ANTONIO ALATORRE, El sueño erótico en la poesía española de

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sobreviene u n a terrible t o r m e n t a y el cortejo f ú n e b r e se e m p a p a ,
" l l e g a n d o todos h e c h o s u n o s atunes a la iglesia" 5 .
C o n c l u y o c o n u n a o b s e r v a c i ó n respecto a la e d i c i ó n d e l libro. E n
m á s de u n a o c a s i ó n , las notas al pie n o se e n c u e n t r a n en la p á g i n a
que c o r r e s p o n d e y el lector debe buscarlas e n la anterior (por ejemplo, la 49 y la 52 d e l cap. 5); a l g u n a vez, la p l e c a que d e b í a separar el
texto p r i n c i p a l de las notas t a m p o c o e s t á e n la p á g i n a correspondiente y aparece e n la que antecede (impresa, a d e m á s , sobre el texto
de otra nota; p. 203). Esto p o r n o m e n c i o n a r otro tipo de erratas m á s
c o m u n e s . R e i c h e n b e r g e r lleva a cabo u n a tarea loable e d i t a n d o
obras y estudios que de otra f o r m a s e r í a n de d i f í c i l acceso; c u i d a r este tipo d e detalles r e a l z a r í a a u n m á s su labor.
PABLO SOL MORA
El Colegio de México
ANTONIO ALATORRE,
El sueño erótico en la poesía española de los siglos de
oro. F . C . E . , M é x i c o , 2 0 0 3 ; 1 9 7 p p .
H a y tres advertencias al final de la i n t r o d u c c i ó n : la p o e s í a se lee desp a c i o (ir de u n a a otra c o m p o s i c i ó n , c o m p a r a r las imitaciones, las
traducciones, las copias); las notas de pie t a m b i é n son lectura (se
p u e d e p r e s c i n d i r de las b i b l i o g r á f i c a s , p e r o n o de las extensas y explicativas que a m p l í a n la l e c c i ó n ) ; falta e n e s p a ñ o l la diferencia ú t i l que
h a c e n otras lenguas entre el s u e ñ o de d o r m i r y el s u e ñ o de s o ñ a r ,
q u e a veces es causa de a m b i g ü e d a d . N o obstante, esa falta n o incom o d a m u c h o , p o r q u e e n los textos a q u í r e u n i d o s se p r o c u r a hacer la
diferencia, c o m o e n este soneto a n ó n i m o : " V e n c i d o d e l trabajo el
p e n s a m i e n t o / que é l m i s m o h a b í a causado, yo d o r m í a , / c u a n d o e n
el s u e ñ o vi que a m í v e n í a / la que m e causa el grave m a l que siento".
Q u i z á p o d r í a a ñ a d i r s e u n a cuarta advertencia, que n o e s t á e n la lista
p e r o es parte d e l p r ó l o g o , a p r o p ó s i t o de que los poetas n o son h o m bres de c i e n c i a n i filósofos: " T o d o lo que hay de « i d e a s » e n la p o e s í a
de este l i b r o es sabido y resabido: que los s u e ñ o s son ficción, irreal i d a d , m e n t i r a . . . L a « i d e a » n o es sino a r m a z ó n , esqueleto; lo que
c u e n t a es q u é carne y q u é vestidura le van d a n d o los poetas".
Avisos, ed. A. Paz y Melia, Atlas, Madrid, 1968, t. 1, p. 123. Otro posible sentido
para "atunes" lo encontramos nuevamente en Mateo Alemán. A propósito de los
cortesanos, se dice: "Pasan gallardos y, como los atunes, gordos, muchos y llenos;
mas, después que desovan, vuelven pocos, flacos y de poco provecho" (ed. cit., t. 2,
p. 272).
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Los orígenes clásicos del sueño, el sueño falso, el sueño engaño,
el que no llega, el erótico están generosamente expuestos en el
arranque del estudio: los poemas homéricos, Virgilio, Ovidio, Anacreonte, Séneca, los maestros italianos que se encuentran repetidos
en los versos españoles que los imitan, adaptan, copian.
E l tema básico del sueño erótico es "abrazar sombras" y querer la
noche; lo dice Petrarca ("abbracchiar 1'ombre"; "la sera desiare,
odiar 1'aurora"; "la notte affano, e '1 ciel seren m'é fosco"), lo dice
Della Casa ("Lasso, che 'n van chiamo, e queste oscure / e gelide orabre i n van lusingo"); lo dice Quevedo ("A fugitivas sombras doy abrazos"), "Noche más clara para mí que el día" (anónimo), "Notte, che
nel tuo dolce et alto oblio" (Amalteo), repetido por Francisco de la
Torre, "Noche, que en tu amoroso y dulce olvido", "...y sea la noche
a mis ojos aurora, sol y día" (Lomas Cantoral).
Después de los seguidores de Garcilaso y Boscán, entre 1565-1585
hay un grupo que Alatorre llama manieristas - n o clásicos al estilo de los
primeros, tampoco "barrocos al estilo de Góngora y Calderón"-, que
se sirven a gusto del ornato, lo complejo: Herrera, Figueroa, Lomas
Cantoral, De la Torre, entre los que destaca, quizá por lo contrario, el
anónimo cuyo primer verso cité arriba: "Noche más clara para mí que
el día / luna que en esconderte luz me diste, / ventana que callando
obedeciste / a aquella blanca mano que te abría".
E n la época de Góngora destacan él mismo con un soneto de juventud, 'Ya besando unas manos cristalinas" con el que innova sobre el
soneto de Sannazaro "Son questi i bei crin d'oro onde m'avvinse", porque "condensa en los cuartetos lo que éste dijo en trece y expande un
verso del modelo, el 14, en los seis de los tercetos". Entre éste, uno de
Bartolomé Leonardo, un anónimo y otro no de sueño, sino muy real
de Aldana, se ubica el de Francisco Medrano, "una de las cumbres —si
no la cumbre- de la poesía del sueño erótico": "No sé cómo, ni cuándo, ni qué cosa / sentí, que me llenaba de dulzura: / sé que llegó a mis
brazos la hermosura, / de gozarse conmigo codiciosa".
Y si ésta es la cumbre, todo lo que viene, que es mucho, se ubica
más abajo, incluido lo que compuso Quevedo. Hay en este período
varios sonetos y una canción de Luis Martín de la Plaza, "primer seguidor del Góngora serio". Quevedo, "tan obsesionado como de la
Plaza", frecuenta también este tipo de composiciones; una es amplificación del Somnus de Estacio, otra, traducción —o casi, porque cambia, para mal, el último terceto- del soneto "Passer mai solitario i n
alcun tetto", de Petrarca; otros muy formales que no tuvieron lugar en
las Musas que recogió Salas, quien los guardó, supone Alatorre, para
hacerles algún ajuste. Caso particular es el más conocido, "Ay, Floralba, soñé que te... ¿Dirélo?", cuyo tono, opina C. Maurer, "pertenece
al registro de lo burlesco", y lo que sigue transgrede la renuencia de
los poetas españoles a nombrar lo concreto - e l "te gozaba" del se-
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gundo verso. De este soneto hay versión anterior, con un par de buenos versos en el primer terceto ("... y las razones que decías / yo te
las escuchaba con la boca; / tú della las palabras me bebías"), que
después mejoró, pero sacrificando esos versos y plagiando los tercetos de otro compositor del sueño erótico, el jesuita Pedro de Tablares, cuyos sonetos, de casi un siglo, habían quedado en el olvido.
E n esto de tomar prestados, sin advertirlo, versos olvidados, Quevedo no es el único. E l portugués Faria e Sousa, "incansable versificador", no se limitó a plagiar un par de tercetos: imitó el de las fugitivas
sombras de Quevedo, se apropió de un soneto de Boscán y del "Sueño traidor, que alguna vez sabroso", bastante arduo, de Ramírez
Pagan, cuyas complicaciones, confiesa Alatorre, han sido un quebradero de cabeza por las antítesis poco claras que no "encajan en el discurso poético". E n la primera, ella, ausente de su vida, se hace presente
con el sueño, pero el despertar (el "sobresalto") lo aparta de ese bien
presente. E n la segunda, se combinan un apostrofe "sueño mentiroso,
ya que me diste el primer gozo" -que ella esté presente- y un ruego,
"no hagas también realidad lo segundó" -que ella desaparezca. Quizá
a esto se deba la alusión algo rústica a Eurídice ("la mordida de [por]
la serpiente") y Orfeo ("tracio esposo"), con la que, al parecer, compara la desaparición de ésta con "la fingida imagen que huye" al despertar; quizá aluda también, como a veces se explica en el mito,
a que la vuelta de Eurídice a las sombras significa el fin de la noche y
la inminencia de la aurora. Total, que no es buen soneto y está hecho
"a fuerza de mordedura de uñas"; se trataría en este caso de especular, no demasiado, por qué Faria e Sousa fue a caer en el plagio de
esta composición.
Se advierte en esta bien nutrida antología comentada, que las dificultades en la composición, a menos que sean finas (por ejemplo, las
del soneto de Góngora, "Varia imaginación, que, en mil intentos") no
siempre ayudan a elevar las composiciones. Alatorre encuentra "difícil
de interpretar" el primer cuarteto del soneto "Cuando a más sueño el
alba me convida" de Quevedo, porque "el velador piloto Palinuro / a
voces rompe el natural seguro, / tregua del mal, esfuerzo de la vida".
Qué hace el insomne, inmutable Palinuro, dando voces para quitar el
sueño al desventurado que procura recuperar fuerzas. (Es curioso, pero
una errata en la transcripción, que podría calificarse de atinada, deja el
verso más creíble: "a veces rompe el natural seguro"). Dice Alatorre que
"la conexión con el resto del soneto es floja", pero lo que sigue, compuesto de léxico marítimo, belicoso, con matices sombríos ("furia armada", "corsarios en el mar", "dormido batel", "tocar alarma", "legión vestida de miedo", "enemigo armado", "manto de la noche oscuro"),
combina con el suceso, no menos sombrío, de Palinuro. E n todo caso,
éstas y otras dudas del autor están expuestas para compartirse, y, si cabe, darles solución.
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T o d o t e m a literario que se desgasta t e r m i n a p o r caer e n la b u r l a
y é s t e c a y ó , era inevitable, e n eso y e n la o b s c e n i d a d . E n t r e otros, fig u r a n a q u í Q u e v e d o c o n u n r o m a n c e y u n soneto " d e s g r e ñ a d o y c í n i c o " , y M e l c h o r de la Serna, fraile b e n e d i c t i n o que t e n í a c o m o
p ú b l i c o cautivo a los estudiantes de Salamanca, a quienes d e s t i n ó El
sueño de la viuda, que "consta de 72 octavas reales".
H a y m á s - y q u e d e p a r a el lector, que d i s f r u t a r á estos versos sin
n e c e s i d a d de ser especialista e n siglos de o r o - : todos los poetas registrados p o r A l a t o r r e que n o m e n c i o n o a q u í ; u n c a p í t u l o sobre e l sueñ o y la i m a g i n a c i ó n que c o n t i e n e a n á l i s i s de c o m p o s i c i o n e s d e sor
J u a n a , ú n i c a muestra f e m e n i n a e n el tema; otro c o n "derivaciones"
peculiares d e l s u e ñ o e r ó t i c o - e n t r e ellas u n par de sonetos sobre las
tentaciones de san Francisco X a v i e r , de las cuales sale vencedor— y la
" C o d a " c o n m á s datos y fuentes.
MARTHA ELENA VENIER
El Colegio de México
A U R E L I O GONZÁLEZ, SERAFÍN GONZÁLEZ, A L M A MEJÍA, M A R Í A TERESA
DE LA PEÑA
MIAJA
y L I L L I A N V O N D E R W A L D E M O H E N O (eds.), Estudios del tea-
tro áureo: texto, espacio y representación. Actas selectas del X Congreso de
la Asociación Internacional de Teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro. U n i v e r s i d a d A u t ó n o m a M e t r o p o l i t a n a - E l C o l e g i o de
M é x i c o - A I T E N S O , M é x i c o , 2003; 442 p p . {Cultura
Universitaria.
Serie Ensayo, 75).
C o m o e n todo v o l u m e n colectivo, la p r e s e n t a c i ó n de materiales tan
diversos e n sus t e m á t i c a s o b l i g a a los editores a elaborar u n a selecc i ó n lo m á s precisa posible. E l presente v o l u m e n a g r u p a sus treinta y
u n a r t í c u l o s e n ponencias plenarias, u n apartado t e ó r i c o sobre temas
y tratamientos d e l teatro e n la d r a m a t u r g i a á u r e a , u n a s e c c i ó n dedicada al teatro e n A m é r i c a y u n i d a d e s consagradas a L o p e de V e g a ,
J u a n R u i z de A l a r c ó n y C a l d e r ó n de la Barca, p a r a c o n c l u i r c o n dos
apartados asignados a otros dramaturgos á u r e o s y al teatro prelopista. S i n e m b a r g o , es posible detectar otras p r e o c u p a c i o n e s t e m á t i c a s
e n varios de los a r t í c u l o s a q u í presentados c o m o las que t i e n e n q u e
ver c o n la e d i c i ó n c r í t i c a de textos á u r e o s y novohispanos, las relaciones entre historia y literatura, e m b l e m á t i c a y puesta e n escena.
E n el caso de las ediciones c r í t i c a s d e l teatro h i s p á n i c o d e l Siglo
de O r o , las vemos c i r c u l a n d o e n el m e r c a d o cada vez c o n m a y o r
a b u n d a n c i a y a c e p t a c i ó n , tal vez p o r el efecto que el t é r m i n o " c r í t i c o " p r o m e t e c o m o s i n ó n i m o e q u í v o c o de la c a l i d a d editorial del texto a d q u i r i d o . S o n realmente pocos los espacios que se d e d i c a n a la
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