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Los Arias Dávila

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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
Departamento de Historia Medieval
Linaje y transición histórica: los Arias Dávila entre el
medievo y la modernidad
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
PRESENTADA POR
María Eugenia Contreras Jiménez
Directora
María Isabel Pérez de Tudela y Velasco
Madrid, 2018
ISBN: 978-84-09-02298-4
©María Eugenia Contreras Jiménez, 2016
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
Linaje y transición histórica: Los Arias Dávila entre el Medievo y la
Modernidad
Mª EUGENIA CONTRERAS JIMÉNEZ
FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA MEDIEVAL
MADRID 2015
I/III
1
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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA MEDIEVAL
Linaje y transición histórica: Los Arias Dávila entre el Medievo y la
Modernidad
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
PRESENTADA POR
Mª Eugenia Contreras Jiménez
Directora
María Isabel Pérez de Tudela y Velasco.
Madrid, 2015
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A lo largo de todos estos años ha habido muchas personas que han supuesto
una ayuda continua en la cantidad de vicisitudes que han ido surgiendo para
desarrollar esta investigación. A todos ellos se lo agradezco profundamente. Hay una
mención especial a todos mis amigos y a los compañeros de instituto y archiveros que
me han facilitado el trabajo; es de justicia personificarles en doña María Dolores DíazMiguel Blanco, del Archivo Histórico Provincial de Segovia, que con su exquisito
trato y conocimientos ha sido el alma del mismo.
No podía finalizar estas líneas sin expresar mi gratitud hacia mi directora de
tesis, la doctora María Isabel Pérez de Tudela y Velasco, por sus sugerentes
indicaciones y el tiempo dedicado en el largo proceso de elaboración de esta memoria.
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Esta memoria está dedicada a mi
familia y a mi marido, José María Yagües.
Es un pequeño trabajo al lado de lo que
ellos me aportan, porque me han enseñado
el auténtico significado de grupo familiar
y han sido y son el apoyo que me permite
vivir cada día.
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8
INDICE DE CONTENIDOS
Índice de abreviaturas…………………………………………………………………...17
Resumen/Abstract………………………………………………………………………. 19
INTRODUCCIÓN GENERAL………………………………………………………… 25
1. Elección del tema y su justificación…………………………………………………… 25
2. Objetivos………………………………………………………………………………. 27
3. Estado de la cuestión………………………………………………………………….. 28
3.1. Bibliografía…………………………………………………………………………...28
3.2. Archivos y fuentes básicas de estudio………………………………………………. 43
4. Metodología…………………………………………………………………………… 45
5. Delimitación…………………………………………………………………………… 49
CAPÍTULO I: DIEGO ARIAS DE ÁVILA Y ELVIRA GONZÁLEZ: LOS ORÍGENES
DEL LINAJE (1434-1466)……………………………………………………………… 53
Introducción……………………………………………………………………………… 55
1. El matrimonio origen de los Arias Dávila y sus genealogías………….. ……………... 57
1.1. Las primeras genealogías documentadas: 1443, 1444 y 1458………. ……... …….. 60
1.1.1. 1443 y 1458……………………………………………………………….. 60
1.1.2. 1444……………………………………………………………………….. 61
1.1.3. 1458……………………………………………………………………….. 64
1.2. Epitalamio burlesco de Ruy Sánchez Cota en la década de los años ochenta. …….. 66
1.3. Las declaraciones del proceso inquisitorial a partir de 1486…………………………72
1.3.1. Los posibles parientes judíos de Diego Arias de Ávila……………………. 73
1.3.2. Los parientes de Elvira González………………………………………….. 81
1.4. Los libros armoriales y otra literatura genealógica………………………………….. 84
1.4.1. Las genealogías del matrimonio origen del linaje en el reinado de
Isabel y Fernando………………………………………………………………… 85
1.4.2. Las genealogías del matrimonio origen en el siglo XVI…………………. 89
1.4.3. Las genealogías del matrimonio origen en el siglo XVII………………… 96
1.5. Los expedientes de ingreso en las órdenes militares (siglo XVII)………………….. 101
2. Las familias nucleares de Diego Arias de Ávila y de Elvira González. ………. ……... 104
2.1. Padres y hermanos de Diego Arias: la familia nuclear de origen…………………… 104
2.2. Las familias nucleares fundadas por Diego Arias…………………………………… 107
2.3. Padres y hermanos de Elvira González: la familia nuclear de origen……………….. 114
2.4. La familia generada por Elvira González……………………………………………. 114
3. La personalidad de Diego Arias de Ávila a través de sus coetáneos………………….
3.1. La imagen de Diego Arias en las crónicas…………………………………………..
3.2. La imagen en los textos literarios de la época……………………………………….
3.2.1. Coplas y sátiras…………………………………………………………….
9
116
117
128
129
3.2.2. Gómez Manrique y los bienes materiales…………………………………..133
4. La personalidad de Diego Arias de Ávila a través de las fuentes documentales ………135
4.1. Breve itinerario vital………………………………………………………………….135
4.2. Posición sociopolítica en las cortes de Juan II y de Enrique IV…………………….. 137
4.2.1. Los cargos/oficios hasta 1440. …………………………………………….. 138
4.2.2. Los cargos/oficios desde 1441 hasta 1454………………………………… 146
4.2.3. Los cargos/oficios entre 1454 y 1466. ……………………………………. 155
4.2.4. El reflejo de la labor de Diego Arias de Ávila en la Administración……… 168
4.2.5. Las misiones diplomáticas encomendadas………………………………… 175
4.2.6. Diego Arias y el rebelde don Alfonso de Castilla…………………………. 176
4.3. El ascenso de Diego Arias y la consolidación de posiciones de la familia
Arias de Ávila……………………………………………………………………. 178
4.3.1. Los primeros peldaños del ascenso social…………………………………..178
4.3.2. La patrimonialización de los cargos/oficios……………………………….. 182
4.4. La vida de Diego Arias……………………………………………………………… 193
4.4.1. Diego Arias hasta la década de los años 30.………………………………...194
4.4.2. Diego Arias en la década de los años 30……………………………………195
4.4.3. La figura de Diego Arias hasta 1463………………………………………. 196
4.4.4. Los últimos años de Diego Arias……………………………………………196
Conclusiones del capítulo…………………………………………………………………197
CAPÍTULO II: LOS MIEMBROS ENIGMÁTICOS DE LA FAMILIA DEL
CONTADOR DIEGO ARIAS DE ÁVILA…………………………………………… 203
Introducción.........................................................................................................................205
1. Francisco Arias de Ávila (1455 - 1463)……………………………………………….. 205
1.1. Los parentescos establecidos por la historiografía……………………………………205
1.2. Los cargos/oficios en la ciudad de Segovia y en la administración regia…………… 208
1.3. Francisco Arias dentro de los Arias Dávila…………………………………………. 211
2. Francisco Arias de Ávila, el joven (antes de 1463 - 1529)……………………………. 217
2.1. Los cargos/oficios que desempeñó………………………………………………….. 218
2.2. Los aspectos económicos de Francisco Arias……………………………………….. 219
2.3. Francisco Arias en el linaje…………………………………………………………...219
2.3.1. Relaciones con los descendientes de Diego Arias, contador mayor.. …….. 219
2.3.2. Francisco Arias, fundador de su propio linaje……………………………... 222
3. Juana Rodríguez, figura femenina vinculada al Contador…… …….
……. 230
3.1. La sepultura de Juana Rodríguez……………………………………………………. 231
3.2. La contadora de la tierra de Arévalo…………………………………………………234
3.3. El tiempo externo de la figura de Juana Rodríguez…………………………………..235
4. Arias Gonzalo…………………………………………………………………………..235
5. Rodrigo Arias de Ávila…………………………………………………………………236
6. Alfonso Arias………………………………………………………………………….. 236
10
7. Pedro García de Alonso Arias…………………………………………………………. 237
8. Gonzalo Arias de Argüello……………………………………………………………..239
Conclusiones del capítulo…………………………………………………………………244
CAPÍTULO III: LA ESTRUCTURA FAMILIAR CREADA POR DIEGO ARIAS Y
ELVIRA GONZÁLEZ. LA PLANIFICACIÓN DEL FUTURO…………………… 247
Introducción……………………………………………………………………………… 249
1. El matrimonio de Diego Arias y Elvira González…………………………………….. 250
1.1. Los criterios para su establecimiento…………………………………………………250
1.2. La nupcialidad y el celibato…………………………………………………………. 251
1.3. Los intermediarios o medianeros……………………………………………………. 252
1.4. La viudedad. Las segundas nupcias…………………………………………………. 252
1.5. La intervención en matrimonios de posteriores generaciones de Arias Dávila……. 253
1.6. Los documentos y los tiempos del matrimonio…………………………………….. 253
2. Los hijos………………………………………………………………………………. 254
2.1. El nivel de fecundidad……………………………………………………………… 254
2.2. La crianza de los menores…………………………………………………………… 255
2.3. El primogénito y los otros hijos del matrimonio…………………………………….. 256
3. Las relaciones de la familia con el ámbito eclesiástico. El mecenazgo………………. 257
4. La Casa: Las personas………………………………………………………………… 259
4.1. El concepto para el matrimonio fundador………………………………………….. 259
4.2. La protección a los desfavorecidos del grupo familiar……………………………… 261
4.3. Los préstamos entre parientes reales o ficticios…………………………………….. 265
4.4. La representación por poderes………………………………………………………. 266
4.5. La relación con los parientes reales y ficticios………………………………………. 268
4.6. El cariño y la discordia entre el matrimonio………………………………………… 277
4.7. Las relaciones con linajes nobles……………………………………………………. 278
5. La Casa: los bienes materiales y los inmateriales……………………………………... 292
5.1. La herencia materna…………………………………………………………………. 292
5.2. Los mayorazgos………………………………………………………………………293
5.3. Los testamentos del matrimonio origen……………………………………………. 304
5.3.1. El testamento de Elvira González………………………………………… 306
5.3.2. El testamento de Diego Arias de Ávila…………………………………… 310
5.4. Otros bienes en herencia…………………………………………………………….. 319
5.5. Lo inmaterial: La honra y la bendición……………………………………………… 324
5.6. Lo inmaterial: La memoria…………………………………………………………... 324
6. La mujer……………………………………………………………………………….. 326
6.1. Las etapas vitales: infancia, adolescencia, soltería, ancianidad…………………….. 326
6.2. ¿Cuándo es protagonista la mujer?............................................................................. 327
6.3. La composición de las dotes y arras………………………………………………… 327
6.4. El papel de la mujer en la estructura del linaje Arias Dávila……………………….. 328
11
6.5. Los criados propios…………………………………………………………………. 329
6.6. La vinculación con los mayorazgos………………………………………………… 330
6.7. La relación con otras mujeres………………………………………………………. 333
Conclusiones del capítulo…………………………………………………………………335
CAPÍTULO IV: LAS SEÑAS DE IDENTIDAD DEL LINAJE ARIAS DE ÁVILA…343
Introducción……………………………………………………………………………… 345
1. Onomástica de los primeros individuos del linaje………………………………….
348
1.1. Lo que dicen los documentos y los textos acerca de la onomástica de los
Arias Dávila……………………………………………………………………………….349
1.2. Los nombres propios o antropónimos……………………………………………….. 352
1.2.1. La familia nuclear cristiana generada por Diego…………………………. 352
1.2.2. La familia original de Diego Arias………………………………………… 353
1.2.3. La familia nuclear de Francisco…………………………………………… 353
1.2.4. Los nombres de la segunda y tercera generaciones……………………….. 354
1.2.5. La proyección de los nombres en la familia………………………………. 355
1.3. Los apellidos o renombres……………………………………………………………356
1.4. Los cambios en la onomástica………………………………………………………. 357
1.5. Los apodos conocidos………………………………………………………………. 357
1.6. Las fórmulas de tratamiento………………………………………………………… 358
1.7. La cronología………………………………………………………………….…….. 361
1.8. La onomástica mítica…………………………………………………………………361
2. Los emblemas heráldicos del linaje…………………………………………………….361
2.1. La generación origen y los documentos de los Arias Dávila………………………... 362
2.1.1. La primera capilla funeraria en Santa María de la Merced………………... 363
2.1.2. Los documentos expedidos por voluntad real…………………………….. 363
2.1.3. Los mayorazgos constituidos por el matrimonio origen……………………363
2.1.4. Las armas en los testamentos del matrimonio fundador del linaje…………367
2.1.5. Los emblemas heráldicos en objetos artísticos…………………………….. 368
2.2. La evolución en el tiempo: Segunda y tercera generaciones…………………………368
2.3. La emblemática en la literatura satírica……………………………………………… 370
2.4. Los emblemas heráldicos en los armoriales…………………………………………. 371
2.5. Las representaciones iconográficas del emblema heráldico de Diego Arias coetáneas al
matrimonio origen…………………………………………………………………........... 375
2.6. El emblema heráldico de Francisco Arias…………………………………………… 376
2.7. La localización de los emblemas heráldicos en otras señas de identificación………. 377
3. Los edificios de ámbito civil………………………………………………………… 379
3.1. Las casas principales en la colación de San Martín en la ciudad de Segovia……….. 380
3.1.1. La iconografía de las casas principales……………………………………..380
3.1.2. Las casas principales y la bibliografía……………………………………... 381
3.1.3. Las aportaciones de la documentación…………………………………….. 383
3.1.4. El impacto en la ciudad……………………………………………………. 392
3.1.5. Los inventarios de bienes………………………………………………….. 400
3.2. Las casas en la colación de San Quirce (Segovia)…………………………………... 400
12
3.2.1. Los documentos iconográficos…………………………………………….. 401
3.2.2. Las menciones en los Siglos de Oro……………………………………….. 401
3.2.3. La bibliografía contemporánea…………………………………………….. 404
3.2.4. Lo que aportan los documentos……………………………………………. 404
3.3. Las fortificaciones y el matrimonio origen………………………………………….. 410
3.3.1. Los mayorazgos otorgados por el matrimonio origen del linaje
(1460-1466)………………………………………………………………………. 411
3.3.2. Los testamentos del matrimonio y la nueva intervención de Enrique IV
(1463-1466)………………………………………………………………………. 416
3.3.3. El reparto post mortem de los bienes de Diego Arias (Enero de 1466)…… 419
3.3.4. Las fortificaciones familiares y las mujeres Arias Dávila………………… 420
3.3.5. Las casas fuertes, las torres, los castillos, las fortalezas y
su documentación histórica………………………………………………………. 421
4. Los edificios de ámbito religioso. …………………………………………………….. 429
4.1. Los hospitales de Diego Arias………………………………………………………..429
4.1.1. El hospital de Diego Arias en Seseña (Toledo)……………………………. 429
4.1.2. El hospital de San Antonio de Padua, Segovia. (1461)……………………. 430
4.2. Los edificios de carácter funerario…………………………………………………... 455
4.2.1. Una capilla de Diego Arias en San Martín, Segovia………………………. 455
4.2.2. El convento de Santa María de la Merced, Segovia (1436-Anterior a 1461).461
5. Organización y proyección de las señas de identidad en el linaje…………………….. 476
5.1. Organización del hospital de San Antonio y de las capellanías en dicho hospital
y en el convento de Santa María de la Merced en Segovia……………………………….476
5.1.1 La bibliografía……………………………………………………………… 477
5.1.2. La importancia de la documentación………………………………………. 478
5.2. Las capillas y las capellanías del matrimonio origen y de la rama familiar de
Francisco Arias…………………………………………………………………………… 516
5.2.1. Las opiniones de los historiadores acerca de capillas y capellanías……….. 516
5.2.2. La documentación de capillas y capellanías de Diego Arias y Elvira
González………………………………………………………………………….. 520
5.2.3. Las capillas y las capellanías para la segunda y tercera generaciones…….. 534
5.2.4. La documentación de la capellanía de Francisco Arias…………………… 538
5.2.5. Las capillas, las capellanías, el mayorazgo y el patronato………………… 542
5.2.6. Capillas y capellanías en el proceso inquisitorial………………………….. 548
5.3. El hospital de San Antonio y el convento de Nuestra Señora de la Merced para
la segunda y tercera generaciones………………………………………………………... 548
5.3.1. Segunda generación de Arias Dávila……………………………………… 549
5.3.2. Tercera generación de Arias Dávila: Los hijos de Pedro Arias,
el Valiente, y los de Isabel Arias…………………………………………………. 550
5.4. Las sepulturas de Diego Arias de Ávila y sus allegados: La conciencia
del linaje en la muerte……………………………………………………………………. 562
5.4.1. Las sepulturas de los Arias de Ávila en la historiografía………………….. 563
5.4.2. Las sepulturas del matrimonio origen de los Arias de Ávila en
los documentos…………………………………………………………….……....570
5.4.3. Los lugares de enterramiento……………………………………………….571
5.4.4. Los catafalcos, las imágenes, las laudas, los epitafios y los emblemas
heráldicos…………………………………………………………………………. 582
5.4.5. Exequias y ritos funerarios………………………………………………… 603
13
5.4.6. Los pagos de las exequias…………………………………………………..608
5.4.7. Los ritos funerarios y las sepulturas del matrimonio origen según
el proceso inquisitorial…………………………………………………………….608
Conclusiones del capítulo………………………………………………………… ……... 611
CAPÍTULO V: LOS DOCUMENTOS INQUISITORIALES QUE AFECTARON A LA
FAMILIA ARIAS DE ÁVILA………………………………………………………… 617
Introducción……………………………………………………………………………… 619
1. Bibliografía del proceso a algunos Arias de Ávila……………………………………..623
2. El establecimiento de la Inquisición en Segovia………………………………………. 629
2.1. La Inquisición bajo los obispos. Los judíos de Sepúlveda…………………………. 629
2.2. La Inquisición Moderna y el proceso del Niño de La Guardia…………………….. 642
2.3. Tiempos y emplazamientos de lugares segovianos relacionados con la Inquisición... 645
2.4. Las reacciones ante el establecimiento de la Inquisición en Segovia……………….. 649
2.5. El papel del obispo de Segovia en la implantación………………………………….. 651
3. Tiempo y espacio del proceso inquisitorial……………………………………………. 652
3.1. El contexto antijudío en Segovia en el último tercio del siglo XV…………………. 653
3.2. El tiempo externo del proceso………………………………………………………. 656
3.3. El tiempo interno del proceso……………………………………………………….. 660
3.4. El tiempo de la copia………………………………………………………………… 661
3.5. El espacio de desarrollo del proceso inquisitorial…………………………………… 662
4. Aspectos significativos del proceso contra los Arias de Ávila…………………………663
4.1. Los documentos sobre el proceso inquisitorial. El proceso en sí mismo……………. 663
4.2. Los recursos humanos de la Inquisición……………………………………………...674
4.3. El linaje Arias de Ávila y las relaciones con la Inquisición…………………………. 677
4.3.1 Situación del linaje entre 1486 y 1498……………………………………... 677
4.3.2. El obispo don Juan Arias de Ávila, figura central del proceso……………..679
4.3.3. ¿A quién se acusa realmente en el proceso y a quién no?............................. 690
4.3.4. Problemas con Isabel y Fernando a lo largo el proceso y
finalización del mismo……………………………………………………………695
4.3.5. Consecuencias para el linaje………………………………………………..697
4.3.6. Miembros de la familia gravemente dañados por el proceso inquisitorial… 701
4.3.7. Otras relaciones de la familia Arias de Ávila con la Inquisición…………. 702
5. Las testificaciones del proceso inquisitorial……………………………………………707
5.1. La bibliografía……………………………………………………………………….. 707
5.2. Las acusaciones generales contra los conversos y los judíos………………………... 709
5.3. El análisis de las testificaciones del proceso contra los Arias………………………. 714
5.3.1. La tipología de las testificaciones…………………………………………. 714
5.3.2. Experiencia de los hechos y propagación…………………………………..715
5.3.3. Los testigos………………………………………………………………… 715
5.3.4. La cronología de las testificaciones……………………………………….. 720
5.4. Las ratificaciones……………………………………………………………………..721
5.5. Algunas testificaciones para reflexionar...................................................................... 722
14
5.5.1. Algunas testificaciones contra Diego Arias de Ávila……………………… 722
5.5.2. Algunas testificaciones contra Elvira González…………………………… 732
5.5.3. Algunas testificaciones contra Catalina González………………………… 735
Conclusiones del capítulo…………………………………………………………………736
CONCLUSIONES……………………………………………………………………… 739
BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………………………...747
ANEXOS………………………………………………………………………………… 831
ANEXO I: PROSOPOGRAFÍA DE LAS TRES PRIMERAS GENERACIONES
DEL LINAJE ARIAS DÁVILA……………………………………………………….. 833
ANEXO II: - DOCUMENTOS (1442-1529):………………………………………….. 836
- 1442, diciembre, 11. Ávila. Testamento de Gonzalo Arias de Argüello
A.C.P., PU 26-1, paginación nueva 15-18……………………………………….. 836
- 1454, septiembre, 30. Arévalo. (Traslado de 1456, enero, 15. Ávila)
Enrique IV nombra contadores mayores a Alfonso Álvarez de Toledo y
Juan de Vivero junto con Diego Arias. A.G.S., E.M.R., Leg. 7-1………………. 837
- 1460, abril, 14. Madrid. Carta de poder acerca del mayorazgo fundado
por Diego Arias y Elvira González. A.C.P., PU 117-8b…………………………. 838
- 1461, enero, 30. Segovia. Pedro Arias solicita a su madre Elvira González
que confirme el mayorazgo otorgado por ella y su marido a él, su hijo mayor.
A.C.P., PU 117-8 a……………………………………………………………….. 843
- 1461, enero, 30. Segovia. Confirmación extensa por parte de Elvira González
del mayorazgo hecho por Diego Arias. A.C.P., PU 117-8d……………………… 844
- 1463, febrero, 17. Segovia. Testamento de Elvira González. A.C.P., PU 122-1.. 845
- 1464, septiembre, 28. Burgos. Documento con diversas quejas que
presentaron varios Grandes de Castilla al rey. Memorias de don
Enrique IV de Castilla, II, R.A.H., Madrid, 1835-1913, pp. 327-334…………… 847
- 1466, enero, 1. Segovia. Testamento de Diego Arias de Ávila.
A.C.P., PU 122-2b……………………………………………………………….. 848
- 1466, enero, 1. Segovia. Auto hecho al final de una copia del testamento
de Diego Arias. A.C.P., PU 122-2c………………………………………………. 857
- 1529, febrero, 14. Segovia. Cláusulas del testamento de Francisco Arias.
A.C.P., PU 122-13……………………………………………………………….. 857
- S.a., s.m., s.d. S.l. Memorial sobre el obispo de Segovia y sus acciones en Roma
en relación con el proceso inquisitorial. A.G.S., Diversos de Castilla, 9-39…….. 858
ANEXO III: ITINERARIO VITAL DE DIEGO ARIAS DE ÁVILA………………...861
ANEXO IV: ITINERARIO VITAL DE ELVIRA GONZÁLEZ…………………….. 900
ANEXO V: ITINERARIO VITAL DE MARÍA PALOMEQUE……………………. 901
ANEXO VI: CUADROS GENEALÓGICOS…………………………………………..902
15
ANEXO VII: EL LINAJE ARIAS DÁVILA EN LIBROS ARMORIALES Y
NOBILIARIOS………………………………………………………………….. ……... 906
ANEXO VIII: DIEGO ARIAS DE ÁVILA EN LAS CRÓNICAS DEL REINO…….910
ANEXO IX: DIEGO ARIAS DE ÁVILA EN LA LITERATURA…………...……… 919
ANEXO X: ESTRUCTURA DE LOS MAYORAZGOS……………………………... 921
ANEXO XI: CRIADOS DE DIEGO ARIAS, ELVIRA GONZÁLEZ
Y MARÍA PALOMEQUE……………………………………………………………… 946
ANEXO XII: CRIADOS DEL HOSPITAL DE SAN ANTONIO……………………. 965
ANEXO XIII: PERSONAJES VINCULADOS AL PROCESO
INQUISITORIAL CONTRA LOS ARIAS DÁVILA………………………………… 970
ANEXO XIV: ACUSACIONES REFERIDAS A TODA LA FAMILIA
ARIAS DÁVILA, SALVO LOS TRES ENCAUSADOS…………………………….. 978
ANEXO XV: ACUSACIONES REFERIDAS A CATALINA, DIEGO
Y ELVIRA………………………………………………………………………………. 982
ANEXO XVI: ACUSACIONES Y PROPAGACIÓN DE LAS MISMAS CONTRA
CATALINA GONZÁLEZ, MUJER DE RUY DÍAZ, MADRE DE ELVIRA
GONZÁLEZ……………………………………………………………………………. 985
ANEXO XVII: ACUSACIONES Y PROPAGACIÓN DE LAS MISMAS CONTRA
DIEGO ARIAS DE ÁVILA……………………………………………………………. 985
ANEXO XVIII: ACUSACIONES Y PROPAGACIÓN DE LAS MISMAS CONTRA
ELVIRA GONZÁLEZ…………………………………………………………………. 999
ANEXO XIX: ACUSACIONES DEL FISCAL DE LA INQUISICIÓN A DIEGO
ARIAS…………………………………………………………………………………… 1007
ANEXO XX: ACUSACIONES DEL FISCAL DE LA INQUISICIÓN CONTRA
ELVIRA GONZÁLEZ…………………………………………………………………. 1009
ANEXO XXI: TABLA DE TESTIGOS CONTRA CATALINA GONZÁLEZ, DIEGO
ARIAS DE ÁVILA Y ELVIRA GONZÁLEZ ………………………............... ……... 1017
ANEXO XXII: LOS TESTIGOS CONTRA CATALINA GONZÁLEZ, DIEGO ARIAS
Y ELVIRA GONZÁLEZ………………………………………………………………. 1031
ANEXO XIII: LAS DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS DE ABONO DE ELVIRA
GONZÁLEZ…………………………………………………………………………….. 1037
ANEXO XIV: DONATIVOS DE DON JUAN ARIAS DE ÁVILA EN ROMA…….. 1041
16
ÍNDICE DE ABREVIATURAS
A.C.C.T.Sg.: Archivo de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia.
A.C.P.: Archivo de los Condes de Puñonrostro:
- PU: sección de Puñonrostro del archivo de dichos condes.
A.C.Sg: Archivo de la Catedral de Segovia.
A.D.Sg: Archivo Diocesano de Segovia.
A.G.I.: Archivo General de Indias.
A.G.S: Archivo General de Simancas:
- R.G.S.: Registro General del Sello.
- C.C.: Cámara de Castilla.
- C.R.C.: Consejo Real de Castilla.
- E.M.R.: Escribanía Mayor de Rentas.
- C. de C.: Contaduría de Cuentas.
- P.R.: Patronato Real.
A.H.N.: Archivo Histórico Nacional.
A.H.P.Sg: Archivo Histórico Provincial de Segovia.
A.H.H.Sg: Archivo Histórico de la Delegación Provincial de Hacienda de Segovia.
A.H.P.Áv: Archivo Histórico Provincial de Ávila.
A.M.Sg: Archivo Municipal de Segovia.
A.P.San Martín: Archivo Parroquial de San Martín (Segovia).
A.R.Ch.Va: Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.
B.N.: Biblioteca Nacional.
cap.: capítulo.
carp.: carpeta
ced.: cédulas.
CO.DO.IN: Colección de Documentos inéditos para la historia de España.
comp.: compilador/compilado por.
coord.: coordinador/coordinado por.
Dª: Década.
dir.: director.
doc.: documento.
Ed.: Editora/Editorial.
ed.: edición.
edit: editor.
est.: estudio
fig.: figura.
fol.: folio.
I.: Institución o Instituto.
17
L.: Libro para la crónica de Palencia.
Leg. o leg.: Legajo o legajo.
mrs.: maravedíes.
Ms. o Mss.: Manuscrito o Manuscritos.
n.: nota.
p. o pp.: página o páginas.
prot.: protocolo.
r.: recto.
reed.: reedición.
R.A.H.: Real Academia de la Historia.
s.a.: sin año.
s.m.: sin mes.
s.d.: sin día.
s.l.: sin lugar.
ss.: siguientes.
tit.: título.
U.: Universidad.
v.: verso.
18
RESUMEN
El linaje Arias Dávila parte del matrimonio formado por Diego Arias y Elvira
González en la primera mitad del siglo XV. Se formó en cuanto a organización interna y a
expresión externa del grupo hacia la ciudad de Segovia y hacia el reino en la segunda mitad
del siglo XV, cuando comenzaba la transición entre la Edad Media y la Moderna. Desde los
años centrales de la mencionada centuria hasta nuestros días sus miembros han ocupado
posiciones de relevancia, primero, en Castilla y, luego, en España.
Los objetivos a alcanzar en su estudio son los siguientes:
- establecer las corrientes historiográficas relacionadas con las filiaciones de la
familia y cuándo surgieron en el tiempo, y para ello revisar la bibliografía y profundizar en las
fuentes.
- examinar la figura de Diego Arias tan compleja en el orden político-social como
preponderante en la esfera familiar; así como la mucho más difusa de Elvira.
- determinar la relación entre ellos dos y una pléyade de personajes un tanto
enigmáticos que les rodean.
- analizar la estructura familiar y de relaciones entre los distintos miembros de la
familia, a través de la documentación inédita aportada por mí, en especial la referente a la
creación de mayorazgos y los testamentos.
- explicar el establecimiento y organización de las señas de identidad diseñadas por
el matrimonio origen y encaminadas a crear la memoria del linaje.
- considerar todo ello conectado con una adscripción al grupo de conversos
determinado por el proceso inquisitorial como generador de las imágenes del origen familiar
social. Realizar un tratamiento de dicho proceso insertándolo en el contexto del linaje.
- profundizar en el conocimiento de la sociedad del siglo XV castellano, en especial,
en las conexiones que se establecían entre el ámbito local y el del reino a través de un
personaje que, al dar el salto de uno a otro, consiguió sentar las bases de un linaje cuya
proyección ha llegado hasta nuestros días.
Dichos objetivos han implicado una metodología de búsqueda del mayor acopio de
información posible, examen de la misma y cotejo de todas las fuentes disponibles, muchas de
ellas inéditas.
Los resultados de la investigación han sido organizados en cinco capítulos. En el
primero se han analizado las informaciones contradictorias que sobre el origen familiar
existen; ha sido preciso proceder a un cruce de informaciones que despojase de forma
documentada a las figuras de la pareja fundadora de los mitos positivos y negativos que los
escritores y estudiosos les han adjudicado a lo largo del tiempo. Para ello se ha examinado la
19
documentación sobre ese tema y la correspondiente acerca del vertiginoso ascenso en todos
los aspectos que protagonizó Diego Arias de Ávila, el personaje público del matrimonio, el
contador mayor, como gustaba ser llamado, así como sobre las estrategias de consolidación
que fueron utilizadas.
En un segundo capítulo han sido tratados una serie de personajes que se cruzan con
el Diego real y con el mítico, y cuya presencia se había perpetuado sin que se conociera a
ciencia cierta la relación que tenían con él.
El capítulo tercero presenta la innovación historiográfica respecto a este linaje del
tratamiento de la construcción por parte de Diego y Elvira de una Casa a la manera del
estamento nobiliario de su época, teniendo como documentos vertebradores los mayorazgos y
los testamentos de la pareja, la mayor parte de ellos inéditos.
Las señas de identidad que permiten la identificación del linaje han sido el objeto de
estudio del cuarto capítulo. En ellas se trata cómo fueron erigidas por parte del matrimonio
origen y cómo fueron tenidas en cuenta por las siguientes generaciones: la onomástica del
linaje, los emblemas heráldicos, los edificios del ámbito civil (casas principales en Segovia y
fortalezas) y los edificios que estaban en relación con el ámbito religioso, tanto las
fundaciones de beneficencia (los hospitales fundados por Diego Arias) como las tres capillas
funerarias que tuvo el Contador. Igualmente, se ha profundizado en el estudio de las
mencionadas fundaciones y de las capellanías destinadas para asegurar la memoria de
aquellos miembros del linaje que hubieran fallecido; ello ha llevado a revisar fructíferamente
cómo se situaron Diego, Elvira y sus allegados ante el espejo de la muerte.
Todo el anterior trabajo estaría incompleto si no se hubiera tratado un tema
primordial: el proceso inquisitorial iniciado contra Diego Arias, Elvira González y Catalina
González, madre de esta última. Nos hallamos ante una documentación que presenta
numerosísimas facetas de estudio de las que he escogido para esta memoria las relativas al
proceso de construcción de la imagen que presenta de Diego y Elvira, imagen, que ha tenido
una proyección tan poderosa que, a pesar de estar basada en la mayor parte de los casos en lo
oído y apenas en lo visto, ha oscurecido a la que surge de la documentación generada
directamente por la pareja.
Las líneas generales de las conclusiones pueden resumirse así:
- Desde muy pronto hubo interés en demostrar una ascendencia cristiana y otra
judaica para un hombre al que se denostó en los últimos años del siglo XV por todas las vías
posibles en aspectos del ámbito público y del privado, desde la aparición en crónicas del reino
y en literatura satírica hasta el proceso inquisitorial incoado a algunos miembros de su
familia.
20
- Frente a estas imágenes la documentación privada y de la Administración nos habla
de un servidor de don Enrique de Castilla al que éste premió con el apoyo a un ascenso en
todos los niveles y a la consolidación que realizó el matrimonio de lo conseguido.
- En dicha consolidación las estrategias fueron las mismas que las utilizadas por otros
linajes: proyección biológica, estructuración agnaticia del linaje y exhibición de señas de
identidad propias de los nobles.
- Las siguientes generaciones hicieron suya la organización familiar creada por
Diego Arias y por Elvira González.
ABSTRACT
The lineage Arias Dávila begins with the marriage formed by Diego Arias and Elvira
González in the first half of the 15th century, constituted as for internal organization as well as
for external expression of the group towards the town of Segovia and towards the kingdom in
the second half of the 15th century, when it began the transition between Middle Ages and the
Modern one. From the central years of the mentioned century up to present its members have
occupied positions of relevancy, in Castile firstly, and then in Spain.
The aims to reach in its research are the following ones:
- to set up the historiographic lines related to the filiations of the family and when
they arose in the time, and for this purpose proofreading the bibliography and delving deeper
into the sources.
- to examine Diego Arias’ figure so complex in the political-social order as in the
familiar sphere, as well as the much more diffuse one of Elvira.
- to determine the relation between them and a vast group of rather enigmatic
prominent figures that surrounded them.
- to analyze the family’s structure and that of the relations between the different
family members, through the unpublished documentation that I provide, specially about the
creation of entails and the wills.
- to explain the setting up and organization of the signs of identity designed by the
origin marriage and intended to create the memory of the lineage.
- to consider all this connected with an adscription to the group of converted
determined by the inquisitorial trial as generator of the images of the familiar social origin.
- to delve deeper into the knowledge of the society in the 15th century in Castile,
particularly, into the connections established between the local sphere and the kingdom one
21
through a figure that, after going upwards from one sphere to the other, he managed to lay the
foundations of a lineage whose projection has come to the present day.
The above mentioned aims have involved a search methodology of the greatest
compilation of information as possible, the examination of it and the comparison of all the
available sources, many of them unpublished.
The results of the investigation have been organized in five chapters. In the first one
it has been analyzed the contradictory information that on the familiar origin exists; it was
necessary to proceed to a crossing of information in order to take off, in documented manner,
to the figures of the founder couple of the positive and negative myths that the writers and
experts throughout the time have awarded them. For this purpose the documentation on this
topic has been analyzed and the related one to the meteoric rise in every respect that led Diego
Arias de Ávila, the public face figure of the marriage, the major book-keeper, as he liked to be
called, as well as to the strategies of consolidation that were used.
In the second chapter it has been dealt with a series of figures crossed with the real
Diego and the mythical one, and whose presence had been perpetuated without really
knowing the relation with him they had.
The third chapter presents the historiographic innovation regarding to this lineage
about the dealing with the construction by Diego and Elvira of a House in the same way of the
nobility estate of their epoch, taking for that as unifying documents the entails and wills of the
couple, most of them unpublished.
The signs of identity that allow the identification of the lineage have been the aim of
investigation in the fourth chapter. It’s treated in it how these were raised by the origin
marriage and how they were taken by the following generations: The onomastics of the
lineage, the heraldic emblems, the buildings of the civil sphere (principal houses in Segovia
and fortresses) and the buildings that regarded the religious sphere, so the charity-based
foundations (hospitals founded by Diego Arias) as three funerary chapels owned by the bookkeeper. Equally, it has been deeply delved into the study of the mentioned foundations and the
chaplaincies intended to assure the memory of those members of the lineage that had died;
this drove to revise profitably how Diego, Elvira and their relatives stood before the mirror of
the death.
The whole previous work would be incomplete if an essential topic hadn’t been
dealed with: the inquisitorial trial initiated against Diego Arias, Elvira González and Catalina
González, the mother of that one. We are faced with a documentation that shows many facets
of investigation, of which I have chosen for this report the regarding ones to the information
given about the process of construction of the image that Diego and Elvira are presenting, the
image that has had a such powerful impact so that, in spite of being based on most instances
22
in “what has been heared” and scarcely in “what has been seen”, it has obscured that other
one that arises from the documentation directly generated by the couple.
The main lines of the conclusions could be summarize as follows:
- At a very early stage there was interest to demonstrate a Christian ancestry and
other Judaic one for a man that was reviled in the last years of the 15th century by every
possible ways in aspects of the public sphere and of the private one, from the appearance in
chronicles of the kingdom and in the satirical literature up to the inquisitorial trial opened to
some members of his family.
- Over these images the private documentation and that of the Administration talks to
us about a servant of don Enrique of Castile whom this one rewarded supporting his rise to all
levels and about the consolidation of all that obtained made by the marriage.
- The strategies in the mentioned consolidation were the same that those used by
other lineages: biological future projection, patrilineal lineage structure and display of identity
signs specifics of nobles.
- The following generations took ownership for the familiar organization created by
Diego Arias and Elvira González.
23
24
INTRODUCCIÓN GENERAL.
1. Elección del tema y su justificación.
Me resulta difícil prologar el presente trabajo al que he dedicado buena parte de mi
vida. Ha sido mi compañero durante tanto tiempo, que produce una sensación extraña
presentar el análisis de esta familia de pasado apasionante y es así por muchas razones: no
sólo por el interés del tema en sí mismo, que es muy grande, sino también por lo que me ha
enseñado del ser humano y, como no, de mí misma.
Mi interés por los Arias Dávila viene de antiguo porque el nacer y vivir en el casco
de una ciudad histórica como Segovia determina, por suerte, el contacto continuo con
elementos materiales que nos hablan del pasado del núcleo de población: mi primer colegio,
mis lugares de juegos al aire libre y de actividades en las frías tardes del largo invierno
segoviano, las calles con palacios, torres o ya sólo fachadas con escudos que advertían de su
importancia, y los numerosos templos donde antiguos hombres y mujeres yacían intentando
mostrar que habían sido importantes en vida. A ello hay que añadir el espacio conocido en
esos primeros años, ya que la ciudad aún no presentaba la expansión que tiene, y en casos ha
sufrido, en las últimas décadas.
Después, realizando ya la carrera universitaria, me interesó la escultura funeraria en
Segovia, con lo que entré en un primer contacto académico con la figura de Diego Arias de
Ávila.
Por último, la memoria de licenciatura en 1983 tuvo como objeto de análisis la
familia Arias, bajo el título Segovia y la familia Arias Dávila y la dirección de la profesora
doña Mª Isabel Pérez de Tudela y Velasco. Ya entonces era plenamente consciente de la
importancia que el tema escogido tenía no sólo desde su faceta historiográfica, sino también
como punto de llegada del pasado y partida hacia un futuro, es decir como proceso evolutivo.
Estructuré el trabajo en cuatro capítulos, dedicados, en primer lugar, a los distintos aspectos
de la personalidad de Diego Arias, donde estudié la genealogía, la figura como objeto de
leyendas, cómo era visto a través de sus contemporáneos y de las fuentes documentales en la
corte de Juan II y de Enrique IV, y lo que entonces se sabía sobre su mayorazgo y testamento.
En segundo lugar, la base económica de su poder fue desglosada (por ser las partidas más
importantes y mejor documentadas dentro de su fortuna) en las relaciones con la Bula de
Santa Cruzada, actividades mercantiles, rentas de carnicerías, salinas y otras, y las
concesiones de tercias y alcabalas. En tercero, las manifestaciones del poder social de Diego
en la ciudad de Segovia, es decir, las casas principales, el hospital de San Antonio, el
convento de Santa María de la Merced, las capellanías que fundó y el Estudio General
concedido a la ciudad. En el último capítulo consideré necesario analizar la descendencia de
Diego Arias para ver cómo se había consolidado el linaje, por eso estudié los tres hijos que
han tenido relevancia histórica; la atención recayó fundamentalmente en el obispo don Juan
25
Arias de Ávila por la multitud de aspectos que se necesitaban aclarar al ser la personalidad
que más había tratado la historiografía hasta ese momento.
Así pues, hice una revisión de lo escrito hasta entonces, contrastando esas opiniones
con una documentación inédita que aclaró varios puntos, de tal manera que ha sido la base
para una nueva perspectiva sobre este tema enfocado como el análisis de los comienzos de un
linaje que parte de una característica que les diferencia de los grandes en los reinados de Juan
II y Enrique IV: son conocidos como poseedores de una familia directa judía; esto determina
que sus pasos en el ascenso socioeconómico y la posterior consolidación y mantenimiento
puedan tener unas características diferentes a otros linajes.
Partiendo de la memoria de licenciatura y de nuevas informaciones que iba
localizando y sometiendo a análisis, he publicado varios artículos sobre esta familia o alguno
de sus miembros donde se contienen diversos puntos que, en mi opinión, han acercado al
mayor conocimiento de aspectos hasta ese momento no tratados por los estudiosos del tema y
cuyos datos, en ocasiones, se han atribuido otros escritores1. Así en “Diego Arias Dávila en la
tradición y en la Historia”, publicado en 1985, hice un estado de la cuestión en lo que a
historiografía publicada hasta ese momento yo había localizado 2; en él analicé diversas
facetas del hombre que fue parte del origen de esta familia, Diego Arias, con un
planteamiento que aún considero válido y fructífero, ya que establecí críticamente las distintas
familias historiográficas que conformaban el estado de la cuestión de la genealogía del
Contador, lo que aún no había sido determinado. Después recopilé y di a conocer nuevos
datos acerca de las tres mujeres con las que se le había unido en matrimonio por los distintos
estudiosos de la familia. Otras de las facetas consideradas fueron su figura como personaje
legendario y cómo fue visto por sus coetáneos en el siglo XV, en crónicas y obras literarias.
Por último, contrasté toda la información anterior con las fuentes básicas, los documentos que
entonces había localizado y estudiado; así fue posible establecer el primer itinerario y el
primer listado de los cargos administrativos que desempeñó a lo largo de su vida, añadiendo
en este último las fechas en que por primera vez figura ocupándoles; sigo considerando esta
última cuestión de interés histórico, ya que nos acercan a personajes y tiempos claves para la
Corona de Castilla y pueden explicar el por qué fueron concedidos a Diego en un momento
preciso y quién de alto nivel cubría al Contador con su poderosa sombra. Con ello establecí el
esquema del ascenso de posición sociopolítica en la corte de Juan II y en la de Enrique IV.
1
CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Datos sobre el castillo de Titulcia”, (1985); “Las fortalezas del obispo de
Segovia: Turégano y Lagunillas”, (1988); “Noticias sobre la antigua Catedral de Segovia: El hallazgo de San
Frutos”, (1989); “Religiosidad cristiana femenina en Segovia entre el Medievo y la Modernidad”, (1989); “La
devoción medieval a la Virgen de la Fuencisla en la historiografía segoviana”, (1990); “Los Arias de Ávila:
Consolidación de un linaje en la Segovia del siglo XV”, (1998); “Religiosidad cristiana y sociedad en la Segovia
del siglo XV”, (1998); “Casas fuertes, torres, castillos y fortalezas en la documentación de Diego Arias de Ávila
y de Elvira González (1456-1466)”, (en prensa).
2En mi trabajo, “Diego Arias Dávila en la tradición y en la Historia” (citado: “Diego Arias”), (1985), pp. 475-9.
26
2. Objetivos.
Con la base que han proporcionado los anteriores trabajos y con la aportación de
noticias extraídas de las nuevas fuentes de información consultadas, se reunía un enorme
aluvión de noticias que pueden calificarse en muchas ocasiones como contradictorias.
Asimismo, dichas contradicciones, que se aprecian desde los testimonios de la segunda mitad
del siglo XV y primer tercio del siglo XVI, han alimentado dos ramas historiográficas
centradas, sobre todo, en dilucidar los orígenes familiares, es decir, en si el origen era judío o
cristiano viejo y si eran descendientes de héroes militares o de oscuros comerciantes llenos de
artimañas para embaucar al pobre pueblo o, incluso, de siniestros judíos estrujadores de
cristianos.
Todo lo anterior hace que se presente ante nuestros ojos un gran mosaico de
imágenes de los Arias Dávila y, sobre todo, del matrimonio fundador del linaje, que necesitan
un análisis como individuos. Por eso esta investigación pretende ser no sólo un estudio
genealógico, sino un rastreo de la información conocida hasta ahora para intentar encontrar
las claves de un matrimonio que fundó una familia cuya importancia llega a nuestros días, ya
que alcanzó una alta posición junto a Enrique IV y, en líneas generales, junto a todos los reyes
de la Monarquía Hispánica y de España.
Con estos planteamientos la presente investigación aspira a analizar unos personajes
históricos no como un hecho excepcional en la Historia sino como una muestra del esfuerzo
de hombres y mujeres del siglo XV castellano que pasaron de unos orígenes humildes a
alcanzar muy alta posición en todos los aspectos políticos, económicos y sociales, posición
que les llevó a tener que estructurar su familia y sus bienes según los modelos nobiliarios
imperantes entonces. Todo ello permitirá el acercamiento a las distintas estrategias de
ascenso, consolidación, legitimación, estructuración y perpetuación de las posiciones
alcanzadas.
Por otro lado, se accederá a la creación de la visión negativa que parte de sus
coetáneos elaboraron interesadamente.
Así pues, este estudio pretende aportar, en primer lugar, el análisis de la
transformación de una familia nuclear que parte, muy probablemente, de una situación que
olvida conscientemente sus orígenes en su camino hacia la sociedad cristiana, donde no sólo
se consolida, sino que crea un linaje; en segundo lugar, la investigación de un grupo familiar
que modifica sus signos internos y externos para asimilarse a una nueva situación que,
partiendo de una determinada realidad, llega a todos los ámbitos de la existencia y, en tercer
lugar, cómo el proceso inquisitorial incoado a parte de ellos, pudo afectar al linaje y su
memoria histórica hasta nuestros días.
27
Concretando, la trayectoria de la investigación ha permitido definir los objetivos
últimos de un tema muy complejo:
- establecer las corrientes historiográficas relacionadas con las filiaciones de la
familia y cuándo surgieron en el tiempo, y para ello revisar la bibliografía y profundizar en las
fuentes.
- examinar la complejidad de la figura preponderante de Diego Arias y de la difusa
Elvira González, su primera mujer legítima.
- determinar la relación con personajes enigmáticos que les rodean.
- analizar la estructura familiar y de relaciones entre los distintos miembros de la
familia, así como la importancia de la documentación inédita de mayorazgos y de
testamentos.
- explicar el establecimiento y organización de las señas de identidad diseñadas por
el matrimonio origen y encaminadas a crear la memoria del linaje.
- considerar todo ello conectado con una adscripción al grupo de conversos
determinado por el proceso inquisitorial como generador de las imágenes del origen familiar.
- profundizar en el conocimiento de la sociedad del siglo XV castellano, en especial,
en las conexiones que se establecían entre el ámbito local y el del reino a través de un
personaje que, al dar el salto de uno a otro, consiguió sentar las bases de un linaje cuya
proyección ha llegado hasta nuestros días.
Como se puede apreciar, todos estos objetivos son los que corresponden al desarrollo
del tema que se anuncia en el título de esta tesis, ya que el linaje Arias Dávila se formó en
cuanto a organización interna y a expresión externa del grupo familiar hacia la ciudad de
Segovia y el reino en la segunda mitad del siglo XV, cuando comenzaba la transición entre la
Edad Media y la Moderna.
Dichos objetivos han implicado una metodología de búsqueda del mayor acopio de
información posible, examen de la misma y cotejo de todas las fuentes disponibles. El análisis
de las fuentes se presenta muy complicado por la dificultad que conllevan las literarias y las
cronísticas, ya que la cronología de muchas de ellas ha sido establecida por los especialistas
en el mejor de los casos de una manera aproximada; igualmente, la documentación presenta
noticias contradictorias, como ya he dicho.
3. Estado de la cuestión.
Las diversas informaciones que afectan a este tema provienen, como no podía ser de
otra manera, del ámbito de la bibliografía y de la documentación.
3.1. La bibliografía.
28
Si bien desde los comienzos de la Alta Edad Moderna abundaron los nobiliarios en
los que se localizan noticias acerca del linaje Arias Dávila, el siglo XVIII supuso la aparición
de una serie de estudiosos que continuaron y, sin duda, mejoraron la tradición de crear
colecciones documentales, al tiempo que preparaban sus obras de Historia tal y como era
entendida entonces. El ejemplo más conocido es Luis Salazar y Castro y su gran recopilación
de variados textos.
Ahora bien, es a partir del siglo XIX cuando comienzan a aparecer obras donde se
tratan las figuras de diferentes miembros del linaje Arias Dávila de una manera que
podríamos considerar moderna, al utilizar documentos escritos de una forma más parecida a la
actual, por ejemplo, mencionando las diversas fuentes utilizadas y estableciendo una cierta
comparación entre ellas; desde entonces se abrieron unos campos de interés en los estudios
que en muchos casos han perdurado hasta nuestros días.
Utilizaré un criterio cronológico para presentar a los historiadores que abrieron las
vías de conocimiento del matrimonio origen del linaje que se afianzó en la nobleza con la
consecución del título de condes de Puñonrostro, la grandeza de España y una larga
trayectoria junto a la monarquía española.
- J. A. Llorente.
En el primer tercio del siglo XIX, en 1817 en Paris, J. A. Llorente en su estudio
crítico sobre la Inquisición trató la figura del obispo don Juan Arias como protagonista de la
narración y expuso las pautas generales del proceso inquisitorial, incoado, según el autor, a
Diego Arias (ya que no menciona ni a Elvira González ni a Catalina González). De Diego
indica que fue un judío bautizado por la predicación de fray Vicente Ferrer que llegó a ser
contador mayor de Juan II y de Enrique IV, quien le ennobleció y le otorgó el señorío sobre el
castillo de Puñonrostro y otros pueblos. Llorente añade que, a pesar de esta situación y de la
que tuvieron sus hijos varones, Pedro y don Juan, el inquisidor Torquemada atacó duramente
a Diegarias a través de la institución que dominaba 3. Con ello dicho autor abrió,
historiográficamente hablando, una línea de visión de la familia: el proceso como
acercamiento de conocimiento a la misma; no puede olvidarse que Llorente escribió en un
momento en que se clamaba en España contra instituciones opresoras símbolo del Antiguo
Régimen.
- A. de Burgos.
En 1859 A. de Burgos hizo a doña Elvira González de Fonseca, hija de don Alonso
de Fonseca, criado del rey, y de doña Catalina González de Ribera, su mujer, la esposa de
Diego Arias, del que dice ser hijo de Gonzalo Arias de Argüello y de Violante González
3
LLORENTE, J. A., Historia crítica de la Inquisición, p. 207, escribió que T. de Torquemada hizo recibir
información de que Diego Arias Dávila había muerto incurso en la herejía judaica, para condenar su memoria,
confiscar sus bienes, desenterrar sus huesos y quemarlos con una efigie de su persona.
29
Dávila, y nieto de un vecino de Segovia llamado Diego Arias y de su mujer doña Catalina de
Argüello 4.
- J. Amador de los Ríos y Padilla.
En 1875 J. Amador de los Ríos dentro de su obra dedicada a los judíos y a los
conversos en los reinos de la península Ibérica, presenta la figura de Diego Arias basándose
en las crónicas del siglo XV de A. de Palencia y de D. Enríquez del Castillo, y en otras
fuentes, en D. de Colmenares, en las Coplas del Provincial y en las que le dirigió Gómez
Manrique; pero no aporta ni parece que haya trabajado sobre un solo documento de la época
relativo al Contador mayor. El aspecto que este autor destaca es la supuesta capacidad de
Diego para organizar la economía de la Corona castellana, además de señalar la entrada en la
Corte de Juan II de la mano de don Álvaro de Luna, el saberse ganar la voluntad del príncipe
y el mostrarse con gran devoción en el mundo cristiano, bien por piedad o bien por prudencia,
frutos de cuya actitud fueron el patronato de la capilla funeraria en Santa María de la Merced
y el hospital de San Antonio de Segovia 5.
- A. Paz y Meliá.
Ya en los primeros años del siglo XX (1904-08) A. Paz y Meliá publicó la traducción
de la Crónica de Enrique IV de A. de Palencia, lo que supuso dar a conocer la imagen tan
negativa que el cronista proyectó de Diego Arias6. Paz y Meliá en 1914 incluso añadió el
texto de una coplilla localizada por él acerca del judaísmo y de los bajos orígenes del
Contador mayor7.
- R. Foulché-Delbosch.
En 1912 sale publicado el Cancionero castellano del siglo XV de R. FoulchéDelbosch, donde se incluyen las famosas Coplas del Provincial y una versión del Epitalamio
burlesco8. Con ello se dan a conocer dos de los textos en los que se han basado varios autores
para elaborar la imagen de Diego.
- M. Serrano Sanz.
Volviendo a las publicaciones españolas es de reseñar que en 1913 M. Serrano Sanz
estudió la figura de uno de los nietos de mayor trascendencia histórica del Contador: Pedro
Arias, gobernador en América en el primer tercio del siglo XVI. Aunque parece que no la cree
4 BURGOS, A. de, Blasón de España. Libro de Oro de su nobleza, V, pp. 151-162 describe la casa de
Puñonrostro confundiendo varios personajes homónimos.
5 AMADOR DE LOS RÍOS, J., Historia de los judíos de España y Portugal, pp. 128-137.
6 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, I-IV, trad. A. Paz y Meliá, 1904-1908.
7 PAZ Y MELIÁ, A., El cronista Alonso de Palencia. Su vida y sus obras; sus Décadas y las Crónicas
contemporáneas; ilustraciones de las Décadas y notas varias, 1914; referencia tomada de ÁLVAREZ
RUBIANO, P., Pedrarias Dávila, p. 27, n. 16.
8 FOULCHÉ-DELBOSCH, R., “Une poésie inédite de Rodrigo Cota”, (1894); “Notes sur “Las Coplas del
Provincial”, (1899) y Cancionero castellano del siglo XV, II, 588 y ss. (1912).
30
en su totalidad, recuerda la visión que de Diego habían dado A. de Palencia, así como las
Coplas del Provincial y a Gómez Manrique. Junto a estas fuentes, aporta tres documentos
tomados de manuscritos de la Biblioteca Nacional relacionados con las actividades
económicas de Diego Arias, tras lo cual se centra en el personaje de su estudio: Pedrarias
Dávila9. Con este autor comenzó el interés por los orígenes familiares como complemento al
estudio de la figura relacionada con América, incentivo que perdura en nuestros días 10.
- C. Valverde del Barrio.
En 1930 vuelve a surgir un libro de gran interés acerca de la biblioteca de la Catedral
de Segovia. Si bien su autor no pretendía hacer un trabajo acerca de aspectos relativos a los
Arias, dio a conocer un aspecto muy interesante de la familia: al hacer el catálogo de dicha
institución, realizó una valiosa aproximación a los libros que pertenecieron al obispo don Juan
Arias y a su sobrino el protonotario Diego Arias de Ávila 11.
Con su trabajo y los coetáneos estudios del hispanista A. Lambert, dedicados a dicho
prelado, se abrió un nuevo camino de acercamiento a los miembros del linaje 12.
- Y. Baer.
En 1936 finalizó la publicación de la obra de F. Baer acerca de los judíos españoles,
que J. L. Lacave tradujo al castellano en 1981 13. En ella se menciona por su carácter de
converso a Diego Arias como uno de los personajes cercanos a Enrique IV más odiados14; de
él dice el autor que no tenía noticia de más nexo con la religión de sus antepasados ni con
judíos, que la asociación en los negocios al comienzo de su carrera con Yosef ben Semtob;
asimismo, comenta escritos, calificados por él como antisemitas, (Coplas del Provincial y de
Mingo Revulgo) y el Epitalamio Burlesco de Rodrigo Cota, referido a personajes de la familia
de Diego15.
- J. Pérez Balsera.
9 SERRANO SANZ, M., “Preliminares del Gobierno de Pedrarias Dávila en Castilla del Oro”, CCLXVCCLXVI.
10 MENA GARCÍA, Mª del C., Un linaje de conversos en tierras americanas: (los testamentos de Pedrarias
Dávila, Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua), (2004) y “Sobre silencios y olvidos: Los orígenes
conversos de Pedrarias Dávila, Gobernador de Castilla del oro y Nicaragua”, (2010). ARAM, B., Leyenda negra
y leyendas doradas en la conquista de América. Pedrarias y Balboa, (2008).
11 VALVERDE DEL BARRIO, C., Catálogo de Incunables y Libros raros de la S. I. Catedral de Segovia,
(1930).
12 LAMBERT, A., “Juan Arias Dávila”, (1930) y “Jean Parix; imprimeur en Espagne (1472?-147?) Puis á
Toulouse”, (1931).
13 BAER, F., Die Juden im christlichen Spanien, (1936); BAER, Y., Historia de los Judíos en la España
cristiana, (1981).
14 BAER, Y., Historia de los Judíos en la España cristiana, (1981), p. 533..
15 BAER, F., Die Juden im christlichen Spanien, (1936); BAER, Y., Historia de los Judíos en la España
cristiana, (1981).
31
J. Pérez Balsera publicó en 1935 su obra dedicada a las genealogías que se incluían
en las pruebas de nobleza de los caballeros de Santiago y allí se localizan algunos expedientes
relativos a la familia Arias Dávila. Las otras fuentes que menciona se refieren a Diego como
origen familiar y son la Historia de Segovia de D. de Colmenares y un artículo del marqués de
Lozoya dedicado a la casa segoviana, con lo que Pérez Balsera presta más interés a los
símbolos familiares que a los personajes fundadores 16. La aportación de este autor radica en la
consideración de las pruebas de nobleza como fuente de conocimiento de la familia, como un
paso más allá de los nobiliarios utilizados hasta ahora.
- P. Álvarez Rubiano.
Sin duda, la figura de Pedrarias, gobernador en América, ha sido a lo largo del
tiempo un principio de acercamiento a la familia del mismo. Así en 1944 P. Álvarez Rubiano
volvió sobre este personaje y, también, sobre sus orígenes familiares; en su trabajo parte de
las opiniones de M. Serrano Sanz sobre Diego Arias, torna a las Coplas del Provincial,
añadiendo el Tizón de la Nobleza de Francisco Mendoza y Bobadilla. Presenta el interés de
aportar nuevas fuentes tales como un extracto del expediente que se formalizó en 1636 para
que un descendiente del matrimonio fundador pudiera ser nombrado calificador del Santo
Oficio, con lo que vemos cómo otro autor recurrió a los expedientes de nobleza de sangre
como fuente de información genealógica; Álvarez Rubiano dio a conocer igualmente algunas
de las cláusulas del mayorazgo de 1462 y alguna merced concedida por Enrique IV, aunque
una de ellas está fuera del tiempo vital del Contador17. En su metodología contrastó varias
fuentes, como la crónica de A. de Palencia, criticada en algunos puntos y confrontada con la
de D. Enríquez del Castillo, igualmente en contados pasajes, y los documentos que ya estaban
editados. Por otra parte, comenzó a buscar argumentos de una genealogía honrosa de Diego
Arias, tal y como él expresó; su fuente fue el Nobiliario de España de Manuel Castro y
Figueroa del siglo XVII18. No se olvidó de hacer unas reseñas de la torre de las casas
principales en Segovia y de la capilla de la parroquia de San Martín en esa misma ciudad19.
Elvira es simplemente mencionada como la esposa gris a la sombra del marido.
P. Álvarez Rubiano trabajó de nuevo en el Contador mayor en 1949, esta vez
dedicándole el primer artículo íntegro escrito sobre tan interesante figura. Los planteamientos
y las fuentes son los mismos que en el trabajo anterior. En esta ocasión y con la mentalidad
imperante en los años centrales del siglo XX español considera el reinado de Enrique IV un
cúmulo de anarquía en el que los consejos de Diego Arias a su rey eran la raíz de una política
16
PÉREZ BALSERA, J., Los caballeros de Santiago, VI, Madrid, 1935.
ÁLVAREZ RUBIANO, P., Pedrarias Dávila. Contribución al estudio de la figura del “gran justador”,
Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua, (citado: Pedrarias), pp. 395-411.
18 Parece ser que el único ejemplar de este libro estaba en la biblioteca del Marqués de Lozoya, amigo de
Álvarez Rubiano.
19 ÁLVAREZ RUBIANO, P., Pedrarias, pp. 25-38.
17
32
realista, que cifraba en el robustecimiento del poder real la primera condición para la
subsistencia del Estado. A reglón seguido expresa que
Gómez Manrique está, espiritualmente, por encima de su época. Diego Arias es, en
cambio, el prototipo de la suya. Reacciona a la violencia con la violencia, confía en
la fuerza antes que en la justicia20.
- J. Vera y de la Torre.
En 1950 salió publicada una de las obras más conocidas de J. de Vera y de la Torre,
dedicada a la Heráldica y la Epigrafía segovianas21. En ella se hacen algunas consideraciones
y, sobre todo, se documentan a través de una serie de recorridos que Vera trazó por la ciudad,
varias de las señas externas de diferentes linajes segovianos y su estado de conservación; allí
se localizan referencias a aquellas que pertenecían a las distintas ramas de los Arias.
- A. Martín Ortega.
Unos años más tarde, en 1954, A. Martín Ortega publica una obra que ha pasado
desapercibida para los estudiosos posteriores del tema tal vez por su título localista (Historia
de la villa de San Agustín), pero de extraordinario valor en relación con los estudios acerca de
la familia Arias Dávila. Es la primera vez que se dedica un texto tan extenso a la rama
masculina del linaje que fundaron Diego Arias y Elvira González, utilizando la rica
documentación del archivo de los condes de Puñonrostro22. Cabe advertir que San Agustín de
Guadalix (Madrid) fue uno de los lugares de señorío de esta familia desde la época del
Contador; la exposición del autor abarca hasta la disolución de los mismos en la década de los
años treinta de la decimonona centuria, centrándose en las tres primeras figuras básicas de
esas mismas generaciones Arias: Diego, Pedro y Juan Arias, el primer conde Puñonrostro.
- N. López Martínez.
N. López Martínez en 1954 publicó el texto del Libro del Alborayque y mencionó
para introducir la figura del obispo Juan Arias la crónica de A. de Palencia, la de las Coplas
de Mingo Revulgo, las del Provincial y las que dedicó Gómez Manrique a Diego Arias23. A
partir de él han sido numerosos los estudiosos que han utilizado estas fuentes uniendo la
imagen que se desprende de los cinco textos.
- A. Domínguez Ortiz.
Desde 1955 A. Domínguez Ortiz, maestro en tantos temas, dedicó parte de su interés
historiográfico a los conversos castellanos, señalando en varios momentos entre un nutrido
20
ÁLVAREZ RUBIANO, P., “Diego Arias Dávila (Semblanza histórica)”, p. 369.
VERA, J. de, “Piedras de Segovia”, EE.SS., II, (1950), pp. 261-628.
22 MARTÍN ORTEGA, A., Historia de la villa de San Agustín.
23 LÓPEZ MARTÍNEZ, N., Los judaizantes castellanos y la Inquisición en tiempos de Isabel la Católica, 1954,
pp. 107-8.
21
33
grupo de personajes la figura de Diego Arias, haciendo referencia a algún episodio
relacionado con la Inquisición24.
- Juan de Contreras y López de Ayala, marqués de Lozoya.
En 1957 el marqués de Lozoya participa en el estudio de la familia Arias Dávila
tomando como motivo unas esculturas funerarias que había recogido del Hospital de San
Antonio, una de las señas de identidad de la familia; las imágenes fueron restauradas y
llevadas a su propia casa. Es el primero que publica fotografías parciales de las mismas 25.
Este autor ya había tratado a comienzos del XX desde la Historia del Arte varios edificios
segovianos relacionados con el linaje 26; sin embargo, es a mediados de esa centuria cuando
aportó una sistematización de las diversas opiniones que proporcionaban las fuentes acerca de
los orígenes de dicha familia y algún dato acerca de la versión original latina del testamento
de don Juan Arias, obispo de Segovia e hijo de Diego y Elvira. Desgraciadamente, las
esculturas funerarias han perdido su carácter público.
- J. Larios Martín.
Dos años más tarde, en 1959, apareció la interesante obra de J. Larios Martín acerca
de los expedientes de pruebas de nobleza para ingresar en las Órdenes militares en los que
figuraban segovianos. El interés radica en la inclusión que efectúa el autor de resúmenes
bastante completos del contenido de dichas pruebas, incluidas las declaraciones de los
testigos, las visitas a los lugares destacados para cada familia y los documentos anexos al
expediente; igualmente, inserta en el texto tablas genealógicas y referencias a otras fuentes
que pudieran ser de utilidad. Además, es el único autor en cuya obra figura con una cierta
importancia Francisco Arias como cabeza de una rama propia dentro del linaje de los Arias 27.
- J. Caro Baroja.
El atractivo por algunos personajes de la familia Arias Dávila como conversos llevó
a J. Caro Baroja a presentar desde 1961 en su obra sobre judíos españoles unas pinceladas
sobre Diego y su nieto el gobernador en América, Pedrarias Dávila; considero dignas de
resaltar unas líneas acerca de los bajos orígenes del Contador28.
- A. Gómez Izquierdo.
En 1968 A. Gómez Izquierdo publicó el interesante trabajo acerca de quiénes
desempeñaron los cargos en la casa y corte de Juan II de Castilla.
24
DOMÍNGUEZ ORTIZ, A., La clase social de los conversos en Castilla en la Edad Media, (1955); Los
judeoconversos en España y América, (1971), véase p. 37, por ejemplo; Los judeoconversos en la España
moderna, (1991).
25 MARQUÉS DE LOZOYA, “Los sepulcros de los Arias Dávila”, (1957).
26 MARQUÉS DE LOZOYA, “La casa segoviana. Las casas-fuertes torreadas” (1919).
27 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 98, pp. 271-299, sobre todo; II, pp. 289-292.
28 CARO BAROJA, J., Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, (1ª 1961), 2ª ed. 1978, sobre todo I,
p. 131.
34
Esta autora documentó la labor Diego Arias sirviendo al rey de Castilla y al príncipe
heredero. Su libro significó la primera piedra de la construcción de la figura del que fue el
Contador mayor y sus servicios a los monarcas castellanos29.
- J.-P. Le Flem.
En 1970 el hispanista francés J.-P. Le Flem publicó un artículo que incluía la versión
castellana del testamento otorgado por el hijo del matrimonio origen que mayor interés ha
despertado entre los historiadores, don Juan Arias de Ávila, obispo de Segovia 30.
- F. Cantera Burgos.
En los últimos años de la década de los años 60 F. Cantera Burgos publicó una
edición del Epitalamio burlesco del poeta Ruy Sánchez Cota, que le sirvió para realizar
estudios, plasmados en un capítulo entero, sobre la familia de dicho vate, emparentada por
matrimonio con la rama masculina del linaje Arias Dávila. Enseguida dicho autor retomó la
figura de Pedrarias Dávila, gobernador americano, por el interés que tenía para el autor la
ascendencia judía del personaje por las líneas materna y paterna. Es el primer estudioso que
analiza parte de las testificaciones del proceso inquisitorial, menciona unas cláusulas del
testamento de Diego Arias donde se habla de María Palomeque como esposa de Diego
posterior al matrimonio fundador del linaje y, sobre todo, dedica unas páginas a la figura de
Elvira González, hasta hora sólo mencionada muy de pasada por la historiografía 31. Cabe
añadir que sólo fueron utilizadas las acusaciones de los testigos de cargo.
- M. Grau.
Desde los años 50 y hasta los 70 del siglo pasado M. Grau escribió una serie de
artículos basándose en la documentación del archivo municipal de Segovia,
fundamentalmente, en los que desarrollaba algún tema de relevancia para la ciudad. Entre
ellos destacan los referidos a las carnicerías, el mercado semanal, las ferias de la ciudad y la
donación de Segovia que realizó Juan II a su heredero don Enrique de Castilla; en todos estos
hechos hay una intervención de Diego Arias. Primero fueron publicados en la revista Estudios
segovianos y después bajo el título Polvo de archivos32.
- Los bloques temáticos acerca del matrimonio origen.
29
GÓMEZ IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de Juan II de Castilla, (1968).
FLEM, J.-P. LE, “La premiére version castillane du testament de don Juan Arias Dávila, évêque de Segovie”,
(1970).
31 CANTERA BURGOS, F., La familia judeoconversa de los Cota de Toledo, (1969); El poeta Ruy Sánchez
Cota (Rodrigo Cota) y su familia de judíos conversos, (1970), pp. 111 y ss para el Epitalamio; Pedrarias Dávila
y Cota, capitán general y gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua: sus antecedentes judíos, (1971).
32 GRAU, M., “Las carnecerías de Segovia en el siglo XV”, (1956); ya en Polvo de archivos de 1973 “Para la
historia del mercado del jueves”, “Segovia. Regalo de príncipes” y “Apuntes para la historia de las ferias de
Segovia”,
30
35
La abundancia de trabajos tanto dentro de la Historia como de otras disciplinas, han
aconsejado variar el criterio de enumeración y agrupar las publicaciones por bloques
temáticos
A) La publicación de documentos relativos a la familia.
Es habitual localizar colecciones documentales desde fechas muy tempranas en las
cuales Diego Arias aparece como uno de los personajes vinculados a alguno de sus textos, sea
como escribano o por alguno de sus cargos en la Administración local o de la Corona de
Castilla, sirva de antecedente la Colección de cédulas, cartas, patentes, provisiones, reales
órdenes y otros documentos concernientes a las provincias vascongadas, de T. González de
1830 o las Memorias del reinado de don Enrique IV de Castilla, desde 183533.
Ya desde los años ochenta del siglo XX se localizan trabajos en los que figuran
transcripciones de documentos relativos al linaje o a alguno de sus miembros, así consta como
un apéndice documental del artículo de J. L. Bermejo Cabrero de 1985 sobre los mayorazgos,
la sentencia sobre la sucesión al que fue fundado por Diego Arias y Elvira González, otorgada
el 11 de enero de 146634.
C. Carrete Parrondo en 1986 publicó la transcripción del proceso inquisitorial que se
realizó contra los Arias Dávila segovianos, acompañada de valiosos comentarios35. De esta
obra básica han derivado no sólo estudios históricos, también otros de carácter filológico 36. A
partir de la publicación del documento, este trabajo se convirtió en referencia básica para
cualquier estudio de miembros de la familia y en especial de Elvira González, la esposa del
Contador y fundadora con él del linaje.
A los dos años, en 1988, salió publicado otro trabajo de interés, ya que J. A. Ruiz
Hernando transcribió tres documentos relativos al linaje: la compra de una capilla en Santa
María de la Merced de Segovia en 1436, inédito hasta ese momento; el texto íntegro del
mayorazgo de 1462 que ya se conocía en parte por la publicación de P. Álvarez Rubiano y la
sentencia y reparto de bienes de Diego Arias en los días posteriores a su fallecimiento,
conocida parcialmente por el trabajo de J. L. Bermejo Cabrero 37.
33
GONZÁLEZ, T., Colección de cédulas, cartas, patentes, provisiones, reales órdenes y otros documentos
concernientes a las provincias vascongadas, IV, (1830). Memorias del reinado de don Enrique IV de Castilla.
Colección diplomática, (1835-1913).
34 BERMEJO CABRERO, J. L., “Sobre nobleza, señoríos y mayorazgos”, (1985), pp. 302-305, el autor advierte
de que el texto es más amplio de lo que él transcribe.
35 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento
social entre judíos y conversos, (1986).
36 Véase, por ejemplo, CHAMORRO, J. Mª, “El léxico de los judeoconversos según los procesos
inquisitoriales”, (2006), pp. 119-140 o ALONSO CALVO, S., Actos de habla en procesos de la Inquisición
española, [posterior a 2010].
37 RUIZ HERNANDO, J. A., “Documentación sobre la familia Arias Dávila”, (1978-88); pp. 455-462 para la
adquisición de la capilla, pp. 462-496 para el mayorazgo de 1462 y pp. 497-509 para la sentencia y el reparto; si
bien se deja notar la ausencia de la signatura de los mismos.
36
En ese mismo año, 1988, el canónigo archivero H. Sanz y Sanz publicó su catálogo
de los documentos medievales del archivo de la Catedral de Segovia, donde se localizan
referencias a textos en los que figura tanto Diego como otros miembros de la familia aquí
estudiada38.
Hay que hacer obligada referencia de gratitud a la labor llevada a cabo por la
abulense Institución Gran Duque de Alba, que desde los años noventa ha publicado de
manera sistemática, con gran calidad y en un esfuerzo impagable, numerosos bloques
documentales referidos siempre a Ávila y su actual provincia, y custodiados en numerosas
instituciones españolas; con ello ha habido la suerte de que han considerado que la familia
fundada por Diego Arias y Elvira González pertenecía a éste ámbito territorial y así se
entresacan diversos documentos con una gran comodidad de sus, por lo general, magníficas
transcripciones publicadas.
En 1993 se publicó el tomo de la colección de sínodos hispánicos dedicado a las
diócesis de Ávila y Segovia. Presenta los textos de aquella reunión en 1440 a la que asistió
Diego Arias y aquellas otras convocadas por su hijo don Juan Arias a lo largo de su gobierno
de la diócesis segoviana39.
Por otro lado, existen dos publicaciones que se hicieron eco de algunas de las lápidas
funerarias de los Arias de Ávila en Segovia. En 1997 fue publicado en la prensa local, a raíz
de la cercanía del V centenario del fallecimiento del obispo don Juan Arias, un artículo sobre
la laude y el epitafio de Elvira González 40; si bien tiene interés porque es el primer trabajo que
se hace sobre un aspecto de la realidad de dicha señora, la denominación que se le otorga es
de madre del obispo, que lo era, pero el autor la vuelve a dejar a la sombra de un hombre, en
este caso, de su hijo. Además, conviene recordar que la existencia de la lápida y las
referencias al contenido de su texto epigráfico ya eran conocidas por el trabajo de J. J.
Echagüe Burgos41.
En la línea del ámbito de los estudios epigráficos hay que mencionar la tesis de L.
Martínez Ángel, publicada en 2000, en la cual se localizan las inscripciones de las únicas
tumbas que hoy quedan en Segovia de Arias de Ávila del siglo XV: las de la capilla de San
Martín42. Su existencia ya había sido desvelada en las obras de J. Larios y de J. de Vera arriba
mencionadas, pero ahora se analizan en un planteamiento mucho más ambicioso.
38
SANZ Y SANZ, H., Catálogo de la Colección Diplomática Medieval (1115-1500) del Archivo Catedralicio
de Segovia, (1988).
39 Synodicon Hispanum, dir. A. García y García, VI, Ávila y Segovia, 1993.
40 CUESTA POLO, B., “Inscripción funeraria de la madre del obispo Arias Dávila”.
41 ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia, (1993), p. 74.
42 MARTÍNEZ ANGEL, L., Las Inscripciones Medievales de la Provincia de Segovia, (2000).
37
En otro orden de cuestiones se pueden consultar las referencias que hace F. Ruiz de
Pablos a diversas relaciones mantenidas por los Arias Dávila con la Inquisición 43.
En los últimos años se localiza algún documento de Diego Arias en publicaciones
con finalidad docente44.
B) Las publicaciones sobre aspectos del matrimonio fundador del linaje por su
condición de conversos.
En muchas ocasiones se ha tratado la figura de Diego haciendo que primase su
carácter de converso sobre otros aspectos. Esto se percibe en los múltiples trabajos que se han
realizado tanto en el campo de la Literatura como en el de la Historia45.
Desde la óptica de la Historia, la faceta del matrimonio origen como conversos
parece haber sido la más sugestiva; su tratamiento ha estado basado siempre en una parte de
las declaraciones que figuran en el proceso inquisitorial incoado contra parte de la familia
Arias Dávila. Con esa fuente y desde esta óptica E. Gutwirth ha tratado diversos aspectos de
la personalidad de Diego ya desde su tesis doctoral en 1978, pasando por el buen artículo de
los elementos étnicos e históricos segovianos de 1985 y los últimos dedicados al humor
heredado del judaísmo y a las relaciones que el colectivo judeoconverso mantuvo con el
arte46.
En el ámbito español J. Belmonte Díaz incluyó al Contador en 1989 en su libro sobre
la comunidad judía y la Inquisición en Ávila, donde recurrió, además de a los datos del
proceso y a la transcripción del mismo que hizo C. Carrete Parrondo, a noticias sacadas del
Epitalamio burlesco de Sánchez Cota, aunque que no le cita, a J. Baer, a Palencia y a las
Coplas del Provincial47.
Por el contrario los trabajos de Mª del P. Rábade Obradó desde 1990 se basan no sólo
en bibliografía, también en una documentación variada y así perfilan una visión de la
43 RUIZ DE PABLOS, F., Ávila y su provincia en documentos del Santo Oficio de la Inquisición. (Homenaje a
Isabel I de Castilla en su V centenario), (2004); “Más documentos para la historia inquisitorial de Ávila”;
(2007); “Más documentos para la historia inquisitorial de Ávila (2ª parte)”, (2008).
44 ÁVILA SEOANE, N., “Prácticas de estructura documental”, (2013). Documentación medieval segoviana.
Colección diplomática del archivo de la diócesis segoviana, (2014).
45 Véanse, como ejemplo, LÓPEZ ÁLVAREZ, C., TORRECILLA DEL OLMO, F., “El autor, sus pretensiones
y otros aspectos de las Coplas del Provincial”, (1981); ARBÓS AYUSO, C., “Los cancioneros castellanos del
siglo XV como fuente para la historia de los judíos españoles”, (1985) y “Judíos y conversos: un tema tópico en
la poesía medieval”, (1987); GITLITZ, D., “Hybrid Conversos in the “libro llamado del Alborayque”, (1992);
BRAVO LLEDÓ, P. y GÓMEZ VOZMEDIANO, M. F., “El Alborayque. Un impreso panfletario contra los
conversos fingidos de la Castilla Tardomedieval”, (1999); CARPENTER, D. E., Alborayque; ATLEE, C., “A
Reassessment of the Satirical Nature of Gómez Manrique's Coplas para Diego Arias de Ávila”, (2007). Incluso,
hay trabajos referidos a literatos de siglos posteriores como el de SULLIVAN, H. W., “Tirso de Molina, the
Arias Davila Family and Other Curiosities”, (1976).
46 GUTWIRTH, E., Social tensions within XVth century hispano-jewish communities, (1978); “Elementos
étnicos e históricos en las relaciones judeo-conversas en Segovia”, (1985); “From Jewish to “Converso” humour
in fifteenth-century Spain”, (1990); “Jewish Writings an Art in Fifteenth-Century Castille”, (2012).
47 BELMONTE DÍAZ, J., Judíos e Inquisición en Ávila, (1989).
38
personalidad de Diego Arias, por sí mismo y, sobre todo, por ser el padre de un personaje
importante en los primeros años del reinado de Isabel I y Fernando V, como fue el obispo don
Juan Arias Dávila48. Son frecuentes las menciones al Contador en varios de sus artículos para
ilustrar algunos de los temas sobre los que trata49.
D. Gitlitz realizó dos obras acerca del criptojudaísmo, la primera de las cuales estaba
dedicada exclusivamente a la familia Arias de Ávila a través del proceso inquisitorial a ellos
incoado50. Su interés es el de incluir a los Arias en la categoría de criptojudíos, dando un paso
más allá de la consideración de conversos.
Recientemente, I. del Val Valdivieso ha abordado la imagen que A. de Palencia
transmite de Diego por el hecho de ser converso 51.
C) Las publicaciones sobre Diego Arias y Elvira González como matrimonio dentro
de la sociedad cristiana.
Mª del C. Carlé en 1993 en su libro acerca de la sociedad del siglo XV mencionó a
los Arias como linaje situado en un grupo de transición donde estarían personajes como
Fernán Alfonso de Robles y Alonso Pérez de Vivero52.
Yo misma he tratado la figura de Diego Arias y las contradicciones que en ocasiones
surgían al contrastar las noticias que aportaba la tradición histórica y literaria con la que
presentaban los documentos relacionados con diversos ámbitos del matrimonio origen: el
ascenso de Diego y la consolidación como linaje con unas señas de identidad perfiladas53.
El matrimonio fundó varias instituciones vinculadas a los Arias Dávila a lo largo de
su historia, de ellas sólo el hospital de San Antonio en Segovia ha conseguido generar varios
artículos, quizá por el interés y la facilidad de acceso que presenta el documento fundacional
del mismo. Así se localizan desde la Historia los trabajos de L. Gómez Nieto y de Mª del P.
Rábade Obradó54.
48
RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Los judeoconversos en la corte y en la época de los Reyes Católicos, (1990);
Una elite de poder en la corte de los Reyes Católicos. Los judeoconversos, (1993); “La religiosidad de una
familia conversa a finales de la edad Media: Los Arias de Ávila”, (1993) y (1994); esta autora planteó una
variante del anterior trabajo en “Religiosidad y práctica cristiana en la familia Arias de Ávila”, (1998);
“Mecenazgo religioso y estrategias familiares en la Segovia del siglo XV: Diego Arias de Ávila y el Hospital de
San Antonio”, (2002); “La invención como necesidad: genealogía y judeoconversos”, (2006).
49 Sirva de ejemplo, “La élite judeoconversa de la Corte de los Reyes Católicos y el negocio fiscal”, (2014).
50 GITLITZ, D., Los Arias Dávila de Segovia: entre la Sinagoga y la Iglesia, (1996); Secreto y engaño. La
religión de los criptojudíos, (2003).
51 VAL VALDIVIESO, I. del, “Los conversos en la obra historiográfica de Alonso de Palencia”, (2013).
52 CARLÉ, Mª del C., Una sociedad del siglo XV. Los castellanos en sus testamentos, pp. 81-82.
53 CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Diego Arias en la Tradición y en la Historia” (1985); “Los Arias de Ávila:
Consolidación de un linaje en la Segovia del siglo XV”, (1998) y “Casas fuertes, torres, castillos y fortalezas en
la documentación de Diego Arias de Ávila y de Elvira González (1456-1466)”, (2015).
54 GÓMEZ NIETO, L., “El hospital de peregrinos de Segovia: Testimonio de su fundación“, (1992). RÁBADE
OBRADÓ, Mª del P., “Mecenazgo religioso y estrategias familiares en la Segovia del siglo XV: Diego Arias de
Ávila y el Hospital de San Antonio”, (2002); puede verse también “La religiosidad de una familia conversa a
39
D) Las publicaciones sobre diversos aspectos de la labor de Diego Arias en la
Administración.
En este tema en un primer momento es preciso recurrir a obras básicas de los años
ochenta para comprender la estructura general de la Administración en la Corona de Castilla;
en estos textos aparece, además, la figura de Diego Arias en relación a los cargos/oficios que
desempeñó a lo largo de su vida55. Resultan de obligado estudio los varios trabajos de M. A.
Ladero Quesada relacionados con la labor de Diego Arias 56. Prosiguiendo esta fecunda línea
de investigación P. Ortego Rico ha publicado un reciente e interesante artículo acerca de la
actuación del Contador en la Hacienda castellana y las prácticas tributarias en la misma 57.
También recientemente ha resurgido el interés por cuestiones de la corte de Juan II de mano
de F. de P. Cañas Gálvez, donde se ve la acumulación de cargos de numerosos personajes
entre los que figura Diego Arias58.
E) Las publicaciones sobre Historia del Arte y Arquitectura.
Otro de los autores que se pueden considerar clásicos por ser necesaria la consulta de
su obra para aproximarse a la realidad física de la ciudad de Segovia en el siglo XV, es J. A.
Ruiz Hernando por sus obras sobre el urbanismo y la judería de dicha ciudad; además, en
ellas es frecuente encontrar aportaciones documentadas acerca de alguno de los edificios que
poseyeron los Arias Dávila en el espacio intramuros59. También desde el año 1980 destaca la
gran obra de E. Cooper basada tanto en el análisis físico como en el documental de los
castillos castellanos, entre los cuales se localizan varias fortalezas que pertenecieron al linaje
objeto de este estudio60. Ya en el siglo XXI M. Gómez de Caso documentó las pinturas
murales y los símbolos de los Arias de Ávila que se conservan en el torreón llamado de
finales de la edad Media: Los Arias de Ávila”, (1993) y (1994), “Religiosidad y práctica cristiana en la familia
Arias de Ávila”, (1998).
55 LADERO QUESADA, M. A., La hacienda real de Castilla en el siglo XV, (1973); El siglo XV en Castilla.
Fuentes de renta y política fiscal, (1982). OLIVERA SERRANO, C., Las cortes de Castilla y León y la crisis
del reino (1445-1474). El registro de Cortes, (1986). TORRES SANZ, D., La administración central castellana
en la Baja Edad Media, (1982). DIOS, S. de, “Ordenanzas del Consejo Real de Castilla”, Historia, Instituciones,
Documentos, 7, (1980); El Consejo Real de Castilla (1385-1522), (1982); Fuentes para el estudio del Consejo
Real de Castilla, (1986).
56 LADERO QUESADA, M. A., “Moneda y tasa de precios en 1462. Un episodio ignorado en la política
monetaria de Enrique IV de Castilla”, (1974); “El cargo de Diego Arias Dávila en 1462", (1989); “1462: Un año
en la vida de Enrique IV, rey de Castilla”, (1991). Igualmente, es de interesante consulta LADERO QUESADA,
M.-A. y CANTERA MONTENEGRO, M., “El tesoro de Enrique IV en el alcázar de Segovia. 1465-1475”,
(2004).
57 ORTEGO RICO, P., “La financiación de la cámara real de Castilla a fines de la Edad Media (ca. 1400-1480):
una visión general”, (2015). Se puede consultar de este mismo autor su tesis doctoral, Hacienda, poder real y
sociedad en Toledo y su reino (siglo XV y principios del XVI), (2013).
58 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería en la corte de Juan II de Castilla (1406-1454). Estudio
institucional y prosopográfico, (2012).
59 RUIZ HERNANDO, J. A., El barrio de la aljama hebrea de la ciudad de Segovia, (1980); Historia del
urbanismo en la ciudad de Segovia del siglo XII al XIX, (1982); El convento de Santo Domingo el Real, (2006);
El barrio de la aljama hebrea de Segovia, (2008); “La arquitectura de la Edad Media”, (2010).
60 COOPER, E., Castillos señoriales de Castilla s. XV y XVI, (1980); Castillos señoriales en la Corona de
Castilla, (1991).
40
Hércules, hoy convento de Santo Domingo el Real de Segovia 61. A caballo entre los dos
siglos Mª López Díez, desde la Historia del Arte, ha tratado las relaciones que mantuvieron
algunos Arias de Ávila con determinados edificios segovianos, trabajando sobre documentos
ya conocidos y aportando otros de interés62.
Un nuevo campo de investigación dentro del estudio de los Arias de Ávila y el Arte
ha sido abierto por F. Villaseñor Sebastián, ya que sus análisis de las miniaturas existentes en
libros y diplomas relacionados con esta familia están muy documentados tanto en lo relativo a
bibliografía como a documentación en general63.
En el campo de la Arquitectura y tras algún intento de acercamiento a los edificios
del linaje, cabe esperar de A. Escobar González la profundización en el conocimiento de las
torres urbanas que pertenecieron al matrimonio origen y su relación con las demás de la
ciudad, lo que es un punto de análisis novedoso de esas estructuras64.
F) Las publicaciones sobre cuestiones relativas a ámbitos locales donde los Arias
Dávila tuvieron presencia.
Lógicamente el comentario de las publicaciones acerca de la ciudad de Segovia tiene
un lugar importante por facilitar la comprensión del ámbito espacial e institucional, es decir,
el sistema urbano, en que se movieron gran parte de los miembros de la familia que
estudiamos. Así hay que destacar que son obras ya clásicas las de J. Martínez Moro, sobre las
relaciones entre ciudad y Tierra, Mª Asenjo González acerca de la ciudad y la Tierra, M.
Santamaría Lancho sobre aspectos eclesiásticos y J. J. Echagüe Burgos. Los tres primeros
historiadores mencionan a Diego Arias dentro de su contexto histórico del siglo XV como un
personaje más del momento; Mª Asenjo aporta también la transcripción de algún documento
de tipo económico relativo a Diego Arias; por lo que se refiere a J. J. Echagüe, a pesar de su
no utilización de bibliografía coetánea sobre Segovia, contiene llamadas de atención sobre
documentación de los Arias no utilizada hasta ese momento65.
61
GÓMEZ DE CASO, M., Los zócalos con pinturas mudéjares del Torreón de Hércules en Segovia, (2002).
LÓPEZ (DÍEZ), Mª, “Las artes en el siglo XV: El mecenazgo de los Arias Dávila”, (1998); “La fortaleza de la
antigua Catedral de Santa María la Mayor en Segovia”, (2001); Los Trastámara en Segovia. Juan Guas, maestro
de obras reales, (2006); “Juan Guas en la Catedral de Segovia”, (2006).
63 VILLASEÑOR SEBASTIÁN, F., “Los artistas del rey: documentos iluminados para Enrique IV de Castilla
(1454-1474)”, (2006); “Los códices iluminados de Arias Dávila: un obispo segoviano en la Corte de Alejandro
VI”, (2007); “Los ylluminadores en Castilla durante el siglo XV: consideración socioeconómica y
particularidades del oficio”, (2009); El libro iluminado en Castilla durante la segunda mitad del siglo XV,
(2009); Iconografía marginal en Castilla, 1454-1492, (2009).
64 MERINO DE CÁCERES, J. M., “El linaje de los Arias-Dávila y su arquitectura”, (2007); ESCOBAR
GONZÁLEZ, A., “Torres urbanas de la ciudad de Segovia. Un análisis de la silueta comparada”, (2013); “Torres
medievales con distinto uso en la actualidad”, (2013); “El carácter defensivo de la casa torre en la ciudad de
Segovia”, (2014).
65 MARTÍNEZ MORO, J., La tierra en la Comunidad de Segovia. Un proyecto señorial urbano 1088-1500,
(1985); ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia. La Ciudad y su tierra a fines del Medievo, (1986), en especial;
SANTAMARÍA LANCHO, M., “Lugares de señorío del cabildo catedralicio de Segovia: notas para el estudio
de la crisis del sistema feudal en la Castilla del siglo XV”, (1984); “La explotación económica del patrimonio
62
41
Resulta sugerente el trabajo de A. García Sanz acerca de comportamientos
económicos de la nobleza urbana en Segovia a comienzos del siglo XVI, donde se localizan
varios Arias en actividades de prestamistas; en este artículo se publica uno de los escasos
documentos dados a conocer sobre Francisco Arias66.
C. Mª Ajo González de Rapariegos destaca en su labor de dar a conocer la numerosa
documentación que recopiló sobre la actual provincia de Ávila; al considerar a Diego Arias y
su familia de dicho territorio y al tener en él diversos dominios resulta una primera fuente de
acercamiento para este tema67.
Los dominios de los Arias en Madrid han sido la razón de su inclusión en varios
trabajos de la década de los noventa que tienen ese ámbito territorial como objeto de estudio;
suelen estar centrados en las postrimerías del siglo XV, es decir, cuando la rama masculina de
la tercera generación poseía el mayorazgo, lo que deja en muchas ocasiones un gran vacío en
el análisis de la gestión de esas posesiones por parte del matrimonio fundador del linaje 68.
G) Las publicaciones sobe los descendientes destacados: el obispo don Juan Arias de
Ávila y Pedrarias, gobernador en América.
Siguiendo la tradición de la cronística local de la Edad Moderna, que otorgaba mayor
importancia a una ciudad por aquellos hijos ilustres que hubieran desempeñado su labor
política, eclesiástica, literata o científica en ella, o en su seno hubieran nacido o
permanecieran enterrados, el miembro del linaje Arias Dávila que mayor número de
menciones obtuvo en la historiografía desde el siglo XVI fue el obispo don Juan Arias de
urbano del Cabildo catedralicio de Segovia en el siglo XIV”, (1985); “Del concejo y su término a la Comunidad
de ciudad y tierra: surgimiento y transformación del señorío urbano de Segovia (siglos XIII-XVI)”, (1985); “El
cabildo catedralicio de Segovia como aparato de poder en el sistema político urbano durante el siglo XV”,
(1990). ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia en tiempos de Enrique IV (1440-1474), (1993).
66 GARCÍA SANZ, A., “El crédito a principios del siglo XVI en una ciudad de Castilla: la nobleza urbana como
financiadora del comercio y de la industria de Segovia, 1503-1508", (1987); si bien se mezclan identidades de
personajes llamados Arias de Ávila, la cita de Francisco Arias es muy interesante, p. 88.
67 AJO GONZÁLEZ DE RAPARIEGOS Y SÁINZ DE ZÚÑIGA, C. Mª, Historia de Ávila y su Tierra, de sus
hombres y sus instituciones por toda su geografía provincial y diocesana, III, Fuentes manuscritas antigua
documentación del obispado en el Archivo Histórico Nacional, (1991); Historia de Ávila y su Tierra, de sus
hombres y sus instituciones por toda su geografía provincial y diocesana, XII, El siglo XV: Primer siglo de oro
abulense, (1994); Historia de Ávila y de toda su Tierra, de sus hombres y sus instituciones, por toda su
geografía provincial y diocesana, V, Fuentes inéditas para la misma en archivos locales, provinciales,
nacionales y extranjeros, (1996).
68 CARRASCO TEZANOS, A., “Estructura y articulación social del poblamiento en la sierra de Madrid en el
siglo XV: el Real de Manzanares y los sexmos de Casarrubios y Lozoya”, (1995); “Las comunidades de aldea
como agentes de organización espacial. La propiedad colectiva en la sierra de Guadarrama a finales del siglo
XV”, (1997); ALONSO, J. J., “Linajes madrileños en la Baja Edad Media”, (1997).VERA YAGÜE, C. M.,
“Espacio, poblamiento y señorialización en el Madrid bajomedieval: la Comunidad de Villa y Tierra de Madrid,
el sexmo de Valdemoro y las encomiendas de la Orden de Santiago en la ribera del Tajo”, (1991); “Los
conflictos interjurisdiccionales como factor determinante de la organización espacial: los Arias Dávila frente al
Concejo de Madrid en el siglo XV”, (1997); Territorio y población en Madrid y su Tierra en la Baja Edad
Media. La señorialización del espacio madrileño y la repoblación concejil “antiseñorial” en los siglos XIV a
XVI, (1999). Ver igualmente por su carácter de estudio institucional LOSA CONTRERAS, C., El concejo de
Madrid en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, (1999).
42
Ávila, precisamente por su cualidad de prelado de Segovia. Ya en los siglos XIX y XX don
Juan Arias ha sido de nuevo muchas veces aludido en obras de diverso carácter predominando
en el interés de los estudiosos sus relaciones con la imprenta o con el proceso inquisitorial 69.
Yo misma he trabajado algunos aspectos de don Juan en relación con Segovia 70.
Hay que señalar que la celebración del V centenario del fallecimiento de don Juan
Arias en 1997 dio impulso a varias publicaciones de las que sólo destacaré las actas del
congreso que tuvo lugar, cuyas actas fueron publicadas al año siguiente bajo el título de
Segovia en el siglo XV. Arias Dávila: Obispo y Mecenas.
El otro personaje, Pedrarias, ha sido tratada en numerosas ocasiones pero quizá de
mayor interés sean algunas obras recientes de Mª del C. Mena García y, sobre todo, de B.
Aram, autora que ha trabajado con fondos del archivo de los condes de Puñonrostro 71.
3.2. Archivos y fuentes básicas de estudio.
La complejidad de la investigación del tema se dejó notar enseguida, en primer lugar,
tanto por la dispersión de documentación en numerosos archivos generales, provinciales,
locales, eclesiásticos y, también, privados, como por el gran volumen de documentos que, al
no haber sido considerados por la historiografía generalmente en su totalidad, han
determinado diversas versiones sobre la figura, sobre todo, de Diego Arias. La utilización ha
sido parcial en cuanto al uso sólo de unos y no otros, y al de determinados tipos
documentales, dando lugar a una variación en los planteamientos historiográficos a medida
que transcurrían los siglos.
Los archivos que custodian documentación de interés para este estudio son:
-
Archivo Histórico Nacional: Clero, Consejos, Inquisición, Nobleza.
69
Para la imprenta ver, sobre todo, las diversas obras de C. Romero de Lecea y las de F. de los Reyes, así como
las de A. Lambert. Las obras más interesantes acerca del obispo pueden ser AZCONA, T. de, “ARIAS
DÁVILA, Juan”, (1987); GONZALEZ NOVALÍN, J. L., “Juan Arias Dávila, obispo de Segovia, y la
Inquisición Española”, (1998); BARTOLOME HERRERO, B., “Juan Arias Dávila, Obispo de Segovia (14361497)”, (2004); HERNANDO GARRIDO, J. L., “Satanás con los libros a cuestas en la Virgen de la
Misericordia de Las Huelgas de Burgos: ¿una imagen antisemita en tiempo de la expulsión?”, (2001); JUAREZ
VALERO, E., “El estudio de Juan Arias Dávila, obispo de Segovia”, (2015).
70 CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Las fortalezas del obispo de Segovia: Turégano y Lagunillas”, (1988);
“Noticias sobre la antigua Catedral de Segovia: El hallazgo de San Frutos”, (1989); “Religiosidad cristiana
femenina en Segovia entre el Medievo y la Modernidad”, (1989) y “Religiosidad cristiana y sociedad en la
Segovia del siglo XV”, (1998).
71 MENA GARCÍA, Mª del C.,“Religiosidad y muerte: el testamento del conquistador segoviano Pedrarias
Dávila”, (1991); Pedrarias Dávila o la ira de Dios: una historia olvidada, (1992); Un linaje de conversos en
tierras americanas: (los testamentos de Pedrarias Dávila, Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua),
(2004); “Sobre silencios y olvidos: Los orígenes conversos de Pedrarias Dávila, Gobernador de Castilla del oro y
Nicaragua”, (2010). ARAM, B., Leyenda negra y leyendas doradas en la conquista de América. Pedrarias y
Balboa, (2008).
43
-
Archivo General de Simancas: Registro General del Sello, Cámara de Castilla,
Consejo Real de Castilla, Escribanía Mayor de Rentas, Contaduría de Cuentas,
Patronato Real.
-
Archivo General de Indias: Indiferente.
-
Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.
-
Archivo Histórico Provincial de Segovia: Protocolos, Judicial, Varios-Arias
Dávila, Conde de Velarde, Beneficencia, Marqués de Lozoya, Catastro del
Marqués de la Ensenada.
-
Archivo Histórico de la Delegación Provincial de Hacienda de Segovia.
-
Archivo de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia.
-
Archivo Municipal de Segovia.
-
Archivo de la Catedral de Segovia.
-
Archivo Diocesano de Segovia.
-
Archivo Parroquial de San Martín.
-
Archivo Histórico Provincial de Ávila: Protocolos, Ayuntamiento.
-
Archivo de la Catedral de Salamanca.
-
Archivo de los Condes de Puñonrostro: Puñonrostro, Maenza.
-
Además de estos archivos hay que mencionar otros en los que se localiza
documentación que está publicada, entre ellos: los municipales de San Sebastián
de los Reyes, de Pedrazuela y de San Agustín (Madrid), de Ocaña (Toledo), de
Cuenca, de Valladolid, el de la Diputación Provincial de Segovia, el Histórico
Provincial de Madrid, más los del Marqués de Lozoya y del Vizconde de
Altamira.
En este punto es preciso realizar varios agradecimientos:
- En la documentación estudiada hay que hacer un alto para comentar con especial
sentido la consultada en el Archivo del Conde de Puñonrostro. La importancia del linaje para
España desde los siglos XV y XVI hace que numerosos documentos que se custodian en
dicho archivo, estén también en los de ámbito nacional y provincial, pero la calidad de los
custodiados por la familia hasta hoy no suple a los ya mencionados. Éste es el momento de
agradecer la enorme ayuda prestada por don Manuel Balmaseda Arias Dávila, marqués de
Casasola, y hoy cabeza de la Casa de Puñonrostro. Igualmente, es de justicia agradecer a don
Luis Barrio Cuenca, su archivero, el tiempo, las indicaciones y la ayuda siempre encaminada
a facilitar mi trabajo.
44
- Tampoco puede dejar de mencionarse la buena labor de la Administración que a
través del Ministerio de Cultura y del de Educación y Cultura, mantienen el portal Pares y la
digitalización de los fondos de distintos archivos, y el Hispana con el acceso a fondos
antiguos digitalizados custodiados en diversas bibliotecas, incluido, como es bien sabido, en
el proyecto Europeana.
- Igualmente, a todos los funcionarios que con grandísima amabilidad y en algunos
casos amistad han guiado mis pasos por el fantástico mundo que supone la investigación en
un archivo físico, experiencia que nunca podrá ser suplida por la comodidad de la consulta del
documento en el ordenador personal.
- En estos agradecimientos no podían faltar los que debo a los compañeros de
diversos institutos por el apoyo tan grande que me han prestado, ya que en ocasiones han
llegado a abrir y poner a mi disposición su biblioteca personal sin apenas conocerme y en
otras se han interesado por mi trabajo alentándome a continuar.
4. Metodología.
La complejidad en la investigación hizo que fuese imprescindible buscar en un
primer momento, acción que se ha ido alargando desde los años ochenta de la anterior
centuria hasta ahora mismo, otros estudios sobre distintos linajes que orientasen el análisis de
esas realidades sociales.
A) Los estudios de prototipos nobiliarios.
Los trabajos de prototipos nobiliarios elaborados hasta ahora ofrecían interesantes
perspectivas, partiendo de los realizados por C. Quintanilla Raso, M. A. Ladero Quesada, I.
Beceiro Pita y R. Córdoba de la Llave, y pasando por los que analizan a los Manrique, los
Mendoza de Guadalajara, de la Cueva, etc., fruto de tesis doctorales 72.
72
QUINTANILLA RASO, Mª C., “El señorío de la casa de Benavides”, (1975); “La casa señorial de Benavides
en Andalucía”, (1976); “Haciendas señoriales andaluzas a fines de la Edad Media”, (1982); “Haciendas
señoriales nobiliarias en el Reino de Castilla a finales de la Edad Media”, (1982); “Estructuras sociales y
familiares y papel político de la nobleza cordobesa (siglos XIV-XV)”, (1982); “Nobleza y señoríos en Castilla
durante la Baja Edad Media. Aportaciones de la historiografía reciente”, (1984); “El dominio de las ciudades por
la nobleza. El caso de Córdoba en la segunda mitad del siglo XV”, (1987); “Capacidad de gestión y proyección
social de la mujer noble en la Castilla Bajomedieval”, (1988); “La nobleza en la historia política castellana en la
segunda mitad del siglo XV. Bases de poder y pautas de comportamiento”, (1989); “Historiografía de una elite
de poder: la nobleza castellana bajomedieval”, (1990); “Estructura y función de los bandos nobiliarios en
Córdoba a fines de la Edad Media”, (1991); “Política ciudadana y jerarquización del poder. Bandos y
parcialidades en Cuenca”, (1997); “Facciones, clientelas y partidos en España en el tránsito de la Edad Media a
la Modernidad”, (1997); “La renovación nobiliaria en la Castilla bajomedieval. Entre el debate y la propuesta”,
(1999); “La Nobleza”, (1999); “Sociabilidad nobiliaria y solidaridad jerárquica en la Castilla del siglo XV”,
(2000); “El Estado señorial nobiliario como espacio de poder en la Castilla bajomedieval”, (2002); “Principios y
estrategias de la cultura política nobiliaria: redes de solidaridad, clientelismo y facciones en la Córdoba de fines
del Medievo”, (2003); “Los grandes nobles”, (2004); “Propiedad vinculada y enajenaciones. Métodos y lógicas
nobiliarias en la Castilla bajomedieval”, (2004); “Criterios y estrategias de reproducción de las Casas nobles
tardomedievales. Los Cárdenas de la Puebla del Maestre”, (2005); “El engrandecimiento nobiliario en la Corona
de Castilla. Sus claves del proceso a finales de la Edad Media”, (2006); “Identidad y patrimonio. Salvaguarda y
45
Igualmente, los realizados sobre determinadas familias que ascendieron y llegaron a
puestos clave en la vida ciudadana han ido tratando diversos aspectos de dichos ascensos,
aunque las posiciones alcanzadas por los personajes analizados no llegaban a ser las
conseguidas por Diego Arias73.
B) Obras sobre conversos que consiguieron ascender.
Dentro de los estudios acerca de conversos que ascendieron destacan el de Mª A.
Esteban Recio y Mª J. Izquierdo García sobre los Rúa palentinos, así como el de E. Cruces
Blanco acerca de Ramírez de Madrid y el de M. Diago Hernando sobre los Velázquez de
Cuellar; pero con éstos se planteaba el problema de que el escalón social al que llegaron no
fue el mismo 74.
C) Trabajos biográficos.
Además de ser preciso el análisis de un linaje, ha sido necesario la consideración de
cómo tratar las figuras originarias del mismo, ya que la bibliografía reiteraba multitud de
cuestiones que daba por sentadas a partir de fuentes secundarias publicadas con anterioridad;
por ello no se estaban revisando los documentos conocidos ni se buscaban otros nuevos. A
pesar de la confianza en que los tiempos futuros hagan conocer nuevos datos -dada la
importancia que para la historia de Castilla y de España ha tenido la familia Arias de Ávila en
su rama del Condado de Puñonrostro-, la documentación con la que hoy se puede trabajar
hace que haya que plantearse la revisión de conceptos que se dan por sentados, cuestión que
aleja este trabajo de algunas corrientes historiográficas que en fechas cercanas aún se plantean
transmisión en las casas nobiliarias castellanas a fines del Medievo. La casa condal de la Fuente del Maestre”,
(2006); “Élites de poder, redes nobiliarias y monarquía en la Castilla de fines de la Edad Media”, (2007); La
nobleza señorial en la Corona de Castilla, (2008). QUINTANILLA RASO, Mª C. y CARCELLER CERVIÑO,
Mª P., “La construcción de la memoria de las grandes casas nobles en la Corona de Castilla. El marquesado de
Priego y el ducado de Alburquerque”, (2014). LADERO QUESADA, M. A., “De Per Afán a Catalina de Ribera.
Siglo y medio en la historia de un linaje sevillano (1371-1514)”, (1984). BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE
LA LLAVE, R., Parentesco, poder y mentalidad. La nobleza castellana siglos XII-XV, (1990).
Sirvan como ejemplo AGUADO GONZÁLEZ. F. J., El ascenso de un linaje castellano en la segunda mitad del
siglo XV: Los Téllez Girón, condes de Urueña (El origen del señorío de Osuna), (1991). MONTERO TEJADA,
R. Mª, Nobleza y sociedad en Castilla: El linaje Manrique (siglos XIV-XVI), (1996) y “Los Manrique en las
instituciones de gobierno de la monarquía castellana (1379-1516)”, (1997). RIESCO DE ITURRI, M. B.,
Nobleza y señoríos en la Castilla centro-oriental en la Baja Edad Media (Siglos XIV y XV), (1996). SÁNCHEZ
PRIETO, A. B., La Casa de Mendoza hasta el tercer Duque del Infantado (1350-1531): el ejercicio y alcance
del poder señorial en la Castilla bajomedieval, (2001). CARCELLER CERVIÑO, Mª del P., “Los bandos
nobiliarios y la carrera política: Ascenso y privanza de Beltrán de la Cueva”, (2006); “Nobleza cortesana,
caballería y cultura. La casa ducal de Alburquerque”, (2006); Realidad y representación de la nobleza castellana
del siglo XV: el linaje de la Cueva y la casa ducal de Alburquerque, (2006); “Álvaro de Luna, Juan Pacheco y
Beltrán de la Cueva: un estudio comparativo del privado regio a fines de la Edad Media”, (2009).
73 Véase por ejemplo LOZANO CASTELLANOS, A., “E por muchas obras e ayudas que de vos he resçibido”.
El linaje García de la Rúa y Talavera de la Reina a mediados del siglo XV: Ejemplo de ascenso social y político
por servicio al señor de la villa”, y la interesante bibliografía que aporta.
74 ESTEBAN RECIO, Mª A. e IZQUIERDO GARCÍA, Mª J., “Familias «burguesas» representativas de la élite
palentina a fines de la Edad Media”. CRUCES BLANCO, E., “Ramírez de Madrid en Granada”. DIAGO
HERNANDO, M., “Los Velázquez de Cuellar”. MARTÍNEZ MILLÁN, J., y CARLOS MORALES, C. J. de,
“Conversos…primera mitad del siglo XVI”, pp. 149-163 aportan bibliografía sobre Espinosa, Ruiz Embito, etc.,
ya que estudian conversos que de mercaderes llegan a banqueros, como Rodrigo de Dueñas.
46
a Diego Arias como paradigma de judeoconverso y aún de criptojudío, mientras que se usa
otra vara de medir para otros personajes75.
Algunas corrientes historiográficas se han concentrado en la explicación de un
determinado aspecto de un personaje, en el caso que nos ocupa Diego Arias, pero no calibran
otros, de tal manera que se olvidan de las características generales del momento histórico, de
los otros linajes cristianos o de la sociedad en general de dicho momento. No se puede olvidar
que el linaje Arias de Ávila es sumamente interesante porque sus componentes presentan
atractivo por su itinerario vital y por el proceso histórico de cómo fueron interpretados por
generaciones posteriores.
Frente a los planteamientos de reiteración de opiniones, considero de mucho mayor
interés historiográfico el trabajo de T. Garulo Muñoz acerca de la princesa Wallāda, que se
plantea una revisión y análisis de fuentes para reconstruir el proceso de creación de una
imagen sobre un personaje histórico 76.
La importancia de la evolución vital de los componentes del matrimonio fundador ha
llevado a buscar las mayores precisiones cronológicas posibles, ya que no se pueden
establecer paralelos ni localizar los marcos generales y de contexto si no nos basamos en la
realidad y ésta se establece para cada individuo en un tiempo y lugar concretos que no se
puede dejar de lado, aunque recuerde en ocasiones las formas de la vieja historia política.
D) Estudios genealógicos
Para la presente memoria han sido de gran interés las propuestas de E. Pardo de
Guevara en su artículo sobre la necesaria renovación de la Genealogía como ciencia 77.
Asimismo, el artículo de C. Jular sobre la formación de la memoria de los Velasco ha
resultado muy sugerente por incorporar en su metodología el análisis de la tradición escrita y
los procesos de transmisión de las genealogías familiares como un ejemplo dentro del afán
común a toda la sociedad de búsqueda de orígenes antiguos y prestigiosos78.
En relación con los estudios genealógicos había que localizar estudios que explicasen
la necesidad de elaborar genealogías inventadas que habrían tenido los linajes cuyos
antepasados fueron de origen judeoconverso; hay que tener en cuenta, en relación con la
75
MONTES ROMERO-CAMACHO, I., “El problema converso. Una aproximación historiográfica (19982008)”, (2008), pp. 122 y 147, plantea acerca de Fernando II de Aragón que una
línea de investigación ha llegado incluso a lo más alto, al plantearse la posible ascendencia judía de Fernando
el Católico…
Para concluir, sólo nos resta añadir que esta mancha [la ascendencia judía] llegó a imputarse a los más altos
personajes ya que ni siquiera Fernando el Católico se libró de la sospecha de estar contaminado con sangre
judía.
76 GARULO MUÑOZ, T., “La biografía de Wāllada, toda problemas”.
77 PARDO DE GUEVARA Y VALDÉS, E., “¿Hacia una nueva ciencia genealógica? Reflexiones para una
renovación en sus métodos y objetivos”, pp. 178-181.
78 JULAR PÉREZ-ALFARO, C., “La importancia de ser antiguo. Los Velasco y su construcción genealógica”.
47
manipulación de la memoria histórica, que desde el siglo XV hay un deseo por parte de la
monarquía, de las historias generales de un reino, de las de las ciudades y de las que se
ocupaban de las grandes casas nobiliarias de demostrar de que héroe, dios, glorioso guerrero o
inventado obispo se provenía, llegándose a combinar en una misma obra la fundación hecha
por Hércules con la transcripción, por lo general correcta, de documentos medievales, como
se puede ver no sólo, por ejemplo, en el reputado Diego de Colmenares y su Historia de
Segovia, sino también en los casos documentados perfectamente por numerosa historiografía
medieval y sobre todo moderna, sirvan como muestra los buenos trabajos de I. Atienza
Hernández y de A. Rucquoi79.
E) Las publicaciones de las fuentes literarias.
Destaca el interés de fuentes literarias que presentan un inconveniente importante:
han creado imágenes de las que muchos historiadores no han sabido desprenderse a la hora de
tratar a los personajes de es familia. Este hecho, que podría parecer un inconveniente, nos
habla también de una forma de escribir la Historia en determinados momentos.
Teniendo en cuenta todo lo anterior es preciso establecer varios ajustes en relación
con el estudio de esta familia; siendo el primero que yo considero que se debe establecer una
diferencia entre los nombres que se utilizan para designar a sus integrantes. Durante las tres
primeras generaciones lo habitual es que la grafía del apellido de cada individuo en la forma
completa sea Arias de Ávila, dejando la fórmula Arias Dávila para los integrantes del linaje
del siglo XVI hasta nuestros días. De la misma manera, la consideración en general de la
familia del siglo XV al XXI debe ser de Arias Dávila, como expresión de una evolución
lingüística, desde luego, pero también de la histórica, que es nuestro campo de interés.
Ahora bien, la singularidad del linaje de los Arias es indiscutible por el
desconocimiento de sus auténticos orígenes y por la presencia de los componentes de las tres
primeras generaciones en muy distintos ámbitos: en la administración local, en la Corona de
Castilla, en la Iglesia como institución y, como es bien sabido por todos, en América. Esto ha
hecho que la bibliografía consultada para esclarecer determinados comportamientos haya sido
muy numerosa, sobre todo, teniendo en cuenta la abundancia y la gran calidad de los estudios
que desde los años ochenta para nuestros días se han dado a conocer. Todas estas referencias
metodológicas son interesantes, pero las características del linaje han hecho que yo necesitara
construir un nuevo método de trabajo analítico.
El método empleado por mí ha exigido la revisión continua de las contradicciones
que surgían tanto entre los datos aportados por los documentos como entre esos datos y las
noticias ofrecidas por otras fuentes. Así como el encuadramiento de esas referencias en el
79
ATIENZA HERNÁNDEZ, I, “La memoria construida: nobleza y genealogía de la Casa y villa de Osuna” y
RUCQUOI, A., “Les villes d’Espagne: De l’histoire a la généalogie.
48
contexto histórico en el que fueron producidas, aunque esto ha llevado a frecuentes
reiteraciones en la redacción de los capítulos de este trabajo.
El estudio, siempre abierto, trata de buscar las pautas de formación y desarrollo de
una familia que, partiendo de la conversión del judaísmo al cristianismo, alcanzó el estamento
nobiliario en una sola generación sin perder nunca la referencia del marco segoviano donde se
produjo todo este proceso. Dichos análisis conllevan el estudio de la estructura interna creada
por el matrimonio origen, de las manifestaciones exteriores del linaje como son sus viviendas
principales, sus enterramientos, sus escudos, sus nombres, etc., de las relaciones mantenidas
con otras familias de su mismo nivel o superior y con los criados y clientes que generaron;
también es imprescindible la contemplación del proceso inquisitorial que incoaron a la familia
en un momento preciso, no sólo de la historia del reino y de la ciudad de Segovia, sino
también del linaje Arias de Ávila.
Por otro lado, la diversidad de las fuentes y la variada cronología han determinado
que haya sido preciso tomar un criterio a la hora de designar a los miembros del linaje.
Durante las tres primeras generaciones lo habitual es que la grafía del apellido de cada
individuo en la forma completa sea Arias de Ávila, dejando la fórmula Arias Dávila para los
integrantes del linaje del siglo XVI hasta nuestros días. De la misma manera, la consideración
en general de la familia del siglo XV al XXI debe ser de Arias Dávila, como expresión de una
evolución lingüística, desde luego, pero también de la histórica, que es nuestro campo de
interés.
5. Delimitación.
En la presente memoria el espacio ha sido establecido fundamentalmente por la
vinculación con Segovia, la ciudad y Tierra que sirvió de lanzadera a Diego Arias, proceso
que fue un reflejo de la importancia que el dicho núcleo tenía en la Corona de Castilla. Los
documentos en un primer momento pueden llevar a pensar que el matrimonio centra su acción
en Segovia como ciudad. Sin embargo, Diego Arias tiene una proyección en toda la Corona y
ello ha obligado a ampliar los horizontes del estudio. Sin contar con las obligadas referencia a
ámbitos geográficos extrapeninsulares de la mano de uno de los más conspicuos miembros
del linaje.
El tiempo está determinado básicamente por las vidas documentadas del matrimonio
origen, pero ha sido preciso considerar la situación del linaje en los años en los cuales
tenemos noticias de que se estaba desarrollando alguna fase del proceso inquisitorial incoado
contra varios miembros de la familia Arias Dávila: Diego Arias, Elvira González y la madre
de ésta, Catalina González, es decir, el siglo XV.
A pesar de esta cierta limitación, hay que tener en cuenta que la imagen que hoy nos
ha llegado de dicho matrimonio fue gestándose a lo largo de la Edad Moderna por lo que ha
49
sido necesario recurrir a distintas fuentes de los llamados Siglos de Oro: XVI y XVII, tanto de
carácter nacional como local; esta cuestión hace que se sitúe el estudio del linaje entre la Edad
Media y la Moderna.
Esta temporalidad implica que resulte imprescindible como punto de partida el
conocimiento de los integrantes de las generaciones que estaban vivas durante el proceso; los
componentes fueron los siguientes:
I) Diego Arias de Ávila, contador mayor, (†1466) y Elvira González (†1463).
II) Pedro Arias de Ávila (c.1432-1476), Isabel Arias de Ávila (c.1430-1472), Juan
Arias de Ávila, obispo de Segovia (1438?-1497).
III) Rama masculina:
- Diego Arias de Ávila (1455?-†1482), Alfonso Arias Dávila, arcediano de
Sepúlveda (1456?-c. 1495), Juan Arias de Ávila, conde de Puñonrostro (1461?-†1538), Pedro
Arias de Ávila, gobernador en América (c. 1460-†1531), Catalina Arias de Ávila (1459-c.
1539), Elvira Arias de Ávila (c. 1465-1546), Hernando Arias de Ávila (posterior a 1470-c.
1533), Francisco Arias de Ávila (c. 1464-†1539). Isabel Arias (1455?-1500?).
III) Rama femenina:
- Gonzalo de la Hoz (1454?-1---?), Diego Arias de Ávila, protonotario en la
Catedral segoviana, (1455?-†1486), Isabel Arias (1456?-1521?), Alonso Arias (1457?-1510?),
Juan de la Hoz (1458?- c. 1510), Pedro Arias de Ávila (1458?-1505?), Antón Arias.
Junto a estos personajes documentados y localizados perfectamente dentro del linaje,
surgen otras figuras, realmente enigmáticas, que serán consideradas en un capítulo dedicado
exclusivamente a ellos.
El interés por el matrimonio surge al contemplar las figuras de Diego Arias y de la
madre de sus hijos legítimos y herederos de la organización que él estableció, como origen del
linaje Arias de Ávila. Por tanto, no pretendo hacer, como ya he dicho, una simple biografía de
estos personajes, sino analizar en la medida de lo posible las implicaciones que sus acciones
tuvieron para sus descendientes a los que dejaron una gran herencia de bienes físicos pero
también de otros intangibles. Por eso busco llegar, primero, a las imágenes que surgen de los
documentos, segundo, a las que produjeron sus contemporáneos y los que, unos años más
tarde, crearon con ellos un prototipo de sirviente de Enrique IV y de judeoconversa cuyo
marido había alcanzado las altas esferas sociales y, también al proceso de enmarañamiento de
orígenes que proporcionaron otros escritores en siglos posteriores.
El presente será un estudio de cómo desde el matrimonio origen se sentaron las bases
de construcción de un linaje, de sus nexos de cohesión, de su estructura económica y social, y
de sus señas de identidad, así como de su situación política, ya que todos los dichos elementos
50
forman un mosaico de cuestiones que arrojan luces y sombras sobre la compleja realidad de
los siglos XV y XVI. Igualmente, se analizará la imagen que determinados sectores de la
sociedad otorgaron a varios miembros de esta familia en diferentes momentos históricos. Soy
consciente de que el linaje ha producido personajes tan inabarcables para este trabajo, como el
obispo don Juan Arias, Pedrarias y el I conde de Puñonrosto, que requieren posteriores
estudios, pero su importancia histórica y su papel en la trayectoria familiar hace que surjan a
menudo en el texto.
51
52
CAPÍTULO I: DIEGO ARIAS DE ÁVILA Y ELVIRA GONZÁLEZ: LOS
ORÍGENES DEL LINAJE. (1434-1466).
53
54
Introducción.
Como ya se vio en la introducción general, no hay constancia fidedigna de los
orígenes de ninguno de los dos miembros del matrimonio formado por Diego Arias y Elvira
González. Precisamente por ser ellos el punto de inicio de la familia, son los personajes que
sirven de charnela entre dos percepciones de su realidad histórica: por un lado, la formación
documentada de un linaje a partir de ellos y, por otro, el proceso de invención de una
genealogía, generada con posterioridad al momento vital del matrimonio.
Si bien la creación de una determinada imagen ha sido analizada en el caso de la
realeza80, no ha corrido la misma suerte este tema en la historiografía dedicada al matrimonio
origen de la familia Arias Dávila.
De lo que no queda duda es de que Diego Arias y Elvira González tuvieron que
levantar todas las señas externas de su propio linaje como expresión perenne del mismo; quizá
él sintiera el orgullo de venir de abajo y decirlo: por eso se expresó en ese sentido, al igual
que hizo Elvira, según el proceso inquisitorial que se la incoó. Sin embargo, en la formación
de la imagen del matrimonio, donde tuvieron un papel tan importante las señas mencionadas,
intervinieron también numerosos agentes desde el siglo XV hasta nuestros días, que trataron a
Diego Arias bajo sus particulares intereses.
De ahí surgió la necesidad de aproximación al matrimonio fundador, para conseguir
la visión contrastada entre opiniones de coetáneos y de otros autores hasta nuestro siglo, y la
imagen de los documentos en cuanto a orígenes y trayectoria, sobre todo, de Diego, parte
pública y por tanto visible de la pareja. Este paso resulta indispensable para comprender por
qué aún seguimos ocupándonos de Diego Arias y de Elvira González.
Todo ello exige una revisión del estado de la cuestión desde el siglo XV a nuestros
días.
Como ya he dicho antes, cuando me planteé volver a trabajar sobre la persona de
Diego Arias, lo hice totalmente convencida de que las bases y estructura empleadas en la
Memoria de Licenciatura habían sido correctas y el camino de investigación fecundo; por una
parte, numerosos investigadores han vuelto sus ojos hacia ese importante linaje, lo que
confirma su interés histórico, y, por otra, las obras aparecidas seguían sin ofrecer una visión lo
más completa posible acerca del personaje y su familia, aunque documentasen determinados
aspectos.
80
NIETO SORIA, J. M., “Apología y propaganda de la realeza en los cancioneros castellanos del siglo XV.
Diseño literario de un modelo político”, (1988); “Del rey oculto al rey exhibido: un síntoma de las
transformaciones políticas en las Castilla bajomedieval”, (1992). RUIZ GARCÍA, E., “El poder de la escritura y
la escritura del poder”, (1999). PAVÓN CASAR, F., La imagen de la realeza castellana bajomedieval en los
documentos y manuscritos, (2009).
55
En cuanto al esquema del capítulo, el primer apartado está dirigido al análisis de las
genealogías de los fundadores del linaje que han llegado hasta nuestros días. Son tan variadas
e incluso opuestas, que se hacen necesarias una clasificación y una búsqueda de los orígenes
de las mismas para poner en claro la cuestión, antes de pasar a analizar algunas de las fuentes
documentales que se conocen sobre la figura del Contador. Considero que es una vía muy
fértil, aunque pueda provocar suspicacias porque este camino de investigación nos permite
saber cuándo se crea una determinada genealogía de Diego Arias, siendo ésta, sin duda, la
expresión de una época, de sus intereses, de sus ideales y de sus temores.
Dada la magnitud del embrollo genealógico existente entorno al Contador me parece
fundamental intentar delinear las fases de la construcción genealógica, tema que hasta ahora
no ha merecido la atención de los distintos autores y que considero básico en un estudio sobre
una familia; por eso he recogido los textos relacionados con los nombres que se dan a los
supuestos padres y otros antepasados del contador mayor Diego Arias de Ávila. En el caso de
las escasas noticias del pasado judío además del interés en sí mismo de intentar localizar la
parentela, está el hecho de que ese pasado podría determinar y explicar alianzas, amistades y
enemistades en el futuro cristiano del personaje. No puedo por menos que citar cómo en
fechas recientes se siguen publicando textos pretendidamente de Heráldica (sic) en los cuales,
entre otras cuestiones, se mezclan alegremente una serie de datos incongruentes a los ojos de
cualquiera que tenga unos simples conocimientos históricos, aunque sólo sean nominalistas81.
Los apartados dedicados a la gestación de lo que se llamó una genealogía mítica son
a mi juicio igualmente imprescindibles en el estudio de una familia, ya que nos hablan de
cómo ha ido transformándose la memoria histórica, no sólo de las personas que llevan esa
sangre, sino de aquellos tratadistas que han discurrido sobre ellos a lo largo de los siglos, ya
que, al fin y al cabo, sus textos nos revelan la mentalidad de las distintas épocas en relación
con su pasado.
En el segundo apartado analizo las familias nucleares en que se desarrollaron las
primeras etapas de la vida de ambos cónyuges y luego las que ellos mismos generaron. Los
subapartados corresponden a las mujeres que compartieron la vida con el Contador.
El tercer apartado, que recopila la información llegada a través de fuentes
secundarias contemporáneas y muy próximas a su existencia terrenal, está subdividido en dos
81 ENDIKA, IRANTZU Y GARIKOITZ DE MOGROBEJO, Diccionario hispanoamericano de Heráldica, pp.
26-32; se hace a Diego, en primer lugar, no sólo hijo de Gonzalo Arias de Argüello y de Violante González
Dávila, y nieto de un Diego Arias, vasallo de Alfonso X, sino que nuestro Diegarias sirvió a Juan II, Enrique IV
y también a Don Fernando III, el Santo, a quien prestó señalados servicios; ante esta afirmación cabe pensar que
los autores del texto piensan que Diego Arias era el judío errante que vaga de una época de la historia a otra
sirviendo a cuantos reyes de Castilla se les han pasado por la imaginación; en segundo lugar, escriben que fue
arcediano de Toro y se casó dos veces, parece que al tiempo, con lo que debió tener una doble personalidad
social que ya hubiera querido para él el papa Alejandro VI. Obviamente, se está mezclando su figura con parte
de la de Diego Arias, arcediano de Toro, que está enterrado en la Catedral de Salamanca.
56
atendiendo al origen, es decir, la proveniente de crónicas y la de textos literarios. Esta parte
quiere buscar en qué medida influyó el contexto histórico del momento, las circunstancias
históricas y personales en que se escribe cuando se daba una determinada visión de Diego
Arias. La atención que han prestado los estudiosos que han escrito hasta ahora sobre este
personaje, no pasa de una recopilación de datos sin analizarlos y contrastarlos.
Sin embargo, en el cuarto apartado, las fuentes para el análisis de la figura de Diego
son los documentos propiamente dichos. Aquí se vincula el espacio y el tiempo en el que se
produce su evolución vital de forma que se pueda comparar esa realidad con el ascenso social,
económico y político que tuvo el personaje y con el proceso de conformación de una familia
nuclear que fue poniendo las bases para ser un linaje. He seguido poniendo un interés especial
en lo relativo a los cargos/oficios que Diego desempeñó, aportando la fecha de concesión o, al
menos, la primera en la que figura como tal, para pasar luego a ver con qué cargos figura cada
año. Esta progresión puede permitir analizar cronológicamente la relación existente entre los
acontecimientos del reino y las concesiones, así como la aproximación del personaje a la
nobleza cortesana y dichas concesiones e, igualmente, entre la vinculación al monarca y el
desempeño de determinados cargos. Cuestiones que hasta ahora han sido tratadas de forma
parcial por los estudiosos.
1. El matrimonio origen de los Arias Dávila y sus genealogías.
El estudio de la recreación de los orígenes de una familia concreta es un tema que va
alcanzando interés dentro del panorama actual de la historiografía, ya que hasta hace pocos
años había algunos muy buenos estudios de linajes pero no era frecuente encontrar en ellos
análisis de la formación de las genealogías míticas de los mismos 82.
En relación con este tema F. Menéndez Pidal ha escrito que las leyendas
genealógicas deben ser contempladas desde el punto de mira de sus autores, que sólo
pretendían que tuvieran un valor apologético, no directamente histórico. Este mismo autor
expone que una vez que la familia ha conseguido estabilizarse, comienza un nuevo momento
de toma de conciencia de la existencia del linaje, en el cual se produce una invención del
pasado y suele haber resistencia a admitir el hecho mismo del nacimiento, de que hay un
origen, un principio, antes del cual el linaje no existía83.
82Son muy interesantes por sus planteamientos generales BECEIRO PITA, I, “La conciencia de los antepasados
y la gloria del linaje en la Castilla bajomedieval” (en lo sucesivo: “La conciencia de los antepasados”); NIETO
SORIA, J. M., Iglesia y génesis del estado moderno en Castilla (1369-1480), pp. 215-23 dedica unas páginas a
la recreación que hicieron varios cronistas de los orígenes de la dinastía Trastámara; LADERO QUESADA, M.
A., “No curemos de linaje ni hazañas viejas... Diego Hernández de Mendoza y su visión hidalga de Castilla en
tiempo de los Reyes Católicos”, (citado: “No curemos de linaje”), contiene análisis muy válidos para ver la
evolución de la genealogía de algunos linajes hasta la tercera década del siglo XVI; SORIA MESA, E.,
“Genealogía y poder. Invención de la memoria y ascenso social en la España Moderna”.
83 MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., “El linaje y sus signos de identidad”, pp. 24 y 26.
57
Entre los estudios de la genealogía mítica, como ya la denominó el marqués de
Lozoya, destacaron en un primer momento A. Franco Silva y J. A. García Luján que, al
analizar a los Pacheco, aportaron un excelente ejemplo de recreación de orígenes en los siglos
XVI y XVII; el primero de estos autores volvió sobre el tema refiriéndose a Juan Pacheco; J.
Salazar y Acha que ha desmontado la leyenda genealógica de los Álvarez de Toledo; M. A.
Ladero Quesada que, entre otros estudios, esboza los diferentes momentos en que los Coronel,
antes Seneor y Melamed, aparecen escondiendo su origen judío y exponiendo una genealogía
de sucesión directa de los primitivos Coronel, puntualizando este último autor las acciones
llevadas a cabo por Isabel de Castilla y su marido para la plena integración de dichos
judeoconversos en su nueva situación social. Igualmente, son importantes los trabajos de J. L.
Carriazo Rubio sobre los Ponce de León, y Mª del P. Carceller Cerviño acerca del linaje de la
Cueva. Más recientemente ha sido estudiado este tema en la obra colectiva La conciencia de
los antepasados. La construcción de la memoria de la nobleza en la baja Edad Media, donde
se revisan las elaboraciones que hicieron los Ayala, los Pimentel, los Velasco, el marquesado
de Priego y el ducado de Alburquerque84. Por su parte, A. Rucquoi ha comprobado cómo
familias de desconocidos orígenes han recurrido a personajes muy destacados en la Historia
para así descender de brillantes héroes y ha comparado este fenómeno con el de las
fundaciones míticas de las ciudades85.
Ahora bien, una parte de las fuentes de la genealogía mítica es la literatura
genealógica, cuyo estudio está produciendo interesantes trabajos 86; las producciones dentro de
84El
término de genealogía mítica ya fue aplicado a los Arias Dávila por el MARQUÉS DE LOZOYA, “Los
sepulcros de los Arias Dávila”, (citado: “Los sepulcros”), p. 70. BECEIRO PITA, I, “La conciencia de los
antepasados”, pp. 339-49, analiza los diferentes tipos de ascendentes que se buscan los linajes del siglo XV; ver
respectivamente sobre todo pp. 341, 343-4, 344-5 y 347. FRANCO SILVA, A., y GARCÍA LUJÁN, J. A., “Los
Pacheco. La imagen mítica de un linaje portugués en tierras de Castilla”, aporta un excelente ejemplo de esta
situación en los siglos XVI y XVII. FRANCO SILVA, A., Juan Pacheco, privado, pp. 19-48. SALAZAR Y
ACHA, J. de, “Orígenes históricos de un gran linaje”, pp. 23-5. LADERO QUESADA, M. A., “Coronel, 1492:
De la aristocracia judía a la nobleza cristiana en la España de los Reyes Católicos”, pp. 14 y 19-20, y
CARRIAZO RUBIO, J. L., La Memoria del linaje. Los Ponce de León y sus antepasados a fines de la Edad
Media. CARCELLER CERVIÑO, Mª del P. Realidad y representación de la nobleza castellana del siglo XV: el
linaje de la Cueva y la Casa ducal de Alburquerque, pp. 69 y ss. LADRERO GARCÍA, P., “Mito, propaganda y
realidad en torno al origen de los Velasco”, (2008). Igualmente hay que mencionar el trabajo de GARCÍA
FERNÁNDEZ, E., “El linaje Avendaño: Causas y consecuencias de su ascenso en la Baja Edad Media”, pp.
529-534. DACOSTA, A., “Mecanismos y articulaciones discursivas en la construcción de la memoria
genealógica: el caso de los Ayala”, pp. 145-174; VASCONCELOS E SOUSA, B., “Los Pimentel y la
construcción de una memoria linajística”, pp. 175-200; JULAR PÉREZ-ALFARO, C., “La importancia de ser
antiguo: Los Velasco y su construcción genealógica”, pp. 201-236; QUINTANILLA RASO, Mª C., Y
CARCELLER CERVIÑO, M. P., “La construcción de la memoria de las grandes casas nobles en la Corona de
Castilla. El marquesado de Priego y el ducado de Alburquerque”, pp. 271-302, todas ellas en DACOSTA, A.,
PRIETO, J. R. y DÍAZ DE DURANA, J. R., (eds.), La conciencia de los antepasados. La construcción de la
memoria de la nobleza en la baja Edad Media. CASTILLO FERNÁNDEZ, J., “Los Mármol, un linaje de origen
converso al servicio de la monarquía española (siglos XV-XVIII)”, (2014) sobre el origen de los antepasados del
cronista Luis del Mármol Carvajal.
85 RUCQUOI, A., “Les villes d’Espagne: De l’histoire a la généalogie”.
86 Sirva como muestra La conciencia de los antepasados. La construcción de la memoria de la nobleza en la
Baja Edad Media, A. Dacosta, J. R. Prieto Lasa y J. R. Díaz de Durana, (eds.).
58
este campo se prestan a ser analizadas desde diversos ángulos de mira, como han puesto de
relieve varios autores entre los que destacan por sus enfoques P. B. Valverde Ogallar, J. M.
Nieto Soria, C. Heusch e I. Beceiro Pita87. M. A. Ladero Quesada ha opinado en varias
ocasiones que el estudio de armoriales presenta interés si se consigue establecer las fuentes
utilizadas y el grado de difusión y aceptación que tuvieron las noticias en ellos difundidas,
supuestos que he seguido de manera crítica en los diversos textos analizados88.
Con todo, debo advertir que el caso de los Arias Dávila presenta una complejidad
singular. La irrupción de la figura de Diego Arias en el primer plano de la política y la
economía de la Corona de Castilla, su rápido ascenso en todos los aspectos y la continuidad
de sus descendientes en puestos muy relacionados con la monarquía, la Iglesia y la milicia,
hizo que, en el mismo proceso histórico que afectó a otras familias poderosas, algunos
escritores de los más variados géneros destacasen en sus obras a aquel personaje, miembro
visible para la sociedad del matrimonio origen que cimentó el linaje Arias Dávila. Por lo que
no extraña que las genealogías que los autores han supuesto para la pareja sean múltiples,
razón por la cual se hacen necesarias una clasificación y una búsqueda de los orígenes de las
mismas.
Los armoriales, dentro del género genealógico, contienen varios aspectos que
resultan especialmente atractivos para el caso de los Arias Dávila; dichas fuentes han sido
dejadas de lado por la historiografía actual aunque, bien analizadas, ofrezcan una interesante
visión de cómo era apreciada la familia por aquellos personajes que escribían acerca de linajes
medievales en la Edad Moderna y cómo ésta fue transmitida hasta nuestros días recreando el
pasado.
Pero los armoriales no contribuyeron a crear una imagen de la nobleza castellana
tanto como las obras de recopilación de noticias relacionadas con orígenes oscuros o
judeoconversos de la nobleza castellana, que fueron propias de la segunda mitad del siglo
XVI. Estas noticias forjaron unos estereotipos sobre Diego Arias y Elvira González que
siguen presentes en nuestros días.
Junto a todo lo anterior está la actividad documentada de la familia desde tiempos
tempranos mostrando su adscripción cristiana a partir del Contador con las estrategias que
tenía a su alcance: los epitafios, los emblemas heráldicos, diversos documentos que hicieron
valer en circunstancias determinadas y las testificaciones en las pruebas de ingreso en órdenes
militares, cuestiones todas ellas tratadas a lo largo de esta memoria.
87
VALVERDE OGALLAR, P. B., Manuscritos y heráldica en el tránsito a la modernidad: el Libro de armería
de Diego Hernández de Mendoza (en lo sucesivo: Diego Hernández de Mendoza); NIETO SORIA, J. M.,
“Conflicto político e invención histórica en algunos libros de blasón castellanos en tiempos de los Reyes
Católicos”; HEUSCH, C., “La pluma al servicio del linaje”; BECEIRO PITA, I., “La memoria y el discurso de la
nobleza en los relatos genealógicos castellanos (1370-1540)”, (en lo sucesivo: “La memoria y el discurso”).
88 LADERO QUESADA, M. A., “El pasado histórico-fabuloso de España en los Nobiliarios castellanos a
comienzos del siglo XVI”, (1993) p. 56.
59
Dadas pues, las diversas procedencias de los textos que contienen genealogías judías
y cristianas que se adjudican a Diego Arias y a Elvira González, resulta imprescindible la
aplicación de una metodología que presente como bases el proceso cronológico de formación
de aquéllas tanto para los documentos como para los textos escritos desde el siglo XV acerca
de este tema. Sólo a partir de una periodizacióm aproximada se podrá establecer la
observación de las características de un momento histórico reflejadas en ellas, así como por
qué se produce de esa forma en un tiempo preciso.
El estudio del linaje de los Arias Dávila cuenta con un primer trabajo mío que
suponía poner al día las opiniones de la historiografía sobre este tema en 1985 y otro de Mª
del P. Rábade Obradó de 2006 en que considera algunos datos referidos a esta familia dentro
de un marco de fondo de familias judeoconversas que también ascendieron en todos los
aspectos en el siglo XV89.
1.1. Las primeras genealogías documentadas: los años 1443, 1444 y 1458.
1.1.1. 1443 y 1458.
Las primeras noticias de una filiación de los cónyuges que ha llegado a nuestros días,
se refieren a Diego Arias de Ávila. En los meses iniciales de 1443 se le otorgó quitación anual
por su cargo de escribano de las cámaras de Juan II90; en el documento se expone que fue hijo
de Gonzalo Arias del Argüello y de Violante Velázquez de Ávila (a los que no se menciona
como fallecidos)91. En apoyo de esta ascendencia existe un albalá por el cual Enrique IV
nombraba escribano de cámara en 1458 a Francisco Arias de Ávila, explicitando que era hijo
de Gonzalo Arias de Argüello y de Violante de Ávila 92. Sobre este documento volveré más
adelante.
Al comprobar estos datos en la documentación, se localiza que, primero, ambos
documentos parecen escritos físicamente por la misma mano; segundo, el día 13 de diciembre
de 1458 está datado un albalá otorgado para Françisco Arias de Ávila, regidor de Segovia,
fijo ligitimo de Gonsalo Arias de Arguello e de Violante Velasques de Avila, escrivano de
camara del rey nuestro señor; en el texto del mismo se vuelve a insistir en esta filiación
llamando ahora a su madre Violante de Ávila 93.
En mi rastreo de una eventual confirmación de estas atribuciones he descubierto que
89
CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Diego Arias en la Tradición y en la Historia”, (en lo sucesivo: “Diego
Arias”), pp. 475-479. RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., “La invención como necesidad: genealogía y
judeoconversos”, en especial, aunque un primer trabajo suyo donde trató algún aspecto de este tema fue Una
elite de poder en la corte de los Reyes Católicos. Los judeoconversos, (1993), (citado: Una elite de poder), pp.
102-3.
90 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fol. 316, 1443, marzo. 7. MARTÍN ORTEGA, A., Historia de la villa de San
Agustín (en lo sucesivo: Hª de S. Agustín), pp. 83-4. GÓMEZ IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de
Juan II de Castilla, p. 41. RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 110. CAÑAS GÁLVEZ, F. de
P., Burocracia y cancillería, pp. 153 y 287.
91 Véase el cuadro de genealogías en el anexo documental.
92 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 84-5.
93 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg 2, fol. 173, 1458, diciembre, 13.
60
en el lugar de Argüello, muy cerca de Pola de Gordón, en los últimos años del siglo XV
aparecen dos personajes de nombres conocidos para nuestro estudio:
- Diego Arias, vecino de ese lugar, usó el cargo de escribano público sin tener títulos
para ello y debió cometer otras falsedades94.
- Gómez Arias, vecino de ese lugar, había pedido que se averiguase si se cumplía la
orden de los reyes relativa a la elección de alcaldes y oficiales del concejo de Argüello 95.
Teniendo en cuenta la confusión que habitualmente provocan las abreviaturas de Gómez y de
Gonzalo, resulta curioso que exista a finales de siglo un Gómez o Gonzalo Arias de Argüello
junto con otro Diego Arias y que ambos, como la familia que nos ocupa, estuvieran muy
interesados por los cargos públicos del lugar que habitaban.
1.1.2. 1444.
En 1444 se data una declaración de hidalguía de Diego Arias de Ávila; conocemos su
existencia por un documento en pergamino que es un traslado realizado a 27 de octubre de
1529 a petición de don Juan Arias Girón, hijo del primer conde de Puñonrostro y de doña
María Girón, a quien sus padres habían cedido numerosas posesiones en la ciudad y Tierra de
Segovia96.
Según el texto, el propio príncipe heredero don Enrique de Castilla expuso que se le
había hecho relación diciendo que Diegarias de Ávila (en ese momento su secretario y
secretario del rey), había venido a servir a Juan II y a él, pero en los reinos no se sabía de qué
linaje procedía, de lo que le podían recaer perjuicios como tener que pechar, siendo hijodalgo
como es; así pues, su secretario le pidió que huviese informacion acerca de quiénes eran su
abuelo y su padre para notificárselo a la ciudad de Segovia, donde al presente entendia hazer
su habitacion e asiento, por si la dicha ciudad quería recurrir la dicha información. La labor
fue encomendada a Diego Albites, chanciller del príncipe don Enrique de Castilla, además de
regidor de Segovia; esta ciudad no se opuso a ello y recordó a Albites que él, como regidor de
la misma, debía buscar su bien público; según lo indagado con testigos de su officio e
presentados por parte del dicho Diegarias de Avila (que no son identificados), Diego era
hijodalgo de noble sangre, porque paresçe ser hijo de Arias Gonzalo y nieto de Arias Diego,
cavalleros hijos dalgo de solar conoscido. De esta manera, ante los resultados de la pesquisa
y por los muchos servicios realizados al rey y al príncipe y por los que esperaban recibir, don
Enrique de Castilla declaraba a Diegarias y a sus sucesores hidalgos de solar conocido, para
que pudieran gozar de las preeminencias de los nobles de Castilla.
El documento me suscita, de entrada, dos preguntas: como por qué se realiza en 1444
94A.G.S.,
R.G.S., fol. 193, 1493, octubre, 30. Valladolid.
R.G.S., fol. 108, 1499, enero, 11. Ocaña.
96A.C.P., 110-1, 1529, octubre, 27. Segovia, traslado legitimado por el escribano Diego de Tapia del documento
de 1444, junio, 10. Segovia. Juan Arias Girón era biznieto de Diego Arias y figura como vecino y regidor de
Segovia. MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 84 lo cita.
95A.G.S.,
61
y quién fue el personaje Albites que aparece vinculado a la ciudad; a ambas se puede
contestar en parte.
La primera cuestión hay que ponerla en relación con el hecho de que desde 1435
Diego está documentado como regidor de los hombres buenos pecheros de Segovia 97; ello
implica un encumbramiento en su situación y que el príncipe don Enrique tenía dos grandes
colaboradores de su círculo, Arias y Albites, en el concejo de la ciudad, una ciudad que
pertenecía a su señorío. De modo que cabe preguntarse acerca de la escasa capacidad que ésta
tenía de recurrir contra las decisiones de su señor, más aún cuando el texto precisa que la pena
en que incurría quien actuase contra esta provisión sería la pérdida de oficios.
En referencia a la segunda, a quién fue Albites, puedo aportar los siguientes datos: se
documenta en Segovia a 15 de agosto de 1448 a Diego Albites, chanciller del rey, como
tenente de las torres, castillo y fortaleza de Logroño hasta que en ese día el príncipe don
Enrique de Castilla le hizo merced de todo ello a Juan Pacheco 98; en segundo lugar, en una
reunión del concejo de Segovia celebrada a 29 de julio de 1450 figura Diego Albites como
regidor de Segovia entre otros muchos conocidos y documentados personajes segovianos del
momento99. Además en 19 de julio de 1458 Diego de Albites, regidor por el estado de los
caballeros, figura en una reunión del concejo de Segovia en el que se trataba de la concesión
del Soto del Gasco a Diego Arias100. En las actas que relatan la notificación del fallecimiento
del rey don Enrique y la rápida toma de poder por parte de su hermana, figura Diego de
Alvites, regidor de Segovia del estado de los caballeros y escuderos, entre los testigos que
escucharon y vieron las nuevas en Segovia el 13 de diciembre de 1474; en 1480 entre los
caballeros y escuderos del linaje de Día Sanz que protestaron por la entrega de Valdemoro y
Casarrubios a los Cabrera se encontraba Ruy Díaz Alvites, todo parece indicar que como
familiar del anterior pero ya sin regimiento101. Igualmente, se localiza en la actual provincia
de Sevilla en 1417 a un Diego de Albites, escribano del rey y notario público en la corte, y en
Murcia en 1458 a Diego de Albite, incluido en un perdón a varios seguidores de Alonso
Fajardo102.
Años más tarde cuando Pedrarias, gobernador del Darién y nieto del Contador, funde
la ciudad de Natá, base de la conquista de la región de Veragua, deja en ella como teniente
97 A.M.Sg., leg. 365-5. Publicado el texto completo en SER QUIJANO, G. del, Documentación Medieval en
Archivos Municipales Abulenses, pp. 29-31 para la transcripción.
98 A.H.N., Nobleza, Frías, 4/15, 1448, agosto, 15. Segovia. Este documento está mencionado por CAÑAS
GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería en la corte de Juan II de Castilla (1406-1454). Estudio
institucional y prosopográfico (citado: Burocracia), p. 223, le sirve de base para mencionarle como Alvitis,
Canciller del sello de la poridad del príncipe don Enrique y caballero hidalgo en 1448.
99 A.C.P., PU 150-21, 1502, noviembre, 8. Segovia.
100 A.C.P., PU 145-5 a, 1458, julio, 19. Segovia.
101GRAU, M., “Así fue coronada Isabel la Católica”, pp. 20 y ss. y V Centenario de los Reyes Católicos.
A.M.Sg., leg. 207-1, 1480, junio, 23. Segovia.
102 A.H.N., Sección Nobleza, Osuna, CP 91, D. 7, 1417, marzo, 16. La Algaba (Sevilla); sirva como ejemplo.
Documentos de Enrique IV, p. 422, 1458, septiembre, 24. Úbeda, para el murciano.
62
suyo a Diego Albítez103; están así nuevamente entrelazados en la historia los dos apellidos,
pero también hay que hacer constar que no hay pruebas documentales de relaciones familiares
entre las dos fechas extremas del arco cronológico documentado (1444-1531, año del
fallecimiento en América de Pedrarias). La falta de otros datos impide un mayor acercamiento
a la familia Albites.
Pero el documento suscita sospechas sobre cómo ha llegado exclusivamente por una
copia realizada a principios del siglo XVI y, porque todo parece indicar, que se redactó a fin
de lograr una exención tributaria.
Y suscita también más preguntas. Hay que destacar que no figura el origen
geográfico de la familia ni se da más datos de ella, lo que es bastante sospechoso; por otro
lado, son mencionadas al menos otras dos generaciones de Arias lo que convierte a Diego,
siempre según el texto, en la tercera generación de hidalgos y, por tanto, suponía la asunción
de plenos derechos104; así con este documento se quería probar la nobleza del Contador.
Si en esa familia se había asimilado la costumbre de poner a los nietos primogénitos
el nombre del abuelo paterno, según luego se ve en el propio del Contador y sus
descendientes, surge la pregunta de por qué éste no habría puesto a su primer hijo Gonzalo; si
bien puede alegarse que habría fallecido un niño nacido con anterioridad con ese nombre y
entonces Diego habría preparado su genealogía para que todo coincidiera, en el año 1444 ya
estaban todos los hijos nacidos y sus nombres propios nada tenían que ver con los que figuran
en el documento que analizamos. Un hecho es evidente, esos nombres no son usados en esta
rama de la familia Arias de Ávila en una época en la que la regularidad onomástica es muy
importante105.
Todavía se pueden hacer más reflexiones. Llama poderosamente la atención que la
genealogía cristiana resultante del documento no fuera denunciada como falsa por sus
contemporáneos y especialmente por A. de Palencia que tanto fustigó en sus textos a Diego
Arias, como es bien sabido, ni en las testificaciones del proceso inquisitorial contra los Arias:
en estos otros textos nunca se alude a la invención de una genealogía que les haya mostrado
como nobles de varias generaciones. Ello puede indicar varias cosas: por un lado, que no se
103FUENTENEBRO ZAMARRO, F., Segovianos en el descubrimiento de América, pp. 138-9. A.G.I.,
Guatemala, Audiencia de Guatemala, 402, L.1, fol. 135-136, 1533, enero, 28. Madrid, fue gobernador de las
Higueras y cabo de Honduras entre 1530 y 1533; sirva como ejemplo. MENA GARCÍA, C., “Las prácticas del
rescate en Tierra Firme en los inicios de la vida colonial”, pp. 129, 131, 135, 136 y 137 documenta al capitán
Diego de Albítez como uno de los encomenderos de Panamá en la década de los años veinte de la decimosexta
centuria.
104GERBET, Mª C., La nobleza en la corona de Castilla. Sus estructuras sociales en Extremadura (1454-1516),
(citado: La nobleza de Castilla), p. 68 comenta cómo la prueba de nobleza se efectuaba sobre tres generaciones.
105Sobre la onomástica ver BECEIRO PITA, Mª I. Y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R. Parentesco, poder y
mentalidad. La Nobleza castellana siglos XII-XV (citado: Parentesco), p. 101; LODO DE MAYORALGO, M.,
“Los Blázquez de Cáceres, los Mayoralgos y los Ovandos”, p. 70; SALAZAR Y ACHA, J. de, Génesis y
evolución histórica del apellido en España, p. 29.
63
contravienen las decisiones reales a la hora de ennoblecer a un individuo a través del método
de otorgamiento por declaración -en una fecha próxima, 1492, se procedió así con Seneor y
Melamed, que pasaron a ser Coronel-; por otro, que se desconociera la existencia de dicho
documento, con lo que cabe la posibilidad de que su elaboración hubiera sido posterior a la
fecha que figura en el mismo o, por último, que se admitía la situación que tenía en ese
momento la familia: eran cristianos pero, como otros muchos, sus antepasados eran
desconocidos.
Así mismo, destaca el aspecto económico del escrito: parece hecho para que a Diego
no se le incluya en los padrones de pecheros; sin embargo, los privilegios económicos
mayores a él concedidos están muy especificados en otro documento posterior, emitido por
Juan II, razón por la cual a su biznieto le hubiera convenido también revitalizar la segunda
merced106. En cualquier caso, se aprecia una voluntad en el primer tercio del siglo XVI por
parte del miembro de la rama masculina de los Arias que estaba viviendo en Segovia, de hacer
constar una genealogía cristiana noble que disipase las dudas o las habladurías.
Es preciso recordar el contexto familiar de los Arias Dávila. En el primer tercio del
siglo XVI Juan Arias, conde de Puñonrostro, había diseñado y llevado a cabo su proyecto de
casar a la única nieta que reconocía como verdadera, aunque fuese ilegítima, con el hijo
segundón de su hermano Pedro Arias, gobernador en América, dado que sus hijos varones
habían fallecido sin descendencia legítima. Su sobrino era Arias Gonzalo que terminó
heredando el condado de Puñonrostro después de un larguísimo y costosísimo pleito contra
don Juan Arias de Ávila Portocarrero, hijo de don Juan Bautista Arias Dávila y de Beatriz de
Baena o de Salcedo, nieto, por tanto, del primer conde de Puñonrostro que nunca mantuvo
buenas relaciones con la dicha Beatriz 107. La sutil referencia a que el linaje proviene de Arias
Gonzalo, el zamorano, pudo servir como forma de legitimar que su homónimo se hubiera
hecho con el mayorazgo del matrimonio origen y con el condado de Puñonrostro 108.
Otro caso similar al que acabamos de revisar es el de Miguel Lucas de Iranzo
ennoblecido en 1455 por Enrique IV 109; sin embargo, la situación de Diego Arias era diferente
y no sólo por los once años de distancia entre ambos reconocimientos, sino porque durante
ellos el otorgante pasó de ser príncipe y señor de Segovia a rey de Castilla, lo que pudo ser la
causa de que en el caso del Contador, hubiera que implicar a una serie de hombres leales para
que declarasen la supuesta ascendencia cristiana y noble, ya que don Enrique aún no era
monarca y, por tanto, no tenía facultad de concesión de nobleza.
1.1.3. 1458.
106
A.H.P.Sg., Varios-Arias Dávila, 1447, septiembre, 10. Soria, inserto en confirmación de don Enrique de 1 de
marzo de 1454 en Valladolid. Traslado de 17 de marzo de 1580 en Santa María la Real de Nieva (Segovia).
107 Ver la turbulencia de las mismas en MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 211-237.
108 Véase el cuadro de las genealogías en el anexo documental.
109 QUINTANILLA RASO, Mª C., “La renovación nobiliaria en la Castilla bajomedieval. Entre el debate y la
propuesta”, (citado: “La renovación nobiliaria”), pp. 267-8.
64
Recordemos lo que ya hemos visto a comienzos del apartado: en 1458, con respaldo
de documentación oficial, Francisco Arias, supuesto hermano de Diego, era reconocido como
hijo de Gonzalo Arias de Argüello y de Violante de Ávila 110.
Ahora bien, pocos años después, en 1461, cuando Diego funde su hospital de San
Antonio y varias capellanías, estableciendo así las bases de la memoria familiar en esa
institución y en su capilla funeraria, se referirá a sí mismo en estos términos sin explicitar sus
orígenes familiares:
que yo e los que de mi casa e los que mi desçendieren somos umill fechura despues
de nuestro señor dios del dicho señor rey don enrrique quarto…[refiriéndose
igualmente a dicho monarca] cuya humill fechura despues de nuestro señor dios yo
soy111.
Unos meses más tarde, cuando el matrimonio fundador otorga mayorazgo, se repite:
e porque yo, el dicho Diego Harias, ove e gane todo lo que dicho es con el dicho
sennor rey en los ofiçios que yo he tenido e tengo de su sennoria, e lo gane con el,112.
Según sus palabras, Diego no oculta que fue el soberano quien le permitió el ascenso
y no lo disimula cuando ya se ha convertido en un hombre muy poderoso en Castilla; frente a
la actitud del Contador de reconocimiento a su señor, las siguientes generaciones asumieron el
reto de la creación de una genealogía y el de mantener la honra del linaje; así, es el momento
de recordar a Juan Arias de Ávila, nieto mayorazgo de Diego y Elvira y futuro conde de
Puñonrostro, que ordenó de su testamento de 1494 que sobre su sepultura fuese puesta:
una piedra llana negra con mis armas e por la orladura de la dicha piedra pongan
mis testamentarios unas letras que digan: aqui yaze Iohan Arias Davila, fijo mayor
de Pedro Arias Davila, syervo de Dios, devoto de Nuestra Señora, sostuvo todo lo
que byvio la casa e memoria de todos sus pasados syn perder cosa alguna113.
Efectivamente, en la vida del primer conde se localizará la primera referencia a la
asunción de una genealogía que acabará transformándose en mítica. Con estas palabras de
Juan Arias se confirman las frases de F. Menéndez Pidal:
Base y fundamento ideológico importantísimo de la cohesión del linaje es su
‘memoria histórica’, que recuerda a los descendientes el origen –real o fantástico- y
las glorias –verdaderas o legendarias- que constituyen su patrimonio, en el que se
apoya, como vimos, la propia existencia del linaje114.
En todo lo anterior se localiza una manifestación más del enfrentamiento que existió
en el siglo XV entre la concepción de la nobleza otorgada por el rey y la heredada de los
110
MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 84-5.
A.C.P., PU 120-6f, 1461, noviembre, 10. Madrid. Volveremos sobre él en el capitulo referido a las señas de
identidad.
112RUIZ HERNANDO, J. A., “Documentación sobre la familia Arias Dávila”, (citado: “Arias Dávila”) p. 490.
113A.C.P., PU 122-9, 1494, junio, 29 (julio, 2). Torrejón de Velasco. Volveremos sobre este epitafio en el
capítulo referido a las señas de identidad.
114 MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., “El linaje y sus signos de identidad”, p. 21.
111
65
antepasados115. El tiempo hizo que, al permanecer la familia Arias en alta posición social,
prevaleciese la segunda.
1. 2. Epitalamio burlesco de Ruy Sánchez Cota en la década de los años ochenta.
En el último tercio de la decimoquinta centuria el poeta toledano Ruy Sánchez Cota
o Rodrigo Cota -hermano de doña María Ortiz, mujer de Pedro Arias- escribió unos versos
satirizando las bodas de un pariente a las que no había sido invitado. Uno de los más
destacados estudios del poema fue realizado por F. Cantera Burgos; este autor ha identificado
el novio con Diego Arias, hijo de los susodichos María y Pedro y nieto, por tanto, del
contador Diego Arias de Ávila, y la novia con doña Marina de Mendoza, hija del primer
duque del Infantado y Juana de Lasarte116. En esta obra se dice del novio que era de un abuelo
Abenzuzén, del otro Abenamías, de la madre Sophonías, del padre todo Cohén, sobrino de
Avençavoca, y negro nieto, o hijo en otra versión, de Çonfrel o Coquel; éste texto, pues,
inaugura la corriente literaria de atribución de parientes judíos al propio Contador y a sus
descendientes117.
C. Arbós arroja una luz sobre los versos, ya que los propone como ejemplo de la
situación de la literatura elaborada por o sobre conversos en ese siglo, que solía estar hecha
para el ataque entre o contra ellos; esta autora afirma que varios poemas reúnen por sí solos
un muestrario de los tópicos sobre judíos y va desgranando los que se encuentran en el
Epitalamio en cuanto a nombres de familias, oficios del novio y de su futuro suegro, comidas,
etc.118. Esto supone que nos encontramos ante figuras ya construidas, ante prototipos que se
adjudican a personas reales, pero surge el por qué esos apellidos concretos son los que se
citan: el texto literario induce a pensar que efectivamente existieron unas conexiones
familiares establecidas o bien por la pertenencia a esas familias judías antes de la conversión
al cristianismo, o bien porque la parte de los Arias-Cota que permaneció siendo judía estaba
emparentada con dichas familias cuando se escribió el poema, o incluso que existían antiguos
lazos de amistad y fraternidad entre clanes judíos que se extendieron desde comienzos hasta
finales del siglo XV de una forma soterrada, pero lo suficientemente fuerte como para no
romperse a pesar de la conversión al cristianismo.
Por el momento la documentación no aclara si existió relación real con las familias
mencionadas, siendo varias de ellas muy conocidas tanto en Ávila como en Toledo; personas
115QUINTANILLA
RASO, Mª C., “La Nobleza”, pp. 63-104, y “La renovación nobiliaria”, pp. 259-268, ha
escrito unas excelentes páginas sobre este tema.
116CANTERA BURGOS, F., El poeta Ruy Sánchez Cota (Rodrigo Cota) y su familia de judíos conversos,
(citado: El poeta Rodrigo Cota), pp. 111-129 para el texto del Epitalamio y 76-7 para la identificación de los
novios; del mismo autor La familia judeo conversa de los Cota de Toledo, pp. 65-7.
117 BELMONTE DÍAZ, J., Judíos e Inquisición en Ávila, pp. 100-3. En 1989 este autor dedica varias páginas a
la familia Arias Dávila, influyentes conversos segovianos, emparentados con las familias Ibn Sussán, Ibn
Nahmías (o Abenamías) e Ibn Saboca (o Abençavoca), vinculados a la ciudad de Ávila.
118ARBÓS, C., “Judíos y conversos: un tema tópico en la poesía medieval”, pp. 143-4. Otros aspectos literarios
del Epitalamio en COMBET, L., “Lexicographie judéo-espagnole: Dío ou Dio; judío o judió”, pp. 328-9.
66
con esos apellidos son citadas como testigos en el proceso inquisitorial contra los Arias, pero
nunca como parientes, aunque algunos pudiesen serlo, sino como conocedores de alguna
acción sospechosa de ser delatada o como participantes en ella, y así se documenta Culemá
Abenxuxen119, o Jacob Cohén, calcetero, que dijo que era primo de Elvira González, mujer de
Diego Arias120, o Mosé Cohén, de quien se dice que era sobrino del Contador121. También son
numerosas las referencias a los Cohén, Namías y Abenxuxen en Ávila desde los primeros
años del siglo XV122. En Segovia aparecen en esas fechas los Cohén, que como hemos visto
perduran hasta cerca de la expulsión, y los Namías o Mamías, que vivían hacia 1400 en la
parroquia de San Miguel123; quizá sólo sea casual que en dicha parroquia se decía que tenía
una tienda de especias la suegra de Diego 124. También se localiza un Isaque Saboca en
Trujillo en 1478125. Pero de todo esto es imposible llegar a concluir la familiaridad con los
Namías o los Abenxuxén.
Puede haber una cierta explicación para la aparición de los nombres de estas últimas
familias. Hemos visto vinculados los cuatro apellidos con Segovia y Ávila, vamos a ver cómo
también lo están con Toledo y su ámbito. En Ocaña se documentan sobre las décadas de 1470
y 1480 los numerosos bienes de Mose Abenamías 126. En relación con Abenxuxen, M. A.
Ladero Quesada ha calculado que si había unos 100.000 judíos castellanos y 72 eran
arrendadores de impuestos reales y de cada uno dependían unas 10 o 15 personas, sólo trece
apellidos ocupan la mitad de la nómina de arrendadores, lo que les daría una gran influencia
entre todos los demás correligionarios; entre ellos figuran los Xuxén y los Cohén, es más, la
familia Xuxén de Toledo tenía tradición hacendística desde comienzos del siglo XIII 127. A
119CARRETE
PARRONDO, C., Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento
social entre judíos y conversos, (en lo sucesivo: Proceso inquisitorial), (179). Para evitar la prolijidad de las
notas van entre paréntesis las referencias a las declaraciones de testigos según el número que les otorgó el autor
en su transcripción.
120CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (193).
121CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (228).
122LEÓN TELLO, P., Judíos de Ávila, (50) y (67) por ejemplo, y SÁNCHEZ SÁNCHEZ, A., “Documentos
relativos a los judíos de Ávila en el Archivo de la Catedral”, (63) y (103).
123FITA, F., “La judería de Segovia. Documentos inéditos”, p. 349. También en RUIZ HERNANDO, J. A., El
barrio de la aljama hebrea de la ciudad de Segovia, (citado: Aljama), pp. 50, 52 y 54 Yuçef Namías está
documentado desde 1389, hacia 1400 se menciona a su hijo Mosé, pero no se les vuelve a mencionar.
CANTERA MONTENEGRO, E., “Los judíos y el negocio de la lana en las diócesis de Calahorra y Osma a fines
de la Edad Media”, p. 618, documenta un Symuel Avenamías, vecino de Soria, sobre 1485. CASTAÑO
GONZÁLEZ, J., Las comunidades judías en el obispado de Sigüenza en la Baja Edad Media: Transformación y
disgregación del judaísmo en Castilla a fines del Medievo, (citado: Las comunidades judías en Sigüenza) pp.
221-2, documenta a varios Haçan, Xuxén y Namías en las mismas fechas sirviendo a los condes de Medinaceli
en el siglo XV.
124MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 92.
125HERVÁS, M. de, “Nuevos datos sobre el apartamiento judío y la sinagoga de Trujillo”, p. 608.
126 GARCÍA LUJÁN, J. A., “Notas sobre los judíos y mudéjares de Ocaña en 1478 y 1480", pp. 316-317.
GUTWIRTH, E., “Actitudes judías hacia los cristianos en la España del siglo XV: ideario de los traductores del
latín”, p. 194 documenta también en Ocaña sobre 1490 a Abraham ibn Nahmías, traductor del comentario que
hizo Tomás de Aquino a la Metafísica de Aristóteles.
127 LADERO QUESADA, M. A., “Los judíos castellanos del siglo XV en el arrendamiento de impuestos
reales”, p. 153 y 156. CANTERA MONTENEGRO, E., “Solemnidades, ritos y costumbres de los judaizantes de
67
esto podemos añadir el hecho de que la sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo fue
construida, como es bien sabido, por Yosef ibn Sosán, almojarife de Alfonso VIII de Castilla.
Por tanto, para un converso toledano como Ruy Cota esta familia podía ser todo un símbolo.
La familia aben Xuxén de Toledo está profusamente documentada en Madrid desde
1449 y años posteriores, donde desempeñaron numerosos oficios como arrendadores de
tercias y alcabalas de, por ejemplo, Vallecas, como cogedores de diezmos, de la renta del pan
pontifical, etc.128. Es preciso recordar la actuación de la Inquisición en Sevilla en 1481,
cuando fue quemado el veinticuatro de la ciudad Diego de Susán, perteneciente a la familia
judía Abenxuxén, por el gran impacto que tuvo que causar 129; el interés radica en que el
enlace entre los Arias y los Mendoza fue posterior a 1480. Otro Abenxuxen famoso en 1492
era Simuel, físico de Diego López Pacheco, II marqués de Villena, padre de Abrahim; ambos
judíos donaron a dicho noble todos los bienes que tuvieran en cualquier lugar al dicho
marqués cuando marcharon al exilio 130.
También se documenta a un Cohén arrendador y vinculado a Toledo en las fechas de
antes de la Expulsión y a los tres hermanos judíos llamados “los Cohenes”, que marcharon
en 1492131.
En cuanto a Abenamías, hay una coincidencia interesante: a comienzos de los
noventa en el famoso proceso del Niño de la Guardia se declaró que se iba a llevar para que
hiciera unos hechizos el corazón de éste y la Forma consagrada a un judío de Zamora llamado
Mosé Abenamías, del que se ha insinuado que no existió 132; si tomamos como un mito esta
figura, tendremos otro tópico sobre los judíos aplicados a la familia del novio, no sólo está
emparentado con arrendadores de impuestos, sino también con magos; podría ser así si el
poema estuviese fechado con posterioridad a 1490, cuando comenzó el proceso contra los
acusados133. Si esto se admite, la boda ya no podría ser de Diego Arias, nieto del Contador,
porque llevaba muerto desde 1482; por otro lado, en la década de los noventa, sí pudieron
casarse o establecer sus compromisos matrimoniales sus hermanos Pedro Arias con Isabel de
Bobadilla, sobrina de la marquesa de Moya, o, sobre todo y es la más probable, Juan Arias
Molina de Aragón a fines de la Edad Media”, pp. 62, 67 y 68 documenta al arrendador Mose aben Xuxen hacia
1460 y la década de los 70 en Molina de Aragón (Guadalajara).
128 PUÑAL FERNÁNDEZ, T., El registro de la documentación notarial del concejo de la Villa y Tierra de
Madrid (1449-1462), sirvan de ejemplo los documentos 799, 3098, 3099, 4016 y 4023.
129 GIL, J., “Avatares de una familia conversa”, pp. 161 y 163.
130 GARCÍA LUJÁN, J. A., Judíos de Castilla (siglos XIV-XV): Documentos del archivo de los Duques de
Frías, p. 458.
131MORENO KOCH, Y., “Cargos y profesiones de los judíos en el arzobispado de Toledo durante la Edad
Media”, p. 241 y “Diez años de actividad económica en el reinado de los Reyes Católicos: Rabí Meir Melamed
(Fernán Núñez Coronel)”, p. 164.
132FITA, F., “La verdad sobre el martirio del Santo Niño de La Guardia, ó sea el proceso y quema (16
Noviembre, 1491) del judío Jucé Franco en Ávila”, pp. 41 y 129. GARCÍA CASAR, Mª F., El pasado judío de
Zamora, p. 127, cita la incredulidad de Baer respecto a este personaje.
133BELMONTE DÍAZ, J., Judíos e inquisición de Ávila, pp. 128 y ss., sobre el proceso.
68
con su segunda mujer, nieta de Juan Pacheco, marqués de Villena, celebrada sobre 1494.
La relación con Sofonías es más difícil de explicar. Era el noveno de los profetas
menores de Israel; vivió en el siglo VII a. C. y anunciaba la ruina del reino de Judá y el
establecimiento de uno nuevo fundamentado en la humildad; según esto, quizá se pueda
vincular su mención con los movimientos mesiánicos que se rastrean a finales del siglo XV en
varias zonas, entre ellas Toledo 134. Otra relación con el pasado lejano puede ser la palabra
Kohén: quizá una referencia a su significado, sacerdote, que vincularía al linaje criticado con
la antigua historia del pueblo judío 135.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, se refuerza la idea expresada por C. Arbós de
encontrarnos ante un texto que resume los tópicos aplicables a los conversos del momento,
tópicos que, de la pluma de otro converso, se polarizaron en la familia Arias. Así, Cota
utilizaría su propio conocimiento de determinadas situaciones para el escarnio de sus
consanguíneos y nos hallaríamos ante un caso de licencia literaria con respecto a la realidad,
ya que está mencionando a prototipos de judíos poderosos o conocidos como si fueran
familiares de otros personajes reales a los que se daba imagen literaria.
Pero el Epitalamio presenta otros retos interpretativos. En primer lugar, junto al texto
del poema en uno de los manuscritos que ha llegado hasta nosotros se escribió
Diegarias, contador mayor de los Reyes católicos, casó vn Hijo o sobrina (sic!) con
vna pa[rien]ta del cardenal [don] Pedro Gonçalez de Men[doça]. Conbidó para
Segobia todos sus deudos, olbidose o hiçose oluidado de R.º Cota el biejo, natural
desta çiud[ad] de Toledo. Sentido della (sic), celebró la b[o]da con ese epitala[mio].
Leyendole la R[ey]na doña Ysabel, dijo que bien [pa]resçia ladron de casa136.
Es la única mención del apellido Arias en el texto.
En segundo lugar, el personaje llamado Pergonçalez no debía ser el cardenal de
España, sino Pedro Arias137. En efecto, era muy frecuente que los hijos utilizasen los apellidos
del padre o de la madre, en este caso Elvira González, según conviniera a la hora de
reconocimientos sociales o económicos; por otro lado, no olvidemos que es la madre quien
transmite la pertenencia a la comunidad judía, con ello se estaría sugiriendo que Pedro sería el
hijo de Elvira González y reafirmando que pertenecía a dicha comunidad. Si esto fuera así,
estaba ratificándose la genealogía judía por vía femenina, cuestión básica, como luego
veremos, en el proceso inquisitorial. Si admitimos con F. Cantera que Pergonzález pudiera ser
134Sobre
el mesianismo en los conversos se puede ver RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, pp.
210-224, para el caso de este movimiento en las actuales provincias de Toledo, Ciudad Real, Badajoz y Córdoba.
135BEL BRAVO, Mª A., Sefarad. Los judíos de España, p. 69 para la diferencia y la sustitución del kohén por el
rabí.
136 CANTERA BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, pp. 75-6.
137 CANTERA BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, p. 111:
¡Pergonçalez, Pergonçalez,/ no sabeys donde batabla!/... Entre vos, hermano, y yo/ bino aqueste topamiento/
por alguna casamiento/ que quiso juntar el Dio.
69
Pedro Arias, se podría ver a su hermano el obispo Juan Arias en el Juan González que
también figura en el texto y no a Juan Arias, futuro conde de Puñonrostro.
En tercer lugar, uno de los grandes problemas que surge es la fecha del poema, que
se suele situar sobre 1472, pero a dicha fecha F. Cantera Burgos opone otros datos, que iré
comentando y matizando138:
- Diego Arias y doña Marina de Mendoza sólo se desposaron. Efectivamente, esto se
realizó antes de 1482 y no tuvieron ningún hijo como dicen los versos que tuvo la novia nada
más tener las bendiciones eclesiásticas, describiendo al niño como muy largo, llorón y que
sería recaudador como su padre.
- El novio, Diego, según F. Cantera, fue contador de Enrique IV. Es obvio que le
confunde con su abuelo homónimo.
- Tras estas y otras objeciones a la fecha, F. Cantera data el Epitalamio como
posterior a 1474 y desvincula de él unos versos, que vamos a ver después, dedicados por
Antón de Montoro a Rodrigo Cota, diciendo que estarían hechos como contestación a otros
anteriores de dicho Cota139.
En mi opinión en la publicación del Epitalamio se observan otras cuestiones140:
- A la novia, Aldonza, se la describe y se dice que parece hija de los de Mendoça, lo
que puede ser una referencia a doña Marina de Mendoza, esposa de Diego y de Juan Arias de
Ávila, que era una hija no legítima del primer duque del Infantado y así, al tiempo, era y no
era Mendoza, pero también puede ser una alusión a la vinculación que los Arias tenían con la
noble familia de Guadalajara; de Aldonza también se dice que no tenía la figura de la madre
que la ayudase a casar, como efectivamente ocurrió con doña Marina, con lo que el tiempo iba
pasando sin hacerlo; la novia recibe un regalo de su tía que bién de Segovia.
- Con posterioridad a la descripción del hijo de los novios, Cota comienza la de un
hombre, su padre, que parece identificarse o bien con el padre de la novia, ya casada, o bien
con su marido y padre del recién nacido; sin embargo, en una estrofa posterior figura junto
con el novio, con lo que parece que es el padre de este último, vendiendo productos en el
Azoguejo de Segovia, según F. Cantera. De él dice que sacaba provecho de cualquier acción,
que vendía fongos y salsa, y que si podía cobraba dos veces el mismo artículo; rápidamente se
le vio como especiero vinculado al rey, en el año setenta en una versión o en el cincuenta en
otra, ya fue arrendador, al año siguiente arrendando carne y pescado y en el 1472 ó 1452
engañando el autor y ese padre a un tercero, de lo que debería acordarse Aldonza. Este rápido
ascenso concuerda mucho con los pasos que dio Diego Arias, el Contador, para alcanzar la
138CANTERA
139CANTERA
BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, pp. 74-8.
BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, pp. 74-8; p. 67 para la datación y la obra de Antón de
Montoro.
140CANTERA
BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, pp. 111-29.
70
alta situación que consiguió junto al rey Enrique IV, pero no concuerda con la vida de su hijo
Pedro, al que siempre se ha otorgado la paternidad del novio.
Después de estas puntualizaciones hay que tener en cuenta que las obras literarias se
permiten licencias en las que el tiempo real no existe y así se pueden mezclar personajes de
distintas épocas en uno sólo que sirva a los fines que se haya propuesto el literato.
En su estudio sobre el Epitalamio F. Cantera incluyó el análisis de unos versos de
Antón de Montoro contra Cota141; en ellos se observa lo siguiente, en primer lugar,
Pues fendo tales proçessos/ no muy dignos de loores,/ estimados por exçesos,/ hazéis
remover los huesos/ de vuestros antezesores;/ que dirá quien vos oyó/ con aquel
gemido fuerte/ lo que el águila habló:/ que de sus alas salió/ de quien resçiuió la
muerte142.
La figura del águila no puede por menos de recordar la que tenían los Arias de Ávila
en su escudo que se vio reflejada en anónimas coplillas. Llama la atención la referencia a la
traición de la familia que recuerda el texto que ya hemos visto, donde se recogía el comentario
de la reina del que F. Cantera se sirvió para decir que dicha señora conocía el parentesco entre
las familias y que aludía a una frase de la Biblia: Los enemigos del hombre serán los de su
propia casa (Mateo, 10, 36)143. En este sentido, puede estar relacionado con el testamento de
1503 de Juan Arias de Ávila, futuro conde de Puñonrostro, donde él dice a su hijo que no deje
ninguna de sus fortalezas en tenencia nin en otra manera a ningún pariente ni deudo suyo
porque nunca de ello vy jamas buen exenplo nin le ha avido en estos reynos de Castilla 144.
En segundo lugar llaman la atención los versos dedicados a Pedrarias 145:
Y si me dezís por qué/ tan locamente me fundo,/ mi señor, yo os lo diré:/ que el señor
Pedrarias fue/ el fénix de aqueste mundo;/ nosotros en general,/ quien más hazen de
valía/ buena aguja y buen dedal,/ gran bamasto y buen retal,/ botica de espeçería.
Es una referencia a un personaje de carne y hueso que se identifica con nombre y
apellido para ponerle por encima de otros muchos, lo que indica que ha habido un ataque
directo contra él por parte de Cota, y se habla de él en pasado, lo que lleva a situar la obra de
Montoro con posterioridad a 1476, data de la muerte de Pedro.
En tercer lugar se dice de Cota146:
Varón de muy linda vista,/ a quien el sauer se humilla,/ quien a prudençia
conquista,/ dizen que sois coronista/ del señor Rey de Çeçilla;/ mas no vos pese,
señor,/ porqueste golpe vos den;/ sé que fuerades mejor/ para ser memorador/ de los
fechos de Moysén.
141CANTERA
BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, pp. 132-141.
BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, p. 136, versos 111-120.
143CANTERA BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, p. 76.
144A.C.P., PU. 122-10, 1503, septiembre, 6. Torrejón.
145CANTERA BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, p. 138, versos 161-70.
146CANTERA BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, p. 141, versos 241-50.
142CANTERA
71
F. Cantera Burgos dice que Montoro no está muy enterado de la vida de Cota al decir
que era cronista de Fernando de Aragón, que tenía ese título siciliano antes de subir al trono
de Castilla; también señala que esta obra debió ser la contestación a otra del autor del
Epitalamio, pero no a ese poema burlesco 147.
La lectura del texto, sin embargo, hace de ese supuesto oficio una burla, quien sabe si
por el carácter de descendiente de conversos de Fernando de Aragón, o por alguna proximidad
de Cota a la opción de Isabel de Castilla al trono castellano antes de 1474, cuando era reina de
Sicilia por su matrimonio con Fernando o, incluso, por afinidades de Montoro con el bando
aragonesista.
De todas maneras parecen indicios suficientes para suponer que esta contestación es
anterior al Epitalamio, sobre todo si admitimos que el fallecimiento de Montoro se produjo
sobre 1480, mucho antes de que se produjera ninguna boda en la tercera generación de los
Arias, si bien algunos estudios sitúan el deceso entre 1483 y 1484, con lo que se volvería a la
fecha de la boda de Juan Arias y doña Marina de Mendoza148.
Estas reflexiones llevan a constatar el peligro de tomar al pie de la letra
construcciones literarias, si no se analizan junto a otro tipo de documentación conocida en el
tiempo real de escritura de la obra. Cuando se recurre a la Literatura como fuente no hay que
perder de vista que un texto de este tipo jamás puede tomarse como base de conocimiento
histórico directo, ya que mientras la Historia intenta llevar a la comprensión objetiva de un
hecho, la Literatura busca provocar una reacción subjetiva en el lector; no quieren decir estas
palabras que no sea muy sugerente el estudio de las fuentes literarias para percibir cómo veía
una sociedad histórica determinados temas dentro de un contexto concreto, pero no se puede
reducir la verdad de unos acontecimientos a una obra literaria sin contrastar con otras fuentes.
Así pues, en cuanto al Epitalamio no se puede asegurar nada, pero quedan planteadas
incógnitas para futuras investigaciones. Su interés para esta memoria radica en la repercusión
posterior que ha tenido como fuente de acercamiento a los Arias.
1.3. Las declaraciones del proceso inquisitorial a partir de 1486.
El, por muchas razones, complejo proceso inquisitorial incoado contra algunos
miembros de la familia Arias Dávila, aporta, entre otras cosas, variados datos acerca de
parientes de Diego Arias y de Elvira González.
De esta manera, los nombres de Ysaque Abenaçar o de Simuelico, atribuidos al niño
que estaba llamado por el destino a desempeñar el cargo de Contador mayor, han sido para mí
un punto de partida de un camino realmente dificultoso, puesto que no existen en los
documentos conocidos personas con esa forma de identificación ni en Ávila, ciudad con la
147CANTERA
148
BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, p. 68.
COSTA, M., “El poeta y bufón Antón de Montoro: algunos aspectos dramáticos de su poesía”, p. 47.
72
que los Arias tuvieron tantas relaciones, ni en Segovia, razón por la que busqué otras grafías
similares de los sonidos del hebreo. Veámoslas.
1.3.1. Los posibles parientes judíos de Diego Arias de Ávila.
A) Del niño Simuelico.
De Diego Arias se dijo en el proceso inquisitorial que se llamaba Simuelico antes de
convertirse al cristianismo a los seis o siete años, y que ese cambio se habría producido
cuando vino fray Vicente Ferrer 149. En Segovia en 1487 vivía un judío, Simuel Abenxuer, que
al convertirse pasó a llamarse Diego López e igualmente está documentado Simuel Abulafia
que pasó a ser Diego Gómez de Toledo 150. Estos datos que en principio no tienen
trascendencia, pueden llegar a tener interés si fuese cierto, como mantienen algunos sefarditas
actuales, que los judíos, al convertirse, buscaban un nombre cristiano cuyas letras,
equivalentes a números en la cábala, sumasen la misma cifra. Así con el futuro Contador
serían tres Simuel que pasan a ser tres Diego, escaso número de muestreo que no permite
ninguna aseveración.
La teoría no puede ser abandonada totalmente dado el estudio de Umberto Eco sobre
la pansemiótica cabalística en el que figuran dos ideas que resultan especialmente
interesantes; en primer lugar, expone cómo para algunas corrientes cabalísticas existe una
técnica de lectura de la Torá llamada gematrya basada en que en la lengua hebrea cada
palabra tiene un valor numérico que es el resultado de la suma de los números representados
por cada una de las letras. Se trata de hallar palabras con sentido diferente pero que tengan
el mismo valor numérico, de este modo se investigan analogías que se producen entre las
cosas o ideas designadas151. Si la asunción de nombres por parte de los nuevos cristianos
estaba basada en repetir la cantidad judía, entonces sí podríamos dudar de la sinceridad de las
conversiones, aunque hubiese que añadir matizaciones personales; surgirían numerosos
interrogantes, ya que deberíamos tener en cuenta quién era la persona que escogía el nombre
cristiano, si el neófito o quizá un experto en cábala y, por tanto, qué grado de conocimiento
cabalístico tenía el individuo antes judío; esto nos hablaría también de la edad en que se
produjo el cambio de religión; igualmente, se plantearía qué redes de conexión se mantenían
después de las conversiones con los grupos dirigentes de la comunidad judía y con el conjunto
de la misma, si bien esta pregunta es básica para cualquier personaje que haya pasado de un
grupo social a otro, ya esté determinado por la religión o no. Cabría asimismo preguntarse
durante cuántas generaciones se puede rastrear la influencia de la cábala en una familia nueva
cristiana -parece bastante probable que a la tercera ya llegase poco, si tenemos en cuenta lo
149CARRETE
PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (76) y (162), estos datos los ofrecen judíos, uno de ellos
del círculo de Abraham Seneor. Volveremos sobre esta cuestión en el capítulo dedicado al proceso inquisitorial.
150Respectivamente RUIZ HERNANDO, J. A., La Aljama, p. 40 y GÓMEZ MENOR, J.C., “La rama conversa
de la familia Abulafia”, narra las vicisitudes de los Gómez de Toledo o Gómez de Castro.
151ECO, U., La búsqueda de la lengua perfecta, pp. 33-9, en especial, 35.
73
que nosotros mismos hemos perdido del conocimiento de la vida de nuestros propios abuelose incluso podemos plantearnos si tuvo influencia, no ya en grandes figuras religiosas, sino en
la religiosidad popular con sus pequeñas costumbres y advocaciones.
Esto último estaría conectado con el segundo concepto que recojo del trabajo de U.
Eco; en el tratado del Libro de la Creación, escrito entre los siglos II y VI, se dice que Yahvé
creó el mundo con las permutaciones de las diez sefirot y las veintidós letras del alfabeto y
reproduce: Las veintidós letras fundamentales las puso en una rueda como si fuesen muros 152.
Esta rueda hace recordar la que acompaña a la representación de Santa Catalina de Alejandría,
lo que tiene su importancia porque en el estudio que está realizando María Dolores DíazMiguel Moraleda sobre las familias segovianas del Río y de la Hoz, descendientes de judíos,
ha llamado la atención sobre la vinculación entre dichos judeoconversos y la devoción a dicha
santa, cuya leyenda narra que, como es bien sabido, fue trasladada al monte Sinaí cuando ya
la habían martirizado, es decir, fue devuelta a uno de los lugares sagrados para la religión
judía, y por tanto, parece recordar el afán del retorno a Jerusalem. Quizá si se puede asimilar
también la rueda de esta santa mujer a la que forman las veintidós letras cuyas permutaciones
dan lugar a todas las palabras, y por tanto al Saber, estaríamos entonces ante unos
judeoconversos que buscan como patrona a una mujer que tiene a su lado la rueda del
conocimiento y que pudo volver, aunque fuese ya muerta, a tierra sagrada para los hebreos, es
decir, nos encontraríamos ante unos recién llegados a una religión dentro de la cual se acogen
a unas formas de religiosidad que si bien tienen una apariencia estrictamente ortodoxa, poseen
para ellos un significado que les recuerda y relaciona con las enseñanzas y anhelos que habían
dejado atrás. No sólo los del Río tendrían muy en cuenta a esta santa; Pedro Arias de Ávila,
hijo del fundador del linaje y famoso por sus intervenciones militares, como veremos más
adelante, poseyó una espada ancha con una rueda de Santa Cathalina señalada en ella,
guarnecida con una guarnicion plateada, que pasó a su hijo Juan, futuro primer conde de
Puñonrostro, el cual a su vez la legó como parte de mayorazgo a uno de sus hijos, Juan Arias
Girón153. Como veremos más adelante, los Arias de Ávila tenían unos familiares apellidados
Rueda, hecho que quizá también pudiera relacionarse con la fusión cristiano-judía que se
establece en las líneas anteriores.
De todas formas, la transposición de números de los nombres judíos a cristianos y del
culto a determinadas advocaciones debería de poder comprobarse con estadísticas que nos
acercasen a la comparación de los nombres judíos y cristianos que llevaron las mismas
personas, a la religiosidad de determinadas familias, etc.; por el momento dicha tarea
sobrepasa los objetivos del presente trabajo.
B) Ysaque Abenaçar.
152ECO,
U., La búsqueda de la lengua perfecta, pp. 35 y 36.
Consejos, leg. 4807, 1515, abril, 15. Fortaleza de Torrejón de Velasco, mayorazgo fundado por Juan
Arias Dávila en su hijo no primogénito Juan Arias Girón.
153A.H.N.,
74
En una declaración un testigo afirmó que Diego Arias se había llamado Ysaque
Abenaçar154. Se ha especulado con que se produjo el cambio de dicho nombre judío al de
Diego Arias Dávila al seguir la costumbre de tomar el apellido de los padrinos del bautismo por tanto, entrada al cristianismo-, que eran una familia de nobles, cristianos viejos, oriundos
de las montañas leonesas155. Con ello se conseguiría una nueva fusión, hasta ahora no escrita,
de las Leyendas Áurea y Negra: el origen es judío pero está relacionado con unos pretendidos
nobles leoneses; el problema está en la falta de base documental para demostrar la existencia
de esos Arias Dávila leoneses y los hilos que unían a Ysaque Abenaçar con ellos. Sin
embargo, resulta sugerente que en septiembre de 1501 los reyes comunicasen al valle e tierra
de Argüello que el corregidor de León, Pedro Arias Dávila -el futuro gobernador en América
y nieto del Contador-, iba a proveer de persona que impartiera justicia en esa zona cada vez
que fuera necesario 156; este hecho no prueba nada pero es llamativa la relación que se
establece entre dicho corregidor y una zona entre León y Asturias de la que ya se había dicho
que provenía su familia.
El problema de localizar al mencionado Abenaçar o a alguien próximo a él, me llevó
a revisar estudios sobre judíos abulenses; en ellos figuran los siguientes personajes cuyos
apellidos podían resultar similares al que se adjudicaba a Diego Arias 157:
- Abraham Abenhacen en 1448 158. Una persona con este nombre fue expulsado de su
casa por impago en 1480, figurando como morador en Villanueva de Sancho Sánchez
(Ávila)159.
- Ysaque Abén Haçén, arrendador de tercias en 1449. Está documentado en los años
1448 y 1449, su hermano era don Çulema Abenax y puede estar emparentado con don Davi
Abenace160.
- Jacó Abén Haçén en 1483.
- Abrahén Abenaçay, hijo de don Simuel, en 1451 161; en 1465 ya aparece como rabí
154
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (183).
GARCÍA, Mª del C., Un linaje de conversos en tierras americanas: (los testamentos de Pedrarias
Dávila, gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua), (citado: Un linaje de conversos), p. 18.
156 A.G.S., R.G.S., fol. 87, 1501, septiembre, 20. Granada.
157La base de este listado es TAPIA, S. de, “Los judíos de Ávila en vísperas de la expulsión”, pp. 166 y 169, por
tanto ésta será la referencia documental si no se añade otra nota.
158JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, S. y REDONDO PÉREZ, A., Catálogo de Protocolos Notariales del Archivo
Histórico Provincial de Ávila (Siglo XV), (citado: Protocolos A.H.P. Áv), I, doc. nº 336, 1448, noviembre, 5.
Ávila.
159LEÓN TELLO, P., Judíos de Ávila, doc. 342, 1480, noviembre, 23.
160LEÓN TELLO, P., Judíos de Ávila, docs. 160, 161, 165, 167, 168, 173, 181 y 198; en doc. 1439 se
documenta a don Çulema Abenaex, vecino de Ávila, como arrendador y recaudador mayor de las salinas de
Atienza.
161JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, S. y REDONDO PÉREZ, A., Protocolos A.H.P. Áv., I, doc. nº 1531, 1451, enero,
28. Ávila.
155MENA
75
y en 1474 como cantor de la aljama 162; continúa como cantor y rabí en la aljama en 1483.
- Mosé Hazay, vecino de San Martín de Valdeiglesias, que tenía en 1480 un hermano
cristiano vecino de Ávila, Juan de San Martín163.
- Simuel Abenaçay en 1483.
- Yuçef Azay (Hazay o Hasday), curtidor en 1488. Como don Yuçe Hasay se databa
ya en 1470164.
Llama la atención que un Ysaque Abén Hacén sea arrendador de tercias en una época
en la que Diego Arias ya trabajaba en la administración real y también que hubiera un Simuel
Abenaçay en fechas próximas al comienzo del proceso inquisitorial, con lo que estas personas
podían ser conocidas por los testigos inquisitoriales y ser confundidas sus personalidades por
alguna razón.
Entre todos los testimonios de dicho proceso sólo uno pertenece a Salomón aben
Haçar, colchero, hijo de don Abraham, del mismo oficio, vecino de Valladolid en 1490 y
donde ya residía en 1450, fecha de los hechos relatados, de los que sólo se desprende la
amistad entre don Abraham y Diego Arias165.
Como se ve, hasta aquí solamente se encuentran noticias muy vagas sobre apellidos
similares, sin embargo, ha surgido una nueva línea mucho más fructífera. En la publicación
del proceso incoado a los Arias se denomina Ysaque Abenacar a Diego Arias, estableciéndose
una diferencia, la c por la ç, con la que solía aparecer en la bibliografía 166. La importancia de
este hecho radica en la similitud gráfica entre la c y la t que todos hemos observado en
muchas ocasiones y que ha llevado, por ejemplo, a la transcripción de Camaño por Tamaño,
en el apellido de este conocido judío abulense 167. Teniendo en cuenta esto, resulta que sí
existieron numerosos Abeatar pero no Abeacar. Queda constancia de varias personas con este
apellido en la corona castellana, como un sevillano Jacob Abeatar en 1485, que fue acusado
de cercenar la moneda; los zamoranos Simuel, morador y propietario de bienes inmuebles en
esa ciudad en 1420; Emanuel, en 1485 sastre judío, marido de Reina, que vendió unas casas
en junio de 1492; el rabí Ça Abinazar, arrendador de la renta del sello de los paños en 1484;
Yuçe Abenahatar, sastre en 1460, quizá la misma persona que Rabí Yuçe Abenazar
documentado en 1483; o Ça Abenazar, vecino de Valencia de don Juan, que marchó en 1492
dejando deudas a Martín Alonso Cota, Martín Alonso de la Trinidad y Juan Álvarez Romano,
vecinos de Toledo; pero mucho más cercanos al ámbito de los Arias están los judíos de Ávila,
162LEÓN
TELLO, P., Judíos de Ávila, p. 14 y docs. 208, 251, 255, 293 y 294.
TELLO, P., Judíos de Ávila, docs. 330 y 383.
164LEÓN TELLO, P., Judíos de Ávila, doc. 275, 1470, marzo, 5.
165CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (169).
166CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (183).
167MARTÍN RODRÍGUEZ, J. L., Documentación Medieval Abulense en el Registro General del Sello (30-X1467 a 18-IX-1479), I, pp. 93-4, 129-131, 142-7 y 220-2.
163LEÓN
76
entre quienes figura en 1481 y en 1483 Ysaque Abeatar, cuyo apellido aparece también como
Abenatar y Abencetar168. Con la última forma se encuentra en 1393 a Davy Abencetar, hijo de
Abraham Abencetar, que tomó a censo unas casas del cabildo en Caldeandrín, casas que en
1403 y 1404 tenía su hijo don Simuel y que fueron traspasadas por Alfonso Rodríguez en
1492 a Mose Alfayán169. Es lógico unir a esta penúltima persona con la figura de Alfonso
Rodríguez Abeatar, vecino de Ávila, documentado actuando en esa ciudad en compañía de
otros muy probables judeoconversos entre los años 1448 y 1451 como procurador para
pleitear y sustituir, y citado en muchas ocasiones como escribano del rey y en alguna como
hijo de Juan Rodríguez Abeatar170.
Los Abeatar tampoco faltan en Segovia; en la ciudad se documenta viviendo en la
plaza de San Miguel entre 1389 y 1400 a Çag Abeatar, padre de Abraham Abeatar, en esa
misma parroquia en 1400 y 1410 a don Yuçaf Abeatar, a quien se llama lencero, que puede
ser familiar de Abiatar, jubetero, que vivía en esa colación entre 1431 y 1438 e incluso del
Abeatar que tenía una casa en la plaza de esa iglesia entre 1441 y 1448 y otra en la judería 171.
No se sabe dónde vivía en 1419 Yudá Abenatar Colodrillo, quizá sea el mismo Yuda
Abenatar que se localiza en 1449 también en Segovia 172.
No sólo la capital segoviana dispone de estudios sobre su aljama: Pedraza de la
Sierra, villa cuyo señor entre 1410 y la segunda mitad de 1430 fue Pedro Núñez de Herrera,
tenía entre 1422 y 1430 una comunidad interesante por muchos motivos que iremos viendo;
estaba compuesta por unos 50 vecinos mayores de edad entre los que abundaban los pequeños
comerciantes de grano, lino, tejidos, lana y pieles, y contaba con una sinagoga y una
carnicería de los judíos, arrendada en 1421 por Yoçe Galhon, quien también se encargó
durante un tiempo de recaudar las monedas del Rey; estaban asentados en la calle que iba
desde la puerta de la muralla hacia la iglesia de Santa María, que se llamaba de Mediavilla y
que, al parecer, puede coincidir bastante con la actual del Matadero. Sus principales vecinos
eran: don Mosé de Cuellar, su mujer doña Clara y sus dos hijas; don Mosse Beatar de Ávila y
168MONTES
ROMERO-CAMACHO, I., “Los judíos sevillanos...”, pp. 230 y 246. GARCÍA CASAR, Mª F., El
pasado judío de Zamora, pp. 63 y 79, 65 y 135, 101, y 66 y 128. El apellido tiene en la documentación de
Zamora varias formas Abenatar, Abenahatar, Abenazar, Abinazar y Abenotar, que confirman lo que he expuesto
antes. CANTERA BURGOS, F., El poeta Rodrigo Cota, p. 63. TAPIA, S. de, “Los judíos de Ávila”, p. 166.
LUIS LÓPEZ, C., Documentación del Archivo Municipal de Ávila, doc. 302, pp. 239-249, 1483, febrero, 8.
Ávila.
169LEÓN TELLO, P., Judíos de Ávila, docs. 29, 50, 51 y 52, en esa misma calle habitaban o tenían casas a censo
del cabildo catedralicio don Çag y don Yuçaf Cohen, hijos de don Simuel Cohen, don Yacob Aben Namen, don
Yaco Aben Maçon, don Abraham Buenavida, hijo de don Mosé Buenavida, don Çag Abenhabib, hijo de don
Leví Abenhabib y Yuçaf Abentrigo.
170JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, S. y REDONDO PÉREZ, A., Protocolos del A.H.P.Áv., I, docs. 22, 73, 74, 136,
233, 357, 364, 411, 719, 720, 730, 758, 787, 823, 824 en el que aparece como hijo de Juan Rodríguez Abeatar,
864, 880, 945, 946, 1162 y 1163; II, docs. 1270 y 1612.
171FITA, F., “La judería de Segovia. Documentos inéditos”, pp. 345 y 349; estas y otras noticias en RUIZ
HERNANDO, J. A., La Aljama, pp. 50, 52, 53, 54, 55, 58, 59, 60, 61 y 62.
172RUIZ HERNANDO, J. A., La Aljama, pp. 57 y 30.
77
su mujer doña Vellyda; Yaco del Tarae; Yuto Savaron y Yoçe Abengatiel 173. Todos ellos con
apellidos que también figuran en Segovia y de ahí el interés que ha sido resaltado en
personajes como rabí Samaya, antiguo mayordomo de García de Herrera (señor de Pedraza
desde 1430), o como Salomón Galhón, casado con Jamila, que se trasladaron a Segovia antes
de 1476, su hijo Yuçe, tundidor, y Yuda Molhó, que depusieron todos en el proceso
inquisitorial contra los Arias174.
Gracias a estos nuevos textos se localiza entre 1423 y 1429 a Çag o Isaac Abeatar,
padre de Sento y Yuda Molho, que tuvo como oficio la pañería pero cuyos bienes aparecen
varias veces subastados en almoneda por impago de pedidos e impuestos; su hijo Sento salió
en diversas ocasiones fiador del padre y del hermano 175.
Se ha dicho que Çag pudo ser pariente de don Mosé Beatar o Abeatar de Ávila, ya
citado, hombre de buena situación económica que vivía próximo a la puerta de la villa,
denominándosele incluso el de la puerta, y a quien encontramos realizando transacciones
económicas con vecinos de Segovia, Sepúlveda, Orejanilla y Pedraza entre el 24 de agosto de
1422 y el 12 de mayo de 1425176.
Don Mosé pudiera estar en relación con un homónimo, Mosé Abeatar, judio del
Barco (de Ávila). Este segundo había estado, por lo menos durante 1415, al servicio de
Constanza Sarmiento, viuda de García Álvarez de Toledo, tercer señor de Valdecorneja
(señorío que incluye Piedrahita y el Barco), encargado, parece ser, del abastecimiento de la
casa de la señora177. Por el momento desconozco si estas dos noticias corresponden a la
misma persona, pero la documentación pedrazana insiste en el origen abulense de su vecino.
En esta misma línea de investigación no hay que olvidar que Pedraza pertenecía en
los comienzos del siglo XV al mariscal García González de Herrera, el cual al morir en 1404
dejó dos hijos nacidos de su segunda esposa María de Guzmán, que eran Pedro y Juana Núñez
de Herrera, casada esta última con García Álvarez de Toledo, tercer señor de Oropesa, que
sucedió a su padre Fernán Álvarez de Toledo en 1398 y que era pariente del señor de
Valdecorneja178. Según todo esto, don Mossé pudiera haber pasado de un señorío a otro,
173MUNICIO
GÓMEZ, L., La aljama hebrea de Pedraza, pp. 15 y 27.
GÓMEZ, L., La aljama hebrea de Pedraza, pp. 47-8. Hace referencia a CARRETE PARRONDO,
C., Proceso inquisitorial, pero las declaraciones a las que se refiere son respectivamente (106); (114, 182 y 215);
(184 y 188) y (216), respectivamente.
175MUNICIO GÓMEZ, L., La aljama hebrea de Pedraza, pp. 36 y 72-4.
176MUNICIO GÓMEZ, L., La aljama hebrea de Pedraza, pp. 36 y 71-2.
177CALDERÓN ORTEGA, J. M., “Una aportación documental para el estudio de una hacienda señorial: los
Álvarez de Toledo, señores de Valdecorneja”, pp.180 y 181. AJO GONZÁLEZ, C. Mª, Historia de Ávila y su
Tierra, de sus hombres y sus instituciones por toda su geografía provincial y diocesana, (citado: Hª de Ávila),
XII, p. 384, sitúa documentalmente la muerte de García, señor de Valdecorneja, antes de 1407.
178FRANCO SILVA, A., La fortuna y el poder, dentro de esta recopilación de artículos para las dos familias que
nos interesan, Álvarez de Toledo y Herrera, hay que consultar los siguientes: “Oropesa. El nacimiento de un
señorío toledano a fines del siglo XIV”, “El proceso de señorialización de las tierras de Talavera de la Reina en
el siglo XV. El caso de Cebolla y los Ayala”, “La hacienda de un noble castellano a comienzos del siglo XV. El
174MUNICIO
78
relacionados ambos, de alguna manera, con dos linajes emparentados: El Barco era propiedad
de un Álvarez de Toledo, primo por casamiento de Juana Núñez de Herrera, cuyo hermano,
Pedro de Herrera, ya era señor de Pedraza.
Quizá haya que incluir aquí la noticia que hace al hijo primogénito de doña
Constanza Sarmiento, Fernán Álvarez de Toledo, mayordomo mayor del príncipe don
Enrique de Castilla al tiempo que comenzaba su carrera en la corte un joven Diego Arias de
Ávila con el oficio de mayordomo del heredero de la corona castellana 179. ¿Esta relación pudo
haber existido de una manera más estrecha?
Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que intentar vislumbrar la figura de un
Abeatar más, pero resulta que éste personaje tiene una mujer cuyo nombre y trabajos
conocemos, era doña Vellida y es quien toma las riendas del negocio del marido cuando éste
fallece en la segunda mitad del año 1425, llevándolo desde entonces y hasta 1430, fecha en
que se termina la documentación de Pedraza. De esta manera, aparece haciendo compras,
ventas e, incluso, préstamos encubiertos como los realizados por otro miembro de esa aljama,
don Mossé de Cuellar180. Después de estas noticias no se vuelve a saber de los Abeatar.
Sin embargo, uniendo todas las acusaciones contra Diego Arias encontramos un
mosaico de personajes judíos alrededor del Contador. Son las siguientes181:
- Se llamaba Simuelico, se convirtió a los seis o siete años (76); se convirtió cuando
vino fray Vicente Ferrer (162). Ese vino parece indicar que la conversión fue en Segovia, pero
realmente no sabemos si fue cuando vino a Castilla o a alguna de sus ciudades o villas en
concreto.
- Se llamaba de judío Ysaque Abenacar (183).
- Su madre, judía, se llamaba Vellida; Diego enviaba algunas veces a criados suyos
para que encendieran la lumbre en su casa en sábado (157). Como vemos, el nombre de la
madre más el apellido Abeatar apoyan la idea de que esta pareja que vivió en Pedraza
mariscal García González de Herrera” y “El mariscal García de Herrera y el marino don Pedro Niño, conde de
Buelna. Ascenso y fin de dos linajes de la nobleza nueva de Castilla”. Sin embargo para una rápida localización
de los personajes en las dos ramas del linaje ver COOPER, E., Castillos señoriales de Castilla. S. XV y XVI,
(citado: Castillos señoriales), I, cuadro genealógico entre las pp. 484 y 485.
179 CALDERÓN ORTEGA, J. M., “Los riesgos de la política en el siglo XV: la prisión del conde de Alba
(1448-1454)”, pp. 41-42, para Álvarez de Toledo como mayordomo mayor. A.M.Sg., leg. 19-69 (2), 1441,
octubre, 2. Burgos para el cargo/oficio de Diegarias.
180MUNICIO GÓMEZ, L., La aljama hebrea de Pedraza, pp. 40-1 llama la atención sobre las ventas-préstamos
que hacía Cuellar. PRETEL MARÍN, A., La consolidación de una oligarquía (Linajes de Albacete a finales de
la Baja Edad Media), p. 25, nos dice cómo entre finales del siglo XIV y principios del XV encontramos en
Albacete mercaderes que venden sus ganados y paños con pago aplazado y logran esquivar las leyes contra el
logro; un indicio evidente de la acumulación de capitales y de la aparición de fórmulas modernas de un
capitalismo incipiente. Es una lástima que la documentación de Pedraza en la que doña Vellida aparece haciendo
esas ventas a pago aplazado sea tan escasa.
181 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial; es preciso recordar que figuran entre paréntesis las
declaraciones de los testigos con el número asignado en esta magnífica obra.
79
pudieran ser los padres de Diego Arias.
- Tenía una hermana judía, doña Cinhá (23 y 73 valgan como ejemplo de varias
referencias) y otra, innominada, conversa en Arévalo, casada con Juan Álvarez (168).
- Doña Rael, judía de Ávila, llevaba a Diego, cuando era judío, a rezar y le cuidaba
(229), había sido su ama (230).
- Cuando era un muchacho judío iba a la sinagoga el sábado a rezar cantando unas
oraciones (219).
De estas deposiciones se puede deducir que hay una ausencia de la figura del padre
en la vida de Diegarias, que su madre, Vellida, vivía sola en Segovia cuando él ya tenía una
posición económica que le permitía tener criados y que la conversión pudo ser posterior a que
él tuviera siete años, que es cuando los niños judíos comienzan sistemáticamente su
formación religiosa. Merece la pena reflexionar sobre porqué no se convirtieron ni la madre ni
doña Cinhá; puede que la madre no sintiera ningún interés por el cambio y que la hermana
estuviera ya prometida a un judío, pero entonces cómo es posible que Diego Arias, convertido
de jovencito al cristianismo, siguiera conviviendo con sus padres judíos; por otro lado, se
menciona la existencia de esa hermana conversa en fecha imprecisa. Estas cuestiones alteran
los conocimientos que de él como individuo tenemos hasta ahora y que trataremos más
adelante.
Hasta aquí podemos aventurar que los padres del futuro gran hombre pudieran ser
don Mossé Abeatar, que vino de Ávila, y doña Vellida, que vivieron en Pedraza de la Sierra y
que al desaparecer el marido muy pronto por fallecimiento, no llegaron a conocerle los
segovianos. Esta hipótesis se apoya en el proceso inquisitorial donde también figuran entre los
testigos personas de Pedraza, o relacionados con esa villa, como se ha visto, y nunca se
menciona al padre. Incluso, podemos preguntarnos si no son unas pruebas más de la
descendencia del Mosse Abeatar de Barco de Ávila y luego de Pedraza, por una parte, que se
mantenga ese de Ávila en el apellido; por otra, que los orígenes que le dan las crónicas estén
relacionados con la venta ambulante por distintos pueblos, venta que realizaba doña Vellida
desde Pedraza, siendo así que las actividades comerciales de la familia pudieron enseñar al
joven las tácticas mercantiles, lo que luego le valdría para su vida como regidor por los
hombres buenos pecheros e, incluso, para acatar las órdenes reales de acudir a las ferias de
Medina del Campo; por último, acerca del hecho de que Diego Arias parece que ayudase a la
liberación de Fernán Álvarez de Toledo, IV señor de Valdecorneja y I conde de Alba, que
estaba preso en Segovia por orden de Juan II; C. Mª Ajo González sospecha que la liberación
tenía que ver con bienes entregados por don García, hijo de Fernán, al Contador mayor y a
don Enrique de Castilla que, en cuanto llegó al trono, dio la orden de libertad 182.
182AJO
GONZÁLEZ, C. Mª, Hª de Ávila, XII, p. 395.
80
Otra relación con el conde de Alba fue establecida en 1457, cuando el Marqués de
Villena organizó un equipo de gobierno para el reino castellano entre cuyos miembros
figuraban tanto Álvarez de Toledo como Diego Arias 183.
Incluso después de la muerte del Contador las dos familias tienen conexiones: hasta
el verano de 1467 el de Alba había figurado en el bando enriqueño, pero como el rey prefirió
a los Mendoza para depositar a su hija como rehén, García Álvarez de Toledo pasó a los
alfonsinos184; curiosamente, unas fechas más tarde los hijos de Diego Arias consuman una
traición a su legítimo monarca: entregan la ciudad de Segovia al rebelde don Alfonso de
Castilla y a sus hombres.
De todas formas surge la pregunta de por qué no se citó en el proceso inquisitorial a
ningún miembro de la familia hebrea del Contador, o, por lo menos, a los judíos abulenses y
segovianos con ese apellido. Con todo esto se queda a la espera de que nuevas investigaciones
puedan arrojar más luz sobre este problema.
1.3.2. Los parientes de Elvira González.
Como es bien sabido, Elvira González fue la mujer generadora del linaje de los Arias
Dávila. La fuente en la que más habitualmente se ha bebido para dilucidar acerca de su
familia de origen, han sido las testificaciones en el proceso inquisitorial. Según éstas Elvira
González se llamó Clara185. En ella se localizan los titubeos que tienen algunos testigos a la
hora de establecer las filiaciones de Elvira, que trataremos de enumerar186:
- La madre: Urosol (14) o Clara187 o Catalina González (240)188, casada con Ruy
Díaz (6), como se ve, sorprenden los nombres diferentes que recibe esta persona y que sólo
sea llamada así en las preguntas de abono, ya que antes los testigos se referían a ella como la
de Ruy Diaz. Sería tendera en la plaza de San Miguel (238), o especiera (242
- Hermano: Ruy Díaz, vecino de Turégano, donde residió con su esposa, aunque
después se le sitúa en la colación de San Martín en Segovia 189; se les acusó de dar dinero para
183AGUADO
GONZÁLEZ, J. y MORÁN MARTÍN, R. “Papel del Marqués de Villena en la formación del
señorío de Osuna”, p. 21.
184MORALES MUÑÍZ, D.-C., “Las confederaciones nobiliarias en Castilla durante la guerra civil de 1465", pp.
462-3.
185 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, para evitar la prolijidad de las notas van entre
paréntesis las referencias a las declaraciones de testigos según el número que les otorgó este autor .
186 La siguiente filiación está basada en la establecida para estos personajes por C. Carrete Parrondo.
187 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (6) n. 6 le atribuye el nombre de Clara.
188 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, p. 29.
189 No hay que confundir a este personaje con un homónimo, perteneciente a la familia de los Mendoza, que
había tenido las casas donde luego, según la bibliografía segoviana, Enrique IV hizo el palacio real de Segovia;
sobre la posesión de los edificios AZCONA, T. de, Isabel la Católica, I, p. 105. Recordemos que según
COLMENARES, D. de, Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla
(citado: Hª de Segovia), II, cap. XXX/IV, p. 12, la presencia y propiedades de los Mendoza y su madre doña
María de Luna en Segovia eran numerosas, por lo que Pacheco y su hermano Girón planearon en 1445 entre
otras cosas que el príncipe don Enrique desocupase a Ruy Díaz de Mendoza unas casas donde siempre vivía,
81
el aceite de la sinagoga (88). Tuvo una hija llamada Constanza que figura en los testamentos
de Elvira y de su hija Isabel. Es muy interesante reseñar que Turégano pertenecía a la mesa
episcopal y, por tanto, estaba bajo administración de don Juan Arias de Ávila desde 1461.
- Hermanas:
- Leonor González: Se habría convertido junto con Elvira cuando tenían unos
10 años, para casarse unos ocho más tarde; esta similitud en las fechas parece indicar una
edad muy similar a la de la mujer del Contador; un hijo de Leonor, Juan González de
Buitrago, era juez y canónigo en la Catedral de Segovia (81) 190. Quizá estén relacionados con
un Gomes de Buytrago, escribano público y vecino de la villa de Turégano en 1494, dada la
implicación de ese lugar con el obispo 191; o con Alonso González de Buitrago que, siendo
marido de Juana Ortiz, casó en 1505 a su hija Francisca de Buitrago con Francisco Aguado,
hijo del doctor Sancho García del Espinar, al que se supone igualmente la conversión192. Es
mucho más dudosa la relación con un Diego González de Buitrago, escribano de cámara, hijo
de Diego González de Daroca193, con un Francisco González de Buitrago, vecino a Santa
Eulalia, que tenía 80 años cuando testificó contra los Arias (117) o con Antonio de Buitrago,
que tuvo que pagar a finales del siglo XV las habilitaciones por su mujer y sus cuatro
cuñados, todos ellos hijos de maestre Nicolás, quemado 194; sin embargo, Antonio de Buitrago
figura en la lista de cofrades del hospital de Diego Arias de Ávila que elaboró el obispo don
Juan en 1494195.
sitio incluso hoy en la iglesia mayor desde las gradillas a la puerta de San Frutos; naturalmente se refiere a la
actual Catedral y a su entrada próxima a la Plaza Mayor de la ciudad. Parece que le desocupó de las de San
Martín también.
En Madrid están documentados unos personajes llamados también Ruy Díaz pero nada indica que esas noticias
estén relacionadas con el hermano de Elvira González; serían uno alcalde de la villa entre el 5 de septiembre de
1452 y diciembre de 1456, y otro escribano a 15 de febrero de 1460; ver en PUÑAL FERNÁNDEZ, T., El
registro de la documentación notarial del concejo de la Villa y Tierra de Madrid (1449-1462), doc. 816, doc.
5056 y doc. 6054.
190 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (81), lo dice el sobrino de Elvira maestre Jerónimo de
Paz. Recordemos que Leonor vivía en Buitrago, posesión de los Mendoza.
191 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, “Encabezamiento de alcabalas en Segovia y su episcopalía (1495-1506).
Innovaciones fiscales y reacción social”, (citado: “Encabezamiento”), p. 267, documenta las funciones de esta
persona.
192 A.C.Sg., G-137, 1505, julio, 30. Segovia. ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia en tiempos de
Enrique IV (1440-1474), (citado: La Corona y Segovia), pp. 77, 85 y 96 ofrece información sobre Sancho García
del Espinar, la noticia sobre el matrimonio de su hija Inés con Francisco Arias de Ávila ya había sido publicada
por LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, II, pp. 62-4; las vinculaciones de la familia Espinar con
prácticas judías en esta obra, I, pp. 292 y ss. ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia. La Ciudad y su tierra a fines
del Medievo, (citado: Segovia), pp. 684-8, aporta las habilitaciones de varios miembros de una familia Espinar
que vivía en Riaza (Segovia).
193RODRÍGUEZ GARCÍA, D., Documentación de Don Alfonso de Trastámara en el Archivo General de
Simancas (1460-1468), (citado: Don Alfonso), 1465, agosto, 22. Valladolid. Se nombró escribano de cámara y
escribano y notario público a Diego González de Buitrago, con 8.400 mrs de ración y quitación.
194 ASENJO, Mª, Segovia, pp. 684-8. FUENTENEBRO ZAMARRO, F., Segovianos en el descubrimiento de
América, p. 275, sitúa a Antonio de Buitrago, vecino de Segovia, hijo de Antonio de Buitrago y de Ana Lizano,
pasando a Nueva España en 1554, como criado del arzobispo fray Alonso de Montufar, dominico.
195 A.H.P.Sg., Varios-Velarde, 26/2, 1.494, diciembre, 8. Roma.
82
- Cinhá o Leticia (125), (81), mujer de maestre Ysaque, (5), sastre (236);
aparece en otros testimonios como prima hermana de Elvira (83). Ambos tuvieron como hijos
a:
- R. Mosé o Jerónimo de Paz (81), casado con María de Paz, (23),
tuvieron al menos una hija, Elvira de Paz, por la cual su cuñado Alfonso Najara pagó
habilitación196.
- David Çalema o Çalama (125).
- Çidbuena, casada con Simuel de Vidas, (53).
- Clara o Jamila o Urosol (75), (125), (81), casada con Frayme de Vides;
aparece también como prima hermana de Elvira (182). Tuvieron como hijos a:
- Luna (81); aparece como hermana de Elvira (62), según el mismo
testigo que en la (81) dice que es sobrina, lo llamativo es que dicho testigo es primo de doña
Luna; casada con Mosé Çaragoza (73); una hija suya sería Urosol (134), casada con Abraham
Galhon, el cojo, (134)197.
- Jamila (114) o Rica (191), casada con Rabí Salomón de Pedraza,
físico, hijo de Rabí Ynzé; un hijo de Jamila y Salomón fue Hince Galhon (188).
- Simuel de Vides, casado con su prima Çidbuena (53), (114).
- Ynze de Vides, cuyo hijo era Mayr de Vides (152)198.
- Vellida, casada con Rabí Ça Cohen (154)199.
- Habibe de Vidas (182).
- Jacob (128).
- La madre de Diego de Rueda, cuyo nombre no se especifica, es mencionada
como hereje junto a Elvira, no se sabe si por ser su hermana. C. Carrete opina que pudiera ser
así porque el obispo don Juan Arias consideraba a ese Rueda su primo (8); en este punto no se
puede olvidar que esta palabra puede ser un tratamiento entre iguales dentro de un estrato
social o incluso una consideración de parentesco religioso cristiano exclusivamente, tal y
196
ASENJO, Mª, Segovia, pp. 684-8.
TAPIA, S. de, “Los judíos de Ávila en vísperas de la expulsión”, p. 172, documenta en esa ciudad en 1483 a
Abraham Galfón y Mosé Galfón, que quizá estén relacionados con esta persona. GITLITZ, D. M., Los Arias
Dávila de Segovia: entre la Sinagoga y la Iglesia, (citado: Los Arias Dávila), p. 118 hace rabino a Abraham
Galhón, casado con Urosol en 1465.
198 CASTAÑO GONZÁLEZ, J., Las comunidades judías en Sigüenza, pp. 60-1, sobre esta persona y los
intereses de su familia en esa zona desde 1450.
199TAPIA, S. de, “Los judíos de Ávila en vísperas de la expulsión”, pp. 158, 160, 169-70, documenta a varias
personas con el apellido Cohen en esa ciudad y las formas Isaq, Çag y Ça del nombre Ysaque; en 1483 don
Ysaque Cohén, sin que aparezca reseñada su profesión, aportó en un préstamo pedido a Ávila 2.100 mrs, una
cantidad muy superior a la media, 791 mrs. Es muy probable que sea la misma persona.
197
83
como afirma J. L. Martín, ya que los hijos de los padrinos de una persona bautizada eran
considerados sus primos200.
- Primos de Elvira González:
- Jacob Melamed, primo de Elvira González (182), la madre de Jacob era prima
hermana de Elvira, porque los padres eran hermanos (75); esa mujer casó a Elvira con Diego
Arias cuando quedó huérfana; Jacob y su esposa tuvieron varios hijos: Mayr Melamed (65)201;
Antonio de Ávila, converso, a quien debemos la noticia de la boda reseñada en este mismo
párrafo (75); Viduena, mujer de don Vidal, mayordomo que fue del Duque, según C. Carrete,
del Infantado (99) y se registra una hija más llamada Jamila, casada con don Salomón
Golohon (182)202.
- Jacob Cohen (193).
- Sobrinos: Además de los ya citados, Ester, mujer de Prex, difunto (81).
De esta manera, en el caso en que se otorgase una total veracidad a las testificaciones
y se pudiera establecer una filiación correcta, eliminando las contradicciones que en él
aparecen, seguiría habiendo un problema: documentar dichas relaciones familiares a través de
otros textos que no sean la copia de un proceso inquisitorial, realizada casi un siglo más tarde
y por tanto, con una finalidad que se desconoce. Por otro lado, la red familiar de Elvira es la
que declara en numerosos momentos, mientras que la de Diego permanece en la sombra.
1.4. Los libros armoriales y otra literatura genealógica.
He incluido como fuente los armoriales de entre finales del siglo XV y la primera
mitad del siglo XVI, porque ofrecen una doble vertiente en su información, ya que exponen
los emblemas heráldicos generales de una familia pero también presentan una sucinta
genealogía y alguna reflexión sobre las causas y consecuencias de alcanzar determinados
puestos en la sociedad. En ellos los escritores no estaban dispuestos a dejar pasar por alto lo
que sabían de los orígenes de algunos individuos a los que conocieron en su vida o que
estuvieron muy próximos a ellos. Éste es el caso de Diego Arias, del cual no explicitan su
origen, pero sí el estrato socioeconómico del que partió, los bienes que amasó en vida y cómo
éstos aseguraron la posición a sus descendientes; de estos últimos subrayan que el hijo
mayorazgo fue un reconocido militar y que el nieto mayorazgo había conseguido casarse con
200
MARTÍN, J.-L, “El sínodo de 1481”, Abulenses en tiempos de Isabel la Católica, p. 199. Ver también sobre
el parentesco establecido CALVO GÓMEZ, J. A., “Contribución al estudio de la reforma católica en Castilla: el
sínodo de Ávila de 1481”, p. 218.
201 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, p. 328, Seneor asoció a su yerno Mayr Melamed en sus negocios, este
último se integró en 1487 como oficial de la corona. TAPIA, S. de, “Los judíos de Ávila en vísperas de la
expulsión”, p. 158, le llama gran financiero segoviano; dice de él que su padre era de Ávila y su madre de
Cebreros; posiblemente estaba relacionado con el Abraham Melamed, vecino de Ávila, que pudo bautizarse
como Tomás Núñez Coronel.
202 GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila, pp. 121-4 y tabla genealógica G en p. 156, recopila las apariciones de
esta familia judía en el proceso inquisitorial.
84
hijas de poderosos nobles titulados; de esta manera, al mencionar a tres generaciones y la
última ya emparentada con la alta nobleza, están reconociendo que el ascenso se había
consolidado. Los escritores señalan, igualmente, el papel que tuvo Enrique IV en otorgar
armas y condición de caballero a Diegarias por los buenos servicios que este último realizó en
cargos/oficios de la Administración.
1.4.1. Las genealogías del matrimonio origen del linaje en el reinado de Isabel y
Fernando.
A) Diego Hernández de Mendoza.
Hasta nuestros días han llegado varias versiones del Libro de armería de Diego
Hernández de Mendoza203. Según ha estudiado M. A. Ladero Quesada, Hernández de
Mendoza en su obra sobre los linajes de España establece diferencias considerables en las
distintas ediciones de la misma204. Hay que recordar que las supresiones de capítulos o
comentarios en ediciones posteriores eran habituales en aquel tiempo, ejemplo de ello es lo
sucedido con los libros 23 a 25 de la edición de 1530, dedicados a hombres ilustres, de la
historia de España elaborada por Lucio Marineo Sículo, libros que en la segunda edición, de
1539, no figuran205.
En la versión más antigua conservada hoy del texto de Hernández de Mendoza,
escrita en la última década del siglo XV o al menos con noticias de personajes que estaban
vivos en los primeros años de dicha década, se lee:
De los arias.
[N]eçesaria cosa es, segund curso de natura, que las cosas de este mundo unas
crescan y otras diminuyan. Y eso mesmo que unos ayan bien y otros mal y aun a las
de vezes que los unos y los otros syn lo mereçer. Y de aquí los muy poderosos venir
en pobreza y los miserables en grand prosperydad y de esto no demos todo el
poderyo nin fuerça a la ventura ni menos a la fortuna, ca las cosas grandes y de
mucha importançia no son regidas por caso y fortuna salvo por aquel e eterno e
infynito dios las causas o respetos de su obrar en semejantes cassos no es a nos de
inquirir, salvo de presumir aquello ser bueno que a el plaze. Dize por tanto en este
reyno en esta çibdad de Segovia fue un ombre llamado Diegarias Davila el qual
syendo un ombre pobre vyno en tanto grado al rey don Enrique el cuarto que lo fizo
contador mayor y le dio tanto poder que el era segundo en el reyno. Este compro
grandes patrynionio (sic) y posysyones asy de eredamyentos como de vasallos. Y
porque segund la grandeza de sus rentas y riquezas no dudo que los deçendientes de
aquel no suban en grandes dinidades, sus armas seran puestas en altos lugares,
acorde de las escrevir porque sea despues de luengo tiempo sabido el fundamiento.
Y este tomo por armas un escudo partido en mantel y en la una parte de suso a la
mano diestra una crus colorada en campo blanco con cabeças e a la otra parte un
(tachado: castillo) agila negra en campo blanco y en lo baxo un castillo blanco en
203
Tomo esta denominación de VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp. 533 y ss.
QUESADA, M. A., “No curemos de linaje” y “Coronel, 1492: De la aristocracia judía a la nobleza
cristiana en la España de los Reyes Católicos”, p. 19.
205AGUADO BLEYE, P., Manual de Historia de España, II, p. 8.
204LADERO
85
campo colorado. Lazon (sic) que de ellas se daba por el es esta: la cruz por
cristiano, el agila por avyla, el castillo por ser castellano. Este dexo un valiente fijo
llamado Pedrarias, este fue señor de Torrejon de Velasco e de Puñoenrostro. Este
dexo un fijo pequeño dicho Juan Aryas el qual es agora desposado con una fija del
duque del infantago.
Tobo este Diegarias otro fijo que es obispo de Segovya, notable perlado.
(Al margen, junto a Juan Arias con letra de la época que no parece de la misma
mano: Esta hija del duque, el padre fue don diego hurtado, duque de medina, hija
del muy noble primero marques de Cantillana (sic) don ynigo lopez y ella era
bastarda)206.
Tal y como se ve en este texto no hay referencia a antepasados, sólo a la pobreza,
distintivo del Diego anterior al Diego poderoso que inicia un linaje que consigue consolidarse
en sus descendientes. Se atribuye a Dios y a Enrique IV el cambio de estado y se pondera en
las generaciones posteriores la valentía, el favorable matrimonio y el alto puesto en la Iglesia.
En cuanto a la presencia femenina, sólo figura la mujer del mayorazgo de la tercera
generación, de la cual se especifica su cualidad de noble; las demás no son mencionadas. El
espacio que se señala es el de la ciudad de Segovia como zona de inicio de ascenso y
posteriormente los señoríos conseguidos allende la Sierra.
Una copia de la misma obra realizada en el siglo XVII contiene otra versión. En ella
se afirma que la figura iniciadora de la familia fue un portugués que sirvió muy bien y
lealmente al rey Enrique; de entre sus descendientes hubo en Toledo un secretario que fue
Contador mayor, Diego de Arias, con tanta azienda que sus eredamientos fueren infinitos; ese
patrimonio habría sido la causa de que todos sus deudos subieron a grandes dignidades y
puestos eminentes207. Es llamativo que el territorio al que se asocia la familia sea
exclusivamente Toledo.
Existe otro texto de la obra de Diego Hernández de Mendoza, conocido a través de
una copia realizada por Manuel Antonio Brochero en el siglo XVIII; en él se explica el deseo
del autor de escribir sobre las armas de muchos caballeros porque en las crónicas no aparecían
datos suficientes sobre muchas personas208; la narración introduce matices, ya que ahora se
refleja que los sucesores de Diegarias Dávila, mui pequeño hombre que hera, estaban en el
reino de Toledo, que este personaje fue un criado que sirvió a Enrique IV muy lealmente en
su oficio de comendador maior del rey y consiguió un patrimonio infinito con el que sus
206
FERNÁNDEZ DE MENDOZA, D., Libro de armería, Ms. 18.019 de la Biblioteca Nacional, ejemplar que
perteneció a Pascual de Gayangos, fol. 86v-87r. Sobre esta versión ver VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego
Hernández de Mendoza, pp. 546-7 y 702 y ss.
207 FERNÁNDEZ DE MENDOZA, D., Libro de armería, Ms 8.283, copia siglo XVII, pp. 416-416 bis. Sobre
esta versión ver VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp. 685-686, 708-9 y 718.
BECEIRO PITA, I, “La conciencia de los antepasados”, pp. 339-49, analiza los diferentes tipos de ascendentes
que se buscan los linajes del siglo XV y cómo entre ellos figuran habitualmente personajes del siglo XI y
portugueses venidos a Castilla tras la batalla de Aljubarota.
208 FERNÁNDEZ DE MENDOZA, D., Libro de armería, Ms 10.665, ejemplar que copió Manuel Antonio
Brochero, fol. 3r. Sobre esta versión ver VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp.
708 y 718.
86
descendientes iban a subir a altas dignidades y a situar sus armas … en altos lugares; el
mencionado monarca le dio armas i lo hizo cavallero. Después el relato pasa a ensalzar al hijo
primogénito, Pedro, describiéndole como buen caballero, indicando alguna hazaña bélica de
él, exponiendo sus señoríos y mencionando a su hijo mayorazgo, del que comenta los altos
matrimonios realizados. A partir de este momento se introduce una interpolación en la que se
plasma que:
Otros dicen que este linage es mui antiguo, porque en la cronica del rey don Alonso
el casto se hace mencion del conde don Arias Godoi. Estos han sido en diversos
tiempos i en diversos lugares. Como en Zamora en tiempo del rey don Hernando el
Magno, que la defendio Arias Gonzalo, i sus hijos, i en tiempo del Sancto rey que
gano a Sevilla, vinieron a serville de este linaje, Juan Arias Mexia i don Rodrigo
Arias, arzovispo de Sanctiago, i por esta causa ay oy algunos de estte linage i
apellido en Galicia; pero despues se han dividido i quedaron en Salamanca los
Arias, señores de El Maderal, i otros en Segovia, i otros en Sevilla, que es el conde
del Castellar i los condes de Puñoenrostro, que fueron hijos de Arias Gonzalo
Argüello i nieto (sic) de Diego Arias, que murio en la de Aljubarrota, natural de
Leon, i su casa de solar era en el lugar de Rudiermo, los Arias i Suarez i los
Argüellos en la casa de Poladura, lugares de la tierra del camino de Arguello. Este
Diego Arias se vino a Castilla porque mato uno de los de la vandera 209.
Después pasa a hablar de don Juan Arias, obispo de Segovia, y de la orla en el
emblema heráldico de su sobrino Pedro Arias, aludiendo a la hazaña militar en las tomas de
Bujía y Orán210.
Éstas no son las únicas versiones de este libro; P. B. Valverde ha estudiado varias y
editado una211. En el análisis de ésta última hay que separar la información que aporta
Hernández de Mendoza y la de las anotaciones marginales; el autor original vuelve a repetir
que comentará las figuras de dos criados de Enrique IV, insistiendo en que de Diego Arias
quedaban sucesores en Toledo; que él sirvió muy lealmente al rey en su oficio; que, viniendo
de muy humilde posición pasó a tener bienes infinitos, razón por la cual sus sucesores podrían
llegar a muy altas posiciones, y Hernández de Mendoza quiere dejar por escrito, para que no
se olvide, que fue el rey quién le dio armas y le hizo caballero. Tras estos recordatorios pasa a
loar la figura y hechos de armas de Pedro Arias y del hijo mayorazgo de éste, Juan Arias, de
quien comenta sus sucesivos matrimonios con hijas de personajes tan importantes como el
marqués de Santillana y el conde de Medellín.
Las anotaciones al margen se presentan influidas por la genealogía mítica y así:
Este linaje es muy antiguo ca en la corónica del rey don Alonso d’estos se haze
mençión del conde don Arias godos, an sido en diversos tienpos y en diversos
lugares como en Camora en tienpo del rei don Hernando el Magno que la defendió
Arias Gonçalo y sus hijos en tienpo del santo rey que ganó a Sevilla.
209
FERNÁNDEZ DE MENDOZA, D., Libro de armería, Manuscrito 10.665, fols. 434-437.
FERNÁNDEZ DE MENDOZA, D., Libro de armería, Manuscrito 10.665, fols. 434-437.
211 VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp. 1117-1118.
210
87
…
A Semilla d’este linaje Juan Árias Mexía y don Rodrigo Arias, arçobispo de
Santiago y por este oy algunos en Galiçia d’este apellido después se an derramado y
unos están en Salamanca y otros en Segovia, otros en Sevilla que es conde de
Castellar y éstos que son conde de Ponorostro. Hijo de Gonçalo de Diego Arias
quien en la [batalla de] Aljubarro[ta] [...]naturales de León su casa era en la puebla
de Gordón, vino Diogo Arias a Castilla porque mató a uno de los de vandera [...] y
otro fue obispo de Segovia y presidente[...] de Valladolid, que se llamó Juan Aryas,
tan santo prelado que le rebeló Nuestra Señora donde estavan los cuerpos de san
Frutos y santa Engraçia que son sus abogados [...]212.
De esta manera, se ve cómo la versión del ejemplar que copió Brochero en el XVIII
introdujo las notas al margen de la estudiada por P. B. Valverde incorporándolas al texto.
Como se puede apreciar, las distintas versiones del tratado de Hernández de
Mendoza ofrecen un panorama muy diferente según sea la versión con la que trabajemos, ya
que han llegado llenas de interpolaciones posteriores. Todas ellas tienen en común una
cuestión en relación con el matrimonio origen: a la figura femenina de la pareja no se dedica
ni una palabra.
B) Pedro Gracia Dei
Parece que la vida de este personaje, cronista, rey de armas, pudo desarrollarse en el
reinado de los Reyes Católicos y quizá llegar hasta 1530213. La versión manuscrita del libro de
armas analizada perteneció a la biblioteca de Pascual de Gayangos; en él figura acerca de los
antepasados de Diego la siguiente narración:
Aunque estan muy entremanos arias en todo partido de aquellos dos çamoranos que
se mostraron romanos tomo ser este apellido y ansi fue diego arias davila del rey
don (tachado: amado) enrrique amado que el engrandesçio su estado cuya seña fue
aquella aguila y el castillo en colorado.
Este renombre de arias fue otro tiempo muy estimado en çamora por aquellos
valerosos cavalleros padre y hijos segun se vee por la coronica del rey don alonso
que gano a toledo. El Rey don enrique el franco (sic) tuvo un cavallero en su casa
muy privado por su gran fidelidad que se dixo diego arias de avila y lo hizo su
contador mayor y otras grandes mercedes y lo armo caballero y le dio el escudo de
armas que luego diremos este ovo dos hijos, el uno perlado insigne obispo de
Segovia, gran varon, (entre lineado: que reformo la chançilleria de valladolid); el
otro fue un valeroso cavallero animoso y gran servidor de su rey. Este, muerto su
padre, quedo Rico y con buena tierra, en espeçial con torrejon de velasco y con
puñoenrostro y otros buenos lugares, de este cavallero quedo un hijo llamado Juan
arias que ovo el mayorazgo el qual caso dos vezes la una con doña maria de
mendoça, hija de don diego hurtado de mendoça, duque del infantazgo, la segunda
vez caso con doña maria giron hija del (tachado: duque) conde de medellin, nieta del
212
VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp. 1117 y 1118.
VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp. 267-278, sobre Gratia Dei y sus diversos
textos. Hay una reedición del incunable publicada por Pascual de Gayangos: GRACIA DEI, P., Blasón General
y Nobleza del Universo, ed. facsimil de la de Coria 1489, Cáceres, 1993.
213
88
maestre don Juan pacheco, tienen agora por armas un escudo partido: a la una
parte una cruz colorada en campo blanco y a la otra parte una aguila negra en
campo blanco y en lo baxo un castillo blanco en campo colorado214.
Gratia Dei expone una imagen de un Diego hecho económica y socialmente por
Enrique IV, al cual el personaje era muy fiel; el funcionario real, el Contador, es reseñado
como caballero por obra del monarca que también le concede emblema heráldico 215.
Enseguida se pasa a enumerar la descendencia, comentándose así tres generaciones y
exaltando en las dos últimas sus valores caracterizados con los términos insigne y valeroso
cavallero animoso y gran servidor de su rey, así como con la cualidad de mayorazgo y de
nobiliarias relaciones matrimoniales. Con esta narración está marcando las tres generaciones
de nobleza reconocida, su capacidad de dominio sobre buenos señoríos, su participación en
hazañas militares, la estructura familiar en mayorazgo y el entronque con poderosos nobles.
Destaca la aparición en el texto de los nombres y filiaciones de las mujeres con las que se
casó Juan Arias, el mayorazgo de la tercera generación; sin embargo, desaparece la
vinculación geográfica de los orígenes del Contador mayor, salvo la mención a la estimada
estirpe zamorana.
1.4.2. Las genealogías del matrimonio origen en el siglo XVI.
I. Beceiro y R. Córdoba de la Llave han establecido el momento cumbre del relato
genealógico precisamente entre mediados del siglo XV y las primeras décadas del siglo
XVI216; es decir, en esta época en la que los Arias se consolidan como una familia de
importancia en la sociedad cristiana. De esta manera, en la Alta Edad Moderna se localizan
otros textos donde entre gran cantidad de familias nobles se sigue incluyendo a los Arias de
Ávila.
A) Lucio Marineo Sículo y su obra impresa en 1530, De rebus hispaniae
memorabilibus.
Lucio Marineo Sículo es el primer autor que publicó sobre los Arias una obra
impresa, De rebus hispaniae memorabilibus, y lo hace en Alcalá de Henares en 1530, siete
años más tarde del momento en que el linaje consigue por su apoyo a Carlos I el primer título
nobiliario, el condado de Puñonrostro. El parágrafo dedicado a Pedro Arias ha sido tomado a
lo largo del tiempo como habitual referencia a los orígenes de dicha familia, quizá por su
carácter laudatorio y porque, aunque los Arias hubieran figurado en textos manuscritos desde
finales del siglo XV, estas exposiciones, con las múltiples copias que generaban, estaban
214
GRATIA DEI, P., Nobiliario, Ms. 18.053, fol. 21; el manuscrito ha sido mencionado en VALVERDE
OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp. 270-271.
215 La única imagen que nos ha llegado del Contador con una espada, es el bulto funerario incompleto que el
marqués de Lozoya llevó a su casa desde el hospital de Diego Arias, según dice en su artículo “Los sepulcros”.
En CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (137), se presenta a Diego, espada en mano, golpeando
una escultura de un santo.
216 BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 99.
89
sujetas a posibles variaciones y eso hacía que la presentación con una forma definitiva, es
decir, impresa, fuera considerada de mayor valor.
De esta manera, en el libro XXIII el autor introduce a Petro Arias Ab Avila,
praefecto aerarii Henrici regis, eiusque consiliario, entre los hombres famosos de Castilla:
Nostri erit operis Petri Arias prefecti aerarii consiliariique regis Henrici nomem
atque inclita gesta in lucem çedere. Habuit ille Iacobum Arias ab Auila patrem, qui
idem munus apud eundem Regem obiuit. Auum retulit Gonsalum Arias ab Arguello,
& atauum Iacobum Arias. Qui omnes genus duxere a Legione & Asturii, estirpe
Gonsali Arias, cui propter inclitam fidem, magnifica gesta, & mores absolutissimos
Ferdinandus Rex cognomento Magnus, in ipso qui est ad mortem aditus in custodiam
dedit filiam Vrracam. Qui virili animo liberalique consilio vna cum ciuitate
zamorensi nobilem foeminam a fratris Sanctii Regis rabie protegit. Ab hoc igitur
oriundus fuir Petrus Arias, de quo presentiarum agimus217.
Se pone así en letras de imprenta que la estirpe del Contador era proveniente de León
y Asturias, y del buen zamorano Gonzalo Arias; sin embargo, se presta muy poco interés a la
figura del padre, Diego Arias, del que únicamente se comenta que vivió junto a Enrique IV,
desempeñando los mismos cargos que luego tuvo Pedro. Líneas más abajo se observa que,
aunque Elvira González ni siquiera es mencionada, al igual que la mujer de Pedro Arias, no
ocurre lo mismo con las dos del primer conde de Puñonrostro, don Juan Arias Dávila, nieto
mayorazgo de la rama masculina de los descendientes del matrimonio origen; ambas señoras
son identificadas con su nombre y primer apellido, sin ningún tratamiento, pero vinculadas al
nombre, apellido y título del padre, lo que nos marca una diferenciación entre Elvira González
y María Ortiz, cuyos padres no son nobles, y Marina de Mendoza y María Girón, procedentes
de familias tituladas; dicha diferenciación también estuvo presente, como se acaba de ver, en
los armoriales consultados.
Sin embargo, el protagonista es Pedro Arias, miembro destacado de la segunda
generación, del que se plasma su faceta caballeresca y bélica: se enumeran características
físicas, morales, la fuerte capacidad militar, tanto de él como de sus hombres, la
magnificencia con éstos, los servicios a la monarquía y su muerte piadosa y santa por una
herida de guerra de la época de Enrique IV. Tras esta descripción que corresponde con los
ideales caballerescos, pasa a hablar de los hijos de Pedro, en los que repite un esquema muy
similar, explayándose en la figura del primer conde de Puñonrostro. El parágrafo dedicado a
Pedro en realidad está destinado a glosar los antepasados de su hijo mayorazgo en el
momento en que se publicó este texto: como ya he dicho arriba, don Juan Arias Dávila, que
desde 1523 y por el apoyo al bando realista en la Guerra de las Comunidades había sido
distinguido con el condado de Puñonrostro, nombre del lugar donde la familia Arias poseyó
su primera fortaleza rural propia.
217
MARINEO SÍCULO, L., De rebus hispaniae memorabilibus, libro XXIII, fol. cxlvi r-v, “PETRO ARIAS
AB AVILA, PRAEFECTO aerarii Henrici regis, eiusque consiliario”.
90
En la detenida exposición de Marineo Sículo hay que tener en cuenta cómo el
italiano recurre a épocas gloriosas para ensalzar al linaje, pasando de puntillas por temas que
podrían tener dificultosa explicación; al señalar en la narración los méritos caballerescos de
varios miembros de los Arias de Ávila se produce una legitimación del linaje, que se ve
engrandecida con el recuerdo del defensor de Zamora.
Recordemos, pues, que el texto de L. Marineo de 1530 traza una genealogía cristiana
con antepasados míticos provenientes de León y Asturias que triunfó a lo largo de siglos
posteriores: Diego Arias tuvo a Gonzalo Arias de Argüello y éste a Diego Arias; hijo de este
último era Pedro Arias, padre del primer conde de Puñonrostro. Se afirma igualmente que
descendían de la estirpe de Gonzalo Arias, que defendió tanto a Zamora como a la infanta
doña Urraca por orden del rey Fernando el Magno. De esta manera, la trayectoria del linaje
parte del antiguo reino de León para pasar a la Corona de Castilla.
A los dos años de salir a la luz esta edición de De rebus hispaniae, doña Isabel de
Bobadilla, esposa de Pedrarias, el gobernador en América ya fallecido, solicitaba que se
devolviera a su familia la escribanía mayor de rentas de la ciudad de Córdoba, que fue del
dicho pedrarias e avya sido de sus antepasados por tiempo de mas de cien años y se avya
avydo por compra y no por merced218. Con esta súplica está haciendo ver que la familia de su
marido tiene capacidad desde hace un siglo de transmitir oficios públicos de padres a hijos,
poder residente, por tanto, en la sangre de los antepasados, como gran conjunto, no sólo una o
dos generaciones hacia detrás, sino indefinidas generaciones anteriores que son las que
aseguran una calidad en los miembros vivos en el momento al que se refiere doña Isabel.
B) Espejo de nobleza y Blasón y recogimiento de armas de García Alonso de Torres.
En este armorial de la primera mitad del siglo XVI la familia Arias Dávila también se
abre hueco entre el resto de la nobleza. Se trata de una obra que P. B. Valverde fecha con
posterioridad a 1520, de la cual han llegado varias copias 219.
…Uno de los que el rey don enrrique el quarto fizo grandes de pequeños en su
tiempo son estos Arias y este que digo syrvio al rey de su ofiçio muy lealmente el
qual de muy pequeño que hera le fizo contador mayor del rey y ovo tanta
abundançia de riquezas que sus heredamientos fueron muchos y este se decia diego
alvarez (sic) de avila; porque segun la grandeza de su patrimonio no dudo que los
desçendientes no suban a grandes dinidades y sus armas sean puestas en alto (sic)
lugares y a esta causa delibre de los poner aqui en este libro porque despues de
largos tienpos sea sabido su fundamiento; de manera como dixe de suso el rey don
enrique el quarto le dio armas y le hizo caballero, las quales armas son…; como
quiera que este diego arias dexo un hijo muy buen caballero llamado pedrarias que
218ÁLVAREZ
RUBIANO, P., Pedrarias Dávila. Contribución al estudio de la figura del “gran justador”,
Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua, (citado: Pedrarias), p. 690.
219 VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, p. 282, nota 595; acerca de la obra ibidem,
pp. 286 y ss.; p. 305 contradice su opinión de que el Ms. 11.423 sea un ejemplar del Espejo de nobleza de
Alonso de Torres.
91
fue señor de torrejon de velasco porque el rey don enrique se la dio porque la tuvo
sitiada y la gano y ese mismo hera señor de puñoenrrostro muy linda casa y a las
oras fuerte y este señor dexo su hijo a quien dixeron Juan Arias que caso con una
hija no legitima de don diego hurtado de mendoça, duque del ynfantazgo, la qual se
llamaba doña maria de mendoça y murio esta y despues caso con hija del conde de
medellin y nieta de don juan pacheco, maestre de santiago, que se llamaba dona
maria giron220.
Como se ve, en esta exposición se han recogido datos de distinta procedencia,
algunos de los cuales hemos ido analizando hasta aquí
Ahora bien, García Alonso de Torres había elaborado años antes otro manuscrito que
lleva por título Blasón y recogimiento de armas, en el que se presenta una versión distinta a la
anterior:
Los Arias…
La casa y solar de los Arias es en el Reino de leon en las faldas de las montañas de
asturias de oviedo en Roduermo. Es casa y solar muy antiguo y de muy antiguos
fijosdalgos y cavalleros de donde an salido muchos y muy señalados cavalleros
fijosdalgo que por sus personas y serviçios y fechos notables an alcancado con los
reyes de castilla preheminentes logares y ansimesmo ay en el reino de galicia de este
linaje de arias buenos fijosdalgo y cavalleros y todos proceden de un tronco y solar
de roduermo y de esta casa y solar deciende diego arias de avila, secretario que fue
del rei don joan el segundo y contador mayor y del consejo del rey don enrrique el
quarto y muy gran privado suyo y tubo por su hijo a pedro arias de avila, … fue
nietto de don arias goncalo de arguello y visnieto de arias diego, cavalleros
valerosos por sus personas y del antiguo solar de las dichas montañas de leon,
decendiente del origen y estirpe de aquel muy famoso cavallero don arias goncalo
que por su mucha lealtad y hechos famosos el rrey don fernando el magno le
encomendo al tiempo de su muerte en guarda y defensa a su hija doña urraca. De
este linaje a havido muy notables cavalleros que an servido a sus reyes y lo an
mostrado con hechos valerosos en las guerras y otras ocasiones y a avido en las
ordenes de santiago, alcantara y calatrava maestres y muchos comendadores como
pareçe por sus archivos y asi arguye este linaje ser muy antiguo e de muy nobles y
antiguos cavalleros como parece por muchas coronicas y siempre ser allegados a
los reyes y favorecidos de ellos. Su casa y estado es en el reino de toledo y castilla la
vieja en la ciudad de Segovia y su tierra donde tienen asi en la una parte como en la
otra villas y fortalezas y otras muchas haziendas. 221.
P. B. Valverde ha expuesto que García Alonso de Torres tomó las noticias que Diego
Hernández de Mendoza ofrecía sobre los Arias y las actualizó al momento del Emperador222;
pero opino que se presentan innovaciones muy interesantes. En lo relativo al espacio de
origen, el texto señala la comarca de Roduermo entre León y Asturias, lo que le sirve al autor
para señalar a la rama de Diego Arias como parte de un tronco familiar con las características
220
ALONSO DE TORRES, G., Espejo de nobleza, Ms. 11.423, fol. xxi verso.
ALONSO DE TORRES, G., Blasón y recogimiento de armas, Ms. 3258, fol. 245v-246r.
222 VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, p. 308, data esta obra sobre 1514-1515.
LADERO QUESADA, M.-A., “Los orígenes y la geografía política de Europa vistos hacia 1500 por los ‘Reyes
de armas’ castellanos”, da 1515 también como fecha de escritura.
221
92
que los escritores buscaban en el siglo XVI, tanto para las ciudades como para los linajes: la
antigüedad (muy indefinida), la nobleza y los servicios a la Corona prestados por caballeros
hidalgos223. En la susodicha comarca se localizan los topónimos de Argüello y Argüellos que
pudieron servir al escritor para deducir que la familia venía de dicha zona leonesa 224. Llama la
atención la referencia a los archivos de las Órdenes Militares, que tantas veces se harán en las
historias escritas desde el último tercio del siglo XVI; la vinculación entre el tronco general
de los Arias y los maestres y comendadores de las tres Órdenes castellanas es un obvio intento
de engrandecer a los descendientes del Contador. Por último, cabe subrayar lo acertado de las
referencias a la expansión por el reino de Toledo y por Segovia, donde por primera vez se
menciona la Tierra de la misma (otra innovación del texto) y se enumeran los tipos de
dominios: villas, fortalezas y muchas haciendas.
C) Gonzalo Fernández de Oviedo y su Batallas y Quincuagenas.
A comienzos de la segunda mitad del siglo XVI Gonzalo Fernández de Oviedo
escribió sus Batallas y Quincuagenas, y sus Quincuagenas, finalizadas en 1556225. En ellas se
incluyen las siguientes líneas en un contexto de comentarios acerca de contadores mayores:
ved qué oficio debiera ser ese de contador mayor cuando en tiempo de los reyes
pasados había sólo un contador mayor, así como lo fue aquel Fernando Alfonso de
Robles, en tiempo del rey don Juan el segundo, e como lo fue Diego Arias en tiempo
del rey don Enrique quarto, e otros, pues que en nuestro tiempo siempre habemos
visto tres contadores mayores en un tiempo, e han sido tan medrados e heredados e
dejado tan grandes patrimonios e mayorazgos a sus sucesores e casas, con renta, y
algunos con títulos226.
Con estas palabras recoge la tradición, que ya se ha tratado, de cómo Diego llega a
una gran posición económica gracias a la contaduría mayor y cómo la memoria le considera
único contador con Enrique IV, lo que indica el impacto que produjo su actividad en la Corte.
D) Tizón de la nobleza de Francisco de Mendoza y Bovadilla.
Frente a las versiones de vinculación cristiana que hemos visto hasta ahora, en 1560
don Francisco de Mendoza y Bovadilla escribió:
Pedro Arias, contador del rey D. Enrique IV fue hijo de una tabernera de Madrid y
su padre convertido de judio fue padre de Gerónimo de Arias, señor de Torrejon de
Velasco, de quien descienden los condes de Poñon-rostro, y Juan Arias, su hermano
fue obispo de Segovia y procedió la Inquisición contra su madre: sacó los huesos de
la sepultura y con ellos se fue á Roma, por quien hizo un provincial las coplas que
dicen:
Atí D. Fray Arias puto,
Que eres y fuiste judío,
223
ATIENZA HERNÁNDEZ, I., “La memoria construida: nobleza y genealogía de la Casa y villa de Osuna”.
MADOZ, P., Diccionario geográfico-estadístico-histórico, “Argüellos”.
225 VALVERDE OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, pp. 315-316.
226 FERNÁNDEZ DE OVIEDO, G., Batallas y quincuagenas, I, batalla I, quinquagena II, diálogo I, p. 398.
224
93
Contigo no me disputo
Que tienes gran señorío
Aguila, castillo cruz
Dime de donde te viene?
Pues que tu padre capuz
Nunca le tuvo ni tiene
…………
No se sabe que algun señor haya emparentado con él, mas tiene muchos caballeros
honrados descendientes de su casa en Segovia y Toledo; y los linajes de Molina y
Fernan-Arias el de Guadalajara227.
El texto llama la atención porque ni siquiera se menciona el nombre de Diego,
dándose por personaje principal a Pedro Arias, del que se dice que su padre fue convertido de
judío; se adjudica un hermano a Pedro y a don Juan; a su protagonista se le hace hijo de una
tabernera de Madrid, igualmente sin nombre; la madre origen del linaje es infamada al
recordar el proceso inquisitorial, noticia, esta última, que figura por primera vez en un escrito
ajeno al proceso en sí; se alude a la inhumación de sus huesos y las estrofas burlescas son
adjudicadas al obispo de Segovia. Finaliza con una alusión a que ningún señor había
emparentado con esa casa, pero muchos caballeros honrados descendientes se encontraban en
Segovia, Toledo, Molina y Guadalajara. La innovación de estas líneas viene del intento de
materializar las bajas redes sociales de partida del linaje: la tabernera y el hecho de que nadie
con una cierta categoría social, según Mendoza, hubiera querido relacionarse, a través del
matrimonio, con esta familia. Es el primer texto de los vistos en que se amplía el ámbito de
expansión del linaje: Molina y Guadalajara.
E) Pedro Gerónimo de Aponte y su obra sobre la limpieza de los linajes de España.
En el siglo XVI y tras repartir bastardías y descendencia de judíos a numerosas
familias de nobles, incluidos Mendoza y Puertocarrero, Aponte escribe acerca de los Arias
que:
Los senores de Torrexon Arias de Auila vezinos de Segovia que han emparentado
con Mendozas, y Puertocarreros, dezienden de una fulana Gonzalez judia aunque
hay quien diga que no fue sino hija de un alfarero de baja suerte. Notorio es que
Pedro Arias de Avila Governador del Rey Don Henrique 4º fue hijo de una
tabernera de Madrid y su padre se convirtio de judio, y el fue padre de Juan Arias de
quien vienen los Condes de Puñoenrostro y otros en Toledo y Segovia228.
Utiliza prácticamente el mismo esquema que siguieron los armoriales aunque
invierta los puntos a tratar: el señorío territorial; la ciudad de origen; las de asentamiento; la
227
MENDOZA Y BOBADILLA, F., Tizón de la nobleza, XXXI –XXXII de la edición de A. Luque y Vicens.
He utilizado esta versión por sus concomitancias con la versión de Aponte (que veremos a continuación); es la
misma de la edición del Colegio Heráldico de España y de las Indias, pp. 67-7. Hay una edición del Tizón de A.
M. Escobar Olmedo que ha utilizado una copia menos expresiva
228 Discurso de Pedro Geronimo de Aponte, Receptor De la Real Chanzillería de Granada. Sobre La limpieza
de los linaxes de España, B.N., Ms. 3457, copia del siglo XVII, fol. nueva 33v.
94
parentela de alta nobleza; la madre origen de la familia directamente vinculada a varios
oficios, aunque no se escribe que fuera conversa; el padre judeoconverso; el servicio a
Enrique IV y, por último, el título nobiliario familiar.
Prácticamente al final de los textos fustigadores Aponte asevera:
De la relazion hecha en este breve discurso es fazil colegir que si las cassas de los
señores de Castilla, Aragon y Portugal, las quales son todas emparentadas, se
apuran y miran en sus principios y en los cassamientos que han hecho atendiendo
siempre al valor de las armas y que el mas valeroso y mas valiente soldado es y ha
de ser mas honrado, apenas se podra hallar quien tenga sangre sin alguna mancha y
si alguno presumiere no tenerla ó será por no ser conozido, que los de vajo
nazimiento podran tenerla por privilegio en su limpieza y nobleza, o porque ignoran,
ó, lo encubren, y si cada uno contando diez generaziones atrás viene a tener mil y
veyntiquatro abuelos que se vienen a alcanzar en ziento y cinquenta años como se
vera haziendo la quenta quien podra presumir de limpieza sino es por ignorar quien
sea y ser imposible habello229.
A modo de epílogo hay unas frases en las que se afirma que una vez visto este
discurso por Felipe II, dicho monarca ordenó llevar desde los archivos de Simancas a la
biblioteca de San Lorenzo del Escorial,
todos los libros que sobre esta materia tratavan de linages… que eran mas de
quarenta y seys… a donde estuviesen con mas recato y se escureziesse la escuridad
que toca a las cassas contenidas en este discurso, al qual no le dara el olvido y al
desseo el buscallos y descubrir lo mas oculto por remoto que este 230.
De esta manera, el autor hace que el rey intervenga en la desaparición de orígenes
inquietantes para el orden social del momento; con ello la figura del monarca no sólo es el
hacedor de hombres encumbrados, también lo es de la desaparición de una parte del pasado de
sus servidores, con lo que se está criticando la real actitud.
F) Garci Ruiz de Castro y la ascendencia portuguesa.
Garci Ruiz de Castro desde el ámbito local segoviano proporciona a mediados del
siglo XVI dos versiones muy similares ambas, que paso a resumir: en una el Contador se casó
en segundas nupcias con una portuguesa del linaje de Arias Gonzalo, el defensor de Zamora,
con lo que, según esta interpretación, la calidad social le vendría por su mujer; en la otra el
zamorano es el ascendiente231. Recordemos que se llegó a decir que los Arias Dávila
provenían de la unión carnal de la infanta doña Urraca y de Arias Gonzalo 232.
El segoviano retoma la relación directa con Portugal, aunque se especifique que la
229 Discurso de Pedro Geronimo de Aponte, Receptor De la Real Chanzillería de Granada. Sobre La limpieza
de los linaxes de España, B.N., Ms. 3457, copia del siglo XVII, fol. nueva 33v-34r.
230 Discurso de Pedro Geronimo de Aponte, Receptor De la Real Chanzillería de Granada. Sobre La limpieza
de los linaxes de España, B.N., Ms. 3457, copia del siglo XVII, fol. nueva 34v.
231 RUIZ DE CASTRO, G., Comentario sobre la primera y segunda población de Segovia, cap. 26 para la
primera de estas versiones; VERA, J. de, “Piedras de Segovia”, pp. 304-5, para la noticia sobre la segunda.
232 R.A.H., Colección Salazar y Castro, B-41, fol. 162.
95
portuguesa era descendiente de linaje leonés. De cualquier manera el origen del linaje estaría
en un individuo que presta importantes servicios militares.
1.4.3. Las genealogías del matrimonio origen en el siglo XVII.
A) Juan de Mariana y la Historia de España (1601).
Un buen representante de la cronística moderna fue el padre Juan de Mariana. En su
obra dedicada a la historia de España recoge una escena que está inserta en unas reflexiones
acerca del gobierno y la época de Enrique IV. Tras aludir a que dicho monarca levantaba
hombres bajos á lugares altos y dignidades con el fin de oponerlos a los grandes y con subir
unos abajar á los demás, provocando el enfado de los grandes, J. de Mariana narra que el rey
se entretenía en Madrid sin atender al gobierno, que lo ejercía otro, incluyendo en el texto
advertencias morales, como estaba en boga en el momento.
Las rentas reales no bastaban para los grandes gastos de su casa y para lo que
derramaba. Avisóle desto en cierta ocasión Diego Arias, su tesorero mayor. Dijole
parecia debia reformar el número de criados, pues muchos consumian sus rentas
con salarios que llevaban, sin ser de provecho alguno ni servir los oficios á que eran
nombrados. Este consejo no agradó al Rey; así, luego que acabó de hablar le
respondió desta manera: «Yo tambien si fuese Arias tendria mas cuenta con el
dinero que con la benignidad. Vos hablais como quien sois; yo haré lo que á rey
conviene, sin tener algun miedo de la pobreza ni ponerme en necesidad de inventar
nuevas imposiciones. El oficio de los reyes es dar y derramar y medir su señorio, no
con su particular, sino enderezar su poder al bien común de muchos, que es el
verdadero fruto de las riquezas; á unos damos porque son provechosos, á otros
porque no sean malos». Palabras y razones dignas de un gran príncipe, si lo demás
conformara y no desdijera tanto de la razon233.
Como puede verse, Mariana no comenta nada acerca de los orígenes de Diego y ni
siquiera le incluye en el pequeño listado de personajes ascendidos por la voluntad del
monarca, pero sí establece una diferencia entre cómo debe comportarse un rey y la falta de
comprensión de un cortesano del concepto de magnanimidad con los servidores, lo que
presenta a este último separado de una de las características que se presuponían a los nobles.
Por otra parte, la reflexión no es nueva porque toma la escena del comentario del Contador al
monarca y la contestación de éste a su servidor, que escribió D. Enríquez del Castillo 234. Pero
hay más, Mariana muestra un Enrique IV consentidor de desmanes y en cierto modo
provocador de la desorganización del reino que él denunciaba en su exposición; Diego en la
escena es presentado asumiendo responsabilidad en concordancia con su cargo/oficio:
tesorero mayor, y quizá, por esta vía, se le libre de la inactividad que se achaca a otros
cortesanos.
B) El testamento de Diego Arias de Argüello.
233
MARIANA, J. de, Historia de España, T. II, p. 148.
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. III, cap. IV, p. 64 y ENRÍQUEZ DEL CASTILLO, D.,
Crónica del rey D. Enrique el cuarto, cap. XX, p. 111.
234
96
Si bien no pertenece al género de literatura genealógica, es preciso reseñar que en
1610 se presentó en el archivo de Simancas una petición de copia de algunos documentos allí
custodiados, entre los que se solicitó una parte de un pleito litigado en 1558 por el licenciado
Jerónimo de Virués, descendiente del Contador mayor por línea femenina, ante Juan Gallo de
Andrada; en él se incluía un traslado del testamento de Gonzalo Arias de Argüello 235. Es ésta
la primera vez que el documento es mencionado en todos los textos consultados a lo largo de
estos años de investigación; el texto en que se inserta, sin duda, resulta de una gran valía
histórica porque nos da a conocer varios datos del momento en que se redactó 236.
Según el testador, su mujer fue Violante de Ávila y los hijos de ambos Diego Arias
Dávila (que a su vez tenía como hijos a Juan de Ávila (sic), Pedro Arias de Ávila e Isabel
Arias), Pedro Arias y Rodrigo Arias.
C) Manuel de Castro Figueroa. Reinado de Felipe III.
El acercamiento a este tratado presenta problemas porque se conoce a través de un
artículo del siglo XX, en el que el Marqués de Lozoya afirmaba que tenía en su biblioteca un
manuscrito elaborado en el reinado de Felipe III por Manuel de Castro Figueroa, cuyo título
sería Nobiliario de España, sacado de los que escribieron el Conde don Pedro de Portugal, el
Cardenal don Francisco de Mendoza, Obispo de Burgos y de otras memorias y escripturas
fidedignas237; según Lozoya, M. de Castro aseveró haber utilizado como fuentes a Lucio
Marineo Sículo y otros autores, a los que no se identifica. Las líneas transcritas por Lozoya
fueron:
El primero de que se trae la sucesión en Castilla es Diego Arias de Argüello que
siruió al Rey Don Juan 1º y en su servicio murió en la vatalla de Aljubarrota y su
naturaleza afirman ser de León y su casa la Puebla de Gordon; deste Diego Arias se
dize aver pasado a Castilla por que mató vn cauallero que llamauan de la Vanda…
Diego Arias dejó un hijo que se llamó Gonzalo Arias o, como (dicen) otros, Arias
Gonzalo de Argüello. Gonzalo Arias fue padre de Diego Arias (el Contador de
Enrique IV)238.
Como se puede apreciar, esta parte del Nobiliario no supone novedad alguna; sin
embargo, en otra el autor incluye unas anécdotas que no figuran en ninguna fuente anterior.
En una de ellas se ve a un Diego que utiliza su caballería para impedir que le siguieran, en
otra a un criado que expresa el poder administrativo del Contador y, por último, a un
encolerizado hombre que echa mano a su espada para defenderse de un santo de palo que
había asustado a su montura a la puerta de una ermita 239. Todo parece indicar que son
235A.H.N.,
Consejos, 4959; 1610, agosto, 29. Simancas. Doña Isabel Arias Ponce de León presentó una petición
de traslado de documentos pertenecientes al licenciado Jerónimo de Virués, su abuelo materno.
236 A.C.P., PU. 26-1, 1610, contiene el testamento datado en Ávila, a 11 de diciembre de 1442. Véase en el
capítulo de personajes enigmáticos que rodearon al matrimonio fundador.
237 MARQUÉS DE LOZOYA, “Los sepulcros”, p. 80, n. 3.
238 MARQUÉS DE LOZOYA, “Los sepulcros”, pp. 69-70.
239 Véase anexo documental.
97
narraciones exculpatorias de al menos dos textos conocidos: el famoso caballo de la crónica
de A. de Palencia y las acusaciones del proceso inquisitorial en que Diego ultrajaba imágenes
de santos240.
D) Alonso López de Haro, Nobiliario genealógico de los Reyes y títulos de España.
En 1622 Alonso López de Haro publicó su Nobiliario genealógico en el cual dedicó
unas páginas a la casa de Puñonrostro y a sus orígenes 241. El texto ha tenido repercusión
histórica por lo que significa de afianzamiento de una genealogía mítica. Se observa cómo el
autor enseguida recurre a un argumento de autoridad cual es la obra de L. Marineo Sículo,
aunque luego ofrece la información de unas relaciones que han llegado a su poder que dizen
ser de estos Arias y aquí encontramos una variante más de los orígenes: un antepasado
francés, caballero y con unas ciertas vinculaciones a un cargo de mucha calidad en la corte
real, mayordomo del reino; confirma las relaciones con Francia al hacer al antepasado mítico
Arias Gonçalo de la familia de los Somozas, quienes serían franceses según la crónica del
glorioso Apóstol Santiago, es decir, según otra información escrita (en este caso por don
Mauro Castellà Ferrer en su Historia del apostol de Iesus Christo Sanctiago Zebedeo patron y
capitan general de las Españas, impreso en Madrid por Alonso Martín de Balboa en 1610).
Sin embargo, la novedad más importante reside en el tratamiento dado a los
antepasados de Elvira González, ya que es ella la que sería una Somoza, con lo que a través
de dicha señora entró en la casa de los Puñonrostro esta sangre; así nos quedamos sin saber,
según esta versión, cuál de ellos, Diego o Elvira, tenía ascendientes franceses. López de Haro
otorga a dicha señora un pasado conocido, cristiano y de vinculación a la monarquía a través
de servicios prestados por el varón antepasado; en el mismo sentido, especifica el nombre de
las mujeres con quienes casaron los varones de la línea de descendencia.
Tras haber expuesto los orígenes impresos en varias obras, A. López de Haro pasa a
mencionar las fuentes manuscritas que ha podido consultar y así encontramos que el ancestro,
del que realmente no dice que hiciese nada, sólo existir, tuvo dos descendientes, naturales del
reino de Galicia, que fueron Martín Arias y Rodrigo Arias, quienes destacaron en la batalla de
las Navas de Tolosa, cuyo valor se subraya con el adjetivo de santa, y de ellos dicen los
dichos manuscritos que desciende Diego Arias, el que casó con Catalina de Argüello y tuvo
en ella a Gonçalo Arias de Argüello. Aquí se observa un reforzamiento de los linajes en la
240 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. II, cap. V, pp. 39-40: caballo de miserable traza y de
ínfimo precio, cuanto con su correr bastase para sacar a salvo al jinete de las iras de los campesinos, cuando le
perseguían para vengar el atropello cometido contra algunos de ellos. CARRETE PARRONDO, C., Proceso
inquisitorial, (123): un día de invierno de gran viento y granizo en que Diego iba a ver la construcción de una
iglesia en Valdeprados en una ermita que allí había, tuvo muchas dificultades en el viaje; al preguntar el nombre
del santo le dijeron que era santa a lo que contestó que pusiesen un santo macho, que por aquella puta vieja abía
pensado morir aquel día; hay otras versiones del episodio en (135), (137), (185) y (190).
241LÓPEZ DE HARO, A., Nobiliario genealógico de los Reyes y títulos de España, pp. 182-3. Véase anexo
documental.
98
figura de la esposa de Gonzalo, ya que la hace de la casa de Villatoro, casa sin duda mucho
más cercana a Ávila y sus hombres realmente importantes y, sobre todo, auténticos, lo que no
puede decirse de dicha Violante González Dávila. En estos familiares cercanos al Contador
hay que observar cómo el autor une los apellidos de los supuestos esposos para que salga la
identificación de los individuos como a él le conviene, sin tener para nada en cuenta las
costumbres que se usaban en el siglo XV, es decir, A. López de Haro realiza una
transposición temporal en ayuda de la creación de un mito.
Hay que señalar que a Diego se le atribuyen dos hermanos, Francisco y Pedro Arias.
Llama la atención otro párrafo de este mismo autor en el que hablando del cuarto
conde de Puñonrostro, don Francisco Arias de Bobadilla, hijo de don Arias Gonzalo Dávila,
hijo a su vez del Gobernador en América Pedro Arias Dávila, y militar importante con Felipe
II y Felipe III,
de cuyos seruicios y hazañas estan las historias de nuestros tiempos llenas, en cuya
armeria se vee la espada que fue de arias gonçalo, que por la antiguedad della se
echa muy bien de ver la sencillez de las armas de aquel tiempo, segun escriue el
capitulo sexto del libro tercero de la historia del glorioso Apostol Santiago242.
Según este texto, encontramos a la cabeza de la casa de los Arias Dávila mostrando
entre sus piezas de valor una reliquia que demuestra que son herederos directos del totem
familiar: el valiente Arias Gonzalo, fiel servidor a su rey. El servicio al monarca era, según la
narración, característica del poseedor de ese testimonio del pasado que aseguraba la
genealogía gloriosa y que transmitía a su persona las mismas cualidades morales que tuvo su
pretendido ancestro.
Insistiendo, con todas estas menciones a la labor militar de los antepasados, míticos o
reales, encontramos a A. López de Haro creando una opinión sobre los varones de la familia
Arias Dávila, que parece que habrían heredado, no sólo las espadas físicas que legan en sus
testamentos, sino también esas virtudes especiales para destacar en acciones bélicas haciendo
uso de las armas. Es decir, se están materializando unos valores militares que se transmiten
por herencia como si fuesen una parte más de los bienes familiares.
Por otro lado, el hecho de intercalar las menciones a textos documentales y a los
supuestos epitafios de algunos miembros de la familia, sitúa la exposición dentro de la moda
de la época, que comenzó a interesante por el acercamiento a fuentes primarias y a la
Epigrafía como prueba de veracidad de la tesis sostenida.
E) Diego de Colmenares y su Historia de Segovia (1637).
Diego de Colmenares en la línea de la corografía menciona al contador Diego Arias
por sus relaciones con la iglesia segoviana y como fundador tanto del hospital de San Antonio
242LÓPEZ
DE HARO, A., Nobiliario genealógico de los Reyes y títulos de España, p. 186.
99
de Padua como de la capilla mayor del convento de mercedarios 243. Elvira González figura
por ser la madre del obispo don Juan244. Es muy probable que no mencione la genealogía de
dicho Contador porque en 1636 había participado como experto en un expediente para
averiguar la limpieza de sangre de un descendiente del matrimonio origen, que buscaba ser
nombrado calificador de la Inquisición; Colmenares declaró que dicho personaje descendía de
Diego Arias que había venido de la Puebla de Gordón, de donde eran originarios los Arias, y
de Elvira González de Ávila, natural de esa ciudad y de familia noble; dichas afirmaciones
llevaron a indagar más en esa rama familiar, lo que a punto estuvo de acabar con los deseos
del pretendiente245.
F) Una copia incompleta de un texto genealógico del siglo XVII.
En el archivo de los Condes de Puñonrostro se conserva una copia incompleta
manuscrita de un texto de carácter genealógico que no se identifica y que supuestamente está
dedicado a Pedro Arias el Valiente246; se presenta caracterizado por la continua confusión
entre Pedro Arias de la segunda generación de la familia y su hijo homónimo que fue
gobernador en América. La narración alaba las hazañas militares del personaje fundido y está
escrito tras el dibujo del emblema heráldico correspondiente al prohombre en el Nuevo
Continente; se mencionan los servicios de Diego Arias a Enrique IV, las escrituras de las
confederaciones ya mencionadas por López de Haro y el matrimonio con Elvira González, de
la que se reproduce el epitafio sobre su tumba;
Siguiendo la costumbre del siglo, el autor especifica la fecha del privilegio en el que
Juana I le otorgó dicha modificación en las armas (asegura que tenía dicho documento
original en su poder), aporta como pruebas de la importancia de Diego Arias las dos escrituras
de pleito homenaje que firmó el contador con varios nobles castellanos en 1456 y 1457, y del
matrimonio con Elvira González la lápida funeraria de esta señora, según él, en el lado del
Evangelio de la catedral de Segovia, siguiendo en esta información a A. López de Haro, si
bien en el epitafio que reproducen ambos hay pequeñas diferencias relativas al desarrollo de
abreviaturas que Haro no realizó. No olvida esta exposición la genealogía cristiana de Elvira
González, se vuelve luego a la figura de Diego para mostrar la genealogía del Contador y con
posterioridad se incluye el epitafio de la tumba de Pedro Arias el Valiente. En la genealogía
de Diegarias escribe que era hijo de Gonzalo Arias de Argüello y de su mujer Violante
González Davila, sobrina del señor de Villatoro; el abuelo del Contador sería Diego Arias,
natural de Asturias, y de Catalina de Argüello, su mujer, también natural de Asturias, cuia
calidad es muy conozida en estos reynos.
243
COLMENARES, D. de, Historia de Segovia, cap. XXIX/XV, cap. XXXI/VIII y XII, y cap. XXXII/X.
COLMENARES, D. de, Historia de Segovia, cap. XXXI/X.
245 ÁLVAREZ RUBIANO, P., Pedrarias, apéndice documental en pp. 395-399.
246 A.C.P., A-13a, s. XVII.
244
100
Resulta llamativo que se desarrolle en el siglo XVII de manera muy amplia la
genealogía cristiana de Elvira González y que se haga especial reseña de los servicios
prestados por esa familia a diversos reyes castellanos.
G) Luis de Salazar y Castro y su Historia genealógica de la casa de Silva. 1685.
En una dirección muy diferente a la que habían tomado los nobiliarios del siglo
XVII, se debe señalar una noticia que publicó L. de Salazar y Castro, en la que afirma que
sobre 1435 Juan de Silva, entonces regidor de Toledo, alcaide de las atarazanas de Santander,
notario mayor de Toledo y alcaide de Cifuentes, tenía dos mayordomos que eran Juan
Rodríguez de la Quadra y Diego Arias Dávila 247. El interés del dato es grande, porque sería
una nueva versión del comienzo de la carrera de Diego, aunque no se den fechas concretas del
ejercicio de la mayordomía para Silva y el autor no presente más prueba de veracidad que su
palabra.
1.5. Los expedientes de ingreso en las órdenes militares (siglo XVII).
Algunos de ellos han sido utilizados como fuente de conocimiento acerca de los
Arias en muchas ocasiones248. Recordemos que en el siglo XVII se dice que un Diego Arias,
casado con Catalina de Argüello, habría tenido un hijo llamado Gonzalo Arias de Argüello,
contador de Juan II y Enrique IV, que se habría casado con Violante González Dávila y sería
el padre de Diego y Francisco Arias Dávila 249. Es decir, mantienen la misma versión que M.
de Castro Figueroa y, por tanto, se hacen un eco relativo de L. Marineo Sículo. El problema
hoy en día sigue siendo el mismo: dónde están las pruebas de existencia de un Arias de
Argüello.
En los susodichos expedientes no sólo se recogían opiniones a favor, también era
frecuente que se incorporasen pruebas en contra de la limpieza, pruebas contrarias que no han
sido tenidas en cuenta por los estudios contemporáneos. Presentan interés las realizadas para
don Juan Manuel Bravo de Mendoza, nieto de doña Catalina Arias Dávila, en la segunda
mitad del siglo XVII, ya que son un magnífico ejemplo de cómo la memoria, al cabo del
tiempo, distorsiona hechos y entremezcla los recuerdos; en ella se dice que doña Catalina no
pertenecía a la familia del Conde de Puñonrostro, lo cual es cierto,
...sino de otros Arias, que habia en la ciudad, faltos de limpieza, que les
llamaban “Arias de la Colilla”. Y que con ocasion de poner sus armas en su
247SALAZAR
Y CASTRO, L. de, Historia genealógica de la Casa de Silva: donde se refieren las acciones más
señaladas de sus Señores, las fundaciones de sus Mayorazgos y la calidad de sus alianças matrimoniales,
(citado: Historia de la Casa de Silva), I, Libro III, p. 147.
248EGIDO, T., “El problema histórico de los judeo-conversos”, p. 175, ha valorado la elaboración de
genealogías falsas desde mediados del siglo XVI como una de las maneras de borrar el pasado para eludir las
redes de espionaje genealógico e inquisitorial.
249LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 98. En p. 272 los testigos don Luis Marcelo Bravo de
Mendoza y don Jerónimo Arias de Virués dan los mismos nombres, así como don Gaspar Ibáñez de Segovia,
presente en estas averiguaciones.
101
casa el padre de dicha señora se hicieron unas coplas que llaman “del
Provincial”, en que se le llamaba judio250.
Este apelativo de la familia es desconocido por otras fuentes pero, desde luego, lo
que es seguro, es la mezcla que se establece entre las familias paralelas de Diego y de
Francisco Arias de Ávila, ya que las Coplas del Provincial fueron escritas para escarnio del
Contador y no del otro Arias, que no tuvo relevancia política en Castilla.
Se añade en las testificaciones que un bisabuelo de doña Catalina (que no aparece
identificado con los Arias, aunque era esa la familia sobre la que se dudaba) era llamado
Gualdrafas y fue quemado por la Inquisición porque azotaba una figura de Cristo, que había
sido donada, según documentos que debían constar en dicha institución, por el rey Fernando
de Aragón al Real Convento de Santa Cruz de Segovia (de dominicos y cuyo prior durante
bastantes años, como es bien sabido, fue fray Tomás de Torquemada). Otros testigos hablaron
de una tradición por la que la imagen vino desde una ciudad de Navarra, donde fue azotada
por unos judíos, y el monarca Católico la donó a ese convento, ordenando a su tesorero
Rodrigo de Tordesillas que diera una cadena de oro a las personas que la trajeron. Ante estas
noticias, los informantes pasaron a Santa Cruz donde tomaron declaración al prior y al
religioso más anciano, y examinaron la cédula real pero:
...en ello no se lee, ni menciona, la persona de Gualdrafas, sino la de Luis de
Messa, condenado, cuia causa fue la imagen y hechura del santo Christo251.
La acusación de perpetrar este sacrilegio figura en otros lugares castellanos 252; pero
hay que tener en cuenta que, además de parecer imaginaciones de mentes retorcidas, fray
Alonso de Espina en la parte de su Fortalitium fidei ocupada en expresar cómo los judíos
250LARIOS
MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 296.
MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 298. MARTÍN, P., Patrimonio artístico de la Diputación
Provincial de Segovia. Catálogo de bienes muebles, p. 91, tiene catalogada con el nº 193 una imagen de Cristo
atado a la columna que tiene en su base el escudo de los Mesa y alude a la real donación de la misma al convento
de Santa Cruz de Segovia hecha en 1499. PORTELA SANDOVAL, F. J., “La escultura en Segovia en tiempos
de Isabel I de Castilla”, p. 189 hace una buena descripción de la imagen y se hace eco de las atribuciones hechas:
al escultor sevillano Pedro Millán, que la realizaría en torno a 1485, y a Sebastián de Almonacid. LÓPEZ DÍEZ,
Mª, Los Trastámara en Segovia. Juan Guas, maestro de obras reales, (citado: Los Trastámara. Juan Guas), pp.
249-250, nota 109 recoge la donación de esta imagen al convento a 27 de septiembre de 1491 como procedente
de bienes de condenado; lo toma de la obra del licenciado Lorenzo Calvete sobre la vida de San Frutos, patrón de
Segovia, de 1610. Por ello es probable que Mesa ya no estuviera en este mundo en la fecha de donación. La
última descripción es de F. COLLAR DE CÁCERES, “Cristo atado a la columna”, p. 136.
Es curioso que el protonotario Diego Arias, nieto del Contador, pagase la guarnición en plata de unos anteojos
para Luis de Mesa, que parece que estaba casado y vivo en 1486, A.H.P.Sg., J-4259, fols. 62-66, 1486,
diciembre, 6. Segovia, para el testamento, las modificaciones del mismo no tienen fecha.
252 RUIZ AYUCAR, E., Sepulcros artísticos de Ávila, recoge los sambenitos que existían en Santo Tomás de
Ávila y que ya habán sido publicados por Fita; entre ellos se encuentra a Urraca Rodriguez, muger de Jullián
Rodriguez Daza, vezina de Ávila, hereje quemada por Judayçante y azotava el crucifijo porque llovia, año de
1492, p. 260, y Pedro de San Martín vecino de Ávila quemado por Judayçante, porque azotó el Crucifijo, año de
1493, p. 263. LORENZO CADARSO, P. L., “Esplendor y decadencia de las oligarquías conversas de Cuenca y
Guadalajara (siglos XV y XVI)”, (citado: “Oligarquías conversas”), p. 72 recoge las historias que se contaban de
Hernando Álvarez de Alcalá y de su esposa Inés, cuyos huesos fueron quemados en 1493, estando acusados de
azotar una imagen de Cristo. GARCÍA CASAR, Mª F., El pasado judío de Zamora, p. 127, recoge noticias sobre
supuestos maltratos a aras consagradas y a imágenes de Cristo en esa ciudad.
251LARIOS
102
debían convertirse al contemplar unos milagros dados, relata una serie de éstos dedicados a lo
que sucedía cuando eran profanadas imágenes por hebreos: en el año 587 una que había sido
robada sangró, en 708 en Siria una imagen fue torturada y también sangró, y en la iglesia de
Santa Sofía de Constantinopla otra recibió una puñalada, aunque esta vez el agresor, al verla
sangrar, se convirtió al cristianismo 253; la importancia que fray Tomás de Torquemada dio a la
obra de Espina pudo haber hecho que se difundieran estos milagros aun más en la situación
antisemita que se estaba viviendo y que quedasen en la mente de personas a las que interesaba
participar en acusaciones contra otras a las que, por motivos diversos, querían eliminar de su
camino.
Las relaciones entre los Arias y el Gualdrafas relacionado con doña Catalina Arias
Dávila aparecen como sumamente difíciles de esclarecer, sobre todo porque lo único que
tuvieron en común son los problemas con la Inquisición y, por otra parte, lo que parece un
sobrenombre no aclaraba la identidad de ninguna persona. Sin embargo, sí he podido
determinarla: el 21 de julio de 1483, ante Cristóbal Pérez, doña María de la Lama, vecina de
Segovia y viuda de Diego de Heredia, vendió unas tierras situadas en Villoslada y en
Hermoro y su comarca a Garci González Gualdrapas y después las tomó a censo; como
Gualdrapas fue condenado por hereje y sus bienes pasaron al monasterio de Santa Cruz, los
hijos y herederos de aquella señora, Juan de Heredia, Gonzalo Fernández de Heredia y doña
Beatriz de Heredia, reconocieron el censo a ese convento el 2 de mayo de 1495, ante
Sebastián de Buisán254. También he identificado la profesión de Gualdrafas: mercader y
platero255; e incluso propiedades urbanas en la ciudad como unas casas en la colación de San
Martín256 y otras en la judería que permiten situar la desaparición de Gualdrafas de este
mundo antes de 1489257. Poseía también unas propiedades en la tierra de Arévalo, en
253MEYUHAS
GINIO, A., De bello iudaeorum. Fray Alonso de Espina y su Fortalitium Fidei, p. 82.
prot. 251, ante Juan de Junguito, fols. 883-4, 1551, abril, 10. Segovia. Las tierras eran siete pares
de bueyes de heredad en Villoslada, en Hermoro y su comarca (Segovia); en cada par de bueyes había cinco
obradas de tierras más la parte de prados, pastos, eras y fronteras que pertenecían a esa heredad. Doña María
pagaría anualmente 100 fanegas de pan, mitad trigo y cebada, puestas en Villoslada el día de San Bartolomé de
agosto, fecha muy frecuente de pagos en la documentación de esa época y de Segovia. En 1551 la mujer de
Gonzalo Fernández de Heredia, Catalina de la Mota, nieta de Alfonso González de la Hoz, tachado de judaizante
en las testificaciones contra los Arias, ...es suçesora e ynfitiota e poseedora del util dominio de las dichas quatro
partes... y pagaría a partir de ese momento sólo 80 fanegas, cantidad que quedaría para sus sucesores. Doña
Catalina ... no firmo por no poder.
255A.H.P.Sg., Varios-Velarde, 7/1, se le identifica como mercader.
254A.H.P.Sg.,
A.C.Sg., Registro de Juan de Pantigoso entre 1492 y 1499: El 27 de agosto de 1494 el cabildo
de la Catedral tomó posesión de las casas que tenía en San Martín García González platero,
declarado por hereje; en el margen está escrito quemado.
256A.C.Sg.,
Registro de Juan de Pantigoso, 1492-1499, 1494, agosto, 27.
HERNANDO, J. A., Aljama, pp. 45-6. Como García González Gualdrafas fue considerado hereje,
condenado y por esa razón quemado, esas casas después de pasar a la hacienda real se subastaban el día 20 de
abril de 1490; el 1 de septiembre Ysaque Çaragoçi, el Mayor, ofreció 10.000 mrs, aunque al fin se las quedó
Juan de Velasco, por 14.000. Tras pasar por varias manos, el Cabildo catedralicio se hace con ellas el 6 de junio
de 1492 por 5.600 mrs porque su último dueño, un hombre consecuente, Abrahan Caro, marcha con sus
hermanos judíos fuera de Segovia. El cabildo compró las propiedades en 1492 por el 40% del precio que habían
alcanzado dos años antes. LÓPEZ DÍEZ, Mª, Los Trastámara. Juan Guas, p. 249, nota 106, documenta que a 28
257RUIZ
103
Valverdón (monte, prados, pastos y aguas) y El Estopar (casas, solares, viñas y huertas), que
le fueron vendidas por un miembro de la familia Zuazo alrededor de los años 80 y que
también fueron a caer en manos del convento de Santa Cruz cuando su dueño fue preso y
quemado258.
Frente a todos estos planteamientos la documentación realmente no aclara gran cosa.
Se ha hecho notar que en otras provincias como Guadalajara y Cuenca los documentos
originales de las familias conversas ya estaban desaparecidos a finales del XVI y lo que se
sabía de ese tema procedía de rumores transmitidos oralmente durante los siglos XVI y
XVII259. Este mismo proceso se observa con los Arias. Tras el análisis de lo que comentan las
pruebas de nobleza, como fuentes utilizadas por los historiadores, sólo cabe deducir que, si
bien la familia tenía creada la Leyenda Áurea en el siglo XVI, en la centuria siguiente ésta
estaba plenamente admitida y sus detractores no recordaban los orígenes exactos en las
declaraciones para dirimir la limpieza de sangre.
2. Las familias nucleares de Diego Arias de Ávila y de Elvira González.
Para la estructuración y futuro de un linaje tienen una importancia primordial las
diferentes familias nucleares en que se desarrolla la vida cotidiana, ya que las circunstancias
del dicho núcleo condicionan al individuo y su forma de entender la vida. Las familias de
origen tanto de Diego como de Elvira han permanecido ocultas desde los primeros momentos
en que se estaba produciendo el ascenso del varón, encumbramiento que afectó a todos los
aspectos de la vida; los de Elvira han trascendido por el traslado del proceso inquisitorial que
fue incoado contra ella y varios miembros de su familia, lo que ha llevado a la imagen de
judaizante que tiene en nuestros días y que ésta sea la única visión de interés de este personaje
para la historiografía contemporánea.
2.1. Padres y hermanos de Diego Arias: la familia nuclear de origen.
Como ya hemos visto en el apartado dedicado a las genealogías atribuidas a Diego
Arias, éstas son muy variadas y todas ellas carecen de base documental que asevere la total
veracidad de alguna de ellas. Esta circunstancia lleva a que sólo se puedan hacer suposiciones.
Lo mismo ocurre con las supuestas hermanas del Contador mayor mencionadas en el proceso.
Se ha escrito que una de ellas casó con Pedro de Segovia y que de ese matrimonio
de febrero de 1489 los Reyes Católicos ordenaron la adjudicación al monasterio de Santa Cruz de Segovia de los
bienes raíces y censos confiscados a García González Gualdrafas y a Juan de Cuellar por judíos. VARIOS, “Arte
e Historia en Santa Cruz la Real de Segovia”, p. 162, documentan también bienes de Gualdrafas en la zona
segoviana y arevalense con valores de lo que rentaban.
258AJO GONZÁLEZ, C. Mª, Hª de Ávila, XII, pp. 719-20. Aunque este autor le llame Ginés González
Gualdrafas creo que es la misma persona.
259LORENZO CADARSO, P. L., “Oligarquías conversas”, p. 54.
104
nació Fernando de Segovia, enterrado en la iglesia de San Martín en esa ciudad 260. Pedro de
Segovia, criado de Diego Arias según el mismo se nombra, sólo menciona en su testamento a
su mujer Juana Ruiz y allí también dispone que los restos mortales de su hijo Fernando sean
llevados al templo arriba mencionado, pero ningún documento consultado hasta ahora indica
la unión de Pedro de Segovia con una Arias261.
Así mismo se ha publicado que doña Isabel de la Hoz y Arias Dávila era hermana del
Contador; esta señora habría casado con Juan Alonso de Barros Santander, un noble montañés
que habría venido hasta Segovia a servir a Enrique IV en la contaduría mayor de Hacienda;
hija de ambos sería doña Elvira Alonso de Barros, casada con Alfonso Cascales de
Guadalajara, que, contando con el apoyo de Juan Pacheco, aparece en 1459 como maestresala
del rey262. En el siglo XVI, sí existe una Isabel que lleva sangre de la Hoz y Arias, y que está
casada con un Alonso Cascales de Guadalajara 263, pero es biznieta de Diego Arias de Ávila.
Por último, se encuentra la figura de doña Cinha, vecina de Ávila, que aparece citada
frecuentemente en las testificaciones y de ahí han tomado su nombre varios estudiosos264; en
el proceso son recordados los contactos que tenía ella, judía, con su hermano cristiano, dentro
de ese afán de impedir el contacto entre practicantes de distintas religiones 265.
C. Mª Ajo González ha dado como posible identificación de la hermana de Diegarias
a doña Cinhá, viuda de don Çag Arrovas, que tenía unas casas en la calle Berruecos en
Ávila266; por mi parte he documentado en esa misma ciudad a un Ça Arrobas, hijo de Mosé,
en 1449 y al año siguiente un Mosé Arrobas, hijo de Çag, pero desconozco la filiación con las
demás personas de ese apellido que figuran viviendo en Ávila 267. Existió un Mose Arovas en
la zona de Trujillo; Y. Baer dice de él que podría ser el amigo de R. Yosef ben Semtob, con el
cual parece que trabajó en la corte Diego Arias de Ávila 268. Entre los años 1473 y 1479 se
documenta a un Jacob Arrobas al servicio de García Álvarez de Toledo, conde de Alba, que
260
LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, II, p. 573.
A.C.Sg., F-34, Testamento de Pedro de Segovia, incompleto y sin data (segunda mitad del siglo XV).
262 MARQUÉS DE LA FLORESTA, “El Bachiller Cascales de Guadalajara. Procurador de la Comunidad de
Segovia (1480-1546)”, p. 2.
263 CONDE DE CEDILLO, Desde la Casona, p. 5, n. 1 para la referencia a ese matrimonio en 1513.
264 GUTWIRTH, E., “Elementos étnicos e históricos en las relaciones judeo-conversas en Segovia”, (citado:
“Relaciones judeo-conversas”), p. 87; BELMONTE DÍAZ, J., Judíos e inquisición en Ávila, pp. 101-2;
RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 105.
265 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, sirvan como ejemplo, 23, 73 y 162.
266AJO GONZÁLEZ, C. Mª, Hª de Ávila, XII, p. 836. LEÓN TELLO, P., Judíos de Ávila, doc. 247, 1462,
diciembre, 13, había publicado el documento donde figura dicha viuda.
267JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, S., y REDONDO PÉREZ, A., Protocolos del A.H.P.Áv., I, doc. 416, 1449, enero,
31. Ávila y II, doc. 1412, 1450, noviembre, 25. Ávila. RUIZ-AYUCAR, E., Sepulcros artísticos de Ávila, pp.
245-8 en el testamento de Juan Núñez Dávila, fundador con su mujer Isabel Núñez de Santa María de las
Dueñas, se mencionan sus relaciones económicas con Yento Arrobas y otros judíos. LUIS LÓPEZ, C.,
Documentación del Archivo Municipal de Ávila, III, (1478-1487), doc. 302, pp. 239-249, 1483, febrero, 8. Ávila,
documenta a Levy Arrovas, a don Yento Arrobas, a Yuçef Arrovas de Bonilla, a Raby Mose Arrovas, a
Abraham Arrovas, a Symuel Arrovas, a la de don Yuda Arrovas, a Yuda Arrovas y a Ysaque Arrovas.
268 BAER, Y, Historia de los judíos en la España cristiana, II, pp. 576 y 533 respectivamente.
261
105
en 1472 cambió a Gutierre Solís varios lugares por Coria y sus aldeas; Arrobas realizó
diversas labores dentro de la administración, recaudación y arrendamiento de las rentas del
conde y es muy probable que, como otros judíos que servían a ese señor, procediera de El
Barco de Ávila y Piedrahita, lugares de la casa de Alba 269. Surgen varias preguntas sobre si
los Abenatar y los Arrobas coincidieron en el Barco de Ávila a comienzos del siglo XV, si fue
posible que allí planificaran un matrimonio, si en él tuvo alguna influencia Semtob o si luego
distintas ramas de las familias cambiaron de lugar de residencia, pero hay una incógnita a mi
juicio más determinante: si doña Cinhá era una Arrobas por matrimonio, cómo los
inquisidores no llamaron a otros miembros de esa familia para que declarasen en el proceso
de los Arias segovianos.
En el testamento de Diego se la menciona, dejando en blanco su nombre, al ordenar
que se le entreguen 10.000 mrs y las casas en que vivía, compradas por el Contador en la
colación de San Vicente de Ávila 270. Está documentada (siempre que admitamos la validez de
las testificaciones del proceso inquisitorial) una nieta suya, también judía, primera mujer del
sastre Simón Aceror, vecino de Ávila, ya difunta a comienzos de 1492271.
En cuanto a la hermana cristiana de Diego que era vecina de Arévalo y estaba casada
con un Juan Álvarez y las testificaciones del proceso inquisitorial sólo la mencionan una vez;
su posición económica le permitía tener algunas mozas en su casa sobre las cuales le alertaban
los judíos que iban a su vivienda a leer la Biblia y a realizar algunas ceremonias 272. Aunque se
ha asimilado esta mujer a doña Cinhá 273, no parece ser la misma porque si fuera judía no
podía estar casada con un cristiano y sólo se depone contra los cristianos con comportamiento
poco ortodoxo; para identificar a estas dos mujeres habría que pensar que doña Cinhá fue una
tornadiza, es decir, pasó a ser cristiana y luego volvió a judía; no parece probable según las
referencias a su figura que se conservan en el proceso inquisitorial, donde siempre se la llama
judía; por eso es posible hablar de dos personas distintas. La que vivía en Arévalo no figura
en el testamento de su poderoso hermano pero quizá pudieran ser hijos suyos Ortuño de Ávila
269
HERVÁS, M. de, “La judería y sinagoga de Coria en la documentación del Archivo Catedralicio: siglos XIV
y XV”, pp. 115-118.
270 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
271 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (226) y (229). TAPIA, S. de, “Los judíos de Ávila en
vísperas de la expulsión”, p. 167, documenta la presencia de Aceror en Ávila en 1483. LUIS LÓPEZ, C.,
Documentación del Archivo Municipal de Ávila, III, (1478-1487), doc. 302, pp. 239-249, 1483, febrero, 8. Ávila
documenta a don Simón Açeror en un reparto a la aljama de judíos de Ávila, y a don Sento Açeror y Yuçef
Açeror. En esta época hay otros judíos abulenses con ese apellido, de los que se desconoce la filiación, son:
Menahén, don Sentó y Yuçef, hijo de Leví y esposo de doña Urusol; también en CABAÑAS GONZÁLEZ, Mª
D., Documentación Medieval Abulense en el Archivo General de Simancas. Contaduría Mayor de Cuentas, I, p.
43. GITLIZT, D. M., Los Arias Dávila de Segovia: entre la Sinagoga y la Iglesia (citado: Los Arias Dávila), p.
9, nota 13, dice que podían ser miembros de la familia de Simon unos testigos de varios procesos inquisitoriales
en Soria durante 1491, llamados Salamon e Isaac Aceror (o Juan Salcedo, después de su conversión).
272 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (168).
273 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (168). GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila, p. 28,
siguiendo a CANTERA BURGOS, F., Pedrarias Dávila y Cota, p. 14.
106
(otro nombre que nos recuerda el antiguo reino leonés), alcalde de Puñonrostro, Gonzalo de
Ávila y Juan González de Ávila, a los que Diego denomina sobrinos suyos y deja mandas,
enumerándolos justo después de su hermana judía 274. El rastro de estos tres personajes es muy
difícil de seguir; está documentado con certeza a finales de agosto de 1462 Juan García como
sobrino del Contador por un documento de Enrique IV, en el cual ordena que 60.000 mrs que
habían sido entregados a Johan Garcia, vuestro sobrino, para la obra de Salamanca que yo
mande faser en el alcaçar de ella y que fueron devueltos al dicho Contador, fueran
considerados en la cuenta de éste último una sola vez275.
Si bien Diegarias recuerda en su última voluntad de 1466 a una hermana suya sin
nombre, no menciona a descendiente alguno de su supuesto hermano Francisco, quizá
fallecido en 1463276; este hecho sorprende, dado que habitaban en la misma ciudad y que
entre dicho Francisco y sus descendientes, y los hijos del Contador sí hubo bastante relación,
incluso testamentaria277.
2.2. Las familias nucleares fundadas por Diego Arias.
Con el paso del tiempo, el futuro Contador establece su propia familia y aquí
comienzan otra vez las incógnitas. Hasta ahora se había escrito que Diego contrajo a lo largo
de su vida tres matrimonios, siendo sus mujeres, por este orden, Juana Rodríguez, Elvira
González de Ávila y doña María Palomeque278.
A) Juana Rodríguez.
La única vinculación documental que une el nombre de Juana Rodríguez con Diego
Arias es un sepulcro situado en la iglesia de San Martín de Segovia en el lado de la Epístola
de la capilla absidal izquierda; está cubierto de losas de pizarra, adosado a la pared y cobijado
bajo un arcosolio, en cuyo frontal y cubierta aparece el escudo de Diego Arias de Ávila con la
inscripción:
Sepultura de Juana Rodríguez, muger de Diego Arias de Ávila, contador maior del
muy alto señor príncipe, fijo del muy alto rei don Joan de Castilla, e del su Consejo e
274
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia para los nombres de los sobrinos.
A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fol. 647, 1462, agosto, 27. FRANCO SILVA, A., “Alfonso Pérez de Vivero,
Contador Mayor de Juan II de Castilla. Un traidor y su fortuna”, p. 430, en el inventario de los bienes que
quedaron por muerte de don Alonso Pérez de Vivero realizado el 27 de junio de 1453 en Valladolid se dice: El
cargo e cuenta que esta con Hortuño de Ávila de la mayordomia de Xema e de los otros lugares que fueron de la
Orden de Alcantara que el dicho mi señor le ovo encargado. El nombre de Ortuño de Ávila es muy infrecuente
como para existir varios, pero no tengo ninguna prueba de que sean la misma persona.
276 RÁBADE OBRADÓ, Mª P., Una elite de poder, p. 106, para el fallecimiento de esta persona.
277 Sirva de ejemplo A.C.P., PU. 110-34, 1461, septiembre, 2. Segovia. Este día se documenta a Francisco Arias
de Ávila en representación de su pariente Pedrarias, cuyo grado tampoco se define, recibiendo la obligación y el
pleito homenaje de unos hombres de armas que se ponían a su servicio.
278 CANTERA BURGOS, F., Pedrarias Dávila y Cota, pp. 14 y 15. CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Diego
Arias”, pp. 479-81. RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 109.
275
107
secretario del señor rei e regidor desta ciudad 279.
Sin embargo, el hecho de que ésta sea la única noticia que aporte un cierto hálito de
existencia a Juana Rodríguez, hace que su figura tenga que tener un tratamiento especial
dentro de este estudio280.
B) Elvira González.
La mujer que fue compañera de la vida de Diego Arias a lo largo del mayor número
de años fue Elvira González. Su trascendencia para el linaje de los Arias Dávila se basa en ser
la progenitora junto al Contador de toda la familia, no ya físicamente, como es evidente al ser
la esposa legítima de éste, sino la mujer que al lado del mismo estableció la estructura del
linaje. El estudio de su figura siempre se ha basado en la relación con su marido y en ser la
madre de los tres continuadores del linaje, como se verá a continuación.
Ya hemos visto que sobre su figura se elaboraron sendas genealogías judías y
cristiana. Por otra parte, su nombre, Elvira González, es bastante común, lo que complica su
rastreo en fuentes documentales281.
En este momento es preciso señalar el hecho de que en el proceso inquisitorial se
vuelve insistente e interesadamente sobre la idea de que vivió entre judíos, lo que en la década
de los ochenta de la decimoquinta centuria era considerado muy contaminante. Si fuesen
ciertas las deposiciones de los testigos sobre ella 282, se plantearía, primero, que una parte de la
familia pasa por la conversión al cristianismo pero a la hora de establecer la alianza
matrimonial se vincula a la joven judeoconversa con un hombre del que también se afirma
que fue judeoconverso; segundo, que el establecimiento de la alianza matrimonial lo hace una
mujer de su familia, una prima judía, porque la joven casadera estaba huérfana de padre, al no
estarlo de madre, ésta quedó excluida de determinar el futuro de su propia hija; tercero,
supongamos también que, si Elvira vivió guardando la ley judaica hasta los 18 años, ésta
podría ser la fecha en la que pasó a casarse con Diego Arias y comenzar una nueva vida, pero,
si lo admitiéramos, entonces el vacío documental del matrimonio de Diegarias y Elvira
279
Véase el apartado acerca de las sepulturas de los Arias Dávila en el capítulo que trata de sus señas de
identidad. MARQUÉS DE LOZOYA, “Los sepulcros”, p. 80, nota 8. CONTRERAS Y LÓPEZ DE AYALA, D.,
“La Parroquia de San Martín de Segovia”, (citado: “San Martín”), p. 186, reproduce la inscripción tal y como la
publicó su padre y añade que las pizarras con las que está realizado el sepulcro están labradas con el estilo del
equipo de Juan Guas. SAN CRISTOBAL SEBASTIÁN, S. Y ARNÁEZ PÉREZ-ARGOTA, E., La parroquia de
San Martín de Segovia. Su Historia y su Arte, pp. 53-4, publicaron el epitafio con alguna pequeña diferencia en
la transcripción que no afecta a su sentido; describen la decoración de las lápidas como hojas de roble con
bellotas.
280 Véase el capítulo de Personajes enigmáticos.
281 Sirva como ejemplo JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, S. Y REDONDO PÉREZ, A., Protocolos A.H.P.Áv., I, doc.
964, 1450, marzo, 31. Ávila, con ese mismo nombre una hija de Juan Alfonso de Aragova, vecina de Ávila,
otorgó poder a María González, su madre, y a Alfonso Sánchez de la Puente, hijo de Juan Sánchez, vecinos de
esa ciudad, para que la representaran en la anulación de su matrimonio con Alfonso de Ávila, hijo de Juan
López.
282 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (76), (81) y (75), respectivamente.
108
González plantearía la pregunta de por qué no aparecieron los hijos hasta la década de los
años treinta283.
Por otro lado, si Elvira tenía unos 10 años cuando vino fray Vicente Ferrer a Segovia
y se casó a los 18, es decir, sobre 1417 ó 1418, o bien tuvo a sus hijos después de muchos
años de matrimonio, o bien varios de los posibles vástagos murieron muy niños, ya que
cuando ella hizo testamento en 1463, según esas fechas con unos 62 años, los dos varones que
llegaron a adultos habían seguido un esquema bastante tradicional: el mayor era el guerrero
que seguía los pasos del padre en la Administración y el otro había sido dedicado a la Iglesia
por varias razones, entre las que puede figurar que nació en un momento de construcción del
linaje en el que Diego Arias de Ávila no podía permitirse la división de sus propiedades y
excluyó de esa manera al recién aparecido en este mundo de un posible reparto de los bienes
que iba reuniendo. La otra posibilidad es que se la estén suponiendo años de más, al seguir la
única fuente que habla de su infancia y adolescencia: el proceso inquisitorial. Por otro lado, si
Diego y Elvira se casaron tan pronto, se profundiza el problema de la boda del Contador con
Juana Rodríguez, porque el epitafio en su tumba no tiene ningún sentido, como veremos más
adelante284.
Es preciso señalar, en esta dirección, que en la actualidad sólo conocemos los
nombres de los tres hijos que tuvieron trascendencia histórica: Pedro, Juan e Isabel, cuyos
desarrollos vitales corresponden, como ya he dicho, a los arquetipos de la época en una
familia encumbrada: el primer hijo siguió carrera administrativa y militar; el segundo,
eclesiástica y la tercera, por su condición femenina, destinada al matrimonio con un miembro
de la oligarquía local, precisamente esos arquetipos en los hijos adultos parecen llevarnos a
que fueran estos tres hijos los primeros descendientes. La falta de noticias no asegura que no
hubiese otros hijos más que fallecieran antes de llegar a adultos, o que, en el caso de más
hijas, ingresaran en alguna orden religiosa.
Con base en dicho proceso D. M. Gitlizt ha escrito que Elvira y su familia judía y
conversa serían los miembros tradicionalistas en las relaciones entre hebreos y cristianos, y
sus formas de vida, mientras que los hijos y nietos de ella y el Contador serían ya
asimilacionistas285.
Si se admitiera la veracidad de las testificaciones del proceso, se podrían extraer
algunos detalles físicos acerca de Elvira González, ya que desde los años 1452 ó 1453 había
283
AZCONA, T. de, “Juan ARIAS DÁVILA”, p. 64 y RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p.
121, ha seguido a Azcona, sitúan el nacimiento en 1436. BARTOLOMÉ, B., “Juan Arias Dávila, Obispo de
Segovia (1436-1497)”, p. 207, establece la fecha de nacimiento entre febrero de 1436 y ese mismo mes de 1438.
Lo más probable es que don Juan fuera el segundón y por eso se le dedicó a la carrera eclesiástica, luego tenía al
menos un hermano varón mayor que él.
284 Véase el capítulo de Personajes enigmáticos.
285 GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila, pp. 4-5 y 25-8.
109
que desmenuzarle el pan cenceño porque abía malos dientes para lo comer286; resulta
llamativo el hecho de que en la primera capilla funeraria que compró Diego Arias hubiera un
retablo con la figura de Santa Polonia, a la que se rezaba para que curase el dolor de muelas.
Elvira cuenta con su propia leyenda: tras el proceso que se incoó a Diego, a Elvira y
a Catalina González, madre de ésta última, el obispo Juan Arias llevó los restos de su propia
madre con él a la Ciudad Eterna en 1490, para evitar que fuesen quemados públicamente 287.
El estudio de la figura de Elvira hasta este momento no sería otra cosa que seguir y
matizar los pasos que F. Cantera dio con tanta seguridad. La nueva documentación aporta luz
sobre un aspecto: la función de Elvira como constructora del linaje y no sólo como la
productora biológica que conocíamos hasta ahora. Aunque su intervención en el mayorazgo
debe ser estudiada conjuntamente con la de Diego, existe un documento de su exclusiva
competencia, su testamento288. Los datos que aparecen en los distintos niveles, personal,
familiar y social son muy ilustrativos y merecen una consideración especial, por lo que serán
tratados en el capítulo de la presente memoria que analiza los documentos vertebradores del
linaje y la estructura del mismo que se desprende de ellos.
C) Doña María Palomeque, última esposa del Contador.
En los estudios publicados hasta ahora había aparecido el nombre de la última esposa
de Diego Arias tomando el dato de su existencia, sin duda, de las testificaciones en el proceso
inquisitorial289. Nada más se sabía de ella hasta que fue documentada como tal mujer del
Contador en 1466, fecha del fallecimiento de éste290.
En efecto, gracias al testamento del Contador, sabemos que, cuando se casó con doña
María, ella ya era abuela de un niño llamado Luxanico; el matrimonio se forjó a pesar de que
Diego atravesaba momentos difíciles, ya que en el documento de últimas voluntades de él se
dice ...nin yo por mi parte valia dies mrs, segund que ella sabe, nin dende arriba..., quizá por
eso su dote sólo fue de 200.000 mrs291. El poco valor que Diego Arias se adjudicaba y la
escasez de dicha dote, parece que hablan de fechas cercanas a 1465, cuando al Contador todo
se le volvían problemas económicos, pero más adelante él mismo dice que ha compartido
varios años con su nueva esposa, con lo que la fecha de la boda estaría más cercana a la
desaparición de Elvira González en la primera mitad del año 1463 que al 1 de enero de 1466.
De este matrimonio no nacieron hijos y eso es determinante para los nacidos de la
primera unión y su posterior papel en el linaje.
286
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (128).
Véase el apartado correspondiente en el capítulo de señas de identidad.
288 BECEIRO PITA, I., “La mujer noble en la Baja Edad Media castellana”, p. 296, documenta que en las
familias nobles son también ambos cónyuges los otorgantes del mayorazgo.
289 CANTERA BURGOS, F., Pedrarias Dávila y Cota, p. 15.
290 CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Diego Arias”, pp. 480-1.
291 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
287
110
Diego legó a doña María Palomeque otros 200.000 mrs. por su fidelidad, probada
hasta el punto de que tenía en guarda varios bienes de su marido, fijados en un inventario que,
por el momento, no está localizado. La cantidad heredada se le pagaría en posesiones en la
zona madrileña y, si algo faltase hasta los 400.000 mrs, se le abonaría en dinero 292.
Este comportamiento no extraña en la época. I. Beceiro Pita documenta como
frecuente, el hecho de que grandes magnates dejasen a sus viudas bienes de forma vitalicia,
que estarían relacionados con un sentido de protección, para que pudieran llevar un tipo de
vida de acuerdo con su rango293. El 11 de enero de 1466 los tres hijos de Diego firman el
compromiso de pagar los gastos que ocasionasen las mandas del testamento a diversas
personas, entre las que figura doña María 294; pero el día 15 y dentro de las propiedades que
pasaron a ser de don Juan Arias en contra de la voluntad de su padre, ya fallecido,
encontramos las posesiones de Eça, Villaverde, Monasterio y Bayona (en la actualidad
Titulcia) que pudieran ser las mismas que iban a ser parte del pago a su madrastra295, lo que
hace suponer que o bien se contentó con una heredad en Morata (Madrid) o se abonó su
herencia en bienes muebles. De las relaciones con sus hijastros apenas sabemos nada, sólo
que Isabel Arias en su última voluntad de 1472 habla de un libro suyo que tenía doña
María296.
De la familia de procedencia de la tercera esposa poco más sabemos. Pudiera estar
emparentada con un Juan Palomeque, fallecido ya en 1465, y perteneciente al bando del
rebelde don Alfonso de Castilla297. En Salamanca encontramos una familia Palomeque, al
parecer descendiente del doctor Antón Sánchez Palomeque, del Consejo del rey Enrique III;
como pariente del personaje anterior se localiza a Juan Palomeque que en 1448 tenía
posesiones en Cisla, obispado de Ávila, se habría casado con Catalina de Loarte (o de Solís,
hermana del regidor de Salamanca Pedro de Solís, e hijos, ambos, de Inés de Loarte, mujer
del comendador de Yeste en la Orden de Santiago); en 1462 testa a favor de su hijo Pedro
Palomeque, y se sabe que tuvo otra hija llamada Beatriz. En 1485 dicha Beatriz Palomeque,
viuda de Pedro de Zúñiga (hijo natural de Pedro de Zúñiga), recibe una facultad para fundar
mayorazgo a favor de su hijo Diego López de Zúñiga, señor de Aldehuela y Cisla, que años
más tarde comprará a Juan de la Hoz de Armuña, nieto del Contador por vía femenina, sus
posesiones en Rasueros; hija de Beatriz fue Juana de Zúñiga y Palomeque que terminó
renunciando sus legítimas en su hermano Diego ya que iba a ingresar en el convento de Santa
292
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
BECEIRO PITA, I., “La mujer noble en la Baja Edad Media castellana”, p. 294.
294 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 504.
295 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 507.
296A.H.N., Clero, Libros, 12.541, 1472, febrero, 1. Turégano (Segovia).
297 RODRÍGUEZ GARCÍA, D., Don Alfonso, 1465, septiembre, 25 (s.l.) Don Alfonso dio un albalá por el cual
tomaba por su vasallo a Diego de Gomiel con 7.500 mrs para cinco lanzas que tenía Juan Palomeque, fallecido.
293
111
María la Real de Tordesillas298. La razón de haber incluido todo este aluvión de datos
genealógicos en este punto es la siguiente: a manos de estos Palomeque llegaron dos
propiedades muy disputadas, como eran los lugares de Cisla y Aldehuela, identificada esta
última por algunos autores con Villanueva de la Torre (Ávila); pues bien, el contador Diego
Arias y después su nieto figuran entre las personas que se afanaron activamente en las
compras, traspasos, etc. que ocasionó el deseo de propiedad de estos dichos lugares 299.
Hasta este punto los datos localizados eran realmente poco esclarecedores, pero
parece que se refieren a la esposa del Contador mayor varios documentos entre 1477 y 1480,
relativos a unos pleitos por una presa que habían hecho sobre el río Guadarrama doña María
Palomeque, mujer viuda, y su hijo Francisco de Luzón, vecinos de Madrid, por lo que estaban
enfrentados con Isabel Gómez de Herrera, viuda, y con María Juana o Marina Mejía, vecinas
de Madrid y dueñas de los molinos, llamados de Hormiguera y afectados por la presa 300.
Llama la atención que, cuando en 1480 los reyes otorgan protección a Palomeque en sus
pleitos por ser viuda, se dejase en blanco el nombre del marido; en el documento se dijo de
ella que vivía honestamente y temía que algunos, viéndola indefensa, la meterían en pleitos,
por lo que escogía por jueces para los mismos a las justicias de Madrid301. La relación con la
villa aumenta cuando tenemos en cuenta que los Luján y los Luzón son conocidas familias
madrileñas en ésta época y que se entrelazan muy frecuentemente302: Pedro de Luján y María
Luzón fundaron mayorazgo en su hijo Pedro de Luján303. Recordemos que Pedro de Luxán,
cortesano de confianza real, recibió en 1439 de Juan II las aldeas madrileñas de Palomero y
Pozuela (que más tarde interesarían a Diego Arias de Ávila) y fue camarero del rey y amigo
del condestable don Álvaro de Luna304, procurador en Cortes por Madrid en 1445 y 1450 305;
298AJO
GONZÁLEZ, C. Mª, Hª de Ávila, pp. 126, 140, 233 y 442-5.
CARCELLER CERVIÑO, Mª del P., Realidad y representación de la nobleza castellana del siglo XV: el
linaje de la Cueva y la Casa ducal de Alburquerque, p. 177, n. 243, el 23 de octubre de 1464 este lugar había
pasado por muchas manos: de Fernand López de Saldaña, contador mayor de Juan II, a su hijo, éste lo vendió a
Diego Arias de Ávila y él a Juan Pacheco, éste al rey y Enrique IV a de la Cueva en 1464. Si esto es así, según el
documento que menciona la autora, habrá que analizar más detenidamente la exacta localización de ese lugar con
nombre tan frecuente en Castilla. SALAZAR Y CASTRO, L., Biblioteca genealógica española, M-22/49771,
fols. 237 y 237v documenta otras personas con el apellido Palomeque están localizadas en épocas anteriores a la
de doña María, por ejemplo, en 1428 doña Juana Palomeque, hija de Juan Ruiz Palomeque y de su mujer doña
María López de Tordelobos, dio poder a su marido Alfón Carrillo, señor de Totanes, para que otorgase
testamento en su nombre.
300 MILLARES, A., y ARTILES, J., Libros de Acuerdos del Concejo madrileño, I, documenta a Francisco de
Luzón entre los regidores de Madrid desde el día 29 de septiembre de 1477.
301 A.G.S., R.G.S., fol. 559 (abril-septiembre 1477); fol. 128, 1479, septiembre, 21. Trujillo; fol. 142, 1480,
diciembre, 19. Medina del Campo. En el pleito se plantea que ambas son viudas.
302 CASTELLANOS OÑATE, J. M., “El regimiento madrileño (1464-1515)”, pp. 455-7.
303 CARLÉ, Mª DEL C., Una sociedad del s. XV. Los castellanos en sus testamentos, (citado: Una sociedad del
s. XV), p. 160. PUÑAL FERNÁNDEZ, T., “Ritos y símbolos socioeconómicos de una comunidad medieval”, pp.
82 y 83 notas 21 y 24, y p. 95 menciona dos bodas de mujeres Luján cuyas dotes serán de 250.000 y 300.000
mrs sobre 1466.
304 PUÑAL FERNÁNDEZ, T., “La población pechera de Madrid en el siglo XV: Aproximación al análisis de
una estructura social medieval”, p. 1312. ALONSO, J. J., “Linajes madrileños en la Baja Edad Media”, pp. 117 y
121. CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna: Riqueza y poder en la Castilla del siglo XV, (citado:
299
112
en 1448 se le encuentra relacionado con las alcabalas del pan de la ciudad de Ávila y, dos
años más tarde, con el mismo asunto a su mujer, Inés de Mendoza306. Fue nombrado juez
mayor y repartidor de las aljamas, cargo que al haber sido tradicionalmente para un judío,
hubo muchas protestas y resentimientos que finalizaron en la destitución de Luján antes de
1450307; en 1464 vendió a los Arias las aldeas de Palomero y Pozuela308; por último fallecería
en 1472, dejando, al menos dos hijos, de nombres Juan y Álvaro de Luján 309. Por su parte los
Luzón están documentados desde Pedro Luzón, tesorero, maestresala y alcaide del alcázar de
Madrid en el reinado de Juan II; estuvo casado con doña María Palomeque con quien tuvo un
hijo, Francisco de Luzón, regidor de Madrid desde 1467 a 1485 y 1490 a 1491, casado con
Catalina de Villalpando en quien tuvo, al menos, a Antonio de Luzón; así mismo hija de
Luzón y Palomeque fue María Luzón que casó con el también regidor Juan de Luján el Bueno
y que tuvo, al menos, a Pedro de Luján, el cojo 310.
Ante estos datos de uniones de apellidos Luján y Luzón e incluso la existencia del
último mencionado, que podría ser el Lujanico del testamento o bien algún hermano suyo, se
identifica a la segunda esposa de Diego Arias, contador mayor, con la que había sido mujer de
Pedro Luzón, hombre que apareció en las esferas de poder cortesanas y madrileñas en la
misma época que el propio Diego realizaba su ascenso económico y social. Cabe preguntarse
acerca de la finalidad de este matrimonio, quizá un fortalecimiento de la posición del
Contador en Madrid y su Tierra o una unión mayor con un bando político determinado, pero
la documentación, por el momento, no permite desentrañar las respuestas.
Gracias a la tan necesaria publicación de fuentes, se puede ajustar algún aspecto más
de la figura de doña María y de Pedro Luzón, maestresala, regidor y alcaide del alcázar de
Madrid311. Así en Madrid a 9 de octubre de 1449 Luzón y su esposa compraron a Alonso
González de Barrionuevo, vecino de Madrid, y a Leonor González, su mujer, unas casas
Álvaro de Luna), pp. 112-3, documenta los favores de don Álvaro a sus criados Pedro de Luján, Pedro de San
Esteban, Hernando de Rojas y Juan y Pedro Zapata.
305 OLIVERA SANTOS, C., Las cortes de Castilla y León y la crisis del reino (1445-1474). El registro de
Cortes, (citado: Cortes de Castilla), pp. 187 y 219.
306JIMÉNEZ HERNÁNDEZ, S. y REDONDO PÉREZ, A., Protocolos A. H. P. Áv., I, doc. 372, 1448,
diciembre, 19. Ávila, y II, doc. 1271, 1450, septiembre, 15. Ávila.
307CASTAÑO, J., “Social Networks in a Castilian Jewish Aljama and the Court Jews in the Fifteenth Century: A
Preliminary Survey (Madrid 1440-1475)”, p. 382.
308 VERA YAGÜE, C. M., “Los conflictos interjurisdiccionales como factor determinante de la organización
espacial: Los Arias Dávila frente al concejo de Madrid en el siglo XV”, p. 99, documenta esta venta en Madrid a
16 de julio de 1464.
309 FRANCISCO OLMOS, J. Mª de, “Francisco I en la torre de los Lujanes”, pp. 75 y 77.
310 CASTELLANOS OÑATE, J. M., “El regimiento madrileño (1464-1515)”, pp. 455 a 457 y LOSA
CONTRERAS, C., El concejo de Madrid en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, pp. 285 y 308, ns.
68 y 69.
311 PEREZ-BUSTAMANTE, R. y RODRÍGUEZ ADRADOS, A., Los registros notariales de Madrid. 14411445, documenta a Pedro de Luzón en esos años; véase, por ejemplo, doc. 751 de 5 de marzo de 1444. PUÑAL
FERNÁNDEZ, T., El registro de la documentación notarial del concejo de la Villa y Tierra de Madrid (14491462), (en lo sucesivo: Documentación notarial de Madrid) pp. 68 y 203-4 documenta a Pedro de Luzón desde
el día 30 de mayo de 1449 interviniendo activamente en la vida del concejo madrileño.
113
bodega con sus cámaras y sótano que tienen en la collación de Santiago por 22.000 mrs
libres de alcabala; ese mismo día Luzón y Palomeque vendieron a don Fraym Aben Xuxén de
Toledo y en su nombre a Menahem Cidre, unas casas bodega con sus cámaras, sótano y
corral, que tienen en la calle de los Estelos, en la collación de San Salvador, igualmente por
22.000 mrs, libres de alcabala312. El día 16 de noviembre de 1452 María Palomeque, ya viuda,
y el judío Menahen Cidre, ambos vecinos de Madrid, designaron a varias personas como
árbitros y jueces de paz en el pleito que le enfrenta sobre un libramiento que el judío debía
haber pagado a Pedro de Luzón en las alcabalas de la villa313. A 4 de marzo de 1458 se
documenta a doña María abonando 10 doblas de oro castellanas de la banda que debía al
comendador Pedro Suárez, en nombre de su hija y nietas, hijas de Diego Cruzado 314.
Por otra parte, algunos criados de doña María Palomeque fueron mencionados en el
proceso inquisitorial contra los Arias como habitantes de Madrid en 1490, lo que constituye
una nueva unión con esta ciudad 315.
Con sólo estos datos no sabemos si ella también dispuso de una lápida donde se leían
todos los cargos de su poderoso marido Diego Arias de Ávila, tal y cómo tenían Juana
Rodríguez y Elvira González.
2.3. Padres y hermanos de Elvira González: la familia nuclear de origen.
Como ya hemos visto, el proceso inquisitorial ha generado una filiación difundida
ampliamente. De esta manera, en el caso en que se otorgase una total veracidad a las
testificaciones y se pudieran establecer unos entronques correctos, eliminando las
contradicciones que él aparecen, seguiría habiendo un problema: documentar dichas
relaciones familiares a través de otros textos que no sean la copia de un proceso inquisitorial,
realizada casi un siglo más tarde y por tanto, con una finalidad que se desconoce.
2.4. La familia generada por Elvira González.
Al contrario de la figura de Diego Arias, la historiografía no ha otorgado a Elvira
González otro matrimonio que el realizado con el famoso Contador Mayor. Por otro lado,
ningún documento indica que hubiera nupcias anteriores a las que le consiguieron relevancia
histórica y el testamento de dicha señora expresa que falleció como legítima esposa de
Diegarias316. Así pues, todo parece indicar que sólo fundó una familia, acerca de cuya
descendencia se encuentran distintas opiniones.
312
PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, docs. 647 y 648, ambos judíos fueron muy
conocidos en el Madrid de la época.
313 PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, doc. 1094, en Madrid a 16 de noviembre de
1452; los designados fueron el bachiller Pedro González, Juan Alonso de Villamadrid y Martín García de
Medina.
314 PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, doc. 5072, en Madrid a 4 de marzo de 1458.
315 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (164), 23 de octubre de 1490.
316 A.C.P., PU, 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia.
114
Ya en el siglo XVI el arzobispo de Burgos don Francisco de Mendoza, descendiente
del matrimonio Cabrera Bobadilla, dijo en su Tizón de la nobleza que Diego Arias había
tenido en una tabernera de Madrid a su hijo Pedro317. La interpretación de este dato es
bastante incierta, ya que no se aclara si la susodicha tabernera fue Elvira, otra mujer legítima
del Contador o ese Pedro fue un hijo habido fuera del matrimonio, con lo que se convertiría
en la primera mención de un hijo no legítimo y de una relación extramatrimonial de Diego.
Un Jerónimo figura también en la relación de hijos habidos en el matrimonio origen
que aportó el Tizón de la Nobleza en 1540318; este dato fue seguido en el siglo XVII por M.
Castro y Figueroa que escribió que Diegarias habría casado en primeras nupcias con Juana
Rodríguez, para hacerlo más tarde nuevamente con Elvira González, con la cual tendría cuatro
hijos: Pedro, Juan, Isabel y Jerónimo Arias Dávila, del que no se encuentra noticia en las
fuentes documentales319. Parece ser que en Madrid en 1417 había un mesón de Arias en el
arrabal llamado de San Ginés320; por otra parte, se documenta en dicha villa a un Pedro Arias,
hijo de Diego Arias y de Catalina González, en 7 de julio de 1449 321. Parece que Francisco
Mendoza gustaba de jugar con equívocos provocados por personajes homónimos pero
asentados en diferentes estratos sociales.
C. Espejo en su obra sobre las salinas españolas señala que Diego tuvo dos hijas,
llamadas Inés e Isabel; la primera habría estado casada con el contador Alfonso Pérez de
Vivero, con quien habría tenido un hijo, Juan, primer vizconde de Altamira, cuyos bienes se
habría quedado Diegarias; Isabel habría sido obligada por su padre a ingresar como clarisa en
el monasterio de Santa Clara (¿de Segovia?) 322. Efectivamente, está documentada en esa
comunidad no una hija sino una nieta de Diego por vía femenina, pero no consta la
imposición de entrar en el convento por parte de sus padres, siendo además ya una mujer
viuda323. El parentesco con Pérez de Vivero no ha sido posible documentarlo.
Se ha supuesto que el Contador y Elvira tuvieron más hijos, muertos en corta edad,
que estarían sepultados en el convento de la Merced en Segovia y que dicho fundador, cuando
ya tenía poca vida, habría ordenado que fuesen llevados a la capilla del Hospital de Peregrinos
en la misma ciudad324. Una alusión a la advocación de la Piedad permite identificar este
317
CANTERA BURGOS, Fco., Pedrarias Dávila y Cota, p. 31, n. 13, lo recoge. MENDOZA Y BOBADILLA,
F., Tizón de la nobleza, XXXI de la edición de A. Luque y Vicens.
318 MENDOZA Y BOBADILLA, F., Tizón de la nobleza, XXXI de la edición de A. Luque y Vicens.
319 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 96, como ya vimos, no incluyó esta versión en su estudio.
La noticia sobre el texto de Castro figura en una fundición de noticias en P. CENTENO, Turégano y su castillo
en la Iglesia de San Miguel, pp. 101-102.
320 MONTERO VALLEJO, M., El Madrid medieval, p. 194.
321 PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, doc. 380.
322 ESPEJO, C., “La renta de las salinas hasta la muerte de Felipe II”, p. 224.
323 Aparece alguna noticia sobre ella en COLMENARES, D. de, Hª de Segovia, caps. XXXV y XXXVI, de
donde pudo tomarlo Espejo.
324 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 129-130.
115
documento del que se habla con el de fundación de las capellanías y hospital de San Antonio,
ya que se denomina a este último de aquella manera en varias ocasiones; en el texto
efectivamente se alude al traslado de restos mortales, donde se incluyen los del Contador,
pero el deseo de cambio de enterramiento se debe a la precaución de Diego ante una posible
ruina, bien física, bien producida por distintos poderes, de su obra en la capilla mayor. Por
otro lado, en las sociedades preindustriales era tan alta la mortalidad infantil que no es extraño
pensar en más hijos que falleciesen antes de conseguir tener trascendencia histórica.
Mª del P. Rábade ha insistido en unos escasos documentos que harían que Diego
hubiera tenido otro hijo más llamado Francisco Arias, regidor de Segovia 325. Es preciso tener
en cuenta, por un lado, la indudable existencia de un Francisco Arias en ese momento en
Segovia, que figura como hermano, como hijo o sin filiación en relación con el poderoso
Contador Mayor; por otro, un hecho constatado por José-Luis Martín en el estudio dedicado a
Lope de Barrientos y Pedro de Barrientos, donde la documentación, que podíamos llamar
particular, establece entre ellos la filiación de padre e hijo, mientras que la oficial, es decir, los
documentos reales, les hacen figurar como hermanos 326, cabe, por tanto, preguntarse si las
grandes posibilidades que tiene un poderoso de disfrazar sus deslices extramatrimoniales,
fueron también utilizadas por Diego Arias de Ávila. Por último, en la carta de poder y
confirmación del mayorazgo en 1460 Francisco Arias, regidor de Segovia, aparece
simplemente como testigo, pero no le acompaña ninguna filiación; dada la importancia del
documento para la familia, de haber sido hijo de ambos cónyuges hubiera sido mencionado de
otra manera327.
En cualquier caso, los hijos que tuvieron un papel fundamental en el desarrollo del
linaje son los documentados en los mayorazgos de 1460 y 1462, fechas en las que Francisco
está documentado como vivo: Pedro Arias, don Juan Arias e Isabel Arias328.
3. La personalidad de Diego Arias de Ávila a través de sus coetáneos.
Si bien todos los aspectos relacionados con el matrimonio fundador del linaje son
interesantes, el proceso de creación de una imagen de ellos resulta de suma importancia para
comprender cómo la realidad originaria ha sido interpretada y modificada a lo largo del
tiempo.
Hace ya tiempo que I. Beceiro y R. Córdoba, reflexionaban sobre las opiniones de
Michel Vovelle que había advertido del peligro que suponía utilizar los testimonios literarios
325
RÁBADE OBRADÓ, Mª P., Una elite de poder, pp. 111-2.
MARTÍN, J.-L., “Pedro de Barrientos, ¿hijo o hermano del obispo Lope de Barrientos?”, en Abulenses en
tiempos de Isabel la Católica, pp. 183-184.
327 A.C.P., PU 117-8b, 1460, abril, 14. Madrid.
328 A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia. RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 462-492
publicó el texto del mayorazgo de 1462.
326
116
fuera de su contexto; así ambos autores añadían la importancia y la necesidad de tener en
cuenta para una adecuada interpretación otras cuestiones como las características del género
al que pertenecen, la estructura formal, la finalidad de la obra, las influencias artísticas y la
personalidad del autor329. En este mismo sentido he trabajado en esta ocasión, superando la
primera fase del trabajo, la de recopilación de textos, que yo ya había realizado y publicado
con anterioridad.
En el siglo XV se localizan dos tipos de fuentes a través de las cuales se expresaron
los coetáneos de Diego y Elvira: las históricas, en este caso crónicas castellanas, y las
literarias que, bien fuesen producidas por un hombre de letras o bien por la inventiva satírica
del pueblo, se conocieron en el mundo que rodeó al Contador, expresando las opiniones de
sus creadores sobre tan poderoso señor330. Junto a ellas aparecen otras visiones sobre el
matrimonio origen en el proceso inquisitorial incoado a ellos y a Catalina González, madre de
Elvira; el análisis de la parte que ha llegado a nuestros días requiere un capítulo específico, tal
y como he establecido en esta memoria.
Sin embargo, la recreación de la figura individual que hacen los otros no debe de ser
considerada sin el telón de fondo que conlleva y en este caso es indudable que la visión está
marcada por los intereses políticos no sólo del momento que vivió, también de los posteriores
donde interesaba menospreciar a Enrique IV y su época para ensalzar la siguiente, la de Isabel
I y Fernando de Aragón331. Todo parece indicar que en las fuentes secundarias, incluidas las
crónicas, la imagen de Diego Arias corre una suerte parecida a la del rey castellano en cuanto
a la imagen negativa que de él se proyecta.
3.1. La imagen de Diego Arias en las crónicas.
Estas fuentes han sido tratadas en alguna ocasión para explicar ese contexto
mencionado antes. Así, en relación con la visión que se ofrece en la crónica de A. de Palencia
de los orígenes de Diego Arias hay que mencionar un estudio de Mª I. del Val Valdivieso en
el que se concluye cómo el cronista apuesta por el mundo urbano y, sobre todo, por el sector
social de los comerciantes cristiano-viejos332; por lo que, no es de extrañar que la descripción
329 BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R, Parentesco, p. 353 incluyen la opinión de Michel
Vovelle, Ideologías y mentalidades, Barcelona, 1985, pp. 25-85.
330 En este mismo sentido de tener en cuenta la literatura ver ARBÓS, C., “Los cancioneros castellanos del siglo
XV como fuente para la historia de los judíos españoles”, donde recoge varias obras dedicadas a distintos
conversos, entre ellas algunas de las dirigidas a Diego Arias, pp. 75-6.
331 Para el discurso de legitimación es imprescindible la obra de CARRASCO MANCHADO, A. I., Discurso
político y propaganda en la corte de los Reyes Católicos (1471-1482), “Discurso político y propaganda en la
corte de los Reyes Católicos: resultados de una primera investigación (1474-1482)”, Isabel I de Castilla y la
sombra de la ilegitimidad. Propaganda y representación en el conflicto sucesorio (1474-1482), “El rumor
político. Apuntes sobre la opinión pública en la Castilla del siglo XV”. También se puede consultar, dada las
comparación de fuentes cronísticas que establece, MONTERO MÁLAGA, A. I., “Dos cronistas para un reinado:
Alonso de Palencia y Diego Enríquez del Castillo”.
332 VAL VALDIVIESO, Mª I. del, “La idea de «príncipe» en Castilla (a partir de la obra histórica de Alonso de
Palencia)”, (citado: “La idea de «príncipe») p. 672.
117
de Diego Arias, partidario además de Enrique IV que gobernaba alejado de la idea de príncipe
que interesaba propalar a Palencia, corresponda a todo lo opuesto a los ideales del cronista: un
hombre que se mueve en el ambiente rural y que se gana a las personas a través de cánticos no
cristianos. Otro trabajo de Mª I. del Val subraya la visión negativa del cronista hacia
Diegarias: sus oscuros orígenes, su ascenso y enriquecimiento con medios no legítimos de la
mano de Enrique IV, figurando
siempre acompañado de algún juicio negativo relativo a su actividad en favor de
Enrique, bien en cuestiones relacionadas con la obtención de recursos, o bien como
artífice de perjuicios y alborotos…
si analizamos las afirmaciones que sirven para denostar a Diego Arias vemos que
son variados los puntos negativos invocados: ambicioso, mentiroso, embaucador,
extorsionador, baja procedencia, e incluso delincuente condenado por la justicia.
Cabe preguntarse si a esos calificativos hay que añadir su condición de cristiano
nuevo. Al iniciar su retrato dice de él como primera definición que era de Ávila, que
de esa ciudad pasa a Segovia y que era “uno de los neocristianos y además de
oscuro linaje”. Ese “además” (etiam, en latín) podría hacernos pensar que la
opinión de Palencia no era muy favorable a los conversos, sin embargo, en su relato
tienen mucho mayor peso para hundirlo los otros atributos con que le define; y en
este sentido es significativo que en las demás ocasiones en las que se refiere a él ya
no menciona ese dato, por lo que puede pensarse que, aunque la condición de
converso parece ser tenida en cuenta al definir a una persona, no era para Palencia
suficientemente significativo como instrumento de ataque contra él. Por lo tanto, que
el ser o no converso no resulta lo más importante para el cronista a la hora de
definir negativamente a quienes desfilan por las páginas de su obra, antes al
contrario, serán sus cualidades éticas y morales las que cobren protagonismo con
ese fin333.
Igualmente, M. Pardo en un comentario referido a cómo A. de Palencia trata a
Miguel Lucas de Iranzo, inserta unas frases sobre la visión que el cronista ofrece de Diego
Arias:
La meilleure façon de dégrader ces personnages, et surtout le roi à qui l’on doit leur
apparition, est de rappeler leur humble et parfois vile extraction; mais Palencia sait
en quelque sorte doser l’infamie des origines en fonction de l’attitude des différents
favoris envers le roi. Ainsi, la biographie de Diego Arias est particulièrement
dégradante, on dirait volontiers picaresque : elle ouvre un monde peu connu de
l’historiographie, où l’on pourra trouver une ascendance conversa, des chants
morisques («cantibusque arabicis advocabat sibi coetum rusticorum»), la vente des
épices, la recollection des impôts, la parodie chevaleresque que constitue l’achat
d’un cheval qui permet de fuir, le surnom de «Didacus volans», lui aussi parodique,
un commerce facilité par une conversation plaisante («Partim sollicitudine, partim
denique facetiis salibusque gratus conversantibus »), le contraste brutal entre le
crime qu’on lui attribue («ut fama est»), sa libération par le prince sur le chemin du
supplice et la faveur dont il jouit ensuite auprès de lui. Tout au long de cette
étonnante biographie Palencia garde le même ton volontairement froid, presque
333
VAL VALDIVIESO, Mª I. del, “Los conversos en la obra historiográfica de Alonso de Palencia”, pp. 33-35,
en especial 34 y 35 para las citas.
118
cynique, et s’abstient de tout commentaire ; il semble avoir retrouvé la tournure et le
ton de certaines biographies de Tacite334.
Junto a estas afirmaciones, es preciso para la consideración de la imagen del
matrimonio fundador del linaje de los Arias, recordar que el desarrollo vital documentado de
Diego Arias y de Elvira González coincide con buena parte de los años que componen esa
centuria, con lo que resulta imprescindible la consulta de la cronística del siglo XV. Del
panorama general de estas fuentes se destacan unas características comunes, algunas de las
cuales, a pesar de ser bien conocidas, merece la pena recordar:
- se ocupan de hechos en su inmensa mayoría políticos, dejando entrever alguna
cuestión económica, siempre que afectase al ámbito de la gobernación sobre los súbditos del
rey.
- se emplean fundamentalmente en relatar los hechos de los varones, puesto que son
ellos los que monopolizan los puestos de poder político.
- en la exposición se percibe, por un lado, la influencia de la época en la forma de
redactar el texto y, por otro, la opinión del autor, apreciación que se presenta marcada en
mayor o menor medida por el grado de cercanía y de intereses que el protagonista del texto (o
aquél que desease presentar determinada imagen del personaje) imponía al escritor.
De esta manera y tras un primer acercamiento a la presencia del matrimonio origen
en las diferentes crónicas castellanas del siglo XV, se perciben realidades comunes en ellas335;
primeramente, dada su preocupación por hechos protagonizados por varones, Elvira González
jamás es mencionada en este tipo de textos, con lo que queda relegada a la realidad privada de
la familia; en segundo lugar, Diego Arias nunca figura en las crónicas relativas al reinado de
Juan II, lo que concuerda, como veremos, con los documentos aportados en nuestro estudio
que jamás le sitúan en aquellos momentos participando en una acción política; en tercero, los
cronistas de Enrique IV, su reinado y los personajes importantes del mismo ofrecen del
Contador mayor imágenes muy diferentes, que van a ser analizadas a continuación.
A. de Palencia introduce desde muy temprano a Diego Arias en la narración del
reinado de Enrique IV336. La imagen que da de él es muy conocida, pero opino que es
conveniente incidir en algunas cuestiones, ya que, según las palabras del escritor en la
presentación del personaje, el origen de Diego va a explicar sus acciones posteriores337; el
interés del capítulo aumenta porque el anterior está dedicado a las costumbres disolutas del
príncipe don Enrique de Castilla y al poder que sobre él ejercía el futuro marqués de Villena.
La introducción presenta a un converso de oscuro linaje, que era natural de Ávila y del que el
cronista sólo aporta el nombre propio, ya que el apellido fue concedido con posterioridad por
334
PARDO, M., L’historien et ses personnages. Études sur l’historiographie espagnole médiévale, p. 283.
El primer acercamiento ya fue realizado en mi trabajo “Diego Arias”.
336 Véanse los párrafos dedicados al Contador en el anexo documental.
337 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. II, cap. V, pp. 39-40.
335
119
el príncipe heredero; por otra parte, tenía bajas inclinaciones y empleaba cantos moriscos
para ganarse a los campesinos338. Con ello estaba generando el modelo, primero, de un
hombre sin ascendencia conocida que ha entrado en la sociedad cristiana a través de la
conversión y por tanto desde otra religión, desde un grupo ajeno a la mayoritaria cristiandad y
lo refuerza añadiendo que vino de una ciudad que poseía una de las comunidades de judíos
más importantes de finales del siglo XV, cuando se escribió la crónica; en segundo lugar, no
dice de qué religión se había convertido, ya que por un lado hace esa posible referencia velada
a la ciudad de Ávila pero por otro a los cantos moriscos, con lo que configura un hombre que
fue, en cualquier caso, no cristiano. Además A. de Palencia subrayó el sentido de que el
personaje no tenía detrás una familia reconocida al no incluir su apellido y reiterar su oscuro
linaje. De esta manera, el espacio geográfico desde el que parte la visión que nos ofrece A. de
Palencia son dos ciudades plenamente castellanas: Ávila y Segovia, como se verá a medida
que transcurre la exposición del cronista; el ámbito en el que terminó actuando Diego Arias
fue toda la Corona de Castilla.
La relación que el cronista establece entre Diego Arias y el mundo musulmán no
puede explicarse sin tener en cuenta el ambiente en el que Palencia escribe, ya que hacía un
tiempo que, por una parte, se había producido la caída de Constantinopla y la amenaza turca
se extendía con rapidez por el Mediterráneo, como es bien sabido, y por otra, se deseaba
acabar con el reino de Granada, que era el particular ámbito musulmán que tenía la península
Ibérica en aquellos momentos.
Alonso de Palencia detalla el progreso económico de Diego: primero sus gastos eran
mezquinos y para cubrirlos comenzó a vender especias, recordemos, ocupación prohibida a
los judíos desde las leyes de 1412 339; después fue recaudador de alcabalas y rentas del
príncipe heredero y en ese punto de la narración introduce como elemento a un caballo que
servía a su dueño para huir porque había cometido atropellos contra algún campesino, con lo
que, según el cronista, a Diego se le conoció como Volador340; tras ello se dedicó a más
importantes y multiplicados negocios; por último aumentó sus riquezas con un crimen por
demás infame, del cual le libró el príncipe que le hizo su secretario y le otorgó el apellido de
338
Parte de esta presentación es la que más fama ha conseguido al ser tenida en cuenta por una gran cantidad de
historiadores, véase, por ejemplo, RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, pp. 109-110, donde se
toman los párrafos sobre los oscuros orígenes de Diego. MENÉNDEZ PIDAL, R., Poesía juglaresca y juglares.
Aspectos de la historia literaria y cultural de España, pp. 160-1 aporta la unión de la crónica de Palencia con el
mundo juglaresco del momento y las connotaciones de Diego con ese ambiente y con el morisco.
339 KAMEN, H., La Inquisición Española, p. 28. Se plantea una coincidencia curiosa, ya que en el proceso
inquisitorial se afirma que la suegra del Contador también vendía especias en su tienda de la plaza de San Miguel
de Segovia.
340 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería, p. 287 para el afirma que el nombre judío de Diego
fue Yitshaq Ha Boreah o Bolante, sin aportar pruebas de su exposición que parece basada por una parte en
estaspalabras del cronista A. de Palencia y por otra en las de una acusación del proceso inquisitorial que se
instruyó contra algunos miembros de la familia Arias Dávila.
120
Arias, juzgándole muy digno de su intimidad341.
Con esto se une la imagen del futuro Contador con la que ofrece de él el Libro del
Alborayque, ese caballo monstruoso cuyas propiedades eran las que tenían los conversos342;
hay que tener en cuenta que en ese texto la única identificación que se hace con nombre y
apellido es la de Diego Arias; por otro lado, el caballo que salva a su jinete hace recordar a
aquél que elevó a Mahoma hasta el cielo desde Jerusalém.
Palencia, asimismo, establece dos tiempos en la vida de Diego, antes y después de
ser rico ya, y favorecido como el que más, siendo el agente de la diferencia esencial el
príncipe de Castilla, en cuya Casa aquél era único árbitro del repartimiento de pechos y único
distribuidor también de sus productos. Esa diferenciación en el tiempo de un antes y un
después surge asimismo en el proceso inquisitorial, referido a Elvira González: de ella se dice
antes que era gran señora o después que era gran señora343.
El cronista termina de presentar la imagen de Arias, incluyéndole dentro de círculos
alejados de los Grandes pero cercano a oficios considerados por el cronista bajos, como los
cuidadores de las fieras y el capitán de la guardia mora. Con todo ello está planteando una
reiteración constante de un Diego Arias enfrentado a los nobles importantes y consiguiendo
de la dejadez de Enrique IV un inmenso poder, con el que se enriqueció, oprimió al pueblo y
apartó a dichos Grandes del favor del monarca. Por si esto fuese poco, menciona al futuro
Contador como puerta de entrada en la Corte de judíos ambiciosos y maquinadores de
intrigas344.
Como vemos, el texto de Palencia es muy impreciso en cuanto al espacio y preciso
en el tiempo, ya que las referencias al príncipe don Enrique de Castilla hacen las noticias
anteriores a 1454, fecha de la llegada de dicho príncipe al trono y que supondrá, siguiendo lo
que expone la documentación, los momentos más álgidos en la vida de Diego Arias.
El cronista ofrece una constante imagen de Diego dando consejos a Enrique IV y, por
tanto, con gran influencia sobre él en especial en cuestiones económicas referidas a conseguir
mayores cantidades de dinero y a cómo emplearlas345. En una ocasión le aconsejó que tuviera
bienes en abundancia a pesar de las quejas del estado llano y de la opinión de los Grandes, ya
que ambas cesarían ante una guerra contra los musulmanes a la que llevaría escuadrones
satisfechos con el aumento de soldada; para la confrontación habría que pedir nuevos
impuestos y solicitar al Papado el permiso a fin de vender una bula relacionada con esa
341
ECHAGÜE BURGOS, J. J., La corona y Segovia, p. 63, nota 47, escribió que el crimen se refería a un
altercado con algunos regidores; sería interesante que este autor indicase en qué documentación se basa para su
exposición.
342 Véase anexo documental.
343 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (81).
344 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. I, p. 82
345 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. III, cap. IV, p. 64; ibidem, D. 1ª, L. III, capítulo V, p.
65; ibidem, D. 1ª, L. IV, cap. VIII, p. 93; ibidem, D. 1ª, L. VI, cap. IX, p. 143-4.
121
lucha346. Palencia vuelve a insistir en que el monarca premió de nuevo a Diego, en esta
ocasión otorgándole una gran autoridad; el cronista aprovecha para introducir una sentencia
moral, tal y como hacían los escritores de la Antigüedad y como continuaron escribiendo los
de la Edad Moderna: con lo cual se declaró guerra a la honradez, y se abrió franca puerta a
toda suerte de maldades347.
A. Martín Ortega cree que las todopoderosas facultades mencionadas por Palencia
están en relación con una cédula real expedida el 22 de septiembre de 1458 por la que se
ordenaba que Diego Arias de Ávila fuese obedecido en todo lo que decidiese tocante a la real
hacienda y a la justicia civil y criminal como si el monarca mismo lo ordenase, ya que el
Contador tenía que recibir unas cantidades debidas al rey348. M. A. Ladero Quesada
documentó años más tarde las amplias funciones de los contadores entre las que se incluyó en
1461 el papel de jueces supremos en los litigios tocantes a la hacienda real 349. La escena del
consejo al monarca no figura documentada por otras fuentes, pero si lo está la concesión de
amplios poderes por parte de Enrique IV el día 4 de octubre de 1463, cuando comunicó a las
ciudades que iba a enviar a Diego Arias para que realizase algunas cosas complideras a mi
serviçio, por lo que les ordenaba que hicieren lo que Diego estableciera en relación con la
hacienda real, justicia civil y criminal, y otras cuestiones que no se especifican, sin dilación ni
excusa, dándole la gente de pie y de caballo que de parte del rey les pidiera; incluso, dio poder
a su servidor para encarcelar a cualquier persona que él ordenara350.
Llama la atención la crítica de Palencia, puesto que era seguidor del arzobispo
Carrillo, proaragonesista, y que el primero en entender la guerra de Granada como
instrumento para evitar conflictos internos fue don Fernando de Antequera351.
A. Echevarría ha estudiado la importancia de estas campañas militares como un
medio de propaganda de la figura de Enrique IV para fortalecer su figura e indirectamente la
del marqués de Villena; igualmente, apunta los beneficios que le reportó ante el Papa y con
los nobles por la paz conseguida 352. Según esto, la intervención de Diego Arias, tal y como
Palencia la narra, sería una muestra de o bien la unión de Pacheco y Arias, o bien de la
manipulación del Contador por parte del marqués. También hay que tener en cuenta que en
esas fechas Diego tenía a su hijo mayor consolidando posiciones políticas y militares en la
Corte y al segundo avanzando en su carrera eclesiástica, que culminó en 1461 con el
346
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. III, cap. IV, p. 64
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. III, cap. IV, p. 64.
348 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de la villa de San Agustín, pp. 110-111.
349 LADERO QUESADA, M. A., “Panorama de la Real Hacienda Castellana en el siglo XV”, p. 29.
350 A.C.P., A-9b. 1463, octubre, 4. Segovia.
351 FERNÁNDEZ GALLARDO, L., Alonso de Cartagena (1385-1456). Una biografía política en la Castilla
del siglo XV, p. 130 cita a otros autores que también han tratado esta utilización de la guerra de Granada por
parte de don Fernando.
352 ECHEVARRÍA ARSUAGA, A., “Enrique IV de Castilla, un rey cruzado”, p.145 y ss.
347
122
nombramiento de administrador del obispado de Segovia.
Una vez conseguida la Indulgencia, la crónica comenta que Diego comenzó a
intentar acallar los rumores que surgieron acerca de la legitimidad de aquélla y distribuyó los
beneficios colaterales que se producían entre personas cercanas al rey, dejando a la Corona la
cantidad que estrictamente le correspondía: el arzobispo de Sevilla tenía asignada una
cantidad por su firma; doña Guiomar, amante del monarca, cobraba los derechos del Sello y
Diego otra porción de lo recaudado353. El reparto de los ingresos de las varias bulas es la gran
excusa que A. de Palencia argumenta para legitimar el levantamiento de don Alfonso: la corte
estaba corrupta, llena de vicios e inmoralidades sodomíticas que la noble índole del príncipe,
no podía soportar354. Recordemos que este cronista era protegido por don Alfonso de Fonseca,
que se puso al lado del infante rebelde, arrastrando a sus gentes con él355; fue preciso por tanto
justificar la traición al poder legítimo.
En relación con Fonseca, es notorio que a partir del reparto de beneficios de la Bula,
el Contador comienza a figurar en la exposición junto al arzobispo de Sevilla 356. En efecto,
según Palencia, en 1460 el arzobispo de Sevilla, don Alfonso Fonseca, y Diego Arias, una vez
reunidos fondos y valiéndose de engaños para estorbar maquinaciones de los grandes,
quisieron aumentar las fuerzas del rey para que, si por fin se descubría que defendía a los
moros, el monarca no tuviese el menor peligro y pudiese emplear la violencia para
satisfacción de sus deseos. Así, prelado y contador, discurrieron varias acciones, muchas
demasías, y con aprobación del monarca quisieron levantar fortalezas en ciudades y villas del
reino, tal y como se hizo en Valladolid y en Ávila 357. El escritor añade: No se daba punto de
reposo Diego Arias, autor de estos escándalos, antes trabajaba por añadir ofensa sobre
ofensa y extremar la tiranía con la violencia más insensata. De esta manera, Palencia vincula
a Diego Arias con un fortalecimiento del poder real.
No debe olvidarse que efectivamente Diego recibió varias órdenes reales como
Contador mayor acerca de abonar cantidades a las personas que estaban llevando a cabo obras
en la fortaleza de San Martín de Valdeiglesias y en los alcázares de Valladolid y
Salamanca358.
Junto con el arzobispo de Sevilla y el marqués de Villena, Diego Arias mantuvo una
entrevista de carácter diplomático con el conde de Haro para que suavizara la situación de
353
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. VIII, p. 93.
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. VIII, p. 93. ÁLVAREZ RUBIANO, P.,
Pedrarias Dávila. Contribución al estudio de la figura del “gran justador”, Gobernador de Castilla del Oro y
Nicaragua, (citado: Pedrarias), p. 39, denominó al rebelde el primer Alfonso XII.
355 CABRERA, M., “El problema converso en Córdoba. El incidente de la Cruz del Rastro”, p. 334.
356 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. VIII, pp. 93-4; ibidem, D. 1ª, L. IV, cap. X, p.
98.
357 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. X, p. 98.
358 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fol. 647, 1462, agosto, 27, sirva como ejemplo.
354
123
confederación con otros nobles contra el rey359. La narración de esta misión fue reproducida
por D. de Valera de manera muy similar a como lo hizo Palencia, siendo ésta la única
mención del Contador en toda esa crónica360.
Otro motivo de arremeter contra el Contador mayor fue su participación en las
famosas ferias de Medina del Campo, de las que escribe que eran ancho campo para todo
género de robos, violencias, exacciones y abusos, a merced del capricho de Diego Arias361;
según Palencia, alteraba a su antojo el valor de la moneda y de su cambio, compraba
mercancías al precio que él ponía y las acaparaba, modificaba a su favor los pesos y medidas,
obligaba a los comerciantes ricos a aceptar préstamos a altísimo interés y no se podía apelar al
rey porque éste, repite el cronista, le había concedido omnímodas facultades362. Unos
capítulos más adelante, Palencia reitera que en el monasterio de la Cisla se tomaron diferentes
acuerdos en una junta donde estaban reunidos el marqués de Villena, el arzobispo de Toledo y
el maestre de Calatrava entre ellos uno que fijaba el precio de las mercaderías, lo que habría
proporcionado a Diego oportunidad para cometer nuevos desmanes económicos363. La
narración de estos hechos se une a las reuniones celebradas en Madrid en mayo de 1462,
previas a las cortes de Toledo del mes de julio, donde se fijaron tasas de precios y también a
las cortes mismas en las que hubo acusaciones de especulación para la corte real364.
Las últimas apariciones del Contador en el texto de A. de Palencia están relacionadas
con el apresamiento de su hijo Pedro Arias y el rescate que se tuvo que pagar por él. A
propósito de la prisión del dicho Pedro por parte del rey, el cronista inserta una frase en la que
arremete también contra el padre del encausado: haciéndole cargos por su dudosa fidelidad y
por sus antiguos robos de las rentas y fortuna de los naturales, inicuamente exigidas y
arrancadas por Diego Arias365.
Llegados a este punto recordaré que I. del Val Valdivieso, analizando la obra de
Palencia, llega a la conclusión, como ya hemos visto, de que el cronista apuesta por la
sociedad urbana; de entre los integrantes de ésta por la clase dominante, y, de forma general,
por los comerciantes cristiano-viejos366. De modo que si admitimos con Mª del P. SánchezParra que las Décadas fueron escritas poco después de 1477, podemos afirmar que, en el
359
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. VIII, pp. 93-4.
VALERA, D. de, Memorial de diversas hazañas, cap. XIII, p. 15. Véase en anexo documental.
361 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. III, pp. 84 y 85.
362 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. III, pp. 84 y 85.
363 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. VI, cap. VI, p. 135:
así como los peces con el anzuelo veíanse alcanzar las más inícuas ganancias. Con pretexto de la
tasa impuesta, Diego Arias y sus malvados ministros, cómplices del engaño arrebataban los géneros
de manos de los mercaderes, y acaparándolos luego en su poder, los vendían a su antojo, y tanto en
la compra como en la venta hacían pagar al pueblo el producto de sus sudores.
364 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 90 y 97.
365 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. III, cap. VI, p. 189, para el rescate; ibidem, D. 1ª, L. IX,
cap. IV, p. 212.
366 VAL VALDIVIESO, Mª I. del, “La idea de «príncipe»”, p. 672.
360
124
último cuarto del siglo, la imagen de Diego Arias, el consejero ya fallecido de Enrique IV, se
presentaba situada en las antípodas de lo que debía ser el ideal áulico para los distintos grupos
antienriqueños: un hombre que había hecho su fortuna en el espacio rural, además
moviéndose de un lugar a otro y con relaciones con el mundo de los judíos, lo que teniendo en
cuenta esos orígenes oscuros, le acercaba más que nada al ámbito cristiano-nuevo. Con ese
discurso se contribuía a empañar la imagen de Enrique IV que, representado de esta manera,
no era el príncipe ideal, ya que, entre otras cosas, debía escoger mejor a sus colaboradores.
El ataque a los Arias se mantendrá hasta que, en 1486, se inicien las declaraciones
para abrir un proceso inquisitorial contra algunos de sus miembros; pero con una diferencia
notable: las crónicas no llegan a muchas personas puesto que hay que tener el libro, saber
leerlo o poder escuchar la lectura y tener tiempo para hacerlo, y si a ello le sumamos los altos
índices de analfabetismo del reino, resulta que una mínima parte de la población total va a
tener acceso a todos estos planteamientos, aunque es obvio que es justo a esa mínima parte a
quien va dirigida la obra, a aquéllos que sí saben directamente de quién se está dando la
imagen y que van a poder tomar posiciones frente a esa figura y todo lo que implica. Por el
contrario, el impacto de un proceso inquisitorial en el pueblo y, sobre todo, en núcleos de
población como Segovia donde todos se conocen, es mucho mayor por la curiosidad malsana
de oír públicamente cómo se acusa a unas personas de haber estado en situaciones que van
contra las normas que todos deben acatar, indicándose así que Isabel de Castilla, su marido y
sus seguidores irán contra todo aquél que no responda a sus ideas, justificando la bondad de
su ascenso al trono y al poder.
Una vez contemplada esta imagen de Diego Arias que el cronista ofrece, viene a la
memoria el documento dirigido al monarca por varios obispos y nobles desde Burgos a 28 de
septiembre de 1464, denunciando los males que a su juicio aquejaban al reino 367. El texto fue
utilizado por B. Netanyahu para aludir a la visión que había de los personajes que
acompañaban a Diego Arias en la Corte y de su labor en ella 368. Es preciso señalar que en
ningún momento se menciona Diego Arias pero ha sido sin duda la base de algunos de los
párrafos que Palencia dedicó al Contador369.
Frente a la visión de absoluta arbitrariedad, continuos robos, enfrentamiento con los
Grandes y dominio sobre el monarca que A. de Palencia insiste en atribuir a Diego Arias, la
imagen en otros cronistas en muy diferente.
Diego Enríquez del Castillo presenta a Diego Arias siendo ya Contador mayor y
Tesorero de Enrique IV en una escena en la que aconseja a éste último que sólo pagase a
aquellos servidores que realmente trabajasen para él; frente a esta postura el rey se muestra
367
Memorias del reinado de don Enrique IV, pp. 327-334.
NETANYAHU, B., Los orígenes de la Inquisición, p. 686.
369 Véase anexo documental.
368
125
magnánimo en el mismo sentido que ya antes el cronista había dado a su monarca al decir que
procuraba el ascenso de todos sus servidores370; en esta versión el rey contesta que él se debe
a su pueblo, al cual sirve de ejemplo con su conducta371. La presentación del episodio es la
misma que ofreció J. de Mariana a comienzos del siglo XVII en su Historia de España372. El
resto de las apariciones de Diego y sus dos hijos varones en la exposición está dedicado a
plasmar que la familia consiguió honra, estado, mercedes, la contaduría mayor, las muchas
riquezas que les valieron para comprar los vasallos y heredamientos que tenían, y el obispado
de Segovia gracias al rey, que en el texto recuerda esta cuestión373. Los primeros pasos en el
ascenso de Diegarias se entrevén en unas palabras de D. Enríquez del Castillo: cuando afeó a
Pedrarias, hijo de Diego, el hecho de haber entregado Segovia en 1467 a los enemigos de
Enrique IV de Castilla le dice: Si bien te recordaras quien fue tu padre, quando el rrey lo
tomó por suyo y lo puso en tan gran estado, de ser su tesorero y su contador mayor,...374.
Como se ve, también los fieles al monarca recordaban los orígenes humildes de Diego Arias,
en este caso no para criticarle a él, sino a sus descendientes que no tuvieron en cuenta el favor
del monarca para alcanzar la alta posición conseguida.
Por su parte, el autor de la Crónica castellana hace la presentación de Diego
escribiendo que era muy conforme a la voluntad de don Enrique de Castilla, al que servía
como contador mayor desde antes de subir al trono. Según la costumbre de los reinos, él
pasaría a desempeñar ese mismo cargo con el nuevo rey, que tendría que haber compensado
con alguna merced a los contadores antiguos; en lugar de suceder así, los dos que lo fueron
con Juan II, abonaron una cantidad a Enrique IV que quiso que a partir de entonces hubiera
tres contadores mayores375.
La Crónica Castellana se hace eco, también de los proyectos de finales de 1454,
informándonos de que durante la estancia del rey en Ávila, algunos grandes allende del
marqués don Ihoan Pacheco y el maestre de Calatrava, don Pero Giron, su hermano,
decidieron que se debía fazer guerra a los moros en la que las fuerzas cristianas estarían
compuestas por 3.000 hombres de armas y 20.000 peones; en el Consejo real se determinó
que fuera solicitada una bula al papa Calixto III, documento que se consiguió. El monarca
370
ENRÍQUEZ DEL CASTILLO, D., Crónica del rey don Enrique el cuarto, cap. XX, p. 110-111 para dicha
escena y cap. I, p. 101: holgábase mucho con sus servidores y criados; había placer por darles estado y ponerles
en honra: jamás deshizo a ninguno que pusiese en prosperidad. Véanse los párrafos dedicados por este cronista
al Contador en el anexo documental.
371 BERMEJO CABRERO, J. L., “Notas sobre el lenguaje político (símbolos e imágenes en torno al rey)”, p.
142 para ver la imagen del rey como ejemplo en las crónicas y otras obras literarias del s. XV.
372 Véase anexo documental.
373 Véase anexo documental.
374 ENRÍQUEZ DEL CASTILLO, D., Crónica del rey don Enrique el cuarto, cap. CI, p. 168.
375Crónica anónima de Enrique IV de Castilla 1454-1474 (Crónica castellana), edición de Mª P. SÁNCHEZ
PARRA, (en lo sucesivo: Crónica Castellana), 1ª parte, cap. V, p. 14. Véanse los párrafos dedicados al Contador
en el anexo documental.
126
envió a su Consejo y a sus Contadores mayores a Arévalo para hacer los preparativos376.
Como se ve, la figura de Diego queda oscurecida por el cargo que desempeñaba.
Según esta crónica, la bula enviada por el papa Calixto llegó a Palencia el 6 de enero
de 1457 y fue predicada por fray Alfonso de la Espina, onbre muy notable e de onesta vida e
gran predicador, que aconsejó al rey que considerase en qué iba a gastar el dinero, que sólo
podía ser en la guerra contra los musulmanes y en el mantenimiento de los predicadores y
cogedores. La bula al fin se vendió a 200 mrs. de la moneda corriente y se recaudaron más de
100 millones, pero enseguida surgieron muchas discusiones teológicas sobre aquella 377.
Tras estos hechos se aliaron Pedro Fernández de Velasco, conde de Haro, Alfonso
Carrillo, el almirante don Fadrique, el marqués de Santillana, los condes de Benavente y Alba,
y otros. Después de entrevistarse con el rey de Navarra, Enrique IV quiso prender al conde de
Haro pero éste se hizo fuerte en Briviesca y el monarca envió al marqués de Villena, al
arzobispo de Sevilla y a Diego Arias para intentar aplacarlo y que a su vez hiciese lo mismo
con los otros nobles que, como él insistían en que las leyes e los antiguos estatutos destos
reynos fuessen guardados...378.
Así pues, esta crónica también narra el episodio de la Bula de Cruzada, pero de una
manera modificada respecto a la visión de A. de Palencia, ya que no se atribuye a Diego la
promoción de la campaña militar ni de la petición de la dicha Bula, sino a algunos grandes
allende del marqués de Villena y de su hermano Pedro Girón; por otro lado, su nombre no
figura porque sólo se menciona al grupo de contadores mayores 379. El cronista anónimo
incluye en su texto la misión diplomática de Diego Arias hacia el conde de Haro, pero puso la
376
Crónica Castellana), 1ª parte, cap. IX, p. 18. Añade que la indulgencia fue concedida por el sucesor de
Calixto III. Fueron enviados a Arévalo
porque ally se fiziese la librança de tierras e merçedes, e raçiones, e quitaçiones, e limosnas, e se diese
horden en la paga del sueldo para la gente que tenie hordenada de llevar a la guerra.
377Crónica Castellana, 1ª parte, cap. XXXII, pp. 65-6.
A.C.Sg., H-128, 1543, julio, 12. Turégano, en un inventario con esa data de las escrituras que estaban en un arca
en la fortaleza de esa villa se encuentra:
Yten dos bullas con dos sellos de plomo escriptas en pargamino que son los originales de una cruzada
que se conçedio en tiempo del papa Calixto terçero al rrey don Enrrique, el primero para los que
fuesen a la guerra contra los moros de Granada e su rreyno, es la data en el anno primero de su
pontificado, deçimo chalendas maiy, año de la Encarnaçion de mill e quatrozientos e çincuenta e çinco
años...
Yten ay un traslado simple de una bulla que conçedio el papa Pio para los que fuesen contra turcos, es
la data quarto idus nobembris en el año de mill e quatroçientos e sesenta y tres años en el sexto año de
su pontificado
Es evidente que el primer año del pontificado del papa Pío fue 1457 a pesar de la fecha que el inventario dice
que tenía la primera bula. SANZ y SANZ, H., Catálogo de la Colección Diplomática Medieval (1115-1500) del
Archivo Catedralicio de Segovia, p. 104, doc. nº 374, 1456, abril, 15. Roma, es la fecha de la bula de Calixto III
para la contribución a las guerras contra los musulmanes de Granada.
378Crónica Castellana, 1ª parte, cap. XXXII, pp. 66-7.
379 Crónica castellana, 1ª parte, cap. IX, p. 18:
el rey mandó, a los de su consejo e a sus contadores mayores, que estoviesen en la villa de Arevalo
porque ally se fiziese la librança de tierras e merçedes, e raçiones, e quitaçiones, e limonas, e se diese
horden en la paga del sueldo para la gente que tenie hordenada de llevar a la guerra.
127
Bula en relación con el levantamiento del dicho conde. Hizo la misma crítica que Palencia
sobre los ingresos que produjo la dicha Indulgencia, si bien añadió de forma extensa unas
consideraciones que se hicieron en los debates teológicos abiertos a raíz de la petición de la
Bula380. Resulta llamativa esta alusión a las cuestiones religiosas porque tiene como fondo
toda la teoría del Purgatorio y su puesta en práctica en las capellanías que habitualmente
fundaban los linajes. Cuestión tanto, más sugerente para nosotros por cuanto sobre estos años
en que se produjeron los sucesos que se están considerando, Diego Arias consigue que la
capilla mayor del convento de Santa María de la Merced en Segovia sea la funeraria de su
linaje y haya allí dos capellanías y otras tantas en otra fundación suya, situada justo enfrente,
el hospital de San Antonio 381.
La Crónica castellana rememora también la imagen de Diego como consejero y esta
vez le sitúa, como ya había hecho A. de Palencia, en los problemas entre el monarca y
algunos nobles de Sevilla; en esta ocasión el consejo al rey fue que marchase a Écija para
emplazar allí a los sevillanos382.
Después se ve a Diego a través de sus hijos; de esta manera, se le alude en la rebelión
de don Alfonso de Castilla cuando se menciona a don Ihoan Arias, fijo de Diego Arias, obispo
de Segovia, [que] por nesçesidad siguie lo que la mesma çibdat, es decir, a Enrique IV; sin
embargo, en relación con el hijo mayorazgo, Pedro, se localizan dos noticias que ahora
interesan, primero, en el pasaje de su captura en 1465 no se menciona que Diego tuviera que
pagar ningún rescate por él y en el episodio de la prisión de Pedrarias por orden de Enrique IV
se dice que Pedrarias Dávila había fecho muchas cosas contra su servicio e tenía muy
grandes riquezas, asy de las que Diego Arias, su padre, avia robado a muchos deste reyno,
como de las que el avie malganado383.
Junto a las crónicas del reinado de Enrique IV, se localiza la dedicada al condestable
Miguel Lucas de Iranzo, donde la presencia de Diego Arias se minimiza hasta el punto de ser
sólo un personaje con un cargo importante en la Corte, leal al rey que puso a sus hijos en
grandes estados, haciéndolos de no nada, con lo que el cronista estaba restando importancia a
la figura del Contador, eliminando así una posible competencia de figura con relevancia junto
a Enrique IV y recordando que fue éste último el origen de la buena situación de los Arias 384.
3.2. La imagen en los textos literarios de la época.
380
Crónica castellana, 1ª parte, cap. XXXII, pp. 66-7.
Véase el capítulo IV de esta memoria.
382 Crónica castellana, 1ª parte, cap. LVII, p. 137. PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. VI, cap.
IX, p. 143-4. En 1464 Enrique IV de la estancia en Gibraltar marchó a Écija, por consejo de Diego Arias, que le
aseguró podría exigir mucho dinero a los gobernadores sevillanos, culpables de numerosos abusos.
383 Crónica castellana, 1ª parte, cap. LXVIII, p. 165; para el secuestro ibidem, 1ª parte, cap. LXXIV, p. 176;
para la prisión ibidem, 1ª parte, cap. LXXXII, p. 200.
384 ESCAVIAS, P., Hechos del condestable Miguel Lucas de Iranzo. Crónica del siglo XV, cap. XXXV, p. 362.
Véase en anexo documental.
381
128
Para acabar de contemplar la imagen que se construyó de Diego Arias en el siglo
XV hay que considerar la opinión de los literatos no oficiales y las fechas en que circularon
sus obras.
Los tratadistas de la literatura medieval observan en el reinado de Enrique IV una
época de proliferación de obras críticas a la situación del momento que se contraponen a la
poesía palatina, aduladora del mundo que compone la Corte; L. de Stéfano ha escrito que esta
crítica está basada en la idea de igualdad que poseía el hombre medieval, igualdad que se
manifiesta en dos hechos, todos nacemos y todos morimos, lo que implica que al poderoso se
le harán alusiones a su muerte segura385.
Aunque también sería digno de considerar el hecho de que las grandes familias se
afanaran en dejar huella duradera de su paso por el mundo en sepulcros y rituales litúrgicos.
Entre el nacimiento y el final de la vida se extienden unos años en los que se intenta
conseguir la honra, que, según L. de Stéfano, es una muestra de la aceptación social; para
llegar a tenerla, es necesario, o bien pertenecer al grupo social noble o bien alcanzarla tras
grandes hechos guerreros386. Ante esta afirmación, la situación de Diego sería difícil, ya que
se introdujo en un conjunto social al que no pertenecía y no participó en actividades bélicas,
aunque si lo hiciera más tarde en el ejército real su primogénito, Pedrarias, con lo que honró
al linaje. De esto se concluye que los creadores de coplas satíricas, cuando daban a conocer
sus obras, no aceptaban que estuviese en determinados lugares sociales aquél a quien quitaban
la honra.
Mª C. Quintanilla Raso ha recogido distintas opiniones de autores que discuten si en
las dichas coplillas se criticaba a todos los nobles o sólo a personas concretas y en momentos
específicos387. Recordemos que Diego no nació noble, aunque llegase a una alta posición,
característica que lo hace diferente.
3.2.1. Coplas y sátiras.
La literatura satírica ha sido analizada por los estudiosos desde diferentes puntos de
mira, pero hay un aspecto en el que apenas se ha avanzado y que resulta realmente importante
para calibrar muchas cuestiones históricas y, por tanto, interpretativas de la oportunidad de
esas creaciones; así se siguen manteniendo unas fechas imprecisas como en el caso de N.
Salvador Miguel, quien, con vaguedad, fecha las Coplas de Mingo Revulgo en los alrededores
del año 1464 y las Coplas del Provincial entre 1465 y 1466388.
Se plantea un problema en el análisis de este punto, al no ser posible determinar con
385
STÉFANO, L. de, La sociedad estamental de la Baja Edad Media española a la luz de la literatura de la
época, (en lo sucesivo: La sociedad estamental), p. 47.
386 STÉFANO, L. DE, La sociedad estamental, p. 100.
387 QUINTANILLA RASO, Mª C., “La renovación nobiliaria”, p. 295.
388 SALVADOR MIGUEL, N., “La literatura castellana en el siglo XV”, p. 42.
129
exactitud cuándo fueron escritas la mayor parte de las obras en las que figura el Contador,
cuestión que resulta vital para analizar el proceso de creación de la imagen de Diego Arias.
Juan de Lucena, judeoconverso o descendiente de ellos, en su De vita beata dedicó a
Diegarias las siguientes palabras, que hasta ahora sólo han sido comentadas por A. Medina
Bermúdez:
No puedo pensar…que el continuo clamitar que fazen balando, baa, baa, bee, bee,
[las ovejas], no les robe mas el sueño [a los pastores] que a Diegarias su gran
solicitud, ni las trompetas a los Pachecos389.
Para A. Medina, que recuerda que Diego fue judío converso acusado de pecados
nefandos con el mismísimo rey, las anteriores frases son todo un tratado de diplomacia,
porque en ellas se refleja la solicitud de Diegarias hacia su monarca y, además, le compara
con los Pacheco; dadas las menciones a determinados hechos históricos y las ausencias de
comentarios a otros, este autor deduce que es probable que J. de Lucena escribiera este texto
en 1462390.
También en la estrofa número 25 de las Coplas de la Panadera o de Ay, Panadera
está presente la línea de crítica ácida describiendo la primera batalla de Olmedo (1445); se
presentan unos caballeros cobardes y entre ellos figura el segundo contador (se ha pensado
que era Diego Arias), sentado y vestido a la usanza judaica, esperando que termine la lucha
armada, como si él sólo fuese capaz de luchar con intrigas391. Sin embargo, la identificación
del personaje con Diego Arias presenta problemas; ya que el primer documento en el que
figura como contador es posterior y en ese momento lo es del príncipe, no del rey; además en
un nombramiento de nuevos cargos en la corte real, datado al mes siguiente de la batalla, no
aparece como contador ni del monarca ni de su hijo don Enrique de Castilla 392. De esta
manera, o bien las coplas se refieren a otra persona y con posterioridad a su elaboración se ha
aprovechado para adjudicar una faceta de imagen negativa a Diego Arias, o bien, si desde el
primer momento se referían a él, la distorsión de la verdad cronológica es notable y poco
comprensible dado que la crítica se hace a los personajes implicados en un momento muy
concreto.
Un nuevo avance en las sátiras del desprestigio de algunos personajes se produjo con
las Coplas del Provincial, escritas ya hacia 1465-1466, es decir, también muy próximas o tras
389
MEDINA BERMÚDEZ, A., “El diálogo De vita beata, de Juan de Lucena: un rompecabezas histórico (I)”,
(en lo sucesivo: “El diálogo De vita beata”), p. 263.
390 MEDINA BERMÚDEZ, A., “El diálogo De vita beata”, pp. 263-264.
391 Ver la edición de las mismas en RODRÍGUEZ-PUÉRTOLAS, S., Poesía de protesta en la Edad Media
Castellana (en lo sucesivo: Poesía de protesta), p. 202. Igualmente, hay que destacar la edición de BELTRÁN,
V., Edad Media: Lírica y cancioneros del año 2009 para las coplas satíricas que vamos a ver. Véase para ellas el
anexo documental.
392 Respectivamente A.M.Sg., leg. 44-2, 1446, junio, 28. Segovia, es la primera fecha en que figura como
contador mayor del príncipe. A.H.P.Sg., Varios-Arias Dávila, 1, 1445, junio, 19. Medina de Rioseco. Véase
tabla en el anexo documental.
130
la desaparición del Contador393; en ellas se subraya el carácter de circunciso de Diego que
queda muy claro en las alusiones corporales, relacionadas con el escudo de armas394. Por otra
parte, las menciones que se hacen a la crucifixión de Jesucristo pueden ponerse en relación a
una leyenda familiar que cuenta el Marqués de Lozoya: la presencia de un ascendiente suyo
tocando la trompeta durante la Pasión395. Se ha identificado al autor de las Coplas del
Provincial con Juan Hurtado de Mendoza, hijo del marqués de Santillana, y se ha dado la
fecha de defunción de Diego Arias, entre otras, como prueba de que el texto estaba escrito en
1465 o 1466 y era un ataque de un miembro de la vieja nobleza a los recién llegados al poder
político y económico396.
Ser sodomita es uno de los ataques que achaca a Diego el autor del Tratado del
Alborayque, un caballo fabuloso que reunía en su cuerpo todas las maldades, descritas, una
por una, bajo el nombre de propiedades; la decimosexta propiedad es su esencia ni masculina
ni femenina397. Según la época, la sodomía era propia de judíos, de los cuales pasó a los
musulmanes y de éstos a los malos cristianos, cuyo representante era Diego Arias 398.
El resto de las sátiras de este Tratado estarían referidas a la actuación económica y
política de Diego. Así, siguiendo con las propiedades del Alborayque, la undécima es la
393
Poetas cortesanos del siglo XV, p. 163 data las Coplas entre 1465 y 1473. LÓPEZ ÁLVAREZ, C.,
TORRECILLA DEL OLMO, F., “El autor, sus pretensiones y otros aspectos de las Coplas del Provincial”, p.
249.
394 Véase el anexo documental.
395 Todos los autores que han tratado la figura de Diego recogen estas coplas, pero el mejor texto es el publicado
por FOULCHÉ-DELBOSCH, R., “Notes sur “Las coplas del Provincial”, pp. 429 y ss. ARBÓS, C., “Judíos y
conversos: Un tema tópico en la poesía medieval”, pp. 149-150 expone cómo la circuncisión es un tópico en la
poesía medieval y un sinónimo de judío o converso.
396 LÓPEZ ÁLVAREZ, C., TORRECILLA DEL OLMO, F., “El autor, sus pretensiones y otros aspectos de las
Coplas del Provincial”, pp. 241-6, 248 y 261, principalmente. Recientemente PAOLINI, D., Las «Coplas de
Mingo Revulgo», ha vuelto sobre el tema utilizando una bibliografía relativamente reciente que deja de lado otra
en la que ya se exponían las ideas que utiliza; insiste en pp. 84-85, siguiendo a ECHAGÜE BURGOS, J. J., La
Corona y Enrique IV, en que este último ha demostrado documentalmente que Diego Arias vivía el 1 de
diciembre de 1467, aunque a quien se refiere esa fecha tiene que ser al nieto homónimo.
397 El texto del Alborayque aparece incluido en FITA, F., “La inquisición de Torquemada. Secretos íntimos”,
(1893) donde inserta un artículo de I. Loeb donde se da a conocer y se analiza esta obra. LÓPEZ MARTÍNEZ,
N., Los judaizantes castellanos y la Inquisición en tiempo de Isabel la Católica (1954), apéndice IV. GITLITZ,
D., “Hybrid Conversos in the “libro llamado del Alborayque”, (1992). BRAVO LLEDÓ, P. y GÓMEZ
VOZMEDIANO, M. F., “El Alborayque. Un impreso panfletario contra los conversos fingidos de la Castilla
Tardomedieval”, (1999). NETANYAHU, B., Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV, (1999),
p. 1181, n.1, comenta las ediciones anteriores del Libro. AMRAN, R., “Mito y realidad de los conversos
castellanos en el siglo XV: El Traslado de una carta-privilegio que el rey Juan II dio a un hijodalgo”, (2002),
pp. 597-605 comenta esta obra suponiéndola escrita entre los reinados de Juan II y Enrique IV, en ella se
exponen todos los tópicos sobre los conversos, aunque no se personaliza nunca, a diferencia del Alborayque.
Igualmente puede verse CARPENTER, D. E., Alborayque, (2005).
398 BAER, Y., Historia de los judíos en la España cristiana, p. 533, recoge las ideas antisemíticas en la época de
nacimiento de estas coplillas y entre ellas esta acusación. Ver CARRASCO MANCHADO, A. I., Discurso
político y propaganda en la corte de los Reyes Católicos (1474-1482), pp. 1062-3, n. 427, para las
consideraciones que hacen distintos autores sobre la acusación de relaciones sexuales no reproductivas en los
reyes, en especial, contra Enrique IV. OHARA, S., La propaganda política en torno al conflicto sucesorio de
Enrique IV (1457-1474), cap. II, (p. 54), n.112 también alude a la capacidad que tenía esta acusación de dañar la
imagen de un gobernante, para que no pudiese seguir gobernando.
131
posesión de un brazo de caballo con herradura, que significaría la opresión con que el
converso trata al cristiano que le adeuda una cantidad, ya que le aplasta igual que haría la pata
de un caballo con una mano humana. Una glosa del texto atribuye a Diego Arias la estrofa
número nueve de las Coplas de Mingo Revulgo pero, como sabemos, en estas últimas no
figura el Contador: un lobo, que recuerda al falso cordero del Evangelio, sigue a los carneros
en espera de conseguir alguno para estrujar su cabeza hasta el máximo; con esto parece
indicar que las deudas que tuviese Diego de cristianos las cobraba con creces 399. Recordemos
los párrafos sobre desmanes económicos del Contador en las ferias de Medina del Campo
que, como hemos visto, nos ofrece A. de Palencia400 o algunos datos como la orden que dio de
azotar a unos campesinos burgaleses por no pagar determinadas cantidades 401.
Sobre el Tratado de Alborayque merece la pena hacer dos reflexiones: por una parte,
si se hubiera escrito en 1488, cuando Diego Arias lleva ya muerto más de veinte años, en ese
momento la Inquisición se ocupaba de su memoria con los resultados ya conocidos, y podría
estar elaborado en círculos cercanos a Tomás de Torquemada, que vivió en Segovia 402. Sin
embargo, B. Netanyahu argumenta que debió ser compuesto hacia 1467 y esto puede cambiar
la situación: el ataque entra en la esfera de la lucha directa contra Enrique IV y, por tanto,
contra sus hombres; pero surge un problema, ya que hasta septiembre de 1467 los hijos del
Contador están junto al rey, pero, a partir de esa fecha, siempre en su contra y junto a los
pretendientes al trono; como no es pensable que Pedro y Juan Arias dejasen que se atacase la
figura de su padre, esto quizá indique que la fecha de elaboración del Tratado pudiera ser
anterior a la traición realizada en otoño de 1467; igualmente, podría ser de la década de los
ochenta, lo que parece más probable, cuando arreciaron las andanadas del movimiento contra
los judeoconversos o del antisemitismo, como lo llaman otros autores403. Por otra parte, hay
que señalar que en el Alborayque figuran otras acusaciones contra los conversos y son algunas
de éstas las que precisamente aparecen en el proceso inquisitorial contra Diego y su familia:
celebran el sábado, comen carne en cuaresma, recitan oraciones judías, ayunan y celebran la
Pascua judía, se circuncidan, etc.; es decir, se sigue todo el repertorio de tópicos sobre los
conversos que judaizaban.
399
RINCÓN, M., Coplas satíricas y dramáticas de la Edad Media (en lo sucesivo: Coplas) p. 209 siguiendo a
Amador de los Ríos, atribuye la obra a Hernando del Pulgar. En Poetas cortesanos del siglo XV, p. 141, se dice
que fue escrita hacia 1464, pero no se publicó hasta 1485, y que su autor pudo ser Fray Iñigo de Mendoza.
PAOLINI, D., Las «Coplas de Mingo Revulgo», pp. 37, en especial. Esta apreciación figura escrita a lápiz en el
Libro del Alborayque, B. N., Manuscrito 7.148, fol. 16v.
400 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. III, pp. 84 y 85.
401 SERRANO, L., Los Reyes Católicos y la ciudad de Burgos, p. 48, se refiere a Archivo Municipal de Burgos,
Actas, 1461, fol. 72.
402 MONSALVO ANTÓN, J. Mª, “Herejía conversa”, p. 113, cita a BAER, Y., Historia de los judíos en la
España cristiana, II, pp. 615-6 y 783, según el cual estas obras fueron escritas en círculos cercanos a
Torquemada y en los años 80. Con anterioridad FITA, F., “La inquisición de Torquemada. Secretos íntimos”,
había publicado en España un artículo de 1889 de I. Loeb donde se analiza esta obra.
403 PEREZ, J., Los judíos de España, p. 84, ha descrito la utilización de las palabras antisemitismo y racismo
como anacronismos, ya que son invenciones del siglo XIX.
132
Hay que precisar que esta versión analizada alude al manuscrito 7.148, custodiado en
la Biblioteca Nacional de Madrid en una copia sacada a 26 de agosto de 1860404; sin embargo,
en la publicada por I. Loeb, de la Biblioteca Nacional de París, no se menciona a Diego
Arias405. Con ello se aprecia que los comentarios sobre el Contador pudieron estar vinculados
a un momento especial, que por ahora no se puede precisar.
Junto a estas sátiras es preciso rememorar la visión que ofrece Ruy Sánchez Cota en
su Epitalamio burlesco de la familia Arias Dávila, que ya ha sido vista.
3.2.2. Gómez Manrique y los bienes materiales.
Otra de las obras siempre aludidas por los estudiosos de Diego Arias de Ávila son los
versos que realizó Gómez Manrique, basándose en la saneada economía del Contador406. A
juicio de M. Rincón son de gran interés por dos razones: la primera, por la sabia mezcla de
poesía con crítica moral que incluye una indudable intención didáctica y, la segunda, porque
su forma serviría más adelante a su sobrino, Jorge Manrique, para construir las famosas
coplas a la desaparición de su padre407. Tras el recuerdo de la muerte que a todos iguala, el
escritor presenta el esplendor de las cosas más bellas y los pueblos más poderosos que la
Rueda del Tiempo y de la Fortuna hizo que quedasen aniquilados; incluso hay un recuerdo a
la caída de don Álvaro de Luna, no mencionándose de forma explicita la relación entre Arias
y el Condestable. Teniendo en cuenta esto, Diego deberá ser justo, intentar ser amado por
todos aunque tenga para ello que castigar a los hombres que están a su servicio y que cometen
abusos; al tiempo, deberá ir dejando de lado los honores y las riquezas para pensar en su
eterna salvación, más importante que todo lo terreno. Incluso, se perciben varios avisos de
proximidad de un cambio que afectaría muchísimo al Contador, cambio que, como veremos
más adelante, efectivamente llegó.
Después de toda esta lección moral, contemplemos a Gómez Manrique; estuvo al
servicio del príncipe rebelde don Alfonso y secuestró los bienes que Diego Arias tenía en
Burgos y en Ávila408, aspecto no señalado hasta ahora y muy a tener en cuenta para valorar la
404
Véase en anexo documental.
FITA, F., “La inquisición de Torquemada. Secretos íntimos”, (1893) donde inserta el artículo de I. Loeb de
1889, “Polémistes chrétiens et juifs en Espagne”, pp. 370-383, en especial 378-382.
406 Fueron comentadas en RODRÍGUEZ-PUÉRTOLAS, S., Poesía de protesta, pp. 187-197. GÓMEZ
MANRIQUE, Cancionero, ed. de F. Vidal González, (2003), pp. 60 y ss.
407BUCETA, E., “Dos papeletas referentes a las «Coplas» de Jorge Manrique”, p. 407 ya había recordado que
Menéndez Pelayo había establecido relaciones entre esta obra de Gómez Manrique y la de su sobrino Jorge. Por
otro lado, es interesante señalar los antecedentes que existen según RINCÓN, M., Coplas, p. 19, Boecio y su De
consolatione philosophie influirían notablemente en otras que, a su vez, lo hicieron en Gómez Manrique, como
el Canciller de Ayala en Rimado de palacio y Fernán Sánchez de Talavera con sus coplas a la muerte de Ruy
Díaz de Mendoza. LÁZARO CARRETER, F., “Notas a la oda primera de Fray Luis de León”, pp. 302-3, señala
las coincidencias de varias estrofas luisianas con estas manriqueñas y también algunos de sus precedentes. Se
continúan haciendo revisiones de los planteamientos literarios de la obra de Manrique en relación con Diego
Arias, véase ATLEE, C., “A Reassessment of the Satirical Nature of Gómez Manrique's Coplas para Diego
Arias de Ávila”.
408MORALES MUÑÍZ, D.-C., Contribución al registro diplomático del rey Alfonso XII de Castilla: La
405
133
supuesta lección moral de Manrique, que queda convertida en un alarde de cinismo si fue
escrita tras el secuestro, dato imposible de calcular al no conocerse la fecha de redacción del
texto, pero es muy sospechosa la alusión a que Diego tiene cercano un cambio en su vida.
Además Gómez Manrique era corregidor en Burgos desde 1463, en septiembre de 1464 y
continuó siéndolo en 1465 409; estas noticias significan que dicho corregidor tenía que conocer
muy bien los intereses económicos del Contador en la mencionada zona. Es más, cabe pensar
que, primero, conoció el documento que enviaron algunos Grandes con quejas al monarca el
día 28 de septiembre de 1464 donde se mencionaban actividades no lícitas en cuanto a la
administración económica del reino (en el cual, por otra parte, no se explicita el nombre de
Diego Arias) y, en segundo lugar, el 15 de julio de 1465, fecha de las condiciones que fueron
elaboradas en Burgos para que la ciudad se pasase al bando rebelde alfonsino, Gómez estaba
planificando su traición a Enrique IV 410.
La biografía de Manrique es tan significativa que se afianza la hipótesis de que su
obra fue dedicada a Arias dentro de una organizada propaganda antienriqueña: como era el
decimocuarto hijo dentro de su familia, Gómez hizo su propia carrera, se casó con Juana de
Mendoza y así se vinculó a la poderosa familia; luchó contra don Álvaro de Luna, se unió al
príncipe rebelde don Alfonso que le nombró corregidor de Ávila el año 1465 y luego a Isabel
I, quien al darle el corregimiento de Toledo le concedió emolumentos sustanciosos. Los
toledanos parece que se mofaron de él por razones sociales y él volvió a coger la pluma para
contestar cómo la verdadera nobleza es la concedida por la virtud: Dios fizo homes e no fizo
linages en que escogiesen. A todos fizo nobles en su nacimiento; la vileza de la sangre e
oscuridad del linage, con sus manos la toma aquel que dexando el camino de la clara virtud
se inclina a los vicios del camino errado. Por su parte, Manrique debió localizar un camino de
oro en su larga vida puesto que en unos diez años consiguió tal fortuna que solicitó a la reina
de Castilla la concesión de un mayorazgo en 1487; también marchó por una senda muy
devota y, sobre todo, provechosa para el ámbito político cuando advirtió que en el día del
Corpus, precisamente en esa fecha, iba a cometerse una matanza de inquisidores y cristianos
documentación de Ávila, (citado: Contribución al registro diplomático), pp. 73-5, 1467, octubre, 24. Segovia,
don Alfonso restituyó los bienes que Pedro Arias de Ávila tenía en la ciudad, tierra y obispado de Ávila: casas,
heredamientos, bienes muebles y raíces, juros de heredad y la escribanía de rentas que fueron de Diego Arias,
bienes que el príncipe había ordenado confiscar a Gómez Manrique y a otras personas. PEREA RODRÍGUEZ,
O., “La corte literaria de Alfonso el Inocente (1465- 1468) según las Coplas a una partida de Guevara, poeta del
Cancionero general”, pp. 36-7 hace una semblanza de Manrique y recuerda que este personaje intervino en la
toma de Segovia en 1467; después de dicha acción se produjo la devolución de bienes a los Arias.
409 MONTERO MÁLAGA, A. I., El linaje de los Velasco y la Ciudad de Burgos (1379-1474). Identidad y
poder político, p. 86 para 1463; BONACHÍA HERNANDO, J. A. y PARDOS MARTÍNEZ, J., Catálogo
documental del Archivo Municipal de Burgos: Sección histórica (931-1515), II, 1464, septiembre, 12. Burgos, y
GUERRERO NAVARRETE, Y., “La política de nombramiento de corregidores en el siglo XV: entre la
estrategia regia y la oposición ciudadana”, p. 115, si bien no aporta la data completa.
410 Ver en Memorias de don Enrique IV de Castilla, II, pp. 327-334, reproducido en el anexo documental de esta
memoria y en MONTERO MÁLAGA, A. I., El linaje de los Velasco y la Ciudad de Burgos (1379-1474).
Identidad y poder político, p. 134, para las condiciones de 1465.
134
en Toledo411; así, este asunto no puede considerarse una simple coincidencia con todas las
leyendas que proliferaron por el reino en esos momentos sobre profanaciones de Sagradas
Formas y de niños arrebatados por judíos.
No se puede olvidar que en el acuerdo establecido entre el arzobispo Carrillo y Pedro
Arias relativo a la entrega de la ciudad de Segovia al bando rebelde en 1467, ambos
personajes hicieron pleito homenaje de guardar lo prometido precisamente en las manos de
Gómez Manrique en Segovia a 25 de septiembre de dicho año412.
El triángulo Carrillo, Pedro Arias y Gómez Manrique se complica bastante más a
partir de las afirmaciones de algunos autores, que sitúan junto a ellos a otro personaje más: el
sevillano Pedro Guillén de Segovia, al parecer perteneciente al círculo intelectual que se
estableció alrededor del arzobispo de Toledo en el que hubo poetas como Rodrigo Cota o
Antón de Montoro; en este grupo eran frecuentes los debates poéticos en los que participaban
Guillén, Gómez Manrique, Cota y Francisco de Noya; es preciso señalar que se ha indicado
que la documentación de Guillén desaparece más allá de 1475 413. En lo referente a las Coplas
de dicho Manrique, hubo una contestación a ellas realizada por el sevillano Pero Guillén
donde se ve claramente que existía una dependencia hacia Diego Arias, que sirvió para que se
produjera una nueva respuesta de Manrique 414. Con ello sugiere la impresión de que se suscitó
un tema que se utilizó para otro pequeño debate poético entre ellos.
4. La personalidad de Diego Arias de Ávila a través de las fuentes documentales.
La aproximación a una figura histórica requiere el análisis de distintas facetas de su
realidad y entre ellas destaca la imagen proyectada desde las fuentes documentales que
aportan datos concretos. Las noticias que son más interesantes en el acercamiento a Diego
Arias se refieren al itinerario vital y, en concreto, a los cargos administrativos que ocupó; sin
embargo, la documentación no suele ser pródiga en ellas.
4.1. Breve itinerario vital.
411
LUNENFELD, M., Los corregidores de Isabel la Católica, pp. 43-4, para la biografía y texto de Manrique y
146 para su actividad en la supuesta conspiración del Corpus. En LUIS LÓPEZ, C., Documentación medieval
abulense en el Registro General del Sello (5-I-1493 a 28-VII-1493), pp. 108-10, 1493, abril, 3. Barcelona, se
localiza a doña Juana de Mendoza, viuda de Gómez Manrique, informándose para los Reyes Católicos acerca de
los bienes de Pedro de Velada y de Catalina de Ávila; esto sirve para confirmar el papel del matrimonio como
personas de gran cercanía y confianza para los monarcas.
412 A.C.P., Maenza, 13-24, 1467, septiembre, 27. Segovia, incluye dicho documento.
413 MORENO HERNÁNDEZ, C., “Pero Guillén de Segovia y el círculo de Alfonso Carrillo”, pp. 17 y ss.
MORENO HERNÁNDEZ, C., “Algunos aspectos de la vida y la poesía de Pero Guillén de Segovia”, p. 340.
GUILLÉN DE SEGOVIA, P., Obra poética, ed. de C. Moreno Hernández, pp. 8-18. BELTRÁN, R., “La
justificación de la escritura en las biografías de Alonso Carrillo y Alonso de Monroy”, p. 267. PALENCIA, A.
de, Gesta Hispaniensia ex annalibvs svorum diervm collecta, ed. de B. Tate y J. Lawrance, II, p. 594 presentan a
Pero Guillén como cliente de Diego Arias Dávila.
414 B.N., Manuscrito 4.114, fol. 319-334r.
135
En el estudio de una figura como Diego Arias resulta de sumo interés conocer los
lugares donde desarrolló su existencia, pero entraña un gran problema: la dispersión de
documentos que aporten noticias para situar en determinado espacio y tiempo al Contador.
Aunque J. Torres Fontes y M. A. Ladero Quesada hayan demostrado cómo los itinerarios que
se basan en documentos públicos no tienen por qué ser exactos, ya que éstos últimos podían
ser expedidos en localidades donde no estuviera el rey415, considero muy interesante cotejar el
itinerario de Diego con los de Juan II y de Enrique IV, porque incluso de las falsedades de los
textos se puede sacar provecho histórico y quizá en un futuro más o menos próximo se pueda
averiguar el por qué de situaciones concretas. La realización de itinerarios de monarcas es un
estudio que se ha realizado con frecuencia, pero no ha ocurrido así con los de personajes de
relevancia en la corte416.
Hay que tener en cuenta, a priori, por un lado, que si bien es verdad que los archivos
consultados más fructíferos, al ser en su mayoría de Segovia, determinan que el máximo de
documentos se centren en temas relacionados con la ciudad y con su Tierra, y, por otro, que
Diego tenía gran cantidad de propiedades en dicho ámbito.
Así pues, en las noticias hasta ahora recogidas se observa cómo Diego Arias
comienza su vida político/pública en Segovia para pasar al servicio del príncipe heredero y
luego rey de Castilla. De esta forma la documentación nos marca tres etapas diferentes en la
carrera del Contador:
- 1435-1440: etapa que podíamos denominar segoviana, puesto que éste es el centro
geográfico de su actividad. Es en estos años cuando está profundamente vinculado a Segovia
donde se asienta socialmente; a partir de ese último año, cuando va a representar a la ciudad
ante el príncipe don Enrique, sus viajes aumentan.
- 1440-1454: etapa del principado de don Enrique de Castilla, porque la característica
de la misma es el servicio al príncipe de Asturias. Aunque hasta 1453 no se localiza a Diego
en un documento de trascendencia para el reino. A partir de entonces se le sitúa en Valladolid,
Medina de Rioseco, San Pablo de la Moraleja (Valladolid), Madrid, Toledo, Alcalá de
Henares, Támara (Palencia), Medina del Campo y Arévalo, así como en numerosas ocasiones
en Segovia; es decir, en un ámbito central castellano. A pesar de que está publicada la
documentación de esta época de núcleos de población como Ávila y Madrid, en ella no hay
rastros de la figura de Diego Arias417.
- 1454-1466: etapa del reinado de Enrique IV. En ella Arias de Ávila figura en
Arévalo, Ávila, Badajoz, Écija, Medina del Campo, Burgos, Vitoria, Jaén, Madrid,
415TORRES
FONTES, J., Itinerario de Enrique IV de Castilla, p. 39. LADERO QUESADA, M. A., “1462: Un
año en la vida de Enrique IV, rey de Castilla”, (citado: “1462"), p. 239.
416 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., El Itinerario de la corte de Juan II de Castilla (1418-1454), pp. 33 y 34 aporta
una interesante bibliografía acerca de itinerarios de reyes que gobernaron en el siglo XV.
417 Sirva de ejemplo de estas publicaciones PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid.
136
Salamanca, Aranda de Duero, Toro, Olmedo, destacando las estancias en Madrid y en
Segovia, así como en lugares donde tenía intereses económicos como Santo Domingo de
Pirón (Segovia) y Pollos (Valladolid). En esta fase recorrió un buen número de lugares de la
Corona castellana, aunque su centro estuvo entre Segovia y Madrid, las ciudades donde
mayor fue también la permanencia del monarca.
De esta tercera etapa, en la que don Enrique es ya monarca, se conserva una imagen
a través de una leyenda que nos ofrecen J. de Vera y F. L. Peñalosa: Enrique IV concedió a
Diegarias tanta tierra cuanta pudiera deslindar un caballo al galope hasta caer reventado, con
lo cual los terrenos que recorrió Diego se extendían en la Tierra segoviana por el valle de
Tejadilla hasta la Torre de Valdeprados, comprendiendo la Ventilla de Perogordo y los
encinares de Guijasalvas, todo ello muy cerca de la ciudad de Segovia 418. La torre que se
levantó en Valdeprados se llama del Caballo Muerto, pero parece que el animal tuvo más
suerte en ser recordado que su jinete, ya que la memoria popular narra la donación de un
monarca, sin más, que satisfecho de los hechos guerreros de un conde, sin nombre, le
concedió las tierras que recorriera en su montura en un día; el caballero, ambicioso, partió y
cuando ya iba a expirar el plazo, lo hizo también el pobre animalito que consiguió como
recompensa que, en el lugar donde reventó, el conde levantase la torre e hiciera una veleta con
su figura para que el recuerdo perdurara, aunque no esté claro si de la muerte del caballo o de
la donación419. Si tenemos en cuenta una real concesión de propiedades en la Tierra de
Segovia en esa zona420, es muy probable que estemos de nuevo ante el origen de una de las
leyendas con las que se adorna la figura histórica de Diego Arias.
4.2. Posición sociopolítica en las cortes de Juan II y de Enrique IV.
Es preciso citar varios trabajos imprescindibles para comenzar a caminar por la senda
del funcionamiento de la administración medieval como los de M. A. Ladero Quesada, de S.
de Dios, de D Torres Sanz y J. Salazar y Acha 421; a ellos hay que añadir la reciente obra de F.
de P. Cañas Gálvez422. Junto a estos estudios hay que señalar el análisis de algunos personajes
418
VERA, J. De y PEÑALOSA, L. F., “Heráldica y genealogías segovianas”, p. 15.
COOPER, E., Castillos señoriales de Castilla s. XV y XVI, II, p. 1050 para el estudio de la torre y
SANTAMARÍA LÓPEZ, J. M., “Despoblación y repoblación y su reflejo en tradiciones y leyendas de las tierras
de Segovia”, p. 205 ofrece la leyenda recogida de viva voz, según este autor.
420 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, pp. 563-4 para el texto de la donación.
421 LADERO QUESADA, M. A., La hacienda real de Castilla en el siglo XV, (1973) y “La Casa Real en la
Baja Edad Media”, (1998). DIOS, S. de, “Ordenanzas del Consejo Real de Castilla”, (1980); El Consejo Real de
Castilla (1385-1522), (1982) y Fuentes para el estudio del Consejo Real de Castilla, (1986). TORRES SANZ,
D., La administración central castellana en la Baja Edad Media, (1982). SALAZAR Y ACHA, J. de, La casa
del Rey de Castilla y León en la Edad Media, (2000). LADERO QUESADA, M.-A. y CANTERA
MONTENEGRO, M., “El tesoro de Enrique IV en el alcázar de Segovia. 1465-1475”, (2004).
422 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería.
419
137
con cargos/oficios en ella como el realizado en 2009 por A. Franco Silva, relativo al marqués
de Villena423.
Dadas las responsabilidades de Diego Arias en la administración del reino no extraña
que su labor se va reflejada en múltiples obras historiográficas 424. Pero considerando lo
convulso que fue este reinado parece deseable aportar las fechas exactas de concesión de estos
cargos, ya que la situación política varió con fuerza de unos meses a otros del mismo año.
Gracias al itinerario vital que figura en esta memoria como apéndice documental, se pueden
centrar algunas de las fechas aportadas en aquel trabajo para todos los cargos/oficios allí
mencionados.
A través del ascenso en la ciudad y en la corte, Diego Arias consiguió el desarrollo
económico que le aseguró el asentamiento en nuevos lugares sociales y le permitió la
constitución y estructuración de un linaje que ha perdurado en el tiempo. Este proceso puede
apreciarse en el breve esquema documental que nos lleva por los más de treinta años que
conocemos de la vida de Diegarias425.
4.2.1. Los cargos/oficios hasta 1440.
Como está documentado en la tabla general que figura en el apéndice documental,
los cargos/oficios desempeñados por Diego en esta primera etapa son los de regidor de
Segovia desde 1435 y representante del concejo de la ciudad de Segovia y su Tierra en 1440.
Precisamente el hecho de estar documentados en esas fechas me suscitan varios interrogantes
que vamos a ver a continuación.
A) Regidor de Segovia por el estado de los hombres buenos pecheros en 1435.
El primer cargo/oficio de todos los que Diego Arias desempeñó a lo largo de su vida
fue el de regidor de Segovia426; surge inmediatamente la pregunta de cómo llegó Diego a
regidor de esta ciudad que le sirvió de lanzadera hacia la Corte. D. de Colmenares escribió
que las ciudades, para compensar los gastos originados por la guerra que dio como resultado
la victoria de Higueruela, tuvieron que vender los regimientos a sus habitantes y que esto
423
FRANCO SILVA, A., “Juan Pacheco. De doncel del príncipe de Asturias a Marqués de Villena (14401445)”.
424 LADERO QUESADA, M. A., “Moneda y tasa de precios en 1462. Un episodio ignorado en la política
monetaria de Enrique IV de Castilla”, (1974); “El cargo de Diego Arias Dávila en 1462", (1989); y “1462: Un
año en la vida de Enrique IV, rey de Castilla”, (1991). DIOS, S. de, “Ordenanzas del Consejo Real de Castilla”,
(1980). CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Diego Arias”, (1985). RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de
poder, (1993). CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería, p. 124, nota 240.
425 CARLÉ, Mª del C., Una sociedad del s. XV, pp. 76-7, sitúa a Diego Arias dentro del sector elevado de la
administración, perteneciente al mundo urbano y en pp. 84-5 reflexiona sobre el ascenso social en esta época y
sus características. FRANCO SILVA, A., La fortuna y el poder, p. 403 comenta diferentes familias que
ascienden de la mano de las grandes casas.
426 A.M.Sg., leg. 365-5, 1435, enero, 3. Segovia. Ha sido publicada la transcripción en SER QUIJANO, G. del,
Documentación Medieval en Archivos Municipales Abulenses, pp. 29-31.
138
mismo se hizo en Segovia en 1433 427. En un primer momento se puede pensar que fue así
como consiguió llegar a desempeñar este cargo un converso, del que no tenemos ni un
documento de su anterior vida en dicha ciudad o en otra; si hubiese sido de esa manera, habría
que suponer a Diego con fuerzas económicas suficientes como para permitirse un importante
desembolso en la compra de un cargo con el que se podía esperar obtener pingües beneficios
al paso del tiempo; esto lleva a sus palabras en la constitución de mayorazgo donde afirma
que el origen de sus bienes ha sido su carrera político-administrativa428. La imagen de un
antes y un después se percibe asimismo en una testificación del proceso inquisitorial que nos
narra unos hechos acaecidos en el tiempo que no tenia mucho el dicho Diego Arias429; en este
mismo sentido viene a la memoria la crónica de A .de Palencia cuando decía que este
personaje se dedicaba al comercio por distintos lugares y que, desde ahí, fue alcanzando
poder.
En relación con este tema la bibliografía contemporánea ha apuntado diversas ideas.
Es obligada la mención de F. Márquez Villanueva que en 1957 ya observó la relación
existente en el siglo XV entre los conversos y los cargos concejiles, en los que penetrarán los
primeros por los más diversos caminos para servirse de ellos cuando pudiesen serles útiles y,
mientras, permanecer en la corte donde el rey les mantendría, porque así, a su vez, la
monarquía controlaba a los concejos; ésta sería una de las intenciones de don Álvaro de Luna
al llevarlos junto al monarca, ya que los utilizó como instrumento para lograr el dominio de
las ciudades430.
Y. Guerrero Navarrete en 1985 llegó por su parte a la conclusión de que los
burgaleses llegaban en el siglo XV a la administración municipal a través de tres vías: por una
parte, la consolidación del patrimonio familiar daba a un individuo una posición económica
fuerte en la ciudad como para llegar a ser considerado un hombre bueno, por otra, el
acercamiento a la oligarquía por lazos familiares y de colaboración en el gobierno ciudadano
por la presencia en las reuniones del común o por el desempeño de oficios subalternos, y por
último, la compra de un oficio de regidor o de alcalde y el consentimiento del regimiento para
ser recibido en dicho oficio 431. P. L. Lorenzo Cadarso en 1994 escribió que las fortunas de los
conversos de Cuenca y Guadalajara surgieron en su mayor parte de las actividades como
mercaderes y, en menor cantidad, del arrendamiento de impuestos reales o de servicios
427
COLMENARES, D. de, Historia de Segovia, cap. XXIX/V, p. 579.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 490, de la transcripción mayorazgo de 1462.
429 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (201), Clara, viuda de Jacob de Aroque, dijo el 3 de
mayo de 1486 que dio un sábado una escudilla de adefina para la casa de Diego en esa época de no abundancia
en los bienes del Contador; por tanto se remontaba en el tiempo más de 50 años.
430 MÁRQUEZ VILLANUEVA, F., “Conversos y cargos concejiles en el siglo XV”, pp. 503 y ss.
431 GUERRERO NAVARRETE, Y., “Fórmulas de transmisión del poder en el sistema oligárquico burgalés del
siglo XV”, pp. 181-2.
428
139
financieros prestados a la nobleza, o incluso de todas ellas al mismo tiempo 432. Para poder
establecer paralelismos de estos casos con Arias de Ávila tendríamos que saber la relación
existente entre esas fortunas y la obtención de cargos concejiles en dichas ciudades, así como
las estrategias que utilizaron para alcanzar puestos sociales que les asemejaran a los regidores
cristianoviejos.
En otros núcleos urbanos el ascenso de conversos a los concejos está muy
documentado: En Guadalajara en esa época gran cantidad de conversos accedieron a
regimientos gracias al apoyo del duque del Infantado y de otros Mendoza 433; en Cuenca entre
1432 y 1450 el tanto por ciento de regidores conversos fue de 64%434; en Palencia los Rúa,
convertidos entre finales del XIV y el XV, cuentan con un regidor en 1436 pero a mediados
de siglo figuran como caballeros e hidalgos y son ya más numerosos435; en otras ciudades
como Burgos y Sevilla encontramos estudiadas también estas situaciones 436. En Soria desde
1432 están localizados judeoconversos al servicio directo de la ciudad y tierra, apoyados por
caballeros conocidos desde el siglo anterior, a los cuales, al parecer, se les pierde el rastro en
la documentación de finales del siglo XV 437. En Segovia los nombres que se encuentran
también son nuevos, de ese mismo siglo, pero falta el estudio de la reacción del patriciado
urbano de varias generaciones ante su aparente separación del poder y, por tanto, de una
situación que tan cómoda para quien la poseía; por otro lado, sería preciso conocer cómo el
alcanzar un determinado peldaño económico y social hacía que a los recién llegados se les
incluyera, reconociera y consintiera sin importar que fuesen conversos o de desconocidos
orígenes, es decir, sin considerarles en ese momento como un subgrupo social que asaltaba el
poder de una forma organizada, tal y como escritores posteriores han visto la situación. Hay
que tener en cuenta también que, por ejemplo, en Soria se cuenta cómo en la segunda mitad
del siglo XV varios conversos se casaron con doncellas de linaje (otros muchos lo hicieron
con judeoconversas o con mujeres de otras ciudades) y que incluso muchos fueron nombrados
regidores por el rey438.
La frecuencia de noticias sobre conversos en cargos concejiles durante la década de
los treinta establece un hito en la etapa de la historia de los cristianos nuevos delimitada,
432
LORENZO CADARSO, P. L., “Oligarquías conversas”, p. 64. También VAL VALDIVIESO, Mª I. del,
“Ascenso social y lucha por el poder en las ciudades castellanas del siglo XV”, pp. 166-8.
433 LORENZO CADARSO, P. L., “Oligarquías conversas”, p. 59.
434 LORENZO CADARSO, P. L., “Oligarquías conversas”, p. 59.
435 ESTEBAN RECIO, Mª A., e IZQUIERDO GARCÍA, Mª J., “Familias burguesas representativas de la élite
palentina a fines de la Edad Media” (citado: “Familias burguesas”), p. 105.
436 ESTEBAN RECIO, Mª A., Las ciudades castellanas en tiempos de Enrique IV: Estructura social y
conflictos, pp. 85-7, y MONSALVO ANTÓN, J. Mª, Teoría y evolución de un conflicto social. El antisemitismo
en la Corona de Castilla en la Baja Edad Media, (en lo sucesivo: El antisemitismo), pp. 285-6, recogen noticias
de Sevilla y Burgos.
437 DIAGO HERNANDO, M., “Estructuras familiares de la nobleza urbana en la Castilla bajomedieval: Los
doce linajes de Soria” (citado: “Linajes de Soria”), pp. 60-1.
438 DIAGO HERNANDO, M., “Linajes de Soria”, pp. 63-4.
140
según J. Mª Monsalvo entre 1391 y 1449, etapa que tuvo como características el interés de
estas personas por la administración del reino o la local y hacia la Iglesia, y así como la
asunción de posturas sociales moderadas en lo relativo a sus situaciones religiosas, frente a la
de los años siguientes en que se impusieron las posiciones radicales439. En esta época se
registran varios hechos que hay que añadir al panorama anterior: en primer lugar, A. Rucquoi
nos dice que en Valladolid entre 1427 y 1439 el patriciado buscó una clientela que le apoyase
en lo político, para lo cual los linajes tuvieron que abrirse a capas social y económicamente
inferiores440; en segundo, en Segovia encontramos la concordia alcanzada en 1433 que
determinó que la facultad de nombrar a las personas que desempeñarían los oficios concejiles
recayese en los regidores del estado de los caballeros; dicha concordia supuso el sacrificio
político del sector pechero441. Por último, en 1436 se solicitó en las Cortes de Guadalajara
que ningún regidor pudiera ser criado de otro442.
Al volver sobre Diego Arias, teniendo en cuenta lo anterior, hay un dato clave en su
condición de regidor y es que está documentado por primera vez en 1435, pero por el estado
de los hombres buenos pecheros, es decir, que en principio no compraría ningún regimiento
sino que fue elegido por dicho estado443; el problema es por qué él, ya que no se sabe qué
actuó antes sobre su persona, si la elección como regidor pechero o la influencia de la nobleza
ajena al ámbito territorial e interesada en crear una clientela local. En este punto hay que
recordar que sobre 1435 don Juan de Silva, origen del linaje de los condes de Cifuentes y
hombre muy vinculado incluso familiarmente a don Álvaro de Luna, tenía un mayordomo
mayor llamado Diego Arias de Ávila 444; este dato podría ser definitivo para ver la mano de
Luna en la introducción de Diegarias en Segovia, pero requiere un contraste con otra
documentación que no ha sido posible.
Hay que tener en cuenta que Segovia formaba parte del principado y que don
Enrique poseía casa abierta aquí desde 1429, viviendo en la ciudad entre sus 4 y 9 años, para
ir a la corte en 1434, lo que convertía este núcleo de población en sede de un foco de poder
del reino445; además el príncipe estuvo bajo el magisterio, casi tutelar, del dominico Lope de
439
MONSALVO ANTÓN, J. Mª, “Herejía conversa”, pp. 110-3 y El antisemitismo, pp. 285-6.
RUCQUOI, A., Valladolid en la Edad Media, II, p. 194.
441 VAL VALDIVIESO, I. del, “Oligarquía versus común (Consecuencias sociopolíticas del triunfo del
regimiento en las ciudades castellanas)”, p. 55. QUINTANILLA, M., “Sentencia arbitral sobre los oficios de la
ciudad”, pp. 175-183, para la transcripción de ese documento. ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, p. 413 sobre
el gobierno de la ciudad monopolizado por los regidores.
442 RUCQUOI, A., Valladolid en la Edad Media, II, p. 105.
443 A.M.Sg., leg. 365-5. Publicado el texto completo en SER QUIJANO, G. del, Documentación Medieval en
Archivos Municipales Abulenses, pp. 29-31. Los regidores de los caballeros eran Ruy Vázquez de Tordesillas,
Diego González de Contreras, el doctor Juan García de San Román, Antón Martín de Cáceres y Ferrán Ramírez
de Montoria, por los pecheros eran Juan Sánchez Bernaldo, Gómez Fernández de Aldeavieja, Pero González de
Porras y Alonso Martínez, cambiador.
444 SALAZAR Y CASTRO, L. de, Historia de la Casa de Silva, I, Libro III, pp. 146-7.
445 CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna, pp. 134-5, llama la atención sobre la importancia del
servicio al príncipe, al posibilitar el ascenso social. Especifica los nombres de quienes desempeñaron los oficios
440
141
Barrientos, luego obispo de Segovia entre 1438 y 1441446. No se puede olvidar tampoco que
dicho prelado fue confesor real y esto le proporcionaba una gran influencia también sobre el
padre del príncipe, Juan II. De todos es conocido que para la alta nobleza controlar a los
regidores significaba dominar el concejo y, por tanto, la ciudad 447. Observando las fechas, si
se sigue la información que presenta el proceso inquisitorial, la edad de Diego Arias sería de
unos 20 ó 25 años cuando nació don Enrique, ya que, como se afirma en dicho proceso, si
tenía un cierto grado de conocimiento del ritual hebreo, es probable que la conversión al
cristianismo ocurriera aproximadamente a los once. La diferencia de edad entre Diegarias y el
futuro monarca hace que la relación en 1429 pudiese ser entre un hombre de unos 25 ó 30
años y un real niño de 4. Como es obvio, tuvieron que ser las personas cercanas al príncipe
quienes apoyaron a Arias hasta que fuese don Enrique quien pudiera disponer verdaderamente
de sus asuntos; la relación entre los dos personajes correspondería por sus generaciones a
padre-hijo. Sin duda, fue la voluntad de don Enrique de Castilla, en sus dos etapas de
gobernante, primero del principado y luego del reino, quien otorgó su aquiescencia para que
viviera su meteórico ascenso. El problema está en cómo llegó hasta él el futuro Contador. Y
aquí se encuentra la figura de Barrientos, cercana al príncipe como su maestro desde 1429 y
como canciller mayor desde comienzos de abril de 1440448; primero fue obispo de Ávila y
luego de Segovia, donde convoca en mayo de 1440 un sínodo provincial al cual asiste Diego
Arias como representante de la ciudad; hay que tener en cuenta que Fray Lope marchó de la
corte el 1 de abril de ese año y no volvió hasta el enero siguiente 449, tiempo que aprovechó
para poner orden en la diócesis segoviana y realizar esa reunión eclesiástica en la que Diego,
converso, representa al concejo junto a Antón Martínez de Cáceres, al doctor Juan García de
San Román y a Alfonso González de la Hoz, al que se supone proveniente del judaísmo 450.
No hay que olvidar los esfuerzos que siempre realizó Barrientos por defender a los
judeoconversos de la discriminación que se quiso imponer en la sociedad 451. En 1457 se
de la primera casa del príncipe en Segovia, basándose en las crónicas. Como guardas figuran un Juan Rodríguez
Daza y Juan Ruiz de Tapia, apellidos que después encontraremos en la historia de dicha ciudad a lo largo del
siglo XV.
446 COLMENARES, D. de, Historia de Segovia, cap. XXIX, p. 577. ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y
Segovia, p. 35 sobre la infancia del rey en Segovia. Para el linaje Barrientos ver MORENO NÚÑEZ, J. I., Ávila y
su tierra en la Baja Edad Media (siglos XIII-XV), p. 117. CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna, p.
134.
447 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, pp. 436-7. MONSALVO ANTÓN, J. Mª, “La sociedad política en los
concejos castellanos de la Meseta durante la época del regimiento medieval. La distribución social del poder”,
(citado: “La sociedad política”), pp. 394-6 para las ingerencias de la nobleza en el poder concejil.
448 CABRERA, E., “Beatriz Pacheco y los orígenes del Condado de Medellín”, p. 520, n. 35; DÍEZ
GARRETAS, M. J., “Aspectos biográficos y literarios de fray Lope de Barrientos”, pp. 313-8, MARTÍNEZ
CASADO, A., Lope de Barrientos. Un intelectual de la Corte de Juan II, NIETO SORIA, J. M., Iglesia y
estado, y del mismo autor “Los proyectos de reforma eclesiástica de un colaborador de Juan II de Castilla: el
obispo Barrientos”, resultan muy útiles para entrever la actuación del prelado en la Castilla del siglo XV.
449 GÓMEZ IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de Juan II, p. 80.
450 Synodicon Hispanum, VI, sínodo del obispado de Segovia de 1440, mayo, 3. Turégano, p. 384.
451 LÓPEZ MARTÍNEZ, N., “El factor religioso en las relaciones entre judíos, judeoconversos y cristianos
viejos a fines del siglo XV”, pp. 100-1.
142
documenta a Barrientos y a Diego Arias siendo jueces árbitros en un conflicto de la ciudad de
Cuenca con su corregidor452.
Por otra parte, tenemos el dato de L. de Salazar y Castro en el que un Diego Arias
Dávila era por el año 1435 mayordomo de Juan de Silva, luego conde de Cifuentes 453; si ese
Diego y el nuestro fueran el mismo, tendríamos una posible explicación de la formación
hacendística del futuro Contador mayor y quizá también la de quién pudo llevarle a Segovia:
don Álvaro de Luna, protector y emparentado con Silva y con cuya hegemonía coincide el
ascenso de Diego; también podría ser una de las causas de la unión de la segunda generación
Arias con el arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, arzobispo de Toledo y cuñado del conde
de Cifuentes, y de las conexiones con familias toledanas como los Cota, Gaytán y otros, ya
que éstos fueron hombres de Luna y de Silva.
Sólo sabemos por el momento que Diego Arias de Ávila aparece documentado
cuando el príncipe don Enrique ya estaba en la corte y lo hace en textos de tipo económicofiscal, sobre todo hasta 1442, fecha en la que él y Alonso González de la Hoz actúan en
nombre de los pueblos de la Comunidad de Segovia, debido a su regimiento pechero, al igual
que hacían en otros concejos los regidores de ese estado454. Abundando en este sentido, Mª
Asenjo en un artículo sobre el encabezamiento de alcabalas, explicita la relación existente
entre las haciendas regia y concejil a lo largo del siglo XV, dada la dependencia de la primera
respecto de la segunda en lo que se refería al proceso de recaudación. En efecto, según ella, la
hacienda regia debía colaborar con el sistema de fiscalidad de los concejos, centrada en los
escribanos y notarios455.
Por mi parte, creo que a los susodichos escribanos y notarios se puede añadir los regidores
pecheros y esto es muy importante en el caso de Diego Arias porque él como reg
452
GUERRERO NAVARRETE, Y., “La política de nombramiento de corregidores en el siglo XV: entre la
estrategia regia y la oposición ciudadana”, pp. 109-110 y p. 122, nota 50.
453 SALAZAR Y CASTRO, L. de, Historia de la Casa de Silva, I, Libro III, p. 147. Los caballeros de Toledo
relacionados con Silva eran Gonzalo y Diego Palomeque, los hermanos Diego y Alonso Gaytán, Juan Gaytán,
hijo de Diego, Gonzalo Vázquez de Sosa, Lope de Saavedra, Juan y Fernando de Illescas, Diego de Villarreal,
Rodrigo de Ajustín, Rodrigo de Valladolid, García de Busto, Diego de Arias y Sancho de Torralba, y, por otra
parte, Arias de Silva, Alfón de Sanabria, Juan de la Cal y Pedro Vázquez de Noguera, que estaban obligados a
servirle militarmente.
454 A.M.Sg., leg. 30-3, fol. 42v., 1442, noviembre, 2. Segovia, Diego Arias y Alfonso González de la Hoz
presentan unos documentos en los autos de venta de las posesiones de los quiñoneros a los pueblos de la
Comunidad y Tierra. MONSALVO ANTÓN, J. Mª, “La participación política de los pecheros en los municipios
castellanos de la Baja Edad Media. Aspectos organizativos”, (citado: “Pecheros”), p. 50, pone el ejemplo de
Sepúlveda.
455 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, “Encabezamientos de alcabalas”, pp. 253-4.
143
idor pechero estaba ducho en fiscalidad concejil y, por tanto, íntimamente
relacionado con el sistema de fiscalidad regia, en su caso, de la Casa del futuro Enrique IV;
esto explicaría que un hombre ambicioso en contacto con ambas administraciones escogiese
ascender a través de la más beneficiosa, la del príncipe. Retomando ese artículo de Mª Asenjo,
vemos que la monarquía abrió la puerta al encumbramiento de hombres que convertirá en sus
oficiales, el patriciado se deja ganar esa partida y cede una parcela de poder o por lo menos
consiente en la apertura de la puerta del ascenso social; asimismo, cuando a finales de la
centuria se impuso el encabezamiento de las alcabalas, se acabó con los arrendadores, tan
impopulares, lo que unido a otros beneficios, satisfizo a la nobleza y al patriciado. Junto a
estas interesantes reflexiones se observa que cada vez son más necesarios análisis y
replanteamientos genealógicos y prosopográficos de subgrupos sociales locales ya que el
conocimiento de los verdaderos orígenes familiares arrojará luz sobre estos oficiales, sus
comienzos y sobre las estrategias utilizadas para conseguir la nueva posición social.
La documentación sobre Segovia en aquella época es tan escasa que resulta
imposible, por el momento, contestar a las preguntas que se plantean, como quiénes eran los
otros regidores pecheros, cómo y cuándo ascendieron todos ellos a esos cargos y si
intervenían en la resolución del mismo tipo de asuntos.
Nos consta que en los primeros años de su carrera Diegarias sólo tiene como
compañero de labores en el regimiento pechero a Alonso González de la Hoz, hombre de
confianza de Pacheco; aunque su figura está menos documentada que la de Diego Arias
sabemos que entre 1441 y 1442 Alonso fue procurador de Juan Pacheco en una demanda ante
los jueces eclesiásticos de Segovia que le había interpuesto su primera mujer doña Juana o
Angelina de Luna456; desde el 9 de mayo de 1443, al menos, era escribano real, localizándose
desde esa fecha cantidades de quitación, ración y privilegios otorgados por el monarca y en
1464 figura ya como secretario y del Consejo del rey457; en 1454 encontramos ocupando el
oficio local de regidor al hermano de Alonso, Gómez González de la Hoz, que había casado
con Isabel Arias de Ávila, hija de Diego 458.
Con todo lo que llevamos visto, no podemos explicar si los bienes de Diegarias eran
en 1436 suficientes para comprar una capilla en el convento de la Merced, como veremos en
456
FRANCO SILVA, A., “Las mujeres de Juan Pacheco y su parentela”, pp. 162 y ss.
GONZÁLEZ CRESPO, E., Elevación de un linaje nobiliario castellano en la Baja Edad Media: Los
Velasco, pp. 346-350, doc. 79, 1464, noviembre, 30, con tales cargos figura como testigo en la escritura que
entre Cabezón y Cigales otorgaron Enrique IV y los prelados y nobles del reino, para nombrar cuatro personas
que estuviesen en Medina del Campo y determinasen en lo que propusieren al rey y los grandes. GÓMEZ
IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de Juan II de Castilla, p. 53.
458 Para Gómez González de la Hoz ver A.C.C.T.Sg, Libros-Pergamino, 23-4, fol. 224, 1458, [mayo], 4. Medina
del Campo, incluye sentencia sobre el sexmo de Posaderas de 1439 y presentación de 1454. Para otros regidores
pecheros ver A.M.Sg., Leg. 207-1, 1480, junio, 23-8, alteraciones por la concesión de Valdemoro y Casarrubios
a los Cabrera, ya muerto el Contador mayor, en dichas alteraciones se manifestaron los siguientes regidores
pecheros Francisco de Porras, Diego de Mesa, Juan del Río, Rodrigo de Tordesillas y Francisco Arias.
457
144
el capítulo dedicado a las señas de identidad, y él afirma que lo ganado fue con su carrera
administrativa, se plantea desde cuándo llevaba ejerciéndola para que en fecha tan temprana
dispusiese de lo suficiente para efectuar tal desembolso. Por todo ello se observa cómo esta
persona tiene un cargo en el concejo que fue el peldaño desde donde consiguió riquezas,
oficios en la corte, grandes relaciones con otros poderosos hombres y prestigio social; pero la
escasez de documentación antes de 1435 hace que sólo se puedan analizar las consecuencias
del aumento de poder que supuso el desempeño del regimiento de hombres buenos pecheros,
aunque no podamos llegar a las causas de dicho aumento: responsabilidad dentro del concejo,
red de relaciones sociales de las que parte, etc.459. A mi parecer hay que tener en cuenta otra
cuestión: cuando un cristiano viejo asciende de grupo social tanto en su anterior estrato como
en el nuevo puede encontrar o no ayuda en las distintas esferas de la vida, y dicha
colaboración puede ser rastreable, pero en el caso de un converso del que desconocemos todo
de su anterior situación, incluso su nombre judío, resulta prácticamente imposible analizar la
red de apoyo que puede tener, con todas las connotaciones que esto supone: así
desconoceremos si sus amigos, sus aliados, las personas con las que enlaza matrimonialmente
y sus enemigos provienen de situaciones creadas en el presente o forzadas por un pasado que
es, en muchas ocasiones, imposible de rastrear. Ésta es una de las razones por las que es
imprescindible comprobar las pocas noticias que de Diego Arias tenemos en relación con la
pertenencia de él y su familia al judaísmo.
B) Representante del concejo de la ciudad de Segovia y su Tierra en 1440.
En 1440 Diego Arias asiste como representante del concejo de la ciudad y su tierra a
dos acontecimientos importantes, en primer lugar, el sínodo de Turégano, convocado por Fray
Lope de Barrientos, obispo de Segovia, estrechamente vinculado al príncipe heredero, como
ya se vio, y, en segundo lugar, el recibimiento del futuro Enrique IV por señor de esa ciudad y
su Tierra460. Es decir, Arias de Ávila contaba ya con una posición muy sólida en Segovia en
un año en el que desde enero están junto a Juan II en la corte los partidarios de don Álvaro de
Luna en ese momento: el arzobispo de Toledo, el conde de Alba, el contador Vivero, Lope de
Barrientos y el doctor Pero Yáñez, mientras se mantenían fuertes enfrentamientos con los
infantes de Aragón; hay que destacar también que desde abril de ese mismo año el monarca
459
JARA FUENTE, J. A., “Elites urbanas y sistemas concejiles: Una propuesta teórico-metodológica para el
análisis de los subsistemas de poder en los concejos castellanos de la Baja Edad Media”, p. 228, expone el
interés que tendría conocer estos puntos para determinar los procesos de estructuración del poder dentro de un
concejo, donde se constituye un grupo de regidores poderosos, separado del resto de miembros de esa
institución. El problema es la cantidad de documentación que haya quedado de la época y los escasos estudios
prosopográficos existentes.
460 COLMENARES, D. de, Historia de Segovia, I, caps. XXIX/XV, p. 587; la asistencia de Diego al sínodo está
documentada en Synodicon Hispanum, VI, p. 384. La donación era conocida por las referencias de dos autores
de principios del siglo XX: JAÉN, A., Segovia y Enrique IV, donde se comenta de la página 60 a la 62 una serie
de documentos que ya habían sido reseñados por VERGARA, G., Ensayo de una colección bibliográficabiográfica de noticias referentes a la provincia de Segovia; entre todos ellos es de especial interés el que aparece
con el número 912 porque es la donación de Segovia a Enrique IV. Finalmente fue publicada por GRAU, M.,
“Segovia. Regalo de príncipes”.
145
hizo el reparto de los oficios de la casa de su hijo el príncipe don Enrique 461. No se puede
olvidar que a comienzos de enero de 1440 Ruy Díaz de Mendoza tomó Segovia con su
catedral y el alcázar, razón que apunta P. Carrillo de Huete para que el rey donara la ciudad a
su hijo don Enrique, a fin de desarraigar de Segovia a Mendoza462. Así Diego Arias cobra
importancia a partir de estas fechas que traían tantos cambios al reino y a la ciudad.
4.2.2. Los cargos/oficios desde 1441 hasta 1454.
Esta etapa está marcada por la definitiva vinculación de Diegarias al heredero del
trono castellano. Los cargos documentados fueron mayordomo del príncipe en 1441, regidor
del estado de los caballeros y escuderos (antes de 1453), contador mayor del príncipe en 1446
y contador mayor del rey en 1451.
A) Mayordomo del príncipe en 1441.
En 1441 Diego está documentado como mayordomo el príncipe, es decir, pasa a
estar junto a don Enrique desempeñando funciones económicas, de administración de finanzas
y de abastecimiento de la Casa, punto éste que se relacionará en un futuro con las numerosas
vinculaciones que tiene Diegarias con varias formas de surtir a la ciudad de productos: las
carnicerías de la ciudad, establecidas alrededor de su propia vivienda, el horno, etc. 463; ahora
en la Corte también encontramos a personajes como Mosén Diego de Valera o Joseph ibn
Shem Tob464, con el cual ya se ha dicho que trabajó Diego.
Éste es el momento en que hay que preguntar quién ayudó al futuro Contador mayor
en el paso del ámbito local a la Casa del príncipe. J. M. Calderón Ortega ha documentado
desde 1440 como mayordomo mayor del príncipe Enrique de Castilla a don Álvaro de Luna,
que ejerció el oficio a través de personas delegadas hasta el 17 de agosto de 1444 en que fue
sustituido por Pacheco que cambiará completamente el panorama a todos los niveles en su
entorno doméstico y administrativo465. Este mismo autor dice que el mayordomo mayor del
príncipe era un hombre de Luna, el primer conde de Alba, Fernán Álvarez de Toledo 466. En
estas fechas, y gracias a don Álvaro, Juan Pacheco (con 20 años en 1440) comenzaba a estar
presente junto a don Enrique. Por otra parte, Barrientos continuaba ejerciendo funciones de
consejero y mediador en la política del príncipe, un Barrientos que había sido obispo de
461
CALDERÓN ORTEGA, J. M., “Aspectos políticos del proceso de formación de un estado señorial: el
ducado de Alba y el señorío de Valdecorneja (1350-1488)”, (en lo sucesivo: “El ducado de Alba”), pp. 52-3.
462 CARRILLO DE HUETE, P., Crónica del Halconero de Juan II, p. 304.
463 A.M.Sg., leg. 19-69 (2), 1441, octubre, 2. Burgos, es la primera noticia, hasta ahora desconocida, del cargo
de mayordomo que desempeñó Diego Arias. TORRES SANZ, D., La administración central castellana en la
Baja Edad Media, pp. 76-82, estudia el cargo, su origen y evolución.
464 GUTWIRTH, E., “El gobernador judío ideal: acerca de un sermón inédito de Yosef ibn Shem Tob”, p. 72.
465 CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna, pp. 66 y 138.
466 CALDERÓN ORTEGA, J. M., “Los riesgos de la política en el siglo XV: la prisión del conde de Alba
(1448-1454)”, p. 42.
146
Segovia y allí había tratado a Diego Arias467. En cualquier caso, Diego tuvo que colaborar
estrechamente con hombres de don Álvaro.
Son de todos conocidos los enfrentamientos que tuvo dicho prelado con Pacheco por
la actitud del príncipe Enrique para con su padre y los que desde 1445 mantuvo con Diego
Hurtado de Mendoza por el poder en la ciudad de Cuenca, es decir, en cuanto el prelado pasó
a dirigir ese obispado468. En otra dirección, hay que tener en cuenta la oposición entre don
Álvaro de Luna y el futuro marqués de Villena, una vez que este último se hubo afianzado
junto al príncipe don Enrique, por lo que, aunque sea posible que fuese la influencia del
primero el factor decisivo para que Arias y Pacheco pasasen al círculo del hijo del rey
ocupando cargos menores, ya en 1441 es Pacheco quien predomina de hecho junto al
príncipe469; habría que considerar también que Barrientos conocía la labor de Diegarias y su
opinión pudo jugar un papel de importancia mientras don Álvaro estaba hasta comienzos de
1445 retirado en sus posesiones toledanas, tras cuatro años de menor poder político 470. Por
tanto, Pacheco y Barrientos son los personajes que pudieron marcar la trayectoria de Diego
Arias en la corte, aunque me inclino a pensar que fue el eclesiástico quien mayor importancia
tuvo en un primer momento por llevar más tiempo relacionado con Segovia, si bien,
posteriormente, quien más intervendría en la ciudad fuera el Marqués de Villena.
B) Regidor del estado de los caballeros y escuderos. Antes de 1453.
En 1442 figura Arias de Ávila en el ámbito de la administración local como regidor
por los hombres buenos pecheros de Segovia, pero la situación varía entre esa fecha y el 12 de
febrero de 1453, cuando se concede a Pedrarias, hijo de Diego, un regimiento de los hombres
buenos, en el documento se dice
“en logar del dicho Diego arias, my contador mayor e Regidor dela dicha çibdad del
estado de los cavalleros e escuderos e Regidores (sic) que fue del dicho estado delos
dichos omes buenos por quanto el dicho Regimiento quel dicho diego arias solia
tener del dicho estado de los omes buenos esta vaco”471.
Teniendo en cuenta que don Enrique desde 1450 ejerce directamente su señorío
sobre Segovia, hasta la muerte de Juan II, sin Pacheco por medio, se observa cómo apartó a
467
ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia, pp. 37-38 y 50-6 hace unas reflexiones muy oportunas
sobre Pacheco y don Enrique de Castilla.
468 AJO GONZÁLEZ, C. Mª, Hª de Ávila, XII, pp. 74-5 para las relaciones con Pacheco; para las que mantuvo
con los Mendoza DÍAZ IBÁÑEZ, J., “Las relaciones Iglesia-Nobleza en el obispado de Cuenca durante la Baja
Edad Media”, pp. 289 y ss., y QUINTANILLA RASO, Mª C., “Política ciudadana y jerarquización del poder.
Bandos y parcialidades en Cuenca”, p. 245.
469 AMADOR DE LOS RÍOS, J, Historia social, política y religiosa de los Judíos de España y Portugal, (en lo
sucesivo: Historia de los judíos), p. 128, afirmó que don Álvaro sacó de Segovia a Diego Arias para llevarlo a la
corte de de Juan II, donde le daba cierta participación en el manejo de las rentas reales.
470 CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna, p. 67.
471 A.M.Sg., leg. 30-3, fol. 31-2 y fol. 42v, 1442, mayo, 28 y noviembre, 2. Segovia, para el regimiento de los
hombres buenos pecheros. MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 141. La cursiva y la aclaración entre
paréntesis son mías. A.C.P., A-2j, 1453, febrero, 12. Segovia.
147
los hombres buenos de su representación en el concejo al ser designados los regidores de ese
estado entre los familiares de sus colaboradores472. Nuevamente hay que señalar que sería
fundamental conocer los procesos de ascenso de los otros gobernantes locales en Segovia para
poder extraer conclusiones473. De todas formas, la lectura del texto plantea que, dado que
existe un documento de 1444 por el que Diego Arias tenía concedida la hidalguía por el ya
príncipe de Asturias y Pedro, por ser su hijo, también poseería esa condición, entonces este
nombramiento, aparte de un favor hacia Diego y su familia, o bien se hizo para que Pedrarias
aprendiese el manejo de finanzas (por ahora locales) para sustituir en su momento al padre en
el oficio de contador, o bien para taponar el acceso al órgano de dirección de la ciudad y su
tierra a las personas que no le convenían al príncipe don Enrique. Se trataría de organizar así
un nuevo patriciado nativo, o demostrar que el señor de Segovia podía otorgar libremente
prebendas a sus seguidores. De cualquier forma, a partir de ese momento, en la familia directa
de Diego Arias de Ávila hay dos miembros con regimiento en Segovia, situación a la que se
unieron, no está documentado cuando, Francisco Arias de Ávila, pariente muy próximo de
Diego, y Gómez González de la Hoz, yerno de Diegarias; con ello cuatro regimientos eran
poseídos por personajes de la Casa del Contador Mayor.
La carrera administrativa-cortesana que modificó la posición de Diego coincide con
las luchas que se desarrollaron entre las diferentes concepciones de las funciones y esencias
de monarquía y de nobleza, donde destacan los personajes por todos conocidos 474: Juan II, su
hijo don Enrique, don Álvaro de Luna, don Iñigo López de Mendoza, el obispo Barrientos,
Juan Pacheco, Fernán Álvarez de Toledo y el conde de Plasencia, todos ellos relacionados con
la ciudad de Segovia directamente, bien por sus intereses personales en ella, bien por verla
como un lugar de señorío del príncipe don Enrique. El problema sigue siendo cuál de ellos fue
472
DIAGO HERNANDO, M., Estructuras de poder en Soria a fines de la Edad Media, pp. 234-5, recoge
noticias sobre numerosos regimientos de Soria que con Enrique IV pasaron de padres a hijos, saltándose la
costumbre de ser elegidos por los Linajes sorianos. FRANCISCO OLMOS, J. Mª de, El príncipe heredero en las
Coronas de castilla y Aragón durante la Baja Edad Media, p. 404, afirma que el príncipe don Enrique buscaba
debilitar el poder del concejo segoviano y por eso, entre otras medidas, promocionó a conversos no vinculados
con la oligarquía de la ciudad, entre ellas a Diego Arias y Alfonso González de la Hoz; sin embargo, más parece
que los vínculos estaban establecidos con poderosos hombres del reino ya desde la década de los cuarenta.
473 MONSALVO ANTÓN, J. Mª, “Pecheros”, p. 51 reflexiona en su excelente trabajo acerca de la
desnaturalización de las regidurías pecheras a través de las obras de MARTÍNEZ MORO, J., (en especial
“Participación en el gobierno de la Comunidad de Segovia de los diferentes grupos sociales. La administración
de la justicia (1345-1500)”, p. 703 y La Tierra en la Comunidad de Segovia. Un proyecto señorial urbano 10881500, p. 147) y ASENJO GONZÁLEZ, Mª (sobre todo Segovia, pp. 303-9, 421-7, 441-3 y 447), bases para la
comprensión del caso segoviano, en las cuales caben otras variables además de las incluidas: el concejo como
integrante del Principado y el carácter de conversos de primera generación de gran número de sus miembros. El
escaso interés de algunos regidores por los asuntos de la vida urbana están también documentados RUCQUOI,
A., “Valladolid, del concejo a la Comunidad”, p. 767 para dicha ciudad.
474 Sirvan de ejemplo SUAREZ FERNÁNDEZ, L., Los Trastámaras de Castilla en el siglo XV (1407-1474),
Nobleza y monarquía. Puntos de vista sobre la historia castellana del siglo XV, Monarquía hispánica y
revolución Trastámara; NIETO SORIA, J. M., Iglesia y génesis del estado moderno en Castilla (1369-1480);
CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna, y SÁNCHEZ PRIETO, A. B., La Casa de Mendoza hasta el
tercer Duque del Infantado (1350-1531): el ejercicio y alcance del poder señorial en la Castilla bajomedieval,
(citado: La Casa de Mendoza).
148
quien empujó a Diego Arias a la corte del heredero de Castilla y más tarde a la del rey, e
incluso si aquél se mantuvo en ella por sus propios méritos o por ser una pieza del juego de un
poderoso que actuara a través de él.
En cualquier caso, la progresión en los cargos/oficios está documentada y
relacionada con los distintos avatares políticos de esta manera: en 1443, cuando comienzan
las primeras donaciones a los hermanos Pacheco y Girón, y cuando el obispo Barrientos
convence al conde de Alba, a su tío don Gutierre de Toledo y a Iñigo López de Mendoza de
formar parte de la nueva liga del príncipe don Enrique475, se localiza a Diego Arias como
escribano de cámara del monarca y secretario del príncipe, cargos importantes porque
conllevaban una estrecha colaboración personal tanto con el rey como con su hijo, tan
estrecha que se plasma en esa secretaría que le haría estar distinguido entre sus compañeros
escribanos por unas funciones de asesoría particular y colaboración privada con las reales
personas476. Incluso, se ha dicho que la escribanía de cámara sirvió en varios casos como
plataforma de ascenso en el entramado burocrático de la corte, explicándose que diversos
escribanos de cámara fueron procuradores a Cortes, contadores mayores o tesoreros y el
ejemplo al que se recurre es Diego477. Posteriormente, en 1446, el futuro contador presenta
una documentación por la cual él ya estaba sirviendo en la corte del rey como su secretario en
1443. Los cargos junto a don Enrique aumentaron en fechas de declarados conflictos entre el
monarca, su hijo y los infantes de Aragón que finalizarán en 1444, con el apoyo del príncipe a
su padre para luchar contra sus tíos aragoneses; es justo antes de la liberación de Juan II,
cuando el heredero del trono proclama la nobleza de tres generaciones de Diegarias,
momento en el cual este último quizá dejó su regimiento de los hombres buenos para pasar al
de caballeros y escuderos478. Habría que considerar en este documento si lo importante en él
es la declaración de nobleza o lo que se está explicitando, que Diego es cristiano, hijo y nieto
de cristianos, con lo cual el texto impide que se le cierren las puertas a futuros desempeños de
cargos/oficios479.
Un mes más tarde de la batalla de Olmedo (en el día 19 de mayo de 1445, como es
475
AGUADO GONZÁLEZ, J., y MORÁN MARTÍN, R., “Papel del Marqués de Villena en la formación del
señorío de Osuna”, p. 19, para dichas donaciones a Pacheco y Girón.
476 A.M.Sg., leg. 30-3, fol. 42v., 1443, marzo, 7, y A.G.S., M. y P., leg. 1, fol. 283 v., 1443, mayo, 22, para
documentar los cargos. TORRES SANZ, D., La administración central castellana en la Baja Edad Media, pp.
111-2, para las escribanías de cámara y pp. 116 y siguientes para las secretarías.
477 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería, p. 125; de este mismo autor p. 117, nota 202 y p. 120
para procuradores; p. 124, nota 240 para contadores mayores; p. 131 para los tesoreros.
478 GERBET, M. C., La nobleza en la Corona de Castilla, p. 68, nos habla de la importancia de la prueba de
nobleza sobre tres generaciones.
479 DE DIOS, S., El Consejo real de Castilla (1385-1522), p. 272 alude a la incompatibilidad que existía entre
cargos/oficios y judíos. NETANYAHU, B., Los orígenes de la Inquisición, p. 262 data en 13 de julio de 1444 la
carta de Juan II dirigiéndose a los concejos para que no hubiera discriminación contra los conversos y fuesen
admitidos en todos los oficios; recordemos que desde el 16 de junio el rey está libre de Juan de Navarra y el
monarca y Álvaro de Luna vuelven a tener todo el poder; al tiempo quien tuvo gran importancia en la liberación
fue Barrientos, con gran influencia en la Administración en ese momento.
149
bien sabido, se produjo la victoria del monarca, su heredero y don Álvaro de Luna contra los
infantes de Aragón, lo que trajo numerosos beneficios a Luna, Pacheco y Girón) el rey
nombra a Arias su secretario y escribano de cámara, por los servicios que hace al príncipe y
añade es mi merzed que no ayades el dicho ofiçio ni husedes de el si sodes e fueredes casado
e no truxeredes corona ni abito de clerigo, sería muy interesante saber donde dejó Diegarias a
su mujer y sus hijos, por aquel entonces nacidos todos; recordemos que el futuro Contador
enseñó un albalá en que dice que ya lo era desde 1443, lo que implica o la falsificación de la
prueba o problemas con el monarca que le destituyó y volvió a nombrar con la condición de
no estar casado, lo cual en ese momento era imposible de resolver; hay que tener en cuenta
que la hidalguía, cuando se alcanzaba por concesión y no se heredaba, no era extensiva a los
hijos no nacidos, con lo que para evitar aumentar desmesuradamente el número de personas
que no pagaban impuestos, se debió añadir esta fórmula en los otorgamientos. El hecho es que
don Enrique, años más tarde, ordena que le guarden a Diego todas las honras y confirma la
merced real de 1445, con unas impresionantes concesiones que veremos más adelante y que
aseguraban la continuidad familiar en los beneficios otorgados por Juan II480.
C) Contador mayor del príncipe en 1446.
En 1446, después de las capitulaciones de Astudillo que significaron la
reconciliación entre el rey y su heredero aparece Diegarias como contador mayor del
príncipe481. Se ha dicho que Diego tuvo relación con Joseph ibn Shemtob, físico y contador
mayor de cuentas para el príncipe don Enrique de Castilla alrededor de 1450 482; desconozco
hasta que punto dicha relación fue fruto de los cargos que ocupaban o de conexiones
provenientes de una etapa anterior de Diego Arias.
A lo largo de 1447 comenzaron una serie de acciones encaminadas a que don Juan
Pacheco pudiera hacer en Segovia la fundación de un monasterio jerónimo en una ermita del
Cabildo catedralicio: Santa María del Parral483. El interés histórico del documento reside en la
presencia en esos trámites con papeles importantes tanto de Alfonso González de la Hoz,
hombre de Pacheco, como del regidor Diego Arias, esta vez como testigo en el acto de toma
de posesión de la ermita por parte de los jerónimos, acto celebrado el 10 de diciembre de 1447
y al que también asistieron el príncipe don Enrique, Pacheco, su hermano Pedro Girón y otros.
Si tenemos en cuenta que las familias Arias y de la Hoz ya podían estar unidas por el
matrimonio de Isabel Arias con Gómez González de la Hoz, se encuentra un dato más para
480
A.G.S., Q. de C., leg. 1, fol. 423, [posterior a 1445], y A.H.P.Sg., Varios-Arias Dávila, 1, 1445, junio, 19.
Medina de Rioseco, para los cargos mencionados. GÓMEZ IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de
Juan II, p. 41, cita algunos de los que Diego desempeñó a lo largo de vida.
481 A.M.Sg., leg. 44-2, 1446, junio, 28. Segovia. TORRES SANZ, D., La administración central castellana en
la Baja Edad Media, pp. 222-34, estudia este cargo, su origen y evolución, pero no la contaduría mayor del
principado de Asturias.
482 GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila, p. 10, n. 18 cita esta noticia dada por Y. Baer.
483 LÓPEZ DÍEZ, Mª, Los Trastámara en Segovia. Juan Guas, maestro de obras reales, (citado: Juan Guas),
pp. 198-9.
150
apreciar el acercamiento que tuvo Diego Arias al mundo de Pacheco.
Desde 1447, en pleno enfrentamiento entre el heredero al trono y don Álvaro de
Luna, y hasta 1454 se suceden las confirmaciones al Contador en todos los oficios otorgados
por Juan II al tiempo que se le exime de cualquier pecho real, concejil y señorial, pedido y
tributo; dicha exención cubre a sus descendientes, criados, arrendatarios y trabajadores en
todas las propiedades: molineros, hortelanos, etc.; todos los criados estarán exentos por la
vida de Diego, la de su mujer y sus hijos, concediendo muchos beneficios más. No debemos
olvidar que el periodo 1445-1452 ha sido denominado el ocaso de Álvaro de Luna484.
Llama la atención la escasez de noticias en el año 1449, cuando se estaba
produciendo el ascenso de Rodrigo Portocarrero que llevó a que el príncipe, al parecer, tratara
con este último, con Barrientos y con otros el ir contra los hermanos Pacheco y Girón 485. El
marqués de Villena buscaba sus intereses, don Álvaro de Luna los suyos, los reyes de Aragón
y Navarra ser árbitros de la vida castellana y los condes de Haro y de Plasencia y los Mendoza
eran el cuarto grupo que se movía en la escena política, produciéndose alianzas entre unos y
otros486.
El 4 de enero de 1450 se documenta un trueque realizado entre Diego Arias, que
poseía unas heredades dispersas en Espartinas, y los concejos de Seseña y Ciempozuelos que
le entregaron dos quiñones de tierra de pan llevar, por quanto los dichos pueblos tienen
muchos cargos del dicho Diego Arias de muchas cosas que ha fecho e trabajado por los
dichos pueblos; en la confirmación que entregaron los dichos concejos el día 30 de mayo
argumentan que lo hicieron por los buenos debdos que de el han resçebido, que en
remuneraçion de ello confirmaban la concesión487. Los trabajos no se especifican.
El 29 de julio de 1450 se localiza nueva información de actuaciones de Diego Arias
en la ciudad de Segovia y en su infraestructura comercial: así llegan noticias de una deuda de
dicho concejo con Diego que fue saldada con un suelo que la ciudad poseía en la plaza de las
pescaderías, que tenía por linderos tres calles públicas; en ese espacio Arias se obligó a
levantar unas casas, construcción que fue parada por unos pescaderos, hubo pleito y al final el
suelo quedó como plaza pública donde los demandantes podrían vender su pescado. El
contador mayor del príncipe reclamó a la ciudad una propiedad que pudiese rentar los mil mrs
anuales que, según él, perdería. El concejo le terminó dando unos terrenos en la
desembocadura del río Perales en el Alberche, junto a propiedades de don Álvaro de Luna 488.
484
CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna, p. 68. Para dichas confirmaciones ver la tabla de itinerario
de Diego Arias en el anexo documental.
485 CABRERA, E., “Beatriz Pacheco y los orígenes del Condado de Medellín”, p. 520, n. 35, narra este episodio
basándose en la Crónica de don Álvaro de Luna.
486 SÁNCHEZ PRIETO, A. B., La Casa de Mendoza, pp. 76-7.
487 A.C.P., PU 47-8, 1450, enero, 4. Segovia.
488 A.C.P., PU 150-21, 1502, noviembre, 8. Segovia.
151
D) Contador mayor del rey en 1451.
En 1451, ya acaecida la ruptura entre el heredero al trono y Pacheco, Arias de Ávila
aparece por primera vez como contador mayor del rey y haciendo trueques de bienes con
Alonso Pérez de Vivero, famoso contador mayor de Juan II. Están documentados los cobros
de Diego Arias como contador mayor desde 1452 489. De 1451 son una serie de escrituras que
permiten apreciar cómo sus estrechas relaciones con hombres del príncipe le suponen un
afianzamiento económico490. Así trocó una renta de 3.000 mrs en las alcabalas de
Fuentepelayo (Segovia) por La Serna (Segovia), situada entre Madrona y Palacio de Bernuy
de Riomilanos, que era propiedad de la mesa episcopal segoviana; el cambio le estableció con
don Luis de Acuña en aquel momento administrador del obispado segoviano y también
perteneciente al Consejo del príncipe 491. Igualmente, en 1451 llegan numerosas noticias de
otros trueques hechos con la ciudad y Tierra de Segovia, si bien parece que estaban siendo
confirmados desde 1450, año en el que el príncipe don Enrique, en pago de los trabajos de
Diego Arias, le hace merced, primero, de todas las tierras mostrencas, es decir, sin dueño
conocido, que hubiera en Madrona, Guedán, Perogordo, Hoyuelos, La Vega, Santelilla,
Seseña, Navalquejigo, Malpartida, Cierro Pascual, y en sus términos y aldeas de la ciudad de
Segovia, para él y sus herederos, por juro de heredad perpetuo; en segundo lugar, le concede
el trueque y donación que el concejo y regidores de Segovia hicieron a Diego de cierto
término, perteneciente a los términos y baldíos de la ciudad, cerca de los molinos que tenía en
el arroyo de Perales, cerca del río Alberche, en que pudieran labrar cinco pares de bueyes a
año y vez y hacer cinco casas, una huerta, un prado para los bueyes y otras bestias; en tercer
lugar, aprobó el trueque que Diego estableció ante Pedro García de la Torre con los concejos
y los pueblos de Seseña y Ciempozuelos de dos quiñones de tierras cerca de Espartinas por
otras tierras que él tenía dentro del término de los lugares de Espartinas y Ciempozuelos.
Asimismo, el rey concedió que el Prado que estaba en el valle de las salinas de Espartinas con
todos los otros que iban a él hasta las cumbres y las heredades en Cierropascual, Malpartida y
Navalquejigo, con todos los términos, fuesen guardadas para Diego Arias por dehesas y que
nadie osase entrar en ellas a tomar algo sin licencia de Diego, siendo consideradas como la
llamada Dehesa del Rey, que estaba en la ribera del Jarama, cerca de Requena y de la dehesa
del Gasco, en el lugar de Seseña492. Curiosamente, Enrique de Castilla figura intitulado rey el
489
GÓMEZ IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de Juan II de Castilla, p. 41.
MONTERO VALLEJO, M., “Propiedad, alquiler y especulación en Madrid a mediados del siglo XV:
Alfonso Álvarez de Toledo”, p. 23 al escribir acerca de la figura de Álvarez de Toledo, contador mayor, comenta
que desde la titularidad de la contaduría mayor pudo reforzar una tupida red de influencias, que hubo de
revertir luego en más y más variadas operaciones de tipo económico.
491 A.C.P., PU. 46-4, 1451, diciembre, 25. Segovia. Traslado de 1765.
492 A.C.P., PU. 47-9e, 1504, marzo, 10 se sacó traslado. LADERO QUESADA, M. A., “La renta de la sal en la
Corona de Castilla (Siglos XIII-XVI)”, p. 831, dice que la Corona cedió al contador mayor Diego Arias de Ávila
la única salina terrestre en Andalucía que tenía algún valor, situada cerca de Córdoba, hacia 1468. Si la cesión se
realizó al dicho Contador tuvo que ser antes de 1468; si no fuera así, se efectuó en el nieto homónimo de nuestro
cortesano.
490
152
1 de marzo de 1454 en la confirmación de estos mencionados trueques.
El 13 de diciembre de 1452 se documenta la referencia al establecimiento, entre
Diego Arias y la ciudad de Segovia, de dos contratos y una escritura, hechos ante el escribano
Pedro García de la Torre, en los que se dice que el concejo tomó de este personaje en renta y
censo perpetuo ciertas casas que él tenía en la ciudad, unas con dos corrales, que estaban al
Espolón (hoy Museo de Segovia),
en que los carniçeros de la dicha mi çibdad de los muros adentro ençerrasen e
matasen e desollasen los ganados que menester fuesen para las carniçerias de la
dicha çibdad de los muros adentro e en quanto viesen la carne muerta e cueros e
sevo e pertrechos de ello, e las otras casas que son entre las calles que diçen de la
Çapateria e de Rehoyo, en que estoviesen las carneçerias publicas de la dicha
çibdad de los muros adentro e que poseyesen los dichos carniçeros en los portales
de ellas ocho tablas cada una de ocho pies en luengo e mas tablas si menester fuesen
en que se cortasen e pesasen e vendiesen todas las otras carnes que menester fuesen
para proveymiento e mantenimiento de la dicha çibdad, asy crudo como cozido e en
adobo”.
Se estableció además en el contrato a ruego del concejo que Diego hiciera en las
casas de las carnicerías una casa de red con tres cámaras en que se descargase, pusiese y
vendiese todo el pescado fresco de mar y de río, y las sardinas frescas de banastillo que se
trajesen a vender a la ciudad y a sus arrabales. En este lugar se venderían las carnes, tanto
tocino como ternera, cerdo fresco en adobo como sin adobo o preparado de otra manera, otras
carnes como pies, manos, tripas y otros menudos de cerdo y de otras reses, fresco, salado y/o
cocido, caza de perdices, conejos, palomas torcaces o cualquier otra; en la casa de red y tres
cámaras estaría todo el pescado fresco de mar y río y sardinas frescas de banastillo que
trajesen cualquier mercaderes, remeros, pescadores, regatones, vecinos de la ciudad o de
fuera; si los pescados no cupiesen en la casa de red, se podrían vender en los portales donde
estaban las carnicerías. Diego recibiría por cada una de las ocho tablas de las carnicerías 600
mrs, en total 4.800 mrs; si se pusiesen más, también pagarían 600 mrs anuales, y por cada
mesa o artesa en que se vendiera tocino o cerdo fresco o ternera en adobo o sin adobo por
cada una 100 mrs.; cada persona que despachara malcocinado o caza abonaría otros 100 mrs
anuales y, si no lo quisiera vender cada año, pagaría 1 maravedí por cada día que lo hiciera; si
vendiera menudos de cerdo o de otras reses, pagaría de esta forma. De cada carga del pescado
que se trajera a comercializar, Diego cobraría 5 mrs. De esta manera, Arias de Ávila tendría
las dos tercias partes y la otra tercera parte sería recaudada para los propios del Concejo 493.
Hasta la fecha del fallecimiento de Juan II, 21 de julio de 1454, se encuentra a Diego
desempeñando cargos/oficios tanto para el monarca como para su hijo y a comienzos de ese
año figura como del Consejo494. O. Villarroel ha documentado la presencia en esta institución
493
494
A.C.P., PU 151-12, 1454, diciembre, 20. Valladolid.
A.H.P.Sg., Varios-Arias Dávila, 1, 1454, marzo, 1. Valladolid.
153
de eclesiásticos que se distinguían por su baja extracción social, su formación y su largo
currículo de servicios al rey y a su autoridad, y por estar fuera de altos cargos; incluso alguno
de ellos entraron una vez muerto don Álvaro de Luna, quizá como deferencia hacia el príncipe
don Enrique; en ese último año de reinado de don Juan el monarca pretendería que el Consejo
funcionase mejor gracias a un nuevo prototipo de consejeros, que eran defensores de una
mayor autonomía regia495. Cabe preguntarse si éstas fueron las razones que motivaron la
entrada de Diego en dicha institución, porque cumplía gran parte de las características de los
nuevos consejeros: baja extracción, buena formación económica y cercanía al príncipe,
cimentada en la larga trayectoria de servicios. Por lo mismo, jugaría a su favor el hecho de no
estar vinculado familiarmente a un bando de la nobleza, lo que le permitía mayor movilidad
entre los Grandes y sus intereses.
O. Villarroel ha resaltado también el poder que alcanzó la figura de Barrientos como
privado del rey Juan II desde la desaparición de don Álvaro 496. ¿Estaría la mano del prelado
detrás de la fuerte presencia de Diego Arias en la corte real en ese año?. B. Netanyahu ha
escrito que al no discriminar a los conversos el nuevo rey, encontramos a Diego Arias en el
primer gobierno del monarca, que fue presidido por Lope de Barrientos497.
En las mismas fechas que corresponden a esta etapa de la vida del futuro Contador
mayor, se localiza en Madrid a un personaje con el mismo nombre y apellido, con una mujer
llamada Catalina González y un hijo de nombre Pedro que realiza una operación económica
en dicha villa en 1449. De Pedro se dice que es hijo de Diego Arias; sin embargo, si se tiene
en cuenta la trayectoria vital del futuro Contador, que ya estaba vinculado al príncipe y como
tal suele figurar en los documentos, resulta extraño que, de ser el futuro contador mayor, no se
le designe con alguno de los cargos/oficios que desempeñaba por aquel entonces. Según el
texto:
Mosén Mufazar, judío, vecino de Madrid, debe pagar a Pedro, hijo de Diego Arias,
vecino de Madrid, en nombre de Catalina González, su madre, 300 mrs, por el
alquiler durante un año de un palacio de las casas que tiene en la collación de San
Nicolás498.
La similitud de nombres de los personajes con los segovianos se complica aún más
cuando vemos al mismo judío unos meses antes alquilando unas casas pertenecientes a otra
Catalina González, cuyo marido esta vez es un Cota, apellido de la familia a la que pertenecía
María Ortiz, la mujer de Pedro Arias de Ávila:
Mosén Almuzafá, judío de Alcalá, como deudor y don Salomón de Monsoria, judío,
495VILLARROEL
GONZÁLEZ, O., Las relaciones monarquía-iglesia en época de Juan II de Castilla (14061454), pp. 509-512.
496 VILLARROEL GONZÁLEZ, O., Las relaciones monarquía-iglesia en época de Juan II de Castilla (14061454), pp. 554-555.
497 NETANYAHU, B., Los orígenes de la Inquisición, p. 650.
498 PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, doc. 380, en Madrid a 7 de julio de 1449.
154
vecino de Madrid, como fiador, deben pagar a Catalina González, esposa de
Rodrigo Alonso Cota de Toledo y a Fernando Ortiz, en su nombre, 300 maravedíes
por el alquiler de una bodega y un palacio con un entresuelo en la collación de San
Nicolás499.
En el año 1452 se vuelve a localizar al madrileño Pedro vendiendo a García
González, unos majuelos que él y su hermana tenían en el pago de Fuentalba 500. Nuevamente
sigue sin figurar con sus apellidos y se le identifica como hijo de Diego Arias. Sin embargo,
en Madrid a 7 de marzo de 1458 Pedro Arias toma la posesión de un solar en el arrabal,
andando y cavando en el mismo501.
4.2.3. Los cargos/oficios entre 1454 y 1466.
Ésta fue la etapa, sin duda, en la que Diego Arias ascendió a la más alta posición en
los distintos niveles de las administraciones; asimismo, significó el afianzamiento económico
con una serie de dominios que el poderoso Contador mayor terminó organizando para sus
hijos y sus nietos a través de varios mayorazgos y sus modificaciones (1460-1466) y de la
creación de las señas de identidad que mostrarían a la sociedad los identificadores de su
familia.
El 21 de julio de 1454 murió Juan II y a los dos días fue coronado Enrique IV. Diego
Arias será a partir de ahora contador mayor, secretario, del Consejo, escribano mayor de los
privilegios y confirmaciones del rey. Además se le nombra comisionado para comprobar la
documentación sobre los privilegios concedidos por los antepasados del nuevo monarca,
junto con Fernando Díaz de Toledo, escribano mayor de los privilegios rodados, con el
licenciado Andrés González de la Cadena my contador mayor de las mys arcas y con el
doctor Juan Sánchez de Zurbano, porque son personas de quien yo mucho fio e tales que
guardaran mi serviçio e el dicho derecho de las partes e el bien e pro comun de la cosa
publica de mys regnos502. En el documento se explicita que Diego Arias siempre será uno de
los confirmantes; igualmente, él sobreescribiría las confirmaciones y el chanciller las sellaría
con el sello mayor; en otro documento real se dice que las soescriba503.
Entre todos ellos el cargo que más fama le dio a Diego y que a él le gustaba añadir a
499
PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, doc. 135, en Madrid a 10 de marzo de 1449.
PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, doc. 873, en Madrid a 27 de septiembre de
1452; esta venta genera otros documentos datados el mismo día: 874 y 875.
501 PUÑAL FERNÁNDEZ, T., Documentación notarial de Madrid, doc. 5079.
502 A.M.Sg., leg. 3-6, 1454, agosto, 7. Valladolid y noviembre, 11. Arévalo. MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S.
Agustín, p. 107, para los compañeros de tareas; los datos fueron tomados de A.C.P., PU 110-7, 1454, (s.m.), 6 y
A.C.P., A 1-g., septiembre, 6. Monasterio de Armedilla. Sobre el sistema de confirmación en la Baja Edad
Media y épocas posteriores ver GARCÍA LARRAGUETA, S., “La confirmación de privilegios reales a partir del
siglo XV”.
503 A.C.P., A 1-g., septiembre, 6. Monasterio de Armedilla; ibidem, 1454, s.m., s.d., s.l. VALVERDE
OGALLAR, P. B., Diego Hernández de Mendoza, p. 592, nota 1371 documenta con el testamento de Pedro
Fernández de Lorca datado en Madrid a 23 de marzo de 1460 cómo este personaje solicitó a Enrique IV unas
rentas para el hospital de Santa Catalina de los Donados porque le quitó a él la escribanía mayor de los
privilegios y se la otorgó a Diego Arias de Ávila.
500
155
su nombre fue el de contador mayor. En efecto, a 30 de septiembre de 1454 Enrique IV
ordena que Alfonso Álvarez de Toledo y Juan de Vivero junto con Diego Arias sean sus
contadores mayores, pero se introduce un matiz muy importante, ya que es a ellos a quienes
permite usar del cargo en uno con Diego Arias de Ávila para todo eçebto en lo que atapne a
las çibdades e villas e logares e tierras que su alteza tenia en estos sus reynos antes que fuese
rey de ellos, donde no habría otro contador más que Diego; en sus oficios cada uno de los tres
tendría sólo seis oficiales504. La preeminencia de Diegarias está confirmada por la merced que
Isabel I hizo del oficio de contador mayor a Gonzalo Chacón en Segovia a 21 de diciembre de
1474: con tan bastante poder e facultad en la dicha contaduría maior commo lo fue Diego
Arias de Avila... e los otros contadores mayores que despues d’el subçedieron 505. También
están documentados los libramientos por este oficio entre 1456 y 1464 506.
La Crónica Castellana se hace eco de los nombramientos del año 1454, los relata de
la siguiente manera:
E la costumbre que en tal caso antiguamente los reyes de España guardaron, fue,
que quando rey nuevo avian, los ofiçiales que en el tienpo que era principe toviesen
los ofiçios; e a los ofiçiales del rey pasado los tales nuevos reyes fiziesen alguna
merçed en emienda de los ofiçios que asy les mandavan dexar.
Tenia entonçe el rey don Iohan dos contadores mayores, el uno llamado Alfonso
Alvarez de Toledo y el otro Iohan de Bivero; y el prinçipe don Enrrique tenia por su
contador mayor a Diego Arias de Avila, el qual era muy conforme a la voluntad
suya; e como quiera que la costunbre destos reynos fue aver dos contadores mayores
a no mas, al rey don Enrrique plogo que todos tres fuesen contadores mayores, lo
qual se afirma que fizo, porque Alfonso Alvarez e Iohan de Bivero le syrvieron con
cada quinientos marcos de plata porque les dexase los ofiçios quanto biviesen, lo
qual asy se puso en obra507.
Es decir, los antiguos contadores buscaron una manera de permanecer en tan rentable
oficio. El texto está relacionado con uno que se refiere a finales de 1457 o principios de 1458,
cuando se menciona otra vez que Enrique IV nombró contador mayor a Diego Arias de
504
A.G.S., E.M.R., leg. 7, 1454, septiembre, 30. Arévalo. Traslado de 1456, enero, 15. Ávila. Hubo tres
contadores mayores hasta 1494, ver sus implicaciones económicas en HERNÁNDEZ ESTEVE, E., Contribución
al estudio de las Ordenanzas de los Reyes Católicos sobre la Contaduría Mayor de Hacienda y sus oficios, p.
19, donde recuerda las obras básicas de MARTÍN POSTIGO, Mª S. (La cancillería castellana de los Reyes
Católicos) y de ESPEJO, C. (“El leonés Fernand Alfon de Robres, contador mayor de Juan II”, “El contador
mayor de Enrique IV, Juan Pérez de Vivero. Notas para su biografía”) sobre los contadores. LADERO
QUESADA, M. A., La hacienda Real de Castilla en el siglo XV (citado: Hacienda en el siglo XV), p. 13
recuerda las ocho oficinas en que se dividía la contaduría: tres de recaudación que eran Rentas, Relaciones y
Extraordinario y cinco de distribución Sueldo, Tierras, Mercedes, Quitaciones y Tenencias; entre 1461 y 1462
encontramos a Diego varias veces como contador de las mercedes.
505 MARTÍN POSTIGO, Mª S., La Cancillería castellana de los Reyes Católicos, pp. 198-9 transcribe este
documento. La acumulación de poder en la administración pudo ser el origen de varias leyendas muy conocidas
difundidas por MARQUÉS DE LOZOYA, “Los sepulcros”, p. 73, que las tomó de la obra de Castro y Figueroa
del siglo XVII y que ya han sido tratadas.
506 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fols. 318-321v.
507Crónica Castellana, 1ª parte, cap. V, p. 14.
156
Sevilla (sic) el qual era mui conforme a la voluntad suia, y también a Juan de Vivero 508,
habiendo hecho dejación del oficio Pero Núñez de Toledo, hijo mayor de Alfonso Álvarez de
Toledo, que habría recibido el cargo a la muerte de su padre en diciembre de 1456 509; se dice
que la corte consideraba excesivas las mercedes que concedía el rey porque ni paresçia
preçeder meresçimientos, ni linaje, ni virtudes tan señaladas de aquellos que dinos los fiziese
de conseguir tan altas dinidades, acostunbradas de se dar a personas notables e de grandes
meresçimientos, reprochando de esta manera al monarca por no utilizar a la nobleza,
depositaria exclusiva de virtudes, y por eso mismo la única con merecimientos. Esta crítica
tiene el regusto de escritos de rechazo característicos de la segunda mitad del siglo XV en los
que se percibe la oposición a los conversos y a la figura de Enrique IV, de sus obras y de sus
pompas, para legitimar la figura de Isabel I y la nueva oleada de personajes en cargos
importantes, a los que también conviene asegurar una aureola de buenos servicios en contra
de aquellos que ascendieron ya en la etapa del anterior monarca.
Uno de los pagos más interesantes que realizó Diego Arias como contador mayor es
el realizado al médico personal de los reyes Samaya Lubel desde el 13 de febrero de 1455
hasta 1464510. He destacado dichos pagos por orden real, porque llama la atención que cuando
se produzcan los enfrentamientos acerca de la legitimidad de doña Juana de Castilla nunca se
encuentra a Diego Arias apoyando opinión alguna, si bien fue muy importante su presencia al
lado de Enrique IV en las cortes de 1462 en las que fue jurada como princesa.
Es preciso recordar que éste es el momento posterior a la llegada a Castilla de la Bula
de Cruzada concedida por el Papa y cuya distribución fue tomada como excusa para que se
aliaran Pedro Fernández de Velasco, conde de Haro, Alfonso Carrillo, el almirante don
Fadrique, el marqués de Santillana, los condes de Benavente y Alba, y otros. Ante ello
Enrique IV quiso prender al conde de Haro y después le envió al marqués de Villena, al
arzobispo de Sevilla y a Diego Arias para intentar que fuera anulada la confederación entre
508GÓMEZ
IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de Juan II, pp. 36-8.
Castellana, 1ª parte, cap. XXXI, p. 64 para el nombramiento de Núñez de Toledo y cap. XLI, p. 84,
para el texto sobre los contadores. FORMICA, M., María de Mendoza (Solución a un enigma amoroso), pp. 859 y 92-4, establece las familias que proceden del contador Alonso Álvarez de Toledo y de su segunda mujer
Catalina Núñez, que también era prima de dicho contador e hija, parece ser, del doctor Pedro García de Santa
María, sobrino de Pablo de Santa María; madre de Alonso fue Mayor Álvarez, cuyos huesos fueron quemados
por la Inquisición. Alonso y Catalina serían señores de Villafranca del Castillo, Cubas y Griñón, y numerosas
tierras. Pedro Núñez, regidor de Madrid, tuvo una hija, Beatriz, de su mujer doña Isabel Enríquez de Zúñiga y
Navarra (nieta de los duques de Plasencia y del príncipe de Viana), a quien casó con Juan Hurtado de Mendoza,
señor de Beleña; pero también engendró descendencia en una conversa de Ciudad Rodrigo, Leonor Arias, y así
nació Luis Núñez de Toledo, que casó con doña María Luján. Como se ve las alianzas matrimoniales se
establecen entre conversos y sus protectores. GÓMEZ IZQUIERDO, A., Cargos de la Casa y Corte de Juan II,
pp. 25-32, 40-1, 59-60 y 84-5 documenta otros miembros de esta familia en ese reinado. ROLLÓN BLAS, A. y
CARRERO PÉREZ, L. Mª, “Análisis técnico-histórico de la fortaleza de Villafranca del Castillo”, pp. 11-2 y
SÁEZ LARA, F., “El castillo de Villafranca”, pp. 248-9, aportan también algún dato sobre la familia, pero
resulta de mayor interés la mención de los problemas que tuvo esta posesión de los Álvarez de Toledo: con sus
vecinos Mendoza, que deseaban la anexión de la propiedad para evitar la expansión de los marqueses de Moya
por la zona.
510 AZCONA, T. de, Juana de Castilla, mal llamada la Beltraneja, pp. 33-36.
509Crónica
157
esos nobles que...ynsistian que las leyes e los antiguos estatutos destos reynos fuessen
guardados...511.
No hay que olvidar dos documentos que pudieran estar en relación con todo lo que
acabamos de ver: las dos confederaciones entre el rey, de una parte, y de otra varios nobles,
prometiéndose ayuda y defensa mutua. En la de 29 de mayo de 1457 figuran, por este orden,
Alfonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, Pedro Girón, maestre de Calatrava, camarero
mayor, Álvaro Estúñiga, conde de Plasencia y justicia mayor, Juan Pacheco, marqués de
Villena, mayordomo mayor, Alfonso Pimentel, conde de Benavente, y Diego Arias, contador
mayor, todos del Consejo real; cuando se vuelve a mencionar a los nobles en el texto, se les
enumera por sus títulos nobiliarios o dignidades salvo a Diego Arias, del que sólo aparece el
nombre. Resulta muy interesante la forma de sellar el pacto, ya que el rey hace pleito
homenaje en manos de Villena, y el arzobispo, el marqués y Diego en las de Enrique IV,
mientras que las referencias al maestre y al conde de Plasencia permanecen en blanco y la del
conde de Benavente nos documenta la acción en las de Diego de Almanza. En la data del
documento se dice cómo el monarca, Fonseca, Pacheco y Arias de Ávila lo firmaron en 29 de
mayo, Girón y Estúñiga no llegaron a firmarlo, y Pimentel lo hizo en 3 de julio. Es decir, se
ve claramente la diferencia entre el núcleo promotor de la alianza y aquellos personajes
importantes a los que se quiso atraer, pero no se consiguió en un primer momento512.
En la confederación fechada en 3 de febrero de 1458 figuran Alfonso de Fonseca,
arzobispo de Sevilla, oidor, Pedro Girón, maestre de Calatrava, camarero mayor, Pedro
Fernández de Velasco, conde de Haro, camarero mayor, Álvaro Estúñiga, conde de Plasencia,
justicia mayor, Juan Pacheco, marqués de Villena, mayordomo mayor, y Diego Arias,
contador mayor; como se ve, no está el conde de Benavente, pero si el de Haro. En esta
ocasión el pleito homenaje se realiza así: el rey en manos de Villena y el arzobispo, Girón,
Pacheco y Diego Arias en las reales, pero el conde de Haro en las de Fernando Sánchez de
Velasco y el Conde de Plasencia en las de Sancho de Londoño; vemos la razón de esto último
al final del documento ya que Fonseca, Girón, Pacheco y Diego Arias firmaron en 3 de
febrero, Fernández de Velasco en Bribiesca a 2 de marzo y Estúñiga en Plasencia a 21 de
marzo de 1458513. Con ello se ve cómo en estas fechas sí se unen todos y son todos ellos
quienes están de acuerdo, aunque fuese por poco tiempo, no como en el año anterior.
La diferencia en el trato (a unas personas se les denomina por sus dignidades o sus
títulos y a Diego Arias de Ávila por su nombre y cargo/oficio) implica que el documento
político se establece con Grandes, que lo son por sus cargos en la administración de la Casa
511Crónica
Castellana, 1ª parte, cap. XXXII, pp. 66-7.
reinado de don Enrique IV de Castilla, II, doc. LIV, pp. 151-3, 1457, mayo, 29. Segovia.
513Memorias del reinado de don Enrique IV de Castilla, II, doc. LVII, pp.157-9, 1458, febrero, 3. Madrid.
NETANYAHU, B., Los orígenes de la Inquisición, p. 679 dice que el pacto de 1457 y el de 1458 son los pasos
que dio el rey Enrique para controlar a los hermanos Pacheco y Girón, pero que estos violaron los acuerdos
enseguida al no ser de su agrado.
512Memorias del
158
Real o del reino, y, sobre todo, por su categoría sociopolítica de los integrantes. El único
seglar que no tenía título era Diegarias, con lo que las relaciones establecidas no eran de
igualdad social, aunque lo fueran en lo político o en lo administrativo.
F. J. Aguado González afirma que a partir de 1457 Pacheco aprovechó para
establecer un equipo elegido por él para el gobierno de Castilla, tomando como base las
alianzas de este tiempo 514; a la vista de la documentación parece que Villena y el Contador
estaban en ese momento junto al monarca, del que Diego no nos consta que se separase, a
diferencia de lo que ocurría con Pacheco y otros Grandes aglutinados en esas
confederaciones.
En la labor como Contador mayor cabe destacar un documento de 15 de febrero de
1455 en el cual Enrique IV se dirigió al concejo de Baeza para comunicarle cómo había
decidido embargar todas las rentas de las ciudades, villas y lugares que tenía cuando era
príncipe, correspondientes a los años de 1455 y 1456, las cuales sólo serían desembargadas si
llevaban la firma y el sello real con un sobrescrito de Diego Arias, contador mayor del rey, a
las espaldas o con el sello real y escritas solamente por dicho personaje; el monarca ordenó a
éste último que reseñase en los libros reales el cargo de todas las rentas e impuestos de los
distintos concejos, sin hacer descuento alguno por ese situado; igualmente, dispuso que se
hiciera conocer públicamente esta carta y se diera testimonio de ello a Diego Arias515.
En relación con la pertenencia al Consejo real debo señalar que figura unido a esa
institución ya con Juan II, puesto que la primera noticia que tenemos de ello es de 1 de marzo
de 1454516; hay que tener en cuenta que, si bien Diego aparece como contador mayor del
príncipe en 1448, no se alude al Consejo hasta seis años más tarde, con lo que no queda claro
si la pertenencia al mismo fue honorífica o si una poderosa facción política consiguió
introducir a un hombre de su confianza en esa institución junto al rey, sus finanzas y su
justicia517. La cercanía a Juan II en los últimos meses de su reinado le presenta nuevamente
como hombre importante entre esos cambios que el monarca quiso imprimir en su gobierno,
como ya se ha comentado.
Con Enrique IV vamos a encontrar a Diego Arias en calidad de procurador en Cortes
por Segovia asistiendo a las de Córdoba en 1455 junto a Fernán González de Contreras,
514AGUADO
GONZÁLEZ, F. J, El ascenso de un linaje castellano en la segunda mitad del siglo XV: Los
Téllez-Girón, condes de Urueña (El origen del señorío de Osuna), p. 97. OLIVERA, C., Cortes de Castilla, p.
79, da este año de 1457 como el de consolidación de Pacheco y sus alianzas con los grandes hombres del
momento.
515 Colección documental del Archivo Municipal de Baeza (Siglos XIII-XV), doc. 176, pp. 360-361.
516TORRES SANZ, D., La administración central castellana en la Baja Edad Media, pp. 181-211, estudia este
órgano, su origen y evolución.
517DE DIOS, S., El Consejo real de Castilla (1385-1522), pp. 258-9 y 265, n. 89 alude al carácter honorífico de
la pertenencia en el caso de desempeñar ya otros oficios en la corte, basándose en la no designación de quitación
por ser consejero. Desconozco si ya desde este momento Diego gozó de los privilegios que conllevaba el cargo,
privilegios descritos por el anterior autor, pp. 289-92.
159
personaje afín a Pacheco518. Hay que tener en cuenta que ser procurador en Cortes significa en
teoría para un miembro de la oligarquía urbana la posibilidad de expresarse ante el rey. Por lo
mismo, para el monarca la elección un hombre suyo era en la práctica una manifestación del
ejercicio de su voluntad, como poco, simbólica. C. Olivera ha destacado la importancia de que
el contador mayor Diego Arias asistiera a las reuniones de cortes a partir de esa fecha, ya que
su doble cargo en este caso facilitaría que las ciudades otorgasen servicios 519; el autor ha
insistido en el papel que el personaje ejerció como delegado de Enrique IV en algunas
ocasiones, que no especifica, para dirimir en los pleitos que surgían por las elecciones al
cargo de procurador520. Resulta ilustrativo el hecho de que en las cortes de Córdoba Diego
recibió como mantenimiento diario 170 mrs. frente a los 140 de González de Contreras; esa
cantidad sólo era percibida por otro procurador, el mariscal Payo, que acudió por Toledo,
mientras que los que menos recibieron fueron 130 mrs. 521.
Entre 1457 y 1458 Diegarias actuó en el ayuntamiento de Cortes de Madrid como
representante del monarca y, al tiempo, junto a Pedro de Ayala, como procurador de Toledo
(recordemos que años más tarde figura como regidor de esa ciudad); su hijo Pedro Arias de
Ávila fue procurador por Madrid en dicha reunión con Fernando Contador. Diego Arias junto
al marqués de Villena y a Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, explicaron la necesidad de
la intervención militar contra Granada: las cortes en enero de 1458 concedieron 40 millones y
en abril otros 32, asignación esta última en la que no estaban presentes todos los
procuradores, lo que lleva a sospechar la existencia de irregularidades organizadas 522. Se
conserva un documento en el que Enrique IV indica que en 1457 él había ordenado que los
procuradores de las ciudades acudieran a la corte real, donde tuvieron una entrevista con el
monarca, quien les envió al arzobispo de Sevilla, al marqués de Villena, mi mayordomo
mayor, y a Diego Arias de Ávila, mi contador mayor, todos del mi consejo, para que les
explicasen los gastos ocasionados desde la subida al trono, tanto en la pacificación de los
518PEREZ,
J., La revolución de las Comunidades de Castilla (1520-1521), p. 67, nos recuerda que en Segovia
desde 1433 sólo los caballeros o escuderos regidores podían ser procuradores. En 1455 Diego ya estaba
ennoblecido. PRETEL MARÍN, A., La consolidación de una oligarquía (Linajes de Albacete a finales de la
Baja Edad Media), pp. 37 y 39 sitúa a Fernán González de Contreras como corregidor en Albacete y Chinchilla;
ambas poblaciones formaban parte del marquesado de Villena y tuvieron varias disputas en las que se menciona
a este corregidor; al fin acataron la sentencia arbitral de 17 de diciembre de 1459.
Sobre el intervencionismo regio al nombrar procuradores a lo largo del siglo XV, incluida la etapa de Isabel y
Fernando, ver CARRETERO ZAMORA, J. M., “La consolidación de un modelo representativo: las Cortes de
Castilla en época de los Reyes Católicos”, pp. 278-9.
519OLIVERA SANTOS, C, Cortes de Castilla, p. 76.
520 OLIVERA SERRANO, C., “Límites al mandato de los procuradores castellanos en las cortes del siglo XV”,
p. 414.
521 OLIVERA SERRANO, C., “Límites al mandato de los procuradores castellanos en las cortes del siglo XV”,
p. 76 y apéndice documental nº 28.
522 OLIVERA SANTOS, C, Cortes de Castilla, pp. 80-3. PÉREZ-BUSTAMANTE, R., “Cortes de Castilla en el
siglo XV: Hacia una nueva dimensión institucional” (en lo sucesivo: “Cortes de Castilla”), XXIV-V, menciona
cómo en 1445 Vivero y Álvarez de Toledo, contadores, eran diputados en cortes para tratar con los procuradores
y cómo Rodrigo de Ulloa y Antón Núñez en 1469 eran contadores y procuradores en cortes; sirvan como
ejemplo de la frecuencia en la vinculación de estos cargos.
160
reinos como en la guerra contra Granada 523. Estas acciones documentadas hacen recordar que
los cronistas, como ya hemos visto, adjudicaron sólo a Diego Arias la incitación al rey para
emprender la lucha contra los musulmanes granadinos; prueban así la interpretación sesgada e
interesada que se hizo de Diego Arias y de sus actividades en los textos524.
Entre 1448 y 1459 el monarca concedió y reguló el abastecimiento y ferias de la
ciudad de Segovia con un denominador común: la presencia de Diegarias en todas las
normativas como parte interesada en ellas525. La experiencia la había conseguido
principalmente en las de Medina del Campo según aparece en un privilegio real dirigido al
contador porque yo vos mande yr e fuistes a las dos ferias de la villa de Medina del Campo
que en ella se fasen de cada anno526.
A medida que avanza el reinado Enrique IV incrementa las funciones de Diego
Arias.
Ya el 22 de septiembre de 1458 don Enrique había ordenado que se obedeciese a
Diego Arias de Ávila en todo lo relacionado con la real hacienda y la justicia civil y criminal
tocante a aquella como si el monarca mismo diese la orden, ya que el contador tenía que
recibir unas cantidades debidas al rey527. En abril de 1461 Enrique IV encarga a Diego Arias,
al comendador Juan Fernández Galindo y a Alfonso González de la Hoz que designen el
mejor tutor para doña Juana de Luna - Condesa de Santisteban y nieta del Condestable don
Álvaro- que en ese momento era menor de doce años y huérfana de padre; los consejeros
propusieron al licenciado Miguel Ruiz de Tragacete, oidor de la Audiencia real, que fue
aceptado528. Así, Diego Arias se encuentra entre don Juan Pacheco y el linaje Mendoza que,
como es bien sabido, luchaban por alcanzar la herencia del de Luna. No hay que dejar de tener
presente que en las crónicas siempre se habla de Alfonso González de la Hoz como de un
523
BARRIOS GARCÍA, A., LUIS CORRAL, F., RIAÑO PÉREZ, E., Documentación Medieval del Archivo
Municipal de Mombeltrán, nº 67, pp. 155-160.
524 Véase en anexo documental.
525 GRAU, M., “Para la historia del mercado del jueves”, pp. 33-9 y “Apuntes para la historia de las ferias de
Segovia”, pp. 40-5, realizó las primeras aproximaciones históricas a estos temas; en el segundo artículo, p. 42,
destacó la labor de Diego Arias en las mismas. A.M.Sg., leg. 40-16, 1459, noviembre, 17. Madrid, en la
concesión de dos ferias francas de treinta días cada una a la ciudad de Segovia era Diego Arias quien escogería
colaboradores para elaborar las ordenanzas de dichas ferias; otra copia del documento ha sido publicada por
ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, pp. 565-8, y tomada en ese archivo, leg. 143, nº 8.
526 A.G.S., M. y P., leg. 5, fol. 30, 1464, diciembre, 7. Valladolid. En el comentario de Paz y Meliá a la crónica
de Palencia p. 252 se nos ofrece un resumen de las exacciones de Diego en las ferias de Medina.
527 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 110-1, para la noticia de la orden. LADERO QUESADA, M.
A., “El cargo de Diego Arias Dávila en 1462”, pp. 271-93, es un artículo muy interesante sobre la labor del
Contador en esta fecha. En las primeras notas del estudio Ladero alude a Mª del P. Rábade como informante de
los cargos y oficios de Diego, y dicha autora en Élite, p. 258, nota 32, remite a este trabajo de M. A. Ladero para
lo mismo.
528 Memorias del reinado de don. Enrique IV, II, p. 222. No era la primera vez que Diego Arias tenía relación
con mujeres de esta familia, ya que en A.M.Sg., leg. 365-5, 1434, noviembre, 19. Segovia en la documentación
sobre los labradores de Aldeavieja y sus privilegios, en la que interviene Diego Arias, también figura Martín
Sánchez, amo de doña María de Luna.
161
hombre de confianza de Villena.
A finales de 1461 el contador lo es del maestrazgo de Santiago y ya es regidor de
Toledo y de Madrid529. Había sido nombrado por el rey regidor de Toledo el 9 de agosto de
1456 en lugar de Alfonso Álvarez de Toledo, que había fallecido 530.
El año de 1462 Enrique IV otorga una merced de concesión a Diego de 600 fanegas
de trigo y 400 de cebada, confiscadas a doña Juana Pimentel531.
Ese año, meses más tarde de fundar el mayorazgo que estructurará su familia y el
hospital de San Antonio que demostrará ante la sociedad lo preocupado que estaba por sus
semejantes, asiste a las reuniones en Madrid previas a las cortes de Toledo, actuando como
juez en un pleito entablado por una procuración de la ciudad de Sevilla entre Fernando de
Villafañe y Juan Fernández de Marmolejo, fallando la sentencia a favor del primero 532;
Villafañe aparece en las crónicas como hombre muy leal a Enrique IV, criado de la reina doña
María, corregidor en Jaén, que combatió contra los musulmanes en Huelva y la vega de
Granada, y fue gobernador del maestrazgo de Calatrava533. Es decir, lo suficientemente cerca
del rey para ser un buen procurador. Su apellido será muy conocido en la Segovia del siglo
XVI. En las reuniones de Madrid también se vincula a Diegarias con el establecimiento de
una tasa de precios que habrían elaborado, o por lo menos retocado, Pacheco, Girón y el
arzobispo de Toledo534.
En la reunión de Cortes en julio se anuncian castigos para las personas que
acaparasen productos, siendo la misma corte del monarca quien realizaba esta especulación,
según las peticiones presentadas en esta institución535; en este punto hay que recordar
nuevamente las acusaciones que A. de Palencia hacía a Diego Arias y sus hombres en el
mismo sentido, ya que volvemos a ver cómo implicaba sólo a éste536. Igualmente, fue
presentada una petición para que las casas de moneda estuvieran más organizadas; Segovia
había recibido la concesión de una en 1455, situada cerca del actual postigo del Consuelo y
del punto de entrada del Acueducto en el recinto amurallado 537.
De nuevo los representantes del monarca en las Cortes fueron Pacheco, el arzobispo
de Toledo y Diego Arias, que seguía siendo al tiempo procurador por Segovia, junto a
529
A.H.N., Clero, libro 13.409, 1461, noviembre, 10. Madrid.
A.M. To., A.S. 8, cajón 1, legajo 1, nº 8, 1456, agosto, 9. Sevilla.
531 A.H.N., Sección Nobleza, Frías, C. 95, d. 17, 1462, enero, 10. Madrid.
532 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 89 y 280.
533 Crónica Castellana, 1ª parte, cap. VIII, p. 17, cap. XVI, p. 30 y cap. XXII, p. 41.
534 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, p. 90.
535 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, p. 97.
536 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D.1ª, L. VI, cap. VI, p. 135.
537 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, pp. 212-6 para su funcionamiento. Ver mis trabajos “Reparaciones de
la muralla segoviana en los s. XVII y XVIII”, “El papel de las murallas en la configuración del espacio: el caso
de Segovia” y “1713: Decadencia y ruina de la Casa de Vieja de la Moneda y de la muralla de Segovia” para la
localización y el estado del edificio en la edad Moderna.
530
162
Alfonso de la Hoz, hombre del marqués de Villena, y también otra vez figura Pedro Arias de
Ávila por Madrid, junto al licenciado de Monzón, criado del Contador538. Tantas
procuradurías en hombres leales a los intereses del rey establecen conexión con un tema muy
importante: la concesión de un nuevo servicio para la guerra de Granada que fue solicitada
por los representantes del monarca; fue otorgada una suma no muy alta y se obligó al rey, a
Diego Arias y a Álvar Gómez a jurar que el dinero no se emplearía en otros fines 539.
Recordemos que ahora también se jura en Cortes a doña Juana de Castilla, hija del rey, como
heredera del trono540.
Las cantidades que recibió Diego Arias fueron las más altas de todos los
procuradores: cada día uno de los 150 días cobró 170 mrs de mantenimiento, dos mercedes
que sumaron 40.000 mrs y como ayuda de costa y enmienda de los recaudamientos, 116.000
mrs, en total recibió 181.500 mrs, más 2.500 mrs cuatro veces, es decir, 10.000 para abonar
sus deudas541. Su hijo Pedro Arias no quedó muy atrás, siendo el tercer procurador mejor
pagado: 150 mrs en cada uno de 150 días, más dos mercedes de 22.000 y la ayuda de costa y
enmienda de los recaudamientos 70.000, a los que se añadieron 2.500 para sus deudas 542. En
concepto de dádivas se repartieron en estas Cortes de 1462 cantidades a distintos personajes
entre los que de nuevo se localiza a Diego Arias, con 44.000 mrs y a su hijo Pedro con
20.000; estas cantidades aumentaron bastante en 1465 ya que Diego percibió 210.000 mrs y
su hijo Pedro 40.000; de nuevo Diego fue el personaje que más cobró, después figura Juan de
Vivero, igualmente contador mayor, y luego Pedro Arias 543. Por último, en estas Cortes se
documentan pagos a criados particulares que realizaron funciones en actividades del reino: se
dan cantidades al capellán, a los porteros y al mayordomo del Contador, así como a un criado
de Alfonso González (seguramente de la Hoz) por haber escrito las peticiones 544. Es decir,
todo quedaba dentro del concepto de Casa, el rey dispone de sus criados y éstos de los suyos,
dentro de la fusión de lo público y lo privado que caracteriza la época. Igualmente, en 1462 se
data una orden de Enrique IV para Ferrán González de León, recaudador mayor de las
alcabalas y tercias de Cáceres, a fin de que abonase 2.600 mrs a Diego Arias, contador mayor,
538
DIAGO HERNANDO, M., “Vecinos de Madrid al servicio de la Real Hacienda durante el reinado de los
reyes Católicos: los arrendadores de rentas”, p. 381-386 acerca de González de Monzón y, sobre todo, de sus
hijos.
539 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 98 y 274, dice que no hubo oposición en los apuntamientos
y que sólo se limitaron los procuradores a limitar bastante la cantidad concedida. Si se tuviera un mayor
conocimiento de los procuradores y de sus adscripciones a las diferentes posiciones políticas tendríamos más
explicaciones a sus comportamientos; por ejemplo, es evidente la vinculación de los Arias y de González de la
Hoz a los propósitos del monarca y de Pacheco, con lo que es obvio por qué estaban allí.
540 AZCONA, T. de, “Isabel la Católica bajo el signo de la revolución y de la guerra (1464-1479)”, p. 54.
541 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 98, 275 y 290.
542 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 288 y 290.
543 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, p. 298.
544 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 292-3. CARRETERO ZAMORA, J. M., “La consolidación
de un modelo representativo: las Cortes de Castilla en época de los Reyes Católicos”, p. 288 opina sobre los
salarios de los procuradores como no fijados al no existir esa figura definida como representante genérico del
reino, quizá para estos otros servidores podría ser lo mismo.
163
del Consejo y contador mayor del principado, por la quitación anual que tenía para un oficial
que sirviera por él en el dicho oficio de contador mayor del principado 545.
Hay que señalar que han sido estudiadas por M. A. Ladero las compras y otras
actividades económicas de Diego Arias en 1462 relativas a la hacienda real, con lo que este
autor hizo una valoración de los cometidos del Contador546.
Desde 1463, cuando Pacheco, Girón y Carrillo se separaron del monarca y los
nuevos hombres fuertes son Beltrán de la Cueva y el obispo de Calahorra Pedro González de
Mendoza, la documentación escasea si bien documenta unas fuertes relaciones personales
entre el monarca y Diego Arias.
El 5 de mayo desde Fuenterrabía Enrique IV escribió a:
Diego Arias, amigo, yo mande a Juan de Tordesillas e a Pedro de Sasedo que
fablasen con vos algunas cosas çerca de vuestra estada ay; yo vos ruego e mando
que como a mi los creais e pongays en obra lo que ellos vos dixeren porque en ello
cumple a vuestra onrra, en lo qual, sed çierto, me avre mucho por servido de vos. De
Fuenterrabia a V de mayo de LXIII547.
A 11 de agosto se localiza una carta del monarca a Diego con el siguiente texto:
Diego Arias, amigo, porque las cosas de aca se han dilatado de dia en dia no he
enviado fasta aquí por vos e porque no se si se despacharan cartas presto como ovie
priesa e cumple mucho a mi serviçio que vos esteys aquí, yo vos ruego e mando que,
sy plaser e serviçio me deseays faser, luego que esta veays vos partays e vengays
para mi e por cosa no vos detengays nin lo dexes de asi faser. De Lerín a XI de
agosto de LXIII. Los previllejos decharles e el otro despachad luego e enbiad con
ellos a los sellar persona de recabdo que vos alcançe en el camino548.
A 4 de octubre de 1463 Enrique IV comunicó a las ciudades que iba a enviar a Diego
Arias para que realizase algunas cosas complideras a mi serviçio, por lo que les ordenaba que
hicieren lo que Diego Arias estableciera en relación con la hacienda real, justicia civil y
criminal y otras cuestiones, que no se especifican, sin dilación ni excusa, dándole la gente de
pie y de caballo que de parte del rey les pidiera
E por que el dicho Diego Arias ha de cobrar çiertas contias de mrs e otras cosas de
las que a mi son o fueren devidas, vos mando que luego prendades los cuerpos a
todos e cualesquier mis recabdadores e sus fiadores e fasedores e a otras
qualesquier personas de qualquier ley o estado o condiçion, preheminençia o
dignidad que sean que vos el dixere e enbiare deçir549.
Igualmente, si fuera Diego quien les prendiere, las ciudades tendrían que consentirlo
545
A.H.N., Nobleza, Osuna, 138-4, 1462, julio, 10. Toledo.
LADERO QUESADA, M. A., “1462”, pp. 242 y 245, por ejemplo, documenta compras de tapices, órdenes
de encuadernar libros, etc.
547 A.C.P., PU 112-30, 1463, mayo, 5. Fuenterrabía.
548 A.C.P., PU 112-29, 1463, agosto, 11. Lerín.
549 A.C.P., A-9b. 1463, octubre, 4. Segovia.
546
164
y dar toda la ayuda que él solicitara; si estuvieran presos y Diego pidiera que se los entregaran
o que los tuvieran retenidos o que los llevaran a otro lugar o que les soltasen, así se haría; si
ordenase que algún bien se vendiera, también tendría que hacerse así.
Diego quizá asistiese en septiembre de 1464 al ayuntamiento de procuradores en
Segovia, que luego continuó en Ayllón y quizá también en Olmedo 550, proyectando ya los
nobles la gran traición a su rey. Llama la atención que en 1464 el nombre de Diego Arias no
figure, como pocos años antes, en la confederación establecida entre el monarca e importantes
hombres de la nobleza que después encontraremos como protagonistas de primera fila de las
sublevaciones y golpes de fuerza contra Enrique IV551.
En mayo de 1465 vuelven a convocarse Cortes, ahora en Salamanca, y a ellas asisten,
como procuradores de Segovia Diego Arias de Ávila y Alfonso de la Hoz, y por Soria Pedro
Arias, contador mayor y del Consejo real, y Rodrigo de Morales 552. El de la Hoz es el hombre
que tantas veces figuró al lado de Diego y Morales es el apellido de algunos criados no sólo
del viejo contador, sino también de Pedrarias, su nieto, que pasó a Indias como gobernador553.
Diego Arias se encargó de varios asuntos en esta convocatoria tan condicionada por la
sentencia de Medina del Campo, publicada poco antes, por la que algunos Grandes habían
reclamado el alejamiento de la corte de don Beltrán de la Cueva.
En primer lugar, tras varios enfrentamientos con los rebeldes, el 20 de mayo los
procuradores en Cortes, entre ellos Diego Arias, su hijo Pedro, y Alfonso González de la Hoz,
en contra de la decisión tomada por Pacheco y sus seguidores, solicitaron la vuelta de don
Beltrán y días más tarde consintieron todos ellos en la concesión de nuevas mercedes 554.
En segundo lugar, Enrique IV otorga una nueva ordenanza sobre el Consejo Real en
la que se hace una constante referencia sin mayores especificaciones a un arzobispo, un
marqués y al contador Diego Arias para establecer un grupo de poder que fuese la única
forma de relacionar el Consejo y la figura del monarca; de ella se ha dicho No conocemos las
circunstancias concretas en que se forjó este arbitraje, pero de su lectura se concluye que la
soberanía del rey era poco más que nominal. Sin el visto bueno de los “grandes” eran
550
OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 104-5.
AZCONA, T. de, Juana de Castilla, mal llamada la Beltraneja, pp. 318-323.
552 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, p. 113.
553 Para Pedro de Morales ver su figura en el anexo prosopográfico de criados de Diego Arias. Sirva de ejemplo
la relación de Pedrarias, gobernador en América, con el famoso Gaspar de Morales, de quien en septiembre de
1513 se dice que era criado de Pedrarias y vecino de Segovia. Dicho señor le otorgó poder para que realizase
apeo de sus posesiones en la zona de Olmedo y Mojados, según A.C.P., PU 99-11, 1513, octubre, 28. Olmedo,
que contiene la carta de poder otorgada por Pedro Arias en Segovia a 9 de septiembre de 1513. Ver su figura en
FUENTENEBRO ZAMARRO, Fco., Segovianos en el descubrimiento de América, pp. 151-5; LORENZO, E.,
Castilla y León en América: descubridores, conquistadores y colonizadores, pp. 55-6; y MENA GARCÍA, Mª
del C., Un linaje de conversos, p. 98.
554 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 107-9 y 303-5, siendo leales a la voluntad del rey los
procuradores, no es extraño que todos firmaran a favor. Crónica Castellana, 1ª parte, caps. LXII a LXIV para los
conflictos en esa época.
551
165
inviables las decisiones del rey y del Consejo 555. Podría pensarse que el texto se refería al
arzobispo de Toledo, don Alonso Carrillo, o al de Sevilla, don Alfonso de Fonseca, con ellos
puede haber duda, pero el marqués es seguro que era el de Villena, don Juan Pacheco. Sin
embargo, si bien Carrillo o Fonseca y Pacheco pertenecen al mismo bando, no se puede decir
lo mismo de Diego Arias, fijándonos en lo acaecido ese 20 de mayo. Puesto que un voto
contra dos sólo tiene un valor testimonial, habrá que pensar que era una forma de que llegara
la información al monarca, aislado de los miembros del Consejo por el filtro de los tres
hombres. La tríada intervendría en las siguientes situaciones, tomando luego el monarca la
decisión: los temas de justicia tocantes a los Grandes del reino, el mayor cumplimiento de las
provisiones del Consejo, el nombramiento de pesquisidores y corregidores en las ciudades y
villas que conviniese, y la designación de oficiales para gestionar la hacienda de las órdenes
de Santiago y Alcántara (recordemos que el dominio de ambas eran objetivos para Pacheco);
estas cuestiones serían consultadas con los tres hombres el miércoles y viernes de cada
semana. Diego Arias junto con otros miembros del Consejo, los doctores de Ulloa y Barroso,
decidiría a quién de la Corte había que dar guías de bestias y hombres; es decir, su labor ahora
en solitario siguió centrada en la administración de bienes y, en general, en situación de
preeminencia dentro de la Corte.
En tercer lugar, el rey había nombrado sus representantes al obispo de Calahorra, don
Pedro González de Mendoza, al obispo de Osma, a los doctores Pedro González de Ávila y
Garci López de Madrid, y a Diego Arias para que las Cortes hiciesen un nuevo otorgamiento
que se iba a gastar en la campaña de Granada, en la pacificación del reino, en evitar la guerra
con Aragón y en recuperar las plazas tomadas por los rebeldes; estos tres últimos motivos
eran fundamentales para apartar del poder a todos los que estaban intentando controlar el
poder político556.
Por último, junto a Garci López de Burgos, Pedro Sánchez de Miranda, Alonso de
Deza (quizá sea Alonso Daza, casado con María Rueda, vecinos de Segovia, y si fuera así,
posible pariente de los Arias por ese matrimonio) y Juan de Guzmán, fue diputado de los
procuradores para confeccionar la nómina 557.
El año de 1465 trajo, según la Crónica castellana, un gran problema personal y para
el linaje Arias Dávila, la captura de Pedrarias por parte de las tropas rebeldes 558; este hecho
ponía en peligro la situación del heredero familiar que estaba sirviendo como un integrante de
la nobleza: en la Corte con cargos/oficios de alto nivel y empuñando las armas.
555
DE DIOS, S., El Consejo real de Castilla (1385-1522), p. 114-5. El texto ha sido publicado por este mismo
autor en “Ordenanzas del Consejo Real de Castilla”, pp. 303-306 y en Fuentes para el estudio del Consejo Real
de Castilla, pp. 51-4.
556 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 109 y 294-7.
557 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, p. 113.
558 Crónica Castellana, 1ª parte, cap. LXXIV, p. 176.
166
En la etapa de la tregua entre el rey y los rebeldes (1 de octubre de 1465 a 1 de marzo
de 1466) sólo hay una última aparición de Diego Arias: su testamento días antes de fallecer en
Segovia, cuando don Enrique había convocado a los procuradores para celebrar cortes el 6 de
enero de 1466 en su ciudad559.
Resumiendo pudiéramos decir que de todos estos cargos el más importante para
Diego y con el que más se le recuerda es el de Contador. Mucho se ha escrito por parte de C.
Espejo, de R. Gibert, de M. A. Ladero, etc. sobre el oficio, sus poseedores, la desatención
general hacia sus labores, los cobros de derechos abusivos 560. Pero cuando se estudia un
contador en concreto, a mi juicio lo primero que se plantea es por qué él y por qué ese cargo y
no otro. La primera pregunta se relaciona con haber llevado Arias la parte económico-fiscal
de la ciudad de Segovia, integrante del principado y muy ligada al rey, ya que aquél fue
regidor pechero, de donde pasa a desempeñar el cargo de mayordomo del príncipe, también
relacionado con la economía, siendo los siguientes escalones de ascenso el de contador mayor
del principado y luego del reino. Este último le va a permitir acceder al Consejo Real y desde
ahí a la procuraduría en Cortes, como otros muchos contadores en el siglo XV 561, con lo que
quedarán cubiertos puestos fundamentales para los deseos del monarca en las tomas de
decisiones económicas y políticas. Ésta es la respuesta a la segunda pregunta.
Junto a todo lo visto hasta ahora se puede añadir una pequeña consideración. Si bien
no se conocen las fechas de compra de las casas principales que tuvo en Valladolid y en
Toledo, hay que suponer que corresponderán a una avanzada segunda fase y de forma plena a
la tercera de la anterior periodización, ya que son las épocas en las que estuvo tan próximo al
príncipe y luego rey don Enrique de Castilla que harían necesaria la posesión de residencias
que permitieran una cómoda estancia junto al monarca y, por supuesto, evidenciaran el poder
social, económico y político que había conseguido alcanzar en su carrera 562. Las que le
pertenecieron en Valladolid están documentadas porque el príncipe rebelde don Alfonso de
559
OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 116-8.
ESPEJO, C., “El contador mayor de Enrique IV, Juan Pérez de Vivero. Notas para su biografía”, p. 375,
narra cómo a 27 de junio de 1465, debido a la traición de Vivero, Enrique IV dona los bienes de ese personaje a
Diego Arias; pp. 378-9 informa de las quitaciones por ser contador: 40.000 mrs. y otros 13.000 por serlo del
principado; este mismo autor en “El leonés Fernand Alfon de Robles, contador mayor de Juan II”, p. 183
enumera los cargos y sueldos que recibió el mencionado contador. GIBERT y SÁNCHEZ DE LA VEGA, R.,
“Contadores de Hacienda e intervención fiscal en el Antiguo Régimen Castellano”, p. 97 encontramos una
relación de contadores en cada reinado y etapas de los mismos, p. 99 en la reseña de Fernán Alfonso de Robles
se relata cómo no era hombre de linaje y cómo formaba parte del Consejo real; p. 105 se menciona a Juan Pérez
de Vivero, que percibía la quitación teniendo sólo 14 años y sus rebeliones posteriores contra Enrique IV.
LADERO QUESADA, M. A., Hacienda en el s. XV, p. 352 sobre el descuido en los cargos y “Panorama de la
Real Hacienda Castellana en el siglo XV”, p. 29 sobre las amplias funciones de los contadores entre las que se
incluyó en 1461 el papel de jueces supremos en los litigios tocantes a la hacienda real.
561 PÉREZ-BUSTAMANTE, R, “Cortes de Castilla”, XXI y XXIV, constata que los procuradores no tenían
acceso al Consejo, pero los consejeros fueron en muchas ocasiones procuradores; aporta ejemplos ya de la época
de Juan II.
562 CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna. Riqueza y poder en la Castilla del siglo XV, (citado: Álvaro
de Luna), pp. 281 y 282 estudia las que tuvo don Álvaro de Luna en distintos lugares del reino y, sobre todo, y
también, en Valladolid y Toledo.
560
167
Castilla las entregó a Gutierre Solís en 1465563.
4.2.4. El reflejo de la labor de Diego Arias de Ávila en la Administración.
Después del planteamiento de esas cuestiones, cabe analizar cómo fue su labor en la
Administración; para ello sería necesario un análisis económico que implica el del reino y
queda fuera del presente estudio, aunque sí podemos intuir la intención de algunas de sus
acciones.
Desde muy pronto se documentan menciones de trueques y otras acciones
económicas que figuran relacionadas con favores que Diego había realizado; así el trueque
efectuado con anterioridad al 4 de enero de 1450 con los concejos de Seseña y Ciempozuelos
que le entregaron dos quiñones de tierra de pan llevar, por quanto los dichos pueblos tienen
muchos cargos del dicho Diego Arias de muchas cosas que ha fecho e trabajado por los
dichos pueblos; se los cambiaron a Diego por las posesiones que él tenía dispersas en
Espartinas; en la confirmación que entregaron los dichos concejos el día 30 de mayo
argumentan que lo hicieron por los buenos debdos que de el han resçebido, que en
remuneraçion de ello confirmaban la concesión564.
Si bien estas palabras fueron emitidas en vida del Contador, a comienzos del siglo
XVI se acusó a Diego y a Alfonso González de la Hoz, que desde 1445 a 1457 se recuerda
que intervinieron en numerosas cuestiones relacionadas con la Tierra de Segovia, de otorgar
documentos relacionados con diversos lugares de dicha Tierra sin poderes de la misma por
sus propios intereses y así en ellos mandaron que se poblasen tres lugares que fueron
Çienpoçuelos y San Martin y Vallequillas y a cada uno de ellos dieron sus dehesas 565.
Otro caso está documentado el día 6 de enero de 1455, ya que en Segovia se produjo
un trueque de propiedades entre el monasterio de Santa Clara la Nueva de la ciudad y Diego
Arias; las religiosas dijeron que hacían el cambio por muchas buenas obras que nos, la dicha
abadesa e monjas e convento del dicho monasterio de vos, el dicho Diego Arias avemos
resçebido e porque segund toda donaçion que es fecha en más de quinientos sueldos debe ser
declarado ante juez. Ese mismo día, estando dentro de su monasterio dichas religiosas dijeron
que Diego les habia echado rogadores para que trocasen con el çierta heredat de pan llevar
e frutas e fruteros e exidos e casas e corral e fuerto e viña e otros bienes rayses que ellas
avian e tenian en Escobar de Riomylanos; el contador les cedió unas casas y una huerta en las
llamadas huertas de sembrado 566; sin embargo, junto a estos documentos se localiza un texto
redactado ese mismo día en el cual las monjas dijeron que por el grand miedo que tienen del
563
A.H.N., Nobleza, Frías, Caja 696-15, 1465, agosto, 26. s.l., El príncipe Alfonso concede a Gutierre Solís
unas casas en Valladolid que habían pertenecido al contador Diego Arias. Las de Toledo son conocidas por
documentación posterior a la vida del Contador.
564 A.C.P., PU 47-8, 1450, enero, 4. Segovia.
565 A.M.Sg., Leg. 207-7, fols. 22v-23r, 1501.
566 A.H.N., Clero, Libros 12541, 1455, enero, 6. Segovia; las propiedades en los dos casos estaban arrendadas.
168
dicho Diego Arias e de los grandes dapnos que les podra faser segund los lugares y poderio
que tiene, acordaron hacer el trueque por puro miedo e fuerça e que no lo harian si estoviesen
en su libre poderio, razón por la cual protestaron del cambio y al presente no osavan
denunçiar ni apellar al dicho señor rey ni a otro jues ni justiçia alguna que sea eclesiastica ni
seglar por miedo del dicho Diego Arias e de su gran potençia, por eso pidieron al escribano
García Fernández de Valencia que se lo diese por escrito567.
El 31 de enero de 1456 Enrique IV firma una carta de finiquito para la labor de
Diego Arias en la que se insertan interesantes informaciones: así se establece un alcance de
86.290 mrs que el licenciado Andrés González de la Cadena, contador mayor de cuentas,
realizó sobre las presentadas por dicho Arias desde un año indefinido hasta 1453; igualmente,
se explicita que en los años 1454 y 1455 el cargo de Diego de todas las cantidades recibidas
en nombre del rey fue de 30.806.923 mrs y 5 cornados, más 9.756 mrs que Diego descontó de
los derechos de cámara y contadores que venian descontados en algunas mis nóminas e
alvalaes de las que pasastes en cuenta de los dichos dos años. Así el cargo es de 30.816.680
mrs. Sin embargo, la data fue de 29.537.531 mrs. pagados en nombre del rey; dentro de esta
cantidad había que computar 184.323 mrs que cobró Diego de su salario de los dos años a
razón de 6 mrs cada millar, lo que dicho Contador comunicó a los contadores mayores de
cuentas por carta que dio non embargante que yo por mi alvala vos lo avia mandado contar a
mayor preçio. Así el total era de 29.721.854 mrs. Por tanto, el alcance contra Diego Arias fue
en 1454 y 1455 de 1.094.826 mrs. que el monarca ordena a su Contador que debe pagar,
dándole por libre de las otras cuentas entregadas568.
Dos años más tarde, en 1458, los regidores de Madrid exponen, remontándose en el
tiempo, que Diego Arias les había confirmado los privilegios que la villa poseía sin que
hubiese que abonar los derechos correspondientes (unas sesenta doblas de la banda), que
aquél también había procurado que no fuesen ballesteros ni lanceros madrileños a la guerra
con Granada y que, como dichos regidores tenían necesidad de dinero, recordaban todos esos
favores que el Contador les había hecho, razones por las que vendían por 6.000 mrs. un censo
establecido en 1456, por el cual los vecinos de Alcobendas (cuyo señor era entonces Diego
Romero, pero dos años más tarde había conseguido serlo Arias de Ávila) se habían obligado a
pagar 800 mrs. al año por meter sus ganados a pastar y rozar en terrenos de Madrid. J. J.
Echagüe cuando comenta esta noticia dice acertadamente que el asunto es bastante
sospechoso a no ser que una de las aficiones de nuestro personaje fuese hacer favores
gratuitos569. Por lo que se conoce de la vida de Diego desde el año 54 estaba comisionado
para revisar los privilegios que tenían las ciudades y villas, así que no perdió el tiempo; ser
señor de Alcobendas en 1458 indica que ya sus intereses económicos se estaban consolidando
567
A.H.N., Clero, Libros 12541, 1455, enero, 6. Segovia.
A.C.P., PU. 110-11, 1456, enero, 31. Segovia.
569 ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia, pp. 74-5.
568
169
al otro lado de la Sierra, en la actual provincia de Madrid, donde rápidamente irá
consiguiendo más lugares.
Parece que las consideraciones anteriores pueden aplicarse también a la carta de
conveniencia establecida en el palacio del refitorio del monasterio de San Francisco de
Segovia entre Diego y los pueblos de la Tierra de dicha ciudad por quanto tenemos muchos
cargos de Diego Arias de Avila ... de muchas e buenas obras que a los pueblos a fecho e faze
y como él poseía los heredamientos o la mayor parte de ellos en Valdeprados, antes Valseca
de Río Moros, Fuentemilanos, Cristobales, Valsequilla, Escobar de Riomilanos y Madrona en
el sexmo de San Millán, Juarros de Voltoya en el de la Trinidad, Roda en Las Cabezas,
Seseña en el de Valdemoro, y en Las Moralejas, la Mayor y la de Enmedio, en el de
Casarrubios, los pueblos de la Tierra concedieron que le pagaran una tasa proporcional a la
que abonaban los habitantes de dicha Tierra según lo estipulado por el monarca 570.
Mucho más duras han sido las palabras que A. Pretel Marín ha dirigido al Contador
en su estudio sobre Albacete, cuando expresa cómo esta población en el siglo XV recurre con
frecuencia al tráfico de influencias, cuando no al soborno descarado de las autoridades,
tanto del Marqués (de Villena) como las de la corte, aunque muy a menudo es difícil
distinguir entre ellas, camuflando los pagos en concepto de abono de honorarios y servicios
jurídicos y administrativos en la chancillería, documentando los pagos recibidos en la corte
por los oficiales del monarca y por Diego de Arias (sic) y Juan de Guadalajara, que actuaron
antes del 12 de marzo de 1458 -fecha de rendición de cuentas ante el concejo de Albacetecomo letrados e intermediarios que cobraron la parte del león571.
Ante estas noticias cabe preguntarse el auténtico objeto del préstamo de 6.000 mrs.
que hizo Diego Arias al concejo de Riofrío (Ávila) en 1456, según dicen los procuradores del
mismo para çiertas nesçesydades conplideras al dicho conçejo, reconociendo que, si no
abonaban la cantidad en treinta días, pagarían el doble por nombre de ynterese572.
P. Ortego intuye ante una importante cantidad de documentos analizados, si bien
expone que la documentación no lo explicita, que en el caso de las pujas para la recaudación
de las alcabalas en la ciudad de Toledo nos encontraríamos ante una más que posible
corruptela destinada a garantizar la inserción en el negocio fiscal de un grupo afín a Diego
Arias Dávila573.
En 1458 Enrique IV otorgó una carta de pago y finiquito a Diego Arias de Ávila de
570
A.C.C.T.Sg. tenía en 1985 una copia de dicho documento de 1525, siendo su data 1463, enero, 8. Segovia.
Este documento está desaparecido desde, al menos, 1986; A.M.Sg., Varios-28, conserva una copia.
571 PRETEL MARÍN, A., La consolidación de una oligarquía. (Linajes de Albacete a finales de la Baja Edad
Media), pp. 37-8 y n. 52.
572 SER QUIJANO, G. del, Documentación Medieval en Archivos Municipales Abulenses, pp. 253-5, 1456,
julio, 16. Ávila; Diego Arias estaba ausente en la formalización del documento.
573 ORTEGO RICO, P., Hacienda, poder real y sociedad en Toledo y su reino (siglo XV y principios del XVI), I,
p. 1031.
170
los cargos hechos contra el Contador en sus funciones desde que aquél fue príncipe. En el
texto se habla de una cantidad de alcance que está en blanco y de la cual el rey se da por
pagado574. Igualmente, en ese año, y también sin más datos, el monarca dio por libres a Diego
Arias y a sus lugartenientes de cualquier problema que hubiera en las cuentas referido a
arrendamientos de impuestos desde que era príncipe hasta finales de 1457 575. En el
documento se expresa que Diego y sus hombres habían dado los recaudamientos y receptorías
de los impuestos, así como habían puesto acuciadores para los pedidos y monedas, y
asimismo dieron receptorías y tesorerías de la Cruzada a algunas personas a las que no se
tomó fianzas y, si se tomaron, no fueron suficientes. Incluso algunas rentas quedaron sin
arrendar. Por todo eso, Diego Arias temió que en algún momento se le pedirían cuentas, pero
el rey adujo que le conocía de tiempo a esta parte e vos he fallado muy leal a mi serviçio e que
me avedes servido con toda fidelidad e lealtad lo qual es çierto e notorio en todos mis regnos
e de ello so çierto e çerteficado y añadió que sabía que su hacienda había sido acrecentada por
Diego, tanto en la etapa de príncipe como de soberano 576.
En Segovia a 30 de septiembre de 1460 Enrique IV ordenó que no se pudiera poner
culpa ni cargo alguno a Diego y que no se demandase ni a él ni a sus descendientes culpa
alguna. Las razones que determina el rey son que desde que por mi mandado aveis tenido
cargo asy como mi contador mayor e como mi contador mayor del mi prinçipado e del
maestradgo de Santiago, cuyo administrador yo soy, Diegarias había tenido la obligación de:
- Atender las rentas de alcabalas, tercias, monedas, almojarifazgos, diezmos, aduanas
y todas las demás rentas, pechos y derechos de los reinos y señoríos del principado y
maestrazgo.
- Dar y tomar las cartas de recudimientos y contentos, y dar y recibir fianzas de ellas,
trabajos desempeñados desde que Diego fue nombrado contador mayor hasta el día de la data
del documento.
- Como contador se había ocupado en muchos negocios encomendados por el
monarca, primero, en negociaciones (no precisadas); segundo, en el Consejo; tercero, yendo a
las dos ferias de Medina del Campo (de las que se explicita que eran anuales y con una
duración de seis semanas en cada feria pero que suponían tres meses en cada año al tener que
marchar desde la corte, permanecer en ellas y volver junto al rey), recaudando los maravedíes
que correspondían al monarca y comprado lo que éste ordenaba en cada feria; cuarto, también
partiendo de la Corte a diversos destinos establecidos por el soberano.
Por la suma de todas estas obligaciones, Enrique IV justifica que por esas ausencias
574
A.C.P., A-3c, 1458, (s.m.), (s.d), (s.l.).
Se señalan alcabalas, tercias, pedidos, monedas, moneda forera, diezmos, aduanas, diezmos de la mar,
almojarifazgos, salinas y otras rentas, pechos y derechos de las ciudades, villas y lugares de los reinos, señoríos y
del principado.
576 A.C.P., A-3d, 1458, (s.m.), (s.d), (s.l.).
575
171
Diego no haya podido continuar los oficios, ni proveerlos ni administrarlos como se debía,
porque non es dubda que algunos defettos en ello oviese e avria e podria aver en lo
que se deviera aver fecho en lo que dicho es asy en no se arrendar las dichas mis
rentas e pechos e derechos en los tiempos que convenian commo en non reçebir nin
tomar tantas ni tales fianças nin tan buenas de los mis thesoreros e recabdadores e
reçebtores que las arrendaron e avian e han de recabdar como se devian tomar e
reçibir para que fuesen bien fiançadas las dichas mis rentas e pechos e derechos de
las dichas contadorias e fuesen çiertos e seguros los maravedies que por ellos e de
ellas me devian e deven e han a dar de ellas como devien e deven e por no aver
enviado a faser las dichas mis rentas a los partidos quebrados que no fueron
contentadas de fianças las tales rentas ni sacado recudimientos de ellas, de cual de
mi çierta çiençia con sabidoria soy çierto que por vuestro poder e voluntad e deseo
de me servir e faser en ello lo que devierdes faser e complir con toda fieldad e
voluntad no quedo cosa que por vos se podiese e debiese faser e cumplir que lo
dexasedes de faser por cosa alguna, segund cumplia a mi servicio 577
De esta manera, si algo hubiera quedado por hacer, sería por más no poder, según el
rey.
En 24 de mayo de 1462 Enrique IV vuelve a otorgar una carta de perdón para Diego
Arias que se extendería desde el treinta de septiembre de 1460 hasta finales de junio de 1462,
dado que después de ese tiempo el monarca le había ocupado a su servicio en los cargos de
contador mayor, del Consejo, contador mayor del principado y del maestrazgo de Santiago, y
en otras cuestiones para su servicio en la feria de Medina, en Salamanca y en Valladolid578.
Nuevamente se localiza una referencia a un alcance que debía abonar Diego Arias
por las cuentas desde el primer día de mayo de 1461 hasta el final de septiembre de 1462 579.
Las irregularidades y la falta de cobro de derechos pertenecientes a la Corona no
impidió que los procuradores del reino en las cortes de Toledo de 1462, pidiesen que fuera
perpetua la merced de la contaduría mayor que ya había hecho a Pedrarias
considerando la persona e grandes méritos de dho pedro arias e del dho diego arias
su padre e los señalados, ynmensos e singulares e continuos serviçios que an fecho e
de cada dia fasen a vuestra señoria asy en aumento e acresçentamiento de vuestro
patrimonio y rentas e en la conservaçion dellas580.
Si recordamos la afluencia de procuradores favorables a Enrique IV y cómo entre
ellos había numerosos criados de los Arias, vemos un nuevo ejemplo de servicio
recompensado a esta familia y, al tiempo, cómo el monarca prefería estar rodeado de personas
que menguasen su capital, con tal de eludir traiciones.
El 15 de enero de 1466, tras el fallecimiento de Diego Arias, el rey emite un
documento en el que se dice que había hecho una iguala con los herederos del contador por la
577
A.C.P., A-3b, 1460, septiembre, 30. Segovia.
A.C.P., A-3e, 1462, mayo, 24. Madrid.
579 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fols. 689-687 (sic), ¿1463?.
580 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 113.
578
172
cual debían abonarle una cantidad que ya había sido pagada (que por todo ello me dieron e yo
de ellos reçibi); en ella también se acordó que se incluyeran los servicios prestados por una
serie de hombres que habían estado al servicio de Diego Arias 581.
Relacionado con el sentido de recompensa real, Enrique IV dio una carta de finiquito
de la labor del Contador el 17 de enero de 1466, días después de su fallecimiento en la que
dice:
non me fincó nyn quedó contra el nyn contra sus bienes nyn contra sus herederos e
subçesores açion nyn derecho nyn demanda, nyn recurso alguno, e por que es
notorio enestos mys reynos quam linpia e fiel e derecha mente el dho diego arias me
syrvió e syguió e con quanta diligençia e estudio e soliçitud e con quan grandes
trabajos e peligros de su persona e pérdidas de su fasienda e quan lealmente e con
buen çelo sy ovo en todas las cosas tocantes a my serviçio y al acresçentamiento de
mi patrimonio e fasyenda e al ensalçamiento de my real estado e honor dela Corona
Real de mys reynos582.
La opinión del rebelde don Alfonso era la contraria:
yo he seydo ynformado que Diego Arias de Avila, Contador Mayor que era de don
Enrrique, mi antecesor, e Pedro Arias, su fijo, fan fecho en los tiempos de su
regnado e cometido en los ofiçios que fan tenido grandes robos e cohechos e tiranias
e muchos fraudes e yncubiertas en las rentas de estos dichos mis regnos e en los
grandes cargos que ellos tenían, e en grand danno de mi fasienda e destruyçion de
mis subditos583.
Por eso ordenaba con acuerdo de los grandes de mi consejo de los mandar llamar e
paresçer ante mi para quitarles todos los bienes y dárselos a Gómez Manrique. Una
observación interesante en las fuertes denuncias que el pretendiente hace a un hombre que
intercambia favores con los concejos, es cómo son los Grandes quienes le informan y
aconsejan. Vemos otra vez el término Grandes en oposición a la nueva nobleza avalada por su
trabajo en la administración del reino. Manrique personificaría así a un noble de varias
generaciones, pero segundón, que recoge los bienes de los Arias. Es precisamente en otro
documento otorgado por el príncipe Alfonso en 1467 donde se nos dice que él confirma a la
villa de Banares, arzobispado de Calahorra, unos privilegios que le había concedido Enrique
IV pero que no habían sido efectivos porque Diego Arias de Ávila no los había asentado en
los libros de lo salvado584; desconozco la razón de esta falta de reconocimiento oficial de una
voluntad regia, aunque parece que se señala para subrayar el carácter de mal obrar en el
Contador Mayor de don Enrique.
Muy similar a la opinión del bando del rebelde es la de A. de Palencia cuando se
581
A.C.P., A-3f, 1466, enero, 15. Segovia. (mes, día y lugar con otra tinta y escrito posteriormente).
MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 113.
583 A.G.S., M. y P., leg. 5, fol. 30, 1466, junio, 11. Arévalo, ordena que, dado que no se le quería pagar a Gómez
Manrique las rentas que fueron de Diego Arias en la ciudad de Burgos, se cumpla su carta de 1465, junio, 7.
Ávila.
584 MORALES MUÑÍZ, D.-C., Contribución al registro diplomático, p. 35, doc. 114, 1467, febrero, 14, Cosaña.
582
173
habla de Pedrarias y el momento en que Enrique IV ordena su prisión, haciéndole cargos por
su dudosa fidelidad y por sus antiguos robos de las rentas y fortuna de los naturales,
inicuamente exigidas y arrancadas por Diego Arias585.
Otra prueba del poder que Diego Arias consiguió a través de su carrera
administrativa está en cómo en las últimas fechas de su vida recibió una comisión compuesta
entre otras personas por Juan García Bermejo 586, vecino de Losana, que le trajeron cabrones e
gallinas cuando vinieron a quejarse de los males e dapnos que fazyan las guarnjçiones; al
parecer, las tropas reales habían protagonizado numerosos desmanes en la tierra de Segovia
cuando se firmó la tregua entre los sublevados y Enrique IV, que pasó este período en
Segovia (finales de 1465-comienzos de 1466) 587. La Crónica castellana narra cómo los
musulmanes de la guardia de don Enrique fueron a aposentarse en Zamarramala, entonces
aldea de Segovia, cuyos moradores tenían el privilegio de no tener que aposentar a nadie a
cambio de ciertos servicios que realizaban para el alcázar; los vecinos quisieron defenderse y
comenzaron a luchar de tal manera que al final hubo heridos y muertos, entre los cuales
fallecieron dos mujeres; los ciudadanos de Segovia tomaron las armas y el rey tuvo que
intervenir enviando su guardia a Madrid. Los segovianos buscaron con diligençia algunos de
los del rey que andavan a robar e todos los asaetearon, medidas que estuvieron en conexión
con las acciones de la Hermandad en Castilla 588. Como las quejas de Juan García Bermejo se
fechan antes de enero de 1466 ya que Diego falleció en los primeros días de ese mes, hay que
tomar el intento de que él interviniese como una acción de búsqueda de justicia por medios
pacíficos; esto pudo ser un primer episodio que continuó con lo narrado en las crónicas, donde
se dice cómo tras los problemas de Zamarramala el rey marcha a Madrid; teniendo en cuenta
que se preparaba una reunión de Cortes desde primeros de diciembre en Segovia, donde el
monarca permaneció unos meses, los incidentes de Zamarramala debieron acaecer en 1466.
585
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. III, cap. IV, p. 212.
El nombre de Juan Bermejo designa a varios protagonistas de documentos relacionados con terrenos e
intereses del Contador: así Juan Bermejo, vecino de Cadias o Carias, tierra de Arévalo, participó por Diegarias
en el apeo realizado en 1463 entre el concejo de Espinosa de los Caballeros y los lugares de Aldehuela de
Fuentes (luego Montalvo) y Matilla, pertenecientes a Arias de Ávila, tal y como narra AJO, C. Mª, Hª de Áv.,
XII, p. 317; en 1469 Juan Fernández Bermejo, procurador del sexmo de San Millán de Segovia, pidió un traslado
del privilegio (y posteriores confirmaciones, con tal lío de fechas que hacen dudar de, como poco, la veracidad
de las copias) concedido por los Trastámara a los pecheros de las aldeas de la vera de la Sierra de Segovia, desde
El Espinar a Sotosalbos, frente a los hombres de la Mesta; ver en CARRETERO ALCÓN, C., “Requerimiento
hecho al alcalde mayor de Segovia en 3 de febrero de 1474…”, pp. 430 y 432, enfrentándose en esta última a la
voluntad de los Cabrera.
587 ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia, pp. 81-3 para la comisión; este autor sigue a Palencia para
la narración de los desmanes.
588 Crónica Castellana, 1ª parte, cap. LXXV, p. 179. LARIOS MARTÍN, J., “Actos positivos e indicios de
nobleza e hidalguía, con que se pretendía justificar en nuestra ciudad y provincia, dichas calidades, en los que
deseaban ingresar en las órdenes militares de caballería”, p. 367, documenta cómo los habitantes de
Zamarramala justificaban esas condiciones si descendían de los llamados Hidalgos del Cuerno, es decir, unos
vecinos de ese lugar que habían recibido de Enrique IV el privilegio de la guarda del rey en el Alcázar de
Segovia, haciendo sonar un cuerno como señal de alarma si estimaban que peligraba la persona del monarca;
este dato parece indicar que existía una especial relación entre los aldeanos y don Enrique.
586
174
Hemos seguido los principales jalones de un camino que Diego Arias de Ávila
recorrió y que le llevó de ser pechero a ser nombrado hidalgo y a ostentar muy importantes
cargos administrativos, conseguidos siempre en la proximidad de momentos difíciles para don
Enrique y como recompensa ante la fidelidad hacia su real persona, cargos que le permitieron
engrosar su influencia socio-política y su patrimonio 589. El Contador, además de las
demostraciones de poder que él hacía, pertenecía a los nuevos encumbrados a través de su
relación con el ámbito económico, lo que, según I. del Val Valdivieso y J. Valdeón,
motivarían numerosos conflictos sociales, no provocados por su personalidad, sino por su
pertenencia a esos determinados grupos sociales590.
4.2.5. Las misiones diplomáticas encomendadas.
La fidelidad de Diego fue quizá lo que determinó al rey a encargarle con frecuencia
misiones que podríamos llamar diplomáticas591.
Primeramente, las crónicas mencionan la que llevó a cabo en 1457 junto al marqués
de Villena y al arzobispo de Sevilla para negociar con el conde de Haro a fin de intentar
aplacar los ánimos de éste y de sus confederados, es decir, del arzobispo de Toledo, Alonso
Carrillo de Acuña, y del almirante de Castilla que se habían unido al de Haro para levantarse
en armas592.
De la misma manera, días después de la pascua de Resurrección del año 1459, Diego
Arias fue a visitar en Segovia al condestable Miguel Lucas de Iranzo, que estaba enfermo,
para prometerle por orden real muy grandes cosas; Enrique IV había partido el 20 de abril
hacia San Esteban de Gormaz para sosegar las tierras que allí tenía Juan de Luna, que se
había levantado en armas, y mientras, para intentar conocer mejor las intenciones del enfermo
y asegurar su fidelidad a base de recibir dádivas envió a Diego Arias; sin embargo, la
embajada no causó el efecto buscado, ya que enseguida el Condestable partió en dirección a
Aragón con ánimo de alejarse de su monarca, a pesar de que había enviado sus tropas con
589
MARTÍN POSTIGO, Mª S., La cancillería castellana de los Reyes Católicos, pp. 190-9 nos habló de las
concesiones de estos cargos como deseo de beneficiar económicamente a quienes los recibían; el ejemplo habla
por sí solo: Isabel I hizo merced del oficio de Contador Mayor a Gonzalo Chacón en una carta dada en Segovia a
21 de diciembre de 1474, en la que se dice con tan bastante poder e facultad en la dicha contaduría maior
commo lo fue Diego Arias Dávila e los otros contadores mayores que después dél subçedieron. Ésta puede ser
una prueba del poder alcanzado a través de sus oficios y otra, las escenas de azotamientos de unos hombres de
Calzada del Camino (Burgos) porque no podían pagar unas cantidades que exigía Diego, como ya hemos visto.
Véase los datos económicos en la tabla del desarrollo vital del Contador en el anexo documental
590 VAL VALDIVIESO, I. de, “Resistencia al dominio señorial durante los últimos años del reinado de Enrique
IV”, p. 57 y VALDEÓN BARUQUE, J., Los conflictos sociales en el reino de Castilla en los siglos XIV y XV,
pp. 177-8.
591 GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila, pp. 14-5 menciona las acciones de Diego Arias como emisor de consejos
al rey y como embajador suyo.
592 PALENCIA, A. de., Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. VIII, p. 93. VALERA, D., Memorial de
diversas hazañas, cap. XIII, p. 15. Crónica Castellana, cap. XXXII, p. 67.
175
él593.
Pero Diego no sólo fue representante político del rey, también lo fue económico,
como cuando actuó en nombre del soberano comprando a Fernando de Rivadeneyra, vasallo
del rey y de su Consejo, los lugares de Langayo, Piñel de Yuso y San Mamés, cerca de
Peñafiel, en el obispado de Palencia por 780.000 mrs.; los lugares le habían sido donados por
Juan II el 24 de mayo de 1446 594. El texto de este documento tiene otro punto de interés que
radica en los testigos del mismo, ya que de seis, tres estaban muy vinculados a Diego; en total
eran Gutierre Quijada, vasallo del rey, señor de Villagarcía, el tesorero Alonso Cota, vecino
de Toledo (consuegro del Contador), Pedro González de Ávila, escribano del número y del
concejo de Ávila, Gómez González de la Hoz, regidor de Segovia (yerno del Contador),
Gutierre Fernández de la Peña, y Gonzalo García de Llerena, escribano de cámara del rey
(criado del Contador).
4.2.6. Diego Arias y el rebelde don Alfonso de Castilla.
Las continuas y excelentes relaciones de Diegarias con Enrique IV hicieron que, al
producirse la sublevación del príncipe don Alfonso, éste ordenase requisar las cuantiosas
posesiones que tenía Diego en Burgos, como ya hemos visto595: dio una carta fechada el 7 de
junio de 1465 en Ávila, a fin de que Gómez Manrique secuestrase todos los bienes muebles e
inmuebles que Diego y Pedro Arias tuvieren en aquella ciudad y su obispado; al año siguiente
vuelve a ordenar el 11 de junio que el mismo Gómez Manrique cobre las rentas de los bienes
secuestrados pertenecientes a 1465. Sin duda le debió de parecer al secuestrador una broma
muy graciosa dedicarle a Diego unas poesías sobre la fragilidad de los bienes terrenales. Una
nota en el documento añade que Pedro Arias consiguió desembargarlos, sin dar más
precisiones; es probable que se recuperasen los bienes cuando, ya muerto su padre, Pedro se
pasó al bando rebelde, porque en una anotación de otro documento consta que don Alfonso le
dio 400 fanegas de pan y 200 maravedíes puestas en las alcabalas de Burgos donde parece ser
que habían estado.
No sólo fue Gómez Manrique el beneficiado, también Gutierre de Solís, ya que
recibió del rebelde Alfonso unas casas en Valladolid, que habían sido de Diego Arias 596. Entre
las mermas habría que incluir asimismo el pago del rescate por el apresamiento que hombres
del conde de Benavente hicieron a Pedro Arias en 1465597.
En octubre de 1467 se fecha la confirmación de Diego Arias en el oficio de contador
593
ESCAVIAS, P., Hechos del condestable don Miguel Lucas de Iranzo. Crónica del s. XV, pp. 26-7, en la 4
Diego asiste a la investidura del condestable; en la p. 191 se relata cómo las tropas del Condestable maravillaron
a Diego Arias y otros hombres del rey cuando fueron a Jaén en 1464 después de luchar en Gibraltar.
594 A.H.N., Nobleza, Osuna, C. 96, d. 15 a-c.
595 A.G.S., M. y P., leg. 5, fol. 30.
596 A.H.N., Nobleza, Frías, C, 696-15 y 24, 1465, junio, 6. Ávila, y agosto, 26. Valladolid.
597PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. III, cap. VI, p. 189.
176
mayor de la corte del príncipe rebelde, lo cual es imposible porque había fallecido en enero de
1466598; las explicaciones pueden ser varias: o un error al nombrar al contador mayor (Diego
por Pedro), o se estaría confirmando al hijo mayor de Pedrarias que llevó ese nombre (un niño
en aquellas fechas, como Vivero cuando recibía las quitaciones por contador). Las
circunstancias sí que son claras: la entrega que hizo Pedrarias de la ciudad de Segovia al
bando rebelde.
La concesión que hizo don Enrique a su contador Diego Arias el 27 de junio de 1465
de todos los bienes de Juan de Vivero, al que denomina traidor, parece una compensación por
las pérdidas sufridas en Burgos599; dichas pérdidas debieron ser cuantiosas para Diego ya que
en el testamento dice que después de su boda con doña María Palomeque no ganó nada nin yo
por mi parte valia dies mrs puesto que había perdido y menoscabado en bienes muebles y
dinero unos cinco cuentos de maravedíes y le habían robado otros bienes raíces ahí no
contabilizados.
El texto de la concesión de los bienes de Vivero es muy expresivo:
por ende considerando los grandes e leales e altos e notorios y continuos servicios
que vos Diego Arias de Avila, mi contador mayor e del mi consejo, me avedes fecho
e fazedes de cada dia y sirviendo en todas mis neccessidades e guerras y poniendo
vuestra persona e cassa e estado y de vuestros fijos a gran riesgo en aventura por mi
servicio e por conservacion y ensalçamiento e acrecentamiento de mi vida y estado e
patrimonio del honor de la corona real de mis reynos señaladamente sirviendome en
esta guerra contra los dichos mis reveldes e deservidores y considerando los
grandes daños y gastos y perdidas que por ello de los dichos mis reveldes y
deservidores havedes recibido y recibides en vuestra fazienda y vienes e
heredamientos e vasallos e porque es cosa tan (796) digna y muy conforme a todo
derecho e toda razon natural que aquellos que los semejantes desleales por sus
culpas y maleficios pierden lo ayan e ganen e gozen de ello los que bien y limpia y
lealmente sirven y por tan agradables y altos servicios lo merezen, por vos fazer bien
e merced e en alguna emienda e remuneracion e satisfacion de lo sussodicho por
esta mi carta vos fago merced y donacion pura y propria non rebocable de todos los
bienes del dicho Juan de Bivero, assi de sus villas y lugares, fortalezas y vassallos y
tierras e terminos y jurisdicion cevil y criminal alta e baxa e mero misto imperio del
señorio y propiedad y possession de todo ello, etc.600.
Diego Arias no sólo recibió los bienes confiscados a Juan de Vivero; Enrique IV en
pago a la lealtad del segoviano le concedió los de Gonzalo de Ávila, antiguo vasallo del
598
RODRÍGUEZ GARCÍA, D., Don Alfonso, p. 288, 1467, octubre, 20, (s. l.), al tiempo de la confirmación a
Diegarias se ordena a Álvar Gómez de Ciudad Real que no use más del oficio de contador. MORALES MUÑÍZ,
D. C., Alfonso de Ávila, rey de Castilla, p. 212. También menciona este documento; de ella lo toma
BELMONTE DÍAZ, J., Judíos e Inquisición en Ávila, p. 102, aunque dice que la data es de 1457, lo que debe
tratarse de un error de imprenta.
599 A.G.S., M. y P., leg. 5, fol. 30, el Contador sacó un traslado de esta donación el 27 de octubre de 1465 en
Olmedo. ESPEJO, C., “El contador mayor de Enrique IV, Juan Pérez de Vivero. Notas para su biografía”, p.
375, narra cómo a 27 de junio de 1465, debido a la traición de este personaje, don Enrique dona sus bienes a
Diego Arias.
600 A.C.P., PU. 26-1, 1610.
177
monarca, y los de Rodrigo de Bobadilla 601. Es decir, se produjeron los cambios de posesión de
dominios que al tiempo castigaban y premiaban traiciones y lealtades.
A pesar de los problemas la fortuna del Contador era considerable, tanto que sus
hijos no aceptaron el reparto hecho por éste y diseñaron otro a su gusto. El poderoso Diego
Arias ya era sólo una sombra que no podía condicionar sus vidas.
Así pues, en este apartado dedicado al análisis de la posición sociopolítica de Diego
Arias en las cortes de Juan II y de Enrique IV se observan dos características de la misma: la
pertenencia al grupo de los conversos que en vida no consta jamás como mencionada por
nadie, y las estrechas relaciones con la nobleza.
4.3. El ascenso de Diego Arias y la consolidación de posiciones de la familia Arias
de Ávila.
Hasta ahora hemos visto cómo Diego Arias consigue elevar su posición económicosocial a través de una larga y productiva carrera en los distintos cargos/oficios que le llevaron
desde el ámbito de la ciudad y Tierra de Segovia hasta las más altas instancias del reino.
Junto a ello resulta igualmente de gran interés el análisis del proceso de consolidación de lo
conseguido en todos los ámbitos, porque en él se aprecian diversos protagonistas y factores
que determinaron el futuro de la familia. Todo parece indicar que dicho proceso fue el
resultado de las relaciones con Enrique IV, que permitió encumbramiento en los aspectos
sociales, económicos y administrativos, al igual que cualquier señor confirmaba a los hijos de
sus criados en la actividad que tuviese el progenitor.
4.3.1. Los primeros peldaños del ascenso social.
En el análisis del ascenso socio-económico destacan dos documentos. En primer
lugar, figura la declaración por parte del príncipe don Enrique de Castilla del linaje de Diego,
digo linaje, puesto que se le hace hijo y nieto de hidalgos (Arias Gonzalo y Arias Diego,
respectivamente) y, por tanto, noble de tres generaciones, es decir, de plenos derechos como
no pagar pechos ni él ni sus sucesores; así a partir de esa fecha, 1444, Arias de Ávila sería
tratado como hijosdalgo de solar conoscido602. Como ya vimos en el análisis de esta
declaración en cuanto a la genealogía, el texto está elaborado por un hombre de Enrique IV,
Diego Albitez, cuya familia aparece vinculada a Segovia en el siglo XV, si bien con una gran
escasez de noticias; así mismo, es interesante reflexionar sobre la fecha de concesión de
hidalguía, porque ésta implica que ya Diego ha tenido la necesidad o la voluntad de demostrar
en algún lugar o ante alguien no sólo que es cristiano viejo, sino también que es hidalgo y por
tanto exento de pago de impuestos.
601
A.C.P., A-1e, 1465, octubre, 10. Segovia y A.C.P., A-1c, 1465, (s.m), (s.d.). Sala[manca], respectivamente.
A.C.P., 110-1, 1529, octubre, 27. Segovia, traslado legitimado por el escribano Diego de Tapia del
documento de 1444, junio, 10. Segovia. Ya se ha visto este tema en el primer apartado de este capítulo.
602
178
En segundo lugar, se documenta el privilegio de Juan II nombrando a Diego Arias de
Ávila su secretario y escribano de cámara, datado el 10 de septiembre de 1447 en Soria; en él
se inserta un albalá de 1445 en el cual, considerando la suficiencia, legalidad y servicios que
Diego realizaba cada día al dicho príncipe don Enrique y que éste último así se lo pidió, el rey
le otorgó ambos oficios con condiciones, pero es mi merzed que no ayades el dicho ofiçio ni
husededes si sodes e fueredes casado, e no truxedes corona ni abito de clerigo 603. También se
incluye una carta de 1448 donde se ordena que sea guardado a Diego Arias el privilegio
anterior. Ahora bien, nos ha llegado todo ello a través de la confirmación que hizo don
Enrique de Castilla a 1 de marzo de 1454 en Valladolid.
Por todo ello el documento motiva reflexiones. Juan II confirmó en un privilegio
estos dos últimos documentos pero aquí puede haber un error en las copias por las
incongruencias cronológicas que plantea 604; además, con estos mismos oficios como merced
Diego presenta un albalá ante los contadores en el que parece que ya los desempeñaba en
1443, puesto que el 22 de mayo de ese año el rey le habría concedido 8 excusados quitos de
monedas por mi secretario y escribano de cámara. Para mayor confusión, en la confirmación
hecha por don Enrique de Castilla éste habla como rey a 1 de marzo de 1454, diciendo de su
padre a quien Dios de buen paraíso cuando aún estaba vivo, aunque a cuatro meses de
fallecer. Todos estos problemas hacen pensar que quizá el futuro Contador intentó
disimuladamente adelantar la fecha auténtica del nombramiento. Aún así; seguiría sin tener
sentido que en el albalá se le prohíba estar casado a no ser como mera fórmula administrativa,
ya que las concesiones que Juan II añade al privilegio del año 47 son impresionantes por lo
extraordinarias y da por hecho el matrimonio y descendencia de Diego.
Las mercedes otorgadas en 1447 por el soberano fueron:
- Diego Arias, su mujer, hijos, hijas y descendientes eran francos, exentos, libres y
quitos de pechar y pagar moneda, ni forera ni no forera, y de todas las otras monedas,
pedidos, servicios, fonsado, fonsadera y de todo yantar y yantares del rey, la reina, el príncipe
o de otros señores, de “empréstido”, martiniega, montazgo, hechas, derramas, acémilas u otras
bestias, guías, hueste, apellido, infurción, soldada, juez o corregidor, alcalde, alguacil,
portazgo, peaje, pasaje, barcaje, rota, castillería, vela y velas, guardas y ayudas que el
monarca demandase a Diego de su tierra y señorío, y de todos los otros pechos, pedidos y
tributos que se pidieran.
- Los amos y amas que criaron a los hijos e hijas de Diegarias, los mayordomos,
603
A.H.P.Sg., Varios-Arias Dávila, 1, 1454, marzo, 1. Valladolid, don Enrique de Castilla confirma un
privilegio de 1447, septiembre, 10. Soria, por el cual Juan II nombra secretario y escribano de cámara a Diego
Arias e inserta con esos mismos nombramientos un albalá de 1445, junio, 19. Medina de Rioseco, y una carta de
2 de mayo de 1448. (s. l.). Se conservan en un traslado de 1580, mayo, 17. Santa María la Real de Nieva, y en
otro de 1470, agosto, 8. Segovia.
604 Véase la tabla de la trayectoria vital de Diego en anexo documental.
179
paniaguados, yugueros, renteros y quinteros que tuvieran arrendadas sus heredades y casas,
los pastores de sus ganados, molineros, hortelanos, colmeneros, horneros, porqueros y los
otros hombres que vinieran con él y comieren su pan, todos serán francos y exentos de pechar
las monedas foreras, pedidos, servicios, empréstitos, martiniegas, yantares, montazgos,
fonsado, fonsadera, derramas, infurciones, guías, acémilas y de todos los otros pechos y
tributos. Esta exención durará en la vida de Diego, su mujer y sus hijos.
- Diego Arias sólo tendrá un mayordomo en cada ciudad, villa y lugar donde tuviera
heredades.
- Los empadronadores, hacedores de padrones, arrendadores, cogedores,
sobrecogedores, pesquisidores, tesoreros, recaudadores y otras personas que hacían los
padrones y derramas, cogían y recaudaban las monedas, pedidos, servicios, derramas, pechos
y tributos no le pedirían nada a Diego, ni a su mujer, ni a sus hijos, ni descendientes, ni a los
trabajadores antes mencionados; si les hubiesen tomado bienes tendrían que devolvérselos, so
pena de la merced real y 3.000 mrs. a cada uno por cada vez.
- Los corregidores, alcaldes, alguaciles y otras justicias y oficiales de la ciudad de
Segovia y su tierra donde Diego tenía casas y heredades, y los corregidores y justicias de otras
ciudades y lugares donde él, su mujer, hijos, descendientes y trabajadores pudieren morar de
ese momento en adelante no debían consentir que les pusieran en los padrones, tasas e
impuestos dichos. Si Diego, su familia y trabajadores fueran emplazados ante las justicias por
razones tocantes a lo anterior, la voluntad del rey es que no acudieran a los llamamientos si no
quisiesen ir.
- Las cantidades impuestas a los lugares donde moraban los Arias y sus trabajadores
tenían que ser pagadas por los otros vecinos, pero no por ellos.
- Los Arias y sus trabajadores tendrían parte de los oficios, honras, libertades,
franquezas, donaciones, montes, prados, pastos, dehesas, egidos, fuentes, términos, sotos,
salidas, aguas, ríos, adarves y en todas las cosas de concejo de la ciudad de Segovia, tierra y
término, como en las otras ciudades y lugares de los reinos y señoríos donde aquellos fuesen
vecinos.
...como lo...tovieron los otros vecinos, moradores, cavalleros y escuderos e
regidores y ofiçiales y omes buenos de las dichas çiudades y lugares...que no
seades ni sean escatimados en algun tienpo ni por alguna raçon que sea, ni
porque digan que no sacastes cavallos y armas a los alcaides, ni porque no
tengades las fiestas del año en las ciudades e villas y lugares onde fueredes
moradores e donde tubieredes algunos vienes e heredamientos, porque digan
que los que no pechen o son escusados que no an de aver ofiçios algunos en
las tales çibdades e villas y lugares donde fueredes o fuesen moradores o
tubieredes o tovieren algunos vienes y heredamientos, ni por otra raçon
alguna...
180
- Los Arias y sus trabajadores no serían ni contadores de concejo, ni
empadronadores, ni terceros, ni hacedores de padrones, ni cogedores, ni sobrecogedores, ni
pesquisidores, ni arrendadores, ni recaudadores, ni receptores, ni derramadores de algunos
pechos y derramas, ni guardas de los términos.
- Tampoco serían tutores ni guardadores de huérfanos contra su voluntad, ni tendrían
que ir a hacer repartimiento de pechos.
- Tampoco serían compradores ni apreciadores de bienes contra su voluntad, aunque
el rey u otras personas mandasen apreciar, comprar, etc. bienes.
- No serían obligados a ir en armada de flota, ni en cruzada, ni en otro lugar contra su
voluntad, salvo cuando el monarca mandase que fueran con mi cuerpo mesmo y les mandase
llamar por carta especial.
- Las casas de morada de Segovia o de otro lugar serían francas, exentas y libres;
nadie entraría en ellas contra la voluntad de los Arias, ni los aposentadores las tendrían en
lista, ni sacarían de ellas ropa, paja, leña, aves, ni otra cosa alguna bajo la pena de 3.000 mrs.
- Los bienes de los Arias y los suyos quedarían bajo el amparo y seguro del rey,
pudiendo Diego comprar y vender lo que quisiera, salvo los artículos prohibidos.
- Sus ganados y los de los trabajadores quedarían salvos y seguros por todas las
partes, lugares y términos, caminos, extremos de los reinos y señoríos, paciendo las hierbas,
bebiendo las aguas y guardando las viñas, sin pagar servicios, ni portazgos, ni montazgos,
herbaje, roda, peaje, pasaje, barcaje, castillería, ni otro pecho ni derecho alguno; los que
anduvieran con los ganados podrían cortar y tajar la rama, leña y madera que necesitasen para
hacer puentes por donde pasar los ganados, chozas enramadas y otras cosas que tuvieran
necesidad.
- Ni los Arias ni sus trabajadores podrían ser presos, ni tomados sus bienes por deuda
que debiese un concejo a otro ni una persona a otra, ni por prendas que se hicieran a un lugar,
salvo por una deuda que pudiesen ellos contraer; no les podrían vender los caballos, armas y
camas de dormir con todas sus guarniciones ni los paños de vestir.
- No pecharían ni pagarían en sueldo alguno que fuese para hombres de pie, ni de
caballo, ni para galeotes, ni para cosa alguna.
- No pecharían en los pechos concejiles de Segovia ni de las otras ciudades y lugares
donde vivieran o tuvieran bienes, cuando esos concejos los derramasen entre sí para sus
necesidades, salvo en puente, fuente, compra de término, reparar la muralla y la cava, cosas
en las que pechan los hidalgos de Castilla por quanto es pro comun a todos; nadie podría
tomarles prendas por esto.
Como se puede comprobar en este resumen, el privilegio de 1447 es un documento
181
que articula el encumbramiento social y económico de Diego Arias, ya que otorga facultad
para organizar, por una parte, una red de criados y trabajadores que cuidarían los bienes del
futuro contador en unas condiciones muy favorables y, por otra, este privilegio es el marco
con el que podía asentar en la segunda generación lo ya conseguido como hombre que acaba
de ascender socialmente y tiene que organizar su nueva fortuna y encauzar la demostración de
su posición en la sociedad.
Resulta realmente llamativo el hecho de que estos los documentos, de 1444 y 1447,
imprescindibles en cuanto a sus contenidos por sus implicaciones sociales y económicas,
hayan llegado a nuestros días solamente a través de traslados posteriores, del siglo XVI. Se
desconoce la finalidad de dichos traslados aunque lo más probable es que fueran obtenidos
para ser presentados en algún ámbito relacionado con la Administración y el pago de tributos.
4.3.2. La patrimonialización de los cargos/oficios.
Hay otro aspecto que Diego Arias quiso consolidar en la segunda generación de su
familia: los cargos/oficios que desempeñó, sobre todo los más importantes en cuanto a las
parcelas de poder que proporcionaban, que serían los de regidor y contador mayor, ya que con
uno se dominaba la vida ciudadana y con el otro se accedía a la figura del monarca
permaneciendo en su Corte.
Según F. Tomás y Valiente, después de conseguir tener vitaliciamente un cargo, el
siguiente paso en este tipo de procesos fue la hereditariedad de hecho en el hijo varón del
oficio tanto en el ámbito del reino como en el local; en las Cortes de Ocaña de 1469 se
censuró al monarca por haber concedido desde septiembre de 1464 muchos oficios por juro
de heredad, mercedes que, según este autor, encajaban plenamente dentro de la concepción
del oficio como merced que, en mi opinión, era la entonces imperante en la mente y en los
actos de los reyes, en especial de Enrique IV605. F. Tomás reseña cómo con los Reyes
Católicos, que tanto se opusieron a estas transmisiones, se resolvió el problema haciendo
renuncias de los oficios, que siempre pasaban por el control real. Cabe la duda de si alguna
vez rechazaron las renuncias cuando recaían en sus fieles, dadas las anomalías que en Segovia
hubo con los regimientos de algunos personajes como los Cabrera y sus afines.
A) La Contaduría Mayor.
Pedro Arias, hijo de Diego Arias, apareció enseguida en la corte real acompañando a
su padre. Se dispone de varios documentos que así lo atestiguan: el 15 de diciembre de 1449
don Enrique de Castilla le denomina su doncel y le nombra escribano de las alzadas de su
Casa y de las apelaciones interpuestas ante el Consejo o ante los alcaldes de las alzadas 606; a
mediados de febrero de 1453, siendo guarda de dicho príncipe, es nombrado regidor de
605
TOMÁS Y VALIENTE, Fco., “Origen bajo-medieval de la patrimonialización y la enajenación de oficios
públicos en Castilla”, p. 19-21 de la separata, y La venta de oficios en Indias.(1492-1606), pp. 36 y 39-41.
606 A.C.P., A-2i, 1449, diciembre, 15. Toledo.
182
Segovia por el estado de los hombres buenos pecheros607; a comienzos de agosto de 1454
recibió la cámara que Juan II había dejado en los alcázares de Madrid, figurando como guarda
y vasallo real608; en junio de 1456 es denominado por primera vez contador609; el 11 de junio
de 1457 figura como contador mayor610, el 3 de octubre de ese mismo año en la licencia que
otorga Enrique IV a Diego Arias para fundar mayorazgo llama a Pedrarias, que podía tener
menos de 25 años, su contador611, y desde 1457-8 Pedrarias fue procurador en las Cortes de
Castilla por varias ciudades612; en las de Toledo de 1462 el 30 de julio los procuradores
dirigen un escrito al rey pidiéndole que fuese perpetua la merced que había otorgado a Pedro
de ser contador mayor a la muerte de su padre
considerando la persona e grandes meritos de dho pedro arias e del dho diego
arias su padre e los señalados, ynmensos e singulares e continuos serviçios
que an fecho e de cada dia fasen a vuestra señoria asy en aumento e
acresçentamiento de vuestro patrimonio y rentas e en la conservaçion
dellas613.
Interesante petición en unas cortes donde había tantos conocidos y criados de los
Arias.
Con estos antecedentes no es de extrañar que el 7 de diciembre de 1464, en
Valladolid, Enrique IV confirmase una carta en la que daba facultad para que después de la
vida de Diego Arias, contador del reino y del principado, y de su Consejo, ocupase sus oficios
Pedrarias, al que denomina su contador, y tuviese las quitaciones, raciones, ayudas de costa,
mantenimientos, derechos, salarios y otras cosas que perteneciesen a esos oficios, otorgándole
autoridad para usar de ellos614. La fecha tiene un interés añadido si pensamos que es posible
que esta confirmación coincida en el tiempo con el nuevo matrimonio que realizó Diego
Arias; quizá la posibilidad de un nuevo hijo varón del Contador preocupase a Pedrarias, que
quisiera asegurar su futuro. Todo parece señalar a la mano de Diego como la que fue
marcando los pasos para que su hijo heredero fuese ocupando los cargos/oficios precisos para
consolidar la posición en el ámbito local y en la administración del reino.
Además ordenó que, en primer lugar, Pedro Arias fuese su contador mayor y
contador mayor del principado ca de agora para entonçe le reçibo e he por reçibido a los
607
A.C.P., A-2j, 1453, febrero, 12. Segovia.
608
A.C.P., PU. 110-2, 1454, agosto, 5, e ibidem, 110-10, 1454, agosto, 5.
609
A.C.P., PU. 112-15, 1456, junio, 30.
610 Memorias del reinado de don Enrique IV, II, doc. LV, pp. 154-5, figura como tal en una instrucción dada a
los pagadores de la gente de armas del conde de Arcos.
611 A.H.N., Consejos, 4.807, licencia real de 3 de octubre de 1457, dentro del mayorazgo del 9 de febrero de
1462. Madrid.
612 OLIVERA SANTOS, C., Cortes de Castilla, pp. 83 y ss.
613MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 113. ARAM, B., Leyenda negra y leyendas doradas en la
conquista de América. Pedrarias y Balboa, (en lo sucesivo: Pedrarias y Balboa), pp. 39 y 262, notas 9 y 10,
demuestra documentalmente lo publicado por Martín Ortega, al que no cita.
614A.G.S., M. y P., leg. 5, fol. 30. DE DIOS, S., El Consejo Real, p. 265 da un carácter puramente honorífico a
la merced que recibe Pedro Arias de pertenecer al Consejo real, puesto que no cobraba quitación por ello.
183
dichos ofiçios en el uso y ejercicio de ellos; en segundo, por honrar a Diego Arias concede
que, aunque se produzca una renuncia de oficios en Pedrarias, aquél siempre será llamado mi
contador mayor y servirá los oficios personalmente o con sus lugartenientes; estando presente
Diegarias, su hijo no tendría los oficios, salvo por su poder o como su lugarteniente. Al
fallecimiento de Diego, entonces siempre sería su hijo el Contador Mayor. En tercer lugar, el
rey ya había otorgado una carta por la que Diego y sus descendientes estaban libres de
cualquier cargo que se les pudiese imputar desde que comenzó a tener los ofiçios de las
dichas contadurias hasta la finalización de 1462 por daños o disminución de rentas de la
hacienda del rey por no tomar las fianzas pertinentes, pero porque yo vos mande yr e fuistes a
las dos ferias de la villa de Medina del Campo que en ella se fasen de cada año, ahora el
monarca ampliaba el plazo de la carta liberatoria hasta la data de ésta. Además, todos los
excusados de moneda, pedido y moneda forera que Diego tenía de juro de heredad, tanto de
por vida por ser secretario, escribano de cámara y contador mayor, como por cualquier otros,
más aquellos que le dio el convento de Santa María de Escobar, cerca de Torquemada, los
tendría por juro de heredad perpetuo para él y sus sucesores, y estarían libres de cualquier
renta real o concejil. El rey completa la orden dando facultad de edificación y mejora de
fortalezas y torres.
En 7 de abril de 1465 nuevamente Enrique IV da facultad a Diego Arias para
establecer la sucesión de sus bienes, oficios, rentas, etc. según su voluntad615. Este hecho hace
que quepa pensar en una reiteración ante el nuevo matrimonio del Contador, si bien también
podría ser que una incipiente enfermedad de éste último avisase sobre la conveniencia de
asegurar el sistema de herencia ya establecido.
Al poco tiempo, en 20 de mayo de 1465, es Pedro Arias quien recibe de Enrique IV
la facultad, dados los buenos servicios que Pedrarias le había hecho, para que en su vida o al
tiempo de su muerte o por testamento renunciase todos los oficios, bienes y rentas que del
monarca tenía en ese momento o que tendría, tanto en juro de heredad o por merced de por
vida o anual, y todas las raciones, quitaciones, ayuda, costa, mantenimiento, vestuario, los
oficios de regimiento y los otros oficios que pudiera llegar a tener, en cualquiera de sus hijos
o hijas o en iglesias, en concejos o en otras personas; así, todo podría ser para un hijo legítimo
cuyo nombre se deja en blanco. Si al tiempo que renunciare el oficio de regidor u otros
oficios, el hijo o la persona fuere menor de edad, el rey concede la merced de que pudieran
recibirlo igualmente616. Surge la pregunta de si esta importante facultad es fruto sólo de los
servicios de Pedro Arias o la sombra del poderoso Diego se estaba alargando hasta la tercera
generación.
Con ello en cuatro escalones Diego Arias había conseguido la vinculación de una
615A.G.S.,
616
M. y P., leg. 5, fol. 30.
A.C.P., A-2k, 1465, mayo, 20. Salamanca.
184
contaduría a su familia, es decir, la patrimonialización de un oficio. Según la documentación
que tenemos hasta el momento, a finales de 1464 Pedro ya ha asumido el oficio de su padre,
pero a través de una renuncia a la cual el monarca ha dado el visto bueno, con lo que Isabel I
y Fernando de Aragón no harían sino seguir aplicando un procedimiento ya empleado por su
hermano, que en recompensa a la fidelidad de Diego Arias no le retiró nunca de sus funciones
con lo que éste pudo hacer vitalicio su oficio y suplicar al rey, a través de acciones y de
ruegos libres de los procuradores en cortes, que ese oficio pasase a ser de su familia, como se
hacía con los criados familiares a los cuales, en reconocimiento de su hacer y mirar por sus
amos, se les dejaba seguir en las funciones paternas para perpetuar dinastías de trabajadores
fieles a las dinastías de señores que les protegían y mantenían.
Los primeros meses sin la sombra de Diego Arias fueron de unión de sus hijos a
Enrique IV y éste en agradecimiento a los servicios del padre y de Pedro dictó dos
documentos fechados en Segovia a 15 de enero de 1466617. Por el primero de ellos el rey
comunica que por cuanto había hecho merced a Pedro Arias a través de una carta en vida de
Diego de los oficios de contador mayor, contador mayor del principado y del maestrazgo de
Santiago, más la escribanía mayor de los privilegios y confirmaciones, y era su secretario,
oficios que tenía Diego Arias, que es finado, para que cuando éste muriese su hijo los tuviera
con los derechos e salarios e quitaçiones e raçiones e ayuda de costa e mantenimiento e
maravedis e doblas e vestuario e vallesteros e escusados e aposentador e todas las otras
cosas a los dichos ofiçios anexos e pertenesçientes, tal y como los tuvo Diego Arias; después
de exponer esto ratificó la merced y ordenó que en vida de Diego Pedro fuera recibido en los
dichos oficios y en la casi posesión, uso y ejercicio de ellos. Por ello considerando los grandes
servicios y altos, muy continuos, señalados, agradables y leales servicios que Diego Arias le
había hecho y los grandes trabajos y peligros que pasó y
ofrecio por mi servicio y por el acrecentamiento de mi estado real y patrimonio y
hacienda e quan fiable y bien y diligentemente en todo ello se uvo, y considerando
los muchos y muy señalados y continuos servicios que vos el dicho Pedro Arias,
siguiendo las pisadas de vuestro padre, me avedes fecho y me fasedes de cada dia
señaladamente en la guerra de los moros e en las guerras de Aragon e Navarra e en
los movimientos y trabajos en estos mis reinos acaesçidos en que con tanta
animosidad e lealtad como bueno e leal servidor e criado me avedes servido e
seguidor en todas cosas el camino de mi serviçio e socorrido en mis nesçesidades,
poniendo vuestra persona e estado e casa e façienda en (ilegible) e grand peligro
por mi serviçio e onor e acrescentamiento de la corona real de mis reynos,
por eso le confirmó en esos oficios ya mencionados; como merced le concedió
además la escribanía de privilegios y confirmaciones como juro de heredad para él y sus
sucesores con facultad de darla y trocarla a quien quisiere; el rey también le confirma en el
mayorazgo de su padre y le da poder para poder trocar cualquier heredad por otra de similar
valor. Por dicha carta el rey le dio por recibido en esos oficios.
617
A.C.P., A-2f, 1466, enero, 15. Segovia; ibidem, PU 111-1, 1466, enero, 15. Segovia.
185
En la misma fecha, aunque el mes, el día y el lugar estén escritos con otra tinta y
posteriormente, Enrique IV comunica que había establecido una iguala con los hijos y
herederos de Diego Arias de Ávila, sobre cualesquier deudas que éste tuviera con el rey y los
dichos herederos le estuvieran obligados a pagar por razón de cargos y oficios que su padre
tuvo por el monarca y de otras cosas de las que estuvo obligado a presentar cuentas de todo el
tiempo de su vida que sirvió hasta el día en que murió. De esta manera, don Enrique dio por
quitos a los herederos de todos los cargos y deudas por cierta cuantía de mrs que por todo ello
me dieron e yo de ellos reçibi, como se contenía en la carta de poder que el rey mandó dar a
los hijos, hecha en un día de enero de 1466 (que se dejó en blanco en el texto) en que Diego
Arias falleció; al tiempo, Enrique IV convino con Pedro Arias de Ávila que entrasen y se
incluyesen en sus acuerdos una serie de personas que fueron criados y hacedores del Contador
y de su hijo Pedro Arias (a quien presentarían carta de finiquito hasta el fallecimiento de
Diego) que tuvieron por el rey todos los oficios, tesorerías, recaudamientos, mayordomías,
receptorías de cualesquier maravedíes de alcabalas, tercias, pedidos, monedas, moneda forera,
cruzada, salinas y otras rentas, pechos y derechos y pagas de gentes, de fortalezas, levas,
fasimientos, ejecutorias y otros cualquier cargos y oficios, más las deudas que hubiesen
contraído en ellos618.
De la misma manera que junto al rey se localizan dinastías de guerreros a su servicio,
a los monarcas les convino tener junto a ellos linajes en los cargos/oficios administrativos, de
tal forma que Enrique IV encumbró a personajes que enrolaron a sus hijos en el mundo de la
caballería para alcanzar la fama y la honra que les asimilase a los servidores reales en
cuestiones militares, consideradas éstas la base de la nobleza. De esta manera, Pedro Arias,
hijo del Contador Diego Arias, fue el paradigma del noble guerrero que al tiempo desempeñó
funciones en distintos niveles de la Administración. Tengamos en cuenta que, al fin y al cabo,
un linaje nobiliario surge con la consolidación de unos bienes, la patrimonialización de unos
cargos/oficios y la asunción de las virtudes de un antepasado común.
Esto se puede comprobar fácilmente gracias a otros documentos: las lápidas
mortuorias de miembros de la familia, como las que cubrían las tumbas de la mujer y el hijo
en quien, precisamente, se perpetuaban en los cargos. Los textos sobre ellas dicen, según A.
618
A.C.P., A-3f, 1466, enero, 15. Segovia. En el verso del documento figura que se asentó esta carta en los
libros de las rentas, las quitaciones, sueldo y cruzada que tienen sus contadores mayores y en los libros del
principado del rey que tiene Pedro Arias de Ávila, su contador mayor y de su principado, por lo que atañe a las
tesorerías, recaudamientos, mayordomías, receptorías, ejecutorias, hasimientos, pagas, oficios y cargos que del
monarca tuvieron García de Buitrago, Álvaro del Río, Gonzalo de Ávila, sobrino de Diego Arias, Juan García, su
hermano, Juan de Peñafiel, Pedro de Segovia, Alfonso de Córdoba, escribano de cámara del rey, Alfonso Arias
de Ávila, Lope de Lucena, Pedro de Castro, Juan de Gaona, Rodrigo de Herrera, Gutierre de la Torre, Alfonso de
Torres, Pedro de Aguilar, Diego de Medina, secretario del rey, Diego de Valera, Fernando de Curiel, Pedro
Mino, Martín de Agreda, Rodrigo del Río, Ortuño de Ávila, Álvaro de Montemayor, Juan de Bonilla, Pedro de
Bonilla, Fernando de Molina y sus herederos, Fernando de Écija, Alfonso de Segovia, el izquierdo.
186
López de Haro619:
Aqui yaze la señora Eluira Gonçalez muger de Diego Arias Dauila Contador
mayor, y Tesorero mayor de nuestro S. el Rey D. Enrique el IIII de los sus
reynos señorios del su Principado y Maestrazgos de Santiago, Alcantara, del
su Consejo, su Secretario, Escriuano mayor de sus priuilegios, confirmaciones,
Regidor de Toledo, Segovia, Madrid, señor de Alcouendas, Villaflor, Casasola,
San Agustin, Pedreçuela, Villalua.
En la de Pedro Arias se leía:
Aqui yaze Pedro Arias Contador mayor del Consejo de nuestro señor el Rey
don Enrique el Quarto, hijo de Diego Arias, assimismo contador mayor del
Consejo del mismo Rey, y de los sus reynos, y de su Principado, e Maestrazgo
de Santiago, y su Secretario, escriuano mayor de los sus priuilegios, e Señor
de Alcouendas e Puñoenrostro, e San Agustin, e Pedreçuela, e de Villalua.
Se ve claramente la potencia de la figura creadora de la dinastía a través de estos
epitafios que parecen hechos para alabarle a él y no a quien cubrían, para mencionar esos
magníficos cargos que consiguió Diego Arias para él y su familia.
Sin embargo, todos los esfuerzos de Diego por asentar a Pedrarias junto a Enrique IV
se vinieron abajo en 1466. Según la Crónica castellana Alfonso de Fonseca, arzobispo de
Sevilla, y el marqués de Villena trabajaban para que el rey y su hermanastro rebelde siguiesen
enfrentados, el arzobispo estaba contra el conde de Plasencia y cuando llegó al lado del
monarca le dijo de Pedrarias que avia fecho muchas cosas contra su servicio e tenía muy
grandes riquezas, asy de las que Diego Arias, su padre, avia robado a muchos deste reyno,
como de las que el avie mal ganado. Los incidentes posteriores son muy conocidos: la prisión
de Pedrarias y su herida en el costado, los cirujanos del rey intentan sanarle, el ataque de los
criados del caballero al monarca, cómo éste se sentía pesaroso del encarcelamiento
conosçiendose por todos con quanta fidelidat e trabajos y gastos de su fazienda Pedrarias le
avia servido, y, por último, el reconocimiento público de que fueron el arzobispo de Sevilla y
el marqués de Villena quienes le engañaron para conseguir beneficios para ellos y sus
familiares620. D. Enríquez del Castillo antepone a estos hechos una petición de Villena para
que Pedrarias se pasase a su partido, lo que fue rechazado por éste último, diciendo palabras
de gratitud al monarca previas a la prisión, interesantes por cuanto significan de
reconocimiento hacia la real persona nunca pluguiese á Dios que en ninguna cosa él fuese
traydor a su Rey, que tanto bien le avia fecho a él y a su linage, y los avia puesto en tanta
honra y estado621.
En todo esto está en juego un cargo: el de contador mayor que disfrutaba Pedrarias,
619LÓPEZ DE HARO, A., Nobiliario genealógico de los Reyes y títulos de España, p. 183 y 184. Estos epitafios
serán analizados en el capítulo de las señas de identidad.
620Crónica Castellana, 1ª parte, cap. LXXXII, pp. 199-200.
621ENRIQUEZ DEL CASTILLO, D., Crónica del rey don Enrique el cuarto, cap. LXXXIX, p. 158.
187
ya que justo después de su prisión y de la orden de curar sus heridas, se dio la contaduría
mayor a un primo del arzobispo, Rodrigo de Ulloa, y después el cronista anónimo dice que el
monarca utilizó el argumento del nuevo nombramiento como uno de los objetivos del engaño
de que había sido objeto.
A estos hechos se une la existencia de un documento que hace plantearse si Pedrarias
no perdió la contaduría mayor nada más morir el padre, ya que en Coca a 27 de marzo de
1466 Enrique IV nombró a Alfonso González de la Hoz, hombre de Pacheco, para ocupar
dicho cargo tal y como lo tuvo Diego Arias - recordemos que falleció en los primeros días de
enero622. Hay que señalar que este documento sólo es conocido por esa copia que estaba en
manos de un descendiente del de la Hoz, con lo que no se puede asegurar su autenticidad. De
modo que realmente resulta difícil situar a lo largo de 1466 esta aglomeración de ceses y
nombramientos, pero lo que si es seguro es que tras la muerte de Diego Arias la familia perdió
enseguida el cargo/oficio y que pudo haber una disputa entre Villena y Fonseca por ver quien
conseguía el goloso botín, lo que explicaría que un hombre de Pacheco y otro del arzobispo
fuesen los que se relaciona con el famoso oficio.
A partir de la entrega de Segovia a los rebeldes en 1467, Pedrarias se centra
fundamentalmente en sus acciones militares y hay una falta de relación con esos
cargos/oficios que fueron los que permitieron el ascenso familiar. Cuando muera en el cerco
de Madrid en 1476, pasan a su primogénito los regimientos de Segovia y Madrid, y la
pertenencia al Consejo Real, pero nada más623. Sus hijos, habiendo vivido el malísimo trago
de un proceso inquisitorial, prefirieron buscar el apoyo de los Mendoza de Guadalajara. Caso
aparte es Pedrarias, el gobernador de Castilla del Oro, que se une en matrimonio con Isabel de
Bobadilla, sobrina de la famosa Beatriz de Bobadilla.
En la Crónica burlesca de F. de Zúñiga se dice que el Duque de Béjar tuvo la
contaduría mayor por renunçiaçion de Diego Arias, a pesar del conde de Puñoenrrostro y
después continúa hablando del hijo de dicho noble, aludiendo al poco cariño que sentía hacia
su padre y al interés por heredar el título y oficio
Y este don pedro de Çuñiga fue buen cavallero, onesto como su padre. Traya
doss arcas vazías y una azémila aguada. Y murió en Almaçan de conpasion de
ver estar al conde de Monteagudo bien con su muger. Fue enterrado este don
Pedro con los duques de Bretaña. Fue depositado en la Merçed, en Segovia,
con Diego Arias, su abuelo624.
Por el momento esta noticia no tiene explicación documental. Debemos recordar que
622QUINTANILLA,
M., “Escrituras referentes a la familia de la Hoz”, pp. 111-4. Sobre la figura de Alfonso
González de la Hoz durante el reinado de Juan II y su actuación en dicha corte ver CAÑAS GÁLVEZ, F. de P.,
Burocracia y chancillería, pp. 187, 199, 202 y 371-3.
623MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 177 y 178 data los nombramientos el 3 y el 4 de abril de 1476,
en Medina del Campo, conservados en el Registro General del Sello.
624ZÚÑIGA, F. de, Crónica burlesca del Emperador Carlos V, pp. 112 y 115.
188
Zúñiga fue un ferviente partidario del príncipe rebelde Alfonso de Castilla y que, enfrentado a
ellos, estuvo Diego Arias al permanecer junto a Enrique IV; en segundo lugar, el parentesco
entre los personajes no parece sino una ironía administrativa por su dedicación al mismo
oficio porque ninguna mujer Arias se casó con un Zúñiga en la segunda generación y el viejo
Contador nunca llegó a conocer a su descendiente como conde de Puñonrostro, ya que el
título se consiguió en 1463; por último, el depósito en la Merced o en cualquier otro lugar
sagrado era frecuente mientras se viajaba para llegar al lugar de enterramiento definitivo o
mientras se construía el lugar de descanso final. A pesar de toda la burla, nos indica un hecho
muy importante: la identificación de una persona como perteneciente al linaje Arias Dávila
por estar enterrada en la Merced de Segovia, capilla funeraria para Diego Arias de Ávila y los
suyos como todos sabían, es decir, era una señal externa de dicho linaje reconocida ya como
tal.
En 1526 se documentan noticias de un pleito que mantenía don Juan Arias Dávila,
conde de Puñonrostro, con el ayuntamiento de Madrid 625; cercanas a esa fecha y dentro de ese
litigio se localizan unas preguntas por parte del dicho concejo, como la que ocupa el
decimosegundo lugar:
Yten si saben etc. que Diego Arias de Ávila, ahuelo del dicho Juan Arias, tovo
mucha parte e mando en estos reynos e fue contador mayor del señor rey don
Enrique e mando muy oselutamente e tenia voz e voto en Madrid como regidor e
asyase todo lo que el querya, lo cual eso mesmo tovo Pedro Arias, su padre, e asi
Diego Alvares como Pedro Arias tovieron mucha parte de Madrid y en el reyno de
Toledo, que se fasia todo lo que que (sic) ellos queryan e que no habia quien ge lo
contradixese ni osase contradecir, es asi muy publico e notorio626.
Juan Ramos, vecino de Torrejón, de unos 70 años, contestó dicha pregunta como está
en el texto hasta que añade que en el tiempo de las guerras se fasya mucho de ello que ellos
querya e non abian quien ge lo contradixese. Por su parte, Pascual Callejano, de unos 60
años, afirmó haber visto que Pedro Arias fue a cercar el alcázar de Madrid y que tuvo mucha
parte en Madrid y en Toledo. Juan García Girón, vecino de Torrejón, de unos 40 años, dijo
que hacía 25 años que vivía en la villa; a esa pregunta contestó que en el dicho lugar de
Valdemoro e en otras partes que desian que Diego Arias de Avila, habelo del dicho Juan
Arias, avia seydo contador mayor del rey don Enrique e por alli avia alcançado todo lo que
tenia e que avia tenido mucha parte en este reyno e que avia seydo regidor de Madrid e de
Segovia 627.
B) Los cargos/oficios locales.
M. Diago Hernando señaló la capacidad de intervención de la monarquía a lo largo
625
A.C.P., PU 138-17a, 1526, noviembre, 3. Valladolid.
A.C.P., PU. 138-17b, (s.f.), (s.l.).
627 A.C.P., PU. 138-17b, (s.f.), (s.l.).
626
189
del siglo XV en los nombramientos de regidores de las ciudades que tenían voto en cortes y
cómo un gran número de dichos personajes procedían de círculos muy cercanos al monarca
castellano; pone como ejemplo de la implantación en Segovia de lo que él llama el “partido
realista” a los Arias, ya que tenían regimientos Diego, Francisco, Pedro, hijo del Contador, y
Gómez González de la Hoz, yerno de Diegarias, al tiempo que el otro hijo varón de Diego,
don Juan Arias, era el obispo de Segovia; igualmente, señala las conexiones vía matrimonio
con la oligarquía de Toledo, a través de María Ortiz, esposa de Pedro Arias e hija del tesorero
Alonso Cota628.
En relación con el proceso evolutivo de la consideración que los cargos/oficios
locales significaron para la familia Arias Dávila, el mejor ejemplo es lo ocurrido con el
concejo de la ciudad de Segovia. Ya hemos visto cómo el regimiento de hombres buenos
pecheros es el primer cargo conocido de Diego Arias, creador del linaje, desde el que
comenzó a dar pasos muy seguros en su ascenso socio-económico; después consiguió ocupar
un regimiento de caballeros y escuderos y que su hijo Pedro pasase a uno de pecheros, pero a
partir de su muerte y, sobre todo, de la traición de sus hijos en 1467 se diluye la presencia de
la familia en el concejo segoviano, hasta el punto de que no consta su asistencia a ninguna de
las reuniones de las que se conservan actas, tanto entre 1503 a 1506 como a partir de 1542. Es
más, entre los regidores de 1753 ni figura el Conde de Puñonrostro, ni nadie en su lugar,
como tampoco está ya el apellido Arias Dávila 629.
Esto podría hacer pensar que la familia se había visto despojada del regimiento, pero
no fue así, como vamos a comprobar ahora, sino que la ciudad perdió la importancia que tuvo
para el linaje en sus dos primeras generaciones, que, por otra parte, ya habían diversificado
geográficamente sus posesiones y habían visto las ventajas que ofrecía la expansión por
tierras al sur del Sistema Central. La pérdida de interés y el consiguiente absentismo de
Segovia y sus problemas tiene causas variadas: el horror del proceso inquisitorial contra el
matrimonio origen de la familia, la vinculación a otras posesiones fortificadas como Torrejón
de Velasco y a otros hombres, como los miembros de la casa de Mendoza y la abierta
enemistad con los Cabrera, cuestiones que serán ampliamente tratadas en su momento. Está
documentada la actitud que mantuvo Juan Arias, cabeza del mayorazgo en la tercera
generación, contraria a la regencia en Castilla de Fernando de Aragón tras el fallecimiento de
Felipe I, gracias a la orden de la reina Juana I a dicho noble datada en Palencia a 2 de marzo
de 1507 para que marchase a Segovia porque asy cunple a mi serviçio e a la paz e sosiego
dela çibdad de Segovia, mi merçed e voluntad es que agora vos vengays a estar e rresidir
enla dha. çibdad y que useis e exerçais vuestro ofiçio de rregimiento que en ella teneis; la
628
DIAGO HERNANDO, M., “El acceso al gobierno de las ciudades castellanas con voto en cortes a través del
patronazgo regio durante el siglo XV”, sobre todo p. 904; la opinión es muy interesante si bien se deslizan
algunos errores de filiación al seguir determinada bibliografía.
629 GARCÍA SANZ, A., Segovia, 1753: según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, pp. 35-7.
190
notificación fue hecha el 3 de abril y Juan contestó que él quería obedecerla pero que el
marqués e la marquesa de Moya estan alterados con la dicha çibdad de Segovia e que estan
fortalesçidos encastillados en ella e la tiene toda çercada tapiada a la rredonda, estando la
situación de tal manera que él no podría entrar ny los dhos marqueses de Moya ge la darian
ny en muerte, que ellos son sus enemigos630. Mª Asenjo ha escrito que la reina exigió a Juan
Arias que residiera en la ciudad como regidor, para que hubiera un personaje en ella que se
opusiera a Cabrera y los suyos631. Hay que tener en cuenta que el 2 de marzo está demasiado
cerca del 24 de febrero en que se incendia en Segovia la iglesia de San Román, refugio de los
partidarios de don Juan Manuel, por instigación de la marquesa de Moya y sus hombres; ante
este gravísimo hecho el Consejo envió pesquisidores a la ciudad, que fueron humillados, con
lo que se pensó, incluso, en enviar hombres de guerra; todo fue finalizado cuando los Cabrera
consiguen con esfuerzo conquistar el alcázar 632. De esta manera, la carta de la reina y la
contestación de Juan Arias más parecen una llamada a tener preparadas las armas contra los
rebeldes, que una petición de enfrentarse sólo en el concejo segoviano.
Es importante señalar también el traspaso del regimiento segoviano que efectuó
dicho Juan Arias Dávila, futuro conde de Puñonrostro, en su hijo Juan Arias Girón en 1515633;
hasta aquí este dato no es más que una muestra de la facultad que tenían algunos regidores 634.
Pero la importancia para la familia reside en que, por una parte, Juan no es el primogénito y,
por tanto, el heredero de la primacía dentro del linaje, aunque su padre intentó dársela,
pasando por encima de aquél a quien correspondía, y por otra, Juan se desentendió totalmente
de sus funciones en el concejo hasta el punto de que no recibió salario de la ciudad de
Segovia, si bien figura en documentos relacionados con dicha ciudad como regidor 635.
Las siguientes noticias que tenemos de la familia y Segovia en este aspecto
pertenecen al año 1829. El 29 de junio el conde de Puñonrostro contesta a un oficio que envió
la ciudad comunicándole la Real Orden relativa a que todos los regidores perpetuos de la
misma, eso si, sin tacha legal, se debían presentar inmediatamente a servir en sus
oficios/cargos o bien nombrar tenientes aquéllos que tuvieran facultad para hacerlo; el Conde
avisa que ha dado orden para que se busquen en el archivo familiar las informaciones relativas
a ello. En agosto Francisco Ferrari contesta diciendo que su representado, Puñonrostro, no
tenía noticia hasta ese momento de que su Casa tuviera el dicho regimiento, no encontrándose
en su archivo ningún documento que lo probara, por lo que solicitaba a los archiveros de
630MARTÍN
ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 192-3.
GÓNZALEZ, Mª, Segovia, p. 367.
632COLMENARES, D. de, Hª de Segovia, II, cap. XXXVI/ VII-XI, pp. 158-162.
633ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, p. 440.
634ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, p. 441-2 para la interpretación de dicha facultad.
635A.M.Sg., Leg. 405-1, fol. 20v, 1528, abril, 24 y 30. Segovia, sobre el salario. A.H.P.Sg., prot. 93, ante Pedro
de Valera, fol. 44, 1526, enero, 3. Segovia, valga como ejemplo de la exhibición del título en la documentación
relativa a la ciudad.
631ASENJO
191
Segovia que le enviaran una copia del titulo y toma de posesión dada ultimo de los
antecesores. No hay más datos de este asunto, pero en 1831 el Conde seguía viviendo en
Madrid636.
Con todos estos hechos, se aprecia una evolución en el planteamiento familiar: desde
el regimiento de Segovia, poder administrativo local, se alcanza la corte del príncipe que
heredará la corona de Castilla, poder administrativo general. En este último ambiente se
consigue la nobleza administrativa, tan poderosa que lleva a la autentificación de una
hidalguía para la sangre de los Arias, hidalguía de tres generaciones con identificación
indefinida y con numerosos privilegios. Mientras que el fundador del linaje estuvo vivo, su
presencia en la estructura organizativa del reino fue la esencia misma de su categoría y
posición, que se alargó al ámbito eclesiástico al convertir en prelado a uno de sus hijos
menores; sin embargo, en la segunda generación los protagonistas prefirieron acercarse más al
juego de los enfrentamientos militares entre los grandes y entre éstos y la monarquía. La rama
masculina de la tercera adoptó una posición definida de intervención en acciones donde se
demostraba su capacidad de guerrear por encima de aquélla de servir a los monarcas en la vía
administrativa, de la que se van alejando cada vez más, separándose igualmente de la local
segoviana. La tercera generación proveniente de la rama femenina será la que se quede
apegada a Segovia y su Tierra, procurando intervenir en todas sus esferas de poder: el
concejo, el cabildo catedralicio, los monasterios, procurando la exaltación de los apellidos
maternos, Arias Dávila, que habían conseguido más importancia que los del padre, González
de la Hoz. Considerando todo ello, se observa que, cuando ya legalmente hay tres
generaciones de nobles conocidos, el interés del linaje está en las acciones que proporcionan
honra, las militares, y en la exaltación del grupo familiar, incluso con una genealogía mítica
que explique la calidad de la sangre que corre por las venas de quien la evoca.
C) Los cargos en la administración del reino que desempeñó don Juan Arias de
Ávila, obispo de Segovia.
No se puede olvidar que junto a los oficios/cargos que desempeñaron los hombres
laicos de la primera y segunda generaciones, don Juan Arias, dedicado a la carrera
eclesiástica, con formación, según la bibliografía, en el Colegio de San Bartolomé de
Salamanca, era la excepción en cuanto a que era un hombre universitario, con excelente base
636A.M.Sg.,
leg. 1409-6, 1829, junio, 29. Madrid. Los segovianos no debían estar muy al corriente de la
trayectoria seguida por la familia y el noble tiene que decirles
Tenga V.S. entendido para las comunicaciones que tengamos en lo sucesivo, sobre el
asunto referido o cualquiera otro, que como Grande de España de primera clase, me
corresponde el tratamiento entero de Excelencia.
Ibidem, 1829, agosto, 10. Segovia, y 1831, septiembre, 6. Segovia, para el resto de la
correspondencia; en esa última fecha unos informantes dicen que El señor Conde de
Puñoenrostro se alla en Madrid sin tacha alguna, sin duda, haciendo alusión a la obsesión de
Fernando VII contra los liberales.
192
en derecho medieval, como atestigua su biblioteca637.
Su servicio a la monarquía se produce primero por cargos vinculados a la carrera
eclesiástica, como el de capellán real desde el primer día de enero de 1455, que terminan en el
honor eclesiástico que recibe enseguida en Segovia, y es después de 1458 cuando figura por
primera vez como oidor de la Audiencia con quitación de 44.000 mrs, cargo que no volverá a
ostentar hasta después de la entronización de Isabel I638. En 1465, al menos, don Juan Arias
pertenecía al Consejo de Enrique IV639.
Los cargos del obispo Arias de Ávila tienen varias características: él estaba
preparado por sus conocimientos de derecho, que nadie más de su familia alcanzó en las tres
primeras generaciones, y no hubo ningún asomo de patrimonializarlos porque no tenía hijos y
porque sus relaciones con los reyes en los últimos años de su vida fueron malas.
D) Los cargos en América.
A pesar de que quede fuera del ámbito de estudio de la presente memoria no se
puede dejar sin mencionar la patrimonialización que tuvo lugar en los descendientes de Pedro
Arias, ya que quien heredó la gobernación en Nicaragua fue Rodrigo Contreras, casado con la
hija mayor del famoso gobernador, y la tenencia de una de las fortalezas que éste último había
tenido en León y Granada fue concedida a su hijo Arias Gonzalo 640.
4.4. La vida de Diego Arias.
En los apartados anteriores figuran los datos de la posición de Diego Arias tanto en
las cortes de Juan II como de Enrique IV. Pero creo de interés presentar en éste las noticias ya
analizadas del ascenso en todos los ámbitos, unidas a las que se conocen de su trayectoria
vital, así como insertarlas en la trayectoria de los acontecimientos sociopolíticos, utilizando
como uno de los telones de fondo la progresión de las etapas del movimiento contra los
judeoconversos que, es bien sabido, fue creciendo desde 1391 hasta aquellos últimos años de
la decimoquinta centuria que estuvieron marcados por la Inquisición y por la expulsión de los
judíos de Castilla.
637
AZCONA, T. de, “Juan ARIAS DÁVILA”. Véase también el catálogo de la exposición Segovia en el siglo
XV. Arias Dávila: Obispo y Mecenas que conmemoró entre el 24 de octubre y el 30 de noviembre de 1997 el V
centenario del fallecimiento del obispo segoviano en Roma, en especial BARTOLOMÉ HERRERO, B., “Juan
Arias Dávila, Obispo de Segovia (1436-1497)”, y el libro Segovia en el siglo XV: Arias Dávila, obispo y
mecenas, fruto del congreso que conmemoró esa efemérides.
638 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 168, según A.G.S., Q. de C., legajo 3, para el nombramiento de
capellán real. NIETO SORIA, J. M., Iglesia y génesis del estado moderno en Castilla (1369-1480), pp. 178 y
378; del mismo autor “Enrique IV de Castilla y el pontificado”, p. 200-1, n. 137. RÁBADE OBRADÓ, Mª del
P., Una elite de poder, p. 145 especifica que el nombramiento de oidor se data en Madrid a 14 de abril de 1458 y
los cargos que tenía en ese momento. AZCONA, T. de, “Juan ARIAS DÁVILA”, p. 65, para el cargo con Isabel
I.
639RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 146.
640MENA GARCÍA, Mª del C., Un linaje de conversos, p. 120, n. 194, para la tenencia de las fortalezas
americanas.
193
4.4.1. Diego Arias hasta la década de los años 30.
De entrada hay que advertir que la única fuente para los primeros años de vida del
personaje es el proceso inquisitorial. De modo que si lo tomásemos como fuente segura para
los primeros años de Diego Arias, su nacimiento habría tenido lugar sobre 1405. Por tanto,
hasta 1430 habrían transcurrido la infancia, la adolescencia y la juventud del futuro Contador
Mayor, es decir, todas las etapas de educación y formación para desarrollar su vida
posteriormente.
En el proceso se afirman varios hechos, por un lado, que quien llegaría a ser uno de
los hombres más poderosos de Castilla se llamó Simuelico según algunos testigos o Ysaque
Abenaçar, según otros judíos segovianos, y se pudo convertir al cristianismo teniendo 6 o,
quizá, 11 años, cuando vino a Castilla fray Vicente Ferrer, esto es, en 1411. Por otro lado, se
afirma que tenía muchas vinculaciones con la actual provincia de Ávila y no sólo me refiero a
los bienes que poseía en la zona sino a las dos hermanas casadas una en dicha ciudad, que
permaneció judía, y otra en Arévalo, conversa; los testigos judíos abulenses nos hablan de un
ama que crió a Diego y le obligaba a asistir a los estudios en la sinagoga, siendo para ellos
algo remolón. Los declarantes en el proceso nunca aluden al padre de Diego Arias y cuando
se refieren a su madre, Vellida, lo hacen de pasada, viva aún (y judía) cuando ya su hijo tenía
una posición que le permitía enviar criados a casa de aquélla a encender la lumbre los
sábados.
Las testificaciones mencionan sólo en dos ocasiones a Francisco Arias; la escasez de
noticias resulta tan extraña como la ausencia de mención de la familia del dicho Francisco en
el testamento de Diego, aunque sí constan sobrinos suyos cristianos en dicho documento, que
trataremos más adelante.
No se dice nada de la conversión de parte de la familia de Diego Arias; de modo que
se desconoce el momento concreto y las causas, que pudieron ser la presión del dominico fray
Vicente Ferrer, como parece desprenderse de algunas deposiciones, las leyes antijudías de las
primeras décadas del siglo XV, el afán de alcanzar una situación que permitiera progresar en
aspectos sociales, económicos e incluso políticos, o la influencia del averroismo, ya que se
observa en comentarios atribuidos a Diego por ciertos testigos, un escepticismo religioso
durante toda su vida. Pero de la conversión derivaron consecuencias básicas para el futuro
Contador, no sólo la posibilidad de encumbramiento en la sociedad y estructura cristiana
dominante, sino también, que quizás en su etapa judía obtuviese la preparación necesaria para
desempeñar funciones en la Administración, primero local y luego del reino, si hubiese sido
un niño que aprendió a leer, escribir, etc. en el mundo judío, o si lo hizo después, en un
ambiente de conversos que mantuvieron una posible afición a la lectura y al saber, o, al
menos, una certeza de que esas habilidades permitían un desarrollo de actividades de las que
se derivaba una mejora en numerosos aspectos.
194
Se desconoce el momento vital en que el futuro Contador, se casó con Elvira
González, a la que se llama primera mujer de Diego, así como si se realizó por el rito judío o
por el cristiano. El proceso inquisitorial está plagado de menciones a la familia de Elvira;
aunque nada se diga de su padre, la madre, Catalina González, está caracterizada como
especiera y madre de varios hijos (Elvira, Leonor, Urosol, Leticia y Ruy Díaz). Según dicho
proceso, la conversión de Elvira y Leonor se produjo cuando la venida de fray Vicente Ferrer,
afirmándose que Urosol y Leticia continuaron siendo judías de por vida. En resumen, la
imagen que se ofrece con esto es de una familia con miembros convertidos al cristianismo y
otros que mantuvieron fidelidad al credo judaico. Serán los escritores del siglo XVII los que
den la vuelta a estos datos ofrecidos por el proceso y creen una genealogía plenamente
cristiana.
De esa manera, según el proceso y algunos testimonios literarios, la primera etapa de
la vida de Diego tiene dos características que derivan una de otra: se forma, al menos durante
su infancia y primera juventud, en el judaísmo y asciende rápidamente una vez producida su
conversión al cristianismo; este segundo hecho ha determinado el salto a personaje público
que se gana amistad y enemigos en gran número, con lo que existen versiones muy variadas
sobre su persona. Es más, si no hubiera tenido poder, es probable que en el siglo XXI su
nombre no nos hubiera dicho nada.
Con todo ello se vuelve al problema que ya he mencionado con anterioridad: una
única fuente ofrece su versión de los tiempos iniciales de la vida de Diego Arias.
4.4.2. Diego Arias en la década de los años 30.
El comienzo del ascenso se inscribe y relaciona con los hechos siguientes: el
establecimiento de la Casa del príncipe don Enrique en Segovia, el nacimiento de los tres
hijos tenidos con Elvira González, la aparición de Diego en el concejo segoviano como
regidor de los hombres buenos pecheros documentada desde 1435 y la adquisición de una
capilla funeraria en el convento de Santa María de la Merced, también en esa ciudad. Insisto,
las otras noticias que nos han trasmitido las fuentes de la época son muy difíciles de fechar: la
conversión, la supuesta actividad como vendedor ambulante, el matrimonio o los inicios de su
carrera administrativa.
Diego Arias comienza a aparecer en textos en 1434; no se sabe si en esa fecha el
personaje que, al parecer, se dedicaba al comercio, tuviera esta actividad como única fuente
de ingresos, pero no se pueden olvidar los problemas que hubo entre el 1 de noviembre de
1434 y el 6 de enero de 1435 ya que llovió, heló y nevó tanto que hubo unas terribles
crecidas, causa de muchas muertes y destrozos en propiedades de tal cuantía que en el reino
hubo una gran falta de alimentos641. Cabe preguntarse si Diegarias aprovechó esta coyuntura
641AJO
GONZÁLEZ, C. Mª, Hª de Ávila, XII, pp. 68-9.
195
para incrementar su fortuna.
4.4.3. La figura de Diego Arias hasta 1463.
Ya se ha visto que esta etapa supuso para Diego el salto de la administración local a
la correspondiente a la Casa de don Enrique de Castilla en sus dos etapas de príncipe y de rey;
el ascenso personal corrió paralelo con un tiempo en el cual los hijos del matrimonio origen
del linaje crecieron y hubo que desarrollar estrategias para consolidar en la segunda
generación lo que había conseguido la primera. Así, Isabel, su hija, fue casada con un
miembro de la oligarquía local segoviana, descendiente de judíos y hermano de un hombre de
Pacheco; al hijo mayor, Pedro, se le casó a mediados de los años cincuenta con una hija de
Alonso Cota, hombre vinculado a don Álvaro de Luna, y para el otro hijo, Juan, se escogió la
carrera eclesiástica. Diego condujo de la mano especialmente a los varones hasta conseguir
las más altas posiciones que pudo, tanto en el ámbito segoviano como en la Corte. El
matrimonio conoció a varios nietos para los cuales el Contador consiguió rentas de la casa
real, con el claro objetivo de irlos introduciendo en el mundo donde él se manejaba a la
perfección. En contraste con esta actitud, Elvira no mejoró especialmente en su testamento ni
a su hija ni a las nietas, como luego veremos.
En el terreno patrimonial, Diego fue ampliando sus posesiones primero en la zona de
jurisdicción segoviana, luego en Ávila y alrededores de Arévalo y Medina del Campo, para
pasar más tarde, cuando ya don Enrique subió al trono, a comprar bienes en territorios hoy
burgaleses, madrileños, toledanos y vallisoletanos. En estas tres últimas ciudades dispuso de
casas principales, lo que nos indica habituales estancias en ellas. Con todos los bienes preparó
junto con su mujer Elvira González el reparto de los mismos, estableciendo varios
mayorazgos desde 1460 hasta 1462, en las semanas anteriores al nacimiento de la heredera del
trono castellano, doña Juana de Castilla.
Será en 1463 cuando muera la que fue su compañera durante tantos años de vida y
trabajos, Elvira González, la mujer con la que cimentó las bases sociales y económicas de su
Casa y de su linaje.
En 1465 se localizan varias donaciones de propiedades realizadas por Enrique IV y
confirmaciones de facultades para establecer la sucesión de sus bienes, oficios y rentas a la
voluntad de Diego642.
4.4.4. Los últimos años de Diego Arias.
Entre 1463 y 1466 transcurre la última y la más dura etapa vital del Contador porque
la rebeldía de los nobles desde 1465 multiplicó los robos, el menoscabo de fortuna y las
desgracias para Diego, como la prisión de su hijo mayor, en el que había conseguido
patrimonializar el cargo de contador mayor, entre otros. Esto sucedió cuando había logrado
642
A.C.P., A-1f, 1465, abril, 7. Segovia.
196
para él y su familia una excelente posición económica y social. Esta etapa le trajo igualmente
otra esposa, María Palomeque, viuda de un hombre poderoso en la Corte y en Madrid, con la
que Diego se casó en una fecha indeterminada, en todo caso posterior a 17 de febrero de 1463.
Las turbulencias de estos años le hacen escribir en su testamento:
Esto por cargo que de ella [María Palomeque] tengo, non porque yo sea tenido de lo
dar por cabsa de las arras e dotte de parte de ganançias ninguna cosa, segund ella
sabe. Lo primero porque segund la ley de cortes que el rey, nuestro sennor, fiso en
Salamanca, ella non lo deve aver nin le pertenesçe en el caso que algo yo oviese
ganado despues que con ella case, lo segundo e mas prinçipal porque de consuno
ella e yo despues que casamos non ovimos ganado nin yo por mi parte valia dies
mrs, segund que ella sabe, nin dende arriba antes he perdido e menoscabado de mi
fasienda de lo mueble e en dineros mas de valor de çinco quentos de mrs. afuera de
los bienes rayses que me han robado y tomado, asy lo juro a Dios que es esta la
verdad643.
Si bien el Contador describe la situación en la que ha perdido numerosos bienes,
olvida reseñar que recibió de Enrique IV las posesiones de diversos rebeldes, como Juan de
Vivero.
Creyendo en la veracidad del proceso inquisitorial, podríamos pensar que Diego
Arias tendría alrededor de 60 años en la fecha de su fallecimiento. Hay que tener en cuenta
que se ha establecido que, según las fuentes que utilicemos, en el siglo XV el 44,4% de las
personas ilustres rebasó los sesenta años y el 50% falleció entre los 60 y los 75 años644. Esto
situaría el fallecimiento de Diego Arias, con sesenta años, muy cerca de la media de edad de
los hombres de buena posición de su época.
Conclusiones del capítulo.
- He establecido el origen del linaje Arias Dávila en Diego Arias de Ávila, contador
mayor de Castilla, y en su esposa Elvira González, porque sobre los ascendientes de él no
tenemos noticias seguras y sobre los de ella nada más que el nombre de su madre judía
conversa, por lo que se puede hablar de genealogías míticas.
- El tratamiento que se ha dado a las genealogías míticas del matrimonio fundador de
la familia es muy diferente, ya que se centran fundamentalmente en el varón, del cual generan
dos versiones básicas, determinadas por el marqués de Lozoya, una cristiana y otra judía. Las
fuentes donde se localizan ambas son de diferente tipología: documentos de la corte real,
proceso inquisitorial, armoriales, tizones de nobleza, expedientes de ingreso en las órdenes
militares o la cronística local. La primera en estar documentada fue la cristiana. Por el
contrario, la primera de las genealogías de Elvira está relacionada directamente con el
643
644
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
BECEIRO PITA, I., y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 229.
197
judaísmo y sus parientes judíos que declararon en el proceso inquisitorial incoado contra la
familia.
- Tal y como se ha podido observar, conforme avanza el tiempo se produce un
cambio en la consideración de los orígenes de la familia Arias Dávila en una evolución
similar a la de otros linajes castellanos:
a)- Desde 1443 y en círculos muy cercanos a los hombres que rodean al príncipe
heredero don Enrique de Castilla se comienza a escribir en textos oficiales una genealogía
cristiana de, al menos, una generación anterior. En el reinado de Enrique IV se localizan otros
documentos en el anterior sentido.
b)- En un momento que no está determinado por los especialistas en historia de la
literatura, comienza a generarse una serie de coplas satíricas que toman como objeto de burlas
a numerosos personajes del reinado de Enrique IV, entre los cuales figura Diego Arias, el que
fue contador mayor del rey y estrecho colaborador en su hacienda desde la época del
principado.
c)- Junto a ellas existen varias crónicas, elaboradas en el reinado de Isabel I como
hoy las conocemos con contenidos similares respecto al Contador, con lo que ello implica de
intencionalidad política en unas fechas en que se vive una guerra de sucesión al trono y
posterior legitimación de quién llegó a él.
d)- En el reinado de Isabel I lo importante fue hacer recordar el origen humilde de
Diego y, al tiempo, cómo sus servicios a Enrique IV le llevaron a altas posiciones económicas
y sociales. Su hijo Pedro, en quien recayó el mayorazgo es recordado por sus brillantes
acciones militares y de él se especifica la descendencia en los mismos términos por los que se
otorga el mayorazgo: primogenitura y varonía, sin que se especifique la legitimidad. Así se
establecen las dos formas de alcanzar la nobleza de la familia: el servicio al rey y los valores
caballerescos que legitiman, al fin y al cabo, que el linaje se asiente entre el resto de los
nobles y que muestran cuál debe de ser el camino a seguir para los miembros vivos del
mismo, dentro del carácter de la consubstancialidad de los componentes de una misma familia
y de la ejemplaridad que se esperaba de las narraciones de este género. Por eso se presentaron
valores como la capacidad de brillante participación en acciones bélicas o la de conseguir y
mantener señoríos en la Casa, así como la continuidad física y de dominio sobre los territorios
conseguidos.
e)- Dado que las exposiciones propiamente genealógicas comienzan a escribirse en la
época de la tercera generación de Arias Dávila, cuando sus miembros disfrutan de una alta
posición social, estos relatos están referidos al miembro preeminente vivo en esos momentos,
Juan Arias, quien en 1523 consiguió el título nobiliario. Hasta ese momento las mujeres de la
familia no tienen cabida en los textos, salvo aquéllas cuyos padres son nobles titulados y por
198
eso indican las elevadas relaciones que ha conseguido el linaje Arias. Sólo a partir del XVII la
figura de Elvira González como miembro del matrimonio origen comienza a tener su propia
genealogía mítica.
f)- En todo el periodo se produce una identificación del linaje con el espacio
geográfico al otorgarse importancia al lugar de donde podría proceder la familia, si éste era
urbano o no, dónde se ubicaron los señoríos y por dónde se había expandido la estirpe,
considerando esto último, rasgo de su capacidad biológica de dominio y también de
proyección al futuro. Es llamativo que la evolución que se aprecia en el espacio de los Arias,
según estos textos, les lleva desde el antiguo reino de León, a la zona poderosa en la Castilla
de Enrique IV y después a la Toledo imperial de Carlos I y Felipe II.
g)- El siglo XVII supuso el interés de especificar los nombres de personajes de, al
menos, tres generaciones anteriores a Diego Arias. Sin embargo, la figura de Pedro Arias se
ve confundida muy a menudo con la de su hijo homónimo; la razón que lo explica es sencilla:
que ambos destacaron por sus hazañas en diversas acciones bélicas.
h)- Si el siglo XVI no aportaba testimonios documentales acerca de sus
aseveraciones, el XVII se preocupa de buscar argumentos para demostrar sus opiniones, así se
incluyen referencias a crónicas, a documentos escritos aportando sus datas y una regesta muy
elemental de su contenido, y a los epitafios de determinadas tumbas de miembros de la
familia, tumbas que procuran situar exactamente dentro de los templos. Otra cosa es su
veracidad.
i)- No encontramos biografías escritas en la decimoquinta centuria, tampoco en
posteriores. Realmente no se han escrito monografías sobre los Arias Dávila hasta el siglo
XX, lo que quiere decir que cuando el linaje ha sido tratado, se le ha dedicado sólo unos
parágrafos entre cientos destinados a otras estirpes nobles.
j)- Todos los relatos parecen plantear si se estableció una discordancia entre la lealtad
en el servicio y el bajo origen social, incluso, si no era una advertencia para el futuro el hecho
de que se conocieran los orígenes oscuros de determinados linajes, pero ¿también el origen
desde los servicios al rey?. Sin duda, un factor para responder a estas cuestiones es el papel
del monarca en las narraciones: es Enrique IV el que aparece engrandeciendo criados que le
sirven muy fielmente y con el que éstos consiguen grandes fortunas, planteamiento detrás del
cual está la crítica a un soberano que no ha dado esas posibilidades de enriquecimiento mayor
a la nobleza establecida, sino que genera nuevos individuos con los que hay que repartir las
mercedes reales.
k)- Se menciona la rama de Pedro, la principal de sucesión, después la del obispo, del
que no se dice que tuviera hijos, pero se elude la de Isabel, a pesar de que sus descendientes
asumieron los apellidos Arias Dávila. Esto expresa la estructuración agnaticia que se dio en el
199
mayorazgo del matrimonio fundador de la familia.
- De modo que la literatura genealógica fue construyendo varios prototipos en la
cuestión de los antepasados de los Arias, que responden a:
- Los anteriores a Diego Arias, que a su vez se subdividen según sean judíos y
cristianos. En el caso de los judíos la oscuridad es total, nadie aporta datos concretos acerca
de la familia hebrea; en el supuesto de los cristianos los ancestros mencionados suelen ser
vinculados a Asturias, León y Zamora, tal y como hacen numerosas familias cristianas desde
el siglo XV.
- El propio Diego Arias, del que se señala constantemente que organizó su
Casa económicamente al servir a Enrique IV.
- Pedro Arias, exaltado por sus valores militares, primer hombre de la rama
masculina descendiente del matrimonio origen. Su figura alcanza desde los armoriales un
interesante desarrollo por la potenciación en ella de sus características bélicas, lo que estaba
muy de acuerdo con la época de producción de estas fuentes.
- Juan Arias, el primer conde de Puñonrostro, hijo del anterior, que toma plena
conciencia del deber de consolidar la Casa que él dirige como mayorazgo y aumentarla en lo
posible. Su título nobiliario conseguido en 1523 implica la plena entrada de esta parte de la
familia en la nobleza.
- Destaca en este punto la ausencia de personajes en la genealogía mítica
vinculados a la rama femenina, que parte de Isabel Arias, en la cual además de los individuos
relacionados con la vida segoviana de la Edad Moderna, se distinguen las mujeres que
casaron con importantes hombres en América como Hernando de Soto y Ponce de León.
- Sí se aprecia, en cuanto el linaje tiene tres generaciones de notoriedad real en
el reino, cómo quienes escriben sobre ellos recurren a unos míticos antepasados relacionados
con las grandes gestas militares desde el siglo XI; es decir, esta familia que sube por servicios
para el rey, luego tiene una cierta importancia en acciones de guerra en las segunda y tercera
generaciones documentadas como plenamente cristianos, sin ocupar cargos importantes
relacionados con la estructura administrativa en la tercera generación, salvo Pedrarias, el
gobernador de Castilla del Oro.
- Desde esas perspectivas resulta muy coherente que Elvira González no tenga un
esbozo de genealogía mítica hasta mediados del siglo XVI con las imprecisiones que deja
sembradas Garci Ruiz de Castro, aunque no la identifique con su nombre, y de forma más
definida hasta el primer tercio del siglo XVII en la obra de A. López de Haro. Ahora bien, no
podemos ignorar que quizá se deba a la importancia social del varón, del marido, tal vez con
poder de limpiar la sangre y que el siglo XVII tenía su propia forma de interpretar el mundo,
quizá con una mayor presencia femenina.
200
- Todo lo anterior, construcciones míticas en su mayoría, ha obligado a elaborar un
relato a partir de la documentación inédita, con el objeto de sacar a la luz un perfil real de
Diego Arias:
a)- Ha sido posible trazar un itinerario vital bastante completo para un personaje de
su estrato social, tanto en una primera etapa, entre 1436 y 1454, de vinculación a la ciudad de
Segovia y su Tierra, como en una segunda, entre 1454 y 1466, con el marco de la Corona de
Castilla y con Enrique IV como protector.
b)- Sabemos también que el futuro Contador apareció en Segovia quizá de la mano
de hombres poderosos en el reino, aunque no ha quedado reflejada en los documentos la
pertenencia a clientela alguna; una vez que consiguió la introducción en el grupo destacado de
los pecheros, al ser regidor por ellos en dicha ciudad del Principado, pasó al servicio del
príncipe de Castilla y de ahí a la hidalguía, lo que le permitió integrarse en la oligarquía
segoviana y así ser poseedor de un regimiento de los caballeros y escuderos, con lo que
quedaba patente la nueva posición social. Todo el ascenso fue acompañado de un incremento
de fortuna que tenía, por una parte, una buena base en la posesión de tierra, sin duda, imitando
el modelo económico de la nobleza para hacerse un hueco entre sus miembros, y, por otra, en
la adquisición de elementos que demostraran la pertenencia y generación de un linaje, para
seguir asimilándose al nuevo grupo social en el que esperaba permanecer para siempre: lugar
notorio de enterramiento, que mejoró con el tiempo, apellido y armas, casas principales,
institución de beneficencia y mayorazgo.
c)- Hemos confirmado que en las bases de la promoción política de Diego Arias un
factor importante fue su entrada al servicio del futuro Enrique IV en cuanto éste fue nombrado
señor de Segovia, siendo muy niño el príncipe de Asturias y Diego ya un hombre joven.
Todos los oficios que desempeñó con posterioridad, como el de secretario, requerían una
buena preparación profesional y la proximidad al monarca y al príncipe heredero, como
personas y como figuras emisoras de poder político, económico (por las numerosas mercedes
que hace en forma de bienes materiales como tierras, rentas vitalicias, etc.), y también social,
ya que sólo el monarca concede el ennoblecimiento en las condiciones que le parecían
oportunas; los cargos no hicieron sino consolidar y engrandecer a Diego. Así ha quedado
patente, en primer lugar, la importancia de las relaciones personales como vía de promoción
política y también socioeconómica, y en segundo, el aprovechamiento de los conocimientos
económicos como factor de ascenso al gobierno local y de éste a la Corte, de donde pasó al
ámbito del reino en esa fusión existente entre la Casa real y el Reino.
d)- Hemos elaborado la lista de los cargos/oficios que le permitieron conocer el
mundo socio-económico y político que estaba por encima de su situación personal; la
continua convivencia con ambientes elevados le supuso conocer muy de cerca cómo debía
comportarse cuando él ascendiera y así aprovechó esta experiencia. Diego Arias sería el
201
prototipo de los hombres a los que Enrique IV situó junto a él y que, aunque no tuvieran linaje
conocido, adquirieron rápidamente el conocimiento sobre los resortes de poder y las formas
del grupo social nobiliario oligárquico, quizá obtenido en muchos casos al servicio de los
nobles o del patriciado urbano.
e) Diego Arias, como muchos de sus coetáneos, consideró los cargos que desempeñó
como bienes de su propio patrimonio y los pasó a su hijo Pedro. Podemos comprobar el valor
que tenían los dichos cargos para los Arias y su patrimonialización si acudimos a otras
fuentes, por ejemplo, las lápidas que cubrían los sepulcros de varios de ellos. Se ve
claramente la potencia de la figura creadora de la dinastía a través de estos epitafios que
parecen hechos para alabar a Diego Arias.
f)- Si bien Diego Arias ocupa cargos en la corte real, no se tiene noticia de Elvira
González en ese nivel, aunque sí se localice alguna actividad de dicha señora en la vida local,
de tipo económico o/y religioso.
g)- El ascenso social y económico de Diego Arias, lo que equivale a decir de la
familia que él formó junto a Elvira González, tiene sólidas bases en los tres momentos
cumbres del ascenso, ya que en ambos está la Corona detrás, premiando primero la validez
administrativa y después la militar:
- la proclamación de nobleza por Enrique IV en 1444: al aportar nombres de
padre y abuelo cristianos.
- la concesión en 1447 de numerosas y sustanciosas mercedes en el plano
económico.
- la concesión del título nobiliario de conde de Puñonrostro por Carlos I al
mayorazgo de la tercera generación de la rama masculina.
Junto a estos tres momentos principales, las fechas del ascenso que se establecen
como seguras según la documentación son 1435 para el ámbito local y 1441 para el de la
Corona de Castilla.
202
CAPÍTULO II: LOS MIEMBROS ENIGMÁTICOS DE LA FAMILIA DEL
CONTADOR DIEGO ARIAS DE ÁVILA
203
204
Introducción
Diego Arias y Elvira González constituyen dos figuras históricas que están
documentadas y son conocidas como progenitores de un linaje que se ha proyectado a lo largo
de cinco siglos y medio; sin embargo, a su alrededor existen numerosos personajes de los que
no se puede asegurar la filiación respecto a dicho matrimonio. Dado que algunos
establecieron vinculaciones muy directas sobre todo con Diego Arias, era necesario
comprobar la veracidad de las explicaciones que se habían escrito acerca de ellos y
contrastarlas con la información que las fuentes primarias ofrecen y en casos ocultan; esta es
la razón por la que ha sido preciso incluir en esta memoria un capítulo dedicado a ellos.
Si es difícil intentar observar algunos aspectos de la pareja fundadora de la familia,
ya que el rastro está hoy en día perdido, en estos otros casos resulta imposible la inmensa
mayor parte de las veces localizar documentación relativa a ellos; incluso, hay que contar con
que se hizo aparecer un testamento que se acopla muy bien a la imagen que había de Diego
con posterioridad a su paso por este mundo. Por otra parte, dichos personajes han tenido un
tratamiento muy desigual en la historiografía, ya que alguno de ellos ni siquiera ha llamado la
atención de los estudiosos del tema; los que si lo han hecho, han sido considerados a menudo
con escaso rigor documental.
El orden en que serán presentados es aquél en el que han ido emergiendo en diversas
fuentes ordenadas de manera cronológica: Francisco Arias, Juana Rodríguez, Arias Gonzalo,
Rodrigo Arias de Ávila, Pedro García de Alonso Arias y Gonzalo Arias de Argüello.
1. Francisco Arias de Ávila (1455 - 1463).
Al mismo tiempo que se desarrolla la familia definida y formada por Diego Arias,
contador mayor, vive en Segovia otro personaje, Francisco, con los mismos apellidos, Arias
de Ávila, y los mismos emblemas heráldicos, lo que indica un origen común o una
descendencia de Diego. Es una figura cuyos datos sociales puede que estuviesen establecidos
en la lápida que cubre su enterramiento y en la historiografía que trató al Contador; sin
embargo, algunas noticias permiten variar la visión que tradicionalmente ha tenido su figura y
la de sus descendientes directos. Por ello veremos su identificación dentro del linaje, las
relaciones con otros miembros del mismo y cómo su hijo Francisco fue el organizador
definitivo de una rama diferente dentro del tronco de los Arias Dávila.
1.1. Los parentescos establecidos por la historiografía.
La historiografía menciona unas veces a un hermano y otras a un hijo del Contador
con este nombre, pero la delimitación de personalidades no está nada clara.
Como hemos visto, el siglo XVII ofrece unas primeras versiones acerca de este
205
personaje. En 1622 Alonso López de Haro adornó a los Arias de Ávila con una supuesta
descendencia de un caballero francés y emparentamiento con otros que estuvieron en la
celebérrima batalla de las Navas de Tolosa, para llegar al abuelo, Diego Arias casado con
Catalina de Argüello, cuyo hijo, Gonzalo Arias de Argüello casó, a su vez, con Violante
González Dávila, que decían que pertenecía a la casa de Villatoro; Diego, Francisco y Pedro
serían hijos de ellos; Francisco Arias habría sido regidor de Segovia y alcaide de sus
alcázares645.
J. Larios recordó cómo en 1668, en Segovia se pensaba que Francisco Arias,
mayordomo del rey don Enrique, marido de doña Inés de Vivero, era hermano entero del
contador Diego Arias, hijos ambos, por tanto, de Gonzalo Arias de Argüello y de doña
Violante González Dávila; Francisco habría tenido un hijo homónimo en cuyo testamento se
dice que el primer Francisco está enterrado en la capilla de la iglesia de San Martín de
Segovia646. Como se ve, la genealogía mítica de los Arias ya se había asimilado muy bien,
pero también J. Larios inserta menciones acerca de los orígenes judíos de un descendiente de
Francisco que expusieron otros declarantes en pruebas de limpieza de sangre. Se observa así
un magnífico ejemplo de cómo la memoria, al cabo del tiempo, distorsiona hechos y
entremezcla recuerdos; digo esto porque los testigos exponían que el pretendiente a ingresar
en una orden militar descendía
...de otros Arias, que habia en la ciudad, faltos de limpieza, que les llamaban
“Arias de la Colilla”. Y que con ocasion de poner sus armas en su casa... se
hicieron unas coplas que llaman “del Provincial”, en que se le llamaba
judio647.
La confusión entre la familia de Diego y la de su supuesto hermano Francisco es
evidente, ya que las Coplas del Provincial fueron escritas para burlarse directamente sólo del
Contador, si bien en aquella época una mancha en un miembro de la familia afectaba a toda
ella648.
Como vemos, la genealogía oficial estaba muy bien aprendida, pero la oficiosa
estaba realmente enmarañada con la mezcla de varios personajes.
Ya en el siglo XX Mª Asenjo vincula a Francisco Arias con Diego, sin bien no
especifica cual es la relación, aludiendo a que podría ser un hijo de Pedro Arias, el Valiente.
Esta autora documenta, sobre todo, aspectos económicos de la figura de Francisco entre 1500
y 1511; igualmente, escribe que en 1459 Francisco Arias Dávila, hijo de Diego, siendo
regidor de Segovia, adquirió en Abades unas casas con su corral y 120 obradas de tierra de
645
LÓPEZ DE HARO, A., Nobiliario genealógico de los Reyes y títulos de España, pp. 182-3.
LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 272.
647 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 296.
648 Se añade en las testificaciones de la limpieza de sangre para pruebas de nobleza la referencia a una persona
llamada Gualdrafas, como ya vimos en el capítulo I.
646
206
pan llevar más las eras y el prado, por 20.000 mrs; dicha autora interpreta esta compra como
ejemplo de actividades en una primera fase de formación del dominio territorial, tan
necesario para alcanzar otras prebendas. Después menciona otra persona homónima 649. Es
importante anotar unas precisiones, ya que Mª Asenjo no establece las relaciones existentes
entre dos figuras con el mismo nombre que ella documenta, y aunque dicha autora haga del
segundo un hijo de Pedrarias, el gobernador del Darién, todo parece indicar que en realidad
las figuras de Francisco documentadas por ella son un padre y un hijo homónimos.
Por su parte, Mª del P. Rábade Obradó menciona dos figuras llamadas Francisco
Arias:
- el hermano del Contador, del que esta autora señala que también se convirtió al
cristianismo y que estaba afincado en Segovia, donde desempeñó varios cargos,650 y
- un hijo desconocido del dicho Contador, a quien Rábade documenta como regidor
de Segovia, con su nombramiento de escribano de cámara el 14 de septiembre de 1458651.
Dado que el 13 de septiembre de ese año se había hecho la concesión del mismo
cargo, ratificando un albalá anterior, a Francisco Arias de Ávila, hijo de Gonzalo Arias de
Argüello y Violante de Ávila, regidor de Segovia 652, nos encontramos ante una identificación
del personaje más que dudosa. De modo que si admitiéramos la última filiación, estaríamos
ante un hermano de Diego Arias. Incluso se podría llegar a pensar que se puede tratar de una
confusión de un escribano entre tío y sobrino o de una acumulación de ese tipo de cargo en las
dos ramas de la familia o, incluso, que el día 13 reciba la merced el padre y al día siguiente el
hijo homónimo, ya que la coincidencia de nombre está documentada por otras fuentes, como
luego veremos.
Para J. J. Echagüe, Francisco Arias era hermano de Diego Arias 653. También lo era
para F. de P. Cañas Gálvez654; mientras que D. M. Gitlitz identifica a un Francisco Arias,
mentecato, con el regidor que estableció la capilla de enterramiento en la iglesia de San
Martín de Segovia655. En cuanto a la versión de D. Gitlitz, el Francisco enfermo era hijo de
Pedro Arias y, por tanto, hermano de Pedrarias, futuro gobernador del Darién.
649
ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia. La Ciudad y su tierra a fines del Medievo, (en lo sucesivo: Segovia),
pp. 375-376 y 357; la fecha de la compra fue 12 de septiembre de 1459.
650 RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder en la corte de los Reyes Católicos. Los judeoconversos,
(citado: Una elite de poder), p. 106.
651 RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 111, toma de A.G.S., M. y P., leg. 5, nº 27, y leg. 8,
nº 119 el dato del nombramiento.
652 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 3, fol. 173.
653 ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia en tiempos de Enrique IV (1440-1474), (en lo sucesivo: La
Corona y Segovia), p. 65.
654 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería en la corte de Juan II de Castilla (1406-1454). Estudio
institucional y prosopográfico, (en lo sucesivo: Burocracia y cancillería), p. 287.
655 GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila de Segovia: entre la Sinagoga y la Iglesia, (citado: Los Arias Dávila de
Segovia), p. 64, continúa con datos erróneos sobre la casa relacionada con dicha capilla.
207
Si se recurre a la documentación, ésta ofrece datos que generan suspicacias. Por un
lado, en un documento de 1451 figura entre los testigos del mismo Françisco, sobrino del
dicho Diego Arias656. Por otro lado, en las anotaciones en los márgenes del albalá por el cual
Juan II ordena en 1443 que se le abone a Diego Arias de Ávila una quitación de 3.000 mrs.
por ser su escribano de las cámaras, se dice que libraronse estos tres mill maravedies fasta el
año de LVIII a Françisco Arias de Avila, su hermano, por su renunçiaçion [de Diego]
firmada de su nombre en trese dias de octubre de LV años e signada de escribano publico 657.
De idéntica mano hay un registro sin fecha de un albalá datado el día 13 de diciembre de
1458, otorgado para Françisco Arias de Ávila, regidor de Segovia, fijo ligitimo de Gonsalo
Arias de Arguello e de Violante Velasques de Avila, escrivano de camara del rey nuestro
señor; en el texto se vuelve a insistir en esta filiación llamando ahora a su madre Violante de
Ávila y se concede a Francisco para su ración 15 mrs. diarios, que suponían al año 5.400 mrs.
y de quitación 3.000 mrs., en total 8.400 mrs., los cuales había tenido del rey García
Ferrández de Cámara, su escribano de cámara, fallecido; a estas cantidades el monarca añadió
cuatro excusados quitos de moneda; después de esta merced, había llegado a conocimiento del
rey que García Ferrández no había muerto y a pesar de esta circunstancia el monarca hace esa
merced a Francisco, al que se sigue considerando escribano de cámara 658. En una anotación en
el margen izquierdo se añade que Enrique IV hizo merced de esa ración y quitación a 15 de
octubre de 1463 a Françisco de Avila … del dicho Françisco Arias de Avila, su padre, por
quanto es finado659.
Asimismo, en el proceso inquisitorial contra la rama familiar del Contador mayor, se
menciona en 1489 a un regidor de Segovia llamado Francisco Arias, cuyo padre fue judío y se
convirtió al cristianismo -según una mujer judía cuyo nombre no es registrado- en tiempo de
fray Vicente Ferrer; de ellos se dijo igualmente que alguno estaba circuncidado 660; llama la
atención que del Contador se hubiera dicho en el proceso que se convirtió en la época del
dominico, con lo que se plantea si esa judía sin nombre estaba refiriéndose a Diego como
padre del primer Francisco. Por último, en el pretendido testamento del supuesto padre de
Diego Arias, Gonzalo Arias de Argüello, que conocemos por una copia de 1610, no se
menciona entre sus hijos a ningún Francisco 661.
1.2. Los cargos/oficios en la ciudad de Segovia y en la administración regia.
656
Documentación medieval segoviana. Colección diplomática del archivo de la diócesis segoviana, pp. 172180, en concreto p. 179, 1451, diciembre, 25. Segovia.
657 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg 2, fol. 316(-22), la concesión a Diego se hizo en 7 de marzo de 1443.
658 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg 2, fol. 173, 1458, diciembre, 13.
659 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg 2, fol. 173. A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fol. 647, 1462, junio, 2, documenta
un pago del rey a través de Diego Arias a varias personas entre las que figura Francisco de Ávila, mi criado.
Dado lo corriente del nombre y apellido desconozco si son la misma persona, aunque todo parece indicar que no
es así.
660 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento
social entre judíos y conversos, (en lo sucesivo: Proceso inquisitorial), (131).
661 A.C.P., PU. 26-1, 1610.
208
Mª del P. Rábade documenta un Francisco Arias como regidor de Segovia desde
1458, cuando este cargo/oficio le fue otorgado al tiempo que se le nombraba escribano de
cámara del rey; también recuerda que fue alcaide de los alcázares de dicha ciudad; esta autora
caracteriza a Francisco Arias de la siguiente manera: siempre se halló a la sombra de su
poderoso hermano662. Admite que tuvo un hijo que también sirvió a la Corona: cuando en
1463 murió el padre, le sucedió como escribano de cámara del rey, siendo nombrado en 1467
guarda del monarca663.
J. J. Echagüe apunta que Francisco Arias era regidor de Segovia y alcaide del
Alcázar de la ciudad en los primeros años del reinado de Enrique IV, sin que se conozca la
fecha de cese en el cargo ni la de la muerte, aunque ya en septiembre de 1464 Perucho de
Monjaraz ocupaba el puesto664.
F. de P. Cañas Gálvez ha probado que Diego Arias renunció su oficio de escribano
de las cámaras en Francisco Arias el 3 de octubre de 1455; dicho oficio reportaba 3.000 mrs
anuales de quitación y, según este autor, lo desempeñó entre los años 1455 y 1458 665. En la
obra de Cañas, que recoge un amplísimo arco de servidores de Juan II, no hay una sola
referencia a que Francisco trabajase para la administración en el reinado de este monarca.
Los cargos de Francisco Arias eran conocidos, al menos, desde 1668, fecha de la
lectura de su lápida para una información genealógica 666: mayordomo de Enrique IV,
secretario real y regidor de Segovia. Ya dije al principio que los documentos aportan poca
cosa sobre su vida, pero sí corroboran la información de la lápida; así en una fecha tan tardía
como 1457 le encontramos entre los regidores de dicha ciudad del estado de los hombres
buenos, y digo tardía porque Diego Arias está documentado desde 1435 667. El 27 de mayo de
1458 figura como regidor de Segovia en un texto que afectaba al Contador y a la Tierra de
Segovia668. En mayo y julio de 1458 estuvo presente, como regidor de los hombres buenos, en
las reuniones del concejo de Segovia para consentir a Seseña la venta del Soto del Gasco a
Diego Arias669. El 13 de diciembre de 1458 Enrique IV hace merced de ración, quitación y
excusados, ratificando un albalá anterior, a su escribano de cámara Francisco Arias de Ávila,
de quien se dice, ya lo hemos visto, que es hijo de Gonzalo Arias de Argüello y Violante de
662
RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 106; la escribanía de cámara antes había pertenecido
a García Fernández de Cámara.
663 RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 106.
664 ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia, p. 76.
665 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería, pp. 287 y 153, nota 404, respectivamente.
666 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 272.
667 A.M.Sg., Leg. 379-1, 1457, febrero, 19. Segovia, figura en una carta de poder de los regidores del concejo,
fechada tres días antes en ese lugar y año, para que los regidores Juan de Contreras y Antón Fernández de
Rosales efectuasen el deslinde del Campo Azálvaro.
668 A.C.P., PU 131-3 a, 1458, mayo, 27. Segovia.
669 A.C.P., PU 145-5 a, 1458, mayo, 26 y julio, 19. Segovia.
209
Ávila 670.
Pero el nombre de Francisco Arias aparece además en un lugar tan emblemático
como es el Alcázar de Segovia, ya que en el año 1458 se terminó de hacer el Tocador de la
Reina o Sala del Cordón del mismo. Allí fue donde A. Gómez de Somorrostro, ya en el siglo
XIX, leyó una inscripción que decía cómo la obra se finalizó en dicho año, habiéndose hecho
por orden de Enrique IV a Francisco Arias, regidor de Segovia, mayordomo de dichas obras,
siendo el alcaide del dicho alcázar Pero Ruiz de Menchares, camarero del rey671. En este
cargo de mayordomo se mantuvo hasta 1462, al menos, cuando parece que sólo recibió para
las obras 8.000 mrs., según la cuenta de Juan de Tordesillas 672. Resulta extraña otra
inscripción en una sala cercana, la del Solio; por ella se sabe que Francisco Ávila, mayordomo
de la obra, y Pedro de Monjaraz, antes llamado Ruiz de Menchares, ordenaron hacer la obra
en 1456. Como además la redacción de las dos inscripciones es muy similar pudiéramos
concluir que los dos Franciscos son la misma persona. Otro texto de construcción de la sala de
las Piñas la data en 1452, pero sin noticias sobre quién fue el mayordomo de obras673. Mª C.
Castrillo Llamas ha analizado la figura de los mayordomos de obras en las fortalezas de
realengo como cargo que proveía el concejo 674, situación que concuerda con la de Francisco, a
caballo entre el concejo y el alcázar real. A estos datos conocidos hasta ahora se puede añadir
que las relaciones entre Francisco Arias y el Alcázar segoviano están documentadas hasta
1462, cuando el rey ordenó a Diego Arias que se abonase a Francisco Arias, regidor de
Segovia, obrero de los mis alcaçares de la çibdad de Segovia, treinta mill maravedíes para
los gastos en las obras del dicho alcaçar675.
En el día 9 de enero de 1459 Francisco Arias figura como fiador del pago de 5.000
mrs. que se haría a los maestros que hacían las sillas del coro de la Catedral segoviana676. En
este documento actuó como testigo Diego, hermano del dicho Francisco Arias. Dado lo que
complacía al contador mayor de Castilla hacer ostentación de su cargo, es muy extraño que
figure sólo por su nombre. Por otra parte, incluso si se recurre al itinerario de Diego Arias no
se consigue tener una certeza de dónde estaba: entre el 20 de noviembre de 1458 y el 8 de
diciembre de ese año estaba en Segovia pero el 2 de enero de 1459 ya estaba en Madrid para
670
A.G.S., Q. de C., leg. 3, fol. 173.
GÓMEZ DE SOMORROSTRO, A., El acueducto y otras antigüedades de Segovia, p. 85. CEBALLOSESCALERA, A., Alcaides, Tesoreros y Oficiales de los Reales Alcázares de Segovia. Un estudio institucional,
(citado: Alcaides de Segovia), pp. 246, 249-53, 259, 263 y 406 documenta la figura de Pedro Ruiz de Muncharaz
o Monjaraz entre 1465-1472.
672 LADERO QUESADA, M. A., “1462: Un año en la vida de Enrique IV, rey de Castilla”, (citado: “1462”),
pp. 250-1.
673 VERA, J. de, “Piedras de Segovia”, pp. 459-460 para los textos de las inscripciones.
674 CASTRILLO LLAMAS, Mª C., La tenencia de fortalezas en la Corona de Castilla durante la Baja Edad
Media. (Relaciones de poder entre monarquía, nobleza y ciudades). Siglos XIII-XV, pp. 702-704.
675 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fol. 648, 1462, abril, 20.
676 A.C.Sg., Libro de Cuentas, C-201, 1459, enero, 9, [Segovia].
671
210
el día 17 figurar en Medina del Campo677; estas fechas y localizaciones permiten que el
Contador pudiera estar en Segovia el día 9, pero nada es seguro.
En 1459 también se documenta una compra de Francisco: 120 obradas y una casa
con su corral en Abades (Segovia) por 20.000 mrs. a Pedro de Segovia678; desconozco si este
último personaje es el mismo que en otro capítulo identificaremos como criado del Contador
mayor679.
El 14 de abril de 1460 Francisco figura como testigo de la carta de poder y
aprobación de mayorazgo que hicieron Diego Arias y Elvira González en su hijo Pedro
Arias680. Se le denomina regidor de Segovia. Con ese mismo cargo, especificando su
pertenencia al estado de los hombres buenos pecheros, se le localiza el 8 de enero de 1463 en
una reunión con la Tierra de Segovia 681.
Como hemos visto, el 15 de octubre de 1463 ya había fallecido 682.
La información relativa a los cargos de Francisco Arias significa varias cosas, en
primer lugar, que para haber vivido a la sombra de su supuesto hermano, ésta le aprovechó
muy tardíamente, asunto extraño en un hombre tan dadivoso como Diego Arias que se
ocupaba de sobrinos para cargos de confianza, cuanto más no lo hubiera hecho por su
hermano carnal683; en segundo, que a su persona atribuye la genealogía mítica los mismos
padres que al Contador; en tercero, que si no fuera porque la información del proceso
inquisitorial contra los Arias nos dijera, en un sólo testimonio oído a una judía no
identificada, que Francisco se convirtió cuando fray Vicente Ferrer vino a Segovia, y si
tampoco fuera porque se ha partido tradicionalmente de su figura como la del hermano menor
de Diego Arias, el contador mayor, y, por tanto, le ponemos algunos años menos, lo que nos
hace suponer que en 1457 Francisco tendría unos 50 años, pensaríamos que nos encontramos,
no ante un hombre maduro, sino ante un joven que comienza su carrera junto al rey y en
Segovia con la misma edad que los hijos de Diego. Por todo ello surgen muchas dudas acerca
de su figura y su identidad, como ya vimos antes.
1.3. Francisco Arias dentro de los Arias Dávila.
Éste es el momento de analizar distintos aspectos de las relaciones que Francisco
677
Ver el apéndice documental relativo a la trayectoria vital de Diego Arias.
ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, p. 152.
679 Ver esta figura en el capítulo de criados.
680 A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia.
681 A.M.Sg., Madrona, Varios, 32, 1525, marzo, 2. Segovia.
682 A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg 2, fol. 173. A.G.S., E.M.R., Q. de C., leg. 2, fol. 647, 1462, junio, 2, documenta
un pago del rey a través de Diego Arias a varias personas entre las que figura Francisco de Ávila, mi criado.
Dado lo corriente del nombre y apellido desconozco si son la misma persona, aunque todo parece indicar que no
es así.
683 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, en el testamento de Diego Arias no hay una sola mención ni al
primer Francisco, quizá ya muerto, ni al segundo, que ya tenía que estar vivo, pero si lega mandas a otros
sobrinos.
678
211
Arias mantuvo con sus parientes. Llama la atención que apenas exista alguna prueba
documental de las mantenidas con la otra rama familiar, la de su supuesto poderoso hermano.
Sin embargo, conviene destacar varios aspectos de la estructura de familia propia que fue
formando:
A) Su matrimonio.
A. Ceballos-Escalera afirma que Francisco había casado con Inés de Vivero,
perteneciente a una familia conversa de Valladolid684. Es una lástima que no aporte
documentación para fundamentar esta noticia, muy probablemente basada en la opinión que
tenían los segovianos del siglo XVII, como hemos visto685. El hecho de que fuese conversa
esa familia entraría dentro de la normalidad, si tenemos en cuenta los orígenes que se han
supuesto al novio, pero aumenta el interés si se pudiera confirmar que la tal doña Inés de
Vivero fuera hija del contador mayor Alfonso Pérez de Vivero (que hasta poco antes de su
muerte en 1453 fue siempre partidario de don Álvaro de Luna) y de su mujer Inés de
Guzmán686.
Esto significaría que el primogénito del matrimonio, Juan Pérez de Vivero, contador
mayor en los primeros años con Enrique IV, fue compañero de Diego Arias en cuanto el rey
introdujo a este último en el grupo de dirigentes económicos del reino; hay que tener en
cuenta que a finales de junio de 1453 Juan era aún menor de veinticinco años, puesto que su
madre así lo declara en el inventario de bienes de su marido que ordenó hacer al comienzo de
la tutoría de sus nueve hijos, entre los que Inés figura en octavo lugar, si bien los varones
están enumerados todos juntos y las hijas detrás, siendo en este caso la tercera 687. Llama la
atención que en dicho inventario figuren propiedades en Pozanco, Valverde y Adanero, donde
Diego Arias también tuvo bienes y que figure un Orduño de Ávila como mayordomo de unos
lugares que eran de Vivero, siendo este mismo nombre, nada frecuente, el de un sobrino de
Diegarias.
Juan de Vivero fue partidario del infante don Alfonso y de la futura Isabel I 688; es
importante el dato porque el prelado segoviano Juan Arias y su hermano Pedro, entregaron
Segovia al infante rebelde en 1467, fecha en la que Francisco ya había muerto, pero no así su
hijo homónimo, del cual no sabemos explícitamente que postura tomó en este hecho, aunque
sí está documentada la estrecha relación que mantuvo con el obispo don Juan a lo largo de sus
vidas. De esta manera, Inés de Vivero pudiera ser una pariente del contador fiel casi siempre a
684
CEBALLOS-ESCALERA, A., Alcaides de Segovia, p. 165.
LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 272.
686 Sobre los Pérez de Vivero la bibliografía más reciente es la siguiente: RUCQUOI, A., Valladolid en la Edad
Media, II, p. 57, CARLÉ, Mª del C., Una sociedad del siglo XV. Los castellanos en sus testamentos, pp. 79 y 80,
y FRANCO SILVA, A., “Alfonso Pérez de Vivero, contador mayor de Juan II de Castilla. Un traidor y su
fortuna”, (en lo sucesivo: La fortuna y el poder), pp. 404 y ss.
687 FRANCO SILVA, A., “Alfonso Pérez de Vivero”, pp. 414-430.
688 RUCQUOI, A., “Valladolid, del Concejo a la Comunidad”, p. 769.
685
212
Luna y en este caso no sólo estarían uniéndose dos familias conversas, sino también dos
familias vinculadas a la administración del reino bajo el amparo de don Álvaro.
B) Su descendencia directa.
No quedan noticias documentadas de su descendencia, salvo la existencia de un hijo
homónimo, que luego será estudiado 689.
C) La capilla funeraria en San Martín.
A pesar de que sólo se conozca el dato por un documento, es relevante el hecho de
que la capilla absidal del lado del Evangelio de la segoviana iglesia de San Martín fue de
Diego Arias hasta el 18 de marzo de 1463, fecha en la que tomó posesión de la misma
Francisco Arias690. En el texto no se informa ni de las dimensiones ni de los sepulcros que se
podrían hacer en la misma, pero sí se menciona una sepultura existente en esa fecha que
pertenecía ya a Francisco y se sobreentiende que existe una cripta, ya que dicho personaje
dona a la iglesia una sepultura que el tenia dentro de ella con una piedra prieta toledana que
estava y esta debaxo de la dicha capilla691.
Entre los documentos con información a priori fehaciente sobre Francisco Arias
destaca la lápida de su tumba en su capilla de la iglesia de San Martín con una inscripción que
fue leída el 6 de enero de 1668 con las siguientes palabras:
SEPULTURA DE FRANco........MAYORDOMO DEL MUY ALTO
E PODEROSO SR. DON ENRIQUE, PRINCIPE..... E SU
SECRETARIO DE EL SR. REY, E DHO SEÑOR PRINCIPE, E
REXIDOR DE SEGOVIA692.
La lectura es importante porque informa de los cargos que tuvo esta persona y
porque nos introduce en el tema de la propiedad de la capilla donde reposan sus restos. En
1668 se afirmaba que Diego Arias, origen de la casa de Puñonrostro, compró la capilla lateral
izquierda de la parroquia de San Martín, en la que se reunía la cofradía del Moyo, en cuyos
documentos antiguos se decía Juntos en la Capilla de Diego Arias; también por aquellas
689
A.C.P., PU 122-13, 1529, febrero, 14. Segovia, fragmentos del testamento de Francisco Arias, quizá
perteneciente a la segunda generación con este nombre, documenta como su esposa a doña Inés del Espinar.
690 A.H.P.Sg., Marqués de Lozoya, 17/1, 1463, marzo, 18. Segovia. RUIZ HERNANDO, J. A., El barrio de la
aljama hebrea de la ciudad de Segovia, p. 43 aportó una regesta de una copia de este documento al participar en
las acciones legales Salamón Levi y doña Luna, su mujer, que vendieron unas casas y luego las tomaron a censo
que se pagaba a San Martín.. GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila, p. 64 dice que el Marqués de Lozoya hizo
comprador a Francisco Arias de la Casa de las Conchas del judío Salomón Leví; como es bien sabido, la casa
segoviana es la de los Picos y, además, ésta no es el edificio que se entregó a la parroquia de San Martín.
MERINO DE CÁCERES, J. M., REYNOLDS ÁLVAREZ, Mª, “La iglesia de San Martín de Segovia. Análisis
morfológico y evolutivo”, pp. 253 y 255; en el estudio de la evolución de dicha iglesia desde el campo de la
Arquitectura estos autores han escrito que la parte del templo que todo parece indicar que fue la capilla funeraria
de Francisco Arias, pertenece a la fase románica de construcción.
691 A.H.P.Sg., Marqués de Lozoya, 17/1, 1463, marzo, 18. Segovia.
692 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 274.
213
fechas se opinaba que en esa capilla estuvo enterrada Elvira González, mujer del Contador,
pero que al comprar el obispo don Juan Arias Dávila el patronato de la Merced y al dársele a
Diego Arias como hermano mayor y cabeza de la Casa, se quedó con la capilla en San
Martín, Francisco Arias hermano segundo, y se enterró en ella, lo cual continuaron todos sus
descendientes; más tarde se comprobó que el Diego a quien se refiere la capilla no era el
Contador; en esas mismas fechas el párroco de San Martín informó que debajo de la capilla
había una cripta que era donde se enterraban los Arias 693.
De esta manera, queda atestiguada la perdurabilidad de la capilla y de la figura de
Francisco Arias, si bien la memoria ha permanecido dirigida a las vinculaciones de aquélla
con Diego Arias, Contador mayor, cuya sombra se proyectaba de forma poderosa sobre este
espacio.
Ya hemos visto como el 18 de marzo de 1463, está documentada la toma de posesión
de la capilla por parte de Francisco Arias, identificado como regidor y vecino de dicha ciudad.
En el texto Francisco se comprometía a pagar, anual y perpetuamente 500 mrs. y situaba el
tributo sobre casas o heredades. También especifica el documento otros actos ejecutados en
esa jornada: que Francisco entregó la casa que ese mismo día había comprado a Salomón Leví
y a doña Luna, su mujer, por 20.000 mrs., ante el escribano público Juan López de Cuellar;
que dicho matrimonio estableció contrato de censo por el que abonarían a la iglesia de San
Martín anualmente 500 mrs. en dos pagas; y que, Francisco entregó para la fábrica del templo
una sepultura que tenia dentro de ella con una piedra puesta toledana que estaba debajo de
la dicha capilla y 3.500 mrs. en dinero694.
Respecto del edificio del que se habla en el documento que comentamos puede
decirse que estaba en la calle Real enfrente del Puerco grande de piedra y, según el marqués
de Lozoya, como recoge J. A. Ruiz Hernando, era la casa de los Suárez de la Concha, que
parece ser la que en la actualidad tiene en sus bajos la farmacia del Corpus, en la plaza del
mismo nombre. Los datos que da J. A. Ruiz continúan: en 7 de diciembre de 1472, ante el
notario público Fernando Díaz de Buitrago, Salomón Leví hizo dejación de las casas en la
iglesia de San Martín, tomándolas a continuación por 500 mrs. de censo perpetuo Alfonso
Álvarez, hijo de Alfonso Álvarez, platero695. En otro apartado de este trabajo, vinculado a un
criado del contador Diego Arias, Pedro de Segovia, se documenta cómo existen en esta ciudad
en aquellas fechas varios plateros con el apellido Álvarez, algunos de ellos vinculados a dicho
693
LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, pp. 274 y 299. Para la evolución de la capilla en cuanto a
propietarios en los siglos XVI y XVII ver VERA, J. de, “Piedras de Segovia”, pp. 307-309. Sobre las líneas
generales de dicha cofradía ver A. de CEBALLOS-ESCALERA y GILA, “La Real Cofradía del Moyo de San
Martín de Segovia”.
694 RUIZ HERNANDO, J. A., El barrio de la aljama hebrea de la ciudad de Segovia, p. 43, menciona este
documento.
695 RUIZ HERNANDO, J. A., El barrio de la aljama hebrea de la ciudad de Segovia, p. 43, recoge la opinión
del marqués y añade las otras informaciones.
214
criado, pero es el testamento de 1486 de otro Arias, el protonotario Diego Arias, quien nos
sitúa al platero Alfonso Álvarez siendo aún en ese año vecino al Puerco696.
La importancia de la compra de la capilla aumenta por su coincidencia con el año del
fallecimiento de Elvira González, mujer del contador Diego Arias, producido entre el 17 de
febrero y el 16 de mayo de 1463, y por la presencia aún hoy en esa misma capilla de la lápida
de Juana Rodríguez, la supuesta primera esposa de Diego. Se produce así un extraño hecho,
ya que destaca la inexistencia de la lauda de la mujer de Francisco Arias pero si la de una
señora que no era otra cosa que su presunta cuñada, estando realizadas las laudas de Juana y
Francisco por el mismo artista con idénticas características, y el mismo estilo de Juan Guas697.
Con todo lo anterior, el documento de compra nos aporta un dato: existe en San
Martín ya una sepultura en 1463 perteneciente a Francisco. Mientras que las circunstancias
del acto realizado en 1463, fallecida ya Elvira, vuelven a plantear interrogantes, por cuanto se
organiza la capilla de una rama familiar de los Arias en la que el papel de la madre originaria
parece corresponder a una mujer, de momento, con vínculos enigmáticos respecto a Diego
Arias. Es decir, está estructurándose una familia alrededor de una señora colocada en un
espacio preeminente a la cual ni Francisco Arias, el joven, ni sus descendientes nunca
relegaron de lugar, no enterrándose más miembros de la familia a la vista de cuantos entrasen
en la iglesia.
En relación con la sepultura surge una pregunta más: ¿era San Martín la iglesia
parroquial de Francisco Arias?; posteriormente y para su familia fue San Facundo, ya que sus
casas principales estaban justo enfrente de ella; incluso existe una cierta relación con San
Román, muy cercana a un lateral de la que fue vivienda familiar. Así pues, ¿por qué San
Martín?. Sabemos que a Diego le correspondía el enterramiento allí por ser su parroquia, pero
no sabemos donde vivía Francisco y lo frecuente fue que la sepultura se tuviera en la
parroquia a la que se pertenecía, a no ser que se hiciese una capilla funeraria en algún
convento o monasterio.
D) Relación de Francisco Arias con Diego Arias de Ávila.
Por todo lo expuesto hasta ahora, hay que buscar documentación que arroje alguna
luz sobre las relaciones que mantuvieron Diego y Francisco Arias. La historiografía no ha
aportado documento alguno acerca de este tema. En el proceso inquisitorial incoado a algunos
Arias de Ávila se menciona a Francisco Arias como hijo de un personaje cuyo nombre no se
696
A.H.P.Sg., J-4259, fols. 62-6, modificaciones del testamento del protonotario Diego Arias, nieto del
Contador, de la rama femenina.
697 CONTRERAS Y LÓPEZ DE AYALA, D., “La Parroquia de San Martín de Segovia”, p. 186, que dice que
las escasas letras que quedan de la leyenda de la tumba enfrentada a la de Juana Rodríguez puede que indiquen
que la tumba estuvo destinada a Diego Arias, el contador. SAN CRISTOBAL, S. y ARNÁEZ, E., La parroquia
de San Martín de Segovia. Su “Historia” y su “Arte”, pp. 53-4 ofrecen otra descripción y otro testimonio de
cómo el tiempo está borrando hasta la inscripción de la sepultura de Francisco Arias.
215
aporta y, además, no se explicita ningún tipo de relación con el Contador698.
En las líneas anteriores se ha visto que Francisco Arias figura en varias reuniones del
concejo de Segovia que afectaban a intereses económicos del Contador. Por otro lado, en
Segovia a 14 de abril de 1460 Francisco figura como testigo de la carta de reconocimiento de
mayorazgo y poder que Elvira González otorgó a su marido Diego Arias para constituir
mayorazgo en su hijo Pedro Arias, en él aparece como regidor y vecino de Segovia, pero no
se especifica en este documento tan importante para el linaje la relación que tienen Francisco
y Diego699. Junto a estos datos es interesante comprobar que en ningún mayorazgo se
menciona a un Francisco como hijo de Diego y Elvira, lo que significa que no es hijo de ellos,
que son los otorgantes700.
Está documentado que Francisco tuvo relación también con Pedrarias, ya que el 2 de
septiembre de 1461 actuó en su nombre en la ciudad de Segovia ante unos hombres de armas
que se obligaron con dicho Pedro para servirle durante un año 701.
Es decir, los vínculos familiares, que no se especifican, hicieron que estuviera
presente en algún documento básico para el linaje de Diego y que representara a su pariente
en acciones legales, pero la relación palpable hoy en día es la capilla en San Martín por el
documento que ya hemos visto de 1463 y por esa extraña lápida reaprovechada que lleva el
nombre de Juana Rodríguez.
E) Identidad de Francisco Arias.
A pesar de todos los datos aportados se mantienen las dudas sobre esta persona y
sólo cabe, por el momento, mantenerse a la espera de otros datos que puedan aclarar más su
figura, alejándose para poder contemplarla libre de los tópicos hasta ahora repetidos por la
historiografía.
Resumiendo, sabemos que desde 1455 percibió la quitación que cobraba Diego Arias
como escribano de las cámaras y entre 1458 y 1463 ocupó dicho cargo/oficio; que desde 1456
es responsable, como mayordomo, de las obras del alcázar y desde el año siguiente ejerce
como regidor de Segovia por el estado de los hombres buenos; que en 1459 tiene competencia
en las obras de la catedral, por cuanto garantiza el pago a los maestros que fabrican la sillería
del coro. En lo particular las inseguridades son mayores, por cuanto las fuentes son de doble
orientación: el proceso inquisitorial le incluye en el grupo de los conversos, como nacido de
judíos, mientras un documento de 13 de diciembre de 1458 le hace hijo legítimo de Gonzalo
Arias de Arguello y Violante Velázquez. De lo que no hay duda es de su relación con el
698 CARRETE
PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (131).
A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia.
700 RUIZ HERNANDO, J. A., “Documentación sobre la familia Arias Dávila”, (en lo sucesivo: “Arias Dávila”),
pp. 462-496 para la transcripción.
701 A.C.P., PU. 110-34, 1461, septiembre, 2. Segovia.
699
216
Contador mayor, una relación que parece fraternal a tenor de la información de la glosa
existente en el documento de 1443, pero que, de cualquier forma, parecen cordiales pues
Francisco interviene en asunto tan decisivo para la familia Arias como es la creación de un
mayorazgo por parte de Diego. Ahora bien; los mayores interrogantes están planteados por su
capilla funeraria y tiene que ver con esa Juana Rodríguez que comparte espacio con él. Se
plantea la pregunta, incluso, de si no estamos ante un hijo no legítimo de Diego Arias que, en
cuanto la esposa de su padre muere, quizá entierre a su propia madre en un lugar importante y
falsea los hechos, aprovechando una lápida que fue de la mujer legal del Contador; a esta
versión, imposible de probar, se le puede objetar que en esa época es frecuente la existencia
de hijos ilegítimos que no eran especialmente apartados de la vida con el resto de sus
familiares paternos, a no ser que la madre tuviera una característica especial, como, por
ejemplo, haber sido judía y haber concebido al hijo de un cristiano en esa fase de su vida.
Aunque esto no sea más que una suposición, si tenemos en cuenta que en la versión que se ha
dado hasta ahora existen datos que no concuerdan, hay que considerar que queda abierta una
nueva puerta en la investigación de los Arias de Ávila.
2. Francisco Arias de Ávila, el joven (antes de 1463 - 1529).
Su figura, al igual que la del primer Francisco, resulta extraña también en los
aspectos cronológicos porque, si bien en 1463 heredó cargos a la muerte de su padre, como
luego citaremos, realmente no hay un rastro suyo en la documentación hasta 1475; dado que
su vida se prolonga hasta 1529, su arco cronológico coincide plenamente con la tercera
generación de los Arias Dávila del Contador y hace suponer que cuando su padre murió en
1463, el tenía muy pocos años.
Lo que si sabemos que es que al ser llamado por la Inquisición en 1486, la acusación
que se vierte sobre él sólo dice que su padre, Francisco, fue judío y que su progenitor o, él
mismo, estaban circuncidados702. No ha llegado noticia hasta nuestros días referida a que
sufriera acciones inquisitoriales; este hecho unido a las actividades que realizó en nombre del
obispo don Juan Arias, cuando éste marchó a Roma a defender a la memoria de sus
antepasados, hacen que surja la duda de cómo vivió Francisco el proceso incoado a la otra
rama familiar y de por qué no hubo delaciones en contra de él. Se puede argumentar que sólo
se conoce una parte del proceso y que éste iba dirigido a destrozar el poder del prelado en
Segovia para beneficiar a los Cabrera, pero también se puede plantear qué diferencia existe
entre una y otra rama de los Arias: la que procede de Diego parte de una abuela materna y de
una madre acusadas de judaizar, la de Francisco parte de mujeres desconocidas; esto último
lleva a pensar en si alguna de dichas mujeres sería cristiana y eso implicaba que no transmitió
el judaísmo, lo que si sucedía en el caso de la familia de Diego, con, como ya se ha dicho,
702
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (131).
217
abuela materna y madre acusadas de mantener mucha relación en varios aspectos con el
mundo judío.
2.1. Los cargos/oficios que desempeñó.
Mª del P. Rábade Obradó ha escrito que Francisco Arias sirvió a la Corona como lo
había hecho su padre, es decir, cuando en 1463 murió su progenitor, le sucedió como
escribano de cámara del rey, siendo nombrado en 1467 guarda del monarca703.
Sin embargo, es Mª Asenjo González quien mayor y más interesante documentación
aporta sobre Francisco Arias. De esta manera estudia en él dos aspectos, por un lado, su
regimiento, que documenta entre 1493 y 1506, y por otro, sus negocios, entre los que destaca
la compañía con el mercader Álvaro de Soria 704. J. M. Carretero Zamora amplía esta
información al probar la vinculación del personaje en 1498 y 1506 con el linaje de Fernán
García, que es quien le nombra en esa última fecha procurador a cortes705.
Ahora bien, lo que creo que se puede subrayar respecto de Francisco Arias es la gran
laguna documental que se aprecia entre 1467 hasta que el 2 de diciembre de 1475, en que es
localizado como regidor y vecino de Segovia 706. Y tan interesante o más para el presente
trabajo son sus actuaciones a partir de 1493 en apoyo de la rama familiar que descendía del
Contador. En esta línea protagonizó un alboroto al defender al provisor que había dejado don
Juan Arias de Ávila en el obispado, el licenciado Rodrigo de León, al cual el también regidor
Rodrigo de Contreras, su hijo Fernán González y sus hombres quisieron asesinar. El apoyo al
representante de su pariente le costó el destierro de la ciudad por orden del corregidor 707. En
segundo lugar, a 15 de junio de 1498 Pero Alonso, racionero y mayordomo de la fábrica de la
catedral de Segovia recibió poder para recibir del señor Francisco Arias los objetos que tenía
de dicha iglesia don Juan Arias de Ávila, ya fallecido, entre los que se mencionan el baculo y
axorcas i vara de plata i los ordinarios708. Por último, en 1524 figura como regidor en una
sesión del regimiento de Segovia que concernía a intereses económicos del Conde de
Puñonrostro709.
La última referencia a su persona como poseedor de un regimiento se fecha en 1528,
703
RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 106.
ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, pp. 375-6, 380, 98, 443, 446 y 439.
705 CARRETERO ZAMORA, J. M., Cortes, monarquía, ciudades. Las Cortes de Castilla a comienzos de la
época moderna (1476-1515), pp. 276 y 311-2.
706 LADERO QUESADA, M.-A. y CANTERA MONTENEGRO, M., “El tesoro de Enrique IV en el alcázar de
Segovia. 1465-1475”, p. 351.
707 A.G.S., R.G.S., 1493, mayo, 14. Olmedo, fol 225, ibidem, fol. 226, ibidem, mayo, 20, fol. 250, ibidem, fol.
286.
708 A.C.Sg., Registro de Juan de Pantigoso, 1492-1499, fol. 225v, 1498, junio, 15.
709 A.C.P., PU 145-5b, 1524, marzo, 7. Segovia.
704
218
en una escritura acerca de los propios de la ciudad 710.
2.2. Los aspectos económicos de Francisco Arias.
Ésta es la faceta más tratada por la bibliografía. En relación con los negocios de
Francisco Arias, Mª Asenjo documenta la asociación en compañía con Álvaro de Soria711.
A. García Sanz ha estudiado otro aspecto de la economía de Francisco Arias entre
1503-1508, el de prestamista, llegando él sólo a suministrar casi el 65 por ciento de todo el
dinero que pertenecía a la nobleza local de Segovia 712. Siguiendo las deducciones de este
autor relativas a que la fuente de ingresos de la oligarquía urbana de Segovia era la renta de la
tierra, con cuyos beneficios intervenían en las actividades comerciales e industriales de la
ciudad y así las dinamizaron, es realmente una lástima no poder contar con información de
cómo se formó el patrimonio de Francisco Arias, y así averiguar si fue realmente en su caso lo
primero la adquisición y explotación de terrenos o las actividades financieras.
2.3. Francisco Arias en el linaje.
Tenemos que distinguir, en primer lugar, entre su labor con la rama más poderosa de
los Arias Dávila, descendientes directos y legítimos del Contador Diego Arias, y, en segundo,
la que lleva a cabo para asentar las bases de su propia rama: casas principales, capilla y
mayorazgo.
2.3.1. Relaciones con los descendientes de Diego Arias, contador mayor.
No he localizado ningún documento que nos permita atisbar las relaciones que tuvo
Francisco Arias, el Joven, con el hombre importante del linaje, el Contador, que era quien
realmente estaba bien situado en las esferas de poder tanto de la ciudad como del reino;
tampoco se hicieron referencias a Francisco en el testamento de Elvira González ni en los de
su hijo Pedro Arias.
No obstante, hay que señalar cómo las relaciones que mantuvo con el obispo don
Juan Arias de Ávila se vislumbran estrechas cuando dicho prelado estaba en Roma: así, el 1
de julio de 1490 los reyes otorgaron carta de emplazamiento para Luis de Velliza y Francisco
Arias, ya que habían sido denunciados por los concejos y hombres buenos de Fuentepelayo,
Turégano, Mojados, Veganzones, Caballar, Lagunillas y ¿Navaloçelleron?, lugares del
obispado de Segovia, que dijeron que ellos dos les habían repartido 123.000 [mrs.] como
préstamo y subsidio para el obispo, que tenía dichas villas y lugares por su dignidad; esa fue
la razón por la que les prendieron bienes y hombres; parece que la fuerza empleada había sido
tanta que los reyes tuvieron que intervenir otorgando seguro a favor de la ciudad y del
710
A.M.Sg., Leg. 405-1, 1528, febrero, 28. Segovia, fol. 2, figuran como otros regidores Diego de Heredia,
Diego López de Samaniego, el licenciado Herrera, Gonzalo de Tordesillas, Diego del Río y Gonzalo de Tapia.
711 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, pp. 375-6.
712 GARCÍA SANZ, A., “El crédito a principios del siglo XVI en una ciudad de Castilla: la nobleza urbana
como financiadora del comercio y de la industria de Segovia, 1503-1508”, pp. 83, 85 y 88.
219
obispado que sentían temor ante los susodichos Velliza, Arias y otros caballeros 713. Más tarde,
como se vio antes, en 1493 protagonizó un alboroto al defender al provisor de unos ataques y,
tras fallecer don Juan, se preparó la documentación para que dicho Francisco entregase a la
Catedral varios objetos que el prelado tenía de dicha iglesia 714.
En correspondencia a esos favores en el testamento de don Juan Arias de 1497 figura
la donación de 50.000 mrs. a Francisco Arias de Ávila, regidor de la ciudad de Segovia, para
ayuda del estudio a uno de sus hijos, cantidad idéntica a la que se otorga para el mismo fin a
Luis de Velliza. El testador afirma que no puede hacer más por ellos715; a pesar de esta
manda, con el dinero de Francisco había un cierto problema, ya que la donación conlleva un
reparto de la cantidad a ciertas mujeres parientas suyas 716. En cualquier caso estableció una
cantidad muy similar para ayuda, como se ve, no de sus cercanos, sino de los hijos de éstos,
sin duda, como fruto de la visión que tenía el prelado de familia extensa. Igualmente sabemos
que, cuando en 1497 el prelado dicta su testamento en Roma, encarga a Francisco que vea
unas cantidades que le eran reclamadas desde Segovia por Alonso Temporal, conocido
comerciante, y por otra persona de oficio cantero717.
El siglo XVI conoció los continuos pleitos que mantuvieron los obispos de Segovia
contra los Arias Dávila a causa del hospital que había querido fundar don Juan Arias de Ávila.
Dentro del proceso que estaba incoado, en 1519 declaró como testigo el regidor de Segovia
Francisco Arias, que dijo haber estado a cargo de toda la hacienda de don Juan mientras éste
vivió 718. Varios documentos prueban la veracidad de esta afirmación: ya se ha visto el
emplazamiento que dictaron los reyes en 1490 en el pleito del concejo de Fuentepelayo y
Turégano, entre otros, contra Francisco Arias y Luis de Velliza; por otro lado, en 1496 se
otorgó carta de pago a Francisco Arias de 210 fanegas de pan, por mitad, de los diezmos del
obispo de dicho año719.
Es interesante recordar que esta vinculación entre Francisco y el prelado don Juan, se
produjo en un momento en que el obispo era la cabeza del linaje, algo que ocurrió a partir de
1476, fecha del fallecimiento de su hermano Pedro Arias, como un ejemplo de protección
entre parientes: si bien el poderoso acogía a su servicio familiares desfavorecidos, y éstos le
713 A.G.S.,
R.G.S., fol. 430, 1490, julio, 1. Córdoba.
A.G.S., R.G.S., fol 225, 1493, mayo, 14. Olmedo; ibidem, fol. 226; ibidem, mayo, 20, fol. 250; ibidem, fol.
286. A.C.Sg., Registro de Juan de Pantigoso, 1492-1499, fol. 225v, 1498, junio, 15; las beneficiadas parecen ser
una hija de N. de Vascones y las de Rodrigo Arias de Arévalo o Arias de Ávila.
715 LE FLEM, J.-P., “La première version castillane du testament de don Juan Arias Dávila, évêque de Segovie”,
(citado: “La première version”), pp. 41-2.
716 LE FLEM, J.-P., “La première version”, p. 42 y A.H.P.Sg., Hacienda, C-2/38, 1497, octubre, 28. Roma,
traducido en Segovia a 7 de marzo de 1822.
717 LE FLEM, J.-P., “La premiére version”, pp. 39 y 40.
718 A.C.Sg., Pleito de Pedro Arias por el hospital de la Anunciación, siglo XVI, fols. 32 y ss.
719 A.G.S., R.G.S., fol. 430, 1, julio, 1490. Córdoba, y fol. 429, (s.d.), julio, 1490. Córdoba. A.C.Sg., Registro de
Juan de Pantigoso 1492-1499, fol. 128, 1496, septiembre, 16, actuaron de testigos Antonio de Segovia y Gonzalo
de Segovia, beneficiados de la Catedral.
714
220
podían prestar asistencia en circunstancias adversas.
Si las relaciones con la segunda generación parece que sólo fueron fuertes entre
Francisco y el prelado, con la tercera generación se enfriaron sensiblemente; no olvidemos
que a finales del siglo XV, el mayorazgo ha recaído en Juan Arias de Ávila, hijo de Pedro
Arias y futuro conde de Puñonrostro, que ya es mayor de edad, padre de familia y estaba
buscando su propio lugar social y económico. Pero aún así queda constancia de algunas
conexiones. En 1505 el concejo de Segovia encomendó a Francisco Arias, junto con Antonio
de Mendaño, la visita a Juan Arias que estaba en Torrejón de Velasco, viaje que parece
realizaron entre los días 8 y 16 de abril; aunque que el texto no incluya ninguna referencia al
parentesco entre los Arias, puede que éste fuese una de las razones para que él y no otro
realizara dicha misión; a esto se podría objetar que en el concejo había otro regidor también
pariente: Pedro Arias, primo carnal de Juan por ser hijo de Isabel Arias de Ávila y Gómez
González de la Hoz, pero sabemos que en esas fechas debía estar enfermo, o con mala salud
porque testa en 1505 y su fallecimiento se sitúa entre ese año y los próximos siguientes; de
esta manera, por el contrario, Francisco Arias debía gozar de buena salud y no tendría una
edad avanzada. El motivo del viaje era requerir al futuro conde de Puñonrostro diez hombres
de a caballo para que guardasen los montes e terminos de la dicha çibdad720.
En el testamento de otro miembro de la tercera generación se localiza una nueva y
rápida referencia a las relaciones entre Francisco y sus parientes. En efecto, Pedro Arias de
Ávila, gobernador del Darién (también hijo de Pedro Arias, pero heredero de su tío el obispo
don Juan), estableció en su testamento de 1514 que fueran bienes del mayorazgo que él estaba
organizando, las costas del pleito de sus abuelos por las que tenía que pagar Juan Arias de
Ávila, su hermano y futuro conde de Puñonrostro, 1.000 ducados, a lo que estaba obligado
por una Scriptura que contra él tengo, la cual se allará en las Scripturas de mi hacienda de
lo cual es testigo el señor Francisco Arias, mi primo, Regidor de Segovia, que tubo la dicha
scriptura y me la dió721. Así parece que Pedrarias heredó de su tío el obispo, no sólo
determinados bienes, sino también la asistencia de Francisco en diversos asuntos, como se
puede comprobar por la declaración en 1519 que antes hemos visto: se pagaron los diezmos
que debía abonar el prelado mientras este vivió, que fue cuando Francisco estuvo al frente de
sus bienes; ahora bien, como de otras épocas posteriores no menciona nada, ya no debió de
llevar las cuentas. Del testamento del gobernador del Darién destaca también la mención a
Francisco como mi primo, es decir, reconoce un parentesco que deja en un ambiguo grado.
Francisco también tuvo relaciones con la cuarta generación: En 17 de diciembre de
720
A.M.Sg., Leg. 454, 1505, abril, 7 y 21, el día 7 recibió el encargo, el día 8 asistió a la reunión del concejo y
su presencia no se documenta hasta los días 16 y 18, pagándosele el viaje el 21, 124 mrs. por cada día de los
ocho de la yda.
721 ÁLVAREZ RUBIANO, P., Pedrarias Dávila. Contribución al estudio de la figura del “gran justador”,
Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua, (citado: Pedrarias), p. 712.
221
1515 figura como regidor del linaje de Fernán García en la toma de posesión del regimiento
de Juan Arias Girón, hijo de Juan Arias de Ávila, futuro conde de Puñonrostro 722. Igualmente,
fue testigo el 5 de abril de 1529 de la toma de posesión de Diego Arias de Ávila, hijo de
Pedrarias el gobernador en América, de un regimiento en la ciudad de Segovia723.
2.3.2. Francisco Arias, fundador de su propio linaje.
Hay que destacar que Francisco mantuvo el apellido Arias de Ávila a pesar de los
problemas que la Inquisición estaba ocasionando a la rama de Diego; esto puede considerarse
una prueba de que los ataques no iban dirigidos a esta rama de la extensa familia. Igualmente,
mantuvo los emblemas heráldicos que eran idénticos a los del Contador mayor. Todo esto se
puede apreciar en la documentación que ha llegado a nuestros días.
En el siglo XVII se guardaba memoria de él en Segovia: había fundado el mayorazgo
de Laguna Rodrigo y se había casado con doña Inés de Espinar, otorgando testamento hacia el
año 1525; también se recordó que el obispo don Juan Arias de Ávila le hizo una donación de
15.000 mrs. en sus últimas voluntades; incluso, se decía que en el testamento de Francisco se
mencionan sus casas principales en la parroquia segoviana de San Facundo 724.
Las últimas voluntades de Francisco han llegado incompletas a nuestros días y en dos
fragmentos, uno de los cuales fue dado a conocer por J. de Vera que así documentó el
otorgamiento de las mismas en 5 de octubre de 1525, ante el escribano Francisco de Valera, y
su apertura en 24 de febrero de 1529725. Este autor utilizó una copia que se custodia en el
archivo parroquial de San Martín, estando dedicada a las cláusulas de fundación de una
capellanía que el testador iba a establecer en su capilla en ese templo 726. En el archivo de los
condes de Puñonrostro se conserva una copia sin autorizar que reproduce otra parte, aquella
donde distribuye los bienes terrenales, datándolo en 14 de febrero de 1529 y especificando
que le falta la suscripción del escribano 727.
Francisco Arias, que se identifica como regidor de la ciudad de Segovia e hijo de
Francisco Arias también regidor, afirma que está enfermo y otorga su testamento adentro en
las casas de mi morada que son en la dicha ciudad a la colazion de San Fagun a 5 de octubre
de 1525. Según el texto, el mismo testador abrió sus voluntades sin la solepnidad de derecho
ante Francisco de Valera a 14 de febrero de 1529 y se reafirmó en él. Lamentablemente, el
722
A.C.P., B-4 a, 1515, noviembre, 22. Oropesa, nombramiento por Juana I. La toma de posesión se hizo a 17
de diciembre de ese año.
723 A.C.P., B-4b, 1529, marzo, 18. Toledo. La posesión fue a 5 de abril de ese mismo año.
724 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, pp. 272-3 y 275, y para la familia Espinar. Ibidem, II, pp.
62-4.
725 VERA, J., Piedras de Segovia, p. 557.
726 A.P.San Martín, Libro de becerro antiguo, nº 36, fol. 230. Esta copia se sacó en 1629.
727 A.C.P., PU 122-13, 1529, febrero, 14. Segovia.
222
original no ha podido ser localizado 728.
A) El matrimonio documentado del testador.
En el testamento se menciona a la esposa, Inés del Espinar, hija del doctor Sancho
García del Espinar y de su mujer Ana Daza, de quien se ha dicho que estaba emparentada con
Juan de Aza, colaborador de Pacheco en 1467, lo que estaría muy relacionado con la
observación que hace Mª Asenjo de que este matrimonio ordenase hacer una capilla de
enterramiento en el monasterio del Parral de Segovia por vínculos a Villena, que estaba
enterrado allí. Hay que tener en cuenta la sospecha de que la familia Espinar era descendiente
de conversos, con lo que estaríamos nuevamente ante un matrimonio entre personas de cuyos
antepasados se piensa que fueron judíos y que se entierran además bajo la protección de la
orden de los Jerónimos729.
Cuando Francisco e Inés casaron a su hijo, también llamado Francisco, le obligaron a
firmar un documento por el cual el futuro de Inés quedaba en cierto modo asegurado con la
cantidad de 100.000 mrs, que ella, después de sus días, dejaría al hijo que quisiera. Francisco
finaliza su testamento con el ruego a su mujer de que aceptara lo establecido por él, añadiendo
declaro que no es mi voluntad de perjudicar a la dicha mi mujer de su derecho en su vida en
alguna cosa. En el mismo sentido, pide a sus hijos que se contenten con lo establecido y estén
en paz, pero si no quisieren que fuera así, ordena que fuesen abonados a su mujer la dote, las
arras y la mitad de todos los bienes que durante el matrimonio habían adquirido730.
B) El orden en la sucesión de su rama del linaje y continuidad biológica.
Como se ha podido apreciar, las partes del documento que han llegado a nosotros
tienen una gran relevancia porque suponen la estructuración de la rama familiar de Francisco
Arias y porque dan a conocer de manera documental el nombre de sus hijos y herederos731:
- Francisco Arias, casado con Juana de Contreras, quien heredaría cuando muriese su
madre el mayorazgo constituido por su padre y su regimiento en la ciudad de Segovia.
- Fernán Arias o Hernandarias, que es como suele figurar en la documentación
segoviana del siglo XVI. Estaba designado por su padre como sucesor en el caso de
728
A.P.San Martín, Libro de becerro antiguo, nº 36, fol. 230.
VERA, J., “Piedras de Segovia”, pp. 308 y 557. ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia, pp. 77,
85 y 96 ofrece información sobre Sancho García del Espinar, la noticia sobre el matrimonio de su hija Inés con
Francisco Arias de Ávila ya había sido publicada, como ya hemos visto, por LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario
de Segovia, II, pp. 62-4; las vinculaciones de la familia Espinar con prácticas judías están en I, pp. 292 y ss.
ASENJO GONZÁLEZ, M., Segovia, p. 381 documenta la fundación de una capilla por parte del doctor del
Espinar en el Parral, por lo que deduce que este personaje no era partidario de los Moya; esta misma autora en
las pp. 684-8, aporta las habilitaciones de varios miembros de una familia Espinar que vivía en Riaza (Segovia).
730 A.C.P., PU 122-13, 1529, febrero, 14. Segovia y A.P.San Martín, Libro de becerro antiguo, nº 36, fol. 230.
731 A.C.P., PU 122-13, 1529, febrero, 14. Segovia.
729
223
fallecimiento del primogénito 732.
- De Sancho García sólo conocemos el nombre.
- Diego Arias Dávila fue vecino y abogado de la ciudad de Segovia; en su testamento
de 1595 ordenó que mi cuerpo sea sepultado en la yglesia de San Martin en la capilla de mis
padres e passado asta que aya otra capilla o enterramiento donde se trasladen mis
guessos733.
- De las hijas, doña Juana y doña Sancha sólo conocemos el nombre.
Con ello, se pone de manifiesto que Francisco Arias había organizado la continuidad
de la primacía del varón mayor legítimo sobre el resto de la familia.
Los datos relacionados con los albaceas resultan de interés en este punto. Francisco
estableció que fuesen sus testamentarios doña Inés del Espinar y los padres jerónimos del
monasterio de Nuestra Señora del Parral fray Iñigo de Vitoria, vicario del mismo, confesor del
testador, y fray Alonso del Espinar, es decir, encomienda el cumplimiento de las cláusulas a
personas de su círculo más privado: mujer, confesor y, pudiera ser, un hermano o familiar de
doña Inés o quizá su propio hijo segundón, quizá confiando, como ya se ha probado en otras
familias de la época, en que los religiosos procederían de manera intachable en el
cumplimiento de sus últimas voluntades, actitud que, lamentablemente, no podemos conocer
en este caso734. La vinculación a los Jerónimos está relacionada, sin duda, con esa capilla
donde estaban enterrados los padres de doña Inés del Espinar y, puede ser, con una cierta
unión con el linaje Pacheco. Pero hay en estos testamentarios un dato de interés, ya que la
primera testamentaria es la mujer, no el hijo primogénito que iba a heredar todo, lo que si
puede ser indicativo de una gran unión entre los esposos y, pudiera ser, de la minoría de edad
de los herederos.
C) La sucesión en los bienes.
El fragmento de testamento que se conserva en el archivo de Puñonrostro ofrece
732
Quizá Hernando, segundón de Francisco e Inés, naciera sobre 1510 y esto nos vuelve a llevar a que el
segundo Francisco y su mujer doña Inés del Espinar se casaron en los primeros años del siglo XVI, ya que
parece que su último hijo, Diego, pudo nacer sobre 1526 e hizo testamento el 19 de marzo de 1595, documento
que se abrió a los cuatro días de otorgarse, el día 23. LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, V, p. 241,
según la documentación que publica este autor en 26 de septiembre de 1583 Beatriz Ruiz de Contreras, mujer de
Hernandarias, tenía 70 años, es decir, nació aproximadamente en el año 1513, con lo que la ley le impediría
casarse hasta 1527, cuando tuviera 14 años; por todo ello parece lógico que contrajera matrimonio sobre 1530.
A.H.P.Sg., prot. 73, ante Manuel Ruescas, fol. 524, 1549, abril, 4. Segovia, el hijo mayor de Hernando y Beatriz,
Francisco Arias, estaba de estudiante en Salamanca.
733 A.P.San Martín (Segovia), Libro de becerro antiguo, nº 36, fol. 231, 19 de marzo de 1595, Segovia; el
testamento fue abierto a 23 de marzo de 1595. LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, V, p. 241, según la
documentación que publica este autor en 26 de septiembre de 1583 Diego Arias Dávila, hijo del segundo
Francisco, tenía 60 años, con lo que debió nacer sobre 1526.
734 MONTERO TEJADA, R. Mª, Nobleza y sociedad en Castilla: El linaje Manrique (siglos XIV-XVI), pp. 313
y 314.
224
varias noticias jugosas en relación con la organización de la familia 735; la primera de ellas es
que nunca aparece la palabra casa, siendo así como si Francisco no tuviera este concepto, a
pesar de la estructura exterior que da a su rama familiar con una casa principal en la parroquia
de San Facundo, una capilla de enterramiento y unos emblemas heráldicos definidos.
En segundo lugar, Francisco Arias declara que él y su mujer, doña Inés del Espinar,
desposamos a Francisco Arias, mi hijo, con doña Juana de Contreras; son unas palabras muy
significativas de la poca libertad de elección que tuvo el tercer Francisco a la hora de buscar
su cónyuge, tal y como era frecuente en aquél momento. Existió una escritura de casamiento
que se realizó ante el escribano público de Segovia Diego de Salvatierra, que no he podido
localizar en el archivo histórico provincial de Segovia, donde se obligaron los padres del
contrayente a dejarle el tercio y el remanente del quinto -es decir, una vez pagados los
legados, mandas pías y cumplimiento de mi anima-, señalándoselos en ciertos bienes que
figuraban en aquel documento con los vinculos y sumisiones que le pusiesemos; así pues,
Francisco ahora se los deja por bia de maiorazgo. A cambio el tercer Francisco se obligó a
pagar a su madre zien mill mrs por el agrabio que la dicha mi mujer reszibia en la dicha
mejora, que según la voluntad de su marido, lo que permite suponer que en los bienes que iba
a heredar el joven estaban incluidos los que la madre había percibido con motivo de su propia
boda y que por esa razón sólo la pertenecían a ella. También le fueron proporcionados a lo
largo de su vida al hijo mayor bienes para su sustentazion y se le prometió, cuando se casó, el
regimiento de Segovia, con lo que en el testamento de Francisco, padre, se dice que, en virtud
de la facultad regia que para eso le había sido dada, lo dejaba a su hijo homónimo, pero si éste
fallesziere en mi bida, lo obtendría el segundo, Hernando. En este punto no se puede por
menos que recordar la facultad que tenía para renunciar el oficio en cualquier persona, aunque
fuese menor de 10 años, lo que podría indicar, aparte de lo que opinó Mª Asenjo, que algunos
de sus hijos tenían menos de esa edad en 1506; hay que tener en cuenta que en ese año la
peste asolaba la ciudad y que la primera mención a su primogénito y homónimo se encuentra
en 1511736.
El texto no enumera los bienes transferidos por el testador, pero si permite conocer
las disposiciones que se impusieron: sucesión por varonía, primogenitura y legitimidad con la
condición de que el heredero se llame Francisco Arias e traiga las armas del dicho linaje737;
recepción de los bienes tras el fallecimiento de doña Inés del Espinar, quien recibiría los
100.000 mrs aportados al matrimonio, que podrían se legados libremente al hijo que ella
dispusiera; traspaso del regimiento de Segovia en su hijo mayor homónimo, como le fue
prometido cuando se casó con doña Juana de Contreras y, por último, reparto de bienes
735
A.C.P., PU 122-13, 1529, febrero, 14. Segovia.
A.H.P.Sg., prot. 546, ante Juan Fernández Valera, fol. 128, 1511, julio, 30. Segovia, el tercer Francisco fue
testigo en un documento económico de su padre.
737 A.C.P., PU 122-13, 1529, febrero, 14. Segovia.
736
225
muebles y raíces a partes iguales entre los hijos arriba citados, una vez sacada la mejora.
C) Las casas principales.
En 1668 fueron descritas de la siguiente manera:
Tiene esta casa puerta de arco, y en lo alto tres balcones de hierro y tres rejas
debajo labradas a lo antiguo, y entrando por la puerta hay un zaguán grande,
y después un patio que se sostiene de ocho postes de piedra, y en las cornisas
de las cuatro esquinas hay cuatro escudos, dos con las armas de los Arias, que
son Cruz, Aguila y Castillo, y los otros dos tienen por armas: León, Cruz y
Arbol, y un río, y encima un Castillo, Armas de los Espinar738.
J. de Vera dice que esta casa se asomaría a la actual plaza de San Facundo y que fue
hecha en los primeros años del siglo XVI, según figura en el testamento de Francisco Arias 739.
Los escudos dejaban muy claro quienes levantaron la casa y, por tanto, identificaban
claramente a quien tenía la fuerza económica y social suficiente como para erigir un símbolo
externo, unas casas principales, que pudiera ser rápidamente asociado por las personas que lo
vieran a las pertenencias de una familia en concreto.
Pudieron formar parte de las casas principales, o al menos fueron de su entorno, las
casas que Francisco Arias Dávila compró en junio de 1527, que daban a la plazuela de las
Arquetas, hoy de la reina doña Juana, como ya se vio 740.
D) Capilla de enterramiento en la iglesia de San Martín.
Esta capilla tiene un significado especial dentro del linaje Arias Dávila, ya que
aunque desconozcamos muchas cosas acerca de los primeros momentos en que fue vinculada
a los primeros Arias de Ávila, es la única que en la actualidad se conserva como tal de las que
tuvo la familia en la ciudad de Segovia. Incluso, puede ser el lugar de reposo de los restos de
aquellos primeros fundadores741.
D.1) La capilla en San Martín y la segunda fundación.
J. de Vera documentó la fundación de una capilla en la iglesia de San Martín para
enterramiento de Francisco Arias y de sus descendientes en la de Nuestra Señora del Racimo,
donde se celebraría una misa diaria y dos fiestas anuales; el patrón de dicha capilla sería su
hijo el licenciado Diego Arias, abogado, que en su testamento de 1595 se ordenó enterrar en
738
LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 275.
VERA, J., “Piedras de Segovia”, p. 557.
740 A.H.P.Sg., J-4063, Principios siglo XVI. Entre los días 7 y 19 de junio de 1527 se produjo el traspaso de
unas casas que daban a la plazuela de las Arquetas, hoy de la reina doña Juana, a Francisco Arias de Ávila;
dichas casas eran del convento de Santa Isabel y tenían un censo anual de 800 mrs y 2 gallinas; el traspaso que se
hizo por ese censo fue de más 33.000 mrs libres de alcabala.
741 MARQUÉS DE LOZOYA, “Los sepulcros de los Arias Dávila”, p. 67, dice que los restos recogidos en la
capilla del Hospital de Peregrinos fueron depositados en esta capilla en la iglesia de San Martín.
739
226
la capilla que en dicha iglesia tienen mis padres, fundando dos capellanías742.
Pero la fundación plantea una duda, ya que la capilla había sido adquirida por el
primer Francisco Arias en 1463; parece, por tanto, que hablamos de una refundación y,
consecuentemente, de una reorganización de la misma. Otro dato de gran interés reside en el
hecho de que el primer Francisco diera para la fábrica de la iglesia la sepultura con una piedra
puesta toledana que estaba debajo de la dicha capilla, es decir, en la cripta; todo esto es
importante porque el abogado Diego Arias dijo que quería ser enterrado en la capilla de sus
padres, no en la de su abuelo que era donde estaban sus padres o en la de sus antepasados,
como ocurre en tantos otros personajes de su época, sino que identifica capilla, es decir,
símbolo de su linaje, con sus progenitores directos como organizadores del mismo.
Sin embargo, ya en vida del dicho Diego, a lo largo del siglo XVI, el aspecto físico
de la capilla, visto por todos cuantos entrasen en la iglesia, debía ser como el de ahora en lo
que a nosotros interesa, es decir, tenía dos enterramientos, uno a cada lado del ábside, ambos
casi idénticos salvo por la inscripción que identifica a quienes allí reposan: el primer
Francisco Arias y Juana Rodríguez, según la lápida, mujer de Diego Arias de Ávila, contador
mayor; si era cuñada del Francisco que le acompaña, cabe preguntarse de nuevo cuál es la
razón incomprensible de que ella esté enterrada en una capilla familiar que no la corresponde
y, sobre todo, en un lugar destacadísimo, no en la cripta donde están los demás, sino en el
lugar que tenía que corresponder a la mujer del primer Francisco o al segundo Francisco
como refundador, pero no a una señora que, según la lápida, estaba vinculada al fundador de
la rama más importante de los Arias, cuya familia directa se enterraba en la capilla mayor del
convento de Nuestra Señora de la Merced. El aspecto físico que conocemos ahora está
atestiguado desde 1668, dos siglos más tarde de la compra de la capilla.
D.2) La fundación de la capellanía en la capilla familiar.
Francisco Arias, el Joven, no olvidó asumir otra de las señas externas que la nobleza
poseía en aquel momento: poseer una capellanía sobre la capilla que había recibido de sus
padres743.
En este fragmento de las últimas voluntades de Francisco se recoge la orden de que
se comprasen del quinto de sus bienes 7.000 mrs de juro y fueran aplicadas a la capilla de
Francisco Arias, mi señor padre, que dexo en la iglesia de San Martin de esta ciudad para
que fuese dicha una misa diaria y celebradas las fiestas de la Asunción de Nuestra Señora en
agosto y de San Bartolomé, las quales dichas fiestas celebraban e mandaron celebrar los
742
VERA, J., Piedras de Segovia, p. 308. J. de Vera recuerda que D. de Colmenares ya dijo en el siglo XVII que
Diego no fue más que bachiller. Diego Arias fue un hombre de gran prestigio en la Segovia del XVI, que asumió
funciones también importantes dentro de su familia, como por ejemplo hacerse cargo de la curaduría de Sancho
García del Espinar, hijo del doctor del Espinar, en cuyo nombre estableció un cense con varios vecinos de Navas
de Riofrío, según A.H.P.Sg., prot. 75, ante Manuel de Ruescas, fols. 1-4, 1551, abril, 14. Segovia.
743 A.P.San Martín, Libro de becerro antiguo, nº 36, fol. 230. Esta copia se sacó en 1629.
227
dichos mis padres; además de los 7.000 mrs se tenían que dar doce fanegas de trigo y otras
dos para Todos los Santos, poniéndose una de estas últimas en pan cocido o trigo y con lo que
valiere la otra fanega fuese ofrecido vino, de manera que se aplicasen a la capellanía 14
fanegas de pan y 7.000 mrs. Hasta que fuesen comprados el censo y las fanegas, es decir,
quedase dotada la capellanía, se iría pagando de sus bienes.
El testador ordenó que el patrón para poner capellán idóneo y quitarle cuando viere
que cumplía, sería su hijo Francisco Arias y después de él quien sucediere en la mejora que
dicho testador hacía a ese hijo; si éste falleciera sin hijos, sería patrón Hernandarias, hijo
segundo, y después de él su hijo mayor, y de ahí en adelante como quedaba establecido en la
mejora para Francisco Arias, de manera que la mejora, nombre y patronazgo siempre esten
juntos. La capellanía sería para Antonio García, mi capellan, durante toda su vida. Después
comenzaron las cláusulas destinadas a tratar de impedir que su voluntad fuese ignorada y por
ello añadió que si se entrometiera algún eclesiástico en la capellanía y se perdiera el nombre y
la memoria del que la instituyo y los beneficios espirituales que mandaba hacer, los bienes
volverían a su hijo Francisco Arias y de ahí en adelante a los otros en que cayera la mejora,
que lo distribuirán en misas y obras pias por mis padres e mi anima e de mi muger todo lo
que rentare la dicha capellania; como otra medida nombró al padre prior del Parral que fuera
en ese momento o en otros posteriores, para que pudiese tomar cuenta particular sobre ello y
obligar a que su voluntad fuese cumplida.
D.3) La capilla en San Martín y la confusión de fundador.
La historia de la capilla hasta nuestros días ha determinado que numerosos autores
mantengan incluso a finales del siglo XX que dicha capilla fue fundada por el contador Diego
Arias para su entierro, el de su esposa y el de los posibles hijos, en esa zona de la ciudad que
estaba empezando a ser uno de los preferidos por la aristocracia urbana segoviana, y que no
estaba muy lejos de la judería744.
La iglesia de San Martín está situada en plena vía del itinerario a seguir desde la
puerta del mismo nombre, considerada la principal de Segovia al ser en la que tenían lugar las
ceremonias de las entradas de los reyes a la ciudad, hasta la plaza de San Miguel y desde allí
hasta el Alcázar y la Catedral antigua. De esta manera, no sólo el templo, también la capilla
de los Arias en esa parroquia, que desde 1525 se conoce como de Nuestra Señora del Racimo,
tenía un gran prestigio social puesto que en ella se reunían los quiñoneros para distribuir sus
rentas y para admitir a los nuevos miembros el primer domingo de Pascua, lo que estuvo
realizándose, al menos, hasta 1751745. Recordemos que en dicha capilla también se reunía la
744
RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., “Religiosidad y práctica cristiana en la familia Arias de Ávila”, pp. 106-7.
VERA, J. de, “El Quiñón de San Martín, de Segovia”, p. 107 y SAN CRISTOBAL, S. y ARNÁEZ, E., La
parroquia de San Martín de Segovia. Su “Historia” y su “Arte”, pp. 19 y 54, estos autores dicen que cuando la
capilla pasó a don Juan Manuel Bravo de Mendoza, éste amplió la dotación y además donó unas imágenes: un
Cristo yacente, una Inmaculada y otros objetos.
745
228
cofradía del Moyo, en cuyos documentos se leía Juntos en la Capilla de Diego Arias746.
Ya se ha visto cómo el 5 de octubre de 1525 está fechado el testamento de Francisco
Arias en el que ordenó la fundación de la capellanía en la capilla de su enterramiento y el de
sus sucesores; más tarde, el 19 de marzo de 1595, su hijo más pequeño, Diego Arias, se
mandó enterrar allí, fundó dos capellanías y estableció el patronazgo de su fundación en los
testamentarios que estableció 747. La coincidencia onomástica entre Diego, el contador mayor,
y Diego, el abogado de la ciudad de Segovia, fundador del segoviano convento de la
Concepción Francisca, que hoy se conoce como las Peraltas, ha sido la causante de
numerosas confusiones a lo largo del tiempo.
La capilla en San Martín pasó a tener otros titulares cuando se extinguió la rama
masculina del linaje y pasó a doña Catalina Arias de Contreras, hija de Hernando y de doña
Beatriz Ruiz de Contreras, y casada con don Juan Bravo de Mendoza; fue madre de don Luis
Marcelo Bravo de Mendoza, bautizado en esa parroquia a 6 de febrero de 1596; este último
murió el 13 de agosto de 1678 en sus casas fronteras al Puerco y fue enterrado en San Martín
esa misma tarde, en la que también se había abierto su testamento donde se lee en la capilla
de los Arias que esta al lado del Evangelio y es mia propia por haber sucedido en el
mayoradgo de los Arias Davila748. Este titular ordenó en su testamento que para Nuestra
Señora del Racimo que esta en la dicha mi capilla de los Arias Davila se agan unas cortinas
y para el altar un frontal de la tela749; con ello parece que dejó su huella en esta capilla de
enterramiento que recibió como herencia materna. Pero, sobre todo, hay varios datos muy
interesantes, por una parte, que viviera en las casas de enfrente del Puerco, que parece que son
las compradas por el primer Francisco Arias para entregar a la iglesia de San Martín a cambio
de la capilla de enterramiento, situación que la documentación consultada no aclara; por otra,
esa asimilación que se hace a los Arias Dávila como una especie de invocación de apellido de
prestigio. Tengamos en cuenta que estamos en 1678 y que diez años antes hemos visto cómo
para hacer una información genealógica se visitó la capilla de San Martín y ya entonces se
ofreció la versión de capilla comprada por Diego Arias, denominado origen de la casa de
Puñonrostro; no olvidemos tampoco que en aquel momento se recordó que no era el Contador
746
LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 274. Del mismo autor“Actos positivos e indicios de
nobleza e hidalguía, con que se pretendía justificar en nuestra ciudad y provincia dichas calidades, en los que
deseaban ingresar en las órdenes militares de caballería”, p. 360, documenta como en Segovia se consideraba un
acto positivo de pertenencia a la nobleza ser cofrade de la Cofradía del Moyo, de la iglesia parroquial de San
Martín, formada únicamente por 16 cofrades nobles, fundada en el siglo XV. Sin duda estas dos noticias son
muy interesantes pero carecen de una referencia fundamental, el tiempo, ya que no se especifica cuando
sucedían.
747 VERA, J. de, Piedras de Segovia, p. 308.
748 VERA, J. de, Piedras de Segovia, p. 271, documenta perfectamente estos pasos y añade más información
sobre estas personas.
749 A.H.P.Sg., prot. 1777, ante Claudio Fuentes, fol. 408, el testamento se otorgó a 20 de abril de 1678 en
Segovia.
229
a quien se referían los documentos750.
Los textos posteriores relacionados con la capilla no hacen más que mencionar los
nombres de los fundadores de capellanías para asuntos económicos: en 1709 y 1735 hay un
censo contra el concejo y vecinos de Canencia, en el Valle de Lozoya, a favor de la capellanía
de Diego Arias; el catastro del marqués de la Ensenada nos informa sobre las propiedades de
las capellanías que fundaron Francisco Arias y doña Mariana del Sello, de tres misas cantadas
y veinticuatro rezadas, y la de Diego Arias Dávila 751. Doña Mariana del Sello fue la segunda
mujer de don Luis Marcelo Bravo de Mendoza, heredero de dicha capilla. Después en 1795
encontramos varios censos a favor de las capellanías de Diego y Francisco Arias primero
juntas, como si fueran una sola, y después otros específicos de la fundada por Francisco 752.
El siglo XIX ofrece los datos de las ya fusionadas capellanías en una que fundo don
Diego y don Francisco de Arias: desde 1808 a consecuencia de lo mandado por el señor
comisionado regio se venden las propiedades de la capellanía laical que nos ocupa y así se
procede con una casa cuyo rastro se sigue muy bien hasta 1878, cuando de ella se dice que
estaba en Segovia en la calle del Serafín, nº 2, parroquia de la Santísima Trinidad y fue
vendida al Ayuntamiento de Segovia por 1.000 pesetas753. Esta casa fue propiedad de la
capellanía de Diego Arias y como tal figura en el catastro de Ensenada; estaba situada al poco
de salir de la plaza de la Rubia hacia la de Los Huertos, pero en la actualidad podemos pasar
sobre parte de su antiguo solar ya que es una de las que Joaquín Odriozola, arquitecto
municipal en el siglo XIX, ordenó demoler poco tiempo después de su compra por el
Ayuntamiento para conseguir la alineación de calles desde la Plaza Mayor hasta San
Agustín754.
3. Juana Rodríguez, figura femenina vinculada al Contador.
750
LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, pp. 274 y 299.
1167, 1709, agosto, 20. Segovia y 1164-32, 1735, y A.H.P.Sg, Catastro de Ensenada., nº 9, fols.
293-6 y 365-7.
752A.H.P.Sg., prot. 3288, ante Picatoste, fols. 366-372, 1795, marzo, 21. Segovia, el censo fue impuesto por la
Real Hacienda por 1500 reales de vellón de principal en favor de las capellanías fundadas por ambos; Ibidem,
fols. 196-202 y 203-209, ambas en 1795, julio, 14. Segovia, los censos fueron para la de Francisco Arias, por
importes de 4.200 y 732 reales de vellón respectivamente.
753A.M.Sg., 1196-20, 1809, mayo, 18. Segovia, e ibidem, XX-529-11, 1875, octubre, 22. Segovia. Las ventas se
sucedieron rápidamente: en 30 de enero de 1808 fue comprada por Hilario Berot y Benita López, su mujer,
(4.100 reales); en 18 de diciembre de 1819 López vendió a Alejo Fernández; en 13 de enero de 1820 Fernández
vendió a Valentina Campos, que nombró heredera universal a doña Manuela Campos el 24 de agosto de 1847 en
Madrid; así pasó a poder de ella y de su marido Rafael Agudo, que la vendió por 4.400 reales de vellón el 30 de
agosto de 1855 a don Mariano Quintanilla Victores y a su esposa doña Mª Josefa Martínez, quienes la venden a
su hijo don Mariano Quintanilla y Martínez el 22 de octubre de 1875, que la vendió al Ayuntamiento de Segovia
el 28 de septiembre de 1878 por 1.000 pesetas.
754 GARCÍA, J. I., y GARCÍA, L. M., Joaquin Odriozola y Grimaud, pp. 45-9, documentan la obra de dicho
arquitecto en Segovia y entre ella las alineaciones de calles con el fin de modernizar la estructura medieval de la
ciudad.
751A.M.Sg.,
230
A la figura de Francisco Arias está irremediablemente unida la de Juana Rodríguez,
ya que existe en la capilla de esa rama familiar la lápida de una señora con ese nombre.
Es preciso volver al Contador mayor, ya que en un momento impreciso Diego Arias
estableció su propia familia y en este punto comienzan también las incógnitas. Hasta ahora se
había escrito que Diego contrajo a lo largo de su vida tres matrimonios, siendo sus mujeres,
por este orden, Juana Rodríguez, Elvira González de Ávila y doña María Palomeque 755.
En los años centrales del siglo XX dos autores llamaron la atención sobre la
enigmática señora. En 1944 P. Álvarez Rubiano publicó una transcripción del epitafio de la
lápida de Juana Rodríguez existente en una capilla de la iglesia de San Martín, según había
sido leído por el marqués de Lozoya, y en 1950 fue J. de Vera quien publicó otra, como se
verá más adelante756. En 1985 yo misma seguí el criterio de la historiografía, recogí las
publicaciones hasta el momento y aporté nueva documentación en el caso de Elvira y de doña
María; supuse entonces que un primer matrimonio sin hijos con Juana hizo pensar al Contador
en un cambio de capilla sepulcral en 1437 757. En 1998 Mª del P. Rábade Obradó continuó en
esta opinión758.
3.1. La sepultura de Juana Rodríguez.
Existe un sepulcro en la iglesia de San Martín de Segovia en el lado de la Epístola de
la capilla absidal izquierda que está cubierto de losas de pizarra, adosado a la pared y cobijado
bajo un arcosolio, en cuyo frontal y cubierta aparecen emblemas heráldicos de Diego Arias de
Ávila con una inscripción que el 6 de enero de 1668 se leyó así:
SEPULTURA DE JUANA RODRIGUEZ, MUJER DE DIEGO ARIAS DE
AVILA CONTADOR DEL MUI ALTO SEÑOR PRINCIPE DON ENRIQUE Y
DEL MUI ALTO REY DON JUAN DE CASTILLA, E DE SU CONSEJO E
SECRETARIO DEL SEÑOR REY, E REXIDOR DE ESTA ZIUDAD759.
Se ha dicho que era la primera mujer de Diego, de la cual dicen que era portuguesa,
oriunda de Zamora, y que de ella tomó el Contador apellido y armas, incluso se ha pensado
sobre el arcosolio frontero que quizá el Contador lo destinase para su tumba, según las letras
interpretadas en la actualidad760.
No obstante, dada la carencia de otros datos acerca de la identidad de Juana
755
CANTERA BURGOS, F., Pedrarias Dávila y Cota, capitán general y gobernador de Castilla del Oro y
Nicaragua: sus antecedentes judíos, (citado: Pedrarias Dávila y Cota), pp. 14 y 15.
756 ÁLVAREZ RUBIANO, P., Pedrarias, pp. 37-8. VERA, J. de, “Piedras de Segovia”, p. 307.
757 CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Diego Arias Dávila”, pp. 479-481.
758 RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., “Religiosidad y práctica cristiana en la familia Arias de Ávila”, pp. 205206.
759 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, pp. 273-275.
760 CONTRERAS Y LÓPEZ DE AYALA, D., “La Parroquia de San Martín de Segovia”, p. 186.
231
Rodríguez, esta lápida plantea incógnitas sin solución por el momento 761.
En la sepultura ya muy deteriorada que está situada enfrente de ella en la capilla, se
leía en esa misma fecha:
SEPULTURA DE FRANco...MAYORDOMO DEL MUY ALTO E PODEROSO
SR. DON ENRIQUE, PRINCIPE...E SU SECRETARIO DE EL SR. REY, E
DHO SEÑOR PRINCIPE, E REXIDOR DE SEGOVIA762.
Con la lectura de este segundo texto queda claro que la lápida no pertenecía a Diego,
aunque plantea problemas que sea de Francisco Arias, a quien Mª del P. Rábade Obradó hace
hijo de Diego763. Si fuese hijo del Contador quien descansa en la iglesia de San Martín y
teniendo en cuenta que son dos sepulturas en la pared las que Diego pretendía hacer en 1436
en una capilla del convento de Santa María de la Merced 764, parece posible que al hacer el
cambio de una capilla lateral a la mayor, como hizo el Contador, a éste no le interesase
continuar con esas lápidas una vez fundado el mayorazgo y las pasase a San Martín, pero ni
las fechas ni las propiedades coinciden:
- Sobre 1430 debieron casarse Diego y Elvira, según puede deducirse de la
documentación765; es decir, si Juana hubiera sido la primera mujer del Contador, tenía que
haberse unido a él en la década de los veinte y eso llenaría el vacío de esos años que genera el
proceso inquisitorial como fuente de información, pero, según esa misma fuente, Elvira se
convirtió teniendo pocos años, cuando predicó fray Vicente Ferrer quizá en Segovia y, por
tanto, en 1411, casándose a los 18 con un Diego de más o menos su edad, situación que no
deja tiempo al Contador para un primer matrimonio. Según dicho proceso, Elvira fue la
primera mujer 766. Éste sería el planteamiento si siguiéramos las acusaciones del proceso
inquisitorial.
- En 1437 Diego compró una capilla del convento de Santa María de la Merced para
enterrar junto a él a su mujer, de la que no se da el nombre, y a sus hijos 767; aunque no figure
el nombre de Elvira, las fechas de nacimiento de los hijos de Diego hacen que sólo pueda ser
ella quien fuese la esposa en ese momento. Por otro lado, no se mencionan matrimonios
anteriores.
- Los cargos que figuran en la lápida de Juana no los tuvo Diego hasta después, al
menos, de la segunda mitad de la década de los treinta de ese siglo y se ampliaron al subir al
761
Ver en el capítulo dedicado a las señas de identidad del linaje, el apartado referido a las sepulturas de los
Arias.
762 LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 274.
763 RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, p. 111.
764 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 456.
765 Ver capítulo I.
766 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (5) se bió a la dicha primera muger de Diego Arias,
madre del obispo.
767 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 455-462.
232
trono Enrique IV en 1454. Nuevamente entramos en un segmento temporal en que la figura
del contador sólo podía estar vinculada legítimamente a Elvira González.
- El escudo que aparece en las lápidas de los enterramientos en San Martín, está
descrito en el documento de mayorazgo de 1462, aunque figure en un privilegio de 1454 768.
- No consta desde cuando Diego Arias tenía la posesión de la capilla en San Martín,
pero sí que esa misma fue dada a Francisco Arias de Ávila el 18 de marzo de 1463769; el 5 de
octubre de 1525, ante Francisco de Valera, testaba su hijo y ordenaba la fundación de una
capellanía en dicha capilla, destinada a su enterramiento y el de sus descendientes 770. La fecha
18 de marzo de 1463 resulta muy interesante por coincidir con el fallecimiento de Elvira
González entre el 17 de febrero y el 16 de mayo de ese mismo año 771.
Junto a todas estas cuestiones hay que añadir una característica del epitafio que
resulta determinante: la inscripción está realizada por dos manos diferentes, una que ejecutó el
nombre femenino y otra que realizó la grabación del resto del texto. Esto indica que es una
lápida reaprovechada, es decir, diseñada para una persona pero con el nombre de otra, dando
corporeidad a un nombre y un apellido de los que no existe ninguna documentación.
Con todo esto pudiera ser el supuesto hermano de Diego quien ocupa la sepultura de
la izquierda, pero la de la derecha sólo sabemos que corresponde a una mujer a la que se quiso
vincular con el Contador. La lápida tuvo que labrarse con posterioridad a las fechas de
concesión de cargos, pero parece demasiado trabajo para recordar a una mujer con la que no
consta que el Contador tuviese hijos772. Hay que tener en cuenta también varias fechas de
fallecimiento: la de Elvira, como máximo en 16 de mayo de 1463; la de Francisco Arias,
según Mª del P. Rábade Obradó 773, en 1463 y la de Diego en la primera mitad de enero de
1466; dichas fechas hacen más extraña aún la sepultura, porque no se sabe cuándo se produjo
el cambio de titularidad de la lápida ni quiénes pudieron estar implicados en el mismo. En
768
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 484-5 para la descripción que se hace en 1462 y ECHAGÜE
BURGOS, J. J., La Corona y Segovia, p. 64, para la localización del dibujo.
769 RUIZ HERNANDO, J. A., El barrio de la aljama hebrea de la ciudad de Segovia, p. 43 dio a conocer parte
del documento. El texto completo en A.H.P.Sg., Marqués de Lozoya, 17/1, 1463., marzo, 18. Iglesia de San
Martín (Segovia). MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 134, conoce que la propiedad de la capilla es de
Francisco Arias y por eso supone a la mujer enterrada esposa de uno de sus hijos, Diego Arias de Ávila. Este
Diego no era hijo, sino nieto del supuesto hermano del Contador, con lo que nos alejamos demasiado en el
tiempo de la época en que don Enrique fue príncipe. Este autor lee en la lápida avisando del tremendo deterioro
en que se encontraba ya a mediados de este siglo: Aqui yace Maria (o Elvira) Rodriguez, muger de diego arias
de avila contador mayor del muy alto principe don enrrique.
770 VERA, J., “Piedras de Segovia”, p. 308. LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 272 un testigo de
una probanza nobiliaria asegura que en el testamento de Francisco se dice que su padre está enterrado ya en la
capilla.
771 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia y A.G.S., M. y P., leg. 5, fol. 30.
772 RUIZ DE CASTRO, G., Comentario sobre la primera y segunda población de Segovia, cap. 26. Este autor
casa a Diego Arias con una mujer de nombre desconocido, con la que no habría tenido descendencia.
773 RÁBADE OBRADÓ, Mª P., Una elite de poder, p. 106, sitúa la muerte de Francisco Arias de Ávila,
hermano de Diego, en 1463. De esta forma se interrelacionarían este fallecimiento y la compra de la capilla.
233
cuanto a por qué está en San Martín y desde cuándo, sólo se puede asegurar, por el momento,
la fecha de 1668 mencionada antes.
3.2. La contadora de la tierra de Arévalo.
Hace ya tiempo se publicó un dato muy interesante que podría arrojar algo de luz
sobre la enigmática Juana Rodríguez. Diego Arias tenía por dominios en la Tierra de Arévalo
dos aldeas de dicha villa que eran Aldehuela de Fuentes (después Montalvo) y Matilla, ambas
lindantes con términos de Espinosa de los Caballeros, motivo por el cual Diegarias se
expandió por las tierras de este último lugar; el hecho dio lugar a muchos problemas y textos
donde aparece una figura mencionada en 1478 en un apeo desde la Gabia arriba hasta
Aldehuela [de Fuentes] eran labranzas de la Aldehuela que siempre labraron renteros de
Catalina Rodríguez la contadora774. Inmediatamente surge la pregunta de quién es esta mujer
que recibe un sobrenombre que la une definitivamente a un contador, cargo preferido por
Diego Arias para su identificación; dicha señora además cuenta con unos renteros que
trabajan en una propiedad que el contador Diego Arias lega a su hijo primogénito en sus
últimas voluntades, donde no figura para nada Catalina Rodríguez; así mismo llama la
atención que, si bien en el testamento aparece esta propiedad, no es así en el mayorazgo de
1462, a pesar de que ya había sido comprada y que una de las diferencias entre los
documentos es la presencia en dicho mayorazgo de la esposa de Diego, Elvira González.
Cabe preguntarse si el apellido Rodríguez, por otra parte muy frecuente, establece
una relación con la mujer enterrada en la iglesia de San Martín de Segovia.
La situación se complica al localizarse en 1503 varios documentos referidos a la del
Contador, vezyna de la dicha villa de Arévalo, que había prestado diversas cantidades de
dinero (600 mrs., trigo por valor de 1.600 mrs. y trigo y centeno por 700 mrs.) a varios
vecinos de Honquilana (Valladolid, pero muy cercano a Arévalo) que no podían pagarle ni a
ella ni a otras personas, por lo que solicitaron amparo de los reyes. De esta manera surge la
duda de quién fue el famoso Contador cuya memoria pasa del siglo XV al XVI y de si era un
sobrenombre heredado por otra generación775.
La imaginación puede llevar a pensar en unos beneficios que Diego Arias de Ávila
concede a una mujer con la que tuvo una relación extramatrimonial o que es fruto de una
posible unión de este tipo; incluso se puede asociar la figura huidiza para la Historia de ese
Francisco Arias, que pudiera ser hijo del Contador, que suele confundirse con un hermano del
mismo y que compra la capilla de San Martín de Segovia justo cuando fallece la esposa legal
de Diego y se trae los restos de su madre para honrarla con un enterramiento muy digno,
774
AJO GONZÁLEZ DE RAPARIEGOS Y SÁINZ DE ZÚÑIGA, C. Mª, Historia de Ávila y su Tierra, de sus
hombres y sus instituciones por toda su geografía provincial y diocesana, XII, p. 323.
775 LUIS LÓPEZ, C., Documentación Medieval Abulense en el Registro General del Sello, XXI, pp. 59-64,
1503, octubre, 29. Segovia, docs. 20-22.
234
estableciendo allí una capilla para su propia descendencia. Por el momento no son más que
sospechas, sombras de una realidad que se nos escapa.
3.3. El tiempo externo de la figura de Juana Rodríguez.
Hay un hecho que resulta determinante para la apreciación que se puede llegar a
tener hoy en día de Juana Rodríguez. Si bien no aparece reflejada en ningún documento
localizado por ahora, podemos acercarnos a la fecha que sitúa la aparición de su sepultura.
En primer lugar y como es bien sabido, en 1463 tienen lugar dos sucesos importantes
para los Arias en general, por un lado, fallece Elvira González y, por otro, Francisco Arias
toma la posesión de una capilla en San Martín que, como ya se ha visto, tuvo justo antes
Diego Arias. Y es precisamente a partir del momento del fallecimiento de Elvira, cuando se
proyecta hacia nosotros la figura de Juana, a cuyos restos la rama de Francisco Arias otorga
un lugar de primacía en una de las representaciones físicas de la familia, la capilla funeraria.
En segundo lugar, en 1525 cuando otorga testamento Francisco Arias el Joven menciona a sus
padres como enterrados en dicha capilla, sin hacerse eco de otros enterramientos allí situados,
pero sin tampoco ordenar que se altere nada de lo físicamente existente.
Todo ello lleva a pensar, como he dicho antes, que, si se rinden honores de madre de
la familia a Juana Rodríguez, es porque ése fue su papel para todos los miembros de la rama
de Francisco Arias.
4. Arias Gonzalo.
Aún más problemática para establecer su filiación es la figura de Arias Gonzalo,
persona a quien Diego Arias de Ávila, mayorazgo de la rama masculina de los Arias, legó
200.000 mrs en 1481 para con que biva776; en el texto no se utiliza ninguna palabra que nos
aclare su vínculo, pero si no es ninguno de los hermanos de Diego, hijos de Pedro Arias, ni
ninguno de sus primos, hijos de Isabel Arias, tiene que tener un fuerte parentesco también con
la rama de Francisco, lo que por el momento no se puede concretar más. Por otro lado, no
puede ser el hijo de Pedrarias, gobernador en América, y, por tanto, sobrino de Diego, el
testador, porque el matrimonio entre sus progenitores, Pedro Arias e Isabel de Bobadilla, aún
no estaba concertado.
A finales del siglo XV, 1497, encontramos en el testamento de Juan Arias, obispo de
Segovia, un Gonzalo Arias, que sigue sin poder ser el hijo del anterior Pedrarias por la misma
razón antes aludida y porque en 1514, fecha del testamento del padre, aún no tenía quince
años.
Desconozco la relación con un Gonzalo Arias al que los reyes Isabel y Fernando
776
A.C.P., PU 122-6, 1481, julio, 20. Torrejón de Velasco.
235
concedieron el título de escribano de cámara en 1487777.
Como ya hemos visto, este nombre guarda mucha semejanza con los míticos
defensores de Zamora y recordemos que Arias Gonzalo se llamaba el padre de Diego Arias,
según la declaración de hidalguía que Enrique IV concedió al futuro contador en 1444 778.
5. Rodrigo Arias de Ávila.
Con el mismo problema de indefinición está documentado Rodrigo Arias de Ávila en
1497779.
En el testamento del prelado de 1497 figura la donación de 50.000 mrs. a Francisco
Arias de Ávila, regidor de la ciudad de Segovia, para ayuda del estudio a uno de sus hijos,
cantidad idéntica que otorga para el mismo fin a Luis de Velliza, diciendo que no puede hacer
más por ellos780; a pesar de esta manda, con el dinero de Francisco había un cierto problema,
ya que según el texto traducido que utilicemos o bien don Juan Arias ordenó que Francisco
separase de la cantidad recibida una parte para darla a la hija de N. de Vascones, sus
parientes, y otros cincuenta mil para la dote de cada una de las hijas de Rodrigo Arias de
Arévalo, o bien estableció que se tenía que dar a Francisco 50.000 mrs para la dote de esta
mujer, su parienta o prima suya, estipulando otros cincuenta mil para cada hija de Rodrigo
Arias Dávila781. En cualquier caso estableció una cantidad muy similar para ayuda, como se
ve, no de sus cercanos, sino de los hijos de éstos, sin duda, como fruto de la visión del prelado
de familia extensa.
6. Alfonso Arias.
En 1460 un Alfonso Arias representó a Diego Arias en Pajares (Ávila) en el
establecimiento de un arrendamiento de treinta obradas de tierra en dicho lugar 782. Nada
indica su relación, pero no cabe duda de que contaba con la confianza del Contador para
representarle en esa actividad de tipo económico.
777
DE DIOS, S., El Consejo Real de Castilla (1385-1522), p. 315, n. 325 y 326, en dicho título se especifica
que Arias había pasado el examen de validación para el desempeño del oficio. Pudiera ser la misma persona que
en 1480 tenía unas casas y otros bienes en Córdoba (A.G.S., R.G.S., fol. 117, 1480, abril, 16. Toledo), ciudad
vinculada a Pedrarias, futuro gobernador en América, o quien tenía la escribanía del concejo de la isla de Gran
Canaria (A.G.S., R.G.S., fol. 64, 1495, enero, 31. Madrid, e ibidem, fol. 558, 1495, marzo, 7. Madrid) o el
vecino de Sevilla que en 1510 adelantó dinero para la campaña de Orán (CARRETERO ZAMORA, J. M.,
Cortes, monarquía, ciudades. Las Cortes de Castilla a comienzos de la época moderna (1476-1515), p. 83).
778 A.C.P., PU. 110-1, 1444, junio, 10. Segovia. Traslado de 1529.
779 A.H.P.Sg., Hacienda, C-2/38, 1497, octubre, 28. Roma, testamento de don Juan Arias de Ávila, traducido en
Segovia a 7 de marzo de 1822.
780 LE FLEM, J.-P., “La premiére version”, pp. 41-2.
781 LE FLEM, J.-P., “La premiére version”, p. 42 y A.H.P.Sg., Hacienda, C-2/38, 1497, octubre, 28. Roma,
traducido en Segovia a 7 de marzo de 1822.
782 A.C.P., PU 99-12, 1460, agosto, 21. Pajares (Ávila).
236
Alfonso Arias de Ávila figura entre los personajes beneficiados por un acuerdo
suscrito entre Enrique IV y Pedro Arias a los pocos días del fallecimiento de Diego en 1466;
por él se llegó a una iguala económica por las deudas que hubieran podido contraer en el
desempeño de los oficios que habían tenido en la Corte783.
Como Alfonso Arias figura mencionado varias veces por Pedro Arias, el Valiente, en
su testamento de 1470 donde es llamado mi primo, con lo que parece que este último pudiera
ser hijo del primer Francisco Arias, si éste fuera el hermano menor de Diego Arias, el
Contador; no se puede dejar de considerar que el tratamiento de gran familiaridad de tipo
primo o tío era muy frecuente entonces entre los personajes de la nobleza. Pedrarias sólo en
esta ocasión, ya que en 1476 no lo hace, encomienda a Rodrigo Cota, su tio (se refiere al
familiar de su mujer María Ortiz, siempre llamado tío de los hijos de Pedro y de María), y a
Alfonso Arias, mi primo, la supervisión del cumplimiento de sus últimas voluntades, el
aconsejar sobre criados y la futura administración de su hacienda, obedeciendo al obispo don
Juan, al que pedía por merced que entendiese también en ella, junto con ambos pues que son
personas tan fiables e convenibles que miraran su servicio e bien e honrra de esta casa e asy
mismo de mi fijo784.
No se debe de confundir a este Alfonso Arias con otro homónimo que renunció en
1477 su regimiento de Segovia en Juan del Río, ya que el traspaso lo hizo uno de los hijos de
Gómez González de la Hoz e Isabel Arias Dávila785.
Por otro lado, ya en 1461 hay documentado un Alfonso Arias, cirujano del rey, del
que se desconoce la filiación786.
7. Pedro García de Alonso Arias.
Otro de los personajes que han sido situados junto a la familia Arias Dávila es Pedro
García de Alonso Arias que figura en el proceso inquisitorial contra algunos Arias Dávila.
C. Carrete Parrondo en su magnífica transcripción del proceso es el primer autor en
cuya obra se menciona a dicho personaje, ya que entre las acusaciones vertidas contra
miembros de ese linaje figuran algunas contra Pedro García de Alonso Arias. Este autor le
presenta como tabernero y padre de Andrés, preso por la Inquisición en 1488 787. De las
declaraciones se obtiene que él y su familia estaban vinculados a la segoviana colación de San
Miguel.
783
A.C.P., A-3f, 1466, enero, 15. Segovia.
A.C.P., PU 122-5, 1470, enero, 17. Torrejón de Velasco.
785 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, p. 398.
786 A.C.P., PU 150-26 a, 1461, julio, 23. Segovia.
787 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (30) nota 3.
784
237
D. M. Gitlizt le dedica algunas páginas en las que se rememoran las acusaciones que,
según el autor, hacen aparecer a Pedro García como criptojudío sin intentar aparentar que era
cristiano788. Este autor añade que un 14% de las delaciones del proceso dirigido a la familia
Arias Dávila están dedicadas a él y que, dada la frecuencia de éstas con su conocimiento de
las oraciones judías, se le supone nacido en el judaísmo 789.
Si tenemos en cuenta que de Alfonso Arias, hijo de Isabel y de Gómez González de
la Hoz, se dijo en el proceso contra sus familiares que había mantenido relaciones amorosas
con doña Gentil, una judía casada, podría pensarse que Pedro García fuera fruto de las
relaciones entre Alonso Arias y la hebrea, pero ningún documento arroja luz sobre su
filiación790.
Uno de los problemas que surgen cuando se trata de esta persona es su relación con
los descendientes de Diegarias. En principio caben varias posibilidades:
- que fuese un hombre de servicio de Alonso Arias, es decir, de alguno de los nietos
del Contador que llevaban ese nombre, como ha documentado A. B. Sánchez Prieto para el
caso de los servidores de los Mendoza791. En este caso parece que sobraría Alonso, ya que
ninguno de los portadores de ese nombre propio era realmente clave en el linaje, aunque el
perteneciente a la rama femenina fuese creador de una nueva rama del conjunto familiar en
lugares lejanos a Segovia, como Madrid y Málaga.
- que fuera un hijo ilegítimo de alguno de ellos.
- que fuese un converso apadrinado por un Alonso Arias y que por tanto recibe el
nombre del padrino792.
La información a través de otro tipo de textos es muy escasa, salvo la que se obtiene
de documentación referida a otro hijo de Pedro García, Alonso Arias. Según una sentencia
otorgada en Valladolid a 24 de julio de 1488, Alonso Arias había sido acusado de bigamia,
dado que se casó en Segovia con Leonor de Manzanares y en Sevilla con otra señora de la que
desconocemos el nombre; es mencionado claramente como hijo de Pedro García de Alfonso
Arias. La sentencia dice que donde fuese localizado debía ser metido en la cárcel de donde
saldría para ser mostrado
caballero en un asno, las manos atadas e con una soga a la garganta e sea llevado
con pregon al lugar donde se acostumbra faser e esecutar la justiçia e con un fierro
788
GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila de Segovia, pp. 125-132.
GITLITZ, D. M., Los Arias Dávila de Segovia, pp. 125-132, para Pedro González de Alonso Arias.
790 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (72), para la acusación.
791 SÁNCHEZ PRIETO, A. B., La Casa de Mendoza hasta el tercer Duque del Infantado (1350-1531): el
ejercicio y alcance del poder señorial en la Castilla bajomedieval, p. 233, pone un ejemplo de 1374.
792 MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., “El linaje y sus signos de identidad”, p. 17, aporta ejemplos de
esta común situación.
789
238
caliente en una fragua de fuego, segund la ley en tal caso dispone, sea ferrado en la
frente e quede señalado dende en adelante793.
Dado que Leonor de Manzanares dijo que había recibido en dote 40.000 mrs, aunque
luego juró que eran 20.000, se aprecia que su nivel de renta en comparación con los nietos del
Contador no era muy alto.
Meses más tarde se narra que Juan de Segovia y Martín de Madrigal se habían
presentado en nombre de Alonso Arias en la ciudad de Segovia y hablaron a favor de él, lo
que fue tenido en cuenta por el juez. Leonor de Manzanares apeló y ambos personajes
alegaron en esta ocasión que Alonso estaba preso en la cárcel del arzobispo de Sevilla, por lo
que no se podía seguir pleito con procuradores; la sentencia anterior se confirmó
concediéndose cuarenta días para poner procurador794.
Otros problemas entre Leonor de Manzanares y Alfonso Arias surgen en
documentación posterior. Leonor demandó a Alonso García, carnicero, alegando que le debía
20.000 mrs, éste dice que no tenía que abonar nada, entre otras razones, porque quien había
firmado un documento de reconocimiento de deuda había sido Inçe Caçador, judío, y porque
ella no tenía licencia de su marido, del cual no se menciona el paradero; se añade que Cazador
lo había pagado a Alfonso Arias, y que de ello habían sido testigos Martín de Madrigal,
cuñado de Leonor, Pedro de Alonso Arias, padre de su marido, y Juan de Segovia, mercader,
cuñado de Leonor795. No se sabe cómo acabó todo.
Dado que no está documentada esta persona en relación directa con los Arias, cabe
pensar que fueron sacadas sus acusaciones por figurar siempre como de Alonso Arias, sin
duda, para diferenciarlo de otros y con unas ciertas posibilidades de que hubiera una anterior
generación en la que un Alonso Arias pasase su nombre a un nieto, o incluso, una vinculación
a ese no identificado Alonso, origen de Pedro García.
8. Gonzalo Arias de Argüello.
Así como los personajes que hemos ido viendo hasta ahora estaban situados de una
manera consciente junto a la poderosa figura de Diego Arias, hay uno que parece colocado de
forma un tanto forzada, Gonzalo Arias de Argüello, su presunto padre.
Gonzalo aparece en la documentación del siglo XV y toma cuerpo en el siglo
XVII796. Lucio Marineo Sículo en 1530 fue el primer autor que publicó que Pedro el Valiente
793
A.R.Ch.VA., Ejecutorias, caja 15-5, 1488, julio, 24. Valladolid.
A.R.Ch.VA., Ejecutorias, caja 17-25, 1488, octubre, 20. Valladolid.
795 A.R.Ch.VA., Ejecutorias, caja 19-10, 1489, enero, 7. Valladolid; hacen a Alonso García ir a jurar que no la
debe nada ante el sepulcro de San Vicente de Ávila, que es iglesia juradera.
796 Esta documentación ha sido contemplada en el capítulo I, con los recelos que suscita, ya comentados.
794
239
Auum retulit Gonsalum Arias ab Arguello, & atauum Iacobum Arias797. A. López de Haro
estableció una vinculación haciendo a Gonzalo padre de Diego, el Contador mayor, de
Francisco y de Pedro Arias798. En otra obra de esa misma centuria, en este caso de M. de
Castro Figueroa, igualmente se plasma esta filiación799. Por otro lado, parece que en ese siglo
era la opinión más extendida en Segovia, ya que se dice que un Diego Arias, casado con
Catalina de Argüello, habría tenido un hijo llamado Gonzalo Arias de Argüello, contador de
Juan II y Enrique IV, que se habría casado con Violante González Dávila y sería el padre de
Diego y Francisco Arias Dávila800.
Frente a estas opiniones hay una cuestión que plantear: dónde están las pruebas de
existencia de un Gonzalo Arias de Argüello.
La bibliografía actual se ha hecho eco de esta filiación dándola por buena, como en
el caso de Mª del P. Rábade Obradó, que considera que el nombre del padre de Diego Arias
era el de Gonzalo Arias de Argüello, casado con Violante González Dávila, aludiendo a que
en varios documentos se citan los nombres de los padres de dicho contador mayor 801; sin
embargo, no se les ha localizado nunca en otros textos que no sean algunos de los que emitió
la chancillería real a nombre de Francisco Arias, supuesto hermano de Diego, para algún
cargo/oficio, pero nunca en documentación de carácter particular.
Junto a todo esto, en el lugar de Argüello, muy cerca de Pola de Gordón, como ya
vimos en el capítulo anterior, en los últimos años del siglo XV aparecen dos personajes de
nombres conocidos para nuestro estudio:
- Diego Arias, vecino de ese lugar, usó el cargo de escribano público sin tener títulos
para ello y debió de cometer otras falsedades802.
- Gómez Arias, vecino igualmente de dicho lugar, había pedido que se averiguase si
se cumplía la orden de los reyes relativa a la elección de alcaldes y oficiales del concejo de
Argüello 803. Teniendo en cuenta la confusión que habitualmente provocan las abreviaturas de
Gómez y de Gonzalo, resulta curioso que existan a finales de siglo un Gómez o Gonzalo
Arias de Argüello junto con otro Diego Arias y que ambos, como la familia que nos ocupa,
797 MARINEO SÍCULO, L., De rebus hispaniae memorabilibus, libro XXIII, fol. cxlvi r-v, “PETRO ARIAS
AB AVILA, PRAEFECTO aerarii Henrici regis, eiusque consiliario”.
798 LÓPEZ DE HARO, A., Nobiliario genealógico de los Reyes y títulos de España, pp. 182-3.
799 CENTENO ROLDÁN, P., Turégano y su castillo en la iglesia de S. Miguel, pp. 101-2, resume esta
genealogía. Para la datación del manuscrito sobre nobles españoles MARQUÉS DE LOZOYA, “Los sepulcros
de los Arias Dávila”, p. 70.
800LARIOS MARTÍN, J., Nobiliario de Segovia, I, p. 98. En p. 272 los testigos don Luis Marcelo Bravo de
Mendoza y don Jerónimo Arias de Virués dan los mismos nombres, así como don Gaspar Ibáñez de Segovia,
presente en estas averiguaciones.
801MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 83 y 85, y RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de
poder, p. 103.
802A.G.S., R.G.S., fol. 193, 1493, octubre, 30. Valladolid.
803A.G.S., R.G.S., fol. 108, 1499, enero, 11. Ocaña.
240
estuvieran muy interesados por los cargos públicos de la población que habitaban.
A pesar de las coincidencias, no consta relación entre los Arias leoneses y los
castellanos.
Es preciso volver al siglo XVII. Como vamos a ver, en 1610 se presentó en el
archivo de Simancas una petición de copia de algunos documentos allí custodiados entre los
que se solicitó una parte de un pleito litigado en 1558 por el licenciado Jerónimo de Virués,
descendiente del Contador mayor por línea femenina, ante Juan Gallo de Andrada; en él se
incluía un traslado del testamento de Gonzalo Arias de Argüello 804. Es ésta la primera vez que
ese documento es mencionado en todos los textos consultados a lo largo de estos años de
investigación; por su interés y peculiaridades lo hemos insertado en el anexo documental805.
Por lo pronto, hay que hacer notar que el citado testamento nos ha llegado en una
copia de 1610, esto es, medio siglo después del pleito para el que se solicitó y con siglo y
medio de posterioridad a la fecha de las últimas voluntades. En el archivo de los condes de
Puñonrostro se custodia dicha copia y en ella se localizan diversas informaciones, entre ellas,
las relativas a aspectos familiares:
- Gonzalo Arias de Argüello se declara vecino de la ciudad de Ávila y dice que
estaba enfermo en el momento de la redacción de su testamento, datado en Ávila a 11 de
diciembre de 1442.
- Informa que su mujer se llamaba Violante de Ávila, ya había fallecido y reposaba
en la iglesia de San Vicente de Ávila.
- Instituye por herederos a los hijos de este matrimonio, Diego Arias de Ávila, Pedro
Arias y Rodrigo Arias. Llama la atención en el texto la ausencia de Francisco Arias, el
supuesto hermano del futuro Contador mayor.
- Menciona a los hijos de Diego por este orden: Juan de Ávila, Pedro Arias de Ávila
e Isabel Arias. Según el texto, Juan de Ávila en ese momento era colegial en San Bartolomé
de Salamanca y estaba estudiando cánones.
- Encarga a Diego Arias que cuide mucho de poner en buenas costumbres a sus fijos,
y en especial a Juan, por que es muy habil y tengo esperança que honrara su linaje.
- Menciona a Juan de Aponte, criado fiel, cuyos servicios remunera con el mejor de
sus vestidos y cien mrs.
- Toma disposiciones sobre sus honras fúnebres.
En el ámbito social y en el más amplio de relaciones con la ciudad de Ávila el
804A.H.N.,
Consejos, 4959; 1610, agosto, 29. Simancas. Doña Isabel Arias Ponce de León presentó una petición
de traslado de documentos pertenecientes al licenciado Jerónimo de Virués, su abuelo materno.
805 A.C.P., PU. 26-1, 1610.
241
testamento de Gonzalo destaca la vecindad de este personaje en una colación, que no se
determina, pero el deseo de entierro en uno de los principales templos, San Vicente, donde
estaba ya la sepultura de su mujer; por otro lado, las expresiones de religiosidad son muy
escuetas e imprecisas. Los testamentarios son dos varones: Sancho Velázquez, con el que no
se expresa el vínculo, y su hijo Diego Arias; la enumeración de testigos no aporta noticia
alguna sobre ellos, salvo la vecindad en dicho núcleo urbano.
Sin embargo, una serie de datos que se explicitan hacen dudar de la veracidad del
texto, si bien, hay que tener en cuenta que en las copias que se hacían de los documentos con
fines probatorios no se solía incluir todo el texto por el elevado coste que esto suponía:
- Las expresiones de fe del comienzo del testamento pueden corresponder con las de
mediados del siglo XV, pero al referirse a su mujer Violante de Ávila, dice que está en el
cielo, cuando la expresión usada en la época era que santa gloria aya, y que se utiliza en el
propio documento más adelante. La fórmula usada se documenta, sin embargo, en un texto de
1631 por el cual doña Hipólita de Leiva, viuda de Francisco de Bobadilla, conde de
Puñonrostro, fundó el patronato de la capilla mayor del convento de trinitarios descalzos de la
villa de Torrejón de Velasco; en él se refiere a su marido diciendo que esté en el cielo 806,
expresión no localizada en el ámbito abulense y segoviano de mediados del siglo XV.
- Utiliza el término parroquia para referirse a la suya, lo que vuelve a ser habitual
muy a finales del siglo XV y en el XVI pero no antes.
- Ordena que sea enterrado junto a la iglesia de San Vicente. Además de ser la más
importante de la ciudad, por su carácter de juradera, es en ella donde a 2 de septiembre de
1610 se localizaba en retablos cercanos al altar mayor del templo y en el cenotafio de los
santos el escudo de Arias Dávila con castillo, águila y cruz, en el cual no se especifica bordura
de ningún tipo, junto a otros de familias importantes abulenses como los Águila, Bracamonte
y Valderrábanos807. Hay que tener en cuenta que la explicación de la presencia de símbolos
familiares en dicho templo viene por los hijos de Sancho Dávila, el héroe de la toma de
Alhama, y de Isabel Arias de Ávila, hija de Pedro Arias de Ávila, el Valiente.
- A pesar de estar publicadas fuentes primarias relativas a la ciudad de Ávila y
realizadas en esas fechas del testamento, no figura ninguno de los personajes que si lo hacen
en el testamento.
- Desde comienzos de enero de 1435 Diego figura en la documentación segoviana
como regidor de los hombres buenos pecheros de esa ciudad, pero en el supuesto testamento
del padre no se le menciona así; incluso, el 2 de octubre de 1441 está documentado como
806
807
A.C.P., PU 51-15a, 1631.
A.C.P., PU 26-1, 1610.
242
mayordomo del príncipe don Enrique de Castilla 808. Dado que la posición del futuro contador
era superior a la de su padre, resulta extraño que éste no reflejara el ascenso de uno de sus
hijos.
- Esa preocupación por los jóvenes del linaje, en este caso los nietos, es muy
frecuente en los testamentos del siglo XVI, pero no se localiza con anterioridad. Un ejemplo
muy interesante son las últimas voluntades de Pedrarias Dávila, ya nombrado gobernador en
América, en 1514809.
- No es frecuente mencionar en la enumeración de hijos a don Juan Arias en primer
lugar por delante de Pedro, el hermano que va a ser cabeza de la familia.
- La mención a que don Juan Arias estaba estudiando cánones en el colegio de San
Bartolomé de Salamanca en 1442 indica una clara contradicción con la documentación de
dicho personaje, ya que debió nacer entre febrero de 1436 y octubre de 1438, según los textos
relativos a su nombramiento como obispo de Segovia 810. Sin embargo, sólo si se sigue la
tradición cronológica que para Diego Arias creó el proceso inquisitorial que fue incoado
contra él, el contador habría nacido sobre 1405, con lo que pudo tener su primer hijo con
veinte años sobre 1425 y eso acercaría con más lógica a don Juan Arias a la actividad
expresada en el testamento.
- En relación con los hijos de Gonzalo y Violante el 13 de septiembre de 1458 se
hace la concesión de una escribanía de cámara, ratificando un albalá anterior, a Francisco
Arias de Ávila, hijo de Gonzalo Arias de Argüello y Violante de Ávila, el cual ya era regidor
de Segovia811. Si Francisco estaba vivo en 1458, cabe la pregunta de porqué no se le
mencionó en el testamento y, sin embargo, figuran otros nombres vinculados al apellido Arias
que nunca aparecen en la documentación del siglo XV.
- Gonzalo ordenó que sus bienes, después de pagar todas las mandas, fuesen
divididos en iguales partes, salvo a mi fijo Diego quiero aya menos que sus hermanos
quinientos maravedis por los gastos que fize componiendo la muerte que el fizo. Esto parece
una referencia a la crónica de Alonso de Palencia, donde figura, recordemos, que Diego Arias,
ya junto al príncipe don Enrique de Castilla, cometió un crimen que el cronista califica de
horrendo, que llevó a los regidores (¿de Segovia?) a condenarlo a muerte, lo que así se
hubiera cumplido de no ser por la intervención de dicho príncipe que evitó que Diego
muriera, le dio el apellido Arias y las armas correspondientes al mismo, y le nombró su
808
A.M.Sg., leg. 365-5, 1435, enero, 3. Segovia. Publicado el texto completo en SER QUIJANO, G. del,
Documentación Medieval en Archivos Municipales Abulenses, pp. 29-31. A.M.Sg., leg. 19-69 (2), 1441, octubre,
2. Burgos.
809 A.H.P.Sg., prot. 455, ante Zuazo, fol. 165, 1514, marzo, 20. Sanlúcar de Barrameda. ÁLVAREZ RUBIANO,
P., Pedrarias, pp. 706-7.
810 BARTOLOMÉ HERRERO, B., “Juan Arias Dávila, Obispo de Segovia (1436-1497)”, p. 207, documenta
esas fechas.
811A.G.S., Q. de C., leg. 3, fol. 173.
243
secretario y otros importantes cargos812.
- El nombramiento de Diego, es decir, de un hijo, como albacea no solía ser
frecuente a mediados del siglo XV; el nombre del otro testamentario, Velázquez, vincula el
texto con habituales apellidos abulenses.
Estos puntos producen la impresión de que el texto ha sido escrito de forma muy
posterior a la fecha que lleva la copia del supuesto testamento de Gonzalo Arias de Argüello.
Todas estas cuestiones han determinado la inclusión del análisis de esta figura en este
capítulo y, por supuesto, la espera de poder localizar nuevos datos bien sobre esta imagen o
bien sobre su proceso de creación.
Conclusiones del capítulo.
- Diego Arias, no así Elvira González, ha sido rodeado a lo largo del tiempo de unos
personajes cuyas relaciones con él no se pueden establecer documentalmente en la etapa vital
del Contador, sino que fueron apareciendo a medida que terceras personas estuvieron
interesadas en dotarles de carne y hueso.
- El primero de esos parientes misteriosos fue Francisco Arias de Ávila que comparte
con Diego apellido y emblemas heráldicos e incluso participa en la genealogía mítica del
Contador.
- Sin embargo, atendiendo a la documentación y a la cronología, no se puede afirmar
si fue hermano o hijo habido fuera de matrimonio de Diego.
- Lo que si se puede aseverar, es que generó una rama nobiliaria que cobra fuerza y
entidad propia cuando elabora sus símbolos externos: casas, capilla, sucesión organizada en
primogenitura y capellanía. Esta estructuración se lleva a cabo en la segunda generación, la de
su hijo homónimo, y en el primer tercio del siglo XVI.
- Del primer Francisco Arias sabemos que las fuentes de ingresos conocidas son los
cargos en la ciudad y junto al rey. Estos ingresos le permitieron adquirir una capilla en San
Martín, que antes fue de Diego Arias, capilla presidida por su lápida y la de Juana Rodríguez,
asimismo misteriosa.
- El Francisco Arias de la segunda generación se benefició del oficio de regidor y los
negocios personales, sobre todo, préstamos, asociaciones con mercaderes, propiedades
agrícolas y su explotación, lo que le acerca mucho más al entorno segoviano.
- Las relaciones documentadas del segundo Francisco Arias con las otras ramas del
linaje son muy tenues, salvo las establecidas con el obispo don Juan Arias de Ávila.
812
PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. II, cap. V, pp. 39-40. ECHAGÜE BURGOS, J. J., La
Corona y Segovia, p. 63, nota 47, opinó que el crimen se debió referir a un altercado con algunos regidores.
244
- Francisco mantuvo tanto el apellido y los emblemas heráldicos que eran idénticos a
los del Contador mayor, a pesar de los problemas que la Inquisición estaba ocasionando a la
rama de Diego; esto pudiera considerarse una prueba de que los ataques no iban dirigidos a
esta parte de la extensa familia de los Arias Dávila.
- Esta parte de la familia es la que ha prevalecido sobre todas las demás en el ámbito
segoviano por la continuidad de sus símbolos.
- Llama la atención que sea precisamente en el siglo XVII cuando surjan varios
documentos y testimonios que busquen identificar estos personajes que he llamado
enigmáticos: el testamento de Gonzalo Arias de Argüello, la mención a Francisco Arias como
hermano del Contador mayor y la identificación de Juana Rodríguez, que salta a la
documentación en un testimonio para probar la limpieza de sangre de uno de los
descendientes de la rama de Francisco.
- Las ramas consideradas no directas de Diego Arias, la femenina y la de Francisco,
fueron las más interesadas en presentar personajes para adherirlos al Contador.
245
246
CAPÍTULO III: LA ESTRUCTURA FAMILIAR CREADA POR DIEGO ARIAS Y
ELVIRA GONZÁLEZ. LA PLANIFICACIÓN DEL FUTURO.
247
248
Introducción
A pesar de que las últimas décadas han supuesto una abundancia de estudios sobre el
parentesco y las relaciones establecidas entre los distintos miembros de un linaje y de estos
con el exterior, éste es un aspecto que apenas se ha desarrollado en el estudio de la familia
Arias Dávila.
El interés por la estructura de un linaje ha sido objeto de variados estudios. En un
nivel general han resultado de gran interés para la elaboración de este capítulo los trabajos que
han aportado la conexión con la Antropología Social utilizada como instrumento de partida
para el análisis de relaciones entre miembros de un linaje y entre éste y el exterior. De esta
manera, entre otros han destacado los estudios de 1990 de I. Beceiro Pita y R. Córdoba de la
Llave acerca de las relaciones de parentesco y poder establecidas por la nobleza castellana en
la plena y Baja Edad Media; la recopilación de artículos del mismo año, (1990), que se
publicó bajo el título de Relaciones de poder, de producción y parentesco en la Edad Media y
Moderna, donde destaca el artículo de I. Atienza Hernández acerca de las conexiones entre
los conceptos de oeconomía, señorío y patronato en la Edad Moderna; la obra de 1996 de M.
B. Riesco de Iturri sobre los sistemas de parentesco y las estructuras de poder de diferentes
linajes de la Castilla centro-oriental; la de J. R. Palencia Herrejón entre 1995 y 1999 sobre
nobleza toledana; de Mª C. Quintanilla Raso son varios los trabajos pero en especial fue
interesante el de 2005 acerca de estrategias de reproducción de casas nobles 813.
Recientemente, Mª A. Martín Romera en su tesis referente a la oligarquía vallisoletana ha
considerado preciso incluir un capítulo dedicado al parentesco y familia de los mismos, donde
centra su análisis en puntos altamente interesantes entre los que destacan el concepto no
sanguíneo de parentesco, el sistema de transmisión de la herencia, los mayorazgos, las
estrategias matrimoniales y el papel de las mujeres en la oligarquía814.
Los orígenes de la estructura de la familia Arias Dávila presentan una alta dificultad
para su estudio, ya que se parte de una familia nuclear cristiana, junto a la cual puede estar
otra del supuesto hermano cristiano de Diego y otras que permaneciesen en el judaísmo, pero
que, parece ser, evolucionaron todas ellas de un sistema judío; salvo la originada por el
813BECEIRO
PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, poder y mentalidad. La nobleza
castellana siglos XII-XV, (1990), (en lo sucesivo: Parentesco). Relaciones de poder, de producción y parentesco
en la Edad Media y Moderna, (1990), ATIENZA HERNÁNDEZ, I., “Pater familias, señor y patrón: oeconomía,
clientelismo y patronato en el Antiguo Régimen”, (1990). RIESCO DE ITURRI, M. B., Nobleza y señoríos en la
Castilla centro-oriental en la Baja Edad Media, en especial pp. 227-314. PALENCIA HERREJÓN, J. R., Los
Ayala de Toledo. Desarrollo e instrumentos de poder de un linaje nobiliario en el siglo XV, (1995); “Elementos
simbólicos de poder de la nobleza urbana en Castilla: los Ayala de Toledo al final del Medievo”, (1995) y
Ciudad y oligarquía de Toledo a fines del Medievo (1422-1522), (1999). QUINTANILLA RASO, Mª C.,
“Criterios y estrategias de reproducción de las Casas nobles tardomedievales. Los Cárdenas de la Puebla del
Maestre”, (2005).
814 MARTÍN ROMERA, Mª A., Las redes sociales de la oligarquía de la villa de Valladolid (1450-1520), pp.
370 y ss.
249
Contador, las demás apenas están documentadas. Junto a esta realidad no se debe olvidar que
la familia estaba compuesta por los parientes reales y por los ficticios, diferencia marcada por
la consanguinidad como forma de relación.
1. El matrimonio de Diego Arias y Elvira González.
En relación con el matrimonio de Elvira y Diego resurge un problema que determina
la naturaleza de las fuentes. De los primeros pasos de la unión sólo tenemos noticias a través
del proceso inquisitorial incoado, en la penúltima década del siglo XV; la unicidad de la
fuente implica, como es obvio, la falta de posibilidades de contraste y una posterioridad a los
hechos que ahora vamos a analizar de más de medio siglo. Surgen así varios interrogantes,
como el de la fecha en que celebró el matrimonio, y queda en el aire el rito a que se acogieron
los celebrantes al no tener precisiones sobre la fecha de su conversión.
La situación varía a partir de 1436 cuando se documenta la existencia de un
matrimonio considerado como canónico, puesto que Diego dispone de capilla funeraria
familiar en el convento de mercedarios de la ciudad de Segovia para él, su mujer y sus
descendientes815. Aunque el documento fundacional no especifique el nombre de la esposa se
puede deducir que es Elvira González, por los cálculos cronológicos que sí permiten otras
fuentes; sólo ella era la madre de los tres hijos con relevancia histórica que tuvo el futuro
Contador mayor de Castilla816.
En resumen, podemos partir de que, según el proceso inquisitorial, Elvira y Diego,
judeoconversos desde las acciones y predicaciones de Fray Vicente Ferrer en Castilla (1411),
contrajeron matrimonio, se supone que cristiano, sobre 1418, cuando, siguiendo el dicho
proceso, Elvira contaría aproximadamente 18 años y Diego unos 14817.
Considero oportuno señalar que, el Contador contraerá un segundo matrimonio será
analizado más adelante, aunque no consta que tenga relevancia para el linaje Arias Dávila.
1.1. Los criterios para su establecimiento.
815
RUIZ HERNANDO, J. A., “Documentación sobre la familia Arias Dávila”, (en lo sucesivo: “Arias Dávila”),
pp. 456 y ss. para la transcripción de la fundación de la capilla; el documento se custodia en A.C.Sg., L- 118; en
pp. 457 y 461 se menciona a la esposa, sin nombre; está datado en 1436 por las razones que se explican en el
capítulo correspondiente a las señas de identidad del linaje.
816 BARTOLOMÉ HERRERO, B., “Juan Arias Dávila, Obispo de Segovia (1436-1497)”, p. 207 se apoya para
establecer la fecha de nacimiento entre febrero de 1436 y ese mismo mes de 1438 en las bulas en las que don
Juan Arias es nombrado administrador de la diócesis de Segovia y es autorizado para ser consagrado obispo, En
ellas con data de 9 de febrero de 1461 se dice que don Juan tenía 24 años y, sin embargo, a 7 de octubre de 1466
ya había cumplido 28 y medio.
817 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento
social entre judíos y conversos, (citado: Proceso inquisitorial), (75), (76), (81) para Elvira, (76), (81), (162) y
(183) para Diego.
250
La política matrimonial del Antiguo Régimen intentaba consolidar y, si se podía,
mejorar una situación en la sociedad, por eso en los criterios de gestión predominaban los
intereses del grupo familiar sobre el individuo; en sí mismo el matrimonio buscaba una
descendencia legitimada y, por ende controlada para que creciera dentro de las pautas del
linaje, pautas que, en el caso de la nobleza, serán remarcadas en dos tipos de documentos, los
mayorazgos y los testamentos, que, al ordenar económicamente unos bienes, plasmaban las
diferentes posiciones de los componentes de la familia en las ramas del árbol familiar. Apenas
se conocen referencias a que interviniese en el proceso ningún aspecto emocional818. Dado
que el matrimonio suponía también un intercambio de bienes, aunque a veces no se llegasen a
pagar las dotes, era una cuestión que afectaba a todos los miembros del grupo, al suponer una
modificación en el monto del patrimonio colectivo.
No se conservan documentos que permitan calibrar los criterios para el
establecimiento del matrimonio entre Diego Arias y Elvira González. Solamente, siempre
según esta única fuente, se aprecia que es una boda entre dos judeoconversos; se podría
hablar, por tanto, de endogamia religiosa, puesto que ambos pertenecían a un subgrupo
cristiano formado en virtud de su relación anterior con otra religión, en este caso, la judía. El
criterio primordial sería pues el reproductivo dentro de dicho subgrupo.
Una vez fallecida Elvira, en las nupcias de Diego con María Palomeque se
manifiestan varias particularidades: pudiera ser una mujer judeoconversa 819; era viuda de un
conocido miembro de la sociedad oligárquica madrileña y posiblemente ya había cumplido
los cuarenta años, puesto que era abuela de un niño que pudiera haber vivido con ella y con el
Contador. Por todo ello y por ser un segundo matrimonio para Diego, no parece que haya
interés en tener nuevos hijos. Así pues, todo parece indicar que los criterios podrían ser otros
valores en esta señora que se nos escapan, valores tal vez relacionados con alianzas políticas
con la oligarquía de Madrid, ya que su anterior marido, Pedro Luzón, estuvo muy vinculado a
la Corte real de Juan II y tanto su hijo Francisco de Luzón como su yerno, Juan de Luján el
Bueno, eran regidores de dicha villa 820.
1.2. La nupcialidad y el celibato.
Al estar siendo objeto de estudio el matrimonio origen del linaje, estos aspectos no
tienen apenas representatividad en la presente memoria; pero hay que hacer constar que tras el
fallecimiento de la primera esposa, el marido se casó de nuevo.
818
Para este interesante tema ver las oportunas reflexiones de BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA
LLAVE, R., Parentesco, en especial pp. 125-225.
819 Sobre el apellido Palomeque y su relación con los judeoconversos ver PORRAS ARBOLEDAS, P. A.,
“Nobles y conversos, una relación histórica difícil de ser entendida aún hoy: el caso de los Palonimo, conversos
gienneses”, p. 209.
820 CASTELLANOS OÑATE, J. M., “El regimiento madrileño (1464-1515)”, pp. 455 a 457 y LOSA
CONTRERAS, C., El concejo de Madrid en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna, pp. 285 y 308, ns.
68 y 69.
251
En relación con el celibato, hay que señalar que no se conoce ningún miembro de la
familia en este nivel que permaneciese soltero.
1.3. Los intermediarios o medianeros.
E. Gutwirth ha escrito que dentro de las relaciones que mantenían judíos y conversos
había un lugar para las funciones de casamentero que ejercían aquéllos; pone como ejemplo el
caso de Diego Arias y Elvira González basándose en el proceso inquisitorial, ya que en dicho
texto se asevera que fue una judía casada y con hijos quién organizó la unión de su prima
Elvira González y Diego Arias porque dicha Elvira estaba güerfana821.
Dentro de ese valor de ser una forma de relación entre antiguos correligionarios, me
parece necesario el señalar con especial intensidad que se afirme en el proceso inquisitorial
que fue una judía la que organizó la unión, porque veo en ello una intencionalidad del testigo
de plantear la imagen de la pareja como personajes muy afines a sus parientes judíos, con los
que mantenían frecuentes relaciones personales. Además, en esta intermediación del
matrimonio hay que considerar que es realizado por una mujer, pariente de la novia por parte
de padre. Si la madre estaba viva, como parece desprenderse de otras acusaciones del proceso
inquisitorial, se está indicando que no tuvo una intervención directa en la boda de su hija.
Siempre según el proceso, la misma Elvira deseó en un momento no especificado
establecer un matrimonio entre dos sobrinos suyos que permanecieron en el judaísmo: Jacob
Melamed (hijo de la intermediaria de su propia boda) le comunicó las nupcias de su hija
Jamila, Elvira se enfadó muchísimo y dijo que lo anulase y la casara con un sobrino suyo,
Rabí Habid, y que ella daría dinero para la boda. Llegó a golpear a Jacob y expresó que
estorbaría la ceremonia con unos escuderos, aunque a la postre no lo hizo 822. En este caso se
documenta de nuevo a otra mujer, pariente por parte de padre y con una posición
socioeconómica mucho más alta que la que tenían los novios, como la intermediaria de un
matrimonio judío.
Las acusaciones del proceso estaban afirmando las profundas relaciones que
mantenían los recién convertidos con sus familiares que aún estaban en la anterior religión.
Tampoco puede dejar de observarse que las dos acciones de intermediación que enseña el
proceso son protagonizadas por sendas mujeres casadas, de una generación anterior y, seguro
en el segundo caso, con una mejor situación socioeconómica.
1.4. La viudedad. Las segundas nupcias.
El único caso de viudedad que se documenta es el de Diego Arias, que volvió a
contraer matrimonio, ahora con una viuda, María Palomeque. Como ya hemos visto, el
821
GUTWIRTH, E., “Elementos étnicos e históricos en las relaciones judeo-conversas en Segovia”, p. 96.
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (75).
822 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (182).
252
matrimonio se contrajo a pesar de que Diego atravesaba momentos difíciles, ya que en el
documento de últimas voluntades de él se dice ...nin yo por mi parte valia dies mrs, segund
que ella sabe, nin dende arriba..., quizá por eso su dote sólo fue de 200.000 mrs 823. El poco
valor que Diego Arias se atribuía a sí mismo y la escasez de dicha dote, parece que hablan de
fechas cercanas a 1465, cuando al Contador todo se le volvían problemas, pero más adelante,
el 1 de enero de 1466, él mismo dice que ha compartido varios años con su nueva esposa, con
lo que la fecha de la boda estaría más cercana a la desaparición de Elvira González en la
primera mitad del año 1463.
Llama la atención que, años después, en 1480 los reyes otorgaran a María Palomeque
protección por ser viuda en unos pleitos que mantenía con unas vecinas de Madrid y al
mencionar la viudedad se dejó en blanco el nombre del marido difunto, tal vez por qué María
era doblemente viuda824.
1.5. La intervención en matrimonios de posteriores generaciones de Arias Dávila.
En los mayorazgos otorgados por Diego y Elvira no constan criterios para establecer
el matrimonio ni del primogénito ni de sus otros hijos, si bien hay que hacer constar que,
cuando se redactó el documento de constitución, ya estaban casados tanto Pedro como su
hermana Isabel; respecto a este tema, cabe añadir que no se incluyen cláusulas especiales para
el mayorazgo de posteriores generaciones.
Podría verse cierta influencia de Diego en el matrimonio de su nieta Isabel Arias con
Rodrigo de Bobadilla, ya que el Contador prestó, al menos, un respaldo económico a dicha
alianza, pero por el momento nada más se puede deducir. En efecto, Diego ordena en sus
últimas voluntades que sea el padre de Isabel, Pedro, quien pague a su yerno 300.000 mrs en
dinero y 30.000 mrs de merced anuales, que era la cantidad que el testador se había obligado a
dar a Bobadilla825. Aunque no sea fácil, es obligado relacionar estas informaciones con el
hecho de que en 1465 Enrique IV concediera a Diego Arias todos los vasallos, oficios,
heredades y propiedades que tenía Rodrigo de Bobadilla en Bobadilla, Medina del Campo y
en otros lugares que no se especifican porque dicho Rodrigo, vecino de Medina del Campo y
criado del marqués de Villena, había incurrido en grandes penas826. Cabe reseñar el hecho de
que se considere a Bobadilla hombre de Pacheco, con lo que el matrimonio entre una Arias y
este personaje respondería al deseo de estrechar lazos entre las familias o suavizar situaciones.
1.6. Los documentos y los tiempos del matrimonio.
Se desconocen los probables contratos y capitulaciones, dotes y arras, desposorios y
nupcias de esta generación origen de los Arias; es más, nunca aparece referencia alguna en la
823
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia. Véase en anexo documental.
A.G.S., R.G.S., fol. 142, 1480, diciembre, 19. Medina del Campo.
825A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
826 A.C.P., A-1c, 1465, s.m., s.d., Sala[manca].
824
253
documentación del Contador o de Elvira González relativa a estos temas.
Por el contrario, en relación con el segundo matrimonio de Diego, él dice en su
testamento yo me obligue de le dar en dote e arras 200.000 mrs., a los que añade otra
cantidad idéntica, por lo que el monto total sería de 400.000 mrs., a abonar en bienes raíces
que el Contador poseía en Chinchón, en Morata, en Eza, en Villaverde, en Monesterio y en
Bayona (Titulcia), pero si no hubiera suficiente para cubrir la cantidad, los herederos
abonarían en metálico lo que faltare 827. Como se puede apreciar, la dote estaba impagada y
sólo dejaría de estarlo, previsiblemente, al fallecimiento del Contador.
Pero el acuerdo económico iba más allá de lo convencional en este tipo de alianzas,
ya que, al parecer, supuso un cierto intercambio de bienes cuyo alcance no se concretan, ya
que el testador prosigue:
le sea dexado todo lo que consygo traxo a mi compañia que ella tenia e lo que yo
después le dy graçioso. E que todo lo al que resçibio para tener por mi en guarda,
segund esta por el mi ynventario por donde lo resçibio, que lo de e entregue a los
dichos mis herederos para ellos828.
Con estas palabras se documenta que doña María aportó unos bienes indeterminados
a su unión con Diego, así como que percibió regalos de su marido; éste le entregó
inventariados otros objetos que pudieran estar relacionados con el ámbito doméstico, ya que
debían volver a integrarse en la Casa familiar, en la herencia de los hijos del primer
matrimonio.
2. Los hijos.
Los hijos del matrimonio fundador de la familia que tuvieron relevancia histórica
fueron Pedro, don Juan e Isabel Arias. Aunque el obispo don Juan Arias en su testamento
hable de otras hermanas enterradas en la Catedral, hermanas que, dada su inmaterialidad
documental, habrá que considerar como parte de esas sombras enigmáticas que rodearon los
orígenes de este linaje829.
2.1. El nivel de fecundidad.
Del matrimonio de Elvira González y Diego Arias sólo se conocen con seguridad
tres hijos que estaban vivos en los momentos del otorgamiento de los mayorazgos, del
827A.C.P.,
PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
829 BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 169 para el número medio de hijos
que llegaba a edad adulta por testador noble en el siglo XV, que estos autores sitúan en 5 ó 6, cifras que
comparan con las obtenidas por otros historiadores en los casos de Córdoba y de Extremadura. Para este tema
ver igualmente GERBET, M.-C., Las noblezas españolas en la Edad Media. Siglos XI-XV, p. 336. Véase mi
trabajo “Los Arias de Ávila: Consolidación de un linaje en la Segovia del siglo XV”, p. 107-110 para una breve
semblanza de ellos y de los hijos que tuvieron; asimismo se puede consultar el anexo de prosopografía sobre las
tres primeras generaciones de Arias Dávila. SUÁREZ FERNÁNDEZ, L., Enrique IV de Castilla: la difamación
como arma política, p. 381 es un ejemplo de cómo se deslizan errores en los nombres de los hijos, ya que les
llama Pedro, Isabel y el obispo Diego Arias.
828A.C.P.,
254
testamento de Elvira y del reparto de bienes a la muerte del Contador. Como hemos apuntado
en el párrafo anterior, es posible, que tuvieran más descendencia, que falleciera en la edad
infantil. Lo cierto es que no se mencionan explícitamente en esta generación hijos bastardos
ni legitimados.
2.2. La crianza de los menores.
No constan documentalmente casos en esta generación de tutela y curaduría. Sin
embargo, en el testamento del Contador se localizan algunas referencias 830. De esta forma, se
documenta a Luxanico, nieto de doña María Palomeque, cuyo diminutivo parece indicar que
era un infante de corta edad, recibiendo una manda de 3.000 mrs al igual que otros pajes que
también son mencionados en diminutivo. El grado de familiaridad que denota la cláusula
testamentaria pudiera indicar una cierta convivencia e, incluso, que el niño estaba criándose
junto a la poderosa sombra del Contador.
Contrasta el cuidado de estos menores con el trato a unos esclavos que Diego tenía
en su casa en 1466; decidió que fuesen libres eçebtos los dos chiquitos que estan en mi casa
que aquellos desde que sean para trabajar syrvan cada uno siete annos e despues queden
libres831. En relación con esta situación puede pensarse que el Contador establecía una cierta
protección hacia los menores, pero posiblemente hay que unirlo con la idea de dirección y
organización de la Casa establecida por él.
También se menciona en esas últimas voluntades a Ortuño de Ávila, sobrino del
testador, que había sido nombrado por su tío alcaide de la fortaleza de Puñonrostro. No consta
su filiación, pero quizá fuese el padre de Pedro de Ávila, criado en casa de Diego, y heredero
del cargo de alcaide. En el testamento de Pedro Arias el Valiente, hijo del matrimonio
fundador, se localiza la siguiente noticia:
Otrosy pido por merçed a mi señor hermano el obispo que mientra el alcayde de
Puñoenrostro, Pedro de Avila, biviere, que non le sea quitada la fortaleza ni menos
abaxada la tenençia que le yo do, antes que sea mucho honrrado e ayudado, por
quanto lo yo tengo por fijo propio e asy quiero que sea tratado pues que es muy
grande rason asy por la criança antigua que mi señor padre, Diego Arias, hizo en el,
como a mi, asymismo e porque lo he fallado leal servidor, quanto mas por el debdo
que en esta mi casa tiene832.
Según la copia que nos ha llegado del proceso inquisitorial contra Elvira González, el
día 17 de junio de 1490 Pedro de Ávila era vecino de Segovia, en la colación de San Miguel,
y testificó a favor de dicha señora, diciendo que él había vivido hacía más de 35 años con
Diego Arias y luego con su hijo Pedro833.
830A.C.P.,
PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
832 A.C.P., PU. 122-4, 1470, enero, 17. Torrejón de Velasco.
833 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (237).
831A.C.P.,
255
El proceso inquisitorial no permite conocer el sentido exacto de la expresión ama
referida a doña Rael, una judía que lo fue de Diego Arias y le llevaba de pequeño a rezar y le
cuidaba834. Hay referencias asimismo a una cierta protección hacia el menor en la búsqueda
del matrimonio entre Diego y Elvira, planteado según el bloque documental mencionado.
2.3. El primogénito y los otros hijos del matrimonio.
J. R. Palencia Herrejón ha utilizado la fundación de mayorazgos y testamentos como
fuente de información no sólo patrimonial, también de conocimiento de vinculaciones
jerárquicas y afectivas835.
En el caso de los tres hijos de Diego y Elvira realmente se desconoce el orden del
nacimiento, pero la única certeza es que Pedro heredó el mayorazgo y como tal se le considera
ya en 1460:
ovimos fecho e otorgado e fezimos e otorgamos mayoradgo por ante el escriuano
publico de esta carta en Pedro Arias de Avila, nuestro fijo mayor legitimo, e en sus
desçendientes836.
Teniendo en cuenta que don Juan en esas fechas era un alto cargo eclesiástico, el hijo
legítimo varón mayor era efectivamente Pedro, hubiera nacido antes que don Juan o hubiera
habido antes otro varón fallecido ya en ese momento.
A partir de las noticias contenidas en los textos de las vinculaciones que nos han
llegado, podemos afirmar que el matrimonio origen de la familia no estableció ninguna carga
especial para el hijo mayorazgo; sin embargo, en el testamento de Diego Arias se especificó
que quien poseyera dicha vinculación tendría que ser patrón de las fundaciones realizadas en
la capilla de la Merced y en el hospital de San Antonio 837. En ambos documentos ninguno de
los hijos recibía unas instrucciones específicas por haber nacido en un determinado orden,
pero si distinta consideración en virtud de su sexo y sobre todo de su capacidad de generar
hijos varones que asegurasen la continuidad biológica del entramado que el matrimonio
origen estaba construyendo. De esta manera, tanto don Juan por su cualidad de eclesiástico,
como Isabel por ser mujer, estaban relegados en cuanto a la organización del linaje; eso sí,
quedarían en la reserva por si fallaban los planes con su hermano mayor y su descendencia.
En cuanto al testamento de Elvira hay que señalar que ella divide sus bienes en tres
partes iguales, lo que sin duda beneficiaba a los dos hijos que no iban a tener el mayorazgo; es
destacable el hecho de que no se aprecie una vinculación especial con su hija de tipo
solidaridad entre subgrupo social, al ser mujeres las dos, lo que indica una aceptación de las
834
835
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (229) y (230).
PALENCIA HERREJÓN, J. R., Ciudad y oligarquía de Toledo a fines del Medievo (1422-1522), pp. 685 y
ss.
836
A.C.P., PU 117-8b, 1460, abril, 14. Madrid. Carta de poder acerca del mayorazgo fundado por Diego Arias y
Elvira González.
837 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
256
normas sociales del momento838.
3. Las relaciones de la familia con el ámbito eclesiástico. El mecenazgo.
El matrimonio origen estableció relaciones con el ámbito eclesiástico a través de sus
fundaciones y del hecho de orientar a uno de sus hijos hacia el sacerdocio en la esperanza de
que alcanzara un alto puesto en la jerarquía de la Iglesia. Esta forma de comportamiento les
encuadra dentro del estamento nobiliario cristiano. La inserción llegó a ser tal, que incluso en
un momento que desconocemos consiguieron liçencia para oyr misa en su cassa839.
Por otro lado, el ejercicio del mecenazgo hacia determinados templos y centros
religiosos no sólo era una forma de expresión de religiosidad, sino que también ensalzaba la
categoría social que habían alcanzado determinadas familias y lo demostraba a todos cuantos
se relacionasen con las instituciones eclesiásticas escogidas para los beneficios y asistiesen a
los frecuentes oficios religiosos. Este tema ha sido tratado por varios historiadores con
resultados muy buenos, siendo especialmente interesantes los que han tenido como objeto de
análisis a la familia Mendoza, realizados por J. A. Jara Fuente (1996), Adolfo Carrasco
Martínez (2000) y P. Ortego Rico (2008)840. Este último autor ha escrito que:
el testamento, además de ser un medio de alcanzar la salvación, se convierte en un
mecanismo de presión sobre la institución religiosa, de cara al mantenimiento de
una actitud favorable de la misma a la actuación del linaje841.
Este autor analiza igualmente el mecenazgo que distintos miembros del linaje
Mendoza establecieron con las fundaciones en diferentes ámbitos: Guadalajara, Madrid y los
territorios señoriales; menciona donaciones de ornamentos y objetos de lujo, como parte del
boato del ceremonial y a su vez como expresión del poder de la familia.
Las fundaciones de los Arias Dávila serán estudiadas en profundidad en un capítulo
posterior; por eso en este apartado de la presente memoria sólo se hará constar que el
matrimonio origen ejerció mecenazgo hacia su capilla funeraria definitiva en el convento de
Santa María de la Merced, hacia el hospital fundado por el Contador y también hacia otras
instituciones religiosas de la ciudad de Segovia. Esta actividad se documenta en los
testamentos, cuando la persona dispone libremente de sus bienes o cuando rememora
diligencias del pasado. En este último caso se encuentran las últimas voluntades de Elvira
González en las que se aprecia la clara conciencia de haber sido hacedora y edificadora del
convento de la Merced donde solicita ser enterrada: que mi cuerpo sea sepultado en el
838
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (238).
840 JARA FUENTE, J. A., “Muerte, ceremonial y ritual funerario: procesos de adhesión intraestamental y de
control social en la alta aristocracia del Antiguo Régimen (Corona de Castilla, siglos XV-XVIII)”, CARRASCO
MARTÍNEZ, A., “Los Mendoza y lo sagrado. Piedad y símbolo religioso en la cultura nobiliaria”; ORTEGO
RICO, P., “El patrocinio religioso de los Mendoza: siglos XIV y XV”.
841 ORTEGO RICO, P., “El patrocinio religioso de los Mendoza: siglos XIV y XV”, p. 277.
839
257
monasterio de Santa Maria de la Merçed que el dicho mi sennor, Diego Arias, y yo fesimos,
edeficamos de nuevo en una sepoltura que esta formada en la dicha mi capilla842.
La postura del marido es muy diferente: en sus últimas voluntades recuerda
constantemente que él intervino en la edificación de parte del convento de Santa María de la
Merced de Segovia, mencionando, por ejemplo, la capilla mayor del dicho monesterio, que
yo fise e funde e hedifique de nuevo, en la mi sepoltura que yo tengo fecha en medio de la
dicha mi capilla843. Como se aprecia, el Contador se adjudica la exclusiva autoría de la
fundación. Ordena también entregar a dicho convento 40.000 mrs para reparar el cuerpo de la
iglesia y el claustro, y hacer además un cuarto en la casa donde moraban los frailes; se
pondrían los emblemas heráldicos del donante en el cuerpo de la iglesia y en lo que se hiciere
nuevo con dicho dinero. Hay más, el mecenazgo arquitectónico de Diegarias se extendió a la
Catedral de Segovia, ya que le legó 5.000 mrs con las condiciones de que los maravedíes se
gastaran allí y de que se pusieran sus armas en el crucero del claustro primero que se hiciera a
la mano derecha según se salía de la puerta de la iglesia al dicho claustro. Es decir, invirtió en
propaganda del poder económico de su Casa; en este punto no puede olvidarse que su hijo
don Juan Arias era en ese momento el administrador del obispado de Segovia.
Pero no sólo fue ejercido el mecenazgo a través de sufragar obras de edificación,
también lo fue con donaciones de objetos litúrgicos, como se ve en el testamento de Diego,
desde cálices, vestimentas para los sacerdotes, telas para cubrir las andas en las procesiones
de Corpus Christi y hasta las alfombras que se ponían delante del altar mayor de la capilla
funeraria.
Las instituciones religiosas agraciadas con el grueso de las donaciones del Contador
fueron:
- el convento de Santa María de la Merced, con objetos destinados a las
conmemoraciones fúnebres (una alfombra de ajuar, un paño de brocado prieto con el que
luego se haría una capa guarnecida con su bocarán y las guarniciones de otras dos
vestimentas, y otra alfombra que él dio por su mujer).
- la Catedral de Segovia, con cáliz y casulla de su capilla, por su alma, y un paño de
brocado azul, que estaría durante la novena encima de su sepultura, y se llevaría a la dicha
Catedral para las andas de la procesión del Corpus.
- el convento de Santa María del Parral (3.000 mrs para un cáliz).
- el monasterio de San Antonio (3.000 mrs. para un cáliz).
- cada iglesia y monasterio de la ciudad de Segovia y sus arrabales (10 mrs.).
Es lamentable que no se conozca el grado de cumplimiento de las últimas voluntades
del poderoso Contador.
842
843
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
258
4. La Casa: Las personas.
Mª C. Quintanilla Raso ha definido el concepto de Casa de la siguiente manera:
La sólida agrupación de parientes, cuajada en el linaje, era para la nobleza una
entidad de integración, fundamentada sobre una fuerte solidaridad, en la que los
lazos de sangre unían a sus integrantes, que, desde su respectiva posición, asumían,
compartían y transmitían valores, privilegios, propiedades y poderes. El proceso de
consolidación de este sistema de parentesco, acompañado de la constitución de
importantes dominios, dio paso a la Casa, una realidad de más amplio espectro, con
diferencias no sólo cuantitativas, sino cualitativas, que implicaba un complejo
orgánico-funcional, a la vez que una agrupación de parientes, con su clientela y
entorno de vasallos y criados, identificada con la cúspide nobiliaria, por lo común
poseedora de algún título, y con capacidad para gobernar un dominio estructurado
como estado señorial844.
El matrimonio fundador del linaje Arias Dávila tuvo que diseñar todo lo relativo a
los cimientos de la estructura de la Casa que estaban organizando, y los hizo siendo
plenamente consciente de que debía al rey la posición alcanzada; sirva de ejemplo que en la
constitución del mayorazgo de 1460 Diego afirma refiriéndose a Enrique IV cuya homill
fechura yo so, expresión que repite y amplía en el texto de la organización del Hospital de San
Antonio Diego: cuya humill fechura despues de nuestro señor dios yo soy 845. De hecho, la
primera mención a la Casa de los Arias Dávila fue realizada por dicho monarca al conceder la
licencia para establecer mayorazgo a 3 de octubre de 1457846.
Resulta de gran interés el hecho de que la introducción de Gómez Manrique a las
coplas dedicadas a Diegarias finaliza diciendo Tenga Nuestro Señor vuestra onrrada persona
e casa en su protecçión847. Si bien es una fórmula que siguió perpetuándose en el tiempo
como despedida epistolar, implica el reconocimiento a una organización de linaje ya
establecido. El problema surge cuando se intenta fechar estas coplas; F. Vidal en la edición
del Cancionero del año 2033, adjudica los años de 1459 a 1462 como los de su
composición848, pero, como ya se ha visto, puede que haya que fecharlas unos años más tarde,
a raíz de la sublevación de los nobles contra Enrique IV.
4.1. El concepto para el matrimonio fundador.
El concepto de Casa presenta una vertiente externa, al tiempo que otra interna. Ésta
última atañe a la visión de la familia que tiene la pareja origen y algo que se va construyendo
844
QUINTANILLA RASO, Mª C., “Criterios y estrategias de reproducción de las casas nobles tardomedievales
Los Cárdenas de la Puebla del Maestre”, p. 298.
845
A.C.P., PU 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid, incluye el texto del mayorazgo de 14 de abril de 1460.
A.C.P., PU 120-6f, 1461, noviembre, 10. Madrid.
846 RUIZ HERNANDO, J. A, “Arias Dávila”, p. 463.
847 GÓMEZ MANRIQUE, Cancionero, ed. de F. Vidal González, p. 556.
848 GÓMEZ MANRIQUE, Cancionero, ed. de F. Vidal González, p. 61.
259
de forma documental desde la fundación del mayorazgo. En el primero de los textos de
vinculación, fechado en 1460, se aprecia una gradación en los términos que van figurando:
primero se menciona a los descendientes, luego al mayorazgo y por fin, a la casa849.
Así, en los documentos se encuentran referencias a la conciencia de ser un grupo
familiar que posee unos bienes y todo ello forma la Casa, estructurada a partir de la
constitución de un mayorazgo: primero, en la carta de confirmación y poder de 1460 que
otorgó Elvira a su marido para fundar dicha institución, se invierte el orden en el que aparecen
los términos: por que nuestra casa fuese de maior estado e el dicho Pedro Arias, nuestro fijo,
e sus desçendientes e todos los que son llamados al dicho maiorazgo sean mas ratos e mas
honrados e tengan con que mejor poder servir al dicho señor rey 850. En segundo lugar, en el
establecido en 1462, elaborado por los dos cónyuges, al menos en teoría, se encuentran las
siguientes palabras:
ambos deseando que nuestros hijos legitymos e nuestros desçendientes de nos e de
ellos, segund de yuso es contenido, e mejor e mas honorablemente puedan bevir,
otrosy porque sy nuestra casa e tierras e lugares e vasallos e heredamientos e
vienes, que nos avemos e tenemos e poseemos, lo oviesen de partyr en muchas
partes, bernia nuestra casa e bienes en grande diminuçion, por tanto, proveyendo en
ello…851.
En tercer lugar, en una confirmación del mayorazgo establecido en Pedro Arias,
hecha a 24 de febrero de 1462, dicen que la intención al hacer ese documento es que su casa y
memoria siempre quede entera e dure852.
Diego Arias consciente del concepto de Casa, expuso en el establecimiento de las
capellanías en el Hospital de San Antonio y en el convento de Santa María de la Merced, que
su hijo Pedro ha de heredar mi casa por titulo de mayoradgo 853.
De los testamentos se puede extraer asimismo la visión del testador acerca de su
situación social, de su conciencia de pertenencia a una Casa. Elvira comunica en el suyo el
deseo de ser enterrada en un ataud commo pertenesçe a mi estado, eso sí, según disponga
Diego Arias. Por su parte el Contador en sus últimas voluntades menciona varias veces mi
estado, como manifestación consciente de que su puesto en la sociedad conllevaba unos
determinados protocolos: el ataúd, la novena y cabo de año, etc. Estos textos demuestran que
el matrimonio era consciente de haber conseguido establecer una estructura que se prolongará
849
A.C.P., PU 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid, incluye el texto del mayorazgo de 14 de abril de 1460.
Similar expresión se había utilizado ya en A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 1461,
septiembre, 28. Madrid. RUCQUOI, A., “Les villes d’Espagne: De l’histoire a la généalogie”, p. 163 ha llamado
la atención acerca de cómo las familias nobles querían exaltar los méritos del fundador del linaje y, sobre todo, la
nobleza y la fidelidad de los valores personales y sociales de sus descendientes.
851 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 462; es transcripción de una copia del documento que se
custodia en A.C.Sg., L-118.
852 A.C.P., PU 117-8e, 1462, febrero, 24. Madrid.
853 A.C.P., A-4a, 1461, diciembre, 20. Madrid.
850
260
en el tiempo, una Casa reforzada con la constitución de un mayorazgo que articulaba los
bienes adquiridos.
En cuanto a la imagen externa de dicha Casa no puede dejar de constatarse que fue el
propio Enrique IV quien en la concesión de licencia para que el matrimonio pudiera
establecer mayorazgo expresó que la otorgó, entre otras razones, porque quede perpetua
memoria de vosotros e de vuestra casa e / linaje, e porque los que de vosotros vinieren sean
ricos e / honrrados854. Las noticias llegan también por otras vías: primero, el 11 de enero de
1466, a los pocos días del fallecimiento del Contador, se emitió la sentencia de división de los
bienes del mismo entre sus hijos, en ella los jueces dijeron que la pronunciaban para el
sostenimiento e ensalçamiento e conservaçión e honrra e perpetuydad de la casa e estado e
memoria del dicho señor Diego Arias855. En segundo lugar, una vez fallecida la pareja
fundadora, los contemporáneos hicieron suya la organización familiar. Así parece
desprenderse de un pasaje de la crónica de D. Enríquez del Castillo quien escribió que en
1466, ante un intento de los rebeldes a Enrique IV de que Pedrarias pasase a su bando, este
personaje les había rechazado, pronunciando palabras de gratitud al monarca, impulsor del
ascenso de los Arias: nunca pluguiese á Dios que en ninguna cosa él fuese traydor a su Rey,
que tanto bien le avia fecho a él y a su linage, y los avia puesto en tanta honra y estado 856.
Por último, dentro de la visión externa de la Casa se encuentra la que de Elvira tenían
los que deponían en el proceso inquisitorial: por un lado, según las testificaciones, Elvira
González fue una mujer que mantuvo mucho contacto con sus hermanas en las fiestas y en los
dolores, que incluso se sentaba en su casa con ellas a bista de todos y cuando su hija le
reprendía esto, ella contestaba ¿Que quieres que faga?. Pues que Dios me dio a mi mas que a
ellas, no las tengo dexar de ablar, pues que son mis parientas 857. Es decir, para ella el sentido
familiar es más fuerte que el social, que indicaba que sus vidas estaban ya muy separadas. Por
otro, en el proceso se alude a dos tiempos en la vida de Elvira, antes que era gran señora o
después que era gran señora, lo que demuestra, según E. Gutwirth, la conciencia de los
contemporáneos de la movilidad social y, opino, del ascenso que tuvo esta familia 858. Es
preciso recordar que en la crónica de A. de Palencia se expresa esa misma división temporal
en relación con Diego Arias859.
4.2. La protección a los desfavorecidos del grupo familiar.
Los conceptos como protección o desvalido hacen que éste sea un punto de análisis
854
RUIZ HERNANDO, J. A, “Arias Dávila”, p. 463.
RUIZ HERNANDO, J. A, “Arias Dávila”, p. 501.
856 ENRÍQUEZ DEL CASTILLO, D., Crónica del rey D. Enrique el cuarto, cap. LXXXIX, p. 158.
857 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (237).
858 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (81). GUTWIRHT, E., “Elementos étnicos e históricos
en las relaciones judeo-conversas en Segovia”, p. 94.
859 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. II, cap. V, pp. 39-40.
855
261
dificultoso porque han variado con el paso del tiempo. A pesar de ello, existen varios datos
que pudieran ser considerados como noticias relacionadas con este tema en el estudio de los
Arias Dávila. Las fuentes serán los mayorazgos y los testamentos del matrimonio origen, si
bien las mandas pueden ser la expresión de un deseo de beneficiar a una determinada persona
por razones emotivas y no de estricta prestación de ayuda; junto a ellas el proceso
inquisitorial aporta igualmente alguna referencia.
Ninguno de los mayorazgos conocidos establece cláusula alguna en la que se perciba
una obligación por parte del mayorazgo de proteger a los demás miembros de la familia; sólo
en la modificación establecida en 1461 se determina que si Diego falleciera antes que Elvira,
ella recibiría de por vida y anualmente de todos los bienes del mayorazgo, esto es, 500
fanegas de pan, mitad trigo y cebada, y 30.000 mrs tomados de cualquier renta o heredad del
vínculo donde ella los quisiera tener, pero no podría venderlos nunca y después de su muerte
volverían al mayorazgo; a estas cantidades habría que añadir otras anuales. Así, de los bienes
partibles que quedaban para los otros herederos, Elvira obtendría anualmente de por vida otras
500 fanegas de pan, mitad trigo y cebada, y otros 10.000 mrs en dinero; las rentas de los
dichos bienes partibles no podrían proceder de alienación860.
En el testamento de 1463 de dicha señora se localizan donaciones a una parienta sin
nombre y a una sobrina cristiana, Constanza, hija de su hermano cristiano, para ayuda de su
casamiento; fuera de la familia, pero parece que con una gran cercanía a la mujer del
Contador, también recibirían unas cantidades para su matrimonio las dos hijas huérfanas del
fallecido escribano Francisco Ferrandes861. Las mandas a las criadas posiblemente sean el
pago por servicios prestados, ya que se establece una cantidad de dinero, diferente según la
destinataria, para dotarlas en su boda. En un tiempo impreciso anterior a las últimas
voluntades de 1463, Elvira donó 400 doblas de oro de la banda a su nieta Isabel, doblas que
no llegaron a su poder, ya que en 1472 se localiza en el testamento de Isabel Arias, hija de
Diego y Elvira, una manda en la que se dice que se pagase a su hija homónima dicha cantidad
que le yo devo las quales le dio mi señora madre… e que las yo he gastado862.
Cuando Diego Arias estableció sus últimas voluntades en 1466, hizo varios legados a
diversos familiares. Destinó a su segunda esposa, doña María Palomeque, una cantidad
además de lo que le debía de haber abonado como dote pero no expresa que sea para que ella
mantenga su nivel de vida ante la sociedad, sólo dice que porque non aya causa de ser
quexosa; los criados del Contador deberían pasar un cierto tiempo sirviéndola, una vez
fallecido Diego, pudiendo interpretarse esta manda como una búsqueda de que ella
860
A.C.P., PU, 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid.
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
862 A.H.N., Clero libros 12541, 1472, abril, 3. Turégano, se presentó el testamento de 1 de febrero de 1472.
861
262
mantuviera su imagen ante la sociedad863. I. Beceiro Pita documenta como frecuente el hecho
de que grandes magnates dejasen a sus viudas bienes de forma vitalicia, acción que estaría
relacionada con un sentido de protección, para que pudieran llevar un tipo de vida de acuerdo
con su rango864.
En cuanto a la posible viuda, en el testamento no se traslucen las relaciones que
mantenían los hijos del primer matrimonio con ella, ni se determinan las que habría
posteriormente865; hay que recordar que Diegarias legó una cantidad a Luxanico, nieto de
doña María, pero no se especifica si fue un legado por cariño o por otorgar una ayuda al
descendiente de su mujer. El 11 de enero de 1466 los tres hijos de Diego firman el
compromiso de pagar los gastos de las mandas legadas por su padre a diversas personas, entre
las que figura doña María866; pero el día 15 y dentro de las propiedades que pasaron a ser de
don Juan Arias en contra de la voluntad de su padre, ya fallecido, encontramos las posesiones
de Eça, Villaverde, Monasterio y Bayona (en la actualidad Titulcia) que iban a ser parte del
pago a su madrastra, según las últimas voluntades de Diego867, lo que hace suponer que o bien
se contentó con la heredad en Morata o se le abonó el legado en bienes muebles o el Contador
poseía tantas heredades en dichos lugares que se podían repartir entre todos; si la última
posibilidad fuese la real, implicaría el establecimiento de unos lazos entre los Arias de
segunda generación y su madrastra más allá del fallecimiento de Diego. En cualquier caso se
constata que el segundo matrimonio del poderoso hombre supuso una cierta merma en la
herencia de los hijos del primer vínculo. Aunque, por otra parte, convendría recordar que a la
viuda del Contador, le habría venido muy bien disfrutar el legado previsto por su segundo
marido en territorios madrileños donde estaban asentados sus hijos.
El Contador legó a su nieto homónimo, hijo de su hija Isabel y de Gómez González
de la Hoz, 20.000 mrs para libros con que aprenda. Es posiblemente el hijo segundo y quizá
por eso Diego le ayuda, ya que sería su hermano, hijo mayor del matrimonio, quien heredase
a su padre; así el Contador favorecería al segundón, dedicado a la Iglesia, por lo que
necesitaría los libros para estudiar868.
En cuanto a la protección que ejerció Diego Arias dentro del ámbito familiar a través
de su testamento de 1466, parece centrarse en las frecuentes dotes de casamiento para mujeres
huérfanas, ya que ordena que sean cuatro pertenecientes a su familia y otras cuatro a la de su
mujer Elvira y, si no las hubiere, aquéllas que al menos dos de sus hijos entendieren que mas
863
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila; legó 200.000 mrs por su
fidelidad
864 BECEIRO PITA, I., “La mujer noble en la Baja Edad Media castellana”, p. 294.
865 A.H.N., Clero, Libros, 12.541, 1472, febrero, 1. Turégano (Segovia), el testamento de Isabel Arias, hija de
Diego, documenta que doña María tenía un libro suyo.
866 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 504.
867 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 507.
868 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
263
cumple al dicho descargo de nuestras animas e conçiençias869. A cambio rezarían por las
almas de Diego y de Elvira. Estas cláusulas que denotan claramente un sentido familiar de
protección hacia las mujeres más desfavorecidas suscitan una pregunta ¿llegaría alguna
manda a las parientas judías?.
La falta de conocimiento de la familia del Contador hace que la manda enviada a una
hermana suya de la que no da el nombre, no pueda ser catalogada como un signo de
protección a una persona necesitada; en la cláusula establece para ella dies mill mrs. e mas las
casas en que mora e ove comprado de Sant Viçeynte de Avila 870. Esta información se
completa con unas acusaciones emitidas en el proceso inquisitorial, ya que en Ávila Aceror,
un sastre que decía haber estado casado con una nieta de doña Cinhá (hermana del poderoso
personaje), dijo que dicha señora vivía en la Casa de la Moneda de Ávila, por debajo de Santa
Escolástica, pero Diego Arias le compró unas casas junto a las suyas en la Rúa, entre las
cuales había un postigo y por allí pasaban los hermanos para reunirse; añadió que Diego le
mandó en su testamento 10.000 mrs y un brial, pero el dinero no fue terminado de pagar y el
brial se lo había dado a su nieta871. El vestido no figura en dicho documento pero en otras
acusaciones del proceso se mencionan telas donadas por el Contador a su hermana, con lo que
existe una contradicción más en las acusaciones872.
El proceso inquisitorial como fuente de conocimiento, si bien la información puede
estar muy manipulada para demostrar las relaciones entre judíos y judeoconversos, indica que
Elvira González pasó por una situación adversa antes de casarse, ya que perdió a su padre, lo
que implicaba una cierta desprotección. En concordancia con lo anterior, una acusación del
dicho proceso dice que Elvira fue criada por familiares, en este caso judíos, en la casa de la
madre de Jacob Melamed, porque era su prima, hijas ambas de hermanos; esta judía la casó
con Diego Arias, ya que estaba huérfana, y después de convertirse y antes que se casasen y
después de casados los tuvo en su casa, comiendo con ellos, que eran judíos 873. Esta
declaración es única fuente de información y además bajo ella está muy clara la acusación:
Elvira, siendo cristiana, había mantenido contactos y convivido con judíos, lo que en la
década de los ochenta de la decimoquinta centuria era considerado muy contaminante. Me
parece interesante la protección en este caso, porque hay dos vertientes de acción familiar,
una física de cuidado en una casa y otra del establecimiento de la alianza matrimonial de la
huérfana, siendo ambas llevadas a cabo por una pariente por parte de padre.
Igualmente, según el proceso inquisitorial, se pueden rastrear estas mismas actitudes
de protección en el matrimonio fundador. En relación con Elvira González el proceso
869
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
871 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (229).
872 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (227).
873 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (75).
870
264
inquisitorial dice que tuvo en su casa a su sobrina Luna por varios años, si bien no se alude a
las razones del acogimiento, y que quiso intervenir en la boda de una sobrina suya, de nombre
no precisado. Puede entenderse como una cierta protección las cantidades de dinero que daba
a sobrinas suyas judías cuando se casaban o aquella expresión de sus deseos que traer a vivir
con ella a una prima suya, no haciéndolo por amor de Diego Arias874. Esta postura del
Contador le hace aparecer más cumplidor de las normas sociales.
Con estos datos, si bien no se puede probar el grado de desvalimiento de los
familiares apoyados económicamente por el matrimonio origen, se observa que tanto Diego
como Elvira ayudaron a distintos miembros de su familia con diversas cantidades de dinero,
con viviendas o teniéndoles en su casa.
4.3. Los préstamos entre parientes reales o ficticios.
La relación de la figura del Contador con los empréstitos está documentada en una
doble vertiente, por un lado, la familiar y por otro, los que hizo con diversos y muy conocidos
miembros de la nobleza castellana; si bien estos últimos no puedan ser considerados ni
siquiera parientes ficticios, pueden servir sus préstamos para ser comparados con los
efectuados a los propios hijos.
En el testamento de Diego Arias se mencionan varios empréstitos que hizo a sus
hijos al ordenar que fuesen llevados a partición general de sus bienes cuando él falleciese 875:
- El obispo de Segovia, debía presentar 1.300.000 mrs, sin que se especificase la
razón del préstamo, y además la heredad en Matapozuelos, aldea de Olmedo.
- Pedro Arias, mil doblas castellanas de la banda, menos siete doblas, y las heredades
en Ciempozuelos que recibió para su casamiento876. Además llevaría mil enriques de oro, que
le dy de que compro la escrivania de las rentas del obispado de Avila877.
- Isabel Arias, la heredad de Hoyuelos que dy a Ysabel Arias e çinquenta mill mrs.
que lo trayan a partiçion con sus hermanos, si bien no queda claro si heredad y cantidad
monetaria fueron ambas para el matrimonio o sólo el dinero878.
El hecho de que además de cantidades en metálico haya propiedades dentro de lo
considerado préstamo, podría significar que Diego entregaba éstas temporalmente con el
874
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (81), (182). Ibidem, 5.000 mrs o 60 florines para la hija
de Mosen Zaragoza (134) y (171); ibidem, (112).
875 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
876 A.C.P., PU 47-8, 1450, enero, 4. Segovia, documenta la primera noticia relativa a propiedades de Diego en
Ciempozuelos.
877 A.C.P., A-2e, 1465, marzo, 27. Madrid, documenta la confirmación de Enrique IV de dicha escribanía a
Pedro Arias.
878 A.C.P., PU 47-9e, 1504, marzo, 10 se sacó traslado de 1450, septiembre, 14. Segovia; ASENJO
GONZÁLEZ, Mª, Segovia. La Ciudad y su tierra a fines del Medievo, (citado: Segovia), pp. 563-4, para la
transcripción de una parte del documento.
265
objetivo de que sus hijos fueran aprendiendo el manejo y administración de los bienes que un
día heredarían. Para comprobar esta hipótesis sería necesario conocer las fechas en que fueron
entregadas a los hijos, pero hoy sólo puede suponerse que Isabel se casó a finales de la década
de los años cuarenta, y que Pedro a comienzos de 1463 figura como escribano de rentas del
obispado de Ávila879.
El testador recuerda en sus últimas voluntades que había labradores que le debían
pan; el trato a ellos es diferente: a los pobres se les perdonará la mitad, pero los que habían
tenido tierras sin bueyes o habían recibido pan prestado deberían abonar las deudas enteras.
No están documentados, sin embargo, préstamos hechos a familiares o a criados más
cercanos a la cotidianeidad del Contador.
En relación con los préstamos en los que están implicados miembros de la nobleza, I.
Beceiro y R. Córdoba han advertido que parece que en general los nobles pagaban las
cantidades prestadas muy tardíamente y por eso salen tantas menciones en los testamentos de
aquellos que aún no habían cobrado 880. Puede que esto mismo ocurriera con Diego Arias, que
ordena que se reclamen varias cantidades a diversos nobles o a sus herederos por los
préstamos que recibieron de él y que no fueran devueltos los objetos en prenda hasta que no
hubieran sido resarcidas las deudas:
- a los herederos de Pedro Sarmiento había que cobrar 60.000 mrs. en doblas, que
valían entonces 180 mrs., y diez marcos de plata, prestados sobre un joyel.
- al conde de Benavente de ese momento, 700 doblas, que fueron prestadas al
anterior conde sobre un joyel que tyene una perla pinjante gruesa.
- al conde de Alba 80.000 mrs sobre otro joyel de una ymajen de Nuestra Sennora.
De esta manera, se aprecia el apoyo económico que prestó Diego a sus propios hijos,
comparándole con los empréstitos a diversos nobles; la ayuda recibida fue en el caso de los
casados prioritariamente cedida con motivo del casamiento, sirviendo otras cantidades para el
afianzamiento económico, como el caso de la compra de la escribanía de las rentas del
obispado de Ávila; la causa del préstamo al futuro obispo de Segovia es hoy desconocida y
por tanto el beneficio que obtuvo dicho eclesiástico.
4.4. La representación por poderes.
Éste es un aspecto que, al igual que otros, no ha podido ser documentado con
amplitud.
Por el testamento de Elvira González sabemos que sus últimos deseos habían sido
879
880
RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder, pp. 112-3.
BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, pp. 191-2.
266
tratados con una imprecisa anterioridad con su marido881. Al parecer, el comportamiento de
esta señora entra dentro de actitudes documentadas en la época, ya que las últimas voluntades
por poder se encargaban a familiares cercanos al enfermo 882. Según el texto del testamento,
Elvira deja en manos de Diego Arias incluso la facultad de nombrar uno o dos albaceas según
la voluntad de dicho señor. Las otras mandas en las que delega en su marido son las referidas
al ataúd en que será enterrada, al acompañamiento de clérigos y el origen de éstos el día de su
entierro, la satisfacción a las criadas que ha tenido el matrimonio, la vestimenta que llevarán
sus sirvientas casadas después de un año, la cuantía a donar a las órdenes religiosas
acostumbradas. Además, le otorga poder para modificar el mayorazgo. En el texto expresa la
razón de tanta capacidad de decisión entregada a su marido:
Otrosy por quanto por la granesa (sic) de mi enfermedad yo no esto (sic) asy
dispuesta commo querria para faser y ordenar el dicho mi testamento allende de lo
que dicho es e por quanto yo tengo fablado mi secreto çerca de ello con el dicho
Diego Arias, mi marido, por ende, aviendo por firme las mandas y cosas susodichas
en este dicho mi testamento, otorgo e conosco que do y otorgo todo mi poder
complido libre y llenero e bastante en la mejor manera e forma que puedo y devo
dar de derecho al dicho Diego Arias, mi marido, que presente esta, para que pueda
faser e ordenar el dicho mi testamento e las mandas e pias cabsas en el contenidas,
segund e por la forma e manera que yo tengo fablado con el en el dicho mi
secreto883.
Vemos así, que la parte masculina de la pareja asume el cumplimiento de las mandas
que han sido tratadas con anterioridad; el problema está en que a nosotros nos deja sin saber
el grado de cumplimiento de los deseos de la parte femenina del contrato matrimonial.
Elvira González ratificó el mayorazgo con la misma data de su testamento de 1463 y,
en especial, es significativa la cláusula donde se dice que aquél de los otorgantes que
sobreviviese, quedaría con facultad para modificar las decisiones tomadas conjuntamente 884.
En la documentación de Diego Arias se localiza a varios parientes ejerciendo la
representación del Contador en actos sobre todo de carácter económico. Así su yerno Gómez
González de la Hoz le representó en varias ocasiones, siempre en compras o ventas; sirvan de
ejemplo la intermediación hecha en nombre de su suegro en 1458 ante los vecinos de la Tierra
de Segovia para que Diego pudiera comprar el Soto de las Cuevas, cerca de San Juan del
Burgo, o la venta de ciertas cantidades de pan a unos vecinos de Segovia en 1462 885.
Existe una noticia que no se puede asegurar que concierna a este apartado: en 1460
un Alfonso Arias, del que no se indica la vinculación personal con Diego Arias, le representó
881
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 298, para los testamentos por poderes.
883 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
884 A.H.N., Consejos, 4.959 y RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 492-5.
885 A.C.P., PU 131-3 a, 1458, mayo, 27. Segovia; ibidem, PU 152-17 a, 1462, octubre, 30. Aldehuela del
Codonal.
882
267
en Pajares (Ávila) en el establecimiento de un arrendamiento de treinta obradas de tierra en
dicho lugar 886. Pudiera ser un pariente o no, pero no cabe duda de que contó con la confianza
del Contador para representarle en esa actividad económica.
Las motivaciones de las representaciones documentadas no están expresadas, como
es habitual, pero en el caso de Elvira puede suponerse, además de las que ella adujo, una
complicidad entre los cónyuges para llevar a cabo mandas ya acordadas; en las demás
ocasiones las prolongadas ausencias de Diego Arias de sus dominios parece la explicación
más lógica.
4.5. La relación con los parientes reales y ficticios.
I. Beceiro y R. Córdoba distinguen entre dos tipos de parentesco, el real y directo o
el ficticio887. Estos autores han establecido unos puntos teóricos de estudio de la relación entre
los parientes y el individuo, que son los siguientes: actuación como albaceas, desempeño de la
tutela, curaduría, crianza y educación de un menor, establecimiento de conciertos
matrimoniales y pago total o parcial de la dote, nombramiento de parientes como herederos,
otorgamiento de préstamos y fianzas, y presentación de poderes para cuestiones relacionadas
con todas las anteriores888. De este planteamiento se puede documentar muy poco en el caso
del matrimonio origen, dado el escaso caudal de textos que aporten luz en este tema.
A) Los parientes reales.
En los textos estructuradores del linaje se registra la participación en ellos de varios
parientes consanguíneos. Así, Francisco Arias, el supuesto hermano de Diego, aparece como
testigo en la carta de confirmación y poder firmada por Elvira González acerca del mayorazgo
de 1460, aunque no se haga explícito el parentesco; en otra ocasión son dos sobrinos del
Contador los que testifican en el de 1462, conociéndose la relación porque en el testamento de
este personaje figuran como tales889.
Si bien su yerno no tenía la misma sangre que el matrimonio origen, un parentesco
tan cercano hace que tenga relevancia su aparición como testigo en el documento de
fundación del Hospital y de las capellanías correspondientes a aquél y a la capilla funeraria
definitiva en Santa María de la Merced 890. Resulta muy interesante y prueba la existencia de
redes familiares de asistencia, no necesariamente de protección a desvalidos. Sirva de ejemplo
el hecho de que los capellanes de las dichas fundaciones tuvieran que ser buscados por el
mayorazgo entre personas del linaje de Diego Arias y, si no hubiera, del de Elvira González,
886
A.C.P., PU 99-12, 1460, agosto, 21. Pajares (Ávila).
BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 251.
888 BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, pp. 262 y ss.
889 A.C.P., PU 117-8b, 1460, abril, 14. Madrid. RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 491-2 para la
transcripción del mayorazgo de 1462. A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de
Ávila.
890 A.H.N., Clero, Libro 13.409, 1461, noviembre, 10. Madrid.
887
268
su mujer891.
Las últimas voluntades de Elvira y de Diego presentan ciertas diferencias, ya que
mientras la esposa deja en manos del marido la facultad de nombrar uno o dos albaceas según
su voluntad, el Contador buscó fuera de la familia a quien se hiciera cargo de sus últimos
deseos. Es preciso constatar que en esta primera generación no hay mujeres testamentarias, ya
que Elvira muere antes que Diego y doña María Palomeque no fue designada como tal por su
marido.
B) Los parientes ficticios.
En la gran estructura que suponía una Casa, tuvieron un papel muy importante los
criados y los clientes, actuación que ha sido puesta de relieve por diversos estudios que han
sido la base para el acercamiento a este tema dentro de la familia creada por Diego Arias y
Elvira González892. Dentro de ellos destacan varias obras referidas a un linaje en concreto
como la de R. Mª Montero Tejada sobre los Manrique, la de A. Franco Silva y el condado de
Chinchón, la de P. Sánchez León acerca de la clientela de los Mendoza en Guadalajara entre
1480 y 1520, la de J. R. Palencia Herrejón relativa a la clientela de los nobles toledanos, la de
A. B. Sánchez Prieto acerca de los Mendoza, la de J. M. Calderón Ortega sobre don Álvaro de
Luna y la de A. I. Montero Málaga para los Velasco y su influencia sobre Burgos893.
Los criados de los Arias Dávila no han obtenido la atención de los estudiosos salvo
en el trabajo de E. Gutwirth, quien en 1985 escribió sobre la importancia de las redes
891
A.C.P., A-4a, 1461, diciembre, 20. Madrid.
GERBET, M. C., La nobleza en la Corona de Castilla. Sus estructuras sociales en Extremadura (14541516), (1979), pp. 146-153, y Las noblezas españolas en la Edad Media. Siglos XI-XV, (1997), pp. 276-9 y 337.
CARLÉ, Mª del C., “La sociedad castellana en el siglo XV: los criados”, (1987) y Una sociedad del siglo XV.
Los castellanos en sus testamentos, (1993). CARRASCO MARTÍNEZ, A., “Un modelo para el estudio de las
formas de sociabilidad en la Edad Moderna: las clientelas señoriales”, (1994). BECEIRO PITA, I., “Los estados
señoriales como estructura de poder en la Castilla del siglo XV”, (1988), pp. 316-9. BECEIRO PITA, I. y
CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, (1990), pp. 262-269 y 331-333. ATIENZA HERNÁNDEZ, I,
“Pater familias, señor y patrón: oeconomía, clientelismo y patronato en el Antiguo Régimen”. LÓPEZ BENITO,
C. I., La nobleza salmantina ante la vida y la muerte (1476-1535), (1992), pp. 102-125. RIESCO DE ITURRI,
M. B., Nobleza y señoríos en la Castilla centro-oriental en la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), (1996), pp.
316-319. CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna: riqueza y poder en la Castilla del siglo XV, (1998).
BECEIRO PITA, I., Criados, oficiales y clientelas señoriales en Castilla (Siglos XI-XV), (1998-99).
QUINTANILLA RASO, Mª C., “La Nobleza”, (1999), p. 93 y “Sociabilidad nobiliaria y solidaridad jerárquica
en la Castilla del siglo XV”, (2000), p. 155 y ss. DIAGO HERNANDO, M., “La proyección de las casas de la
alta nobleza en las sociedades políticas regionales: el caso soriano a fines de la Edad Media”, (2009).
893MONTERO TEJADA, R. Mª, Nobleza y sociedad en Castilla: El linaje Manrique (siglos XIV-XVI), (1996),
pp. 123-184. FRANCO SILVA, A., “El condado de Chinchón. Los problemas internos de un señorío en tierras
de Segovia (1480-1555)”, (1996), pp. 284-294. SÁNCHEZ LEÓN, P., Absolutismo y comunidad, (1998), pp.
159-71. PALENCIA HERREJÓN, J. R., Ciudad y oligarquía de Toledo a fines del Medievo (1422-1522),
(1999), pp. 703 y ss. SÁNCHEZ PRIETO, A. B., La Casa de Mendoza hasta el tercer Duque del Infantado
(1350-1531): el ejercicio y alcance del poder señorial en la Castilla bajomedieval, (en lo sucesivo: La Casa de
Mendoza) (2001), pp. 252 y ss. CARCELLER CERVIÑO, Mª del P., Realidad y representación de la nobleza
castellana del siglo XV: el linaje de la Cueva y la Casa ducal de Alburquerque, (2006), pp. 603 y ss. ORTEGA
CERVIGÓN, J. I., “Por seruiçios muchos e buenos que me ha fecho. Los criados de las casas nobiliarias
conqueses en la Baja Edad Media”, (2009). MONTERO MÁLAGA, A. I., El linaje de los Velasco y la Ciudad
de Burgos (1379-1474). Identidad y poder político, (2012).
892
269
familiares y sociales generadas por conversos y por Diego Arias y su poder en la Corte, un
poder tan grande como para hacer ascender a judíos y a otros conversos a su alrededor; en
estas relaciones habría tenido un papel significativo, según este autor, el idioma y el humor
hebreo894. En el año 1985 yo misma traté las relaciones que se establecieron entre el obispo
Juan Arias y Juan de Toro, el famoso cantero que descubrió los restos de San Frutos en la
Catedral segoviana895. Años más tarde, en 1992, fue publicada la transcripción del testamento
de Pedro de Segovia, personaje que se autodenominó criado de Diego Arias 896. En 1997 C. M.
Vera Yagüe trató la red clientelar de los Arias en la actual provincia de Madrid como uno de
los mecanismos de poder de dicho linaje897. Por último en 2004 Mª del C. Mena García ha
escrito sobre Pedrarias, gobernador en América, dedicando algunos epígrafes a los criados de
este personaje898.
Las relaciones entre el Contador y sus criados están documentadas desde que en
1447 Juan II concedió a su servidor un privilegio en el que se insertan numerosas mercedes
para él y para sus criados899.
894
GUTWIRTH, E., “Elementos étnicos e históricos en las relaciones judeo-conversas en Segovia”, (1985).
Ver mi trabajo “Noticias sobre la antigua Catedral de Segovia: El hallazgo de San Frutos”, (en lo sucesivo:
“Noticias sobre la antigua Catedral”).
896 CARRETERO ALCÓN, Mª C., VILCHES CRESPO, S., “1469, Diciembre, 16. Valladolid. Testamento del
Hermano Pedro de Segovia ante Francisco Sánchez de Collados”, (1992).
897 VERA YAGÜE, C. M., “Los conflictos interjurisdiccionales como factor determinante de la organización
espacial: los Arias Dávila frente al concejo de Madrid en el siglo XV”, pp. 99-102, sobre todo.
898 MENA GARCÍA, Mª del C., Un linaje de conversos en tierras americanas. (Los testamentos de Pedrarias
Dávila, Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua), (en lo sucesivo: Un linaje de conversos), pp. 96-109 y
116-118, respectivamente.
899A.H.P.Sg., Varios-Arias Dávila, 1447, septiembre, 10. Soria, inserto en confirmación de don Enrique de 1 de
marzo de 1454 en Valladolid. Traslado de 17 de marzo de 1580 en Santa María la Real de Nieva (Segovia).
Aunque ya ha sido tratado este documento en el capítulo I de la presente memoria, considero de interés volver a
reproducir su contenido:
- Los amos y amas que criaron a los hijos e hijas de Diegarias, los mayordomos, paniaguados, yugueros,
renteros, quinteros que tuvieran arrendadas sus heredades y casas, los pastores de sus ganados, molineros,
hortelanos, colmeneros, horneros, porqueros y los otros hombres que vinieran con él y comieren su pan, todos
serían francos y exentos de pechar las monedas foreras, ni pedidos, servicios, empréstidos, martiniegas, yantares,
montazgos, fonsado, fonsadera, derramas, infurciones, guías, acémilas y de todos los otros pechos y tributos.
Esta exención duraría la vida de Diego, de su mujer y de sus hijos899.
- Diego Arias sólo tendría un mayordomo en cada ciudad, villa y lugar donde tuviera heredades.
- Los empadronadores, hacedores de padrones, arrendadores, cogedores, sobrecogedores, pesquisidores,
tesoreros, recaudadores y otras personas que hacían los padrones y derramas, cogían y recaudaban las monedas,
pedidos, servicios, derramas, pechos y tributos no le pedirían nada a Diego, ni a su mujer, ni a sus hijos, ni
descendientes, ni a los trabajadores antes mencionados; si les hubiesen tomado bienes tendrían que
devolvérselos, so pena de la merced real y 3.000 mrs a cada uno por cada vez.
- Los corregidores, alcaldes, alguaciles y otras justicias y oficiales de la ciudad de Segovia y su tierra donde
Diego tenía casas y heredades, y los corregidores y justicias de otras ciudades y lugares donde él, su mujer, hijos,
descendientes y trabajadores pudieren morar de ese momento en adelante no debían consentir que les pusieran en
los padrones, tasas e impuestos dichos. Si Diego, su familia y trabajadores fueran emplazados ante las justicias
por razones tocantes a lo anterior, la voluntad del rey es que no acudieran a los llamamientos si no quisiesen ir.
- Las cantidades impuestas a los lugares donde moraban los Arias y sus trabajadores tenían que ser pagadas por
los otros vecinos pero no por ellos.
- Los Arias y sus trabajadores tendrían parte de los oficios, honras, libertades, franquezas, donaciones, montes,
prados, pastos, dehesas, ejidos, fuentes, términos, sotos, salidas, aguas, ríos, adarves y en todas las cosas de
895
270
Este tipo de merced está documentado en otros casos, por ejemplo, hay una muy
similar otorgada por Pedro I a Pedro González de Mendoza900; asimismo, M. Montero ha
recurrido al conocido cronista de Madrid Quintana para recoger un dato acerca del contador
mayor Alfonso Álvarez de Toledo, según el cual en 1429 Juan II habría declarado libres de
pechos y tributos extraordinarios a los parientes, deudos y servidores de dicho Contador; el
autor apostilla que indudablemente, ello constituía un ahorro fiscal considerable, y hablaría
del relieve logrado por nuestro personaje ya entonces901. J. I. Ortega Cervigón ha recordado
la unión en cuanto a pago de impuestos y exenciones que presentaban amos y criados902.
Como se aprecia, la merced real aporta una cierta organización de los bienes de
concejo de la ciudad de Segovia, tierra y término, como en las otras ciudades y lugares de los reinos y señoríos
donde aquellos fuesen vecinos.
...como lo...tovieron los otros vecinos, moradores, cavalleros y escuderos e regidores y ofiçiales y omes buenos
de las dichas çiudades y lugares...que no seades ni sean escatimados en algun tienpo ni por alguna raçon que
sea, ni porque digan que no sacastes cavallos y armas a los alcaides, ni porque no tengades las fiestas del año
en las ciudades e villas y lugares onde fueredes moradores e donde tubieredes algunos vienes e heredamientos,
porque digan que los que no pechen o son escusados que no an de aver ofiçios algunos en las tales çibdades e
villas y lugares donde fueredes o fuesen moradores o tubieredes o tovieren algunos vienes y heredamientos, ni
por otra raçon alguna...
- Los Arias y sus trabajadores no serían ni contadores de concejo, ni empadronadores, ni terceros, ni hacedores
de padrones, ni cogedores, ni sobrecogedores, ni pesquisidores, ni arrendadores, ni recaudadores, ni receptores,
ni derramadores de algunos pechos e derramas, ni guardas de los términos.
- Tampoco serían tutores ni guardadores de huérfanos contra su voluntad, ni tendrían que ir a hacer repartimiento
de pechos.
- Tampoco serían compradores ni apreciadores de bienes contra su voluntad, aunque el rey u otras personas
mandasen apreciar, comprar, etc. bienes.
- No serían obligados a ir en armada de flota, ni en cruzada, ni en otro lugar contra su voluntad, salvo cuando el
rey mandase que fueran con mi cuerpo mesmo y les mandase llamar por carta especial.
- Las casas de morada de Segovia o de otro lugar serían francas, exentas y libres; nadie entraría en ellas contra la
voluntad de los Arias, ni los aposentadores las tendrían en lista, ni sacarían de ellas ropa, paja, leña, aves, ni otra
cosa alguna bajo la pena de 3.000 mrs.
- Los bienes de los Arias y los suyos quedarían bajo el amparo y seguro del rey, pudiendo Diego comprar y
vender lo que quisiera, salvo los artículos prohibidos.
- Sus ganados y los de los trabajadores quedarían salvos y seguros por todas las partes, lugares y términos,
caminos, extremos de los reinos y señoríos, paciendo las hierbas, bebiendo las aguas y guardando las viñas, sin
pagar servicios, ni portazgos, ni montazgos, herbaje, roda, peaje, pasaje, barcaje, castillería, ni otro pecho ni
derecho alguno; los que anduvieran con los ganados podrían cortar y tajar la rama, leña y madera que necesitasen
para hacer puentes por donde pasar los ganados, chozas enramadas y otras cosas que tuvieran necesidad.
- Ni los Arias ni sus trabajadores podrían ser presos, ni tomados sus bienes por deuda que debiera un concejo a
otro ni una persona a otra, ni por prendas que se hicieran a un lugar, salvo por una deuda que pudiesen ellos
contraer; no les podrían vender los caballos, armas y camas de dormir con todas sus guarniciones ni los paños de
vestir.
- No pecharían ni pagarían en sueldo alguno que fuese para hombres de pie, ni de caballo, ni para galeotes, ni
para cosa alguna.
- No pecharían en los pechos concejiles de Segovia ni de las otras ciudades y lugares donde vivieran o tuvieran
bienes, que esos concejos derramasen entre sí para sus necesidades, salvo en puente, fuente, compra de término,
reparar la muralla y la cava, cosas en las que pechan los hidalgos de Castilla por quanto es pro comun a todos;
nadie podría tomarles prendas por esto.
900 Ver RIESCO DE ITURRI, M. B., Nobleza y señoríos en la Castilla centro-oriental en la Baja Edad Media,
pp. 749-750.
901 MONTERO, M., “Propiedad, alquiler y especulación en Madrid a mediados del siglo XV: Alfonso Álvarez
de Toledo”, p. 23, nota 17.
902 ORTEGA CERVIGÓN, J. I., “Por seruiçios muchos e buenos que me ha fecho. Los criados de las casas
nobiliarias conqueses en la Baja Edad Media”, pp. 704-705.
271
Diego Arias y por tanto de sus servidores, considerados por el monarca como parte de un
conjunto de personas que componían una estructura socioeconómica más amplia dirigida por
el futuro Contador; entre ellos destacaban los personajes que vinieren con el y comieran su
pan, a los que se podría denominar sus continuos. Significa, por tanto, la autorización para
que Diego Arias no sólo tuviera una red de criados y clientes, sino que la consolidase y
organizase a la manera de un hombre poderoso de los Grandes del reino.
A medida que avanzaba la investigación, se vio el interés de establecer una pequeña
base de datos con los componentes del grupo de criados que rodeaba al matrimonio origen de
la familia Arias Dávila y también a doña María Palomeque 903; su importancia radica en que
puede llevar a explicar determinados comportamientos en personas que no tienen sangre
Arias, pero participan en hechos relativos a ellos, a favor o en contra. Es preciso señalar que
la escasez de noticias hace que establecer una plantilla con criterios prosopográficos no
resulte muy fructífero en cuanto a lo que se puede considerar planteamientos ya clásicos904; la
insuficiencia de datos hace que no se conozca el nivel social de origen de los servidores, ni el
que alcanzaron o las estrategias utilizadas para ello, ni su oficio concreto, ni, por tanto,
aquellos espacios físicos ni ámbitos en que se relacionaban con el matrimonio origen. A pesar
de ello, la reconstrucción de las nóminas ha resultado sumamente útil para observar que los
criados varones de Diego figuran fundamentalmente como testigos de documentos de tipo
económico, si bien es verdad, que el grueso de la documentación consultada tiene este
carácter. Por otra parte, están vinculados sobre todo al ámbito segoviano y madrileño,
territorios por donde su expansión y asentamiento fue mayor y más consolidada; no se puede
olvidar que fueron las zonas donde mayor tiempo pasó Enrique IV905. En cuanto a las
funciones que desempeñaron se localizan sirvientes domésticos, incluidos los esclavos,
servidores de la administración de la Casa propia, donde se documentan judíos y cristianos
como mayordomos, y asistentes en los cargos relacionados con la administración de la Corona
de Castilla. Los criados de las esposas del Contador fueron fundamentalmente mujeres, si
bien Elvira se relacionó con más hombres, todos ellos con un oficio muy concreto, ajena a las
tareas domésticas: un boyero y un mayordomo.
Llama la atención en estas nóminas que casi nunca se identifica a los servidores con
una filiación familiar propia, es decir, aclarando quién era su padre; es más a veces no se les
da ni apellido, lo que sugiere una cercanía doméstica por la que el individuo era identificable
903
Véase anexo documental.
GARCÍA VERA, Mª J., “Los estudios sobre la corte y la «sociedad cortesana» a fines de la Edad Media. Un
balance historiográfico”, (2000), pp. 208-210 realizó una puesta al día de la importancia de la prosopografía
como método de estudio. SESMA MUÑOZ, J. Á., LALIENA CORBERA, C. y NAVARRO ESPINACH, G.,
“Prosopografía de las sociedades urbanas de Aragón durante los siglos XIV y XV. Un balance provisional”,
(2006).
905 TORRES FONTES, J., Itinerario de Enrique IV de Castilla. También puede verse RÁBADE OBRADÓ, Mª
del P., “Escenario para una Corte real: Madrid en tiempos de Enrique IV”.
904
272
perfectamente sólo con su nombre. Por otra parte, no se dice que hubieran tenido crianza en la
Casa del matrimonio fundador de los Arias Dávila.
A los criados varones de Diego se les localiza, como se ha visto, como testigos en
numerosos escritos relativos al Contador y también en los documentos vertebradores del
linaje; por ejemplo, en la ratificación del mayorazgo de 1462 que hizo Elvira actuaron como
tales cuatro hombres, dos de los cuales eran denominados criados de su marido y otro de su
hijo mayor: Alonso de Quintanilla, criado de Diego Arias, (que en las últimas voluntades de
Elvira aparecerá como guarda y vasallo del rey906), Sancho García de Burgos, escribano de
cámara del monarca, Diego de Samaros, criado de Pedrarias, contador mayor del rey, y Diego
de Escalona, criado de Diego Arias907. En el testamento de dicha señora se documentan
criados actuando como testigos: García de Llerena, Quintanilla, García de Burgos y Escalona,
siendo éste último del único que se dice que era criado de Diego; las últimas voluntades se
redactaron ante Gonzalo González de Viliça, escribano público en la ciudad de Segovia, y
Gonzalo García de Llerena, escribano del rey, que en este texto figura como contador del
monarca908.
J. I. Ortega Cervigón ha documentado el interés que tienen los testamentos para
atisbar las relaciones que existían entre criados y señores909. Elvira González organizó con tal
premura sus últimas voluntades que resulta casi imposible calibrar sus intenciones respecto a
sus sirvientes, aunque llama la atención que no los encomendó a sus hijos 910. En las de Diego
Arias se aprecia una relación paternalista cuando el Contador habla de sus criados, escuderos,
pajes y hombres de a pie que vivían con él y a los que non he casado y de mi non han tenido
ofiçios911. Esto sin duda le vincula a la figura del pater familias estudiada para el Antiguo
Régimen912. Los pajes son mencionados también para que cumplan con ritos mortuorios de
Diego, ya que ordena que diez pajes suyos y de sus hijos lleven diez cirios gruesos con mis
armas de dieciséis libras cada uno para que se encendiesen al tiempo de las vigilias, el sermón
y la misa en los días de las honras913; así pues, están siendo considerados como un exponente
de la familia extensa. Tampoco hay referencias a encomendación alguna de criados a sus
hijos.
La gradación de mandas que Diego establece en su testamento expresa diferentes
sentimientos y obligaciones hacia sus sirvientes: Primero, son 23 los mencionados con su
906
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 492-5.
908 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
909 ORTEGA CERVIGÓN, J. I., “Por seruiçios muchos e buenos que me ha fecho. Los criados de las casas
nobiliarias conqueses en la Baja Edad Media”, pp. 717-20.
910 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
911A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias.
912ATIENZA HERNÁNDEZ, I., “Pater familias, señor y patrón: oeconómica, clientelismo y patronato en el
Antiguo Régimen”, pp. 411 y ss.
913 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
907
273
nombre propio; en segundo lugar, el testador declara tener cargo hacia algunos individuos en
concreto y, como es habitual, el dicho cargo no se especifica; en tercer lugar, Diego ordena
pagar a los varones ciertas cantidades que oscilaban entre 25.000 mrs. (uno) y 2.000 (dos),
reservando para una criada 1.000 mrs, la mitad de lo que destinó al que menos cobraría de los
hombres, y para el cocinero una cantidad en dinero y una bestia; los pajes tienen una
consideración especial y así uno recibiría 10.000 mrs, otro 6.000, otro 4.000, dos 3.000 y uno
2.000. En cuarto lugar, el Contador lega cantidades a todos los otros mis criados e escuderos
e pajes e onbres de pie que conmigo de continuo han benido e comen en mi casa de continuo
que aquí non van nombrados e a los que non he casado y de mi non han tenido ofiçios. Esta
frase es muy interesante por la conciencia de comunidad con estos criados y de tener que
buscar para ellos una forma de vida y un cónyuge. En el texto se continúa diciendo lo que
cobrará cada tipo de criado: los escuderos y los otros pajes, por cada año vivido con Diego
2.000 mrs, y los hombres de pie y mozos de espuelas por lo mismo 1.000 mrs; el tiempo se
computará desde la muerte de Elvira, por quanto a los que antes conmigo e con ella bivieron,
ella e yo los satysfisimos segund que paresçe por su testamento. En quinto lugar, dentro de las
relaciones con la familia ficticia hay que destacar la preocupación, tanto por parte de Diego
como de Elvira, de casar a sus criados, viéndolo como parte del pago por los servicios
prestados914. Cabe pensar que estos matrimonios, concertados en un grado que desconocemos,
eran una estrategia de cohesión de grupo no sanguíneo y una forma de procurar el
establecimiento de dinastías de servidores al mayorazgo que ostentaba la titularidad de la
Casa. Cuando se mencionan ayudas para el casamiento, Diego alude a distintos tipos: uno de
sus criados recibió una heredad en Torresilla e otras cosas que le dy en diversas veses para su
casamiento, para ayuda de sus bodas; otro, 10.000 mrs y a las criadas cristianas les deja cinco
mil mrs a cada una, a cambio de nuevos servicios. En sexto lugar, en lo que se refiere a las
mujeres cristianas libres que estaban a su servicio, legó a cada una 5.000 mrs, pero tendrían
que servir un año desde la muerte del Contador, la mitad de ellas a su esposa, doña María, y la
otra mitad a sus hijos.
En el testamento de Diego son mencionados sus esclavos, que serían libres si servían
cinco años (no se especifica dónde), salvo dos pequeños que estaban en la casa del Contador,
que deberían trabajar, desde que tuvieran edad para ello, durante siete años y luego ya serían
horros. Lo probable es que en esta categoría entrasen los moros e moras que yo tengo y que
proponía canjear por los cautivos a rescatar que ordena en una manda. En relación con los
esclavos un dato a tener en cuenta es que a partir de los primeros años de la década de los
sesenta el hecho de liberar aunque sólo fuese uno de ellos suponía alcanzar una indulgencia
plenaria, lo que hará que sea tan frecuente encontrar en los testamentos una manda liberando
914
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, Diego Arias de Ávila en su testamento lega, como hemos visto
ya, cantidades a todos los otros mis criados e escuderos e pajes e onbres de pie que conmigo de continuo han
benido e comen en mi casa de continuo que aquí non van nombrados e a los que non he casado y de mi non han
tenido ofiçios.
274
alguno915.
I. Beceiro y R. Córdoba han escrito que una manifestación del parentesco ficticio
entre criados y señores es que los primeros llevasen luto por la muerte de los segundos,
costumbre sobre todo de la primera mitad del siglo XV, ya que en los últimos años de esa
centuria se rechazaron esos usos y se disponía que no se hicieran llantos ni lutos916. En
relación con estas afirmaciones en el testamento de Elvira González de 1463 se dice:
Otrosy mando que el dia de mi enterramiento vistan dose pobres de panno de
la çibdad….
Otrosy mando que den a mis criadas las casadas luto que traygan por mi e en
fin del anno que les den de vestir de lo que el dicho Diego Arias ordenare917.
La primera manda que he incluido nos habla de otras personas que también son
ordenadas vestir por la testadora y son legados muy frecuentes en otras últimas voluntades;
creo que puede indicar, al igual que la ropa de luto que se dará a criadas, un signo más de
expresión de poder económico de la persona fallecida, mezclado con una actitud
supuestamente caritativa, que me lleva a pensar, por un lado, en que es muy frecuente su
aparición en testamentos, lo que puede indicar que es un hábito social, y, por otro, en cuántos
pobres habría vestido la persona fallecida a lo largo de su vida.
En el caso de Diego Arias de 1466 se encuentran otras voluntades:
Iten mando que el dia de mi enterramiento se den de vestyr a treynta pobres de
paño de la dicha çibdad de Segovia a preçio de çincuenta mrs cada vara y les
den de comer dos dias….
Iten mando que non trayan xerga nin fagan llanto por mi, salvo panno
prieto918.
El número de personas pobres es muy superior al que se contabilizaba en el
testamento de su mujer, estando posiblemente en relación con las características del fallecido:
es varón y de importancia en la Corte. Parece que Diegarias estaba mucho más informado y
había asimilado las novedades en cuestiones de religiosidad, cuando tres años más tarde del
fallecimiento de su compañera de la mayor parte de la vida, pide que no se haga llanto ni luto
por él, pero sigue reclamando otros usos funerarios de gran boato, aprendidos, sin duda, a lo
largo de su vida. Con similar sentido otorga un cierto protagonismo en sus honras fúnebres a
diez pajes suyos y de sus hijos, ya que ordenó que llevasen diez cirios gruesos con mis armas
de dieciséis libras cada uno para que se encendieran al tiempo de las vigilias, el sermón y la
misa en los días de las honras919. Cabe pensar que esa parte de la familia ficticia se integra en
la real de una manera simbólica al portar en cantidad emblemas pertenecientes al individuo
915SUAREZ
FERNÁNDEZ, L., Isabel I, reina, p. 400.
BECEIRO PITA, I., y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 256.
917 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
918 A.C. P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
919 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
916
275
fallecido y a los sucesores del mismo.
En el testamento de Diego Arias no encontramos parientes reales en las funciones de
albaceas, ni siquiera en las de testigos del mismo, donde sólo figuran criados; fueron
nombrados albaceas personas en principio ajenas a su familia de sangre: el arcediano de
Segovia, del cual el testamento ni siquiera incluye su nombre, y un famoso escribano de la
ciudad, Pero García de la Torre; es decir, eran personajes pertenecientes a distintos ámbitos
sociales: un miembro de la Iglesia con un cargo importante en el cabildo catedralicio y un
hombre de conocimientos especializados y casado.
Hay otro tema de interés en relación con los sirvientes del matrimonio origen y es
que resulta difícil determinar su auténtica responsabilidad y protagonismo en determinados
momentos de la trayectoria vital de éste; pongamos como ejemplo las acciones de aquéllos en
la tierra de Arévalo 920, donde: los vecinos de Espinosa de los Caballeros tenían derecho a
apacentar sus ganados, rozar y labrar ciertos términos que lindaban con Matilla y con
Aldehuela de Fuentes (hoy Montalvo), pero se presentaron los hombres del Contador y
acotaron dentro de las propiedades de éste términos que eran comunales y del concejo de la
villa de Arévalo y su tierra; hasta aquí es Diego quien dirige la operación pero luego sus
criados amenazaron a los de Espinosa con que si entraban a usar de sus costumbres los
prendarían, apalearían, acuchillarían o matarían. Y aquí cabe la pregunta de si es el señor
quien induce a sus criados a emplear la fuerza bruta o es una iniciativa de estos últimos para
ascender en las escalas sociales, demostrando que son la mano ejecutora de un poderoso que
una vez más arrebata beneficiosas tierras comunales para su propio provecho.
Otro tema que se plantea en cuanto a responsabilidad es la visión que ofrece el
proceso inquisitorial de las órdenes que el matrimonio de Diego y Elvira daban a sus
sirvientes domésticos para que realizasen acciones contra los mandamientos divinos y de la
Iglesia921; sin embargo, este tema debe de ser considerado dentro del marco de la fuente que
nos ofrece la información, ya que con las declaraciones en su contra se estaba elaborando la
imagen de unos malos cristianos que entre, otras cosas, hacían que sus sirvientes les llevasen
comida judía, tuvieran unos ciertos contactos con los judíos al acudir a sus casas para recoger
o llevar productos no cristianos, trabajasen los domingos, etc.922.
Los asistentes que el Contador tuvo en el desempeño de sus cargos/oficios en la
Administración no fueron desatendidos tras su fallecimiento: el 15 de enero está datado un
documento por el cual Enrique IV perdonó a Diego Arias y a sus herederos, en virtud de una
iguala que había establecido con ellos, cuantas deudas hubiera podido generar el Contador en
920AJO
GONZÁLEZ DE RAPARIEGOS Y SÁINZ DE ZÚÑIGA, C. Mª, Historia de Ávila y su Tierra, de sus
hombres y sus instituciones por toda su geografía provincial y diocesana, XII, (citado: Hª de Áv.), p. 316-8 y
siguientes narra las aventuras de esta propiedad.
921 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, passim.
922 Ver capítulo dedicado al proceso inquisitorial.
276
el desempeño de los oficios que tuvo por el rey. En el texto se expresa claramente que Pedro
Arias había acordado que se estableciera esto mismo con todos los servidores que había
tenido su padre en los distintos cargos/oficios relacionados con la corte 923. Con esta nómina
nos podemos aproximar bastante a los hombres que Diego tuvo a su servicio personal en la
Administración; otra cuestión es averiguar desde cuándo estaban a su servicio, ya que los
datos escasean. Así, en 1455 se localiza a Pedro de Segovia, Juan de Peñafiel y Rodrigo de
Herrera, escuderos de Diego Arias, como testigos de un documento que le concernía en
asuntos económicos, con lo que se documenta los servicios de ellos tres desde, al menos, esa
fecha924.
No debe olvidarse que estos asistentes en los cargos administrativos habían sido
recompensados con frecuencia durante la vida de Diego Arias: Entre las dádivas que
repartieron los procuradores en las cortes de 1462 encontramos numerosas referencias a
personas al servicio del Contador; así su capellán recibió 1500 mrs, sus porteros otros 1500 y
su mayordomo 2000. Hay que tener en cuenta que otros hombres de la Administración
hicieron lo mismo con algunas personas que tenian cargo925. La presencia entre ellos de
Rodrigo del Río explica por qué aparece como testigo con frecuencia.
4.6. El cariño y la discordia entre el matrimonio.
En el conjunto de documentos de Elvira y de Diego no se anotan frases ni palabras
de cariño o de desafecto entre los esposos. En relación con otros miembros de la familia sólo
se encuentra en las últimas voluntades del Contador la expresión Luxanico para referirse al
nieto de su mujer, doña María Palomeque. Se ha dicho que el uso del diminutivo en el nombre
de un nieto es un indicativo de cariño hacia él926; en el caso de dicho Luxanico pudiera ser esa
la razón o que se estaba aludiendo a la de corta edad de éste. Otro ejemplo de uso de
diminutivos se localiza también en ese documento, cuando Diego deja unas mandas a sus
pajes, entre los que menciona a Ferrandillo de Velliça y a Juanillo de Madrid 927.
Lo que sí se puede intuir, es la confianza entre los integrantes del matrimonio, que se
923
A.C.P., A-3f, 1466, enero, 15. Segovia. En el verso del documento figura que se asentó esta carta en los
libros de las rentas, las quitaciones, sueldo y cruzada que tienen sus contadores mayores y en los libros del
principado del rey que tiene Pedro Arias de Ávila, su contador mayor y de su principado, por lo que atañe a las
tesorerías, recaudamientos, mayordomías, receptorías, ejecutorias, hasimientos, pagas, oficios y cargos que del
monarca tuvieron García de Buitrago, Álvaro del Río, Gonzalo de Ávila, sobrino de Diego Arias, Juan García, su
hermano, Juan de Peñafiel, Pedro de Segovia, Alfonso de Córdoba, escribano de cámara del rey, Alfonso Arias
de Ávila, Lope de Lucena, Pedro de Castro, Juan de Gaona, Rodrigo de Herrera, Gutierre de la Torre, Alfonso de
Torres, Pedro de Aguilar, Diego de Medina, secretario del rey, Diego de Valera, Fernando de Curiel, Pedro
Mino, Martín de Agreda, Rodrigo del Río, Ortuño de Ávila, Álvaro de Montemayor, Juan de Bonilla, Pedro de
Bonilla, Fernando de Molina y sus herederos, Fernando de Écija, Alfonso de Segovia, el izquierdo.
924 Colección documental del Archivo Municipal de Baeza (Siglos XIII-XV), doc. 177, p. 362.
925OLIVERA SANTOS, C., Las cortes de Castilla y León y la crisis del reino (1445-1474). El registro de
Cortes (en lo sucesivo: Cortes de Castilla), pp. 292-3.
926 BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 363.
927 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
277
manifiesta en esa dejación que hace Elvira de casi todo lo relativo al testamento en manos de
su marido, lo que pudiera estar motivado además por razones como la presión de una muerte
que parece viene muy rápida, que Diego era el padre de sus hijos, que fue el compañero de
vida, o, incluso, pudiera ser producto de una influencia de él para que así lo hiciese. En el
caso del Contador, éste nada deja a voluntad de su segunda mujer.
Entre las acusaciones del proceso inquisitorial se registra una expresión que pudiera
ser tanto de cariño como de respeto; una Juana González a los dos días de hacerse público que
se abría causa contra Elvira González, es decir, el 1 de julio de 1489, declaró que había
escuchado a dicha señora preguntar a unos judíos si conocían a una prima suya y afirmar que,
si no la había traído a vivir con ella, fue por amor de Diego Arias928. Es preciso tener en
cuenta que la interpretación más probable de esas palabras es que no lo hizo por causa de su
marido.
4.7. Las relaciones con linajes nobles.
Además de las relaciones entre personajes considerados en cierta manera familia,
resulta de interés el acercamiento a las conexiones que mantuvo el matrimonio origen o, al
menos, Diego, la parte pública del matrimonio, con individuos pertenecientes a linajes ya
establecidos como tales. Las referencias no suelen ser abundantes pero son interesantes
porque marcan una tipología de relaciones entre el hombre que asciende en el poder local y en
el del reino y un poderoso ya consolidado 929.
Algunas de las noticias son muy imprecisas, por ejemplo, en el proceso inquisitorial
se dice que sobre el año 1450 Diego estuvo en Valladolid posando…en cassa de doña María
de Belasco, al pasadizo a San Miguel, cerca del antiguo barrio judío en una época de
Cuaresma930.
Dada la complejidad del tema, ha sido preciso a un orden alfabético para exponer las
relaciones documentadas.
A) Álvarez de Toledo, Alfonso, contador mayor y del Consejo, y Pedro Núñez de
Toledo, su hijo.
Las relaciones entre ambos Contadores mayores fuera de las labores de su oficio
apenas están documentadas931. Sin embargo, Diego fue asumiendo algunos cargos y bienes de
928
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (112).
Este tema ha sido tratado para la nobleza como grupo por QUINTANILLA RASO, Mª C., “La Nobleza”,
(1999), p. 93 y “Sociabilidad nobiliaria y solidaridad jerárquica en la Castilla del siglo XV”, (2000), p. 155 y ss.
CARCELLER CERVIÑO, Mª del P., Realidad y representación de la nobleza castellana del siglo XV: el linaje
de la Cueva y la Casa ducal de Alburquerque, (2006), pp. 603 y ss. para el linaje De la Cueva.
930 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (169).
931 A.G.S., E.M.R., Leg. 7-1, 1454, septiembre, 30. Arévalo. Es un traslado, sacado en Ávila a 15 de enero de
1456, enero, 15. Ávila, del nombramiento que hizo Enrique IV de contadores mayores a Alfonso Álvarez de
Toledo y a Juan de Vivero junto con Diego Arias.
929
278
Alfonso, ya que en Sevilla a 9 de agosto de 1456 Enrique IV otorgó a Diego como merced el
regimiento que Alfonso Álvarez tenía en Toledo932; la consecuencia inmediata fue la
proyección de las actividades de Arias Dávila en esa zona. Al año siguiente se localiza un
trueque entre Diego Romero, alcalde mayor de Toledo, y Aldonza Núñez de Toledo, su
mujer, con Diego Arias de Ávila; le dieron por juro de heredad la villa de Alcobendas con
todo el señorío que conllevaba, Fuentidueña y Polán, por 30.000 mrs de merced anuales de
juro de heredad perpetuos que el Contador pagó por Diego Romero a Juan Álvarez de Toledo,
hijo de Alfonso Álvarez de Toledo 20.000 mrs de los de juro de heredad y los otros 10.000
mrs a Pedro Núñez de Toledo, hijo del dicho Alfonso Álvarez de Toledo; Diego Arias entregó
también toda la heredad que tenía en Carmena, término de la villa de Maqueda: casas, olivas,
viñas, tierras, molinos, vasijas de vino y de aceite, ovejas, bueyes y otras cosas anejas al
heredamiento con las rentas de todo ello 933. En 1460 Catalina Núñez, viuda del contador
mayor Alfonso Álvarez de Toledo, vendió a Diego Arias tres yuntas de heredad que tenía en
Pradoluengo, término de Madrid, que fueron del vicario Juan Sánchez de Sotosalbos con todo
lo que les correspondía, por 3.500 de juro de heredad libres de alcabala anuales situados en las
rentas de Madrid; el texto continúa con una fórmula exculpatoria de denuncias por abusos ya
que asevera que aunque las tierras tuvieran más valía, dicha señora lo aceptaba así por buenas
obras que de vos yo he resçebido e resçibo934.
B) Álvarez de Toledo, don Fernán, conde de Alba.
Tanto Fernán Álvarez de Toledo, como su tío don Gutierre de Toledo, luego
arzobispo de esa ciudad, fueron hasta la muerte de éste, en febrero de 1446, seguidores de don
Álvaro de Luna, y el primero de ellos mayordomo mayor de la Casa del príncipe de
Asturias935. Si en esas fechas Diego Arias está documentado como mayordomo del príncipe,
habrá que suponer una estrecha colaboración entre quien ostenta el oficio de forma casi
honorífica con uno de los que lo desempeña de hecho 936.
También en el terreno de las suposiciones se inscribe otro hecho, la prisión en
Segovia de Fernán Álvarez de Toledo, primer conde de Alba de Tormes, por orden de Juan II
y su liberación al subir al trono Enrique IV; C. Mª Ajo González sospecha que el dinero de los
bienes del preso fue usado por su hijo, García, para ganar la voluntad tanto del nuevo monarca
como de Diego Arias937.
El 6 de julio de 1465 Enrique IV dio un poder a la reina doña Juana para que
932
PALENCIA HERREJÓN, J. R., Ciudad y oligarquía de Toledo a fines del Medievo (1422-1522), p. 371.
A.C.P., PU 146-5 a, 1457, noviembre, 28. Madrid.
934 A.C.P., PU 47-21, 1460, septiembre, 20. Madrid.
935 CALDERÓN ORTEGA, J. M., “Los riesgos de la política en el siglo XV: la prisión del conde de Alba
(1448-1454)”, pp. 41-42.
936 A.M.Sg., leg. 19-69 (2), 1441, octubre, 2. Burgos.
937AJO GONZÁLEZ DE RAPARIEGOS Y SÁINZ DE ZÚÑIGA, C. Mª, Hª de Ávila, XII, p. 395.
933
279
acudiese junto a su hermano el rey de Portugal a fin de que éste les ayudase frente a los
nobles rebeldes y se tratara el asunto del casamiento de la infanta Isabel, hermanastra de don
Enrique; entre los testigos del documento figura García de Toledo, conde de Alba, el entonces
obispo de Calahorra, Pedro González de Mendoza, y otros grandes 938. Resulta llamativo que
no figure ningún Arias, siendo ésta una época dirigida en lo económico por Diego Arias que
estaba siempre junto al rey legítimo; habrá que pensar que Diego tenía una gran presencia en
el momento pero sólo .
Cuando Diego Arias estableció sus últimas voluntades a 1 de enero de 1466 señaló
que debían cobrarse del conde de Alba 80.000 mrs que le había prestado sobre un joyel de una
imagen de Nuestra Señora939.
C) Cabrera, Andrés y Bobadilla, Beatriz de, futuros marqueses de Moya.
Si bien los dos linajes -Arias Dávila y Cabrera- consiguen su ascenso en Segovia,
ambas trayectorias corren paralelas porque comparten espacio y ambición.
No hay constancia de relaciones en ningún sentido en la primera generación, si bien
por razones de servicio al monarca Enrique IV es muy probable que las hubiera y fueran
buenas, pero la entrada en escena de Beatriz de Bobadilla, amiga personal de la infanta Isabel
de Castilla, pudieran haber inclinado la voluntad de su marido.
En la segunda generación, dadas las edades de todos ellos, tanto Arias como Cabrera
y Bobadilla, estuvieron condenados a vivir en los mismos tiempos y espacios. En esta época
se produce el matrimonio entre la amiga de Isabel de Castilla y un colaborador real que
asciende, pudiera ser que por méritos propios hasta 1474, pero desde entonces el poder de su
mujer le llevar a lugares muy lejanos en la escala social, económica y política del momento.
Mientras vivió el Contador, sólo se localiza un documento de Enrique IV en el cual
el monarca ordenaba en 1454 a Mosén Pedro de Bobadilla, su guarda y vasallo, que entregase
a Pedro Arias, mi guarda e vasallo, fijo de Diego Arias de Avila, mi contador mayor e del mi
consejo, toda la cámara que Juan II había dejado en los alcázares de Madrid, que hasta ese
momento estuvieron en custodia de Bobadilla940.
D) Carrillo, don Alonso, arzobispo de Toledo.
No se debe olvidar en la trayectoria de dicho arzobispo que fue un hombre de don
Álvaro de Luna, que le dejó muy bien situado. Es bien sabido que Carrillo participó junto a su
hermano Pedro de Acuña, luego conde de Buendía, en la batalla de Olmedo de 1445 al lado
del condestable don Álvaro de Luna. Este hecho hace que la conocida alianza de los Arias de
la segunda generación con Carrillo se pueda ver como una unión más de la familia Arias, por
938AZCONA,
T. de, “Isabel la Católica bajo el signo de la revolución y de la guerra (1464-1479)”, p. 62.
PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
940 A.C.P., PU 110-2, 1454, agosto, 5.
939A.C.P.,
280
un lado, con hombres del Condestable y, por otro, con el espacio geográfico de Toledo, que
está articulando sobre él todo un sistema social, económico y político específico. De esta
manera se abre una nueva ventana para análisis sobre este tipo de relación.
Quizá convenga recordar que Carrillo fue encargado del gobierno del reino cuando
se produjeron las campañas de Enrique IV contra Granada en 1455 y 1456, el primer año
junto con el conde Haro, Pedro Fernández de Velasco, y el segundo con el conde de
Plasencia941.
En 22 de noviembre de 1460 Diego Arias de Ávila entró en posesión del señorío de
Villaviudas y rápidamente lo pasó al conde de Buendía y señor de Dueñas, Pedro de Acuña,
en 9 de junio de1461; parece que pudo ser una maniobra para eludir la oposición del convento
de Santa María del Escobar de Torquemada a que el poder de Acuña se extendiera por la
zona942.
E) Estúñiga, don Álvaro, conde de Plasencia.
Por el contrario, don Pedro de Estúñiga tuvo enemistad manifiesta con don Álvaro de
Luna943. Recordemos que Diego Arias está junto al príncipe de Castilla cuando éste se aparta
del poder del Condestable.
Pasado el tiempo, cuando Diego sea el poderoso Contador mayor realizó trueque y
cambio con don Álvaro de Estúñiga, conde de Plasencia, a 23 de octubre de 1457 por el cual
el noble recibiría una casa de molino que llamaban de Mari Sancho y que tenía tres ruedas de
molino que estaban en funcionamiento con su presa, caz y salido en el río Voltoya, en el
término de Muñivas, aldea de la ciudad de Segovia. Diegarias pasaría a poseer unos edificios
en Segovia que habían pertenecido al abuelo de don Álvaro, Diego López de Estúñiga, y que
se describen como las casas, torre, solares, corrales y trascorrales que estaban entre las
iglesias de la Trinidad y de San Quirce, y que lindaban por todas partes con calles del rey; ese
mismo día ambos firmaron un acuerdo de no ir contra lo acordado944. Esta compra puede ser
vista como una expresión de las altas relaciones sociales del viejo Contador.
Igualmente, están probadas dichas relaciones con las dos confederaciones entre
Enrique IV, de una parte, y Alfonso de Fonseca, Pedro Girón, Álvaro Estúñiga, Juan Pacheco,
941RIESCO
DE ITURRI, M. B., Nobleza y señoríos en la Castilla centro-oriental en la Baja Edad Media, pp.
424-425.
942 CALDERÓN ORTEGA, J. M. y ALONSO CAMPOS, J. I., “Inventario de bienes de Pedro de Acuña, 2º
señor de Villaviudas”, pp. 367-368 y 371; según estos autores, en 1499 Pedro Arias de Ávila, como heredero del
contador, fue reclamado por el procurador de Acuña, pero se declaró no responsable de nada relacionado con la
venta del señorío.
943Para la enemistad ver FRANCO SILVA, A., “Alfonso Pérez de Vivero, Contador Mayor de Juan II de
Castilla. Un traidor y su fortuna”, pp. 409-10.
944 A.H.N., Nobleza, Osuna, C. 296, doc. 13-14, 1531, julio, 15. Béjar, que contiene la hecha entre estos
personajes a 23 de octubre de 1457 en el monasterio de Santa María de la Mejorada (Olmedo). Si bien la fecha
de la ratificación es 23 de septiembre, debe de ser un error del copista, ya que el lugar, testigos y escribano son
los mismos
281
Alfonso Pimentel y Diego Arias, en la fechada en 29 de mayo de 1457 y los mismos salvo
Pimentel, pero con el conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco en la de 3 de febrero de
1458945. Hay que señalar que la primera de ellas no llegó a ser firmada por el conde de
Plasencia. Puede que este fuese el momento en que Diego Arias compró unas casas a dicho
conde, que están documentadas al vivir en ellas el heredero de Diego, Pedrarias, en 1460 946.
En cuanto a la política general de Castilla, la familia de los Estúñiga parece que fue
leal a Juan II hasta su muerte; desde 1457 mantuvieron unas relaciones ambiguas con Juan
Pacheco y desde 1464 figuraron al lado del rebelde don Alfonso, sobre todo, desde Burgos,
cuya fortaleza tenían en sus manos947. Este punto resulta muy interesante al ser confiscadas
por los alfonsinos en 1465 las posesiones que el contador Diego Arias tenía en aquella zona.
En ese mismo año el dicho don Alfonso de Castilla, estando en Plasencia, hizo varias
donaciones a Álvaro de Estúñiga, entre ellas a su hijo Pedro le donó La Aldehuela, aldea de
Ávila, lugar donde están documentadas posesiones de Diego Arias desde 1459 948.
F) Fonseca, don Alfonso, arzobispo de Sevilla.
En 1457 se produjo una alianza de Pedro Fernández de Velasco, conde de Haro,
Alfonso Carrillo, el almirante don Fadrique, el marqués de Santillana, los condes de
Benavente y Alba y otros; tras ello Enrique IV quiso prender al conde de Haro, pero éste se
hizo fuerte en Briviesca hasta donde el monarca envió al marqués de Villena, al arzobispo de
Sevilla y a Diego Arias para intentar aplacarlo y que a su vez hiciese lo mismo con los otros
nobles aliados que ...ynsistian que las leyes e los antiguos estatutos destos reynos fuessen
guardados...949.
En este contexto no hay que olvidar dos documentos que pudieran estar en relación
con todo lo que acabamos de ver: las dos confederaciones entre el rey, de una parte, y de otra
varios nobles, prometiéndose ayuda y defensa mutua. En la de 29 de mayo de 1457 figuran,
por este orden, Alfonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, Pedro Girón, maestre de Calatrava,
camarero mayor, Álvaro Estúñiga, conde de Plasencia, justicia mayor, Juan Pacheco, marqués
de Villena, mayordomo mayor, Alfonso Pimentel, conde de Benavente, y Diego Arias,
contador mayor, todos del Consejo real; cuando se vuelve a mencionar a los nobles en el
texto, se les enumera por sus títulos nobiliarios o dignidades salvo a Diego Arias, del que sólo
aparece el nombre. Resulta muy interesante la forma de sellar el pacto ya que el rey hace
945Memorias del reinado de don Enrique IV, II, doc. LIV, pp. 151-3, 1457, mayo, 29. Segovia, y doc. LVII,
pp.157-9, 1458, febrero, 3. Madrid.
946A.C.P., PU 117-8b, 1460, abril, 14. Madrid, carta de poder acerca del mayorazgo fundado por Diego Arias y
Elvira González.
947LORA SERRANO, G., “La casa de Estúñiga durante el reinado de Enrique IV: Orto político de un linaje
nobiliario”, pp. 1191-7.
948 AJO GONZÁLEZ DE RAPARIEGOS Y SÁINZ DE ZÚÑIGA, C. Mª, Hª de Ávila, XII, p. 316 y ss. sobre la
complicada historia de esta posesión.
949Crónica Castellana, 1ª parte, cap. XXXII, pp. 66-7.
282
pleito homenaje en manos de Villena, y el arzobispo, el marqués y Diego en las de Enrique
IV, mientras que las referencias al maestre y al conde de Plasencia permanecen en blanco y la
del conde de Benavente nos documenta la acción en manos de Diego de Almanza. En la data
del documento se dice cómo el monarca, Fonseca, Pacheco y Arias de Ávila lo firmaron en 29
de mayo, Girón y Estúñiga no llegaron a firmarlo, y Pimentel lo hizo en 3 de julio. Es decir,
se ve claramente la diferencia entre el núcleo promotor de la alianza y aquellos personajes
importantes a los que se quiso atraer pero no se consiguió en un primer momento 950.
En la confederación fechada en 3 de febrero de 1458 figuran Alfonso de Fonseca,
arzobispo de Sevilla, oidor, Pedro Girón, maestre de Calatrava, camarero mayor, Pedro
Fernández de Velasco, conde de Haro, camarero mayor, Álvaro Estúñiga, conde de Plasencia,
justicia mayor, Juan Pacheco, marqués de Villena, mayordomo mayor, y Diego Arias,
contador mayor; como se ve no está el conde de Benavente pero si el de Haro; en este caso el
pleito homenaje se realiza así: el rey en manos de Villena y el arzobispo, Girón, Pacheco y
Diego Arias en las reales, pero el conde de Haro en las de Fernando Sánchez de Velasco y el
Conde de Plasencia en las de Sancho de Londoño; vemos la razón de esto último al final del
documento ya que Fonseca, Girón, Pacheco y Diego Arias firmaron en 3 de febrero,
Fernández de Velasco en Bribiesca a 2 de marzo y Estúñiga en Plasencia a 21 de marzo de
1458951. Con ello se ve cómo en estas fechas sí se unen todos y son la totalidad de ellos
quienes están de acuerdo, aunque fuese por poco tiempo, no como en el año anterior.
Entre estos dos años de 1457 y 1458 Diegarias actuó igualmente en el ayuntamiento
de Cortes de Madrid como representante del monarca y como procurador de Toledo
(recordemos que años más tarde figura como regidor de esa ciudad). Nuevamente se localiza a
Diego Arias junto al marqués de Villena y a don Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla,
como la tríada que explicó la necesidad de la intervención militar contra Granada 952.
En 1465 Enrique IV otorgó una nueva ordenanza sobre el Consejo Real en la que se
hace constante referencia a un arzobispo, un marqués y al contador Diego Arias, para
establecer un grupo de poder que fuese la única forma de relacionar el Consejo y la figura del
monarca; de ella se ha dicho No conocemos las circunstancias concretas en que se forjó este
arbitraje, pero de su lectura se concluye que la soberanía del rey era poco más que nominal.
950Memorias del
reinado de don Enrique IV, II, doc. LIV, pp. 151-3, 1457, mayo, 29. Segovia.
del reinado de don Enrique IV, II, doc. LVII, pp.157-9, 1458, febrero, 3. Madrid. NETANYAHU,
B., Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV, p. 679 dice que el pacto de 1457 y el de 1458 son
los pasos que dio el rey Enrique para controlar a los hermanos Pacheco y Girón, pero que estos violaron los
acuerdos enseguida al no ser de su agrado.
952 OLIVERA SANTOS, C, Cortes de Castilla, pp. 80-3. PÉREZ-BUSTAMANTE, R., “Cortes de Castilla en el
siglo XV: Hacia una nueva dimensión institucional”, XXIV-V, menciona cómo en 1445 Vivero y Álvarez de
Toledo, contadores, eran diputados en cortes para tratar con los procuradores y cómo Rodrigo de Ulloa y Antón
Núñez en 1469 eran contadores y procuradores en cortes; sirvan como ejemplo de las frecuentes conexiones
entre estos cargos.
951Memorias
283
Sin el visto bueno de los “grandes” eran inviables las decisiones del rey y del Consejo 953.
Podría pensarse que el texto se refería al arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, o al de Sevilla,
Alfonso de Fonseca, con ellos puede haber duda, pero el marqués es seguro que era el de
Villena, Juan Pacheco. Se vuelve así a localizar la tríada de las grandes situaciones políticas.
G) Luna, don Álvaro, condestable de Castilla.
Como ya se ha visto, el ascenso que realizó Diego Arias en todos los aspectos de la
vida, tuvo lugar durante el gobierno de uno de los hombres más poderosos de Castilla: Don
Álvaro de Luna. Ha sido posible localizar varias noticias bibliográficas que mencionan una
relación entre el Condestable y el futuro Contador. Así, L. de Salazar y Castro publicó en
1685 la noticia de que sobre 1435 Juan de Silva, entonces regidor de Toledo, alcaide de las
atarazanas de Santander, notario mayor de Toledo y alcaide de Cifuentes, tenía dos
mayordomos que eran Juan Rodríguez de la Quadra y Diego Arias Dávila 954. La noticia, que
no ha podido ser contrastada con otras fuentes, cobra interés si se recuerda la estrecha relación
que hubo entre Silva y don Álvaro de Luna.
Ya en el siglo XIX J. Amador de los Ríos escribió que fue el condestable de Luna
quien llevó a Diego Arias desde Segovia a la corte de Juan II, donde le permitía intervenir en
las rentas reales955; sin embargo, no se tienen pruebas de ello.
Por otro lado, los rastros documentales son muy escasos:
Es probable que se refiera a la hija de don Álvaro una noticia de 1434, referida a los
labradores de Aldeavieja y sus privilegios, en la que interviene Diego Arias donde también
figura Martín Sánchez, amo de doña María de Luna956.
En 1450 se detecta un gran interés por parte de Diego Arias en conseguir de la
ciudad de Segovia unos terrenos próximos a unos molinos que él tenía junto a la
desembocadura del río Perales en el Alberche a fin de poder hacer unos terrenos de labranza
donde pondría cinco o seis casas para que pudiesen labrar cinco o seis pares de bueyes en año
y vez; Diego dijo que era para que se aprovecharan de ello los habitantes del Prado, lugar que
era de don Álvaro de Luna, y de otros lugares del Condestable 957.
En otro orden de cosas, es bien sabida la relación de Alonso Cota con don Álvaro; de
esta forma, cuando Diegarias casó a su hijo mayor con una hija de Cota tuvo que haber una
953
DE DIOS, S., El Consejo real de Castilla (1385-1522), p. 114-5. El texto ha sido publicado por este mismo
autor en “Ordenanzas del Consejo Real de Castilla”, pp. 303-306 y en Fuentes para el estudio del Consejo Real
de Castilla, pp. 51-4.
954 SALAZAR Y CASTRO, L. de, Historia genealógica de la Casa de Silva: donde se refieren las acciones más
señaladas de sus Señores, las fundaciones de sus Mayorazgos y la calidad de sus alianças matrimoniales,
(citado: Historia de la Casa de Silva), I, Libro III, p. 147.
955 AMADOR DE LOS RÍOS, J., Historia social, política y religiosa de los Judíos de España y Portugal, p.
128.
956 A.M.Sg., leg. 365-5, 1434, noviembre, 19. Segovia.
957 A.C.P., PU 150-21, 1502, noviembre, 8. Segovia.
284
intencionalidad, que podría ser la unión de dos personas cristianas de segunda generación,
miembros de familias conversas del judaísmo y con fuertes relaciones con el condestable de
Castilla y con los Silva, también toledanos y de don Álvaro. No podemos olvidar tampoco
que el futuro arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo, era también hombre del poderoso
Condestable.
Muerto don Álvaro, comenzaron, como es bien sabido, las luchas entre los linajes
Mendoza y Pacheco por alcanzar la herencia del de Luna. El 10 de abril de 1461 Enrique IV
encargó a Diego Arias, al comendador Juan Fernández Galindo y a Alfonso González de la
Hoz (del cual las crónicas siempre dicen que era hombre de Pacheco) que designasen el mejor
tutor para doña Juana de Luna, nieta del Condestable don Álvaro, que en ese momento era
menor de doce años y huérfana de padre; los consejeros propusieron al licenciado Miguel
Ruiz de Tragacete, oidor de la Audiencia real, que fue aceptado958.
El 13 de diciembre de 1461 Enrique IV hizo donación a Diego Arias, su contador, de
600 fanegas de trigo y 400 de cebada situadas en la ciudad de Ávila que fueron de doña Juana
Pimentel, a quien habían sido confiscadas959.
H) El linaje Mendoza.
Hay muchos momentos en la historia de la familia Arias de Ávila en los que no está
documentado qué tipo de relaciones mantuvieron con la muy poderosa familia de los
Mendoza, pero algunas noticias aportan información que, por su interés, no podemos dejar de
lado.
Cuando se produjo el ascenso de Diego Arias que le llevó a alcanzar posiciones tan
privilegiadas, los Hurtado de Mendoza ya llevaban años instalados en tierras segovianas y en
la misma ciudad; en ella vivía doña María de Luna, segunda mujer de don Juan Hurtado de
Mendoza, cuando éste falleció en 1427, y los descendientes del matrimonio mantuvieron
posesiones en la misma varios años más960. Diego de Colmenares ha narrado cómo a ellos
pertenecían heredamientos que después pasaron al monasterio segoviano de Santa Clara la
Nueva y que en 1445 Pacheco y su hermano Girón planearon que el príncipe heredero don
Enrique de Castilla quitase a Ruy Díaz de Mendoza las casas en las que siempre vivía, que
estaban en la zona donde un siglo más tarde comenzó a construirse la actual Catedral
segoviana desde las gradillas a la puerta de San Frutos961. Precisamente Ruy Díaz de
Mendoza a comienzos de febrero de 1440 tomó la ciudad y este hecho sirvió a Juan II para
958
Memorias del reinado de don Enrique IV, II, p. 222.
A.C.P., PU 99-13, 1461, diciembre, 13.
960 MARTÍNEZ MORO, J., La tierra en la Comunidad de Segovia. Un proyecto señorial urbano 1088-1500, p.
39, n. 105 y ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia, p. 266.
961 COLMENARES, D. de, Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla, I,
cap. XXXIX, p. 575 y II, cap. XXX/IV, p. 12; a principios de 1446 se dio a Íñigo López de Mendoza el Real de
Manzanares.
959
285
donar Segovia a su hijo don Enrique de Castilla con el fin de sacar de la misma a Mendoza y
su poder962. Así parece que Diego Arias comenzó a tener un mayor peso a partir de la
decadencia de dicho Mendoza en la ciudad.
Diego estaba relacionado en cierta medida con aquella familia, ya que figura a
mediados de noviembre de 1434 con Martín Sánchez, amo de doña María de Luna, en un
documento relativo a los labradores de Aldeavieja y sus privilegios963.
Años más tarde, en abril de 1461, Enrique IV encargó a Diego Arias, al comendador
Juan Fernández Galindo y a Alfonso González de la Hoz que designasen el mejor tutor para
doña Juana de Luna -nieta del Condestable don Álvaro y Condesa de Santisteban- que en ese
momento era menor de doce años y huérfana de padre; los consejeros propusieron al
licenciado Miguel Ruiz de Tragacete, oidor de la Audiencia real, que fue aceptado 964. Así,
Diego Arias se encuentra entre Pacheco y los Mendoza que, como es bien sabido, luchaban
por alcanzar la herencia del de Luna. Hay que recordar que en las crónicas siempre se habla
de Alfonso González de la Hoz como de un hombre de confianza de Villena.
En el siglo XIV la familia Mendoza comenzó su gran ascenso a través de cargos en
la Administración junto al rey965; en esta misma centuria dicho linaje luchó por el Real de
Manzanares, que al final quedó, como es bien sabido, para ellos, contra los Contreras de
Segovia, acaudillando las milicias de la ciudad del Acueducto966. Años más tarde, el 28 de
septiembre de 1461, Diego Arias estableció un trueque del lugar de Atanzón con el obispo de
Calahorra Pedro González de Mendoza, que le dio los lugares de San Agustín, Pedrezuela y el
despoblado de Moncalvillo, cuyos concejos tomarían al Contador como su señor. En el
cambio Diego se obligó a asegurar siempre la posesión y dominio del prelado sobre el lugar y,
si no fuera así, le entregaría un dinero. Más tarde Mendoza lo vendió a Álvar Gómez de
Ciudad Real; esto fue lo que supuso un pleito que acabó en 1503 967. El intercambio supuso
igualmente que el mismo día se modificase el mayorazgo fundado por Diego Arias y su mujer
Elvira González en 1460, que vinculó Atanzón al resto de los bienes de ese matrimonio, y que
en ese momento fue sustituido por esos lugares y despoblado, heredados por el obispo de su
padre don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana; en este documento se nos informa
de que Diego abonó además al prelado 30.000 mrs de juro de heredad situados en el
arcedianazgo de Guadalajara968. Si los hechos anteriores son relacionados con los
enfrentamientos mantenidos entre el marqués de Villena y los Mendoza por la herencia de
962
CARRILLO DE HUETE, P., Crónica del Halconero, p. 304.
A.M.Sg., leg. 365-5, 1434, noviembre, 19. Segovia en la documentación sobre los labradores de Aldeavieja y
sus privilegios,
964 Memorias del reinado de don. Enrique IV de Castilla, II, p. 222.
965 CARLÉ, Mª del C., Una sociedad del siglo XV. Los castellanos en sus testamentos, pp. 33, 35 y 39-40.
966 ECHAGÜE BURGOS, J .J., La Corona y Segovia, p. 16.
967 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 58-62.
968 A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia.
963
286
don Álvaro de Luna, y con que encontramos en abril de 1461 a Diego Arias, junto con otras
personas, uno de ellos fiel a Pacheco, nombrando tutor para la nieta huérfana del Condestable,
doña María de Luna969, quizá se pueda ver el intercambio como una consecuencia o una
recompensa por el favor dado a los Mendoza.
A partir de 1461 los Mendoza y los Velasco permanecieron junto al rey y en su
contra se alinearon los Estúñiga, Carrillo y Pacheco; éste último, pendiente siempre de
fortalecer su propio poder frente a nobles y monarca, consiguió alejar de la corte a Beltrán de
la Cueva y debilitar a los Mendoza, para terminar pasando a ser partidario de doña Juana de
Castilla, hija de Enrique IV, ya en una etapa donde encontramos a la segunda generación de
Arias de Ávila 970.
El 6 de julio de 1465 Enrique IV dio un poder a la reina doña Juana para que
acudiese junto a su hermano el rey de Portugal para que éste les ayudase frente a los nobles
rebeldes y se tratara el asunto del casamiento de la infanta Isabel, hermana de don Enrique;
entre los testigos del documento figura el entonces obispo de Calahorra, Pedro González de
Mendoza, junto a García de Toledo, conde de Alba, y otros grandes 971. No figura ningún
Arias, pero ésta fue una época regida por Diego Arias que estaba siempre junto al rey
legítimo.
Puede que se establecieran también relaciones entre las familias Mendoza y Arias en
cuanto a los criados de ambas. En el proceso inquisitorial contra dichos Arias de Ávila se
menciona a un Álvaro del Río, que había vivido con Diego Arias, parece que el Contador, y
que en 1486 era secretario del obispo de Palencia, don Diego Hurtado de Mendoza; a ambos
personajes C. Carrete Parrondo les sitúa y nos dice cómo ese nieto del marqués Íñigo López
de Mendoza fue prelado en esa ciudad entre 1473 y 1485, y cómo del Río fue condenado por
hereje en 1494, cuando era contador del Mendoza, en ese momento arzobispo de Sevilla 972.
I) Pacheco, don Juan, marqués de Villena.
La trayectoria en las diversas Administraciones de Diego Arias, fundador de la
familia, no nos permite asegurar en ningún caso concreto la influencia que don Juan Pacheco,
marqués de Villena, pudo tener en el encumbramiento del Contador hasta los altos niveles que
alcanzó, pero si constatar que dicho ascenso coincidió con el predominio de Pacheco junto al
príncipe y que juntos estuvieron en oficios de la casa de don Enrique de Castilla, menores
969
Memorias del reinado de don Enrique IV, II, p. 222. No era la primera vez que Diego Arias tenía relación
con mujeres de este apellido, ya que en A.M.Sg., leg. 365-5, 1434, noviembre, 19. Segovia, en la documentación
sobre los labradores de Aldeavieja y sus privilegios, intervienen Diego Arias y también Martín Sánchez, amo de
doña María de Luna.
970 SÁNCHEZ PRIETO, A. B., La Casa de Mendoza, pp. 115-8, ofrece un buen resumen de los movimientos
nobiliarios durante la etapa del segundo marqués de Santillana, centrándose en las figuras de los componentes de
dicha casa entre 1458 y 1479.
971 AZCONA, T. de, “Isabel la Católica bajo el signo de la revolución y de la guerra (1464-1479)”, p. 62.
972 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, p. 24 y testificación 14.
287
primero y luego mucho más importantes, desde los comienzos de la década de los cuarenta.
Es preciso señalar que puede ser indicativo de buena relación el hecho de que la hija
de Diego Arias, Isabel, casase sobre 1445 con Gómez González de la Hoz, hermano de uno de
los hombres de confianza de Pacheco en Segovia: Alfonso González de la Hoz. Recordemos
el enorme poder que ya entonces tenía el de Villena sobre el príncipe heredero don Enrique.
Cuando en 1455 Enrique IV ordenó a Juan Pacheco que fuese a Ágreda para
entrevistarse con el rey de Navarra, éste se llevó consigo entre otros:
un regidor de Segovia, que era asy mesmo suyo llamado Alfonso Gonçales de
la Hoz, que eran onbres entendidos e de quien mucho fiava, porque sy estos
debates se oviesen de ver por justiçia diesen la raçon que para esto
convenia973
Al año siguiente encontramos al segoviano De la Hoz como testigo de la boda entre
Pacheco y doña María Portocarrero974.
Alonso González de la Hoz tuvo una importante carrera en la Corte que comenzó
como regidor en Segovia al igual que Diego Arias; aunque no consiguió un ascenso tan
elevado en relación con el reino, si lo hizo en esa ciudad donde tuvo gran influencia.
Dada esta fuerte relación entre Alfonso González de la Hoz y Pacheco, resulta muy
ilustrativo el siguiente hecho: de todos es conocida la situación que estalló a las muertes del
condestable don Álvaro de Luna y de su hijo varón cuando los Mendoza y los Pacheco se
enfrentaron por conseguir la herencia; un episodio de los conflictos parece el siguiente: al
estar huérfana doña Juana de Luna, la nieta del condestable don Álvaro de Luna, y su abuela
doña Juana de Pimentel escusada e impedida para regir la dicha tutela, es decir, enfrentada a
la Corona, Enrique IV ordenó proveer un tutor para la niña, que era menor de doce años,
encargando esta labor en 1461 al contador mayor Diego Arias, al comendador Juan Fernández
Galindo y a Alfonso González de la Hoz, todos ellos del Consejo Real, quienes decidieron
encargar las funciones tutoriales al licenciado Miguel Ruiz de Tragacete975. Con ello
encontramos al menos un hombre de Pacheco marcando la dirección de la tutoría de esta niña
que al final, como es bien sabido, terminó siendo casada con el heredero de Pacheco.
Retomando las relaciones entre Pacheco y Diego Arias, se observa que en 1457
Diego Arias, junto con el marqués de Villena y el arzobispo de Sevilla, fue a negociar en
nombre de Enrique IV con el conde de Haro para intentar aplacar los ánimos de él y sus
confederados976.
973
Crónica castellana, 1ª parte, cap. XI, p. 21.
CASTELLANO HUERTA, Mª A., “Algunos aspectos de la personalidad de Juan Pacheco, marqués de
Villena”, p. 102.
975 Memorias del reinado de don Enrique IV, p. 222, 1461, abril, 10. Aranda de Duero.
976 PALENCIA, A. de., Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. IV, cap. VIII, p. 93. VALERA, D., Memorial de
diversas hazañas, cap. XIII, p. 15. Crónica Castellana, 1ª parte, cap. XXXII, p. 67.
974
288
Asimismo, hay que hacer mención de las confederaciones firmadas entre el rey
Enrique IV, de una parte, y de otra Alfonso de Fonseca, Pedro Girón, Álvaro Estúñiga, Juan
Pacheco, Alfonso Pimentel y Diego Arias en la fechada en 29 de mayo de 1457 y con el
conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco, pero sin Pimentel en la de 3 de febrero de
1458977. Como vemos corresponden a una de las etapas de poder del marqués de Villena al
lado del monarca.
En los dos años que acabamos de ver, 1457 y 1458, Diegarias actuó en el
ayuntamiento de Cortes de Madrid como representante del monarca y, al tiempo, junto a
Pedro de Ayala como procurador por Toledo, siéndolo su hijo Pedro Arias de Ávila por
Madrid978.
En este contexto el Contador realiza una interesante adquisición al trocar el 23 de
octubre de 1457 don Álvaro de Estúñiga, conde de Plasencia, un molino que llamaban de
Mari Sancho en Muñivas, aldea de Segovia, por unos edificios en dicha ciudad que habían
pertenecido al abuelo de don Álvaro, Diego López de Estúñiga, quien a principios del siglo
XV estableció mayorazgo sobre éstos y otros numerosos bienes 979. En el cambio de
propiedades de 1457 conviene tener en cuenta el deseo de vender del conde de Plasencia, que
se desprende, sin que sepamos las causas, de un bien en una ciudad muy frecuentada por el
rey de Castilla. Es preciso recordar que en agosto de 1453 Álvaro de Estúñiga recibió la
importante herencia de su padre, Pedro de Estúñiga; hasta 1456 parece que el futuro duque de
Arévalo no mostró desacuerdo con Enrique IV, pero a partir de ese año formó parte de la Liga
de nobles enfrentados al rey y a Juan Pacheco; a pesar de ello, las relaciones con el monarca
no han sido calificadas de difíciles y las mantenidas con Pacheco debieron ser contradictorias
en cuanto a apoyos y separaciones temporales980. Dado que G. Lora habla de ese
enfrentamiento entre Pacheco y Estúñiga cabe preguntarse si no tendrá que ver la compra con
las relaciones entre Diego y Pacheco, es decir, si no es una expresión de la unión entre los dos
en ese momento.
A comienzos de los años sesenta existe otro punto de conexión entre Pacheco y
Diego Arias, ya que la Orden de Calatrava, dirigida por Pedro Girón, hermano conocidísimo
977
Memorias del reinado de don Enrique IV, doc. LIV, pp. 151-3, 1457, mayo, 29. Segovia, y doc. LVII,
pp.157-9, 1458, febrero, 3. Madrid.
978 OLIVERA SANTOS, C, Cortes de Castilla, pp. 80-3. Recordemos que PÉREZ-BUSTAMANTE, R.,
“Cortes de Castilla en el siglo XV: Hacia una nueva dimensión institucional”, XXIV-V, había tratado las
conexiones entre contadores y diputados en cortes.
979 A.H.N., Nobleza, Osuna, C. 296, doc. 13-14, 1531, julio, 15. Béjar, que contiene la hecha entre estos
personajes a 23 de octubre de 1457 en el monasterio de Santa María de la Mejorada (Olmedo). Si bien la fecha
de la ratificación es 23 de septiembre, debe de ser un error del copista, ya que la compra que se confirmaba
estaba fechada un mes más tarde y el lugar, testigos y escribano son los mismos.
980 LORA SERRANO, G., “La casa de Estúñiga durante el reinado de Enrique IV: Orto político de un linaje
nobiliario”, ver pp. 1991-1192.
289
de Pacheco, traspasó al Contador Puñonrostro, en la encomienda de Otos981.
Las relaciones entre el marqués de Villena y Diego vuelven a documentarse dado que
en 1465 Enrique IV otorgó una nueva ordenanza sobre el Consejo Real en la que hay
constantes referencias a un arzobispo, un marqués y al contador Diego Arias, para establecer
un grupo de poder que fuese la única forma de relacionar el Consejo y la figura del
monarca982. La tríada intervendría en las siguientes situaciones, tomando el monarca la
decisión: los temas de justicia tocantes a los grandes del reino, dar mayor autoridad a las
provisiones del Consejo, nombrar pesquisidores y corregidores en las ciudades y villas que
conviniese, y poner oficiales y llevar la hacienda de las órdenes de Santiago y Alcántara
(recordemos que el dominio de ambas eran objetivos para Pacheco); estas cuestiones serían
consultadas con los tres hombres el miércoles y viernes de cada semana. Diego Arias junto
con otros miembros del Consejo, los doctores de Ulloa y Barroso, decidiría a quién de la
Corte había que dar guías de bestias y hombres; es decir, su labor siguió centrada en
administración de bienes, en el aspecto en que trabajaba sin el marqués y el arzobispo.
El año 1465 parece ser la fecha de un triste episodio para Diego Arias. A. de Palencia
narró en su crónica cómo Pedrarias fue hecho prisionero en Medina del Campo a finales de
ese año por unos hombres del conde de Benavente, a quien no atribuye la idea del secuestro;
en su exposición especifica que Diego Arias tuvo que pagar un rescate tras realizar varias
súplicas al marqués de Villena y al dicho conde, siendo intermediario el arzobispo de Sevilla,
Fonseca983. Este fue un episodio más de la primera fase de la guerra civil castellana.
Una vez fallecido ya el Contador mayor, a 16 de febrero de 1466, es decir, a finales
de la tregua entre el rey y los nobles sublevados, se data un documento muy interesante por
los lazos que se quieren establecer sellados por un matrimonio: el de la nieta del marqués de
Villena, doña Catalina, hija de doña Beatriz Pacheco y de Rodrigo de Portocarrero, condes de
Medellín, con el hijo primogénito de Pedrarias, Diego Arias, heredero de su mayorazgo 984.
Así en esa fecha se firma una capitulación a la espera de que los futuros esposos tengan la
edad permitida por la Iglesia para la unión de pleno derecho. Con ello Pedrarias ataría su
linaje a la nobleza titulada y se establecerían vínculos entre los dos bandos en ese momento
dispuestos a comenzar los enfrentamientos de nuevo. Siendo un hecho tan decisivo, cabe
preguntarse si este plan fue una estela de las relaciones mantenidas entre los dos poderosos
abuelos e, incluso, si no fue este proyecto de fuerte unión el que comenzó a alertar al monarca
de las auténticas posturas políticas de Pedrarias.
981
RODRÍGUEZ-PICAVEA MATILLA., E., “El proceso de aristocratización de la orden de Calatrava (siglos
XIII-XV”, p. 516, para la dirección de la Orden por Girón. En cuanto a la adquisición por parte de Diegarias de
Puñonrostro ver el apartado correspondiente en el capítulo relativo a señas de identidad del linaje.
982 DE DIOS, S., El Consejo real de Castilla (1385-1522), p. 114-5.
983 PALENCIA, A., Crónica de Enrique IV, D. 1ª, III, cap. VI, p. 189.
984 A.H.N., Sección Nobleza, Frías, C.102, d. 1, 1466, febrero, 16.
290
J) Pimentel, don Alfonso, conde de Benavente.
Fue uno de los participantes en la confederación de 29 de mayo de 1457, pero no en
la de 3 de febrero de 1458985.
Recordemos que fueron hombres de dicho conde quienes consiguieron hacer
prisionero a Pedrarias en Medina del Campo en 1465 y llevarlo a la fortaleza de Portillo 986.
En el testamento de Diego Arias de 1466 se encuentra una manda que señala cómo
había que cobrar del conde de Benavente 700 doblas que el Contador le había prestado sobre
un joyel con una perla pinjante gruesa 987.
K) Silva, don Juan de, conde de Cifuentes.
La primera generación de Silva y Arias de Ávila, es decir, el primer conde de
Cifuentes y el futuro Contador mayor, pudiera ser que tuviesen la siguiente relación: sobre
1435 don Juan de Silva, entonces regidor de Toledo, alcaide de las atarazanas de Santander,
notario mayor de Toledo y alcaide de Cifuentes, tenía dos mayordomos que eran Juan
Rodríguez de la Quadra y Diego Arias Dávila, en cuyas cuentas figuran los pagos que se
hacían a muchos criados Nobles988.
Hay que tener en cuenta que el de Cifuentes estuvo emparentado con don Álvaro de
Luna y con el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo, personas con gran poder político, como es
de todos conocido. Merece la pena tener en cuenta una respuesta que parece que dio Silva a
Carrillo con ocasión de la petición que le hacía este último de unirse a una confederación con
otros grandes que sobre sus intereses avian hecho en tiempo de Enrique IV... la respuesta fue
que ayudaría al arzobispo pero que firmar una escritura de unión a otros no se lo mandasse,
porque en tales barcadas, los Grandes se solian salvar, y aun ganar, porque se saliessen de
ellas y los medianos, se solian perder, y repartir sus haziendas 989.
Como resumen de estas relaciones se observa que la documentación ofrece noticias
de relaciones de tipo económico y político, pero casi nunca social, es decir, no coincidieron en
ámbitos comunes salvo la Corte o establecieron uniones matrimoniales en esta generación,
985
Memorias del reinado de don Enrique IV, doc. LIV, pp. 151-3, 1457, mayo, 29. Segovia, y doc. LVII,
pp.157-9, 1458, febrero, 3. Madrid.
986NETANYAHU, B., Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV, p. 275 narra la prisión de
Alfonso Pimentel, conde de Benavente en mayo de 1448 en dicha plaza, dentro del grupo de nobles que también
fueron llevados a varias prisiones.
987A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, Testamento de Diego Arias de Ávila.
988SALAZAR Y CASTRO, L. de, Historia de la Casa de Silva, I, Libro III, p. 147; entre los abonos figura el
acostamiento anual a caballeros de Toledo como eran Gonzalo y Diego Palomeque, los hermanos Diego y
Alonso Gaytán, Juan Gaytán, hijo de Diego, Gonzalo Vázquez de Sosa, Lope de Saavedra, Juan y Fernando de
Illescas, Diego de Villarreal, Rodrigo de Ajustín, Rodrigo de Valladolid, García de Busto, Diego de Arias y
Sancho de Torralba, y el mantenimiento a Arias de Silva, Alfón de Sanabria, Juan de la Cal y Pedro Vázquez de
Noguera, que estaban obligados a servir a Silva militarmente.
989 SALAZAR Y CASTRO, L. de, Historia de la Casa de Silva, I, Libro III, pp. 146-7; el autor recoge de Zurita
la contestación.
291
cuestión muy diferente en otras posteriores.
5. La Casa: los bienes materiales y los inmateriales.
F. Chacón Jiménez se plantea en su estudio sobre familias murcianas en la Baja Edad
Media la importancia de analizar
el distinto papel del hombre y de la mujer en el momento de producirse la
transmisión de la propiedad paterna o materna; pues si la mujer aporta una
superior cantidad en el momento del matrimonio, el varón lo suele hacer en la
herencia tras la partición de bienes a la muerte de sus padres… De todas formas, se
tiene la impresión de que los bienes inmuebles se perciben, en su mayor parte, en el
momento de la herencia. Ello no quiere decir que se altere el sentido igualitario,
sino que dentro del mismo existen fases, etapas y momentos distintos en la
circulación y transmisión de los bienes que dependen de tres factores: sexo,
matrimonio o herencia y el tipo de bien a transmitir: tierras, casas o bienes muebles,
bien se trate de ropas, utensilios caseros o ajuar doméstico en general 990.
Enrique IV tuvo un papel destacado en el proceso de transmisión de propiedades del
matrimonio origen de la familia, ya que a 7 de abril de 1465 en Segovia confirmó todas las
mercedes que había hecho a Diego y le autorizó a traspasarlas a sus hijos por testamento o de
cualquier otro modo991; con ello, en cierta manera, se está consolidando la existencia de un
volumen de bienes con proyección en el futuro y con vinculación a la familia del Contador,
afianzamiento que había tenido ya su primer paso en el establecimiento de mayorazgos.
La Casa alcanzó su momento álgido con el mayorazgo de la tercera generación, Juan
Arias Dávila, que consiguió el título nobiliario de conde de Puñonrostro en 1523, asentando
con ello definitivamente su posición entre la alta nobleza, posición que ha perdurado hasta
nuestros días.
5.1. La herencia materna.
Se debe entender por tal los bienes en los que exclusivamente se menciona a Elvira
como propietaria de ellos, porque, como luego veremos, los incluidos en el mayorazgo, al
parecer, pertenecían exclusivamente a Diego Arias, habiendo sido obtenidos a través de los
oficios desempeñados junto al rey. Así y todo, Elvira González otorgó mayorazgo junto a su
marido y, después, sintiendo la muerte próxima, con la misma data de su testamento, 17 de
febrero de 1463, ratificó dicho vínculo y en especial la cláusula donde se dice que aquél de los
otorgantes que sobreviviera, quedaba con capacidad para modificar las decisiones tomadas en
común992. Efectivamente, en las últimas voluntades de Diego Arias se dice yo tengo poder
bastante de la dicha donna Elvira, mi muger, que paso ante Gonçalo Gonçalez de Velliça,
990
CHACÓN JIMÉNEZ, F., “Aproximación y notas metodológicas para el estudio de la familia en Castilla
durante la Baja Edad Media. Algunos ejemplos murcianos”, p. 344.
991 MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, p. 116.
992 A.H.N., Consejos, 4.959 y RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 492-5.
292
escrivano publico de Segovia, para que por mi e por sy e en su nombre pueda faser e faga
mayoradgo e repartimiento de los dichos mis bienes e de los suyos, muebles e rayses, y el
testador lo utilizó para hacer reformas en el mayorazgo, beneficiando notablemente a Pedro
Arias993.
En el testamento de Elvira se consignan escasos datos económicos, salvo mandas en
metálico o paños y lutos, pero no se nos permite conocer, por ejemplo, el lugar de
localización de posibles bienes muebles o la tipología de los inmuebles; sólo se aprecia que
ordenó dividir sus posesiones en tres partes iguales, una para cada uno de sus tres hijos 994.
5.2. Los mayorazgos.
Es imprescindible comenzar el acercamiento al mayorazgo recurriendo a la clásica
obra de B. Clavero y a las sugerentes apostillas realizadas por J. L. Bermejo 995. Sin embargo,
para apreciar esta institución dentro del linaje como vertebradora del mismo es preciso
recurrir también a otros trabajos. Para I. Beceiro y R. Córdoba el mayorazgo es el instrumento
para mantener la estructura familiar, como se ve en los preámbulos del documento, cuando
se cita la memoria del linaje y los deseos de perpetuarlo; según estos mismos autores la mujer
consorte es transmisora de bienes en el mayorazgo por los gananciales, la dote, las arras y
algunas adquisiciones propias y mercedes otorgadas a ella, siendo ésta la razón por la que
actúa conjuntamente en dicho documento996. Otra visión interesante de los mayorazgos como
expresión de las preocupaciones de sus fundadores es la de C. I. López Benito y su estudio
sobre la nobleza salmantina997. Con posterioridad J. R. Palencia Herrejón utiliza la fundación
de mayorazgos y testamentos como fuente de información no sólo patrimonial sino también
de conocimiento de vinculaciones jerárquicas y afectivas 998.
El rapidísimo ascenso en todos los aspectos de Diego Arias hizo que llegara un
momento en que fuera necesario pensar en la consolidación de lo conseguido, cuestión que se
había de solucionar a través de la fundación de un mayorazgo, tal y como hacían otros
personajes de alta capacidad económica y posición social. La documentación revisada hasta el
día de hoy hace ver cómo Diego comienza las compras de propiedades inmobiliarias en la
década de los cuarenta de la decimoquinta centuria, es decir, desde su entrada en el ámbito del
príncipe heredero, pero es realmente a partir de los años cincuenta y, sobre todo, desde que
don Enrique de Castilla llega al trono cuando las adquisiciones se aceleran a un gran ritmo
993
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
995 CLAVERO, B., Mayorazgo. Propiedad feudal en Castilla. (1369-1836), (1974) y (1989). BERMEJO
CABRERO, J. L., “Sobre nobleza, señoríos y mayorazgos”, (1985), sobre todo 285 y ss.
996 BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, pp. 90 y 95; ver también pp. 17-18 y 238
en especial.
997 LÓPEZ BENITO, C. I., La nobleza salmantina ante la vida y la muerte, pp. 206-7 sobre todo.
998 PALENCIA HERREJÓN, J. R., Ciudad y oligarquía de Toledo a fines del Medievo (1422-1522), pp. 685 y
ss.
994
293
que alcanza su punto álgido desde 1458, para bajar el ritmo tras la fundación de los
mayorazgos y del hospital de San Antonio y la capilla funeraria definitiva en el convento de
Santa María de la Merced999. El papel de Enrique IV en todo ello era imprescindible y, dado
que él había encumbrado a su Contador mayor, le hizo merced en 1456 de otorgarle facultad
para que pudiera establecer mayorazgos, repartos y donaciones entre los hijos y nietos nacidos
en legítimo matrimonio; en 1457 se documenta una nueva licencia con una estructura mucho
más formal, aludiendo a la donación para incrementar la perpetua memoria de vosotros e de
vuestra casa e linaje, y a la finalidad de que los sucesores de Diego sean ricos e honrados1000.
Es indudable que estas mercedes fueron concedidas, como así se explicita en la segunda, para
recompensar los servicios prestados al monarca y que llegaron en el momento de mayor
concentración de cargos/oficios de Diego junto al rey.
La primera noticia de haber sido constituido un mayorazgo se localiza en la carta de
confirmación que otorgó Elvira González a 14 de abril de 1460 para la fundación del mismo
en esa misma fecha; en ella se dice que pidió por merced a Diego que, además de lo contenido
en la vinculación, su marido quisiera comprar más villas y lugares con fortalezas, posesiones,
etc. y otros bienes muebles y raíces, y que con ello hiciera mayorazgo en Pedro Arias lo qual
el dicho Diego Arias me prometió e seguro que lo faria e compliria, hecho que hizo que
Elvira diera todo su poder al Contador. En el documento de fundación, sin embargo, no se
hace nunca mención a que dicha señora fuera propietaria de bienes, simplemente los dos
cónyuges otorgan el texto y dicen que ambos tenían los bienes y a ellos pertenecían1001.
En el vínculo de 1460 no se precisan referencias al origen de Diego, ni personales ni
económicas, pero, como se vio en este mismo capítulo, ya estaba asumido el concepto de
Casa y del interés por el que convenía que sus descendientes fueran mas ratos e mas honrados
e tengan con que mejor poder servir al dicho señor rey, añadiéndose cuya humill fechura
despues de nuestro señor dios yo soy1002. Es decir, ya desde la tramitación de esta institución
en 1460 se aprecia un sentido de perpetuidad y de proyección biológica en el tiempo sobre
unos determinados dominios. Las diligencias emprendidas supondrían, según el documento,
tener más honra, vinculando así la noción honra, con el disfrute de unos bienes destinados, a
servir al monarca. La cuestión está en qué se quería decir con mejor poder servir al dicho
señor rey, ya que la expresión puede ser una mera fórmula del documento, o quizá el
matrimonio origen se refería a servirle en el sentido medieval de lo militar o en el más amplio
derivado del apoyo que el vasallo debía a su señor.
Casi un año más tarde, el día 30 de enero de 1461 el hijo mayorazgo del matrimonio,
999
Véase la tabla de los datos vitales de Diego Arias en el anexo documental.
A.C.P., A-1a, 1456, (s.d., s.m., s.l.). Este documento presenta el espacio para cumplimentar la data en
blanco. A.C.P., A-1b, 1457, octubre, 3.
1001 A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 1461, septiembre, 28. Madrid.
1002 A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 1461, septiembre, 28. Madrid.
1000
294
Pedro Arias, se presentó en las casas de su padre, estando éste ausente, y preguntó a su madre
si estaba de acuerdo en que él recibiera el mayorazgo tal y como lo había otorgado Diego
Arias, lo cual fue confirmado por escrito por parte de esta señora1003. Llama la atención varios
hechos: en primer lugar, no firman el texto ninguno de sus protagonistas, como tampoco lo
hacen los testigos; en segundo, el hecho de que Diego Arias esté ausente en una acción de este
tipo, sobre todo porque el día anterior el rey había estado en Segovia y confirmó la venta del
lugar de Atanzón al Contador por parte de Pedro Meléndez de Valdés y María de Valdés, su
sobrina1004; en tercero, la autoría del mayorazgo se atribuye por entero al hombre del
matrimonio, con lo que Elvira queda como simple confirmante de una decisión de su
cónyuge; por último, el escribano sólo pone su firma y rúbrica sin las habituales fórmulas.
Con todo lo anterior, se aprecia en el texto un marcado carácter privado, si bien es un
reconocimiento que se podría llevar ante cualquier autoridad.
Junto a este documento hay otro datado en el mismo día con similar contenido pero
con las fórmulas habituales, lo que le otorga el carácter de oficial. Las características
específicas son, además de las fórmulas ya mencionadas, el protagonismo de Elvira que es
quien otorga el documento, pero también la afirmación en él de que los dos cónyuges
amos a dos juntamente ovimos constituido mayoradgo e fecha donaçion de çiertas
villas e lugares e vasallos nuestros e casas e tierras e heredamientos a Pedro Arias
de Avila, nuestro fijo mayor, para que los el oviese por titulo de mayoradgo para sy
e para sus deçendientes e de los dichos bienes le ovimos fecho gracia e donaçion
pura e perfecta e ynrevocable e nos obligamos de non revocar el dicho
mayoradgo1005.
Añade que para que Pedro estuviese más seguro en ello, la madre confirmaba que
guardaría lo contenido en el mayorazgo, tal y como estaba estipulado. Con ello se ve que la
participación de Elvira en la fundación del mayorazgo responde probablemente a una fórmula
documental, generada por la existencia de bienes gananciales en los que la mujer tiene su
parte. Por eso el hijo, Pedro, necesita la confirmación a lo estipulado en el mayorazgo. De
todas las maneras, queda la duda de por qué es un año más tarde cuando Pedro solicita la
confirmación.
El documento confirmatorio nos sugiere la existencia de algún problema en el seno
de la familia, problema que dado el carácter del referido documento bien pudiera ser de signo
económico, pero por el momento nada se puede concretar.
Es posible que las complicaciones no hubieran acabado en este acto, ya que a 22 de
abril de 1461 es su hermano don Juan Arias, administrador perpetuo del obispado de Segovia,
oidor de la audiencia del rey y de su Consejo, quien, estando en Aranda con la Corte real,
consiente y aprueba el mayorazgo otorgado a su hermano Pedro por sus padres en virtud de
1003
A.C.P., PU 117-8 a, 1461, enero, 30. Segovia, e ibidem, 117-8d, 1461, enero, 30. Segovia.
A.C.P. A-7b, 1461, enero, 29. Segovia.
1005 A.C.P., PU 117-8d, 1461, enero, 30. Segovia.
1004
295
una licencia del monarca, dada veyendo ser vos utile e provechoso e bueno para vuestra onrra
e estado e acreçentamiento e conservaçion de vuestra casa e linaje e porque vuestra memoria
mas perpetuamente durase1006. El texto menciona a ambos padres como capaces de tomar
decisiones respecto a los bienes que habían sido vinculados, aunque dada la estructura del
escrito, pudiera ser una simple fórmula que su madre pudiera tener acceso a disponer de ellos
a su voluntad; se establece asimismo una mención a que don Juan se ha informado por
personas competentes de cuánto podrían valer los bienes vinculados, pero no lo expresa, si
bien reitera que él esperaba recibir herencia de sus padres después de la vida de éstos. A pesar
de lo anterior, confirma que no irá contra lo decidido por ellos a causa de
las costas e gastos e dadivas que por vos e en nuestro nombre e por nuestra causa e
rason han seydo fechas por vos los dichos señores Diego Arias, mi padre, de vuestra
fasienda e bienes e de la dicha Elvira Gonçales, mi madre, para acreçentamiento de
nuestro bien e onrra e estado e en prosecuçion de nuestras causas e pleytos e
negoçios, lo qual me devio e puede ser imputado e cargado en mi legitima parte todo
ello montaria e monta e suma e vale tanto e mas de lo que yo podria e devo aver de
mi legitima parte de vuestros bienes e herençia1007.
Así don Juan afirma que quiere que Pedro tenga su parte, por lo que le renuncia su
legítima y el mismo día juró cumplir lo otorgado.
1461 fue un año de cambios, ya que en septiembre el matrimonio origen decidió
modificar el mayorazgo anteriormente elaborado1008. La causa fue el trueque efectuado, según
expresa Diego en el texto, con don Pedro González de Mendoza, obispo de Calahorra; el
Contador entregó Atanzón y 30.000 mrs a cambio de San Agustín (de Guadalix), Pedrezuela y
un despoblado cuyo nombre se dejó en blanco, lugares que habían pertenecido al marqués de
Santillana, padre de don Pedro, como es bien sabido 1009. Resulta llamativo que sea en esta
modificación donde Diego se plantee asegurar el futuro de Elvira en caso de que él falleciere
antes que ella: ordena que reciba en total 40.000 mrs y 1.000 fanegas de pan por mitad trigo y
cebada1010; por otro lado, aunque deja determinada la cantidad de dinero y grano a percibir
anualmente no se asegura de ello imponiendo cláusulas punitivas ni estableciendo dichas
rentas sobre bienes precisos, tal y como estableció en otros documentos de tipo económico
que, partiendo de su voluntad, pasaron por sus manos para estructurar la vida económica de su
familia. No se puede responder a la pregunta de por qué ahora hay una preocupación hacia
Elvira, pero, dadas las confirmaciones en Pedro y la renuncia de don Juan, cabe pensar que el
matrimonio fundador contempló la posibilidad de que, al menos, los hijos varones disputasen
a su madre los bienes necesarios para mantener la posición alcanzada, una vez fallecido el
Contador.
1006
A.C.P., PU 117-9a, 1461, abril, 22. Aranda.
A.C.P., PU 117-9a, 1461, abril, 22. Aranda.
1008 A.C.P., PU 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid.
1009 A.C.P., PU 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid. El despoblado era Moncalvillo o Montalvillo.
1010 A.C.P., PU 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid.
1007
296
El documento finaliza con las fórmulas notariales habituales: la data, en Madrid a 10
de noviembre de 1461; la firma del Contador, exclusivamente, ya que en el texto ni siquiera
se dice si Elvira González estaba presente o no, siguiendo la exclusión habitual de las
mujeres; y la relación de testigos. En la lista figuran: Gómez González de la Hoz, vesino e
rregidor de la dicha çibdat de Segovia, y como es bien sabido yerno del matrimonio, Gonzalo
García de Llerena, Gutierre Fernández de la Peña y Diego García de Medina, secretario del
rey. En las líneas finales se especifica que el acto pasó ante Ferrand Alfonso de Toledo,
escribano y notario público por la autoridad apostólica, y notario público 1011.
La vinculación que resultó definitiva fue la otorgada en Madrid el 9 de febrero de
14621012. Las causas de la fundación serían:
ambos deseando que nuestros hijos legitymos e nuestros desçendientes de nos e de
ellos, segund de yuso es contenido, e mejor e mas honorablemente puedan bevir,
otrosy porque sy nuestra casa e tierras e lugares e vasallos e heredamientos e
vienes, que nos avemos e tenemos e poseemos, lo oviesen de partyr en muchas
partes, bernia nuestra casa e bienes en grande diminuçion, por tanto, proveyendo en
ello...1013.
Más adelante añaden:
fazemos e otorgamos este dicho mayoradgo de todos los lugares e vasallos e
vienes e otras cosas de suso contenidas, de lo cual se podria presumir que los
dichos lugares e vasallos e vienes e otras cosas de suso declarados de que
fazemos e dotamos el dicho mayoradgo...son de amos de común, o que yo la
dicha Elvira Gonçales tengo la meytad o parte de ellos, e porque yo, el dicho
Diego Harias, ove e gane todo lo que dicho es con el dicho sennor rey en los
ofiçios que yo he tenido e tengo de su sennoria, e lo gane con el, por lo qual es
de mi el dicho Diego Arias, porque son bienes castrensis vel casy castrensis
peculion. Por ende sea entendido e se entienda que por este dicho instrumento
e otorgamiento se non da nin adquiere, en todo lo susodicho nin en parte de
ello, derecho ni titulo alguno, ni posesion de ello, a mi la dicha Elvira
Gonçales, mas de quanto de derecho tenia antes que todo lo susodicho e en
esta carta de ynstrumento de mayoradgo es contenido lo fisiesemos e
otorgasemos1014.
Con ello parece que todos los bienes que van a vincular al mayorazgo en 1462 son de
Diego, porque él los ha obtenido, pero el matrimonio con Elvira hizo que a ella perteneciese
la mitad de los mismos. Destaca, además, la importancia del agradecimiento al rey por haber
permitido el ascenso en todos los niveles.
En 1462 se produce un cambio en los dominios vinculados, ya que son sustituidas las
casas compradas al conde de Plasencia, que figuraban en el instrumento de 1460, por las que
1011
A.C.P., PU 120-6f, 1461, noviembre, 10. Madrid.
AHN, Consejos, 4807 y 4959, 1462, febrero, 9. Madrid. RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp.
462-492 publicó el texto del mayorazgo de 1462.
1013 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 462.
1014 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 490.
1012
297
hoy conocemos como el palacio de Arias Dávila, entre las colaciones de San Miguel y de San
Martín. De esta manera, si Pedro prefiriera aquéllas en las que vivía, en la colación de San
Quirce, serían éstas las inclusas en el mayorazgo, quedando el dicho palacio y todos los
edificios junto a él para el obispo don Juan. Llama la atención, primero, que se deje a
voluntad del hijo la decisión de cuáles iban a ser las casas señas de identidad del linaje y,
segundo, que la primera idea del matrimonio fuese que nueve días después del deceso de
Diego Arias, su hijo Pedro tenía que pasar a ocupar las casas principales y dejar a su hermano
don Juan las sitas en la colación de San Quirce, donde él vivía en esos momentos; el problema
que ocasiona es el siguiente: o bien se daba por hecho que Elvira moriría antes que Diego, con
lo que se plantea cuáles eran las razones que llevaban a que esto se viera tan claro (larga
enfermedad de la madre, mayor edad que el Contador, etc.), o bien quedaba en suspenso
dónde viviría la dicha señora, cual sería la fuente de sus ingresos y si, en su caso, se le
devolvería la dote.
Hay que hacer constar que, cuando se firma el texto básico del mayorazgo de 1462,
se reparten propiedades para los tres hijos, en primer lugar, porque el momento económico es
mejor para el linaje y, en segundo, pero no por ello menos importante, porque con un reparto
claro de dominios para cada hermano se pensaría acabar con los problemas que surgieron tras
el mayorazgo de 1460, que se expresan en esos documentos de conformidad ya vistos
emitidos por Elvira y por don Juan Arias.
En una fecha muy cercana, apenas transcurridos quince días, se estableció un nuevo
documento por el que Diego Arias de Ávila y Elvira González otorgan que ellos habían hecho
mayorazgo de los lugares de Alcobendas y Fuentidueña, arcedianazgo de Madrid (con sus
vasallos e rentas e pechos e derechos); de San Agustín, Pedrezuela y Montalvillo, también en
ese arcedianazgo, (con sus vasallos e jurediçion e rentas e pechos e derechos y de todas las
heredades que tuvieran y adquirieran en esos lugares o en cualquiera de ellos); de
Puñonrostro, arcedianazgo de Toledo, cerca de Seseña, (con sus vasallos e terminos e
jurediçion e con todos los otros heredamientos e bienes asi muebles com o rayses que nos
toviesemos e tovieremos al tiempo del dicho nuestro fin); de Seseña, (con el soto del Gasco y
todo lo tuvieran al tiempo de su fallecimiento allí y en Espartinas y sus términos); de Villalba
y de otros heredamientos, molinos, casas, tierras y otros bienes muebles y raíces que se
incluían en el mayorazgo; la voluntad del matrimonio era entregar todo ello a Pedro Arias
como donación entre vivos, con lo que ellos quedaban por sus tenedores e poseedores,
aunque Diego Arias (no se menciona a Elvira) se hubiera reservado facultad para poder
desatar el dicho mayoradgo e acreçentar en el en çierta forma. La intención ahora era que
fuese irrevocable y que su casa y memoria siempre quede entera e dure, por lo que se
obligaban por su propia voluntad, sin coacción, a ratificar el mayorazgo y a que no lo
desatarían ni venderían ninguno de esos bienes ni los trocarían, bajo pena de 50.000 doblas
para Pedro Arias. Añadieron que poseerían los bienes en precario por el dicho Pedro Arias,
298
nuestro fijo, e para el e en su nombre, y así cedían a su hijo los derechos sobre los bienes
incluidos en el mayorazgo. Esto se otorgó estando presente Juan Ruiz de Ágreda, alcalde en la
corte, al que solicitaron, si fuera necesaria, licencia para otorgar el documento, facultad que
fue concedida1015.
Don Juan Arias y su hermana, Isabel Arias, otorgaron consentimiento a ese
mayorazgo según el testamento de Diego de 1 de enero de 1466, donde figura que
paso asy por ante Françisco Ferrnandes, escrivano publico de Segovia, como por
ante Ferrand Alfonso de Toledo, escrivano de camara del rey, nuestro señor, e ante
otros escrivanos que lo han otorgado que por aquella misma via e forma1016.
Dado que el escribano Fernández consta como fallecido en las últimas voluntades de
Elvira González de 17 de febrero de 1463, los beneplácitos tuvieron que realizarse antes de
esa fecha1017.
Elvira se consideró coautora del mayorazgo y así lo expresó. Después, el mismo día
que otorgó el documento anterior, 17 de febrero de 1463, firmó la ratificación del mayorazgo
y allí da poder a Diego, su marido, para modificar el texto que habían otorgado el año
anterior1018. Él lo mencionó así: yo tengo poder bastante de la dicha donna Elvira, mi muger,
que paso ante Gonçalo Gonçalez de Velliça, escrivano publico de Segovia, para que por mi e
por sy e en su nombre pueda faser e faga mayoradgo e repartimiento de los dichos mis bienes
e de los suyos, muebles e rayses, y lo utilizó para variar el beneficio económico de los tres
hijos a sólo el primogénito 1019. La causa de la confirmación de la esposa al final de su vida
pudiera ser debida a un intento de fortalecer la posición económica de sus hijos ante otros que
cabía la posibilidad de que llegasen de un nuevo matrimonio del Contador. Pero como al
tiempo había otorgado a su marido poder para realizar cuantos cambios quisiera, él así lo hizo
en su propio testamento, de manera que los bienes que primeramente habían legado Diego y
Elvira a sus hijos Juan e Isabel, ahora, por orden exclusiva del Contador, pasarían a formar
parte, junto con los otros bienes de dicho señor, del conjunto a repartir en tres partes iguales,
una para cada hijo 1020.
Diego menciona claramente en sus últimas voluntades que tuvo intención de
establecer tres mayorazgos, uno para cada hijo:
Otrosy por quanto yo ove fecho e otorgado la dicha escriptura de mayoradgo al
dicho Pedro Arias, nuestro fijo mayor legitimo, en la cual dicha escriptura ove
puesto e sennalado algunos bienes rayses e cosas de los que yo tengo para que
1015
A.C.P., PU 117-8e, 1462, febrero, 24. Madrid. Los testigos y escribano fueron Gonzalo García de Llerena y
Diego García de Medina, escribanos de cámara del rey, Fernán Peres de Mieses y Pedro de Toledo, y pasó ante
Fernand Alfon de Toledo, escribano de cámara del rey y notario público en la corte y en sus reinos.
1016 A.C.P., PU 122-2b, 1466, enero, 1. Segovia.
1017 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia
1018A.H.N., Consejos, 4.959 y RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 492-5.
1019 A.C.P., PU 122-2b, 1466, enero, 1. Segovia.
1020 A.C.P., PU 122-2b, 1466, enero, 1. Segovia.
299
fuesen e quedasen por mayoradgo al dicho don Juan Arias, obispo de Segovia, y a la
dicha Ysabel Arias, mis fijos, e que cada uno de ellos quedasen por mayoradgo los
dichos bienes segund que el dicho Pedro Arias, segund largamente en el dicho
mayoradgo se contiene, e porque agora mi entençion e determinada voluntad es que
solamente quede firme e estable para syenpre jamas el mayoradgo que yo e la dicha
mi muger fesimos al dicho Pedro Arias e non otro alguno e por otras cabsas que a
ello me mueven por la presente revoco e do por ningunas e de ningund valor e efetto
los dichos mayoradgos que yo asi fise al dicho don Juan Arias, obispo de Segovia, e
Ysabel Arias, nuestros fijos, y quiero e mando por este dicho mi testamento que
todos los bienes que en el estan mandados e dottados al dicho obispo e Ysabel Arias
queden e sean bienes partybles para todos tres los dichos mis fijos en uno con todos
los otros vasallos e bienes rayses e muebles e otras qualesquier cosas que quedan de
fuera del dicho mayoradgo del dicho Pedro Arias, mi fijo, e de lo contenido en las
dichas mandas y mayoradgos que estan fechas e yo ove fecho al dicho obispo e
Ysabel Arias, segund dicho es, e, si neçesario e complidero fuere para ello al dicho
Pedro Arias, nuestro fijo, qualquier escriptura de revocaçion de los dichos
mayoradgos del dicho obispo e Ysabel Arias con qualesquier fuerças e firmeças y
con renunçiaçiones de leyes e con algunas otras clausulas de las que aqui non van
puestas nin espeçificadas por esta presente escriptura, las otorgo tales e de aquella
forma e manera que el dicho Pedro Arias los pidiere y demandare, e ruego e pido al
dicho escrivano por ante quien esta escriptura yo otorgo, que lo de todo signado de
su signo e a los presentes que sean de ello testigos para que le vala e sea guardado
para sienpre jamas1021.
Posteriormente, en el momento de redacción del testamento ordena que sólo fuera
válido el mayorazgo que estableció con su mujer Elvira. Parece desprenderse del texto que en
algún momento Diego pudo albergar la intención individual de construir tres mayorazgos,
pero que, al final se impuso el proyecto que había elaborado con su mujer en 1462, de
fortalecer al máximo a su heredero mayorazgo como la base del futuro de la familia. El
cambio de decisiones pudo estar vinculado a los reveses patrimoniales que afectaron al
Contador años antes de su muerte.
Junto a las circunstancias externas, debieron existir otras relativas a la familia, ya que
se han visto varios documentos de confirmación de lo establecido desde el mayorazgo de
1460 por parte de la madre, del hermano obispo, del propio matrimonio fundador y de la
hermana de Pedro. Incluso, es muy probable que Diego conociera cierta reticencia por parte
de sus hijos a lo que iba a ser su decisión final sobre los bienes vinculados, ya que junto al
testamento se ha localizado un auto en el que se dice:
En la noble çibdad de Segovia, miercoles primero dia del mes de enero año del
nacimiento de nuestro salvador Ihesu Christo (entre líneas: de mill e quatroçientos e
sesenta e seys años) fue otorgado este testamento de suso contenido por el dicho
señor Diego Arias, contador mayor del rey, nuestro señor, estando doliente pero en
su sano entendimiento, el qual mando que non fuese dado nin publicado a persona
alguna fasta que el fuese pasado de esta presente vida, el qual esta señalado de las
fabricas de los sobredichos testigos que fueron presentes al otorgamiento espeçial de
1021
A.C.P., PU 122-2b, 1466, enero, 1. Segovia.
300
Gonzalo Garcia de Llerena y de Rodrigo del Rio y Ferrand Peres E esta en dose
fojas. Consta. Gonçalo Gonzalez1022.
Como se puede apreciar, el interés de los distintos documentos de mayorazgo para el
conocimiento de la familia es alto; su análisis conlleva a una cuestión cuya respuesta
sobrepasa esta memoria: cómo fue formando Diego Arias el patrimonio que consiguió
vincular. En líneas muy generales se observa que la primera adquisición de bienes consistió
en una capilla del monasterio de Santa María de la Merced a finales de 1436, pero hasta
noviembre de 1446 no se registra noticia alguna de que Diego poseyera una tierra. Ese día
adquirió una huerta en Seseña; pocos después, ya en 1447, se conoce que tenía otro núcleo de
interés en bienes inmuebles en las proximidades de Segovia, alrededor de Madrona1023. En el
año 1450 se documenta otra zona, próxima a Arévalo, sobre todo, La Aldehuela; en los
últimos meses de vida de Juan II consiguió en el camino hacia Arévalo otros territorios
segovianos cuyo núcleo más importante fue Armuña 1024. A partir de este año se hacen
frecuentes las noticias acerca de dominios del Contador en los territorios mencionados, en la
ciudad de Segovia, en la actual provincia de Madrid y en Valladolid; es a partir de 1456
cuando comienza un apresuramiento en la adquisición de tierras -sobre todo en la actual
provincia de Madrid- y de las que serán las señas de identidad del linaje; el ímpetu adquisitivo
desaparece en 1462 tras la fundación del último mayorazgo, pero se observa que había sido
sustituido por el de la posesión de juros de heredad1025.
De todas maneras, los mayorazgos otorgados por el matrimonio fundador del linaje
nos informan de que:
- Fueron otorgados en un intervalo de tiempo en el que no hay un cuestionamiento
político de Enrique IV. Ya se ha tratado la voluntad real en este asunto, pero no se pude
olvidar que en 1460 el matrimonio pidió por merced al monarca que recordase algunos
servicios que con toda lealtad yo el dicho Diego Arias siempre desee faser e fise a su señoria
en emienda e remuneraçion de aquellos y que quisiera confirmar el mayorazgo1026
- En el nivel familiar había transcurrido unos treinta años desde el matrimonio de
Diego y Elvira, o al menos desde que nacieron los hijos que conocemos hoy.
- Los otorgantes fueron ambos cónyuges, si bien se aprecia un papel más activo de la
mujer en el primero de los textos, de 1460, de redacción mucho menos formalista que el final
de 1462.
1022
A.C.P., PU 122-2c, 1466, enero, 1. Segovia.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 455-462. A.C.P., PU 47-6a, 1446, noviembre, 26. Toledo.
A.C.Sg., F-54, 1447, enero, 10.
1024 CALDERÓN ORTEGA, J. M., Álvaro de Luna: riqueza y poder en la Castilla del siglo XV, pp. 238-9 para
documentar la compra de La Aldehuela en 21 de febrero de 1450. A.H.P.Sg., Varios-Velarde, nº 23/1, 1454,
mayo, 13. Segovia.
1025 Véase en el anexo documental las tablas acerca de la trayectoria vital del Contador.
1026 A.C.P., 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid, incluye el texto del mayorazgo de 14 de abril de 1460.
1023
301
- Desde 1460 se realizaron modificaciones en lo establecido hasta el fallecimiento
del último cónyuge en 1466.
- Uno de los aspectos que tienen en común los documentos relativos a la vinculación
de bienes es la voluntad que tenía el matrimonio origen de incorporar el futuro a sus acciones,
ya que mencionan en varias ocasiones que no sólo establecerían mayorazgo sobre unos
detallados bienes, sino que también lo hacían sobre aquellos que hipotéticamente adquiriesen
hasta el momento de su fallecimiento.
- La estructura que se establece en relación con la sucesión y el futuro biológico está
basada en criterios agnaticios, prefiriendo a los varones, hasta el punto de anteponer los
hipotéticos hijos legitimados de don Juan a que pasase a su hija Isabel; prevalecerían
igualmente los mayores en edad sobre los menores y los legítimos sobre los que no lo eran.
- Los bienes vinculados en el mayorazgo presentan una cierta concentración en la
ciudad de Segovia y en su Tierra; en Seseña y Espartinas; en la Venta de la Cruz-Otero de
Herreros; en Madrid y su Tierra; en Móstoles y las Moralejas; junto al Real de Manzanares como es bien sabido dominio del linaje Mendoza-; en la ciudad de Ávila; en el camino de ésta
a Arévalo siguiendo el río Adaja; en Aldehuela de Fuentes y Matilla, de Arévalo; y en
Villalba de Adaja. Además fueron incluidos diversos juros de heredad. La mayor parte de los
bienes son tierras, casas fuertes y llanas, tierras para explotación agraria y sus molinos,
aceñas, batanes, canales, etc. y propiedades que hablan de la vinculación al sector terciario
como carnicerías, red de pescado, mesón. Había establecido señorío sobre Alcobendas,
Villaflor (Puñonrostro), Armesillo (Villalba de Adaja) y Atanzón, siendo este último
sustituido por San Guatín (de Guadalix), Pedrezuela y Moncalvillo.
- De ninguno de los dominios ha quedado constancia que fuera recibido en herencia
de generaciones anteriores, o que estuvieran relacionados con ellas.
- En las redacciones se observa el establecimiento de varias señas externas de
identidad de linaje como los apellidos, que no el nombre, y los emblemas heráldicos del varón
del matrimonio origen de la familia; en cuanto a las casas principales no están en los
documentos remarcadas como tales señas externas obligatorias. Por otro lado, ni siquiera son
mencionadas las capillas funerarias, las capellanías ni el hospital de San Antonio de Padua.
En cuanto a señas internas de identidad del linaje tampoco se establecen, al no existir un
deber del mayorazgo de ayuda a miembros del linaje en situaciones difíciles, ni hay alusión
alguna a relaciones especiales entre parientes de tipo de mayor confianza entre ellos.
- Los criterios de exclusión son los habituales: ilegitimidad, pertenencia a orden
sacerdotal o religiosa que impidiera casarse, diversos actos considerados entonces crímenes de estado, homosexualidad (en 1462, no en los anteriores), herejía y otros no especificados
(perdulio y malefiçio en 1460)-, así como atentar contra las decisiones tomadas en el
302
mayorazgo. Sólo se volvería a obtener el vínculo, si se deshiciera la declaración en contra del
que le perdió.
- Las obligaciones del mayorazgo serían, además de portar los apellidos y las armas
familiares, no enajenar los bienes vinculados.
- No constan criterios a seguir en caso de herencia de otros mayorazgos o para el
matrimonio del heredero.
Como ya se ha visto, Elvira González no modificó nada de estas voluntades
conjuntas de su matrimonio, pero no fue así en el caso de Diego Arias, quien en su último
testamento de 1466 estableció ciertas modificaciones. Así, el Contador comenzó a referirse al
vínculo haciendo alusión a dos documentos otorgados por el monarca en los que concedía
facultad para establecerlo y para repartir el resto de los bienes entre los hijos; igualmente,
mencionó un poder emitido por Elvira ante Gonzalo González de Velliza para que pudiese
establecer modificaciones en los acuerdos tomados por esta razón. En virtud del respaldo que
suponían dichos escritos, el Contador estableció un reparto en el que:
- confirma que el mayorazgo que iba a quedar era el que firmó junto con su primera
mujer, invalidándose los posteriores.
- afirma que él había hecho un mayorazgo para cada hijo, pero en sus últimos
momentos consideraba que sólo debía quedar el vínculo que establecieron su mujer y él, y de
esta manera e por otras cabsas que a ello me mueven revocó las otras ramas familiares
correspondientes al obispo y a Isabel Arias. Si Pedro Arias necesitase una escritura de
revocación de los correspondientes a sus hermanos, otorga las cláusulas que fuesen necesarias
y pidió al escribano por ante quien esta escriptura yo otorgo, que lo de todo signado de su
signo e a los presentes que sean de ello testigos para que le vala e sea guardado para sienpre
jamas.
- ratifica que todos los vasallos e logares e bienes muebles e rayses e heredamientos
que son contenidos en el mayoradgo y las condiciones incluidas en él serían para Pedro Arias
y sus sucesores; introduce la modificación de que los otros bienes que quedaban para los otros
dos hijos pasasen a ser considerados partibles en tres partes iguales.
- determina que todos los otros mis vasallos e heredamientos e bienes muebles e
rayses que quedan de fuera del dicho mayoradgo del dicho Pedro Arias fuesen repartidos
entre los tres hijos, que recibirían asy vasallos como heredamientos e maravedis de juro e
debdas e pan e maravedis e otros bienes muebles y rayses e otras qualesquier cosas que yo
tenga, que a mi pertenescan e a la dicha Elvira Gonçales, mi muger, en qualquier manera
que quedan fuera del dicho mayoradgo. Se descontaría de este volumen de bienes los gastos
por las ánimas de su mujer y de él, además de las mandas que el Contador establecía.
- amenaza a don Juan y a Isabel con que si fueren contra estas decisiones del
303
testamento y modificación, perderían la bendición paterna. Además si lo hicieren, Pedro sería
mejorado no solo en la tercia, como ya se había estipulado, también en la tercera parte de las
dos restantes que pudieran haber sido enteras para sus hermanos si hubieran respetado la
voluntad del padre.
- impone que los mayorazgos fuesen siempre los patronos del hospital de San
Antonio y de la capilla de enterramiento, lo que dará como resultado el aumento de una cierta
protección entre familiares ya que los capellanes de las fundaciones que hizo Diego Arias en
esas instituciones debían ser nombrados por el mayorazgo entre personas del linaje del
Contador y, si no hubiera, del de Elvira González, su mujer 1027. De cara al resto de la sociedad
la unión en el mismo personaje de la primacía familiar más la representación del linaje ante la
Iglesia y de la vinculación de esta última a su familia a través de dos capillas materiales
abiertas a toda Segovia, desarrolló una imagen muy positiva para el mayorazgo.
- En los documentos de la vinculación no se especifican obligaciones especiales para
quien lo ostentase.
A los pocos días del fallecimiento de Diego, Enrique IV vuelve a intervenir en la
familia y confirmó el mayorazgo que había recaído en Pedro Arias 1028.
5.3. Los testamentos del matrimonio origen.
Dentro de la bibliografía dedicada a los testamentos medievales destacan varias obras
conocidas por todos, que han sido concebidas por lo general para completar la visión de un
personaje en concreto o de un grupo social1029. Sin embargo, el texto de los testamentos de los
Arias Dávila ha sido hasta ahora una de las grandes lagunas en el conocimiento de esa
1027
A.C.P., A-4a, 1461, diciembre, 20. Madrid. ESTEBAN RECIO, Mª A. e IZQUIERDO GARCÍA, Mª J.,
“Familias «burguesas» representativas de la élite palentina a fines de la Edad Media”, p. 114 dicen que los Rúa
unieron mayorazgo y capellanía como símbolo de la
cohesión familiar tanto en el terreno material como espiritual. En el orden social, la unión del
mayorazgo y la capellanía representaban la gloria del linaje y su deseo e perpetuidad. Culminaba, así, la
máxima aspiración de los Rúa de desvincularse de su problemático origen judío y de integrarse con
pleno derecho en las filas de la nobleza.
1028 A.C.P., A-2f, 1466, enero, 15. Segovia.
1029 FRANCO SILVA, A., “Los testamentos de Juan Pacheco (1470-1472)”, (1986); CARLÉ, Mª del C., “La
sociedad castellana del siglo XV en sus testamentos”, (1988) y Una sociedad del siglo XV. Los castellanos en
sus testamentos, (1993). VIÑA BRITO, A., “El testamento de don Pedro Girón”, (1989). GÓMEZ NIETO, L.,
Ritos funerarios en el Madrid medieval, (1991). LÓPEZ BENITO, C. I., La nobleza salmantina ante la vida y la
muerte (1476-1535), (1992) y “La Oligarquía salmantina en los inicios de la Edad Moderna. Actitudes ante la
vida y la muerte”, (1992). BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, (1992). GARCÍA
FERNÁNDEZ, M., Los castellanos y la muerte. Religiosidad y comportamientos colectivos en el Antiguo
Régimen, (1996). RUCQUOI, A., “Mancilla y limpieza: La obsesión por el pecado en Castilla a fines del siglo
XV”, (1997). PALENCIA HERREJÓN, J. R., Ciudad y oligarquía de Toledo a fines del Medievo (1422-1522),
(1999). MARTÍN CEA, J. C., “El modelo testamentario bajomedieval castellano y su reflejo en los diferentes
grupos sociales”, (2003-4). RIVERA GARRETAS, Mª M., “Los testamentos de Juana de Mendoza, camarera
mayor de Isabel la Católica, y de su marido, el poeta Gómez Manrique, corregidor de Toledo (1493 y 1490)”,
(2007). ORTEGO RICO, P., “El patrocinio religioso de los Mendoza: siglos XIV y XV”, (2008). ORTEGA
CERVIGÓN, J. I., “Flaco de cuerpo e sano de entendimiento. La espiritualidad de la nobleza conquense
bajomedieval a la luz de sus testamentos”, (2010).
304
familia, salvo en el caso de la segunda generación, Pedro Arias y don Juan Arias, y las últimas
voluntades de 1514 de Pedrarias, el gobernador en América 1030.
Siendo todos los estudios muy interesantes y sin duda la base para plantear el análisis
de un testamento, elaboré una plantilla de ítems establecidos por las mismas partes que
presenta el documento tal y como hace la mayor parte de la bibliografía consultada, pero una
vez vistos todos los textos localizados empezaron a aparecer diferencias y similitudes entre
ellos según quién fuera el otorgante, su sexo, generación, su dedicación en la vida, rama
familiar y posición dentro de ella. De esta manera, fue necesario retocar el primer instrumento
de análisis incluyendo otras entradas que permitieran y facilitaran una comparación de textos;
una vez realizado el vaciado de cada documento la información se agrupaba alrededor de tres
ámbitos diferentes: personal, familiar y social1031. Por otro lado no debe olvidarse que puede
que se esté ante la moda o la voluntad de un escribano que utiliza fórmulas estereotipadas.
En el ámbito personal se encuentran aspectos de la vida y enfermedad o
enfermedades del otorgante, a veces sus sentimientos, y, desde luego, sus preferencias
religiosas, por ejemplo, en cuanto a santos protectores se refiere, si bien podemos encontrar
aquí una influencia familiar o social fácilmente detectable y mayor cuanto más joven es una
persona, ya que luego la vida modifica los puntos de partida.
El ámbito familiar suele ser muy rico y para este estudio muy importante; así se
plasma el tipo de relación con, en caso de tenerlos, el cónyuge, con los hijos y con las hijas, la
vinculación a otros familiares y dentro de éstos a cuáles -grado, paternos, maternos-, la
organización de la casa familiar, en cuanto a mayorazgo -sucesión con criterios para
prevalecer o para excluir, obligaciones-, bienes -su origen, reparto-, grado de cumplimiento de
testamentos de padres o hermanos que les fueron encargados, estructura administrativa y
criados, estos últimos vistos en parte como parientes, como hombres de confianza y como
personas enlace con alguna parte de la sociedad: instituciones civiles o religiosas, del reino o
locales, etc.; también hay que incluir las relaciones establecidas con otras Casas.
En el social destaca el valor que tenían las fundaciones familiares, como elementos
de cohesión interna y como señas de identificación externas, es decir, la familia Arias sabe
quién es perfectamente, al igual que cada uno de sus miembros sabe qué lugar ocupa en la
1030
El de Pedro Arias de 1476 fue publicado por ÁLVAREZ RUBIANO, P., Pedrarias Dávila. Contribución al
estudio de la figura del “gran justador”, Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua, (1944). Las últimas
voluntades de don Juan de 1497 han sido publicadas por LE FLEM, J.-P., “La première version castillane du
testament de don Juan Arias Dávila, évêque de Segovie”, (1970). Los de Pedrarias han sido dados a conocer por
MENA GARCÍA, Mª del C., “Religiosidad y muerte: el testamento del conquistador segoviano Pedrarias
Dávila”, (1991) y Un linaje de conversos (2004). ARAM, B., Leyenda negra y leyendas doradas en la conquista
de América. Pedrarias y Balboa, (2008).
1031 Esta clasificación está basada en la que hace LÓPEZ BENITO, C. I., “La oligarquía salmantina en los
inicios de la Edad Moderna: Actitudes ante la vida y la muerte”, p. 36, donde dice que la preocupación del
testador se expresaba en tres niveles; he incorporado más puntos en cada uno de ellos a medida que la
documentación y la historiografía abrían otros temas de análisis, quizá no tratados en dicho artículo por razones
de espacio.
305
estructura familiar y la importancia de que ésta sea fuerte para la supervivencia como grupo,
pero hay que demostrar al resto de la sociedad quién es ese conjunto para ir consolidando lo
que se tiene y mejorar incluso; así veremos las menciones a las casas principales en Segovia,
a la capilla funeraria, las relaciones con monasterios y conventos, la pompa de honras y
exequias finales, etc. En este punto es necesario prestar atención a la vinculación que se
observa con diversos núcleos de población, unión motivada por cuestiones religiosas,
económicas o incluso por haber luchado o desempeñado cargos/oficios, etc. Por último, aquí
se encontraría el análisis de relaciones con albaceas, testigos y escribano que figuren en el
testamento, al fin y al cabo, documento legitimado por dichas personas que exige la sociedad
como última expresión de uno de sus miembros.
Es muy interesante asimismo comprobar, en los casos que se puede, el grado de
cumplimiento de tuvo el testamento analizado, como expresión, en primer lugar, de lo que
importaba el testador a sus herederos, y, en segundo, de aquello que realmente los interesaba:
mundo religioso, unión familiar, concentración de bienes, etc.
5.3.1. El testamento de Elvira González.
La documentación inédita conservada en el archivo de los condes de Puñonrostro
permite conocer un texto que varía la imagen de Elvira González que ha llegado a nuestros
días, puesto que su testamento fue, en principio, de su exclusiva competencia 1032. En el
otorgado el 17 de febrero de 1463, se localizan datos muy ilustrativos en los diferentes niveles
personal, familiar y social1033. El desconocimiento de la fecha exacta del fallecimiento de
Elvira, que debe situarse entre el 17 de febrero de 1463 y el 16 de mayo de ese mismo año,
hace que desconozcamos el tiempo transcurrido entre la expresión de las últimas voluntades y
el óbito, lo que nos permitiría observar, por ejemplo, el apremio a la hora de realizar los
preparativos para el viaje final1034.
En el nivel personal, sin duda, destaca la celeridad que se desprende del documento,
aumentada por las siguientes palabras:
...por quanto por la granesa (sic) de mi enfermedad yo no esto (sic) asy
dispuesta commo querria para faser y ordenar el dicho mi testamento allende
de lo que dicho es e por quanto yo tengo fablado mi secreto çerca de ello con
el dicho Diego Arias, mi marido, por ende, aviendo por firme las mandas y
cosas susodichas en este dicho mi testamento otorgo e conosco que do y
otorgo todo mi poder complido libre y llenero e bastante en la mejor manera e
forma que puedo e devo dar de derecho al dicho Diego Arias, mi marido, que
presente esta, para que pueda faser e ordenar el dicho mi testamento e las
mandas e pias cabsas en el contenidas segund e por la forma e manera que yo
1032
BECEIRO PITA, I., “La mujer noble en la Baja Edad Media castellana”, p. 296, documenta que en las
familias nobles son también ambos cónyuges los otorgantes del mayorazgo.
1033 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia.
1034 A.G.S., M. y P., leg. 5, fol. 30, Diego Arias donó 3.000 mrs al monasterio del Parral para que rogasen a
Dios por su vida y la de sus hijos, y por el alma de su mujer. Ver mi trabajo Diego Arias Dávila, p. 480.
306
tengo fablado con el en el dicho mi secreto...1035
Frente a estas palabras hay que recordar otras que expuso ese mismo día en la carta
de ratificación del mayorazgo:
...estando presente el dicho Diego Harias e asi mesmo Elvira Gonçales, su
muger, la qual estaba enferma, hechada en una cama que estava en un palaçio
de las dichas casas, en presençia de mi, Gonçalo Gonçales de Viliçia... E
luego la dicha Elvira Gonçales dixo que por quanto ella estaba enferma de
dolençia incurable de que se creia que si por infusa graçia de Dios no fuese,
non podia escapar e era e estaba en su postrimera,...1036
Viendo los dos documentos se puede suponer que las mandas que deseaba Elvira
podían parecer no muy ortodoxas y por eso al darlas a su marido en secreto, como ella bien
dice, hace pensar que posiblemente fuesen referidas a su familia judía. Si se siguen las
testificaciones del proceso inquisitorial, vemos cómo fue una mujer que estuvo junto a sus
hermanas en las fiestas y en los dolores, que incluso se sentaba en su casa con ellas a bista de
todos y cuando le reprendía su hija esto, ella contestaba ¿Que quieres que faga?. Pues que
Dios me dio a mi mas que a ellas, no las tengo dexar de ablar, pues que son mis parientas1037.
De la exposición se desprende una urgencia que parece hablar de una dolencia no
prevista; de todas formas, ella dispone las voluntades porque se encuentra ya en la última
enfermedad, aunque sólo lo reconozca en la ratificación del mayorazgo, y por eso anula los
otros testamentos y codicilos que hubo podido hacer, no olvidando dar mayor fuerza, si cabe,
a la vinculación de bienes que hizo con su marido. No se ha localizado más información
acerca de anteriores voluntades que, sin duda, habrían sido muy ilustrativas de la evolución
personal de esta señora. Cabe preguntarse qué había detrás de la ratificación del mayorazgo,
puesto que la muerte de la esposa de un poderoso hombre, llevaba consigo la posibilidad de
que éste volviera a casarse de nuevo, con lo que podrían venir nuevos hijos y desbaratarse el
orden que se había establecido; ésta puede ser una de las razones que llevase a Elvira a
intentar asegurar aún más el futuro económico de sus hijos, sobre todo, si tenemos en cuenta
la distancia socioeconómica que mediaba entre el Diego Arias con el que ella se casó a aquél
junto al que moría, pero no se puede olvidar que, al tiempo, otorgaba poder a su marido para
realizar los cambos que desease, como así hizo.
En las consideraciones religiosas que emplea menciona a la Trinidad, a la Virgen
María, el Evangelio y la Iglesia, temas todos ellos que suponen la separación entre cristianos
y judíos, como si fuera un esfuerzo por dejar bien claro lo cristiana que era su fe1038. La orden
1035
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 92 y 93-4.
1037CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (237).
1038 MARTÍN CEA, J. C., “El modelo testamentario bajomedieval castellano”, p. 111, ha llamado la atención
sobre la invocación a la Trinidad por parte de la nobleza.
1036
307
religiosa que favorece es la franciscana en sus vertientes masculina y femenina 1039; es a estos
frailes a los que encargó treintanarios revelados, es decir, las tandas de treinta misas dichas en
condiciones especiales al final de las cuales se sabría si el alma de Elvira se había salvado 1040;
curiosa expresión de religiosidad en una conversa. También hace recordar que su marido y
ella levantaron y edificaron de nuevo el convento de la Merced de Segovia. Dejando de lado
el aspecto piadoso del hecho, es muy curioso que ella hable como parte activa en esa labor, ya
que nunca dice que Diego lo hizo, sino que ambos lo realizaron, dejando así patente su
actividad dentro de esa faceta de su unión matrimonial. Sin embargo, no hay una sola
mención al hospital de San Antonio. Tampoco se trasluce ninguna relación con otro ámbito
que no sea el segoviano.
En el nivel familiar hay que destacar varios hechos fundamentales, en primer lugar,
tiene absoluta confianza en su marido para que lleve a cabo sus deseos y a él encomienda el
peso del testamento y posibles modificaciones del mayorazgo, siempre que sean por el bien
del alma de la testadora; en segundo, en el acto de hacer testamento no está presente su hijo el
obispo de Segovia, Juan Arias, pero sí los otros dos; en tercer lugar, no se menciona ningún
familiar directo enterrado ya en la capilla funeraria, ni siquiera algún hijo.
Ordena que sus bienes, dejando aparte los vinculados, se repartan por igual entre los
tres hijos que tuvieron Diego y ella, lo que significa un apoyo económico importante para
Juan e Isabel que aun contaban con las pequeñas heredades que les habían correspondido en el
otorgamiento del mayorazgo de 1462.
Hay que señalar nuevamente cómo de los miembros de su amplia familia sólo resulta
específicamente recordada en una manda una sobrina suya cristiana, el resto se omite; dado
que Elvira tenía conciencia de grupo familiar amplio y de apoyo a éste, según las acusaciones
del famoso proceso, se tiene que pensar en comentarios secretos con su marido Diego,
expresión, sin duda, de un temor y de la imposibilidad de legar abiertamente bienes a judíos.
Por lo demás, hay mención y mandas para casar a una pariente suya, de la que no hay
más información, y a las dos hijas de un escribano, Francisco Fernández, que realizó algunos
documentos de Diego Arias1041.
Destaca en su testamento la ausencia de menciones a la organización interna de la
1039 YARZA LUACES, J., “La imagen del rey y la imagen del noble en el siglo XV castellano”, pp. 272 y 286,
recuerda la importancia que tenían San Francisco y su orden en la mentalidad de la época como ayuda a la hora
de la muerte.
1040 Tanto LÓPEZ BENITO, C. I., La nobleza salmantina ante la vida y la muerte (1476-1535), pp. 302-7, como
GÓMEZ NIETO, L., Ritos funerarios en el Madrid medieval, p. 82, documentan lo frecuentes que eran estos
rituales en las mandas testamentarias.
1041 Sirva como ejemplo A.C.P., 148-16, 1459, abril, 5. Segovia, ante este escribano se otorgó la carta de venta
de las propiedades en La Losa (Segovia) de unos particulares a Diego Arias de Ávila. Cabe preguntarse si será el
mismo que documenta PUÑAL FERNÁNDEZ, T., El registro de la documentación notarial del concejo de la
Villa y Tierra de Madrid (1449-1462), actuando en Madrid entre el 11 de octubre de 1449 (doc. 662) y el 20 de
diciembre de 1452 (doc. 3027); se menciona vivo el 8 de febrero de 1453, también en la villa (doc. 4093).
308
Casa familiar.
En cuanto al nivel social, en el que se mezcla el carácter espiritual y material de las
mandas, encontramos que al querer enterrarse en la capilla mayor del convento de la Merced,
el lugar elegido por ella y su marido como sepultura de los primogénitos de su linaje, quiere
marcar el sentido de tumba familiar para la cohesión interna de los parientes estructurados
según el mayorazgo y de seña externa de identidad, que hoy llamaríamos publicitaria, para
todos los demás.
Dentro de esta expresión del poder y de la honra se encontrarían las mandas de luto
para sus criadas casadas, los doce pobres que vestiría, las comidas a los conventos y el rescate
de cautivos, aunque las condiciones de este último punto sean muy imprecisas si las
comparamos con las que establecen otros personajes segovianos de ese momento, como Pedro
de Segovia, autodenominado criado de Diego Arias, que, por ejemplo, hacía poner las
camisas de los rescatados en la capilla que fundó en la Catedral1042. Se consideraron sus
honras e obsequias muy buenas de christiana, dando de comer a pobres e bistiendolos e otras
cossas de buena christiana...con mucha honra de çera e las otras cosas que a christiana
pertenecían1043.
No figura como perteneciente a cofradía alguna.
Los testigos del testamento de Elvira son todos hombres del rey a los que suponemos
estrechas vinculaciones con Diego Arias, comprobadas en su aparición en otros documentos
fundamentales en su vida, como más adelante veremos:
- Gonzalo García de Llerena, figura como contador del monarca; efectivamente, fue
escribano de cámara de Juan II y Enrique IV y en 1465 contador menor o “de los Libros” y
también lugarteniente del contador Antón Núñez de Ciudad Rodrigo en 1469; está
documentado entre 1451 y 1479, en que figura como contador de Isabel de Castilla y de
Fernando de Aragón1044. Con el testamento de Elvira se adelante su contaduría, al menos,
hasta la data del texto1045.
- Alfonso de Quintanilla, guarda y vasallo del rey,
- Sancho García de Burgos, figura como escribano de cámara del monarca. En 1453
hay un personaje homónimo que era contador del príncipe don Enrique de Castilla 1046.
- Diego de Sanarcos, vecino de Ávila. Estuvo en Madrid a 7 de marzo de 1457,
1042 Puede
verse mi trabajo, “Noticias sobre la antigua Catedral”, p. 522.
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (242) y (243).
1044 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería en la corte de Juan II de Castilla (1406-1454).
Estudio institucional y prosopográfico, (citado: Burocracia y cancillería), pp. 129, 125, 328 y 342-3.
1045 Está documentado en el anexo prosopográfico de los criados de Diego entre 1458 y 1466.
1046 CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería, p. 337; en esa misma página se documenta en el
reinado de Juan II a un Juan y a un Pedro García de Burgos.
1043
309
denominándosele guarda y vasallo del rey, y actuó por el poder que le otorgó Pedro Arias 1047.
Fue testigo en el otorgamiento de poder de Elvira González a Diego Arias acerca del
mayorazgo que ambos habían fundado; aparece como criado de Pedrarias en 1463 1048. Su
apellido figura a veces como San Marcos1049.
- Diego de Escalona, criado del dicho Diego Arias 1050.
El escribano público de Segovia, a la merçed de nuestro señor el rey, fue Gonzalo
González de Velliza.
La cualidad de hombres todos ellos vinculados a la Corona hace pensar que Diego
buscaba dar un mayor valor social al acto del otorgamiento del testamento, como luego hará
con sus propias últimas voluntades; al tiempo, habla de una vinculación especial, casi de
servicio de esos personajes a su linaje.
5.3.2. El testamento de Diego Arias de Ávila.
Tal y como he propuesto, en todos los testamentos pueden observarse tres niveles de
noticias que proporcionan los textos y ayudan a ver la imagen que el testador tiene de él
mismo y del mundo que le rodea. En el caso de Diego Arias tenemos la gran suerte de poseer
no sólo el texto del mayorazgo, sino también del último testamento que firmó, el del 1 de
enero de 14661051. Pudiera ser que el testador falleciera el mismo día, 1 de enero de 1466, en
el que emitió su testamento, lo que indicaría un desenlace muy rápido 1052. Hay que destacar
que las últimas voluntades del Contador presentan la misma fórmula introductoria que las que
otorgó su mujer Elvira González, redactadas casi tres años antes, quizá por ser el escribano
encargado de redactarlas la misma persona, que contaría con varios modelos a ofrecer,
posiblemente según la categoría social del testador1053.
Así se localizan en el nivel personal unas consideraciones religiosas que, si bien se
pueden atribuir a muchos de los documentos de esta clase y de esa época, en el caso de Diego
resultan llamativos por esos orígenes judeoconversos de los que parte: menciona a la
Trinidad, a la Virgen María, como madre de Dios y abogada, al Evangelio, a la Iglesia y sus
artículos, y a la Sangre redentora de Jesucristo, temas que separan a judíos y a cristianos en
sus creencias religiosas.
1047
A.C.P., PU. 111-10b, 1457, marzo, 7. Madrid.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 494.
1049 A.H.N., Consejos, 4.959, 1463, febrero, 17. Segovia, Elvira González otorga poder a su marido Diego Arias
para modificar el mayorazgo ya fundado.
1050 Está documentado en el anexo prosopográfico de los criados de Diego entre 1463 y 1466.
1051 A.C.P., PU 122-2 a, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila. Para evitar continuas
notas, todas las referencias de este epígrafe se refieren a dicho texto, a no ser que explicite otro con su
correspondiente identificación.
1052 CARRIAZO, J. de M., “Los Anales de Garci Sánchez, jurado de Sevilla”, p. 56 dice que Diego falleció en
Segovia ese día.
1053 MARTÍN CEA, J. C., “El modelo testamentario bajomedieval castellano”, pp. 110-1, sobre todo.
1048
310
En dicho nivel personal también se localizan varias referencias a su propia vida.
Diego especifica claramente cuáles son los cargos que ha desempeñado junto al monarca
Enrique IV: contador mayor, de su Consejo, secretario y escribano mayor de sus privilegios.
En parte lo hace como expresión de su identidad y, en parte, de la posición social alcanzada.
Menciona la enfermedad pero no una gravedad extrema, a diferencia de lo que vimos en el
testamento de Elvira González, quizá como un signo de escepticismo ante la muerte o de
extrema confianza en sí mismo y su capacidad de superar situaciones adversas, o, incluso,
como simple fórmula administrativa. Resulta curiosa la referencia a esta mar de la vida, ya
que recuerda el motivo que tantas veces figuró en la poesía de la época, incluso en la de
Gómez Manrique. Sin embargo, de todas las referencias es la más personal la que se refiere a
los últimos años, vividos con doña María Palomeque a su lado, a la que dona otros 200.000
mrs además de esa misma cantidad que le debía de su dote. Las razones son las siguientes:
Esto por cargo que de ella tengo, non porque yo sea tenido de lo dar por cabsa de
las arras e dotte de parte de ganançias ninguna cosa, segund ella sabe. Lo primero
porque segund la ley de cortes que el rey, nuestro sennor, fiso en Salamanca, ella
non lo deve aver nin le pertenesçe en el caso que algo yo oviese ganado despues que
con ella case, lo segundo e mas prinçipal porque de consuno ella e yo despues que
casamos non ovimos ganado nin yo por mi parte valia dies mrs, segund que ella
sabe, nin dende arriba antes he perdido e menoscabado de mi fasienda de lo mueble
e en dineros mas de valor de çinco quentos de mrs., afuera de los bienes rayses que
me han robado y tomado, asy lo juro a Dios que es esta la verdad.
También alude, refiriéndose al convento de Santa María de la Merced de Segovia, la
capilla mayor del dicho monesterio, que yo fise e funde e hedifique de nuevo, en otra ocasión
también menciona el monasterio y el dicho mi ospital para que en ellos se rezasen misas al
tiempo que él fuera enterrado; es decir, se refiere a ambas instituciones con perspectiva
individual, sin connotación familiar, sólo de rezos por él mismo 1054. Hay que tener en cuenta
que el Contador realizó la fundación en una Orden que, proveniente de la Corona de Aragón,
fue cogiendo peso en Castilla y asentándose junto a las de mendicantes, lo que indica que
Diego apostó por una institución relativamente nueva en la ciudad y en la que podía empezar
a fijarse la nobleza. Otra cuestión diferente es por qué lo hizo; dado que se desconoce la
relación existente entre la nobleza y los enterramientos en templos segovianos a lo largo del
siglo XV, no es posible calibrar bien las razones que Diego tuvo para escoger a los
mercedarios como ámbito definitivo donde configurar la capilla sepulcral de la familia que
estaba formando, aunque sin duda influyó la temprana vinculación con el convento en
Segovia1055. Como es bien sabido, la Orden Mercedaria se dedicaba al rescate de cautivos y el
Contador decidió que algunos fueran libertados, aunque no especificó qué características
tenían que tener los que él ordenaba liberar.
1054
Dichos rezos se supone que se añadirían a los que se habían determinado en la fundación de las capellanías
que se verán en el capítulo dedicado a las señas de identidad.
1055 Véase el apartado correspondiente en el capítulo acerca de las señas de identidad del linaje.
311
Igualmente, deja mandas especiales a la Catedral segoviana, en forma de donaciones
de objetos litúrgicos o que él quería que luego lo fueran, como el paño que cubrió su sepultura
durante la novena, paño que Diego ordenó llevar el décimo día para que estuviese sobre las
andas que portaban la Forma consagrada en los días de Corpus Christi. Cabe preguntarse si
realmente es una devoción personal a la Eucaristía, si es fruto del movimiento reformista del
momento, o si, nuevamente, está haciendo propaganda de la posición socio-económica
alcanzada.
Llama la atención que estableciese una serie de mandas donde figuran treinta pobres,
setenta y dos hachas de cera (portadas por esos treinta más otros cuarenta y dos), doce pajes,
etc. y nunca de una explicación de por qué ese número y no otro, a diferencia de lo que luego
encontraremos en los testamentos de sus nietos, que especifican muy bien las connotaciones
religiosas que dan a cada cifra. La razón del número puede estar en la cantidad como
expresión de la moda del momento y el boato que esto supone para el fallecido.
Ordena también que en cuatro meses se dijeran doce treintanarios llanos, doce de los
cuales se celebrarían en su capilla (de la Merced) y los demás donde especificaren los
testamentarios. Es llamativo que no recurra a los treintanarios revelados, tan frecuentes en ese
momento y en los cuales parece que se creía de forma bastante generalizada, incluso, esa
tipología fue la escogida por Elvira González. Estos hechos hacen traer a la memoria las
palabras que supuestamente Diego pronunció en el sentido de que se enterraría en la Merced
por ser lugar muy concurrido, añadiendo que si había algo después de la muerte y no le
ayudaban las oraciones de los frailes, lo harían las de los judíos –hay que tener en cuenta que
la judería estaba detrás de Santa María de la Merced-1056.
Sorprende que no se refiera a espacios físicos que no sean los de la ciudad de
Segovia, salvo cuando menciona alguna propiedad suya que en determinado momento había
dado a alguno de sus hijos o de sus criados, o al lugar de morada de una hermana suya.
También es importante el nivel familiar que se desprende de su testamento.
A pesar de que las armas sean individuales, se debe considerar que tienen un sentido
familiar y que de esa forma lo entendía Diego Arias, ya que ordenó que diez pajes suyos y de
sus hijos llevasen diez cirios gruesos con mis armas para que fuesen encendidos al tiempo de
las vigilias, el sermón y la misa en los días de las honras fúnebres a celebrar por él1057. Esa
aparición de los pajes, no sólo suyos sino también de la generación siguiente, parece que así
lo confirma. Igualmente, los emblemas heráldicos de Diego estarían en todo lo que se
construyese de nuevo en el convento de la Merced gracias a una cantidad de dinero que el
testador legaba para ese fin.
1056
1057
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (66).
A.C.P., PU 122-2 a, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
312
Las mandas acerca de la liberación de cautivos no dejan de presentar una cierta
expresión familiar: dichas personas se verían obligadas a rezar por el alma tanto de Diego
como de su esposa Elvira González, origen ambos del linaje, si bien esta última idea no se
explicita en el texto. Tras ello figura una frase bastante reveladora: en los doce liberados
entrarían los tres que ya había establecido Elvira, con lo que Diego no había cumplido, así que
deja a los testamentarios encargados de lo que él no había hecho.
Los hijos no figuran como presentes en el acto de otorgamiento de las últimas
voluntades, al contrario de lo que ocurrió con el de Elvira González. Se refiere a su hijo don
Juan Arias como el obispo de Segovia, aunque aún no lo era, sólo administrador del mismo.
No se menciona ningún familiar directo enterrado ya en la capilla funeraria, pero Elvira ya
llevaba tres años fallecida. En ninguna de las ceremonias fúnebres Diego estableció papel
alguno para el sucesor en el mayorazgo, ya que sólo se refirió a los criados de los hijos en el
cortejo fúnebre; esto podría interpretarse como el deseo de una ceremonia en la que el linaje
está representado por los emblemas heráldicos familiares y el boato que correspondía a su
lugar social, por lo que el sucesor quedaría como una cuenta más de lo que se suponía iba a
ser un largo collar. Por otro lado, la muerte se considera la salida de un tipo de linaje para
integrarse en otro donde el tiempo adquiere otras percepciones, pero precisamente esa marcha
del tiempo medible, y sobre todo recordable, hacía que la memoria del fallecido pudiera ser
manipulado por los vivos para alcanzar un mayor esplendor a posteriori de la vida real de un
antepasado.
En el ámbito familiar el Contador centra las frecuentes dotes de casamiento para
mujeres huérfanas, ya que ordena que sean cuatro pertenecientes a su familia y otras cuatro a
las de su mujer Elvira y, si no las hubiere, aquéllas que al menos dos de sus hijos entendieren
que mas cumple al dicho descargo de nuestras animas e conçiençias. A cambio rezarían por
las almas de Diego y de Elvira. Aquí se ve claramente un sentido familiar de protección hacia
las mujeres más desfavorecidas, amparo ejercido especialmente por el Contador y por sus
hijos. Surge la pregunta de si llegaría alguna de estas dotaciones a alguna mujer judía.
En este mismo ámbito hay que destacar igualmente que son establecidas
modificaciones en el mayorazgo, como ya ha sido analizado en el epígrafe dedicado a este
documento vertebrador de las relaciones familiares. Diego determina ahora que quien lo
tuviera en cada generación sean patrones e procutores del dicho mi espital (sic) e capilla de
mi enterramiento y de todo lo que les pertenesçe e tyenen de renta que les yo dy e dotte;
debiendo vigilar que ningún alto cargo eclesiástico se entremetiera en dicho patronato, ya que,
si así ocurriera, la dotación económica volvería a manos de los herederos de Diego y que la
acción iría contra las almas de los que contradijesen su orden. Con ello une en la misma figura
la primacía sobre el grupo familiar y sobre uno de los símbolos que le relacionan a los ojos de
toda la sociedad con la Iglesia.
313
Los herederos universales eran los tres hijos suyos y de su mujer, Elvira, que
recibirían sus bienes una vez abonados todos los cargos por las almas del matrimonio origen.
Esa nueva referencia a cumplir lo determinado por Elvira González vuelve a sugerir que
Diego no había puesto mucho esmero en cumplir los últimos deseos de su esposa. Antes de
proceder al reparto entre los herederos, cada hijo tendría que aportar las cantidades que el
padre les había entregado como préstamo e incluso para su casamiento. El establecimiento de
la mejora de la tercia benefició al hijo mayor, pesando sobre ella una condición que Diego
había asumido y ahora legaba a su hijo: el Contador se obligó a pagar al marido de su nieta
Isabel, hija de Pedrarias, por el casamiento 300.000 mrs en metálico y 30.000 mrs anuales que
había recibido como merced del rey. Con ello se aprecia una intervención directa de Diego
Arias en la tercera generación y pudiera ser que dirigiendo los criterios que había que seguir
en las alianzas matrimoniales del linaje. Además de la tercia, recibiría otra tercera parte de las
dos restantes, con lo que salía muy beneficiado sobre sus hermanos.
En el testamento se constata la gradación que implica la familia nuclear, la extensa y
la ficticia; lo hace claramente en la legación de bienes económicos: en primer lugar se señalan
los bienes para los hijos de su matrimonio con Elvira González; después menciona a su
esposa en ese momento, doña María Palomeque; más tarde al nieto mayor por su hija; luego a
su hermana, de la que sólo dice que vive en Ávila y ni siquiera da su nombre; posteriormente
a sus sobrinos (entre los que no hay mujeres, sin que se pueda saber la razón); y, por último, a
sus criados, entre los que establece diferencias; es decir, primero sus sucesores directos, luego
su nueva esposa, después los miembros de su familia nuclear original y, por último, los
descendientes de éstos. En relación con sus familiares no hijos, se diferencia entre aquélla a la
que lega una cantidad de dinero y otros bienes (su hermana, 10.000 mrs. más las casas que él
la compró en la parroquia de San Vicente de Ávila) y los que recibirían sólo la cantidad en
metálico (su nieto, único mencionado por su nombre, 20.000 mrs para libros con que
aprenda y sus sobrinos, todos cristianos, que recibirían entre 10.000 y 8.000 mrs cada uno de
ellos).
Igualmente, se observa en las menciones expresas que nunca se refiere a sus
antepasados, sí a sus hijos, sólo a una hermana, no menciona primos, ni sobrinas, sólo tres
sobrinos, uno de los cuales es de gran confianza, puesto que era su alcaide en el castillo de
Puñonrostro. En cuanto a los nietos, sólo a una, hija de Pedro Arias, y por cuestiones
económicas, y solamente a uno, el que lleva su mismo nombre, hijo de su hija Isabel y de
Gómez González de la Hoz, posiblemente el hijo segundo, precisamente porque lleva el
nombre del abuelo materno; hay que pensar que el hijo mayor de ese matrimonio tendría que
ser el que heredase a su padre y así el Contador favorecía al segundón, dedicado a la Iglesia,
siendo esa la razón posiblemente de que figure que el dinero legado se emplearía para libros
con que aprenda.
314
Dentro de la familia ficticia, de los criados, se encuentran diversas categorías. Son 23
los mencionados con su nombre propio. De algunos de ellos Diego indica que hay que
pagarles ciertas cantidades por cargo que tiene con ellos y, como es habitual, el dicho cargo
no se especifica1058; se presentan divididos en dos subgrupos, uno, cocinero, que percibe
dinero (4.000 mrs) y una bestia, y aquellos tres que sólo recibirían la cantidad en metálico,
desde 12.000 hasta 6.000 mrs. Los demás obtendrían cantidades desde 25.000 mrs. (uno),
20.000 (uno), 10.000 (uno), 6.000 (dos), 5.000 (dos), 4.000 (uno), 3.000 (dos), 2.000 (dos),
1.000 (uno, la única criada de la cual se menciona el nombre); los pajes tienen una
consideración especial y así uno recibiría 10.000 mrs, otro 6.000, otro 4.000, dos 3.000 y uno
2.000.
También Diego Arias lega cantidades a todos los otros mis criados e escuderos e
pajes e onbres de pie que conmigo de continuo han benido e comen en mi casa de continuo
que aquí non van nombrados e a los que non he casado y de mi non han tenido ofiçios. Esta
frase es muy interesante por la conciencia de comunidad con estos criados y de buscar para
ellos una forma de vida y un cónyuge. En el texto se continúa diciendo lo que cobrará cada
tipo de criado: los escuderos y los otros pajes, por cada año vivido con Diego 2.000 mrs, y los
hombres de pie y mozos de espuelas por lo mismo 1.000 mrs; el tiempo se computará desde la
muerte de Elvira, por quanto a los que antes conmigo e con ella bivieron, ella e yo los
satysfisimos segund que paresçe por su testamento.
En cuanto a las mujeres cristianas libres que estaban a su servicio, legó a cada una
5.000 mrs, pero tendrían que servir un año desde la muerte de Diego, la mitad de ellas a doña
María y la otra mitad a sus hijos. En relación con los esclavos y esclavas, serían libres si
servían cinco años (no se especifica dónde), pero dos pequeños que estaban en la casa del
Contador, deberían trabajar, desde que tuvieran edad para ello, durante siete años y luego ya
serían libres. Lo probable es que en esta categoría de esclavos entrasen los moros e moras que
yo tengo y que proponía canjear por los cautivos a rescatar tal y como expresa en una manda.
Cuando se mencionan ayudas para el casamiento, Diego alude a distintos tipos: uno
de sus criados recibió una heredad en Torresilla e otras cosas que le dy en diversas veses
para su casamiento, para ayuda de sus bodas; otro, 10.000 mrs y a las criadas cristianas les
deja cinco mil mrs a cada una, a cambio de nuevos servicios.
En relación con sus esposas, se aprecia que, al morir antes Elvira y a pesar de que
confió en Diego para que llevase a cabo sus deseos, el Contador no fue muy cuidadoso en
relación con el cumplimiento de las mandas dispuestas por ella; a la posterior mujer, doña
María, le dejó una cierta cantidad de bienes pero sin expresar que fuesen para nada en
1058
BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 23 han escrito acerca de la posible
naturaleza de esos cargos: deudas, imposiciones abusivas, usurpaciones de bienes, promesas incumplidas u
obligación moral de recompensar a un criado de especiales servicios.
315
concreto, como se acostumbra en testamentos de épocas posteriores, donde se explicita que
servirían para que la viuda mantuviera el nivel económico y social que tuvo junto a su marido.
En el nivel social lo primero que presenta Diego son los cargos que ha desempeñado,
curiosamente sólo menciona aquellos referidos a la corte y, por tanto, plenamente
relacionados con el monarca, sin referirse a los conseguidos en la administración local de
ningún lugar. Parece que posee un sentido social del individuo, ya que alude a que todos
pasaremos por la vida y la muerte, desde los mayores fasta los menores e desde los menores
hasta los mayores; sin embargo, al ser la misma frase que se encuentra en el testamento de
Elvira, estamos ante una fórmula de encabezamiento establecido, al que se añade el nombre
individual de cada testador. Diego es consciente de su lugar social, ya que menciona mi
estado en relación con su ataúd (aunque en la determinación del mismo intervendrían sus
testamentarios) y con su novena y cabo de año (en este caso, supervisado por su hijo
eclesiástico); igualmente, se aprecia que no le importa lo que cuesten las procesiones de
acompañamiento de su entierro, cuando ordena que a la clerecía de Segovia les den todos sus
derechos y pitanças acostumbradas por hacerlo. El Contador no menciona su pertenencia a
cofradía alguna.
Dado que las honras fúnebres tendrían lugar en Segovia, Diego explicita que de allí
serían los pobres atendidos en virtud de sus mandas. Esta atención hacia ellos, además de una
moda, pudiera indicar una aparente preocupación por el tema de la pobreza, digo aparente, ya
que no se preocupa de sacarles de su situación, sino de donarles una serie de limosnas
puntuales. En similar sentido hay que considerar la liberación de cautivos cristianos de tierras
musulmanas, ya que ordena que, siguiendo la costumbre del momento, como hizo su criado
Pedro de Segovia, las camisas de los liberados fueran puestas en las paredes de la capilla
funeraria donde Diego reposaría y se esta forma exhibiría lo caritativo que era1059.
Pudieran entenderse como símbolos de piedad externa las menciones que hace al
convento de la Merced que él levantó y a su hospital; porque en ellos se celebrarían exequias,
pero por la pompa utilizada, parece que más habla de búsqueda de prestigio social, que de
convencimiento personal. Sin embargo, no menciona que la capilla sea el lugar de
enterramiento familiar. El patrocinio hacia la Iglesia se observa en la frase la capilla mayor
del dicho monesterio, que yo fise e funde e hedifique de nuevo, en la mi sepoltura que yo
tengo fecha en medio de la dicha mi capilla. Con esa situación en la zona central de la capilla
quedaba muy claro a quién pertenecía la misma. Esto se confirma cuando vemos que ordena
poner sus armas en todas las partes de dicho convento que ordenó edificar.
Si se tiene en cuenta que la Catedral es el templo donde ejerce sus funciones
eclesiásticas don Juan Arias, hijo de Diego, no parece que sean muchas las mandas que se
dirigen a dicha institución: las habituales de boato en el entierro, el pago del crucero de salida
1059
Véase mi trabajo “Noticias sobre la antigua Catedral”.
316
al claustro, que estaba reparándose, y el paño para las andas del día de Corpus Christi. Parece
que es un poco fría la escasez de donaciones hacia la Catedral, teniendo en cuenta que en ese
momento su hijo aún no es obispo de Segovia, sólo el administrador del obispado.
No se olvida, en su relación con la Iglesia, de ordenar que fuesen abonados a la
parroquia de San Martín, que era la suya, los diez mil maravedíes que su mujer, Elvira,
ordenó en su testamento en enmienda de los diesmos. Es decir, se localiza otro punto en el
que Diego no había cumplido.
En este nivel social destaca que se documentan unas joyas que tenía en 1466 en
empeño de diversos nobles de primera línea: Pero Sarmiento, el conde de Benavente y el
conde de Alba. Esta noticia quizá deba ponerse en relación con otra del 24 de noviembre de
1455: en ese día Alonso García de Villanueva se obligó a pagar ciertos maravedíes por unas
deudas del marqués de Santillana, a causa de las cuales unas prendas y unas joyas habían
llegado como empeño a manos de Diego Arias, contador mayor y del Consejo real 1060.
En cuanto a los testamentarios llama la atención que ninguno sea familiar directo, ya
que son el arcediano de Segovia, cuyo nombre se deja en blanco, y Pero García de la Torre,
escribano de Segovia. De esta forma vemos que escoge como albaceas a dos varones, pero de
distintas esferas, es decir, la eclesiástica secular y la civil, dentro del ámbito de los
profesionales; a ambos da poder para que en el plazo de quince meses dejen cumplidas las
últimas voluntades del testador. La no pertenencia de ambos personajes a la familia de Diego
Arias parece indicar que se buscaba la eficacia en el cumplimiento efectivo de todo lo
dispuesto. Además de las funciones habituales, el Contador les encomendó las siguientes:
ordenar el entierro en Santa María de la Merced en un ataúd, como perteneciera a su estado,
determinar el añal y el cabo de año; establecer cuál sería el método de rescate de los doce
cautivos que Diego ordenó liberar, si por pago en efectivo o por canje con musulmanes que él
tenía en su casa; abonar la demasía que pudiera tener el poner las armas del Contador en las
obras a realizar en Santa María de la Merced; y disponer en qué seis templos se celebrarían
los otros tantos treintanarios llanos que, junto con los seis establecidos y determinados por el
testador, tendrían que rezarse en los cuatro meses siguientes al fallecimiento. Sin embargo,
encarga la supervisión de la novena y cabo de año a su hijo, según él, obispo de Segovia,
aunque en realidad en ese momento sólo era administrador de dicho obispado.
Los testigos del documento son todos criados y varones, pero ningún familiar; son
cinco hombres, a los cuatro primeros los identifica como todos escrivanos de camara del
dicho sennor rey y del quinto sólo da la filiación, pero añade que todos eran criados de Diego
Arias:
- Pedro García de Llerena: en otra copia autentificada del testamento figura Gonzalo
1060
ORTEGO RICO, P., Hacienda, poder real y sociedad en Toledo y su reino (siglo XV y principios del XVI),
II, pp. 549-550.
317
en lugar de Pero, lo que parece más lógico dada la personalidad que ya se ha tratado en las
últimas voluntades de Elvira González. Es el único testigo común de los testamentos del
matrimonio fundador del linaje.
- Rodrigo del Río: es un personaje segoviano o, al menos, afincado en Segovia, que
es frecuente encontrar en documentos reales y relacionados con Diego Arias desde 1459 1061.
- Diego de Segovia: un Diego de Segovia ha sido identificado como Diego Álvarez
de Segovia y como tal está documentado como secretario del príncipe y luego rey Enrique IV
entre 1451 y 14671062.
- Ferrand Pérez: está documentado junto a Diego Arias entre 1461 y 14661063.
- Diego de Segovia, fijo de Alfonso de Buitrago: recibió una manda en el testamento
de Diego1064.
El escribano público de Segovia fue de nuevo, como en el testamento de Elvira,
Gonzalo González de Velliza.
También sorprende la existencia de una nota en una copia simple de las últimas
voluntades de Diego; por ella sabemos que el día 1 de enero fue miércoles y que Diego Arias
otorgó sus deseos
estando doliente pero en su sano entendimiento, … el qual mando que non fuese
dado nin publicado a persona alguna fasta que el fuese pasado de esta presente vida,
el qual esta señalado de las fabricas de los sobredichos testigos que fueron presentes
al otorgamiento espeçial de Gonzalo Garcia de Llerena y de Rodrigo del Rio y
Ferrand Perez e esta en dose hojas con esta. Gonzalo Gonzalez1065.
Como se ve, la lista de testigos se ha reducido y esto puede indicar o bien un
momento distinto de redacción o un intento de conservar la incógnita de las resoluciones
tomadas por el Contador en un pequeñísimo grupo de hombres de confianza.
El testamento de Diego Arias, con una mayor carga de trascendencia histórica, tiene
también la suerte de que podemos conocer algunos de los problemas que arrastró, como el de
incumplimiento de sus mandas: Por documentación posterior se sabe que, transcurrido un
tiempo, alguno de los beneficiarios en el testamento no había recibido lo legado por el
Contador, así el caso de Gonzalo Velázquez de Ávila, guarda del rey, vecino de Ávila, que
tenía que haber recibido 3.000 mrs y aún no lo había hecho a 28 de febrero de 1475, que tuvo
que reclamarlos. A 22 de diciembre de 1476 no lo había conseguido, si bien parece ser que las
cuentas de los herederos del viejo contador quedaron un podo más claras ese día y se acordó
1061
Véase su figura en el anexo prosopográfico de los criados de Diego Arias.
CAÑAS GÁLVEZ, F. de P., Burocracia y cancillería, p. 282.
1063 Véase su figura en el anexo prosopográfico de los criados de Diego Arias.
1064 Véase su figura en el anexo prosopográfico de los criados de Diego Arias.
1065 A.C.P., PU. 122-2c, 1466, enero, 1. Segovia.
1062
318
que se le abonaran al abulense 1066.
Quizá el máximo problema lo esperaba Diego de sus propios hijos porque obligó a
que el testamento no fuera dado a conocer hasta que él hubiera fallecido 1067. Si esa fue la
razón o no, se desconoce pero se conserva la documentación de los nuevos repartos de bienes
paternos que los tres hijos del matrimonio origen del linaje establecieron en cuanto falleció el
padre, que parece que estaban mucho más de acuerdo con las líneas generales del mayorazgo
de 1462 que con los deseos de Diego en 1466 1068. Sin embargo, resulta de interés el hecho de
que se litigaba entre los hermanos por los bienes materiales pero no se menciona para nada la
capilla funeraria ni las capellanías, con lo que todos asumieron que iban estrechamente unidas
con el mayorazgo, con la jefatura familiar.
5.4. Otros bienes en herencia.
Las compras de bienes por parte de Diego Arias están documentadas desde finales de
1436, cuando consiguió una capilla en el convento de Santa María de la Merced de Segovia, y
1446, en que ya poseía una huerta en Seseña; así se puede seguir la evolución del proceso de
adquisición de posesiones a lo largo de su vida1069. Con ellos el matrimonio origen de la
familia constituyó mayorazgos, como se ha visto, en diferentes momentos, 1460, 1461 y
1462, así como los distribuyó en sus testamentos de 1463 y 1466.
En 1460 y 1461 no se especifican dominios que no fueran los vinculados, se
mencionan unos indefinidos que serían heredados por los tres hijos a no ser que don Juan e
Isabel contradijesen el vínculo, en cuyo caso todo sería integrado en el mayorazgo 1070; por el
contrario, en 1462 se mencionan unas posesiones concretas que pasarían a los hijos no
beneficiados y que consistían en diversas propiedades de diferente tipología en Villalba de
Adaja: casas y corrales, viñas, cubas de roble y de pino, una piedra de lagar y una viga, y las
casas principales que fueron compradas al conde de Plasencia1071.
Mientras que el testamento de Elvira no aporta información en este sentido, en el de
Diego de 1466 figuran objetos aplicados al culto de tipo textil y de orfebrería, y sobre todo
varios préstamos realizados a sus hijos, unas deudas por cobrar a personajes de la alta
aristocracia y varias heredades: una en Matapozuelos, otras en Ciempozuelos, la de Hoyuelos,
la de Torrecilla que entregó a un criado y las segovianas casas compradas al conde de
Plasencia que se llevaron a partición, aunque figuraban como vinculadas en 1460; además,
1066
A.C.P., PU. 26-1, 1610.
Véase anexo documental.
1068 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 497-509.
1069 RUIZ HERNANDO, J. A., Historia del urbanismo en la ciudad de Segovia del siglo XII al XIX, I, p. 108,
nota 45 y “Arias Dávila”, p. 462, la última referencia para la transcripción de 1436. A.C.P., PU 47-6a, 1446,
noviembre, 26. Toledo. Para la evolución de sus bienes ver la tabla general de Diego Arias que figura en el
anexo documental de esta memoria.
1070 A.C.P., 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid, incluye el texto del mayorazgo de 14 de abril de 1460.
1071 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 469-72.
1067
319
para su segunda esposa deja cierta cantidad de dinero:
las cuales dichas quatroçientas mill mrs. mando que le sea pagadas en esta guisa,
que le den todas las casas e olivares e vinnas e tierras e todos los otros bienes rayses
que yo tengo en Chinchon, syn Casasola y su termino, por quanto es del mayoradgo,
la qual no es mi voluntad que le sea dada. E otrosy que le sean dadas en el dicho
pago las heredades e bienes rayses que yo tengo en Morata e en Eça e Villaverde e
en Monesterio e en Vayona e en sus terminos1072.
Igualmente, queda documentada la compra de unas casas en Ávila que lega a una
hermana suya, cierta cantidad de juro de heredad para su sobrino Gonzalo de Ávila y una
heredad para un criado suyo:
Iten mando a Cuevasrruvias, mi criado, seys mill mrs en satysfaçion del cargo que
de el tengo, estos allende de todos los mrs. e una heredad en Torresilla e otras cosas
que le dy en diversas veses para su casamiento, para ayuda de sus bodas1073.
El testamento de Diego estableció que de todos sus bienes partibles Pedro recibiera la
tercia y otra tercera parte de las otras dos restantes1074.
Junto a las escuetas noticias de propiedades fuera del mayorazgo, se sitúa la
información acerca de un reparto de los bienes de Diego Arias en los días 9 y 15 de enero de
1466, tras su fallecimiento. J. L. Bermejo Cabrero en 1985 incluyó en su trabajo sobre
mayorazgos la transcripción de la sentencia dada el día 11 de febrero, para el sostenimiento e
ensalçamiento e conservaçion e honrra e perpetuiydad de la casa e estado e memoria del
dicho sennor Diego Arias; J. L. Bermejo pone dicha sentencia de 1466 como ejemplo de los
habituales conflictos por la pertenencia de bienes a un mayorazgo 1075. En 1988 J. A. Ruiz
Hernando publicó la transcripción de otros documentos relacionados con la misma 1076. L
Carbó en 2009 ha establecido una evolución del sistema de arbitraje que utilizó la monarquía
y la nobleza de Castilla a lo largo de estos siglos; entre los ejemplos del ámbito privado,
comenta la sentencia de arbitraje acerca de los bienes de Diego Arias y le sirve como ejemplo
de cómo el arbitraje es un recurso utilizado por la alta nobleza para solucionar los conflictos
como una vía más directa y llevadera, siempre atendiendo a la perpetuación de sus
patrimonios indivisos y la mantención de sus estados a pesar de sus disputas. Asimismo,
opina que la presencia de religiosos entre los árbitros era un elemento prestigioso a la hora de
brindar garantías al arbitraje, ya que la autora les presupone con conocimientos sobre el
1072
A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 1461, septiembre, 28. Madrid.
A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 1461, septiembre, 28. Madrid.
1074 A.C.P., PU 122-2b, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias de Ávila.
1075 BERMEJO CABRERO, J. L., “Sobre nobleza, señoríos y mayorazgos”, (1985), pp. 303, 294-5, n. 80, y
302-5.
1076 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 497-509; el compromiso y los poderes para dirimir los
enfrentamientos de los días 9 y 10 de enero en pp. 497-500; la sentencia de 11 de enero en pp. 500-504; las
notificaciones el 11 a los varones y el 13 a Isabel en pp. 505-6; el reparto entre Isabel y don Juan del día 15 pp.
506-509.
1073
320
problema, emitiendo confianza hacia las partes y siendo imparciales 1077. Junto a su opinión
hay que tener en cuenta la cercanía que ambos jueces árbitros tenían con una de las partes,
don Juan Arias, así como existía esa misma proximidad con Luis de Mesa, el escribano ante el
cual los hermanos firmaron los poderes de los dichos jueces.
En referencia al reparto hay que hacer constar que se plantea cuando ya están
fallecidos los dos miembros del matrimonio origen, sin que se atestigüe documentalmente que
hubiera ningún problema con la partición de la herencia de Elvira González; pudo haber sido
así porque la figura de Diego Arias contenía cualquier tipo de conflicto que surgiera en la
segunda generación, o porque él fuera quien dispusiera de los bienes de su mujer hasta su
propio fallecimiento. Los testigos de estos documentos son hombres cercanos tanto a los hijos
como al propio Diego Arias:
- en el compromiso del día 9 estuvieron presentes: Alfonso de la Hoz, Alfonso de
Guadalajara y Gómez Tello.
- en el poder para determinar en los debates del día 10: Fernando de Villafañe,
Rodrigo del Río y Fernán Pérez de Mesas.
- en la sentencia del día 11: el licenciado Gonzalo Alfonso de Melgar, el licenciado
Ferrand González de Monzón, vecino de Madrid, el licenciado Alfonso García y Álvaro de
Alcocer, criado de Pedro Arias, vecinos de Segovia.
- en la notificación del 12 a don Juan: Álvaro de Alcocer, criado de Pedro Arias,
Gómez Tello, criado de Diego Arias, y Rodrigo del Río, regidor.
- en la notificación del 12 a Pedro Arias: el licenciado Ferrán González de Monzón,
vecino de Madrid, Álvaro de Alcocer, Gómez Tello y Rodrigo del Río, regidor de Segovia,
criados de Diego Arias.
- en la notificación del 13 a Isabel Arias: el licenciado Alfonso García, canónigo de
la Catedral, el regidor Rodrigo del Río y el licenciado Gonzalo Alfonso de Melgar. No se dice
que estuviera presente ni su marido ni algún hijo.
- en el acuerdo entre don Juan e Isabel: el maestrescuela don Juan García y Pero
Ximénez de Prexamo (recordemos que habían sido los jueces árbitros en la división general),
Antón de Villacastro, secretario de don Juan y Pedro de la Torre, criado del mismo.
El escribano siguió siendo, Gonzalo González de Velliza.
En la sentencia de reparto de los bienes de Diego Arias entre sus hijos, otorgada en
11 de enero de 1466, los jueces árbitros, don Juan García y el maestro en teología Pedro
Jiménez de Préxamo, determinaron que:
1077
CARBÓ, L., “El arbitraje: la intervención de terceros y el dictamen obligatorio (Castilla, siglos XIV y
XV)”, (2009), pp. 81-2.
321
- el mayorazgo con todo lo que conllevaba según el otorgado el día 9 de febrero de
1462, sería para Pedro Arias
- de los bienes partibles un tercio sería para don Juan y otro para Isabel; pero como
dicho don Juan no pudo recibir mayorazgo por ser eclesiástico, percibiría el tercio restante
correspondiente a Pedro Arias.
- las casas principales que Diego poseía en la ciudad de Toledo y la heredad de
Palomero y Pozuela serían para Pedro Arias, que así lo había solicitado, dando a sus
hermanos la cantidad que se estipulase como precio. Se aludió al interés de esos bienes por
estar cerca de otros que pertenecían al mayorazgo.
- serían repartidas a partes iguales entre los tres hermanos las cantidades de
oro e plata e moneda amonedada e joyas e alhajas e ropas e mantas e tapetes / e
paños e arreos e preseras de casa e armas e pan e vino e bestias e esclavos e
escripturas / e recabdos e obligaciones e otros qualesquier bienes muebles e
semovientes, do quier que quedaron en / esta cibdad o fuera della,…
salvo de las alhajas aliños e bueyes e aperos que son de servicio de las casas e
here/damientos de fuera desta dicha cibdad que éstas queden con aquel que
quedaren las tales casas / e heredamientos1078.
- los gastos que conllevasen las exequias, honras, añales y cabo de año de Diego
Arias, más las mandas que hizo en su testamento a su mujer, doña María, como a personas e
iglesias serían pagadas entre los tres, salvo el casamiento de Isabel, que sería abonado por
Pedro.
La sentencia de 1466 fue dada ante Gonzalo González de Velliza, escribano
público1079.
El 15 de enero de 1466 se reunieron don Juan Arias y su hermana Isabel Arias para
efectuar el reparto; en él se había acordado dar al obispo las dos terceras partes y a Isabel la
tercera restante de los bienes que Diego Arias dejó fuera del mayorazgo otorgado a Pedro
Arias1080. Para don Juan serían la torre y casas en la colación de San Quirce en que Pedro
Arias había vivido hasta ese momento; la casa que fue de Diego Fernández de Villate con
cuatro tiendas que estaban junto a ella en la Almuzara de Segovia, en la colación de San
Miguel; otra casa que estaba en la colación de San Martín cabe casa de Juan de Villa; otra
casa al Mercado, cabe casa de Antón de Riofrío; una tierra en la colación de Santo Tomás,
que fue de Gómez García; otra tierra en la colación de San Millán que fue de Juan García de
1078
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 503.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 504 fueron los testigos el licenciado Gonzalo Alfonso de
Melgar, el licenciado Ferrand González de Monzón, vecino de Madrid, el licenciado Alfonso García y Álvaro de
Alcocer, criado de Pedro Arias, vecinos de Segovia.
1080 A.H.N., Nobleza, Osuna, leg. 97, 2 a, 1473, enero, 23. Segovia, presentación de la escritura de partición de
bienes hecha a 15 de enero de 1466 en las casas principales de Diego Arias en Segovia. Se puede ver la
transcripción de RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 506-9.
1079
322
Villadiego con una era y otra terrezuela por debajo de ella, hasta aquí todo en Segovia; más
todas las posesiones que tenía Diego Arias, entre las que explicita las torres, casas fuertes y
llanas, en los lugares de Bernuy de Palacio, en Cristobalejos, con La Serna, que fue de la
obispalía de Segovia, en Palacio, en Roda, en Juarros de Voltoya, en Aldehuela del Codonal,
en Chinchón, en Monesterio, en Eça, en Villaverde y en Bayona, lugares y aldeas de la ciudad
de Segovia; en Orbita, aldea de Arévalo; en la villa de Olmedo y sus arrabales, en Hornillos
de Olleros, Calabazas, Matapozuelos, Olmedo y sus arrabales; en Alcazerén, aldea de
Olmedo, con el molino que llamaban de Pero Eles y otros solares de molinos, que estaban en
la Tierra de la villa de Olmedo y en la ribera del Eresma, con todos los ejidos, huertas, sotos y
alamedas; en Mojados y en Lagunillas, villas de la obispalía de Segovia; en Valladolid y en
Espanta, Taragudo y Fuentes, aldeas de Valladolid, y en las Quintanillas de Yuso y de Suso,
que estaban cerca de Olivares, con todos los derechos y pertenencias de esos bienes.
Para Isabel Arias serían en Segovia las tres tiendas de Rehoyo, en la colación de San
Miguel; el azafranal en la colación de San Millán; la huerta que fue de Pedro García de la
Torre por debajo de la aceña de los frailes del Parral, por debajo de la colación de San
Lorenzo; el molino de Portalejo, por debajo del puente de Espinosa en San Lorenzo; el molino
que fue batán, que estaba por encima de ese puente (todo ello en Segovia), y todas las torres e
casas fuertes e llanas y casas principales, otros edificios y propiedades de todo tipo en San
Cristobal, en Carbonero el Mayor, con el molino de Remondo, en Hoyuelos, en
Fuentemilanos, en Entinada, en Robledo de Chavela, en Malpartida, en Valincosa y en
Peralejos, con la venta de la Zarzuela, aldeas de Segovia; en Resueros, aldea de Arévalo; en
Arévalo; en Medina del Campo, en Pozal de Gallinas y Pero Miguel, aldeas de Medina; en la
Zarza y Hornillos, que estaban cerca de ella y eran aldeas de Olmedo, con todos los derechos
y pertenencias a dichos bienes; también recibiría 73.000 mrs de lo que valieren las heredades
de Pozuelo y Palomero (sic) que son cabe Puñoenrostro y las casas principales de la ciudad
de Toledo, que quedaron por partir entre ellos.
Los hermanos se obligaron a no ir contra la partición acordada. En ella destaca el
hecho de que parte de los dominios que Diego poseía en determinado lugar fueron vinculados
en el mayorazgo, pero otra quedaba como partible. Quizá el Contador supuso que daría fuerza
la presencia en el lugar de diversos Arias de Ávila.
A. Martín Ortega escribió sin dar referencias de localización que el 7 de marzo de
1467 ante Alfonso Álvarez de Toledo se dictó nueva sentencia arbitral entre don Juan, Pedro e
Isabel acerca de los bienes que quedaron de Diego y de Elvira 1081.
Si está documentado que en Medina del Campo a 1 de diciembre de 1467 don
Alfonso de Castilla mostró una sentencia sobre los bienes que fueron de Diego Arias por la
cual Juan García y Pedro Jiménez de Préxamo, maestro en teología, jueces, determinaron que
1081
MARTÍN ORTEGA, A., Hª de S. Agustín, pp. 126-7.
323
los 120.000 mrs que Diego tuvo de merced de por vida y de ración y quitación de la
contaduría mayor y de los otros oficios que ya eran de juro de heredad, fueran todos para
Pedro Arias sin llevarlos a partición porque los declaraban propios del oficio de la
contaduría1082. Frente a esto es preciso recordar lo determinado por ambos árbitros donde no
figura a 11 de enero de 1466 nada de lo expuesto en 1467; al tiempo recordemos que en el
mayorazgo Diego no hizo referencia alguna a los bienes directamente relacionados con los
oficios que desempeñó.
En el documento don Alfonso ordenó que, como Pedro no había podido sacar los
privilegios de los 120.000 mrs porque no estaba hecha la partición de los bienes paternos
entre los hermanos, pedía la merced de poder cobrarlos donde estaban situados y, mientras, se
le dieran 68.300 mrs.1083.
Con todo ello parece ser que los desencuentros en esta materia entre los hermanos
fueron largos en el tiempo.
5.5. Lo inmaterial: La honra y la bendición.
La honra se menciona como causa de la concesión del mayorazgo, tal y como se ha
visto.
El concepto bendición sólo se localiza utilizado por Diego Arias, no así por su mujer
Elvira. Diego ordenó que aquél de sus hijos que fuese contra el mayorazgo que reforma en el
testamento de 1466, perdería su bendición: non vayan nin vengan contra el dicho mayoradgo
nin contra parte del en algunt tiempo nin por alguna manera so pena de mi bendiçion 1084.
Cuando reguló completamente el mayorazgo de Pedro, anuló asimismo los establecidos para
Juan y para Isabel, siendo, al parecer, acatado por ellos dos en un documento del que no
conocemos la fecha, pero que habría que situar antes 1463, porque a 17 de febrero de ese año
uno de los dos escribanos, Francisco Fernández, había fallecido. Diego advierte que si sus
hijos fueran en contra de lo que él dejaba establecido, perderían su bendición, pero como
parece que no confiaba en que ello amedrentase suficientemente, determinó además que Pedro
recibiría la mejora con la tercera parte de todos los bienes de fuera del mayorazgo y además el
tercio que le correspondiera de las dos restantes de los bienes fuera de dicho mayorazgo 1085.
5.6. Lo inmaterial: La memoria.
1082
A.C.P. PU A-5c, 1467, diciembre, 1, Medina del Campo. Había sido mencionado en RODRÍGUEZ
GARCÍA, D., Documentación de don Alfonso de Trastámara en el Archivo General de Simancas (1460-1468),
p. 52 doc. nº 306, 1467, diciembre, 1. Medina del Campo.
1083 A.C.P. PU A-5c, 1467, diciembre, 1, Medina del Campo; los 68.300 mrs serían cobrados en las alcabalas de
Ciempozuelos 6.000, en las de Martín Muñoz 10.000, en las de Bernardos 4.000, en las del Espinar 11.600, en
las de Otero de Herreros 5.000, en las de Martín Miguel 2.400, en las de Garcillán 3.300, en las de Rascafría
4.000, en las de Alameda con el Oteruelo 3.000, en las de Lozoya 6.000, en las Canencia 4.000, en las de
Bustarviejo 3.000 y en las de Mozoncillo 6.000.
1084 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias.
1085 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias.
324
Otra de las herencias que se pretendía dejar a los descendientes es un conjunto de
acciones de distinto tipo que constituirían una carta de presentación que asegurase, una vez
pasado el tiempo, que un determinado individuo descendía de varias generaciones conocidas.
El concepto memoria es localizado en varios documentos relacionados sobre todo con el
mayorazgo, quizá porque se tiene la conciencia de que es un documento base de la estructura
económica y social de una familia.
En la concesión de licencia de 1457 otorgada por Enrique IV a Diego Arias para que
pudiese fundar los mayorazgos que quisiera, el rey dice que ha considerado varias cuestiones
como eran los muchos y buenos servicios hechos a su persona y el hacer bien a Elvira
González, mujer del Contador, porque quede perpetua memoria de vosotros e de vuestra casa
e linaje y para que sus descendientes sean ricos y honrados1086. Las menciones a la memoria
de la familia Arias de Ávila aparecen en otros documentos: así en Aranda a 22 de abril de
1461 es don Juan Arias quien consiente y aprueba el mayorazgo otorgado a su hermano Pedro
por sus padres en virtud de licencia del monarca, dada veyendo ser vos utile e provechoso e
bueno para vuestra onrra e estado e acreçentamiento e conservaçion de vuestra casa e linaje
e porque vuestra memoria mas perpetuamente durase1087. Con posterioridad, en una
confirmación del mayorazgo establecido en Pedro Arias, hecha a 24 de febrero de 1462, el
matrimonio origen asevera que la intención al hacer ese documento es que su casa y memoria
siempre quede entera e dure1088.
Sin embargo, la memoria no sólo es un término al que recurren los documentos
oficiales, ya que es buscada a través de varias materializaciones. Así, ha sido señalado el
mantenimiento de la memoria viva de los reyes a través de los sepulcros y en varios tipos de
capellanías1089. Esta idea es también aplicable a las familias nobiliarias y se puede hacer con
la de los Arias de Ávila. Es preciso tener en cuenta que en las capellanías constituidas por
Diego se realizaban con gran frecuencia oraciones por el fundador y por su familia, más otras
por los reyes de Castilla, a los que de esa manera se recordaba como parte muy activa en los
primeros pasos del linaje1090.
En relación a la memoria es preciso señalar que Diego y Elvira fueron muy
conscientes de que la familia comenzaba con ellos, que no había antepasados que se pudieran
o quisieran enaltecer; corrieron así un velo sobre su pasado que no ha hecho más que
alimentar sospechas sobre sus orígenes, suposiciones que hoy por hoy no se pueden solventar.
1086
A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 1461, septiembre, 28. Madrid.
A.C.P., PU 117-9a, 1461, abril, 22. Aranda.
1088 A.C.P., PU 117-8e, 1462, febrero, 24. Madrid.
1089 Véase, por ejemplo, NOGALES RINCÓN, D., “Algunas notas sobre el ceremonial religioso de la realeza en
las ciudades y centros eclesiásticos de la Corona de Castilla en la Baja Edad Media”, pp. 574 y 576.
1090 A.C.P., A-4a, 1461, diciembre, 20. Madrid.
1087
325
6. La mujer.
Para el acercamiento a las mujeres de la familia como subgrupo específico ha
resultado de utilidad el artículo de I. Beceiro Pita en el que trata distintos aspectos de la mujer
noble en la baja edad media castellana, con lo que señala varios campos en las distintas
facetas de la existencia1091, que permiten comparar aquellas situaciones con las documentadas
en la familia Arias Dávila. Igualmente, varias obras de Mª C. Quintanilla Raso marcan pautas
o, en otras ocasiones, puntos de partida muy válidos para el análisis de las mujeres dentro de
una familia1092.
El trabajo de M. B. Riesco de Iturri sobre la nobleza castellana dedica una parte a la
mujer en varios linajes, considerando situaciones especiales dentro de los mismos por su
condición sexual, por las diferentes edades, su vinculación con la herencia de mayorazgos, la
composición de las dotes (en tierras o en dinero), las primeras apariciones en los documentos,
los criados propios y su papel cuando pueden ser protagonistas, en momentos como albaceas,
viudas, etc. 1093.
La nueva documentación consultada sobre los Arias Dávila aporta luz sobre un
aspecto: la función de Elvira como constructora del linaje y no sólo como la productora
biológica que conocíamos hasta ahora; estos aspectos se aprecian muy bien a través de su
intervención en el mayorazgo, que ya se ha analizado conjuntamente con la de Diego, y en un
documento de su exclusiva competencia, su testamento1094. Como se va observando a lo largo
de esta memoria, los textos que podrían iluminar la figura de Elvira González son
escasísimos, pero ha sido preciso entresacarlos para poder realizar un acercamiento a la mujer
generadora del linaje Arias Dávila. Así se puede observar que fue una sombra que se percibe
junto a Diego en varias ocasiones, casi siempre relacionadas con los momentos en que se
estaba estructurando el linaje. Sin embargo, la situación cambia ante el contenido del proceso
inquisitorial que se incoó contra ella, entre otros parientes suyos: de él surge una imagen de
mujer con personalidad y capacidad de tomar decisiones propias, si bien siempre en el ámbito
doméstico. Su importancia en él es tal que ha sido tratado en profundidad en otro capítulo de
esta memoria para poder observar la figura que se ha proyectado desde entonces a nuestros
días dentro de los diferentes contextos con los que se vincula el mencionado proceso, que no
pueden ser dejados de lado.
6.1. Las etapas vitales: infancia, adolescencia, soltería, ancianidad.
1091BECEIRO
PITA, I., “La mujer noble en la Baja Edad Media castellana”.
QUINTANILLA RASO, Mª C., “Capacidad de gestión y proyección social de la mujer noble en la Castilla
bajomedieval”, por ejemplo.
1093 RIESCO DE ITURRI, M. B., Nobleza y señoríos en la Castilla centro-oriental en la Baja Edad Media, pp.
290 y ss.
1094 BECEIRO PITA, I., “La mujer noble en la Baja Edad Media castellana”, p. 296, documenta que en las
familias nobles son ambos cónyuges los otorgantes del mayorazgo.
1092
326
Sólo se han conservado documentos de Elvira González en función de su relación
con Diego Arias, por tanto pertenecen a la etapa de mujer casada y madura, pero las otras
fases vitales son desconocidas salvo por una fuente de contenidos indudablemente interesados
como es el proceso inquisitorial incoado contra dicha señora; por lo demás, ha sido expuesto
lo que se conoce de ella en el capítulo primero de esta memoria.
Por otra parte, es preciso señalar que no sólo se carece de documentación acerca de
estas etapas de la vida de Elvira, tampoco se pueden documentar para su marido.
6.2. ¿Cuándo es protagonista la mujer?
La escasez de noticias sobre las etapas vitales de Elvira lleva a plantearse cuándo
esta señora fue protagonista de los documentos en una acción pública; es localizada como tal
cuando otorga los mayorazgos y su testamento. En este último documento ella alude a un
protagonismo que luego no es reconocido en el de su marido: que mi cuerpo sea sepultado en
el monasterio de Santa Maria de la Merçed que el dicho mi sennor, Diego Arias, y yo
fesimos, edeficamos de nuevo en una sepoltura que esta formada en la dicha mi capilla1095.
Ella se presenta como protagonista también de la edificación, pero tres años más tarde su
marido en el testamento dice que fue él quien ordenó las obras 1096.
6.3. La composición de las dotes y arras.
Elvira González ha conseguido relevancia por su matrimonio con Diego Arias pero
ya hemos visto en este capítulo que se ignora casi todo de dicha unión, y entre ello lo referido
a su dote y arras, así como su importancia en los primeros pasos de los cónyuges, lo que no
debe extrañar dada la escasa notoriedad pública de ambos en el momento de su unión.
Sólo está documentada según el testamento del Contador la dote de doña María
Palomeque, que fue de 200.000 mrs: yo me obligue de le dar en dote e arras 200.000 mrs. y
quería añadir otra cantidad idéntica:
por cargo que de ella tengo, non porque yo sea tenido de lo dar por cabsa de las
arras e dotte de parte de ganançias ninguna cosa, segund ella sabe. Lo primero
porque segund la ley de cortes que el rey, nuestro sennor, fiso en Salamanca, ella
non lo deve aver nin le pertenesçe en el caso que algo yo oviese ganado despues que
con ella case, lo segundo e mas prinçipal porque de consuno ella e yo despues que
casamos non ovimos ganado nin yo por mi parte valia dies mrs, segund que ella
sabe, nin dende arriba antes he perdido e menoscabado de mi fasienda de lo mueble
e en dineros mas de valor de çinco quentos de mrs. afuera de los bienes rayses que
me han robado y tomado, asy lo juro a Dios que es esta la verdad. E sy algunos
bienes rayses e muebles he comprado después que con ella case, asi mismo lo juro a
Nuestro Sennor que los non compre salvo de los dineros e bienes que yo antes que
con ella casase tenia, pues que ella se llego a mi compañia y porque non aya causa
de ser quexosa, mi voluntad es que les sean dadas las dichas dosientas mill mrs. que
1095
1096
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
A.C.P., PU 122-2b, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias.
327
le yo asy promety e mas las otras dichas dosientas mill mrs que le yo dy que son
todas las dichas quatroçientas mill mrs.1097.
El abono de los 400.000 mrs. se haría en bienes raíces que el Contador poseía en
Chinchón (sin Casasola), en Morata, en Eza, en Villaverde, en Monesterio y en Bayona
(Titulcia), a juicio de dos buenas personas, una por cada parte; si estas propiedades no fueran
suficientes para cubrir la cantidad, los herederos abonarían en metálico lo que faltare. Como
se puede apreciar la dote estaba impagada e iba a ser abonada tras el fallecimiento del
cónyuge. Resulta interesante el hecho de que las posesiones fuesen marginales pero limítrofes
a los terrenos incluidos en el mayorazgo. Hay que tener en cuenta que en el reparto posterior a
la muerte del Contador esas propiedades aparecen en poder de los hijos, con lo que pudiera
ser que doña María recibiera una cantidad de dinero como compensación de dichas posesiones
inmuebles1098.
Diego ordenó que fueran respetadas a su esposa otras propiedades: todo lo que
consygo traxo a mi compañia que ella tenia e lo que yo después le dy graçioso1099.
Tampoco han llegado noticias de quién gestionó y en qué términos las dotes y arras
relativas a la hija, Isabel Arias, así como a las correspondientes a Pedro Arias y su mujer
María Ortiz. En relación con Isabel Arias, el propio Diego en su testamento ordena que se
trajese a partición varios bienes que tenían sus hijos, entre ellos la heredad de Hoyuelos que
dy a Ysabel Arias e çinquenta mill mrs. que lo trayan a partiçion con sus hermanos 1100. Este
préstamo, según palabras de Diego, supondría retrasar la donación definitiva de la dote hasta
el fallecimiento del poderoso hombre, siendo la herencia definitiva la que se determinaba en
ese momento; por otro lado, se cuantifica lo entregado al hijo varón mayor, Pedro, para su
casamiento: mil doblas castellanas de la Banda, menos siete doblas, y las heredades en
Ciempozuelos1101.
Ha llegado noticia a través del testamento de Diego de cierta dote que, parece ser,
debía pagar el Contador al futuro marido de Isabel Arias, hija de Pedro 1102. Esta actitud
implica una participación muy activa en la búsqueda de entronques familiares beneficiosos
para los Arias; es decir, conlleva la plasmación de la dirección de la Casa que ejercía Diego.
6.4. El papel de la mujer en la estructura del linaje Arias Dávila.
Resulta significativo que, mientras Diego Arias en el testamento es identificado con
aquellos cargos/oficios conseguidos que le parecían más prestigiosos, Elvira González lo hace
1097
A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 507, para la transcripción del reparto.
1099 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias.
1100 A.C.P., PU. 47-9e, 1504, marzo, 10 se sacó traslado de 1450, septiembre, 14. Segovia; ASENJO
GONZÁLEZ, Mª, Segovia, pp. 563-4, para la transcripción de una parte del documento.
1101 A.C.P., PU 47-8, 1450, enero, 4. Segovia, documenta la primera noticia relativa a propiedades de Diego en
Ciempozuelos.
1102 A.C.P., PU 122-2, 1466, enero, 1. Segovia, testamento de Diego Arias.
1098
328
así: muger de mi sennor Diego Arias de Avila, contador mayor de nuestro sennor el rey e del
su consejo, es decir, como mujer de un hombre que ha conseguido esos cargos1103.
Aunque el papel básico de Elvira en el linaje hay sido el de madre de los hijos de
Diego Arias, nunca se la denomina así, salvo en el proceso inquisitorial, donde se carga
continuamente contra ella diciendo para identificarla: madre del obispo1104. Sin embargo, es
obvio que esta preocupación por expresar tal filiación tenía mucho que ver con la denuncia
explicita de que el judaísmo se transmite a través de las mujeres, con lo que se estaba
apuntando directamente hacia el prelado don Juan Arias.
Por otro lado, el rol de doña María Palomeque queda minimizado ante la escasísima
documentación que de ella se conserva; además, no fue albacea de su marido ni encargada de
la minoría de edad de los hijos de éste, ya que eran adultos e, incluso, tenían sus propios
descendientes.
6.5. Los criados propios.
En 1986 I. Beceiro Pita expuso las características generales de los criados de la mujer
noble castellana en los siglos XIV y XV, señalando cómo la pequeña y mediana nobleza
disponía de un menor número de criados que servían a toda la familia, siendo sólo algunas
criadas las que servían a la señora específicamente1105. C. Quintanilla Raso en 1988 apuntó la
composición del conjunto de servidores de las mujeres nobles: una mayoría de criados y
esclavos, con un servicio doméstico, sobre todo, y entre ellos más mujeres que hombres, pero
también letrados, secretario, factores y otros con una característica de llevar tareas más
prácticas1106.
En los documentos figuran algunos criados de las esposas de Diego Arias, si bien en
la mayor parte de los casos su cantidad no se puede determinar, así como tampoco sus
funciones. En el caso de Elvira González destaca una proporción muy inferior de varones en
referencia al número de mujeres, lo que las relaciona con funciones domésticas. De los
listados de personajes se puede concluir que son muy pocos los criados que se pueden
documentar como propios de dicha señora, si se comparan con los de su marido; abundan las
mujeres de las que en muchos casos no tenemos ni el apellido ni referencias a servicios
específicos, no pareciendo que la mujer del Contador poseyera una Casa establecida y
diferenciada de la familiar.
Elvira dejó escrito en su testamento Otrosy dexo encargo a mi sennor Diego Arias
1103
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González; sirva como ejemplo de otros
documentos en los que siempre figura identificada por su marido y los cargos de éste.
1104 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (8).
1105 BECEIRO PITA, I., “La mujer noble en la Baja Edad Media castellana”, pp. 307-311.
1106 QUINTANILLA RASO, Mª C., “Capacidad de gestión y proyección social de la mujer noble en la Castilla
bajomedieval”, p. 56.
329
las otras mis criadas e suyas para que las satisfagan, segund el tiempo que le han servido 1107.
Llama la atención ese comentario de que las criadas son de los dos, pero especifica que han
servido al marido, lo que parece indicar que Elvira consideraba que había dos tipos de criadas,
las de su marido y las suyas y que ella debía preocuparse de ambos; está teniendo dos
conceptos de servidoras, si bien ambas son de la Casa, pero algunas, supongo que las
beneficiadas con mandas individuales, pertenecían a un círculo de criadas al servicio personal
de Elvira.
Las criadas a las que deja mandas son mujeres, no hay hombres. Entre ellas distingue
a las solteras de las casadas; a las primeras les lega cantidades de dinero para ayudar a su
casamiento, siendo más cercanas tres, a las que denomina por su nombre propio, sin apellido,
y deja cantidades entre diez mil y cinco mil maravedíes; las segundas llevarían luto por ella
durante un año, al final del cual Diego Arias les daría de vestir a su elección; al no ser legada
una cantidad concreta para la vestimenta, pudo quedar a voluntad de Diego 1108.
Entre los testigos de abono del proceso incoado a Elvira se localizan tres personajes
que hablan de tratos económicos con Elvira pero ninguno de ellos se identifica como criado
de esta señora: Juan Sánchez de Manzanedo, que yba a negoçiar con ella a su casa, Pedro de
Ajofrín, que era cardador e cardaba y peynaba en cassa de la dicha, y Bartolomé Pintor, que
conoció a Elvira porque la vio de su officio de pintor en cassa del dicho Diego Arias 1109. ES
mencionada una esclava mora, llamada Fátima 1110
De la segunda mujer del Contador, doña María Palomeque, sólo conocemos que
varios de los criados de Diego, concretamente las mujeres cristianas libres pasarían medio año
sirviéndola, una vez que él falleciera 1111.
6.6. La vinculación con los mayorazgos.
En el sistema de estructuración económica y social que supone el mayorazgo las
mujeres Arias tuvieron diversos papeles, siempre a la sombra de los hombres, ya fueran
maridos o hermanos.
A) La otorgante: Elvira González.
Para I. Beceiro y R. Córdoba la mujer consorte es transmisora de bienes en el
mayorazgo por los gananciales, la dote, las arras y algunas adquisiciones propias y mercedes
otorgadas a ella, siendo ésta la razón por la que actúa conjuntamente en dicho documento 1112.
El caso de Elvira y su relación con los bienes vinculados resulta diferente de este
1107
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
1109 CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (242), (243) y (244).
1110 CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (106) y (128).
1111 A.C.P., PU122-2, 1466, enero, 1. Segovia.
1112 BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, p. 95.
1108
330
planteamiento porque nunca se dice que dicha señora hubiera aportado ningún bien, como se
comprueba en las líneas siguientes.
En el mayorazgo de 1460 Elvira González se presenta como una figura que pide a su
marido que se hagan mejoras en el mayorazgo y ha conseguido que éste se lo prometa. La
justificación que alega es por que nuestra casa fuese de maior estado e el dicho Pedro Arias,
nuestro fijo, e sus desçendientes e todos los que son llamados al dicho maiorazgo sean mas
ratos e mas honrados e tengan con que mejor poder servir al dicho señor rey y por otras
causas, sin especificar, contenidas en el mayorazgo; lo qual el dicho Diego Arias me prometió
e seguro que lo faria e compliria1113. Con ello parece que tiene una fuerza especial dentro del
matrimonio, situación que no se vuelve a encontrar en la redacción de los mayorazgos
otorgados con posterioridad.
En la modificación de vínculo de septiembre de 1461 se lee que en el establecido en
1460 no se había incluido nada relativo al caso de que Diego falleciera antes que Elvira
González; por eso en el nuevo mayorazgo se consideró que Elvira aya e tenga en su vida
renta rasonable de que mantener a si e a su familia e casa segund mi estado e suyo y así,
después de los días de Diego, su hijo Pedro tomaría la posesión de todas las villas, lugares y
otros bienes del mayorazgo, pero ella tendría de los bienes vinculados anualmente y de firma
vitalicia 30.000 mrs y 500 fanegas de pan, mitad trigo y cebada, tomados de cualquier renta o
heredades del mayorazgo donde ella los quisiera tener. Aunque fuese usufructuaria de esas
cantidades, no podría vender ni alienar ninguna; dichas cantidades volverían al mayorazgo
tras la muerte de la señora. También disfrutaría Elvira anualmente de los bienes partibles que
quedasen, otras 500 fanegas anuales de pan, mitad trigo y cebada, y otros 10.000 mrs en
dinero, de manera que tendría de los bienes de mayorazgo y de los partibles 40.000 mrs en
dinero y 1.000 fanegas de pan por mitad en total. Las rentas de los bienes partibles no podrían
proceder de alienación ninguna y después de su vida tornarían a los herederos
e que con esto se aya por contenta la dicha Elvira Gonçalez, mi mujer, despues de
mis días, de todos sus bienes rayces e derechos e acciones, asi de los contenidos en
esta dicha escriptura, como de los que quedan partibles entre los dichos nuestros
hijos e herederos despues de nuestros dias, e pido e ruego e do poder cumplido a
todas e cualesquier justiçias que lo fagan asi tener e guardar e complir aunque la
dicha mi mujer diga ser agraviada en lo que de derecho le perteneçe e los otros mis
herederos sean agraviados en su legitima, en otra qualquier cosa que en contrario
sea o ser pueda
El Contador añadió que todo esto lo hacía en nombre del poder y licencia que le dio
Elvira1114.
Como otorgantes del vínculo de 1462 figuran Diego Arias y Elvira González; se
1113
1114
A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 28 de septiembre de 1461. Madrid.
A.C.P, PU, 117-7b, 1461, septiembre, 28. Madrid.
331
debieron de casar muy a finales de la década de los años veinte, por tanto, ambos otorgan
dicho mayorazgo más de treinta años después. Sin embargo, ya hemos visto que se dice que
todo lo que se lega fue conseguido por Diego Arias, no por Elvira, que además tuvo que pedir
permiso a su marido para la constitución, como era habitual1115. Dicha señora ratifica el
vínculo y en especial la cláusula donde se dice que quien sobreviva de los otorgantes queda
con poder para modificar las decisiones tomadas conjuntamente1116. No se debe olvidar que
Diego Arias había otorgado licencia expresa a su mujer para que, a su vez, autorizase el
mayorazgo, como tampoco que, en virtud del poder otorgado, el Contador varió el reparto de
bienes que había hecho junto con ella.
En relación con las obligadas licencias del marido hasta para hacer la ratificación del
mayorazgo, el 17 de febrero de 1463 Elvira tuvo que recibir otra licencia de él. Se consigue
así un juego formalista de licencias que confirma que el varón asumía una supremacía legal
sobre la mujer, ventaja que queda exhibida en cada documento en el que ella sólo tenga que
figurar. El testamento es el único en el que la esposa tenía un grado de libertad que, por otro
lado, no se puede determinar.
En esta última versión se desfigura mucho la figura de Elvira, ya que se reconoce
como única fuente de bienes a Diego Arias; no se contempla el caso de que pueda quedar
viuda; si todos los descendientes del matrimonio hubieran pasado de esta vida, la herencia
nunca sería recibida por el pariente más próximo transversal de la familia de dicha señora; y
sólo firma el documento el Contador, de Elvira no se dice nada.
B) La última esposa de Diego Arias: María Palomeque.
Mª del P. Carceller ha documentado que cuando una mujer muere, deja el camino
abierto para que su marido vuelva a casarse, es decir, vuelva a establecer relaciones de
parentesco con otros linajes; por ello cabe la posibilidad de que el mayorazgo instituido en
hijos anteriores se vea perjudicado por el pago de las arras a la novia nueva o por el
desmantelamiento para incluir en la herencia a nuevos hijos 1117. En el caso de Doña María
Palomeque, posterior esposa del poderoso Contador mayor, no consta que esté relacionada
con ninguna disposición relativa a mayorazgo alguno, puesto que ella no tuvo hijos con
Diego, si bien figura en el testamento de él como destinataria de una manda a abonar en
bienes partibles, tal y como se ha visto.
C) La hija: Isabel Arias de Ávila.
He incluido esta figura aquí porque no se debe olvidar que los distintos mayorazgos
fueron establecidos por los dos cónyuges fundadores de una familia en la que había dos hijos
1115
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 490, para el texto que ya ha sido analizado.
A.H.N., Consejos, 4.959 y RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 492-5.
1117 CARCELLER CERVIÑO, Mª del P., Realidad y representación de la nobleza castellana del siglo XV: el
linaje de la Cueva y la Casa ducal de Alburquerque, pp. 651 y ss., documenta estas situaciones.
1116
332
y también una hija.
El papel reservado a Isabel en el mayorazgo es muy pequeño, dada su cualidad de
generadora de hijos para otra familia distinta, la de su marido, Gómez González de la Hoz.
Sin embargo, dado el peligro de extinción de los varones, se le llama a heredar en 1460 en
caso de fallecimiento de sus dos hermanos y los descendientes de Pedro, el mayor 1118.
La situación en 1462 es diferente ya que Diego y Elvira consideraron a su hija como
beneficiaria. Isabel hereda, como se ha visto, bienes muy concretos: casas, viñas y material
para elaborar vino en Villalba de Adaja (Valladolid, hoy pedanía de Matapozuelos). En los
criterios para prevalecer en la sucesión del mayorazgo se dice muy claramente que el varón
prevalecería sobre la mujer, aunque ésta fuese descendiente en primer grado. Igualmente, si
todos los descendientes fueran mujeres heredaría la mayor en días, a no ser que la menor
descendiera de quien hubiese tenido el mayorazgo. Ante la no descendencia de Pedro, don
Juan Arias de Ávila, al que sus padres llaman obispo de Segovia, siendo sólo administrador
del obispado1119, heredaría durante toda su vida el mayorazgo y lo demás legado, pero
después pasaría a Isabel, su hermana, y a sus descendientes, dada la condición de clérigo. Más
adelante en el texto se dice que si don Juan tuviera hijos y los legitimare, podrían heredar a no
ser que fueran clérigos; con ello las posibilidades de dicha señora se verían bastante
reducidas. Sólo si no estuviera vivo el obispo, pasaría el mayorazgo y todo lo demás a Isabel
Arias y después a su hijo mayor varón vivo; si no hubiere hijo, heredaría su hija.
No hubo ocasión de que Isabel recibiera el mayorazgo, pero tras la muerte del
Contador hubo una serie de acuerdos por los que ella, tras otorgar al igual que sus hermanos
su consentimiento ante Luis de Mesa, escribano público de la ciudad, recibiría una parte de
las tres en que se dividieron los bienes partibles de su padre1120.
6.7. La relación con otras mujeres.
Con lo que se ha visto hasta ahora ¿se puede hablar de una relación específica entre
las mujeres Arias de Ávila? Este apartado resulta, igualmente, difícil de documentar;
solamente ha sido posible localizar un texto, de tipo económico, entre madre e hija y sólo el
testamento de Elvira aporta algún dato más de la relación con parientes, criadas, albaceas, e
incluso de mujeres de fuera de la familia, donde figuran conventos femeninos pero no mujeres
pobres, si bien se acuerda de varias huérfanas.
En 1460 Elvira González, madre de Isabel Arias, y en su nombre Ferrán González
Quexada, compra las casas y vergel de Gonzalo de Rueda y Constanza de la Torre en la
parroquia de San Martín por 41.000 mrs libres de alcabala; la propiedad era una herencia
familiar de Constanza y tenían por linderos casas de Gómez González de la Hoz, entre otros.
1118
A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia, inserto en 1461, septiembre, 28. Madrid.
RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 481.
1120 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, p. 503 y ss.
1119
333
A los dos días la madre otorga que compró esta propiedad para Isabel de vuestros propios
dineros de vos la dicha Ysabel Arias, y por eso los traspasaba a dicha señora, que
inmediatamente tomó posesión de ellos 1121. Quizá en esta compra podamos ver un ejemplo
más de gestión del propio patrimonio por parte de mujeres casadas y de solidaridad de género
ya que la madre, mujer del contador Diego Arias, hace una compra explicitando que es para
su hija, mujer de Gómez González de la Hoz, no para su propio matrimonio 1122. La
transacción colocaba a Isabel como propietaria de unos edificios lindantes con una propiedad
de su marido, ante lo cual cabe una cierta duda sobre la libertad en la compra de dichas casas:
es decir, no se sabe si fue una operación dirigida por Gómez González de la Hoz, en aquel
momento habitual en las acciones económicas de su suegro, el Contador, o una forma de
afirmar la capacidad económica de la familia de Isabel frente a su marido, o que Diego Arias
puso a su mujer de pantalla para él favorecer económicamente al matrimonio Isabel-Gómez.
En el testamento de Elvira se registran varias mandas dedicadas a mujeres, así lega
cantidades de maravedíes a una sobrina, hija de Ruy Díaz (del que no dice que fuera su
hermano), llamada Constanza; a tres criadas que cita por sus nombres se lo deja para ayuda
de su casamiento, encargando a Diego Arias que satisficiese a las demás servidoras en
función del tiempo trabajado; a tres huérfanas para que pudieran casarse, siendo dos las hijas
del escribano Francisco Fernández y otra una pariente suya que no determina; sus criadas
casadas recibirían un luto y al cabo de año la ropa que determinase Diego Arias; y, por
último, a las monjas de Santa Clara, la Vieja y la Nueva, paños de la ciudad 1123. Frente a ello
no hay mujeres albaceas y, lo que resulta más extraño, no figura más referencia a su hija
Isabel que su mención, junto a sus hermanos, como heredera universal.
Del proceso inquisitorial se desprenden algunas imágenes de Elvira González como
mujer que mantenía relaciones de diferentes tipos con mujeres judías, así las acusaciones de
los testigos afirmaban que Elvira acudía a sucesos relacionados con sus parientes judías, con
las que era frecuente que se intercambiase comida elaborada o productos alimenticios o que
las permitiera estar en su casa o les diera alguna cantidad como limosna o como donativo por
1121
A.H.P.Sg., Varios-Velarde, 39, 1460, junio, 23. Segovia, Gonzalo de Rueda era hijo de Ferrant Sánchez de
Rueda y Constanza lo fue de Juan González de la Torre; esta señora tenía varios hermanos, Antón González,
cura de Espirdo (Segovia), y María de la Torre, mujer del escribano público de Segovia Gómez Martínez,
matrimonio este último al que habían pertenecido las casas, que parece que recayeron en Constanza como
herencia de María; eran linderas también a casas de Ferrán Martínez, escribano, y por delante a la calle pública,
la coincidencia entre apellido y oficio hace que se pueda pensar en lazos familiares entre ambos.
A.H.P.Sg., Varios-Velarde, 39, 1460, junio, 25. Segovia, en las casas moraba Elvira, mujer de Pedro de Olmedo.
1122 QUINTANILLA RASO, Mª C., “Capacidad de gestión y proyección social de la mujer noble en la Castilla
Bajomedieval”, pp. 54-6, plantea la existencia de casos en los que dicha mujer podía gestionar su dote y bienes
adquiridos durante el matrimonio. BECEIRO PITA, I., “La mujer noble en la baja Edad Media castellana”, p.
292 ha puesto en relación las numerosas compraventas protagonizadas por mujeres con el alto número de ellas
dueñas de propiedades en la Castilla bajomedieval.
1123 A.C.P., PU 122-1, 1463, febrero, 17. Segovia, testamento de Elvira González.
334
alguna celebración1124. De las testificaciones de abono se entresaca que:
- tenía trato frecuente con sus parientas judías iban a verla los sábados1125; ella
estaba debanando allí delante de ellas en el dicho sábado, e alli estaban departiendo1126.
- ella iba a misa con otras dueñas de la ciudad de Segobia1127.
- tenía fama de dar limosnas a huérfanas para ayudar a su casamiento1128.
- casaba criadas en esta ciudad e les daba sus casamientos1129.
Como se ve, los ámbitos de los que informan los últimos testigos son más amplios;
hay que considerar en ambos casos que las declaraciones van dirigidas a justificar unas
imágenes que harían que la imagen de Elvira González, fallecida más de veinte años antes,
fuese hallada culpable o inocente del delito de herejía.
Conclusiones del capítulo.
- El capítulo marca los pasos que el matrimonio origen del linaje dio en dirección a
crear una Casa con las características que tenían otras del nivel al que habían conseguido
llegar. Se ha realizado a partir de una documentación inédita hasta ahora, que tiene como
elementos determinantes los distintos textos de mayorazgos otorgados desde 1460 a 1462 y
los testamentos de ambos cónyuges de 1463 y 1466; estos documentos se presentan como
vertebradores de la estructura del linaje que crearon Elvira González y Diego González. No
olvidemos que dicho matrimonio pasó del relativo anonimato, al ámbito de la Corona de
Castilla y en ese camino tuvo que avanzar generando una documentación que iba perfilando
cómo querían que fuese el futuro de su familia y las estructuras que le permitirían la
continuidad biológica y la del linaje.
- El matrimonio fue, en general, muy parsimonioso en cuanto a la emisión de los
mencionados documentos vertebradores, ya que transcurrieron unos treinta años hasta iniciar
los trámites de la constitución del mayorazgo y esperaron a estar muy enfermos para emitir
sus voluntades, lo que indica, en el primer caso, que tardaron en ser conscientes de cómo iban
a organizar su hacienda cuando ellos ya no estuvieran, pero en el segundo que quisieron
redactar su testamento de acuerdo a las circunstancias que les rodearon al final de sus días.
1124
CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, sirvan como ejemplos (5), (124), (62), (124), (49) y
(81).
1125 CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (237), (239) y (243).
1126 CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (238).
1127 CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (236).
1128 CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (237), (239) y (240).
1129 CARRETE PARRONDO, C, Proceso inquisitorial, (241).
335
- Los documentos analizados demuestran que Diego Arias y Elvira González
pensaron en una época de prosperidad constituir un mayorazgo para cada uno de sus tres
hijos, pero al cambiar la coyuntura política y con ella su situación patrimonial, en 1466, queda
establecido sólo el de Pedro Arias.
- El escaso número de hijos del matrimonio fundador hizo que los papeles reservados
para cada uno ellos determinasen la reproducción de los roles sociales que tenía la nobleza.
Por eso se centró todo en el primer varón no eclesiástico, Pedro, en el que recayeron las
ayudas posibles de manos de Diego y Elvira.
- Se aprecia el apoyo económico que prestó Diego a sus propios hijos. La ayuda a los
dos casados se realizó con motivo de sus matrimonios, sirviendo otras cantidades para sus
respectivos afianzamientos económicos; la causa del préstamo al futuro obispo de Segovia es
hoy desconocida y por tanto el beneficio que obtuvo el dicho eclesiástico.
- Si bien no se puede probar el grado de desvalimiento de los familiares asistidos
económicamente por el matrimonio origen, se observa, según el proceso inquisitorial, que
tanto Diego como Elvira ayudaron a distintos miembros de su familia con diversas cantidades
de dinero, con viviendas o teniéndoles en su casa.
- Frente al apoyo familiar, el propio Diego informa en su testamento de que realiza
actividades de prestamista respecto de miembros de la alta nobleza.
- Destaca el escaso papel de la mujer Arias Dávila durante la vida el Contador, ya
que apenas está documentada la realidad de Elvira González, que sólo se entrevé en su
testamento.
- Con el esfuerzo del matrimonio origen del linaje se consiguió levantar una Casa de
características semejantes a las constituidas por otras familias de su mismo nivel
socioeconómico.
- En el proceso de consolidación de las posiciones alcanzadas por el matrimonio
origen de la familia Arias de Ávila se observan comportamientos diferentes:
- Diego Arias y Elvira González: en el ámbito jurídico fue sin duda Diego la
figura principal y otorgante de todos los documentos vertebradores del linaje, así como de la
inmensa mayor parte de los de tipo económico y de los vinculados a funciones en la
Administración, tanto en el nivel del reino como en el local. Elvira sólo figura oficialmente en
virtud de su matrimonio con Diego, si bien en algunos documentos, muy escasos, es la
protagonista y los otorga.
- Los hijos del matrimonio: Pedro, considerado hijo varón mayor legítimo,
recibe el mayorazgo, el regimiento de Segovia y la contaduría mayor, pero no fueron suyos
los demás que el padre desempeñó en el reino. Don Juan, al seguir la carrera eclesiástica y,
336
por tanto, haber entrado en un ámbito diferente de aquél en que se desenvolvió su padre, no
heredó directamente ningún oficio de él; sin embargo, es muy significativo que, documentado
ya en 1460 y 1461 como deán de la catedral de Segovia, fuese el administrador de ese
obispado y posterior obispo, siendo dicha ciudad la cuna del ascenso del linaje al que
pertenecía don Juan. Isabel Arias, casada con Gómez González de la Hoz, no recibió
directamente ningún oficio.
- El rey: Enrique IV permitió con diversas mercedes, ya desde la época del
principado, que Diego Arias protagonizara un fulgurante ascenso y patrimonializara en su hijo
mayorazgo, Pedro, diversos cargos.
337
338
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
Linaje y transición histórica: Los Arias Dávila entre el Medievo y la
Modernidad
Mª EUGENIA CONTRERAS JIMÉNEZ
FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA MEDIEVAL
MADRID 2015
II/III
339
340
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA MEDIEVAL
Linaje y transición histórica: Los Arias Dávila entre el Medievo y la
Modernidad
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
PRESENTADA POR
Mª Eugenia Contreras Jiménez
Directora
María Isabel Pérez de Tudela y Velasco.
Madrid, 2015
341
342
CAPÍTULO IV: LAS SEÑAS DE IDENTIDAD DE LA FAMILIA ARIAS DE
ÁVILA.
343
344
Introducción
A lo largo de la existencia del matrimonio fundador del linaje Arias Dávila y
motivado por un fulgurante ascenso junto al primero príncipe heredero y luego rey Enrique
IV, se fueron forjando y consolidando una serie de mecanismos de similitud hacia la sociedad
que les rodeaba y en la que se iban introduciendo. Esos mecanismos se pueden denominar
señas de identidad1130. Dichas señas tuvieron tal importancia que con posterioridad sirvieron
como testimonio en las pruebas de limpieza de sangre, por ejemplo, para el ingreso en
Órdenes militares o solicitar el nombramiento de calificador de la Inquisición; así en el último
caso fueron visitadas en 1636 las fundaciones que mencionaron los declarantes a favor de don
Francisco de Contreras y Ulloa, descendiente de Diego Arias y Elvira González: el convento
de la Merced, con los sepulcros de varios Arias Dávila, donde se destacaban los emblemas
heráldicos en el altar de la capilla mayor, y el hospital de San Antonio 1131.
He realizado el análisis de las dichas señas en la línea que inicié en la memoria de
licenciatura acerca de los edificios propiedad de la familia. Partiendo de ese trabajo,
considero que es de gran interés la observación de cómo funcionaron esas construcciones y
las instituciones a ellas vinculadas, viéndolas como signos externos de identidad familiar, lo
que conlleva tener en cuenta qué relaciones establecieron con Segovia como ciudad y cómo
fueron vistos por ella. Pero he añadido otros apartados a fin de responder a las exigencias de
la reciente historiografía.
El orden en que van a ser analizadas es el siguiente:
- 1 La onomástica
- 2 Los emblemas heráldicos
- 3 Los edificios de ámbito civil1132:
- Las casas principales en la colación de San Martín en la ciudad de Segovia.
- Las casas en San Quirce
- Las fortalezas de Diego y Elvira.
1130
Sobre el concepto identidad ver MERCADO MANDONADO, A. y HERNÁNDEZ OLIVA, A., “El proceso
de construcción de la identidad colectiva” (2010); JARA FUENTE, J. A., MARTÍN, G. y ALFONSO ANTÓN,
I., (eds.), Construir la identidad en la Edad Media (2010); JARA FUENTE, J. A. de 2011: “Introducción.
Lenguaje y discurso: percepciones identitarias y construcciones de identidad” y “«Por el conosçimiento que de él
se ha». Identificar, designar, atribuir: la construcción de identidades (políticas) en Cuenca en el siglo XV”;
MONTERO MÁLAGA, A. I., El linaje de los Velasco y la Ciudad de Burgos (1379-1474). Identidad y poder
político, (2012) e “Identidad e identidades: la identidad política en la Historia Urbana Medieval. Balance
historiográfico y perspectivas de análisis”, (2012).
1131 ÁLVAREZ RUBIANO, P., Pedrarias Dávila. Contribución al estudio de la figura del “gran justador”,
Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua, (citado: Pedrarias), pp. 398-399.
1132 Como se puede apreciar quedarán fuera de esta memoria aquellos bienes inmuebles que, pertenecientes a los
Arias, sólo servían para provecho económico.
345
- 4 Los edificios de ámbito religioso:
- 4.1. La beneficencia
- El hospital de Diego en Seseña
- El hospital de San Antonio de Padua, Segovia
- 4.2. Los edificios de carácter funerario
- La capilla en San Martín
- El convento de Santa María de la Merced.
- 5 Organización y proyección de estas señas en el linaje:
- Organización de hospital y capellanías
- La capilla y las capellanías
- El hospital y la capilla en la Merced en la segunda y tercera generaciones
- Las sepulturas de los Arias Dávila
En este capítulo se pretende, pues, documentar con la mayor exactitud posible el
proceso de adquisición de una serie de elementos materiales en los que se iba plasmando el
poder logrado por la pareja que estudiamos. Esos elementos jugaron un doble papel, por
cuanto fueron, desde luego, la manifestación al exterior del estatus alcanzado y, además, las
señas de identidad del grupo familiar que se reconocía en ellos como comunidad, al igual que
lo hacían las grandes Casas que poseían varias generaciones anteriores de respaldo.
No se puede dejar de lado la importancia que concedieron a estas señas las distintas
obras más o menos corográficas que se elaboraron en los Siglos de Oro, ya que, como es bien
sabido, en ellas se describían las consideradas grandezas de la urbe.
El análisis de las señas de identidad de un linaje implica el acercamiento a varias
disciplinas que tienen sus propios objetivos y métodos, indispensables para calibrar
determinados aspectos de la sociedad nobiliaria, como la Onomástica, la Heráldica, la
Epigrafía, la Historia del Arte y la Antropología social. Con estos enfoques se han escrito
excelentes obras tanto generales como para linajes concretos1133. Así F. Menéndez Pidal de
1133
BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R., Parentesco, poder y mentalidad. La nobleza
castellana siglos XII-XV, (citado: Parentesco), (1990). LÓPEZ BENITO, C. I., La nobleza salmantina ante la
vida y la muerte (1476-1535), (1992). PALENCIA HERREJON, J. R., “Elementos simbólicos de poder de la
nobleza urbana en Castilla: los Ayala de Toledo al final del Medievo”, (1995). JARA FUENTE, J. A., “Muerte,
ceremonial y ritual funerario: procesos de adhesión intraestamental y de control social en la alta aristocracia del
Antiguo Régimen (Corona de Castilla, siglos XV-XVIII)”, (1996). MONTERO TEJADA, R. Mª, Nobleza y
sociedad en Castilla: El linaje Manrique (siglos XIV-XVI), (1996). CARRASCO MARTÍNEZ, A., “Los
Mendoza y lo sagrado. Piedad y símbolo religioso en la cultura nobiliaria”, (en adelante: “Los Mendoza y lo
sagrado”), (2000). LADERO QUESADA, M. A., prólogo a CARRIAZO RUBIO, J. L., La Memoria del linaje.
Los Ponce de León y sus antepasados a fines de la Edad Media, (2002). QUINTANILLA RASO, Mª C.,
“Identidad y patrimonio. Salvaguarda y transmisión en las casas nobiliarias castellanas a fines del Medievo. La
346
Navascués es el autor de varios y brillantes trabajos en los que, con la clara precisión y el
buen uso del castellano que le caracterizan, expone sus teorías acerca de las señas de
identidad que presentaban los linajes de la Castilla pleno y alto medieval 1134. En 2001 plasmó
una sugerente idea acerca de la unión entre linaje y la integración del territorio en el concepto
de aquél, como una propiedad del cabeza de la Casa, que permite a los demás miembros de la
familia utilizar ese símbolo 1135; extrapolando su exposición, podemos ver cómo las señas de
identidad fueron creadas por el matrimonio fundador de los Arias Dávila y luego poseídas por
aquél varón que fue designado como mayorazgo, pero sirvieron para que todos los Arias se
identificaran con ellas. Según este autor, los dos factores esenciales sobre los que descansa la
existencia de la nobleza como grupo social son la actitud de quienes la forman, manifestando
pertenecer al grupo, y la aceptación de tal posición por los otros 1136; esto será lo que
determine la importancia de lo que el autor llama los signos de identidad, semejantes, por
tanto, a los signos externos del linaje.
El análisis de algunos de los edificios relacionados con el matrimonio origen de los
Arias Dávila ha venido siendo objeto de menciones en trabajos desde la Historia del Arte1137.
Ya desde el campo específico de la Historia hay que destacar los trabajos de Mª
Asenjo en 1986 prestó atención al hospital de Diego Arias, a las capellanías en él fundadas y a
las rentas que se percibían en el mismo, así como a algunas de las modificaciones
introducidas en aspectos económicos por generaciones posteriores. Esta autora escribe que en
dicho hospital fueron enterrados Diego Arias, Elvira González e Isabel Arias, hija de los
anteriores1138.
J. J. Echagüe Burgos se refirió en 1993 al hospital de peregrinos de S. Antonio como
casa condal de la Fuente del Maestre”, (2006). MARTÍNEZ MARTÍNEZ, M. y LORA SERRANO, G., “Las
inversiones suntuarias de la nobleza a fines de la Edad Media”, (2007). ORTEGA CERVIGÓN, J. I., “Flaco de
cuerpo e sano de entendimiento. La espiritualidad de la nobleza conquense bajomedieval a la luz de sus
testamentos”, (2010). QUINTANILLA RASO, Mª C. y CARCELLER CERVIÑO, Mª P., “La construcción de la
memoria de las grandes casas nobles en la Corona de Castilla. El marquesado de Priego y el ducado de
Alburquerque”, (2014).
1134 MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., “El linaje del Marqués”, (2001); “Símbolos de identidad de los
protagonistas de la acción política: Reyes, señores, concejos”, (2002); “El linaje y sus signos de identidad”,
(2006).
1135 MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., “El linaje del Marqués”, p. 66.
1136 MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., “El linaje del Marqués”, p. 70.
1137 RUIZ HERNANDO, J. A., El barrio de la aljama hebrea de la ciudad de Segovia, (1980); Historia del
urbanismo en la ciudad de Segovia del siglo XII al XIX, (1982), (en lo sucesivo: Hª del urbanismo);
“Documentación sobre la familia Arias Dávila”, (1978-88) (citado: “Arias Dávila”); “El convento de Santo
Domingo el Real”, (2006); El barrio de la aljama hebrea de Segovia, (2008); “La arquitectura de la Edad
Media”, (2010); El palacio real de San Martín en Segovia, (2014). LÓPEZ DÍEZ, Mª, “Las artes en el siglo XV:
El mecenazgo de los Arias Dávila”, (citado: “Las artes en el siglo XV”) (1998), y Los Trastámara en Segovia.
Juan Guas, maestro de obras reales, (2006), (en lo sucesivo: Juan Guas). MERINO DE CÁCERES, J. M., “El
linaje de los Arias-Dávila y su arquitectura”, (2007). RUIZ HERNANDO, J. A., El barrio de la aljama hebrea
de Segovia, (2008). ALONSO RUIZ, B., “La nobleza en la ciudad: Arquitectura y magnificencia a finales de la
Edad Media”, (2012).
1138 ASENJO GONZÁLEZ, Mª, Segovia. La Ciudad y su tierra a fines del Medievo, (en lo sucesivo: Segovia),
pp. 373-374.
347
fundación de Diego Arias y medio de aumentar su prestigio1139.
En 1993 Mª del P. Rábade Obradó dio a conocer dentro del contexto familiar de don
Juan Arias de Ávila, obispo de Segovia, la fundación del hospital de Diego Arias y menciona
la correspondiente a la capilla del convento de la Merced. También en ese año y luego en
1998 analizó las fundaciones de la capilla de San Martín, del convento de Santa María de la
Merced y del Hospital de Diego Arias junto a las realizadas por otros miembros de la familia
y desde el punto de mira de la expresión de la religiosidad; también trata las sepulturas y ritos
relacionados con la muerte: todo ello está basado en los testamentos de algunos de los
miembros de la familia pertenecientes a la segunda y tercera generaciones, y en las
constituciones del Hospital de Diego Arias 1140.
Yo misma en 1998 publiqué un primer acercamiento a las señas de identificación
como linaje, si bien las centré sólo en la figura de Diego, sin considerar la acción de Elvira,
que se aprecia con la documentación conocida con posterioridad 1141.
1. Onomástica de los primeros individuos del linaje.
F. Menéndez Pidal ha escrito acerca de la importancia de los nombres y apellidos
como signos de identidad de un linaje; de esta manera, el nombre funcionaría como indicativo
de una sucesión hereditaria, razón por la que se producía la repetición del mismo, y la
imposición de dicho renombre en los mayorazgos correspondería al deseo de perpetuación
del linaje1142.
Algunas monografías acerca de la onomástica de las personas del siglo XV han ido
ahondando en algunos aspectos. Si bien es un tema que ha sido analizado en relación con
núcleos de población, no hay apenas análisis de esta cuestión para familias específicas. Así, se
localizan estudios sobre los habitantes de diversas ciudades; de todos ellos destacan por la
estructura que presentan y que ha permitido elaborar la aquí presentada, los de D. Menjot y de
Mª C. Aguilera. No se pueden olvidar los sugerentes estudios de J. Salazar y Acha acerca del
apellido en España y de E. Pardo de Guevara y Valdés sobre la antroponimia y sus
vinculaciones con los conceptos de memoria, identidad y cohesión interna de un linaje, que
1139
ECHAGÜE BURGOS, J. J., La Corona y Segovia en tiempos de Enrique IV (1440-1474), (citado: La
Corona y Segovia), p. 76.
1140 RÁBADE OBRADÓ, Mª del P., Una elite de poder en la corte de los Reyes Católicos. Los judeoconversos,
(citado: Una elite de poder), (1993), pp. 132-137; “La religiosidad de una familia conversa a finales de la Edad
Media: Los Arias de Ávila”, (1993), pp. 232-233; “Religiosidad y práctica cristiana en la familia Arias de
Ávila”, (citado: “Religiosidad y práctica cristiana”)(1998), pp. 210-212, para las sepulturas en este artículo pp.
213-216; “Mecenazgo religioso y estrategias familiares en la Segovia del siglo XV: Diego Arias de Ávila y el
Hospital de San Antonio”, (en lo sucesivo: “Mecenazgo religioso y estrategias familiares”) (2002).
1141 CONTRERAS JIMÉNEZ, Mª E., “Los Arias de Ávila: Consolidación de un linaje en la Segovia del siglo
XV”, (en los sucesivo: “Los Arias de Ávila”), pp. 105-107.
1142 MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., “El linaje y sus signos de identidad”, pp. 15-16 y 24.
348
resultan, igualmente básicos1143.
La importancia de este aspecto dentro de la consideración general de un linaje es
grande, puesto que implica la identificación de la persona dentro de esa estructura y, además,
puede hablarnos de la posición que ocupa en ella. Es decir, es al tiempo individual y propio de
la familia, porque simboliza la perpetuidad de una seña de identidad de un grupo a lo largo del
tiempo en el caso de los hijos e hijas primeros, no tanto en los que ocupan posiciones más allá
del cuarto o quinto hermano.
El análisis de los nombres y apellidos de la generación origen de Arias de Ávila
implica partir de un hecho: siguen estando en la nebulosa sus comienzos y sus ancestros, con
lo que no podemos calibrar la importancia de esos identificativos. Muy distinta es la situación
en cuanto a la influencia que los nombres de pila de los forjadores del linaje pudieron tener
sobre la segunda y tercera generación, como luego veremos. Igualmente, es preciso tener en
cuenta que al ser pocos los individuos que conforman el origen del linaje no es representativo
el repertorio de nombres que resulta de su análisis, si bien se pueden apreciar algunas líneas
que siguió la familia en este sentido al observar los antropónimos, sobre todo, de la tercera
generación.
Otro dato a resaltar de entrada: a pesar de lo problemático que tuvo que ser el
proceso inquisitorial para los integrantes de las distintas ramas de la familia, nadie varió sus
nombres y sus apellidos, que siguieron siendo señas de identidad del linaje.
1.1. Lo que dicen los documentos y los textos acerca de la onomástica de los Arias
Dávila.
En la actualidad contamos con varias fuentes sobre sus nombres y apellidos, ajenos
en cierto modo a la documentación familiar del momento:
- El cronista A. de Palencia escribió que Diego Arias había cometido un crimen
horrendo que hizo que unos regidores le condenaran a muerte, pero el príncipe don Enrique
de Castilla no sólo evitó que Diego muriera, sino que le dio el apellido Arias, las armas
correspondientes a éste y le concedió importantes cargos en la Administración1144. Si se
confronta lo que dice A. de Palencia con los datos existentes hoy, la primera mención de
nuestro personaje como secretario y otros cargos cortesanos es del 22 de mayo de 1443 1145, lo
1143
MENJOT, D., “Los nombres de bautismo de los murcianos durante la Baja Edad Media: Un testimonio
sobre su universo mental y religioso”, (1981). BECEIRO PITA, I. y CÓRDOBA DE LA LLAVE, R.,
Parentesco, (1990) pp. 103-4. SALAZAR Y ACHA, J. de, Génesis y evolución histórica del apellido en España
(1991). TEJERO ROBLEDO, E., “Onomástica medieval de Ávila, Salamanca y Segovia y Vida cotidiana”,
(1993). AGUILERA CASTRO, Mª C., “Los nombres de los cordobeses en la segunda mitad del siglo XV”,
(1998). CARRASCO GARCÍA, G., “Judeoconversos de Jerez y el obispado de Cádiz a fines del siglo XV”,
(2006). PARDO DE GUEVARA Y VALDÉS, E., “Identidad y memoria genealógica. Una aportación al estudio
de la antroponimia medieval gallega”, (2009).
1144 PALENCIA, A. de, Crónica de Enrique IV, D. 1ª, L. II, cap. V, pp. 39-40.
1145 A.G.S., M. y P., leg. 1, fol. 283v.
349
que coincide con la etapa de principado de don Enrique y situaría los hechos antes de esa
fecha; por otro lado, el 19 de noviembre de 1434 se le localiza en el ámbito segoviano como
Diego Arias1146. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el cronista produce una fuente
literaria con una evidente finalidad política, lo que hace que el dato temporal haya que
considerarlo sólo como una noticia con una relativa veracidad.
En cuanto al renombre que figura en las crónicas, llama la atención que en la
mayoría de ellas sólo figura Arias, salvo en la Crónica castellana y en los Hechos del
Condestable Miguel Lucas de Iranzo, textos en los que figura en alguna ocasión con Arias de
Ávila1147.
- En junio de 1444 el príncipe don Enrique de Castilla declaró hidalgo a Diego Arias
y a sus sucesores1148; el texto estableció que Arias Diego fue el abuelo del futuro contador y
Arias Gonzalo su padre. Así en la copia de 1529 que nos da a conocer la hidalguía, se tenía
muy asimilado que el nombre de Diego provenía de la tercera generación de ancestros, es
decir, que se admitía plenamente la tradición como fuente de la onomástica individual.
- En la segunda mitad del siglo XVI Garci Ruiz de Castro, escribiendo en el ámbito
local, expuso que Diego Bolante Como subiese en gran estofa desde el rey don Joan el 2º,
casose con una dama portuguesa del linaje del zamorano Arias Gonzalo y El Diego Arias
tomó el apellido de su muger. Ansí le tomaron sus deçendientes 1149. Se aprecia, por tanto, la
influencia del cronista Palencia en parte de esta exposición del segoviano.
- Llama la atención el apellido De Ávila, que pudiera indicar una relación con esa
ciudad. Si bien no constan documentos que añadan, por el momento, ningún dato más a este
asunto, presenta un cierto nexo con la aparición por primera vez en el siglo XVII de una copia
del testamento del padre de Diego Arias, Gonzalo Arias de Argüello, en un contexto de vida
plenamente abulense, como puede verse en el documento1150. Independientemente del grado
de credibilidad que nos merezca el documento, con él se prueba que la creencia de que la
familia del Contador provenía de Ávila, estaba forjada ya, al menos, en esa centuria de tanta
confusión genealógica.
- Mención aparte requiere el proceso inquisitorial incoado contra algunos miembros
de la familia Arias Dávila. Según esta fuente, Diego Arias y Elvira González nacieron judíos;
Diego pudo llamarse Simuelico o Ysaque Abenacar y su madre era Vellida; en el caso de
Elvira en 1486 el mismo testigo que apellida Abenaçar a Diego, dice que aquélla se llamaba
1146
A.M.Sg., leg. 365-5, 1434, noviembre, 19. Segovia.
Crónica castellana, 1ª parte, cap. V, p. 14, en una noticia relativa a 1454. Hechos del condestable Miguel
Lucas de Iranzo. Crónica del siglo XV, cap. XVII, p. 191.
1148 A.C.P., PU. 110-1, 1444, junio, 10. Segovia. Traslado sacado en Segovia a 27 de octubre de 1529.
1149 RUIZ DE CASTRO, G., Comentario sobre la primera y segunda población de Segovia (citado: Población
de Segovia), cap. 26.
1150 A.C.P., PU. 26-1, 1610. Véase el anexo documental.
1147
350
Clara1151. Otra fuente referida al nombre de Clara es Rodrigo Cota, tío materno de la rama
masculina de la tercera generación de los Arias, y su Epitalamio Burlesco a la boda de uno de
ellos (parece la de Juan Arias, luego primer conde de Puñonrostro) con una mujer de la
familia de los Mendoza1152; el hecho de que figure el nombre de Clara González en el texto
como participante en el casamiento, lleva a pensar si habría contaminación de informaciones
entre Cota y el declarante del proceso o si realmente así se conocía de judía a la mujer de
Diego Arias.
Éste es el momento de recordar una acusación que se hizo a la madre de Elvira
González (perteneciente, por tanto, a la generación anterior a la que nos ocupa ahora), y que
pudiera ser expresión de un cierto rechazo o de una obligatoriedad en la conversión: de
Catalina González, mujer de Ruy Díaz, se dijo que no quería que la llamasen por su nombre
cristiano1153.
Así mismo, he destacado en páginas anteriores la importancia que pudiera tener un
estudio comparativo de los nombres de los conversos cuando estaban en una y después en otra
de sus religiones, es decir, si los que tenían un nombre determinado en hebreo pasaron a tener
siempre el mismo en castellano 1154.
Frente a estas noticias hay que recurrir a otros documentos; en ellos se comprueba
que la primera mención a Diego Arias es de 1434, mientras que Elvira Gonzalez se localiza
en 14571155. En instrumentos plenamente familiares y, desde luego, estructuradores del linaje,
los mayorazgos y testamentos, se observa que:
- En ninguno de los mayorazgos conocidos se establece que el heredero tenga que
llevar ningún nombre propio específico.
- En 1460 Elvira González otorga una carta de poder y autorización para validar un
mayorazgo en el que se ordena que los herederos de otras generaciones lleven el apellido y las
armas de Diego en cuanto reciban dicho mayorazgo, porque si no lo hicieran en seis meses, el
siguiente heredero podría reclamarlo 1156.
- En 1462 el matrimonio incluye la misma condición, los herederos sean tenidos de
se llamar el apellido de mi, el dicho Diego Arias1157.
1151
CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento
social entre judíos y conversos, (citado: Proceso inquisitorial), (76), (183), (14) y (157); para Elvira (183).
1152 CANTERA BURGOS, F., El poeta Ruy Sánchez Cota (Rodrigo Cota) y su familia de judíos conversos, p.
118, ya realizó en la nota 25 esta asociación.
1153 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (81).
1154 Véase el capítulo primero de esta memoria.
1155 A.M.Sg., leg. 365-5, 1434, noviembre, 19. Segovia y A.C.P., PU. 117-6, 1457, octubre, 3; copia de 1741.
1156 A.C.P., PU. 117-7b, 1460, abril, 14. Segovia.
1157 RUIZ HERNANDO, J. A., “Arias Dávila”, pp. 484 y 485. A.H.N., Consejos, 4.807, dentro de una carta
ejecutoria sobre un pleito por el condado de Puñonrostro 1543, junio, 26. Valladolid.
351
Como se ve, aunque ambos otorgasen el documento, sólo el apellido del varón se
proyectará en el futuro. Igualmente, el apellido sólo presenta la forma sencilla, por decirlo así,
omitiéndose el De Ávila, al igual que ocurría en el documento de concesión real de hidalguía
de 1444.
- Por el contrario, en los testamentos no se encuentran referencias directas a la
onomástica familiar, si bien sirven para identificar a otros miembros de la familia.
1.2. Los nombres propios o antropónimos.
Se tienen pocos datos para comparar los tiempos en los que se imponen los nombres
y la frecuencia de estos. En Jerez la concentración de nombres entre judeoconversos era muy
grande; en 1395 Juan, Pedro, Diego, Fernando y Alonso eran los más utilizados, sobre todo
los dos primeros, y así permanecieron hasta finales del siglo XV; también allí los cuatro
primeros nombres femeninos fueron Leonor, Isabel, Catalina, Beatriz e Inés. En Cádiz en
1485 los cristianos viejos tenían por nombres más frecuentes Juan, Pedro, Fernando, Diego,
Alfonso y Antón, que constituirían más del 50%, y Francisco, Sancho, Jerónimo y
Bernardo1158.
El paso entre la decimocuarta y decimoquinta centuria sería anterior a la primera
generación de Arias cristianos, mientras que la segunda mitad del siglo XV es la época del
desarrollo vital de la segunda y tercera generaciones; a pesar de las diferencias cronológicas
se aprecia que los nombres propios estaban muy en consonancia con los más frecuentes en
otros lugares castellanos.
Por otro lado, los componentes de la primera generación llevan nombre propio
siempre sencillo, no compuesto; esta característica se mantendrá hasta que en generaciones
posteriores en la rama de Francisco Arias se unió dicho antropónimo con otros, entre ellos, el
de Diego.
1.2.1. La familia nuclear cristiana generada por Diego Arias.
Los nombres del tronco familiar son Diego, Elvira y María, estas últimas las mujeres
que los documentos han vinculado al Contador, y junto a ellos el de Juana que aparece en una
laude entroncándose directamente con este último personaje.
En 1455 se localiza en un documento la contracción del nombre y el primer apellido:
Diegarias1159.
En el testamento del Contador él se autodenomina Diego Arias de Ávila, Elvira, mi
muger, doña María Palomeque, mi muger, Pedro, Juan e Isabel, sus hijos; en el texto no figura
el nombre de una hermana que vive en Ávila y fue beneficiada en una manda y apenas se
1158CARRASCO
GARCÍA, G., “Judeoconversos de Jerez y el obispado de Cádiz a fines del siglo XV”, pp. 319-
20.
1159
A.C.P., A-8a, 1455, noviembre, 17. Ávila.
352
menciona a los nietos1160.
Diego y Elvira tuvieron una influencia, sin duda, muy directa en la segunda
generación, puesto que los nombres los tuvieron que imponer ellos a sus hijos. En relación
con generaciones posteriores, hay que hacer constar que no existe, como ya hemos visto, una
referencia en el documento de mayorazgo al nombre propio que llevaría el heredero del
mismo. En el proceso inquisitorial incoado a su familia se dice que Diego Arias quería poner
por nombre a una nieta cuando la bautizasen Orosol, como su abuela o su bisabuela, aunque
luego dijo Úrsula1161; todo parece indicar que se refieren a la suegra de Diego, conocida como
Catalina González1162. A pesar de querer realizar esta imposición, no consta que ninguna de
las nietas que conocemos hoy en día llevara dicho nombre, al menos, bajo esa forma, aunque
una nieta suya, hija de Pedro Arias, sí se llamaba Catalina, que, como veremos, pudiera
asimilarse a Urosol y a Clara.
1.2.2. La familia original de Diego Arias.
Se desconoce la onomástica de la familia de procedencia tanto de Diego como de
Elvira. La única fuente que aparece como tal es el proceso inquisitorial incoado contra ellos;
así y con la reserva que plantea su información, en la familia extensa de Diego Arias figura su
supuesto hermano Francisco y doña Cinhá, hermana que vivía en Ávila. Siguiendo también el
proceso, en la de Elvira González se menciona a su hermano Ruy y a una hermana conversa,
Leonor; quizá su madre fuese también conversa y se habría llamado Catalina González, o
Urosol, o Clara, y se hubiese casado con Ruy Díaz; unas veces como hermanas y otras como
primas figuran Cinhá o Leticia y Clara o Jamila o Urosol1163. Conviene recordar que, según
una deposición del proceso inquisitorial, Elvira se llamó de judía Clara, lo que complica aún
más la identificación correcta de todos los miembros de esta familia.
G. Carrasco García advierte del interés de matizar la idea escrita en 1813 por A.
Llorente en su obra sobre la Inquisición, acerca de que los padrinos cristianos diesen sus
nombres en el bautismo a los neófitos procedentes del judaísmo 1164. Sin embargo, quizá esto
podría aplicarse al caso del hermano de Elvira llamado Ruy Díaz, como el de Mendoza que
tanta vinculación tenía con la Segovia de principios del siglo XV, pero no hay pruebas de la
relación, con lo que, por el momento, nada se puede asegurar.
1.2.3. La familia nuclear de Francisco.
En esta rama tan enigmática de Arias de Ávila destaca el nombre de Francisco; por
1160
A.C.P., PU 122-2b, 1466, enero, 1. Segovia.
PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (14).
1162 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (6).
1163 CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (6), para Catalina González y (5), (83), (236) y (182)
para las primas o hermanas.
1164 CARRASCO GARCÍA, G., “Judeoconversos de Jerez y el obispado de Cádiz a fines del siglo XV”, p. 320,
n. 36.
1161CARRETE
353
otra parte, se ha dado como posible nombre de su mujer el de Inés (de Vivero), sin aportar
documentación que lo pruebe1165. Según unas cláusulas que se conservan del testamento de un
Francisco Arias, que pudiera ser la segunda generación de este nombre, fue su esposa la que
se llamaba doña Inés del Espinar1166. Parece mucha coincidencia el nombre de Inés para la
esposa del hombre principal en dos generaciones seguidas de la misma rama del linaje.
1.2.4. Los nombres de la segunda y tercera generaciones.
Desde luego es obvio que tuvo que ser el matrimonio origen quien impusiera el
nombre a los hijos nacidos ya en el cristianismo y, si se sigue el proceso inquisitorial, a los
miembros de la tercera generación. Llama la atención por una parte, que sea en dicha tercera
generación donde figuran los nombres propios de los fundadores de la familia, pero no sea así
en la segunda; la explicación puede estar en lo comunes que eran en ese momento los
nombres de Isabel, Pedro y Juan, y lo exiguo del número de integrantes de la misma, que no
dio ocasión a que tuvieran que incorporarse los nombres de los progenitores, como si sucedió
en la tercera generación; por otro lado, ninguno de los componentes de generaciones
posteriores lleva nombre de los poderosos personajes del momento, ni Enrique (IV), ni Lope
(Barrientos), ni Álvaro (de Luna), aunque si Juan (Pacheco), lo que puede ser una casualidad
por ser un nombre muy común. El uso de los antropónimos vino establecido en la tercera
generación, como era habitual en la época, por el orden de nacimiento y después por la
primacía de la familia paterna sobre la materna; así el abuelo paterno aportó su nombre al hijo
varón primogénito de la rama masculina, mientras que la femenina tomó el del abuelo
paterno, Gonzalo González de la Hoz, para su hijo primero1167.
El escaso repertorio onomástico de la primera generación y la dificultad para
cambiarlo de género hizo que se establecieran diferencias en la onomástica masculina y
femenina, pasando el nombre de Diego sólo a varones y el de Elvira a mujeres, cuestión, que
por otra parte se repitió en generaciones posteriores, ya que no se localiza, por ejemplo, Juana
alguna.
Ya he hecho referencia a ese testigo del proceso inquisitorial que menciona el interés
de Diego porque una de sus nietas llevase el nombre de Úrsula 1168. Esto nos indicaría la
importancia de la figura principal de la familia a la hora de buscar los nombres para los
miembros recién nacidos del linaje. M. Jonin se refiere a este deseo del Contador de imponer
para su nieta el nombre de Úrsula como una estrategia de sólo similitud a las formas
cristianas, puesto que dicho nombre tenía la forma de Orosol en judío que haría que pareciera
1165CEBALLOS-ESCALERA,
A., Alcaides, Tesoreros y Oficiales de los Reales Alcázares de Segovia. Un
estudio institucional, (citado: Alcaides de Segovia), p. 165, n. 560.
1166 A.C.P., PU 122-13, 1529, febrero, 14. Segovia.
1167 Véase SALAZAR Y ACHA, J. de, Génesis y evolución histórica del apellido en España, para este interante
tema.
1168CARRETE PARRONDO, C., Proceso inquisitorial, (14).
354
nombre cristiano pero recordase el origen familiar 1169.
1.2.5. La proyección de los nombres en la familia.
No se puede probar que tanto Diego como Elvira aportaran nombres de sus familias
de origen, pero sí que los suyos propios pasaron a sus descendientes, ya que se siguió la
costumbre de que el nombre del abuelo paterno fuese el que portaría el nieto varón
primogénito de la rama masculina, mientras que en la rama femenina era el hijo
segundogénito quien lo llevaba; el nombre de la abuela paterna sería para la primera hija. De
esta manera:
- Diego fue impuesto al hijo primogénito de la rama masculina, que heredó el
mayorazgo; al fallecer muy joven, no tuvo descendencia. También se llamó Diego el
primogénito de Pedrarias Dávila, el gobernador en América y nieto del Contador; su
descendencia directa se extinguió a finales del siglo XVI. Esa es la causa por la que el nombre
del fundador del linaje desapareció como una seña de identidad de los mayorazgos de su
familia. En cuanto a la rama femenina, que parte de Isabel Arias, hija del Contador, Diego fue
el hijo segun
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