tema 15 la empresa como organización

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La empresa como organización
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TEMA 15
LA EMPRESA COMO ORGANIZACIÓN
La empresa como organización. Marco institucional. Concepto. Realidad económica y
entorno. Clases de empresas y criterios de clasificación. Los objetivos de la empresa.
Sistemas de dirección y gestión.
1. La empresa como organización.
La empresa cuenta con una serie de estructuras que la conforman como una
organización encaminada a la producción de bienes y servicios, dentro de un ámbito
más general, que es el entorno (institucional, organizativo y económico) en el que se
desarrolla su actividad. Las estructuras que explican a la empresa como organización son:
-
Una estructura funcional, en el que se desarrollan el conjunto de las actividades
habituales de la empresa.
Una estructura jerárquica, que ordena las relaciones en torno a una autoridad
común, encaminada a la consecución de un objetivo común por parte de la
empresa.
Una estructura de decisión, que permite que se tomen decisiones por los
elementos con capacidad para ello con vistas al funcionamiento de la empresa.
La estructura organizativa de la empresa, en definitiva, muestra la configuración de
la organización, sus elementos y relaciones, con vistas a poder desempeñar de manera
adecuada las tareas que deba llevar a cabo y cumplir con los objetivos previstos.
Junto a la estructura organizativa se encuentra la estructura económico-financiera,
encargada del diseño de la actividad económica (fundamentalmente a través de las
inversiones) y financiera (mediante la obtención de fuentes de financiación) de la empresa.
2. Concepto.
Se puede definir a la empresa de forma genérica como un conjunto de factores
de producción coordinados, cuya función es producir y cuya finalidad viene determinada
por el sistema de organización económica en el que se desenvuelva su actividad. En las
economías de mercado, ese objetivo sería la maximización del beneficio. La actividad
empresarial conlleva un riesgo, pues puede que el funcionamiento de la empresa no cumpla
con el objetivo previsto inicialmente. Por otra parte, toda la actividad empresarial (la puesta
en marcha de todos los factores productivos para generar producción) tiene detrás la figura
del empresario, encargado de coordinar todos los esfuerzos encaminados a la producción.
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Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
La empresa es, por tanto, una unidad económica dentro de un marco institucional
y de un entorno económico, cuyas características son:
a) La empresa es una unidad de producción.
b) La empresa es una unidad de decisión, planificación y control de dicha
actividad productiva.
c) La empresa es una unidad financiera, con su propia estructura financiera y
relaciones con los mercados financieros.
d) La empresa es una comunidad de intereses, organizada de forma jerárquica,
entre el conjunto de empleados en la misma, con la intención de lograr el
objetivo que la empresa como estructura superior, se haya propuesto.
3. Marco institucional. Realidad económica y entorno.
El entorno se puede definir como todo aquello que es ajeno a la empresa como
organización, pero que puede influir o modificar la actividad de la empresa.
Dentro del entorno se pueden identificar distintas dimensiones:
A. Dimensión sociocultural, determinada por el conjunto de factores que explican
la estructura social y cultural del entorno en el que se desenvuelve la empresa.
B. Dimensión económica, determinada por el sistema económico en el que
funciona la empresa. En las economías de mercado (y en las economías mixtas
de mercado), sería el mercado como institución el que determina esta
dimensión económica.
C. Dimensión tecnológica, determinada por los factores que influyen en los
métodos de producción disponibles para la empresa (y en la elección de uno de
ellos).
D. Dimensión político-legal, definida por la forma de funcionamiento del sistema
político, así como por el marco legal y regulador que delimita la actividad de la
empresa a todos los niveles (en definitiva por su marco institucional). La
empresa se encuentra supeditada al conjunto de leyes y de normas que regulan
su actividad a todos los niveles.
A su vez, este entorno se puede definir a distintos niveles, en función del ámbito
geográfico que se considere: desde un nivel global a escala mundial, hasta un nivel local (el
más cercano a la empresa). Entre ambos se encontrarían un nivel internacional
(determinado por la combinación de mercados nacionales que influyen en a empresa), un
nivel país, o un nivel regional.
Todas las relaciones que la empresa realiza con los distintos componentes de su
entorno (clientes, proveedores, legisladores, sindicatos, etc.) influyen en la toma de
decisiones de la empresa y en los resultados que esta obtiene.
La empresa como organización
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Se puede distinguir dentro del entorno dos categorías bien diferenciadas:
-
-
Entorno general, que afecta a todas las empresas de una sociedad dada. Estaría
compuesto por variables culturales, tecnológicas, educativas, políticas, legales,
de disponibilidad de recursos naturales, medioambientales, demográficas,
sociológicas y económicas. Este entorno general, dependiendo de cuál sea el
conjunto de características que le definan, puede ser más o menos adecuado
para la actividad empresarial en su conjunto.
Entorno específico, en el que se incluyen las variables que afectan a cada una
de las empresas por separado. Estas variables se pueden agrupar de la siguiente
manera:
o Clientes (usuarios y distribuidores del producto).
o Proveedores (de materias primas, bienes de equipo, otra serie de
componentes y servicios y, por último, los propios trabajadores de la
empresa).
o Competencia (tanto frente a clientes como frente a proveedores).
o Marco socio-político (intervención o regulación gubernamental del
sector, actitudes políticas frente a la industria y el producto, así
como las relaciones con los sindicatos).
o Marco tecnológico (tanto referidas a tecnologías de proceso como de
producto).
La empresa se mueve, por tanto, en un entorno complejo, con múltiples
perspectivas, que además es cambiante. Una de los retos de la empresa es adaptarse a estos
cambios de manera adecuada, teniendo en cuenta que el entorno influye en sus decisiones,
pero que, al mismo tiempo, la actividad empresarial influye en dicho entorno.
3.1. Responsabilidad social de la empresa.
Conforme se ha ido desarrollando, la empresa se ha convertido en un elemento
fundamental de nuestra sociedad, al mismo tiempo fuente de poder y garante de la
satisfacción de nuestras necesidades físicas; en definitiva, ha devenido una de las
principales fuerzas impulsoras del cambio social, trayendo importantes mejoras a nuestro
modo de vida.
Ahora bien, no debe olvidarse que la actividad empresarial también causa una serie
de problemas e inconvenientes (contaminación, especulación del suelo, ocupación del
espacio, etc.) que habitualmente no han sido tenidas en cuenta por los gerentes de las
empresas. Hoy en día no cabe ninguna duda de que el desarrollo empresarial debe
compaginar la búsqueda del beneficio privado con la de un mayor bienestar social y
humano.
A lo largo de la historia siempre ha existido una preocupación (reflejada en la
evolución del pensamiento económico) por la consecución de la máxima eficiencia por
parte de las empresas (entendida como minimización del coste de producción y, por tanto,
de la utilización de recursos). En las sociedades actuales, sin embargo, la preocupación
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Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
va más allá de la eficiencia económica, atendiendo también a los costes sociales que la
actividad empresarial puede ocasionar, el más significativo de los cuales es la
contaminación y el deterioro del medio ambiente (un buen ejemplo de lo que en economía
se denominan externalidades), que implica la asunción de costes para otros agentes
económicos y para la sociedad en su conjunto. En estos casos, se señala que la empresa
traslada parte de su responsabilidad a la sociedad, al no tener presente ni hacerse cargo de
los costes que impone a otros agentes.
Se puede decir que la empresa (según un estudio del Comité para el Desarrollo
Económico) puede representar su grado de compromiso en la asunción de
responsabilidades ante el problema por medio de esferas concéntricas:
1. La esfera interior representaría las responsabilidades básicas de la empresa,
derivadas del ejercicio eficiente de la actividad económica (producción, empleo
y crecimiento económico)
2. La esfera intermedia representa las responsabilidades ligadas a prioridades
sociales (conservación del medio ambiente, relaciones laborales, información a
los consumidores, cumplimiento de contratos, protección frente a los
accidentes, etc.).
3. La esfera exterior recogería lo que se pueden denominar responsabilidades de
cambio social, que englobaría una serie de responsabilidades deseables para el
futuro, todavía poco definidas, y de contenido más asocial (menos relacionadas
con la actividad de la empresa), como combatir la pobreza, temas de
urbanismo, etc.
La realidad actual es que las empresas se debaten entre los 2 círculos interiores, si
bien esta duda sólo se plantea en el caso de que la asunción de las responsabilidades de la
esfera intermedia suponga una reducción de los beneficios empresariales. Sobre esta
cuestión se pueden distinguir 3 posturas:
A. Enfoque negativo, opuesto a la asunción de responsabilidades por parte de las
empresas que vayan más allá de la consecución de la máxima eficiencia en la
producción dentro de las reglas del juego (libre competencia), con la menor
intervención pública posible.
B. Enfoque favorable, que defiende que asumir un mayor compromiso con la
sociedad favorecerá un incremento de los beneficios a largo plazo y,
posiblemente, también a corto plazo. Esto se justifica señalando que los
empresarios y accionistas, como parte de la sociedad, se benefician de este
mayor compromiso, a lo que se une que la percepción social de este mayor
compromiso puede ayudar a las empresas a mejorar su imagen, incrementando
sus ventas. La crítica a este enfoque se centra básicamente en que no siempre la
empresa persigue la maximización del beneficio y que, en el caso de que este
sea el objetivo, no es fácil medir hasta que punto las variaciones de los
beneficios se deben a ese mayor compromiso asumido por la empresa.
C. Enfoque intermedio, que defiende, a diferencia de los 2 enfoques anteriores,
que el objetivo de la empresa no es maximizar el beneficio, pues se trataría de
La empresa como organización
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negociar para alcanzar un compromiso que mejore el bienestar de toda la
comunidad que participa en la empresa (accionistas, pero también, directivos,
trabajadores, clientes, proveedores, etc.), en definitiva beneficiando a una
comunidad social mucho más amplia de lo que en principio se tiene en cuenta
cuando sólo se contempla la maximización del beneficio. Este enfoque lleva a
una asunción de responsabilidades intermedia entre los dos anteriores, dentro
de una estrategia de promoción de la imagen corporativa de la empresa.
Hoy en día predomina el primero de estos enfoques, aunque la balanza tiende a
favorecer el desarrollo de los otros dos, con empresas más comprometidas socialmente.
Debe tenerse en cuenta a este respecto que, igual que la empresa impone unos costes a la
sociedad, también recibe importantes beneficios de ésta (externalidades positivas de las que
en este caso se beneficia la empresa), derivados de las infraestructuras, un marco legal
estable, o la educación o la sanidad públicas gratuitas; todo esto ayuda a la empresa a
producir más eficientemente.
Una forma de documentar el grado de responsabilidad social de una empresa
puede ser la realización y posterior difusión de lo que se denomina un “balance o informe
social”, que informe a los agentes de las externalidades positivas o negativas que genera a
la sociedad, de los que hace para solucionarlas y de las relaciones con los grupos sociales
implicados en ellas. Esta información sería complementaria a la de los balances anuales o
las cuentas de pérdidas y ganancias tradicionales.
Asimismo, otras formas de mostrar el grado de responsabilidad asumido por la
empresa puede ser la realización de actividades de mecenazgo, el establecimiento de
fundaciones, promocionar una imagen de compromiso medioambiental y social, o llevar a
cabo una política informativa transparente. Todo ello presumiblemente mejorará la imagen
de la empresa y permitirá que sus productos tengan mejor acogida por parte del mercado.
3.2. Factores económicos que influyen en la empresa.
Dentro del entorno que envuelve la actividad empresarial, configurado por
multitud de elementos como venimos viendo, vamos a destacar por su relevancia los de
índole económica que, siguiendo una clasificación realizada por la Organización
Internacional del Trabajo, se pueden ordenar según tengan su origen en el ámbito de la
economía nacional o en el de la internacional y, en segundo lugar, dentro de los primeros,
distinguiendo entre los que tengan carácter permanente y aquéllos que sean temporales.
3.2.1. Factores económicos permanentes.
-
Nivel general de la actividad económica, influido a su vez por las dimensiones
del mercado nacional, las disponibilidades del factor trabajo y las existencias
de capital social básico.
Grado de desarrollo económico de la región donde está establecida la empresa.
Índice de crecimiento de la población.
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Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
-
Grado de industrialización (y ligado a él grado de especialización de la fuerza
laboral).
Niveles salariales (que influyen la intensidad de uso de los factores del método
de producción utilizado por la empresa).
Distribución de la riqueza a nivel nacional (qué influye en la cantidad
demandada de bienes y en el tipo de bienes que se demandan).
Disponibilidad de materias primas y de capitales nacionales.
3.2.2. Factores temporales de orden nacional.
-
Nivel de actividad económica coyuntural.
Situación de la balanza de pagos (dependencia de factores o capitales
extranjeros).
Tipos de interés (que repercuten en los planes inversores de las empresas).
3.2.3. Factores temporales de orden internacional.
-
Nivel de actividad económica mundial (que incide en la economía nacional en
un mundo crecientemente integrado, así como en el volumen de relaciones
comerciales y financieras con el resto del mundo).
Competencia entre empresas (competitividad nacional e internacional).
Otros factores (grado de proteccionismo, modificaciones en tipos impositivos,
etc.)
3.3. Marco social.
El entorno social de la empresa ha variado de forma significativa desde hace un
siglo. Entonces las relaciones laborales se realizaban directamente entre oferentes y
demandantes finales, sin ningún tipo de intermediación, fijando así las condiciones
laborales con ventaja para el empresario, que se enfrentaba a múltiples trabajadores
individuales sin poder de negociación.
Con la aparición de los sindicatos, la situación cambia drásticamente, forzando un
equilibrio en las negociaciones laborales frentes a empresas cada vez mayores. Además, los
sindicatos no se centran únicamente en las condiciones salariales, ocupándose también de
otros muchos aspectos relativos a las condiciones de trabajo (duración de las jornadas
laborales, seguridad en el trabajo, incentivos no salariales, etc.).
Para hacer frente a la creciente fuerza de los sindicatos, las empresas también se
han coordinado en agrupaciones de empresarios o patronales.
En ocasiones las negociaciones entre empresas (o patronales) y sindicatos
requieren de la fuerza mediadora del gobierno o de alguna instancia pública, al estar las
posiciones de partida de las dos partes muy separadas. Es posible que algunos conflictos
laborales lleguen a requerir la intervención judicial o de algún mediador independiente.
La empresa como organización
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El fruto de las negociaciones se plasma en los convenios colectivos firmados por
sindicatos y empresarios (ya sean individuales o sectoriales), donde se establecen las
condiciones que regularán las relaciones laborales en el seno de las empresas. Un convenio
colectivo debe abordar cuestiones como:
-
-
qué trabajadores quedan incluidos en el convenio.
especificar los derechos y deberes de las partes en la relación laboral (jornada
de trabajo, vacaciones, salarios, horas extraordinarias, promociones,
productividad, cambio en puestos de trabajo, prerrogativas del empresario,
etc.).
proporcionar mecanismos de arbitraje y de superación de los conflictos que se
pudieran presentar.
definir los procedimientos para la renovación de dichos convenios.
En el proceso de negociación, ambas partes cuentan con medios de presión para
intentar conseguir sus fines. Los sindicatos pueden recurrir a informar a la opinión pública,
a manifestaciones o a huelgas. Los empresarios también pueden recurrir a la información
pública o a cierres patronales (poco frecuentes por perjudicar la imagen de la empresa).
En otro orden de cosas, señalar que cada vez es más frecuente que se busque la
mayor implicación posible de los trabajadores con la empresa a través de medidas de
incentivación adicionales y de buzones de sugerencias en los que los trabajadores pueden
aportar ideas para obtener una mayor productividad o un mejor funcionamiento de la
empresa (de nuevo con recompensas económicas).
Todos estos aspectos que configuran el entorno social de la empresa tienen una
gran importancia en las decisiones de nuevas inversiones o de ampliación del negocio de
las empresas. Si una planta tiene una gran conflictividad, es muy probable que las
decisiones de inversión de la empresa se desvíen a plantas alternativas. En el caso de que el
ambiente laboral sea bueno, esto favorecerá a ambas partes, empresarios y trabajadores, que
de esta forma tienen incentivos claros a mejorar en la medida de lo posible el ambiente de
trabajo.
3.4. Marco tecnológico.
El avance científico, tecnológico y en el conocimiento de los mejores
procedimientos para sacar el máximo partido a estas nuevas tecnologías (y en definitiva, las
máquinas y mecanismos asociadas a ellas) permite explicar gran parte de los avances
empresariales en los últimos tiempos (junto a otras variables, como mejoras organizativas,
en el entorno social y ambiental, etc.).
La evolución del cambio tecnológico afecta tanto a los productos como a los
procesos de obtención de los mismos. El envejecimiento tecnológico del producto obliga a
la empresa a realizar esfuerzos continuados que permitan a sus productos estar al día y ser
atractivos para los consumidores. Esto puede llevar a que bienes que no están totalmente
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amortizados (en sus costes de lanzamiento, de nuevas maquinarias o procedimientos
productivos, etc.) se retiren del mercado por obsolescencia tecnológica.
Sin embargo, probablemente las mejoras tecnológicas más relevantes son las
referentes a los procesos de producción, que permiten ahorros de costes, mejoras de
calidad, o ambos factores simultáneamente, mejorando la competitividad de la empresa y,
de esta forma, bien bajar el precio de sus productos (obteniendo así una mayor cuota de
mercado), bien obtener mayores beneficios (que mejoren el atractivo de la empresa en
Bolsa y permitan mayor capacidad de autofinanciación en el futuro).
El ritmo de difusión de nuevas tecnologías difiere mucho según el sector que se
considere, si bien en general tiende a ser lento por la tendencia de las empresas a alargar la
vida operativa de sus equipos para poder amortizarlos; esto lleva a que en muchas
ocasiones coexistan en algunos sectores empresas con tecnologías de producto de proceso
muy diferentes.
Debe indicarse asimismo que los cambios tecnológicos pueden dar lugar a
reestructuraciones organizativas de la empresa, haciendo surgir nuevas divisiones (la de
informática, por ejemplo) y nuevos puestos en la organización (acompañados de otros que
desaparecen). La estructura de la empresa debe gozar de la suficiente flexibilidad para
poder acomodarse a estos cambios con rapidez y bajos costes. Esto puede suponer además
que se deba reciclar trabajadores hacia sectores o ámbitos de la producción donde puedan
ser más necesarios.
Otros factores socioculturales que pueden formar parte del entorno social de la
empresa son cuestiones como las tradiciones laborales o la ética del trabajo existente tanto a
nivel de empresa como a nivel nacional, así como las características de los recursos
humanos con que cuenta la empresa (o el país en términos más generales), especialmente en
relación con su formación (relativo al concepto de capital humano).
4. Clases de empresas y criterios de clasificación.
Existen muchos criterios diferentes para clasificar a las empresas que dan lugar
muy diversos tipos de empresas. Vamos a realizar un repaso a las principales tipologías
existentes al respecto, teniendo presente que en numerosas ocasiones estas clasificaciones
están interrelacionadas.
4.1. Las formas empresariales: unitaria-simple y múltiple-compleja.
El paso del tiempo ha permitido evolucionar a las formas empresariales, de manera
que han terminado por predominar sólo las más eficientes, en torno a dos maneras genéricas
de organizarse: la unitaria-simple (US) y la múltiple-compleja (MC).
Las empresas más sencillas y con menor tamaño de producción siguen una
estructura US que puede definirse por las siguientes características:
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-
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Representan una estructura jerárquica y piramidal.
Es una estructura muy orientada al proceso (técnico y administrativo), por lo
que tiende a burocratizarse en exceso.
Es una organización con una concentración del poder, con un estilo de
dirección de tipo paternalista, caracterizada por una fuerte centralización de la
autoridad.
Habitualmente las formas US combinan explotaciones (negocios) y
establecimientos (plantas) bajo una única sociedad mercantil.
La forma empresarial MC se presenta como una solución a la creciente
complejidad de las estructuras empresariales, que pretende una mayor eficiencia interna
mediante una ruptura de la jerarquía y una mayor descentralización. Esta forma empresarial
presenta 3 características principales:
-
-
Una distribución de tareas basada, por una parte, en una dirección general
asistida por departamentos encargados de las decisiones estratégicas y, por otra
parte, un conjunto de ejecutivos responsables de las decisiones operativas de
las distintas divisiones de la empresa.
La dirección general realiza tareas de asesoramiento y de control financiero
(auditoria interna) de las divisiones.
La distinción entre dirección general y divisiones operativas permite un mayor
compromiso de la primera con la mejoría en las tareas organizativas.
Las formas MC suelen combinar distintas explotaciones (negocios) y plantas,
normalmente con una estructura de grupo de sociedades.
4.2. Criterios económicos de clasificación empresarial.
Se pueden establecer varios criterios de clasificación de las empresas desde una
perspectiva económica, un resumen de los cuales se encuentra en la Tabla 1.
La mayor parte de estas tipologías se explican por sí mismas. Vamos a comentar,
no obstante, brevemente, algunos aspectos destacables de algunas de estas clasificaciones.
La clasificación en función del sector económico de actividad de la empresa se
utiliza muy a menudo, pudiendo realizarse con diferentes niveles de desagregación. La que
hemos presentado en la tabla es la más agregada o general (también la más utilizada, pues
pese a su sencillez proporciona una información muy relevante). La Clasificación Nacional
de Actividades Económicas (CNAE) presenta clasificaciones mas detalladas con distintos
niveles de desagregación para cada uno de los sectores comentados en la tabla.
Comentar que en España, al igual que ha pasado en la mayor parte de los países
desarrollados, el sector servicios (terciario) ha ido adquiriendo una importancia creciente en
los últimos 50 años en relación con el conjunto de la economía, suponiendo en la actualidad
en torno al 65% de la actividad total, con un 25% aproximadamente del sector secundario y
el resto para el sector primario, cuando a principios del siglo pasado la distribución era
prácticamente la opuesta.
316
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Atendiendo a la clasificación en función del tamaño, comentar en primer lugar
que éste se puede medir atendiendo a criterios muy diferentes (volumen de ventas, nº de
empleados, valor añadido, beneficios, cash-flow, etc.) y, en segundo lugar, que muchas
veces se suele simplificar agrupando a las empresas en función de su tamaño simplemente
en PYMES, por una parte, y grandes empresas, por otra.
Tabla 1
Criterios económicos de clasificación empresarial
Criterio
Sector económico
Clase de empresas
• Agropecuarias (sector primario, incluye pesqueras)
• Industriales (sector secundario, incluye minería y energía)
• De construcción (sector secundario)
• De servicios (sector terciario)
Tamaño
• Muy grandes
• Grandes
• Medianas (PYMES)
• Pequeñas (PYMES)
• Muy pequeñas (PYMES)
Estructura social de
• Artesanal
producción
• De economía social (cooperativas)
• Capitalista
Sistema técnico
• Monoproducto
• Multiproducto
• De producción en serie
• De producción bajo pedido
Localización
• Monoplanta
• Multiplanta
Ámbito de competencia
• Monomercado
• Multimercado
• Nacionales
• Multinacionales
Fuente: BUENO, E.; CRUZ, I.; DURÁN, J. J. (1995) y elaboración propia.
En relación a la estructura social de producción, la empresa artesanal es heredera
de las formas empresariales primitivas, características de las empresas comerciales
individuales y de pequeñas explotaciones agropecuarias y manufactureras (muchas veces
con un trabajo manual realizado por un número reducido de trabajadores). Las de economía
social se caracterizan básicamente porque los medios de producción pertenecen a los
propios trabajadores, mientras que las empresas capitalistas (predominantes en la
actualidad) suelen emplear tecnologías más estandarizadas y van dirigidas a mercados más
amplios.
La empresa como organización
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4.3. Criterios jurídicos de clasificación empresarial.
Igual que sucede con los criterios económicos, también existen diferentes
tipologías de empresas atendiendo a una perspectiva jurídica.
Atendiendo a la titularidad de los medios de producción, se puede hablar de
empresas privadas o empresas públicas. Asimismo, dentro de las empresas privadas, según
las características jurídicas de su propiedad, se puede distinguir entre empresas
individuales y empresas societarias.
Las empresas privadas, cuyo capital es propiedad de individuales o personas
físicas, en el sentido que estudia el derecho empresarial. Las empresas públicas, cuyo
capital es propiedad del Estado (o de otras corporaciones de Derecho público: CC.AA.,
Diputaciones, Municipios, etc.) en todo o en parte, pero siempre teniendo el control de la
empresa. Vamos a desarrollar cada una de estas categorías.
4.3.1. Empresas individuales.
La empresa individual representa el tipo de organización empresarial más simple,
cuyo propietario es una persona física o individual. Según el Código de Comercio se define
a través del concepto de comerciante o de empresario individual. En estas empresas es
difícil diferenciar la propiedad de la empresa de su dirección, pues habitualmente recaen en
la misma persona (que aporta tanto su trabajo como su capital para el funcionamiento de la
empresa).
En nuestros días se pueden distinguir entre empresas individuales artesanales y
capitales, que se diferencian porque en estas últimas existe un mayor grado de división del
trabajo, siendo el número de trabajadores mayor. Ésta última es la empresa característica de
los comienzos de la industrialización, en las que se empieza a distinguir la renta en función
de su procedencia entre rentas de la tierra, salario, intereses del capital y beneficios del
empresario.
4.3.2. Empresas societarias.
Las empresas societarias se caracterizan porque varias personas son aportantes de
capital o de trabajo según un determinado contrato de asociación, por el que se crea una
personalidad jurídica nueva, distinta de la que pueden tener los socios. Las empresas
societarias pueden ser, a su vez, de distintos tipos:
Ø Sociedades de personas (también englobadas bajo la denominación de
sociedad colectiva), constituidas por comerciantes o socios que aportan tanto
capital como trabajo (así como sus características personales: prestigio, crédito,
etc.). Es, en definitiva, una extensión de las sociedades personales, en la que
los socios responden solidaria, mancomunada e ilimitadamente de las deudas
sociales (incluso con los bienes particulares de los socios, si llegara el caso),
debiendo figurar en la razón social de la empresa al menos el nombre de alguno
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Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
de los socios. Éstos participan en el beneficio en función del capital aportado
y/o del trabajo realizado.
Ø Sociedades de capitales o capitalistas, en las que la responsabilidad de los
socios se limita únicamente al capital aportado, sin involucrar ya a su
patrimonio personal. Es por ello que en la razón social ya no deben figurar el
nombre o nombres de los socios, pudiendo utilizarse siglas o nombres
figurados. Dentro de este tipo de sociedades puede distinguirse entre:
o Sociedad anónima (SA): se trata de una forma jurídica pensada para
que las empresas puedan alcanzar una mayor dimensión. Su capital
se divide en partes alícuotas denominadas acciones, que son títulos
negociables y fácilmente transferibles, nominativos o al portador,
sujetos a cotización en Bolsas de Valores (una vez cumplan los
requisitos exigidos), que representan una cuota de la propiedad del
patrimonio social, dando derecho a participar en los beneficios (o a
cobrar dividendos). Aunque lo habitual es que cada acción equivalga
a un voto, esto puede variar en función de los estatutos de la
sociedad o en los acuerdos alcanzados por la junta general de socios.
Lo habitual es que los socios deleguen la administración de la
empresa en un consejo de administración o en un administrador
único, por lo que propiedad y gestión suelen estar separadas.
o Sociedad de responsabilidad limitada (SL): está pensada para dar
personalidad jurídica a empresas de tipo medio ya que, aunque los
socios responden del capital aportado, se pretende restringir el
número de socios y el capital social, pudiendo exigirse aportaciones
mínimas para llegar a ser socio. Su capital se divide entre títulos
iguales, individuales, acumulables y transmisibles (normalmente
entre los socios), denominados participaciones. La gestión de la
sociedad puede llevarse a cabo tanto por los socios como por otras
personas contratadas la efecto.
Ø Sociedades mixtas o intermedias (básicamente referidas a las sociedades
comanditarias o en comandita), que son sociedades colectivas en las que
alguno de los socios sólo aporta capital, escapando así de la responsabilidad
ilimitada y quedando fuera de la administración de la sociedad, con lo que sólo
participa en el reparto de beneficios. También pueden existir sociedades
comanditarias por acciones, en las que el capital comanditario se divide en
acciones que se regulan igual que lo hacen en las S.A.
Ø Sociedades de economía social, entre las que destacan las cooperativas (que
algunos autores engloban dentro de las sociedades mixtas, al ser sociedades de
capital variable), las sociedades anónimas laborales (SAL, se trata de una S.A.
en la que la mayor parte del capital es propiedad de los trabajadores, como
respuesta a empresas en crisis) y las sociedades agrarias de transformación
(SAT, antiguas cooperativas agrarias). Centrándonos en las cooperativas, al ser
representativas del resto de las sociedades de economía social (con la salvedad
La empresa como organización
319
de ser sociedades de capital variable), se trata de empresas alternativas frente a
las sociedades capitalistas, que pretenden dar una respuesta más social en
términos de creación de empleo, de mayor participación de los socios y de
fomento del desarrollo económico de la comunidad local o regional en la que
desempeñe su actividad.
Las características esenciales de este tipo de sociedades son:
-
Se basan en el principio de solidaridad entre los socios y en el principio
democrático de una persona = un voto.
No hay afán de lucro o de maximizar la rentabilidad del capital. Lo que
persigue es la satisfacción de las necesidades comunes de los socios y una
remuneración justa para los mismos.
Hay libre entrada y salida de socios.
La cooperación es libre y no impuesta, aunque se la pueda encauzar y
reglamentar, siendo el órgano máximo de gobierno la asamblea de socios.
El capital es variable, pues se constituye por las aportaciones de los socios y
por los beneficios (que se suelen reinvertir). Los trabajadores son los
propietarios y socios de la empresa.
Que las cooperativas sean sociedades de capital variable no implica que en el resto
de las sociedades comentadas (de capital fijo), éste no se pueda modificar, sino que para
hacerlo se precisan una serie de requisitos internos y externos o de publicidad que
garanticen la operación de modificación del capital como cifra de responsabilidad social
ante terceros.
Las principales diferencias entre las sociedades de capital y las sociedades
cooperativas puede observarse en las tabla que figura a continuación.
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Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
Tabla 2
Principales diferencias entre sociedades de capital y cooperativas
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
Sociedad de capital
Fin: obtención de beneficio del capital
Número de socios: puede ser limitado
Factor principal: el capital
Sólo pueden ser socios quienes aporten
capital
No cuenta la persona, sino el capital
Capital fijo
Objetivos independientes, en principio,
de los socios
Los derechos de los socios se transfieren
con las participaciones del capital
Los beneficios se distribuyen en
proporción al capital aportado
Sociedad cooperativa
Satisfacer necesidades de los socios
Ilimitado
El trabajo
Pueden ser socios todos los que se dediquen
a la actividad cooperativa
Es la persona el elemento principal
Capital variable
Objetivos dependientes de las necesidades
de los socios
La condición de socio es intransferible
Los beneficios se reparten en proporción a
la actividad desarrollada (incluida la
aportación de capital)
10. Las reservas se reparten entre los socios Las reservas no se pueden repartir
en caso de liquidación
Fuente: BUENO, E.; CRUZ, I.; DURÁN, J. J. (1995) y elaboración propia.
9.
4.3.3. Empresas públicas.
En las economías de mercado, el papel de las Administraciones Públicas en la
economía es relevante en la mayor parte de los países, dando lugar a lo que se conoce como
economías mixtas de mercado. El dilema acerca de si el sector público debe o no intervenir
en la economía y, en caso de que se defienda su intervención, qué grado debe tener ésta, es
muy recurrente y está fuertemente mediatizado por juicios de valor. En nuestros días,
predomina la corriente liberal, que prefiere limitar la intervención estatal al mínimo
imprescindible.
La manera más directa de intervención pública en la esfera privada de la economía
son las empresas públicas que, a la par que se reduce la intervención pública en las
economías de las mayor parte de los países industrializados, ha estado sujeta a un proceso
de privatización que ha conducido a que su relevancia en términos de su participación en la
vida económica de estos países (entre los que se incluye España) se haya reducido
significativamente. Hoy en día, la presencia de empresas públicas se ha reducido de manera
significativa en aras de esa mayor liberalización a que antes hacíamos referencia, debido a
que se considera que las empresas públicas funcionan de manera menos eficiente que las
privadas. En todo caso, la consecución de la mayor eficiencia posible (poniéndose al nivel
de las empresas privadas) debe ser uno de los objetivos primordiales (junto a los que
justifiquen su nacimiento y existencia) de las empresas públicas existentes.
La empresa como organización
321
Para analizar la relación existente entre empresa y Estado (que puede dar lugar a
que el Estado se involucre en la actividad productiva de la economía), vamos a comenzar
por señalar las principales motivaciones que subyacen (o deben subyacer) tras la
intervención pública en la economía, que son, por una parte, atender a los principios de
justicia, de garantía de los derechos humanos y de promover el bienestar general y, por otra
parte, atender a las necesidades económica de la colectividad, procurando los bienes que
ésta desee e intentando supervisar el sistema económico.
Desde una perspectiva liberal, el Estado sólo debe intervenir si es deseable para la
colectividad que el Estado desempeñe determinadas actuaciones en lugar del sector
privado, o cuando alguna de las actividades realizadas por la iniciativa privada no se realice
debida a su escasa rentabilidad privada. Desde una perspectiva más radical o
intervencionista, el sector público debe tener mayor protagonismo en la vida económica de
un país debido a diferentes razones:
-
Necesidad de proteger el bienestar individual y promover elevados niveles de
salud, seguridad, educación, etc. Públicas.
Conservación del medio ambiente y los recursos naturales.
Mantener un ritmo estable de actividad económica.
Proteger a los consumidores frente a las prácticas abusivas de las empresas,
especialmente de los monopolios y los oligopolios.
Desde el punto de vista normativa de la teoría económica, basado en la teoría del
bienestar, el intervencionismos público en la economía se da en presencia de fallos de
mercado (situaciones en las que el sector privado, empresarial fundamentalmente, no asigna
de manera eficiente los recursos o, dicho de otra manera, no es capaz de llegar a un óptimo
paretiano). Los principales fallos de mercado son:
§ Economías de escala (o rendimientos crecientes a escala), que dan lugar al
surgimiento de monopolios naturales.
§ Divergencias entre los costes privados y sociales, que dan lugar a la presencia
de externalidades o efectos externos (positivos o negativos).
§ Presencia de incertidumbre y de información imperfecta, que ocasiona
problemas como el riesgo moral o la información asimétrica.
§ Existencia de bienes públicos, que permiten un consumo conjunto sin poder
cobrar un precio por acceder a ellos.
§ Presencia de estructuras de mercado no competitivas (si bien esto no
constituye un fallo de mercado propiamente dicho).
La presencia de los fallos de mercado, incluso desde una perspectiva liberal (en
mayor medida si incluimos las razones argüidas por los enfoques más intervencionistas
vistas con anterioridad), justifica la intervención del sector público en la economía, que
puede tomar distintas formas:
• Regulaciones o normativas de muy distinta índole.
• Controles de precios, salarios o tasas de beneficios.
322
Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
• Estructura impositiva (impuestos directos, indirectos, aranceles, tasas, etc.).
• Nacionalización de la actividad productiva (a través de empresas públicas).
Junto a la realización de planes de desarrollo (realizados generalmente con
anterioridad a los años 70 del pasado siglo), una de las formas más habituales de alcanzar
estos propósitos ha sido el establecimiento de nuevas empresas públicas o la
nacionalización de empresas privadas con diferentes finalidades. En unos casos, estas
empresas públicas se justificaban por la realización de un papel auxiliar a la iniciativa
privada en sectores en los que la inversión privada era insuficiente o inexistente; otras veces
con la intención de mantener precios bajos en servicios o sectores de interés social,; en
otras ocasiones, para estimular la competencia en mercado con estructuras monopolistas u
oligopolistas; por último, por razones sociales, si se pretendía evitar el cierre de empresas
privadas en crisis.
En definitiva, las principales razones que se han defendido a lo largo del tiempo
para aconsejar la creación de una empresa pública (tanto de orden económico-social, las
5 primeras, como político-social, las restantes) se pueden resumir en las siguientes:
-
Falta de rentabilidad privada de una actividad interesante desde un punto de
vista social.
Control de precios en el sector.
Necesidad de realizar elevadas inversiones que la iniciativa privada no puede
asumir por no ser rentables a corto plazo.
Combatir situaciones de monopolio y oligopolio.
Promover el desarrollo industrial y el empleo en determinadas regiones.
Evitar que los intereses privados prevalezcan sobre los generales en sectores
especialmente relevantes por su interés.
Razones de interés militar y de defensa.
Razones de prestigio nacional a nivel internacional.
Etc.
La intervención del Estado se puede hacer de forma directa, en cuyo caso la
gestión se realizaría por algún organismo de la Administración Pública, utilizando
funcionarios y dependencias públicas y financiándose con cargo a los presupuestos
públicos. Pero también se puede hacer de forma delegada, a través de empresas públicas o
de empresas concesionarias, que gozan de un mayor grado de autonomía.
Podemos hablar de tres formas de gestionar las empresas públicas:
a) Empresas con presupuesto autónomo, en el que la propia empresa dispone de
sus propios ingresos y realiza sus gastos con independencia del presupuestos
público, si bien la gestión corresponde a la Administración Pública.
b) Empresas con administración autónoma, que funciona de forma análoga a una
empresa privada, si bien es propiedad del estado, que puede imponer
directrices de gestión y nombrar a su equipo directivo.
La empresa como organización
323
c) Empresas con gestión delegada. En los casos de gestión delegada se cede la
explotación a un concesionario que deberá someterse a algunas condiciones
como, por ejemplo, fijar determinadas tarifas o precios, conservar las
instalaciones, etc. Asimismo se deben estipular la forma en la que se
distribuirán los beneficios con la Administración, así como el plazo de
concesión (al término del cual, las instalaciones revierten a la Administración
Pública). La principal ventaja de este sistema es que el Estado mantiene el
control y la propiedad de la empresa, pero no debe preocuparse (en un
principio) por la gestión de la misma. Los inconvenientes pueden surgir en el
caso de que las condiciones de la concesión demuestren ser excesivamente
favorables para una de las partes afectadas o en el caso de que las condiciones
de la concesión no se cumplan por quien la ha recibido.
4.4. Criterios organizativos de clasificación empresarial.
Estos criterios organizativos se encuentran resumidos en la siguiente tabla.
Tabla 3
Criterios organizativos de clasificación empresarial
Criterio
Configuración básica
Estilo de decisión
Ejercicio de autoridad
Organización jurídica
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
Fuente: BUENO, E. (1993).
Estilo de dirección
Clases de empresas
Empresas jerárquicas o altas
Empresas profesionales o planas
Empresas polimórficas o flexibles
Empresas centralizadas
Empresas descentralizadas
Empresas autoritarias
Empresas participativas
Empresas unisocietarias (una sola sociedad o dimensión
jurídica)
Empresas plurisocietarias (grupo de sociedades)
Empresas jerarquizadas-burocráticas (estilo conservador)
Empresas funcionales-profesionales (estilo tecnocrático)
Empresas creativas y flexibles (estilo innovador)
5. Los objetivos de la empresa.
Si bien suele aceptarse que el objetivo esencial de una empresa capitalista es
maximizar el beneficio, esto no es más que una simplificación de la realidad, pues los fines
que pretende alcanzar una empresa son complejos a la hora de definirlos, formularlos de
manera adecuada (simple y directa) y precisarlos.
324
Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
La formulación de los objetivos de una empresa se enmarca dentro del proceso
general de toma de decisiones, encuadrado a su vez en los sistemas de dirección y gestión
de la empresa. Estos objetivos deben cumplir una serie de criterios: deben ser deseables,
factibles, cuantificables, comprensibles, motivadores y consensuados.
Por su parte, las condiciones en la formulación de los objetivos, importantes
también (junto a los criterios anteriores) para conseguir un éxito en su consecución, son:
-
Definir correctamente el nivel satisfactorio previsto de cada objetivo.
Conocer el potencial de cada unidad organizativa dentro de la empresa, lo que
puede ayudar a no fijar objetivos excesivamente ambiciosos.
Conocer las características de las restricciones que impiden u obstaculizan el
cumplimiento de los objetivos.
Dada la imposibilidad de alcanzar simultáneamente todos los objetivos deseables,
deben estructurarse y jerarquizarse éstos de manera realista, desglosándolos en una serie de
subojetivos o metas intermedias, que a su vez se alcanzarán a través de las acciones que la
empresa adopte con ese fin.
Los problemas básicos en la elaboración y formulación de los objetivos se
pueden desglosar en 3 categorías:
a) Tomar conciencia clara de cuáles son los objetivos de la empresa, adaptándolos
a las circunstancias cambiantes del entorno.
b) Considerar el factor oportunidad en la generación y consecución de dichos
objetivos.
c) Formular los mismos de manera objetiva, con vistas a alcanzarlos de forma
racional.
Si bien los objetivos de cada empresa son diferentes en función de sus propias
especificidades (tanto internas como externas), se pueden enumerar una serie de objetivos
genéricos a alcanzar por la dirección de una empresa capitalista, a saber:
I. Maximizar la producción y el beneficio de la empresa.
II. Lograr un desarrollo y crecimiento armónico de la empresa, tanto a nivel
global, como de los diversos subsistemas que la componen.
III. Mantener una estabilidad socio-económica entre la fuerza laboral y el resto de
los factores externos e internos de la empresa.
Por otro lado, la empresa, dentro de la responsabilidad social que adquiere, debe
equilibrar sus objetivos con la finalidad de satisfacer a un gran número de agentes:
accionistas, empleados, proveedores, clientes, Estado y sociedad en general. Este
compromiso social establece una serie de restricciones y limitaciones sobre los objetivos a
establecer por parte de la empresa y su potencial grado de cumplimiento.
La propia naturaleza de la empresa influye en la fijación de sus objetivos. No es lo
mismo a este respecto una empresa pública que una privada, una pequeña empresa o una
gran empresa, una empresa individual o una empresa societaria.
La empresa como organización
325
La separación en muchos casos entre propiedad y dirección, así como las nuevas
técnicas más profesionalizadas de administración, son factores fundamentales en el
establecimiento de los objetivos de la empresa. En este sentido, las características de la
dirección pueden ser determinantes (capacitación, agresividad, prudencia, etc.).
Cyert y March dicen que las organizaciones no tienen objetivos; solamente los
tienen las personas. Los objetivos de cada persona o grupo de personas dentro de la
organización (la empresa) se establecen a través de negociaciones de estos grupos entre sí y
con la propia organización.
Desde este punto de vista, dentro de la empresa existen distintos grupos pugnando
por conseguir sus propios objetivos, lo que puede conducir a que éstos sean cambiantes.
Siguiendo este esquema se puede establecer una clasificación muy general de los objetivos
de la empresa, en función de los grupos que la integran:
-
Los propietarios de la empresa tienen como objetivos maximizar el valor de la
empresa (y por tanto su propio capital) a largo plazo, mientras que a corto
plazo pretenden maximizar la rentabilidad de su capital (su beneficio).
Los empleados pretenden maximizar su remuneración y mejorar sus
condiciones laborales.
Los directivos pretenden maximizar el crecimiento de la empresa y, en líneas
generales, su propio prestigio.
Ansoff no está de acuerdo con la visión de Cyert y March, diferenciando entre
objetivos de los participantes o grupos que integran la empresa, y los propios objetivos de
la empresa. Además, este autor distingue entre:
• Objetivos, que pueden ser económicos (ganancias, productividad, etc.) y no
económicos (responsabilidad social, ética, filantropía, etc.). Estos objetivos
serían una serie de reglas de decisión que permiten a la dirección medir la
actuación de la empresa con vistas a la consecución final de estos fines.
• Responsabilidades: se trataría de responsabilidades aceptadas por la propia
empresa (por ejemplo, financiar una fundación o determinadas obras sociales)
• Restricciones: son reglas de decisión que excluyen ciertas posibilidades de
acción de las empresas (por ejemplo, establecer un salario mínimo o
determinadas condiciones laborales por su propia cuenta, sin tener en
consideración al resto de los componentes de la empresa).
En definitiva, el establecimiento de objetivos se deduce del entorno, de la
estructura interna de la empresa y del pasado de la empresa. Ahora bien, los diferentes
objetivos que se planteen no sólo deben ser compatibles entre sí, sino que también debe ser
compatibles con el sistema de información de la empresa. Recordemos a este respecto que
los objetivos se han utilizado para estudiar integralmente la dirección de una empresa, a
través de la conocida “dirección por objetivos”, que permite que cada elemento o
subsistema empresarial persiga sus objetivos, combinando autonomía y coordinación dentro
de una estructura empresarial descentralizada.
326
Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
6. Sistemas de dirección y gestión.
En los diferentes enfoques que según la Teoría de Sistemas se han realizado sobre
la empresa se señala que los “sistema de dirección” o de “dirección y gestión” de la
empresa deben permitir un diseño y desarrollo eficientes del proceso de toma de decisiones.
La estructura del sistema que configura la empresa ofrece diversos niveles
decisorios en un sentido jerárquico o vertical, o varias partes o subsistemas en un sentido
funcional u horizontal. En palabras de Simon, las organizaciones (empresas) se
construyen en 3 niveles:
a) Un sistema básico o nivel físico de producción.
b) Un nivel de procesos programados de decisión para dirigir las operaciones
rutinarias del sistema físico.
c) Un nivel de procesos no programados de decisiones para vigilar los procesos
del primer nivel.
Estas organizaciones (según Simon) se dividen en subpartes mayores (subsistemas
principales), éstas en otras partes (subsistemas específicos) y así sucesivamente en
divisiones o departamentos, y éstos a su vez en secciones o en unidades operativas.
Apoyándonos en ideas de Simon, Forrester y Mélése, el sistema empresa puede
estudiarse según las distintas naturalezas de circulación de valores, de esta manera
(donde cada uno de los sistemas iniciales está englobado en el/los siguientes):
Tabla 4
Sistemas empresariales en función de la naturaleza de la circulación de valores
Naturaleza de la circulación
Valores en unidades físicas (intraelementos
empresariales y entre la empresa y el
exterior)
Valores
en
unidades
monetarias
(intraelementos empresariales y entre la
empresa y el exterior)
Datos deducidos de la acción del sistema
físico (información para la dirección)
Datos comunicados a los distintos usuarios
de información y componentes del proceso
decisorio o de planificación y control de la
empresa
Información transformada en las decisiones
que planifican los objetivos de la empresa.
Nivel del sistema empresarial
Sistema físico-económico
Sistema
físico-financiero
económico)
(financiero-
Sistema de acción-información de gestión
Sistema de comunicación de gestión
Sistema de información-decisión de gestión.
La empresa como organización
327
Los 2 primeros sistemas constituyen el sistema físico de la empresa (denominado
básico por Simon) que configura los procesos reales de transformación de factores en
productos. El sistema físico-económico corresponde al ciclo de explotación o de las
operaciones corrientes, y al ciclo del capital técnico o de las operaciones de inversión real.
El sistema físico financiero (considerada la unidad monetaria en sentido físico) responde a
los mismo ciclos, pero en sentido financiero: de tesorería para el de explotación y de
capital, o de obtención de recursos financieros para el de inversión real.
Los 3 últimos sistemas responden a la concepción del proceso de dirección de
Forrester: información-decisión-acción-información.
Si aceptamos como hipótesis que el sistema financiero-económico recoge
básicamente operaciones de capital en sentido tanto financiero como técnico, además de las
operaciones de tesorería, nos quedarán para el sistema físico-económico las operaciones del
ciclo de explotación: aprovisionamiento, producción y comercialización.
Pero el funcionamiento del sistema en su totalidad o, al menos en alguna parte,
necesita una dirección o una gestión. Esto exige una información para el proceso decisorio,
tanto en su versión de planificación como de control, decisiones que darán lugar a un
conjunto de acciones de manejo de las operaciones citadas. La información provendrá tanto
del exterior como de la propia estructura del sistema, exigiendo los adecuados canales de
comunicación para llegar en la forma y el momento oportunos a los centros decisorios. En
definitiva, los sistemas físicos, por una parte, y de dirección y gestión, por otra, están en
constante interacción.
El sistema de dirección se compone de dos subsistemas, referente uno al propio
alcance de la dirección (como conjunto de decisiones y estrategias globales, y de la función
de planificación a largo plazo, impulsora y motivadora de todo el grupo humano que
conforma la empresa) y otro al de la gestión (como conjunto de decisiones específicas
operativas, y de las funciones de planificación y de control a corto plazo, equilibradora,
coordinadora y operativa). En este sentido Mélése define el sistema de gestión como “el
conjunto de reglas, procedimientos y de medios que permiten aplicar métodos a un
organismo (el sistema físico) para realizar ciertos objetivos”. El sistema de gestión puede
descomponerse así en:
1. Subsistema de información y de comunicación.
2. Subsistema de decisión.
3. Subsistema de operaciones.
Por su parte, el subsistema de decisión se puede desagregar a su vez en:
2.1. Subsistema de programación.
2.2. Subsistema de control.
328
Manual de economía para el cuerpo técnico de hacienda
Cuestión que también se puede hacer extensiva, aunque con las características y su
propio nivel al sistema de dirección..En suma, se les puede clasificar así:
• Subsistema de dirección:
o Subsistema de planificación
o Subsistema de control (nivel dirección)
• Subsistema de gestión:
o Subsistema de información.
o Subsistema de decisión.
§ Subsistema de programación.
§ Subsistema de control (nivel gestión).
o Subsistema de operaciones.
Estos sistemas pueden corresponder tanto a un nivel total o agregado de las
operaciones de la empresa como a otro nivel inferior de operaciones concretas del ciclo de
explotación o del de capital.
Si sintetizamos funcionalmente los sistemas empresariales citados, podemos
llegar a esta clasificación de los mismos:
• Subsistemas del ciclo de explotación:
o Aprovisionamiento (compras de factores de producción).
o Producción (transformación de factores en productos).
o Distribución y comercialización (marketing y venta de productos)
• Subsistemas del ciclo de capital:
o Financiación (obtención de recursos financieros).
o Inversión (aplicación de los recursos financieros).
• Subsistemas directivos:
o Planificación y control.
o Información y comunicación.
Los últimos sistemas presentan una doble acepción, como ya se ha indicado, una
de carácter global (que atiende al conjunto de los sistemas empresariales) y otra de carácter
específico o para cada uno de los citados subsistemas, ya que cada uno de ellos puede
necesitar su propio circuito de información-decisión.
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