La liquidez puede crear bancos zombis

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ENTREVISTA
"La liquidez puede crear bancos zombis"
ALICIA GONZÁLEZ
Madrid 9 MAR 2012 - 21:52 CET5
Lorenzo Bini Smaghi / Samuel Sánchez
Lorenzo Bini Smaghi (Florencia, 1956) reconoce estar en un año de transición, por las
incompatibilidades a que se ve obligado tras su salida forzada del consejo ejecutivo del Banco
Central Europeo (BCE). Reparte su tiempo entre Roma, Boston y “el resto del mundo”, y así le
gustaría seguir en el futuro, probablemente desde un puesto en el ámbito financiero. Será lo que
tenga que ser, pero la vocación pública se percibe de forma indudable en su discurso. Ha
participado en Madrid en el encuentro financiero internacional organizado por Bankia y EL PAÍS.
Pregunta. Es un firme defensor de la supervisión bancaria a nivel europeo, ¿por qué?
Respuesta. La crisis nos ha enseñado varias cosas. La primera, que el BCE está asumiendo muchos
riesgos como prestamista de última instancia. Esa política corre el riesgo de crear incentivos para
que la banca siga dependiendo de la liquidez del BCE, porque con esos fondos refinancian sus
deudas a bajo precio. El control de esa política corre a cargo del supervisor bancario, 17 en el caso
de la zona euro. Es difícil lograr que todos vayan en la misma dirección y a la vez. A nivel nacional
es difícil lograr que los controles sean transparentes, más bien al contrario, el incentivo es intentar
mostrar que su sistema financiero es el más saneado. Ahí se ven las diferencias con EE UU, que
decidió la recapitalización forzosa de sus entidades en apenas unos días mientras que en Europa una
medida similar llevó meses. Y cuando se hicieron los tests de resistencia de la banca fue a nivel
nacional, con resultados fallidos. Esto demuestra que el sistema actual no funciona y ahora es
incluso peor una vez que Alemania exige colaterales concretos dentro del eurosistema, lo que
supone limitar el mercado único europeo. Estas distorsiones se reducirían con una supervisión
europea.
P. ¿Y quién debería ser ese supervisor único, el propio BCE?
R. Se necesita a alguien que sea realmente independiente de los políticos, y ahora la única
institución independiente en Europa es el BCE. La Autoridad Bancaria Europa (EBA) tiene muchas
presiones en su seno, la Comisión tiene ahí una posición muy fuerte, los británicos ejercen gran
influencia... así que creo que debe estar bajo el paraguas del BCE. Debería ser similar al consejo de
riesgo sistémico, pero solo para la zona euro.
P. ¿Qué hubiera evitado en la crisis un órgano similar?
R. Para empezar, las pruebas de resistencia de la banca se habrían hecho a todas las entidades,
porque hasta ahora han sido las autoridades nacionales las que decidían qué entidades se sometían a
los tests. Algunas entidades públicas, por ejemplo en Irlanda, no fueron sometidas a las pruebas
porque se suponía que la garantía del Estado era suficiente aval y mira lo que sucedió. El problema
no es la regulación, es la supervisión; ahí es donde se da el mayor grado de discrecionalidad. Un
supervisor europeo sería más rápido, más eficiente y con resultados mucho más claros.
P. Eso significa que la EBA no está funcionando...
R. Es un organismo nuevo, está en Londres, integrado por los 27 países del euro, con una plantilla
muy pequeña, dominada por los supervisores...
P. El presidente de BlackRock alertaba en una entrevista del riesgo de una nueva crisis cuando
venzan las líneas de crédito a tres años del BCE, ¿lo comparte?
R. Lo cierto es que los bancos no están obligados a mantener esos préstamos hasta su vencimiento,
pueden devolverlos a partir del año. Pero para eso tienen que tener incentivos para buscar
financiación al mercado y empezar a prepararse para el día después. Ese debería ser el papel de los
supervisores, hacer que los bancos se preparen para volver a los mercados. Si creen que habrá otra
subasta como las de diciembre y febrero, no harán nada. Y eso es muy peligroso porque puedes
crear con esa política bancos zombis, que parezcan viables y que no lo sean.
P. ¿Cómo valora el cambio que se ha producido en la política del BCE con la llegada de Draghi?
R. Es más una cuestión de imagen que de política. Los bancos centrales no toman medidas de un
día para otro [el BCE bajó los tipos a los dos días de llegar Draghi], ya estaba decidido, y las
medidas de liquidez para la banca llevaban mucho tiempo preparándose. Desde el verano. Primero,
el banco reintrodujo las líneas a un año y el siguiente paso eran las subastas a tres años. Así que es
más un cambio de estilo, en la comunicación, que en el fondo de la política, que es consistente. Si
acaso lo que ha habido es una menor compra de bonos nacionales, pero, en conjunto, personalmente
no me sorprenden los cambios.
P. Lo que no ha cambiado, o poco, son las críticas por parte del Bundesbank.
R. ¿Sabes qué pasa?, la comunicación de la política del banco es muy complicada. Va dirigida a
300 millones de ciudadanos, con 17 lenguas y culturas distintas y va dirigida tanto al mercado como
a la gente. Bajo la óptica alemana, siempre hay que alertar sobre los riesgos y las amenazas de las
políticas que se aprueban. Así que no me lo tomaría muy en serio, es un mensaje para consumo
interno y, al final, lo que importan son las decisiones.
P. ¿Es partidario de una solución tipo bazuca?
R. Si el Fondo de Estabilidad Financiera hubiera tenido una capacidad de dos billones de euros en
lugar de 100.000 millones, quizá las tensiones del otoño pasado se hubieran reducido. Aunque, por
otro lado, eso habría relajado la urgencia de reformas que ya se habían retrasado. Pero para el futuro
es evidente que necesitamos un cortafuegos porque es demasiado caro y lleva demasiado tiempo
recuperar la confianza de los mercados.
P. La vuelta de Europa a la recesión, ¿no demanda una relajación del ajuste?
R. Ahí se dan dos cuestiones que afectan directamente a España. Primero, hay que ver por qué no se
cumplieron los objetivos de déficit en 2011, si fue por el menor crecimiento o porque hubo un
incremento del gasto en un año electoral. Bruselas no puede sentar el precedente de que se permite
un aumento del gasto cuando hay elecciones y de que el cambio de gobierno aflore
permanentemente gastos, lo que además siembra dudas sobre las estadísticas. Y lo que todos
queremos es evitar un nuevo caso como Grecia. Si el Gobierno es capaz de explicar esa desviación,
creo que Bruselas debería tener en cuenta que la economía de toda la eurozona está en recesión.
Pero no puede ser una decisión individual.
P. ¿Esas dudas son las que explican que no baje la prima de riesgo española?
R. En los últimos meses, el diferencial italiano ha tenido una gran convergencia y el español no,
pese a la llegada de un nuevo Gobierno, que garantiza la estabilidad para los próximos cuatro años y
que está demostrando su disposición a acometer reformas. Solo que con una tasa de empleo tan
elevada y un menor crecimiento, los mercados se preguntan si el Gobierno puede mantener su ritmo
de reformas. Mientras no se despejen esas dudas, la tensión persistirá.
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