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Violencia a nivel social y familiar

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UNIVERSIDAD NACIONAL JOSÉ FAUSTINO SÁNCHEZ CARRIÓN
FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS
PRÁCTICA
INDIVIDUAL
PRÁCTICA INDIVIDUAL
“Año de la Unidad, la Paz y el Desarrollo”
MÓDULO
I
MÓDULO I
DOCENTE: Dr. Rojas Alvarado Alberto
CURSO: Derecho del Niño y Adolescente
TEMA: Violencia que sufren los niños y adolescentes
a nivel social y familiar
DICENTE:
Castillo García Moisés Fabrizzio
CICLO: X
2023
HUACHO - PERÚ
VIOLENCIA QUE SUFREN LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES A NIVEL SOCIAL Y FAMILIAR
I. Introducción
La violencia que sufren los niños y adolescentes representa una de las primordiales amenazas que afectan a
su desarrollo integral y, tristemente, sigue estando latente en la sociedad, bajo preceptos que la normalizan,
avalan y en muchos casos la dejan impune.
Esta violencia se manifiesta de diversas maneras, que van desde expresiones verbales agresivas como gritos,
insultos y amenazas, hasta actos más graves como humillaciones, agresiones físicas y abuso sexual. También
abarca la discriminación y la negligencia. En cualquier caso, sus efectos son devastadores en términos
físicos, psicológicos y sociales, y socavan la capacidad de adquirir habilidades de autocuidado y desarrollo
a lo largo de toda la vida.
Es por ello que resulta de gran importancia formar parte de la lucha contra la violencia hacia niños y
adolescentes, esta lucha debe ser una tarea constante que involucre a toda la sociedad. La educación es una
herramienta poderosa en este sentido, ya que puede enseñar valores de respeto, empatía y comunicación
efectiva desde temprana edad. Además, es importante fomentar la denuncia de situaciones de violencia y
proporcionar recursos accesibles para que las víctimas puedan buscar ayuda de manera confidencial.
Asimismo, la colaboración entre organizaciones, instituciones y la comunidad en general es esencial para
erradicar esta problemática y garantizar un futuro seguro y saludable para los niños y adolescentes.
II. Violencia
La violencia es el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra
uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar
lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. ¹
Esta definición engloba una amplia gama de acciones que van más allá de los actos físicos, como las
amenazas e intimidaciones. Además de lesiones y muertes, esta definición considera las muchas
consecuencias menos evidentes del comportamiento violento, como el daño psicológico, la privación y las
deficiencias en el desarrollo que afectan el bienestar de individuos, familias y comunidades en general.
¹ Definición de violencia según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
III. Violencia en niños y adolescentes
UNICEF (2006) define como víctimas de violencia a aquellos niños, niñas y adolescentes de hasta 18 años
que sufren ocasional o habitualmente actos de violencia física, sexual o mental, sea en el grupo familiar o
en las instituciones sociales, por parte de personas adultas o por otros niños, niñas y adolescentes.
Violencia engloba toda forma de daño contra niños o niñas, tanto las formas físicas de agresión como
también aquellas acciones no físicas o incluso no intencionales que pueden terminar causando daño (como
la negligencia parental, donde se constatan fallas en la satisfacción de necesidades de niños y niñas y las
personas cuidadoras que ofrecieron trato negligente contaban con medios, conocimientos y acceso a los
servicios capaces de satisfacer tales necesidades).
La violencia hacia niñas, niños y adolescentes incluye violencias estructurales, violencias culturales y
violencias interpersonales. Cada una de estas violencias surge de la otra y a la vez está en su origen, por lo
que la violencia hacia la infancia debe considerar el cúmulo de violencias que se anudan y entretejen en los
grupos sociales, íntimamente implicadas y que se refuerzan mutuamente, las cuales permiten la producción
y reproducción de un determinado ordenamiento social. Las situaciones de violencia en la infancia y la
adolescencia son un problema complejo y multicausal, que involucra aspectos personales (psicológicos,
sociales, entre otros), familiares, institucionales y comunitarios, tanto en su surgimiento como en su
perpetuación o interrupción. ²
Por lo tanto, abordar la violencia contra la infancia y la adolescencia implica considerar el complejo
entramado de factores que contribuyen a su aparición, persistencia o prevención. Esto implica analizar
aspectos personales, como factores psicológicos y sociales, así como aspectos familiares, institucionales y
comunitarios que influyen en la dinámica de la violencia.
IV. Tipología de la violencia que sufren los niños y adolescentes
a) Violencia mediante bullying
El término bullying según Ojanen y Grönroos (2005) proviene del vocablo inglés "bull" que significa toro,
por lo que bullying es la actitud de actuar como un toro en el sentido de pasar por sobre otro u otros sin
ningún tipo contemplación.
² https://familiaescuelablog.files.wordpress.com/2017/04/reunic3b3n-prevencic3b3n-de-la-violenciacontra-nic3b1os-nic3b1as-y-adolescentes.pdf
Existen varios tipos de bullying, estos son las diferentes formas que el victimario puede utilizar para agredir
a su víctima y se pueden resumir básicamente en seis tipos: física, verbal, ciberacoso, sexual, psicológica
y/o social. En ocasiones estas pueden combinarse, siendo el psicológico uno de los más comunes y el que
transversa las demás formas de acoso escolar. La Universidad Internacional de Valencia (2022) define estos
tipos de bullying de la siguiente manera:
 Bullying con agresión física: El acoso físico implica un contacto físico entre el agresor y la víctima,
que incluye golpes, empujones, palizas y puede involucrar robos o daños intencionados a las
pertenencias de la víctima. Es una forma severa de bullying que causa daño tanto psicológico como
físico a la víctima. ³
 Bullying con agresión verbal: El bullying verbal es un tipo de acoso que se basa en palabras
ofensivas, como insultos, humillaciones, burlas y amenazas, con el propósito de causar daño
psicológico. También puede incluir chismes, calumnias y difamaciones. Es una forma de acoso
especialmente perjudicial y es más común en la adolescencia. ³
 Bullying psicológico: El acoso psicológico es difícil de detectar, ya que no implica contacto físico
y se basa en amenazas, intimidación y exclusión. Puede pasar desapercibido para los adultos y afecta
gravemente la autoestima y la seguridad de la víctima, fortaleciendo sus miedos e inseguridades. A
menudo, los acosadores lo usan para mantener su control sobre la víctima. ³
 Cyberbullying: El ciberacoso utiliza la tecnología para dañar a las víctimas, creando desequilibrios
físicos, sociales y psicológicos. Sucede entre estudiantes en el entorno escolar o en línea a través de
dispositivos móviles y redes sociales. Es difícil de detectar para los adultos, por lo que es importante
que los padres y docentes estén al tanto de la comunicación en línea de los estudiantes. ³
b) Violencia sexual:
Se considera a toda actividad sexual ilícita impuesta por una persona adulta a un niño o niña. Incluye:
 La inducción o coerción de un niño o niña para que se involucre en cualquier actividad sexual fuera
de la ley o psicológicamente dañina.
 La explotación sexual comercial de niños y niñas.
 El uso de niños o niñas en imágenes o audios con contenido vinculado al abuso sexual infantil.
³ https://revistahorizontes.org/index.php/revistahorizontes/article/view/1009/1899
 La prostitución infantil, la esclavitud sexual, la explotación sexual vinculada con el mercado del
turismo, la trata de personas con fines de explotación sexual (dentro y entre países), la venta de
niños y niñas con propósitos sexuales, así como los matrimonios forzados.
 También se considera violencia sexual a los abusos cometidos por niños o niñas contra sus pares, si
quien agrede es significativamente mayor que la víctima o bien usa la fuerza, amenazas u otros
medios de presión.
c) Violencia de género:
La violencia de género contra niños y adolescentes se refiere a cualquier forma de abuso, maltrato o
discriminación que se basa en diferencias de género y que afecta a personas menores de edad. Esto incluye
el abuso físico, sexual o psicológico que se dirige específicamente hacia niños y adolescentes debido a su
género. También abarca la exposición a modelos de género nocivos, estereotipos y desigualdades de género
que pueden influir en su desarrollo y bienestar. Esta forma de violencia puede manifestarse en el hogar, la
escuela, la comunidad o cualquier otro entorno, y es fundamental abordarla para garantizar un entorno
seguro y saludable para los niños y adolescentes.
La violencia de género contra niños y adolescentes puede manifestarse de diversas maneras, como el
matrimonio infantil forzado, la mutilación genital femenina, el acoso sexual, la trata de personas con fines
de explotación sexual, así como actitudes y comportamientos que perpetúan la desigualdad de género. Esta
forma de violencia tiene un impacto duradero en la vida de los jóvenes, afectando su salud física y mental,
su desarrollo personal y sus oportunidades futuras.
d) Violencia tendiente al suicidio:
El suicidio en niños y adolescentes puede considerarse una forma extrema de violencia dirigida hacia sí
mismos. A menudo, los jóvenes que consideran el suicidio experimentan una profunda angustia emocional
y psicológica que puede surgir de experiencias de violencia interpersonal, abuso, acoso, negligencia o
factores socioeconómicos adversos.
Los niños y adolescentes que son víctimas de violencia o que presencian actos violentos pueden
experimentar un deterioro en su salud mental y emocional, lo que a su vez puede llevarlos a contemplar el
suicidio como una forma de escape o liberación del sufrimiento que experimentan.
e) Violencia física:
Incluye toda agresión o castigo corporal que puede o no tener como resultado una lesión física, producto de
un evento único o repetido, con magnitud es y características variables. Son actos infligidos por personas
que ejercen autoridad sobre el niño o adolescente, así como también por otros niños o adolescentes que
causan daño físico real o bien tienen el potencial de provocarlo. ⁴
Por castigos físicos o corporales se comprende todo castigo o escarmiento en el cual la fuerza física es
utilizada con la intención de causar algún grado de dolor o malestar, aun cuando este sea leve. Se incluyen
en esta categoría lo siguiente:
 Golpes (palizas, palmadas, azotes), dados con la mano o bien con algún implemento (correa del
cinturón, látigo, zapatos, cucharas de palo, etc.)
 Patadas
 Sacudidas
 Pellizcos, mordeduras, tirones de pelo o de orejas, arañazos
 La obligación de sostenerse en posiciones incómodas
 Quemaduras
 La ingesta obligada de alimentos.
f) Violencia psicológica:
Son los actos que tienen efectos adversos sobre la salud emocional y el desarrollo del niño o adolescente.
Se incluye lo siguiente: ⁴
 Toda forma persistente de interacción dañina con un niño o adolescente.
 Atemorizar, asustar y amenazar; corromper y explotar; despreciar y rechazar; aislar, ignorar y
mostrar favoritismos.
 La negación de respuesta emocional, descuidos respecto a la salud mental o a las necesidades
médicas o educativas del niño o adolescente.
 Hostigamiento verbal habitual por medio de insultos, críticas, descréditos o ridiculizaciones.
⁴ https://familiaescuelablog.files.wordpress.com/2017/04/reunic3b3n-prevencic3b3n-de-la-violenciacontra-nic3b1os-nic3b1as-y-adolescentes.pdf
 Exposición a violencia doméstica (intrafamiliar).
 Restringir movimientos, confinar en solitario o someter a condiciones degradantes y humillantes
de detención.
 Matonaje psicológico (o cyberbullying) ejecutado por adultos o por otros niños o niñas,
incluyendo acciones desarrolladas a través de tecnologías de información y comunicación
(teléfonos móviles o internet).
g) Violencia mediante negligencia o trato negligente:
Se refiere a la falta de cuidados mínimos por parte de quienes son responsables de niños y niñas. Existe
negligencia cuando se descuidan las necesidades físicas y psicológicas de niñas y niños, cuando no se les
protege del peligro, cuando no se accede a servicios de salud o no se les inscribe al nacer en el registro civil.
Solo se considera negligencia cuando las personas cuidadoras tienen los medios, los conocimientos y el
acceso para cubrir las necesidades de niños y niñas y no lo hacen. Esta forma de violencia incluye lo
siguiente: ⁵
 Negligencia física: fallas en la protección de niños respecto a daños, incluyendo falta de supervisión
o provisión de necesidades básicas, como agua, refugio, ropa y servicios de salud básicos.
 Negligencia psicológica o emocional: comprende la ausencia de soporte emocional y afectos,
desatención crónica, personas cuidadoras no disponibles a responder a las señales emocionales de
niños y niñas y exposición a violencia familiar o al abuso de drogas o alcohol.
 Negligencia respecto a la salud física o mental de niños y niñas: implica la negación de los
cuidados médicos esenciales.
 Negligencia educativa: falla en el cumplimiento de requerimientos legales orientados a asegurar la
educación de niños y niñas mediante su envío a la escuela.
 Abandono.
⁵ Definición de violencia por negligencia según la UNICEF (2014)
V. Conclusiones
La prevención de la violencia contra niños y adolescentes requiere un enfoque holístico que involucre a la
sociedad en su conjunto, incluyendo al aparato estatal, las instituciones educativas, las autoridades, los
profesionales de la salud, las familias y los propios jóvenes. La educación, la sensibilización y la creación
de entornos seguros son esenciales para proteger a la próxima generación de la violencia.
Es por ello que es necesario implementar mecanismos que permitan acabar y prevenir la violencia contra
los niños y adolescentes en los siguientes ámbitos:
a) En las escuelas:
1. Promover una cultura de respeto y tolerancia, implementando programas de educación emocional y de
resolución pacífica de conflictos.
2. Capacitar a los profesores en la identificación y prevención del acoso escolar y el ciberacoso.
3. Fomentar la participación activa de los estudiantes en la creación de entornos escolares libres de violencia.
b) En las calles:
1. Reforzar la presencia policial y patrullas de seguridad en áreas de alto riesgo para garantizar la seguridad
de los niños y adolescentes.
2. Realizar campañas informativas sobre el tema y compartir la información en las calles. Suministrar a las
personas el material necesario (folletos, boletas).
3. Ofrecer programas de educación y actividades recreativas para mantener a los jóvenes ocupados y
alejados de actividades delictivas.
c) En los centros de salud:
1. Capacitar al personal de salud para identificar y abordar posibles casos de abuso y negligencia infantil.
2. Ofrecer servicios de salud mental accesibles para menores que hayan experimentado violencia.
3. Establecer protocolos de atención integral que aborden tanto las necesidades físicas como emocionales
de las víctimas de violencia.
d) En los hogares:
1. Promover campañas de concienciación sobre la crianza positiva y el manejo adecuado del estrés para los
padres y cuidadores.
2. Establecer servicios de apoyo familiar, como asesoramiento y orientación, para ayudar a las familias a
resolver conflictos de manera pacífica.
3. Fortalecer la legislación y los recursos disponibles para proteger a los niños y adolescentes de situaciones
de abuso doméstico, brindando opciones de refugio y asistencia legal cuando sea necesario.
VI. Recomendaciones
Establecer culturas de respeto y empatía en las escuelas, reforzar la seguridad en las calles, mejorar la
identificación y atención en centros de salud, y promover prácticas de crianza saludables en los hogares son
pasos esenciales para crear entornos seguros y proteger el bienestar de los jóvenes. Estas medidas
contribuirían a reducir la incidencia de la violencia, empoderar a los niños y adolescentes y promover su
desarrollo saludable en una sociedad más segura y compasiva.
A su vez, es necesario realizar las siguientes recomendaciones:
a) Crear, aplicar y supervisar un plan nacional de acción para prevenir la violencia:
Los planes nacionales de prevención de la violencia deben surgir de un acuerdo que involucre a una amplia
variedad de actores gubernamentales y no gubernamentales. Estos planes deben contener un cronograma,
un sistema de seguimiento y promover la cooperación entre diferentes sectores, como el legal, educativo,
laboral, de salud y de bienestar social, que pueden contribuir a la prevención de la violencia.
b) Aumentar la capacidad de recolectar datos sobre la violencia:
Contar con datos veraces sobre la violencia es fundamental, no solo para establecer prioridades y orientar
la creación y supervisión de programas, sino también para sensibilizar a la sociedad. Sin información
confiable, es difícil crear conciencia sobre el problema o movilizar a las personas para que reconozcan y
respondan ante él. Además de garantizar que la recopilación de datos sea exhaustiva en todos los niveles, es
igual de importante adoptar estándares internacionales aceptados para la recopilación de datos, lo que facilita
la comparación entre diferentes países y culturas.
c) Definir las prioridades y apoyar la investigación de las causas, las consecuencias, los costos y la
prevención de la violencia:
A nivel nacional, se puede promover la investigación a través de políticas gubernamentales, la colaboración
directa de las instituciones estatales y la financiación de investigaciones realizadas por instituciones
académicas y expertos independientes. Entre las muchas áreas prioritarias de investigación, es crucial
desarrollar, adaptar, probar y evaluar una mayor cantidad de programas de prevención, tanto en países en
desarrollo como en desarrollados. A nivel global, algunas de las cuestiones que requieren investigaciones
internacionales incluyen la relación entre la violencia y diversos aspectos de la globalización, los factores
de riesgo y protección comunes a diferentes culturas y sociedades, así como las estrategias de prevención
prometedoras que pueden aplicarse en diversos contextos.
d) Incrementar la colaboración y el intercambio de información sobre la prevención de la violencia:
Es preciso mejorar las relaciones de trabajo entre los organismos internacionales, los gobiernos, los
investigadores, las redes y las organizaciones no gubernamentales involucrados en la prevención de la
violencia para favorecer la puesta en común de los conocimientos, el acuerdo sobre los objetivos de la
prevención y la coordinación de las actuaciones. Se debería reconocer y alentar la contribución de los grupos
de defensa de derechos, como los preocupados por la violencia contra las mujeres, la violación de los
derechos humanos, el maltrato de ancianos y el suicidio, con medidas prácticas, como concederles rango
oficial en las conferencias internacionales más importantes e incluirlos en los grupos oficiales de trabajo.
e) Establecer leyes sólidas que sanciones los actos de violencia ejercidos contra niños y adolescentes:
Establecer leyes claras y consecuencias legales efectivas para los agresores: Las leyes deben ser específicas
en cuanto a lo que constituye la violencia contra niños y adolescentes y las sanciones correspondientes.
Además, es crucial que las autoridades apliquen de manera efectiva estas leyes para garantizar que quienes
cometan actos violentos enfrenten consecuencias legales proporcionales a sus acciones. Esto no solo
disuadirá a los agresores, sino que también enviará un mensaje claro de que la sociedad no tolera la violencia
contra los niños y adolescentes.
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