Subido por Angelo Pigliacelli

LA SOLIDARIDAD

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LA SOLIDARIDAD
EN BUSQUEDA DEL BIENESTAR SOCIAL
• La solidaridad es la determinación firme y
perseverante de empeñarse por el bien común
(de todos y de cada uno).
• El bien común es el conjunto de condiciones que
la sociedad ofrece al individuo para vivir una
vida digna, gracias a sus propios esfuerzos.
• La solidaridad es una opción de vida,
• mediante la cual uno se relaciona con el otro
pensando en su bien;
• es un estilo de vida que es capaz de incluir al
otro en la propia perspectiva;
• es una actitud radical de ayudar a los demás que
se verifica en la forma de acercarse a las
personas.
• La solidaridad constituye una exigencia
antropológica en cuanto la realización del "yo"
• sólo es posible dentro de una red de relaciones
con "otros“,
• por tanto, solo la configuración del "nosotros"
permite la auténtica realización del "yo".
• El ejercicio de la solidaridad parte del hecho del
reconocimiento de todos como personas dentro
de una sociedad.
• La solidaridad nos ayuda a ver en el otro –sea
persona o grupo social- un semejante nuestro
que necesita nuestra ayuda.
• La solidaridad se construye a partir de la empatía
y se hace realidad en el compartir.
• La empatía ética es la capacidad de sentir y
asumir la condición humana como una
responsabilidad entre todos, y, por tanto,
• implica la vulnerabilidad frente a las necesidades
de otros.
• La empatía es la intención de comprender los sentimientos
y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y
racional lo que siente otro individuo. La palabra empatía es
de origen griego “empátheia” que significa “emocionado”.
La empatía hace que las personas se ayuden entre sí. Está
estrechamente relacionada con el altruismo - el amor y
preocupación por los demás - y la capacidad de ayudar.
Cuando un individuo consigue sentir el dolor o el sufrimiento
de los demás poniéndose en su lugar, despierta el deseo de
ayudar y actuar siguiendo los principios morales.
• La empatía es auténtica en la medida que se
traduce en la disponibilidad para compartir: el
estar con se hace el ser para.
• La solidaridad nace de la gratuidad de la
donación de sí que se traduce en la comprensión
de la vida como un servido al otro en la acogida
respetuosa.
• La persona es madura éticamente si toma
decisiones teniendo en cuenta las consecuencias
sociales.
• La solidaridad conduce a la opción por los más
necesitados, ya que en esta preferencia se
verifica su autenticidad como empatía y como
compartir.
• El principio de solidaridad debe ser entendido
como preocupación por el desarrollo humano de
todos con una opción preferencial por los más
excluidos.
• Solidaridad y empresa
• La solidaridad y su práctica por la empresa se
han denominado filantropía.
• Por filantropía se entiende la participación de la
empresa en actividades de bienestar público.
• La práctica filantrópica es una toma de posición
ética, donde la acción institucional se ejerce
responsablemente para construir una sociedad
mejor.
• La filantropía empresarial se suele denominar,
también, como responsabilidad social
empresarial.
• En el “Simposio Internacional sobre Empresa
Privada y Responsabilidad Social“, realizado en
Cartagena en agosto de 1995,
• se subrayaron cinco elementos que deben
caracterizar la actuación de la empresa dentro
de su papel social:
• 1) El primero es entender que la empresa es un
proyecto productivo pensado como “proyecto
ético".
• La empresa es una constructora de la sociedad y
por tanto debe preguntarse cuál es el tipo de
sociedad que desea.
• La solución a esta pregunta exigirá a la organización un esfuerzo
"visionario" que le permita decidir dónde quiere ubicarse en el largo
plazo, y a la vez entender que para llegar a esa meta debe construir el
escenario adecuado
• 2) En segundo lugar, se debe entender a la
empresa como una organización involucrada
activamente en la configuración de un proyecto
de sociedad, partícipe y responsable ante los
principales problemas de la sociedad, y
• que busca nuevas y fructíferas formas de
interacción con otros actores sociales sin perder
su especificidad, sin perder su naturaleza.
• 3) En tercer lugar,
• se ratifica la necesidad que tienen las empresas no
solamente de modernizarse sino de entrar
consistentemente en los procesos de modernidad
que tienen que ver con la incorporación creativa e
innovadora de conocimientos,
• con el fortalecimiento de la autonomía, la
racionalidad y la tolerancia
• pero también con nuevos modos de actuar, de
encontrarse, de sentir.
• 4) En cuarto lugar,
• la empresa empieza a pensarse como empresa
ciudadana, es decir, como agente de cambio en medio
de incertidumbres, con visión prospectiva y capacidad
propositiva.
• La empresa concibe estrechamente unida a la
generación de riqueza, de prosperidad.
• Tiene ante sí el reto -más importante aún en estos
tiempos de apertura y globalización- de encontrar
formas a través de las cuales amplios sectores de la
población, especialmente los pobres, no se queden
por fuera de las oportunidades de desarrollo
• 5) En quinto lugar,
• se insinúan modificaciones en cuanto a la
redefinición de las relaciones de las empresas y
de las organizaciones privadas con el Estado.
• Las primeras tienden a participar mucho más en
las decisiones políticas, en los procesos de
concertación (no solo de aquellos que
habitualmente les eran más familiares y
cercanos), en la democratización de los gremios.
• Todo esto nos lleva a un rebasamiento de la
limitación de la responsabilidad social de la empresa
únicamente a asuntos como la creación de empleo,
el pago de impuestos o los procesos de producción
inmediata y cortoplacista y
• se empieza a encontrar una ubicación más activa de
la organización empresarial en términos de su papel
en la sostenibilidad del desarrollo, en la consecución
del bienestar y de la calidad de vida para los
ciudadanos.
• Calidad de vida que además de económica es
política, cultural, de sentido.
• La ética ciudadana
• La ética ciudadana consiste en un conjunto de
éticos mínimos compartidos entre los
ciudadanos con distintas mentalidades y que os
llevan a una convivencia fecunda.
• Es una normatividad básica para la convivencia,
centrada en principios de justicia y no de
felicidad que debería llevar a la solución pacífica
de los conflictos.
• Debe poner en evidencia aquello que nos
mantiene juntos y nos potencializa como
colectivo social.
• Los contenidos mínimos de una ética ciudadana:
• El respeto de los derechos humanos políticos,
económicos, sociales y culturales.
• Promoción de los valores de libertad, igualdad y
solidaridad.
• La equidad intrageneracional e
intergeneracional.
• Tolerancia de las diferencias.
• Es una moral civil y no religiosa: el mínimo
necesario para la convivencia en una sociedad
plural.
• Los creyentes deben profundizar en los grandes
elementos de su tradición moral y desde ellos
aportar en la construcción de un mínimo justo.
• Las Iglesias debe apoyar las grandes exigencias
de la ética ciudadana.
• La ética ciudadana debe ser constructora de una
cultura de la vida en paz, que asegure la vigencia
para todos de los derechos humanos
fundamentales.
• Ética y paz van de la mano, porque la
responsabilidad por la vida exige un esfuerzo por
la construcción de la convivencia pacífica.
• Al comienzo del nuevo milenio, la práctica de la
filantropía ha pasado de la costumbre de dar limosna
a los necesitados a la de atender verdaderamente las
necesidades sociales mediante el manejo apropiado
de los recursos.
• Es el paso de la caridad a la solidaridad, a la filantropía
pensada como cambio social. La filantropía no se
agota en las donaciones sino se proyecta hacia la
presencia cada vez más actuante y comprometida de
la empresa en las dinámicas sociales.
• Se ha pasado de una mentalidad asistencial a una
promocional donde se trabaja con las personas para que
ellas sean los artífices de su propia superación.
• Comprendida y aplicada así, la filantropía se vuelve un
agente transformador de los sujetos sociales, porque
estimula procesos horizontales entre el dador y el receptor;
procesos que son de conocimiento y aprendizaje mutuo.
• La filantropía como estrategia considera a la empresa como
un actor fundamental del desarrollo sostenible y se orienta
a mejorar el contexto competitivo que le es propio.
• La filantropía como estrategia considera a la
empresa como un actor fundamental del
desarrollo sostenible y se orienta a mejorar el
contexto competitivo que le es propio.
• La pregunta que nos debemos hacer es:
• ¿debe la empresa llevar a cabo actividades de
beneficio social?
• Según Milton Friedman la única "responsabilidad
social de las empresas" es "aumentar sus beneficios".
•
• Las contribuciones benéficas debían realizarlas los
accionistas como personas particulares y no como
organización.
• Detrás de la posición de Friedman subyacen dos
presupuestos.
• El primero es que los objetivos sociales y económicos
son diferentes, de modo que la inversión social de una
empresa va en detrimento de sus resultados
económicos.
• El segundo es que la ayuda social que ofrecen las
empresas es similar a la de un donante particular.
• La filantropía como estrategia considera que las
empresas pueden utilizar sus iniciativas benéficas para
mejorar su contexto competitivo, es decir, la calidad
del entorno empresarial en el lugar donde opera.
• Utilizar la filantropía para mejorar el contexto alinea
los objetivos sociales con los económicos y mejora las
perspectivas a largo plazo de una empresa, con lo que
se contradice el primer supuesto de Friedman.
• Además, abordar el contexto permite que una
empresa aproveche sus competencias en apoyo de
causas benéficas, superando en mucho los
proporcionados por donantes particulares, con lo cual
se contradice el segundo supuesto de Friedman.
• Con la vinculación de la filantropía empresarial a
su negocio y a su estrategia, una empresa puede
crear un valor social aún mayor que otros
donantes a la mejora de un problema social
específico.
• Sus activos y sus conocimientos especializados,
en definitiva, serán de la mayor utilidad para
afrontar problemas relacionados con su campo
concreto.
• Las empresas no funcionan de manera aislada con
respecto a la sociedad que las rodea.
• De hecho, su capacidad para competir depende en
gran medida de las circunstancias de los lugares en los
que opera.
• La mejora de la educación, por ejemplo, suele
considerarse como una cuestión social, pero el nivel
de formación de la fuerza de trabajo local afecta
sustancialmente a la competitividad potencial de una
empresa.
• Una empresa puede aliarse con otras empresas para
respaldar a las organizaciones no lucrativas en su
intervención social.
• Con esto, atraerá más fondos y dará lugar, así, a una
asignación más eficaz de la inversión general en
filantropía.
• La reputación de una empresa puede influir en una
vasta red de entidades de su conglomerado, que
abarca a clientes, proveedores y otros socios.
• Cuando interviene un grupo de empresas se logra un
impacto social mayor.
• Con la vinculación de la filantropía empresarial a su
negocio y estrategia, una empresa puede crear un
valor social mayor.
• Sus activos y sus conocimientos especializados, en
definitiva, serán de la mayor utilidad para afrontar
problemas relacionados con su campo concreto.
• Más aún, los conocimientos, la capacidad de
investigación y el alcance que las empresas aportan a
la filantropía pueden ayudar a las organizaciones no
lucrativas a crear nuevas soluciones que ellas nunca
podrían desarrollar por sí solas.
• La manera más potente de crear valor social es,
por tanto, desarrollar nuevos medios y mejores
enfoques para afrontar los problemas sociales y
generalizar su práctica.
• El nuevo proceso implicará cinco etapas:
• Examinar el contexto competitivo de cada una de
las ubicaciones geográficas importantes de la
empresa.
• ¿Dónde podría la inversión social mejorar el
potencial competitivo de la empresa? ¿Cuáles
son las principales limitaciones de la
productividad, la innovación, el crecimiento y la
competitividad?
• Revisar la cartera filantrópica existente para ver
cómo se ajusta al nuevo paradigma.
• Hay que ir más allá del apoyo indiscriminado a
organizaciones cívicas o a causas preferidas por
los empleados o al marketing con causa a través
de las cuales una empresa concentra sus
donaciones en una sola organización admirada,
como el patrocinio de los Juegos Olímpicos.
• Evaluar las iniciativas de donación empresarial
existentes y potenciales como creadoras de valor
social.
• Dada su estrategia, ¿dónde puede la empresa
crear el mayor valor a través de la donación de
maneras que ninguna otra empresa pueda
igualar?
• Buscar oportunidades para la acción colectiva dentro de un
conglomerado y con otros colaboradores.
• La acción colectiva será a menudo más eficaz que un
esfuerzo en solitario para afrontar el contexto y mejorar el
valor creado.
• En cuanto una empresa ha identificado oportunidades para
mejorar el contexto competitivo y ha determinado las
maneras en las que puede contribuir añadiendo un valor
único, la búsqueda de colaboradores viene inmediatamente
a continuación: ¿quién más se beneficiará de ese cambio en
el contexto competitivo?
• Seguimiento riguroso y evaluación de resultados.
• Llevar a cabo un seguimiento de lo conseguido es esencial
para la mejora continua de la estrategia filantrópica y de su
implementación.
• Al igual que en cualquier otra actividad empresarial, la
mejora constante a lo largo del tiempo genera el mayor valor.
• Los programas de más éxito no serán campañas a corto
plazo, sino compromisos a largo plazo que sigan creciendo en
escala y sofisticación.
• Si el enfoque de la filantropía orientada al contexto
competitivo se adoptara de una manera generalizada, el
patrón de las contribuciones empresariales cambiaría
significativamente.
• El nivel general de contribuciones probablemente
aumentaría y el valor social y económico generado crecería
aún más.
• Las empresas confiarían más en el valor de sus actividades
filantrópicas y se comprometerían más con ellas.
• Podrían comunicar con más eficacia sus estrategias
filantrópicas a las comunidades en las que operan.
• Las inversiones filantrópicas por parte de miembros de un
conglomerado, ya sea individual o colectivamente, pueden
tener grandes repercusiones en la competitividad del
conglomerado y en el rendimiento de todas las empresas
que lo constituyen.
• La filantropía puede ser a menudo el medio más rentable, y
en ocasiones el único, para mejorar el contexto competitivo.
• Asimismo, la filantropía puede adaptarse a la acción
empresarial colectiva, permitiendo que los costes se
distribuyan entre varias empresas.
• No hay contradicción inherente entre mejorar el
contexto competitivo y adoptar el sincero
compromiso de mejorar la sociedad.
• De hecho, como hemos visto, cuanto más
estrechamente relacionada está la filantropía de una
empresa a su contexto competitivo, mayor será la
contribución de la empresa a la sociedad.
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