Subido por Alberto LEIRA VARELA

30 monedas de Judas

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Religión
HISTORIA IGNORADA
LAS 30
MONEDAS DE
JUDAS
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¿MÁS PODEROSAS
QUE EL ARCA DE LA
ALIANZA?
Entre las RELIQUIAS del CRISTIANISMO, destacan
aquellas que han infringido un daño a Jesús de Nazaret:
los clavos de la cruz, las espinas de la corona, la lanza de
Longinos… Pero entre todos estos OBJETOS DE PODER
destacan las monedas de JUDAS… Tal y como advierte
el personaje del sacerdote EXORCISTA que protagoniza
30 MONEDAS, la última serie dirigida por ÁLEX DE LA
IGLESIA: “Quien reúna las treinta monedas tendrá en su
poder un arma más poderosa que el mismo ARCA DE LA
ALIANZA: el sufrimiento de Dios, la más poderosa de las
energías…”.
Texto: Antonio Luis Moyano
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Religión
HISTORIA IGNORADA
“E
ntonces
uno de los
Doce, que
se llamaba Judas
Iscariote,
fue donde
los jefes
de los sacerdotes y les dijo: ‘¿Cuánto me
daríais si os lo entrego?’. Ellos le prometieron treinta monedas de plata. Y desde aquel instante comenzó a buscar una
ocasión para entregárselo”. (Mateo, 26,
14). El estreno de la serie de televisión 30
monedas, dirigida por Álex de la Iglesia,
ha puesto de actualidad una de las reliquias más emblemáticas del cristianismo:
las monedas de plata que recibió Judas a
cambio de entregar a Jesús de Nazaret a
los romanos. Más allá de la ficción televisiva, ¿cuál es la historia y el verdadero
poder que se atribuye a esta reliquia que
motivó la crucifixión de Jesús?
UN TESORERO LLAMADO
JUDAS
Doce discípulos –número no exento de
significado simbólico– fueron los que
acompañaron a Jesús de Nazaret en su
misión predicadora. Todos procedían de
la región de Galilea (norte de Israel), salvo uno de ellos, conocido como Judas Iscariote, probablemente por ser oriundo
de la ciudad de Cariote (o Kerioth) en la
provincia de Judea (sur de Israel). Fue este
quien pasó a la Historia por traicionar a
su Maestro vendiéndole a los romanos a
cambio de treinta monedas de plata (MÁS
ALLÁ, 373).
Esta motivación económica en la entrega de Jesús se insinúa varias veces en los
Evangelios. En el texto atribuido a Marcos
–el más antiguo de los evangelios, compuesto hacia el año 70–, podemos leer:
“Entonces Judas Iscariote, uno de los doce,
fue a los sumos sacerdotes para poner en
sus manos a Jesús. Ellos, al oírlo, se alegraron y prometieron darle dinero…” (Marcos
14, 10). Lo mismo puede leerse en Lucas,
en el que se añade que, antes de negociar
con los sumos sacerdotes la entrega de su
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Maestro, había sido el mismo Satanás el
que había entrado en el discípulo traidor
(Lucas 22, 3).
En el último y más tardío de los evangelios, el que la tradición atribuye al apóstol
Juan –pero que, como los demás textos, es
de autoría anónima–, no se menciona este
episodio. Sin embargo, Judas es presentado con los peores epítetos, refiriéndose a
él como un “diablo” en palabras de Jesús
(Juan 6, 70), a pesar de haber sido elegido
como uno de sus apóstoles. Muy probablemente se trate de un recurso literario con
el que se pretende magnificar la figura de
Jesús que, al ser identificado como el Mesías, no puede pecar de ignorancia al elegir
a Judas entre sus discípulos.
Tal y como argumenta Fernando Bermejo en La invención de Jesús de Nazaret
(2018): “Independientemente de si el relato
de la traición de Judas tiene o no una base
histórica, crea problemas en la medida en
que hace de Jesús alguien que se había
equivocado en la elección de un discípulo
y que, además, ignoraba su propio destino.
Esto obligó a la tradición a postular que Jesús sabía que iba a ser traicionado y que
conocía la identidad del traidor. Que estos
relatos de la predicción de la traición no
“
JUDAS es presentado en los evangelios
con los peores epítetos, refiriéndose a él
como un “diablo” en palabras de Jesús.
MONEDAS EN TIEMPO DE JESÚS
PALESTINA FUE CONQUISTADA POR LOS GRIEGOS EN EL 333 A.C. LUEGO, HACIA EL AÑO 164 A.C. SE
EMANCIPARÍA LOGRANDO SU PROPIO AUTOGOBIERNO A TRAVÉS DE LA DINASTÍA DE LOS MACABEOS.
CIEN AÑOS MÁS TARDE, HACIA EL 63 A.C. PERDERÍA SU AUTONOMÍA BAJO EL PODER DEL IMPERIO
ROMANO. ASÍ PUES, EN LA PALESTINA DEL SIGLO I CIRCULABAN TRES TIPOS DE MONEDAS:
H GRIEGAS: CALCO, ÓBOLO, DRACMA (EQUIVALENTE AL DENARIO ROMANO), DIDRACMA Y ESTÁTER
(O SHEKEL, EQUIVALENTE A UN TETRADRACMA).
H JUDÍAS: SE ACUÑARON, EN DISTINTOS PERÍODOS, DESDE EL SIGLO V A.C. HASTA EL AÑO 70,
Y ACOSTUMBRABAN A IMITAR LAS MONEDAS DE LOS PAÍSES DOMINANTES. EL PRUTÁ ERA LA
MONEDA DE MENOR VALOR (UNA REBANADA DE PAN TENÍA EL PRECIO DE DIEZ PRUTÁS).
H ROMANAS: LEPTÓN, CUADRANTE, SEMIS, AS, DUPONDIO, SESTERCIO Y DENARIO (MONEDA
DE PLATA EQUIVALENTE AL SALARIO DE UNA JORNADA DE TRABAJO, Y CON EL QUE PODÍA
COMPRARSE PAN PARA VEINTICINCO PERSONAS).
TAMBIÉN SE MENCIONAN CANTIDADES MONETARIAS –QUE NO ERAN ACUÑADAS FÍSICAMENTE–
COMO LA MINA (100 DRACMAS) Y EL TALENTO (EQUIVALENTE A 6.000 DENARIOS).
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son otra cosa que una invención pía lo
prueba su incongruencia interna. Judas es
identificado por Jesús ante el resto de los
discípulos sin que estos hagan nada contra
él (…). Tras ser desenmascarado, Judas participó en la cena con los demás”.
En el mismo evangelio de Juan, también
se alude al carácter avaricioso de Judas al
que, paradójicamente, parece encomendársele la función de administrador o tesorero del dinero de los Doce. En el episodio de la unción en Betania (en la imagen
de la derecha), acaecido seis días antes de
la Pascua, Jesús fue recibido por María y
Marta, hermanas de Lázaro, al que había
resucitado. María tomó una libra de perfume en ungüento de gran valor –en la
Antigua Roma la libra era una unidad de
peso equivalente a unos 273 gramos– y ungió los pies de Jesús. Fue el mismo Judas
el que manifestó que por qué no se había
vendido aquel perfume por trescientos denarios (un legionario romano raso cobraba
150 denarios anuales en tiempos de Julio
César) para repartir ese dinero entre los
pobres.
En el mismo evangelio de Juan se atribuye a Judas una intención menos generosa:
“Esto lo dijo, no porque le preocuparan los
pobres, sino porque era ladrón; y como tenía la bolsa (es decir, gestionaba las finanzas del grupo), robaba de lo que había en
ella” (Juan 12, 6). Tal y como señala Juan
Bosch (1909-2001) en Judas Iscariote, el
calumniado (1955), es la primera vez que
los evangelios singularizan a Judas del resto del grupo atribuyéndole estas palabras
que parecen definir su espíritu pragmático
y un carácter seco, en un ejercicio de doble moral. Sin embargo, el testimonio de
Juan plantea suficientes contradicciones
con el resto de evangelistas como para barajar la posibilidad de que este retrato de
un Judas huraño responda más bien a una
“
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interesada caricatura del personaje, como
un antecedente del que luego va a convertirse en traidor.
Si nos remitimos a Mateo –texto anterior al de Juan– encontramos que estas
palabras de indignación ante el derroche
de un valioso perfume son pronunciadas
no por Judas, sino por los fieles discípulos
de Jesús, a los que este reprende diciéndoles: “¿Por qué molestáis a esta mujer?
Ha hecho una buena obra conmigo. Pues
siempre tendréis pobres con vosotros,
pero a mí no me tendréis siempre” (Mateo
26, 10).
Parece que existió una tradición en los
orígenes del cristianismo interesada
en ofrecer una imagen avariciosa de
Judas.
EL CAMPO DEL
ALFARERO
ES EL NOMBRE DEL CAMPO QUE LOS
SACERDOTES COMPRARON CON LAS
TREINTA MONEDAS QUE RECIBIÓ JUDAS
ISCARIOTE POR VENDER A JESÚS, QUE
A PARTIR DE ENTONCES SE DEDICÓ A
CEMENTERIO DE EXTRANJEROS. EL
NOMBRE QUIERE DECIR “CAMPO DE
SANGRE”. EL CAMPO SE LLAMABA,
TAMBIÉN, “CAMPO DEL ALFARERO”, PUES
DE ÉL SE EXTRAÍA TIERRA ROJA (“CAMPO
DE SANGRE”) MUY ADECUADA PARA ESE
TRABAJO.
SE CONTINUARON ENTERRANDO
PEREGRINOS ALLÍ HASTA INICIOS
DEL SIGLO XIX. HACELDAMA HA SIDO
PROPIEDAD DE LOS ARMENIOS NO
UNIDOS DESDE EL SIGLO XVI.
Así pues, parece que existió una tradición en los orígenes del cristianismo interesada en ofrecer una imagen avariciosa
de Judas.
¿TRAICIÓN POR TREINTA
MONEDAS?
Aunque los cuatro autores evangélicos
coinciden en proyectar una misma imagen
de Judas, identificándolo con un ser abyecto que, influenciado por el mismo diablo, entrega a Jesús; tan solo uno de ellos,
el atribuido a Mateo (compuesto entre los
años 80 y 90), menciona de manera explícita el precio de treinta monedas de plata
como móvil para esta traición.
No obstante, considerando que este relato fuera históricamente auténtico –y no
una invención de los evangelios–, no parece probable que Judas se viera impulsado
por un móvil exclusivamente económico
en su acción de delatar a su Maestro. En
todo caso, esta entrega por treinta
EL VALOR DE LAS 30 MONEDAS
EL TÉRMINO EMPLEADO EN GRIEGO ARGURIA (MONEDA DE PLATA) NO PERMITE
IDENTIFICAR EL VALOR MONETARIO EXACTO POR EL QUE JESÚS FUE VENDIDO.
EL AUTOR DEL EVANGELIO CONSIDERÓ QUE NO ERA NECESARIO MENCIONAR
EL TIPO DE MONEDA, PUES ESTE RESULTARÍA OBVIO PARA QUE LOS LECTORES
DE SU ÉPOCA (NO ASÍ PARA LOS LECTORES DEL SIGLO XXI) ESTIMARAN LA
CANTIDAD QUE JUDAS HABRÍA RECIBIDO POR ENTREGAR A SU MAESTRO.
LOS EXPERTOS COINCIDEN EN IDENTIFICAR ESTAS TREINTA MONEDAS CON
TETRADACMAS (YA QUE TREINTA DENARIOS SERÍA UNA CANTIDAD EXIGUA
PARA EL PRECIO DE UN ESCLAVO, ASÍ COMO DEL TERRENO ADQUIRIDO POR
LOS SACERDOTES PARA QUE SIRVIERA DE CEMENTERIO). EL TETRADACMA O
SICLO DE PLATA PESABA 14,4 GRAMOS, TENÍA UNA PUREZA ENTRE EL 90-95% Y
ERA ACUÑADO EN LA LOCALIDAD DE TIRO (SUR DE FENICIA, ACTUAL LÍBANO).
TREINTA MONEDAS (120 DENARIOS) ALCANZARÍAN UN PESO DE CASI MEDIO
KILO DE PLATA. HOY ES UNA DE LAS MONEDAS MÁS CODICIADAS POR LOS
COLECCIONISTAS… ENTRE OTRAS RAZONES PORQUE ALGUNA DE ELLAS PUEDE
INTEGRAR PARTE DE LA RELIQUIA MÁS PODEROSA DEL PLANETA.
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¿DÓNDE ESTÁN LAS
30 MONEDAS?
EN ITALIA SE CONSERVARÍAN VARIAS
MONEDAS DE JUDAS: TRES DE ELLAS
CUSTODIADAS EN LA CATEDRAL DE GÉNOVA
Y UNA EN LA BASÍLICA DE LA SANTA CRUZ
DE JERUSALÉN EN ROMA. HASTA ESPAÑA
HABRÍAN LLEGADO, AL MENOS, DOS
MONEDAS: UNA HABRÍA SIDO FUNDIDA,
SEGÚN UNA TRADICIÓN, EN LA CAMPANA
DE LA CATEDRAL DE VELILLA DEL EBRO
(ZARAGOZA). DE LA OTRA MONEDA SE
HABRÍA TENIDO NOTICIA EN EL AÑO 2002
CUANDO, DURANTE LA PREPARACIÓN DE
UNA TESIS DOCTORAL SOBRE ARTE EN EL
SIGLO XVII, MARÍA JESÚS MUÑOZ HALLÓ UN
INSÓLITO DOCUMENTO EN EL ARCHIVO DE LA
NOBLEZA DEL HOSPITAL TAVERA DE TOLEDO
QUE HACÍA REFERENCIA A UNA SUPUESTA
MONEDA DE JUDAS, QUE HABRÍA SIDO
TRAÍDA DESDE LA PUEBLA DE MONTALBÁN
HASTA LA CATEDRAL TOLEDANA EN 1788 POR
EL CARDENAL FRANCISCO DE LORENZANA
(1722-1804). TIRANDO DEL HILO, MARÍA JESÚS
MUÑOZ LOCALIZÓ UN LIBRO INVENTARIO EN
EL ARCHIVO PARROQUIAL DE LA PUEBLA
DONDE, ENTRE OTRAS RELIQUIAS, SE
MENCIONA “UNA MONEDA DEL PRECIO DE
LA SANGRE DE JESUCRISTO”. ¿SERÁ ESTA
MONEDA, JUNTO A LAS OTRAS VEINTINUEVE,
PARTE DE LA RELIQUIA MÁS PODEROSA DEL
UNIVERSO?
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monedas de plata debería interpretarse como una concesión retórica de
los Evangelios conforme a la literatura
de la época, que acostumbra a atribuir
la traición a motivaciones económicas.
Tal y como argumenta Antonio Piñero
en Ciudadano Jesús (2012): “Este motivo
del amor desmesurado al dinero, entre
gentes muy convencidas de la venida inmediata del Reino de Dios, resulta poco
verosímil y teatral. Es conocido que en
la literatura antigua se atribuye normalmente al deseo de dinero las causas de
muchas traiciones”.
Como motivación última que explicaría la entrega de Jesús a las autoridades
se han especulado otras teorías, aunque ninguna de ellas sea comprobable
históricamente. En el contexto de la
existencia de un frente de resistencia
judía contra la opresión romana, cabe la
posibilidad de que Judas apostara decididamente por una revolución armada,
estrategia esta que sería frenada por un
Jesús, demasiado cauteloso con el uso de
la violencia. Con la entrega de Jesús a los
romanos y su posterior ejecución pública,
Judas habría perseguido provocar una situación que sirviera como detonante para
el estallido de una revuelta social que enfrentara a las facciones más nacionalistas
contra Roma. Lo que algunas décadas más
tarde desembocaría en la primera guerra
judeo-romana (66-73)…
El hecho de que sean treinta monedas
de plata, y no otra cantidad, el dinero por
el que Judas decidió entregar a Jesús, también parece responder a una licencia literaria del autor del evangelio de Mateo, que
acomodaba su escritura a las profecías del
Antiguo Testamento.
LA PROFECÍA DE LAS TREINTA
MONEDAS
En el mismo evangelio de Mateo se reconoce que la mención de las treinta monedas se extrae de las antiguas profecías.
Cuando Judas se arrepiente de haber trai-
cionado a Jesús, acude de nuevo antes los
sumos sacerdotes y les devuelve las treinta monedas arrojándolas al suelo antes de
ahorcarse. “He pecado –les dice–, entregando sangre inocente” (Mateo 27, 4). Los
sacerdotes recogieron las monedas, pero
no las entregaron como ofrenda al templo
porque se consideraban dinero de procedencia ilegal (léase impuro) al haber constituido “precio de sangre”.
Conforme a la doctrina legal judía de la
época, toda cantidad de dinero que fuera
entregada en el templo y cuya proceden-
“
cia fuera dudosa podía, en este caso, utilizarse para cubrir necesidades básicas. De
hecho, parece que era una práctica común
que muchas transacciones de compra y
venta fueran anuladas, dentro de un plazo
determinado, cuando el vendedor de una
finca devolvía el dinero recibido arrojándolo al templo para que fuera recogido
por el comprador. Así fue como los sacerdotes recogieron las treinta monedas y
con ellas adquirieron un terreno conocido
como “el campo del Alfarero” y que serviría de cementerio para extranjeros. Es-
cribe el autor del evangelio de Mateo: “Así
se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías.
Tomaron las treinta monedas de plata en
que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas y las dieron para el campo
del Alfarero…” (Mateo 27, 9).
Sin embargo, Mateo parece estar escribiendo “de memoria” y sin consultar el
Antiguo Testamento, ya que confunde al
profeta Jeremías con Zacarías, personaje
que debió vivir hacia los siglos VI y V a.C.
El error puede deberse a que Jeremías se
refiere a la compra de una finca, pero cuyo
precio final es de diecisiete (y no treinta)
monedas de plata. Es en Zacarías 11 donde se mencionan las treinta monedas de
plata como el salario que un pastor recibe
del Señor y que este decide entregar como
ofrenda al templo. Tal y como advierte Isaac Asimov (1919-1992) en su Guía del Nuevo Testamento (1969) ninguna similitud
hay entre este pasaje de Zacarías y el de
Mateo: “En Zacarías se deposita el dinero
en el tesoro del templo, que es precisamente lo que los sacerdotes se niegan a hacer
con el dinero de Judas. Por consiguiente,
los dos pasajes no son paralelos, tal como
parece creer Mateo, sino, por el contrario,
antitéticos”. Más congruente al texto de
Mateo es otro pasaje que encontramos en
el Éxodo, donde treinta monedas de plata
es precisamente el valor que se asigna a
la vida de una persona esclava: “Si el buey
acornea a un esclavo o a una esclava, el
amo del buey pagará treinta monedas de
plata al dueño del esclavo o de la esclava”
(Éxodo 21, 32).
Quién sabe, tal vez las treinta monedas
de Judas realmente existan y estén convenientemente escondidas en distintos
rincones del mundo, para que nadie logre
reunirlas y hacerse con todo su inmenso
poder…
n
Con la entrega de Jesús a los romanos y su posterior ejecución pública,
Judas habría perseguido provocar una situación que sirviera como
detonante para el estallido de una revuelta social que enfrentara a las
facciones más nacionalistas contra Roma.
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