El ayer y hoy del Pago de los Arroyos

Anuncio
El ayer y hoy del Pago de los Arroyos: un recorrido por las páginas diarias de la
historia
12/ago/2008
Trabajo elaborado por alumnas del Instituto “Laura Vicuña”, de San Nicolás
Programa “El diario en la escuela”
"El diario: la historia escrita”.
Trabajo de Investigación:
“Arquitectura textual:
apuntalar el pasado es proyectar el futuro”
Sobre el Caso del Cine Teatro Palace
Introducción
Nos interesa sumar nuestras voluntades para poner en valor el patrimonio arquitectónico de la ciudad y para eso
hemos realizado este trabajo, en el que tomamos como ejemplo más representativo, el caso del Cine Teatro
Palace.
Hemos consultado como fuente principal los archivos del “Diario El Norte” y otros testimonios, inclusive orales.
Concretamente, nos ha interesado ver cómo a partir de la prensa escrita puede “re-armarse” la historia de una
comunidad, y cómo sin ese valioso tesoro de consulta, no podría ejercitarse la memoria ciudadana.
Nuestro objetivo principal fue seleccionar uno de los temas arquitectónicos más relevantes en la ciudad que
habitamos. El Cine Teatro Palace excedió la categoría de “edificio” para pasar a ser (durante su vida, y luego de su
destrucción) un emblema de épocas muy diferentes.
Cierto es que durante algunos años se le dio mucha valía para su conservación. Y también es cierto que, a pesar de
la memoria colectiva y el afán popular de preservarlo, nuestra época reciente no hizo lo suficiente para que
próximas generaciones de nicoleños pudieran disfrutarlo.
Hemos elegido los períodos de inauguración (año 1926) y su lamentable demolición (año 2000).
Desarrollo
Antes y después: ¿o construir y destruir?
Primeramente, nuestra forma de trabajo consistirá en comparar ambas épocas, ya que, por lo que reflejan las
fuentes consultadas, el valor dado a estos edificios, es diferente entre una y otra.
Antes, y hablamos del comienzo del siglo XX (año 1926), la sociedad le daba mayor importancia a sus
patrimonios arquitectónicos, ya que entendían que estos representaban parte de sus vidas. Aún siendo un edificio
recién inaugurado, se vislumbraba el señorío y se soñaba con que sería parte de la historia.
Para la sociedad arroyeña la construcción del Palace fue un hecho sumamente importante, que no solo vivió por
tiempo en el pensamiento de las personas, sino que fue muy reconocido y valorado como un edificio importante e
interesante para los medios de comunicación (diarios, revistas, televisión, entre otros). El país vivía un aire de
época que empujaba a construir, hacer, legar a las generaciones futuras sus esfuerzos.
En cambio nuestro tiempo, particularmente los últimos años, pareciera brindar todos los beneficios para instalar un
estado de "demolición" ya que se han flexibilizado una serie de normas que permiten mutilar, modificar y demoler
viejos edificios.
Lamentablemente, el patrimonio hoy no parece ser un tema importante para los estratos gubernamentales.
Coincidimos con que en cada administración debe haber temas urgentes que derivan de la coyuntura. Sin embargo,
no se deben descuidar los temas no menos importantes como la construcción de la identidad y el ejercicio de la
memoria que los valuartes del pasado representan.
¿Solo unas casas viejas…?
Preservar con criterio no es lo mismo que defender unas casas que puedan ser peligrosas para los moradores o
los vecinos, en cuanto a su solidez y estructuras.
Y conservar y valorar el patrimonio, está íntimamente ligado al crecimiento cultural desencadena una serie de
actitudes y costumbres -respeto, consideración, reconocimiento, valoración- que son perfectamente trasladables a
todos los campos de la vida social de una comunidad. La preservación del Patrimonio no pasa solamente por si se
mantienen unas cuantas casas viejas o no. La preservación del Patrimonio tiene que ver con la conservación del
registro de nuestra identidad. Se trata de tener conciencia y responsabilidad en la construcción de un paisaje que
refleje en su conjunto, por sectores, por áreas y en el todo, la historia que nos pertenece.
Hoy, en el inicio de un nuevo siglo, tal vez los rasgos que más sintetizan y caracterizan el estado de cambio de
nuestra sociedad son: la fragmentación, la exclusión, la ampliación de la brecha social, la concentración económica,
el decaimiento del nivel de vida y pérdida de expectativa de una porción importante de la población, junto al
enriquecimiento veloz de un segmento muy pequeño de los habitantes del país.
Y todo ello se refleja en los usos que hacemos de nuestras costumbres y en los abusos que día a día se
comenten, por lo menos en el área de edificación ciudadana.
Voces que dialogan
Son muchas las voces que, afortunadamente, dialogan en este encuentro atemporal y multicultural. Grupos
reducidos, partes de la sociedad que todos conformamos, bregan por respetar y valorar el patrimonio cultural e
histórico de nuestra ciudad. Esto se pone de manifiesto en las coberturas periodísticas de “El norte”, los artículos de
la revista “El Mirador”, la labor de asociaciones ambientalistas que entienden que la cultura es todo lo que el
hombre es o hace, y en ese afán rescatan de distintas maneras (instalaciones, divulgación, etc), el trabajo de
diversos sectores como escuelas, grupos, ong, etc.
Y fundamentalmente, la voz de los propios vecinos, que no pertenecen más que a nuestra ciudad, y con ese aval
inobjetable, se dieron en reunir frente al Palace para pedir por su vida, para rogar que no cayera la piqueta,
mientras los ojos se empañaban de lágrimas y recuerdos.
Voz que registra y lega al futuro es, también, la de la prensa, esa palabra escrita que dio origen a valiosos
testimonios que al ser consultados, demostraban una vez más la preocupación por el sueño de aquellos primeros
hombres.
El año de la inauguración, las noticias sobre el Palace, eran tratadas con muchísimo valor e interés, ya que en
ese momento, éste representaba uno de los edificios de gran importancia para la sociedad. Efectivamente, las
noticias sobre el Palace, estaban editadas en los sectores más privilegiados del diario: tapas, artículos con grandes
imágenes y variadas páginas.
Hoy en día, las páginas del diario El Norte lo tienen en cuenta, señalando la fecha de un modo u otro, año tras
año, recordándolo en cada acontecimiento importante o apoyando la organización y realización de actividades que
se relacionan con la problemática de la construcción y la preservación.
En este diálogo de voces tan variadas, la sociedad no ha dicho la última palabra, y lo que tenemos que tener en
cuenta, no es la cantidad de información que día a día se emiten, moderada, comprimida, sino la insistencia sutil de
la pluma para hacer referencia, siempre, a la identidad del pago de los arroyos.
La identidad que se escribe y vive
Teniendo en cuenta todo lo investigado y leído, el substancial protagonista es el patrimonio cultural e histórico de
San Nicolás de los Arroyos. Si bien se ha mencionado el caso emblemático del Cine Teatro Palace, este ha sido un
espacio del simbolismo que le asignamos como sociedad a la construcción de la memoria.
Desde una perspectiva general hay que lograr que todos los nicoleños tengamos sentimientos de pertenencia y
luchemos por nuestra ciudad. Pero … ¿de qué modo? Cuidando nuestras calles, nuestros edificios históricos, ríos,
espacios naturales, costumbres, historias, reconocidas todas estas partes de nuestra identidad en las páginas y
párrafos del Diario “El Norte”, testigo cabal de las transformaciones de nuestro ideario y sentir ciudadanos, que ha
desarrollado una amplia base de intereses sociales que sensibilizan nuestras percepciones, despertando en los
lectores de todos los tiempos, la voluntad de conocer y actuar.
Cuando la sociedad se ha sentido comprendida, ha generado, promovido, desarrollado acciones que tienen que
ver con la preservación y la valoración. En ese sentido, los medios pueden alentar todo tipo de acciones que
mejoren la calidad de vida de esta ciudad, tal como se desprende de la lectura de las páginas de ambas épocas.
Párrafos y paredes: Espacios comunes
La demolición del Palace generó acciones, tensiones, movidas y reflexiones que encontraron sentido en la
posibilidad de ser socializadas. En ese sentido, la prensa dio los canales y fue el medio de expresión más vital y
coherente. Todos los sectores que quisieron decir algo lo hicieron y las palabras llenaron los espacios y los
recuerdos.
Pero la experiencia que se podría haber capitalizado de lo ocurrido se perderá en la anécdota y el recuerdo como
los eternos fantasmas del viejo Cine Teatro, si no accionamos frente a casos similares, de algún modo.
Modestamente, escribir sobre ello y darlo a la luz, nos parece un modo de aportar a la conciencia general.
El Palace forma parte de una historia no escrita por personas sobresalientes, sino por protagonistas anónimos, que
hicieron de este lugar un espacio común donde se entrecruzan experiencias cotidianas que hacen de este cuerpo
urbano una comunidad. Destruir el Palace ha sido como borrar un párrafo de nuestra historia, o aplicar cirugía para
eliminar un repliegue de nuestro pasado.
Y podemos decir “nuestro” a partir la investigación realizada, ya que las noticias, las fotos que se encontraban
junto a ellas, los testimonios como así también las entrevistas, reflexiones a favor y tapas de ejemplares, fueron
todos elementos que contribuyeron a construir nuestra identidad, por lo que desde ahora nos sentimos parte del
espacio común de nuestra identidad.
Conclusiones
Ante todo, nos interesa destacar que esta investigación nos es de gran utilidad porque a partir de ella pudimos
tomar conciencia de que no contamos con grandes conocimientos referidos a la historia de nuestro pago y
consideramos que estos datos son interesantes ya que hacen a nuestra identidad.
Por otra parte, queremos agradecer esta oportunidad al diario “El Norte”, por permitir que a través de este
concurso podamos interesarnos un poco más en nuestra historia, que sin darnos cuenta día a día dejamos pasar
esas cosas tan importantes que hacen a nuestro saber.
Realizar esta investigación permitió que reflexionáramos sobre la valoración de nuestro patrimonio cultural e
histórico. Entendimos que hoy en día se encuentra muy descuidado, debido a que la sociedad le da mayor
importancia a objetos actuales, dejando en el olvido edificios que fueron y serán verdaderamente parte de la
historia en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos.
Finalmente, hemos podido comprobar que la presencia de los diarios en una comunidad contribuyen a la
conformación de la identidad. Sus textos y artículos dialogan con las voces del pueblo, cuestionándolos unas veces,
alentándolos en otras oportunidades, compartiendo la pena de una fracaso, como cuando la demolición terminó con
las paredes del Palace y “El Norte” tituló “No hicimos todo lo que pudimos…”
Indudablemente la palabra escrita puede construir otros edificios colectivos, inmemoriales, propios de cada
comunidad. Esas palabras son el fiel reflejo de los hombres y mujeres que leen su pasado, presente y provenir en
las páginas de los diarios que acompañan el vivir de las ciudades y los pueblos.
En el caso del Diairio “El Norte” nos causó singular extrañeza y alegría saber que cumple 80 años, que hasta eso
comparte con el viejo y querido Palace, que juntos están de alguna manera, enlazando los tiempos, las palabras, la
vida de San Nicolás y que juntos son emblemas del ayer y hoy del pago de los arroyos.
C:\Users\alumno\Desktop\secuencia\Acuerdo Ambiental ONG arquitectura
textual.mht
Descargar