Subido por Anyelo Garcia

LOCUS DE CONTROL

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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
FACULTAD DE INGENIERIA
ESCUELA DE MECANICA INDUSTRIAL
AREA ADMINISTRATIVA
CURSO: PSICOLOGÍA INDUTRIAL
CATEDRATICA: INGA. KARLA MARTÍNEZ
LOCUS DE CONTROL (LC)
Se refiere a un rasgo de personalidad propuesto a partir de la teoría del aprendizaje social
por Julian B. Rotter y Murly en 1965, y posteriormente reformulado por Rotter en 1966.
Es el grado en que un sujeto percibe que el origen de eventos, conductas y de su propio .
comportamiento es interno o externo a él. Significa lugar de control externo o interno.
La evaluación del Locus de Control, es "una medición de la capacidad de control y
autocontrol, hasta qué punto los sujetos logran controlarse ante eventos sociales o de lo
contrario cómo son influenciados por estos en su actuar.
Tipos
Los dos extremos de locus de control son interno y externo, según las siguientes
definiciones:

Locus de control interno: percepción del sujeto que los eventos ocurren principalmente
como efecto de sus propias acciones, es decir la percepción que él mismo controla su
vida. Tal persona valora positivamente el esfuerzo, la habilidad y responsabilidad
personal.

Locus de control externo: percepción del sujeto que los eventos ocurren como
resultado del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. Así, el LC
externo es la percepción de que los eventos no tienen relación con el propio
desempeño, es decir que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y
dedicación propios. Tal persona se caracteriza por atribuir méritos y responsabilidades
principalmente a otras personas.
Las habilidades para el liderazgo se aprenden y el LC controla la actitud de las personas.
A lo largo de los siglos se ha discutido acaloradamente sobre la posible dualidad del ser
humano. Algunos hablaban de alma y cuerpo, otros introducían la mente, otros el espíritu. Hoy
en día parece indiscutible que cada ser humano está compuesto por diferentes dimensiones
como la física, la mental, la afectiva o la espiritual, aunque se suele simplificar en dos
dimensiones: la RAZÓN y la EMOCIÓN. Ambas van de la mano y se influyen mutuamente.
Desde niños nos han formado en competencias técnicas, incluso en aquellas formaciones
específicas en humanidades, y casi nunca se nos ha entrenado en habilidades. Y como bien
defiende la llamada Inteligencia emocional, podemos tener un coeficiente intelectual muy
elevado y ser unos absolutos incompetentes emocionales.
Sin embargo la realidad es muy clara: HOY MÁS QUE NUNCA NECESITAMOS EN NUESTRAS
ORGANIZACIONES JEFES – LÍDERES ESPECIALIZADOS EN EMOCIONES, EXPERTOS EN
PERSONAS.
Al tratarse de habilidades, estas se pueden aprender y desarrollar. Tomar conciencia sobre
cómo estamos haciendo las cosas. Difícilmente vamos a mejorar aquello que no tenemos
conciencia de no estar haciendo bien.
Se necesita analizar los puntos fuertes y cuáles son los punto de mejora como jefe – líder.
Tener una ACTITUD POSITIVA ante este cambio. En una palabra: QUERER mejorar en esta
dirección.
No basta con decir que se cree en las personas porque eso sea lo políticamente correcto. Un
elemento básico de la confianza es la coherencia y cuando los actos no siguen a las palabras
en el momento de la verdad, esa confianza se pierde irremediablemente.
Definir el objetivo. Qué es lo que concretamente quiero mejorar y para que ese objetivo esté
bien definido, deberá ser específico, medible, retador, temporal, aceptado y sensato. A
partir de ahí llega el entrenamiento.
Un jefe – líder es aquel o aquella que conduce a un equipo al logro de un objetivo, pero que
además logra que los demás le sigan porque desean hacerlo y no por obligación. Esto hace el
campo de las habilidades muy amplio, desde la propia dirección de personas, el liderazgo en
sí, el trabajo en equipo, la comunicación, la motivación, las reuniones hasta el coaching, entre
otros.
Se necesita en nuestras organizaciones, líderes comprometidos con un proyecto y con las
personas. Necesitamos expertos en gestionar, además de la parte racional, la dimensión
emocional de las personas y de los equipos. No se nos ha preparado para ello, pero nunca es
tarde. Lo más importante es querer y querer es poder.
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