QUERELLANTE. DENUNCIA. MINISTERIO FISCAL. DELITOS DE

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Poder Judicial de la Nación
QUERELLANTE.
DENUNCIA.
MINISTERIO
FISCAL. DELITOS DE ACCIÓN PÚBLICA.
DESESTIMACIÓN.
ARCHIVO
POR
INEXISTENCIA DE DELITO. RECURSO DE
APELACIÓN.
QUERELLANTE
FACULTAD
PARTICULAR.
DEL
DOCTRINA
Fallos “SANTILLAN” y “QUIROGA”.
Si bien la facultad del querellante es principalmente la de acusar, por lo que tiene
funciones casi idénticas a las del Fiscal, ello no significa que ambos tengan las mismas
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facultades, ya que las de aquel son más acotadas y enumeradas (art. 82, CPPN).
Persecución penal. Doctrina. Impulsar y promover el proceso. Distingo.
En el actual ordenamiento procesal (ley 23.984), el querellante por delito de acción
pública se encuentra legitimado para desempeñar esta función en forma conjunta o
adherente en su carácter de particularmente afectado por el delito (arts. 5, 84, 90, 174,
180 y 195, CPPN), y en tal carácter puede hacer conocer la “notitia criminis” al juez o
fiscal, pero a diferencia de lo que sucedía en el CPMP derogado (art. 170, ley 2372),
esa presentación inicial no se considera ejercicio de la acción penal, ya que ésta sólo
puede ser ejercitada por el ministerio fiscal mediante el requerimiento de la
instrucción.
A tenor de las previsiones contenidas en los artículos. 120 de la Constitución Nacional,
5, 65, 167 inc. 2° y 195 del CPPN, y 5, 6, y 25 inc. c), ley 24.946 Orgánica del
Ministerio Público, este Tribunal entiende que no es recurrible la resolución
impugnada que recepta el dictamen fiscal ratificado en esta Alzada, que consideró
que correspondía desestimar la denuncia formulada mediante el escrito presentado
por los pretendientes querellantes.
PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN
//Plata, 16 de junio de 2009.- R.S.I T.68 f* 231
Y VISTOS: Para resolver la presente causa registrada bajo el n° 4888/I,
caratulada “S.de L., I. e HIJOS s/ Denuncia”, procedente del Juzgado Federal
N° 1 de esta ciudad, y
CONSIDERANDO: I.- Que llegan estas actuaciones ante este Tribunal de
Alzada en virtud del recurso de apelación deducido (…) por I. S. de L., y G. y
R. L., en su condición de pretendientes querellantes contra la resolución(…)
mediante la cual se desestima la denuncia que efectuaran los nombrados por
inexistencia del delito, ordenando el archivo de las actuaciones y declarando
abstracta la solicitud de los denunciantes de ser tenidos como querellantes,
recurso que fuera fundado en esta instancia conforme las previsiones del art.
454 del Rito en la audiencia (…) sin adhesión del Fiscal General (..).
II.- Que los agravios
esgrimidos por los recurrentes pueden
sintetizarse en la carencia de fundamentos del resolutorio que se basa sólo en
el dictamen fiscal
sin meritar los dados en el escrito promotor; el
incumplimiento de la Fiscalía de las reglas de actuación que le impone el art.
40 de la Ley Orgánica del Ministerio Público; la prematura y arbitraria
desestimación de la denuncia por parte de la Fiscalía
y del Juzgado; la
negación de la función procesal de los querellantes conforme a los criterios
jurisprudenciales y, la violación de la garantía de acceso a la jurisdicción.
Por su parte el Fiscal General,(…) presenta informe por escrito,
donde en primer término ratifica la postura esgrimida en el dictamen (…) por
el cual se postula la desestimación de la denuncia por inexistencia de delito, y
sentado ello, entiende que conforme a la posición asumida por el Ministerio
Público, la resolución adoptada por el a quo es irrecurrible por el pretendiente
querellante, en tanto la acción pública no ha sido promovida, citando los arts.
65 del CPMP y 5°, 6° y 25° de la Ley Orgánica del Ministerio Público, y que
el querellante es un sujeto eventual del proceso que carece de autonomía para
abrir el juicio por su exclusiva decisión.
III.- Resulta claro que el tema a decidir se encuentra relacionado
con la incorporación del querellante como sujeto procesal a nuestro derecho y
sus facultades, la que no ha sido doctrinariamente pacífica, en tanto han
existido posiciones a favor y en contra de su actuación, siendo ejemplo de ello
el proyecto original del actual CPPN el cual no contemplaba el derecho de
querella. Del mismo modo en el caso que nos ocupa la cuestión planteada es si
en los delitos de acción pública, el querellante particular se encuentra
facultado para proseguir su pretensión no obstante la ausencia de
requerimiento fiscal.
Si bien la facultad del querellante es principalmente la de acusar,
por lo que tiene funciones casi idénticas a las del Fiscal, ello no significa que
ambos tengan las mismas facultades, ya que las de aquel son más acotadas y
enumeradas (art. 82, CPPN), entre las que se pueden citar, a título de ejemplo,
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las de impulsar al proceso, proporcionar elementos de convicción, argumentar
sobre los elementos probatorios e impugnar las resoluciones que le causen
agravio.
Maier señala como una de las características básicas del sistema
procesal, la de atribuir la persecución penal al Estado (art. 71, CP),
constituyendo una excepción a tal monopolio del Estado en la persecución
penal, la autorización para que algunos delitos sean perseguidos por los
particulares (delitos de acción privada, art. 73, CP), con exclusión de los
órganos de persecución penal estatal, y por lo tanto, dejados a la iniciativa,
autonomía de voluntad y poder discrecional de aquellas personas privadas a
quienes la ley faculta para ejercer la acción penal (Julio B.J. Maier, “Derecho
Procesal Penal Argentino”,
tomo 1 [vol. B] Fundamentos,
Editorial
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Hammurabi S.R.L., Bs.As., 1989, p. 544 y ss.).
IV.- Que en el actual ordenamiento procesal (ley 23.984), el
querellante por delito de acción pública se encuentra legitimado para
desempeñar esta función en forma conjunta o adherente en su carácter de
particularmente afectado por el delito (arts. 5, 84, 90, 174, 180 y 195, CPPN),
y en tal carácter puede hacer conocer la “notitia criminis” al juez o fiscal, pero
a diferencia de lo que sucedía en el CPMP derogado (art. 170, ley 2372), esa
presentación inicial no se considera ejercicio de la acción penal, ya que ésta
sólo puede ser ejercitada por el ministerio fiscal mediante el requerimiento de
la instrucción.
Es así que “impulsar el proceso no debe ser confundido con
promover el mismo, tarea exclusiva del Ministerio Público Fiscal” (conf.
Mastronardi, José María y Stremel, Fabio Ariel, “La víctima en el proceso
penal y el derecho de defensa del imputado”, publicado en WWW.accionpenal.com. Sección Doctrina); habiéndose señalado en este mismo sentido que
se le ha cercenado la posibilidad de requerir autónomamente la apertura del
juicio (Córdoba, Fernando, “La posición de la víctima”, en AA.VV, “El
nuevo Código Procesal Penal de la Nación. Análisis crítico”, compilado por
Julio B. J. Maier, Editores del Puerto, Bs.As., 1993, p. 94).
De tal modo, y a tenor de las previsiones contenidas en los
artículos. 120 de la Constitución Nacional, 5, 65, 167 inc. 2° y 195 del CPPN,
y 5, 6, y 25 inc. c), ley 24.946 Orgánica del Ministerio Público, este Tribunal
entiende que no es recurrible la resolución impugnada que recepta el dictamen
fiscal (…)., ratificado (…) en esta Alzada, que consideró que correspondía
desestimar la denuncia formulada mediante el escrito presentado (…) por los
pretendientes querellantes.
Esto es así, ya que la facultad que la ley procesal otorga al
pretendiente querellante es la posibilidad de recurrir la desestimación de la
denuncia efectuada por el juez luego de requerida la instrucción por el fiscal
(art. 180, CPPN), toda vez que la querella sólo tiene derecho a apelar las
desestimaciones del magistrado en ejercicio de su jurisdicción, pero no cuando
el decisorio es resultado de la inexistencia de impulso de la acción por parte
del ministerio fiscal, como en el caso de autos.
V.- Por último, con relación a los precedentes jurisprudenciales
traídos en apoyo de su postura por los recurrentes, cabe referirse en lo que
aquí importa a los casos “Santillan” (Fallos: 321:2021) y “Quiroga” (Fallos:
327:5863), ya que como sostiene Nestor Sagües, la conveniencia de seguir la
doctrina de la Corte no deriva de la cantidad de las sentencias sino de la
calidad de la Corte misma como último interprete de la Constitución y de las
leyes (“Recurso Extraordinario”, t. I, Depalma, Bs.As., 1984, pág. 174).
En tal sentido, la conclusión arribada no se ve afectada por la
doctrina sentada por el Máximo Tribunal Federal en esos precedentes, en los
cuales se aseguró el derecho al querellante al ejercicio del derecho a ser oído
en juicio oral y público, lo cual presupone el inicio, legalmente, de un proceso
penal; requisito que no se encuentra
satisfecho en el
sub lite como se
concluyera más arriba..
Por último, en cuanto al restante agravio resultante del
desconocimiento del derecho del ofendido a recurrir ante los órganos
jurisdiccionales en procura de justicia (conf. arts. 18 y 75 inc. 22, Constitución
Nacional; 8, párrafo primero, Convención Americana sobre Derechos
Humanos; 14.1, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos), este no
se advierte conculcado por cuanto los recurrentes tuvieron y ejercitaron la
concreta posibilidad de formular denuncia ante el juez competente, a la que se
le dio curso mediante la intervención del Ministerio Público Fiscal, único
órgano habilitado para formular el requerimiento de instrucción (art. 180,
CPPN), que dictaminó el archivo de las actuaciones por inexistencia de delito.
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POR ELLO ES QUE SE RESUELVE: 1.- Declarar mal concedido el
recurso de apelación interpuesto por los pretendientes querellantes (…) contra
la resolución (…); 2.- Advirtiéndose un error al identificar el nombre de la
Señora de L. que consta en la carátula del expediente como “I.”, practíquese
por Secretaría su rectificación por el de I. que es el que corresponde.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.Firmado Jueces Sala I,Dres.
Alberto Ramón Durán. Julio Víctor Reboredo.Carlos Román Compaired.
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Ante mí. Dra. Alicia M. Di Donato.Secretaria.
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