Clase: "Clarificación de Vinos"

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Facultad de Ciencias Agrarias
Dep. de Ciencias Enológicas y Agroalimentarias.
Cátedra de ENOLOGÍA II e Ind. Afines
Carrera: Ingeniería Agronómica
M. Sc. Ing. Agr. Hugo Galiotti
CLARIFICACIÓN
UBICACIÓN TEMÁTICA
El vino apenas descubado se presenta turbio. La turbidez se debe a partículas en
suspensión, fragmentos de tejido vegetal, borras, levaduras, cristales de bitartrato de potasio
mantenidos en el líquido debido al movimiento generado por el desprendimiento del CO2.
Al terminar la fermentación se van sedimentando las partículas más gruesas y luego
las de dimensiones más pequeñas y así el vino se va autoclarificando. Esta sedimentación
de las partículas constituyentes del turbio responde por una parte a su tamaño y peso, y por
otra, a la resistencia que ofrece la viscosidad del vino a la caída de ellas.
Los vinos tintos autoclarifican más rápido que los blancos, los que por lo general
tardan mucho en presentarse límpidos y a veces no lo consiguen nunca, esto está muy
ligado a la tecnología utilizada en la elaboración. En efecto el desborre previo por métodos
físicos como el frío o la filtración previa de los mostos, facilitan mucho la posterior
autoclarificación.
Uno de los inconvenientes que se presentan es que a la limpidez momentánea,
pueden seguirle nuevos enturbiamientos o insolubilizaciones que empañan la brillantez del
producto. Como ya sabemos, el vino debe ir al consumidor con una brillantez irreprochable.
Se nos presentan entonces dos problemas a solucionar, por una parte, lograr la
limpidez del vino y por otra lograr que no se produzcan nuevos enturbiamientos una vez que
la obtengamos. Los enturbiamientos de los vinos ya terminados se deben a las siguientes
causas: reinicio de la fermentación en vinos con azúcares residuales, alteraciones
microbiológicas y enzimáticas, coagulación de sustancias en estado coloidal preexistentes
en el vino, o compuestos que toman ese estado por reacciones químicas e
insolubilizaciones de algunas sustancias en estado cristalino.
INTRODUCCIÓN
Para comprender los beneficios que la clarificación aporta a los vinos, debemos
introducir un nuevo concepto: la estabilidad, que podríamos definir en sentido amplio, como
el mantenimiento de la limpidez a lo largo del tiempo. Debemos entonces conocer, entender
y prevenir los factores de inestabilidad fisicoquímica y biológica del vino.
La limpidez y la estabilidad se logran en el vino por procedimientos físicos como el
frío, la filtración, la centrifugación, los trasiegos y un procedimiento químico, la clarificación.
Los físicos, de los cuales se hablará luego, solamente nos permiten extraer o eliminar
partículas causantes de la turbidez y microorganismos (estabilidad biológica); pero los
procesos químicos y coloidales involucrados en la clarificación nos permitirán lograr la
estabilidad fisicoquímica deseada.
“La clarificación artificial o provocada consiste en la introducción al vino de
determinadas sustancias de naturaleza coloidal, las que, floculando, aumentan su tamaño y
se depositan en el fondo de las vasijas, arrastrando con ellas (por adsorción y en parte por
acción mecánica) las partículas dispersas en el vino.”
De esta manera, en poco tiempo, el vino se vuelve límpido. Además conociendo la
estructura y el modo de acción de cada clarificante, podemos precipitar con ellos sustancias
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preexistentes en el vino las que por determinados cambios en las condiciones físicas
podrían causar enturbiamientos llamados también quebraduras o casses. Estas sustancias
nos permiten además corregir pequeños defectos organolépticos como el color, el aroma y
determinados sabores indeseados como el amargo, la astringencia, etc.
CLARIFICANTES
“Las
sustancias empleadas para clarificar se denominan clarificantes”
Clasificación
Se agrupan en dos categorías: orgánicos y minerales
Clarificantes orgánicos:
Proteicos: La gelatina, la caseína, los caseinatos, la albúmina de huevo, la albúmina de
sangre, la ictiocola
Vegetales: el agar-agar, el alginato de sodio, los taninos, los carbones vegetales
De síntesis industrial: el PVPP
Clarificantes minerales:
Son compuestos inorgánicos minerales que, agregados al vino luego de ser
hidratados, desarrollan una notable acción adsorbente y coagulante sobre las sustancias en
suspensión. La sedimentación es mucho más rápida que los clarificantes orgánicos. Los
principales son:
La bentonita, el caolín y el dióxido de silicio.
CLARIFICANTES PROTEICOS
Los prótidos o proteínas son sustancias nitrogenadas de constitución compleja que
en el agua dan dispersiones coloidales, las que en el pH del vino (2,8 – 4) funcionan como
coloides electropositivos. Empleados como clarificantes, se agregan al vino al estado de
dispersión coloidal, y al coagular y sedimentar produce la limpidez.
Esquema del mecanismo de la floculación de las proteínas en el vino durante la clarificación.
(J. Ribéreau Gayon et al., 1977)
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La teoría de la clarificación por las proteínas comienza en 1928 con los trabajos de
Rüdiger et al. Y luego por J. Ribéreau Gayon en 1934. Este último autor resume todos sus
trabajos en su extraordinaria obra de 1977, en la que se puede constatar que la clarificación
por proteínas posee un mecanismo complejo. A la luz de estos trabajos y con modernas
tecnologías, se han verificado y explicado todos los mecanismos implicados en estos
fenómenos fisicoquímicos donde está íntimamente implicada la química coloidal y que
escapan a nuestra pretensión de aprendizaje en este curso de grado. Como se puede
observar en la figura 1, Ribéreau Gayon separa este mecanismo en dos etapas, en la
primera, la floculación deriva de la interacción entre tanino y proteína y en una segunda se
produce la clarificación, mecanismo por el cual la proteína separa del vino las materias en
suspensión.
En un primer momento, la floculación resulta de la reacción de la proteína con los
taninos del vino tinto, los que transforman las proteínas (coloide hidrófilo positivo en el pH
del vino) en un coloide hidrófobo negativo. Por lo tanto se forma un complejo tanino proteína
que está en función de numerosos factores (pH, temperatura, concentración de gelatina y de
taninos). Estos complejos, estables en solución límpida, precipitan en presencia de cationes
metálicos que neutralizan su carga. Esta reacción se traduce por la aparición de turbidez.
Las reacciones de taninos y proteína corresponden a la floculación, es decir a la
asociación de partículas entre ellas y a la formación de flóculos que se ensamblan y
precipitan. Las proteínas que no reaccionan con los taninos, pueden combinarse con las
partículas en suspensión o en solución coloidal que están cargadas negativamente (la
mayoría de las partículas productoras de turbios en los vinos poseen cargas negativas),
produciéndose la floculación mutua de los dos coloides (neutralización de cargas).
Hay distintos factores que producen o favorecen la precipitación de los prótidos, ellos son:
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Los taninos: las interacciones tanino-proteína dependen de las características del tanino,
tamaño, carga, estructura, etc. Aumentan con el grado de polimerización de las
procianidinas. Ahora bien, la carga de estos compuestos varía con el pH, mientras más alto
sea, más cargas poseen y esto facilita la clarificación. Y a su vez, a un mismo pH las cargas
varían según sea el origen (procianidinas de semilla o de hollejo), incluso si son flavanoles
monómeros (catequina, epicatequina, etc.), o polímeros (llamados taninos o mejor
procianidoles) que van desde los dímeros, oligómeros hasta polímeros de alto peso
molecular. También la afinidad varía según sea la combinación del tanino, ya sea taninos
polimerizados, taninos combinados con antocianas o taninos combinados con polisacáridos.
Resumiendo, todos los taninos tienen la particularidad de hacer coagular y flocular a las
proteínas cuando están en dispersión coloidal. Todos los clarificantes proteicos, a excepción
de la caseína y sus sales, forman precipitados en el vino, cuando existe en él una cierta
cantidad de taninos. Por ser una reacción coloidal no se cumple la Ley de Acción de Masas,
por lo tanto no sabemos cuánto tanino y cuánta proteína reaccionará entre sí y esto será así
para cada caso en particular, por lo tanto cada vino deberá ser testado con cada proteína.
Naturalmente, los vinos obtenidos por maceración con los orujos (tintos), poseen mayor
cantidad de tanino que los obtenidos por elaboración en blanco. Al tanino presente en el
vino debe añadirse el cedido por la madera de roble. En vinos blancos se hace
indispensable el agregado de taninos para poder usar las proteínas como clarificantes.
Los cationes: Los cationes metálicos, Ca, Mg, Na, K, etc. favorecen la coagulación de los
clarificantes proteicos, el Fe férrico favorece además la floculación.
Las Proteínas: Como para los taninos; las características de las proteínas (composición en
aminoácidos, estructura espacial, tamaño, carga etc.) juegan un papel importante en estas
reacciones. En efecto, las proteínas ricas en prolina presentan gran afinidad por los taninos,
por el contrario, las proteínas de poco tamaño, compactas, poseen poca afinidad con los
taninos.
La Acidez Real: A medida que disminuye la concentración de los iones H+, es decir que
aumenta el pH, se produce una clarificación más rápida y vistosa. Este efecto es
particularmente importante en el caso de los vinos pobres en taninos como los blancos.
Como ejemplo diremos que un vino blanco clarificado con 4 g/Hl de gelatina no clarifica a pH
2,8 pero se clarifica incompletamente a pH 3 y perfectamente a pH 3,2 (R Gayon, 1977). Los
mismos ensayos utilizando ictiocola dieron iguales resultados. En cambio las clarificaciones
con albúminas o caseína dieron mejores resultados con pH medio. Recordemos el concepto
de punto isoeléctrico que es el pH en el cual todas las cargas de una proteína están
equilibradas, a un pH inferior las cargas serán cada vez más positivas y viceversa (a modo
de ejemplo mencionaremos el de la gelatina que es 4,7 por lo tanto en los pH del vino
siempre la gelatina estará cargada positivamente.
La temperatura: como la acidez, la temperatura ejerce una influencia muy importante en la
clarificación sobre todo de los vinos blancos. Las temperaturas bajas favorecen la
clarificación y las altas la dificultan. La gelatina es la mezcla de proteínas mas sensible a
esta influencia, incluso variaciones de + - 2ºC provocan diferencias. Lo mismo sucede con la
ictiocola, la cual a temperaturas de 30ºC no clarifica. La albúmina y la caseína son menos
sensibles. Cuando la temperatura es elevada, los depósitos son mas compactos; del mismo
modo el sobreencolado es mas fuerte, esto explica los enturbiamientos que se producen en
el invierno en vinos clarificados al final del verano.
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Agentes antifloculantes: Las sustancias que aumentan la viscosidad del vino, como el
alcohol, el azúcar, la glicerina y el ácido cítrico, dificultan la clarificación. De mayor
importancia son los coloides protectores. En algunas ocasiones, colocando un coloide
hidrófilo (estable) en presencia de un coloide hidrófobo (inestable), se comprueba que el
primero comunica su estabilidad al segundo, con lo que resulta mucho más resistente a la
acción precipitante de los electrolitos, es decir los protege contra la floculación. Este tipo de
coloides recibe el nombre de protectores.
Como sabemos el vino contiene diversidad de sustancias, (es un sistema polifásico), hay en
él sustancias disueltas en estado molecular e iónico y compuestos en dispersión coloidal; y
cuando turbio, contiene inclusive sustancias en suspensión, en emulsión o coaguladas. Este
hecho constituye un factor de inestabilidad de los vinos, los cuales se mantienen límpidos
mientras los factores que impiden la coagulación de los coloides predominen sobre la
tendencia de las partículas coloidales a aglutinarse. Cuando aquellas causas desaparecen o
resulten suficientemente disminuidas, se producirá la coagulación de los coloides y con ello
el enturbiamiento del vino. Esta cualidad de algunas sustancias de actuar como coloide
protector impide la autoclarificación y por supuesto la acción de los clarificantes. Por otro
lado, también son usadas para agregar, como estabilizantes en forma artificial, antes del
embotellado. Como coloide protector agregado antes de embotellar se usa la goma arábiga.
En el vino, actúan como coloides protectores ciertas sustancias naturales (provenientes de
la uva) como las pectinas, las gomas y los mucílagos. El ataque de Botrytis cinerea a las
uvas produce, entre otras cosas, un aumento de estos coloides, también ocurre esto cuando
el vino ha sido sometido a tratamientos por calor. Cuando los vinos están muy cargados de
estas sustancias conviene, antes de clarificar, someterlos a una filtración.
Influencia de la clarificación proteica sobre las características del vino.
Características fenólicas: la clarificación con gelatina de un vino tinto conlleva a la
eliminación de la materia colorante coloidal inestable de modo tal que la disminución de la
intensidad colorante y de su contenido polifenólico es poco importante. Su acción se centra
principalmente en las antocianas polimerizadas y sobre los taninos poliméricos, la
consecuencia organoléptica es un suavizado del vino (disminución de astringencia) por
eliminar los taninos más reactivos con las proteínas, pero elimina también moléculas que
son las que participan en la sensación de volumen gustativo o cuerpo. Otro inconveniente es
que si los taninos remanentes son de bajo peso molecular pueden aparecer gustos
amargos. Los flavanoles nomómeros (catequinas) y las proantocianidinas dímeras y
trímeras no son afectados por la clarificación. Se comprende acá el interés de realizar antes
de la clarificación ensayos de las distintas dosis y de los distintos clarificantes en el
laboratorio.
Características aromáticas: Las pérdidas de compuestos volátiles durante la clarificación
son limitadas y poco perceptibles. Puede provocar una disminución pequeña de la
intensidad aromática, pero puede favorecer la fineza del aroma.
El sobrencolado: Se entiende por esto la permanencia en el vino al estado de dispersión
límpida, de cierta cantidad de prótido agregado al vino para clarificar. Se produce,
principalmente, por la escasez de sustancias tánicas, por la presencia de coloides
protectores, por temperaturas elevadas o por alta acidez real (bajo pH).
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El sobrencolado constituye un riesgo en la clarificación, sobre todo en vinos blancos.
La turbidez aparece cuando se rompe el equilibrio fisicoquímico que lo mantiene sin
coagular. El peligro varía con los distintos clarificantes, así es muy peligroso con la gelatina,
menos con los demás prótidos y prácticamente no ocurre con la caseína la que si está en
exceso se convierte en coloide protector y no flocula. Una cosa que tiene a favor el enólogo
es que el sobrencolado es muy fácil de detectar mediante la prueba del tanino o del
calentamiento, la forma más eficaz de eliminarlo es mediante el uso de la bentonita, que al
ser un coloide electronegativo, por floculación mutua, elimina todos los prótidos naturales y
agregados.
Resumiendo podríamos decir que la reacción tanino-proteína no es estequiométrica y
la floculación de las proteínas no es completa; los dos reactivos (tanino y proteína) pueden
permanecer simultáneamente en solución límpida. En el caso del sobreencolado la turbidez
potencial aparece ya sea por la adición de tanino o por la adición de proteína. Esto nos
remarca la necesidad de efectuar ensayos antes de la clarificación con los distintos
clarificantes para verificar su comportamiento en cada caso particular y además controlar al
final la estabilización deseada.
Principales clarificantes proteicos
La Gelatina: se obtiene de los cueros y los cartílagos de animales, se purifica en varios
grados; la que se expende para clarificar vinos viene en hojas amarillentas o líquida.
Tres categorías de gelatinas se distinguen según el codees Enológico:
Gelatinas solubles al calor: presentan un 30 a 50% de proteínas con una masa molecular
superior a 105 (M>105) y una densidad de cargas importantes 0,5 a 1,2 me/g.
Gelatinas liquidas: provenientes de una hidrólisis química intensa, con masas moleculares
medianamente importantes (M< 105), una carga pobre y muchos péptidos muy cargados.
Gelatinas solubles en frío: provienen de hidrólisis enzimática, poseen carga muy pobre,
pocos pépticos y proteínas con M< 105.
Mientras más cargada sea la gelatina más reacciona frente a los taninos de los vinos
tintos. De la misma manera, las gelatinas con una masa molecular suficientemente elevada,
pueden precipitar la totalidad de los taninos negativos (taninos polimerizados y taninos
condensados). Cuando el vino es rico en compuestos fenólicos, la clarificación lo suaviza, lo
afina; pero si el vino es pobre, un exceso de proteínas puede producir amargos, en este
caso una gelatina poco o medianamente cargada se adapta mejor porque interviene
solamente sobre las moléculas más cargadas y más reactivas sin perturbar demasiado la
complejidad del pool tánico del vino.
Según su pureza, se emplea en los vinos en dosis de 3 a 5 g/HL en vinos blancos
(siempre determinadas por ensayos con tanino o con dióxido de silicio). En vinos tintos se
pueden usar de 5 a 10 g/Hl. En los últimos años han aparecido en el comercio gelatinas
líquidas, listas para usar y de más pureza, lo que permite disminuir las dosis (20 a 40
ml/HL), también se venden gelatinas sólidas atomizadas de disolución en frío (son las
líquidas deshidratadas), son más concentradas.
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En bodega, la mejor forma de preparar las gelatinas nacionales (tipo Córdoba) es
hidratándola al 2 o 3%; se la deja en remojo con la mitad del agua a agregar fría durante la
noche y luego se completa con agua caliente a 60ºC hasta la dispersión completa. También
se la puede hidratar directamente a 80ºC. Las gelatinas líquidas y de disolución en frío se
preparan directamente.
Ventajas: es muy buen clarificante, deja poco volumen de borras y compactas. Si bien
extrae color como todos los clarificantes, lo hace en menor medida que la bentonita, la
caseína y la hemoglobina.
Inconvenientes: es muy reactiva con los taninos, por esto su uso en vinos de guarda debe
hacerse con mucho cuidado, siendo superada en este aspecto por la clara de huevo u
ovoalbúmina. Es muy propensa a dar sobrencolado en vinos blancos si no se hacen
correctamente las pruebas previas.
La Ictiocola: se obtiene de la membrana interna de la vejiga natatoria de algunos peces,
especialmente del esturión. Cuando no se utiliza calor en su preparación, posee un peso
molecular de 140.000, esto permite una mejor clarificación, más brillo y pocas posibilidades
de sobrencolado, de allí que su uso en vinos blancos no requiere el agregado de taninos.
Por todo esto, una condición fundamental para no desnaturalizar la ictiocola es la de no
permitir que la temperatura sobrepase los 30ºC durante los distintos manipuleos durante su
preparación, ya que si esto sucede, se convierte en gelatina perdiendo sus características
especiales. En los vinos blancos se emplea de 1 a 2,5 g/Hl. Normalmente no necesita de
agregado previo de tanino. Si bien, no se aconseja el empleo de ictiocola en vinos tintos,
algunos enólogos la utilizan en dosis de 5 g/HL
Ventajas: es considerada como el mejor clarificante de vinos blancos (siempre hacer
pruebas), difícilmente deja sobrencolado y da muy pocas borras. Da muy buena “brillantez”.
Inconvenientes: los coágulos que forma son muy pequeños y livianos por lo que no
sedimentan bien, tardan más tiempo en hacerlo y a veces hay que ayudar con una filtración.
La preparación de la ictiocola es complicada y engorrosa y se deben hidratar en agua
acidulada y sulfitada (0,5 ml ClH/L, 200 mg SO2/L), se deja unos días y luego se tamiza para
obtener un gel homogéneo, debe emplearse inmediatamente pues se va hidrolizando
convirtiéndose en una gelatina se debe tener mucho cuidado en su aplicación. Clarifica
mejor a pH elevados.
La Albúmina de huevo: Las sustancias proteicas de la clara de huevo alcanzan el 13% de
su peso y están constituidas por ovoalbúmina y ovoglobulina. En el comercio se vende
desecada a manera de escamitas brillantes y transparentes. También se pueden usar
directamente las claras (práctica muy común en barricas). Se emplean 5 a 15 g/HL de
albúmina desecada para clarificar a altas temperaturas y 3 a 8 g/HL a bajas temperaturas.
En vinos tintos se pueden usar 2 a 3 claras por Hl y en blancos 1 a 2. Se procede a separar
las claras, luego se le agrega una pequeña cantidad de ClNa (1%) y se bate sin llegar a
producir espuma. Después se dispersa en unos litros de vino y se incorpora
homogéneamente a la masa a clarificar.
La albúmina de huevo es un clarificante que flocula poco, pero precipita dejando un depósito
compacto, se aconseja para el suavizado de vinos ricos en taninos, con un exceso de
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astringencia. Para los vinos ligeros, debe ser empleada con precaución y es desaconsejada
para los vinos blancos.
Ventajas: da muy buenos resultados especialmente en vinos tintos. Es muy usada en la
clarificación de vinos tintos de guarda. Es interesante su empleo a altas temperaturas (de
pasteurización) aunque en su preparación no debe usarse el calor. Contiene lisozima en
cantidades no despreciable de 9 g/l, la dosis aportada por la clarificaron del orden de los 5
g/l es teóricamente suficiente para destruir una parte de las bacterias lácticas. Sin embargo
todos los trabajos realizados hasta el momento no han logrado demostrar que la lisozima de
la albúmina de huevo empleada como clarificante tenga algún efecto sobre bacterias lácticas
y esto se explica porque precipita por efecto de los taninos.
Inconvenientes: En vinos blancos se debe agregar tanino.
La albúmina de sangre y sangre en polvo: La sangre contiene del 6 al 8% de proteínas
útiles como clarificante, constituidas por sueroalbúmina, sueroglobulina y fibrina. El uso de
sangre natural está prohibido. En el comercio se expende sangre desecada en polvo. Se la
utiliza en dosis de hasta 50 g/HL. Es un decolorante enérgico, cuando se la usa con este fin,
se puede llegar hasta 100 g/HL. Hace algunos años ha aparecido en el mercado albúmina
de sangre purificada, incluso combinada con bentonita y carbón activado, las dosis de
empleo son menores (siempre hacer pruebas). Cabe acotar también que con la epidemia del
“mal de la vaca loca” en Europa, su uso se ha restringido en varios países.
Es un buen clarificante para vinos jóvenes, tintos y blancos, es enérgica y disminuye
el carácter vegetal. Es poco sensible a los coloides protectores y necesita poco tanino para
flocular, esto implica pocos riesgos de sobrencolado. Los vinos tintos jóvenes que presentan
una estructura tánica suficiente pero están amargos y vegetales, son bien suavizados. La
dosis deber ser moderada según la riqueza tánica del vino entre 10 a 20 g/Hl.
Ventajas: clarifica muy bien y con rapidez. Posee buen poder decolorante. Muy buena para
vinos jóvenes, sobre todo duros y astringentes, es interesante su uso en vinos difíciles de
clarificar como los prensa, combinada con la bentonita se utiliza mucho en los vinos
elaborados en blanco de uvas rosadas (blancos escurridos).
Inconvenientes: puede producir sobrencolado. Es decolorante en vinos tintos.
La Caseína: Es una fosfoproteína y constituye el principal compuesto nitrogenado de la
leche como caseinato de Ca. En el comercio se vende ya salificada como caseinato de K
(soluble en agua). La caseína no coagula por el calor. Lo que la distingue de las demás
proteínas es que flocula por el alcohol y la acidez del vino, sin necesidad de tanino aunque
al flocular arrastra cantidades apreciables del mismo. Su uso es delicado ya que flocula
apenas toma contacto con el vino, por lo que se debe extremar el cuidado de la aplicación,
es mejor utilizar bomba de inyección o dosificadora. Posee además un alto poder
decolorante y no produce sobrencolado. Se la emplea especialmente en vinos blancos en
dosis de 5 a 20 g/Hl. Una mezcla bien balanceada de caseína, silicatos y PVPP logra un
efecto de amplio espectro, optimizando la estructura polifenólica, facilitando la precipitación
y la filtración. Mejora vinos enmohecidos, incluso avinagrados. Se la utiliza bastante en
clarificación prefermentativa de vinos blancos (desborre previo).
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Aunque su uso está limitado, en ocasiones, puede usarse la leche fresca
descremada sobre todo para la eliminación de algunos aromas indeseables en vinos tintos o
blancos en dosis de alrededor de 400 mL/HL.
Ventajas: tiene la cualidad de eliminar sustancias polifenólicas y precursoras de la oxidación,
por eso es tan usada en vinos blancos. Además elimina el fosfato férrico por floculación
mutua. Disminuye la aptitud del vino para oxidarse por eliminar parte del Fe, taninos y
sustancias que intervienen en el pardeamiento de vinos blancos. Si se quiere aumentar esa
aptitud la dosis podrán llegar hasta 50 g/Hl. Elimina tonos marrones de vinos tintos.
Inconvenientes: elimina aromas. No clarifica bien (poco brillo), por lo que se la considera
más como un medio corrector que clarificante.
CLARIFICANTES VEGETALES:
Alginatos alcalinos: El alginato de sodio es una sal de ácido algínico que se extrae de
diversas algas. Es insoluble en alcohol y en la mayoría de los solventes orgánicos. El ácido
algínico posee un pK de 3,7 y precipita en los pH ácidos, menores de 3,5 la floculación es
buena, pero es nula o incompleta en pH mayores de 3,5 (los taninos no intervienen en este
proceso).
La dosis de empleo es de 4 a 8 g/Hl. Su floculación es muy rápida si el vino posee la
acidez suficiente. Los flóculos son muy livianos y su precipitación es lenta, la clarificación es
irregular y los minerales son poco fijados. En preparaciones de clarificantes vienen
combinados con gelatinas o polvo de sangre para acelerar la caída. Por lo tanto los
alginatos son netamente inferiores a los clarificantes proteicos clásicos, su interés radica en
que se puede filtrar apenas unas horas después de realizado el tratamiento. También se
utilizan en la elaboración de vinos espumantes.
Taninos enológicos: se venden taninos condensados o proantocianídicos, provenientes de
semillas y/o de orujos de la vid; y taninos hidrolizables a partir de galotaninos y elagitaninos
provenientes de la madera de roble, castaño, tara y de agallas la nuez de China. Estos
últimos son los más difundidos en el comercio y son de naturaleza muy diferente a los
originarios de la vid, en el plano organoléptico son más amargos, astringentes y verdes,
además no aportan la estructura y el cuerpo de los taninos condensados naturales.
Pueden ser utilizados para facilitar la precipitación de proteínas en exceso, facilitar la
clarificación de vinos blancos y para favorecer las combinaciones tanino-antociana durante
la maceración. El tanisado de los vinos blancos es discutible, a pesar que se los sigue
utilizando en varias regiones del mundo (se les reprocha el endurecimiento del vino). Se
prefiere reemplazarlo por el dióxido de silicio o utilizar clarificantes que no produzcan
sobrencolado, o la bentonita para eliminar proteínas en exceso. Sin embargo el uso de
taninos durante la maceración de vinos tintos, con el objeto de estabilizar el color, se está
difundiendo con resultados positivos cuando su aplicación esta bien realizada. En vinos
blancos se utilizan sobre todo taninos hidrolizables con el objeto de prevenir las oxidaciones
ya que eliminan parte del Fe y del Cu, eliminar o prevenir aromas de reducción y los
galotaninos para eliminar los enturbiamientos proteicos leves y disminuir la actividad lacasa.
Los taninos condensados son más efectivos para eliminar sobreencolados, sustraer
proteínas y dar más estructura.
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CLARIFICANTES ORGÁNICOS DE SÍNTESIS
La PVPP: La polivinilpolipirrolidona, se presenta como un polvo fino blanquecino. Es un
polímero con una adsorción selectiva para los polifenoles. Entre estos, adsorben
preferentemente aquellos que poseen un mayor grado de hidroxilación. El mecanismo de
adsorción de los polifenoles es con formación de puentes hidrógeno entre los grupos
fenólicos y el oxígeno del grupo amida del anillo pirrolidona. Actúa sobre las catequinas y
proantocianidinas, tanto en su forma monómera como polímera. En vinos con mayor
proporción de fenoles fácilmente oxidables (catequinas y proantocianidas) el efecto es
mayor. Absorben en igual proporción pigmentos rojos y amarillos, es decir que producen una
leve disminución de la intensidad colorante sin afectar el tono. Existe una relación lineal
entre el porcentaje de pérdida del color y cantidad de clarificante usado.
Se puede emplear antes, durante y después de la fermentación. Antes y durante,
previene el pardeamiento de los vinos blancos al actuar selectivamente sobre el sustrato
oxidable de los mostos. Su modo de acción es diferente al de la caseína. Elimina los fenoles
oxidables, mientras que la caseína frena los fenómenos oxidativos. Usada en los vinos
terminados adsorbe ciertos compuestos fenólicos oxidados en los vinos blancos, también en
blancos “manchados”, incluso los oxidados por procesos enzimáticos. En estos casos se
recomienda su utilización en asociación con el carbón vegetal decolorante. Finalmente la
PVPP permite reducir un poco la astringencia y suavizar vinos tintos considerados
demasiado tánicos. Fija los taninos más reactivos (200 a 300 mg/L de tanino para 250 mg/L
de PVPP). Interviene menos sobre las antocianinas.
Se emplea en dosis de 20 a 30 g/Hl en Francia es autorizado su uso hasta 80 g/Hl y se
incorpora en solución acuosa al 10%, su acción se cumple en 40 a 60 minutos.
CLARIFICANTES MINERALES
Son compuestos inorgánicos minerales que agregados al vino en estado pulverulento
desarrollan una notable acción adsorbente y coagulante sobre las sustancias en suspensión
y dispersión en el vino. Al tener un peso específico elevado, la velocidad de sedimentación
es mayor a los otros clarificantes. Son coloides electronegativos y como tales coagulables
por los coloides de signo contrario. El coágulo formado por los clarificantes minerales flocula
rápidamente arrastrando por acción física y mecánica las sustancias en suspensión en el
vino.
La Bentonita: Las bentonitas, son arcillas pertenecientes al grupo de las montmorillonitas,
que incluye las arcillas más ricas en silicio, con cantidades variables de impurezas como
carbonatos de Ca y Mg, óxido de Fe, etc.
Las propiedades más importantes son:
a- Intercambio catiónico: Esta propiedad se debe a los cationes alojados en la superficie de
los cristales y entre los paquetes de láminas. Principalmente intercambian Ca y Na en
cantidades aproximadas de 100me/100g.
b- Poder adsorbente: Las bentonitas sódicas poseen una superficie específica que puede
alcanzar 30-400 m2/g y las cálcicas de 250 m2/g.
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c- Absorción intercristalina del agua. La bentonita en agua da dispersiones coloidales
hidrófobas de signo negativo.
d- Índice de Hinchamiento: son los ml ocupados por 5 gramos de bentonita en 100 ml de
agua desionizada después de 24 horas de contacto.
Poseen entonces, una gran capacidad de hincharse en agua y otros líquidos dando
dispersiones coloidales liófobas de signo negativo; además, presentan gran capacidad de
intercambio de bases y manifiestan propiedades absorbentes y adsorbentes, favorecidas por
la enorme superficie específica y la estructura esponjosa de sus micelas.
Cuando es incorporada al vino, la fase dispersa coagula por acción de la acidez, de
los cationes y de los coloides electropositivos. La floculación de la bentonita coagulada es
rápida y la clarificación se completa en pocos días.
En Mendoza y San Juan, existen yacimientos que producen bentonitas de todo tipo,
sobre todo las usadas en la industria del petróleo y las enológicas, últimamente han
mejorado bastante la producción vendiéndose algunas con la sigla “especial” que son
bastante buenas aunque todavía son portadoras de impurezas especialmente Fe y Ca. Las
dosis de uso están entre 50 a 150 g/HL (estableciéndose como todos los clarificantes por
ensayos). También se encuentran en el mercado bentonitas importadas que poseen 99% de
pureza incluso algunas vienen prehidratadas, en caso de usarlas, las dosis de empleo son
bastante menores 20 a 80 g/Hl.
Se presentan en el mercado en forma de polvo muy fino. Para prepararla se la
“hincha” en agua (aumenta de 5 a 10 veces su volumen) de la siguiente forma: se coloca el
agua para diluirla en un recipiente, luego se va agregando la bentonita poco a poco y se va
batiendo la masa hasta hacerla homogénea, la mejor dilución es al 5% aunque en las
bodegas se la prepare al 10% y antes de agregarla se la diluya un poco más con vino. Una
vez puesta toda la bentonita se deja en reposo 24 hrs (se hincha) y se obtiene una masa
fluida que se incorpora al vino.
Ventajas: Elimina del vino los prótidos naturales, coagulables por el calor, y los agregados
como clarificantes, eliminando de esta manera el peligro de sobrencolado y estabilizando
contra la quebradura proteica. Adsorbe polifenolasas (enzimas que degradan los polifenoles
y que pueden provocar la quebradura oxidásica), las que elimina parcialmente. Elimina la
fracción coloidal de materia colorante. Al eliminar los prótidos le confieren al vino mayor
resistencia a la quebradura cuprosa ya que elimina el soporte proteico necesario para ese
enturbiamiento. Adsorbe las distintas formas de nitrógeno proteico y elimina cantidades altas
de compuestos nitrogenados de peso molecular más bajo, asimismo elimina completamente
las vitaminas B1 y B2. Por lo que le confiere al vino una importante estabilidad biológica. No
necesita tanino para flocular.
Utilizada durante la fermentación presenta una serie de ventajas como la de eliminar
las sustancias antibióticas secretadas por las levaduras y por la Botrytis, además elimina la
influencia inhibitoria de los pesticidas orgánicos de síntesis. Incluso elimina subproductos
tóxicos debidos a procesos microbianos como la histamina. La bentonita no debe emplearse
en fermentación de vinos con orujos.
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Inconvenientes: Provoca una notable disminución del color. Produce un apreciable volumen
de borras. Posible enriquecimiento del vino en hierro y calcio. Produce una leve disminución
de la acidez, leve aumento del pH y una evidente disminución de nitrógeno (precaución en
vinos base de espumantes).
Dióxido de Silicio: Es un coloide hidrófobo electronegativo que se emplea en vinos blancos
en lugar del tanino para la precipitación de la gelatina. Las cantidades de gelatina y SiO2 se
determinan por ensayos previos.
La coagulación y floculación del dióxido de silicio en el vino son rápidas. No deja
sobrencolado y elimina inclusive polifenoles oxidados, con lo que mejora el color de los
vinos blancos. No se utiliza en vinos tintos.
El sílice coloidal es un polímero amorfo de SiO2. Poseen gran estabilidad y una notable
superficie especifica. Al estar hidroxilados en su superficie poseen gran actividad frente a la
proteína. Su comportamiento es de coloide hidrófobo negativo.
Las principales propiedades son:
Interacción con las proteínas: interaccionan con estas dando abundantes flóculos. La
clarificación es rápida y los turbios sedimentan con rapidez dando lugar a lías compactas.
Interacción con los polifenoles: elimina sustancias tánicas así como determinados flavanos
que no pueden ser eliminados por la gelatina. También elimina pequeñas cantidades de
antocianos.
Ventajas: No modifica los caracteres organolépticos de los mostos y vinos. Se emplea
generalmente en la clarificación de mostos y vinagres y vinos blancos asociado a la
bentonita. Reemplaza al tanino en su asociación de la gelatina en la clarificación de los
vinos blancos, evitando el carácter de dureza que aportan los taninos. Buen clarificante en
vinos con muchos coloides protectores. Elimina polifenoles oxidables y oxidados mejorando
el color y el sabor de los vinos blancos.
Preparación del gel de sílice: Los vinos a clarificar no deben tener más de 25 ºC. Cuando la
clarificación se acompaña con gelatina, deberá ser incorporado primero el gel de sílice y
luego la gelatina.
Dosis: la relación gel de sílice / gelatina es de 10:1 y la dosis para vinos normales es de 25
ml/Hl.
Carbón activado: Es un producto industrial, que posee una estructura porosa con una
importante superficie interna. Existen dos tipos de carbones: el negro animal (obtenido por la
calcinación de los huesos en ausencia de aire, con aptitud decolorante) y el carbón vegetal
(obtenido por la calcinación de material vegetal, con aptitud desodorante) Actualmente solo
se utiliza el carbón vegetal con poder decolorante y desodorantes.
Propiedades:
Puede llegar a adsorber entre el 10-30% su peso
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Poder decolorante: Primero adsorbe los colores pardos, siguen los rojos y luego los
púrpuras y violetas.
Puede aplicarse a mostos, mostos concentrados, alcoholes, licores, vinagres y vinos.
La dosis dependerá del tipo de producto al cual se le aplica. En vinos dependerá del efecto
que se quiera lograr y en general es de 100 a 300 g/HL.
PRÁCTICA DE LA CLARIFICACIÓN
Ensayo Previo
Como ya lo hemos mencionado, la química coloidal no cumple con la Ley de Acción
de Masas. Existen una serie de factores inherentes a cada vino, a cada tipo de elaboración,
condición de materia prima, vasija, temperatura etc. y a cada clarificante en particular,
materia prima, fabricación, dosis, aplicación etc. que hacen de cada clarificación o
afinamiento un caso particular.
Esto nos lleva a realizar con cada vino un ensayo previo de laboratorio para evaluar
el comportamiento de distintos clarificantes, distintas dosis y la acción de clarificantes
consociados. Si bien no siempre se reproduce exactamente las condiciones de la bodega,
estos ensayos nos dan una buena idea de cómo quedará el vino tratado. Se recomienda el
uso de botellas blancas de boca ancha y el agregado del clarificante mediante una jeringa.
Se evaluará: limpieza o brillo final (NTU); rapidez de la precipitación; volumen de
borras; características organolépticas (sobre todo cuando se pretende un afinado). Se puede
investigar los efectos estabilizantes deseados como: estabilidad proteica, estabilidad de
materia colorante. Siempre es deseable utilizar la mínima dosis de clarificante que nos
permita la clarificación, estabilización y afinamiento, sin disminuir color, aromas, estructura y
suavidad del vino ensayado.
En los vinos ricos en coloides protectores, los clarificantes pueden no llegar a
producir los efectos esperados, incluso se puede aumentar las NTU del vino. En estos
casos se recomienda la filtración previa o el uso de enzimas, o a veces la combinación de
las dos para facilitar la clarificación posterior.
Técnica de la Clarificación
El éxito está ligado a la mezcla instantánea del clarificante con el vino, ya que si no
se hace así el clarificante coagula antes de que la mezcla sea completa, produciendo una
limitada eficacia de la acción del mismo. Por supuesto, los clarificantes no deben ser
disueltos en vino (sobre todo las proteínas) pues entonces estaría coagulada y no tendría el
efecto deseado. En el caso de la bentonita, debe estar perfectamente hidratada antes del
agregado, aunque esta permite una pequeña dilución en vino justo antes de la
incorporación.
Cuando la clarificación se efectúa en pequeños volúmenes (barricas 225 L) es
conveniente agitar bien el vino, agregar el clarificante por medio de una jeringa, se agita de
nuevo, se rellena y se tapa.
En grandes recipientes, el procedimiento es más complicado. Se pueden usar
distintas técnicas como muestra el esquema. Es importante saber el volumen que eroga la
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bomba para calcular el tiempo en que debo agregar el clarificante. En el caso de uso de
bomba dosificadora, se debe sincronizar el régimen de las dos bombas.
La separación de las borras se realiza por medio de un trasiego tres a cinco semanas
posteriores. Si la necesidad es de acelerar el proceso, se puede agregar Gel de Si, también
la bentonita acelera el proceso. Para acelerar se puede realizar una filtración desgrosadora
por medio de tierras o placas abiertas al final de la clarificación. Esto puede resultar en
tratamientos demasiado intensos para el vino.
PROCEDIMIENTOS FÍSICOS
LOS TRASIEGOS
En los casos de los vinos añejados en barricas, una repetición de trasiegos puede
concluir en el logro de la limpidez requerida. Es bien conocido que la acción de trasegar
corresponde a una decantación de los desechos del vino (levaduras, bacterias, restos
vegetales, bitartrato de potasio, fosfato férrico, sulfuro cuproso), de esta manera el vino se
va autoclarificando. Pero independientemente del abrillantamiento, hay otros efectos
deseados como la disolución de O2 (2,5 a 5 mg/L), según la técnica empleada. El O2 permite
eliminar aromas de reducido, Fe y eventualmente facilita la fermentación de azúcares
residuales. Asimismo se intensifica la coloración roja de los tintos y se estabiliza por la
formación de etanal a partir del etanol formado en la fermentación alcohólica (FAL).
Otros efectos atribuibles a los trasiegos son la eliminación de CO2, la
homogenización de los volúmenes importantes, y sobre todo el control higiénico de las
barricas y el reajuste de SO2 indispensable para el control microbiológico.
El ritmo de los trasiegos debe adaptarse a cada tipo de vino, las regiones, y sobre
todo a la temperatura de las cavas. En el caso de los vinos de larga guarda los trasiegos
deben hacerse sobre todo en el primer año; después del invierno y luego al finalizar el
verano. Ya en el segundo año según la tradición bordelesa se controla si será o no
necesaria una clarificación, si es así se realiza con un nuevo trasiego.
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En cuanto a la aireación, debe ser importante al comienzo, reducida al principio del
verano y moderada antes de la clarificación. Para los vinos de barricas, el O2 que penetra
por el orificio (inexistente en el caso de tapones de silicona) y por las duelas se suma al
aportado por los trasiegos. En los casos de los vinos añejados en tanques o piletas el
trasiego es la única fuente de oxigenación y su frecuencia debe ser aumentada, sobre todo
al principio del añejamiento.
Para los vinos del año se debe complementar con la clarificación y la filtración. Para
los vinos blancos frutados, ligeros y frescos el trasiego no es recomendado y debe hacerse
con la menor posibilidad de aireación posible (N2).
Bibliografía
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