Subido por Robustiano Pascasio Eleuterio de los Rosales

TEMA 10 LA GUERRA FRÍA

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TEMA 10. LA GUERRA FRÍA.
1. LA DIVISIÓN DEL MUNDO.
La Segunda Guerra Mundial no se cerró con un tratado de paz, como había ocurrido con la Gran Guerra.
Únicamente hubo acuerdos territoriales entre las potencias vencedoras, realizados en las reuniones de Yalta y
Potsdam. Según estos acuerdos, a partir de 1945 el mundo quedó dividido en dos áreas de influencia,
encabezadas por Estados Unidos y por la Unión Soviética. El nuevo orden internacional se caracterizó,
fundamentalmente, por la política de bloques y por el inicio de la era nuclear.
La política de bloques.
Tras la guerra, el líder soviético Stalin se negó a retirar las tropas del Ejército Rojo que ocupaban la parte oriental
de Europa (al este de Berlín). La URSS se anexionó Estonia, Letonia, Lituania y parte de Polonia y Rumanía.
Además, en los años siguientes, el resto de los países de Europa del Este adoptó la política soviética (sistemas
políticos no representativos con un partido único –el Partido Comunista–), dependiente del Partido Comunista de
la Unión Soviética (PCUS), y una economía estatalizada, en ausencia de propiedad privada.
Por su parte, la mitad occidental de Europa mantuvo el sistema de democracia liberal parlamentaria, con partidos
políticos y economía capitalista. Estados Unidos y sus aliados europeos reconocieron esta división de Europa
como un hecho.
La OTAN y el Pacto de Varsovia.
En 1949, los Estados Unidos decidieron reforzar su posición militar creando una alianza de defensa mutua, la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que agrupaba a la mayoría de los países europeos no
comunistas. En 1955, el bloque soviético creó una organización antagónica, el Pacto de Varsovia, en la que
participaban la URSS y todos los países comunistas de la Europa oriental menos Yugoslavia.
La carrera armamentística.
El descubrimiento de la desintegración del átomo y su aplicación militar, en forma de bombas atómicas, fueron
dos hechos decisivos en la segunda mitad del siglo XX y transformaron profundamente las relaciones
internacionales. Durante la Guerra Fría, las dos superpotencias desarrollaron un sistema estratégico de amenaza y
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defensa, basado en el poder disuasorio de las armas nucleares. Este pulso de fuerzas se conoció con el nombre de
«equilibrio del terror», pues las dos partes sabían que, si la guerra nuclear estallaba, el resultado sería la
destrucción de la Tierra. Además, las superpotencias y sus aliados se equiparon con una enorme cantidad de
armamento convencional, como aviones de combate, tanques y armamento ligero.
Paralelamente se produjo una fuerte rivalidad por el control del espacio y se abrió un periodo conocido como
carrera espacial, en la que ambas potencias dedicaron grandes sumas de dinero a ser los primeros en llegar a la
Luna o en construir satélites artificiales.
Los momentos de máxima tensión sobrevinieron a partir de 1957, cuando el presidente estadounidense
Eisenhower amenazó con una «represalia masiva», es decir, una respuesta nuclear total si su país era atacado por
la URSS. En 1963, EE UU descubrió bases de misiles nucleares soviéticos en suelo cubano, muy cerca de su
territorio. La llamada crisis de los misiles puso al mundo al borde de la guerra nuclear.
De la amenaza nuclear a la coexistencia pacífica.
A raíz de este episodio, la tensión se rebajó un poco y los soviéticos comenzaron a hablar de coexistencia pacífica
entre las dos superpotencias. Ese año se instaló el teléfono rojo entre el Kremlin (Moscú) y la Casa Blanca
(Washington), para que los presidentes de ambos países pudieran comunicarse directamente en caso de crisis. En
los años siguientes la tendencia política se encaminó a lograr acuerdos internacionales de limitación del
armamento nuclear.
2. LOS CONFLICTOS DE LA GUERRA FRÍA.
2.1. La cuestión de Alemania.
Derrotada en la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida por el llamado telón de acero, que cruzaba el
país de norte a sur y lo dividía en dos zonas: una occidental, bajo administración aliada –estadounidense,
británica y francesa–, y otra oriental, controlada por la URSS.
En 1948 se produjo la primera gran crisis de la Guerra Fría, que tuvo como escenario la ciudad Berlín. La capital
alemana, situada en la Alemania oriental, había quedado a su vez dividida en zonas de influencia. Cuando los
aliados apoyaron la emisión de una nueva moneda –el marco– para toda la zona aliada, Stalin declaró el total
aislamiento de la ciudad por tierra, para ahogar económicamente al Berlín occidental. Los americanos
establecieron entonces un puente aéreo de aviones que aterrizaban y despegaban sin interrupción para abastecer
a la ciudad.
Este hecho reafirmó la separación de ambos territorios y se crearon, en 1949, dos Estados independientes: la
República Federal Alemana, al oeste (capitalista) y la República Democrática Alemana (comunista).
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Alemania quedó dividida en dos territorios. La capital, Berlín, estaba situada en el corazón de la zona soviética, y
se dividió a su vez en dos partes, una occidental y otra oriental.
2.2. La doctrina Truman.
Recibe su nombre de Harry Truman, presidente de los Estados Unidos entre 1945 y 1953. Según esta doctrina, los
Estados Unidos se atribuían el derecho de intervenir en cualquier parte del mundo donde pudiera haber peligro
de un desequilibrio estratégico favorable al bloque comunista. Los dos presidentes siguientes, Eisenhower y
Kennedy, aplicaron la doctrina Truman y la doctrina Dulles, según la cual cualquier avance estratégico del bloque
comunista, por mínimo que fuera, debía ser contestado por un avance similar del bloque occidental. Mediante
esta doctrina se produjeron numerosas intervenciones en países de todo el mundo, como por ejemplo en
Nicaragua y Corea.
2.3. La guerra de Corea.
Tras haber sido invadida por Japón en la Segunda Guerra Mundial, Corea fue también dividida gracias a los
acuerdos de Potsdam en dos zonas: una prooccidental (capitalista) al sur, y otra comunista, al norte. Se estableció
la frontera entre ambas en el paralelo 38. En 1950, Corea del Norte atacó a Corea del Sur. Estados Unidos,
siguiendo la doctrina Truman, decidió intervenir y acudió a la ONU, que autorizó su intervención militar.
La ONU desplazó la frontera hacia el norte del paralelo 38, pero entonces China entró en la guerra a favor del
Gobierno comunista de Corea del Norte. Los estadounidenses solicitaron conversaciones de paz, no sin antes
haber considerado la posibilidad de lanzar una bomba atómica. Firmada la Paz de Panmunjom, en 1953, se volvió
a fijar la frontera en el paralelo 38.
2.4. El telón de acero o la cortina de hierro.
Era una frontera virtual que separaba en Europa a los países capitalistas de los comunistas. Aunque la expresión
ya existía, fue Churchill quien la popularizó en un telegrama dirigido al presidente de Estados Unidos: «Desde
Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente una cortina de hierro». Este telón
estaba simbolizado por el Muro de Berlín.
En 1961, los soviéticos decidieron construir en la zona de Berlín controlada por ellos un muro de bloques y
alambradas para frenar la emigración masiva hacia el Berlín occidental (unos cuatro millones de personas desde
el final de la guerra). El Muro de Berlín, también llamado el «muro de la vergüenza», estaba vigilado por soldados
autorizados a disparar ante cualquier intento de fuga. Se convirtió así en un símbolo universal de la separación
entre los dos bloques y de la Guerra Fría.
2.5. La crisis de los misiles en Cuba.
En 1959, la Revolución cubana derrocó la dictadura de Batista. El poder lo toma Fidel Castro, instaurando un
régimen comunista. En 1962, los aviones espía estadounidenses tomaron imágenes de bases de misiles soviéticos
en la isla y, para exigir su desmantelamiento, presentaron las fotografías en el Consejo de Seguridad de la ONU. El
presidente de Estados Unidos, Kennedy, decretó un bloqueo por mar y aire de la isla, y amenazó con registrar y
desarmar cualquier barco soviético que intentara superar el bloqueo. Este hecho hizo crecer la tensión, hasta que
kruschev, máximo dirigente de la URSS, decidió retirar los misiles. Fidel Castro fue protagonista de la crisis de los
misiles como jefe del Gobierno cubano. En declaraciones realizadas cuarenta años después de la crisis, Castro
reconoció que el peligro de guerra nuclear en 1962 fue cierto y que él aconsejó a kruschev mantener los misiles
como medida de presión contra Estados Unidos.
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2.6. La guerra de Vietnam.
En 1953, un movimiento procomunista liderado por Ho Chi Minh derrotó a los franceses en Dien Bien Phu, al
norte de Indochina. Fue el comienzo de la retirada francesa de esa península, que había sido parte de su imperio
colonial. Los franceses dejaron el país dividido en dos, Vietnam del Norte, bajo un régimen comunista, con capital
en Hanói, y Vietnam del Sur, prooccidental, con capital en Saigón.
Los conflictos entre ambas naciones hicieron intervenir a los estadounidenses en aplicación de la doctrina
Truman. De tal forma, en 1964 se inició una cruenta guerra que terminó con la derrota y retirada de Estados
Unidos en 1973. Dos años después, en 1975, se realizó la unificación en un solo Vietnam, con régimen comunista.
La guerra de Vietnam alcanzó una gran repercusión mundial al coincidir con el auge de la televisión y gracias a la
libertad que tuvieron los periodistas para informar sobre el conflicto. También ocasionó una fuerte oposición
interna en los Estados Unidos, con importantes movilizaciones de ciudadanos y veteranos de guerra en protesta
por los desastres humanitarios y ecológicos asociados a la contienda.
3. LA EVOLUCIÓN DEL BLOQUE COMUNISTA.
3.1. La China comunista.
La historia de la China contemporánea parte de una revolución democrático-burguesa que, en 1911, acabó con su
milenaria monarquía. Tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, se entabló en China una guerra civil
entre los nacionalistas, dirigidos por Chiang-Kai-Chek, y los comunistas, liderados por Mao Zedong. La victoria
comunista, en 1949, hizo que se proclamara la República Popular China, en tanto los nacionalistas se refugiaron
en la isla de Formosa y fundaron el Estado de Taiwán.
Entre los comunistas, el culto a la personalidad del líder confirió a la figura de Mao Zedongun poder total y una
aureola casi religiosa. Convirtiéndose en un régimen totalitario (policía secreta - guardias rojos, el libro rojo).
Tras la muerte de Mao, en 1976, se produjo el fracaso del continuismo político encarnado por su viuda y su grupo
de seguidores, acusados de excesos abandonaron el poder. Accedió entonces Deng Xiaoping, que dirigió el país
hacia una mayor apertura económica, abriéndolo a la inversión extranjera. No obstante, el nuevo líder mantuvo el
poder en manos del Partido Comunista y prohibió la disidencia política, a veces de manera sangrienta, como en la
represión del movimiento estudiantil de la plaza de Tiananmen (1989).
3.2. La Europa del Este.
Los países de Europa oriental mantuvieron, en general, su alianza con la Unión Soviética durante toda la Guerra
Fría. No obstante, se produjeron dos tipos de alejamientos de la línea marcada por Moscú:
- Los que adoptaron un régimen parecido al Soviético, pero con diferencias: Albania y Rumanía, que aplicaron el
modelo comunista chino, y Yugoslavia, que optó por un modelo propio de economía mixta (dirigida por el Estado
con concesiones a la propiedad privada). La característica común es que todas estaban dirigidas por dictaduras
(Ceaucescu, en el caso rumano, y Tito, en el yugoslavo).
- Los que se enfrentaron a la Unión Soviética con movimientos populares apoyados por sus Gobiernos: Fue el caso
de Hungría, en 1956, y de Checoslovaquia en 1968. La URSS no toleró este cuestionamiento de su hegemonía y
aplastó estos movimientos. Polonia, durante los años setenta y ochenta, se produjo una oposición radical al
sistema comunista (sindicato Solidaridad). La URSS reprimió duramente a la oposición.
3.3. La crisis de la URSS.
Durante el periodo de la Guerra Fría apenas hubo cambios políticos en la URSS. Tras la muerte de Stalin, en 1953,
asumió la jefatura del Estado soviético Nikita kruschev, quien intentó una cierta apertura, pero las crisis de la
Guerra Fría la hicieron imposible. El sector más duro del Partido Comunista veía como un peligro esta apertura,
por lo que kruschev fue derrocado. Al tomar el cargo Leónidas Brezhnev (1964-1982) se volvió a la política
soviética más conservadora.
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En el terreno de la economía, aunque el modelo soviético demostró al mundo (carrera de armamentos) que
estaba científicamente muy desarrollado, en el plano de la economía empezaron a verse los problemas, al
demostrar que las necesidades básicas de la población no estaban cubiertas.
La perestroika.
En este contexto de crisis llegó al poder, en 1985, Mijaíl Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética. Durante
su mandato, dos palabras rusas se hicieron muy famosas en Occidente: glasnost («apertura») y perestroika
(«reforma»).
La primera se refería a la necesidad de transparencia con una mayor libertad de expresión y de prensa. La
segunda se tradujo en decisiones políticas radicales: una reducción unilateral del armamento para disminuir la
tensión internacional y rebajar el enorme gasto militar, la democratización del PCUS. Estos cambios supusieron,
de hecho, el comienzo del desmantelamiento de la mayoría de los regímenes comunistas en todo el mundo.
Esta posibilidad de democratización llevó al inicio de la independencia de aquellos países que habían sido
sometidos por la URSS (Estonia, Letonia, Lituania) proclamando su independencia de Moscú.
Ante la desmembración de la URSS, Gorbachov intentó crear una estructura estatal federal, pero su proyecto fue
rechazado. Este hecho desembocó en el golpe de Estado de agosto de 1991, en el que Gorbachov fue secuestrado
por integrantes del ejército, de los servicios secretos y del Partido (aunque no tuvo éxito). Aunque Gorbachov
recuperó el poder, dimitió a finales de 1991. Fue sustituido por Boris Yeltsin, que disolvió el Partido Comunista de
la Unión Soviética, con lo que se inició la desintegración política de la URSS. El periodo de la Guerra Fría había
terminado.
4. LA EVOLUCIÓN DE LOS PAÍSES CAPITALISTAS.
4.1. Crisis de la posguerra y recuperación económica.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los países europeos y Japón sufrieron graves dificultades económicas, mientras
que Estados Unidos, Canadá y Australia experimentaron un gran desarrollo.
Para que Europa pudiera superar la posguerra, Estados Unidos generó un gran proyecto de ayuda económica, el
llamado Plan Marshall. Entre 1947 y 1952, este programa de cooperación hizo llegar 13000 millones de dólares a
16 países de Europa occidental. Los países más beneficiados fueron Reino Unido, Francia, Italia, la República
Federal Alemana y los Países Bajos. La zona oriental de Europa no aceptó el plan por la influencia y las presiones
de la Unión Soviética.
Las décadas de 1950 y 1960 fueron, en casi todos los países capitalistas, tiempos de crecimiento y estabilidad.
Este progreso material se basó, fundamentalmente, en los siguientes factores:
- Los Gobiernos asumieron un protagonismo creciente en la economía.
- El comercio se liberalizó y descendieron las tarifas aduaneras que habían caracterizado a la etapa proteccionista
anterior. Se crearon instituciones que fomentaron la actividad comercial internacional, como la Comunidad
Económica Europea y la Organización Mundial del Comercio.
Crisis de los años setenta y recuperación económica.
La bonanza finalizó en 1973 con la crisis del petróleo, pues el funcionamiento de la actividad económica mundial
se basaba en este recurso energético. Oriente Próximo era en aquel momento escenario de guerras sucesivas
entre árabes e israelíes. Ante esta situación, los países árabes decidieron, en 1973, presionar a los Estados que
apoyaban a Israel utilizando el precio del petróleo como arma económica. Entre otras medidas, se recortó la
producción, de modo que el valor del crudo se disparó y, en menos de seis meses, el precio del barril se multiplicó
y pasó de tres a doce dólares.
Esta subida causó graves perjuicios a la economía mundial (subida del precio de los productos, caída de las ventas,
despido, reconversión industrial). La economía se vio sometida a un fuerte proceso de estancamiento y al
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aumento de la inflación. Se intentaron buscar soluciones con nuevos pozos petroleros en territorio no árabe y el
uso de energías alternativas.
4.2. El desarrollo de la democracia.
Estados Unidos.
Estados Unidos fue, dentro del bloque capitalista, el país dominante económica y militarmente durante la Guerra
Fría. A pesar de ello, sufrió las tensiones y la inestabilidad internacional propias de este periodo. Estos problemas
marcaron también la política interna. Dos hechos aquejaron a su sistema democrático: el macartismo y la
segregación racial de la población afroamericana.
- El Macartismo. En plena Guerra Fría, el anticomunismo se manifestó con crudeza durante los años
cincuenta. El senador McCarthy encabezó entonces una persecución sistemática, la llamada «caza de
brujas», contra los estadounidenses sospechosos de ser comunistas o izquierdistas. Esta campaña generó
una restricción de las libertades que lesionaba los derechos democráticos.
- Por otra parte, en los años cincuenta y sesenta, la población negra de los Estados Unidos exigió el fin de la
segregación racial en la vida cotidiana y en las escuelas, y reclamó el derecho al voto sin condiciones. Se
llevaron a cabo grandes movilizaciones lideradas por Martin Luther King, tras una de las cuales este cayó
asesinado en 1968. Pese a la oposición de sectores de la población blanca, el presidente Johnson terminó
por dictar las leyes de derechos civiles que pusieron fin a la segregación racial en 1964 y 1965.
Europa occidental: la estabilización política.
La guerra había dejado en Europa una profunda huella con millones de muertos y una gran destrucción. Sin
embargo, se consolidó una rápida reconstrucción de la economía europea. El Plan Marshall, los inicios de la
integración económica europea (desde 1948) y el Estado del bienestar aseguraron la estabilidad económica.
- El predominio de tendencias políticas moderadas, y por otro lado, el recuerdo del totalitarismo impidió el
crecimiento de partidos de extrema derecha.
- En las décadas posteriores a la guerra, casi todos los países elaboraron nuevas constituciones con la separación
efectiva de los tres poderes –ejecutivo, legislativo y judicial– y la creación de tribunales constitucionales como
garantía de los derechos ciudadanos.
En los primeros años de la posguerra, se fundó la República Federal de Alemania; Italia se convirtió en una
república al rechazar en referéndum la monarquía; Francia estuvo inmersa en los problemas que trajo consigo la
descolonización de Argelia; mientras tanto, en Gran Bretaña se iniciaba la construcción del Estado del bienestar,
bajo gobiernos del Partido Laborista.
En los años siguientes llegó una etapa de gran estabilidad. El llamado milagro económico convirtió a Europa en
una potencia a nivel mundial. Por su parte, la generalización del Estado del bienestar, asegurado por Gobiernos
de todo signo político, conllevó una profunda paz social.
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