Acusación Particular Deuda Y Migraciones

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ACUSACION PARTICULAR DEUDA Y MIGRACIONES
Los movimientos migratorios han sido una realidad a lo largo de la historia, los
pueblos se han desplazado de su lugar de procedencia a otros países o a otras zonas
dentro de su mismo país. La constante entre las multiples causas que pueden existir
para migrar, ha sido la búsqueda de un medio de vida que les permita subsistir, pues
la decisión de abandonar voluntariamente las propias raíces y entorno es muy poco
frecunte.
Las razones han sido diversas, casi tanto como los individuos, pero siempre
relacionadas con las oportunidades y circunstancias sociales, politicas y económicas.
El contexto económico ha sido y es probablemente el factor más relevante en el marco
de los procesos migratorios tanto en ese nivel individual de sujeto que abandona su
país de origen en busca de mejores condiciones de vida, como en el nacional donde
muchos países emisores de dicha emigración están embarcados en contextos de
inestabilidad económica, crisis financieras, desempleo, etc.
Estos procesos de crisis económica nacional, fruto en muchos casos del
endeudamiento externo, influyen notablemente en las migraciones.
Así, numerosos paises en vías de desarrollo son víctimas de este endeudamiento y
contemplan como sus ciudadanos son actores de los procesos migratorios del siglo XXI
con las consecuencias que esto conlleva para el orden económico global.
Esta inmigración produce efectos tanto en los países de origen de los ciudadanos como
en los países receptores.
Por un lado, las remesas enviadas por los emigrantes son una fuente de
divisas muy importante y necesitada por los países endeudados ya que
contribuyen a hacer sostenibles situaciones nacionales que de otro modo habrían sido
imposibles de sobrellevar.
Ahora bien, no es casualidad que estas remesas internacionales que tienen como
destino los países en vías de desarrollo sean cada vez mayores. La ruta del dinero
refleja en realidad la dirección Norte-Sur de los flujos migratorios actuales y se queda
en nada si la comparamos con las inmensas erogaciones de los países del Tercer
Mundo para pagar su deuda externa.
En 1970 la deuda externa del mundo subdesarrollado era de 68 mil millones de
dólares. En una década creció hasta 577 mil millones de dólares multiplicándose,
además, las tasas de interés por cuatro.
En los años 80 la deuda se convirtió en impagable y en uno de los principales
obstáculos para el progreso.
Por otro lado, la salida de un porcentaje elevado de población joven y
preparada puede tener implicaciones negativas para un país.
En el último informe sobre “Migración y Desarrollo” emitido por las Naciones Unidas se
recoge que: “El éxodo de talento de países pobres a otros más prósperos con
frecuencia implica una grave pérdida para el desarrollo”
El resultado es que 6 de cada 10 inmigrantes mayores de 25 años y altamente
cualificados que vivían en los países de la OCDE en el año 2000 provenían de países en
desarrollo que no son capaces de compensar los colosales gastos de formar a una
fuerza de trabajo cualificada con los beneficios que podrían reportar las inversiones en
negocios a su retorno.
Así que no basta con plantear una operación específica para aliviar la deuda externa y
con ello producir un impacto en los índices de inmigración. Debemos reducir la deuda
porque supone un obstáculo para el desarrollo del país y está condenando a muchas
personas que no lo desean a abandonar sus países. El tratamiento adecuado de la
deuda externa debe redundar en una mejora de las condiciones de vida de los más
necesitados, haciendo por tanto menos neceasria la opción de emigrar.
Por ello acusamos:
Al BM y al FMI
- Por su enorme responsabilidad en la generación y perpetuación de la crisis de deuda
externa en los países del Sur.
- Por sus políticas de gestión de la Deuda que no tienen en cuenta la existencia de
Deudas cuyo origen y gestión encierra claramente irregularidades e incluso
ilegalidades.
Al gobierno español
- Por su posición de apoyo pasivo a las políticas de dichas instituciones y por su
silencio absoluto cuando había que informar a la ciudadanía española sobre su
participación en las mismas.
Con toda contundencia queremos, de manera inequívoca y como cuestión
inapelable e inaplazable.
- El reconocimiento jurídico y político de los hombres y mujeres de los países del Sur
como sujetos de derecho.
- La ejecución de las políticas necesarias para abolir la deuda externa.
- Prohibicción de cualquier política económica que implique repercusiones negativas
sobre otros países, ponga en peligro la vida de los ciudadanos o impida la satisfacción
de sus necesidades básicas.
- La opción de toda persona a decidir dónde desea vivir, pasando ello por encontrar
una solución definitiva a la deuda externa.
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