Subido por MELANIE BONILLA

Comunicacion con el adolescente

Anuncio
Tres tipos de comunicación
Comunicación pasiva-es la que está relacionada a la persona
que no expresa necesidades, posturas ni opiniones. Que
normalmente está de acuerdo con los otros aunque vaya en
contra
de
sus
propias
creencias.
Comunicación asertiva-es la relacionada con aquella persona
que expresa sus necesidades, deseos y opiniones. Toma
postura en situaciones y trata de entender a la otra persona
antes
de
manifestar
sus
propios
sentimientos.
Comunicación agresiva-es aquella que se relaciona con la
persona que expresa necesidades, deseos u opiniones
hostilmente. Normalmente trata de imponer sus forma de
pensar a los demás en ignora todo sentimiento o postura que
sea
contraria
a
él
o
ella.
“La comunicación eficaz entre dos personas se produce cuando el receptor
interpreta el mensaje en el sentido que pretende el emisor”. Esto quiere decir que
transmito un mensaje y que éste llega en su versión más similar al receptor. Ya que
lo que decimos muchas veces se ve alterado por factores físicos como el ruido, la
distancia o la falta de comunicación no verbal como ocurre a través del whatsap,
pero también por factores psicológicos y emocionales, porque yo interpreto los
mensajes que recibo condicionada por mi propia experiencia, creencias y valores.
Comunicación Eficaz
¿Por qué no te escuchan? ¿Los escuchas tú a ellos?
Habitualmente cuando los padres, profesores o personas mayores “hablan” con
adolescentes y empiezan a contar, las personas tienden a ponerse en “modo reacción”:
se toman todo lo que dicen como algo personal, lo cual hace que estas personas
empiecen a contestar, a aleccionar, a defender, a juzgar y justificar y, por tanto, el
adolescente deja de comunicarse.
Existen barreras que dificultan que escuchemos:
-Intervenir para explicar, aleccionar o rescatar al adolescente en lugar de dejarle hablar, escuchar y
que
lleguen
a
la
misma
conclusión
por
si
mismos.
-Intentar hacer cambiar su sentimiento y percepción sobre el asunto y guiarlo hacia “lo correcto”.
-Dar
explicaciones
únicamente
desde
nuestro
punto
de
vista.
Interrumpir
para
dar
lecciones
sobre
valores
éticos
y
morales.
-Tomarse de manera personal lo que te cuentan y dejar que tus propios asuntos sin resolver
interfieran.
-Usar la información que los adolescentes te dan o lo que dicen sobre ti para sermonear, castigar,
criticar.
´´Una de las claves esenciales para escuchar
es callarse, estar en silencio´´
(si, es complicado, pero se puede) pues el adolescente
no quiere que le digamos qué hacer o no, qué sentir o
dejar de sentir (si así fuera, nos preguntaría…) sólo
quiere sentirse escuchado, comprendido, tomado en
serio.
Cuidar el lenguaje
corporal
Dice más que las palabras. Debemos
escuchar con todo el cuerpo y evitar que
los sentimientos lo empañen: si
escuchamos enfadados, el adolescente lo
notará y no querrá comunicarse por miedo
a nuestra reacción o a decepcionarnos.
Hay tantas realidades
como personas, tu
realidad no es la de ese
adolescente
Debemos escuchar teniendo siempre en
mente eso, el no eres tú.
Sé curioso de verdad
Muestra empatía
siempre
Esto es, transmite que entiendes lo
que sucede, aunque no lo
compartas: “entiendo por qué te
sientes así y lo ves de esa forma…”
Pregunta, interésate de manera que
puedas entender el punto de vista
del adolescente.
Comunícate desde el corazón: desarrolla un
vocabulario para hablar de tus sentimientos.
Parece que en el mundo de hoy sentir es un error irreparable: no llores, no te
enfades, no sufras… son mensajes que de forma muy habitual transmitimos a niños
y adolescentes. Sin embargo, Sentir no es malo, todo lo contrario, es
maravilloso y nos permite aprender mucho tanto de nosotros mismos como
de los demás. Por tanto, en lugar de esconder nuestros sentimientos (y
hacernos “los fuertes”) ayudemos a al adolescente a identificar lo que siente y
cómo expresarlo.
¿Cómo enseñar entonces a nuestro
adolescente a comunicar lo que siente?
Como siempre, el modelo es fundamental. Si tú les comunicas qué y cómo te sientes con
total honestidad, es muy probable que ellos hagan lo mismo.
La “Formula Yo Siento”.
Necesitamos honestidad emocional y valor para reconocer lo que sentimos y
comunicarlo a nuestros adolescentes, ponernos en contacto con ellos, con su
origen y comunicar que queremos hacer con ello. Cuando hablamos de lo que
sentimos, “nos liamos”, damos explicaciones, nos alargamos, a veces lo hacemos
complejo para los demás… la “fórmula yo siento” nos va a ayudar a hablar de cómo
nos sentimos con honestidad y sencillez, sin hacer sentir mal a los demás, y nos
permitirá así mismo hablar de nuestras necesidades.
Fijémonos en esta forma de comunicar lo que sentimos:
“yo me siento herida cuando me gritas y quisiera que no lo hicieras”
La “Formula Yo Siento”.
“yo me siento contenta cuando cumples el acuerdo sobre la hora de
llegada porque me haces ver lo responsable que eres y eso me ayuda
a estar tranquila”
Yo (me) siento ______ cuando ______ porque ______ y quisiera
_______ o bien
Yo (me) siento _______________ porque _________ y me
gustaría/quiero/necesito
Nos ayudará a centrarnos en nuestros sentimientos y posibles
soluciones sin aludir al carácter de nuestro adolescente, mostrando
que las emociones negativas no son malas y dando la oportunidad de
dejar abierta la situación para hacer seguimiento.
La Fórmula “Tú sientes”.
Es útil validar y valorar lo que ellos sienten con la fórmula Tú
sientes; con ella conseguimos valorar los sentimientos que hay tras
sus palabras o reacciones, reflexionar sobre ellos a través de la
comprensión:
“Tú te sientes enfadada cuando te digo que hagas la tarea cuando
estás viendo tu serie favorita porque crees que no tengo en cuenta tus
intereses…”
Cuando validamos lo que ellos sienten abrimos el canal de
comunicación, perciben nuestra comprensión e interés por ellos y sus
prioridades y necesidades, con lo cual la probabilidad de enfocarnos
juntos en una solución es muy alta.
María Montessori quien fue medica, pedagoga, psiquiatra y filosofa; definía la
adolescencia como la fase de defensa de la autonomía, expansión de la vida
social, descubrimiento de la sexualidad y apertura a nuevas experiencias.
En lo que estaremos de acuerdo es que es una época de crisis: crisis de identidad, conflicto entre las
conductas infantiles y adultas, conflicto de valores e ideas, conflicto familiar, conflicto en las relaciones
sociales…. Pero la crisis tiene un sentido positivo, y es que sin crisis no hay maduración.
Algunos tips para conseguir una
comunicación eficaz son:
Empatía: es preguntar y escuchar al otro sin juzgar, simplemente preguntarle lo que necesita en ese momento, en que
desea que le ayudes o si únicamente quiere que le escuches.
Técnica del desarme: empatizar con algo de lo que la otra persona nos dice, no centrarnos en lo malo, sino buscar el
punto en común o validar sus emociones (te ha debido molestar mucho, tienes razón en esto pero con respecto a lo
otro yo opino diferente…)
Validación emocional: todo los que sentimos es legítimo. Los problemas de nuestros adolescentes son los más
importantes y complicados en ese momento de su vida, no vale compararnos.
Negociación: es un proceso y una técnica mediante los cuales dos o más partes construyen un acuerdo.
Criticar la conducta o mensaje, no a la persona: eliminar el “eres un vago” y sustituir por “creo que te puedes
esforzar más, confío en ti” y que sea sincero esto que les decimos.
Algunos tips para conseguir una
comunicación eficaz son:
Credibilidad: tiene que ver con ser honesta y genuina.
Parafrasear y resumir: ayuda a comprender lo que la otra persona me está diciendo y me permite verificar si
realmente estoy entendiendo lo que me dice. “Entonces lo que me quieres decir es…”
Clarificar: mediante preguntas.
Emitir refuerzos o cumplidos: verbalizaciones que animan a continuar con su discurso.
Permitir silencios: parecen incómodos, pero casi siempre nos dan mucha información.
Lo que nunca debemos hacer: criticar, acumular emociones negativas sin comunicarlo (es mejor ir soltando poco a
poco, que explotar cuando estamos hasta el cuello), generalizar, extendernos en explicaciones y rodeos, juzgar, contar
nuestra experiencia, dar consejo sin que nos lo pidan, grita.
1. Prepararse y saber qué es la
adolescencia
Marie Lizzy Zippelius considera que es importante “adelantarse” a la
adolescencia de los jóvenes, leyendo un buen libro o asistiendo a charlas. “Al
conocer las fases de desarrollo uno se va preparando y llega a la
adolescencia de mejor manera. Esta es una etapa de bastante narcisismo,
donde los adolescentes creen que tienen siempre la razón, que nunca les va
a pasar nada… Los padres, profesores o cualquier otra persona mayor se
sienten torpes, pasados de moda. Por eso, uno puede acercarse a los hijos
de modo más efectivo y buscar nuevos canales de comunicación”, dice.
3. Buscar nuevos modos de acercarse
Antes que cualquier consejo para establecer una buena
premisa, puntualiza esta profesional: “Uno como padre o
debe tener el deseo de comunicarse con ellos. Eso implica
aceptar adaptarse a su edad, no confundiendo la relación
‘hacerse amigos’, sino volviéndose más flexibles”.
5. Saber escuchar y saber hablar
´´Es
fundamental
la
inteligencia
emocional de los adultos, para saber
percibir cómo es el adolescente, sin
forzarlos a hablar”. La psicóloga asegura
que cuando los adolescentes captan el
cariño de sus padres y consejeros, se
logra hablar: “¿Qué te parece si
conversamos un minuto? Sería un gusto
hablar contigo… Y ahí poner temas
entretenidos para ellos, su música, su
deporte, oírlos, más que hablar o
sermonear”.
6. Respetar la intimidad de los
adolescentes
“Una regla básica en la adolescencia
es acercarse con los temas
complejos –sexo, droga, alcohol– en
la medida en que ellos lo demanden y
no plantearlos de un minuto a otro,
porque lo interpretan como sermón.
Si uno se ha preparado para ese
instante, comprobará que son los
mismos adolescentes los que,
llegado un momento, ponen el tema:
uno tiene que esperar a que se dé
ese
minuto
para
iniciar
la
conversación y ahí siempre saber
preguntar: ¿tú, qué opinas, qué visión
tienes de esto?
7. No confundir respeto y prudencia con frialdad y distancia
“Otro concepto importante de aclarar”, plantea la psicóloga, “es el de la intimidad del adolescente. Niños y niñas comienzan
a cuidar su intimidad, tanto física como emocional. Es muy bueno que lo hagan y hay que aprender a respetarlo. Pero
respetar su intimidad no significa no abrazar, no besar… Un adolescente me dijo una vez: ‘Desde que cumplí 14 años mi
mamá nunca más me abrazó’. ‘¿Por qué crees tú que pasó eso?’, le pregunté. ‘Porque yo le decía que no me gustaba que me
abrazara’. Entonces, ellos dicen que no, pero en el fondo no quieren perder el contacto y el cariño. Hay que saber buscar los
momentos para abrazarlos, no delante de sus amigos, no cuando están ocupados”.
Lo que no funciona con los adolescentes es…
●
La comunicación es una vía de doble dirección y los
chicos/as se quejan de no sentir que se les está
escuchando de manera abierta y flexible sino a veces,
desde la imposición. Necesitan sentir que los padres,
profesores empaticen o que pueden ponerse en su
lugar. Muchas veces, los chicos nos ponen a prueba
para ver si pueden sentirse seguros contándonos
ciertas cosas que les avergüenzan o les hace sentir de
una manera nueva que nunca antes han
experimentado. Estad atentos a estas señales.
¡Que no se sientan cuestionados!
A veces es con una forma de vestir, juntarse con un grupo
determinado de personas, una orientación sexual, un
movimiento social o ideas políticas, etc. Los adultos
estamos para acompañar en el camino y aconsejar pero
siempre dando el espacio suficiente para que nuestro
joven experimente, crezca, acierte y se equivoque.
Lejos de que puedan sentirse cuestionados, necesitan
más que nunca flexibilidad. Quizás en estas situaciones
es un buen momento para explicarles nuestras
experiencias cuando teníamos su edad que, aunque sean
distintas a las suyas, en líneas generales serán similares y
os acercarán aún más.
Lo que mejor funciona con los adolescentes es…
●
La etapa del desarrollo que denominamos
adolescencia –aproximadamente entre los 12 y los 19
años- se caracteriza por cambios rápidos y no
siempre estables en la forma en que el adolescente se
comunica con su entorno. Pero por otra parte en este
momento se fijarán pautas de comportamiento que le
acompañarán el resto de su vida.
●
No podemos esperar que nuestros adolescentes esten
de acuerdo con nosotros siempre, ya que los objetivos
de un adolescente a menudo son muy distintos de los
objetivos de sus mayores. Lo que sí podemos esperar,
es que atienda nuestras propuestas y opiniones y las
tenga en cuenta, aunque en ocasiones sea para
desecharlas.
La responsabilidad está íntimamente ligada a la libertad.
Cuando los padres sienten y
comprueban que sus hijos son más
responsables,
tienen
menos
dificultades
para
ofrecerles
confianza y libertad para actuar y
decidir según su criterio. Del mismo
modo, con frecuencia se muestran
más responsables cuando disfrutan
de mayor capacidad de decisión.
Lo que da más resultado

Mantener aquello que quiero mantener, confiar. La confianza entre las
personas es un vínculo de doble dirección. Es muy difícil que un hijo adolescente
confíe en nosotros si no siente que confiamos en el. Respetando su necesidad de
disponer de una mayor intimidad, ofrecer confianza es la mejor manera de facilitar
recibirla.

Intercambios equitativos. Dar para recibir. Cuando nos ofrecemos a facilitar
algo a alguien, algo que es importante o al menos atractivo para esa persona,
facilitamos una situación que nos permite proponer un nuevo intercambio. Es muy
interesante, en negociaciones con adolescentes, al hacer alguna concesión en algo
que es fundamental para ellos, conseguir algo que sea fundamental igualmente para
los padres o consejeros. En líneas generales, ofrecer libertad a cambio de
responsabilidad y viceversa.
El amor por los hijos es
el verdadero motivo:
por el que los padres de familia se
esfuerzan por afrontar el periodo de la
adolescencia con paso firme pero al mismo
tiempo con tanta paciencia y amplio
margen de comprensión. Los hijos se están
transformando en jóvenes y esto requiere
un trabajo diario de seguimiento en una
continua transformación que es difícil
sobre todo para los mismos hijos.
Descargar