Subido por Linda Marina Andrade

EL ENFOQUE INTERGENERACIONAL Y

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EL ENFOQUE INTERGENERACIONAL Y
EL MODELO DEL EQUILIBRIO GENERAL
Un enfoque muy difundido de desarrollo sostenible es aquel que se refiere a la necesidad de
preservar los recursos naturales y ambientales a fin que las generaciones futuras puedan
maximizar sus opciones en el uso de los mismos e incrementar así su bienestar. La definición
se centra en la responsabilidad de la actual generación respecto de las futuras. «El desarrollo
sostenible consiste en ser justo o equitativo con el futuro»22 (Pierce, 1988). La generación
presente debe desarrollar los medios para que los que vendrán hereden los mismos y/o mejores
recursos que con los que se cuenta. Las implicaciones económicas de este principio ético
de solidaridad con las generaciones futuras es, que estas últimas deberían ser
compensadas por las actuales, de otro modo ellas tendrán menor bienestar que las
actuales, reflejando un desarrollo no sostenible (disminución del bienestar).
El argumento de que las generaciones presentes pueden decidir no sólo para ellas mismas,
sino también para las futuras, supone un comportamiento «óptimo» en tanto que agentes
económicos. El supuesto, extensamente debatido, en este caso es aún más cuestionable por
referirse no sólo a un comportamiento óptimo presente sino que también en relación con el
futuro y con las futuras generaciones. Además, cualquier comportamiento óptimo presupone
información perfecta, hipótesis también muy controvertida en el debate tradicional y que aquí,
nuevamente, es aún más difícil de sostener por suponer información perfecta, tanto respecto
del presente, como en relación con el futuro.
El enfoque intergeneracional postula que la asignación intertemporal de recursos se
logra por el uso que cada individuo hace de su tasa temporal de preferencias; es decir,
que la tasa de descuento de los futuros costos de las actividades de hoy permite la
asignación óptima de recursos naturales y ambientales. Este supuesto permite a los
defensores de esta posición recurrir al análisis costo-beneficio como pilar operativo del
desarrollo sustentable. El argumento es discutible en al menos dos aspectos. Primero,
supone que toda la población mundial ha alcanzado los mismos niveles de bienestar,
similares a los que gozan los países industrializados. Al no ser así se ignora que los
pobres tienden a descontar los costos futuros de las actividades actuales a tasas mucho
más altas que los ricos, mientras más elevada es la tasa de descuento menor será la
relevancia del costo del deterioro ambiental futuro para el usuario de los mismos.
Además, como la tasa de descuento determina la tasa óptima de extracción de los
recursos potencialmente agotables, los pobres tenderán a utilizarlos más rápidamente
que los ricos. Se puede demostrar que si el precio de un recurso natural es constante en
el tiempo, la solución óptima es explotarlo rápidamente en la medida que la tasa de
descuento excede a la tasa natural de regeneración del recurso, más la tasa de cambio
de su precio.
Además, está la interrogante acerca de la factibilidad de aplicar la tasa de descuento a
problemas de cambio ambiental de largo plazo. Es sabido que el análisis costo-beneficio es una
herramienta para evaluar costos y beneficios monetarios fundamentalmente en el corto plazo y
que su eficacia se diluye rápidamente a medida que se extiende el horizonte temporal. Sin
embargo, en esta interpretación del desarrollo sustentable se recurre al costo beneficio como
instrumento fundamental nada menos que para evaluar costes y beneficios sociales
intergeneracionales. Son muchos los economistas que albergan dudas al respecto.
El enfoque afirma que los costos ambientales futuros pueden ser incorporados en el
modelo de la teoría económica ortodoxa, que habría liderado a las otras ciencias en estos
temas estableciendo las bases de la bioeconomía; es decir, el análisis que integra los
sistemas natural y social, opinión por cierto muy discutible.
El enfoque puramente intergeneracional es también controvertido por el énfasis en la
solidaridad con el futuro, ignorando el presente. Se extrapola la situación de un norte
desarrollado a todo el planeta, ocultando las condiciones socioeconómicas que dominan en el
mundo, sus dramáticas desigualdades y la pobreza cuya solución demandan cooperación y
solidaridad con las generaciones presentes, ambas cada vez más escasas. Nuevamente se
ignora el aspecto distributivo.
Siempre desde una perspectiva de connotaciones neoclásicas, algunos autores tratan de
introducir el tema ambiental en el modelo del equilibrio general. Esta es, de por sí, una tarea
difícil si se piensa solamente en algunos principios que separan la problemática ambiental de
los supuestos en que se sustenta el análisis neoclásico. Por lo pronto el modelo neoclásico es
un modelo cerrado, el medio ambiente es por definición abierto, el modelo del equilibrio general
supone situaciones de equilibrio equivalentes a los de la mecánica clásica o newtoniana, pero
en el sistema natural hay procesos evolutivos que se mueven a situaciones diferentes de
equilibrio, más aún en el equilibrio en el modelo neoclásico supone movimientos reversibles,
mientras que entre los problemas ambientales más preocupantes se encuentran aquellos
potencialmente irreversibles; es decir, el modelo neoclásico podría adaptarse a sistemas
estables y predecibles, como los de la mecánica, pero tendrá obviamente dificultades para
analizar o incorporar en su análisis problemas de sistemas inestables, impredecibles e
irreversibles.
“una sociedad para todas las edades”.
“Una sociedad para todas las edades es aquella que ajusta sus estructuras y funcionamiento y sus
políticas y planes a las necesidades y capacidades de todos, con lo que se aprovechan las posibilidades
de todos, en beneficio de todos. Además, una sociedad para todas las edades permitiría a las
generaciones efectuar inversiones recíprocas y compartir los frutos de esas inversiones, guiadas por los
principios gemelos de reciprocidad y equidad”.
necesidad de fortalecer la solidaridad entre las generaciones y las asociaciones intergeneracionales,
teniendo presentes las necesidades particulares de los más mayores y los más jóvenes
ORMUSA
¿Quienes somos?
Formamos una organización feminista, apartidaria, no religiosa y sin fines de lucro.
¿Cómo nacimos?
Desde 1983 varias mujeres –campesinas, obreras y profesionales- de diferentes municipios del país
como San Salvador, Olocuilta y Candelaria se reunían de manera voluntaria para llevar a cabo actividades
que promovieran los derechos humanos de las mujeres, potenciando al mismo tiempo su desarrollo
económico y social. Pero fue el 13 de julio de 1985, cuando a raíz de la inauguración de la primera casa
taller, el grupo de mujeres se denominó formalmente como MUJERES SALVADOREÑAS POR LA PAZ.
Hasta la fecha, esta iniciativa ha puesto en marcha decenas de proyectos beneficiando directa e
indirectamente a miles de mujeres en diferentes partes de El Salvador.
Nuestra MISIÓN
 Propósito
Promover la igualdad, la equidad de género y el empoderamiento económico, social y político de las
mujeres.
 Qué hacer
Acciones de incidencia política, facilitando el acceso a la justicia y el desarrollo local y nacional, desde un
enfoque de derechos humanos.
 Nuestra VISIÓN
Mujeres empoderadas, participando en los procesos de desarrollo local y nacional, viviendo en una
sociedad cada vez más justa, equitativa, respetuosa de los derechos y libertades de las mujeres y de la
población en general.
 Nuestros OBJETIVOS
 Contribuir al desarrollo local sostenible, desde el enfoque de género y derechos humanos,
que facilite la construcción de condiciones de empoderamiento y equidad entre mujeres y
hombres.
 Coadyuvar al respeto y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres,
incluyendo el derecho a vivir una vida libre de violencia.
 Potenciar a las mujeres en el respeto y ejercicio ciudadano de sus derechos humanos,
laborales y el acceso a la justicia.
 Incrementar las capacidades y desarrollo institucional de ORMUSA.
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