La cultura de Monteverde: su vigencia actual

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El Clarí-n de Chile
La cultura de Monteverde: su vigencia actual
autor Felipe C. Cabello
2008-06-09 02:10:51
Diego Rivera,  que abandonara el cubismo y otros modernismos y una vida de éxito en Europa para volver a México y
embellecer con su arte mural inspirado en el Renacimiento italiano los edificios públicos de su patria y Gabriela Mistral
tiene algo en común en su arte.  Pareciera que en ambos la sensibilidad artÃ-stica les permitió identificar sin titubeos las
raÃ-ces primogénitas de nuestra historia y de nuestra cultura en las manifestaciones culturales de la población
indÃ-gena del continente. Como queda ampliamente demostrado en su respectiva y abundante obra pictórica y poética. Â
En este contexto es interesante destacar que lo que la sensibilidad de estos artistas identificara sin problemas, Â esta
siendo en los últimos años confirmado de manera cientÃ-fica en Chile por estudios llevados a cabos por investigadores
norteamericanos y chilenos de la Universidad Austral, en el sitio de Monteverde, en la Décima Región,  a escasos
kilómetros de Puerto Montt.  Science, tal vez la revista cientÃ-fica, mas prestigiosa del mundo en su número del 9 de
Mayo publica un artÃ-culo de estos investigadores que establece que hace 14 000 años existÃ-a en esta región un
núcleo cultural humano capaz de usar algas y otros recursos marinos, probablemente con fines medicinales y
alimenticios (Science. 320:784-786. 2008). Un comentario en la misma revista Science indica que es obvio “que esta
cultura Monteverdeana  tenÃ-a un amplio conocimiento de los ecosistemas de la costa de la región y también una larga
historia de usar sus productos con diferentes fines.―  Interesantemente, esta investigación ha sido también comentada
favorablemente en la prensa lega como en el New York Times, Â sin que esto haya encontrado gran eco en la prensa
nacional o en el Gobierno de Chile. Probablemente porque esta relevante y original historia no afecta el burdo
patrioterismo de los mezquinos intereses económicos,  lo que hace entonces innecesario la nerviosa ansiedad de la
CancillerÃ-a y de las Embajadas y de los organismos preocupados de la imagen del paÃ-s.
La importancia cientÃ-fica de este artÃ-culo, y de otros previos por los mismos investigadores, Â Â indudablemente tiene
variadas facetas como lo comentan los autores de el,  incluyendo el hecho que retrotrae el pasaje de grupos humanos
a las Américas  a través del istmo de Behring a por los menos a 16 000 años atrás y establece la presencia humana en
Sur América a mas de 14 000 años. Esto es aproximadamente entre 2000 a 4000 años más que las previas
estimaciones. Los hallazgos además indican que probablemente la migración desde Alaska a la Patagonia se produjo a
través de rutas costeras más que a través de rutas interiores. AsÃ- mismo los hallazgos revelan una cultura sofisticada
capaz de recolectar algas (cochayuyo, luche), plantas acuáticas y de los bosques cercanos a la costa incluyendo papas
silvestres, y de construir herramientas y de aplicar todos estos elementos a la alimentación y a la medicina y
probablemente al intercambio con grupos viviendo lejos del mar. Este trabajo también ilustra la relevancia de la
colaboración cientÃ-fica entre investigadores de diversos paÃ-ses y la importancia cientÃ-fica e histórica del estudio del
entorno natural y de sus productos en las diversas regiones geográficas del paÃ-s. Esto porque la identificación de
varias de las algas y de los otros productos vegetales encontrados en Monteverde fue posible gracias a estudios previos
de diversos investigadores chilenos que habÃ-an caracterizado estas algas y  estos productos vegetales. Esto es una
ilustración clara de cómo la investigación cientÃ-fica que a veces aparece sin una utilidad practica inmediata puede en
el momento adecuado abrir caminos inesperados y relevantes para la interpretaciones en la ciencia y en otros aspectos
de la cultura.
¿Tienen alguna relevancia estos hallazgos en Monteverde para el presente?  Sin lugar a dudas,  ya que esÂ
placenteramente satisfactorio al leer el artÃ-culo aprender por ejemplo que el uso de componentes clásicos de la comida
de la X Región y de Chiloé como son el cochayuyo y el luche tiene una historia de uso de más de 14 000 años en la
dieta humana.  Con este conocimiento uno puede entender mejor porque platos tÃ-picos de la región como el
charquicán de cochayuyo, las cazuelas de cordero con cochayuyo y con luche y las papas con luche que son tan
apetitosos han  perdurado a través del tiempo, resistiendo los embates de la introducción de alimentos aparentemente
mas sofisticados pero con menor tradición y contenido nutritivo. Estos estudios también ayudan a desmitificar la
historia ya que uno no puede dejar de pensar cuan equivocado estaba don Alonso de Ercilla y Zúñiga cuando en La
Araucana dice respecto de Chiloé y el Canal de Chacao en 1558:  “AquÃ- llego donde otro no ha llegado, Don Alonso de
Ercilla que el primero, en un pequeño barco deslastrado, con solo 10 cruzo el desaguadero―.  Ignorando que en la
región vivÃ-a una civilización,  que eclipsando a la española,  tenÃ-a más de 14 000 años de fundación y de historia.
Esta civilización existÃ-a cuando la isla de Chiloé era aun parte del continente,  ya que en esa época no existÃ-a el Canal
de Chacao.  Estos hallazgos estimulan también a mirar con cierta moderación y escepticismo  los anuncios ostentosos
y demagógicos acerca de la celebración del Bicentenario de la Independencia de Chile. La república de solo 200 años
de vida que ha sido incapaz  de reconocer plenamente y de manera generosa los derechos de los pueblos originarios
que han vivido por más de 14 000 años en el paÃ-s, y con ello asumir plenamente su historia como los novedosos
hallazgos cientÃ-ficos discutidos  parecen exigirlo.  Â
Â
El comentario en la revista Science respecto de que “la civilización Monteverdeana tenia un amplio conocimiento de los
ecosistemas de la costa de la región y también una larga historia de usar sus productos con diferentes fines― tiene
también una relevancia actual. Esto porque estamos asistiendo a un deterioro acelerado de estos ecosistemas costeros
a lo largo del paÃ-s como resultado de su contaminación con desechos humanos, industriales y agrÃ-colas y por el uso
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de ellos en actividades como la acuicultura y la pesca.  Estas últimas actividades que se desenvuelven  en la ausencia
de la bases cientÃ-ficas y tecnológicas que las deberÃ-an sustentar,  como lo demuestran los problemas que ellas
encuentran para su continuo desarrollo, parecen no haber ido mas allá del empiricismo de los primeros habitantes de la
región. De esta forma,  mientras la civilización Monteverdeana usaba los productos  de estos ecosistemas costeros en
su alimentación y en su medicina, la civilización actual los destruye a través de su acelerada e irracional explotación,
 creando en este proceso problemas sanitarios y sociales como las epidemias de vibrios,  las mareas rojas y la
cesantÃ-a. En  este contexto histórico los recientemente  destemplados y  paternalistas juicios de un burócrata
empresarial de la salmonicultura diciendo que sin esta actividad la Decima Región volverÃ-a a su prehistoria, se
demuestran una vez mas como fruto de la ignorancia y del desprecio rustico  por la historia, la tradición y la gente de la
región.  Para terminar este breve comentario sobre Monteverde y su relevancia actual podrÃ-amos parafrasear al
recientemente fallecido y famoso paleontólogo profesor de la Universidad de Harvard,   Stephen Jay Gould cuando
dice,   “Una caracterÃ-stica común de las revoluciones cientÃ-ficas mas importantes  siempre ha sido  el derrocamien
de las arrogantes convicciones acerca de la centralidad y de la preponderancia de algunos grupos humanos sobre otros
en la historia,  y del ser humano en el Cosmos.― Lo que aplicado a la historia de Chile podrÃ-a interpretarse como que es
hora de que reconozcamos que la cultura chilena tiene una historia de más de 14 000 años y no solo de 500 o 200
años como nos gustarÃ-a creer y parecemos diariamente celebrarlo. Con todas las implicaciones culturales, polÃ-ticas y
sociales que esto reconocimiento tiene, para la afirmación basada en la mejor ciencia de los derechos fundamentales
de los pueblos originarios.
Dr. Felipe C. Cabello
Miembro Correspondiente, Academia Chilena de Ciencias
Miembro Honorario, Academia Chilena de Medicina,
 Instituto de Chile
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