Ninguna influencia de los banqueros en la sucesión presidencial

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Discursos, ponencias y entrevistas
Ninguna influencia de los banqueros en la
sucesión presidencial (declaraciones a la
prensa durante la XLI Convención Nacional
Bancaria)
Autor: Manuel Espinosa Yglesias
Tipo de documento: conferencia de
Manuel Espinosa Yglesias
prensa
Título: Ninguna influencia de
los banqueros en la sucesión
presidencial (declaraciones a la
prensa durante la XLI Convención
Nacional Bancaria)
Fecha: 11 de marzo de 1975
Lugar: Acapulco, Gro.
Fuente: Excélsior
Clave de clasificación: II.A.2.a/1975-1
Caja: 39
Palabras clave: inflación, gasto público, crisis económica, desarrollo
económico, inversión privada,
impuestos, salarios, campo.
Ningún banquero en lo personal tiene influencia en la nominación del sucesor del
Presidente de la República, como categóricamente dijo el señor Manuel Espinosa Yglesias, presidente del Sistema Bancomer, quien agregó que el cambio de
presidente no afectará el ritmo de nuestra economía, pero previno que no deben
subirse exageradamente los impuestos porque sería suicida; debe mantenerse el
gasto público equilibrado, evitar demandas exageradas del sector obrero y alentar
la inversión y reinversión privada y dar amplia seguridad en la tenencia de la tierra.
En charla con los enviados de los medios de información y después de que
terminó la asamblea inaugural de la Cuadragésima Primera Convención Nacional Bancaria, el banquero aseguró que hay confianza en el país, pleno apoyo a la
política del Presidente Echeverría, pero mostró sus temores de que 1975 pueda
ser un año muy difícil, aunque también expresó su confianza de que superaremos
los problemas, para lo cual consideró como imperativo lograr un entendimiento
nacional que signifique aliento para todos.
Acompañado por el director del Banco de Comercio Álvaro Conde; por el
subdirector general, Manuel Sánchez Lugo, y por el subdirector Julio López de la
Cerda, el señor Manuel Espinosa Yglesias sostuvo:
Primero, en México hay seguridad política, lo que conlleva la seguridad
económica.
Segundo, el inversionista privado no retrae sus inversiones por el cambio
de Presidente de la República, porque tiene confianza y tiene programadas
sus actividades, que no puede interrumpir.
Tercero, México continuará con la paridad cambiaria frente al dólar.
Cuarto, el presupuesto del gobierno federal para 1975 está bien equilibrado
y si se mantiene en sus niveles no solamente habrá éxito en la lucha contra la
inflación sino que evitará la recesión.
Quinto, el sector público tiene limitaciones para gravar con más impuestos al sector privado, porque si es exagerado no venderán más capitales y se
propiciaría la fuga de capitales.
Sexto, el empresario debe tener asegurado un rendimiento adecuado a su
inversión y si se le aplican excesivos impuestos, se originaría una recesión en
el país.
Séptimo, la inseguridad en la tenencia de la tierra ha frenado la concurrencia de la banca a las actividades agropecuarias.
Octavo, los obreros deben cooperar con los empresarios y mantener los
convenios de aumento salarial que ya se firmaron, para que el empresario
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pueda tener sobrantes para reinvertir y crear más empleos.
Noveno, el salario justo debe estar acorde con los precios, pero hay que
tener cuidado de que no se aliente alza en los precios, porque se afecta a los
sectores que no son asalariados.
Lograr un entendimiento
En su charla, el señor Manuel Espinosa Yglesias, expuso lo siguientes puntos de
vista:
«Yo diría que el imperativo del momento para México podría expresarse en
los siguientes términos: en lograr un entendimiento nacional que signifique
aliento para todos.
Son días de crisis los actuales. Por doquier se advierten signos de
perturbación. El tumulto monetario, el terrorismo, los conflictos armados
localizados, la ‘guerra’ del petróleo, las huelgas, la recesión, la inflación, la
especulación, y el desempleo, no son sino la expresión de un mundo que
anda desequilibrado.
Sería insulso, por tanto, pensar que el ámbito externo pueda jugar a
favor de nuestro desarrollo, puede ayudarnos en algo, por supuesto – con
tecnología, turistas, y capitales, por ejemplo–, pero también puede causarnos daño. Puede bloquear algunos de nuestros avances o puede frustrar de
nuestros esfuerzos, en el campo de las exportaciones, por ejemplo.
Todo ello parece marca una pauta muy clara en el sentido de que, si
queremos afirmar y acelerar nuestro desarrollo – y estoy seguro de que todos
lo deseamos fervientemente– tendremos que volver la mirada sobre nosotros
mismos y apoyarnos, en lo esencial, en nuestros propios recursos y en nuestros propios esfuerzos.
Hay ciertos hechos que permiten pensar que se ha estado produciendo
un estimulante nivel de comprensión, en torno de esta necesidad de subordinar al interés nacional cuestiones particulares o de grupos. Además, el
gobierno se ve muy preocupado –preocupación muy saludable, por cierto–,
por eliminar puntos de estrangulamiento sectorial y por alentar todo lo que
sea bueno para el desarrollo del país.
Es el caso de ciertas medidas encaminadas a despejar de obstáculos
institucionales el financiamiento del sector agropecuario, es el caso de la
elevación al rengo de secretaría de Estado, de los anteriores departamentos
de Asuntos Agrarios y de Turismo, y es el caso del presupuesto para 1975,
marcadamente antiinflacionario en su intencionalidad, por no citar sino
unos cuantos ejemplos.
Librar dos batallas
«No es que piense, por supuesto – a propósito de esto último– que el presupuesto es importante nada más porque es antiinflacionario. Es importante
porque reconoce la necesidad de librar simultáneamente dos batallas: una
contra la inflación y otra contra el estancamiento. Allá en el fondo se trata de
la misma lucha.
Es justamente lo que tiene que hacerse, lo que ya se está haciendo en los
países económicamente avanzados, deshacerse, a la vez, de la inflación y de
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la recesión, y es también –y esto hay que celebrarlo– lo que se está haciendo
en México. El acierto de la política monetaria y crediticia que está siguiendo
el país, tiene la fuerza de lo que es evidente. Es una política a la que hay que
acreditar el abatimiento de la tasa de inflación y la generación de una saludable tasa de desarrollo económico. Un gran mérito ciertamente.
Buena parte de todo esto podría frustrarse, sin embargo, si se produjeran grietas en el entendimiento nacional de que hablaba al principio. Grietas
que podrían originarse en el sector público, en el sector de los inversionistas,
si uno u otro o todos, por egoísmos indeseables, adoptara posiciones unilaterales y cerradas.
Sería el caso, por ejemplo, de que el sector público se olvidara de sus
compromisos –el ejercicio del presupuesto, verbigracia– ante la nación y
desorbitara su gasto, de que el sector de los trabajadores diera la espalda a
los convenios firmados en 1974 y planteara demandas salariales arbitrarias y
de que el sector de los inversionistas, a pesar del restablecimiento del clima
de confianza y a pesar de los apremios financieros y de creación de empleos
del país, adoptara una posición apoltronada e indigna de su función como
promotor del desarrollo.
Lo anterior no significa, por su puesto, que yo crea en esas eventualidades. Pienso, contrariamente, que cada mecano, desde su trinchera, hará lo
suyo en la empresa común de evitar que se detenga el crecimiento económico del país y de hacer que ese crecimiento nos beneficie a todos. De ello no
tengo la menor duda».
Por otra parte, el presidente del Sistema Bancos de Comercio dijo que si el gasto
público se mantiene dentro del presupuesto, si no hay demandas exageradas del
sector obrero y si el sector empresarial interviene como debe hacerlo, en un clima
de confianza como el que existe, se combatirá eficazmente la inflación sin llegar a
la recesión.
En cuanto a la confianza en el sector privado, comentó que el gobierno, con
su política, mantiene un clima de tranquilidad, y lucha contra la inflación.
Respecto a las nuevas adecuaciones fiscales que anunció el secretario de
Hacienda ante los banqueros reunidos en su convención anual, manifestó Don
Manuel Espinos Yglesias que las limitaciones que tiene el sector público para
aplicar más impuestos, es lo que pueden ganar los capitales fuera de México. Si el
impuesto es tan exagerado, no vendrían capitales del exterior y se alentaría la fuga
de capitales. En México y en el mundo, está fijado lo que puede ganar el inversionista y yo he visto al secretario de Hacienda demasiado consciente de eso para no
gravar en forma exagerada, porque causaría una recesión en el país.
Inclusive, dijo que un exceso de impuestos sería suicida en México, como
aludió a las exigencias obreras amplió sus conceptos de que no habrá problemas
y consideró que Fidel Velásquez es un buen líder. Pero cree que los obreros tienen
que cooperar mientras hay más estabilidad económica y que no sobrepasen los
salarios el nivel de los precios. Además, deben mantenerse los convenios que se
firmaron entre patrones y trabajadores. Indicó que en la economía mexicana, en la
que participa el empresario, debe haber determinados sobrantes para inversión. Si
no hay sobrantes, no se crean empleos y entonces la mayoría de las empresas no
tienen utilidades que reinvertir y se agudiza el desempleo. Necesitamos la reinver-
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sión para crear más empleos, pues de no disponer de ella, ¿de dónde obtendremos
esos recursos?
Espinosa Yglesias consideró más crítica la situación de 1975 que la que se
dice vendrá a partir de 1976. Respecto a la sucesión presidencial dijo que vendrá
a partir de 1976. Respecto a la sucesión presidencial, dijo que vendrá tranquila,
inclusive, que no habrá freno en las inversiones por el cambio de Presidente de la
República y ante el hecho de que esos cambios declina el crédito económico del
país, lo atribuyó a que si se activa la economía en el sexto año de gobierno, el que
suceda tiene que frenar el desbordamiento, lo que incluye al sector privado. El
presidente del sistema Bancomer no cree en la retracción de la economía, aunque
dijo que podría llegar si se acelera la recesión mundial.
Al abordar el crédito agropecuario, Espinosa Yglesias dijo que el convenio
firmado entre las autoridades financieras y la banca privada, permitirá hacer
más fluidos los créditos al campo, pero condicionó tal hecho a la seguridad de la
tenencia de la tierra.
Afirmó que siempre ha habido inseguridad y que el documento precisamente
trata de resolver ese problema.
A su juicio, al hacer más productiva la tierra con asistencia técnica y financiamiento, se evitarán las emigraciones, particularmente a las ciudades.
Manuel Espinosa Yglesias no está ni a favor ni en contra del minifundio. En
lo único que está de acuerdo es en que haya unidades productivas y en que el campesino se convierta en empresario.
El Banco de Comercio, dijo, ha tenido cada vez un mayor contacto con ejidatarios y pequeños propietarios, ha canalizado muy altas sumas de dinero, pero
la experiencia es buena, sin desconocer que ha tenido malos clientes, a lo que no
se les aplica la política de borrón y cuenta nueva. Como tampoco la aplica ya el
gobierno, según dijo López Portillo.
Finalmente, expresó que los costos de operación de la banca han crecido y
que muchos clientes no entienden que el simple manejo de un cheque cuesta bastante y que hay casos en que una cuenta de cheques de dos mil pesos representa
más de dos mil pesos de costos de construcción.
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