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TERAPIA GESTALT DE PAREJAS

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TERAPIA GESTALT DE PAREJAS
Dra. Adriana Schnake Silva
El qué y el cómo del tema que nos interesa lo enfocaremos basándonos en un Seminario
de Terapia de parejas, que realizamos en Santiago de Chile entre el 16 y el 20 de octubre de
1978. Este Seminario fue dirigido y organizado por mí como final de un curso formativo que
impartía a un grupo de psicólogos chilenos.
Colaboraron en este Seminario Susana lfland, Thelma Margulis, Maria Eliana Christensen
Mireya Elgueta, Lucía Castelli, Victor Labbé María Elena Sutil, Eliana Bello.
Se trabajó dividiendo a los asistentes (la mayoría psiquiatras y psicólogos interesados en el
tema) en 5 grupos, cada uno dirigido por uno o dos psicólogos del Grupo Formativo.
En cada grupo teníamos una pareja, que había consultado en forma particular y que
aceptaron voluntariamente participar. Seleccioné las parejas con el objeto de ilustrar y tener un
ejemplo de todas las situaciones que pretendíamos abordar.
Habla una pareja con 18 meses de casados, en la cual ella tenía 7 y medio mes de
embarazo. Una pareja de 12 años de casados, otra de 23 años de casados, otra de 25 años de
casados y por último una pareja de 33 años de casados. Sólo la pareja que tenía 12 años de
casados estaba en crisis en ese momento.
La pareja de jóvenes, no había consultado, fue invitada a participar y su presencia y el
hecho que se hubiera juntado en mi consulta particular una tan heterogénea y variada
concurrencia de parejas fue lo que hizo posible este Seminario.
Estuvieron presentes también el Dr. Félix Huberman y su Sra. Lic. Celia Huberman, que
vinieron desde Buenos Aires. A ellos le debemos la desgrabación del material que hemos usado
como base para el presente trabajo.
Los grupos funcionaron de 9 a 11.30 y de 12 a 13.30 horas de lunes a viernes, nos
reuníamos todos y yo hacia una exposición general tocando puntos que se habían desarrollado en
cada grupo y con el aporte de los participantes y/o colaboradores.
En los grupos pequeños el trabajo se desarrolló del siguiente modo:
Los terapeutas de cada grupo explicaban cuál era la actitud y modo de enfoque de un
terapeuta gestáltico ante una pareja que consulta.
Se hacía énfasis en que se trabajaría de tal modo, que eran los pacientes los que tenían
que darse cuenta qué estaba ocurriendo entre ellos y cómo estaba actuando cada uno para
sostener la dificultad - si la había -. Para este fin se evitaría hablar "sobre" cualquier cosa. El
terapeuta no puede jugar un rol de juez. Ni es de ninguna utilidad que él se dé cuenta qué pasa o
cómo se puede solucionar una situación de impasse ya que de hecho - aunque tuviera una visión
muy certera - no es él el que va a producir los cambios. Y comunicar esto a la pareja puede ser
usado, por uno u otro de modo negativo.
Lo primero que un terapeuta necesita, es saber cómo se vivencian cada uno. Si la visión
que el otro tiene de uno mismo, tiene alguna relación con la propia auto-imagen.
Con este objetivo se le pedía a la pareja presente en cada grupo que se presentaran,
cambiando de rol. Cada uno era, por un momento su pareja y relataba al grupo cómo era y qué o
cuál era la relación con el otro. Se explicaba bastante exhaustivamente la necesidad de hacer
esto, ya que lo primero que es necesario saber es si la persona de que estamos hablando es la
misma que tenemos al frente.
Más de una vez nos hemos encontrado con la sorpresa de que uno de los dos dice "no
tener nada que ver" con el personaje que el otro ha mostrado.
Por el contrario, con cierta frecuencia vemos la sorpresa de uno de ellos (generalmente la
mujer), por lo muy bien que la conoce su pareja y lo claro que tiene las cosas o situaciones más
conflictivas.
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Evidentemente las posibilidades de que una pareja que se conoce mejor, modifique
comportamientos neuróticos, que perturban la relación, es mucho mayor.
Y por el contrario el pronóstico se ensombrece en la situación opuesta.
Recuerdo a una pareja de adolescentes que me pidieron que los viera para ver por qué o
qué pasaba con ellos, puesto que habían pololeado y ella no quería seguir y él le insistía y -según
ella- la manipulaba para que continuaran. Se le hacía difícil la situación, ya que él era compañero
en el colegio y un chico muy bien considerado y atractivo.
Les expliqué el modo cómo yo veía a las parejas y la posibilidad que ellos se dieran cuenta
de qué era lo que ocurría y quería cada uno.
Pregunté -como hago habitualmente- quién hablaba primero en una reunión y estuvieron
de acuerdo en que era ella. Le propuse a G., "bueno, tú tienes entonces que empezar siendo M."
El joven G hizo el rol de M (de ojos cerrados) y empezó por describirse bastante bien
físicamente y después empezó a hablar como M de su historia en relación a G , al colegio y a la
historia de ambos, que no era muy larga, ni variada. Casi al último dijo, siendo M "también me
gusta tocar piano y lo hago bastante". Cuando ya no tenía o no quería decir más, lo hice abrir los
ojos y pregunté a M que le habla parecido la representación de ella que hizo G.
Ella contestó: "suerte que se acordó que me gusta el piano, porque si no parecía que yo
nací cuando lo conocí".
Durante todo el rato que G hablaba, ella que permanecía con los ojos abiertos mirándolo y
con la indicación, que cuando él terminara, ella podría corregir aquellas cosas que consideraba
equivocadas o agregar lo que le pareciera importante, ponía una cara entre molesta y
sorprendida. Cuando le pedí que agregara o corrigiera lo que había encontrado equivocado, dijo
no tener nada que agregar ni corregir, que así no era ella, aunque "eso" podía ser parte de ella.
"¿Y la descripción física?" -pregunté- porque me pareció que correspondía. Ella me contestó: "Si
puede ser, pero yo no hablaría tanto de eso y no lo diría en ese tono, me encuentro bonita, pero
ahí no más".
Cuando le tocó su turno se fue conectando lentamente con ser este G que aparecía frente
a mí. Describió su infancia, sentimientos de tristeza por la separación de sus padres y nostalgia de
vivir en países lejanos. También entusiasmo por conocer, orgullo de haber visto y vivido cosas que
otros muchachos a su edad no conocían. Dijo que creía estar enamorado de M. Ante la pregunta
"¿Y qué siente M por ti?" ella dijo: "M me quiere como amigo y acepta salir conmigo, porque no
tiene muchos amigos, rápidamente agregó, eso dice ella, pero yo creo que no es cierto, que ella
me quiere". Le pregunté "¿Qué la haría mentirte?" Y volvió a decir "Es que ella no me miente, ella
está convencida de que no está enamorada de mí y que yo no la conozco bien".
Completó muy detalladamente y con bastante convicción el personaje que para ella era G.
Al preguntarle a éste que le había parecido ese G que había representado M, él dijo estar
sorprendido de lo mucho que ella lo conocía. Que él mismo no lo habría podido hacer mejor.
Al preguntarle qué podían ver en esta entrevista, ella dijo: "esto es lo que tiene que darse
cuenta G, que no me conoce, que me ve por encima, así podría estar enamorado de cualquiera,
yo en cambio, lo conozco, me entretiene salir con él, como amigo, no veo nada malo en ello y no
veo por qué él tiene que hacerme sentir mal porque le acepto una invitación y después no quiero
pololear con él.
Sugerí a G que consultara con una psicóloga, porque era importante que se diera cuenta,
que el amor produce una apertura, un ver y abrirse más al otro, no esta negación, incluso de la
realidad o los limites que el otro está poniendo a la relación.
Cuando esta situación ocurre en parejas que conviven un tiempo largo, la situación es más
difícil y obviamente el primer paso es ver cuál es el que quiere mantener y mejorar la relación: si
aquel que conoce mejor a su pareja, o el que tiene una imagen pobre y/o distorsionada muy
ostensiblemente.
En general podemos decir que cuando la persona que ha sugerido la terapia es la que
conoce menos al otro, las posibilidades de hacer una buena terapia son mayores, ya que
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posiblemente, es él o ella el que tiene que trabajar más consigo mismo y darse cuenta qué le ha
impedido ver a su pareja en algunos aspectos y/o aceptar otros.
En los grupos que están trabajando en este Seminario se dieron diferentes tipos de esta
que llamamos Presentación Cruzada y todos pudieron captar la riqueza que tiene este modo de
conocer a aquellos con que conviven. Aquí llevamos a la práctica aquello que con frecuencia
reclamamos cuando queremos que otro sepa qué ocurre con nosotros: "¡Pónte en mi pellejo!".
En este Seminario, en los grupos pequeños que trabajan dos horas cada día juntos, se
exploraron otros elementos básicos para el Diagnóstico y Orientación de la pareja.
Se hicieron ejercicios para darse cuenta de la influencia del entorno,, de los juicios y
prejuicios sobre la pareja. Se exploraron fantasías, ideas e ideales infantiles en torno a la pareja.
Diferentes prejuicios familiares en uno y otro y el contraste entre estos y la realidad vivida por la
pareja.
En la reunión posterior se redondeaba y se ampliaban estos comentarios y se dieron
algunas lineas generales para orientarnos en el tema.
Mucho de lo que sigue es una transcripción de esos comentarios, arreglados y corregidos
después de muchos años que dieron vueltas por diferentes grupos gestálticos.
Cuando dos personas forman una pareja, la relación que se establece entre ellos dista
mucho de ser algo estático y con características definidas, ni aún para ellos mismos. Sin embargo,
"la pareja" es rápidamente definida en el grupo social en el que actúa de acuerdo a patrones
variables y a veces categóricos.
Estos patrones de conducta pueden ser la igualdad o desigualdad social y/o económica:
patrones de belleza física, de edad, de inteligencia, de preparación, de éxito, etc.
Este elemento al parecer de poca importancia y pocas veces considerado en las terapias,
contribuye de un modo importante a falsear la relación, ya que controla y rigidiza el
comportamiento de las parejas en lo público.
De las parejas que estaban presentes, una solamente tenía este elemento como algo
manifiestamente perturbador. Había una gran diferencia social y cultural entre ambos cónyuges.
La mujer profesional y con bastante buen nivel cultural y el hombre, exitoso en lo económico, pero
visto como "menos" desde el entorno y aún entre ellos. Esta pareja estaba en una grave crisis,
que no se logró sortear con éxito, aunque si se consiguió una separación amistosa y favorable
para todos.
La diferencia mencionada no era el único elemento perturbador en esta relación y habría
podido obviarse, si hubieran consultado más oportunamente.
Cuando el nivel de maltrato y destructividad llega a ciertos límites, es casi preferible
favorecer una buena separación, si aún es posible que insistir en una unión que se está usando
para que cada uno deposite lo más negativo de sí mismo en el otro.
Volviendo al punto que mencionábamos, es decir, que nuestra primera tarea, como
terapeutas de parejas, es separar la imagen que cada uno tiene de su pareja y la que tienen
ambos, de las expectativas o exigencias de los demás. Aquí empieza el duro y difícil trabajo de
conectarnos con lo que realmente somos.
El amor hacia la pareja o el deseo de mantenerla es algo más que la expresión de la
capacidad de amar del ser humano. Es expresión de la necesidad de supervivencia, de
coherencia, de amor a sí mismo, de identificación con el otro.
Pareciera que los elementos que contribuyen a mantener la estabilidad y armonía de una
pareja,, son los que pueden contribuir a su destrucción.
La sensación de libertad, seguridad y facilidad de convivencia que se adquieren en una
relación madura y verdadera, puede hacer mayores los riesgos, de nuevas elecciones si uno de
los miembros de la pareja sufre una crisis de identidad.
No es fácil captar los elementos más sanos y positivos en una relación cuando nos
enfrentamos a una crisis grave. Como dice Bateson, es como estudiar la ley de gravedad viendo,
en un terremoto, como se caen las casas.
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Es por esto que es tan importante captar cuál es la relación esencial en una pareja,
oportunamente. Cuando el derrumbe se ha producido, toda comprensión es deficiente y
generalmente inútil, para rehacer el vínculo, no así para el crecimiento y maduración de cada uno
de tos componentes por separado.
Pasado el terremoto y con una distancia de tiempo suficiente "trabajar" con una orientación
Gestalt el cómo y el qué de la relación, sin ninguna intención de rehacerla, es de gran utilidad,
especialmente cuando hay hijos de ambos.
Tal vez no exista otra situación tan propicia para darnos cuenta de algunos "vacíos" en
nuestra personalidad, como las dificultades e "impasses" producidos en la convivencia con una
pareja a la que -por lo menos alguna vez- elegimos o nos dejamos elegir.
Cada vez se indica más el tratamiento de pareja o de familia a personas que consultan
individualmente, aún cuando digan estar muy bien con su pareja; esto debido a que con
frecuencia el tratamiento de uno de los miembros de una pareja o familia, produce un desequilibrio
en lo que antes era un aparente equilibrio mantenido con roles altamente patológicos.
El dinamismo de toda relación humana, hace imposible modificar esencialmente los
conflictos de una pareja con la concurrencia de uno de los dos componentes. Es cierto que en
Terapia gestalt, la consigna de no hablar "acerca de" y en cambio favorecer el que la persona
haga presente, en el "Aquí y Ahora" aquello a lo que se está refiriendo, puede permitir una
increíble comprensión de la situación que describe y en muchos casos producir un cambio en la
"interpretación" que el paciente tiene de la conducta de su pareja.
Sólo el que una persona logre darse cuenta el cómo su "interpretación" de la conducta y/o
el actuar de su pareja, influye en la conducta de ésta, puede producir modificaciones inesperadas.
Muchas veces en un taller de fin de semana (laboratorio) trabajando con uno de los
miembros de una pareja se ha producido este cambio instantáneo y espectacular en el "cambio de
interpretación" de la pareja.
Para mostrar esto relataré uno de estos famosos darse-cuenta del posible error implícito en
nuestra interpretación.
Relataba una mujer de 56 años que se había separado de su esposo hacía 3 años por su
propio deseo. Después de 20 años de matrimonio ella decidió separarse, porque ya no soportaba
los desaciertos y la "desidia" de su marido para enfrentar las situaciones de trabajo y finalmente habiendo tenido mucho dinero- ahora estaban en la calle.
Esta persona vino al laboratorio acompañada por una gran colaboradora mía, una persona
que se caracteriza por sus interpretaciones positivas del otro, que me pidió que su amiga asistiera
porque estaba muy mal y ella (mi amiga) temía que el marido la "engrupiera" una vez más y al
parecer éste era un "inútil" y muy malo para los negocios.
Nuestra paciente que llamaremos Cinthia relató que su sentirse "deprimida" y pasar
llorando habría empezado cuando supo que su ex-marido estaba saliendo con otra mujer.
Ella no sabia qué le pasaba. El le contó esto ya que siempre tuvo confianza con ella y le
dijo que no pensaba casarse, que siempre ella le importaba y la quería, pero estaba bien en esta
relación nueva.
Preguntada Cinthia qué sentía ella, dijo llorando, no saber bien. Sabe que lo quiere pero no
sabe si se "arriesgaría" a volver con él.
Dejamos que vaya contando el qué y el cómo de su miedo. Es obvio que está confundida y
como alguien que se siente al borde de un abismo, asustada, tiembla.
Dice que su marido durante años "se dejó" explotar por sus hermanos y cuñados y que
tenían una empresa familiar en la que le correspondía el 33% y los otros lo abusaban. Para dar un
ejemplo categórico de esa situación cuenta que cuando su hijo entró a la empresa echó a una
secretaria que era amante de uno de sus hermanos a la que le pagaba un altísimo sueldo y le
tenía un departamento. Comenta que su esposo amparaba esto y que en trece años no había sido
capaz de actuar como lo hizo su hijo.
Reconoce que su esposo era fiel con ella. Qué él jamás la había engañado y que hasta
que ella supo y se dio cuenta de lo que ocurría en la empresa, nunca nada le faltó, tenían todo.
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Vivían muy bien. Tenían una casa espléndida. Sin embargo, las dificultades fueron en
aumento, no "porque le interesaba el dinero" como ella dice, si no porque él no actuaba con la
autoridad y firmeza que ella quería.
Finalmente él dejó la empresa familiar, vendieron la casa que tenían y pusieron un negocio
propio que se destruyó en el atentado de la Amia (estaba muy cerca).
Después de esto la situación entre ellos se hizo más difícil. Él quedó con heridas, no
graves, en ese accidente salvó la vida por casualidad. Cuando lo llevaron a hospital fue el único
momento en que se pudo entrar para salvar algo de lo que aún quedaba en el negocio y Cinthia,
angustiada por la situación eligió aprovechar la oportunidad para ver si salvaba algo.
Su esposo fue acompañado por su hija al Hospital. Él quedó resentido porque Cinthia no
estuvo a su lado en ese momento. También estaba asustado y sin saber la gravedad de lo que
tenía.
Todas las amigas en el entorno de Cinthia están de acuerdo en que su esposo no enfrenta
las cosas y que es el responsable de la situación en que están, porque si hubiera defendido su
33% las cosas habrían sido diferente.
Dentro de todo el relato de Cinthia le hice algunas preguntas y las respuestas fueron las
que posibilitaron el ver esta historia de un modo diferente. Una de las preguntas fue: ¿Podrías
imaginarte cuál habría sido tu reacción si la secretaria de la empresa hubiera sido la amante de tu
marido? Lo primero que dijo fue que no podía imaginarse siquiera algo así. Su marido no era ese
tipo de personas. Forzada a que se pusiera en la situación imaginariamente, dijo:
"Lo primero que sentiría es ¿Qué faltaba en mi que él tuvo que buscar en otra mujer...?"
Pregunté ¿Y te habrías separado de él en ese tiempo?. Respuesta "No, creo que habría tratado
de cambiar, de ver que había en mi que lo había hecho tener que buscar otra mujer".
Le comenté: Habrías seguido a su lado sintiéndote en déficit, carenciada, no aceptada
como eras y "tratando"de ser diferente.
Cuando completamos la historia, supimos que él la había convidado alguna vez, ahora
estaban separados, que al contarle de la mujer con la que salía le habla dicho: "Ella no me critica,
me acepta como soy, por ahora" agregó: dijo que era una mujer mayor (como de la edad de ella) y
que estaba enamorada de él y él no podía herirla innecesariamente, que ella sabía que él aún
quería a Cinthia, pero que estaban separados. Él no se acercó a Cinthia en esta ocasión ni como
amigo.
Le dije: es obvio que a él le cuesta y le ha costado toda la vida engañar y ser duro o
castigador con las personas. No puede hacer sufrir a esa mujer que lo ama y engañarla. Y tú ¿Le
dijiste que estás sufriendo y que tienes miedo de perderlo definitivamente o lo que tu dices que
sabes que lo quieres?.
No, no le he dicho nada. Por el contrario mis amigas me dicen que le pida la llave de la
casa que aún no me la entrega.
Después de toda esta historia yo le hago ver que ella ha estado sistemáticamente
criticando a su esposo y que lo que ella admira como conducta de su hijo que fue capaz de echar
a esa persona de la empresa es una conducta que también puede ser vista como inmadura e
impulsiva, que sólo tenía de importante disminuir los gastos de la empresa, o en otros términos
que su 33% correspondiera a más ganancia con el costo de meterse en la vida, decisiones y
afectos de su tío. Y que su esposo se permitía pagar ese costo y mantener la relación con su
hermano. Le recuerdo su respuesta, si él hubiera sido el de la amante y la sensación de ella de
haber vivido todos estos años sintiéndose criticada, descalificada y comparada con otra.
Reconoce que hasta que ella empezó a exigirle que actuara de otro modo con sus socios,
ella y su marido habían estado bien. Que siempre tuvieron buenos encuentros,afecto y ella
contaba afectivamente en todo con él. Su mayor crítica era que él era posesivo con ella, y no le
permitía trabajar. Agrega, además que tampoco ella tenía un interés especial por nada.
Ahora, que ha tenido que trabajar, él la felicita. En la medida que Cinthia fue permitiéndose
una mirada más amplia y más comprensiva de su esposo, fue modificando su propia expresión.
Se la ve más feliz y agradeció profundamente haber podido tener otra visión de la situación.
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En esta pareja se hace evidente una relación polar: él evasivo y miedoso, cuidadoso, no
pudiendo casi ser enfrentador y dominante. Ella casi lo opuesto. Él tolerando y aceptando la
crítica: hasta que la sintió como franca falta de amor, al sentirse asustado y solo (herido).
Aquí vemos con claridad como la "interpretación negativa de ella como que él no ha
defendido el patrimonio por falta de preocupación o coraje, avalada por sus amigas que no ven la
exigencia y descalificación de ella: la ha llevado a un "impasse". Es como que no puede permitirse
querer a un hombre que es "descalificado" por el entorno: por su mala gestión económica,,pese a
que la destrucción del local fue un acto vandálico que el no provocó. Tampoco podía ocuparse
más de tratar de salvar nada, ya que fue herido.
En el grupo se usó mucho aquello del famoso 33% que el no habría defendido y quedó la
sensación que su exigencia y su no darse cuenta que muchas características favorables y
queridas por ella, de su esposo, eran un poco opuestas al poder pelear por lo económico del
modo que ella esperaba.
La opinión de los demás la presionaba y la hacia sentirse mal y no ver lo que había tenido
al lado de su esposo:
El compañerismo, la lealtad, el buen encuentro sexual y especialmente el amor
incondicional de un hombre, al que no descalificó de ese modo, antes de "descubrir" que él no
peleaba por obtener más en esa sociedad y al parecer se dejaba engañar por debilidad.
En esta pareja vemos una relación en la que lo característico es el modo opuesto - en
ambos- de enfrentar situaciones: uno de ellos (el esposo) es congraciativo y el otro (ella) es
enfrentadora y exigente. Esto no sólo se hizo evidente - en este caso- por el relato de ella, sino
también por el hecho de haber presenciado un diálogo entre ambos, usando la "silla vacía" en la
que ella "sentó" a su ex-marido y lo presentó ante el grupo. Desde esta visión podemos
orientarnos en el sentido de un diagnóstico de la relación. Por lo menos podemos mostrarle a
ambos la rigidez de sus respectivas reacciones y lo complementarias que aparecen y eso abre
una perspectiva no vista por ellos.
La experiencia en este sentido hace imposible que aceptemos ninguna clasificación o
diagnostico de la relación de parejas como algo definido y mucho menos incambiable y
permanente. Sin embargo, es de alguna utilidad poder detectar algunas características que
aunque variables pueden orientarnos desde un comienzo en alguna de las direcciones posibles
que esa relación puede seguir.
En este sentido puede ser de gran interés conocer lo que Bateson ha descrito al estudiar
los modos de contacto que se producen cuando se juntan dos pueblos:
"Cada miembro de una pareja es más que un pueblo entero, es un mundo, en el que están,
aparentemente contenidas, tal número de creencia, mitos, historia y vivencias que si se dispersan
y sale cada una por su cuenta a encontrarse con las "aparentemente" similares del otro puede
ocurrir cualquier cosa"
En el Seminario que realizamos en 1978, hicimos esta analogía, sin insistir tal vez lo
suficiente en que era una "analogía" que podía facilitar nuestra mirada inicial y también ser de
utilidad para describir históricamente, una relación de parejas, fuera cual fuera la situación actual.
Tal vez el poco tiempo de que se disponía para insistir demasiado en algo, o la extrema
necesidad y hábito de los terapeutas de clasificar y/o diagnosticar, transformó este comentario en
un "hecho" y una "clasificación" de los "tipos" de parejas posibles.
Así casi 20 años después encuentro que se habla de "parejas complementarias" o
"simétricas" o "reciprocas" del mismo modo como antes hablaba de "parejas simbióticas" o de
cualquier otro tipo.
Sé, sin embargo, que las personas que más trabajaron conmigo en este tema y que han
logrado ser verdaderamente exitosas en Terapia de parejas han sido fundamentalmente
Gestálticas y creativas y jamás usaron una clasificación que les impidiera ver y trabajar con el
"aquí y ahora" de las parejas que consultaban.
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Haciendo una analogía con lo descrito por Bateson, podríamos describir básicamente y
tres tipos de parejas, según los rasgos de carácter y comportamiento y la interacción de éstos en
la pareja.
1. Parejas en las que predominan las relaciones complementarias
2. Parejas en las que predominan las relaciones simétricas
3. Parejas en las que predominan las relaciones recíprocas
Antes de definir cada uno de estos tipos y la relación que los caracteriza, es de gran
importancia señalar que hay innumerables combinaciones y mezclas según la proporción en que
aparezcan las diferentes características. Estas son apenas lineas generales que nos hemos
permitido describir, por el hecho que han aparecido con gran frecuencia en parejas cuya
trayectoria nos ha sido posible seguir, a lo largo de muchos años, u otras, como algunas aquí
presentes, cuya historia y desarrollo nos permite definirlas en lineas generales.
1. RELACIONES COMPLEMENTARIAS:
El tipo de relación que predomina entre ambos es correlativo. La actitud de uno se
complementa con la del otro. Las relaciones extremas se equilibran y compensan.
Esto se refiere a los rasgos neuróticos de carácter o sea aquellos rasgos que son:
compulsivos y egosintónicos.
Las actitudes ocasionales y los rasgos normales de carácter, no pueden -por definiciónestablecer relaciones fijas. Por el contrario, los rasgos neuróticos se incrementan, cuando su
expresión se "justifica" por la actitud del otro. La persona dice "no poder" tener otro tipo de
respuesta y de alguna manera critica la característica opuesta. Obviamente, lo extremo de las
reacciones complementarias dependen de la rigidez y fijeza de las reacciones de cada uno.
Decimos o pensamos que una pareja podría ser de tipo complementario cuando en la
relación entre ambos predominan las reacciones complementarias. Por ejemplo: Si A es y actúa
de un modo dominante, B es y actúa de un modo sometido. Si A es agresivo, B es víctima, etc.
A = agresivo P = pontificador D = dominante
B = víctima l = inseguro S = sometido
AV
PI
DS
AB
En las parejas que predominan este tipo de relación el pronóstico depende del grado de
neurosis de cada uno. Si hay muchos rasgos neuróticos de carácter en ambos la relación anula el
desarrollo de cada uno, le impide el crecimiento. Aquel de la pareja en que predominan los rasgos
más fuertes, aparece como el que comanda la relación.
Con frecuencia uno aparece como víctima del otro.
Si la pareja tiene pocos rasgos neuróticos puede aparecer bastante armoniosa frente a los
demás y aún ellos mismos llegan a sentirse como partes integrantes de un todo que sienten muy
coherente. Más positivo aún se ven cuando ambos corresponden al patrón cultural del entorno.
Sin embargo aún en las mejores condiciones se limitan en el desarrollo individual, dado que uno
tiene en el otro lo que le falta y no logran integrar en si mismos aspectos valiosos de su
personalidad, básicos a veces para ir sorteando y enfrentándose, con creatividad, a las diferentes
etapas de la vida.
Los hijos no logran tener una visión integral de cada uno de sus padres y se producen
problemas de identificación.
Cuando la relación complementaria sigue las pautas más aceptadas socialmente, por ej.
Hombre dominante y mujer dócil, puede haber una "aparente" mayor aceptación.
Si A y B son personas poco neuróticas, es decir tienen pocos rasgos neuróticos de
carácter, la pareja puede tener una armonía bastante grande.
Pese a esto, si los rasgos de carácter complementarios son muy importantes, como por ej.
tener o no tener iniciativa o creatividad, la limitación que pueden sufrir, en su desarrollo individual
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puede ser considerable. Personas de edad que quedan casi paralizadas en el hacer o decidir de
su vida si su pareja se va, por muerte o separación.
En general en este tipo de parejas hay varios rasgos de este tipo. Son las parejas que se
ofrecen, como bloque granítico frente a los hijos. Las actitudes y conductas de uno frente a los
hijos son reforzadas por el otro, generalmente es uno de los padres el que asume la
responsabilidad de las decisiones.
Cuando la neurosis es extrema en cada uno de los componentes de la pareja y hay
absoluta complementariedad, la pareja puede mantenerse unida fuertemente y aunque cualquiera
de los dos consulte a un terapeuta por problemas que considera "individuales": hipertensión,
angustia, úlcera o problemas relacionados con los hijos, la propuesta de una terapia de parejas
puede resultar absurda.
Es en estos casos donde la terapia individual puede producir un rompimiento de la pareja,
si no se consigue que ambos concurran al tratamiento.
Muchas de las graves situaciones familiares, en donde el rompimiento de relaciones entre
padres e hijos se hace casi definitivo, tienen parejas de padres en las que este tipo de relación se
da. Los hijos se resienten fuertemente con uno u otro de sus padres y critican al otro por no ser
capaz de apoyarlos y terminan alejándose de ambos.
En estas parejas muchos sienten la limitación, otros por el contrario, sienten la
complementación. De hecho generalmente, hay una gran dependencia. Y como dice Bateson van
lentamente a una "esquismogénesis" o diferenciación progresiva, aún cuando en lo exterior o
incluso en la convivencia, pueden aparecer cada vez más armónicos.
2.
RELACIONES SIMETRICAS:
En este tipo de parejas las relaciones son iguales, o sea, ambos cónyuges reaccionan de
un modo similar y con intensidad parecida frente a las mismas situaciones. Si A es agresivo B
también es agresivo. Si A es dominante, B también es dominante.
DD AA
AA
A B A DD B
PP PP
Esta pareja, cuando hay muchos rasgos neuróticos de carácter en ambos, es de muy mal
pronóstico. Tiende a la esquismogénesis, por una rivalidad extrema.
En general, en el inicio de la relación, las reacciones son menos intensas y las que pueden
ser controladas se evitan.
Si estos rasgos se hacen más evidentes, desde el inicio y se tratan oportunamente, mejora
el pronóstico de la relación.
Las relaciones simétricas, en aspectos no neuróticos de la personalidad, son positivas. Por
ej. el mismo entusiasmo frente a ciertas actividades que se pueden compartir, especialmente si
tienen gustos similares.
Durante mucho tiempo se desarrolló un tipo de parejas, como reacción a las uniones más
férreas y monolíticas de antes, en las que predominaba este tipo. También apareció muy
favorecido por una por una extrema reacción de las mujeres frente, sin darse cuenta, las parejas
caían en verdaderos desafíos de aparente libertad e independencia, llegaban - con frecuencia- a
aceptar, situaciones de promiscuidad de uno u otro que los alejaban definitivamente y los dejaban
muy resentidos.
Este tipo de parejas, fue casi una moda entre la gente joven en la década del 70. Muchos
factores han de haber contribuido a que esta moda desapareciera, entre los cuales no es el menor
la aparición del Sida. Y posiblemente el cambio en la actitud feminista y todo el proceso de
revalorización de las mujeres, desee sus reales posibilidades. Sin tener que competir en
situaciones creadas por los hombres, para mantenerlas subyugadas.
LAS RELACIONES SIMETRICAS EN ASPECTOS NO NEUROTICOS DE LA
PERSONALIDAD SON POSITIVAS.
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Las ideas más modernas por así decir de la relación de parejas han tratado de dar una
seudo solución a este tipo de parejas, favoreciendo la actitud competitiva. Los resultados, si se
mantienen en estos patrones de conducta, son igualmente desastrosos. Son parejas que hacen
un verdadero desafío de aparente libertad e independencia. Caen en relaciones promiscuas que
finalmente los alejan, definitivamente y los dejan muy resentidos.
En general la estructura neurótica, en la medida que rigidiza la conducta y bloquea canales
expresivos favorece las relaciones simétricas o complementarias.
3. RELACIONES RECIPROCAS
XY
PS
Dl
AB
YE
OZ
XO
A ID B
SX
ZE
O = Agresivo T = Dócil
D = Dominante l = lnseguro
P = Pontificador S = Sometido
Z = Enfrentador E = Evasivo
X = Autoritario Y = lndependiente
Se entiende por tal el comportamiento recíproco de ambos o sea que la posibilidad de
expresar una u otra conducta es flexible y se da en ambos en una medida similar. Ambos pueden
expresar alternativamente conductas firmes, agresivas, dóciles, dominantes, evasivas, etc. y el
otro es capaz de soportar y aceptar esta conducta alternativamente. Las reacciones no se hacen
fijas, ni depende la conducta de uno de la conducta del otro. Por ejemplo, si A está alterado y
manifiesta una conducta verbal agresiva-dominante, B puede actuar o conciliador o evasivo o
dócil. No impide esta expresión en su pareja, ni la refuerza respondiendo de un modo
complementario o simétrico. En otro momento puede ser B el que tenga la conducta agresivadominante y A responder de igual manera. Cuando predominan las relaciones de tipo reciproco no
se fijan los roles y no se tiende a la esquismogénesis. Los hijos ven iguales posibilidades entre los
padres, aún cuando en uno u otro pueda haber una tendencia más marcada a ciertos patrones de
conducta. Este tipo de relación incluye bastante flexibilidad en ambos y un bajo grado de neurosis.
El mayor número de relaciones recíprocas en una pareja las hace más estables y mejora el
pronóstico de cualquiera de los tipos anteriores.
Una pareja con un adecuado grado de relaciones reciprocas tolera algunas relaciones de
tipo complementario o simétrico, por importantes que estas sean.
Cuando tratemos el enfoque terapéutico de las parejas veremos algunos caminos para
deshacer relaciones simétricas o complementarias. Es importante señalar que en parejas muy
bien constituidas en las que predominan las relaciones recíprocas se suelen dar algunas
relaciones complementarias importantes que bloquean la madurez de la pareja y a veces pueden
ser la causa de la crisis. Toda relación que no favorezca la expansi6n del Yo. Que impide el
crecimiento, aún cuando sea estable y/o aparentemente gratificadora, encierra el germen de su
propia destrucción, poder ver estas limitaciones oportunamente es de un valor incalculable.
La relación verdadera con el otro, en el cual en un momento hemos creído y ante cuya
presencia fuimos capaces de trascender y traspasar nuestra angustia de soledad y autosuficiencia
es una de las situaciones hermosas que nos permite acercarnos a los seres humanos con amor.
SITUACIONES PROVOCADORAS DE CRISIS EN LAS DIFERENTES EPOCAS
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En parejas jóvenes:
1. Primer embarazo.
Problemas de autosuficiencia y plenitud de la mujer embarazada, versus la inseguridad y
dificultad de aceptación de su rol en el hombre.
Este es tal vez uno de los momentos más cruciales en la vida de una pareja. Aquí es
donde los desequilibrios son máximos y a veces he pensado que toda la estructura un tanto
machista de nuestra sociedad, es una respuesta enorme a muchas gestalt incompletas de este
momento.
Aquí la mujer se encuentra con la increíble posibilidad de sentir vida dentro de sí. A veces
ahí está el otro sexo que no tiene. A veces el propio reforzado. Puede sentirse morir de pena, de
algún dolor, de lo que sea y dentro de sí hay vida.
Mi profesor de obstetricia decía: "Nunca una mujer es más bella y total que en su 6º mes
de embarazo". Por un lado plena y hermosa, por otro con la necesidad de su pareja cerca. Él tiene
que acomodarse a su paso, a su peso, a su quietud.
El hombre se enfrenta a esta mujer a la que ama, que empieza a amar a ese ser que está
dentro y a cuidar más que a ella y él mismo. Nunca entiende menos cual es su papel Aún no es
padre. Ella no es sólo su compañera. Es aquí donde la sensación de inseguridad puede ser
extrema; se pone algo regresivo y la mujer que necesita o quiere un papá o un compañero seguro,
se encuentra a veces con un hijo triste o resentido. Solo el amor puede sortear bien este
momento.
Sólo el amor puede transformar la envidia en admiración y realización en el otro.
La mujer también - de pronto- se siente en una jaula dorada. Es hermoso llevar el hijo
dentro de sí, siempre que este hijo no nos haga quedarnos solas y arrinconadas cuando todos
corren tras una mariposa. Aquí empieza o podría empezar la real y definitiva madurez de las
mujeres. No se puede perseguir mariposas y querer tenerlas quietas y posadas a nuestro
alrededor.
La naturaleza ayuda de un modo espectacular a la madurez y crecimiento de las mujeres.
Al hombre le da la oportunidad de decidirlo y la fuerza para hacerlo. Compartir y gozar el
embarazo de la mujer es infinitamente más importante, me atrevería a decir que hasta el hijo
después. Este ya es un milagro que los sobrepasa a los dos.
Los grados en que esta relación puede distorsionarse son de tal modo increíbles que no
exploran en una pareja resentimientos de esta época o gestalt inclusas, puede dificultar toda
terapia. Hay desde los simples celos, hasta la envidia más destructiva e irracional. Hay el hombre
que rechaza de mil modos y que finalmente le muestra a la mujer - en esa época- que prefiere a
otra mujer que a ella.
Hay la mujer que en su omnipotencia puede llegar a ser cruel
En los grupos que están trabajando, ¿Alguien tiene alguna experiencia que ilustre lo que
he dicho y querría compartirla con nosotros?.
M: "yo querría, pero es larga y compleja"
T. Es una muchacha de 20 años, con 7 1/2 meses de embarazo, estudiante universitaria,
que participa en el Seminario junto con su esposo, futuro psiquiatra -a un año de recibirse.
M. Tal vez solo quisiera contar que nosotros vemos muy bien lo que tu dices. Que no nos
habíamos dado cuenta las muchas cosas que ocurrían entre nosotros por mi embarazo. Yo
fascinada y en éxtasis, feliz con R., no me daba cuenta como se sentía él. Los últimos días - al
tener que estar en reposo por una dificultad que agudizó todo. En el grupo nos hicieron cambiar
de roles. Yo fui R. y el fue M. Cuando fui R. me di cuenta que me sentía excluido y que era muy
importante que M. estuviera cerca mío. Fue increíble conectarme con la sensación de liviandad y
libertad de movimientos de R., que yo siendo M. sentí a coartada por el reposo. Ver a R. siendo yo
y el orgullo con el que él se tocaba la panza era emocionante. Ambos lloramos. Captamos todo lo
que podía acercamos y alelamos mi panza.
Gracias M., el que ustedes hayan participado y esto les haya sido de provecho me hace
feliz.
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En este Seminario se evidenció que habla conflictos con el embarazo de M. y fue bueno
verlos. Así sortearon el parto con éxito y los primeros meses del nacimiento de su hijo. A los pocos
meses R. se enamoró de otra persona y esta parejita se separó. Podrían ambos haberse puesto
en terapia, y especialmente R. haber continuado una terapia o algo que lo conectará con su
competitividad y omnipotencia que era extrema y que se evidenció en una situación en la que
tenía que jugar un rol secundario.
2. Crecimiento personal y la estabilidad material.
Esta es la idea de progreso y crecimiento, comprendida o basada en la construcción del
bienestar material. No sabemos muy bien qué hacer, o cómo hacer nada por nuestro crecimiento
emocional, por madurar juntos y si creemos saber cómo hacer cosas juntos para sentirnos más
seguros en lo exterior.
A veces se produce un verdadero desequilibrio entre la fuerza y energía con la que
estamos "construyendo" nuestro futuro. Trabajando por estar económicamente mejor, por criar a
los hijos y la "fuerza" que nos queda para saber quienes somos es ínfima. Este es un momento
decisivo en toda pareja. Si uno se robotiza para conseguir algo que disfrutará "en el futuro", es
casi seguro que en ese futuro no vamos a ser capaces de disfrutar. Ese futuro nos va a encontrar
demasiado jóvenes, demasiado inmaduros, demasiado faltos de vida, para disfrutar de nada. Ahí
vamos a "despertar", en el mejor de los casos.
En parejas de edad medía:
1. La crisis de la aceptación de la edad en cada uno, de la propia individualización. La
necesidad de afinarse en lo que fueron. La inmadurez de cada uno.
Enfrentarse a la edad como un hecho "objetivo" sin haber logrado un grado aceptable de
madurez puede causar serios conflictos. A los 25 años yo escribía en un especie de diario "me
siento anciana, vieja, abrumada por el peso de lo que nunca entenderé". Más adelante "1. .Que
horror si esto me ocurriera a los 40 años, no puede ser que vea que no es cierto sólo porque me vi
reflejada en una víctima y me veía joven y bien.. .y si eso no estuviera?". No, ahora no veo a una
jovencita aceptable. A veces mi chequeo interno no es aceptable. Me critico, me recrimino. No
puedo decir "pero que importa, me veo bien". Cuando no estoy bien, no me veo bien. Ya sé que la
apariencia no engaña a nadie y que afortunadamente llega un momento en que la apariencia no
nos permite trucos. No tenemos apariencia de ángeles. Tenemos marcas de haber vivido, que se
acentúan cuando no las aceptamos.
Se ha escrito tanto sobre la madurez, la individualización, sobre la dificultad para
conseguirlo, los escollos que nos ponemos y que nos ponen etc., etc. Y rara vez se dice que tal
vez la gran dificultad está en que la mayoría de los jóvenes ven como algo negativo el ser una
persona madura. Ni siquiera se lo proponen. Se piensa en la primavera, en las flores y en los
frutos. Se quiere eternizar ese estado y para ello los frutos no deben madurar demasiado.
En esto del crecimiento y desarrollo personal pareciera que es básico aceptarse como lo
que se es. Ser ratificado en lo que somos, identificarnos con nuestro propio sexo, en roles
determinados. Aquí de nuevo vemos que los mismos elementos que pueden afirmarnos en lo que
somos, nos pueden también llevar a la disociación. Como ejemplo podemos ver como la mujer
utiliza - muchas veces- la maternidad, como el medio de afirmar su feminidad y el hombre el sexo
para afirmar la de él. La maternidad buscada y asumida compulsivamente es más un Indice de
inseguridad y duda a este respecto, que lo opuesto. El sexo compulsivo e indiscriminado es lo
mismo.
Si se mira la madurez como el momento en que toda compulsividad se aquieta y ya no
somos tiranizados por exigencias y por la necesidad de demostrar qué o quienes somos; si se
mira la madurez como la época de la posibilidad más real de libertad del hombre, donde ya no se
nos tienta con la "manzana" prohibida, con las dudas sobre nuestra feminidad o masculinidad,
entonces, tal vez ya no se mire como algo negativo llegar a la madurez.
2.La crisis adolescente de los hijos.
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La incapacidad de aceptar la crítica y a veces la desvalorización hecha de ellos por sus
hijos adolescentes.
Las crisis de adolescencia de los hijos son de las situaciones que ponen a prueba no sólo
a la pareja, sino a toda la familia y la sociedad.
Nunca la separación entre el hacer y el ser es más violenta.
Irrumpe una energía hermosa, creativa, lúdica. El ser humano aún cree que todo es
posible. También irrumpe el descontento, las más destructiva criticas a una sociedad y un sistema
que no logran dar respuestas.
El adolescente sabe desde siempre cómo son sus padres y como quieren ser. Se da
cuenta de lo lejos que están del "modelito" que muestran y apuntan certeramente.
La "obra" de los padres. Esa maravilla que un día tuvieron en sus brazos y que supieron de
inmediato que no era cambiable por nada de lo que alguna vez soñaron. Ese bebé que tomaron
en sus brazos como un milagro . . .ese al que creían estar dando amor y lo mejor de sí.. .a ese le
pasa "algo" se revela, no "hace" lo que "debiera" hacer. Corre riesgos increíbles. Y además "se
permite" opinar y juzgarnos y a veces nos da una imagen que no aceptamos de nosotros... No nos
ama, ve cosas negativas en los padres... Y si ellos no maduraron, si ellos todavía creen que se les
tiene que amar por perfectos... es la crisis.
Son muchas las parejas que he visto sólo por que uno de sus hijos adolescente hizo una
crisis y ellos tuvieron que enfrentarse a su "imperfección".
Aquí los grupos tuvieron alguna experiencia en este sentido.
Sí, nosotros dice B-, bueno la verdad es que yo consulté por lo que estaba pasando con
mis hijas... No sé si es precisamente una crisis de adolescencia, pero a nosotros nos impactó que
nuestra hija mayor, que siempre fue buena alumna, quisiera dejar Ingeniería para estudiar teatro,
iba en tercer año y le iba bien.. "Ella me dijo algunas cosas que me choquearon, como que me
hace criticas y me imagino que como yo y su papá somos ingenieros, algo habremos influido.
Bueno, nos pusimos a mirarnos a nosotros y sí, más allá de todo el desastre que hemos vivido por
lo político hay cosas que no queríamos ver. No es fácil sentirse cuestionado por los hijos".
Gracias B por participar en este Seminario, creo que ustedes son de esas parejas que
tienen que agradecerle a los hijos haber tenido conciencia que no podemos decidir lo que
pensamos cuando se refiere a otro aunque obviamente nos parezca lo mejor. Tal vez lo de tu hija
no fue una crisis, porque tú fuiste capaz -a tiempo- de dejar tus propios valores entre paréntesis y
aceptaste más bien revisar los que tenían que ver ustedes respecto de lo que pasaba y en qué
estaban. Me alegro mucho y agradezco tu presencia.
En las parejas mayores:
Aquí incluimos parejas que tiene más de 20 años de convivencia, que por lo general ya
tienen hijos de más de 20 años y cuyas edades van de 45 a 55 años. Como se comprenderá, todo
esto es absolutamente relativo y nos hemos permitido estas generalizaciones por el hecho casual
y mágico de haber podido contar con parejas que ¡lustran estas etapas de modos tan
sorprendentes y que hayan estado dispuestas a participar.
Las situaciones más comunes y que pueden producir una crisis en parejas de esta edad,
incluso en parejas excepcionalmente bien constituidas son:
1. Las enfermedades, temidas y/o expresadas a una cierta edad o cualquiera enfermedad
que aparezca en uno de los miembros de la pareja; que tenga tendencias a durar, hacerse crónica
o amenace de muerte.
2. El desajuste entre estabilidad y madurez de la pareja y la madurez individual.
3. La separación de los hijos.
1. Las enfermedades.
Sobre el primer punto que mencionamos aquí, hemos tenido el ejemplo de una hermosa
pareja de casi 30 años de casados en la que se produjo un corte y casi se habría llegado a una
crisis grave a raíz de una enfermedad.
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Una hemiplejia, seguida de una depresión y del cese de actividad política que apasionaba
a ambos, era razón más que suficiente para que J y F hubieran decretado el fin de su vida como
pareja. Por supuesto que a ninguno de los médicos que atendió a F durante su hemiplejia y
después en la recuperación de ésta, se le ocurrió hablar con ellos sobre este aspecto tan
importante y la depresión consiguiente aparecía corno el cierre natural a una clausura vital tan
repentina. El golpe de estado prohibió la política que ellos habían realizado desde su noviazgo. La
hemiplejia "prohibió" el sexo. Camas separadas y una mujer enferma.
Cuando yo sugerí la presentación cruzada J me preguntó: "¿La hago a ella "ahora" o como
yo la conocí desde siempre?". A ella, la que usted conoce desde siempre - le respondí.
J se animó y nos mostró a una F increíble y cuando ella lo hizo a él vi algo hermoso, una
pareja hermosa, en la que ambos habían jugado todos los roles. Sus reacciones eran
absolutamente imprevisibles. No había roles fijos. Ambos habían desarrollado su personalidad sin
limitarse uno a otro. Habían sido fieles sin esfuerzo alguno. Gastaban un Plus de energía en sus
luchas políticas, sus ideales comunes. El sexo se cortó de golpe con la hemiplejia ¿Porqué?, Tan
simple porque ella estaba enferma, en otra cama. El no sabía qué, cómo ¿es posible?.
La hemiplejia no dolía, y se recuperaba, las camas separadas se mantenían.
Ella: sabía y lo supo siempre, que era algo más que su apariencia lo que su esposo amaba
en ella, pero .. así .. era lógico que no se acercara.
El: puedo detenerme, jamás haría algo que la dañe o haga sentir mal:
Los dos profesionales brillantes, claro ninguno era médico y ningún médico se preocupa
por preguntar por la vida sexual a una mujer sesentona. (Por lo menos hace 20 años atrás no lo
hacían).
En la presentación cruzada se vieron los dos. Los dos supieron que querían encontrarse y
abrazarse de nuevo.. y la depresión desapareció.
Ellos vinieron y se los agradezco profundamente. No podemos hacer política en este país,
pero podemos juntarnos y no olvidar ser solidarios.
Esta pareja ilustra muy bien lo que ocurre con las parejas en las que hay una relación
recíproca. Los hijos son bastantes diferentes unos a otros. Militan en tiendas políticas diferentes.
Son 6 hijos y uno encuentra toda la gama de la política chilena (ellos dos son militantes del mismo
partido). Sin conflictos.
Por no extender esta exposición, no mencionaremos con detalles el cómo influyen en las
parejas, el climaterio de la mujer. La asociación de la menopausia con el cese de la vida útil. El
útero con la Espada de Damocles sobre sí: el riesgo del cáncer
En los hombres: la próstata. Empezó la declinación...
El tema es larguísimo y complejo. Indispensable para un terapeuta, ya sea al que
consultan por lo del climaterio y la próstata o que consultan por crisis conyugal. El terapeuta
gestáltico sabe que por cualquiera de las aparentes "fallas" que alguien consulta puede llegar al
total del individuo y de su entorno.
2. Desajuste entre la estabilidad y madurez de la pareja y la madurez individual
Es preciso hablar de grados de madurez. Una pareja que ha convivido, criado hijos,
armado casa. Que se han encontrado y desencontrado Por más de 20 ó25 años, es una pareja
que puede sostenerse sola y muchas veces supera a sus componentes. Si es una pareja donde
hay algunas relaciones básicas complementarias por ejemplo, dependiente, autosuficiente o
independiente aún cuando en conjunto sepan que difícilmente pueden tener una pareja mejor que
la que tienen por separado, pueden tener un grado de madurez o neurosis más alto y como no
ven la complementariedad porque como dice leerle: "el neurótico no ve lo obvio", se quejan por
ejemplo, de la autosuficiencia o excesiva independencia de su pareja y no perciben por ejemplo,
que esto es visto desde una dependencia algo neurótica, que si no la ejercen con su pareja
buscarán alguien de quien depender. Esto es uno de los más serios conflictos que puede crearse
una persona que no se da cuenta de su grado de dependencia y por el contrario se define como
muy libre. Es más común en los hombres, las mujeres pelean menos con la dependencia, le ven
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muchos aspectos positivos y finalmente, siempre por lo menos, aceptan la dependencia natural de
las cosas.
La dependencia más generalizada es la sexual, por eso que la industria de eros es tan
exitosa. Una persona dependiente de un "objeto erótico", es como la dependencia de una droga o
el alcohol. El sexo libre y como parte del amor no esclaviza ni hace dependiente a nadie.
Muchos ven las crisis de parejas en esta época y en matrimonios hasta esa fecha buenos y
felices, como "crisis de la edad", se ha escrito una cantidad de libros sobre estas crisis,
especialmente en los hombres. Se asiste a un temor al "decaimiento" sexual, tal vez, porque no se
ha seguido el proceso de maduración normal. Es obvio que el ser humano va asistiendo y puede
darse cuenta de cambios en sus ritmos vitales y así como el paso se puede hacer más lento, se
disfrutará más del silencio, del entorno, de la naturaleza. Cada vez vamos siendo más dueños de
nuestro tiempo. Cada vez nos equivocamos menos cuando decidimos a donde o con quien ir.
Cada vez somos menos esclavos de lo que se nos ofrece. ¡Ya nos equivocamos tanto! Ya no
compramos tantas cosas porque la vendedora era bonita o no sabíamos decir "no, gracias".
Si junto con ir ordenando y aceptando los cambios de ritmo, las arrugas, el no dejarnos
atrapar por un afuera que me quiere sacar de sí mismo, vamos dándonos cuenta que estamos
"recuperando el tiempo perdido" como diría Proust, entonces tal vez lleguemos a la anhelada
sabiduría de los venerables ancianos del Oriente.
Ese camino hay que aceptarlo y disfrutarlo desde que empieza y gracias a Dios, la
naturaleza, nuestro organismo, avisa. Si se acepta con alegría, ante los primeros síntomas de una
menopausia, tal vez no tengamos por qué avergonzamos y los temidos "bochornos" o "calores" no
aparezcan.
Las crisis de la edad son un invento, un nombre que se le pone a nuestra propia estupidez.
Una excusa para seguir siendo neuróticos y no ver lo obvio.
3. Separación de los hijos.
Esto es lo que ha sido llamado "El síndrome del nido vacío", que increíble la facilidad para
ponerle nombre a todo y desde ahí construir una verdadera nosología o el motivo para justificar lo
que nos pasa y/o largas terapias.
Si una pareja entra en crisis o cualquiera de los dos de la pareja se enferma "porque" los
hijos se fueron, esa era una persona y/o una pareja enferma.
Ahí no hubo desarrollo ni crecimiento.
Los padres con una relación sana y normal con un hijo, sólo quieren que lo más pronto
haga lo suyo.
Sin embargo, lo contrario ocurre con frecuencia y más en las mujeres que en los hombres;
especialmente en aquellas mujeres que han ocupado la mayor parte de su tiempo en hacer
confortable el hogar. Que no han desarrollado otra actividad o no se han ido dando cuenta del
sentido de su propia actividad.
Con cierta frecuencia, a madres de varios hijos y en situaciones de crisis matrimonial, al
ayudarlas a que se orienten hacia alguna actividad que les atraiga y que puedan ejercer lo más
libre posible,, presentan un cambio importantísimo, que después les facilita la separación de los
hijos.
Esta situación: el abandono del hogar por parte de los hijos, si aparece como
desencadenante de una crisis, mas bien hay que tomarlo como la excusa para dejar aflorar una
situación que transcurría subterránea desde hacía mucho tiempo.
DINAMISMO Y EVOLUCION DE LA PAREJA
El concepto que más queremos enfatizar hoy día es el de estructura dinámica en la pareja.
Hemos visto que cada miembro de la pareja reacciona según determinados patrones de conducta.
Es evidente que estos modos de reacción dependen de un dinamismo intenso en cada individuo.
No es un misterio para nadie que existe un inconsciente. Y que este inconsciente es dinámico. El
inconsciente contiene no sólo aquellos asuntos dolorosos que la conciencia prefiere no indagar,
sino también muchos asuntos que nos son familiares y que no necesitamos examinarlos, muchos
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hábitos constituyen "una de las más importantes economías de pensamiento consciente SI
aceptamos que una información no percibida de la que no tenemos conciencia, un saber que está
en nuestro inconsciente, nos lleva a actuar de un modo determinado, es fácil captar el movimiento
en el sentido contrario: muchos actos y/o situaciones vividas nos dan una información que de una
u otra forma pueden modificar nuestras informaciones inconscientes. Así por ejemplo si cada vez
que yo grito exigiendo que se me atienda o que se cumplan mis deseos la respuesta de quienes
me rodean es positiva, o siempre negativa en el mismo sentido, es posible que yo haga un
verdadero hábito de esta reacción, aún cuando inicialmente fue una especie de ensayo o aún
cuando correspondiese realmente a un rasgo de mi carácter. Si por el contrario la respuesta del
medio es variable, o sea: a veces se me hace caso, otras se me critica por gritar, otras se me grita
mas fuerte, otras se alejan de mí cuando grito, es probable que mi tendencia a gritar o mi deseo
de gritar sea más atenuado cada vez. Cada vez me es menos útil para manipular el ambiente.
Esto es lo que ocurre en parejas en que hay un alto grado de relaciones reciprocas. La
neurosis de uno no incrementa la neurosis del otro.
Esta acción recíproca en la que el modo de actuar de uno influye en el otro, es totalmente
dinámica en sí. No sólo por los cambios que se van determinando, sino también por el hecho de
que las posibles variedades de reacción dependen de como varía en el que escucha el grito, las
relaciones inconscientes que determinan su respuesta. Por ejemplo cuando escucho gritar a mí
pareja exigiendo algo y respondo como un niño burlón y el otro cede en su gritar; o cuando no me
doy por aludida de la exigencia, y no ocurre nada agrego una información a mi inconsciente:
puedo no responder y no pasa nada. Si el inconsciente fuera dinámico, solo porque nos determina
a actuar, sin percatamos ni la causa, ni a ver el sentido de nuestra acción, sería un dinamismo
pobre y unilateral y ninguna terapia o experiencia de vida importante nos ayudaría a crecer.
Ocurre lo contrario, cualquier terapia o experiencia de vida nos sirve en algún sentido. Estamos
cambiando permanentemente y la relación con nuestra pareja cambia, también permanentemente.
Bastan pequeños "darse cuenta" en el aquí y ahora o simplemente el vernos como una relación
dinámica.
Este concepto de lo dinámico en una pareja es el que nos obliga a detenemos en algunos
puntos cruciales de esta relación.
Al inicio de una relación pueden darse graves y difíciles situaciones de ajuste Se
mantienen el equilibrio de la pareja alternando modos y patrones de conducta de un tipo con otro.
Por ejemplo, una reacción simétrica competitiva-agresiva en una discusión, por ejemplo, se
alterna con una reacción simétrica de aceptación o sumisión. Se "pelean" después por cuál de los
dos está más dócil y cariñoso con el otro. O se alterna con una reacción complementaria en la que
uno es sumiso y el otro dependiente.
Generalmente, las parejas jóvenes tienden a tener más aceptación y afecto -inicialmentepor los defectos del otro, y en este periodo cualquiera que fuera la estructura de los componentes,
si realmente se han aceptado y se quieren, el pronóstico puede ser muy bueno.
La apertura que produce el amor y el descubrimiento del otro como alguien cuya presencia
nos permite una verdadera expansión del Yo, es enorme. En este momento aceptamos con
ternura y comprensión defectos del otro, que no entenderíamos ni aceptaríamos en nadie. Menos
en nosotros mismos.
Este es un momento importante de benignidad y falta de exigencias y en virtud de este
particular mirar y ver a otro, nos conectamos con nuestras posibilidades de creer, de fe, y esto no
se refiere solo al "otro", también a sí mismo. Las reacciones simétricas positivas por así decir, nos
llevan al éxtasis. Las reacciones simétricas negativas-competitivas se atenúan en extremo ante el
riesgo del alejamiento o porque al verlas en el otro las aceptamos con menos pelea interna en
nosotros mismos.
Lo paradojal de la situación de pareja está precisamente en este punto. Empezamos una
relación con otro en virtud de que el otro nos permite esta enorme apertura, confiamos y miramos
al "otro" como el que puede aceptarnos con nuestras propias limitaciones. Aceptamos mostrarnos
y vernos cada vez con más espontaneidad y confianza. Si junto con este incremento en el creer
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en el otro y en la relación, no aumenta la seguridad en cada uno, el crecimiento y el grado de
equilibrio interno, empieza a desajustarse.
Para aumentar nuestra auto estima necesitamos - con frecuencia- exigirnos rendimientos,
los que si se ven reforzados por exigencias del otro se hacen intolerables.
Las exigencias surgen desde un Yo-idealizado, otros dirán que desde un super yo
internalizado. Como sea corresponden a modelos con los que esperamos ser más queridos.
También tenemos modelos de como debe comportarse alguien que nos quiere. Qué es y qué no
es amor. Qué es y qué no es compartir, ser una pareja, ser buenos padres, ser buenos esposos,
ser buenos profesionales. Con estas exigencias nos auto torturamos y torturamos a los que nos
rodean.
Obviamente nuestras exigencias corresponden al mito de pensar que hay alguna
probabilidad de llegar a ser lo que no somos, porque nos lo proponemos. El mito de la voluntad
invencible del hombre. Lo que Perls denomina: la auto actualización neurótica.
El que las exigencias no nos tiranicen como dice Karen Horney, no significa que el
individuo no debe, ni puede superarse y cambiar. Por el contrario, cuando aceptamos lo que
somos y los límites que tenemos, los cambios empiezan a ocurrir. Nadie puede construir un
puente sobre un río que no ve. Ni puede atravesar el río sin mojarse o ahogarse si está
convencido que camina por tierra firme. Verlo y aceptarlo, no significa que no bloqueará la pasada
definitivamente. El puente sobre el río no es un engaño, ni una negación. Es la lógica continuación
de nuestro camino. Y eso es lo que significa superar algo. Quedarnos en la orilla diciendo: "aquí
no debería haber río". "Yo debería construir un puente", etc, etc., Es quedarnos detenidos
indefinidamente.
El no exigimos no significa en absoluto no querer mejorar. Es simplemente no hacernos el
auto-engaño de que estamos haciendo algo por cambiar.
Si caemos en este juego de "auto actualización neurótica", de auto tortura, en alguna parte
hemos de colocar el descontento con nosotros mismos, por no poder lograr lo que queremos. Ahí
la persona que antes nos sirvió para expandir nuestro Yo es la primera que recibe necesariamente
el impacto del yo mutilado por uno mismo. El "otro" se transforma insensiblemente en nuestro
tarro de basura. Nos limita en lo que somos, en lo que queremos.
La edad media de las parejas es gris y dolorosa cuando se usan de este modo el uno al
otro. Oscuramente perciben que puede haber un Renacimiento. Generalmente, dejan un puente
tendido. O está bien el sexo, o está bien el trabajo juntos, o la relación con otros como pareja, o la
economía conjunta o algo. A veces todo ocurre como si jamás fuera a Salir el sol.
La edad media de las parejas es el tiempo donde el encantamiento consigo mismo y por
ende con el otro empieza a declinar. El joven o la joven que iba a conquistar el mundo, no lo ha
conquistado y empiezan a haber otros jóvenes que los reemplazan. Coincide con la crisis de la
edad media a la vida. No se quiere asumir la madurez como una superación de la juventud. Si por
un azar conquistó el mundo, igual debe dejar el centro.
La relación con los hijos o en general, con la generación que te sigue es fundamental. Si
hay crisis, si los hijos no los aceptan o los critican muy duramente, nada les da un derecho a
permanecer si no lo ha adquirido por sí mismo. La crisis de la edad media es fuerte y dolorosa, se
utiliza a los hijos para descalificarlos y/o pelear con ellos, lentamente, por todo lo que no saben y
no se dan cuenta que pueden aprender de sus padres. Se descalifica a la pareja por exigente y
limitadora, por no ser capaz de producir ninguna emoción nueva y desconocida. Alguien tiene que
tener la culpa, algo hay que hacer, pero un hombre y una mujer que no han logrado aceptarse a sí
mismos bien y con alegría entre los 40 y 50 años, necesitan volver hacia atrás o quedarse frente
al río diciendo "debería haber hecho".
Lo que prolonga esta crisis - cuando se da- es el no haber ni siquiera concebido otro
período como hermoso. Es el no haber conocido parejas vitales y verdaderas pasados los 50
años. El prejuicio que en esa época ya no se siembra o a lo más, que en mejores condiciones, se
cosecha. Una cosecha es hermosa si no es la última. Tal vez es pasados los 50 años donde el ser
humano llega al máximo de su plenitud. Es pleno porque acepta un límite.
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Aquí la evolución y la posibilidad de sobrepasar este periodo es directamente proporcional
al grado de neurosis o enajenación de la persona.
En nuestro medio, (psicólogos y psiquiatras) con frecuencia diagnosticamos al otro. Vemos
y nos molesta la neurosis del otro. Con mucha frecuencia psicólogos y psiquiatras llevan a sus
parejas a consultas y ellos se hacen terapia solos o no la necesitan. Se olvidan que el ser
psicólogo o psiquiatra no nos priva de proyectar nuestras neurosis - como cualquiera- en los
demás y particularmente en nuestra pareja.
Todo se hace intenso en esta época, es la madurar con toda la intensidad y la belleza de lo
que está en plenitud. Si no hay conflictos, es una época hermosa como lo son las anteriores y las
posteriores. Todo se vive con intensidad y es la intensidad lo que asusta y produce un cierto
recogimiento. Es el tiempo de hacer por sobre todas las cosas.
Una podría representarlo con esos cuadros de la Edad Media en los que en un gran Salón
están todos los habitantes de un castillo haciendo algo en silencio y con dedicación.
Sólo ese recogimiento y silencio protege de un mundo que se siente demasiado impetuoso
e invasor. Si el mundo y el grupo invaden esta construcción silenciosa, pero intensísima, toda la
fuerza y la capacidad de hacer, se vuelca hacia afuera sin control ni dirección. Es la libertad
angustiosa del que busca experiencias nuevas. Del que con toda su potencialidad creadora se
vuelca a un mundo en el que las posibilidades son infinitas y por lo mismo inaccesibles
Si el construir la casa de una pareja correspondiera al real sentido de habitar una casa, la
angustia puede ser muy intensa. En esos casos la casa que se construyó o se habitó con otro, es
la única que tenemos. La separación incluye un quedarse solo, sin nuestro propio mundo interno
(porque no lo construimos) ni el externo que se rompe.
El renacimiento de las parejas es la época en que se redescubre la fascinación inicial.
Volvemos a darnos cuenta que tenemos aprecio por nosotros mismos,, que no solo somos lo que
estamos construyendo o hemos construido, si no que podemos trasmitir calidez, amor. Que se nos
puede querer y queremos por lo que somos. Nuestra propia aceptación es el disipador más
certero para rescatar la imagen de nuestra pareja. Si no la hemos sepultado en una montaña de
carroña.
Aceptamos a nuestros hijos con su futuro y el hermoso pasado que compartieron con
nosotros.
Disfrutamos de la maravillosa posibilidad de ver crecer niños nuestros que no nos
despiertan en la noche, que no mudamos, que no enseñamos ni tenemos que domesticar: niños
con los que podemos compartir, jugar y si es el caso cuidar con amor. Desgraciadamente no se ha
escrito bastante sobre las posibilidades de gozo y plenitud de las parejas en esta edad que yo
llamaría de Renacimiento. Ni se ha escrito, ni vemos muchas parejas que muestren esto.
Vivir esta época así entraña también un aprecio definitivo e importante por la época que
sigue la que podríamos llamar la Edad de Oro de una pareja. Tal vez por eso se habla de las
"Bodas de Oro".
La belleza de las parejas verdaderas que lograron construir juntos y que llegan a los 50 ó
70 años viviendo juntos es indescriptible. ¿Cuánto le debo en mi confianza y fe en la posibilidad
de las parejas a la fiesta de las Bodas de Oro de mis abuelos paternos?, no lo se. Sólo recuerdo
que en esa fiesta todos nos enamoramos, nos enamoramos de los primos, los que podían o
tenían primos de la edad. Nos enamoramos del amor, nos enamoramos de la posibilidad de ser
algún día como esos hermosos viejos que se amaban. Cuántos han tenido una experiencia
similar? Yo estaba en primer año de medicina y muy pocos de mis compañeros compartían mi
entusiasmo.
Era tan hermoso ser viejos alegres, que amaban el campo, la música y que se entretenían
con nuestras aventuras y uno mucho más con la aventura de ellos. Ahí todos los personajes eran
conocidos.
Siempre pensé que viejos así contenían todo entre ellos y cada uno Aquí el parecido, la
armonía, la suavidad en las reacciones no era un limite, era un crecimiento.
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Mirar el futuro de una pareja como esto que llamo la Edad de Oro, es tal vez un elemento
que nos permite vivir cada etapa como una superación de la anterior. Jamás como una pérdida.
Sólo al ver parejas así se entiende el profundísimo sentido de los seres humanos de querer, tan
desesperadamente, formar parejas. Es como una hermosa posibilidad de estar vivo hasta que nos
toque morir.
ENFOQUE TERAPEUTICO
Al iniciar este Seminario dijimos que nuestro enfoque terapéutico es Gestáltico, lo que nos
obliga a aclarar algunos términos, antes de describir, en general, el modo como trabajamos.
Gestalt significa todo, "algo completo en sí mismo un entero que está".
Cuando una Gestalt se divide ya no hay un entero. Hay partes que quieren ser
completadas. "Las gestalt biológicas tienen un dinámica que regula toda la vida orgánica". F. Perls
"El Enfoque ..."
La gestalt siempre quiere ser completada, si esto no ocurre quedamos con asuntos
inconclusos,, situaciones que presionan y quieren ser completadas
La presión o incomodidad produce la situación que queda inconclusa y resulta ser
proporcional a la calidad o importancia de la Gestalt que no se completó.
Por ejemplo, cuando estamos comiendo y nos retiran el plato con un último bocado que
teníamos listo para ingerir y completar con él nuestra gestalt, nos quedamos un rato con la
sensación de necesitar aquel bocado, que no corresponde a la magnitud de lo que falta. A veces
puede ser un minúsculo sorbo de una taza de café, que se nos retira antes de tiempo.
En contraste de esto la incomodidad que sentimos por ejemplo en una situación de pelea
donde el otro nos dijo cosas que ponen en marcha nuestra artillería pesada y por cualquier motivo
no podemos o no nos permitimos responder. Aquí la situación inconclusa puede perturbamos
mucho más profundamente y buscará cualquier camino para ser concluida.
Todos tenemos miles de gestalt incompletas Es sencillo deshacerse de estas gestalt. Ellas
pueden emerger, salir a la superficie y siempre sale primero la gestalt más importante.
Esto es lo que nos lleva a darle una relevancia muy grande al presente, al darse cuenta y
ver lo que ocurre en el ahora.
Trabajar con el Aquí y Ahora, no significa de ninguna manera no considerar el "allá" y el
"entonces", la historia y el desarrollo. Sin embargo, no hay nada más empantanante y deteriorador
para una pareja en crisis que el juego de escuchar antecedentes, no podemos safarnos del rol de
juez en el que nos coloca la pareja.
El cómo poder mantenernos en el Aquí y Ahora, considerando los antecedentes y el
desarrollo o proceso en que está la pareja es uno de los aspectos fundamentales en nuestra
terapia.
Con la premisa de no hablar acerca de, sino trabajando en el Aquí y Ahora, enfocamos tres
aspectos fundamentales:
1. Situación actual
2. Estructura básica de la pareja
3. Situaciones incompletas previas, especialmente en relación a momentos críticos en toda
relación3.
1 Situación actual.
Con más frecuencia de lo que uno puede imaginar la persona que aparece como no
queriendo continuar la pareja, como la que ostensiblemente pelea en contra, no necesariamente
es la que desea más separarse
La experiencia de hacer que mis pacientes llevaran diario de vida, por lo menos que
anotasen los sueños o las reacciones y sentimientos respecto de su pareja, me ha permitido
mostrarle a muchas mujeres cuando empezaron a rechazar y querer que su pareja se fuera...
La incapacidad de aceptar el derecho a equivocarse y/o la "responsabilidad" ante los hijos
hace que muchas mujeres sólo aceptan la separación si el hombre tiene la "culpa"
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El rasgo que más se maneja en una relación de pareja es la dependencia en todas sus
formas: económica, afectiva, sexual.
El que es más dependiente en la pareja siempre es "sutilmente" mando por el otro. El sexo
es la droga suprema.
No cabe duda que el compromiso, y tal vez por eso persisten las leyes civiles y religiosas,
tiene una ventaja para las parejas: detiene bastante el manejo y decisión de cambiar al otro. "La
suerte está echada", diría Sartre. También determina el deseo y el interés en el cambio. Da una
perspectiva de tiempo que puede favorecer el encuentro.
En una sociedad donde se privilegia lo prohibido, la competencia y el tener más, las leyes
que unen a una pareja juegan en contra, aparecen como restringiendo las posibilidades.
Todo esto tendría que ser visto por la pareja cuando se presentan en roles cambiados.
¿Cuánto temor hay al compromiso?. ¿Cuánto deseo de compromiso?. ¿Qué seguridad
tiene cada uno de lo que siente el otro?.
Normalmente preguntamos ¿Qué sientes por tu pareja, qué siente ella o él por ti?.
Esto es bastante interesante si tomamos en cuenta que está hablando el mismo por el que
se pregunta. Es frecuente escuchar esto: " él me quiere, aunque yo no le creo, porque jamás me
lo dice o por que X ó Z".
Muchas veces se hace necesario preguntar sobre sexo y ante nuestra sorpresa es
frecuente que ahí salgan cosas que nunca se dijeron o se consideraron absurdas.
Por ejemplo "Yo lo paso muy bien y me gusta, pero me molesta que él no disfrute tanto".
O a la inversa.
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