Regresar al Índice Imprimir 6.1 EDUCACIÓN PARA LA SALUD. Muchas conductas asociadas a morbilidad y mortalidad en la edad adulta como lo es el tabaquismo, consumo de alcohol y drogas, conductas sexuales irresponsables, trastornos de la alimentación, entre otros, se inician en edades infantiles y, sobre todo, en la etapa de la adolescencia. Por eso el objetivo de todo programa de Educación para la Salud es mejorar la salud de las personas, teniendo como propósito fundamental: impulsar hábitos de vida saludable desde la etapa escolar, fomentando hábitos favorables e incluyendo al grupo familiar y la comunidad en general (Sciotto, 1998). En ese sentido, incluir la Educación para la Salud como tema transversal en la Reforma Educativa de la Educación Primaria en nuestro país, es considerado como uno de los aspectos más innovadores de la misma. DEFINICION. A lo largo de los años ha variado el concepto de salud, declarado por la OMS desde 1937, cuando esta la definiera sólo como ausencia de enfermedad hasta llegar, actualmente, a un concepto que incluye globalidad dinámica de bienestar físico, psíquico y social junto con la capacidad de desarrollar el propio potencial personal y responder positivamente a los retos del ambiente (OMS, Constitución de 1946). Dicho en otras palabras, salud es aceptarse, comunicarse, desarrollarse y disfrutar de cada edad y momento vital. Actualmente, la OMS define el término educación para la salud como cualquier combinación de actividades de información y educación que conduzcan a una situación en que las personas deseen estar sanas, sepan como alcanzar la salud, hagan lo que puedan individualmente y colectivamente para mantenerla y busquen ayuda cuando la necesiten. Por este motivo, la Educación para la Salud tiene como objetivo primero mejorar la salud de las personas desde la perspectiva preventiva y de promoción de hábitos saludables. Desde el punto de vista preventivo, capacitando a las personas para evitar los problemas de salud mediante el propio control de las situaciones de riesgo, o bien, evitando sus posibles consecuencias. Desde una perspectiva de promoción de la salud, capacitando a la población para que pueda adoptar formas de vida saludables. Proponemos la Educación para la Salud como un proceso de formación, de responsabilización del individuo a fin de que adquiera los conocimientos, las actitudes y los hábitos básicos para la defensa y la promoción de la salud individual y colectiva. Es decir, como un intento de responsabilizar al alumno y de prepararlo para que, poco a poco, adopte un estilo de vida lo más sano posible y unas conductas positivas de salud. (Adaptado de Orientaciones y Programas. Educación para la Salud en la Escuela. Generalitat de Cataluña, 1984) Para el Programa de Educación para la Salud en la Escuela de Cataluña, las características clave que presentan los programas de Educación para la Salud, evaluados como efectivos respecto a la metodología son: Que incorporen métodos de aprendizaje activos. Que vayan dirigidos hacia las necesidades sociales y la de los medios de comunicación de masas. Que refuercen los valores individuales y las normas grupales. Que promuevan el desarrollo de habilidades. Una estrategia especialmente efectiva es el trabajo en grupo de iguales. Sus principales ventajas son: Mayor adecuación de los contenidos y estrategias. Mayor motivación de la información. Los adolescentes conceden mucho mayor valor a la información obtenida en el grupo que a la suministrada desde arriba. El alumno debe llegar a hacer suya la actividad de aprendizaje, y el educador debe jugar el papel de facilitador del aprendizaje. En este sentido, hay que procurar siempre usar métodos participativos: Que potencien: o La adquisición de habilidades sociales. o La competencia en mejores formas de comunicación. o La resolución de conflictos. Que incidan: o En la responsabilidad. o En la autoestima. o En la toma de decisiones. Que faciliten: o La práctica de las habilidades aprendidas. Por lo anterior, el propósito de incluir este tema transversal en la Educación Primaria, es contribuir al desarrollo de aprendizajes, actitudes, valores y estrategias que permitan que la población escolar sea competente para el autocuidado de la salud y la adopción de estilos de vida saludables, sembrando la semilla en la comunidad estudiantil, para prevenir enfermedades, malos hábitos de comida, embarazos no deseados, obesidad, adicciones, y cimentar una mejor calidad de vida en el futuro cercano. De ahí que se proponen los siguientes objetivos transversales: OBJETIVOS TRANSVERSALES. Con base a la experiencia de otros países donde ya se ha implementado este tema transversal, se mencionan los siguientes objetivos: 1. Asociar salud a mejora de la cualidad de vida y no únicamente a la ausencia de enfermedad. 2. Valorar la salud como un concepto complejo, que depende sobre todo de los estilos de vida y de las condiciones ambientales. 3. Conocer y apreciar el propio cuerpo en sus posibilidades y limitaciones para afianzar hábitos autónomos de cuidado y salud personal. 4. Conocer la diversidad de estilos de vida y su relación con la salud. 5. Analizar los diferentes estilos de vida, observando básicamente las conductas de riesgo y otros factores relacionados con la salud. 6. Articular las prácticas alimentarias y la actividad física como aspectos fundamentales que configuran los estilos de vida. 7. Reforzar la autonomía y la autoestima como realidades personales básicas en la construcción de un proyecto de vida saludable. 8. Elaborar e interiorizar normas básicas de salud: higiene, alimentación, cuidado corporal, etc., 9. Valorar la influencia de la alimentación equilibrada y la actividad continuada en el mantenimiento y mejora de la salud. 10. Analizar el papel de los medios de comunicación en la configuración de la propia imagen y los estilos de vida. 11. Desarrollar la sensibilidad y solidaridad ante todas aquellas personas con discapacidad física, psíquica o edad, y el respeto para los grupos marginados. 12. Mostrar una actitud crítica razonada frente a los mensajes que comporten hábitos poco saludables, en particular los publicitarios. 13. Reflexionar sobre las posibles repercusiones de ciertas conductas consideradas de riesgo para la salud individual y colectiva. 14. Identificar y valorar el riesgo de ciertas conductas, frecuentes en nuestro entorno, como el consumo de alcohol y otras actividades. 15. Conocer los efectos, abusos y riesgos del alcohol sobre el organismo . 16. Asumir con responsabilidad las decisiones personales respecto a las conductas que afecten a la propia salud. 17. Adquirir habilidades para el autoconocimiento y la toma de decisiones. 18. Valorar críticamente y respetar las opiniones contrarias y estar dispuestos a mantener o a cambiar la propia opinión en función de argumentaciones razonadas. 19. Mejorar la ecología y la salud desarrollando capacidades para la conservación y creando hábitos de mejora en un medio ambiente saludable. Por tanto la educación para la salud no solo tiene por objetivos promover el desarrollo de las habilidades individuales y la capacidad de la persona para influir sobre los factores que determinan su salud, sino que también incluye la intervención sobre el entorno tanto para reforzar los factores que contribuyen al desarrollo de estilos de vida saludables, como para modificar aquellos que impiden ponerlos en práctica.