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Unidad 4
Desarrollo en el
adolescente III
APRENDIZAJE Y
DESARROLLO EN LA
ADOLESCENCIA
Máster Oficial en Formación del
Profesorado de ESO, BACH, FP y
EI
Unidad 4: Desarrollo en el adolescente III
Tabla de Contenidos
1.EL
DESARROLLO
AFECTIVO.
CONSECUCIÓN
DE
LA
AUTONOMÍA PERSONAL ....................................................... 1
2.AUTONOMÍA PERSONAL .................................................... 4
El desarrollo de la independencia y autonomía de los valores
morales .................................................................................... 4
Autonomía de los valores morales según Piaget .............................. 4
Autonomía de los valores morales según Kohlberg ........................... 6
3.EL AUTOCONCEPTO Y LA AUTOESTIMA ............................. 10
4.BIBLIOGRAFÍA ............................................................... 13
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APRENDIZAJE Y DESARROLLO EN LA ADOLESCENCIA
UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
1.
El desarrollo afectivo. Consecución de la autonomía
personal
En la infancia, la familia es el más importante y casi único grupo de referencia de
la persona. Es el espacio privilegiado y protegido en el que tienen lugar sus
interacciones con otras personas.
Con la llegada de la adolescencia este espacio se amplía y, en cierto modo, se
extiende a toda la sociedad –mediante el grupo de amigos y subcultura juvenil- al
tiempo que comienza a debilitarse la referencia a la familia.
Esta emancipación de la familia, como elemento de la adquisición de la
independencia y la autonomía personal es quizás el rasgo más destacado de la
nueva situación del adolescente.
El desarrollo de la independencia familiar presenta características específicas
en cada sujeto, en función de una serie de variables tanto personales como
ambientales.
El establecimiento de nuevas relaciones con la sociedad y el grupo de amigos no
suele producirse sin problemas. Así, la familia y con ella los adultos, por una parte,
estimulan al adolescente a la autonomía pero, por otra, le censuran los
comportamientos infantiles (“tú ya no eres un crío”, “ya no estás en primaria”), y
ponen abundantes trabas al desarrollo de la nueva capacidad.
El desarrollo de la independencia y la autonomía en los adolescentes,
frecuentemente suele manifestarse a través de tres formas: la independencia y
autonomía emocional, la de conducta y la de valores morales.
 Por autonomía emocional se interpreta el grado en que el adolescente ha
logrado deshacerse de los vínculos infantiles que le unían a la familia.
 Por autonomía de conducta entendemos el grado en el que el adolescente
suele actuar y decidir por sí mismo.
 Por autonomía de valores morales, el grado en que el adolescente es capaz
de regirse por sus propios criterios morales.
Desde el paradigma cognitivo-evolutivo la independencia y autonomía pasa por
tres fases:
1ª Fase de obstinación frente a los demás.
2ª Fase de crítica frente al mundo de los padres y adultos.
3ª Fase en la que se impone una solución más equilibrada en la
discrepancia con los padres y adultos que le rodean.
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Unidad 4: Desarrollo en el Adolescente III
UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
1ª Fase de obstinación frente a los demás.
Al llegar la pubertad, con el nacimiento de la introspección, el adolescente llega a
una exaltación de su yo, es decir, a la creencia de que en sí hay algo único y
grandioso, así como a un afán de liberar y actualizar las energías que posee.
Este “narcisismo” se manifiesta de dos formas en el adolescente.
Por una parte, por su afán de “hacerse valer”, lo que le lleva al deseo de batir
marcas. Y el poder que realmente le falta lo suple con la “jactancia”: exagera
artificialmente el sentimiento de su propio valor hasta llegar a creerse un individuo
extraordinario.
Por otra parte, el afán de “renombre” es otro rasgo típico de esta edad. Al
fantasear, el chico se ve como un futuro hombre, campeón, investigador,
descubridor… y la chica como una mujer admirada, estrella, modelo, profesional
competente y liberada…
El chico se nos presenta con un carácter típicamente contradictorio, en el que el
sentimiento de exagerada confianza en sí, en las propias fuerzas y en el propio
valer, se alterna con el desaliento y la desconfianza. Un pequeño éxito o un
insignificante elogio bastan para que el adolescente confíe –con desmedido
optimismo- en su propio valer. Y, a la inversa, un fracaso insignificante o un ligero
reproche bastan para quebrantar la confianza que tiene en sí mismo y desanimarse.
Este afán de independencia y autoafirmación es la raíz de una serie de formas de
comportamiento, que han llevado a designar esta etapa o estadio como la segunda
edad de la obstinación, de la insubordinación, de la oposición, de la mala
educación…
2ª Fase de crítica frente al mundo de los padres y adultos.
Tres son los puntos que, principalmente, son objeto de crítica a los padres y
adultos.
1. Su modo de ser personal, sobre todo aquellas características relacionadas
con el modo de tratarles, de permitirles o no permitirles ser mayores.
Los chicos de esta edad señalan en su
negativas que les dificultan sus deseos
excesiva seguridad en sí mismos, de ser
autoritarismo o proteccionismo. Frente a
en sus críticas.
2
padre una serie de características
de autorrealización: les acusan de
orgullosos hasta la parcialidad y de
la madre suelen ser más benévolos
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APRENDIZAJE Y DESARROLLO EN LA ADOLESCENCIA
UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
2. La actitud como adulto ante lo nuevo, ante el cambio.
Una frecuente generalización que suelen hacer los adolescentes les lleva a
asimilar a sus padres a una generación totalmente opuesta en su actitud
ante lo nuevo, ante el cambio y, consiguientemente, ante sus deseos de
realización según su particular punto de vista. Son las críticas de “no está al
loro”, “no pilla”, “anticuado”, “carca”, “carroza”… para justificar el “no me
comprende”.
3. Ciertas restricciones en la disciplina de la vida familiar.
Las críticas de los adolescentes en este terreno se centran –de forma casi
unánime- en expresar sus deseos de un mayor margen de libertad, así como
su oposición a las restricciones.
Los deseos de libertad se concretan en las siguientes exigencias:

Libertad e independencia para estar fuera de casa, tener una vida
personal fuera de la familia, escoger sus propias distracciones
personales…

Libertad e independencia para asumir su propia responsabilidad sin
verse sometido a la tutela familiar.

Libertad e independencia para poder expresar sus propias opiniones
personales.

Libertad e independencia en las actividades escolares y profesionales,
menos control y permitir más iniciativa…
3ª Fase en la que se impone una solución más equilibrada en la discrepancia con
los padres y adultos que le rodean.
A este cambio en los sentimientos y las relaciones del adolescente contribuye en
gran medida el desarrollo de la reflexión y el juicio.
En lugar de continuar situándose en la oposición a los padres y adultos, como en la
fase anterior estaban tentados a hacer, en lugar de entregarse a críticas inútiles y a
discusiones agrias, dejarán de implicarse afectivamente en las discusiones
familiares, en los compromisos “a pecho descubierto” en los que se les iba la vida,
pues lo único que consiguen –en la mayoría de las ocasiones- son enojosas e
inútiles fricciones.
En su lugar, la aparición de un juicio más objetivo va a proporcionar una cierta
serenidad, mezclada a veces con resignación o concesiones indulgentes, que le
hace aceptar a los otros y a sí mismo como seres no perfectos, con sus defectos a
los que es necesario acomodarse.
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UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
El desarrollo de la independencia y la autonomía emocional y de conducta –para
otros autores representativos de la teoría cognitiva-evolutiva, como es AUSUBEL,
1952- viene a ser interpretado como un proceso de “desatelización”.
El niño tiene conciencia de que, para ver satisfechos sus deseos, no puede contar
con sus propias fuerzas y tiene necesidad de los padres. Su rol es por tanto el de
“satélite” de los padre. Rol subordinado, pero adaptativo y eficaz.
Cuando a partir de la pubertad el adolescente comienza a experimentar sus propias
fuerzas y habilidades, la posición no sólo deja de ser adaptativa, se torna
insostenible.
La maduración de la personalidad del adolescente coincide entonces con la
desatelización.
Por otra parte, la salida de la órbita paterno-filial coincide con su ingreso en otra
órbita de influencia, la del grupo de compañeros.
No obstante, la influencia de una y otra órbita varía según los contenidos o
situaciones de que se trate. Así, por ejemplo, cuando el tema o la situación –a
tratar- se percibe como de mayor importancia (decisiones significativas o
“trascendentales”, como la elección profesional) suele ser más frecuente que los
adolescentes hagan elecciones en la línea que harían sus padres. Por el contrario,
en temas o situaciones más triviales o de menor importancia (como los temas del
vestir, las modas, las diversiones, etc.) los adolescentes reflejan estar más
influenciados por sus iguales.
2.
Autonomía Personal
El desarrollo de la independencia y autonomía de los valores
morales
Desde la niñez hasta la adolescencia y, sobre todo, durante la adolescencia se
produce un desarrollo progresivo del pensamiento moral, pasando desde una
moralidad heterónoma a una moral autónoma; desde una moralidad basada en la
autoridad de los adultos, en especial de los padres y educadores, a una moralidad
racionalista, basada en las propias reflexiones y criterios personales.
Autonomía de los valores morales según Piaget
La moral “heterónoma”, se da entre los cuatro y los ocho años. Se funda en una
ética de la autoridad. PIAGET denominó “realismo moral” a la tendencia del
niño a considerar los deberes y los valores que se relacionan con ellos como
subsistentes en sí mismos, independientemente de la conciencia y como
obligatoriamente impuestos. Este realismo conlleva tres aspectos:
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APRENDIZAJE Y DESARROLLO EN LA ADOLESCENCIA
UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
1. Por un lado, el deber. Todo acto encaminado a obedecer bien una regla o a
un adulto es bueno; por el contrario, todo acto que no obedezca a la regla o
al adulto será un acto malo. Por tanto, el bien se define rigurosamente a
través de la obediencia. No es su conciencia la que elabora las reglas, sino
que éstas ya se le han dado elaboradas.
2. En segundo lugar, para el realismo moral, las reglas se deben respetar al
pie de la letra, son sagradas y no se pueden cambiar.
3. La tercera característica surge de las dos anteriores. Si el niño concibe las
reglas al pie de la letra y define al bien a través de la obediencia, es natural
que evalúe los actos en función, no de la intencionalidad que los guía sino de
la conformidad material con las reglas planteadas. De ahí proviene la
“responsabilidad objetiva”.
Lógicamente, el niño cree en la “justicia inminente”, donde confunde las leyes
morales con las físicas y cree que cualquier accidente o percance físico que ocurra
después de una mala acción es un “castigo enviado por Dios o por cualquier otra
fuerza sobrenatural”, por lo cual el castigo es el resultado invariable de una
violación de las reglas, y también define en sí mismo la maldad de un acto: un acto
es malo si produce un castigo.
La moral autónoma comienza a darse a partir de los ocho años o, por lo menos,
cuando el niño comienza a ir al colegio. Es ahí donde el alumno se encuentra en
situaciones donde él es el que tiene que tomar decisiones, lo cual le hace
sentirse semejante a sus mayores. Igualmente se va dando cuenta que hay otras
personas a las que él respecta, que piensan de otra manera, que tienen otros
puntos de vista sobre las normas que el consideraba sagradas e inmutables. Todo
esto le lleva a pensar al niño que no existe una norma absoluta e inamovible de
la moralidad y que las personas van elaborando sus propios códigos morales.
PIAGET decía que esta moralidad autónoma es de tipo igualitario y democrático,
pues el niño procede según reglas morales propias.
De esta manera va desapareciendo el respeto unilateral que determinaba la
obligación hacia los adultos, para dar lugar al desarrollo del respeto mutuo y la
solidaridad con los padres, que va a conducir al niño a la conclusión de que las
reglas son convenios establecidos y mantenidos por iguales con miras a un interés
común.
El niño va a ir abandonando su posición absolutista respecto a los juicios morales
en la medida en que va a ser capaz de colocarse en el lugar del otro,
reconociendo distintos puntos de vista.
Con ello, dejará de juzgar los actos por sus consecuencias para pasar a
juzgarlos por la intencionalidad que encierran. De esta manera el castigo ya no
será una necesidad absoluta, ni revestirá signos de expiación, sino que representa
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UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
una censura que pone en evidencia al culpable al mostrar que se ha roto el lazo de
la solidaridad o la reciprocidad.
Estas dimensiones son de carácter cognitivo y van desde la subjetividad a
la objetividad y desde el absolutismo al relativismo.
En estas edades hay que tener presente que, así como el pensamiento
adolescente se caracteriza por el racionalismo y la intransigencia, su sistema
ético participa de estas mismas características. El adolescente sobreestima la
facultad apenas adquirida del pensamiento abstracto que le permite establecer
reglas morales comunes que, como esquemas, violentan los casos particulares. El
adolescente, incapaz de comprender la riqueza de la diversidad, pretende
dirigir su conducta, y la de los demás, por principios fijos e intransigentes.
Por otra parte, pese al carácter de pretendida autonomía que busca el adolescente
en su pensamiento moral, busca el apoyo en una autoridad que le sirva de
modelo y garante moral. Sigue rechazando toda autoridad que se le impone desde
fuera, sea la familia, la iglesia, la escuela, mientras reconoce al mismo tiempo
incondicionalmente
a
otra
persona
cuyo
efecto
ha
hecho
él
deliberadamente.
Las autoridades que hasta ahora había encontrado no han resistido a su crítica. De
ahí que se aparte de esas autoridades e intente erigir por sí mismo una ordenación
de valores que brote de su interior; de ahí que fije su atención en alguien que
personifique en su forma de vida sus valores morales; es decir, lo que a él le
parece puro, bueno, noble.
El valor moral de las acciones no se medirá ya sólo por la conformidad con
la ley, sino por la responsabilidad del sujeto en dichas acciones; es decir,
por su intención de respetar la ley en su espíritu más que en la letra.
Autonomía de los valores morales según Kohlberg
En el orden comportamental, seguramente el más importante elemento es el
desarrollo y aprendizaje de la conducta prosocial o altruista; otro orden de
aspectos relacionados con la moralidad serían el juicio y razonamiento ético, y la
evolución de la conciencia moral.
La teoría e investigación más amplios (orientación cognitivista, organización de
estadios, método de entrevista o encuesta sobre problemas morales) relacionados
con la evolución del juicio moral se vincula a la obra de Kohlberg.
Para Kohlberg el desarrollo moral se cumple en niveles, preconvencional,
convencional y postconvencional, cada uno de cuales, a su vez, incluye dos
estadios. El desarrollo culmina en la idea justicia como reversibilidad (Kohlberg,
1964, 1981). De su investigación empírica resulta que la adolescencia es la edad
en la que suele pasarse del nivel convencional al postconvencional.
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APRENDIZAJE Y DESARROLLO EN LA ADOLESCENCIA
UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
I. Juicio moral preconvencional
La moral es externa.
Estadio 1: Obediencia y miedo al castigo
Antes de los 7 años. La moralidad depende de la autoridad que manda. Es
heterónoma (externa)
Estadio 2: (de 7 a 11 años)
La moralidad se hace cognitiva y el niño puede ver las cosas desde una
perspectiva a distancia y lógica
Adquiere gradualmente la noción de justicia:
•
Todo el mundo debe recibir lo mismo.
•
Se debe devolver a otro el mal que este ha hecho.
•
La ausencia de castigo es la ausencia de falta.
El estadio en el cual se asumen las normas si favorecen los propios
intereses. El individuo tiene por objetivo hacer aquello que satisface sus
intereses, considerando correcto que los otros también persigan los suyos.
Las normas son como las reglas de los juegos: se cumplen por egoísmo.
Se entiende que si uno no las cumple, no le dejarán jugar. Es un estadio
propio del niño y de las personas adultas que afirman: «te respeto si me
respetas», «haz lo que quieras mientras no me molestes».
II. Juicio moral convencional
Expectativas interpersonales.
Estadio 3:
Se asume la perspectiva de los intereses del grupo.
Se vive de acuerdo a lo que los otros esperan.
Se hace lo que la mayor parte de las personas hacen.
Estadio 4:
Normas sociales establecidas
Consiste en asumir el punto de vista de los demás,
La ley empieza a volverse universal.
Se defiende la necesidad de cumplir con las leyes.
Las normas dejan de ser individuales.
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TECNOLOGÍAS
La moral convencional es de sumisión a la regla.
En los estadios convencionales, 3 y 4, la moralidad está definida cómo
sustentadora del orden social y en conformidad con las expectativas de
otros. La adherencia a las normas establecidas constituye, en este nivel, el
núcleo sobresaliente y la esencia de la obligación moral.
La motivación moral es ya interna, pero basada todavía en gran medida
en la previsión de la censura o la alabanza de los otros significativos para el
sujeto.
El estadio 3 es el de la moralidad del «buen chico», que mantiene
excelentes relaciones con los demás, moralidad dominante en la infancia
tardía y en la primera adolescencia.
El estadio 4 es el de asumir responsabilidad y cumplir con el deber,
siendo capaz de colocarse en la perspectiva de otros para fundar un sistema
de derechos y de legítimas expectativas. Aquí comienza la autonomía
moral: se cumplen las normas por responsabilidad. Se tiene conciencia de
los intereses generales de la sociedad y éstos despiertan un compromiso
personal.
III. Juicio moral postconvencional
Estadio 5:
Se cumple la etapa del contrato social y la defensa de los derechos
individuales.
Las reglas son observadas por el bien común y no porque son
impuestas por el sistema.
Las normas son parte de un contrato que une a los miembros de una
sociedad.
Estadio 6:
Se alcanzan los principios morales universales
Es el nivel más elevado.
Obligan a todos sin excepción.
Las personas son fines en sí mismas y como tales han de ser
tratadas.
Por nivel postconvencional entiende Kolhberg el de los principios morales
asimilados.
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UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
La moralidad ahora es comprendida como coincidencia con baremos compartibles,
derechos y deberes, también con normas, pero sólo en la medida en que sirven
a fines humanos.
El estadio 5 es el de la moralidad del contrato social y de la ley
democráticamente establecida. Derecho y deber son definidos en términos de
contrato, no de conveniencia de los individuos.
Es el estadio de la apertura al mundo. Se reconoce que además de la propia
familia, grupo y país, todos los seres humanos tienen el derecho a la vida y a
la libertad, derechos que están por encima de todas las instituciones sociales
o convenciones. La apertura al mundo lleva, en segundo lugar, a reconocer la
relatividad de normas y valores, pero se asume que las leyes legítimas son sólo
aquéllas obtenidas por consenso o contrato social. Ahora bien, si una norma va
contra la vida o la libertad, se impone la obligación moral de no aceptarla y de
enfrentarse a ella.
El estadio 6, en fin, es el de los principios éticos de conciencia que invocan
una universalidad racional y requieren consistencia no importa en qué momento y
circunstancia. En él la conducta se halla gobernada por un ideal interiorizado
de justicia, situado por encima de las ocasionales circunstancias y de las
eventuales reacciones de las demás personas. Son estadios alcanzables ya en
la adolescencia, pero muchas personas no llegan nunca en su vida al nivel
postconvencional
Respecto a los mecanismos que rigen la transición de un estadio a otro Kohlberg
dos apunta dos aspectos: el desequilibrio y reequilibramiento cognitivo,
debido, a su vez, a que en la interacción social los esquemas de conocimiento y
razonamiento moral se ven continuamente desafiados al quedar contrariadas las
propias expectativas; la capacidad de ponerse en el lugar de otro, de
colocarse en la perspectiva de los demás, es la que parece constituir la
característica del nivel convencional.
Turiel (1966) ha emitido la hipótesis de que el desequilibrio cognitivo resulta sobre
todo de la exposición a niveles de razonamiento moral ligeramente superiores al
actual nivel del sujeto.
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Unidad 4: Desarrollo en el Adolescente III
3.
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TECNOLOGÍAS
El autoconcepto y la autoestima
El autoconcepto, noción más general, incluye una identificación de las
características del individuo así como una evaluación (selección) de las mismas.
La autoestima es un concepto que hace más hincapié en el aspecto de la evaluación
de las características. En conjunto nos referimos al autoconocimiento del individuo.
El autoconcepto es importante –más en la adolescencia- si consideramos que el
hecho de que las personas ejecuten o eviten ciertas conductas depende del grado
en que aquel sea potenciado o se sienta amenazado.
La autoestima, en definición de Martínez y Montañé (1981) es la satisfacción
personal del individuo consigo mismo, la eficacia de su propio funcionamiento
y una actitud evaluativa de aprobación que la persona siente hacia sí misma. Es el
sentido de verse bueno y valioso, que se concreta en confianza y seguridad en sí
mismo (el individuo cree ser capaz, ser significativo y digno). Se aprende,
fluctúa y la podemos mejorar.
El nivel de autoestima es responsable de muchos éxitos y fracasos
escolares da a un concepto positivo de sí mismo, potenciará la capacidad de la
persona para desarrollar las habilidades y aumentará el nivel de seguridad
personal, mientras que un bajo nivel de autoestima enfocará a la persona hacia la
derrota y el fracaso.
Cuanto más positiva sea la autoestima del alumno: más preparado estará para
afrontar las adversidades, más posibilidades tendrá de ser creativo en su trabajo,
más oportunidades encontrará de establecer relaciones enriquecedoras, más
inclinado estará a tratar a los demás con respeto, más contento y satisfecho estará
con su trabajo.
Por el contrario, una baja autoestima pueden relacionarse con determinados
problemas psicológicos como son: depresión, angustia, miedo a la intimidad, miedo
al éxito, abuso de alcohol, drogadicción, bajo rendimiento escolar, inmadurez
emocional, propensión al abandono, incluso, el suicidio.
Es importante recordar que la autoestima es un sentimiento que se expresa
siempre con hechos. En un alumno puede detectarse la autoestima por lo que hace
y cómo lo hace. Llegados a este punto nos vendrá bien describir las características
de un alumno con alta autoestima:
Actuará independientemente. Elegirá y decidirá cómo emplear su tiempo
buscando amigos y entretenimientos por sí sólo.
Asumirá sus responsabilidades. Actuará con seguridad en sí mismo, sin que
haya que pedírselo. Interiorizará la responsabilidad de ciertas tareas o
necesidades evidentes.
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TECNOLOGÍAS
Afrontará nuevos retos con entusiasmo. Le interesarán tareas
desconocidas, cosas y actividades nuevas que aprender y poner en práctica y
se lanzará a ellas con confianza en sí mismo.
Estará orgulloso de sus logros. Eligen sus propias metas y sienten un placer
consciente por su consecución.
Demostrará amplitud de emociones y sentimientos. De forma espontánea
sabrá reír, sonreír, gritar, llorar y expresar su afecto y en general sabrá pasar
por distintas emociones sin reprimirse.
Tolerará bien la frustración. Sabrá encarar las frustraciones de distintas
maneras, esperando, riéndose de sí mismo, replicando, etc. y será capaz de
hablar de lo que le entristece.
En cambio, un alumno con baja autoestima…
Desmerecerá su talento. Pensará que no puede hacer esto o aquello, o que
no lo aprenderá nunca.
Sentirá que los demás no le valoran. Se sentirá inseguro o decididamente
negativo sobre el afecto o el apoyo que le prestan sus padres profesores o
amigos.
Se sentirá impotente. Encarará retos y dificultades sin ningún convencimiento
de poder superarlos.
Se dejará influir mucho. Cambiará de ideas y de comportamiento con mucha
frecuencia, según con quién esté: le manipularán otras personalidades más
fuertes.
Tendrá pobreza de emociones y sentimientos. Repetirá una y otra vez unas
pocas expresiones emocionales, como el descuido o el enfado.
Eludirá las situaciones que le provoquen ansiedad. Tendrá escasa
tolerancia ante las circunstancias que le provoquen temor, ira o sensación de
caos.
Se pondrá a la defensiva y se frustrará con facilidad. Será un alumno
incapaz de aceptar las críticas o las peticiones inesperadas, y pondrá excusas
para justificar su comportamiento.
Echará la culpa a otros de sus debilidades. Rara vez admitirá errores y
debilidades, y la mayoría de las veces atribuirá a otros y/o a la mala suerte la
causa de sus dificultades.
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TECNOLOGÍAS
Como estrategias para fomentar la autoestima, tener en cuenta los siguientes
factores:
Evitar lo negativo. Tener en cuenta que, antes de tratar de construir
autoconceptos positivos realistas, es necesario evitar autoconceptos negativos,
ya que una vez que el alumno ha creado los negativos se encuentra en situación
más difícil de superar las contrariedades.
Competencia. Se ha demostrado que expectativas personales elevadas y un
alto grado de competencias en padres y profesores, producen efectos positivos
en el alumno. Esto se traduce, por ejemplo, en que la tarea que se plantee al
alumno debe suponer la suficiente dificultad como para ofrecer interés al
alumno, pero no tantas como para llevar irremisiblemente al fracaso.
Libertad. Deben propiciarse ambientes con suficiente libertad de elección, de
modo que el sujeto pueda llevar a cabo decisiones significativas, empezando por
la libertad de cometer errores.
Respeto. Lo que más necesita el alumno es que el padre o el profesor le
considere como alguien importante, valioso, capaz de rendir en las tareas
personales.
Afecto. Se sabe que la situación de aprendizaje psicológicamente sana y
acogedora, estimula al alumno a rendir más y a desarrollar sentimientos de
dignidad personal.
Control. La orientación personal y académica -claramente definida, establecida
y relativamente firme (no permisiva en exceso)- produce un mejor
autoconcepto en los alumnos. No obstante, hay que dejar constancia que el
control no implica ni el ridículo ni la amenaza.
Éxito. El profesor –en términos generales- debe proporcionar una atmósfera de
éxito más que de fracaso, puesto que ya se sabe que los autoconceptos
cambian después de las experiencias de éxito o de fracaso. La continua
conciencia de fracaso reduce las expectativas y no favorece en ningún modo ni
el esfuerzo, ni el aprendizaje, ni el desarrollo personal.
En conclusión, un programa de acción educativa que busque potenciar el
autoconcepto y la autoestima, pasa obligatoriamente por los siguientes elementos:
1. Aceptación del alumno, confianza y posibilidades de elección.
2. Delimitación clara de directrices y autoridad, siendo la mejor forma para
conseguir que este objetivo surta efectos positivos un planteamiento de
acción democrática y no autoritaria del profesor.
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UNIDAD 2: CARACTERÍSTICAS Y ELEM
TECNOLOGÍAS
3. En situaciones difíciles se necesitan ciertas directrices para superarlas con
éxito. Este último proceso comprende tres aspectos:
•
Facilitarle al alumno una perspectiva optimista.
•
Señalarle caminos adecuados para el éxito.
‡Dejar en manos de los alumnos la responsabilidad de su propio desarrollo.
4.
Bibliografía
Branden, N. (1990): Cómo mejorar su autoestima. Barna, Ed. Paidos.
Branden, N. (1993): El poder de la autoestima. Barna, Ed. Paidos.
Castanyer, O. (1996): La asertividad: Expresión de una sana autoestima.
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Madrid, Ed. Debate.
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