Motivación en la enseñanza y aprendizaje

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“LA IMPORTANCIA DE LA MOTIVACIÃ N PARA EL APRENDIZAJE EN LA ESCUELA
SECUNDARIA”
“El hombre cuidadoso advierte el peligro y se pone a salvo,
los ingenuos siguen adelante y la pagan”.
Salomón
El presente ensayo intenta mostrar al lector la importancia que tiene el uso de estrategias dentro del proceso de
enseñanza y de aprendizaje, entendiendo a éste, según Arturo Souto, como una composición literaria
breve que trata de un solo tema, por lo común desde un punto de vista personal.
Sin duda alguna en México, la educación básica es considerada como un factor indispensable para la
preparación intelectual de nuestros adolescentes, que en un futuro serán quienes tengan en sus manos el
destino de nuestra nación.
Las responsabilidades que le son asignadas a los maestros son bastas, por una parte tiene la obligación de
responder a todas las necesidades intelectuales de los alumnos, pero un buen maestro no sólo se debe
preocupar por este ámbito, también debe escuchar y atender los problemas emocionales que tiene el
alumno y que de alguna manera perjudican y limitan el aprendizaje de éste.
El docente en cada una de sus prácticas pedagógicas debe poner en práctica los elementos que le sean
necesarios para responder asÃ− a las exigencias.
He aprendido que en la realidad -y como bien menciona Michel Saint Onge-, “para interesar a los alumnos en
el estudio, no basta con captar su atención; hay que mantenerla”.
Tomemos en cuenta que dentro del proceso de aprendizaje de nuestros alumnos, podemos encontrar diversos
estilos de aprendizaje, entendiendo a éste, como la forma en que la información es procesada; éstos se
centran en las fortalezas y no en las debilidades, no existe correcto o incorrecto estilo de aprendizaje, ya que la
mayorÃ−a de los alumnos muestran preferencia por los estilos básicos de aprendizaje como lo son el visual,
auditivo y quinestésico, y es aquÃ− donde la figura docente juega un papel demasiado importante, ya que
tiene la responsabilidad de buscar los medios necesarios para unificar todos estos estilos, para asÃ− lograr el
aprendizaje en cada uno de sus pupilos.
Un recurso metodológico para evaluar nuestro desempeño es el diario, ya que es una guÃ−a para la
reflexión sobre la práctica, favoreciendo la toma de conciencia del profesor sobre su proceso evolutivo y
sobre sus modelos de regencia. Rafael Porlán y José MartÃ−n se encargan de aclarar lo antes mencionado
de la siguiente manera:
“… El diario ha de propiciar, el desarrollo de un nivel más profundo de descripción de la dinámica del
aula a través del relato sistemático y pormenorizado de los distintos acontecimientos y situaciones
cotidianas. El hecho mismo de reflejarlo por escrito favorece el desarrollo de capacidades de observación y
categorización de la realidad…”
Por esta razón, un profesor no puede estar satisfecho sólo con las técnicas de animación. Tiene que
planificar la enseñanza de forma que establezca la relación de estudio entre la asignatura y el alumno.
Me atrevo a decir que la preparación, es sinónimo de planeación ya que ambas consisten en que el
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maestro, antes de iniciar la tarea de cada dÃ−a, medite acerca de los temas y las actividades que van a ocupar
su tiempo y el de sus alumnos; domine y prepare los medios materiales y las formas de actividades que han de
asegurar el interés y el trabajo durante la clase.
El ambiente de trabajo, dentro del aula y en contacto con los alumnos es muy peculiar, la realidad puede ser
tan distinta a la que imaginamos, ya que la etapa que viven nuestros jóvenes es una de las más difÃ−ciles,
en la que probablemente lo último que les interesa es estudiar, he aquÃ− la importancia de saber motivar y
mantener la atención de nuestros alumnos, hay que tener mucho tacto pedagógico.
El tacto pedagógico se manifiesta principalmente como una orientación consciente en cuanto a la forma de
ser y actuar con los alumnos.
No se trata tanto de la manifestación de algunos comportamientos observables como de una posición activa
en las relaciones. El tacto se puede poner en evidencia evitando la intervención, mostrándose abiertos a la
experiencia del niño, adaptándose a la subjetividad, como una influencia sutil, como una seguridad
situacional y como don de la improvisación.
El tacto exige una disciplina delicada. El tacto requiere que uno pueda leer o interpretar las situaciones
sociales para las que son apropiadas las acciones o las palabras, éste requiere que uno sepa cómo vive o
experimenta la otra persona una situación.
Todas o por lo menos la mayorÃ−a de las situaciones suscitadas dentro del aula afectan el aprendizaje del
alumno, ya sea positiva o negativamente y en estos casos la figura del maestro estará destinada a encausar
esas situaciones al proceso de aprendizaje.
La importancia del uso de estrategias de enseñanza, dentro del proceso de aprendizaje es de suma
importancia, ya que con ellas y mediante ellas no sólo podrás motivar al alumno sino que también
ayudarás a reforzar los conocimientos aprehendidos por los alumnos. Utilizar estrategias, pues, supone algo
más que el conocimiento y la utilización de técnicas o procedimientos en la realización de una tarea
determinada, mis interrogantes hasta ahora son:
El utilizar estrategias, ¿sólo le compete al maestro en formación?, ¿será cierto que en algún momento
de nuestra vida laboral, nuestra enseñanza se vuelve rutinaria?, ¿será recomendable caer en los vicios del
tradicionalismo?
Sin desasosiego, me atrevo a decir que las interrogantes ante esta problemática son vastas y que quizá
serÃ−a imposible encontrar una “receta mágica” que motive y encause el aprendizaje de todos nuestros
alumnos, cada grupo, cada alumno es distinto y eh aquÃ− nuestro principal reto.
• FUENTES DE CONSULTA
• FERNÔNDEZ, Rojas, Hilda Ôngela, Aparato crÃ−tico, en Manual para la elaboración de textos
didácticos en Educación Continua y a Distancia, México 2006, UAEM, pp. 35-39
• PORLÔN, Rafael, José MartÃ−n, El diario como instrumento para detectar problemas y hacer
explicitas las concepciones, en El diario del profesor. Un recurso para la investigación en el aula,
México, 2000, Edit. DÃ−ada, pp. 25-42.
• VAN, Manen, Max, El tacto pedagógico, en El tacto en la enseñanza. El significado de la
sensibilidad pedagógica, México, Edit. Paidós, pp. 158-171.
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