`El mejor antídoto contra el TLC es ser eficiente`

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'El mejor antídoto contra el TLC es ser eficiente'
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Con tratado o sin él, los arroceros colombianos deben bajar los costos de
producción a los niveles internacionales, para competir.
El arroz es uno de los productos de moda en Colombia, a propósito del TLC.
Su aporte al empleo rural ha llevado al Gobierno a considerar este cultivo como
de alta sensibilidad frente a la competencia internacional.
Sin embargo, Hernando Solano, gerente del molino Arroz Roa asegura que el
problema no es del TLC sino de los propios agricultores.
Admite que hay un problema serio de contrabando en la frontera con
Venezuela, pero aclara que eso no exime a la cadena del arroz a dedicar
esfuerzos concretos para lograr una mayor eficiencia.
¿Es rentable producir arroz?
Actualmente no porque los precios no ayudan. Esta situación se está viviendo
desde hace más de un año debido a los excedentes de la cosecha llanera del
2004.
¿Hay sobreproducción del grano en Colombia?
No. Para el 2005 se calcula una caída del 20 o 30 por ciento en el área
sembrada del grano, lo que ayudará a nivelar las cargas. Es más, nosotros
estamos convencidos de que probablemente a finales de año vayamos a tener
déficit. Sin embargo, esos son cálculos empíricos pues no tenemos cifras
confiables. Pero todo indica que eso va a ser así.
¿La importaciones son una amenaza?
No. Las 18.000 toneladas aprobadas recientemente no van a ingresar al país
porque hay restricciones sanitarias. El problema que tenemos es con
Venezuela por el contrabando.
¿Cuál es su opinión del TLC?
A mi me parece que el problema del sector no es el Tratado de Libre Comercio.
El problema más grave es la ineficiencia en la producción, especialmente por
los altos costos que tenemos en el país. El mejor antídoto contra el TLC es ser
eficiente. Y ahí es donde la cadena arrocera tiene problemas gravísimos. Esto
se da básicamente en el sector primario o los productores. Por ejemplo:
producir una tonelada de arroz paddy seco en E.U., sin subsidios, cuesta en
promedio 160 dólares, incluyendo los costos de secamiento; en Uruguay, vale
110 dólares y en Colombia el promedio es de 250 dólares la tonelada de paddy
seco. Mientras nosotros no seamos capaces de producir una tonelada con
costos siquiera de 180 dólares, cualquier tratado comercial es una amenaza.
¿Qué opina de la ‘consulta popular’ de algunos los arroceros sobre el TLC?
Eso nos parece absurdo. Es como si algún día nos preguntaran si estaríamos
de acuerdo con un aumento de impuestos. Todos contestamos que no. La
gente vota en contra de lo que lo afecte individualmente, sin mirar el beneficio
general.
¿Ustedes creen que el sector no se afecta con el TLC?
Estoy seguro de que con los altos costos que tenemos en el país, los arroceros
estamos en un sector perdedor ante cualquier tratado comercial. El tema es
difícil. Se puede alegar por un lado, que vamos a dejar sin empleo a 250.000
personas que viven del cultivo de arroz o por el otro lado podemos decir que
hay 42 millones de consumidores que están pagando un alto costo por un
producto que se puede importar a menor precio.
¿Qué importancia le da usted a la agenda interna para el agro?
Yo creo que hay que dividirla en dos temas: uno le corresponde al Estado que
es el de la infraestructura de vías y puertos y otro el de la ciencia y la
tecnología que sí le compete al productor y a la cadena arrocera.
Los agricultores piden agenda interna pero no tienen la de ellos. Se dicen y se
dicen cosas pero no se ha hecho nada. Eso tiene más relevancia que el propio
TLC con E.U.
¿Cuáles son los factores que inciden en los altos costos de producción?
Básicamente los mismos de toda la agricultura y la ganadería: ciencia y
tecnología. Si Colombia no trabaja en estas dos áreas no podemos
involucrarnos dentro del promedio de costos internacionales.
¿La investigación de Fedearroz no es suficiente?
No podemos desconocer que ha habido incremento en los rendimientos de
producción, los cuales no son malos como promedio mundial. El problema son
los costos de producción que son de los más altos del mundo.
¿Qué tanto pesan los precios de los agroquímicos en los costos de producción
o qué otros factores encarecen la producción?
Es una suma de cosas. Somos ineficientes en el control de malezas porque no
hemos desarrollado tecnologías que se aplican en otros países, como la
nivelación de suelos por láser. La investigación en arroz la controla Fedearroz y
esta se hace de manera cerrada, lo que impide que otros inviertan en
investigación porque no hay acceso al material genético para obtener
variedades más productivas y de bajo costo. Ya le hemos solicitado al
Gobierno que intervenga para que desmontar la exclusividad de Fedearroz.
¿Hay empresas privadas interesadas en hacer investigación arrocera?
Sí. En el país hay al menos seis empresas que quieren profundizar porque ya
realizan investigación en arroz, pero lo hacen con las uñas porque el material
vegetativo está en manos de Fedearroz, por cuenta del convenio con el Flar
(organismo internacional).
¿Cómo está el mercado nacional y cómo es la competencia entre marcas?
La competencia es a muerte. Desde hace unos años para acá los sistemas de
mercadeo se han ido sofisticando, lo que ha generado una competencia feroz.
Incluso, muchos molinos han visto lastimados sus balances por la ferocidad del
mercado.
¿Por qué los productores de arroz no acuden al crédito bancario?
El problema es que al sector financiero no le interesa el campo debido al alto
riesgo. La banca tiene razón en el sentido de que su oficio es prestar plata para
recuperarla. Actualmente, al menos alrededor del 70 por ciento de los
productores del Tolima, Huila y Casanare prefieren los préstamos en especie
que les hacemos los molinos y las casas de insumos.
La imagen
Su amor por el sector agropecuario es de nacimiento. Desde su niñez, en la
finca paterna, en cercanías de Neiva, le han llamado la atención los caballos,
afición que compartió por muchos años con la práctica aficionada del fútbol,
deporte que abandonó luego de una lesión.
Hernando Solano lleva a penas unos pocos meses viviendo en Bogotá, donde
ocupa el cargo de gerente de Arroz Roa. Eso no le impide viajar
permanentemente a la capital del Huila con su esposa y sus dos hijos, con
quienes comparte la mayoría de su escaso tiempo libre.
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