UNIVERSIDAD RAFAELA LANDIVAR
CAMPUS QUETZALTENANGO
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
DEPARTAMENTO DE ENFEMERIA
LICENCIATURA EN ENFERMERÍA
ENSAYO
LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO Y SU VALIDACIÓN CIENTÍFICA:
DEL SUJETO AL MÉTODO
JULIA CANDELARIA TUNAY COX
NO. DE CARNÉ 2075606
QUETZALTENANGO 02 DE FEBRERO DE 2026
Ensayo
La Construcción del Conocimiento y su Validación Científica: Del Sujeto al Método
La comprensión de la realidad ha sido una interrogante fundamental tanto para la filosofía
como para la ciencia. Para abordar cómo entendemos el mundo, es necesario analizar
primero la relación básica entre quien conoce y lo que es conocido, y posteriormente,
examinar los criterios rigurosos que transforman esas percepciones en conocimiento
científico válido. Basándonos en las fuentes seleccionadas, este ensayo explora la dinámica
entre el sujeto y el objeto, y cómo la ciencia refina esta interacción a través de la falsabilidad
y la reproducibilidad.
La Dinámica Sujeto, Objeto:
En la base de todo proceso cognitivo existe una relación indispensable entre dos elementos:
el sujeto y el objeto. El sujeto se define como un ser dotado de conciencia y voluntad,
mientras que el objeto es aquella entidad exterior (tangible o abstracta) que el primero
intenta asimilar e incorporar a su campo de conocimiento. No puede haber conocimiento
sin un ser capaz de conocer, ni sin una realidad susceptible de ser conocida.
La filosofía ha debatido largamente sobre quién determina a quién en esta relación. Por un
lado, el objetivismo sostiene que el objeto determina al sujeto; es decir, el sujeto resulta
afectado por cómo se le presenta el objeto (un ejemplo es el platonismo). Por el contrario,
el subjetivismo argumenta que es el sujeto quien, con sus propias condiciones de
posibilidad, determina al objeto (como en el pensamiento de Kant).
Para que el conocimiento se concrete, ocurre una operación cognoscitiva, un acto psíquico
instantáneo donde el sujeto procesa al objeto utilizando sus facultades (como los sentidos
o el intelecto). El resultado de esta operación es la representación, una imagen mental o
pensamiento que persiste en el tiempo y mediante la cual el sujeto intenta reproducir
internamente al objeto.
La Demarcación de la Ciencia
Si bien la relación sujeto-objeto explica cómo formamos representaciones mentales, la
ciencia requiere criterios más estrictos para validar esas representaciones como verdades
aceptables. Contrario a la creencia popular, no existe un único "método científico"
simplificado; figuras como Copérnico y Kepler revolucionaron la astronomía mediante
observaciones y análisis detallados sin realizar experimentos en el sentido tradicional. Del
mismo modo, Charles Darwin construyó la teoría de la evolución basándose en
observaciones extensas, más cercanas a la metodología de las ciencias sociales que a la
experimentación de laboratorio.
Entonces, ¿qué distingue a la ciencia de lo que no lo es? Las fuentes destacan tres pilares
fundamentales: falsabilidad, reproducibilidad y repetibilidad.
La falsabilidad, concepto atribuido a Karl Popper, establece que en la ciencia no existen
verdades absolutas, sino ideas que no han sido refutadas. Para que una proposición sea
científica, debe ser posible imaginar un enunciado empírico que la contradiga. Si una idea
es imposible de refutar, pertenece al ámbito de la fe o la pseudociencia, como ocurrió según
Popper con el psicoanálisis de Freud. Un ejemplo clásico es la afirmación "todos los cisnes
son blancos"; para que sea científica, debe existir la posibilidad de encontrar un cisne de
otro color que refute la generalización.
La Dimensión Colectiva y Autocorrectora.
El conocimiento científico trasciende al sujeto individual mediante la reproducibilidad y la
repetibilidad. La reproducibilidad implica que otros investigadores puedan recrear
exactamente los resultados utilizando los mismos datos y códigos originales. La
repetibilidad, por su parte, busca obtener resultados consistentes siguiendo el mismo
diseño experimental, pero con nuevos datos.
Este escrutinio colectivo es vital. Las ideas de Kepler y Copérnico perduraron porque otros
podían observar el mismo cielo y llegar a las mismas conclusiones. La ciencia se caracteriza
por estar en constante evaluación, revisión y corrección. Incluso teorías robustas como la
de Darwin contenían errores o lagunas (como el desconocimiento de la genética) que fueron
rectificadas y complementadas con el tiempo gracias a nuevas evidencias, como el estudio
de genomas y la resistencia bacteriana.
El conocimiento nace de la interacción fundamental entre un sujeto consciente y un objeto
cognoscible. Sin embargo, para que esta representación interna adquiera el estatus de
ciencia, debe someterse a reglas que trascienden la subjetividad individual. A través de la
falsabilidad, la ciencia rechaza los dogmas irrefutables, y mediante la reproducibilidad,
asegura que los hallazgos sean consistentes y verificables por la comunidad. Como
sugieren las fuentes, la ciencia no es un camino de perfección instantánea, sino un proceso
continuo de corrección y mejora donde la mente humana busca entender la realidad.