Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Facultad de Ciencias Químicas.

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Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Facultad de Ciencias Químicas.
Evaluación de los hábitos alimenticios de una población de estudiantes universitarios de diferentes
facultades de la BUAP en relación a sus conocimientos nutricionales.
Tesis para obtener el título de:
Licenciado en Químico Farmacobiológo.
Presenta:
Ramírez Velarde, Rossana.
Asesor:
Navarro Cruz, Addi Rhode.
Puebla, Pue. Julio 2011.
ÍNDICE
Resumen
1. Introducción………..……………………………………………………….………. 1
2. Justificación..................................................................................... 4
3. Objetivos………………………………………………………………………………5
A. General…………………………………………..…………………….............. 5
b. Particulares………….……………………………………………..…… ……….6
4. Marco teórico…………………………………………………………………7
4.1 Características de la adolescencia y juventud.
4.1.1 Características de juventud.
4.2 Estudio antropométrico.
4.3 Requerimientos nutricionales.
4.3.1 Hábitos alimenticios.
4.3.2 Importancia de los hábitos alimenticios saludables.
4.3.3 Los nutrientes.
4.3.4 Funciones de los nutrientes.
4.4 Macronutrientes.
4.4.1 Carbohidratos.
4.4.2 Lípidos.
4.4.3 Proteínas.
4.5 Micronutrientes.
4.5.1 Vitaminas.
4.5.2 vitaminas hidrosolubles.
4.5.3 Vitaminas liposolubles.
4.5.4 Minerales.
4.5.5 Agua.
4.5.6 Dieta correcta o ideal o equilibrada.
4.5.7 Comida rápida.
5. Diagrama de Trabajo …………………………………………...…………………..26
6. Material y Métodos…………………………………………………………………..27
Sujetos.
Cuestionario.
Análisis estadístico.
Criterios de inclusión.
Criterios de exclusión.
7. Resultados………………………………………………………………………..….29
Antropometría.
Conocimientos alimentarios.
8. Discusión……………………………………………………………………………..33
8.1 Característica de la población.
8.2 Parámetros antropométricos.
8.2.1 Peso, talla e índice de masa corporal.
8.2.2 Hábitos alimentarios.
9. Conclusiones………………………………………………………………………...55
10. Anexos……………………………………………………………………………….57
11. Bibliografía………………...……………………………………………………..…60
Introducción:
En los últimos años la preocupación de la población en general, por el tema de la nutrición-salud
se ha incrementado, sin embargo el nivel de conocimientos sobre estas materias no ha aumentado
paralelamente.
Respecto a las características de una dieta correcta, se considera con frecuencia, que la variedad
es una garantía de calidad nutricional, sin embargo diversos estudios señalan que cada individuo
tiene un concepto distinto de variedad, por otra parte, algunos autores comprueban que al
aumentar el número de alimentos incluidos en la dieta se incrementa el riesgo de obesidad.
(Ortega y col. 2000)
Puesto que una nutrición correcta es muy importante para promocionar la salud y calidad de vida
de la población, la mejora nutricional se convierte en una prioridad.
Aunque el tener conocimientos no garantiza, necesariamente que se siga una dieta más correcta,
sin embargo el desconocimiento hace probable que cualquier medida que se introduzca no sea la
acertada. De hecho la falta de conocimientos ha sido señalada como una de las barreras más
comunes para mejorar las dietas de las personas. (Ortega y col. 2000)
Durante la adolescencia se manifiestan múltiples cambios fisiológicos y psicológicos, unos y otros
influyen sobre el comportamiento, necesidades nutricionales y hábitos alimentarios. Los cambios
psicológicos tienden a afectar a los patrones dietéticos y de actividad física, algo a tener muy en
cuenta, puesto que hoy en día la mayoría de los adolescentes del medio urbano controlan su
propia dieta y el nivel de actividad física que practican.
Esto puede conducir a la adquisición de unos hábitos inadecuados que en la mayoría de los casos,
se mantienen a lo largo de la vida adulta con el consiguiente riesgo o beneficio para la salud.
Por otro lado la presencia de ciertos factores y hábitos de riesgo ya durante la niñez y la
adolescencia incrementa de forma notable la probabilidad de desarrollar ciertas patologías en la
vida adulta. Estas patologías incluyen:
dislipidemia/aterosclerosis, trastornos del comportamiento alimentario, obesidad/diabetes,
osteoporosis, ciertos tipos de cáncer, etc. (González-Gross y col. 2003)
La autonomía para elegir sus alimentos va ligada a la búsqueda de su propia identidad y disminuye
en gran medida, la influencia familiar en este aspecto. Por otra parte, suelen comer fuera de casa
debido a las modificaciones de sus horarios escolares, así como a la necesidad pertenecer e
identificarse con las costumbres y modas de su propia generación.
Por lo tanto, debido a que biológicamente las necesidades nutricias del adolescente se ven
incrementadas y a que sus hábitos en general se modifican notablemente, los adolescentes son
considerados un grupo en riesgo de presentar mala nutrición, tanto por exceso de como por
deficiencia.
Por ello la investigación epidemiológica actual sobre los trastornos de la conducta alimentaria no
solamente se dirige hacia el estudio de los cuadros clínicos, sino también de los comportamientos
alimentarios desajustados y variables cognitivas asociadas en relación a la percepción de la imagen
corporal para determinar los factores de riesgo y detectar a los sujetos más vulnerables. (Lameiras
y col. 2003)
Ante esta realidad ha surgido la necesidad de encontrar esfuerzos en la prevención y promoción
de una vida saludable, dándole énfasis, recientemente a la acción en el mundo de educación
superior y universitaria, donde se sobreponen el sistema escolar y en la formación profesional.
Se ha analizado la prevalencia de obesidad y sobrepeso en grupo de estudiantes universitarios y
sujetos de edades mayores, lo que sugiere que durante este periodo de la vida universitaria
podrían adquirirse hábitos poco saludables y causando el posterior deterioro en los indicadores de
salud. (MacMillan 2007)
Es por eso que los contenidos de orientación alimentaria se debe basar en la identificación de
grupos de riesgo, desde el punto de vista nutricio; la evaluación del estado de nutrición, la
prevalencia y magnitud de las enfermedades relacionadas con la nutrición de la población y por
último la evaluación de la disponibilidad y capacidad de compra de alimentos, por parte de los
diferentes sectores de la población.
La valoración del estado nutricional puede abordarse desde distintos puntos de vista. Todos
aportan información valiosa y se pueden aplicar de manera aislada, aunque la consideración de
diferentes tipos de parámetros permite establecer con mayor fiabilidad, la situación de cada
individuo. Los estudios más útiles para valorar el estado nutricional son: Estudio dietético, Estudio
antropométrico, Estudio hematológico, Estudio bioquímico, Estudio inmunológico.
El estudio dietético se basa en el conocimiento del consumo de alimentos y bebidas, y de la
ingesta de energía, fibra, alcohol, macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos) y
micronutrientes (vitaminas y minerales) para pasar, posteriormente, a comparar las ingestas
observadas con las de referencia.
No suele aplicarse en la clínica diaria, sino más bien en estudios de investigación.
Sin embargo, debería ser objeto de mayor atención en el futuro, puesto que al detectar un
alejamiento entre la ingesta real y la recomendada, pueden darse pautas precoces de mejora que
prevengan o enfrenten el progreso de enfermedades crónicas (cardiovasculares, osteoporosis,
cataratas, etc.). (Requejo-Ortega, 2000)
Por esta situación resulta de gran interés describir los hábitos alimentarios así como el analizar los
conocimientos respecto a las características de una dieta equilibrada y su relación con los hábitos
declarados en alumnos de nivel licenciatura de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
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