Santiago, ocho de enero del año dos mil trece. Vistos

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Santiago, ocho de enero del año dos mil trece.
Vistos:
En estos autos Rol Nº 10.830-2011 sobre juicio ordinario de
indemnización
de
perjuicios
Ferrocarriles
del
Estado,
en
los
contra
de
actores
la
Empresa
demandaron
en
de
su
calidad de madre, abuelos maternos y hermana de José Joaquín
Guerrero Méndez, quien falleciera a los cinco años de edad el
día 16 de febrero de 1998 en los momentos en que jugaba en
compañía de otros niños en el tornamesa de la estación de
trenes ubicada en el sector Alto La Paloma de la ciudad de
Puerto Montt.
Explican en la demanda que el tornamesa al no encontrarse
afianzado con algún dispositivo de seguridad giró sobre su
eje, hizo que el menor perdiera el equilibrio y cayera dentro
de
la
referida
estructura
de
fierro
y
madera,
quedando
atrapado entre los rieles, uno de los cuales le destrozó el
cráneo. Sostienen los demandantes que el accidente se debió a
la ausencia de medidas mínimas de seguridad toda vez que el
tornamesa
carecía
adecuadamente
y
de
al
los
no
candados
haber
que
adoptado
la
lo
sujetaran
empresa
las
providencias que impidieran el ingreso de personas al recinto
de la estación.
Por sentencia de primera instancia dictada por el Trigésimo
Juzgado
Civil
de
esta
ciudad,
se
acogió
la
demanda
sólo
respecto de la madre de la víctima, ordenándosele pagar la
suma
de
concepto
cincuenta
millones
de
moral,
daño
de
pesos
($50.000.000)
rechazándose
las
por
pretensiones
indemnizatorias de los demás demandantes.
Apelada
la
sentencia
por
ambas
partes,
la
Corte
de
Apelaciones de Santiago la confirmó con declaración de que
eleva a ciento cincuenta millones de pesos el monto de la
indemnización
que
se
debe
pagar
a
la
madre
del
menor
fallecido.
En
contra
de
esta
última
decisión,
la
demandada
dedujo
recursos de casación en la forma y en el fondo.
Se trajeron los autos en relación.
Considerando:
I.- En cuanto al recurso de casación en la forma:
Primero: Que la causal en que se sustenta este recurso
de
nulidad
formal
es
la
prevista
en
el
numeral
5°
del
artículo 768 del Código de Procedimiento Civil, en relación
con el N° 4 del artículo 170 del mismo texto legal, esto es,
la falta de consideraciones de hecho y de derecho que sirven
de fundamento a la sentencia. Este vicio se configuraría por
tres motivos, los que se desarrollan en sendos capítulos.
Respecto
del
primero,
señala
que
el
fallo
tuvo
por
establecida la negligencia de la demandada en la adopción y
mantención de medidas de seguridad en la estación de trenes
Alto La Paloma y que de esta negligencia derivó el accidente
que le costó la vida al menor. Precisa que los sentenciadores
imputaron
negligencia
mantener
la
estación
a
la
Empresa
abierta
al
de
Ferrocarriles
público,
sin
rejas
al
de
seguridad ni guardia, además de no existir un seguro que
evitara
que
el
tornamesa
girara
pues
sólo
se
encontraba
sujeta por un tipo de alambre.
Pero luego, continúa el recurso, el fallo de segundo grado
al referirse acerca del rechazo de la demanda impetrada por
los abuelos maternos por el sufrimiento experimentado, hizo
presente que éstos debieron haber extremado el cuidado y
protección de su nieto a quien tenían a su cargo atendida su
corta
edad.
aparecería
Estima
que
la
también
recurrente
a
ellos
que
se
de
lo
les
anterior
atribuyó
responsabilidad en el accidente del menor por la falta de
cuidado, especialmente al abuelo materno, quien en diligencia
de absolución de posiciones reconoció que la
estación de
trenes era un lugar peligroso por la falta de seguridad.
Afirma
entonces
que
de
ambos
razonamientos
es
posible
concluir que, para los jueces, el accidente no se produjo
únicamente por la negligencia de la empresa, sino que también
por el descuido de los abuelos del menor. Por tanto, tales
consideraciones serían incompatibles respecto de la verdad
que establecen, en tanto uno establece como única causa del
accidente
la
negligencia
de
la
empresa,
y
el
otro,
fija
además otra causa, el descuido del abuelo materno demandante,
circunstancia que incluso lleva a absolver a la demandada del
pago de la indemnización solicitada por éste.
En relación al segundo defecto que también constituiría la
causal de nulidad invocada, ésta se hace consistir en haber
condenado
a
la
Empresa
de
Ferrocarriles
del
Estado
a
indemnizar la totalidad de los perjuicios reclamados por la
madre del niño a pesar que habría quedado establecido que
éste se hallaba al cuidado de sus abuelos, a quienes se les
reprocha una omisión culpable en el cuidado y protección de
su
nieto.
De
esta
manera,
asevera
que
la
sentencia
no
argumenta de por qué se le hace igualmente responsable de la
reparación
total
del
daño,
no
obstante
haberse
dejado
establecido “dos responsabilidades o dos acciones debidas que
no se ejecutaron que provocaron el accidente”.
Finalmente, el recurso cuestiona la falta de un fundamento
que contenga el razonamiento de por qué los jueces de la
instancia estimaron que el tornamesa no estaba asegurado, en
circunstancias
que
estaba
amarrado
por
un
alambre,
y
si
creyeran que se trataba de un aseguramiento insuficiente,
debieron haber discurrido sobre las insuficiencias técnicas
del mismo, lo cual no hicieron.
Segundo: Que conforme a lo relacionado, puede advertirse que
el recurso de casación de forma descansa en una supuesta
falta de armonía o contradicción respecto de las causas que
originaron el desencadenamiento de los hechos, que surgiría
al comparar la sentencia de primera instancia y las nuevas
consideraciones agregadas por el tribunal de alzada.
Sin
perjuicio
de
ello,
tal
como
lo
reconoce
la
propia
demandada en su recurso de casación formal, que esta eventual
contradicción se habría enmendado en los otros considerandos
“que comprenden el estudio y apreciación completa del asunto
debatido” -razón suficiente para descartar desde ya el motivo
de nulidad alegado-, basta sólo la atenta lectura de los
considerandos
cuestionados
para
desechar
la
anomalía
denunciada. En efecto, en los fundamentos décimo séptimo y
décimo octavo de la sentencia del tribunal a quo se concluyó
que
el
accidente
que
provocó
la
muerte
del
menor
fue
consecuencia de la negligencia de la Empresa de Ferrocarriles
del Estado al no haber adoptado medidas de seguridad en la
estación trenes situada en la ciudad de Puerto Montt. El
fallo de segunda instancia, luego de dar por reproducidos
dichos considerados, en el motivo 6 letra b) al negar la
reparación pretendida por los abuelos maternos, sólo hizo
presente que éstos debieron extremar las medidas de resguardo
del nieto con quien vivían, pues atendida su minoría de edad,
entre otros factores, pudo haber posibilitado que el niño
saliera de su hogar y se dirigiera a jugar con sus primos a
un recinto peligroso. Pero, a continuación, se reitera que la
causa
del
accidente
fue
la
falta
de
seguridad
que
allí
existía. Es decir, los jueces del mérito no le han atribuido
a los abuelos responsabilidad jurídica en los sucesos materia
de autos, sino únicamente han argumentado en respaldo de la
decisión de no acceder a indemnizarlos por el sufrimiento que
han padecido.
En consecuencia, no resulta efectivo que la sentencia que se
revisa haya determinado que la no ejecución de dos acciones
debidas –por parte de la demandada y de los abuelos maternosocasionó el accidente.
Tercero: Que en lo concerniente al cuestionamiento de que
los jueces no discurrieron sobre la “insuficiencia técnica”
del
alambre
seguridad,
arribaron
estructura
especiales
que
sujetaba
bastará
los
no
señalar
jueces
se
de
el
tornamesa
que
que
encontraba
conocimientos
la
en
elemento
conclusión
esas
asegurada,
técnicos
como
ni
a
la
condiciones
no
de
de
que
dicha
requiere
una
de
mayor
justificación, desde que un tornamesa se afianza mediante la
colocación
de
candados
en
las
aldabas
situadas
en
sus
extremos, candados que la demandada señaló que habían sido
sustraídos días antes. Es evidente que este dispositivo de
seguridad
no
puede
ser
reemplazado
eficazmente
con
un
recurso
de
alambre.
Cuarto:
Que
en
atención
a
lo
expuesto,
el
casación en la forma no podrá prosperar al no constatarse la
efectividad de los vicios denunciados.
II.- En cuanto al recurso de casación en el fondo:
Quinto: Que la recurrente imputa a la sentencia impugnada
haber vulnerado el artículo 1698 inciso 1° del Código Civil,
puesto que habría relevado de la carga de la prueba a los
actores, quienes al alegar la obligación de la Empresa de
Ferrocarriles de mantener ciertas medidas de seguridad debió
probar cuáles tenían que ser éstas, cuestión que no hizo.
Asevera la demandada que para los magistrados les bastó la
sola ocurrencia del accidente para culparla.
Agrega que se infringe el artículo 1712 del citado cuerpo
normativo
desde
existencia
del
que
los
accidente
jueces
del
afirmaron
menor
de
que
cinco
“la
sola
años
hace
presumir que la demandada ha sido negligente en adoptar las
medidas
de
seguridad
que
se
requieren
para
que
no
sea
afectada la población aledaña y con mayor razón atendida la
naturaleza de la maquinaria ahí instalada”, toda vez que se
construyó una presunción a partir del mismo hecho en que se
fundó la demanda, lo cual constituye una simple suposición,
transgrediéndose así el inciso 2° del mencionado artículo
1698 y 341 del Código de Procedimiento Civil, por cuanto las
suposiciones no son medios idóneos para producir prueba.
Asimismo, acusa la infracción del artículo 1713 del Código
Civil, pues de la confesión judicial prestada por el abuelo
materno
de
la
conocimiento
de
víctima,
los
aparece
riesgos
que
que
él
implicaba
tenía
el
pleno
tornamesa
situada en la estación, no otorgándose valor de plena prueba
a esa declaración. Expresa que también han sido quebrantados
los
artículos
Enjuiciamiento
398
Civil,
inciso
porque
2°
y
427
del
Código
obra
una
declaración
de
del
referido familiar ante el juez del crimen de Puerto Montt, de
igual tenor a la prestada en estos autos, por lo que debió
estimarse como una presunción grave.
Finalmente, alega que se ha dejado de aplicar el artículo
2320 inciso 1° del Código Civil, en cuanto a que estando el
menor a cuidado de sus abuelos, éstos eran responsables de lo
que le ocurriera, como también se ha transgredido el inciso
final de la misma disposición, porque siendo un hecho no
controvertido que la demandada tenía contratado un guardia
para el recinto de la estación y que además estaba amarrado
el tornamesa, es claro que empleó la autoridad que las leyes
le confieren y que no pudo prevenir el trágico suceso.
Sexto: Que constituyen hechos de la causa por así haberlo
establecido los jueces de grado, los siguientes:
a)
La
estación
Ferrocarriles
inconclusa
de
del
desde
trenes
Estado,
el
año
Alto
cuya
1996,
La
Paloma
construcción
no
contaba
de
se
la
Empresa
encontraba
con
rejas
de
seguridad que la rodearan, encontrándose totalmente abierta
al público. Carecía de avisos que alertara la existencia de
maquinarias peligrosas y si bien había un vigilante en el
lugar, al momento de ocurrir el accidente de que se trata,
aquél
no
se
encontraba
en
el
recinto.
A
esta
estación
llegaban trenes de carga con relativa frecuencia.
b) El tornamesa emplazado en la estación –estructura que se
utiliza en las
operaciones ferroviarias con el
objeto de
hacer girar las locomotoras sobre su eje y despacharlas para
el servicio en dirección contraria a la que tenían- no estaba
asegurado con candados u otro dispositivo de seguridad que
evitara que se pudiera mover, estando sólo sujeto con un
alambre.
Séptimo: Que conforme a tales supuestos de hecho, los jueces
de la instancia concluyeron que la Empresa de Ferrocarriles
del Estado incurrió en omisiones en lo que se refiere a las
medidas de seguridad que debieron adoptarse en la estación de
trenes, negligencia que derivó en el accidente que cobró la
vida de un menor de cinco años que concurrió a jugar al
lugar.
Dichas
circunstancias,
destaca
el
fallo,
denotan
la
culpabilidad de la demandada porque fue su actuar negligente
e imprudente que permitió se verificara el daño.
Octavo: Que lo expuesto en el motivo anterior desvirtúa los
dos primeros yerros alegados en el recurso de nulidad, esto
es,
haber
liberado
a
la
parte
probatoria y haber construido
demandante
de
una presunción
su
carga
a partir de
suposiciones. Efectivamente, a través de la prueba rendida en
autos se estableció que la infraestructura levantada en la
estación de trenes se hallaba prácticamente desprovista de
medidas de seguridad frente a la población que vivía a su
alrededor, especificando los magistrados las medidas que no
habían
sido
cumplidas,
responsabilidad
de
la
configurándose
empresa
con
propietaria
ello
de
la
las
instalaciones.
Noveno: Que los otros errores de derecho sobre los que se
hace descansar el recurso apuntan a la concurrencia de dos
causas necesarias en la producción del daño, pretendiendo la
demandada una absolución o al menos una atenuación de su
propia
responsabilidad
pues
aduce
que
existiría
otro
responsable en el hecho. Sin embargo, aun en el evento que se
hubiere dado por asentado el concurso de varias causas en el
desencadenamiento
de
los
hechos
objeto
de
esta
litis
-
hipótesis que como se dijo no fue admitida por los jueces-,
de todos modos la concurrencia de otras causas no excluye la
responsabilidad
Enrique
Barros,
demandada.
Al
refiriéndose
respecto,
al
el
principio
profesor
en
don
materia
de
causas concurrentes, ha expresado: “En otras palabras, basta
que el daño tenga al hecho culpable por condición necesaria
(aunque
sea
una
responsabilidad
entre
otras)
(…)”
para
que
(Tratado
haya
de
lugar
a
la
Responsabilidad
Extracontractual, Enrique Barros Bourie, Editorial Jurídica
de Chile, primera edición año 2001, página 406).
En el caso de autos, constituye un hecho fijado en el fallo
la ausencia total de medidas de seguridad que impidieran el
libre
acceso
de
un
niño
a
infraestructura
potencialmente
peligrosa, en razón de su corta edad. Este comportamiento
negligente claramente fue condición necesaria del resultado
dañoso, incluso asumiendo el planteamiento de la recurrente
en
orden
a
contribuyó
que
al
el
descuido
mismo,
pues
de
los
si
se
guardadores
suprime
del
ese
niño
primer
comportamiento –el de la empresa de ferrocarriles- se hubiera
eliminado también el resultado.
Por otra parte, aun bajo la tesis que postula la recurrente
de
no
ser
los
únicos
responsables,
cada
partícipe
es
responsable de todo el daño, por lo que no puede intentar
asilarse
en
la
circunstancia
responsable del hecho.
que
también
existe
otro
Al
respecto,
es
pertinente
destacar
lo
señalado
por
el
mencionado tratadista, don Enrique Barros, en relación a las
funciones de la causalidad: “La causalidad expresa el más
general fundamento de justicia de la responsabilidad civil,
porque la exigencia mínima para hacer a alguien responsable
es que exista una conexión entre su hecho y el daño. Sólo
bajo esa condición puede darse por establecido un vínculo
personal
entre
el
responsable
y
la
víctima
de
ese
daño.
También desde un punto de vista preventivo se justifica el
requisito de la causalidad, porque el fin instrumental de las
reglas
de
responsabilidad
es
establecer
incentivos
para
evitar daños que pueden ser provocados por el hecho humano”.
(Barros, op.cit.,pág. 373).
Décimo: Que, por consiguiente, no cabe sino concluir que la
sentencia analizada no ha incurrido en los errores de derecho
que se le atribuye en el recurso, el que por tanto habrá de
ser desestimado.
Y de conformidad, además, con lo dispuesto en los artículos
764, 767 y 805 del Código de Procedimiento Civil, se rechazan
los recursos de casación en la forma y en el fondo deducidos
en lo principal y primer otrosí de fojas 597 en contra de la
sentencia de siete de junio de dos mil once, escrita a fojas
587.
Regístrese y devuélvase con su agregado.
Redacción
a
cargo
del
Abogado
Integrante
señor
Piedrabuena.
Rol N° 10.830-2011.-
Pronunciado
por
la
Tercera
Sala
de
esta
Corte
Suprema
integrada por los Ministros Sr. Sergio Muñoz G., Sr. Pedro
Pierry A., Sra. María Eugenia Sandoval G., y los Abogados
Integrantes Sr. Jorge Lagos G., y Sr. Guillermo Piedrabuena R.
No
firman,
no
obstante
haber
concurrido
a
la
vista
y
al
acuerdo de la causa, el Ministro señor Muñoz por estar con
permiso y el Abogado Integrante señor Piedrabuena por estar
ausente. Santiago, 08 de enero de 2013.
Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.
En Santiago, a ocho de enero de dos mil trece, notifiqué en
Secretaría por el Estado Diario la resolución precedente.
Santiago, siete de junio de dos mil once.VISTOS:
A fs. 444 (ex fs. 435), el abogado de la demandada, en subsidio de la
solicitud de abandono del procedimiento pedida por lo principal, interpone
recurso de casación en la forma y conjuntamente con este último deduce
también apelación en contra de la sentencia definitiva de 30 de enero de 2004,
escrita a fs. 419 y siguientes (ex fs. 410). De su lado, el demandante interpone
a fs. 436 (ex fs.427) recurso de apelación en contra de la misma sentencia.
Por sentencia interlocutoria de 25 de agosto de 2004, de fs. 470 (ex
fs.461), se rechazó sin costas el incidente de abandono del procedimiento. Por
resolución de 23 de septiembre de 2004 de fs. 473 (ex fs. 464), se tuvieron por
interpuesto los recursos de casación en la forma y apelación. Se trajeron los
autos en relación y se procedió a la vista de la causa, escuchándose alegato
solo del apoderado de la empresa demandada.
Teniendo presente:
I.- EN CUANTO AL RECURSO DE CASACION EN LA FORMA:
1.- Que en el recurso de casación en la forma, que la empresa recurrente
interpone “conjuntamente” con el de apelación, se invoca las causales de
casación formal de los ordinales Nºs 5º y 7º del inciso 1º del Art. 768 del
Código de Procedimiento Civil, en relación la primera de esas causales con los
Nº 3º, 5º y 6º del Art. 170 de ese mismo Código y Nºs 8º, 10º y 11º del Auto
Acordado de la Extma. Corte Suprema sobre la Forma de las Sentencias, de
1920.
2.- Que la recurrente, fundando su casación, sostiene en síntesis lo
siguiente:
a.- Que si bien en el considerando 6º de la sentencia se hace una
enunciación de las excepciones y defensas alegadas por la demandada, esa
relación se considera “….sintética”, ya que el sentenciador “….las resume en
8 renglones” y así no se refiere siquiera a la circunstancia de que la Empresa
de los Ferrocarriles del Estado (EFE) fue creada por Ley; que en la
contestación se descarta fundar la responsabilidad atribuida a EFE en la norma
del Art. 2314 del Código Civil porque es una persona jurídica de derecho
público y por las demás razones que allí invoca; que en esa misma
contestación el dependiente de EFE que cumplía funciones en el lugar del
accidente si bien se alejó brevemente de ese lugar en todo caso dejó protegido
el tornamesa con un alambrón que habría sido removido por la víctima y sus
acompañantes; que, así mismo, también en la contestación a la demanda se
enfatizó que no existía relación de causalidad entre la falta de diligencia
imputada y el daño producido y que la causa de ese daño fue tanto la
imprudencia del menor como la de su madre y abuelo materno, que no
ejercieron adecuado cuidado sobre aquel, atendida su corta edad.
b.- Considera la recurrente que la omisión de “enunciar” esas
excepciones y defensas habría influido en lo dispositivo del fallo toda vez que
de haberse acogido la excepción que apunta a la inaplicabilidad a EFE de las
normas sobre responsabilidad del Estado no se le habría comprometido en la
responsabilidad objetiva que se le atribuye y que EFE no habría podido ser
considerada responsable por infracción de los Arts. 2314 y siguientes del
Código Civil, tanto por falta de evidencia en cuanto a la responsabilidad de los
administradores de la empresa en la producción del hecho dañoso como
porque ni aún cuando ellos hubieren empleado la mayor diligencia y cuidado
podrían haber evitado “…que el cuidador Cárcamo, subrepticiamente y sin
autorización de su empleador se alejara de su puesto de trabajo….”.
Finalmente, al no exponerse en la sentencia aquella falta de relación causal
entre el resultado de muerte producido y la presunta negligencia de EFE
alegada en su defensa por esta última, tal omisión influyó sustancialmente en
lo resolutivo de la sentencia y decidió equivocadamente la controversia.
c.- Además de lo anterior, se expone en la casación de forma que, como
directa derivación de lo anterior, la sentencia no se habría hecho cargo de las
consideraciones de derecho asociadas a esas excepciones y defensas y que al
inhibirse de enunciarlas y examinarlas tampoco decide cada una de estas
excepciones en particular. Señala al efecto que la sentencia no se hizo cargo
de la inaplicabilidad en la especie de los Arts. 2314 y 2329 del Código Civil
que se había solicitado excluir, y tampoco en la sentencia se razona a la luz del
Art. 2319 de ese mismo Código con influencia en lo dispositivo de la
sentencia por cuanto, si esos razonamientos legales expuestos en el escrito de
contestación de demanda hubieran sido acogidos, se habría excluido
finalmente la responsabilidad de la demandada pues, en su parecer, quienes
estaban al cuidado del menor, en particular su abuelo que lo autorizó para salir
a jugar a sabiendas de los riesgos que presentaba el lugar del accidente, son
los responsables de que el menor hubiere encontrado la muerte.
3.- Que no obstante que la recurrente de casación señala que el fallo
habría transgredido también el Nº7 del inciso 1º del Art. 768 del C.P.C., en
ninguna parte del recurso se describe la forma o manera en que se habría
producido esa infracción.
4.- Que el inciso 3º del mismo Art. 768 del C.P.C. ya citado, luego de
señalar las diversas causales que permiten interponer una casación formal,
autorizan al Tribunal para rechazar el recurso si de los antecedentes aparece de
manifiesto que el recurrente no ha sufrido un perjuicio reparable solo con la
invalidación del fallo o cuando el vicio no ha influido en lo dispositivo del
mismo.
5.- Que el recurso de casación en la forma será desestimado
precisamente en aplicación de la norma que se acaba de compulsar. Por un
lado, porque de los antecedentes que reporta el proceso es del todo evidente
que la empresa demandada no ha sufrido un perjuicio que pueda repararse solo
con la invalidación de la sentencia recurrida de casación y, por el otro, porque
más allá de toda duda razonable, de la descripción que la propia demandada
hace en su casación de los vicios o defectos que le atribuye a la defensa
aparece que ninguno de ellos, ni aún cuando pudieren ser ciertos o efectivos,
han influido en la parte dispositiva de esa misma sentencia, la que aparece
pronunciada acorde al mérito de autos y conforme a derecho.
II.- EN CUANTO AL RECURSO DE APELACION:
6.- Que las argumentaciones contenidas en el segundo otrosí del escrito
de fs. 444 en nada alteran lo que ya viene decidido en cuanto al fondo en
primera instancia. A su vez, en relación con la apelación deducida a fs. 436
(ex fs. 427) por la parte demandante solo a mayor abundamiento cabe añadir:
a.- Que si bien en un accidente como el de autos son varias las personas
que pueden verse afectadas notoriamente por la muerte del menor, sean
familiares o no de la víctima, esto es, cuando se trata de las llamadas “víctimas
por repercusión o rebote”, lo cierto es que debe existir un límite en lo
relacionado con la reparación con que el derecho debe acudir en auxilio de
quienes padecen ese sufrimiento. Es la justicia, con prudencia y equidad, la
llamada a establecer cual de todas las personas que se sienten menoscabadas y
afectadas por la muerte del menor deben ser compensadas por el causante de
ella, la misma que debe ser utilizada al fijar el monto de una indemnización
por tan lamentable suceso, debiendo tener siempre presente, aunque resulte
tautológico, que la reparación en cuestión es en consideración al individuo que
padeció el daño y no otro.
b.- Que, en el parecer de esta Corte, resulta del todo ajustado a derecho
la decisión del Tribunal a quo de indemnizar por concepto de daño moral
solamente a la madre del menor fallecido y rechazar las pretensiones
indemnizatorias de los otros demandantes, es decir, de su hermana y de sus
abuelos maternos con los cuales además vivía el menor. Ello, porque
coincidiendo plenamente esta Corte con el argumento que se expone en el
considerando “Vigésimo Segundo” de la sentencia apelada para indemnizar
solo a la madre, es lógico que si bien por vivir el menor con los otros
demandantes es dable presumir el enorme sufrimiento que este percance les
produjo, no se puede dejar de considerar que los abuelos debieron extremar el
cuidado y protección hacia su nieto atendida su corta edad y demás factores
que pudieron haber influido en que este saliera del hogar y se dirigiera a jugar
con sus primos a un lugar en que el propio abuelo, al prestar confesión a fs.
416, reconoció que era peligroso por la falta de seguridad que allí existía,
sobre todo en la tornamesa, que fue la causante del accidente que concluyó
con su fallecimiento.
7.- Que en cuanto al monto de la indemnización de $80.000.000 que se
ordena pagar, esta Corte considera que ella es insuficiente y menguada
atendido que se trata de la muerte de un niño de solo 5 años de edad. Esta
tragedia afectó de tal forma a la madre del menor que, según el informe de la
perito Psicóloga Sra. Sara Domberg Bery, rolante a fs. 368, no obstante que
habitualmente, según estadísticas, el tiempo promedio que una familia tarda en
superar el duelo y recuperar tranquilidad es de 18 meses, en el caso de autos
habían pasado 5 años cuando el 20 de agosto de 2003 se evacuó ese informe
pericial y la madre del menor no había demostrado ninguna recuperación por
el impacto que le produjo la muerte de su hijo, que era su “….regalón y centro
de la familia”.
El trauma que este hecho le provocó a la Sra. Ana Cristina Méndez
Ovando es de tal entidad que por tiempo no comía ni se lavaba; abandonó
incluso el cuidado de su hija mayor; olía la ropa del niño, le guardó toda su
ropa, juguetes y cuadernos; su personalidad se tornó más agresiva, estaba en
un estado nervioso permanente, tartamudeaba al hablar y se alteraba por
cualquier hecho; se encontraba bloqueada, confundida, no quería ver a nadie
ni nada, hacía las cosas más por obligación que por nada. A la fecha del
informe pericial, aún presentaba dificultades con la capacidad de atención y
concentración
y
también
con
el
sueño;
estaba
tensa
y
ansiosa
permanentemente, su ánimo es lábil, su pensamiento quedó fijado en el
accidente recordándolo siempre y se le produjeron fobias a las alturas, a la
velocidad, a la oscuridad y a los ascensores. Se le alteró la orientación, a
extremos que cuando hace trámites se queda parada y no sabe a donde
dirigirse, en ocasiones mareada, acelerada, con tendencia a transpirar; siente
que la gente la observa o crítica, olvida las fechas y sufre de cefaleas, sus
funciones cognitivas están alteradas, como también su afectividad. Por todo
ello y más, la perito concluyó que esa sintomatología post - accidente es
producto de una neurosis grave que le ha provocado “….un gran deterioro en
su estado físico y mental que incide en su vida, ámbito familiar y social, lo
que se ve aumentado además por alteraciones importantes de la conciencia, de
la percepción como también en su identidad y auto imagen”.
Por lo anterior, esta Corte va a determinar que el monto de la
indemnización que se debe pagar a la demandante Sra. ANA CRISTINA
MENDEZ OVANDO debe ser la suma de $150.000.000.
Por estas consideraciones, y conforme a lo dispuesto en los Arts. 186 y
768 inciso 3º del Código de Procedimiento Civil, se decide:
A.- Que se rechaza, con costas, el recurso de casación en la forma
deducido en el primer otrosí de fs. 444 en representación de la parte
demandada y en contra de la sentencia definitiva de primera instancia de fecha
30 de enero de 2004, escrita a fs. 419 y siguientes; y;
B.- Que se confirma la sentencia apelada ya indicada, con declaración
que se aumenta a $150.000.000 (ciento cincuenta millones de pesos) la suma
que por concepto de daño moral deberá pagar la Empresa de los Ferrocarriles
del Estado a doña ANA CRISTINA MENDEZ OVANDO.
Regístrese y devuélvase en su oportunidad.
Redacción del Abogado Integrante Sr. Leandro Carvallo Rodó.
Nº Civil 9760-2004.No firma la fiscal judicial señora Pedrals, no obstante haber concurrido
a la vista y al acuerdo del fallo, por encontrarse con licencia médica
Pronunciada por la Sexta Sala de esta Iltma. Corte de Apelaciones de
Santiago, conformada por el ministro señor Carlos Cerda Fernández, por la
fiscal judicial señora Beatriz Pedrals García de Cortázar y el abogado
integrante señor Leandro Carvallo Rodó.
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