AMPARO DIRECTO 40/2004. Número de registro: 18049 Novena Época Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta Tomo: Tomo XIX, Mayo de 2004 Página: 1606 AMPARO DIRECTO 40/2004. MAGDALENA DE LA CRUZ HERNÁNDEZ Y OTRO. CONSIDERANDO: VII. Son infundados los conceptos de violación que se examinan. Por la técnica que rige en el juicio de amparo y por ser de estudio preferente, se analizará el concepto de violación que comprende una cuestión de formalidad, que es aquel en donde se sostiene que el laudo reclamado es violatorio de garantías, porque carece de fundamentación y motivación pues, de resultar fundado, haría innecesario el estudio de los demás argumentos que invoca la parte quejosa, cabe decir, que con fundamento en el artículo 79 de la Ley de Amparo, éste será analizado a la luz de lo que establece el artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, porque el acto reclamado lo conforma un laudo que tiene efectos de sentencia, en cuyo caso los derechos afectados tienen una consecuencia permanente y definitiva y, por tanto, no se está en hipótesis alguna que conduzca a considerar violado el referido numeral 16 de la Carta Magna, toda vez que éste tutela los derechos cuyas afectaciones provienen de los actos transitorios o provisionales, lo cual no es el caso. Lo asentado encuentra sustento en la jurisprudencia número P./J. 40/96, emitida por el Pleno de la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación, de observancia obligatoria, acorde con el artículo 192 de la Ley de Amparo, consultable en la página 5 del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomo IV, julio de 1996, de rubro: "ACTOS PRIVATIVOS Y ACTOS DE MOLESTIA. ORIGEN Y EFECTOS DE LA DISTINCIÓN." Desde esa perspectiva, es de considerarse que resulta infundado en virtud de que este cuerpo colegiado, al examinar el fallo combatido, advierte que no carece de esos requisitos de forma, puesto que para resolver en el sentido que lo hizo, la responsable citó los artículos 2121, 2122, 2123, 2153, fracción III y 2283 del Código Civil y 4o., 67, fracción XI, 92, 93, 204, 205, 206, 215, 318, 324 y 361, fracción I, del Código de Procedimientos Civiles, e invocó las tesis de rubros: "PRESUPUESTOS PROCESALES. MOMENTO DE SU EXAMEN (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE TABASCO).", "ACCIÓN Y JURISDICCIÓN PRESUPUESTOS PARA SU EJERCICIO." y "OTORGAMIENTO DE ESCRITURA -1- AMPARO DIRECTO 40/2004. PÚBLICA. LA DIVISIÓN DEL INMUEBLE OBJETO DEL CONTRATO Y EL CONSENTIMIENTO DE LOS COPROPIETARIOS NO SON ELEMENTOS NI CONDICIONES PARA EL EJERCICIO DE LA ACCIÓN (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE PUEBLA)."; citando su fuente, además, de que expresa las causas legales por las que estima que esos preceptos legales y criterio son aplicables al caso en concreto. Tiene aplicación al caso, por igualdad de circunstancias, la jurisprudencia 204, emitida por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicada en la página 166, Séptima Época, Tomo VI, Materia Común, del Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-2000, que dice: "FUNDAMENTACIÓN Y MOTIVACIÓN. De acuerdo con el artículo 16 de la Constitución Federal todo acto de autoridad debe estar adecuada y suficientemente fundado y motivado, entendiéndose por lo primero que ha de expresarse con precisión el precepto legal aplicable al caso y, por lo segundo, que deben señalarse, con precisión, las circunstancias especiales, razones particulares o causas inmediatas que se hayan tenido en consideración para la emisión del acto; siendo necesario, además, que exista adecuación entre los motivos aducidos y las normas aplicables, es decir, que en el caso concreto se configuren las hipótesis normativas." En efecto, aduce el peticionario de amparo diversos conceptos de violación, en los cuales se plantea que la Sala debió tomar en consideración que las demandadas no fueron interpeladas, dichos argumentos son los siguientes: a) Que la responsable indebidamente considera que la falta de interpelación legal para estar en condiciones de exigir la firma de la escritura, es una cuestión previa al ejercicio de la acción, pues con esa determinación deja de observar lo dispuesto por el artículo 67 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Tabasco; b) Que no se puede estimar que porque la demandada no hizo valer la excepción de falta de interpelación el inferior la abordó de oficio, ese tópico no se pueda abordar en la sentencia definitiva; c) Que no fue intención del legislador que los aspectos procesales que afectan el fondo de la acción fueran dilucidados en la audiencia de conciliación; d) Que la responsable confunde los presupuestos procesales con las condiciones de la acción; e) Que los requisitos procesales son requisitos sin los cuales no puede iniciarse ni tramitarse un proceso; f) Que si no se reúnen los requisitos de procedibilidad, no puede dictarse sentencia, porque los presupuestos procesales son indispensables para que el Juez pueda dictarla; g) Que las condiciones de la acción son circunstancias necesarias para que el actor obtenga una sentencia favorable, pues no impiden la continuación del procedimiento; h) Que la interpelación judicial para requerir el cumplimiento de un contrato no es un presupuesto procesal o excepción dilatoria, ni requisito indispensable para el ejercicio de la acción; i) Que la interpelación no está comprendida en ninguna de las fracciones del artículo 67 del Código Civil; j) Que cuando los contratantes no fijan fecha o plazo cierto para cumplir con sus obligaciones, es necesaria la interpelación para situarlos en mora; k) Que la interpelación -2- AMPARO DIRECTO 40/2004. judicial constituye una condición de la acción, es decir, un elemento indispensable para declarar procedente o improcedente la acción; l) El tribunal de alzada debió analizar si era o no necesaria la interpelación por haberse planteado como agravio, cuestión que también el inferior dejó de analizar de oficio; m) Que la interpelación pertenece a las excepciones perentorias que tienden a destruir la acción, por lo que basta que existan al momento de dictar la sentencia y son reguladas por la ley sustantiva en los artículos 2098, 2159, 2279, 2282 y 2283; n) Que la responsable confunde la falta de cumplimiento del presupuesto procesal con la interpelación judicial que es una condición de la acción y debe resolverse en definitiva; y, ñ) Que la responsable analiza erróneamente el primer agravio de la apelación consistente en que el inferior omitió analizar de oficio la improcedencia de la acción por falta de interpelación judicial. Por la relación que guardan entre sí, los anteriores conceptos de violación se estudian de manera conjunta por autorización del artículo 79 de la Ley de Amparo, los que resultan infundados. Respecto a los anteriores argumentos, es dable decir que la sentencia ahora combatida fue emitida en cumplimiento de una ejecutoria anterior dictada por este Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito, en los autos del diverso juicio de amparo 858/2003, promovido por María Elena Silva Chombo y Juan Ulises Martínez Cardoza en contra de la Primera Sala Civil del H. Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tabasco, en el que se determinó que la Sala violó el principio de legalidad al abordar lo relativo a la interpelación judicial, determinación que aun cuando no obra en autos este tribunal la invoca como un hecho notorio, dicha ejecutoria textualmente refiere: "VI. Los conceptos de violación propuestos resultan fundados. "En efecto, el acto reclamado lo constituye la sentencia definitiva pronunciada por la Primera Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tabasco en el toca 1413/2003, formado con motivo del recurso de apelación interpuesto por la parte demandada contra la sentencia dictada por el Juez Sexto Civil de Primera Instancia de Centro, Tabasco, en el expediente 55/2003 relativo al juicio de otorgamiento y firma de escritura, promovido por María Elena Silva Chombo y Juan Ulises Martínez Cardoza contra Magdalena de la Cruz Hernández y Bartolo Hernández Hernández. "Para una mejor comprensión del asunto conviene citar los antecedentes siguientes: "María Elena Silva Chombo y Juan Ulises Martínez Cardoza, por propio derecho, promovieron acción civil de otorgamiento de escritura contra Magdalena de la Cruz Hernández y Bartolo Hernández Hernández, aduciendo en el capítulo de hechos que, el dos de diciembre de mil novecientos noventa y ocho, celebró contrato privado de compraventa -3- AMPARO DIRECTO 40/2004. con los demandados respecto a un predio ubicado en la calle José Moreno Irabien esquina con Manuel Téllez de la colonia Primero de Mayo de esta ciudad, y habiendo pagado el precio de la operación citó a los vendedores ante la Notaría Pública Número 25 de esta capital, con el fin de elaborar la escritura correspondiente, pero los vendedores nunca quisieron acudir, no obstante que en varias ocasiones se les requirió para tal efecto (fojas 1 a 4 del juicio natural). "La demanda fue admitida (fojas 25 y 26), habiéndose emplazado a los demandados (fojas 28 vuelta a 35) quienes produjeron su contestación (fojas 36 a 42), la cual se tuvo por contestada en tiempo (foja 35 vuelta). "Seguido el juicio en sus etapas correspondientes, el dieciséis de junio del año dos mil tres, el Juez de instancia dictó sentencia (fojas 220 a 230) en la que declaró probada la acción de otorgamiento de escritura intentada, condenando a los demandados a extender el documento de mérito, en el entendido de que en caso de no hacerlo el Juez lo haría en su rebeldía, además de imponerle condena al pago de gastos y costas. "Inconforme con esa sentencia, la parte demandada interpuso apelación con la correspondiente expresión de agravios (fojas 312 a 319), correspondiendo conocer del asunto a la Primera Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tabasco en el toca 1413/2003, que se resolvió por sentencia definitiva de nueve de septiembre del presente año (fojas 24 a 33), en la cual revocó la decisión judicial recurrida, declarando infundada la acción intentada y absolvió a los demandados del cumplimiento de las prestaciones reclamadas, así como del pago de la reparación del daño, siendo ésta la que constituye el acto reclamado. "Ahora bien, en los conceptos de violación la parte quejosa sostuvo que la sentencia reclamada viola sus garantías individuales porque se declaró improcedente la acción por considerar que los demandados no fueron requeridos previamente a la promoción del juicio, no obstante que esa circunstancia no fue opuesta por la parte demandada al contestar la demanda, extralimitándose la autoridad al momento de resolver, por haber invocado un aspecto que no fue motivo de controversia. "En principio debe decirse, que en la actualidad se ha abandonado aquel criterio que sostenía que para estudiar de fondo los conceptos de violación, era necesario que éstos reunieran los requisitos de un verdadero silogismo, conformado por una premisa mayor, otra menor y una conclusión, señalándose que ese criterio por ser rigorista no debe prevalecer, por lo cual se adoptó el criterio que sostiene que basta la causa de pedir en tales motivos de inconformidad para que el Tribunal Colegiado, válidamente, pueda emprender el estudio de la cuestión planteada, lo cual no significa otra cosa que un principio de justificación de la lesión jurídica para abordar la cuestión planteada. -4- AMPARO DIRECTO 40/2004. "Sirve de apoyo a lo anterior la jurisprudencia que a continuación se transcribe: "‘Novena Época "‘Instancia: Pleno "‘Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta "‘Tomo: XII, agosto de 2000 "‘Tesis: P./J. 68/2000 "‘Página: 38 "‘CONCEPTOS DE VIOLACIÓN. PARA QUE SE ESTUDIEN, BASTA CON EXPRESAR CLARAMENTE EN LA DEMANDA DE GARANTÍAS LA CAUSA DE PEDIR. El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación considera que debe abandonarse la tesis jurisprudencial que lleva por rubro «CONCEPTOS DE VIOLACIÓN. REQUISITOS LÓGICOS Y JURÍDICOS QUE DEBEN REUNIR.», en la que, se exigía que el concepto de violación, para ser tal, debía presentarse como un verdadero silogismo, siendo la premisa mayor el precepto constitucional violado, la premisa menor los actos autoritarios reclamados y la conclusión la contraposición entre aquéllas, demostrando así, jurídicamente, la inconstitucionalidad de los actos reclamados. Las razones de la separación de ese criterio radican en que, por una parte, los artículos 116 y 166 de la Ley de Amparo no exigen como requisito esencial e imprescindible, que la expresión de los conceptos de violación se haga con formalidades tan rígidas y solemnes como las que establecía la aludida jurisprudencia y, por otra, que como la demanda de amparo no debe examinarse por sus partes aisladas, sino considerarse en su conjunto, es razonable que deban tenerse como conceptos de violación todos los razonamientos que, con tal contenido, aparezcan en la demanda, aunque no estén en el capítulo relativo y aunque no guarden un apego estricto a la forma lógica del silogismo, sino que será suficiente que en alguna parte del escrito se exprese con claridad la causa de pedir, señalándose cuál es la lesión o agravio que el quejoso estima le causa el acto, resolución o ley impugnada y los motivos que originaron ese agravio, para que el Juez de amparo deba estudiarlo.’ "Pues bien, la parte quejosa en los conceptos de violación, como ya se expuso, aduce que la Sala revocó la sentencia con base en un aspecto que no fue motivo de debate en la contestación de demanda consistente en que la parte demandada no fue interpelada para requerir del cumplimiento del acuerdo de voluntades base de la acción y, en efecto, del escrito de contestación de demanda (fojas 36 a 41) aparece que tal aspecto no fue hecho valer como excepción o defensa en la contestación de demanda, por tanto, no podía ocuparse de ello en la sentencia definitiva. "En efecto, la cuestión de la interpelación judicial para requerir del cumplimiento del contrato previo al ejercicio de la acción civil, se traduce en la falta de cumplimiento a una condición a -5- AMPARO DIRECTO 40/2004. que está sujeta este tipo de contienda, la cual queda comprendida dentro de la hipótesis a que refiere la fracción XI del artículo 67 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Tabasco, cuya resolución debe hacerse en la audiencia previa y de conciliación conforme a lo dispuesto en los artículos 226 y 234 del ordenamiento en cita, y sí es válido que, aun de oficio, pudo haberse tomado en cuenta, pero no en la sentencia definitiva, ya que fue intención del legislador local que todos aquellos aspectos de carácter técnico procesal que afectan lo relativo al fondo de la acción fuera dilucidado en esa audiencia, ya que sería inútil llevar adelante un proceso para que finalmente se dejara de estudiar el fondo por una cuestión de esta magnitud. "Luego, si no se hizo valer como excepción ni tampoco el Juez de instancia lo abordó de oficio, ni menos se apeló a la audiencia previa y de conciliación para reclamar la resolución por la condición a la que estaba sujeta el ejercicio de la acción, es evidente que la parte quejosa tiene razón al señalar que la Sala responsable se extralimitó en sus funciones, pues no debió abordar en la sentencia definitiva el aspecto de la interpelación judicial, porque ello no se hizo valer como excepción ni fue resuelto de oficio en su oportunidad, pues de haber existido tal pronunciamiento se hubiera resuelto en el momento en que marca la norma procesal aplicable, pues no es válido que en la sentencia definitiva se traigan a cita aspectos vinculados con presupuestos procesales o excepciones previas, cuando ese no es el estadio en que deben dirimirse. "Este tribunal reitera el criterio que ha sostenido en anteriores ejecutorias, que dice: "‘Novena Época "‘Instancia: Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito "‘Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta "‘Tomo: XVI, julio de 2002 "‘Tesis: X.3o.18 C "‘Página: 1366 "‘PRESUPUESTOS PROCESALES. MOMENTO DE SU EXAMEN (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE TABASCO). Acorde a la exposición de motivos y al contenido de los numerales 66, 67, 68 y 234 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Tabasco, como la intención del legislador es que en la sentencia definitiva se aborden exclusivamente cuestiones de fondo, a fin de evitar que se lleve adelante un proceso en el que finalmente no se resuelve sobre las acciones o excepciones por un aspecto de carácter técnico, los presupuestos procesales, que son requisitos indispensables para el ejercicio de la acción, deben estudiarse necesaria y exclusivamente en la audiencia previa de conciliación, ya sea por excepción de parte o aun de oficio por el juzgador; en la inteligencia de que esa resolución es apelable y cuando el demandado considere que el Juez no hizo uso de la facultad oficiosa para abordar determinado aspecto, puede denunciar esa omisión en los -6- AMPARO DIRECTO 40/2004. agravios, para que en dicho recurso contra lo resuelto en la audiencia previa se dirima lo relacionado con los presupuestos procesales. Por tanto, salvo que se trate de una cuestión de carácter superveniente, en la sentencia definitiva no es válido que se aborden cuestiones relacionadas con los presupuestos procesales por no ser ese el momento para estudiarlos, porque ello pugna con el espíritu de la ley.’ "Por tanto, es verdad que la Sala transgredió el principio de legalidad consagrado en el artículo 14 de la Constitución, al abordar lo relativo a la interpelación judicial como requisito para el ejercicio de la acción, cuando ello no era momento para estudiarlo en la sentencia definitiva, lo que impone conceder la protección de la Justicia Federal para que la Sala responsable deje insubsistente la sentencia reclamada y en otra que dicte, prescinda del criterio de que la acción es improcedente porque no se requirió previamente a la parte demandada (interpelación), resolviendo con libertad jurisdiccional lo que proceda. "Visto el resultado al que se arriba, resulta innecesario examinar los demás conceptos de violación, pues el examinado fue suficiente para conceder la protección constitucional, sirviendo de apoyo a lo anterior la jurisprudencia siguiente: "‘Quinta Época "‘Instancia: Segunda Sala "‘Fuente: Apéndice de 1995 "‘Tomo: Tomo VI, Parte SCJN "‘Tesis: 168 "‘Página: 113 "‘CONCEPTOS DE VIOLACIÓN. CUANDO SU ESTUDIO ES INNECESARIO. Si el amparo que se concede por uno de los capítulos de queja, trae por consecuencia que se nulifiquen los otros actos que se reclaman, es inútil decidir sobre éstos.’." Como puede observarse en la ejecutoria de amparo en comento, ya se había analizado el tema de la interpelación judicial, concluyendo esta autoridad judicial que la responsable obró incorrectamente al analizar esa cuestión en la sentencia definitiva, de ahí que al ser cosa juzgada esa consideración, no puede ser motivo de estudio en este juicio de garantías, razón por la cual los conceptos de violación antes sintetizados devienen inoperantes. Se aplica al caso la jurisprudencia IV.2o. J/48, Octava Época, sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, publicada en la página 57, Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Número 79, julio de 1994, que dice: "CONCEPTOS DE VIOLACIÓN INOPERANTES. LO SON LOS QUE ATACAN LAS CONSIDERACIONES EMITIDAS EN CUMPLIMIENTO DE EJECUTORIA ANTERIOR. -7- AMPARO DIRECTO 40/2004. Si las consideraciones de un laudo y la consiguiente decisión, en relación con uno de los puntos sobre los que versa el negocio respectivo, no fueron emitidas por la responsable con jurisdicción propia sino en cumplimiento de una ejecutoria de amparo anterior, las mismas no pueden ser objeto de estudio en un nuevo juicio de garantías, por lo que deben declararse inoperantes los conceptos de violación que respecto de aquel punto se hagan valer." Igualmente es aplicable la tesis aislada emitida por la otrora Tercera Sala de la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación, visible a fojas 118, Séptima Época, Semanario Judicial de la Federación, Volúmenes 187-192, Cuarta Parte, que es del tenor siguiente: "CONCEPTOS DE VIOLACIÓN INOPERANTES. LO SON AQUELLOS QUE COMBATEN UNA SENTENCIA QUE CUMPLIMENTA EJECUTORIA ANTERIOR, RESPECTO DE PUNTOS EN LOS QUE EL TRIBUNAL RESPONSABLE NO CONSERVÓ JURISDICCIÓN PROPIA. Cuando en una ejecutoria se concede el amparo para efectos, al cumplimentarla el tribunal responsable queda vinculado a los puntos establecidos en dicha ejecutoria y únicamente conserva jurisdicción propia para resolver los demás puntos de la litis, pero sobre las bases dadas. En este orden de ideas, la sentencia que cumplimenta una ejecutoria de amparo, sólo es impugnable mediante un nuevo juicio constitucional, cuando las violaciones en que, se pretende, se incurrió, conciernen a cuestiones respecto de las cuales el tribunal conserva jurisdicción, y no respecto de aquellas que podrían constituir un incumplimiento de la anterior ejecutoria de amparo, una repetición del acto reclamado en el juicio de garantías, o una ejecución defectuosa o excesiva del fallo constitucional. Por consiguiente, si en un juicio de amparo contra una sentencia de esa naturaleza se formulan conceptos de violación sobre las cuestiones especificadas, deben desestimarse por inoperantes, puesto que por un lado esos problemas son ajenos al juicio promovido y, por otro, en cualquiera de dichas hipótesis el interesado puede interponer, según el caso, los medios de defensa previstos en los artículos 104 a 113 de la Ley de Amparo, que se refieren a los incidentes de inejecución de las sentencias de amparo, y de repetición del acto reclamado, o el recurso de queja previsto en la fracción IX del artículo 95 del mismo ordenamiento." En otro aspecto aducen los quejosos: a) Que la falta de cumplimiento del plazo o la condición a que estaba sujeta la obligación sí es un presupuesto procesal o excepción dilatoria, que debe existir al momento de la demanda y que es regulada por la ley procesal y se resuelve antes de dictarse la sentencia; b) Que la falta de cumplimiento del plazo no es aplicable al caso porque con el contrato de compraventa, los informes de los notarios, la confesional de los demandados, el certificado de gravámenes, la inspección judicial y el acta conciliatoria, no se acredita que se hubiera fijado plazo para el cumplimiento de la obligación, por lo que si no se señaló día cierto para el cumplimiento, no puede decirse que no se ha cumplido; c) Que la condición es un evento futuro de realización incierta, y de las constancias no aparece que la obligación del vendedor estuviera condicionada por lo que no se surte tal hipótesis; d) Que a -8- AMPARO DIRECTO 40/2004. pesar de que se hizo valer en vía de agravio, la responsable no pondera que la actora no señaló las peticiones que reclama, pues en los hechos que manifestó en su demanda no aporta los datos que permitan identificar el bien inmueble tal como lo requiere el artículo 204, fracción VI, del código procesal civil; e) Que la Sala Civil indebidamente considera que los actores precisaron la ubicación, superficie, medidas del predio, porque los hechos remiten a la cláusula primera del contrato de compraventa; y, f) Que los datos del predio deben precisarse en la demanda por ser un requisito de ésta, como lo establece el artículo 204, fracción VI, del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Tabasco, y no pueden señalarse esos requisitos en otro documento, porque el numeral en cita claramente señala que esos datos deben aportarse en la demanda, por ser elementos constitutivos de la misma. Los motivos de inconformidad referidos, en esencia, controvierten dos cuestiones: 1. Que no se fijó ningún plazo en el contrato, por tanto, nunca se ha incurrido en un incumplimiento. 2. Que la parte actora no precisó en su demanda los datos que pudieran identificar el predio relacionado con el litigio. Ahora bien, los tópicos antes referidos quedan comprendidos dentro de las hipótesis a que se refieren las fracciones VI y XI del artículo 67 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Tabasco, mismas que a continuación se reproducen: "Artículo 67. Se reconocen como excepciones previas, las siguientes: "... "VI. El defecto en el modo de proponer la demanda; "... "XI. La falta de cumplimiento del plazo o la condición a que esté sujeta la acción intentada, salvo que se trate de las acciones previstas en el artículo 61, fracción I." Es el caso que las cuestiones antes referidas deben resolverse en la audiencia previa y de conciliación conforme a lo dispuesto en los artículos 226 y 234 del ordenamiento en cita, los cuales disponen: "Artículo 226. Las excepciones previas se deberán tramitar conforme a lo prevenido en el artículo 68 y deberán ser resueltas en la audiencia previa y de conciliación." -9- AMPARO DIRECTO 40/2004. "Artículo 234. Una vez contestada la demanda y, en su caso, la reconvención, el juzgador señalará fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los treinta días siguientes, dando vista a la parte que corresponda con las excepciones previas que se hubieren opuesto en su contra, por un plazo igual al de la contestación a la demanda. "En el día y hora fijados para la celebración de la audiencia, el juzgador hará constar la presencia de las partes. Si una de las partes o ambas no concurren sin causa justificada, se les sancionará con multa hasta por el monto señalado en el artículo 107, fracción II. En todo caso, el juzgador procederá a examinar las excepciones previas y a pronunciar su resolución sobre estas cuestiones, con base en las pruebas aportadas. "Si asistieren las dos partes, el juzgador examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación, que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. Con base en las constancias del expediente, el conciliador preparará y propondrá a las partes alternativas de solución al litigio. Si los interesados celebran un convenio, el juzgador lo aprobará si lo encuentra apegado a derecho. El convenio aprobado tendrá la autoridad de la cosa juzgada. "En caso de desacuerdo entre las partes, la audiencia proseguirá y el juzgador, que dispondrá de amplias facultades de dirección procesal, examinará y resolverá las excepciones previas, con base en las pruebas que se hubieren aportado. "Antes de declarar cerrada la audiencia, el juzgador deberá decidir sobre la procedencia de la apertura de la etapa probatoria. "La resolución que dicte el juzgador en la audiencia previa y de conciliación, será apelable en el efecto devolutivo." Debe destacarse que al margen de que puedan analizarse de oficio o no las cuestiones relativas a los requisitos de la demanda y que en el contrato no se fijó fecha para el cumplimiento, esos tópicos no pueden abordarse en la sentencia definitiva, ya que fue intención del legislador local que todos aquellos aspectos de carácter técnico procesal que afectan lo relativo al fondo de la acción fuera dilucidado en esa audiencia, ya que sería inútil llevar adelante un proceso para que finalmente se dejara de estudiar el fondo por una cuestión de esta magnitud. Luego, si el Juez no ponderó esas circunstancias, ni menos se apeló la audiencia previa y de conciliación, es evidente que la Sala no podía abordar esas cuestiones, pues éstas deben analizarse en el momento en que marca la norma procesal aplicable, pues no es válido que en la sentencia definitiva se traigan a cita aspectos vinculados con presupuestos procesales o excepciones previas, cuando ése no es el estadio en que deben dirimirse, de ahí que los -10- AMPARO DIRECTO 40/2004. conceptos de violación en estudio devienen infundados. Sirve de apoyo al punto de vista expresado la tesis X.3o.18 C, emitida por este Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito, publicada en la página 1366, Novena Época, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XVI, julio de 2002, que es del tenor siguiente: "PRESUPUESTOS PROCESALES. MOMENTO DE SU EXAMEN (LEGISLACIÓN DEL ESTADO DE TABASCO). Acorde a la exposición de motivos y al contenido de los numerales 66, 67, 68 y 234 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Tabasco, como la intención del legislador es que en la sentencia definitiva se aborden exclusivamente cuestiones de fondo, a fin de evitar que se lleve adelante un proceso en el que finalmente no se resuelve sobre las acciones o excepciones por un aspecto de carácter técnico, los presupuestos procesales, que son requisitos indispensables para el ejercicio de la acción, deben estudiarse necesaria y exclusivamente en la audiencia previa de conciliación, ya sea por excepción de parte o aun de oficio por el juzgador; en la inteligencia de que esa resolución es apelable y cuando el demandado considere que el Juez no hizo uso de la facultad oficiosa para abordar determinado aspecto, puede denunciar esa omisión en los agravios, para que en dicho recurso contra lo resuelto en la audiencia previa se dirima lo relacionado con los presupuestos procesales. Por tanto, salvo que se trate de una cuestión de carácter superveniente, en la sentencia definitiva no es válido que se aborden cuestiones relacionadas con los presupuestos procesales por no ser ese el momento para estudiarlos, porque ello pugna con el espíritu de la ley." Similar criterio sustentó este Tribunal Colegiado, en los juicios de amparo directo 761/2001, promovido por el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores, resuelto en sesión de veintiocho de febrero de dos mil dos; 358/2003, promovido por Francisco Alberto Rabelo Cupido, resuelto el nueve de julio de dos mil tres; 432/2003, promovido por Jorge Escalante Santiago y otra, resuelto el ocho de agosto del año próximo pasado; y, 500/2003, promovido por Julián Lazos Pérez, que se resolvió el veintidós de agosto de dos mil tres. En otro aspecto, sostiene el peticionario de garantías que la responsable realiza un análisis incorrecto de la prueba de inspección, lo cual debió hacer conforme al acta circunstanciada en relación con los puntos que motivaron la inspección, sin embargo, le da valor a las declaraciones de las partes, sin tomar en cuenta que no están en relación con los puntos a inspeccionar, además de que nadie puede hacer prueba de su propio dicho, por lo cual es indebido que se le de valor a esa probanza para acreditar que el predio formó parte de una superficie mayor ubicada en una esquina, la que al fraccionarse ya no quedó situada en la esquina, sin que del acta circunstanciada existan observaciones al respecto, ni haya pruebas que corroboren esa circunstancia, ni declaraciones de peritos o testigos en esta acta, -11- AMPARO DIRECTO 40/2004. asimismo, sostiene que en la inspección se menciona que el inmueble está ubicado casi esquina con Manuel Téllez y en el contrato se refiere al predio que está ubicado en la esquina con esa calle por lo que la inspección no puede formar convicción. Respecto a la probanza en comento, la Sala responsable estableció que de su contenido se desprendía que el inmueble sujeto a inspección formó parte de una superficie mayor localizada en la esquina de la calle Manuel Téllez, que al fraccionarse es indudable que algunas de ellas, como en efecto, es el predio materia de la acción, ya no queden situadas exactamente en la esquina de la calle. Cabe destacar que los actores ofrecieron la prueba de inspección en los siguientes términos: "D) Inspección judicial: que realice el personal de ese H. Juzgado, en el predio urbano y construcción materia de este juicio, los puntos sobre los que versará la prueba de inspección judicial son los siguientes: "I. Observará con su acuciosidad su Señoría, si el domicilio donde se encuentra ubicado el predio urbano y construcción, es el mismo que se asienta en el plano y contrato privado de compraventa base de nuestra acción. "II. Observará su Señoría, si el predio urbano y casa habitación lo habitan los señores María Elena Silva Chombo y Juan Ulises Martínez Cardoza, actores en este juicio. "III. Que de acuerdo con los colindantes los suscritos tenemos cinco años de habitar en el predio urbano y la casa habitación. "IV. Observará su Señoría, si las características del predio urbano y casa habitación son las mismas que se detallan en el plano y contrato privado de compraventa que obran agregados en autos."(foja 97). La probanza en comento fue desahogada en diligencia de veinte de mayo del año dos mil tres la cual, en la parte que interesa, dice: "Estando en el domicilio ubicado en la calle José Moreno Irabien, antes esquina con Manuel Téllez, toda vez que según manifestación de las partes actualmente, antes de llegar a la calle Manuel Téllez, existen tres construcciones que fueron parte del mismo inmueble y que actualmente se encuentran enajenadas, por lo que se identifica el inmueble tomando como referencia que a setenta metros aproximadamente en el costado opuesto de la calle se encuentra el Santuario de Guadalupe, por lo que se desahoga la presente inspección, en los siguientes términos: en cuanto al desahogo del punto I, se da fe que el predio en el cual nos encontramos se localiza en la calle José Moreno Irabien esquina con la calle Manuel Téllez, -12- AMPARO DIRECTO 40/2004. de acuerdo a las manifestaciones de las partes, mismo que no corresponde con los datos de ubicación del plano anexo al contrato privado de compraventa ..." De lo antes expuesto, claramente se advierte que uno de los puntos sobre los que versaría la inspección es la identificación del predio en cuestión y si bien se hizo constar que las colindancias del predio inspeccionado no correspondían al plano, como bien lo estimó la responsable la propia demandada reconoció que el predio original había sido fraccionado, sin embargo, una de las divisiones correspondía al predio que se iba a inspeccionar, razón por la cual debe estimarse que es correcta la estimación de la Sala responsable. Ahora bien, refieren los peticionarios de garantías que la responsable indebidamente le otorga valor a la confesional, en específico a la posición 18, porque se refiere a más de un hecho, por lo cual su redacción es contraria a lo dispuesto por el artículo 253, fracción III, del Código de Procedimientos Civiles, y que la posición es insidiosa porque pretende ofuscar la inteligencia del absolvente, porque no podrá afirmar o negar todos los hechos que en ella se plasman. Cabe destacar que a manera de agravios y en relación con la prueba confesional, la parte quejosa únicamente expresó lo siguiente: "Cuarto. Igualmente el inferior al analizar la prueba confesional de los ahora apelantes Magdalena de la Cruz Hernández y Bartolo Hernández Hernández, cae una vez más en violación de las disposiciones legales señaladas como vulneradas y especialmente del numeral 318 del código de la materia y violatoria también de las tesis de jurisprudencia invocadas anteriormente bajo los rubros: "ACCIÓN, NECESIDAD DE PRECISAR LOS HECHOS EN QUE SE FUNDA." y "ACCIÓN SU DEFICIENCIA NO PUEDE SER SUBSANADA POR EL RESULTADO DE LAS PRUEBAS APORTADAS EN EL JUICIO.", porque le da pleno valor probatorio a dicha confesional y tienen por probados hechos que no forman parte de la litis, puestos (sic) que no están integrados en la demanda, al manifestar el inferior que los demandados aceptamos que nos ostentamos como propietarios del inmueble ubicado en la calle José Moreno Irabien número 123, esquina con Manuel Téllez de la colonia Primero de Mayo de esta ciudad, cuando en ninguna parte de la demanda se menciona que nos ostentamos como propietarios del inmueble y que el inmueble está ubicado en el domicilio antes señalado; y al tener por probado que el demandado Bartolo Hernández Hernández, al contestar la posición décima octava, aceptó que es cierto que el predio que vendieron tiene como medidas 9.40 metros de frente por 18.50 metros de largo, sin que tomara en cuenta la retractación que se hizo consistente en aclarar que no lo vendimos, sin que tampoco tomara en consideración que en la demanda no se menciona las medidas de frente y largo del inmueble, y que la retractación que se hizo surte efectos toda vez que se realizó antes de concluir la diligencia y antes de firmarla, por lo que contrariamente a lo afirmado por el inferior esa confesional carece de valor probatorio, y con mayor razón porque no se ratificó después de firmada, por lo que con esas probanza (sic) no -13- AMPARO DIRECTO 40/2004. se pueden subsanar las omisiones o los defectos que tiene la demanda y, por tanto, esta prueba no debe tomarse en cuenta porque los hechos que se acreditan con ella, no son materia de la litis, resultando también ineficaz dicha probanza." (véase foja 7). Como puede observarse, la parte entonces apelante, aquí quejosa, no expresó agravio alguno en relación con que la posición 18 de la prueba confesional contuviera más de un hecho; en consecuencia, el concepto de violación en comento, deviene inoperante, en atención a que ese argumento no le fue planteado a la Sala responsable vía el agravio respectivo, por tal razón no tenía elementos para pronunciarse respecto de dicha cuestión, y menos puede hacerlo este Tribunal Colegiado, ya que estimar lo contrario conduciría a introducir a la litis constitucional cuestiones ajenas que no fueron planteadas a la responsable, por esa razón en este juicio no se puede emprender examen sobre esa cuestión. Aunado a lo anterior, debe decirse que en realidad se está planteando una violación cometida durante el procedimiento, es decir, la aceptación indebida de la posición dieciocho, por lo que de conformidad con lo dispuesto por el artículo 161 de la Ley de Amparo, esa afectación debió ser impugnada durante el procedimiento, y también debió ser invocada como agravio en segunda instancia, tal precepto textualmente establece: "Artículo 161. Las violaciones a las leyes del procedimiento a que se refieren los dos artículos anteriores sólo podrán reclamarse en la vía de amparo al promoverse la demanda contra la sentencia definitiva, laudo o resolución que ponga fin al juicio. "En los juicios civiles, el agraviado se sujetará a las siguientes reglas: "I. Deberá impugnar la violación en el curso mismo del procedimiento mediante el recurso ordinario y dentro del término que la ley respectiva señale. "II. Si la ley no concede el recurso ordinario a que se refiere la fracción anterior o si, concediéndolo, el recurso fuere desechado o declarado improcedente, deberá invocar la violación como agravio en la segunda instancia, si se cometió en la primera. "Estos requisitos no serán exigibles en amparos contra actos que afecten derechos de menores o incapaces, ni en los promovidos contra sentencias dictadas en controversias sobre acciones del estado civil o que afecten el orden y a la estabilidad de la familia." De ahí que, si la inconformidad de la parte quejosa relativa a que la prueba confesional se desahogó indebidamente porque la posición 18 se refería a más de un hecho, no fue planteada en segunda instancia mediante la correspondiente impugnación vía agravio, no obstante estar obligado el quejoso a ello, sin que lo hubiera hecho, actualizándose la hipótesis prevista en la fracción II del numeral antes referido, por lo cual debe concluirse que la determinación de la -14- AMPARO DIRECTO 40/2004. responsable al admitir la confesional y después valorarla ya no puede ser materia de la litis constitucional. Se cita en apoyo de lo anterior, la tesis emitida por la anterior Tercera Sala de la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación, consultable en la página 74 del Semanario Judicial de la Federación, Séptima Época, Volúmenes 217-228, Cuarta Parte, que dice: "CONCEPTOS DE VIOLACIÓN. SON INOPERANTES SI INTRODUCEN CUESTIONES QUE DEBIERON PLANTEARSE EN APELACIÓN. Si al reclamarse en amparo una sentencia dictada en apelación se introducen cuestiones relativas a la sentencia de primer grado que no fue impugnada por la quejosa sino por el tercero perjudicado, resultan inoperantes pues, dada la técnica del amparo, no pueden examinarse argumentos ajenos a la sentencia reclamada." Es igualmente aplicable la jurisprudencia 691, emitida por el Segundo Tribunal del Segundo Circuito, que este tribunal comparte, consultable en la página 465, Apéndice de 1995, Octava Época, Tomo VI, Parte TCC, que es del tenor siguiente: "CONCEPTOS DE VIOLACIÓN, CUESTIONES QUE NO PUEDEN PLANTEARSE EN LOS, POR NO HABER SIDO MATERIA DE APELACIÓN.-Aun cuando el Juez de primera instancia haya resuelto sobre determinado punto cuestionado, si ante el tribunal de apelación no se planteó cuestión alguna al respecto, no habiendo tenido la autoridad responsable oportunidad legal de resolver sobre ella, menos puede hacerlo el tribunal de amparo, atenta la técnica del juicio de garantías." En ese mismo orden de ideas, debe decirse que es infundado lo planteado por el quejoso en relación con que la responsable no analiza por separado las pruebas, no las menciona ni las relaciona unas con otras pues, como ha quedado patente, la responsable correctamente valoró la prueba confesional y la inspección, pronunciándose también respecto de las documentales consistentes en certificado de libertad de gravámenes. Tampoco le asiste la razón a la quejosa en cuanto a que resulta indebida la condena al pago de costas procesales, sosteniendo que si se hubiera hecho un estudio oficioso de la improcedencia de la acción se les hubiera absuelto pues, como quedó apuntado, las causas de improcedencia que invoca el peticionario, no son susceptibles de analizarse en la sentencia definitiva dictada por la responsable. Consecuentemente, ante lo infundado de los conceptos de violación hechos valer lo que en la especie procede es negar la protección federal solicitada. Por lo expuesto y fundado, se resuelve: -15- AMPARO DIRECTO 40/2004. ÚNICO.-La Justicia de la Unión no ampara ni protege a Magdalena de la Cruz Hernández y Bartolo Hernández Hernández, contra los actos y las autoridades que se puntualizan en el resultando primero de esta propia sentencia. Notifíquese, publíquese y anótese en el libro de registro; con testimonio de esta resolución, devuélvanse los autos civiles al lugar de su procedencia y, en su oportunidad, archívese este expediente. Así, lo resolvió el Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Circuito, por unanimidad de votos de los Magistrados licenciados Leonardo Rodríguez Bastar, Carlos Manuel Bautista Soto y José Encarnación Aguilar Moya, siendo presidente y ponente el primero de los nombrados. -16-