LENGUA ORAL VS. LENGUA ESCRITA

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CURSO DE PREPARACIÓN PARA LA PRUEBA DE ACCESO A CICLOS FORMATIVOS DE GRADO SUPERIOR
LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA
FERNANDO QUIROGA
CURSO 2013-2014
LENGUA ORAL VS. LENGUA ESCRITA
1. Superando la dicotomía escritura/oralidad. Los géneros discursivos
Tradicionalmente, lengua oral y lengua escrita se concibieron como dos registros contrapuestos, uno
informal (representado por las características de la conversación espontánea) y otro formal (representado
por las de la escritura de corte académico), respectivamente. Sin embargo, esta concepción de lo oral y lo
escrito, a fuerza de simplista, deja fuera de alcance muchos textos orales que participan de rasgos formales
y muchos textos escritos con rasgos informales, como podrían ser una conferencia o un chat,
respectivamente.
Por eso, en la actualidad, la relación entre lengua oral y lengua escrita se considera una relación
gradual, y lo oral y lo escrito se combinan según las situaciones comunicativas.
Para aclarar este punto, sería interesante fijarse en el siguiente esquema:
A
Medio fónico
B
Inmediatez
Distancia
C
Medio gráfico
D
Cualquier texto puede ser producido oralmente o por escrito, lo cual no tiene que ver con el modo
como se concibe el mensaje (contenido de dicho mensaje ni con el lenguaje que se haya empleado en su
producción), que dependerá, en gran medida, del grado de inmediatez/distancia de esa comunicación.
Los parámetros para determinar el grado de inmediatez/distancia de un discurso son:
-
la privacidad de la comunicación: cuanto más privada sea la comunicación, más cerca estará
del polo de la inmediatez.
-
el conocimiento mutuo de los interlocutores: a mayor conocimiento, mayor inmediatez.
el saber compartido: a mayor conocimiento compartido, mayor inmediatez.
La inmediatez1 comunicativa es prototípica de la conversación oral y distancia comunicativa lo es
prototípica de lo escrito.
Así, los conceptos de escritura y oralidad se entrecruzan con los de inmediatez y distncia
comunicativa, formando un plano en el que se distribuyen la totalidad de discursos posibles –orales y
escritos– en una lengua, y en cuyos extremos estarían discursos como la conversación espontánea (A), una
conferencia (B), una carta familiar o un chat (C), un tratado especializado (D).
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Los parámetros para determinar el grado de inmediatez/distancia de un discurso son:
la privacidad de la comunicación: cuanto más privada sea la comunicación, más cerca estará del polo de la
inmediatez.
el conocimiento mutuo de los interlocutores: a mayor conocimiento, mayor inmediatez.
el saber compartido: a mayor conocimiento compartido, mayor inmediatez.
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A partir de este esquema, se habla de géneros discursivos orales prototípicos para aludir a los textos
que se sitúen en la zona A (por ejemplo, la conversación espontánea) y géneros discursivos escritos
prototípicos para los que se sitúen en la D (por ejemplo, un tratado de termodinámica), que eran los que
tradicionalmente se han asociado con la escritura y la oralidad, como veíamos al principio. Por su parte, los
textos que no se sitúen en esas zonas se denominarán géneros discursivos intermedios y
2. Lengua oral vs. lengua escrita
De acuerdo a lo que acabamos de ver, no podríamos sistematizar los rasgos de la lengua oral frente a
los de la lengua escrita, en tanto que la diferencia entre oral y escrito simplemente nos informa del canal de
comunicación del mensaje, pero no de la forma de su forma (cómo está formado, qué palabras utiliza, qué
registro, etc.).
Sn embargo, es interesante analizar los rasgos lingüísticos de los géneros discursivos prototípicos (los
que están a los extremos) teniendo en cuenta que habrá muchos textos que compartan rasgos de ambos.
3. Género oral prototípico: la conversación espontánea
La mayoría de los autores considera que la conversación espontánea es “la forma primera, primaria y
universal de realización” de los discursos orales y constituye, además de un proceso lingüístico, un proceso
social que permite la construcción de identidades, relaciones y situaciones (en la conversación “los
hablantes no demuestran solamente su competencia comunicativa, sino también los procedimientos
empleados para la construcción de un orden social”).
“Lo característico de la conversación es el hecho de implicar un número relativamente restringido de
participantes, cuyos papeles no están predeterminados, que gozan todos en principio de los mismos
derechos y deberes (la interacción es de tipo “simétrico” e “igualitario”) y que tienen como única finalidad
confesada el placer de conversar; tiene, en fin, un carácter familiar e improvisado: los temas que se
abordan, la duración del intercambio o el orden de los turnos de palabra se determina paso a paso, de
forma relativamente libre– relativamente, pues […] incluso las conversaciones aparentemente más
anárquicas obedecen de hecho a ciertas reglas de fabricación, aunque dejan un margen de maniobra
claramente más amplio que otras formas más “regladas” de intercambio comunicativo” (KerbratOrecchioni).
De entre trabajos de los autores que se han dedicado al estudio de la conversación, podemos afirmar
que la conversación espontánea:
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

Se trata de una interlocución en presencia, cara a cara, es decir, de la participación
simultánea, inmediata y actual (“aquí y ahora”) de un grupo restringido –y variable– de
personas, para las que no existen restricciones categoriales (todo hablante puede intervenir
para aportar al diálogo la información que desee o para contestar a otro interlocutor).
No hay restricciones pragmáticas: el momento, el lugar, el contexto social puede ser
cualquiera y el objetivo perseguido depende solo de la voluntad de los interlocutores, no
viene impuesto desde fuera.
Los papeles comunicativos de los participantes no se hallan determinados de antemano y el
cambio de hablante es recurrente durante el desarrollo de la conversación, gracias a la
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alternancia en el turno de palabra, cuya duración y orden no están prefijados. Por este
motivo, la conversación es dinámica, en tanto que existe una tensión dialógica entre
participantes, cuyas intervenciones con frecuencia se solapan son comunes brevemente.
Asimismo, existen mecanismos de reparación de errores en la transgresión en la toma de la
palabra.
Posee un fuerte carácter improvisado, en tanto que se tratan temas sin predeterminar, con
una duración sin predefinir. La fase de planteamiento y ejecución se producen de maneras
simultáneas.
Simetría e igualdad en los papeles sociales: los interlocutores no están jerarquizados. Tienen
el mismo estatus en el acto de la comunicación.
Finalidad lúdica: A priori, la conversación espontánea no tiene más finalidad que la
conversación misma.
Tono familiar y de proximidad de los participantes. La conversación espontánea se produce
entre hablantes que están en el mismo plano social.
Pese a que la conversación tiene, como hemos mencionado, un marcado carácter de imprevisibilidad
e indefinición, los interlocutores van tomando una serie de acuerdos de manera implícita que permiten el
desarrollo correcto de la conversación. Para empezar, los participantes tienen que decidir iniciar la
interacción, elegir un tema y un tono (más o menos grave) de conversación, que irán manteniendo o
cambiando de común acuerdo hasta que decidan finalizar la interacción. Todas estas decisiones de los
interlocutores que permite el desarrollo de la conversación se produce de manera implícita, a partir de
indicios de la situación comunicativa, motivo por el cual (ese carácter implícito de la toma de decisiones) es
frecuente que se produzcan situaciones de confusión o malentendidos. Por todo esto, podríamos pensar
que uno de los aspectos en los que se producen más choques entre los participantes es en el intercambio
de papeles comunicativos. Sin embargo, en general, el turno de palabra se regula en la conversación
espontánea gracias a que los interlocutores reconocen lo que se denomina lugares apropiados para la
transición, que pueden estar marcados por diferentes recursos (una pausa, una pregunta, el
establecimiento de contacto visual…).
4. Características comunes a los discursos orales
A la hora de analizar cualquier discurso de carácter oral, debemos tener en cuenta, además de los
elementos lingüísticos, los no lingüísticos: la situación de la enunciación, así como las características no
verbales, paraverbales y lingüísticas.
4.1. Situación de enunciación
Aunque habitualmente se suele asociar el discurso oral con su manifestación prototípica (la
conversación espontánea), esta no es la única modalidad del discurso oral y, si bien comparten la mayoría,
sus características vendrán definidas por el evento discursivo ante el que nos encontremos. Así, por
ejemplo, podemos encontrarnos con situaciones en las que se producen discursos orales más o menos
espontáneos o más o menos elaborados (una conferencia, por ejemplo, exige planificación, mientras que
una charla entre amigos, no); más o menos informales (desde los registros más informales hasta los más
formales); monogestionados (una conferencia, por ejemplo) o plurigestionados (una conversación, un
debate, por ejemplo). Todos estos discursos orales se producen, en mayor o menor grado, en una situación
de enunciación que tiende a la situación de enunciación prototípica de la oralidad, que se caracteriza por la
participación simultánea (inmediatez) de las personas que intervienen en ella (los interlocutores); la
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presencia simultánea (cara a cara) de esos interlocutores; y el hecho de que los propios interlocutores
actualizan su relación mutua en función de diversos factores (papel, estatus, imagen…).
4.2. Elementos no lingüísticos en el discurso oral (no verbales y paraverbales)
Características no verbales
En el discurso oral, es igual de importante lo que se comunica a través de lo no lingüístico. Así, es
importante el estudio de:
- los gestos (comportamiento cinésico o kinésico): Los gestos pueden ser muy variados y
tienen diferentes funciones según el tipo de signos de que se trate: hay signos que se
corresponden con actos lingüísticos (mensajes como "ven aquí", "calla" o "vete" tienen
traducción gestual); otros que sirven para ilustrar lo que se está diciendo con palabras
(“tiene la cabeza así de grande”); gestos que sirven para expresar estados emocionales
(rasgos faciales como las cejas, arrugas de la frente, movimiento de ojos y párpados, posición
de la boca y los labios están relacionados con ocho estados afectivos primarios: felicidad,
sorpresa, tristeza, miedo, rabia, asco, desprecio e interés); gestos que sirven para regular el
intercambio comunicativo (son movimientos de cabeza para asentir o apremiar, contactos
oculares y enarcamiento de cejas que indica atención, desacuerdo, desinterés. Estos gestos
desempeñan la función fática).
- El silencio y la quietud, que también tienen valor comunicativo en el discurso oral.
- La organización espacial de los interlocutores: la postura, la distancia entre ellos... son
factores que también influyen en el discurso oral. El individuo no está limitado por su piel; se
desplaza dentro de una “burbuja”, un espacio personal que representa sus límites
territoriales entre él y los demás; este espacio se expande o contrae según la situación; si en
un espacio como el de un ascensor hay mucha gente, el sujeto no sentirá invadido su espacio
aunque la distancia con el otro sea mínima, ya que la “burbuja” se reduce; por el contrario,
se sentirá invadido si, estando el ascensor vacío, el otro se coloca cerca, puesto que en esta
situación ha aumentado su espacio personal. Dependiendo de la cultura, la distancia
considerada normal para conversar es diferente. También dependerá del tipo de discurso del
que se trate: en la conversación espontánea con amigos, será menor que, por ejemplo, la
distancia entre un conferenciante y los asistentes a la conferencia.
- La gestión de los tiempos: el alargamiento y acortamiento silábicos, la duración de un gesto o
una postura, de una visita o de cualquier situación interactiva, el tiempo entre intervenciones
en una comunicación...
- El entorno: Desde esta perspectiva, se estudia la influencia que en el acto de comunicación
ejerce el ambiente del espacio donde se desarrolla (bien sea formal, familiar, privado, medio
natural) y la disposición de objetos, diseño arquitectónico, colores, etc. Por ejemplo, en el
despacho de un médico la presencia de una mesa de gran tamaño dificulta la comunicación
con el paciente; hay bares cuya disposición invita a consumir cuanto antes e irse; en 1972 la
cárcel de San Diego pintó las celdas de rosa y azul claro para reducir la agresividad de los
presos.
4.3. Características paraverbales
Dentro del discurso oral, son también importantes los rasgos vocales no verbales que acompañan a las
palabras, el cómo se dice y no el qué se dice. Son elementos como:
las cualidades de la voz: se incluye el control de la altura, la entonación o énfasis, el ritmo, la
articulación la resonancia.
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1. las vocalizaciones: como la risa, el llanto, el suspiro, el bostezo, el ronquido, el carraspeo; la intensidad
de fuerte a suave, extensión (arrastrar palabras, hablar entrecortado); las expresiones como "hum",
"m-hmm", "ah", balbuceos.
Todos estos factores influyen en el significado y en la percepción del interlocutor; por ejemplo, el balbuceo
indica nerviosismo o inseguridad; las emisiones del tipo "hum" pueden indicar asombro, o en el caso de "mhmm" actuar como regulador que cumple la función fática, para mantener el contacto; los cambios de
velocidad responden también a estados emocionales; si se quiere resaltar algo se sube el tono de voz.
Todos estos rasgos vocales informan además de características del hablante como el sexo, origen, edad,
status, profesión, etc. Por ello, afectan también a la valoración sobre personas de distintos ámbitos
regionales o nacionales; esto lo aprovecha la publicidad, que refuerza los estereotipos a base de utilizar
acentos regionales para provocar comicidad o sugerir valores asociados.
5. Características lingüísticas del discurso oral
En el nivel fónico de los discursos orales, la pronunciación es uno de los aspectos que mayor
variedad puede presentar, informándonos sobre características psicosociales y culturales (sobre el origen
geográfico, sobre el origen social, sobre elementos de la situación o sobre algunas características
personales). Así, las realizaciones fonéticas se pueden relacionar con variables sociales de todo tipo
(diatópicas, diastráticas, diafásicas o individuales).
Otro gran elemento fónico que modela el discurso oral es la prosodia (entonación, intensidad y
ritmo). La entonación ayuda a organizar la información en dos sentidos principalmente: como soporte de la
modalidad oracional (enunciativa, interrogativa, exclamativa) y como recurso de expresión enfática y
modalizadora (focalización [dar importancia a una parte], realce de determinados elementos
estructurales…), que también puede ser manifestada gracias a la intensidad (por ejemplo, “una mayor
intensidad articulatoria se suele corresponder con el foco informativo”). Además, la intensidad permite, en
lenguas de “acento libre” la distinción de significados (célebre, celebre, celebré). Por último, el ritmo,
además de transmitir actitudes –nerviosismo, serenidad, por ejemplo–, tiene un gran peso en la
organización discursiva, en tanto que controla la gestión de las pausas dentro del discurso.
En la línea que venimos manteniendo, la complejidad en el nivel morfosintáctico en el discurso oral –
como en el escrito– varía notablemente en función del evento discursivo de que se trate (cf. una
conversación espontánea y una conferencia). Sin embargo, común a todos los discursos orales es la
coexistencia espacio temporal de los participantes de ese discurso. Este hecho favorece la presencia de
elementos deícticos, que solo pueden ser correctamente interpretados en su uso en un contexto
determinado.
Los deícticos pueden señalar a diferentes elementos de la situación comunicativa: organizan el tiempo y
el espacio, sitúan a los participantes, determinan la relación existente entre ellos y señalan también a los
propios elementos del texto. Según esto, se distinguen cinco tipos de deixis: personal, espacial, temporal, social
y textual.
-
DEIXIS PERSONAL: Señala a las personas del intercambio, a las presentes en el acto de
enunciación y a las ausentes en relación con ellas. Se manifiesta en los pronombres
personales y posesivos, y en los morfemas verbales de persona. El señalamiento es flexible y
cambiante según las circunstancias de la enunciación; se estructura en la oposición entre el
YO (mío) / NOSOTROS (nuestro) que refiere al enunciador y el TÚ/USTED (tuyo, suyo) /
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VOSOTROS/AS/USTEDES (vuestro, suyo) que refiere al enunciatario. Con la tercera persona
se nombra lo excluido del marco de la interacción (ÉL/ELLA/ELLOS/ELLAS).
-
A este ámbito de lo personal remite la DEIXIS SOCIAL que selecciona a los interlocutores
caracterizándolos socioculturalmente; son las formas de tratamiento expresadas en los
pronombres, los apelativos y los honoríficos que describen las relaciones entre las personas
del discurso.
-
DEIXIS ESPACIAL: Organiza el lugar en el que se desenvuelve el hecho comunicativo.
Cumplen esta función: los adverbios o locuciones adverbiales de lugar (aquí/acá, ahí, allí,
allá; cerca / lejos, arriba / abajo, delante / detrás, a la derecha / a la izquierda, etc.), los
demostrativos (este, ese, aquel y variantes), locuciones prepositivas (delante de / detrás de,
cerca de / lejos de), algunos verbos de movimiento (ir/venir, acercarse/alejarse, subir/bajar)
-
DEIXIS TEMPORAL: El eje central temporal es el "ahora" del yo enunciador. Las referencias
temporales se marcan mediante algunos adjetivos (actual, antiguo / moderno, futuro,
próximo) y sobre todo adverbios y locuciones adverbiales de tiempo y reflejan relaciones
distintas con el momento de la enunciación:
o Simultaneidad: ahora, en este momento
o Anterioridad: ayer, anteayer, el otro día, la semana pasada, hace un rato,
recientemente
o Posterioridad: mañana, pasado mañana, el año próximo, dentro de dos días, pronto,
dentro de poco, en seguida
o Neutros: hoy, el lunes, esta mañana, esta noche
Cuando el eje se halla trasladado y se sitúa en el pasado, la deixis es relativa (en aquel
momento, entonces para la simultaneidad, la víspera, la semana anterior, un poco antes para
la anterioridad, al día siguiente, dos días después, más tarde, a continuación, para la
posterioridad, otro día, neutro).
Son también deícticos los tiempos verbales absolutos: el pretérito perfecto simple
(anterioridad), el presente (simultaneidad) y el futuro imperfecto (posterioridad). Otros
como el pretérito pluscuamperfecto, el futuro perfecto, el condicional compuesto son
tiempos relativos ya que miden el tiempo desde otro punto distinto al ahora de la
enunciación.
-
DEIXIS TEXTUAL: El texto se convierte en espacio y tiempo de referencia metafórica; los
deícticos señalan a elementos ya aparecidos (referencia anafórica) o que aparecerán más
adelante (catáfora). Pueden ser pronombres de todo tipo (los neutros pueden sustituir a
segmentos superiores al sintagma), adverbios (también, tampoco, sí, no), proverbos (hacer,
suceder, pasar)
Otros rasgos morfosintácticos recurrentes en el discurso oral son el empleo del orden de las palabras
como elemento de focalización y la preferencia de la coordinación y la yuxtaposición frente a la
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subordinación, si bien podemos encontrar cierto correlato entre la elaboración de la sintaxis y un registro
más formal.
Por su parte, el nivel léxico depende en gran medida del registro, del tono de la interacción, de las
finalidades que se pretenden conseguir, así como también de las características socioculturales de los
participantes (como la pertenencia a un grupo). Así, “podemos hablar de un léxico más o menos culto,
cuidado, técnico-jergal, relajado, común, formal, barriobajero, marginal, argot, etc.” (Casalmiglia y Tusón).
Por otra parte, resulta interesante observar cómo el cuidado en el nivel léxico también tiene carácter
gradual condicionado al evento discursivo en cuestión: en la conversación espontánea, son característicos
“el bajo grado de densidad léxica y el alto grado de redundancia”.
Por último, en cuanto a la organización textual, es preciso distinguir entre los géneros discursivos
orales monologales y los dialogales. La organización de los primeros dependerá de la estructura textual –en
función de la finalidad y el evento–, de las formas lingüísticas y textuales que sirven para dar forma al
discurso y de las marcas de interacción verbales y no verbales.
6. Características lingüístico-textuales del discurso escrito
En lenguas como el español, el discurso escrito parte, en el nivel gráfico, de una abstracción de los
sonidos propios de la lengua, que se estandarizan por convención. En este sentido, la mayoría de los
géneros discursivos escritos se ajustan a las normas ortográficas fijadas, en nuestro caso por la RAE.
Se habla de dos ámbitos en los que la escritura adquiere su lugar de especialización: lo literario y lo
académico. Así, en el nivel morfosintáctico, “la escritura académica se constituye como el ejemplo de un
escritura reflexiva que ha de cumplir los requisitos de imparcialidad, desapasionamiento, neutralidad y
distancia. En lo que concierne a las construcciones sintácticas, se tiende mayoritariamente a representar de
forma canónica y neutra las oraciones de la lengua. El texto modélico en la escritura se presenta como un
texto planificado y controlado en el que la modalidad oracional predominante es la declarativa/enunciativa,
el orden de palabras, el canónico (CC) S-V-O (CC); y la relación entre oraciones, explícita”. Estas
características vienen impuestas por la propia naturaleza de estos textos de corte académico, que
persiguen la claridad, el orden, la precisión y la trabazón. Asimismo, estos textos tienden a la objetividad,
por lo que emplearán expresiones que diluyan la modalización en el discurso (oraciones impersonales,
pasivas o en tercera persona). Como consecuencia de la organización y la planificación de que gozan estos
textos, no son propias de ellos la redundancia ni la repetición, sino “la consecución de un desarrollo
informativo ordenado, que vaya conectando de forma inequívoca las oraciones a nivel local y las unidades
superiores como períodos, párrafos o capítulos a nivel global”.
Por su parte, otros ámbitos permiten la producción de discursos desde una libertad de uso
considerable (como los discursos literarios, de fines estéticos y expresivos) o desde el encorsetamiento más
absoluto, donde no hay espacio a la creatividad (textos jurídicos).
En cuanto al nivel léxico, conviene señalar la preferencia de la escritura en el nivel estándar
normativo. En el caso de los escritos científicos y técnicos, se acude a léxico especializado (tecnicismos),
mientras que en el ámbito literario se valora más la expresividad. “Los ámbitos del saber y de la experiencia
están por así decirlo pasados por un filtro de economía, precisión y rigor en el caso de los escritos
científicos, y de creatividad en la expresión, en el caso de los literarios, constituyendo así espacios clave
para la ampliación de la competencia léxica de los hablantes en el orden del lenguaje elaborado”.
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6.1. Organización textual y discursiva
Como en el discurso oral, el escrito también se despliega de forma lineal, aunque en un medio
gráfico. Esta sucesión de palabras en la página se sirve de varios recursos para presentar de manera
organizada los temas, los subtemas y los cambios de tema. Así, la unidad básica ante la que nos
encontramos es el párrafo (“unidad significativa supraoracional, constituida por un conjunto de enunciados
relacionados entre sí por el contenido”), que, a su vez, se organizan en apartados, capítulos y partes.
La puntuación es un recurso que ayuda en la expresión ordenada del discurso escrito, en tanto que
sus funciones básicas son la organización gramatical de los elementos y la relación de los enunciados y las
partes de los enunciados. Aunque la función fundamental de la puntuación es favorecer la correcta
interpretación del discurso, esta está condicionada específicamente por la sintaxis, la longitud del período,
la entonación y el gusto del autor. En este sentido, se pueden señalar: el uso normativo de la puntuación
frente a su uso estilístico.
Por último, la presencia de títulos y subtítulos –destacados tipográficamente y con una función
catafórica– también distribuyen el contenido del discurso escrito.
7. Síntesis
CARACTERÍSTICAS DE LA LENGUA ORAL
Uso de elementos paralingüísticos
FUGACIDAD DEL MENSAJE
Linealidad y agilidad en la producción
Interacción entre hablante y oyente
CONTEXTO COMPARTIDO
Recurso a la deixis y a la inferencia
Uso simultáneo de códigos no verbales
Menor corrección; incoherencias; faltas de cohesión
MENOR GRADO DE
FORMALIZACIÓN
Aparición de rasgos dialectales
CARACTERÍSTICAS DE LA LENGUA ESCRITA
Carácter irreversible
PERDURABILIDAD DEL MENSAJE
Producción cuidada y reflexiva
DIFERENTE SITUACIÓN DE
EMISIÓN Y RECEPCIÓN
MAYOR GRADO DE
FORMALIZACIÓN
Planificación previa. Posibilidad de corregir o rectificar
Necesidad de explicar verbalmente las circunstancias
Mayor corrección, coherencia y cohesión
Neutralización de rasgos dialectales
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