendo ésta pública, no pertenece al dominio privado sino al dominio pú
blico, distinto de aquél. En este evento podría ocurrir que, al procederse a
la venta del bien a cuyo través pasa el camino se comprendiera en la misma
área de éste, hecho que daría lugar a una proporcional reducción del precio
pactado en el contrato respectivo; mas, el actor no ha alegado tal supuesto,
ni tampoco reclama desminución alguna de precio en cuanto así
expresa
mente lo dice en el capítulo de derecho de su demanda.
Agregan que de ser
ciertas cualquiera de las hipótesis establecidas precedentemente,
tránsito
por tolerancia o existencia de camino público por el sitio a que alude la de
sivamente,
como
un
acto
de
—
manda
municipal
el hecho de haber solicitado por uno de los mandantes autorización
para encallar lo que el actor pretende ser una "servidumbre de
tránsito"
no
—
da derecho
a
la reclamación de autos, ni ello contituye prueba
ni título del supuesto gravamen aludido por la parte actora. Encarada la
acción desde otro ángulo ella tampoco puede prosperar. Según lo
expesa el
demandante, la "senda de paso" que imaginariamente crea, implicaría un
hecho conocido de los representados de los comparecientes, el que no se
puso
en conocimiento del
comprador en el momento de la venta, induciendo a éste,
entonces,
en
error.
De
ser
así
—
que
no
lo
es
—
tal supuesto entraría dentro
de la
previsión del "vicio redhibitorio" que el Código Civil reglamenta en
sus arts.
1178 y ss. y según estas disposiciones, el comprador
que efectuó
el negocio, mediando un vicio oculto que no conocía al "tiempo del contrato,
puede, excluyentemente, optar por la rescisión del contrato de venta o im
petrar la rebaja de una cantidad proporcional del precio (art. 1720 C. C).
Cierto es, que el art. 1721 del referido Código prevé también la indemniza
ción de los daños y perjuicios irrogados por la existencia de vicio
semejante,
'
más, adviértase que,
perjuicios
sólo
en
este
evento, la acción indemnizatoria de los daños
procede en el caso en que el comprador opte por la resci
sión del contrato haciendo, en consecuencia, de la acción indemnizatoria una
acción subordinada y condicionada a la rescisoria, prevista como acción
priny
260
—
En el caso de autos no
la rescisión del contrato (fs. 7
cípal.
juicios,
acción
como
solamente si
va
se
—
reclama ni la
vta.
independiente,
)
rebaja del precio
ni
se
incoa
; por lo tanto la acción de daños y per
no
puede
prosperar
acompañado la acción de rescisión del
en
tanto ella
contrato.
procede
Esta acción
^inadmisi
por sí sola no puede prosperar. Y sí se colocaran en la hipótesis
ble desde luego
de que tal vicio en realidad hubiera existido, el trámite
—
—
Compañía tampoco sería procedente por haberse extinguido
correspondiente. Así surge en forma clara del art. 1726 del C.
Civil al establecerse que "las acciones a que dé lugar el saneamiento por vi
cios ocultos, según las disposiciones precedentes, se extinguen a los seis me
ses contados desde la entrega de la cosa vendida" y dentro de las "disposi
ciones precedentes" de que habla este artículo están precisamente las accio
nes por rebaja del precio, la rescisoria y la indemnizatoria por daños y per
juicios subordinada a la anterior. Teniendo en cuenta que la tradición del
predio litigioso se efectuó el 14 de abril de 1953 (fs. 6), fácilmente se de
duce que tales acciones, de ser procedentes, estaban extinguidas el 24 de ma
yo de 1955 fecha de comienzo de esta litis (fs. 8 vta.). Expresan concre
tamente que de manera subsidiaría, alegan esta prescripción para el caso que
el Juzgado entendiera no ser de recibo las anteriores argumentaciones. Ter
minan manifestando los comparecientes que aún admitiendo la procedencia
de este accionamiento la demanda estaría mal preparada por cuanto la parte
actora no cumplió con el requisito previo de hacer constituir en mora a la
parte demandada (arts. 1336 y 1341 del C. Civil), mediante actos forma
les de constitución (art. 216, 4*? COT) y que, por otra parte, el actor debió
presentar "in limine litis" el documento público en que consta la venta del
bien objeto de pleito y el título de la servidumbre cuya existencia afirma,
pues así lo exige el art. 289 CPC y establece el art. 290 del mismo Código
que, posteriormente, no se premitirán al actor otros documentos que los de
fecha posterior o anterior con sujección al art. 374, circunstancia en la que
Esto todo autoriza también el rechazo
no dijo encontrarse la contraparte.
de la demanda la que, por el último defecto apuntado, hasta pudo repelerse
de oficio (art. 286 C.P.C. ) Piden que en definitiva se rechace la demanda
iniciado por la
la acción
.
con
expresa condena
III)
—
en su
En la
en
costas y costos.
réplica (fs. 38-40),
demanda, agregando
la parte actora
se
ratifica
en
lo
ex
que comparte la afirmación de la contra
puesto
parte, de que la servidumbre de paso constituye
un
gravamen
a
la
propiedad,
afirmación que confirma el fundamento de su acción, desde que no está libre
de "toda, obligación y gravamen" un predio que soporta una servidumbre de
asimismo, la afirmación, de su contraria de que la pre
paso y que. comparte,
visión de la servidumbre de paso
es legal, y. para que exista .dicha, servidum
presupuestos, no siendo absolutamente necesario, un
conste la existencia de la servidumbre,. desde que ella
necesario ciertos
bre
título material
es
en
que
■—
puede
ser
es
que
paso
el
261
—
por la ley, existiendo detrminadas circunstancias de hecho,
de autos, en que se encuentran frente a una servidumbre de
que la Compañía no tiene más remedio que soportar pur im
impuesta
caso
existente,
disposiciones legales en vigencia. Trae a colación los arts. 52
Código Rural y aclara que probará en su oportunidad que el predio
adquirido está sometido a una servidumbre de paso que no puede ser supri
mida por la sola voluntad del propietario del predio sirviente, siendo en este
aspecto, decisiva la autorización solicitada a la Intendencia Municipal de Ta
cuarembó por los antiguos propietarios para encaÜar la senda de paso; no
de las
perio
y 53 del
se
trata de
un
acto de mera
impuesta por la ley, de
ción entablada. Insiste
C.
un
en
tolerancia,
sino de
una
verdadera servidumbre
real, que justifica y fundamenta la ac
fundamentan
la demanda en el art. 1319 del
que
hecho ilícito ocultar, en el momento de la venta,
gravamen
Civil, desde que es un
predio vendido como
que el
libre de toda
obligación
y gravamen,
se
encon
traba, sin embargo, afectado en un gravamen que dism'nuye sensiblemente
su valor, no correspondiendo, por ende, alegar la prescripción, la que es apli
cable, solamente a la acción que prevé el art. 1726 del C. Civil. En cuanto
a que no se procedió a constituir previamente en mora a la parte demandada,
según lo disponen los artículos 1336 y 1341 del C. Civil, mediante actos for
males (art. 216, 4° del COT), expresa que dicho requisito procede en el
caso de obligaciones bilaterales o sinalagmáticas, es decir, que imponen obli--
gaciones recíprocas, pero no es necesario ni procedente, cuando se trata de
obligaciones derivadas de un hecho ilícito, como aquel en que se funda la
demanda, derivada del art. 1319 del C. Civil. Que también es insostenible
el argumento de que debía haberse acompañado a la demanda la escritura de
compra-venta del inmueble y el título en que consta la servidumbre, pues la
ley no exige que se presenten los documentos, sino que alcanza con que in
dique la oficina pública
propiedad se encuentran
o
el archivo
en
el Banco
en
que
se
encuentran y los
Hipotecario
debido
a
la
pesa sobre el inmueble. Termina manifestando que en lo que
agrgación del título de servidumbre, él no está en posesión de
no
necesario para que exista una
Si él existiere, no estaría, desde luego, en
creyendo
que
sea
títulos de
hipoteca
que
la
se
refiere
su
poderdante,
servidumbre,
un
a
titulo
poder de sus represen
título
establece
la
el
desde
tados,
servidumbre, debería estar en po
que
que
no del dueño del predio que soporta la esrvidumbre sino
en
último
caso,
der,
del dueño del predio, en beneficio del cual se establece el gravamen, o sea, del
predio dominante. Aunque no exista un título estableciendo la senda de
paso, ella está impuesta, como se ha dicho, por disposición expresa de la ley.
Pide que en definitiva se condene a los reclamados en la forma impetrada
material.
en
el escrito de demanda.
IV)
—
En la
todo, lo dicho
en
duplica (fs. 42),
la parte demandada
se
ratifica,
el anterior escrito de contestación de la acción.
en
un
—
262
—
Por auto N<? 3885 de fs. 42 y vta., se abrió el
juicio a
la
determina
el
Certificado
de
que
Probanzas
de fs.
produciéndose
V)
—
vta., habiendo
123 a 132).
VI)
alegado
las partes por
su
orden
(fs. 110
a
prueba,
103 y
119 vta. y fs.
Consta, además: a) haberse henado el requisito constitucional
—
de la conciliación
testimonio a fs. 28
y b) la convocatoria para sen
tencia por la providencia N"? 4675 de fs. 132 vta., habiendo pasado al des
pacho, a tales fines el día 19 de febrero de 1960 (ver nota precedente)
—
—
.
CONSIDERANDO
:
Que de conformidad
A)
con
las
probanzas incorporadas
las partes, de acuerdo a la exigenc'a contenida
Procedimiento Civil, corresponde hacer lugar
de autos
Surge
a) Que
P
M
.
.
de L
.
.
I
a
al
el art. 329 del
la demanda
pleito por
Código de
planteada.
:
el día 14 de abril del año
y D
en
.
de de L
—
.
,
1953,
los esposos en únicas nupcias
en el Pleito
vendieron
los demandados
—
Compañía accionante, una fracción de campo, con todas las mejoras en
contenidas, ubicada en la 7^ sección del Departamento de Tacuarembó,
paraje "Yaguarí" padrón N? 1579, con una superficie de 1.729 Has. 3 861
mts., 40 dms., cuadrados, por el precio de doscientos ochenta y cuatro pe
sos con quin'entos noventa y ocho milésimos la hectárea
($ 210.00 cua
dra), con un total global de $ 492.181.05, estableciéndose en la cláusula
primera de la escritura de compraventa "... en el concepto de hallarse libre
de embargo, interdicción, reivindicación, promesa de venta a plazos, hipote
ca o cualquier otro gravamen real o personal y asimismo de no adeudarse
a
la
ella
nada por alambrados divisorios o medianeros y libre de arrendatarios u ocu
pantes a cualquier título..." (ver copia simple de la mencionada escritura
fs.
49|54 y plano de fs. 55) ;
b) se alega en la demanda que al ocupar la Compañía el mencionado
inmueble, que dedica principalmente a explotación agrícola y ganadera, han
sufrido perjuicios y molestias ocasionados por el continuo paso de personas
y ganados procedentes de campos, no solamente linderos, sino también más
lejanos. Está probado en autos la existencia, dentro del predio de la Com
pañía, de un camino vec'nal, que afecta al mismo y cuyo origen se remonta
a
muchos años atrás de la mencionada compra-venta. A tal efecto, son im
portantes, las siguientes probanzas incorporadas por ambos litigantes :
a
1*?.
en
se
Informa del
—
Concejo Departam.ental
de Tacuarembó de fs.
59,
el que se establece concretamente que a juicio del Inspector respectivo,
"... estima imposible la clausura del mismo";
el importantísimo informe del perito Agrimensor Ramón C.
29.
—
Rodríguez,
3g.
rembó ;
—que aceptó el cargo a fs. 63
el informe de fs. 74 vta. del
—
de fs. 65 y croquis
Concejo Departamental
—
de fs.
64;
de Tacua
•—
4°.
—
los informes de la Oficina
Departamento,
mo
5"?.
—
69.
de fs.
77 vta.
—
Departamental
78
y fs.
la carpeta W 56467 de fs.
(Vialidad)
cas,
263
de Catastro de! mis
vta. ;
81 del Ministerio de Obras Públi
;
declaraciones de A. C. E. y G. P. F., de fs. 86 a 87 al tenor
del interrogatorio de fs 84 y vta ; de los vecinos del predio A B F
L
S. y J. F. M. de fs. 93 a 94 vta., iiit. a fs. 91 y del también vecino A.
_
.
V.
fs. 97v
a
79.
ante
paso
98v. al
tenor
.
—
EN SÍNTESIS
en
c)
pleito,
:
está claramente
fecha anterior
—
Que
el
consiste
daños y
a
.
.
.
,
del cuestionario de fs. 97 y vta, ;
la
gestión iniciada el dia 4 de febrero de 1952 por
la ex-Intendencía de Tacuarembó, para el encallamiento de
(fs. 61).
mino,
el
.
comprobada
la compra- venta
el señor L.
la senda de
la existencia de tal
ca
.
que queda por resolver y sobre el que gira todo
saber si tal gravamen puede motivar esta acción por
basada en el artículo 1319 del Código Civil.
problema
en
perjuicios,
Acompañamos en tal sentido la argumentación del apoderado de la Com
pañía reclamante, cuando estampa en su alegato de bien probado (fs. 116
en adelante) que "... Deberemos analizar si una persona que a sabiendas
de que existe una importante servidumbre, que grava un bien, lo vende en
el concepto d estar libre de toda obligación y gravamen, realiza o no un
hecho ilícito. La doctrina universal
se divide, en cuanto a si el
concepto de ili
solamente aquello que está reñido con la ley positiva, para otros el
concepto de ilicitud civil debe tener una aceptación más amplia, siendo no
solamente ilícito aquello que contraviene las disposiciones de la ley positiva,
citud
es
sino lo que atenta contra la mora!, el orden
Dentro de nuestra legislación positiva, que
y las buenas costumbres.
lo que nos interesa analizar,
público
es
resulta indudable que la disposición del Código Civil en que basamos la de
no identifica lo ilícito con lo ilegal. Así lo sostienen destacados
ju
manda
ristas uruguayos. Amézaga, siguiendo a Planiol, enseña que para determi
el concepto de ilicitud, debe tenerse en cuenta que la ley impone las si
guientes obligaciones: a) abstenerse de toda violencia hacia las cosas o hacia
nar
las personas; b) abstenerse de todo fraude, esto es, de todo acto irregular
o doloso, destinado a perjudicar a otra persona; c) abstenerse de todo acto
que exija una cierta fuerza o una cierta habilidad que no se posee en el grado
vigilancia suficiente sobre las cosas peligrosas
se tiene bajo su guarda".
(Amézaga,
Jorge Peirano Faccío sostiene que ni
el sentido actual de la palabra ilicitud ni el contexto del Código Civil, ni sus
antecedentes, permiten afirmar que a los efectos del art. 1319, el único cri
terio de ¡licitud es el de la ilegalidad del acto. De la confrontación de los di-
requerido;
y
d) ejercer
una
sobre las personas que
que
poseen
"Culpa Aquiliana", Pág. 20. El Dr.
se
o
—
264
—
textos legales, se desprende que en el sistema del
Código Civil Orien
expresión ilícito no puede definirse haciendo referencia únicamente a
un criterio estrictamente legalista y que por tanto son causas u objetos ilí
citos, no sólo los que van contra las leyes, sino también los que se apartan
del orden público, de las buenas costumbres o de la moral. Nuestra juris
prudencia ha aceptado en general las conclusiones de esta corriente doctri
versos
tal la
naría estableciendo que existe hecho ilícito aún en muchos casos en que no está
expresamente prohibido por la ley. Se ha fallado entre otros casos que exis
alguna disposición estatutaria de una sociedad mureglamento de una sociedad hípica;
tualista;
cuando se viola un reglamento relativo a estaciones radiodifusoras dictado
por la autoridad competente; cuando se vende a un particular una piedra de
afilar que tiene fallas, que llevarán a su estallido: etc., etc. (Jorge Peirano
Faccío. "Responsabilidad extracon tractual", Págs. 253 y sigts.). Enten
te ihcitud cuando
cuando
viola
se
se
viola el artículo del
demos que la actitud de los demandados ha sido claramente violatoría de la
ley, pero aún en el caso en que no lo fuese, nadie por insensible que sea a
los dictados de la justicia, de la moral, de las buenas costumbres y de rela
ciones de lealtad que deben presidir las relaciones entre los hombres, podrá
afirmar que el hecho cometido por los Sres. de L. no es un hecho ilícito.
seguro que los numerosos y distinguidos profesionales que patrocinan
la contraparte, no podrán afirmar ni demostrar que es un hecho lícito que
una persona venda como libre de obligación y gravamen un predio, a sabien
Estoy
a
das que dicho
está afectado por un camino, que lo divide en dos, lo
su valor y que vende a sus contratantes, como
que disminuye
si fuera terreno aprovechable una importante superficie que debe ser desti
predio
sensiblemente
nada,
por
imperio de
la
mencionado camino ni
ley,
en
ficos que fueron tenidos
ilícito realizado asimismo
caminos, no haciendo referencia para nada del
respectiva, ni en los antecedentes grá
cuenta para escriturar. Existe, pues, un hecho
a
la escritura
en
con
intención dolosa, desde que los vendedores
co
perfectamente la existencia del camino y tenían conciencia de que al
vender en esas condiciones le ocasionaban un serio perjuicio a los compra
nocían
dores
.
En cuanto
la
aplicación de las disposiciones relativas al saneamiento
(arts. 1720 y 1721 del C. Civil), tam
bién acompañamos a la parte actora, cuando dice : "... que dichas
disposi
ciones no son aplicables al caso subjudice y que el único camino que tenía
mi poderdante era, el proceder basando su acción en el art. 1319 del Código
por defectos
o
a
vicios redhibítorios
Civil. La contraparte afirma que deberíamos de haber accionado reclamando
el saneamiento por vicios redhibítorios. Es claro que este accionamiento no
era posible en el momento de entablar la demanda, desde que la acción esta
ría
nes
prescripta.
Pero aunque la acción no estuviese prescripta, las disposicio
abogados de la contraparte no servirían para fundamentar
que citan los
—
265
—
accionamiento Los artículos pertinentes del Código Civil tienen su
concordancia entre otros, en el Código Chileno, art. 1858, en el Código Ar
gentino 2164 y 2170. En el Proyecto de Freitas, arts. 3581, 3602..."
(ver, además, según opinión del Sentenciante los arts. 1860 y 1861 del C.
nuestro
.
Chileno; 2174, 2175 y 2176 del C Argentino y 3588 y 3589 del Proyecto
"Citaré algunas de las opiniones de los comentaristas de las
Freitas)
disposiciones idénticas de los Códigos extranjeros, para fundar mi posición.
Machado, al comentar el Código Civil Argentino, manifiesta : "En los casos
de mala fe, no es la acción redhíbitoria la que debe deducirse, porque ella se
de
.
limita
.
.
disolver el contrato
a
el de daño y
Pág. 589).
idéntica de
o
a
hacer deducir el
fundados
el art.
menor
valor de la
2176".
cosa.
Es
Tomo
V;
(Machado,
argentino, por lo tanto, comentando la disposición
Código Civil, nos da la razón, al afirmar que, en el caso
perjuicios,
en
Un autor
nuestro
actúe de mala fe, que en este caso es evidente, desde que el vende
dor conocía las circunstancias que menoscababan el valor de la cosa, no pro
cede la acción redhibitoria, sino directamente la de daños y perjuicios. Una
en
que
se
de las fuentes de nuestro
Código Civil, es el proyecto de Freitas. Este autor,
al comentar los arts 3581 y 3602 de su proyecto, expresa: "No son vicios
redhibítorios : "4^, las servidumbres ocultas de que esté gravado el -inmueble,
aunque hagan incómodo
Tomo II, Pág. 371).
su uso o disminuyan su valor".
(A. T. de Freitas,
Quiere decir que si hubiéramos accionado basándo
nos en que existía un vicio redhibitorio, los juristas defensores de la contra
parte se encargarían de invocar ia opinión de Freitas, diciendo que una ser
vidumbre que no conocía el comprador no es un vicio redhibitorio. El Dr.
Arturo Alessandri Rodríguez, al comentar el art. 1858 del Código Civil
Chileno, concordante con el nuestro, afirma en su clásica obra "De la com
praventa i de la promesa de venta" (Tomo II, Pág. 298, parágrafo 1447).
"Por las razones expuestas, las ervidumbres que gravan el predio vendido
tampoco
son
un
vicio
redhibitorio,
como
lo creían los
ormanos
i
como
lo
consignaba
63, título 5° de la partida 5^. Corrobora aún más la opi
nión que hemos expuesto, la circunstancia de que en el proyecto de Código
Civil se considera como evicción parcial la existencia de servidumbres sobre
un predio (art. 2036)
De este modo su relator quiso excluir la posibilidad
la leí
.
de que
de,
se
lo considerara
correcta la
Por
estos
como
vicios redhibítorios"
FUNDAMENTOS,
las
688 del C. Civil y 466 del C. de P.
y en definitiva, FALLO :
Haciendo
.
Consideramos,
por
en
reclamación.
lugar
a
la demanda y,
disposiciones legales citadas y arts.
en primera instancia
Civil, juzgando
en su
mérito,
se
condena solidariamente
los demandados, al resarcimiento de los daños y perjuicios ocasionados
por su hecho ilícito. Que se liquidarán de acuerdo con el art. 505 del Cóa
—
de Proc.
digo
mente
Civil
intereses
e
266
—
legales desde
la fecha de incoada concreta
la acción.
Las
costas
y los costos
a
cargo de los
perdidosos.
Darío
Bajac.
Montevideo, julio 28 de 1961.
VISTOS : En segunda instancia estos autos caratuados : "Compañía
Yaguarí S. A. c| D. L. P. M. el. deD. L.,D. Indemnización por
daños y perjuicios", L^ 9, F'? 6, N<? 285, venidos a conocimiento de Tribu
na en mérito al recurso de apelación concedido a fs. 164v. contra la senten
cia N9 59 de fs. 149-160 dictada por el señor Juez L. de Prim.era Instan
cia del departamento de Treinta y Tres.
Aceptando la relación de los hechos de la causa que se formula en la
sentencia apelada; y
de
RESULTANDO
1°
—
.
Que
en
:
la misma
condena solidariamente
perjuicios
se
hace lugar
el art. 505 del
Código
de P.
Civil,
e
intereses
cargo de los perdidosos.
29
Que apela la parte demandada
tos
a
la
demanda,
y
en
su
mérito,
los demandados al reconocimiento de los daños y
ocasionados por su hecho ilícito, que se liquidarán de acuerdo con
a
legales,
con
las costas y
cos
a
fs.
162
y en su expresión de
fs. 170-179v.
manifiesta: Que para la actora es lo mismo ca
agravios
mino público que servidumbre de paso; y la sentencia no estudia ni decide
la principal cuestión que es esencial para la decisión del pleito : la diferencia
que existe entre aquellas dos vías de tránsito; que las servidumbres de paso,
cuyas características señala, solamente pueden establecerse por título y no
pueden adquirirse por prescripción; el camino público es cosa distinta que
se rige por normas jurídicas distintas; la sentencia confunde ambos concep
tos y resuelve el caso sobre una base equivocada, pues admite la existencia
de una servidumbre de paso cuando lo que está probado en autos es que la
—
—
—
vía de tránsito que atraviesa el campo comprado
camino
—
—
público
vecinal que
no
constituye
a su
parte por la
actora
es un
gravamen del predio vendido.
de la existencia de la servidumbre alegada.
un
Por lo demás, no hay prueba
Que no es admisible la imposibilidad total de conocer la existencia del ca
mino, aducida por la actora, y cuyo ocultamiento malicioso imputa a los ven
dedores. A la compradora le era fácil enterarse de dicha vía de tránsito por
la
del campo, que no es posible haya adquirido sin haberlo
de ese camino en las Ofic'nas Públicas
también
por el relevamiento
y
indica.
luego la posición de la contraparte, acogida por la sen-
simple inspección
visto,
que
Impugna
—
267
—
tencia,
en cuanto pretende hacer creer
que su parte vendió a la actora más
de treinta hectáreas que corresponden al camino, afirmación baladí y teme
raria, por los motivos que expresa. Dice al respecto, que por lo demias la
probó, como debió hacerlo, que existiera alguna diferencia entre
(que consta en título y plano) y la superficie real del campo trans
ferido (descontando el camino). Finalmente objeta: a) la legitimación
pro
cesal activa de la actora por deficiencias en la legalización del mandato con
que ha comparecido su abogado; y b) que la parte actora no ha probado,
de acuerdo con las disposiciones que cita, que es una sociedad anónima con
existencia legal. Termina alegando la falta de prueba sobre el daño emer
gente invocado por la actora y agraviándose por la condena en costas y cos
tos, que reputa injusta. Solicita que, en definitiva, se revoque la sentencia
apelada, rechazándose la demanda, con las sanciones procesales acordes al
actora no
lo vendido
caso.
39.
Que la parte actora responde a los agravios de la demandada y,
por los motivos que aduce en su escrito de fs. 183-186, sostiene, y así lo
solícita que se confirme la sentencia apelada en todas sus partes.
—
Instruida la instancia subieron los
autos al
Acuerdo, citadas
las partes
para sentencia.
CONSIDERANDO :
IQue la Compañía actora manifestó en la demanda
como fun
damentación del accionamiento deducido— que
por escritura de compra ven
ta y tradición autorizada el 14 de abril de
1953, adquirió a los demandados
un inmueble rural,
empadronado con el N9 1579, ubicado en el
—
—
departamento
Tacuarembó, con una superficie de 1.729 Has. 3861 mts. Que en la
cláiisula primera de dicha escritura los vendedores afirmaron
que la venta la
de
hacían "en el concepto de hallarse libre" de
cualquier "gravamen real
sonal". Que al ocupar el inmueble
comprado ha venido sufriendo
cios y molestias ocasionadas por el continuo
de
paso
provenientes de
otros campos, y de las
sultado que el inmueble que
y
personal
una
han
adquirido
en
per
perjui
personas y animales
averiguaciones practicadas, ha "re
concepto de
de los
o
estar
vendedores,
libre de todo gravamen real
legalmente afectado por
está
servidumbre de paso cuya existencia conocían los
vendedores, y que da
muchísimos años; servidumbre que de acuerdo con las
ta de
legales vigentes
disposiciones
podemos suprimir". Que la mencionada afirmación de
los vendedores en la escritura, de
que el bien estaba libre de cualquier otro
gravamen real o personal constituye un hecho ilícito (arts. 1319 del Cód.
Civil y demás disposiciones concordantes y
aplicables). Por consiguiente,
y en razón de las leyes citadas, están en la obligación de indemnizar los da
ños y perjuicios que especifica. Aclara
expresamente, que no inicia aquí ni
no
la acción de rescisión de la venta, ni la de disminución del
precio; que accio-
—
268
—
por indemnización de daños y perjuicios
mencionado (art. 1319 del C. Civil).
na
II.
provenientes
del hecho ilícito
Que en autos no se ha probado la existencia de la servidumbre
predial denunciada; gravamen impuesto sobre un predio en utilidad de otro
predio de distinto dueño, según definición del artículo 550 del Código Civil,
—
y que hubiera sido constituida por la actuación concreta de la ley o por la
voluntad de los propietarios (arts. 555, 581, 587, 588, 631, 633 y 634 del
Código Civil)
.
está comprobado que atraviesa el campo vendido un camino
vecinal de existencia anterior a la compraventa (informes de fs. 59,
65 y V., 74v., 77^
78v., croquis de fs. 64, carpeta glosada a fs. 81 y de
claraciones de fs. 86 a 87, 93 a 94v. y 97v. 98)
En
cambio,
público
.,
.
Las diferencias entre servidumbres de paso y caminos públicos son ma
nifiestas en el orden legal. Estos son bienes públicos, cuyo dominio pertenece
los departamentales y ve
públicos por las autoridades
respectivas, quienes ejercen la administración, policía, etc. de los mismos;
están sometidos a un régimen de derecho público (arts. 49 y s. del Código
Rural; Decteto-Ley N9 10.382).
Las servidumbres de paso no constituyen caminos púbhcos; el terreno
al Estado
cinales
—
;
—
los nacionales
deben
que ocupan
no
ser
(v.
y
calificados
a
los
Municipios
como
—
caminos
pertenece al Estado ni al Municipio, sino que continúa siendo
propiedad particular
vado
—
y
régimen legal
su
principalmente,
Código Rural",
es,
"Comentarios del
Frick Davie.
de derecho
t.
pri
I, págs. 201
Sayagués Laso "Tratado de Derecho Administra
n, págs.
tivo",
s.).
En el concepto jurídico legal no pueden identificarse, pues, los cami
nos públicos con las servidumbres de paso, ni es admisible que aciueUos cons
tituyan un "gravamen" de la propiedad privada. Y en el aspecto económico
de las explotaciones rurales no puede sostenerse, en principio, que los ca
minos públicos constituyen factores de desvalorizacíón y daño, sino que, por
y
s.
;
251 y
s.
y 262 y
s.
;
293 y
t.
el contrario, son generalmente, elementos de progreso que facilitan la pro
ducción y circulación de los bienes, beneficiando a las zonas y predios que
les acceden. "Los caminos presentan tales ventajas para la comodidad, re
creo,
zón
educación, defensa
se
individual y colectiva, economía, etc., que con ra
ha dicho que es más barato tener buenos caminos que no tenerlos"
Davie, ob. cit., pág. 207). Los inconvenientes o perjuicios que
(Frick
puedan obviarse con el cercado y, de todos modos, tienen prevista su justa
compensación (v. p. ej arts. 55, 59, 60, 65, 71 del Cód. Rural y art. 20
del D. L. N9 10.382).
.
III.
Que en la especie se reclama por los daños que causaría el ca
mino que atraviesa el campo comprado, cuya existencia desconocían los com—
—
269
pradores ; no consta en el título ni en
tiempo de celebrar el contrato.
Cabe destacar, en primer término,
—
él
plano
y que los vendedores ocul
taron al
trato
en
de compraventa
cambio
no
comprobado,
que si bien es cierto que en el con
menciona el camino público referido, no aparece,
hecho
que en el plano respectivo tampoco se haya
se
de tal vía de tránsito. El plano es un elemento gráfico
de la titulación, que debe contener determinadas especificaciones, y sin el
los escribanos no pueden autorizar escrituras
debidamente inscripto
cual
sobre traslación de dominio o división de inmuebles rurales (art. 7 del Cód.
constar la existencia
—
—
10.386 y sustituido por la
Ley
1940).
mencionado requisito, estableciéndose
Rural, modificado por el D. L. N9
.10.522; decreto del 29 de noviembre
N9
de
en
especie, se cumplió el
tras
el
área
se
de
la
escritura
de
¡a cláusula primera
que
compraventa que
mite, resulta del "plano de mensura suscrito en once del corriente (abril de
1953) por el Agrimensor José B. López, inscripto el trece del mismo en la
Dire-ccióm General de Catastro con- el número mil trescientos quince. ." (fs.
49-54) Pero ese plano correspondiente al bien, objeto de la escritura, y
en base al cual se autorizó, no fué agregado a los autos. El plano glosado a
fs. 55
fs. 55, rem.'tido por el Banco Hipotecario
respondiendo al pe
dido de la parte actora en cuanto solicitó "el envío de copia del plano de la
fs. 45
no está sus
propiedad adquirida por la mencionada Compañía"
crito por el Agrimensor López ( ni tiene la fecha indicada en la escritura y
tampoco aparece inscripto en la Dirección de Catastro. Se trata de una co
pia del proj-ecto de fraccionamiento formulado por el Agrimensor Alfredo
Hareau en noviembre de 1909 y suscrita por el mismo profesional el 6 de
julio de 1939. Será pues, una copia de un plano del campo vendido, pero,
evidentemente, no es el plano que se tuvo presente al otorgarse la escritura
en el que debieron cumplirse los pre
formulado en 1953
de compraventa
ceptos del decreto del 29 de noviembre de 1940, y especialmente, de su artícu
lo 11 donde se manda deducir el área de la propiedad mensurada la que co
rresponde a los caminos públicos. No es admisible que el agrimensor actuan
te haya faltado a las obligaciones de su profesión ni, por otra parte,, que la
empresa compradora haya adquirido el campo en base a un. plano de anti
güedad, superior a cuarenta años y sin haber visto el inmueble.
IV.
Que aún en el supuesto de que la vía de tránsito indicada cons
tituyera un gravamen que pesa sobre el inmueble vendido y del que no se
enteró oportunamente a la compradora, la acción deducida sería
improce
dente. Porque se pretende hacer efectiva la responsabilidad extracontractual
de los vendedores, cuando es de toda evidencia que,, según los hechos articu
lados en. la demanda como razón o causa de pedir, el daño invocado provie
ne de la inejecución de una obligación estipulada en el contrato-de
compra
venta, celelirado entre las partes .; Los vendedores, que se obligaron, a dar .el
En la
.
.
—
—
—
—
-
—■
—
—
—
270
—
inmueble libre de todo gravamen, lo entregaron
"gravado" con una vía de
tránsito que la actora calificó como servidumbre de
paso. Se trata pues, de
una obligación típicamente contractual, que tiene su fuente en el contrato de
compraventa cuyo incumplimiento lesiona un derecho emergente también de
ese contrato (el de recibir el
campo libre de gravamen) En tal situación de
.
ben regir los
princ'pios que organizan la responsabilidad civil por culpa con
tractual, especialmente los correspondientes al contrato de compraventa
y
no las
disposiciones sobre culpa aquiliana, que se aplican cuando el daño no
tiene relación alguna con el contrato (delito y cuasi-delitos)
No procede
admitir que la actora opte por el régimen extracontractual para eludir la pres
cripción de las acciones contractuales o por cualquier otra ventaja o motivo.El cúmulo o más propiamente la opción entre ambas responsabilidades es
—
.
inadmisible, advierte Alessandri Rodríguez, quien agrega que la infracción
de una obligación contractual, cuasi-contractual o legal, da origen a la res
ponsabilidad contractual únicamente; el acreedor cuyo deudor vo'la su obli
gación no podría demandarle perjuicios por esta violación con arreglo a los
con
arts. 2314 y siguientes del Cód. Civil. Cuando las partes o la ley
han
determinado
voluntad
de
o
la
aquéllas,
cluye
supliendo
interpretando
la culpa de que responderá el deudor, lo han eximido de responsabilidad o
han limitado ésta en tal o cual forma, esa voluntad es ley. Admitir que el
—
—
pueda prescindir del contrato y perseguir la responsabilidad del deu
sus términos, con arreglo a los arts. 2314 y siguientes del Cód.
Civil, sería destruir la fuerza obligatoria de la convención..., etc. (De la
responsabilidad extracontractual en el derecho civil chileno, pág. 84)
Los arts. 2314 y siguientes del Código Chileno, citados por el autor
mencionado, son concordantes con los arts. 1319 y siguientes de nuestro
Código
Tampoco es admisible la opción entre ambas responsabilidades, sostie
ne Alessandri, aunque el incumplimiento de la obligación contractual o legal
Así se desprende —dice
sea, imputable a dolo o culpa grave del deudor
del art. 1558 del Código de su país, concordante con el art. 1346 del nues
tro (ob. cit. pág. 90).
Es una meditada sentencia del ilustre Juez que fué el doctor Marcelino
Izcua Barbat se analiza el problema de la coexistencia o concurrencia de los
dos tipos de responsabilidad civil. Se señala, en primer término, que la
ley
ha reglado de distinto modo las consecuencias emanantes del incumplimien
to de una obligación convencional, de las derivadas de la violación del deber
genérico de no lesionar. Luego de señalar algunas de las diferencias origi
acreedor
dor fuera de
.
.
—
.
nadas
en la diversidad del derecho dañado, se sostiene que las mismas hacen
inadmisible el concurso de ambas responsabilidades; que no pudiendo co
existir la responsabilidad contractual con la aquiliana, el damnificado podrá
ejercer únicamente una de ellas, pero no en forma indistinta. "Debe acudir
--271
necesariamente
—
la contractual, s'empre que la lesión del derecho pueda ser
"Concorso
reintegrada, porque, como dice Rafael Bueno,
a
específicamente
deh'azzione aquiliana
—
con
la contrattuale nel contratto di
vista Trimestralle Di Diritti
e
trasporto",
Procedura Civile, año 1950, p. 988
—
en
Re
la
nor
aquiliana tiene una esfera de aplicación particular suya y una función es
pecialísima que la otra norma no tiene. Ella entra en juego, ante todo, en
tre sujetos no ligados entre sí por un vínculo jurídico, los cuales no tienen
obl'gaciones particulares recíprocas y que no hacen más que repetir y aplicar
un principio general de común convivencia entre los hombres, que está en
la base no sólo de todo el ordenamiento jurídico, sino de toda la moral" (L.
J. U. caso N9 3966).
También el Tribunal de Apelaciones de 29 Turno se pronunció en el
sentido de que la responsabilidad extracontractual no es acumulable a la con
tractual, y precisado el orden jurídico a que corresponde el caso concreto,
debe resolverse el mismo conforme a las reglas específicas establecidas por
la ley para el mismo (L. J. U. caso N9 3810)
Finalmente son de destacar, al respecto, las opiniones del magistrado
Dr. Bouza (L. J. U., t. 16, caso N9 2526) y del catedrático D. Jorge
Peirano Fació
^"Responsabilidad Extracontractual", pág. 94, parágrafos
Ambos demuestran de una manera concluyente que, tanto doc
54 y 55
trinariamente como en nuestro derecho positivo, es inadmisible la tesis de la
aplicación al campo contractual de los principios de la responsabilidad aqui
ma
.
—
—
.
liana.
Que conforme al planteamiento de la demanda, donde se exige
responsabilidad de los vendedores por incumplimiento de obligaciones es
existencia de un gravamen ocul
tipuladas en el contrato de compra-venta,
el actor pudo optar entre la
to, constituido por una servidumbre de paso
rescisión del contrato y la indemnización de daños y perjuicios, según el
artículo 1717 del Código Civil que considera las cargas no declaradas como
un caso de evicción parcial. Pero el accionamiento respectivo está prescrip
to desde que, cuando se interpuso la demanda, hacían más de dos años que
la compradora había ocupado el campo y conocido el pretendido gravamen
(inc. 29, art. citado)
V.
—
la
—
—
.
Por otra parte, en el supuesto de que no se hubiera deducido el área
correspond'ente al camino y se hubiera entregado una sueprficie menor a la
donde se vendió un predio determinado con in
superficie, por un precio cama medida (Cláusula primera y
la compradora tenía derecho a que se completara la superficie
segunda)
vend'da y, en su defecto, a una rebaja proporcional del precio (arts. 1691,
N9 4 y 1692 ap. tercero del Cód. Civil). Pero esta acción también está
prescripta, por lo dicho respecto de la anterior y lo que dispone el art. 1694
establecida
en
el contrato
—
dicación de la
—
del C. Civil..
.....
^
.
L-
272
—
VI.
estimada
Que
—
por todo lo
expresado,
—
la demanda de autos debe
des
ser
.
Las acciones que habrían correspondido al planteamiento formulado es
prescriptas y, de todos modos, el antiguo camino que cruza el campo
de existencia y utilización notorias en la zona
no constituye un
gravam.en
tán
—
—-
(en
legal), ni está plenamente probado
ignorara al tiempo de la adquisición.
el concepto
mandante lo
En consecuencia,
apelada
procesal.
condenación
especial
Oportunamente,
y,
en
su
lugar,
de
se
desestima la demanda,
devuélvanse los autos.
Echevarría.
—
Mallo.
Montevideo, octubre
VISTOS
compradora
RESUELVE:
se
Revocar la sentencia
sin
que la
—
Hughes.
3 de 1962.
Para definitiva de tercera instancia, este juicio seguido por
"Compañía
Yaguarí S. A."aP M. deL. yaD. I. dedeL., por
indemnización de daños y perjuicios, ingresado a la jurisdicción de esta sede,
:
del
la
por efecto del
actora
tante de los
siguieron
de
recurso
—fojas
apelación
204 de autos
demandados
—
—
así
deducido por el representante de la parte
como
por el interpuesto por el represen
fojas 205
la modificación del fallo de
202 vuelta
—
dictado
en
lo Civil de tercer turno
RESULTANDO
:
—
cuyos medios de
segundo grado
—
antecedentes por el Tribunal
(libro 59 Foho 59 ! N9 128).
estos
19
—
.
Que
impugnación per
fojas 196|
de Apelaciones en
•N9 76 de
los extremos de hecho existentes
en
el
proceso ya desarrollado y que interesan para delimitar la controversia que
persiste en el grado, son los siguientes :
A) La decisión de primera instancia dictada en autos, hizo lugar a la
demanda y, en su mérito, condenó solidariamente a los demandados, al re
sarcimiento de los daños y perjuicios ocasionados por su hecho ilícito, así
como al pago de sus intereses legales desde la fecha de la demanda, los que
se
tes
hquidarán por el procedimiento
del Código de Procedimiento
establecido por el artículo 505 y
siguien
Civil.
Se puso las costas y los costos del juicio a cargo de los perdidosos
B) Recurrido ese fallo por los demandados, la Sala de alzada, que lo
.
fué la de lo Civil de tercer turno, lo revocó en todos sus términos, desesti
mando en. su lugar la demanda, sin especial condenación procesal
.
C) E impugnada esa decisión, a su vez, por ambas partes, determinó
que el litigio viniera a conocimiento, de la- Corte en virtud de doble alzada
La primera, promovida por la Sociedad actora
que es la principal apelan..
—
.
—
te
apoyada
—
una
en
razón de
273
fondo,
a
-
cuyos
efectos,
se
aduce la
injusticia
del fallo recurrido.
Esta característica surge
criterio sostenido por la Sala
opinión de la recurrente
apelada, para respaldar los dos
—
del erróneo
—
en
fundamentos
está demostrado que los
compradores desconocían el camino que atraviesa el predio, cuya existencia
dio motivo al pleito; y que no son aplicables al caso, las normas que regulan
esenciales de
la
su
decisión:
en
afirma que
cuanto
responsabilidad extra-contractual, invocadas
Los dos fundamentos referidos
de
presión
agravios,
destacándose
en
derecho por la demanda.
con detención en la ex
examinados
son
con
no
relación al
primero
los extremos de
hecho que, en opinión de la recurrente, concurren a demostrar que los de
mandados tuvieron conocimiento del inconveniente material que disminuye
el valor de la prop'edad que enajenaron a la Sociedad. Y argumentando con
relación al
segundo,
que
no
son
aplicables
al
caso
controvertido,
las
opinio
de doctrina y de jurisprudencia que se citan para demostrar que la res
ponsabilidad extracontractual no es acumulable a aquélla que tiene como ori
nes
que todas esas opiniones se refieren a
responsab'lidades acumuladas, en tanto que, en
convención, desde
gen una
'de tales
tipos
de
versia suscitada
en
estos antecedentes
te "hemos basado nuestra
acción,
no
—
en
contractual, sino pura y exclusivamente
contractual"
dice
se
los
a
este
principios
los de la
en
situaciones
la contro
respecto expresamen
de la
responsabilidad
responsabilidad extra-
.
Y
da
agregó
como
en
la recurrente sobre el punto
el de
réplica,
como
en
:
"Tanto
en
todos los escritos
el escrito de deman
presentados
en
autos,
por nuestra parte hemos fundamentado nuestra acción, en lo dispuesto por
el artículo 1319 del Código Civil. Es más, nos hemos ocupado de dejar de
bidamente aclarado, que no fundamentábamos la demanda en las disposicio
nes relativas al contrato de compraventa sino en las que se refieren al deber
general de no lesionar a los demás con actos ilícitos"
.
La
que
se
principal apelante
concretó la finalidad de
revoque la sentencia recurrida declarándose
sus
en
agravios, peticionando
pleno vigor la senten
cia de primera instancia.
Solicitó, además, que "si la Suprema Corte de Justicia lo considera opor
tuno,
como
medida para mejor proveer se libre oficio a la Dirección de To
Sarandí N9 390 a fin de que remita copia del plano del
B. López que se encuentra en la carpeta N9 159.771 de
pografía, sita en
Agrimensor José
la Sección Archivo Gráfico, del campo del Sr. P. M. de L. ubicado
7^ Sección judicial del Dpto. de Tacuarembó".
en
la
segunda motivación de la alzada, fué originada .por los demandados,
posterioridad a haber exteriorizado su falta de oposición a que
se franqueara el recurso deduc'do por la actora, dijeron textualmente : "Y
que esta parte.se agrvaia en cuanto la sentencia no revoca con costas y costos
la similar de primera instancia".
La
los que
18
.-
con
—
Pasados los autos
a
estudio,
CONSIDERANDO: 19.
274
se
—
formalizó sentencia legalmente.
Que con la finalidad de ordenar el aná
lisis de la controversia que persiste en la instancia, se estima necesario hacer
dos pronunciamientos previos al ingreso del estudio de los
puntos esenciales
de aquélla.
—
primero de esos pronunciamientos, motivados por el apartado III
es el de que
expresión de agravios de los demandados
fojas 234
írrelevante a esta altura del juicio decidir la aptitud de la personería del
El
de la
es
—
representante de la Sociedad actora, desde
—■
que, el
supuesto defecto formal
que actuó el profesional que patrocinó a esa parte, hubiera ori
poder
la
excepción de falta de legitimación procesal por lo que pudo y debió
ginado
ser promovida la correspondiente dilatoria prevista y organizada por el nu
del
con
meral II del artículo 246 del
el artículo 590 de
Código
de Procedimiento Civil, así
como
por
Código.
ese
posible insisitir en la impugnación de esa capacidad
processum"
que si bien fué invocada con ante
rioridad a esta etapa
escritos de fojas 123 1 125 y 176|178
ya lo había
sido en esa oportunidad de manera extemporánea y lo es ahora, con mayor
razón, cuando se ha desarrollado hasta la tercera instancia, las diversas eta
pas de un juicio en el que se controvertieron con amplitud, las diversas ra
En
su
procesal
—
virtud,
no
es
"legitimatio
ad
—
—
—
fundamentos de derecho invocados
zones o
en
el libelo.
El
segundo pronunciamiento previo, de contenido formal, es que no pro
cede la medida para mejor proveer solicitada por la principal apelante en el
petitorio III de su escrito de expresión de agravios
fojas 219 vuelta
y
—
—
desde que, no se puede calificar de "oportuna"
artículo 605 del Código de
Procedimiento Civil
la producción de una diligencia, que la parte que aho
ra la solicita, pudo hacerlo de manera directa
y regular durante el término
—
—
probatorio
.
Hechas
puntualizaciones
y entrando a la apreciación del aspecto
Corte cree, que éste ha examinado en forma
adecuada los extremos de prueba incorporados al juicio por ambas partes,
ha aplicado con exactitud a la controversia los principios de derecho que re
esas
medular del fallo
en
recurso, la
la situación existente entre
ellas, ha interpretado con justeza y respal
que apoyó la decisión y ha elaborado, fi
nalmente, una solución de la contienda, en la que trasciende su sentido de
meditada y clara consideración a! derecho de cada uno de los contendores,
gulan
do racional las
así
como
un
ción final
a
normas
legales
arraigado espíritu
en
de ecuanimidad
La apreciación pormenorizada
decisión
parente
en
la elaboración de la solu
que arriba la sentencia.
y
global
de los méritos señalados
en
la
sencillez de razonamiento y trans
claridad de forma, condiciones ambas que hacen con relación al fun-
impugnada, exteriorizados
con
—
275
—
damento de la solución que proclama, son extremos de análisis que hacen
aconsejables la brevedad de la confirmatoria.
demanda de fojas 6 y si
El accionamiento por daños y perjuicios
se
de
dio
a la litis
autos,
apoyó, en derecho, en las
—
origen
rigen la responsabilidad extracontractual
del Código Civil) invocando para ello la realidad
guientes
normas
1319
—
que
función de la existencia de
en
o
que
un
aquiliana (artículo
un
el inmueble
en
gravamen
de
ilícito elaborado
adquirido
a
los
demandados, gravamen consistente en una senda de paso que se ocultó a la
Sociedad adquirente y que contraría la afirmación hecha por los enajenantes
primera de la escritura de compra venta e hipoteca in
de que el mismo se trasmitía
a. fajas 54 deiautosr
corporada de fojas
de
reivindicación,
"Ubre
promesa de venta a plazos,
embargo, interdicción,
etc."
o
otro
real
o
gravamen
personal.
hipoteca cualquier
Para elaborar el fundamento de su pretensión, la actora aceptó durante
el transcurso del juicio y lo reitera de manera expresa ante esta instancia
fojas 213 vuelta que en lugar de la dicha "senda de paso" la verdad es
del campo
—
cláusula
49
—
.
.
—
—
que,
en
la realidad de los
hechos,
se
está ante
la titulación y del que
no
de
escritura
la
pública por la cual
cuerpo
el dominio de propiedad.
mencionado
Pero
ese
en
hecho, apreciado
no
se
verdadero "camino vecinal"
hizo mención
en
el
acto y el
trasmitió, por el modo tradición,
sí mismo,
en
un
se
procesalmente adquirió
por
su
pacífico recibo por ambas partes, la condición de "no controvertido" y con
ello el carácter de plena prueba en autos (artículos 328 y 330 del Código de
Procedimiento Civil) en virtud de que la doctrina de la "admisión" procla
que "los hechos admitidos quedan fuera del contradictorio y,
secuencia natural, fuera de la prueba" (Couture, "Fundamentos"
ma
Además,
mino vecinal
como
con
pág. 106).
el referido hecho afirmado por la accionante
"verdadero ca
se encuentra reiterado en la for
lugar de senda de paso"
—
en
—
malidad de tal afirmación, por la gráfica documentaría, informes y declara
ciones que corren de fojas 59 en adelante, y de fojas 78 y siguientes, justifi
cación material debida toda, a la actividad procesal de ambos contendores.
Y en opinión de la Corte, la existencia de ese camino vecinal que revis
tió
un
no
en el
proceso la veracidad de un hecho no controvertido, no constituye
gravamen real ni menos personal, por lo que, en su apreciación jurídica,
compromete la responsabilidad de los enajenantes de la propiedad, que en
la cláusula de la escritura
pública
de trasmisión del dominio del inmueble
producida anteriormente, afirmaron
que
esa
trasmisión,
se
hacía libre de
re
una
carga que revistiera aquella naturaleza.
Es que, en rigor, por "gravamen" desde el punto de vista jurídíco-notarial, hay que entender la afectación que pesa sobre un bien, sea por garantía
del
o
cumplimiento
por obra de la
de
ley
cualquier obligación debida
ante un
hacer
o no
a
la voluntad de las partes,
hacer de los
particulares.
—
Es por ello, que
ción
el
en
asimilan
—
lenguaje jurídico-fórense,
gravam.en", expresiones
o
276
que,
con
relación
a
dice "libre de afecta
se
se
propiedad urbana,
una
la naturaleza y al
significado de la contribución por pavimento, sa
neamiento, servidumbre predial, medianería, etc. y desde que, en rigor, to
dos estos hechos u obligaciones que inciden sobre un inmueble urbano consti
■
a
tuyen verdaderos "gravámenes".
Es por esa misma argumentación que, con relación a una
ral, la existencia de una servidumbre de paso, sea contractual
gura también
un
gravamen. Pero
un camino
la construcción de
con
ninguna
manera
la afectación
—
ru-
legal, confi
camb'o, la obra de vialidad que culminó
público
que
recorre ese
campo,
no
de
puede
gravamen y desde que, en esta situación,
carece de la condición fundamental que
de existir
entenderse
originaria
en
propiedad
o
como
—-
comportar una carga para la propiedad, sin ninguna
-compensación económica, desde el punto de vista del valor de la misma pro
la
distingue,
piedad
que
es
la de
.
Idéntico razonamiento
bana, sobre el trazado de
o se
podría hacerse,
con
relación
a
una
propiedad
ur
calle que tomara alguna parte de su extensión
de sus extremos, porque en este caso, de ninguna
una
construyera sobre alguno
puede hablarse de una
manera
imposición pública
que incida sobre la
propie
dad para disminuir su valor como consecuencia de la misma obligación que
entraña esa imposición, sino que, todo lo contrario, la referida vía de trán
sito, aún con su trascendencia coactiva de naturaleza pública, para la propie
dad significa
un
real y
pos'tivo
aumento de valor.
Como corolario de todos estos extremos de
parte el justo,
jas
198 vuelta
—
aprec'ación,
la Corte
com
fo
concepto vertido por el Tribunal apegado
al afirmar que "en el concepto juridico-legal no pueden iden
preciso
y claro
-—
tificarse, pues, los caminos públicos con las servidumbres de paso, ni es ad
misible que aquéllos const'tuyan un "gravamen" de la propiedad privada.
Y en el aspecto económico de las explotaciones rurales no puede sostenerse,
en
principio,
daño,
ción y
que los caminos públicos
sino que, por el contrario,
constituyan factores de desvaloriza
generalmente, elementos de pro
son
greso, que facilitan la producción y circulación de los
Tas zonas y predios que acceden".
La
al
bienes, beneficiando
a
de autos de
ese criterio rector y primordial de orien
proclamar que, si se acepta y está probado, que en el in
mueble que enajenaron los demandados a la Sociedad actora, no existe el
"gravamen" de una servidumbre de paso, y sí, en camb'o, un camino veci
nal público, no puede de ninguna manera, aceptarse la existencia de un in
aplicación
tación, conduce
cumplimiento
caso
a
contractual por parte de los vendedores
.
de .los
Por otra parte, la hipotética responsabilidad
enajenantes —la
no podría nunca ser
afirmación., de cuya existencia fundamentó el libelo
de otra índole, qtie no fuera la contractual. Porque, cualesquiera sean las
—
—
277
—
al respecto que pudiera formalizar la accionante, aquella respon
sabilidad vendría siempre a derivar de una coincidencia convencional de vo
alegaciones
luntades (artículos 1261, 1282, 1287, 1291,
digo Civil)
1341
y
concordantes del Có
.
Y siendo
lidad de
que la acumulación de la
así, la Corte estima
extracontractual
a
respaldar
la convencional
no
procede,
a
responsabilidad
cuyos efectos y
con
la fina
criterio, ya expuesto
amplitud
oportunidades
limitará, en ésta, a recordar la afirmación de la doctrina clási
desvirtuada aún, por lo menos en concepto de la Corte, en su sencillo,
anteriores,
ca, no
su
con
en
se
claro y firme contenido, de que la tes's de transportar los principios de la
a las convenciones, comporla ccnfundir dos órdenes de ideas
,
culpa aquiliana
que difieren totalmente en su misma cencía y en su medular ontolog a
rent F. "Principios de Derecho Civil francés", Bruselas, 1878. Tomo
(Lau
XVI,
página 293 )
Además, dentro del estudio del caso de autos, y aún cuando se pudiera
admitir la aplicación de una forma de responsabilidad extracontractual a- la
originada por el contrato de con-ipraventa de b,en inmueble celebrado entre
las partes, ese planteamiento tampoco podría tener éxito, por índefecciün de
prueba sobre la existencia de un daño derivado de la misma convención y
desde que el perjuicio, imprescindible para configurar cualquier clase de res
ponsabilidad no cabe aceptarlo "in re ípsa".
A este respecto, debe destacarse que las "pérdidas, riesgos, inconvenien
.
^
"
afirmados por la Sociedad actora como presupuesto de la reclamates, etc
ción patrimonial formulada en autos, pudo y debió ser objeto de demostra
ción por aquélla, en defecto de lo cual, es- a todas luces aplicable la conclu
sión de la doctrina nacional, aceptada con la relevancia de un postulado, de
.
.
que "si
prueba por el actor la existencia del
la absolución del demandado" (Amézaga,
lo que
perjuicio,
ponde es
"Culpa contractual", pá
gina 194).
Finalmente, para completar el análisis de los agravios formulados en
la sede por la principal apelante, cabría la posibilidad de hacer caudal de una
regla de experiencia, las que no "son más que normas de valor general, in
dependientes del caso específico, pero que, siendo extraídas de cuanto ocu
rre generalmente en
múltiples casos, son suceptibles de aplicación en todos
los otros casos de la misma especie" (Couture, "Fundamentos'',
pág. 111).
no
se
corres
Y en la controversia de autos, es adecuado argumentar, tal como lo
hacen los demandados, que así como nadie adquiere una propiedad urbana
sin verla, no es admisible tampoco que se adquiera una rural y menos
iniciar
en
ella
una
explotación
para
lo que se denunció por los actores, sin
o por los asesores
técnicos, un examen
como
que se realice por los adquirentes
sobre el mismo terreno, acerca de todas las
inmueble
.
posibilidades
de explotación del
,
278
—
—
Y sí se procedió así y no se advirtió el hecho material
en
que invocan
apoyo de su pretensión reclamatoria, o si en defecto de la debida inspección
ocular del campo se admitió después, al suscribir la escritura de
compraventa
del mismo, la aptitud de su conformación material para el negocio que se
todas luces evidente que las consecuencias desfavorables de
adquirentes, han corrido exclusivamente a su cargo.
En conclusión, no se recibirán los agravios que los accionantes articu
realizaba,
es
a
ambas actitudes de los
laron
en
la
III.
sede,
—
con
Que
la finalidad de
con
relación al
impugnar
recurso
el faho de
interpuesto
segunda instancia.
por los
demandados,
de que la condena en costas y costos a la parte actora proce
lo
no
es así, por virtud de lo dispuesto por el inciso 29 del artículo
que
diera,
732 del Código de Procedimiento Civil N9 2 de los petitorios formulados
aún
en
el
caso
fojas 234, lo cierto es que, en rigor de hechos, no hubo adhe
apelación, no obstante Iq dicho a fojas in-fine y a que, además,
auto de fojas 205 vuelta
la. Sala omitió pronunciarse sobre el punto
y sin que la parte demandada pidiera su ampliación de acuerdo al derecho
que le confiere el artículo 487 del Código de Procedimiento Civil, en cuya
situación, por esa doble argumentación, croresponde el rechazo de preten
a
fojas
sión
a
223 y
la
—
—
sión del
recurso.
Por tales
FALLA
razones
y lo
dispuesto
por las
normas
legales citadas,
la Corte,
:
Confírmase la sentencia de
butos de este
Bouza.
Redactor,
grado,
—
De
segunda instancia. Sin sanción
en
los tri
y devuélvanse los autos.
Gregorio; Ruiz; Reyes; Siemens Amaro. (Ministro
Amaro).
Dr. Dn. Emilio Siemens
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