RESOLUCION No. 30-2013 - Aplicaciones

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Resolución No. 30-2013
En el juicio especial No. 413-2012 JBP (Recurso de
Casación) que sigue ERIKA CAMACHO CARUA contra
JONATHAN AMAGUAÑA TERCERO, hay lo que sigue:
JUEZ PONENTE
DR. EDUARDO BERMÚDEZ CORONEL
CORTE NACIONAL DE JUSTICIA. SALA ESPECIALIZADA DE LA FAMILIA,
NIÑEZ Y ADOLESCENCIA.- Quito, a 15 de febrero de 2013.- Las 09h10.VISTOS: (JUICIO No. 413-2012 JBP) Practicado el resorteo de causas e
integrado legalmente este Tribunal, pasamos a tener conocimiento del presente
proceso, en nuestras calidades de Jueces de la Sala de la Familia, Niñez y
Adolescencia.
1.-
ANTECEDENTES.- Conoce el Tribunal este proceso en virtud del recurso de
casación presentado por la parte actora contra la resolución dictada por
la
Primera Sala Especializada de lo Laboral, Niñez y Adolescencia de la Corte
Provincial de Justicia de Pichincha, que revoca la dictada por la Unidad Judicial
Segunda de la Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de Mejía, Provincia de
Pichincha, y por falta de prueba rechaza la demanda de alimentos propuesta con
fundamento en el Art. 148 del Código de la Niñez y Adolescencia por Erika Nataly
Camacho Carua contra Jonathan Rodrigo Amaguaña Tercero.
2.-
COMPETENCIA.- La competencia de esta Sala está asegurada en virtud de
que las Juezas y Juez Nacionales que suscribimos hemos sido debidamente
designados por el Consejo de la Judicatura de Transición mediante Resolución
No. 004-2012 de 25 de enero de 2012 y, el Pleno de la Corte Nacional de Justicia,
mediante Resolución de 30 de enero de 2012, nos designó para integrar esta Sala
Especializada, por lo que avocamos conocimiento conforme a lo establecido en el
Art. 184.1 de la Constitución de la República, Art. 189 del Código Orgánico de la
Función Judicial y Art. 1 de la Ley de Casación.
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3.-
FUNDAMENTOS DEL RECURSO.- La recurrente cita como normas
infringidas “por aplicación indebida” las contenidas en los Arts. 148 del Código de la
Niñez y Adolescencia; y, 43 de la Constitución de la República. Fundamenta su
recurso en la causal primera del Art. 3 de la Ley de Casación.
4.-
CONSIDERACIONES ACERCA DEL RECURSO DE CASACIÓN.- La
casación es un medio de impugnación extraordinario y supremo cuyo objetivo
fundamental es atacar la sentencia para invalidarla o anularla por los vicios de
fondo y forma de los que puede adolecer; proceso que se verifica a través de un
cotejamiento riguroso y técnico de la sentencia con el ordenamiento jurídico
vigente, para encontrar la procedencia o no de las causales invocadas. Actividad
jurisdiccional confiada al más alto Tribunal de Justicia Ordinaria, que en el ejercicio
de control de constitucionalidad y legalidad, lo que busca es garantizar la defensa
del derecho objetivo en aras de la seguridad jurídica, pilar fundamental en el que
se cimenta el Estado Constitucional de derechos y justicia; la igualdad de los
ciudadanos ante la ley, así como la unificación de la jurisprudencia a través del
desarrollo de precedentes jurisprudenciales fundamentados en fallos de triple
reiteración.
5.- ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO EN RELACIÓN A LA IMPUGNACIÓN
PRESENTADA.- La recurrente con fundamento en la causal primera del Art. 3 de
la Ley de Casación denuncia la infracción de las normas contenidas en los Arts.
148 del Código de la Niñez y Adolescencia y 43 de la Constitución de la
República, sostiene para ello, que “…si bien es verdad que al momento de presentar mi
demanda ya no me encontraba embarazada, por esa circunstancia no ha desaparecido, ni se ha
extinguido el derecho a percibir alimentos conforme manda el Art. 148…”
ibídem. Al respecto
este Tribunal de la Sala de la Familia, Niñez y Adolescencia, advierte: 5.1. Es
interés de los Estados del Orbe y específicamente del Estado Ecuatoriano la
preservación de la vida desde la concepción misma, por ello la Constitución de la
República, establece en su Art. 45, que: “… Las niñas, niños y adolescentes gozarán de
los derechos comunes del ser humano, además de los específicos de su edad. El Estado
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reconocerá y garantizará la vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción.”,
tal
garantía está reconocida, además, por los Tratados de Derechos Humanos, que
tienen jerarquía constitucional, en virtud del Art. 425 de nuestra Constitución.
Varios son los instrumentos internacionales que consagran el derecho a la vida y
el derecho de protección a las mujeres en estado de gestación. Así, la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, establece en el Art. 3 que: “Todo individuo tiene
derecho a la vida”
y en el Art. 25, numeral 2 que “La maternidad y la infancia tiene derecho a
cuidado y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio,
tienen derecho a igual protección social.”;
el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, en el Art. 10, numeral 2 determina: “Se debe
conceder especial protección a las madres durante un período de tiempo razonable antes y
después del parto.”.
La Convención Sobre los Derechos del Niño, en su Preámbulo,
postula que debe asegurase la protección del niño “antes y después del nacimiento”
, en el Art. 6 consagra que: “Los Estados partes reconocen que todo niño tiene el derecho
intrínseco a la vida. Los Estados partes garantizan en la máxima medida posible la supervivencia y
el desarrollo del niño.”
y en el Art. 18 que “Los Estados Partes pondrán el máximo empeño en
garantizar el reconocimiento del principio de que ambos padres tienen obligaciones comunes en lo
que respecta a la crianza y el desarrollo del niño. Incumbirá a los padres o, en su caso, a los
representantes legales la responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del niño. Su
preocupación fundamental será el interés superior del niño.”.
De lo dicho se infiere que es
indiscutible que la protección del niño, empieza desde el momento mismo de su
concepción. 5.2. Consecuente con el derecho a la vida y a la protección del que
está por nacer, el Art. 43 numeral 3 de la Constitución de la República consagra
los “Derechos de la mujer embarazada” y establece que “El Estado garantizará a las mujeres
embarazadas y en período de lactancia”
entre otros “3. La protección prioritaria y cuidado de su
salud integral y de su vida durante el embarazo, parto y posparto.”,
derecho que si bien se
halla focalizado en beneficio directo de la mujer en estado de gestación, apunta de
manera indirecta a privilegiar la vida del que está por nacer, vida que depende de
la salud, bienestar y atención de quien la lleva en su seno. Desarrollan este
derecho constitucional los Arts. 148 del Código de la Niñez y Adolescencia, que
dispone: “La mujer embarazada tiene derecho, desde el momento de la concepción, a alimentos
para la atención de sus necesidades de alimentación, salud, vestuario, vivienda, atención del parto,
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puerperio, y durante el período de lactancia por un tiempo de doce meses contados desde el
nacimiento del hijo o hija; si la criatura muere en el vientre materno, o el niño o niña fallece luego
del parto, la protección a la madre subsistirá hasta por un período no mayor a doce meses
contados desde que se produjo la muerte fetal o del niño o niña.”;
y, 149 ibídem que
establece: “Están obligados a la prestación de alimentos el padre del niño o niña, el presunto
padre en el caso del artículo 131 (1), y las demás personas indicadas en el artículo 129 (2). Si la
paternidad del demandado no se encuentra legalmente establecida, el juez podrá decretar el pago
de alimentos, provisional y definitiva, desde que en el proceso obre pruebas que aporten indicios
precisos, suficientes y concordantes para llegar a una convicción sobre la paternidad o maternidad
del demandado.”
Debiendo entenderse que este derecho a alimentos refiere
características sui generis, pues de su satisfacción dependen la vida, salud,
nutrición, bienestar, etc., de la madre y del niño desde el inicio de la gestación.
Este derecho tiende a asegurar no solo el desenvolvimiento exitoso del embarazo,
el subsecuente alumbramiento y un período de lactancia favorable para alcanzar
el conveniente desarrollo del niño en sus primeros meses de vida, sino que busca
ofrecer también a la madre las condiciones necesarias que le permitan asegurar
su salud, su restablecimiento y por qué no su bienestar durante este período que
no puede prolongarse por un lapso superior a los 21 meses, tanto es así que
incluso cuando la criatura muere en el vientre materno o el niño o niña fallece
después del parto la protección a la madre subsiste hasta por un período no mayor
a doce meses contados desde que se produjo la muerte fetal o del niño o niña. En
tal virtud el derecho de alimentos de la mujer embarazada que abarca una
protección integral para la madre y para el niño, que comprende el período de
embarazo, puerperio y lactancia, así como la atención del parto, no admite un
reconocimiento parcial, en atención a la etapa que se encuentren viviendo madre
e hijo y/o hija, pues este derecho de alimentos no se debe, como los demás,
desde el momento en que se presenta la demanda, sino que se debe desde el
momento de la concepción, sin que pueda el juez a su arbitrio reconocer a la
madre el aspecto o aspectos que este derecho refiere, según la época en la que
ha presentado la demanda, lo que bien pudo obedecer a ciertas circunstancias y
no necesariamente al hecho de que durante ese período no requirió el auxilio
económico para llevar adelante un embarazo satisfactorio, para el parto, para el
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puerperio o para el tiempo completo de lactancia según sea el caso, además de
que tal retardo jamás podría llegar a desvirtuar o desvanecer la obligación que
tiene el Estado de garantizar la vida del que está por nacer a través de la ayuda y
protección a la madre, de quien no dependía evitar la sucesión de las etapas
subsiguientes a la fecundación. De lo expuesto, no queda duda que la legislación
internacional y la nuestra protegen la vida desde su concepción y reconocen el
derecho de las mujeres embarazadas a reclamar prestaciones para gastos
prenatales, de parto, puerperio y lactancia, pues, es deber del Estado precautelar
que el embarazo se lleve adelante de manera normal y adecuada, y que el niño se
desarrolle, nazca y viva sus primeros meses en condiciones de dignidad. 5.3. En
la especie el Tribunal de instancia, sostiene que “…la demandante solicita alimentos
cuando ya no se encontraba en estado de gestación, pues a la fecha de presentación de la
demanda, su hijo ya había nacido y tenía un mes veinte y dos días aproximadamente.
Consecuentemente el derecho para demandar alimentos se extinguió y así se establece en el
artículo innumerado 32 del Código de la Niñez y Adolescencia, aplicable al presente caso en virtud
de lo dispuesto en el Art. 150 ibídem: ‘Caducidad del derecho.- El derecho para percibir alimentos
se extingue por cualquiera de las siguientes causas: 3. Por haber desaparecido todas las
circunstancias que generaban el derecho al pago de alimentos según esta Ley.”.
Conforme
queda explicado en líneas precedentes, basta probar el hecho de la concepción
para que la madre pueda reclamar el reconocimiento integral del derecho
consagrado por el Art. 148 del Código de la Niñez y Adolescencia. Tal pretensión
puede formularse, conforme bien lo cita el juez de segundo nivel, mientras no
desaparezcan “todas” las circunstancias que generan el derecho a alimentos.
Decurriendo como estaba, en este caso, a la fecha de presentación de la
demanda, como efectivamente lo advierte el mismo Tribunal Ad quem, la época de
lactancia, que por ley tiene una duración de doce meses, pues según afirma, a esa
época, el niño había cumplido un mes veintidós días aproximadamente de vida,
subsistía indiscutiblemente una de las circunstancias que generaban el derecho al
pago de la prestación de alimentos demandada, por lo que no cabía declararse su
extinción.
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DECISION
EN
SENTENCIA:
Por
lo
expuesto,
este
Tribunal
de
la
Sala Especializada de la Familia, Niñez y Adolescencia de la Corte Nacional de
Justicia integrado para resolver este caso, ADMINISTRANDO JUSTICIA EN
NOMBRE DEL PUEBLO SOBERANO DEL ECUADOR Y POR AUTORIDAD DE
LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES DE LA REPÚBLICA, casa la sentencia
impugnada, y confirma parcialmente la dictada en primera instancia. Fija en dos
remuneraciones básicas unificadas del trabajador en general del año 2012 la
cantidad que el demandado debe suministrar inmediatamente en beneficio de la
actora, por gastos prenatales, parto y puerperio, suma que guarda elemental
armonía con las necesidades a satisfacer y con la dignidad humana sustento de
los derechos fundamentales; y, en OCHENTA DÓLARES, mensuales la pensión
que debe pagar durante el período de lactancia, contado desde el nacimiento del
niño, esto es, según se desprende de la partida de nacimiento que obra de autos
a fs. 1 del cuaderno de primera instancia, desde el mes de junio de 2012, por un
lapso de doce meses. Sin costas ni honorarios que regular.- Actúe la Dra. Patricia
Velasco Mesías, como Secretaria Relatora encargada en virtud de la Acción de
Personal No. 384 DNP de 8 de febrero de 2012.- Notifíquese, publíquese y
devuélvase.- F) Dr. Eduardo Bermúdez Coronel, Dr. Alfonso Asdrúbal Granizo
Gavidia y Dra. María del Carmen Espinoza Valdiviezo, JUECES NACIONALES y
Dra. Patricia Velasco Mesías, SECRETARIA RELATORA (E), que certifica. F) Dra.
Patricia Velasco Mesías, SECRETARIA RELATORA (E).
CERTIFICO: Que las tres (3) fotocopias que anteceden, son tomadas de su actuación
original, constante en el juicio especial No. 413-2012 JBP (Recurso de Casación) que
sigue ERIKA CAMACHO CARUA contra JONATHAN AMAGUAÑA TERCERO. La
razón que antecede no contiene enmendaduras ni borrones.- Quito, 15 de febrero de
2013.
Dra. Patricia Velasco Mesías
SECRETARIA RELATORA (E)
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