Subido por Pablo Ignacio Galdames Aran

Análisis de Contenido V1

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V-Análisis de Relatos
Dentro de las Categorías a Priori se definen las siguientes: Sentido del Trabajo, Roles de
Género y Malestar Subjetivo. En la primera categoría comentada, se incluyen las
subcategorías: “Sentido de superación o status”, “Sentido social” y “Sentido de desarrollo
personal”. Respectivamente en la segunda categoría mencionada se incluyen las
subcategorías: “Rol y/o Cualidades de la Mujer en la Sociedad”, “Rol laboral de la mujer en
la industria”, “Tensiones y/o cuestionamientos sobre el rol social y/o el rol laboral en la
industria”. Por último, para la categoría Malestar Subjetivo, se presentan las subcategorías
de: “Malestar atribuido a las condiciones laborales”, “Malestar atribuido al género
masculino” “Malestar atribuido a su propio género”.
La categoría Sentido del trabajo busca conocer la mirada de las entrevistadas, respecto a las
motivaciones y al significado que le otorgan a la actividad laboral, de manera de comprender
los sucesos o expectativas que la movilizaron y/o movilizan su integración al mercado
laboral.
La categoría Roles de Género busca conocer la visión de las entrevistadas, respecto de los
roles que les ha otorgado la sociedad, rescatando como ellas visualizan cualidades que se les
sugieren socialmente como propias de las mujeres. A la vez, se busca conocer acerca de cómo
ellas visualizan el amoldamiento de sus comportamientos a demandas impuestas por normas
culturales de escenarios masculinizados
La categoría Malestar Subjetivo busca conocer la mirada de las entrevistadas, respecto del
malestar que experimentan en el espacio de trabajo y principalmente del origen al que
atribuyen esta sensación, al estar insertas en un entorno masculinizado.
En las Categorías Emergentes se revisan aquellas que no fueron previstas antes de efectuar
el análisis y que surgieron durante el proceso de exploración de los relatos. Para esta
investigación surgió la categoría Mirada del Espacio Laboral, conteniendo las
subcategorías de “Cultura laboral de la industria”, “Ambiente en Obra”, “Ambiente en
Oficina”.
La categoría Mirada del Espacio Laboral reconoce la mirada de las entrevistadas sobre el
espacio de trabajo donde deben interaccionar para realizar sus funciones, involucrando
opiniones sobre relaciones laborales, de las formas de trabajo, del género masculino, y en
general del funcionamiento dinámico de las relaciones humanas dadas por el ejercicio laboral
y/o por el entorno de trabajo.
Luego de definidas las categorías de análisis y mencionadas cada una de sus subcategorías,
se da paso a la revisión de cada subcategoría por categoría, de manera de obtener una
comprensión analítica de los discursos.
5.1 Análisis de Categorías a Priori
5.1.1 Sentido del trabajo
a) “Sentido de superación o status”
Esta subcategoría identifica en el relato, aspectos materiales o de superación social o
personal, que muestren el trabajo como un medio de subsistencia o de ascenso económicosocial. Se parte analizando una primera cita que muestra como la maternidad se hace
primordial al darle significado al trabajo:
“Para mí el trabajo es fundamental en mi vida. Yo entré haciendo la práctica porque
tenía una hija. Yo quedé embarazada estudiando y cuando ella estuvo un poquito más
grande pude hacer la práctica, y trabajar pa’ mi es mantenerla, es superarme”
(Entrevistada 9)
De acuerdo a Todaro y Yañez (2004) a la par con el trabajo, es la maternidad donde se afianza
la identidad de las mujeres, por lo que compiten como ejes centrales en la configuración de
la imagen de las mujeres. De acuerdo a la cita expuesta se logra identificar en este caso como
el sentido que se le da al trabajo es el de un medio para el desarrollo de la maternidad, más
que una
actividad que da significado con valor y significado, las siguientes citas lo
puntualizan más fehacientemente:
“el trabajar te da un estatus para seguir progresando, como le decía, eso me llevó a
tener mi casa propia, un poco tarde, pero la tuve” (Entrevistada 5)
“Yo encuentro que es importante que la mujer se desarrolle profesionalmente. Las
expectativas que uno tiene de desarrollo familiar o social es caro, por lo que es
necesario complementar dos sueldos muchas veces, para poder cumplir lo que uno
proyecta como familia también” (Entrevistada 7)
Estas citas hablan de la importancia que tiene el trabajar para las mujeres al posicionarlas
dentro del entorno familiar y social, del que se sienten parte y útiles al aportar en la
conformación de estas instituciones y en la consecución de las metas materiales que se
establecen, al respecto Romero(2017) comenta que el modelo de trabajo capitalista se
constituye como el camino para conseguir medios materiales que se consideran necesarios,
y a la vez proporciona recursos subjetivos para el desarrollo moral, político y psicológico.
Concluyendo, el desarrollo personal y familiar se termina convirtiendo en la principal razón
por la cual el trabajo adquiere significado, ya sea como como una forma de modificar la
situación económica o como una motivación para conformar el estereotipo de familia
tradicional, o en algunos casos como un mal necesario para suplir las necesidades básicas y
lograr la autonomía financiera. De esta manera se visualiza el trabajo como fuente de
estabilidad para el futuro, al otorgarle a las mujeres de encuadrarse en el modelo macrosocial.
b) “Sentido social”
Esta subcategoría identifica en el relato, aspectos de interacción y/o de reconocimiento
social, que muestren el trabajo como un medio generador de vínculos sociales. Desde esta
perspectiva el trabajo avista como un recurso necesario para liberarse y forma relaciones en
comunidad.
“La verdad es que trabajo porque me gusta el rubro, me gusta lo dinámico, me gusta
la cercanía con la gente, el tema del trato con la gente, tener esos espacios para tirar
la talla con alguien, no se da en todos los rubros” (Entrevistada 3)
“sin trabajar uno no se desarrolla profesionalmente, no conocí gente, no te vinculai
con el mundo real, todos esos significados. Si fuera millonaria igual trabajaría…”
(Entrevistada 6)
Para Morse y Weiss (citado en Romero, 2017) el trabajo se transforma en una motivación de
logro, sin el que no habría sentido u objeto y menos oportunidad de contribuir socialmente,
es decir, el trabajo da posibilidad de relación, y es en la relación donde se establece su
significado. Siendo así el trabajo una oportunidad para considerarse parte del mundo y un
ser social, al comprobar y negociar los límites y derechos sociales dador por el espacio en
que conviven, sintiéndose con esto parte de la vida cotidiana y construyendo su propia
identidad, o como lo comentaría Todaro y Yañez (2004), el significado del trabajo para las
mujeres se encuentra asociado a la capacidad de aperturarse a nuevos espacios sociales a
darles potencialidad de negociar con otros.
“trabajar me hace sentir realizada, valorada, siento que lo hago bien, recibo
reconocimientos constantes de mis jefes y también de la gente que valora. A pesar de
todas las dificultades del rubro, uno en su trabajo lo hace bien, y le da su sello propio,
y eso me gusta. Este trabajo en particular, si bien es frio porque tienes que
seleccionar gente, da una puerta de entrada y permite dar la bienvenida a la gente
que queda” (Entrevistada 8)
Desde la cita recién expuesta, se puede ver como el trabajo permite obtener una posición más
activa y aceptada socialmente, acentuando su importancia cuando se recibe algún tipo de
reconocimiento por parte de la comunidad, principalmente en su rol como trabajadora capaz
de realizar su labor, como comentaría Todaro y Yañez (2004),las mujeres relacionan su
presencia en el mundo laboral, con la posibilidad de ser valoradas y reconocidas, logrando
autonomía e independencia con esto.
Concluyendo, se puede comprender el trabajo como un proceso socialización, ya que
indiferentemente de la labor que sea este implica generar y mantener vínculos sociales
superficial o más duraderos, lo que involucra de por si una instancia para conectarse con el
mundo y con quienes conviven en él. Principalmente para las mujeres que tuvieron que
abrirse espacios a largo de la historia, se hace plausible hacer parte de estos espacios y
conectarse con otros como una forma de liberación y de adquisición de identidad social, lo
que se refleja completamente al memento que le imprimen significado a la actividad que
realizan y al entusiasmo con que referencian su sentido de pertenencia a estos círculos
sociales.
c) “Sentido de desarrollo personal”
Esta subcategoría identifica en el relato, aspectos de realización personal, que muestren al
trabajo como un medio para demostrar capacidades personales. Se analiza en este apartado,
las citas que dejan entrever que el trabajo como medio de desarrollo personal:
“fue no por necesidad, sino porque yo quería trabajar para ser útil y quería yo por
mi misma obtener mis propias cosas” (Entrevistada 3)
“para mi es súper importante, creo que como mujer no nos podemos quedar atrás
de no poder desarrollarnos profesionalmente. Es un aspecto que a mí que me gusta
explorar, me gusta seguir aprendiendo” (Entrevistada 7)
De acuerdo a estas perspectivas el trabajo cumple un rol fundamental al permitir que las
mujeres se realicen y alcancen sus objetivos, es decir, más que como una actividad económica
y social, el trabajo sirve como un espejo para que las mujeres reafirmen sus destrezas y la
confianza en sus capacidades personales y sociales, a la vez que como un camino para ir
adquiriendo conocimiento, como lo comenta Todaro y Yañez (2004), el trabajo para las
mujeres, el trabajo se evalúa como una fuente de enriquecimiento y crecimiento personal a
través del contacto con otros, a la vez como un medio para no perder poder y mantener respeto
en las negociaciones sociales, principalmente en la familia.
Concluyendo, las citas muestran que el conjunto de expresión de esfuerzo y la percepción de
crecimiento personal tienen un peso importante al momento de significar el trabajo,
convirtiéndose con ello en factor relevante en el desarrollo de la autoestima de las mujeres y
en su movilidad para lograr los objetivos que se proponen, en consecuencia cuando el trabajo
que ellas realizan es apreciado por otros de manera efectiva, las mujeres comienzan a percibir
el trabajo como un vehículo de realización personal; particularmente se hace relevante este
sentido en una industria masculinizada, en que las mujeres se han ido integrando
paulatinamente, por lo que han tenido que duplicar sus esfuerzos para ser consideradas por
esta industria, como ajustables al perfil de trabajador que requieren. Desde estos postulados
se puede entender nociones del trabajo ligadas al éxito profesional y a la demostración
incesante de capacidades por parte de las mujeres.
5.1.2 Roles de Género
a) “Rol y/o Cualidades de la Mujer en la Sociedad”
Esta subcategoría reconoce en el discurso de las mujeres, si son portadoras o no de aquello
que deben realizar por exigencia de la sociedad, y si perciben que amoldan su
comportamiento o cualidades dado un perfil societal de las mujeres.
Históricamente la maternidad ha sido definida como una función intrínseca del genero
femenino, siendo parte de discursos morales que proyectan las sociedades, siendo la base
para definir el rol que cumplen las mujer en la familia. De acuerdoa Bolufer(2007), el ser
madre se considera una función principal para las mujeres, convirtiéndose en una constante
y un mecanismo para definir estructuralmente el rol de genero de las mujeres. Lo anterior se
puede visualizar en la siguiente cita:
“las que crían y están involucradas en eso son las mujeres. Los padres entregan más
plata que hacer cosas de mamá” (Entrevistada 8)
En otras palabras, el rol social que cumplen las mujeres es una proyección de las cualidades
que se les atribuyen socialmente a las mujeres. No es solo el rol de ser madre, sino que hay
una diversificación de diferentes roles sociales cumplen las mujeres dados por las cualidades
que se les asignan al pertenecer al género femenino, así lo refleja la siguiente cita:
“Yo creo que como mujer uno cumple distintos roles. El rol de mamá es el más
importante, transmitir muchos… llámalos valores o formas de ser que uno quiere
transmitirle a sus hijos, desde ahí uno tiene que irradiar o sembrar lo que uno quiere
para más adelante (…) De ahí hay muchos roles más, de pareja, de ser hija”
(Entrevistada 7)
Este relato se puede vincular directamente con lo comentado por Lamas (1986), que explica
que hay un conjunto de normas y prescripciones que dicta la sociedad y la cultura sobre el
comportamiento femenino y masculino, es decir, hay un comportamiento que se desdibuja
de las expectativas sociales para cada género, lo que puede asociar al constructo que
González (1999) define como Autoconcepto que refiere a la evaluación de la propia
capacidad del sujeto para realizar tareas específicas, siendo uno de los factores que influye
en la elección de actividades. De esta manera, en tareas consideradas típicamente femeninas
o neutras, las expectativas de realización eficaz de la mujer son mayores.
Lo anterior ha implicado que a través de la asignación de roles de género, se les haya adherido
cualidades a las mujeres que se juzgan como características propias del hecho de ser mujer,
direccionando su accionar a demostrar estas cualidades y a percibirse como dueñas de estas
singularidades. Lo comentado se refleja en las siguientes citas:
“las mujeres tienen un liderazgo distinto al del hombre, o sea, es más relacional, es
un liderazgo más empático y entrega distintos lineamientos, no sé, quizá de un
trabajo más organizado, más planificado, a lo mejor con más detalles… variables
que son importantes en diferentes tipos de trabajos” ( Entrevistada 7)
“nosotras quizás tenemos ciertas características o cualidades que nos hacen ser más
empáticas, escuchar más a las personas, y tener esas habilidades blandas que quizás
al hombre le cuesta tener un poco” (Entrevistada 9)
“Cuando hay muchas mujeres también, son más sensibles, cualquier cosa la pueden
tomar como confrontación, como pelea” (Entrevistada 8)
A través de las citas comentadas, es posible dar cuenta de la apropiación de cualidades que
se enmarcan como parte del rol de la mujer, generando una clara diferenciación con los
hombres, para quienes hay menor plasticidad para adoptar las cualidades mencionadas. De
acuerdo a Narotzky (citado en Infantes & Guirao) hay estereotipos sobre las mujeres que la
califican de pacientes, detallistas, emocionales y serviciales, considerándolas apropiadas para
ejecutar determinadas actividades.
Por último, dentro de esta subcategoría, se desliza una vertiente que implica a las mujeres
con un llamado a conseguir la igualdad y la justicia, desbancando todo tipo de discriminación
que se presente en la sociedad, tal como se comenta en la siguiente cita:
“Yo creo que mi rol como mujer en la sociedad, acá es aportar al cambio, aportar
a la conciencia social, yo soy muy partidaria de eso, creo que todos acá necesitamos
ser un poco abiertos de mente, ser solidarios y buscar que el que todos siendo
diferentes, se puedan soportar los unos con los otros, yo pienso que todos somos
distintos y tenemos el derecho de pensar distinto, pero no por eso hay que imponerse
al otro, entonces yo creo nuestro rol acá es ser más amigables en este mundo tan
rudo”( Entrevistada 9)
“Mi rol como mujer en la sociedad… eh… que difícil. Hacer de esta sociedad algo
más igualitario, más justo y poder enseñarles a los hombres de la igualdad, del
feminismo, de lo que estamos viviendo hoy día” (Entrevistada 6)
El rol de la mujer pasa de ser uno constreñido a características propias del género a
embarcarse en uno más protagónico, como uno fundamental para generar cambios sociales,
siendo participes en el diseño y construcción de la sociedad. Al aventurarse en el fundamente
teórico de esta perspectiva, parece necesario recurrir a la corriente del Feminismo Radical,
que refiere a que “el feminismo como teoría y como práctica debe ser capaz de desvelar todas
y cada una de las distinta situaciones de discriminación y de desigualdad existentes (…) Al
feminismo, como movimiento social, no le basta ser un movimiento cultural o de opinión,
debe además aportar las bases para construir unas nuevas relaciones de poder. Ha de
comprometerse en todos y cada uno de los niveles de la realidad. Es necesario y urgente estar
presente donde se toman las decisiones, donde se determina el presente y se construye el
futuro. La práctica política del movimiento debe afrontar todos y cada uno de estos planos,
estableciendo el tiempo, los medios, los lugares para conseguir la transformación de una
realidad que reduce a las mujeres al silencio, a la no existencia” (Rubio, 1990, p.191)
De acuerdo a lo planteado el Rol Social de Género se perfila como un constructo mutable y
dependiente de las base de configuraciones sociales y culturales, donde si bien las mujeres
de este rubro tiene bien arraigas las asignaciones que se hacen propias de las mujeres, logran
vislumbrar la capacidad de negociar este rol pre-asignado, al aperturar su papel en sociedad,
como uno imprescindible para lograr cambios sociales y vencer desigualdades.
b) “Rol laboral de la mujer en la industria”
Esta subcategoría identifica la percepción que tiene las mujeres de su rol en el trabajo, además
de la percepción sobre posibles ajustes para adaptarse a su entorno masculinizado, en cuanto
a las interacciones sociales que mantienen dada su labor. Lo anterior se expresa en las
siguientes citas:
“Tení que saber explayarte, tener personalidad, ser un poco chora en el contexto,
porque si no, no lo lograi no más” (Entrevistada 6)
“Yo creo que nos volvemos un poco más rudas, porque yo creo que las personas se
adecuan a su entorno, entonces yo lo veo por mí, yo no digo que soy un machito, pero
si me he vuelto un poco más fuerte quizás y un poco más empoderada, y poder
levantar la voz sin miedo. Yo creo que eso si se gana trabajando con hartos hombres”
(Entrevistada 9)
Desde esta perspectiva se logra visualizar como influye el trabajar en ambiente
masculinizado, en la definición del rol laboral, tomando una posición más activa socialmente,
poniendo como contrapartida la pasividad prescrita de la mujer. Relacionado con lo anterior,
McDowell (2000) propone que el término género se construye a través de un proceso de
socialización, es decir, que las características de género se crean al partir de la representación
simbólica del lugar en que se producen las interacciones, es decir, la interpretación de ciertas
características del lugar influye en las formas de comportamiento. Como diría Butler (2009)
estructuras de género se crean culturalmente, por lo que hay posibilidad de modificarlas a
través de la socialización.
Siguiendo la línea anterior, que da entender que el género se crea culturalmente, vale la pena
sumarle un ingrediente adicional referenciado como el “poder”, relacionando como éste se
conjuga con la definición del propio genero al definir el rol de las mujeres en la industria.
“hay una obra que la autoridad máxima es mujer, y ahí funciona distinto esa obra.
Pero ella también como mujer jefa, tiene una actitud de mujer muy ruda, como pa’
hacerse valer como mujer toma una actitud muy… como decirlo, de retar a todo el
mundo, una actitud de hacerse notar como mujer. No es fácil tampoco, teniendo
varios hombres abajo, la gente que tiene un concepto diferente” (Entrevistada 6)
“Si llega una mujer jefa a terreno ya saben a lo que atenerse si no hacen caso, les va
llegar peor que si no le hicieran caso a un hombre, si le faltan el respeto a una jefa.
El que falta el respeto se va al final, así que hasta ahora todo va bien” (Entrevistada
8)
Se destaca en el relato de las entrevistada, la necesidad de que una mujer que tenga alguna
jefatura, deba demostrar continuamente su autoridad para desempeñarse en el cargo,
haciendo valer las facultades que le otorga el cargo, desde una necesidad imperiosa por
demostrar la capacidad por hacer valer el poder ostentado por y recibir una respuesta que
validar en sí mismas las atribuciones que les otorga el cargo. De acuerdo a Acker(1990), las
identidades de genero se desarrollan a través de relaciones de poder y que las organizaciones
no son neutrales y producen y reproducen relaciones de poder que tienen un efecto sobre las
desigualdades de genero. Según la autora el ideal de trabajador esta favor del hombre, quien
puede poner en el centro de su vida el trabajo. En contrapartida, la mujer se ve excluida y
marginada por la doble atención que debe poner el trabajo y en la institucionalidad de la
familia, es decir, se piensa que los hombre puede disponer libremente de su tiempo, en tanto
la mujer debe dedicar su tiempo a la vida familiar, lo que hace que las mujeres no sea vistas
como una alternativa viable. Lo descrito permite dar explicación las perspectivas de liderazgo
que se dan en un ambiente masculinizado, donde para los hombre no es fácil aceptar la
autoridad de una mujer, lo que termina implicando que ellas deban demostrar continuamente
su poder de mando para hacer prevalecer su liderazgo.
Como última mirada se puede mencionar que las mujeres que trabajan en estos contextos, se
desperfilan del formato de mujer tradicional, asociado a paradigmas sociales
contemporáneos, tal como se menciona en las siguientes citas:
“las mujeres del rubro de la construcción también son más pragmáticas, por lo que
no hay problema con las mujeres de este rubro, tienen un perfil más o menos común”
(Entrevistada 8)
“las mujeres que trabajamos acá somos más buenas para solucionar o para dar una
respuesta, más concretas” (Entrevistada 1)
De acuerdo a Connel (1997) la masculinidad se define bajo un sistema de diferencia
simbólica en que se contrastan los lugares masculino y femenino. Desde esta perspectiva, se
podría entender esta demarcación de lo tradicionalmente femenino, como una forma de
apropiarse de cualidades que tradicionalmente se asocian a lo masculino, por considerar estas
cualidades como representativas de ellas a misma, pero recalcado a su vez el hecho de que a
pesar de tener estas cualidades, ellas siguen representado una figura femenina y a su propio
género.
Concluyendo, el rol laboral que asumen las mujeres al trabajar en un rubro masculinizado
se, implica que continuamente ellas deban validarse ellas mismas y hacia los demás sus
cualidades para desempañar los cargos, buscando masculinizar su perfil laboral, dadas
características que avistan en los hombres y desembarcándose de lo que ellas consideran el
rol de mujer tradicional al vislumbrarlo como débil o pasivo. También destaca la necesidad
de redoblar sus esfuerzos para lograr destacar en sus trabajos y reconocidas por su labor, lo
que puede reflejar las escasas expectativas que se tienen de su rendimiento al estar
encasilladas bajo una categoría de género, en un espacio laboral donde históricamente se ha
valorado las cualidades y el desempeño de los hombres.
c) “Tensiones y/o cuestionamientos sobre el rol social y el rol laboral en la industria”
Esta subcategoría busca diferenciar los conflictos y desavenencias, donde las mujeres
cuestionen la asignación de roles sociales y/o roles laborales para la industria, lo que queda
de manifiesto según las siguientes citas:
“el trato entre hombres es distinto cuando hay puros hombres, que cuando hay una
mujer, por ejemplo. Pasa que muchas veces llega alguien de algún subcontrato y van
a tirar una “chuchada” y no, dicen, la señorita y son más recatados con el
vocabulario” (Entrevistada 2)
“Las veces que he tenido que interactuar con el trabajador directo de obra, con el
viejito, he tenido buena respuesta, buena relación, cercanía, logro empatizar con
ellos, logro llegar fácilmente a ellos. Y con profesionales, pares, bien. De repente
alguno puede enganchar por el tema de ser mujer, pero yo no ocupo este tema
selectivo para relacionarme en la empresa” (Entrevistada 7)
“a veces siento que la gente puede escucharme más, porque los hombres creen o
sienten que yo tengo otra sensibilidad que ellos no tienen, entonces te respetan aún
más” (Entrevistada 8)
Se reconoce en el relato de las entrevistada, la tendencia de los hombre a considerar a las
mujeres bajo el manto de asignación de roles de género, dándole especial énfasis a las
atribuciones de sensibilidad y empatía. Reskin (2000) plantea que existen sesgos cognitivos
que hacen que la gente tiende a generar categorías de otros en forma automática, donde el
sexo, la raza o el status social suelen ser variables relevantes, asignando características a los
grupos en base a las cuales son valorados todos los miembros del grupo. Lo anterior permite
inferir a su vez que la propiedad de las cualidades antes mencionadas se encuentra en
cuestionamiento, tensión que se amplifica en las siguientes citas que plantean que no se debe
atribuir características a hombres y mujeres según su género
“pero más que ser mujer u hombre las atribuciones hay que hacérselas a las
personas, y de ahí claro uno resalta cuando los éxitos vienen de una mujer, pero creo
que los espacios se los gana una persona en particular” (Entrevistada 7)
“siendo mujer o hombre te tienes que adecuar al contexto y al lugar donde vas a
estar dirigido, entonces más que por ser mujer o hombre, tú tienes que saber a dónde
vas, con que personas te vas a relacionar y que pega vas a hacer, o que vas a hacer
en el lugar, para saber como vestirte” ( Entrevistada 9)
En la anterior cita, se visualiza una preocupación por descentralizar la cualificación de las
personas según su género, explicando que los comportamientos de los sujetos se dan por un
contexto en particular o por las cualidades personales de cada sujeto, lo que se termina
traduciendo en que “la diferencia anatómica entre mujeres y hombres no provoca por sí sola
actitudes y conductas distintas, sino que las valoraciones de género introducen asimetrías en
los derechos y las obligaciones, y esto produce capacidades y conductas económicas distintas
en cada sexo” ( Lamas, 2012, p.85)
Para concluir con esta subcategoría se puede mencionar que la categorización de genero
involucra tanto el grado de aceptación de la categoría para definir la identidad, así como con
el desarrollo de prácticas sociales que tiendan a validarlas o desvirtúalas, lo que termina
configurando la manera en que los sujetos se comunican e interpretan los diferentes contextos
sociales en que conviven y definiendo el grado de apertura o estancamiento para ir
construyendo socialmente lo que se entiende por lo femenino y lo que son ellas mismas.
5.1.3 Malestar Subjetivo
a) “Malestar atribuido a las condiciones laborales”
.
Esta subcategoría identifica las particularidades de las condiciones del trabajo, en términos
de formalidades de entrada, aspectos físicos y reglaméntales, que afectan el cómo las mujeres
perciben y/o experimentan el espacio laboral.
En esta temática, algunas entrevistadas explicitan la vinculación entre la maternidad y la
inserción y oportunidades de accesos laboral, demostrando su descontento cuando el ser
madre significa un barrera de entrada.
“no contratar mujeres porque están en edad fértil. No contratar mujeres porque
están a punto de tener hijos, porque están recién casadas. No contratar
principalmente mujeres en edad fértil” (Entrevistada 8)
“Yo creo que en esta industria conviene de que uno sea hombre y ojala no tenga
hijos, yo creo que esa es la preferencia de la industria, entonces una ya, siendo mujer
es un punto menos, si eres mamá es otro punto menos porque tienes menos tiempo y
tienes más restricciones lamentablemente, entonces no todos se hacen cargo de eso
o se quieren hacer cargo” (Entrevistada 9)
De acuerdo a Ansoleaga y Godoy (2013) el vínculo entre el trabajo y la maternidad afecta
negativamente el ingreso laboral de las mujeres, además la contratación de mujeres resulta
más costosa y es desincentivada por la legislación de protección a la maternidad,
constituyéndose en una barrera de entrada al trabajo. Lo comentado anteriormente, adquiere
notoriedad al pensar el mercado del trabajo, como un espacio capitalista donde solo importa
la producción, dado que la legislación vigente al no otorgar los mismos derechos sociales de
paternidad a los varones, ya sea al momento de la gestación o al hecho de considerarlos en
un rango etario proclive a ser padres, crea inevitablemente condiciones donde los hombres
son preferentemente más elegibles laboralmente.
Otra temática que golpea irremediablemente el malestar con respecto a las condiciones
laborales por parte de las mujeres es la brecha salarial para un mismo cargo, tal como lo
expresan las siguientes citas:
“Cada vez la mujer está teniendo más derechos (…), bueno falta mucho igual, la
brecha salarial que existe… bueno, es algo que estuvimos trabajando ya en la
empresa” ( Entrevistada 6)
“La administradora que hay tiene mucha más experiencia que muchos
administradores de obra y es una de las que gana menos, quizá es la que menos
gana” (Entrevistada 7)
De acuerdo a Becker (1971) parte de los empresarios tienen prejuicios sobre las mujeres, lo
que genera que se le paguen sueldos más bajos que a los hombres o simplemente que no se
las contrate, o como enfatiza más claramente Martinez y Acevedo (2004), quienes comentan
que el mercado del trabajo ofrece salarios distintos según sexo y sin tener en cuenta otras
características que influyen en el rendimiento potencial favorables a la mujeres. Lo
comentado por los autores reflejan otro aspecto donde las categorías de genero. Crean
situaciones de desigualdad, y donde el sexo biológico prima más que las pontecialidades y el
historial laboral
Como último bloque de análisis de esta subcategoría, se estudiara la apreciación que tienen
las mujeres acerca de la promoción laboral, es decir, después de ingresadas a la empresa, cual
es su visión respecto de sus oportunidades de desarrollo profesional. A continuación las citas
que exponen esta temática:
“se le da más oportunidad a un hombre que a una mujer en un mismo cargo para
crecer laboralmente. Yo creo que se les da más prioridad. Yo creo que si tuvieras tres
mujeres y un hombre, va primero el hombre y después las tres mujeres, yo creo que
es así todavía, y eso es por la cultura, por la costumbre, porque así siempre se ha
hecho, y eso es lo que hay que cambiar, esa mirada” (Entrevistada 9)
“Quizá a la mujer le cuesta subir un poco más, pero a nivel obras, la mujer que no
es profesional. De todos los trabajadores, sólo tenemos una mujer capataz, por
ejemplo, pudiendo haber más de una” (Entrevistada 6)
De acuerdo a Burin(2008), hay un ‘Techo de Cristal’ que limita el ascenso laboral de las
mujeres al interior de las organizaciones, limitando sus carreras profesionales. Se define
como un techo invisible, porque no hay leyes ni dispositivos sociales que impongan de
manera visible la limitación , es decir, una discriminación sin una razón fundada. Según
Phelps (1972) piensa que las empresas probablemente utilicen el sexo, la raza o la edad a la
hora de valorar la productividad de alguna persona en un cargo, con el fin de acercarse al
“promedio” del puesto.Estos mayores obstáculos para ascender laboralmente, pueden
deberse a la cultura organizacional al ser una empresa con sus cimientos forjados en una
cultura masculinizada, donde las mujeres deben hacer mayores esfuerzo para adaptarse a la
cultura y al grupo en cuestión, lo que da como resultado menos oportunidades para
desarrollarse profesionalmente.
Como conclusión para esta subcategoría es importante resaltar que si bien se observan
discriminaciones de género, en términos de acceso y promoción laboral, parte de la
explicación de este fenómeno de lo lleva el que los sujetos trabajadores están inmersos en
una sociedad capitalista donde prima el trabajo instrumental, de esta forma el accesos laboral
está restringido para aquellos que pueden producir con libertad y sin preocupaciones o
dificultades personales, lo que se expresa en la escasa contratación de mujeres, como de
inmigrantes sin documentación legal,
o en la contratación de personas con alguna
discapacidad. Adicionalmente para esta industria, queda diferenciado como modelo ideal de
trabajador, aquella persona que es hombre y que dedica inclaudicablemente a su labor, con
todas las asignaciones de rol que conlleva que sea del sexo masculino, lo que deja de
manifiesto las dificultades que viven las mujeres para integrarse y crecer laboralmente en
estos espacios masculinizados.
b) “Malestar atribuido al género masculino”
Esta subcategoría identifica las actitudes del género masculino que afectan la forma en que
experiencian el entorno laboral, al momento de relatar determinadas situaciones, dadas por
la percepción de las características que ellas avistan en los hombres.
Más de alguna vez ha salido en la palestra el acoso callejero, donde se les ha dado un rol
protagónico a los trabajadores de la construcción, responsabilizándolos de estos actos,
considerando este antecedente, parece fundamental conocer las vivencias, que han tenido o
tienen sobre esta temática, las mujeres que trabajan en esta industria:
“de repente vai pasando por ahí y están conversando entre los hombres puras
tonteras, entonces eso da vergüenza ajena … de la cintura para abajo… o de la
mujer hasta de como la pusieron, o no se dan cuenta o lo hacen a propósito, para
agrandarse” (Entrevistada 5)
“trabajar en una oficina llena de hombres y tu siendo la única mujer y ellos
conversan cosas de hombre, así que igual es como medio incomodo, yo creo que esas
son cosas como que entorpecen el clima, y como que no es tan agradable de
soportar” (Entrevistada 9)
“Yo lo que hago cuando me ha pasado, cuando se da la situación que me saludan de
beso, para mí es igual un poco fuerte (…) yo automáticamente o lo rechazo o pongo
la mano. Pero me pasa que sobrepasan los límites” (Entrevistada 4)
La cosificación del cuerpo de las mujeres como un objeto cargado de erotismo, aún sigue
estando presente en la forma en que los hombres configuran su relación con las mujeres,
obligando a que ellas activen estados de alerta toda vez que deben participar en encuentros
sociales donde hay hombres presentes. De acuerdo a los relatos, el acoso ocurre de manera
directa e indirecta, ya sea por conversaciones en las que solo participan de oyentes, por
situaciones donde mantienen un dialogo activo con hombre, o en momentos que reciben
contactos corporales indeseados.
“Yo tuve una situación en una obra… casi como un acoso fue, porque fue un Capataz,
y me decía que me iba a raptar (ríe) y me abrazaba, y serio. Tuve que ir con el jefe y
le comenté, y lo llamó y Capataz le dijo-sí yo me he enamorado de la señora- y me
acuerdo que lo botaron, porque se atrevió a decir eso, y nunca me voy a olvidar, le
tuve hasta miedo” (Entrevistada 3)
Siguiendo la reflexión que hace Irigaray (citada en Cardenal, 2012), los cuerpos de las
mujeres son modelados según la función que les impone la sexualidad masculina, donde los
cuerpos femeninos son el valor de cambio para establecer relaciones entre hombres, es decir,
se configura la sexualidad masculina a través de cuerpo de las mujeres, convirtiendose la
mujer de esta manera, en un espejo de la identidad masculina.
Como se ha comentado en subcategorías anteriores, el establecimiento de categorías de
genero ha promovido la cualificación de características innatas en las mujeres, tal como lo
ejemplifican las siguientes citas, la sensibilidad y emocionalidad como pautas de
comportamiento de las mujeres al vivir situaciones de tensión, con el objetivo de
desproporcionar validez a sus argumentos que sustentan sus puntos de vista.
“en el caso de los trabajadores no miden con quien están hablando si uno es mujer,
si es jefe, ellos en realidad responden y responden, y eso me parece súper mal. Y en
el caso de los pares, generalmente piensan que uno es muy alharaca o que uno es
muy sensible que no acepta” (Entrevistada 4)
“me toco solucionar un tema que ni siquiera me tocaba solucionar, que fue casi irse
a los combos, que lo plantee, analizamos el tema, tratamos de bajarle el perfil, es
más, consideré que yo estaba logrando bajar un poco los ánimos, pero intercedieron
los hombres y subió más la temperatura… y después cuando se conversó, fue como
que los hombres dijeron, véanlo ustedes, a mí no me gustan las teleserie”
(Entrevistada 1)
De acuerdo a Zaro (2012), durante los años treinta surge la dicotomía entre lo masculino y lo
femenino, como dos polos opuestos, desde donde comenzaron a establecerse los estereotipos
clásicos, tales como: la emocionalidad (las mujeres son más emocionales que los hombres,
diferencia atribuible al funcionamiento hormonal), agresividad (el hombre es más agresivo),
dominancia (el hombre es dominante, la mujer sumisa, dependencia (la mujer es dependiente,
necesita el apoyo emocional de otros), actividad (la mujer es pasiva, en relación a su
dependencia). Tal como se puede reflexinar a partir de las citas previamente expuesta, las
consecuencia de este enfoque social es definir que las mujeres son más temperamentales que
los hombres y que esta es una característica inmutable.
Por último, se analiza el malestar de las mujeres respecto de los hombres, referente a la falta
de validación y respeto que ellas manifiestan por parte de ellos, lo que se expresa en las citas
que a continuación se describen:
“Todavía cuesta, les das una instrucción o a veces los saludas y no te responden…
pero mucho menos que antes” (Entrevistada 4)
“hay algunos hombres que les contestan a las mujeres no de la mejor manera y lo
hacen con uno, pero entre hombres no po’ (…)ellos creen que con la mujer sí pueden,
discuten y quieren ir a ganar, cuando es entre hombres, un par de palabras y ahí
quedó, pero insisto que son situaciones
puntuales con personas puntuales” (
Entrevistada 1)
De acuerdo a Ríos (2015) las mujeres se encuentran en una inequidad y deventaja frente a
los hombres, al distinguirse y separarse papeles de masculinos y femeninos, lo que ha
provocado participaciones diferenciadas en instancias de poder, donde los varones se han
posicionado en lo más algo de la escala jerarquica, o tal como comentan Dobach y
Dobach(1979), para quienes los hombres son socializados para dominar y ejercer poder sobre
las mujeres. Los autores describen claramente que los hombres están acostumbrados auna
posición de poder sobre las mujeres, lo que explica su rigidez al momento de seguir las
instrucciones que les son encomendadas o en el hecho discutirle con más coraje a las mujeres,
tal como lo comenta Anker (1997), quien comenta que hay ciertas ocupaciones relacionadas
con el poder y la autoridad tiendan a vincularse con habilidades masculinas.
Concluyendo con esta subcategoría, existe gran variedad de malestares por parte de las
mujeres que se asocia con la figura simbólica que tienen los hombres de lo que es ser mujer,
nuevamente en esta subcategoría salen a relucir lo generizados que se encuentran los hombres
que trabajan es estos espacios laborales. Se destaca principalmente como la apropiación “la
sensación poder” y la “racionalidad” sirven como herramientas psicológicas para aminorar y
desvirtuar las demandas de las mujeres y de cómo el cuerpo femenino sigue formando parte
de la afirmación de identidad masculina y del cómo hablar del cuerpo de la mujer genera un
espacio de socialización entre hombres.
c) “Malestar atribuido a su propio género”
Esta subcategoría identifica los aspectos del malestar que imputan a su propio género, al
momento de relatar determinadas situaciones, dados por la percepción de las características
que ellas avistan en sí mismas como mujeres.
“entre mujeres no empalizamos mucho, yo creo que la relación entre mujer y mujer
es bien compleja y creo que es más competitiva, entonces yo si he sentido diferentes
reacciones cuando yo digo lo mismo a una mujer y a un hombre. Siento que el hombre
recibe de mejor manera el mensaje” (Entrevistada 9)
De acuerdo a Rios (2015) hay una construcción cultural y subjetiva que orienta a los hombres
a oprimir y controlar a las mujeres, donde a las mismas mujeres se les ha imputado como
mandato servir de vigilantes de otras mujeres, de manera de mantener estas estructuras de
poder y dominio por parte de los hombres, asumiéndose juicios de lo que deben ser o aceptar
otras mujeres. De acuerdo a esta autora, es desde este tejido que se puede explicar la
enemistad y competencia entre mujeres, y que ellas no son conscientes de esta situación. Lo
anterior, se puede entender en el sentido que las mujeres que trabajan en este tipo de
industrias donde hay mayoritariamente hombres, encuentran dificultad en destacar y lograr
reconocimiento profesional, porque deben adecuarse y apropiarse de características que se
asumen propias de los hombres en estos entornos, cosa que implica demostrar superioridad
frente a otras mujeres, primero para masculinizar su propio rol dado que laboralmente es una
característica deseable, y segundo para desbancarse de la categoría femenina, al visualizarla
como un obstáculo para desarrollarse profesionalmente.
5.2 Análisis de Categoría Emergente
5.2.1 Mirada del Espacio Laboral
a) “Cultura laboral de la industria”
Esta subcategoría pretende rescatar la percepción o interpretación de significados de
comportamientos o sucesos que se presentan en la empresa bajo estudio o en la industria de
la construcción. El primer grupo se citas que se presenta, se expone el pensamiento algunas
entrevistadas sobre la perspectiva referente a la validez que tienen los resultados u opiniones
que presentan en el desarrollo de sus funciones:
“la empresa no te ve como mujer o como hombre. Te ve como un profesional que va
dar un servicio” (Entrevistada 6)
”Aquí en la construcción las cosas no son cuestionadas si eres mujer u hombre. Creo
que la validación va por otras cosas, el manejo que uno tenga, el liderazgo que uno
tenga, como vas enfrentando las situaciones, no es el hecho de ser mujer u hombre”
(Entrevistada 7)
De acuerdo a Menautt, Checa Cano & Arias (2016) el sentido de igualdad se ve afectado por
la posición jerárquica que ocupan los trabajadores y que el poder se desencandena a través
del liderazgo y de como éste se manifiesta con el equipo de trabajo, que es directamente
dependiente de la cultura y estructura organizacionales, siendo resultado del contexto político
de la organización. Lo descrito por las autoras hace sentido al pensar que las entrevistadas
realizan funciones donde tienen autonomía en su cargo o mantienen un cargo de jefatura, lo
que se sucede justamente con las entrevistadas. Al estar en una posición de poder en una
industria donde es de extremo difícil alcanzar un lugar de autonomía y liderazgo, es posible
pensar que se visualice justicia o igualdad respecto a la valoración de su trabajo, dejando de
lado cuestionamiento sobre la diferencia en el trato según género.
La otra vertiente que emerge en el desarrollo de los relatos, refiere a las formas de trabajo en
la industria, a la dinámica operativa que se presenta en la organización de funcione y
responsabilidades:
“Es más informal acá, y también más rudo como te comento, sin tanta diplomacia,
ni tanta burocracia como en otras industrias. (…) es más de hacer las cosas, con
procedimientos, pero hacerlas más rápido y más concreto” (Entrevistada 8)
“Por la presión con la que uno trabaja en la construcción, o sea, acá estay metió…
siempre estas tomando decisiones, te mueves en lo que estás haciendo, nunca es
monótono… y las condiciones, uno trabaja con frío, con calor (…) A eso voy yo, que
hay trabajos que son mucho más pasivos y uno podría diferenciarlo con lo que uno
hace, y si, es mucho más fuerte” (Entrevistada 4)
“lo bueno que tiene el rubro en sí, es que es súper dinámico, distinto, no es monótono,
no te aburres. A veces se va de un extremo a otro, porque es entretenido, pero de
repente se sobrepasan los tiempos. Nosotros siempre estamos atrasados, siempre
tenemos algo que contestar, todos los días un imprevisto. Así como es de dinámica y
entretenida la pega, también es colapsante” (Entrevistada 1)
De acuerdo a Cerva (2000) hay cuatro elementos que sostienen la inequidad de género en las
organizaciones: El primero es la valoración del individualismo heroico, que refiere a la
importancia que adquiere el logro y la orientación a los resultados (que generalmente refiere
a los varones); el segundo es la separación entre trabajo y familia( donde la asociación de
las mujer con el trabajo doméstico las pone en desventaja); el tercero es el poder excluyente,
que se enfoca en el poder y el control jerárquico, que está a favor del varón que pone al
trabajo en el centro de su vida y que margina aquellas mujeres que no logran la calidad de un
trabajador por cumplir con sus responsabilidades familiares; y por último, el cuarto es el
predomino de instrumentalismo que se centra en la producción de resultados cuantificables.
De acuerdo a lo comentado por la autora, es posible ver como se ha normalizado el trabajar
bajo la lógica capitalista de tiempos reducidos y resultados inmediatos, donde el trabajar bajo
presión o verse apremiado por los tiempos, se percibe como un hecho desafiante o que le da
dinamismo a la función laboral, transformación simbólicas que pone en desventaja a las
mujeres que no logran adaptarse a este régimen y que involucra redoblar esfuerzos por parte
de las mujeres que pretender adaptarse al perfil de trabajador esperado, tanto para sustituir la
visión que se tiene de las mujeres como seres pasivos por los de un ser activo, como por
lograr cumplir con las demandas laborales y familiares.
Concluyendo con esta subcategoría se puede comentar que la percepción de igualdad en el
derecho y validez que tienen las mujeres trabajadoras de esta industria, se encuentra en
estricta con la posición laboral que mantienen y con su forma de delinear un liderazgo que
logra sortear las barreras de un entorno cultural masculinizado, es decir la interpretación de
poseer atribuciones de poder, o el lograr la atención y el acato de un grupo social de hombres
dado el grado de poder establecido, puede lograr nublar la vista sobre la existencia de un
trato diferenciado por género. Por otra parte, la mecánica psicológico-social del modelo
capitalista logra transforma la mirada que tiene de trabajo las mujeres, que más que generar
un cuestionamiento de prácticas laborales que involucran trabajar con excases de tiempo
laborales y personales, lo vinculan con un modo de lograr participación y contribuir al logro
de objetivos, dejando de ver los efectos y dificultades que les causa en su desarrollo
profesional como mujeres al ser parte de este modelo de trabajo.
b) “Ambiente en Obra”
Esta subcategoría pretende rescatar la percepción o interpretación de significados de
comportamientos o sucesos que se presentan en el espacio laboral de obra. Aquí se presentan
relatos que dan cuenta de la valoración que adquieren las mujeres que trabajan en al interior
de la obra, en una suerte de reconocimiento a su trabajo y al ser parte de ese espacio de trabajo
“la mujer en la obra ha abarcado mucho, la mujer tiene opinión ante todos y te
miran más y te respetan más, mucho más que antes” (Entrevistada 5)
“el hombre igual en obra es respetuoso y respeta harto a la mujer, entonces yo creo
que por ser mujer, me hice respetar y me han respetado mucho, igual han pasado
otras cosas como falta de respeto, pero yo creo que la mayoría de las veces, si se
hacía caso a lo que uno estaba mandando o imponiendo por el hecho de generar ese
respeto” (Entrevistada 9)
“ahora escucho mucho sobre todo a las chiquillas de terreno, que se genera hasta un
nivel de admiración, porque los mismos hombres se dan cuenta que es complicado y
dicen: uy las chiquillas son súper aperradas con la pega, sobre todo cuando andan
acarreando cosas de allá pa´ acá, se dan cuenta que están a la par. Antes no, antes
la miraban como niñitas, ahora no, se genera un estado de admiración”
(Entrevistada 1)
De acuerdo a Touraine (2007) la inserción laboral de las mujeres ha modificado el escenario
social, transformando los procesos de construcción de identidad, es decir, los cambios
sociales e históricos han hecho que, las tareas o espacios sociales que antes eran lugar y
actividad propia de los hombres dejen de serlo, haciendo que la identidad masculina pase por
un proceso de negociación interna, que ha dado como resultado que estos tópicos tengan un
menor impacto en la definición de lo masculino y que se les permita a las mujeres integrarse
a lugares asociados masculino y a asumir actividades que estaban destinadas a los hombres.
Agregado a lo anterior, no se puede dejar de lado los cambios que han ocurrido en las mismas
organizaciones, que por impacto de las políticas socioculturales, se han visto en la obligación
de replantear el modo en que asignan y/o valoran el trabajo de las mujeres, tal como lo
comenta Navarro(2007), las culturas organizacionales delimitan como se valora el trabajo de
las mujeres y que expectativas hay del comportamiento de ellas, propiciando las condiciones
para determinar qué cosas pueden o no hacer.
Por último, se comenta sobre la mirada del ambiente relacional que se produce en este
entorno laboral, haciendo hincapié en los modos que se establecen los vínculos sociales y
recreacionales:
“en la obra es más entretenida, hay más ambiente y como hay más actividades de
equipo, uno socializa más con sus compañeros y ahí nacen las relaciones… hay más
ambiente y al ser menos profesionales, se da más, hacer más actividades para
mantener a los equipos unidos, ahí los hombres son distintos… todos son distintos en
realidad” (Entrevistada 6)
“Trabajar en la obra tiene una particularidad que en muchos trabajos no se da, y es
que la gente de por sí es súper solidaria entre ellos. Todos se ayudan, sobre todo los
maestros o la gente de terreno, son súper preocupados, entonces, tratan de ayudarse,
se apoyan, se escuchan en todos los aspectos” (Entrevistada 1)
Se distingue a partir del relato de las entrevistadas que el trabajo en obra puede representar
en la modernidad al ámbito público, porque la comunicación es mucho más espontánea y
fluida que en oficina, donde se generan vínculos sociales solidos entre quienes conviven en
este espacio. Este lugar de trabajo implica un uso del conocimiento técnico (que se desdibuja
del uso de la razón), y por último, porque en este espacio subyace un papel activo y firme del
personal, en cuanto a hacer valer la jerarquía de sus cargos (que se desdibuja del uso del
poder), en la misma línea Arendt (1974) comenta que, lo publico implica dos fenómenos que
se interrelacionan. En primer lugar implica que todo lo que aparece en publico, lo pueden ver
y oir otros igual que nosotros, que en lo público solo se acepta lo que se considera digno de
verse. En segundo lugar, lo público corresponde lo común a todos nosotros, al espacio de
intercambio dialógico y relacional, que agrupa y relaciona a los hombres entre si a través de
vínculos duraderos.
En conclusión, los movimientos sociales e históricos como el feminismo promueven la
desnaturalización de las categorías de genero tradicionales, deplegando un abanico de
posibilidades sobre las cuales las mujeres logran formar su identidad, sentirse valorada por
los demás y confiar más en ellas mismas, lo que se termina derivando en una mayor apertura
social para probar las distintas instancias o posibilidades que les ofrece el mundo para
encaminar su desarrollo personal y social. Por otra parte, el ambiente en obra se presenta
como un espacio donde se logra vivenciar la realidad con vínculos más cercanos y centrados
en lo común, como un espacio en que se presenta la libertad del dialogo, donde no hay
cadenas que limiten las expresiones sociales y lo íntimo o lo oculto no parece tener un limite
claro que lo sostenga.
c) “Ambiente en Oficina”
Esta subcategoría pretende rescatar la percepción o interpretación de significados de
comportamientos o sucesos que se presentan en el espacio laboral de oficina. Primeramente
se analiza las citas que describe el ambiente en oficina a nivel global, más que comentar
sobres las/los elementos que co-crean ese ambiente.
“En la oficina es puro silencio, no se permite la música, no se permite la bulla”
(Entrevistada 6)
“he logrado mantener un trato cordial y cercano con la gente de oficina central,
claro que aquí hay un ambiente más formal que en obra” (Entrevistada 7)
El trabajo en oficina correspondería al mundo privado ya que implica labores más asociadas
a lo domestico, que tiene que ver con planificar y controlar el uso de los recursos, y por
último la necesidad de comunicarse con el medio de una forma emotiva y conciliadora, donde
la comunicación fluye en torno a lo formal entre hombres y mujeres, con una plena
orientación al trabajo más allá de establecer vínculos sociales sólidos.
“Yo creo que en oficina las miradas son más disimuladas, no sé si es más o menos,
yo creo que lo disimulan más y te respetan un poco más” (Entrevistada 9)
De acuerdo a Arendt (1974), lo privado implica estar limitado a una relación de intercambio
superficial donde prima la transacción de mercancías fundada en necesidades y exigencias
más que una relación real forjada en lo común y permanente, siendo el lugar donde se esconde
lo vegonzoso o lo que debe permanecer oculto. Desde el pensamiento de la autora y los
relatos, es posible extrapolar que no es que desaparezcan los estereotipos de género en este
espacio laboral, sino que se camuflan bajo un escenario en que se deben ocultar.
Concluyendo, el espacio de oficina se convierte en fiel reflejo del sistema socio-económico
capitalista, en que hay un enfoque centrado en construir y llevar a cabo proyectos personales
amparados en el logro de la autonomía, donde se establecen relaciones solo basadas en la
necesidad, creándose comunicaciones se sostienen solo por requerimientos laborales o
personales. En este espacio de trabajo también prevalece lo que se considera moralmente
correcto, donde se reprimen las tensiones y deseos en virtud de crear un clima que posibilite
una mecánica relacional que posibilite la producción e intercambio de elementos tangibles.
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