El periodista Graciano García -que se estrenaba como tal para LA

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Francisco José Rozada Martínez
Curiosidades de 80 años de las Piraguas (y II)
Un austriaco enamorado del Sella. Los títulos honoríficos de Dionisio. El invento de los
cepos.
El cañón de las Piraguas.
El periodista Graciano García -que se estrenaba como tal para LA
NUEVA ESPAÑA - escribió hace cincuenta y cuatro años sobre lo
que vio y oyó en Las Piraguas. Cosas como “los cuerdos están en
La Cadellada” o “pasan orquestas, bandas de música, parejas de
gaiteros, grupos de baile una y otra vez tocando y bailando sin
descanso”; Graciano afirmaba que un señor rubio, belga por más
señas, le había dicho en un castellano bastante perfecto: “Ser
asturiano es un título que no se adquiere en ninguna universidad
y para el que no hace falta tener el título de bachiller, me siento
asturiano de pies a cabeza”. El gran Graciano imaginó, proyectó e
impulsó -dieciocho años después de aquel 1962- la prestigiosa
Fundación Príncipe de Asturias, hoy Princesa de Asturias, con sus
mundialmente famosos premios.
A veces se producían sobresaltos en la prueba deportiva, como
ocurrió en 1952. Fue en ese XVI Descenso cuando por primera
vez ganó un país extranjero, Italia, en este caso. Pero el impacto
en los demás participantes se debió a que la embarcación
ganadora, tripulada por el periodista Luciano Albero y el médico
militar Preccerutti Gambasseca, tenía timón, una novedad
absoluta en el Sella. Timón manejado con cómodos pedales
desde la “pedaliera”, además utilizaban palas más cortas, menos
pesadas e invertidas, de modo que el giro de la mano facilitaba la
tarea de remar. Albero -que se enamoró del Sella- afirmaba: “Es
pasmoso. Aquí te abrazan como si te conociesen de toda la vida”.
Todos tomaron su ejemplo al año siguiente en el tema de
timones y remos. A partir de 1958 fueron los Hermanos Cuesta
los que perfeccionaron el tipo de piragua en sus talleres,
mediante la técnica de suprimir la armadura de la embarcación y
“moldear” finas chapas de madera para su elaboración y
acabado. El año 1969 aportó al Descenso la novedad de que, por
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vez primera, hubo participación norteamericana, con dos palistas
tejanos del Texas Water Safari (Norman Morgan y Robert
Sanders), además de estar presente Sudáfrica, como en los dos
años anteriores. El Descenso fue transmitido en directo por
radio, filmado para el NO-DO y -en emisión diferida- para
televisión.
A veces se dan casos que pasan sin pena ni gloria, pero que dan
fe de la importancia que algunos le otorgan al Descenso del Sella.
Corría el año 1968 cuando el austriaco Klaus Peyrl quedó
segundo en la prueba, a 24 segundos de Feliz y Gutiérrez que
fueron ganadores (1h.20m.32s.). Poco antes del Descenso del
año siguiente, Klaus escribió a la Organización dejando
constancia de que aunque el año anterior no había sido
clasificado por su país para los juegos olímpicos de México, no lo
había sentido en absoluto porque, a cambio, le enviaron al Sella
y a otras competiciones en España donde -con su compañero
Tillmann Philips- ganó veinte copas y su mayor premio había sido
que se había enamorado de una española con la que se pensaba
casar al concluir la Semana Internacional de Piragüismo,
posterior al Descenso de 1969. En nombre de la Organización del
Sella el dios Neptuno puso a disposición de los novios una
“carroza real - silla de mano” que para ellos sería construida para
desfilar en Arriondas, proclamando al austriaco “Palista de
Honor” y a su pareja “Novia del Sella” y de todas las naciones
participantes. Estas cosas eran muy típicas de Dionisio, que
concedía títulos honoríficos a quien creía merecedor de los
mismos. El caso es que Klaus y su novia no pudieron cumplir este
sueño, ya que el austriaco ganó todas las pruebas de su país en
K1, K2, K4 y de relevos, con sus colegas, siendo seleccionado
para los campeonatos del mundo de Moscú. En su carta
señalaba: “No puedo estar muy contento con ello, porque
deseaba volver a España a probar suerte en el Sella de 1969”.
Perdida la pista del austriaco Klaus, cinco años después lo
encontramos participando como senior en pruebas nacionales,
pero bajo la bandera del Club Alberche de Madrid. Y ya que
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citamos aquí los títulos honoríficos que Dionisio se inventaba,
veamos quiénes se reunieron en Infiesto el 1º de agosto de 1966
para la I Asamblea plenaria de “Dignidades de Las Piraguas”,
dentro de la que llamaron “Gran comida-cena”: Duques, Grandes
Duques, Almirantes, Vicealmirantes, Tritones, Vicetritones y
Sirenas; todos con collar, chaleco, montera picona y flor natural como el reglamento manda-. Muchos tomaron la palabra, como
el alcalde de Piloña (Duque), el de Oviedo (Almirante), al igual
que el de Luarca y el de Langreo (éste como Gran Duque
Fundador) o el delegado del gobernador civil (que aunque no era
nada -el delegado- aspiraba a serlo…). Muchos otros tomaron la
palabra, entre ellos los capitanes de los equipos nacionales de
Inglaterra y Austria, además de otros palistas extranjeros. Treinta
y seis títulos honoríficos había concedido Dionisio hasta ese año.
Medio siglo se cumple ahora de esa I Asamblea, cuando el
“padre” de las piraguas contaba ya con 66 años.
¡Cuántas personas han trabajado para la fiesta a lo largo de 80
años! Por ejemplo José María Cobián Estrada, el cual estuvo
durante décadas haciendo el papel de “escenógrafo” de esta
celebración. Desde quince días antes era él quien se encargaba
de construir y montar las diferentes tribunas, ambientar la
decoración de las calles y del puente de Arriondas (en 1966 puso
240 metros de bandera española cubriendo todo el puente de
Arriondas donde, por cierto, desde hace unos cuantos años ha
sido totalmente eliminada de la tribuna del mismo…).
La afición al piragüismo iba creciendo y decenas de descensos (y
ascensos) comenzaban su singladura por los ríos de Asturias y del
resto de España. El 18 de julio de 1965, a las cinco y media de la
tarde, se celebró el Primer Descenso “Pequeño Sella”, entre
Cangas de Onís y Arriondas. Cuarenta embarcaciones asturianas
participaron con la intención de que -al año siguiente- se
convirtiese en el primer Campeonato de España de Piraguacross.
La prueba fue organizada por el Club Los Rápidos de Arriondas, el
cual ganó en la mayoría de las categorías, con Feliz (K1),
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Llamedo-Gutiérrez (K2) o el mismo club en la clasificación por
equipos. Al año siguiente se cambió el nombre de esta prueba y
ya pasó a denominarse Descenso del Alto Sella -como sigue hasta
hoy- y Dionisio fue invitado de honor, donde en una comida
homenaje Los Rápidos le entregaron la medalla de oro del club.
Apenas siete días después de aquel 18 de julio de 1965 tuvo
lugar el II Trofeo Enol de piragüismo en el lago del mismo
nombre. Consistía en una prueba de semifondo sobre 3.000
metros (ganando Feliz y Gutiérrez con 13´42´´) y una prueba de
velocidad sobre 350 metros. Sería inimaginable en nuestros días
una prueba de este tipo -o cualquiera otra- en las cristalinas
aguas de nuestros lagos, lo mismo que darse un baño en los
mismos o practicar la pesca.
La prensa se hacía eco en 1972 de las irregularidades que año
tras año se observaban en el Descenso del Sella. Trucos varios
para alterar el orden en la salida, escapadas, colocación de
obstáculos de última hora, cambio de dorsales… la típica
picaresca española de siempre. Una intrahistoria en la que nadie
quería “mojarse” (nunca mejor dicho). Pero un restringido
círculo de iniciados pusieron en conocimiento de algunos
periodistas estas irregularidades y el juez árbitro de la prueba
Ramón Cuétara tomó medidas y -en entrevista para LA NUEVA
ESPAÑA en 1972- contaba cómo había descalificado a 69
embarcaciones por adelantarse unos metros en la salida, 67 de
las cuales eran españolas. Era una infracción no demasiado grave
si se compara con aquella otra que -citando referencias de total y
absoluta fiabilidad- la prensa hacía pública sobre una
embarcación que tomó la “salida” unos centenares de metros
antes de la meta riosellana, colándose en la misma entre las diez
primeras. Los años depuraron todas estas irregularidades y la
prueba alcanzó el prestigio que tiene, pues -desde hace décadaslas garantías de limpieza deportiva están garantizadas. La
invención de los cepos para sujetar los remos en la salida de
Arriondas fue una genial idea del riosellano Miguel Ángel Pérez
Aller, tras observar los similares que se utilizan para sujetar las
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vacas en sus establos. El primer prototipo y confección de toda la
novedosa estructura de cepos -como recuerda Carlos Tejo- corrió
a cargo de la empresa riosellana Construcciones Metálicas del
Cantábrico y fue el administrador de esa empresa, Javier Mateos,
quien puso todo el celo en que estos artilugios selleros saliesen
bien.
Concluyamos estas líneas haciendo mención al cañón de las
piraguas, posiblemente procedente de las defensas costeras de
Cartagena o Cádiz en el siglo XVIII y adquirido en un mercado de
antigüedades. El montaje o cureña es una reproducción exacta
del original. Fue donado a la villa de Arriondas por la Federación
Española de Piragüismo en agosto de 1968, cuando don Juan
Antonio Samaranch presidía la Delegación Nacional de Educación
Física y Deportes, el cual acudió a Las Piraguas como invitado. De
hecho, su esposa María Teresa sería la invitada a dispararlo en
1970. Sólo seis veces se utilizó el cañón junto al puente de
Arriondas, pues el 18 de julio de 1974, a las 12 de la noche,
cuando era disparado para anunciar el inicio de las fiestas del
Carmen en la villa, no resistió la onda expansiva y reventó en
numerosos pedazos que quedaron esparcidos por la plaza
Venancio Pando, en la que está situado; uno de los cascotes
produjo un orificio en la fachada de una de las casas de la plaza,
penetrando hasta su interior. Tres coches que estaban en la
plaza fueron seriamente dañados por la metralla. Un susto
considerable sin daños personales, pero con la pérdida -a efectos
prácticos- del que ya estaba considerado como un símbolo de la
Fiesta de las Piraguas de Asturias. Con nosotros lleva cuarenta y
ocho años y, precisamente, el próximo 6 de agosto el cañón
asomará de nuevo su bocal al Sella, tras cuarenta y tres años sin
hacerlo. La recreación del disparo simulará lo que un día fue
fuego real…
Francisco José Rozada Martínez
21 de julio de 2016
Cronista oficial de Parres
Francisco José Rozada Martínez
01.-1961- Era el XXV aniversario.
Cronista oficial de Parres
Francisco José Rozada Martínez
02.- Camino de la salida.
03.- Todos echaban una mano, hasta el alcalde..
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04.- Una revisión reglamentaria.(1970).
05.- Boquete que abrió el cañón en un edificio (18-7-1974).
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06.-1955.-Cuba participa por vez primera.
07.-Los Rápidos en el Descenso del Río Órbigo - 1963
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08.-Celebración de Los Rápidos en 1961.
9.-Tribuna en el año 1949.
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10.-1988 - Una foto histórica en Arriondas..
11.-Dionisio (en el centro) en el desfile de Arriondas.
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12.-Salida de 1945.
13.-Algunos componentes del Club Los Rápidos, en 1966.
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14.-Tradición y futuro...
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