Epistemología y Trabajo Social
Trabajo Formativo: Fenomenología
Integrantes: Constanza González.
Sección: 12
Docente: José Miguel Pérez
La fenomenología de acuerdo al capítulo XV del texto "El búho de minerva",
surge de la contribución realizada por Kant, evidenciando tres grandes
corrientes, la dialéctica, la analítica y la fenomenología, siendo esta última
desarrollada por Husserl y el tema de discusión en el presente trabajo.
Las características principales de la fenomenología, en primer lugar, otorga
protagonismo a la conciencia, la realidad no se encuentra aislada es necesario
un sujeto que perciba y procese el mundo. En segundo lugar, según Echeverría
(2004) la intencionalidad verifica que la mente no es pasiva, la conciencia no solo
recibe datos más bien entrega sentido sobre las cosas. Así mismo el autor
reconoce que la fenomenología genera reducción, identificando al mundo entre
paréntesis, poniendo de lado las cosas científicas y/o prejuicios para observar el
fenómeno tal cual aparece, en su estado puro y esencial, sin realizar un sesgo
sobre el objeto de conocimiento.
Es importante identificar otras características fundamentales para la compresión
de la fenomenología, esta enfatiza en la experiencia cotidiana, proporcionándole
mayor importancia frente a los datos cuantitativos. Por otra parte, la intuición se
centra en la certeza, comprendiendo que la verdad no solo se encuentra en la
lógica, sino también valida la intuición inmediata, vivir e interpretar la experiencia.
Dada la contextualización de las características de la fenomenología es
importante reflexionar en como esta es parte fundamental del Trabajo Social, ya
que, aporta epistemología que valida la experiencia como fuente legitima de
conocimiento, cuestiona la objetividad y posiciona a la subjetividad y el encuentro
interhumano en el centro de la práctica profesional del Trabajo Social.
Por lo anterior, la validación de las experiencias de las personas, es fundamental,
no solo importa el hecho objetivo, como por ejemplo la falta de acceso a la
educación, sino también cómo las personas sienten la situación y perciben cómo
afecta en su realidad, continuando el mismo ejemplo anterior, el acceso a la
educación presenta otros problemas en la realidad de las personas en diversos
ámbitos tales como, laborales, sociales y económicos proporcionándole sentido
que solo las personas pueden explicar.
Finalmente, la fenomenología concilia valores éticos de la disciplina del Trabajo
Social, como lo es, la dignidad de las personas, la escucha activa y el
reconocimiento del otro como sujeto de derechos y no solo como objeto de
intervención. Bajo esta mirada, las personas se validan como personas con
conciencia e historia, lo cual es relevante y significativo. El trabajo social, por
tanto, debe buscar el significado que proporcionan las personas a las diversas
situaciones experimentadas a través de su vida, dándole sentido puesto que no
solo busca medir el problema desde afuera, sino que, a través de la experiencia
subjetiva del sujeto permite iniciar la intervención para generar el cambio
significativo y positivo en la vida de las personas.
Referencia bibliográfica
Echeverría, R. (2004). El búho de Minerva: Introducción a la filosofía moderna.
Santiago: Editorial Universitaria.